




Jessica Hart


Un hogar lejano


Serie: 3 Amor en Australia



CAPITULO 1

CON LOS ojos entrecerrados para protegerse del exceso de luz, Clare observ&#243; la nube de polvo que se aproximaba a trav&#233;s de la neblina y se pregunt&#243; si se tratar&#237;a por fin de Gray Henderson.

Deseaba de todo coraz&#243;n que as&#237; fuera, porque se hab&#237;a pasado toda la ma&#241;ana esper&#225;ndolo sin otro quehacer que pasear a Alice de un extremo a otro de la calle principal de Mathinson, que, por otra parte, no hab&#237;a tardado mucho en recorrer.

Aparte del hotel, hab&#237;a una tienda en la que se vend&#237;a de todo un poco, un banco y una gasolinera. El pueblo, si as&#237; se pod&#237;a llamar a un pu&#241;ado de casas prefabricadas instaladas en unos terrenos polvorientos, parec&#237;a luchar por sobrevivir al calor abrasador. No hab&#237;an visto a nadie durante su paseo, y no hab&#237;an tardado mucho en retirarse a la sombra del mirador del hotel, donde Alice se hab&#237;a entretenido con sus juguetes.

Clare, sin embargo, se hab&#237;a aburrido mucho, as&#237; que la simple visi&#243;n de aquella nube de polvo hab&#237;a bastado para que se apresurara a ponerse en pie. Al cabo de unos minutos, la nube se transform&#243;, por fin, en una camioneta abollada que se detuvo frente al hotel con gran estr&#233;pito, y de la que se baj&#243; un hombre por la puerta del copiloto.

Desde el mirador lo &#250;nico que pod&#237;a ver Clare era que se trataba de un hombre delgado y &#225;gil, vestido con unos pantalones de cuero y una camisa a cuadros. Se hab&#237;a acercado a la ventanilla del conductor y le estaba diciendo a este algo. Despu&#233;s dio un golpe con la mano en el techo del cami&#243;n a modo de despedida y el veh&#237;culo se puso en marcha.

Lo vio acercarse al hotel y pens&#243; que la tranquilidad con la que andaba y el modo lac&#243;nico con que se hab&#237;a puesto el sombrero se correspond&#237;an perfectamente con la voz suave y profunda que hab&#237;a o&#237;do al tel&#233;fono. En el &#225;nimo de Clare se mezcl&#243; la irritaci&#243;n con el alivio de verlo aparecer por fin. Estaba claro que no ten&#237;a ninguna prisa, a pesar de haberla tenido esperando toda la ma&#241;ana.

Clare intent&#243; tranquilizarse. Record&#243; que deb&#237;a ser prudente y no decirle nada. Aquel primer encuentro ten&#237;a que salir bien, no solo por el inter&#233;s de Alice, sino por el suyo propio tambi&#233;n. Nerviosa, por la importancia del encuentro, tom&#243; a la ni&#241;a en brazos y apret&#243; su cuerpecito, tratando de tranquilizarse. Se hab&#237;a pasado toda la ma&#241;ana esperando a Gray Henderson y en aquel momento habr&#237;a deseado que no fuera &#233;l.

Pero s&#237; lo era.

El hombre se detuvo al verla, y antes de subir los primeros escalones la observ&#243; un momento con los ojos entrecerrados. Despu&#233;s continu&#243; subiendo con aquella tranquilidad que tanto la irritaba.

&#191;Clare Marshall? -pregunt&#243;, y se quit&#243; el sombrero-. Soy Gray Henderson -afirm&#243;, levantando las cejas ligeramente-. &#191;Quer&#237;a verme?

Ten&#237;a el pelo casta&#241;o, la piel curtida y unos ojos marrones que no delataban ning&#250;n tipo de sentimiento. Estremecida, Clare pens&#243; que eran los mismos ojos de Alice. La hab&#237;a pillado desprevenida. Lo vio mirarla con detenimiento. Seguramente la consideraba fuera de lugar en aquel pueblo perdido, con sus pendientes de perlas, su falda amarilla de lino y sus elegantes sandalias italianas. Hab&#237;a elegido su ropa cuidadosamente para impresionarlo, pero si lo hab&#237;a conseguido, no daba muestras de ello en absoluto.

S&#237; -sonri&#243;, y enseguida tuvo la sensaci&#243;n de que su sonrisa parec&#237;a tan fuera de lugar como su apariencia; de que su voz sonaba cortada y con un acento demasiado ingl&#233;s, comparado con la suave cadencia del acento australiano-. Gracias por venir -a&#241;adi&#243;, y al hacerlo tuvo que esforzarse en reprimirse para no preguntarle por qu&#233; hab&#237;a tardado tanto.

Dijo que era importante -le record&#243; &#233;l.

Y lo es.

Aunque sab&#237;a desde el primer momento que no iba a poder ver a Jack, hab&#237;a estado practicando mentalmente c&#243;mo explicarle la situaci&#243;n a Gray Henderson, pero al tenerlo all&#237; delante, le hab&#237;a entrado tal ataque de p&#225;nico que se le hab&#237;a quedado la mente en blanco y lo &#250;nico que pod&#237;a hacer era mirarlo como una tonta.

Dese&#243; con todas sus fuerzas que se pareciera m&#225;s a Jack. Pippa le hab&#237;a hablado tanto de &#233;l, de su cordialidad, encanto y sentido del humor que era como si ya lo conociera. No estaba preparada para enfrentarse a un hombre tan fr&#237;o y dif&#237;cil de tratar como parec&#237;a Gray Henderson. Mientras que Jack aparec&#237;a en las fotos sonriente y expresivo, el rostro de Gray era serio y no dejaba traslucir en modo alguno lo que pensaba.

&#191;Nos nos sentamos? -le pregunt&#243;, haciendo tiempo mientras ordenaba sus pensamientos confusos.

Gray la sigui&#243; hasta el banco que hab&#237;a en el mirador, se sent&#243; a su lado y esper&#243; pacientemente a que le dijera para qu&#233; lo hab&#237;a llamado. A Clare le hab&#237;a parecido muy complicado explicarle las cosas por tel&#233;fono la noche anterior, pero ahora se preguntaba si no habr&#237;a sido m&#225;s f&#225;cil hacerlo sin tener que sentir aquellos penetrantes ojos marrones mir&#225;ndola.

Clare no hab&#237;a conocido nunca a nadie a quien le perturbaran tan poco los largos silencios. Cualquier otra persona se habr&#237;a apresurado a explicar por qu&#233; hab&#237;a llegado tarde, o le hubiera preguntado enseguida para qu&#233; quer&#237;a verlo. Sin embargo, &#233;l se hab&#237;a limitado a sentarse y esperar.

Como era obvio que no iba a ser &#233;l quien empezara a hablar, se aclar&#243; la garganta.

Esta es Alice -Clare se&#241;al&#243; con la cabeza a la ni&#241;a que miraba a Gray sin pesta&#241;ear.

Buenos d&#237;as, Alice.

Lo dijo muy serio, pero se acerc&#243; a hacerle cosquillas. Alice le dedic&#243; una sonrisa que dej&#243; a la vista sus dos &#250;nicos dientes y se apresur&#243; a agarrarse a uno de sus dedos, aunque por poco tiempo porque, de repente, presa de un ataque de timidez, escondi&#243; la cara detr&#225;s de Clare. Pronto sinti&#243; la curiosidad de volver a mirarlo y al ver que segu&#237;a observ&#225;ndola se volvi&#243; a esconder r&#225;pidamente.

Clare no pudo evitar re&#237;rse. Sab&#237;a que pod&#237;a ser pasi&#243;n de t&#237;a, pero Alice le parec&#237;a una cr&#237;a preciosa, regordeta y sonrosada, de pelo rubio y hermosos ojos casta&#241;os. Seguramente ni Gray podr&#237;a resistirse a ella.

Lo mir&#243; y se tranquiliz&#243; al ver que observaba a la ni&#241;a divertido. La sonrisa que se adivinaba en sus ojos lo hac&#237;a, de repente, m&#225;s abordable. Volvi&#243; a hacerle cosquillas hasta que Alice se ech&#243; a re&#237;r a carcajadas. Clare no pudo evitar pensar que aquel hombre era mucho m&#225;s atractivo de lo que le hab&#237;a parecido en un principio.

&#191;Qu&#233; tiempo tiene? -le pregunt&#243;.

Clare se sinti&#243; desilusionada al ver que cuando la miraba a ella la sonrisa divertida desaparec&#237;a de sus ojos.

Seis meses. Bueno, en realidad, casi siete.

Levant&#243; a Alice de sus rodillas y la coloc&#243; en su sillita, acallando sus protestas con un conejo de goma que estaba ya tan chupado y mordido que conservaba poco de su forma y facciones originales. Al ver que Gray echaba un vistazo al reloj, decidi&#243; que hab&#237;a llegado el momento de hablar del asunto que los ocupaba.

Me imagino que se estar&#225; preguntando qu&#233; estamos haciendo aqu&#237;.

Por tel&#233;fono me dijo que quer&#237;a ver a Jack -aunque su expresi&#243;n segu&#237;a sin delatar sentimiento alguno, el tono de su voz dejaba traslucir cierta cautela-, pero no dijo nada de un beb&#233;.

No -admiti&#243;-. Como ya le dije es un asunto dif&#237;cil de tratar por tel&#233;fono, as&#237; que pens&#233; que era mejor hablarlo cara a cara.

Bueno, pues ahora que estamos cara a cara, tal vez podr&#237;a decirme qu&#233; es lo que quiere -le dijo Gray, con frialdad.

Clare dud&#243;.

La verdad es que a quien necesito ver es a Jack. &#191;Tiene idea de cu&#225;ndo va a regresar?

Dentro de un mes Tal vez seis semanas.

A Gray parec&#237;a no preocuparle en absoluto la vaguedad de los planes de su hermano. Clare lo mir&#243; con desesperaci&#243;n. Esperaba que le dijera que iba a regresar pronto, y no iba a volver hasta dentro de un mes.

Pero, &#191;d&#243;nde est&#225;?

En Texas, comprando semen de toro para mejorar la raza de nuestra ganader&#237;a.

Clare trag&#243; saliva.

&#191;Puede contactar con &#233;l?

No es f&#225;cil.

Clare se sinti&#243; agotada de repente. Aquello era m&#225;s de lo que pod&#237;a soportar.

Peor que el interminable vuelo desde Londres o la noche que hab&#237;a pasado en vela pensando en c&#243;mo reaccionar&#237;a Gray Henderson. Era como si sintiera de repente toda la tensi&#243;n y el cansancio que le hab&#237;a provocado tener que ocuparse de la hija de Pippa tras la repentina muerte de esta. Tuvo la sensaci&#243;n de llevar meses sin dormir. Planear el viaje a Australia la hab&#237;a mantenido ocupada, pero ahora que estaba all&#237;, se encontraba demasiado cansada como para pensar con claridad, y el hecho de tener que explic&#225;rselo todo a Gray le supon&#237;a un esfuerzo agotador.

Clare baj&#243; la cabeza como si le pesara demasiado para tenerla alta, junt&#243; las manos sobre su regazo y se oblig&#243; a concentrarse. No pod&#237;a darse por vencida.

Deber&#237;a haber escrito -dijo con la cabeza baja y el rostro oculto por su sedoso cabello-. Nunca se me ocurri&#243; pensar que Jack pudiera estar de viaje.

Si quiere dejar una carta, me asegurar&#233; de que llegue a manos de Jack en cuanto regrese.

Clare neg&#243; con la cabeza.

Es demasiado tarde para eso. Necesito hablar con &#233;l personalmente.

Me temo que no es posible, as&#237; que se tendr&#225; que conformar con hablar conmigo.

S&#237;, ya lo veo -respondi&#243; Clare, apesadumbrada.

A Alice se le hab&#237;a ca&#237;do el conejo y, al ver que su t&#237;a no se lo recog&#237;a enseguida, grit&#243; enfadada. De manera autom&#225;tica, Clare se agach&#243; y se lo entreg&#243;. No pod&#237;a pensar, tan solo mirar a aquella criatura que depend&#237;a de ella por completo para que hiciera lo m&#225;s conveniente. Acarici&#243; la cabeza de la ni&#241;a, que sonri&#243; complacida al tiempo que se llevaba de nuevo a la boca la oreja del conejo

Mire, no es que quiera meterle prisa, pero tengo mil cabezas de ganado que atender y ya he perdido bastante tiempo que no tengo viniendo aqu&#237; a escuchar eso tan importante que me ten&#237;a que decir -por primera vez su voz denotaba impaciencia-. &#191;Ser&#237;a tan amable de ir al meollo de la cuesti&#243;n?

Alice se incorpor&#243; y volvi&#243; a mirarlo.

El meollo de la cuesti&#243;n es Alice.

&#191;Qu&#233; quiere decir? -pregunt&#243;, con el ce&#241;o fruncido.

Quiero decir que es la hija de Jack -afirm&#243;, con aplomo-, y necesita a su padre.

Se hizo un pesado silencio.

&#191;C&#243;mo? -pregunt&#243;, con un tono poco tranquilizador.

Alice es hija de Jack.

Gray entrecerr&#243; los ojos y mir&#243; primero a la una y luego a la otra. La ni&#241;a le devolvi&#243; una mirada muy parecida a la suya y sigui&#243; chupando su juguete y retorci&#233;ndole la oreja a la vez, como presumiendo de poder hacer varias cosas al mismo tiempo.

Jack no me dijo nunca nada -afirm&#243;, finalmente con dureza en la voz.

No conoce la existencia de Alice.

&#191;No le parece un poco tarde para reclamarle como padre?

Clare se retir&#243; el pelo detr&#225;s de las orejas, en un gesto de nerviosismo.

Creo que le gustar&#237;a saberlo.

Me parece que, de tener un hijo, le habr&#237;a gustado saberlo mucho tiempo antes -le dijo con dureza-. Si dice que Alice tiene seis meses, eso significa que ha tenido quince buenos meses para decidir qui&#233;n es su padre. &#191;Por qu&#233; ha esperado hasta ahora para escoger a Jack?

Clare se puso roja de ira.

&#161;No lo he escogido!

Es lo que parece -la mir&#243; de arriba abajo de manera casi insultante-. La verdad es que nunca habr&#237;a dicho que fuera el tipo de Jack.

Y no lo soy -esboz&#243; una sonrisa, muy a pesar suyo. Seg&#250;n lo que hab&#237;a o&#237;do contar de Jack no cre&#237;a que ella lo hubiera atra&#237;do nunca. Era completamente diferente de Pippa: demasiado tranquila y sensata-. Pero mi hermana s&#237; lo era.

Entonces Alice no es hija suya -dijo Gray, muy despacio.

No. Es mi sobrina -lo mir&#243; a los ojos-. Y la suya tambi&#233;n.

&#191;Y su madre? -pregunt&#243;, tras un corto silencio.

Mi hermana Pippa -se qued&#243; un momento con la mirada perdida en el horizonte- muri&#243; hace seis semanas -lo dijo con un tono de voz ligero, como si no importara nada lo que acababa de decir, como si su mundo no se hubiera desplomado.

Se hizo un largo silencio entre ellos. M&#225;s all&#225; de la sombra, el sol rebotaba sobre los tejados de metal y castigaba la carretera. Una camioneta, roja por el polvo que llevaba encima, pas&#243; delante del hotel y aparc&#243; frente al almac&#233;n. Era la &#250;nica actividad que se observaba en el pueblo. A Clare, acostumbrada a las calles repletas de gente de la ciudad, aquella tranquilidad se le hac&#237;a rara. Pod&#237;a oler la sequedad del aire, sentir la dureza del banco bajo sus muslos, o&#237;r su pulso, golpe&#225;ndole las sienes y, de repente, fue muy consciente de la proximidad de aquel hombre sentado a su lado, sin decir palabra.

Creo que ser&#225; mejor que me lo cuente todo -dijo, finalmente.

Clare respir&#243; profundamente. Aquel hombre hablaba siempre con un tono de voz curiosamente tranquilo. La iba a escuchar. No pod&#237;a pedir nada m&#225;s por el momento.

Rebusc&#243; en su bolso hasta encontrar la fotograf&#237;a que Pippa hab&#237;a mantenido junto a la cabecera de su cama hasta el final de sus d&#237;as. Estaba arrugada y un poco sobada de tanto manipularla y Clare la alis&#243; sobre sus rodillas antes de entreg&#225;rsela a Gray.

Esta es Pippa, mi hermana. Y quien est&#225; con ella es Jack. &#191;No es as&#237;?

S&#237;, es Jack -admiti&#243;. Estudi&#243; la foto. Jack ten&#237;a agarrada por el hombro a una atractiva joven, radiante de felicidad y se miraban el uno al otro como si el mundo hubiera cesado de existir a su alrededor-. Nunca me mencion&#243; a su hermana -le dijo, bruscamente-, y no suele tener secretos para m&#237; -devolvi&#243; la fotograf&#237;a a Clare-. &#191;C&#243;mo se conocieron?

Pippa encontr&#243; trabajo como cocinera en Bushman's Creek. No estoy muy segura c&#243;mo.

Probablemente a trav&#233;s de la agencia. La finca est&#225; tan aislada que nadie se queda mucho tiempo y siempre necesitamos gente en la estaci&#243;n seca.

Clare pens&#243; que si la finca se parec&#237;a un poco a Mathinson, no le extra&#241;aba que nadie se quisiera quedar.

Pippa estaba muy contenta de haber conseguido el trabajo. Siempre hab&#237;a so&#241;ado con trabajar en una finca de ganado en Australia -suspir&#243; al recordar a su hermana hablando de la finca-. Ya antes de terminar en el instituto hablaba sobre este pa&#237;s, y en cuanto ahorr&#243; para el billete de avi&#243;n y obtuvo el permiso de trabajo, vino a buscar un empleo. Primero empez&#243; en Sydney, poco despu&#233;s se desplaz&#243; hasta la costa de Queensland y hace un a&#241;o y medio aproximadamente me escribi&#243; para decirme que hab&#237;a conseguido trabajo en una finca que se llamaba Bushman's Creek -Clare se volvi&#243; hacia Gray, sorprendida-. No debe de haber estado aqu&#237; en esa &#233;poca porque, de lo contrario, recordar&#237;a a Pippa. No es alguien que pase desapercibido.

S&#237; -admiti&#243; muy a su pesar-, pas&#233; tres meses en el sudeste de Asia, entrevist&#225;ndome con posibles compradores. Puede haber estado en la finca por aquel entonces.

Pas&#243; aqu&#237; unos tres meses y los defini&#243; como los m&#225;s felices de su vida. Me habl&#243; sobre la finca, lo aislada que estaba y lo duro que ten&#237;a que trabajar todo el mundo. Al o&#237;rla pens&#233; que deb&#237;a de ser un sitio horrible, pero a ella le encant&#243; -se qued&#243; callada un momento, sujetando la fotograf&#237;a-. Y adem&#225;s estaba Jack. Aqu&#237; se ve claramente lo felices que eran juntos. Pippa me dijo que hab&#237;a sido amor a primera vista. No se separaban ni un momento y ya estaban hablando de matrimonio cuando, un d&#237;a, tuvieron una discusi&#243;n muy fuerte sobre una trivialidad. No s&#233; lo que paso, ni lo que se dijeron, pero debieron de hacerse mucho da&#241;o. Pippa era muy cambiante. Tan pronto estaba radiante de alegr&#237;a como sumida en la m&#225;s profunda tristeza -Clare esboz&#243; una sonrisa cansada-. No creo que entendiera nunca el significado de la palabra moderaci&#243;n o equilibrio, y tampoco le gustaban los compromisos -mir&#243; a Gray. Tampoco &#233;l parec&#237;a un hombre demasiado dado a comprometerse, pero sin duda era diferente a Pippa. &#191;C&#243;mo iba a poder explicarle a un hombre como Gray la intensa y vital personalidad de su hermana?-. Tiene que entender c&#243;mo era Pippa. Pon&#237;a mucha pasi&#243;n en todo lo que hac&#237;a. Pod&#237;a ser la persona m&#225;s amable, chistosa y maravillosa, pero tambi&#233;n la m&#225;s dif&#237;cil. No ten&#237;a t&#233;rmino medio. As&#237; que no me extra&#241;a que reaccionara con tanto dramatismo despu&#233;s de discutir con Jack. Pens&#243; que todo hab&#237;a terminado entre ellos, meti&#243; sus cosas en una bolsa y volvi&#243; a casa -Clare suspir&#243; al recordar la manera en que su hermana hab&#237;a irrumpido en su tranquila y ordenada vida-. Hasta dos meses despu&#233;s no descubri&#243; que estaba embarazada.

Gray hab&#237;a estado escuchando en silencio, inclinado hacia delante, con el sombrero entre las rodillas, pero al o&#237;r aquello levant&#243; la vista.

&#191;Por qu&#233; no se puso en contacto con Jack en cuanto lo supo?

Trat&#233; de convencerla para que al menos le escribiera, pero no lo consegu&#237; -mir&#243; a Alice y vio que segu&#237;a mordisqueando tranquilamente su juguete y estaba babeando. Sac&#243; un pa&#241;uelo de su bolso, la limpi&#243; y continu&#243;-: Pippa estaba todav&#237;a dolida por la discusi&#243;n. Adem&#225;s hab&#237;an pasado dos meses desde su partida y no hab&#237;a recibido noticia alguna de Jack, as&#237; que asumi&#243; que ya no le interesaba y era demasiado orgullosa como para pedirle ayuda. Pens&#243; que si le contaba lo del beb&#233; se sentir&#237;a presionado a tener una relaci&#243;n que no deseaba. El nacimiento de Alice le hizo, a mi entender, darse cuenta, sin embargo, de cu&#225;nto lo amaba todav&#237;a -Clare sigui&#243; hablando muy despacio-, de que aquello era algo que deb&#237;an haber compartido, as&#237; que decidi&#243; regresar a Australia con la ni&#241;a y ver si Jack y ella pod&#237;an volver a ser felices juntos, pero -sinti&#243; que se le quebraba la voz y respir&#243; profundamente-, pero un par de meses despu&#233;s del nacimiento de Alice, Pippa se encontr&#243; un bulto. Le diagnosticaron c&#225;ncer, y bueno, no tuvo suerte. No pudieron hacer nada por ella. Todo fue muy r&#225;pido -el dolor le oscureci&#243; los ojos-. Muri&#243; a los tres meses.

Lo siento -dijo Gray.

S&#237;, yo tambi&#233;n -suspir&#243;-. Durante esos tres meses no hizo m&#225;s que pensar en Jack y Alice. Me hizo prometer que le dir&#237;a a Jack cu&#225;nto lo hab&#237;a amado y que le pidiera que se hiciera cargo de educar a su hija. Quer&#237;a que Alice creciera con su padre en el lugar en el que ella hab&#237;a sido tan feliz.

&#191;Y se lo prometi&#243;?

S&#237;. Por eso estoy aqu&#237;.

Gray se puso de pie y fue a apoyarse contra la barandilla, la mirada perdida en el infinito.

No es que no le crea, enti&#233;ndame -dijo tras un momento de silencio-, pero, &#191;puede probar que Alice es hija de Jack?

&#191;Y por qu&#233; iba a invent&#225;rmelo? -le pregunt&#243;, sorprendida.

Se volvi&#243; para mirarla, apoyado contra la barandilla, con los brazos cruzados.

&#191;Tal vez por dinero? -sugiri&#243;, con una mirada c&#237;nica.

&#191;De qu&#233; dinero me habla? &#161;Por lo que me cont&#243; Pippa, no es que vivan en el m&#225;s puro lujo asi&#225;tico en Bushman's Creek!

No, pero entre mi hermano y yo poseemos una cantidad considerable de tierras y Alice, como hija de Jack, podr&#237;a reclamar su parte.

Clare no daba cr&#233;dito a sus o&#237;dos.

&#161;No me interesan sus tierras! -le dijo con los ojos brillantes de furia-. &#191;Qui&#233;n se cree que soy?

El problema es que no lo s&#233; -le dijo, con una calma que la irritaba todav&#237;a m&#225;s-. Hasta anoche no hab&#237;a o&#237;do hablar nunca de usted ni de su hermana, y ahora espera que me crea que mi hermano es el padre de una criatura de la que no sabe nada. &#191;C&#243;mo s&#233; que est&#225; diciendo la verdad?

Por la fotogra -empez&#243; a decir, pero &#233;l la interrumpi&#243;.

Una fotograf&#237;a no es una prueba de paternidad.

Jack puede hacerse las pruebas de ADN, si quiere, pero me parece que en cuanto vea a Alice, sabr&#225; que es hija suya. Solo tiene que mirar a la foto para darse cuenta de lo que hubo entre ellos, y no creo que Pippa hubiera podido amar a nadie que le pudiera dar la espalda en una situaci&#243;n como esta.

Puede ser -le dijo Jack sin acabar de convencerse-, pero esa es una decisi&#243;n que solo puede tomar Jack. No puede pretender que me responsabilice de una criatura en su nombre.

Lo comprendo -Clare se empezaba a sentir muy cansada, pero sac&#243; fuerzas de flaqueza y se fue a apoyar a la barandilla-. Lo &#250;nico que le pido es que se ponga en contacto con Jack y le pida que regrese lo antes posible. No creo que sea mucho pedir.

La mir&#243; primero a ella y luego a la ni&#241;a, que segu&#237;a jugando tan contenta.

No -admiti&#243;-, pero tal vez me lleve un poco de tiempo localizarlo. No sigue un itinerario fijo, as&#237; que tengo que llamar por tel&#233;fono a algunos contactos y esperar que aparezca por all&#237; y reciba el mensaje lo antes posible -mir&#243; a Clare y la vio apartarse el cabello de la cara. Bajo sus hermosos ojos grises, las ojeras delataban el cansancio que sent&#237;a. Cuando lo mir&#243; tuvo claro que solo su gran fuerza de voluntad la manten&#237;a en pie-. Creo que ser&#225; mejor que regrese a Inglaterra y espere all&#237; a Jack.

Clare se irgui&#243;, apart&#225;ndose de la barandilla.

&#161;No pienso hacer nada parecido! Alice y yo llegamos ayer y, aunque tuviera fuerzas para subirme en un avi&#243;n y viajar otras veintitr&#233;s horas, no lo har&#237;a. No podr&#237;a permitirme pagar otra vez el viaje de Alice cuando Jack aparezca, en el caso de que se quiera hacer cargo de ella. Adem&#225;s me gustar&#237;a estar con ella un tiempo para ayudarla a adaptarse.

Entonces, &#191;qu&#233; piensa hacer?

&#191;No podr&#237;amos quedarnos Bushman's Creek con usted?

Gray mir&#243; en silencio aquellos suplicantes ojos grises, en los que parec&#237;a que alguien hubiera dibujado con un pincel negro el borde del iris y se apart&#243; bruscamente de ella.

Bushman's Creek no es un lugar apropiado para usted y la ni&#241;a.

&#191;Acaso quiere hacerme creer que no hay mujeres y ni&#241;os all&#237;?

Estoy tratando de decirle que las condiciones de vida que tenemos no se parecen en nada a aquellas a las que usted est&#225; acostumbrada. Se tarda casi cuarenta minutos de avi&#243;n en llegar desde aqu&#237; y despu&#233;s dos horas de carretera. En la &#233;poca de lluvias, tan solo se puede acceder por aire. Estar&#225; muy lejos de tiendas, m&#233;dicos y otras cosas a las que est&#225; acostumbrada y la verdad es que adem&#225;s en este momento no tengo tiempo para ocuparme de usted. Nos encontramos en una de las &#233;pocas de mayor trabajo del a&#241;o.

Tengo quince mil cabezas de ganado por ah&#237; -continu&#243;, al tiempo que se&#241;alaba con la cabeza el horizonte-. Debo reunir&#237;as y prepararlas para la venta en el mercado de ganado. La &#250;ltima gobernanta se march&#243; hace varias semanas y nadie se ha encargado de la limpieza desde entonces. Hacemos las comidas por turnos y la manera m&#225;s amable de definirlas es como b&#225;sicas -movi&#243; la cabeza de un lado a otro-. Creo que nuestro modo de vida le parecer&#237;a demasiado inc&#243;modo. Si de verdad quiere quedarse a esperar a Jack, le aconsejo que se vaya con la ni&#241;a a uno de esos lugares tur&#237;sticos de la costa.

No creo que me lo pueda permitir tampoco -Clare enrojeci&#243; al tener que admitir lo precaria que era su situaci&#243;n econ&#243;mica-. Tengo un buen trabajo en mi pa&#237;s, pero Pippa no ten&#237;a nada ahorrado y se gasta mucho dinero con los beb&#233;s. Adem&#225;s durante la enfermedad de mi hermana ped&#237; d&#237;as sin sueldo para atenderla y me gast&#233; todos mis ahorros. Los billetes de avi&#243;n los pagu&#233; con la tarjeta de cr&#233;dito, as&#237; que no puedo permitirme pagar un hotel ni alquilar una casa hasta que aparezca Jack. Adem&#225;s -continu&#243; con valent&#237;a-, me parece que podr&#237;a serle de utilidad.

La mirada de Gray la recorri&#243; de arriba abajo: desde los pendientes, pasando por el sencillo pero estiloso vestido hasta las elegantes sandalias.

&#191;De utilidad? -repiti&#243;, levantando una de sus cejas, de un modo que la hizo enrojecer-. &#191;De qu&#233; manera?

La expresi&#243;n de su cara no hab&#237;a cambiado, pero se dio cuenta de que se divert&#237;a. Tal vez eran las arruguitas de los ojos que se hab&#237;an acentuado un poco o un casi imperceptible brillo en su insondable mirada. Sin poderlo evitar Clare pens&#243; que si le hac&#237;a gracia, por lo menos pod&#237;a tener la decencia de sonre&#237;r como era debido.

Podr&#237;a ser su gobernanta -afirm&#243;, levantando la barbilla, desafiante-. Soy perfectamente capaz de cocinar y limpiar.

Como &#250;nica respuesta Gray le tom&#243; las manos y le pas&#243; los pulgares por las palmas.

Me da la sensaci&#243;n de que no est&#225; acostumbrada a hacer trabajos duros.

Su roce era bastante impersonal y Clare se sinti&#243; desconcertada al notar un cosquilleo. Las manos de aquel hombre eran fuertes, fr&#237;as, &#225;speras y muy oscuras en comparaci&#243;n a la palidez de su piel inglesa. Era como si tuviera los dedos cargados de electricidad y le enviara peque&#241;as descargas que le recorr&#237;an todo el brazo. Al darse cuenta de que se estaba poniendo roja, se apresur&#243; a retirar las manos, furiosa.

Encargarse de unas cuantas vacas no es nada comparado con cuidar de un beb&#233; veinticuatro horas al d&#237;a -le espet&#243;, para ocultar su confusi&#243;n-. Estoy acostumbrada a ensuciarme las manos.

Pero no est&#225; acostumbrada al calor, el polvo, las moscas y el aburrimiento -le respondi&#243; Gray, aparentemente indiferente al modo brusco en que hab&#237;a retirado las manos-. No estoy seguro de que se de cuenta de lo duras que pueden ser las cosas por all&#237;.

Sin saber muy bien qu&#233; hacer con las manos una vez hab&#237;a conseguido liberarlas, cruz&#243; los brazos, en un gesto que la hizo parecer a la defensiva, sin pretenderlo.

Soy m&#225;s dura de lo que parezco -le dijo.

Gray no pareci&#243; impresionado.

Estoy hablando de dureza f&#237;sica, y en este momento no me parece muy dura -le dirigi&#243; una mirada cr&#237;tica-. Me da la sensaci&#243;n de que est&#225; a punto de desmoronarse.

Es por el largo viaje de avi&#243;n y la diferencia horaria -le dijo, mientras se preguntaba por qu&#233; segu&#237;a sintiendo las manos quem&#225;ndole donde &#233;l la hab&#237;a tocado-. Llegamos a Australia ayer por la ma&#241;ana y no he podido descansar mucho desde entonces. Cuando consiga dormir una noche entera volver&#233; a encontrarme bien. Mire -le dijo, al ver que no parec&#237;a muy convencido-, puede que no sea su gobernanta ideal, pero usted mismo ha dicho que no tiene tiempo para buscar a nadie m&#225;s y estoy dispuesta a trabajar duro para pagar mi alojamiento. No molestar&#233;. De hecho me vendr&#225; bien estar ocupada para no pensar demasiado. Ha sido muy franco al hablarme de las condiciones de vida de la hacienda, y no voy a decirle que me va a gustar como a Pippa, porque somos muy diferentes y nunca me ha gustado el trabajo duro, pero har&#233; lo que haga falta para ir a Bushman's Creek.

&#191;Por qu&#233; est&#225; tan deseosa de ir, si cree que no le va a gustar? -le pregunt&#243;.

Porque no me puedo permitir nada m&#225;s -le respondi&#243; Clare, al tiempo que se retiraba el cabello detr&#225;s de la oreja-, porque deseo ver ese lugar donde Pippa fue tan feliz y, si las condiciones de vida son tan poco apropiadas como usted dice, tal vez no pueda dejar all&#237; a Alice. Debo verlo por m&#237; misma. Y si es un sitio donde la ni&#241;a puede crecer segura y feliz, tengo que ayudarla a acostumbrarse mientras esperamos el regreso de Jack; y para serle franca, porque quiero parar durante un tiempo, parar de viajar, de pensar, simplemente parar.

Si la dejo venir, no quiero que d&#233; nada por supuesto -le advirti&#243; Gray-. Ser&#225; Jack quien tome la decisi&#243;n oportuna acerca de Alice. Nadie m&#225;s lo puede hacer por &#233;l.

Lo s&#233; -Clare trat&#243; de sonre&#237;r-. Por favor

&#161;Muy bien! &#161;Muy bien! -le dijo, casi irritado-. Puede venir pero con una condici&#243;n.

&#191;Cu&#225;l?

El parentesco de Alice con Jack debe mantenerse en secreto hasta que &#233;l decida cont&#225;rselo a la gente. No quiero que regrese a casa y se encuentre con que todo el mundo excepto &#233;l sabe que, supuestamente, es padre. En lo que concierne a todos los empleados de la estaci&#243;n usted estar&#225; all&#237; como gobernanta. Me llam&#243; ayer para pedirme trabajo y hoy he venido a recogerla.

Clare se lo pens&#243; un momento y, dadas las circunstancias le pareci&#243; justo. Entend&#237;a que Gray quisiera cuidad de los intereses de su hermano. Por lo menos no hab&#237;a rechazado a Alice de antemano.

De acuerdo. Muchas gracias -le dijo con una sonrisa.

Not&#243; un brillo especial en sus ojos marrones y le vio apartar la mirada mientras se pon&#237;a el sombrero.

Si va a venir conmigo, ser&#225; mejor que lo haga ahora -le dijo bruscamente-. Tengo que regresar a mis tierras.

Clare estaba tan contenta de que la dejara ir con &#233;l que no puso ninguna objeci&#243;n a su falta de entusiasmo.

Solo tengo que guardar unas cuantas cosas en la maleta -le dijo, apresuradamente-. No tardar&#233; mucho -levant&#243; a Alice de su sillita y la oli&#243;-. Menos mal que por lo menos no necesita que le cambie los pa&#241;ales -dijo, aliviada-. Tardar&#237;a menos si pudiera dejar a la ni&#241;a con usted -sugiri&#243;.

Tras una breve pausa, Gray asinti&#243; con la cabeza y Clare le pas&#243; a la ni&#241;a. De nuevo sus brazos se rozaron y Clare tuvo que resistir la tentaci&#243;n de apartarlos bruscamente.

Espero que no llore. &#218;ltimamente parece no gustarle mucho que la tomen en brazos personas que no conoce.

Se qued&#243; mir&#225;ndolos, dudando si dejarlos juntos. Gray sujetaba a la ni&#241;a, alejada de su pecho y ambos se miraban con desconfianza. Gray no apartaba los ojos de ella y Clare se pregunt&#243; si buscaba alg&#250;n parecido con su hermano en la carita de Alice.

Estaba a punto de sugerir que se llevaba a la ni&#241;a, cuando, de repente, ambos sonrieron a la vez. Clare estaba acostumbrada al efecto que la sonrisa de Alice produc&#237;a en su coraz&#243;n, pero no estaba preparada para el que le caus&#243; la de Gray. De alguien sombr&#237;o e inexpresivo se transform&#243; en una persona jovial y c&#225;lida, en alguien turbador e inesperadamente atractivo.

Hab&#237;a una expresi&#243;n extra&#241;a en su rostro cuando Gray apret&#243; a la ni&#241;a contra su pecho. Sus brazos resultaban demasiado grandes sobre aquel cuerpecito. Dej&#243; de mirar al beb&#233; y sus ojos se posaron en Clare, que los observaba como transfigurada.

Alice estar&#225; bien conmigo -afirm&#243; Gray.



CAPITULO 2

EL HOTEL era el &#250;nico edificio de dos plantas del pueblo, pero no ten&#237;a refinamientos del tipo ascensor o mozo, as&#237; que a Clare no le qued&#243; m&#225;s remedio que arrastrar su pesada maleta por el pasillo, y cuando lleg&#243; a las escaleras tuvo que detenerse para recuperar el aliento. Desde all&#237; contempl&#243; una escena en el vest&#237;bulo que la dej&#243; boquiabierta.

Alice parec&#237;a sentirse como en casa en los brazos de Gray Henderson, que consegu&#237;a tener una conversaci&#243;n con el director del hotel, al tiempo que la ni&#241;a exploraba su cara con fascinaci&#243;n, probando la textura de su piel y cabellos, d&#225;ndole palmaditas y tir&#225;ndole de los labios.

Clare no pudo evitar envidiar a Alice. Deb&#237;a de ser agradable relajarse en un hombro tan firme como el de Gray y sentir la seguridad de sus fuertes brazos. Se pregunt&#243; qu&#233; se sentir&#237;a al acariciar su rostro como estaba haciendo Alice, al apoyarse contra su cuerpo esbelto y duro.

Un estremecimiento le recorri&#243; el cuerpo y trag&#243; saliva, desconcertada por su propia reacci&#243;n. Le pareci&#243; extra&#241;o que el primer hombre que le hac&#237;a sentir algo parecido despu&#233;s de Mark, fuese una persona tan diferente a este. Mark hab&#237;a sido intenso y apasionado. Sin embargo, le daba la sensaci&#243;n de que Gray no sab&#237;a siquiera lo que significaba la palabra pasi&#243;n.

A no ser que La mirada de Clare se detuvo un momento en la boca masculina. De repente se dio cuenta de que iba a pasar las pr&#243;ximas semanas a solas con &#233;l y el estremecimiento se intensific&#243;.

Se apresur&#243; a tomar la maleta, sinti&#233;ndose rid&#237;cula por experimentar una atracci&#243;n tan fuerte por aquel hombre. Hasta un psic&#243;logo sin experiencia le dir&#237;a el motivo: estaba cansada y vulnerable. Hab&#237;a soportado la tensi&#243;n de tener que ocuparse de todo durante demasiado tiempo y era normal que le atrajera la seguridad y la fuerza que parec&#237;a emanar de Gray. Tal vez no fuera tan guapo como Mark, pero en aquel momento le atra&#237;a m&#225;s alguien que pudiera hacer frente a cualquier tipo de situaci&#243;n que una cara bonita.

El director del hotel los llev&#243; al aeropuerto en su cami&#243;n. Clare se qued&#243; de piedra al ver como tiraban sus cosas en la parte de atr&#225;s del veh&#237;culo, sin ning&#250;n tipo de consideraci&#243;n y esperaban que ella se sentara con Alice en la parte delantera entre los dos hombres.

&#191;Vamos muy lejos? -pregunt&#243; Clare, que recordaba lo que Pippa le hab&#237;a contado sobre largos trayectos por carreteras llenas de baches.

Solo hasta el aeropuerto -le respondi&#243; &#233;l, colocando el brazo en el respaldo del asiento, detr&#225;s de su cabeza-. Se tarda menos en avi&#243;n, y al llegar siempre encuentro a alguien que me lleva hasta casa.

&#161;Ah! -Clare respir&#243; aliviada al saber que no iba a tener que pasarse dos o tres horas tratando de no prestar atenci&#243;n a la presi&#243;n de su muslo. Desde luego &#233;l no parec&#237;a darse cuenta, ya que hablaba tranquilamente con el conductor, sin hacerle ning&#250;n caso. Era como si en vez de ella, hubiera una bolsa de la compra en medio de los dos hombres.

Sinti&#243; un tremendo alivio al llegar y poder alejarse de &#233;l. El aeropuerto no la impresion&#243; mucho. Era como de juguete, con una sola pista de aterrizaje y alejado de toda civilizaci&#243;n. Clare mir&#243; a su alrededor y solo pudo ver kil&#243;metros y kil&#243;metros de monte bajo perdi&#233;ndose en el horizonte. La terminal no era m&#225;s que una caba&#241;a que ofrec&#237;a refugio del sol y una manga de aire se mov&#237;a d&#233;bilmente en el calor del mediod&#237;a.

Tras intercambiar unas palabras con las personas que estaban esperando su vuelo, cruzaron la pista de aterrizaje y se dirigieron a un avi&#243;n de h&#233;lice diminuto.

&#191;No iremos a viajar en eso? -dijo Clare, sin querer dar un tono tan despectivo a su voz.

Por supuesto que s&#237; -Gray dio una palmadita afectuosa a la avioneta-. Mi vieja chica es m&#225;s de confianza que cualquier coche para recorrer esta parte del pa&#237;s. Adem&#225;s, ha hecho este viaje tantas veces que podr&#237;a volar sola.

Clare no estaba muy convencida de que la edad y experiencia de la avioneta fueran tan tranquilizadoras y, a pesar de la confianza que ten&#237;a en la competencia de Gray, no pudo evitar cerrar los ojos mientras despegaban.

Ya puede abrir los ojos -le dijo Gray, secamente, una vez se encontraban en el aire.

Clare los fue abriendo con mucha cautela.

Nunca hab&#237;a estado en un avi&#243;n como este -confes&#243;. Despu&#233;s toc&#243; la puerta como temiendo que se fuese a desencajar de repente-. No parece muy segura.

Est&#225; tan segura como en casa -le dijo-. Rel&#225;jese y disfrute de la vista.

Clare estuvo a punto de preguntarle de qu&#233; vista le hablaba porque debajo de ella la tierra se extend&#237;a por kil&#243;metros y kil&#243;metros hasta perderse en el horizonte, siempre del mismo color cobrizo y el cielo era una inmensa luz deslumbrante que se arqueaba sobre aquel vasto vac&#237;o. Clare se pregunt&#243; por qu&#233; demonios habr&#237;a llegado Pippa a amar tanto aquel pa&#237;s des&#233;rtico e intimidador.

&#191;Todo esto est&#225; -busc&#243; la palabra m&#225;s suave que pudo- tan vac&#237;o?

No est&#225; vac&#237;o en absoluto -le respondi&#243; Gray-. Solo lo parece desde aqu&#237;. Le sorprender&#225; ver lo diferentes que son las cosas cuando est&#233; en tierra firme. Hay mucho que ver. Solo tiene que aprender a mirarlo del modo adecuado.

&#191;Ah, s&#237;? -en su voz se dejaba traslucir la incredulidad, pero Gray no se inmut&#243;.

Se ve que nunca ha estado en un sitio parecido.

Desde luego que no -Clare suspir&#243;, d&#225;ndole la raz&#243;n. Desde luego aquel no era su tipo de lugar preferido-. Los parques municipales son los sitios menos habitados en los que he estado.

&#191;Entonces no es una chica de campo?

En absoluto -le respondi&#243;, sonriendo solo de pensarlo-. Siempre he sido una chica de ciudad. Pippa era diferente: le encantaba ir por caminos polvorientos y luchar contra los elementos, pero yo nunca le encontr&#233; el inter&#233;s. Las ciudades me parecen mucho m&#225;s apasionantes. Siempre sucede algo y hay muchas cosas que hacer y que ver.

Gray la mir&#243;.

Yo siento lo mismo en estas tierras.

Pues no es igual, porque cuando terminas de trabajar no puedes salir a cenar o a tomar una copa con los amigos. No puedes ir a un concierto, al teatro o a una galer&#237;a de arte. No puedes pasear por las calles y observar a la gente pasar.

&#191;Es eso lo que hace normalmente?

Clare se coloc&#243; el cabello detr&#225;s de las orejas con un suspiro.

Es lo que sol&#237;a hacer. He tenido que dejar de hacer mi vida durante un tiempo.

&#191;Por la ni&#241;a?

S&#237;. En este momento ella es m&#225;s importante -se encogi&#243; de hombros-. Tengo suerte. Poseo un apartamento muy bonito y cuento con buenos amigos, un buen trabajo y un jefe maravilloso que va a conservarme el puesto hasta que pueda volver a casa. Todos estar&#225;n all&#237; cuando regrese.

Su voz ten&#237;a un cierto tono desafiante, casi a la defensiva, como si estuviera m&#225;s tratando de convencerse a s&#237; misma que a &#233;l. Gray no hizo ning&#250;n tipo de comentario, tan solo le pregunt&#243; a qu&#233; se dedicaba, mientras sus ojos se mov&#237;an continuamente del panel de mandos al suelo o al horizonte.

Trabajo para una agencia que se dedica a representar cantantes y m&#250;sicos -le explic&#243;-. Yo no soy m&#250;sico. Ojal&#225; lo fuera pero se me da bien todo lo referente a la organizaci&#243;n, as&#237; que me dedico a la parte administrativa. Me encanta trabajar con gente creativa

De repente la nostalgia se apoder&#243; de ella y dese&#243; con toda su alma estar all&#237;, en aquella oficina limpia y familiar, con los cotilleos y las bromas, en el bullicio de una incesante actividad. Ella era la persona prudente y pr&#225;ctica de la oficina y se pregunt&#243; si se la podr&#237;an imaginar all&#237;, colgando sobre un paisaje totalmente extra&#241;o, en aquella avioneta, con un hombre cuya quietud hac&#237;a que pareciera fr&#237;vola en comparaci&#243;n con &#233;l.

Me parece que trabajar como gobernanta en un rancho va a ser muy fuerte para usted -le dijo y Clare se retir&#243; el pelo de la cara, con gesto cansado.

S&#237; -le respondi&#243;, demasiado cansada y nost&#225;lgica como para esforzarse en mostrar ning&#250;n entusiasmo.

Ahora entiendo por qu&#233; est&#225; tan ansiosa por encontrar a Jack -se&#241;al&#243;, con un toque de iron&#237;a-, cuanto antes entregue a la ni&#241;a, menos tardar&#225; en regresar a su trabajo.

Clare lo mir&#243; con resentimiento.

&#161;Lo dice como s&#237; estuviera deseando deshacerme de ella!

&#191;Y no es as&#237;?

Clare mir&#243; a Alice, que dorm&#237;a sobre su regazo y una oleada de cari&#241;o invadi&#243; su coraz&#243;n.

Siempre pens&#233; que no quer&#237;a tener hijos -dijo lentamente-. Cre&#237;a que un beb&#233; era demasiado exigente, daba mucho trabajo y era dif&#237;cil de compaginar con mi empleo, y as&#237; es, pero por alguna raz&#243;n nada de eso importa cuando tienes un beb&#233; a tu cargo. Ahora ya no puedo imaginar mi vida sin ella.

Entonces, &#191;por qu&#233; no se ha quedado con ella en Inglaterra? -le pregunt&#243; Gray.

Porque Pippa me hizo prometerle que se la traer&#237;a a su padre -le dijo, volvi&#233;ndose para mirarlo-. Y porque muy dentro de m&#237; creo que ser&#237;a mejor para ella estar aqu&#237; con &#233;l. No podr&#237;a permitirme pagar a una persona que la cuidara del modo en que Pippa hubiera deseado, si deseo volver a mi empleo.

Podr&#237;a abandonar su trabajo -le sugiri&#243;, mir&#225;ndola fr&#237;amente.

&#191;Y de qu&#233; vivir&#237;a? Pippa no ten&#237;a ning&#250;n ahorro y yo ya he gastado los m&#237;os. Me va a romper el coraz&#243;n tener que despedirme de ella -acarici&#243; la cabeza de la ni&#241;a que a&#250;n dorm&#237;a-, pero tengo que pensar en lo mejor para ella. No la habr&#237;a tra&#237;do hasta aqu&#237;, si no pensara que lo m&#225;s conveniente para ella es estar con su padre.

&#191;Y si Jack no acepta que es su padre?

Entonces tendr&#233; que volver a plantearme las cosas. Pero creo que aceptar&#225; y usted tambi&#233;n lo cree.

Los ojos marrones de Gray la miraron un momento.

&#191;Ah, s&#237;?

No creo que hubiera dejado que nos acerc&#225;ramos al rancho, si no pensara que Jack es el padre de Alice -le dijo-. &#191;No es as&#237;?

Gray tard&#243; un poco en responder. Mir&#243; a la ni&#241;a y enseguida volvi&#243; a concentrarse en el cuadro de mandos.

Se parece a Jack -admiti&#243; despu&#233;s de un momento-. Tiene sus mismos ojos, el mismo aire. No me encontraba en el rancho cuando su hermana trabaj&#243; all&#237;, as&#237; que todo pudo haber sucedido del modo en que dice -continu&#243; diciendo, como justific&#225;ndose-. Adem&#225;s, Jack ha estado muy raro desde entonces. Sol&#237;a ser muy alegre y desenfadado, pero si estaba enamorado de su hermana y ella se march&#243;, eso explica que durante el &#250;ltimo a&#241;o haya estado tan nervioso y de un humor tan cambiante.

&#191;Nunca le pregunt&#243; qu&#233; le pasaba?

Jack es un hombre adulto, no un ni&#241;o. Si hubiera querido contarme algo, lo habr&#237;a hecho.

Clare puso los ojos en blanco, exasperada ante la t&#237;pica respuesta masculina a cualquier sugerencia de hablar de algo que tuviera que ver, aunque fuera remotamente, con las emociones.

&#161;Tal vez necesitaba ver un poco de inter&#233;s por su parte en saberlo!

Por lo menos se dio el gusto de provocar alg&#250;n tipo de reacci&#243;n en Gray, que apret&#243; los labios y la mir&#243; con cara de pocos amigos.

Conozco a Jack mucho mejor que usted. Deber&#237;a haber al menos mencionado a su hermana a mi regreso, y el hecho de que no lo hiciera, me impide adquirir ning&#250;n tipo de compromiso en su nombre. En lo que a m&#237; respecta, Alice es su sobrina, no la m&#237;a y, hasta que regrese Jack y tome una decisi&#243;n, usted es simplemente la gobernanta. &#191;Entendido?

Clare levant&#243; la barbilla.

Perfectamente.

Se hizo un tenso silencio, &#250;nicamente roto por el ruido de la h&#233;lice. Al menos Alice se sent&#237;a tensa, porque Gray ten&#237;a la misma apariencia impasible de siempre. Al verlo tan relajado, pendiente solo de los mandos, lo mir&#243; con resentimiento.

Simplemente la gobernanta. No estaba segura de por qu&#233; le hab&#237;a molestado tanto aquel comentario. Si ten&#237;a que pasarse semanas alejada de la civilizaci&#243;n, m&#225;s val&#237;a que tuviera algo que hacer, aunque fuera cocinar y limpiar. Sin embargo, no ten&#237;a por qu&#233; hab&#233;rselo recalcado tanto. &#191;Acaso pensaba que solo val&#237;a para ese oficio?

De todos modos, &#191;para qu&#233; necesitaba una gobernanta? Estaba claro que no era un tipo rom&#225;ntico y le resultaba extra&#241;o que no se hubiera casado todav&#237;a, aunque solo fuera para solucionar el tema dom&#233;stico. Clare lo mir&#243; por el rabillo del ojo y lleg&#243; a la conclusi&#243;n de que deb&#237;a de estar cerca de los cuarenta. Le parec&#237;a raro que no hubiera encontrado a nadie con quien casarse, porque le parec&#237;a bastante atractivo dentro del tipo de hombre rudo, acostumbrado a estar al aire libre.

Sus rasgos eran demasiado imperfectos para ser guapo, pero ten&#237;a la piel bronceada por el sol y arruguitas en el contorno de los ojos, como si se hubiera pasado muchas horas mirando al lejano horizonte con los ojos entrecerrados.

Clare detuvo la mirada en la boca varonil y pens&#243; que tampoco era una boca bonita, pero de repente, record&#243; su sonrisa y algo se removi&#243; dentro de ella. Turbada, dej&#243; de mirarlo y se concentr&#243; en la vista, como si se repente la encontrara muy interesante.

Para cuando pudo concentrarse en el paisaje, vio que la enorme extensi&#243;n de monte bajo dejaba paso a un terreno m&#225;s escarpado. La avioneta se elev&#243; por encima de unas colinas y pareci&#243; empezar a descender del otro lado.

&#191;Ya hemos llegado? -pregunt&#243;, esperanzada.

Todav&#237;a no, pero ya estamos sobrevolando las tierras de Bushman's Creek.

Consternada, Clare lo vio descender hasta casi rozar las copas de los larguiruchos gomeros.

&#191;Qu&#233; est&#225; haciendo? -grit&#243;, apretando a la ni&#241;a.

Solo estaba echando un vistazo -le dijo, como si bajar en picado fuera la cosa m&#225;s normal del mundo.

&#191;Y para qu&#233; demonios lo ha hecho? -le pregunt&#243;, molesta al notar que segu&#237;a hablando demasiado alto, presa a&#250;n del miedo.

Quer&#237;a ver cuanto ganado hab&#237;a por aqu&#237;. Siempre hay alguna cabeza que se escapa de la manada.

&#161;O sea que estamos buscando vacas! -murmur&#243; con sarcasmo-. &#161;Fabuloso!

Gray no le hizo ning&#250;n caso y continu&#243; planeando bajo, ladeando la avioneta de vez en cuando. Sus manos no vacilaron en ning&#250;n momento y parec&#237;a tan seguro de s&#237; mismo que, sin darse cuenta, Clare empez&#243; a relajarse y a contemplar el paisaje.

A aquella altura, la mon&#243;tona extensi&#243;n de tierra pardusca se ve&#237;a como un erial de color rojizo con algunas matas de hierba, gomeros de corteza plateada y, de vez en cuando, los extra&#241;os &#225;rboles boas de enorme tronco. Cada dos por tres, un peque&#241;o grupo de ganado sal&#237;a huyendo al o&#237;r la avioneta, levantando una nube de polvo tras de s&#237; y Clare pudo ver canguros saltando entre los &#225;rboles, as&#237; como los mont&#237;culos que formaban las termitas.

&#191;Se da cuenta de todo lo que hay que ver ah&#237; abajo? -le pregunt&#243; Gray, al tiempo que planeaban sobre un espectacular afloramiento rocoso.

A Clare aquello no le impresionaba en absoluto.

La verdad es que no lo encuentro muy excitante.

Depende de lo que sea excitante para usted -sus palabras parec&#237;an tener un doble sentido y Clare lo mir&#243; con desconfianza-. &#191;Qu&#233; hace falta para excitarla a usted? -a&#241;adi&#243;, mir&#225;ndola de reojo.

Su rostro permanec&#237;a serio, pero Clare hubiera jurado que se estaba riendo de ella. Inconscientemente, levant&#243; la barbilla y lo mir&#243; desafiante.

Algo m&#225;s que unas cuantas vacas perdidas y un par de canguros -le respondi&#243; con acidez-. &#191;Esto es lo mejor que puede ofrecer Bushman's Creek?

Depende de lo que est&#233; buscando -le respondi&#243; y esa vez a Clare no se le escap&#243; la media sonrisa que se dibuj&#243; en sus labios.

Siguieron volando durante mucho tiempo y Clare se lleg&#243; a preguntar si iban a llegar alg&#250;n d&#237;a, pero de repente Gray le se&#241;al&#243; a lo lejos una l&#237;nea de &#225;rboles que serpenteaba sobre el paisaje, cuyas hojas eran m&#225;s verdes que las del resto.

Esa es la hacienda -le dijo Gray-. Incluso en la &#233;poca seca, como ahora, se puede encontrar alguna charca. Y ah&#237; est&#225; la casa.

Clare se asom&#243; por la ventanilla, pero no alcanz&#243; a distinguir m&#225;s que un grupo de tejados met&#225;licos que brillaban a la luz del sol, resguardados del astro rey por numerosas plantas y &#225;rboles, como si se tratara de un oasis en pleno desierto.

Poco despu&#233;s la avioneta sobrevol&#243; un terreno cercado donde se ve&#237;a un gran n&#250;mero de cabezas de ganado, y varios hombres los saludaron al pasar. Un kil&#243;metro m&#225;s all&#225; aterrizaron por fin.

Bienvenida a Bushman's Creek -le dijo Gray.

Despu&#233;s de haber dormido profundamente durante todo el viaje, a pesar del ruido y la vibraci&#243;n de la avioneta, Alice se despert&#243; en cuanto la bajaron del avi&#243;n. Se mostr&#243; malhumorada cuando montaron en la camioneta que hab&#237;a quedado a la sombra de un &#225;rbol y no par&#243; de llorar en todo el camino.

&#191;Qu&#233; le pasa? -pregunt&#243; Gray, inc&#243;modo por el llanto de la ni&#241;a.

No le pasa nada -Clare ten&#237;a los nervios destrozados por el malestar de Alice-. Tiene hambre y necesita que le cambien el pa&#241;al, eso es todo.

Estaba tan pendiente de Alice que no se fij&#243; demasiado en la casa a la que acababan de llegar.

Ser&#225; mejor que utilice mi habitaci&#243;n -le dijo Gray, tras entrar en el acogedor frescor del vest&#237;bulo-. Es la &#250;nica que ha estado en uso &#250;ltimamente. Por lo menos no tendr&#225; que limpiar el polvo antes de posar a la ni&#241;a en alguna parte.

El dormitorio estaba fresco y en penumbra. Amueblado de una manera sencilla, ten&#237;a una cama amplia, una c&#243;moda y una silla de apariencia robusta.

Mientras cambiaba el pa&#241;al de Alice sobre la cama, dese&#243; poder tumbarse ella tambi&#233;n un rato, pero sab&#237;a que si lo hac&#237;a se quedar&#237;a dormida. La emoci&#243;n del vuelo le hab&#237;a hecho olvidarse del cansancio, pero ahora que hab&#237;an llegado notaba que volv&#237;a a apoderarse de ella por completo.

Luchando contra &#233;l, volvi&#243; a vestir a Alice y la tom&#243; en brazos. Ya lloraba menos, pero segu&#237;a gimoteando. Clare la bes&#243; y le dio unas palmaditas mientras se dirig&#237;a en busca de la cocina.

Ya, ya s&#233; que tienes hambre. Te dar&#233; algo de comer.

No sab&#237;a c&#243;mo lo iba a conseguir, pero se daba cuenta de que iba a tener que aguantar sin dormir hasta la noche porque Alice la necesitaba.

Al llegar a un gran sal&#243;n, Clare se detuvo y mir&#243; a su alrededor. La casa no era para nada como la hab&#237;a imaginado. Era m&#225;s nueva de lo que hab&#237;a pensado y le dio la sensaci&#243;n de que hab&#237;an ido a&#241;adiendo habitaciones a esa zona central, a medida que las hab&#237;an ido necesitando, pero el ambiente era muy fresco gracias a la galer&#237;a que rodeaba toda la casa e imped&#237;a que el sol entrara directamente. Cada puerta y ventana ten&#237;a un fino mosquitero que manten&#237;a fuera los insectos, pero dejaba que se colara la brisa dentro de la casa.

Clare no hab&#237;a esperado encontrarse una casa tan agradable, pero en una cosa Gray ten&#237;a raz&#243;n: necesitaba una limpieza con urgencia. Hab&#237;a polvo por todas las superficies y sus huellas quedaban marcadas en el suelo a su paso.

Ya le dije que estaba sucia -le dijo Gray, que entraba en ese momento con las &#250;ltimas bolsas de Clare y hab&#237;a le&#237;do la expresi&#243;n de su rostro sin ninguna dificultad.

Ya lo s&#233;, pero no me hab&#237;a hecho a la idea de que estuviera tan sucia. &#191;Es que no tiene una escoba?

Espero que usted la encuentre pronto -le respondi&#243;, secamente.

Creo que ser&#225; lo mejor -mir&#243; a su alrededor, consternada-. &#191;C&#243;mo puede haberla dejado ponerse as&#237;?

Gray se encogi&#243; de hombros.

Es una cuesti&#243;n de prioridades. Tan solo utilizo la casa para dormir, porque paso todo el d&#237;a fuera y como con los hombres. Si alguna vez me siento es en mi despacho o en la galer&#237;a, nunca aqu&#237;.

Clare se dio cuenta de que Alice estaba todav&#237;a gimoteando.

Tendr&#233; que dejar la limpieza para m&#225;s tarde -le dijo-. Necesito dar algo de comer a la ni&#241;a primero.

Aqu&#237; -le dijo, mostr&#225;ndole el camino-, pero me temo que no hay mucho de comer.

No importa. Tengo varios potitos para ella. Lo &#250;nico que necesito es poder hervir un poco de agua.

Gray abri&#243; la puerta de la cocina, totalmente amueblada y con varios frigor&#237;ficos.

Ah&#237; es donde guardamos las cervezas -le dijo, al ver que la mirada de Clare segu&#237;a una fila de huellas que llevaban hasta las neveras. No sonri&#243;, pero se le hicieron unas arruguitas en las comisuras de la boca que provocaron una extra&#241;a reacci&#243;n en Clare que, turbada, se volvi&#243; bruscamente.

A Alice le costaba mucho comer, as&#237; que Clare no se sorprendi&#243; de que, tras ver lo que hizo con el primer par de bocados, Gray las dejara solas, con la excusa de ir a ver c&#243;mo les iba a sus hombres.

Clare no esperaba volverlo a ver aquella tarde, pero estaba quitando el babero a Alice cuando &#233;l regres&#243; a la cocina.

Creo que tiene que haber una silla alta por ah&#237; -le dijo, mientras la ve&#237;a levantar a la ni&#241;a de su sillita.

A Clare se le ilumin&#243; la mirada.

&#161;Oh, ser&#237;a maravilloso! -le sonri&#243; y, antes de que le retirara la mirada, sorprendi&#243; en sus ojos una extra&#241;a expresi&#243;n-. &#191;No habr&#225; tambi&#233;n una cuna?

Podr&#237;a ser, porque mi madre no tiraba nunca nada y las cosas que utilizamos mi hermano y yo cuando &#233;ramos peque&#241;os deben de estar en el cuarto de los trastos. Le pedir&#233; a uno de mis hombres que las busque ma&#241;ana.

Despu&#233;s de sacar a Alice de su sillita, Clare se dio cuenta de que no pod&#237;a dejarla en ning&#250;n sitio.

Creo que ser&#225; mejor que te quedes aqu&#237; hasta que encuentre una escoba -le dijo a la ni&#241;a, tras volverla a dejar en su sillita. Alice pareci&#243; desconcertada de encontrarse otra vez en el mismo sitio de antes, pero se limit&#243; a chuparse los dedos mientras miraba a Clare, sin pesta&#241;ear.

&#191;No pensar&#225; ponerse a limpiar ahora? -le pregunt&#243; Gray, con el ce&#241;o fruncido.

Para eso estoy aqu&#237; -le respondi&#243; ella, con una sonrisa que se transform&#243; en bostezo.

Puede limpiar ma&#241;ana -le dijo, mirando las profundas ojeras de cansancio que ten&#237;a-. Ahora lo que necesita es descansar.

No puedo -se coloc&#243; el pelo detr&#225;s de las orejas, pensando que ojal&#225; no hubiera mencionado la palabra dormir-. Alice durmi&#243; durante todo el viaje y pasar&#225;n muchas horas antes de que vuelva a tener sue&#241;o.

Yo cuidar&#233; de ella.

&#191;Usted?

&#191;Por qu&#233; no?

Pens&#233; que estaba ocupado.

Las cosas parecen ir bien en los campos. Tendr&#233; que ir de vez en cuando para ver si hay novedades, pero no veo por qu&#233; no puede venir conmigo. Adem&#225;s, tengo muchos papeles pendientes en el despacho. Podr&#237;a estar all&#237; conmigo.

Pero pero no hab&#237;amos quedado en eso -tartamude&#243; Clare-. No creo que quiera que lo moleste un beb&#233;.

Lo que no quiero es que me toque cuidarlo si usted enferma de agotamiento -dijo Gray, con brusquedad-. No creo que me sea de mucha utilidad como gobernanta si est&#225; tan cansada que no se puede tener de pie.

No s&#233; -dijo, preocupada-. Alice puede ser dif&#237;cil a veces

Tengo bajo control cuatro mil kil&#243;metros cuadrados -le dijo, se&#241;alando con la cabeza en direcci&#243;n a la ventana-. &#191;Me est&#225; diciendo que no puedo ocuparme de un beb&#233;?

Un beb&#233; necesita tanta atenci&#243;n como un rancho. &#161;Si no m&#225;s! No puede limitarse a dejarla sentada sobre una valla mientras usted se ocupa de esas vacas. No podr&#225; apartar los ojos de ella ni un momento.

Tendr&#225; que confiar en m&#237; -le dijo, dando por finalizada la discusi&#243;n al levantar a Alice de su sillita. Despu&#233;s tom&#243; a Clare por el brazo-. Venga conmigo.

Tal vez podr&#237;a echarme una hora -hab&#237;a luchado tanto tiempo contra el agotamiento que en cuanto baj&#243; la guardia todo el cansancio se le vino encima. A trompicones lleg&#243; a la habitaci&#243;n de Gray y no se cay&#243; porque &#233;l la llevaba sujeta.

Sin poner m&#225;s objeciones le dej&#243; retirar la colcha y se sent&#243; en la cama. Mientras tanto, con la ni&#241;a en brazos Gray se acerc&#243; a la ventana y baj&#243; las persianas.

Duerma un poco -le dijo, pero al volverse para cerrar la puerta, vio a Clare todav&#237;a sentada sobre la cama, sin fuerzas siquiera para acostarse.

Gray dud&#243; un momento, pero despu&#233;s se acerc&#243; a la cama, dej&#243; a Alice encima y se agach&#243; para quitarle las sandalias a Clare. La acost&#243; y. tras cubrirla con la s&#225;bana, tom&#243; una vez m&#225;s a Alice en sus brazos y se qued&#243; observ&#225;ndola un momento.

Clare acert&#243; a pensar por un momento que deber&#237;a darle las gracias, pero lo &#250;nico que pudo hacer fue sonre&#237;rles y para cuando Gray y la ni&#241;a hab&#237;an llegado a la puerta, ella ya estaba dormida.


Cuando Clare se despert&#243;, horas m&#225;s tarde, se encontr&#243; en una habitaci&#243;n desconocida y en una cama extra&#241;a. Desorientada, se qued&#243; un rato tumbada parpadeando ante aquel techo que no le resultaba familiar e intentando separar los sue&#241;os de la realidad, en la confusi&#243;n de im&#225;genes inconexas que ten&#237;a en la cabeza. Despu&#233;s de un rato record&#243; que estaba en Australia, en Bushman's Creek, en la cama de Gray Hender-son.

Gray Le resultaba desconcertante descubrir lo clara que ten&#237;a en su mente la imagen de un hombre que acababa de conocer aquella misma ma&#241;ana. Clare lade&#243; la cabeza en la almohada como para apartar de su mente el recuerdo de las arruguitas alrededor de sus ojos; de sus competentes manos, tan bronceadas; de la manera en que su boca se relajaba a veces con aquella inesperada sonrisa. Clare tuvo la desagradable sensaci&#243;n de que la sonrisa de Gray hab&#237;a jugado un importante papel en sus sue&#241;os.

Frunci&#243; el ce&#241;o, molesta por la irrupci&#243;n de la realidad y se incorpor&#243;, apoy&#225;ndose en las almohadas.

Gray no hab&#237;a querido que viniera, pero ya hab&#237;a aceptado a Alice. Incluso se hab&#237;a mostrado amable insisti&#233;ndole en que descansara, baj&#225;ndole las persianas, y hasta quit&#225;ndole las sandalias.

Recordaba vagamente haberle sonre&#237;do y haber visto una extra&#241;a expresi&#243;n en sus ojos, pero pens&#243; que tal vez hab&#237;a sido un sue&#241;o. Gray no pod&#237;a haberla mirado con una mezcla de ternura y deseo. Nadie mirar&#237;a a una gobernanta de esa manera; y eso era ella y lo seguir&#237;a siendo para Gray.

Y para m&#237; misma tambi&#233;n -murmur&#243; Clare con firmeza, al tiempo que se levantaba de la cama. No estaba all&#237; para pensar en Gray Henderson y en c&#243;mo mirar&#237;a a una mujer que deseara de verdad tener en su cama. Estaba all&#237; por Alice, y si ten&#237;a que trabajar como gobernanta, lo har&#237;a.



CAPITULO 3

CLARE se horroriz&#243; al mirar el reloj y ver que hab&#237;a dormido casi cinco horas. Su primer impulso fue salir corriendo a relevar a Gray del cuidado de Alice, pero un vistazo en el espejo le bast&#243; para cambiar de idea. Ten&#237;a el pelo enredado, la cara hinchada y el vestido de lino completamente arrugado. Si Gray se las hab&#237;a arreglado con Alice durante toda la tarde, podr&#237;a arregl&#225;rselas tambi&#233;n durante diez minutos m&#225;s. Necesitaba una ducha.

Vestida con unos pantalones estrechos color piedra y una blusa blanca, Clare se sinti&#243; capaz de enfrentarse a Gray Henderson de nuevo. Las horas de sue&#241;o hab&#237;an obrado maravillas. Se sent&#237;a otra vez ella misma. Mientras se peinaba los cabellos h&#250;medos detr&#225;s de las orejas y se ajustaba el cintur&#243;n, pens&#243; que hab&#237;a llegado el momento de mostrar a Gray qui&#233;n era la verdadera Clare Marshall, vital y capaz, completamente distinta de la mujer agotada que no hab&#237;a sido capaz ni de quitarse las sandalias.

Fuera todo parec&#237;a muy tranquilo, pero cuando se acercaba al sal&#243;n empez&#243; a o&#237;r el incomprensible parloteo de Alice y sigui&#243; el sonido de su voz hasta una pieza, al fondo, cuya puerta estaba abierta. Nada m&#225;s entrar vio a la ni&#241;a rodeada de una multitud de objetos variopintos, como si Gray hubiera revuelto toda la casa en busca de algo seguro con lo que pudiera jugar Alice, y ella lo hubiera rechazado todo.

Gray estaba sentado al lado de la ni&#241;a, con una cuchara de madera en la mano y a Clare le divirti&#243; ver que despu&#233;s de pasar cinco horas con su sobrinita parec&#237;a mucho menos imperturbable. Aprovechando que no la hab&#237;an visto, observ&#243; c&#243;mo Alice agarraba la cuchara y se apresuraba a met&#233;rsela en la boca.

Muy bien -le estaba diciendo Gray, al tiempo que se levantaba-, juega un poco con eso que mientras yo -se call&#243; al ver como Alice, tras chupetear un poco la cuchara la tiraba al suelo, con desd&#233;n-, te busco otra cosa para que juegues -termin&#243; de decir, suspirando.

En ese momento Alice descubri&#243; a Clare y se le ilumin&#243; la cara con una sonrisa de bienvenida. Gray se hab&#237;a agachado para recoger la cuchara y, al ver la expresi&#243;n de la ni&#241;a, se volvi&#243; y vio a Clare en la puerta, aseada y hermosa, devolviendo la sonrisa a Alice.

Se hizo un extra&#241;o silencio mientras Gray se pon&#237;a de pie.

&#161;Hola! -le dijo, con un tono de voz que Clare no pudo descifrar-. Tiene mucho mejor aspecto.

Me siento mucho mejor -por alguna raz&#243;n no era capaz de mirarlo a la cara y se sinti&#243; aliviada al poder centrar su atenci&#243;n en Alice, que le tend&#237;a los brazos para que la abrazara, balbuceando algo que sonaba a bienvenida. La levant&#243; y le dio un beso en la mejilla-. &#191;Has sido buena?

Se se ha portado bien -dijo Gray, con un poco de reserva.

Clare ech&#243; un vistazo, primero al suelo lleno de objetos y despu&#233;s a la mesa de trabajo, donde parec&#237;a haber despejado toda la zona que pudiera estar al alcance de la ni&#241;a

&#191;Ha conseguido trabajar? -le pregunt&#243;, inocentemente.

No mucho -admiti&#243;, y cuando Alice levant&#243; las cejas, sonri&#243;, muy a su pesar-. &#161;De acuerdo, no he hecho nada! Parece incre&#237;ble que una personita como ella pueda restringir tus actividades tanto.

&#161;Oh, Alice! -dijo Clare, tratando de contener la risa-. &#191;Lo has tenido ocupado?

Es ella la que ha estado ocupada. La he llevado a los campos para que pudiera conocer a los hombres y ver su primer ganado.

&#191;No estaba asustada? -pregunt&#243; Clare, al pensar que una ni&#241;a que no hab&#237;a visto nunca una vaca se hab&#237;a encontrado con mil al mismo tiempo.

No nos acercamos mucho, pero yo dir&#237;a que no. No ha dejado de parlotear ni un momento.

Esta ni&#241;a es una charlatana, &#191;verdad? -le dijo Clare, haci&#233;ndole cosquillas en la nariz.

&#191;Entiende algo de lo que dice? -pregunt&#243; Gray con curiosidad.

Clare se ech&#243; a re&#237;r.

No. La verdad es que no dice nada. Tan solo emite sonidos, pero se hace entender muy bien cuando quiere algo; por ejemplo se las arregla para que te enteres de que no quiere permanecer en su silla toda la tarde sin moverse -a&#241;adi&#243;, divertida.

Oh, s&#237;, ya s&#233; que ese mensaje lo emite muy bien. No sab&#237;a d&#243;nde ten&#237;a los juguetes as&#237; que me puse a buscar por la casa algo que la entretuviera, pero nada parec&#237;a interesarle durante m&#225;s de un par de segundos.

Solo traje un par de juguetes. Parece que &#250;ltimamente le interesan m&#225;s los objetos cotidianos, pero seguramente se lo estaba pasando mejor con la atenci&#243;n que le estaba prestando que con cualquier otra cosa -dud&#243; un momento y despu&#233;s a&#241;adi&#243;, con timidez-: Lamento que no haya podido aprovechar la tarde, pero se lo agradezco mucho. Hac&#237;a tiempo que no dorm&#237;a tan bien. Gracias por cuidar de ella.

De nada. La verdad es que ha sido muy educativo. He hecho muchas cosas en mi vida, pero nunca hab&#237;a cambiado un pa&#241;al.

Clare se lo qued&#243; mirando boquiabierta.

&#191;Le ha cambiado el pa&#241;al?

Con algo de ayuda -confes&#243;, un poco avergonzado-. Joe me tuvo que ense&#241;ar a hacerlo. Tiene hijos, ya mayores, aunque no creo que haya ejercido mucho de padre con ellos. Al final est&#225;bamos cuatro alrededor de la cama, rasc&#225;ndonos la cabeza, mientras mir&#225;bamos a la ni&#241;a y el pa&#241;al, sin saber qu&#233; hacer. Al final sali&#243; bien, o al menos eso cre&#237;mos. Tendr&#225; que comprobarlo.

Clare no pudo evitar echarse a re&#237;r al imaginarse a cuatro hombres adultos sin saber c&#243;mo llevar a cabo una tarea tan simple.

T&#250; podr&#237;as haberles ense&#241;ado, Alice -dijo a la ni&#241;a, y la levant&#243; por los aires hasta que la hizo re&#237;r a carcajadas.

Su risa era tan contagiosa, que Gray no tard&#243; mucho en echarse a re&#237;r tambi&#233;n.

Al verlos tan felices, Clare sinti&#243; que el coraz&#243;n le daba un vuelco y cuando su mirada se cruz&#243; con la de Gray se le quebr&#243; la risa, sin saber por qu&#233;.

Era como si de repente se hubieran dado cuenta de que estaban relajados y riendo juntos como viejos amigos, cuando eran pr&#225;cticamente unos desconocidos, con intereses encontrados y nada en com&#250;n, excepto un beb&#233;. Se les borraron las sonrisas al mismo tiempo y Clare apart&#243; la mirada.

Deber&#237;a haberme despertado -le dijo, con Alice apoyada en su cadera.

Fui a buscarla una hora despu&#233;s, pero estaba profundamente dormida y pens&#233; que era mejor dejarla descansar.

Clare no sab&#237;a si alegrarse o entristecerse al darse cuenta de que volv&#237;a a hablarle con su habitual tono impersonal. Era imposible adivinar lo que habr&#237;a pensado al verla durmiendo en su cama.

Bueno gracias y no se preocupe que no volver&#233; a pedirle que se quede con ella.

Gray se encogi&#243; de hombros ligeramente.

Nos las hemos arreglado bastante bien.

Ya, pero la idea no era que cuidara de la ni&#241;a mientras yo recuperaba mis horas de sue&#241;o. De ahora en adelante trataremos de no molestarlo. Con un poco de suerte se olvidar&#225; de que estamos aqu&#237; -termin&#243; de decir con una sonrisa.

Gray se qued&#243; mir&#225;ndola.

No creo que sea muy probable -le dijo, lentamente-. Adem&#225;s dudo de que me sea de utilidad como gobernanta si se pasa el d&#237;a tratando de evitarme.

No he querido decir eso -Clare se pas&#243; las manos por el cabello, confusa. En Inglaterra ten&#237;a fama de ser tranquila, y buena comunicadora, pero hab&#237;a algo en la mirada desapasionada de Gray que la hac&#237;a volverse completamente idiota-. Solo quer&#237;a decir que bueno, no le voy a pedir que haga nada m&#225;s por m&#237;.

Muy bien. Yo s&#237; quiero pedirte algo. Si vamos a vivir durante un tiempo bajo el mismo techo ser&#225; mejor que nos tuteemos. Aqu&#237; todo el mundo lo hace.

Estaba muy serio, pero hab&#237;a cierta mirada burlona en sus ojos casta&#241;os que hizo que Clare apretara los labios mientras asent&#237;a. Solo trataba de ser amable y tranquilizadora, pod&#237;a por lo menos hacer un esfuerzo para fingir que la tomaba en serio.

Se est&#225; haciendo tarde. Ser&#225; mejor que d&#233; de cenar a Alice y la acueste. &#191;Hay alguna habitaci&#243;n que podamos utilizar?

Por aqu&#237;.

Le indic&#243; el camino por el pasillo hasta una habitaci&#243;n que estaba en frente de la suya.

Pero &#161;si est&#225; limpia! -dijo, mirando est&#250;pidamente a su alrededor.

Alice y yo la barrimos un poco mientras dorm&#237;as -le dijo Gray-. No estaba muy seguro de c&#243;mo arregl&#225;rmelas con Alice, pero s&#237; he sabido hacerte la cama.

Clare la mir&#243; y, al imaginarse a Gray inclinado, alisando las s&#225;banas con sus bronceadas manos se ruboriz&#243;.

No deber&#237;as haberte molestado -le dijo.

Me imagin&#233; que no querr&#237;as dormir en la m&#237;a -le dijo, secamente, y Clare se ruboriz&#243; a&#250;n m&#225;s.

Por supuesto que no, pero podr&#237;a haberla hecho yo.

Gray hizo como si no la hubiera o&#237;do.

Lo que no sab&#237;a era d&#243;nde acomodar a Alice. Me parece que es demasiado peque&#241;a para dormir en una cama.

Anoche la acost&#233; en un caj&#243;n -le respondi&#243; Clare, contenta de cambiar de tema-. Uno de esa c&#243;moda nos servir&#225; hasta que encuentre la cuna.

De hecho despu&#233;s de ba&#241;arla y darle de comer, Alice estaba lista para que la acostaran en cualquier parte, as&#237; que la ech&#243; en el caj&#243;n, sin que protestara lo m&#225;s m&#237;nimo. Clare se rezag&#243; un poco para asegurarse de que se quedaba dormida y despu&#233;s fue en busca de Gray.

Lo encontr&#243; en la galer&#237;a con un jovencito t&#237;mido llamado Ben, que al parecer se hab&#237;a ofrecido para vigilar el sue&#241;o de Alice, mientras Gray llevaba a Clare a las cocinas de los empleados para cenar algo.

Si piensas cocinar, a partir de ma&#241;ana todos comeremos en la casa -coment&#243; Gray a medida que se acercaban al edificio alto y alargado que se encontraba cerca de la casa.

&#191;Para cu&#225;ntos tendr&#233; que cocinar?

Vamos a ver, en el rancho hay seis hombres, pero adem&#225;s esta noche habr&#225; dos camioneros, que van a llevar ma&#241;ana algunas cabezas de ganado al mercado y quieren salir temprano, antes de que haga demasiado calor. Normalmente suele haber m&#225;s gente de paso que viene a realizar alg&#250;n tipo de trabajo. &#191;Pensabas que se trataba de un lugar aislado? Pues ya ver&#225;s la cantidad de gente que pasa por aqu&#237;.

Clare hab&#237;a estado contando con los dedos.

&#191;As&#237; que voy a cocinar por lo menos para ocho o nueve todas las noches? -le pregunt&#243;, sorprendida.

&#191;Ser&#225; un problema?

Bueno, no -Clare midi&#243; sus palabras, al recordar que le hab&#237;a prometido ser de utilidad-, solo que nunca hab&#237;a cocinado para tanta gente. De todos modos me las arreglar&#233;.

Cuando se encontr&#243; frente a la peor cena que hab&#237;a comido en su vida pens&#243; que sin duda tendr&#237;a que arregl&#225;rselas. Mientras masticaba un trozo de carne con la textura del cuero pens&#243; que ella no lo podr&#237;a hacer peor.

Clare se acost&#243; aquella noche sinti&#233;ndose m&#225;s feliz de lo que se hab&#237;a sentido en los &#250;ltimos meses, aunque sin saber la raz&#243;n, porque el estado de la casa la hab&#237;a horrorizado y las cocinas de los obreros no hab&#237;an mejorado su impresi&#243;n.

No se trataba precisamente de su cena ideal, pero rodeada de tanta gente, Clare se dio cuenta por primera vez de lo sola que hab&#237;a estado desde la muerte de Pippa. Sumergida en su pena y en su completa dedicaci&#243;n a Alice hac&#237;a meses que no quedaba con nadie. Por lo menos all&#237; ten&#237;a gente con la que hablar &#161;Si consegu&#237;a llegar a entender lo que dec&#237;an!

Y adem&#225;s estaba Gray.

Clare lo hab&#237;a estado observando sin que se diera cuenta, mientras hablaba con los hombres al otro extremo de la mesa. Por alguna raz&#243;n le hab&#237;a resultado dif&#237;cil sostenerle la mirada, as&#237; que en aquel momento le parec&#237;a estar vi&#233;ndolo por primera vez. Era un rostro intrigante y dif&#237;cil de describir al mismo tiempo. No ten&#237;a unas facciones que llamaran la atenci&#243;n y s&#237; un rostro inexpresivo que deber&#237;a haberlo hecho parecer bastante anodino, pero no era as&#237;. Hab&#237;a algo en su quietud que atra&#237;a, que hac&#237;a muy dif&#237;cil apartar la mirada de &#233;l. Los ojos de Clare se detuvieron en su boca y se pregunt&#243; c&#243;mo era posible que pudiera resultarle ya tan familiar. Tan familiar y tan inquietante al mismo tiempo. Le resultaba dif&#237;cil creer que acabara de conocerlo.

Ya no pod&#237;a concebir no reconocerlo al instante, no saber lo fuertes que eran sus manos, lo inesperada que resultaba su sonrisa. Ya sab&#237;a c&#243;mo re&#237;a, c&#243;mo andaba, c&#243;mo volv&#237;a la cabeza cuando se daba la vuelta y la encontraba mir&#225;ndolo. Le hab&#237;a costado un poco asimilar que aquellos ojos impenetrables pertenec&#237;an, no a un hombre al que hab&#237;a conocido toda la vida, sino a alguien a quien acababa de conocer.

Al principio se hab&#237;a sentido humillada, pero ahora no pod&#237;a evitar experimentar algo parecido a la felicidad al tumbarse en la cama que Gray hab&#237;a hecho para ella aquella tarde. Tal vez se le podr&#237;a llamar alivio, como si finalmente hubiera podido liberarse de un peso y descansar. Hab&#237;a llevado a Alice a Bushman's Creek y no pod&#237;a hacer otra cosa hasta que apareciera Jack, entonces tendr&#237;a que preocuparse del futuro, pero hasta entonces vivir&#237;a al d&#237;a. Mientras se iba quedando dormida, Clare pens&#243; que Bushman's Creek no iba a ser nunca un lugar en el que pudiera ser completamente feliz, pero al menos podr&#237;a vivir contenta durante un tiempo.

Contenta no era precisamente la palabra que defin&#237;a c&#243;mo se sent&#237;a Clare cuando el llanto de Alice la sac&#243; de la cama al amanecer.

&#161;Ya voy, ya voy! -murmur&#243;, tanteando el camino por la habitaci&#243;n, demasiado dormida como para saber si estaba tan oscuro porque ten&#237;a los ojos cerrados o porque no hab&#237;a encendido la luz

Al final encontr&#243; a Alice, la tom&#243; en brazos y la llev&#243; a su habitaci&#243;n, pensando que si la acostaba con ella, su contacto la har&#237;a tranquilizarse, pero pronto se dio cuenta de su equivocaci&#243;n. Hab&#237;a tardado demasiado en atenderla y la ni&#241;a estaba enrabietada y cada vez gritaba m&#225;s.

De acuerdo, de acuerdo, cari&#241;o -trat&#243; de calmar a la enfadada Alice-. Te traer&#233; un poco de leche. Tal vez as&#237; te tranquilices.

La noche hab&#237;a refrescado el ambiente y se puso una bata antes de colocarse a Alice sobre el hombro y dirigirse a la cocina. Alice gritaba tanto y todo a su alrededor le resultaba tan extra&#241;o que tuvo que detenerse un momento para recordar lo que iba a hacer.

&#161;La leche! -se record&#243; en voz alta.

Estaba intentando abrir la nevera con una mano, mientras sosten&#237;a a Alice con la otra, cuando apareci&#243; Gray, bostezando y frot&#225;ndose los ojos.

Se acerc&#243; a Clare y tendi&#243; los brazos.

&#191;La tomo en brazos?

Clare fue a decir que ya se las arreglar&#237;a ella sola, pero se call&#243;, porque se dio cuenta de que no se las estaba arreglando demasiado bien y, ya que estaba despierto, bien la pod&#237;a ayudar.

Gracias -le dijo, al tiempo que le pasaba a Alice.

Clare lo mir&#243; encantada mientras paseaba a la ni&#241;a de un lado a otro de la cocina, apret&#225;ndola contra su fuerte pecho, para que se tranquilizara. Llevaba puesta una camisa de color azul y unos pantalones cortos. Aunque lo ve&#237;a todo un poco borroso, a Clare no se le pasaron desapercibidas sus fuertes piernas.

Para cuando tuvo el biber&#243;n listo, Gray ya hab&#237;a conseguido tranquilizar a la ni&#241;a con sus paseos.

&#191;Por qu&#233; no le das el biber&#243;n? -le pregunt&#243;, sin pararse a pensar que hac&#237;a solo unas horas se hab&#237;a prometido no pedirle ayuda en el cuidado de Alice-. Parece muy contenta contigo.

Gray se sent&#243; en una silla y Clare le vio colocar a la ni&#241;a contra su pecho con torpeza y tomar el biber&#243;n que ella le tend&#237;a con una mirada insegura. Era reconfortante ver c&#243;mo un hombre tan competente se sent&#237;a perdido con un beb&#233; en brazos.

Ponle el biber&#243;n en la boca -lo anim&#243;, con una sonrisa-. Ella sabr&#225; lo que tiene que hacer.

En efecto, en cuanto le acerc&#243; la tetilla de goma a la boca, la ni&#241;a se aferr&#243; al biber&#243;n y empez&#243; a chupar con los ojos cerrados.

Bueno, parece que era esto lo que quer&#237;a -dijo Gray, y Clare se acerc&#243; para ver de cerca la inconfundible mirada de ternura con que contemplaba a Alice, relajada en sus brazos-. &#191;Se despierta llorando todas las noches?

No, pero no le gusta que le cambien sus horarios habituales -Clare se sent&#243; en otra silla al lado de Gray y la ni&#241;a, contempl&#225;ndola con una mezcla de preocupaci&#243;n, cari&#241;o y sorpresa al ver lo r&#225;pido que hab&#237;a pasado del llanto m&#225;s furioso a aquella expresi&#243;n de beatitud-. Deber&#237;a haber imaginado que se iba a despertar esta noche -se ech&#243; hacia atr&#225;s en la silla y se pas&#243; los dedos por el pelo, con expresi&#243;n cansada-. Siento que te hayamos despertado. La pr&#243;xima vez te tendr&#225;s que poner una almohada sobre la cabeza.

Tengo el sue&#241;o muy ligero -se limit&#243; a decir Gray.

Alice ya parec&#237;a saciada, as&#237; que Gray le retir&#243; el biber&#243;n y le limpi&#243; la boca con el pulgar.

&#161;Qu&#233; bien se te dan los ni&#241;os! -dijo Clare, observando sus suaves movimientos-. Tal vez se deba a que eres muy tranquilo. Los ni&#241;os saben muy bien cuando est&#225;s tenso o preocupado por algo. Tu coraz&#243;n debe de latir de manera muy agradable y pausada.

Los ojos de Gray se posaron en ella un momento. Ten&#237;a el cabello enredado, los ojos enrojecidos por el sue&#241;o y no le pas&#243; desapercibida la fresca piel de su cuello y la curva de sus senos, que dejaba entrever el suave y ligero material del camis&#243;n.

No siempre -le dijo, secamente.

Demasiado cansada como para sentirse inc&#243;moda, apoy&#243; la barbilla sobre una mano para observar a Alice. Ense&#241;&#243; a Gray como hacerla eructar y &#233;l lo consigui&#243; a la primera.

&#191;Est&#225;s seguro de que no lo hab&#237;as hecho antes? -le dijo, medio bromeando.

S&#237;, pero uno de los primeros recuerdos que guardo en mi mente es el de mi madre d&#225;ndole el biber&#243;n a Jack en esta cocina. Deb&#237;a de tener unos cinco a&#241;os.

Pippa hab&#237;a dicho que Jack ten&#237;a treinta y tres a&#241;os, as&#237; que a pesar de ser tan temprano no le cost&#243; mucho calcular que Gray ten&#237;a treinta y ocho.

Son bastantes a&#241;os de diferencia -se&#241;al&#243; Clare-. &#191;Os llev&#225;is bien?

Cuando te cr&#237;as en un sitio como este, tan aislado, no te queda m&#225;s remedio que llevarte bien. Sol&#237;amos hacer muchas cosas juntos y cuando murieron nuestros padre nos pareci&#243; la cosa m&#225;s normal del mundo dirigir juntos el rancho.

No os parec&#233;is en nada.

Clare hab&#237;a hablado sin pensar.

No sab&#237;a que hubieras conocido a Jack

Y no lo conozco, pero he o&#237;do hablar a Pippa mucho de &#233;l. Parece maravilloso -le dijo, pensando en las historias tan divertidas que Pippa le hab&#237;a contado-. C&#225;lido, gracioso, amable -de repente, Clare se dio cuenta de lo que implicaban sus palabras y se puso roja-. Eh pero no quiero decir que t&#250; no lo seas

Para alivio de Clare no pareci&#243; enfadado, sino m&#225;s bien divertido.

No, si tienes raz&#243;n. Somos bastante diferentes. Jack ha sido siempre de trato mucho m&#225;s f&#225;cil, pero tambi&#233;n m&#225;s intranquilo. Cuando era m&#225;s joven siempre andaba metido en l&#237;os, aunque hay que decir que se las arreglaba muy bien para salir de ellos. A todo el mundo le ca&#237;a bien.

Pippa era as&#237; tambi&#233;n, como nuestro padre: muy rom&#225;nticos y siempre dispuestos a vivir las aventuras m&#225;s arriesgadas, que a veces sal&#237;an mal, pero a nadie le importaba porque nos lo pas&#225;bamos de maravilla con ellos. Yo era la sensata de la familia. Mi madre muri&#243; cuando ten&#237;a trece a&#241;os y supongo que enseguida me met&#237; en su papel. Pap&#225; y Pippa sol&#237;an tomarme el pelo, pero es que sent&#237;a que deb&#237;a ocuparme de ellos. Nunca se las habr&#237;an podido arreglar solos.

&#191;Todav&#237;a vive tu padre? -pregunt&#243; Gray y ella neg&#243; con la cabeza.

No. Muri&#243; hace siete a&#241;os.

Gray frunci&#243; el ce&#241;o.

As&#237; que te has quedado sola.

Clare estaba mirando a la ni&#241;a.

No. Est&#225; Alice.

La muerte de tu hermana debi&#243; de ser muy dura para ti.

S&#237; -la mirada de Clare se perdi&#243; en la oscuridad de la noche-. S&#237;, cuando muri&#243; sent&#237; que algo en m&#237; mor&#237;a tambi&#233;n. Pippa era una persona tan vivaz, tan alegre. Todav&#237;a no me hago a la idea de que no va a volver a aparecer para decirme que ha pensado recorrer el mundo en un velero o irse a la selva. Siempre envidi&#233; la habilidad de Pippa para vivir al d&#237;a. No planeaba nada para el futuro, ni le gustaba ahorrar. Hasta que conoci&#243; a Jack, lo &#250;nico que quer&#237;a era vivir peligrosamente.

&#191;Y qu&#233; quer&#237;as t&#250;?

Seguridad -enrojeci&#243; al mirar a Gray-. Suena muy aburrido, &#191;verdad? Pap&#225; siempre estaba cambiando de trabajo y cuando &#233;ramos peque&#241;as cada a&#241;o est&#225;bamos en un colegio distinto. A Pippa eso le hizo convertirse en una trotamundos, pero yo a&#241;oraba echar ra&#237;ces en alg&#250;n sitio, as&#237; que en cuanto pude hacer frente a una hipoteca, me compr&#233; mi propia casa -continu&#243;-. Pippa no pod&#237;a entender c&#243;mo pod&#237;a ser feliz trabajando para la misma agencia desde los veinte a&#241;os, pero me gustaba volver todos los d&#237;as a mi apartamento, tomar el mismo autob&#250;s cada d&#237;a y encontrarme con la misma gente -Gray la miraba con una extra&#241;a expresi&#243;n- Supongo que t&#250; tambi&#233;n me encontrar&#225;s aburrida -le pregunt&#243; con un cierto tono de desaf&#237;o.

No, no era eso lo que estaba pensando -le respondi&#243;, lentamente.


Por la ma&#241;ana, cuando pens&#243; en lo que hab&#237;an estado hablando aquella madrugada, Clare se horroriz&#243;. Deb&#237;a de haber estado medio dormida y con las defensas bajas para permitirse el lujo de hacer unos comentarios tan est&#250;pidos sobre Gray, los latidos de su coraz&#243;n y lo bien que se le daban los ni&#241;os. Si lo hubiera hecho a prop&#243;sito, no habr&#237;a sonado tanto como una mujer desesperada. Seguramente a esas alturas estar&#237;a pensando que hab&#237;a intentado ligar con &#233;l, y que le gustaban tanto los ni&#241;os que estaba decidida a tener uno propio y lo hab&#237;a elegido como padre.

Tendr&#233; que hacerle ver que soy una mujer a la que le gusta su trabajo -dijo a Alice, mientras le cambiaba el pa&#241;al-, y que si alguna vez pienso en tener un compa&#241;ero, desde luego lo elegir&#233; por algo m&#225;s que la tranquilidad con la que lata su coraz&#243;n -Alice movi&#243; las piernas en se&#241;al de apoyo y Clare le hizo cosquillas en la tripita-. &#191;As&#237; que t&#250; crees que lo &#250;nico que tengo que hacer es convencerlo de que no soy la t&#237;pica mujer que se vuelve loca al ver a un hombre con un beb&#233; en los brazos?

&#161;Ma! -dijo Alice, que Clare tradujo como un s&#237;.

Prepar&#243; un saludo fr&#237;o para cuando lo viera y se dirigi&#243; a la cocina con Alice en los brazos. Al llegar y ver que no hab&#237;a nadie se sinti&#243; muy decepcionada. No eran m&#225;s de las siete y parec&#237;a que ya hac&#237;a mucho tiempo que se hab&#237;a ido.

Clare ley&#243; la nota que le hab&#237;a dejado sobre la mesa y suspir&#243; al saber que estaban cargando los camiones y regresar&#237;a un poco m&#225;s tarde para tomar un tentempi&#233;. No hab&#237;a ning&#250;n comentario acerca de que deber&#237;a haber estado haciendo el desayuno para &#233;l y los hombres, pero estaba segura de que lo hab&#237;a pensado. &#161;Y ella que quer&#237;a impresionarlo con su profesionalidad! Se dijo que no volver&#237;a a ocurrir y para compensar aquel fallo se puso a limpiar la cocina.

Tres horas m&#225;s tarde, cuando regres&#243;, Gray la encontr&#243; de rodillas, fregando el suelo, mientras Alice estaba entretenida con una taza de pl&#225;stico y un cuenco lleno de agua.

Veo que has estado ocupada -le dijo a modo de saludo, mientras miraba a su alrededor con las cejas levantadas.

Clare levant&#243; la cabeza al o&#237;r su voz y al verlo apoyado en la puerta, m&#225;s masculino que nunca, el coraz&#243;n le dio un vuelco. Enfadada consigo misma se dijo que se trataba solo de la sorpresa.

Se sent&#243; sobre los talones y se limpi&#243; el sudor de la frente con el dorso de la mano.

&#191;Acaso pensaba que iba a estar todav&#237;a en la cama? -le pregunt&#243;, con m&#225;s acidez de la que hubiera deseado.

Si Gray lo not&#243;, no se dio por aludido.

No, pero tampoco pensaba encontrarte de rodillas.

Estoy aqu&#237; para trabajar -le dijo, con voz altiva.

Gray no dijo nada, pero Clare crey&#243; percibir una mirada divertida en su rostro y de repente se dio cuenta de la pinta que deb&#237;a de tener con el pelo pegado a la cabeza, manchas de polvo en la cara y la camisa h&#250;meda y sucia. Seguramente estaba comparando su estado lamentable con aquel otro tan diferente que ten&#237;a el d&#237;a anterior cuando le hab&#237;a asegurado que estaba acostumbrada a trabajar duramente.

&#191;Por qu&#233; has vuelto tan pronto? -le pregunt&#243;, enfadada.

Ya hemos terminado en los campos. Los chicos est&#225;n tomando un tentempi&#233; y yo he entrado para hacer el t&#233;. Si no te importa que pise en tu suelo reci&#233;n limpio, claro est&#225;.

Clare se pregunt&#243; por qu&#233; estaba tan segura de que se re&#237;a de ella, con lo serio que estaba. Se puso en pie, sinti&#233;ndose enojada, sin saber la raz&#243;n

Lo har&#233; yo. Despu&#233;s de todo es mi trabajo.

Veo que est&#225;s encantada con tu trabajo.

Con el sombrero ladeado se apoy&#243; en uno de los muebles de cocina cercano a la puerta, cruzado de brazos. Ten&#237;a las botas polvorientas y las mangas de la camisa remangadas, dejando a la vista sus fuertes mu&#241;ecas bronceadas.

Parec&#237;a relajado, pero a Clare no le pas&#243; desapercibido el poder que emanaba de su cuerpo. Apart&#243; los ojos para buscar t&#233; en uno de los armarios.

No creo que encantada sea la palabra m&#225;s adecuada en este caso -apunt&#243;.

Entonces, &#191;cu&#225;l es la palabra adecuada?

Clare se encogi&#243; de hombros.

&#191;Resignada? -sugiri&#243;-. &#161;No creo que fregar suelos sea mi trabajo ideal! &#161;Estoy acostumbrada a un poco m&#225;s de trabajo mental y un entorno mucho m&#225;s agradable!

T&#250; propusiste trabajar de gobernanta -se&#241;al&#243; Gray.

Porque era el &#250;nico modo de poder venir aqu&#237; -replic&#243;, sin pensar, pero al verlo fruncir las cejas se dijo que deber&#237;a haber tenido un poco m&#225;s de tacto-. De todos modos no te preocupes, pienso respetar mi parte del trato -se apresur&#243; a a&#241;adir-. No me hubiera pasado toda la ma&#241;ana de rodillas si no pensara hacerlo, tal y como promet&#237; -su mirada se perdi&#243; un momento en el mon&#243;tono paisaje que se contemplaba por la ventana-. Adem&#225;s tampoco hay mucho m&#225;s que hacer aqu&#237; -a&#241;adi&#243; con un suspiro.

Gray se apart&#243; bruscamente del mueble.

Bueno, con un poco de suerte no tendr&#225;s que soportarlo durante mucho m&#225;s tiempo.

Clare se dio r&#225;pidamente la vuelta.

&#191;Has hablado con Jack?-pregunt&#243;, ansiosa.

No, pero he dejado un mensaje para &#233;l, as&#237; que se lo dar&#225;n en cuanto se ponga en contacto con sus socios, que ser&#225; uno de estos d&#237;as.

Clare mir&#243; a Alice que, despreocupada por su futuro, estaba echando agua por el suelo.

Esperemos que as&#237; sea -le dijo.

Mientras tanto, como muy bien has dicho, est&#225;s aqu&#237; para trabajar de gobernanta -hab&#237;a un tono implacable en su voz que Clare no hab&#237;a o&#237;do antes-. Eso quiere decir que tendr&#225;s que hacer la cena de esta noche. Pan y carne fr&#237;a ser&#225; suficiente para comer, pero a los chicos les gustar&#237;a tomar algo dulce para el tentempi&#233; de las ma&#241;anas y las tardes. Tal vez, cuando termines con el suelo, podr&#237;as hacer una tarta o unas galletas.

Sonaba m&#225;s a orden que a petici&#243;n y Clare lo miro con incredulidad.

&#161;Pero todav&#237;a queda el resto de la casa por limpiar adem&#225;s de ocuparme de Alice! &#191;Cuando me voy a poner a hornear dulces?

Fuiste t&#250; la que dijiste que no ten&#237;as nada m&#225;s que hacer -dijo, injustamente tras recoger su sombrero-Estar&#233; en la galer&#237;a. Av&#237;same cuando est&#233; listo el t&#233;.



CAP&#205;TULO 4

&#161;YA EST&#193; bien! -exclam&#243; Clare, al tiempo que pon&#237;a un sombrerito a Alice y colocaba a la ni&#241;a en la sillita-. V&#225;monos de esta cocina.

Herida por la insinuaci&#243;n de Gray acerca de que al final no iba a poder arregl&#225;rselas, decidi&#243; probarle que pod&#237;a ser la mejor gobernanta que hab&#237;a habido nunca en Bushman's Creek. En la despensa hab&#237;a encontrado los ingredientes necesarios, no solo para hacer un pastel de chocolate para aquella tarde sino tambi&#233;n tortitas. Hab&#237;a terminado de limpiar la cocina y barrido el sal&#243;n, y adem&#225;s hab&#237;a dado de comer a siete hombres y un beb&#233;, as&#237; que despu&#233;s de recoger decidi&#243; que ya era hora de tomarse un descanso.

Fuera el aire era seco y caluroso. Tras dejar la casa, tan resguardada del sol, la luz le pareci&#243; tan intensa que tuvo que protegerse los ojos de la claridad. Al pie de las escaleras que bajaban del porche, Clare dud&#243; qu&#233; direcci&#243;n tomar. A un lado quedaba el riachuelo, casi seco, bordeado de algunos &#225;rboles. Al otro lado se encontraban las cocinas de los obreros flanqueadas por dos edificios largos y bajos que dedujo ser&#237;an sus dormitorios, y pens&#243; que tal vez por esa parte habr&#237;a algo m&#225;s interesante que ver.

Pero se equivoc&#243;. Encontraron una especie de molino de viento, cuyas aspas permanec&#237;an inm&#243;viles, dos tanques de agua grandes, una torre de radio y otros hangares bastante deteriorados. Crey&#243; haberlo visto todo, hasta que se encontr&#243; con un gallinero. Estuvieron observando un rato a las gallinas, pero enseguida se aburrieron. Todo le parec&#237;a tan marr&#243;n, tan pobre, tan aburrido.

Adem&#225;s hac&#237;a mucho calor. Y estaba todo lleno de moscas.

Se las apart&#243; de la cara con un suspiro y se dirigi&#243; a los corrales donde estaba el ganado. Se o&#237;an muchos bramidos y gritos procedentes de all&#237;, as&#237; que pens&#243; que algo deb&#237;a de estar pasando. De cualquier modo, ser&#237;a algo distinto a las gallinas.

Al llegar se encontr&#243; con una escena de aparente confusi&#243;n. Hab&#237;a tanto polvo que al principio le cost&#243; ver lo que estaba sucediendo. Despu&#233;s de un rato, lo que en un principio le hab&#237;a parecido una estampida, result&#243; ser simplemente que estaban cambiando al ganado de sitio.

En cuanto se asegur&#243; de que iban en la direcci&#243;n contraria a la suya, Clare se acerc&#243; m&#225;s y distingui&#243; a Joe y a un par de empleados que, a caballo, se aseguraban de que la manada no se dispersase, pero a Gray no lo vio.

Decepcionada se dio la vuelta camino de la casa pensando que tal vez el riachuelo habr&#237;a resultado m&#225;s interesante despu&#233;s de todo.

Solo hab&#237;a dado unos pasos cuando oy&#243; el sonido de unos cascos detr&#225;s de ella. Se volvi&#243; y vio a Gray cabalgando sobre un enorme caballo casta&#241;o, con una mancha blanca debajo de la nariz. Al principio se asuste porque el animal no paraba de relinchar y mover la cabeza, pero pronto se tranquiliz&#243; al ver como lo dominaba, sujetando las riendas firmemente con una mano

&#191;Me quer&#237;as para algo? -le pregunt&#243; y Clare se puso r&#237;gida.

&#191;Quererte? -repiti&#243; a la defensiva-. &#161;Por supuesto que no! &#191;Para qu&#233; iba a quererte?

No lo s&#233;. Eso es lo que he venido a averiguar -Gray se baj&#243; del caballo-. Ben me dijo que te hab&#237;a visto en los corrales y pens&#243; que podr&#237;as estar busc&#225;ndome.

Pues se equivoc&#243; -Clare estaba enfadada, m&#225;s nerviosa de lo que quer&#237;a admitir por la presencia de aquel hombre, por su competencia y su sonrisa, que no era una verdadera sonrisa, a juzgar por c&#243;mo la hac&#237;a sentirse-. No estaba buscando a nadie. Solo he salido a dar un paseo. &#191;Tienes algo en contra?

Solo que andes por ah&#237; sin sombrero. Le has puesto uno a la ni&#241;a. &#191;Por qu&#233; no lo llevas t&#250;?

No tengo sombrero. Cuando hice la maleta no pens&#233; en mi ropa. Supongo que imaginaba poder comprar uno aqu&#237;; antes, por supuesto de darme cuenta de que estaba a setecientos kil&#243;metros de la sombrerer&#237;a m&#225;s cercana -a&#241;adi&#243;, con un toque de sarcasmo.

Hay un mont&#243;n de sombreros en la casa. Esta noche te buscar&#233; uno -Gray se quit&#243; el sombrero y se lo puso a Clare en la cabeza antes de que tuviera la oportunidad de protestar-. Mientras tanto ser&#225; mejor que te pongas este.

El caballo volvi&#243; a relinchar y sacudi&#243; la cabeza para apartar a las moscas de sus crines. Parec&#237;a impaciente por seguir adelante, pero Gray no le prest&#243; atenci&#243;n.

Entonces, &#191;qu&#233; te parece? -pregunt&#243; a Clare.

&#191;El qu&#233;? -inquiri&#243; con desconfianza.

Bushman's Creek.

Para ser sincera, no puedo entender por qu&#233; le gustaba tanto a Pippa -le dijo, con franqueza.

Gray mir&#243; a su alrededor como si tratara de ver las cosas a trav&#233;s de sus ojos.

Supongo que es un poco distinto de Inglaterra.

Clare pens&#243; en la calle donde viv&#237;a, bordeada de casas adosadas, sin ning&#250;n tipo de pretensiones, pero con el car&#225;cter que le imprim&#237;an la pintura de las puertas, ventanas y buzones, as&#237; como los diminutos jardines, cuidados con esmero. En primavera los cerezos estaban repletos de flores y en los atardeceres de verano pod&#237;as tomarte una cerveza en la terraza del pub de la esquina. Le resultaba dif&#237;cil imaginar un sitio m&#225;s diferente de Bushman's Creek.

S&#237;, un poco -le dijo, con un suspiro.

No tardar&#225;s en acostumbrarte.

Gray acarici&#243; la nariz del caballo con gesto distra&#237;do y Clare se encontr&#243; as&#237; misma mirando aquellos largos dedos, completamente fascinada, pero enrojeci&#243; en cuanto se vio sorprendida y se apresur&#243; a retirar la mirada.

No me puedo imaginar habituada a esto -le dijo-. Todo es tan intimidante. Hay demasiado de todo. Demasiado calor, demasiado cielo, demasiadas moscas pero no suficiente que hacer ni que ver. Es simplemente, marr&#243;n, grande y mon&#243;tono.

No puedes juzgar negativamente Bushman's Creek despu&#233;s de un paseo de cinco minutos. Todav&#237;a no has visto nada. Espera a ver los lagos, las dehesas y los desfiladeros que hay al final. Espera a que llegue la temporada de lluvias en que los riachuelos se llenan de agua y la hierba te llega por la cintura. Entonces no creo que pienses que la finca est&#225; seca y vac&#237;a.

Clare lo mir&#243;, poco convencida.

No creo que tenga la oportunidad -le dijo, altiva, aprovechando la ocasi&#243;n para mostrarle que la noche anterior no hab&#237;a sido ella misma-. Sin duda alguna, Jack habr&#225; regresado antes.

Y t&#250; no ves el momento de quitarte de encima el polvo de Bushman's Creek, &#191;verdad?

Bueno, la verdad es que no es el tipo de lugar que me gusta -le dijo-. &#161;Y despu&#233;s de limpiar la cocina, espero no volver a ver polvo en mi vida!

Gray se qued&#243; mir&#225;ndola un momento como pensando si val&#237;a la pena discutir con ella, pero debi&#243; de pensar que no, ya que se volvi&#243; a subir al caballo, para fastidio de Clare.

Si el &#250;nico problema es el aburrimiento, ser&#225; mejor que regreses al trabajo -le dijo, secamente-. Volveremos para tomar el tentempi&#233; dentro de una hora y media -Clare se qued&#243; mir&#225;ndolo, con el sol cegando sus hermosos ojos grises-. Y que no te vuelva a ver sin el sombrero -le dijo, y tras poner en marcha al caballo a golpe de espuela, se alej&#243; cabalgando.

Clare lo observ&#243; alejarse hasta que lo vio desaparecer en una curva del camino y el polvo que hab&#237;a levantado se hab&#237;a vuelto a asentar; despu&#233;s se enderez&#243; el sombrero y se dirigi&#243; a la casa.


Pareces cansada.

Clare se sobresalt&#243; al o&#237;r la voz ronca de Gray, mientras limpiaba la mesa, despu&#233;s de la cena.

Estoy bien -le dijo, aunque le dol&#237;a todo el cuerpo. Tal vez le hab&#237;a dicho a Gray que estaba acostumbrada a trabajar duro, pero desde luego no tanto.

Has hecho bastante por hoy -le dijo-. Ve a sentarte en la galer&#237;a y yo te llevar&#233; una taza de caf&#233;.

La tentaci&#243;n era demasiado dif&#237;cil de resistir.

Muy bien -le dijo Clare, tras dejar el trapo, evitando mirarlo a los ojos.

Despu&#233;s de dejarse caer en una de las enormes sillas de paja que hab&#237;a en la galer&#237;a y cerrar los ojos con un suspiro, se pregunt&#243; c&#243;mo iba a reaccionar ante Gray. Lamentaba haber sido tan sincera sobre la finca y no haber tenido un poco m&#225;s de tacto. Despu&#233;s de todo, era el hogar de aquel hombre y se hab&#237;a portado con ella mucho mejor de lo que se merec&#237;a. No solo se hab&#237;a ocupado de Alice, sino que adem&#225;s se hab&#237;a preocupado de proporcionarle la silla y la cuna para la ni&#241;a.

Pens&#243; en el comportamiento tan irascible que hab&#237;a tenido aquella tarde. Su ansiedad por hacer ver a Gray que no estaba desesperada por encontrar a un hombre, como le parec&#237;a haberle dado a entender la madrugada anterior, hab&#237;a hecho que terminara por comportarse como una maleducada y una tonta. As&#237; que Gray segu&#237;a teniendo una idea err&#243;nea de ella.

Clare dio un suspiro que termin&#243; en bostezo. Consciente de lo poco amable que hab&#237;a sido con Gray, se hab&#237;a pasado toda la tarde nerviosa ante la perspectiva de volver a verlo. Hubiera entendido que la dijera que si tan poco le gustaba la finca lo mejor que pod&#237;a hacer era marcharse; sin embargo, &#233;l se hab&#237;a comportado exactamente igual que siempre, lo que implicaba que no dejaba traslucir en absoluto lo que sent&#237;a o pensaba.

Por lo menos el pastel y las tortitas les hab&#237;an gustado y, despu&#233;s de todo, no deb&#237;a preocuparle lo que Gray pensara de ella, tan solo lo que pensara de Alice, y estaba claro que ya la hab&#237;a aceptado como parte de su familia. Aquella tarde, despu&#233;s de ducharse hab&#237;a bajado a la cocina y la encontr&#243; tratando de dar de comer a Alice con una mano y de pelar patatas con la otra.

D&#233;jame hacerlo a m&#237; -se ofreci&#243;, mientras Alice le dedicaba una sonrisa de bienvenida.

Clare lo mir&#243; con desconfianza, reacia a incumplir su parte del trato mostr&#225;ndose demasiado dispuesta a liberarse de parte del trabajo.

No tienes por qu&#233; hacerlo -empez&#243; a decir, pero Gray la interrumpi&#243;.

Me apetece nacerlo. Tambi&#233;n es sobrina m&#237;a y si se va a quedar aqu&#237;, ser&#225; mejor que aprenda a hacer mi parte.

Era la primera vez que reconoc&#237;a a Alice como hija de Jack y Clare sinti&#243; un tremendo alivio al o&#237;rlo. Quer&#237;a mucho a la ni&#241;a, pero estaba contenta de poder compartir la responsabilidad de su cuidado con alguien.

Come muy mal -le advirti&#243;, al tiempo que le pasaba la cuchara-. &#161;Seguramente lamentar&#225; no haber esperado a ducharse despu&#233;s!

Alice ten&#237;a su propia cuchara, que no paraba de agitar en el aire y, a veces, intentaba meter en el plato; pero lo que m&#225;s le gustaba era meter los dedos en el pur&#233; que Clare hab&#237;a hecho especialmente para ella. Clare estaba acostumbrada a verla despu&#233;s pringarse la cara y el pelo, pero hubiera apostado a que Gray no se esperaba encontrar nada parecido al ofrecerse a darle de comer. Sonri&#243; al pensar en la tremenda sorpresa que se llevar&#237;a si pensaba que alimentar a su sobrina era simplemente cuesti&#243;n de meterle una cucharada tras otra en la boca.

Tal y como esperaba, Alice se neg&#243; a comer y despu&#233;s de un rato, Gray mir&#243; a Clare con desesperaci&#243;n.

&#191;Crees que est&#225; comiendo algo? &#161;Me da la sensaci&#243;n de que llevo yo casi todo el pur&#233; encima!

Le dej&#243; tiempo para recuperarse mientras ba&#241;aba y vest&#237;a a Alice, pero antes de acostarla volvi&#243; a llev&#225;rsela para que le diera las buenas noches. Alice tendi&#243; los brazos en cuanto lo vio y Gray la apret&#243; contra s&#237;, con tal expresi&#243;n de ternura en el rostro que a Clare se le hizo un nudo en la garganta al verlo y tuvo que apartar la mirada.

Mientras recordaba aquello pens&#243; que, a pesar de ser tan callado, en ning&#250;n momento resultaba un hombre anodino, y hab&#237;a algo intimidante en esa capacidad suya para el silencio y la tranquilidad, algo inquietante en sus inexpresivos ojos casta&#241;os. Y para colmo hab&#237;a descubierto que adem&#225;s era un hombre tierno.

Estaba pensando en la suerte que ten&#237;a Alice, cuando abri&#243; los ojos y se encontr&#243; a Gray mir&#225;ndola fijamente, con una expresi&#243;n peculiar.

Lo siento, no quer&#237;a molestar -le dijo, al verla incorporarse de golpe. Dej&#243; una taza de caf&#233; sobre la mesa que ten&#237;an al lado-. &#191;Estabas dormida?

No -horrorizada de lo ronca que hab&#237;a sonado su voz, se aclar&#243; la garganta-, solamente pensando.

&#191;En qu&#233;?

Gray apag&#243; las luces, dejando solo la fluorescente que serv&#237;a para ahuyentar los insectos de la casa. A veces se o&#237;an unos chasquidos y chisporroteos que indicaban que alg&#250;n mosquito hab&#237;a ca&#237;do en su trampa.

Cuando lo vio sentarse a su lado, Clare agradeci&#243; la oscuridad. Se pregunt&#243; qu&#233; dir&#237;a Gray si supiera que hab&#237;a estado pensando en &#233;l y en lo que sentir&#237;a si la besara.

&#161;Oh, simplemente que Alice parece haberle tomado cari&#241;o! -dijo, en cambio, y se volvi&#243; para mirarlo en la oscuridad-. Se le dan bien los ni&#241;os. &#191;Ha deseado alguna vez tener alguno propio?

Gray pens&#243; en la pregunta, echado hacia delante en la silla y con la taza de caf&#233; entre las manos.

La verdad es que nunca hab&#237;a pensado en ello -respondi&#243; finalmente-. Supongo que di por sentado que Lizzy y yo tendr&#237;amos ni&#241;os en el futuro.

Clare sinti&#243; algo muy extra&#241;o en la boca del est&#243;mago.

&#191;Lizzy? -repiti&#243;, en un tono tal vez demasiado estridente-. &#191;Qui&#233;n es Lizzy?

Una amiga m&#237;a -respondi&#243; Gray-. Sus padres viven cerca de Mathinson. Nos conocemos desde que &#233;ramos ni&#241;os.

Ah, as&#237; que fue tu primera novia -apunt&#243;, temiendo parecer un poco entrometida.

S&#237;, estuvimos prometidos durante un tiempo, hace unos a&#241;os.

&#191;Qu&#233; pas&#243;? -le pregunt&#243; con curiosidad.

Nada dram&#225;tico -respondi&#243;, mir&#225;ndola de soslayo-. Los dos &#233;ramos muy j&#243;venes y Lizzy quiso ir a trabajar a Perth antes de que nos cas&#225;ramos.

&#191;Y y conoci&#243; a alguien all&#237;?

No, simplemente descubri&#243; que le gustaba su trabajo y la vida de ciudad. Me dijo que no pod&#237;a imaginarse viviendo aqu&#237; toda la vida y yo tampoco y&#233;ndome, as&#237; que decidimos volver a ser simplemente amigos. Nada tr&#225;gico.

&#191;Pero pero no te import&#243;? -tartamude&#243; Clare, sorprendida por el desapego con el que lo hab&#237;a contado. Le parec&#237;a incre&#237;ble que no le hubiera dolido.

Nos separamos sin rencor, si es a eso a lo que te refieres. No podr&#237;a sentir rencor por Lizzy, aunque quisiera. Es una de mis mejores amigas, lo ha sido siempre y lo ser&#225;. Me alegra que tuviera el coraje de dec&#237;rmelo antes de que cometi&#233;ramos un terrible error.

Nunca lo hab&#237;a o&#237;do hablar con tanta calidez. Clare sujet&#243; su taza, sintiendo una extra&#241;a punzada. Parec&#237;a como si todav&#237;a estuviera enamorado de Lizzy.

Tal vez cambie de opini&#243;n y decida volver contigo.

No creo. Ya no. Ahora es una chica de ciudad. T&#250; deber&#237;as comprenderla mejor que nadie.

&#191;Yo? -pregunt&#243;, sorprendida.

Tampoco estar&#237;as dispuesta a vivir aqu&#237;, &#191;verdad?

Pero yo no estoy enamorada de ti.

Imagina que s&#237; lo estuvieras y que fuera rec&#237;proco. &#191;Estar enamorada te compensar&#237;a de las moscas, el calor y el aislamiento?

A Clare se le hizo un nudo en la garganta al darse cuenta de lo f&#225;cilmente que se lo pod&#237;a imaginar. Si estuviera enamorada de Gray se sentar&#237;an juntos en la oscuridad y conocer&#237;a el sabor de sus besos. Su sonrisa, sus manos y su cuerpo musculoso le resultar&#237;an familiares. Se sentir&#237;a segura si Gray la quisiera. Se despertar&#237;a cada ma&#241;ana en su cama y sabr&#237;a que siempre lo iba a encontrar a su lado.

Como tambi&#233;n encontrar&#237;a las moscas, la intimidante quietud y el mon&#243;tono horizonte.

Claro que no, pero yo soy extranjera y no he vivido aqu&#237; desde peque&#241;a como ella.

Raz&#243;n de m&#225;s para saber lo que significar&#237;a casarse conmigo -dijo Gray.

Pareces siempre dispuesto a salir en defensa de ella -dijo Clare, y enseguida se dio cuenta del tono acusador que hab&#237;a empleado-. Debe de significar mucho para ti.

As&#237; es -respondi&#243; secamente.

Clare dedujo enseguida que todav&#237;a estaba enamorado de Lizzy y se pregunt&#243; c&#243;mo ser&#237;a aquella mujer que le hab&#237;a robado el coraz&#243;n y que &#233;l a&#250;n no hab&#237;a sido capaz de reemplazar, a pesar de los a&#241;os que hab&#237;an pasado.

&#191;C&#243;mo es? -pregunt&#243; con curiosidad.

&#191;Lizzy? Es el tipo de mujer que ilumina los lugares en los que entra. Es c&#225;lida, generosa y muy sociable -Gray sonri&#243; y Clare tuvo la sensaci&#243;n de que por un momento se hab&#237;a incluso olvidado de que ella estaba all&#237;-. Naci&#243; para divertirse -continu&#243;-. Est&#233; con quien est&#233; siempre se lo pasa bien -mir&#243; a Clare-. Te gustar&#225;. Le cae bien a todo el mundo.

Clare se sinti&#243; contrariada al o&#237;rle decir con tanta seguridad que Lizzy le caer&#237;a bien. A ella nunca le hab&#237;an gustado demasiado las fiestas y se pregunt&#243; si era una coincidencia o estaba puntualizando a prop&#243;sito lo diferentes que eran.

Si le gustan tanto las fiestas, entiendo que no quisiera vivir en el rancho -dijo, deseando sonar fr&#237;a, m&#225;s que contrariada-. Es una pena no poder asegurarnos de que nos enamoramos de la persona apropiada, &#191;verdad? T&#250; necesitas a alguien hogare&#241;o y con los pies en la tierra, que disfrute con las tareas de la casa.

&#191;Ah, s&#237;? -exclam&#243; Gray-. &#191;Y t&#250; qu&#233; necesitas, Clare?

La mirada de Clare se perdi&#243; en la oscuridad. Todo estaba en silencio, y solo se o&#237;an los sonidos producidos por los insectos al ser atrapados por la l&#225;mpara fluorescente. Hab&#237;a intentado con todas sus fuerzas no pensar en Mark. Parte de ella deseaba mantener sus sentimientos en silencio y otra parte a&#241;oraba hablar sobre &#233;l, simplemente decir su nombre en alto. Gray le hab&#237;a hablado sobre su amor frustrado, as&#237; que tal vez era justo que ella le hablara sobre el suyo.

Necesito a alguien que no puedo tener.

&#191;Por qu&#233; no?

Bueno, la historia de siempre -dijo, tratando de quitarle importancia a las cosas, pero sin poder ocultar la amargura que delataba su voz-. Comet&#237; el error de enamorarme de un hombre casado.

Ya.

La voz de Gray no delat&#243; ning&#250;n tipo de sentimiento, pero ella volvi&#243; enseguida a la defensiva.

&#161;No lo sab&#237;a! -grit&#243;-. Hab&#237;a cumplido los treinta y ya no esperaba enamorarme -junt&#243; las manos sobre el regazo y trat&#243; de que su voz sonara tranquila-. Ten&#237;a mis amigos, mi apartamento, mi trabajo y era feliz, hasta que un d&#237;a Mark entr&#243; por la puerta de mi despacho y fue como si todas las canciones de amor las hubieran escrito especialmente para m&#237; -sonri&#243; d&#233;bilmente, recordando aquel maravilloso d&#237;a-. Nos miramos y los dos supimos que quer&#237;amos estar juntos -observ&#243; a Gray, esperando encontrar en su rostro una expresi&#243;n de incredulidad o desagrado, pero continuaba tomando el caf&#233; y en la oscuridad era m&#225;s dif&#237;cil que nunca leer su expresi&#243;n-. Mark tiene a su cargo una orquesta muy importante -continu&#243;, tras un momento-, comimos juntos, en principio para hablar de una gira que est&#225;bamos organizando para la orquesta, pero terminamos hablando de nosotros mismos. Al d&#237;a siguiente tambi&#233;n comimos juntos, y cenamos Hab&#237;a algo inevitable en todo aquello. No pude evitarlo -le dijo, como si suplicara su comprensi&#243;n-. No hab&#237;a sentido nunca nada parecido por nadie. Mark era todo lo que yo deseaba -su voz estuvo a punto de quebrarse, pero se tranquiliz&#243;-. Pens&#233; que est&#225;bamos hechos el uno para el otro.

Pero entonces, &#191;estaba casado?

Clare dej&#243; caer los hombros.

S&#237;, lo estaba. Tal vez deb&#237; haberlo supuesto, pero no fue as&#237;. Me sent&#237;a demasiado feliz para pensar -a&#241;adi&#243; con tristeza-. Cuando Mark me lo dijo, me pill&#243; totalmente por sorpresa y me llev&#233; un tremendo disgusto. Me sent&#237; -volvi&#243; la cabeza para otro lado, incapaz de describir c&#243;mo se hab&#237;a sentido-. Dijo que me quer&#237;a y que su mujer y &#233;l se hab&#237;an distanciado, pero ten&#237;an dos hijos peque&#241;os. Yo no quer&#237;a ser la responsable de una ruptura familiar, as&#237; que quedamos en que &#233;l intentar&#237;a salvar su matrimonio y tratar&#237;amos de ser buenos amigos, como Lizzy y t&#250;, pero yo no creo que se pueda ser amigo de alguien a quien se ama.

&#191;Lo intentasteis? -pregunt&#243; Gray, con voz tranquila.

S&#237;, claro que lo intentamos, pero creo que ambos est&#225;bamos seguros de que no funcionar&#237;a. Todav&#237;a tuvimos que seguir trabajando juntos, pero lo pasamos muy mal am&#225;ndonos y sabiendo que lo nuestro no ten&#237;a futuro. Casi hab&#237;a decidido buscar otro trabajo, cuando Pippa regres&#243; inesperadamente de Australia y entonces Bueno, ya sabes lo que sucedi&#243;. La agencia para la que trabajo es peque&#241;a y mi jefe fue muy amable conmigo. Sugiri&#243; que me tomara alg&#250;n tiempo libre para pensar y recuperarme. Creo que siempre lo sospech&#243; todo, aunque Mark y yo tratamos en todo momento de ser muy discretos en el trabajo. Tuve mucha suerte, porque me dijo que me guardar&#237;a el trabajo, as&#237; que pens&#233; que era lo mejor que pod&#237;a hacer, porque me repondr&#237;a un poco de la muerte de Pippa, decidir&#237;a lo que era mejor para Alice y me acostumbrar&#237;a a no ver a Mark. Deseaba que tuviera una verdadera oportunidad de salvar su matrimonio.

Clare se encogi&#243; de hombros.

&#191;Y t&#250; qu&#233;?

Espero que cuando llegue el momento de marcharme ya haya conseguido olvidarlo un poco.

Ahora entiendo por qu&#233; te encuentras fuera de lugar -le dijo, tras un largo silencio-. Aqu&#237; no hay nada de lo que t&#250; quieres.

S&#237; que lo hay. Quiero que Alice sea feliz. Lo deseo m&#225;s que ninguna otra cosa en el mundo y creo que aqu&#237; puede serlo. Siento haber sido tan desconsiderada al hablar del rancho esta tarde. No es el lugar, soy yo. No estoy acostumbrada a esto.

Alice lo estar&#225;. Es una Henderson y este ser&#225; su hogar. Aqu&#237; crecer&#225; feliz.

Clare se qued&#243; mir&#225;ndolo, sin poder dar cr&#233;dito a sus o&#237;dos.

Pareces muy seguro ahora de que Jack la aceptar&#225; como hija suya.

Y lo estoy. Cuanto m&#225;s la miro, m&#225;s seguro estoy de que es de la familia -Gray se puso de pie-. Deber&#237;as dormir un poco. Tal vez no te sientas como en casa aqu&#237;, pero has trabajado muy duro y te lo agradezco mucho.

Le tendi&#243; una mano para ayudarla a levantarse y a Clare le sorprendi&#243; lo poco que dud&#243; en aceptarla. Los dedos masculinos fuertes y c&#225;lidos se enlazaron con los suyos, y la alz&#243; sin ning&#250;n esfuerzo. Clare tuvo que contenerse para no aferrarse a ellos.

Gracias -le dijo, con una sonrisa t&#237;mida, cuando la solt&#243;.

No te preocupes por Alice. Estar&#225; bien. Jack y yo nos quedaremos con ella y podr&#225;s regresar a casa. Tal vez al final las cosas se arreglen entre Mark y t&#250;.

De pie en la galer&#237;a, con la complicidad de la oscuridad y sintiendo a&#250;n en la mano el cosquilleo que le hab&#237;a producido su contacto, Clare pens&#243; que nunca se hab&#237;a sentido tan lejos de Mark.

Tal vez -se limit&#243; a decir.


La conversaci&#243;n en la galer&#237;a marc&#243; un rumbo nuevo en su relaci&#243;n con Gray. Ya lo sab&#237;a todo de ella, as&#237; que no ten&#237;a que fingir. Solo ten&#237;a que esperar el regreso de Jack y, mientras tanto, apartar todos los pensamientos tanto del presente como del futuro de su mente.

Le result&#243; m&#225;s f&#225;cil de lo que hab&#237;a pensado, porque los d&#237;as en el rancho fueron pasando sin darse cuenta. Clare limpiaba, cocinaba y regaba las plantas de la galer&#237;a. Tal vez una vez despreci&#243; esa rutina, pero mientras colgaba pa&#241;ales o alimentaba a las gallinas, se llegaba a olvidar de que en un tiempo solo le gustaban los trabajos que le produc&#237;an un est&#237;mulo intelectual en una agitada oficina y se pasaba los d&#237;as inmersa en una actividad fren&#233;tica, concertando citas de trabajo y corriendo de una reuni&#243;n a otra.

Hab&#237;a veces en que su vida londinense le parec&#237;a muy remota, como si fuera algo que le hubiera sucedido a otra persona. En Bushman's Creek no hab&#237;a un mont&#243;n de tel&#233;fonos que sonaran a todas horas, ni mensajes apareciendo continuamente en el ordenador con problemas que deb&#237;a solucionar urgentemente. Solo se o&#237;an los gritos de los grajos cerca del r&#237;o durante el d&#237;a, los zumbidos de los insectos por la noche y las pisadas de Gray, dejando sus huellas polvorientas sobre la galer&#237;a.

A veces hasta se le olvidaba por qu&#233; estaba all&#237;. No hab&#237;a llegado ning&#250;n mensaje de Jack y, despu&#233;s de dos semanas, dej&#243; de preguntar a Gray si sab&#237;a algo de su hermano. Ya no parec&#237;a importarle demasiado, porque Alice se hab&#237;a adaptado muy bien, adoraba a Gray y Clare estaba encantada de compartir sus cuidados con &#233;l cuando se ofrec&#237;a. Le ense&#241;&#243; a ba&#241;arla, hacerla eructar, esterilizar sus biberones y tranquilizarla cuando se echaba a llorar. Gray sigui&#243; incluso intentando dar de comer a su sobrina, aunque ella continuaba neg&#225;ndose a colaborar.

Poco a poco Clare se fue relajando por primera vez desde la muerte de Pippa. En Bushman's Creek se sent&#237;a m&#225;s cerca de su hermana. Nunca le gustar&#237;a aquello tanto como a ella, pero por lo menos ya no le desagradaba.

Por la noche se sentaba con Gray en la galer&#237;a y escuchaban los sonidos de la noche. Era capaz de estar callado largo rato y ella lo espiaba por el rabillo del ojo, intrigada por el control que ten&#237;a de s&#237; mismo.

Clare se sorprendi&#243; al darse cuenta de que pensaba cada vez menos en Londres y m&#225;s en Gray, en el tipo de persona que era y la vida que llevaba. A veces hasta se preguntaba si alguna vez buscar&#237;a a otra mujer para que compartiera con &#233;l la vida en el rancho, pero no se atrev&#237;a a pregunt&#225;rselo y Gray nunca tocaba el tema.



CAP&#205;TULO 5

&#191;EST&#193;S OCUPADA? Clare dej&#243; el rodillo de amasar sobre la mesa y mir&#243; a Gray, sorprendida.

No mucho -le dijo, al tiempo que se limpiaba las manos llenas de harina en el delantal-. &#191;Por qu&#233;?

Necesito hablarte de algo.

Lo hab&#237;a visto preocupado desde su regreso de Mathinson hac&#237;a un par de horas. Le hab&#237;a tra&#237;do las compras que le hab&#237;a pedido, pero no hab&#237;a sido capaz de entablar una conversaci&#243;n con ella, y se hab&#237;a apresurado a marcharse. En ese momento le parec&#237;a incluso m&#225;s reservado de lo normal.

No suena nada bien -le dijo, con un tono de voz lo m&#225;s despreocupado que pudo-. Espera un momento que meta esto en el frigor&#237;fico -dej&#243; la masa en la nevera y se quit&#243; el delantal antes de volverse hacia Gray-. &#191;De qu&#233; se trata?

Vayamos a dar un paseo. Se est&#225; muy bien cerca del riachuelo a estas horas.

Clare dud&#243;.

Alice est&#225; dormida.

No vamos muy lejos, y adem&#225;s Joe andar&#225; por aqu&#237;. Le he pedido que arregle esa ventana, as&#237; que la oir&#225; si llora.

De acuerdo -Clare se puso el sombrero vaquero que Gray hab&#237;a insistido tanto en que llevara cada vez que saliera, aunque solo fuera a dar de comer a las gallinas.

Mientras bajaban las escaleras del porche, Clare pens&#243; en c&#243;mo se hab&#237;a familiarizado con cosas que le parec&#237;an tan extra&#241;as hac&#237;a s&#243;lo dos semanas. Se hab&#237;a acostumbrado al brillo de la luz, al permanente azul del cielo, al intenso calor que la golpeaba cada vez que sal&#237;a de la sombra, y hasta se estaba acostumbrando a la tranquila y callada presencia de Gray.

Pero no a su sonrisa. Clare no cre&#237;a que pudiera acostumbrarse nunca. Siempre la pillaba desprevenida y conten&#237;a la respiraci&#243;n mientras se le formaban aquellas arruguitas en el contorno de los ojos y le brillaban los dientes de un blanco perfecto.

Caminaron en silencio por la cabecera del riachuelo, oyendo el crujido de las hojas secas bajo sus pies.

Esta ma&#241;ana recog&#237; el correo en Mathinson -dijo, finalmente-, y hab&#237;a una carta de Jack.

&#191;De Jack?

Clare se dio cuenta de que pr&#225;cticamente se hab&#237;a olvidado de Jack y de todo el inter&#233;s que ten&#237;a en encontrar al padre de Alice para que empezara una nueva vida con &#233;l. A las orillas de aquel riachuelo se sent&#237;a casi como en un sue&#241;o, paseando tranquilamente con Gray, pero, por desgracia, la realidad se hab&#237;a colado de repente.

&#191;Y y qu&#233; dice en ella?

Solo que en el &#250;ltimo momento tom&#243; la decisi&#243;n de ir a comprar toros a Argentina en vez de a Texas, y una vez all&#237; piensa quedarse una temporada.

&#191;As&#237; que no recibi&#243; ninguno de tus mensajes?

No.

Clare hizo un esfuerzo por sobreponerse, consciente de que deb&#237;a estar contenta de haber recibido esa carta, en vez de desear que nunca hubiera llegado. Se pregunt&#243; por qu&#233; lamentaba tanto que significara que ya no faltaba mucho para que dijera adi&#243;s a Alice y Bushman's Creek. Ten&#237;a que suceder alg&#250;n d&#237;a y tal vez cuanto antes mejor.

&#191;Te manda alguna direcci&#243;n en la que puedas ponerte en contacto con &#233;l? -pregunt&#243;, tratando de sonar pr&#225;ctica.

Gray neg&#243; con la cabeza.

Est&#225; viajando, pero no dice por d&#243;nde. Lo &#250;nico que menciona es que necesita romper con todo por un tiempo -Clare le vio fruncir el ce&#241;o, mientras doblaba la carta-. Soy consciente de que no pod&#237;a saber que usted iba a venir con Alice, pero no es propio de &#233;l hacer algo as&#237;.

&#191;Y y dice cu&#225;ndo piensa regresar?

No hasta despu&#233;s de la temporada de lluvias.

&#191;Y eso cu&#225;ndo ser&#225;?

Se volvi&#243; para mirarla.

No hasta dentro de cinco meses, por lo menos.

&#161;Cinco meses! -Clare lo mir&#243;, consternada, al darse plena cuenta de lo que implicaba la carta de Jack-. Cinco meses -repiti&#243;, m&#225;s despacio.

Lo siento, Clare.

Tendr&#233; que marcharme a casa -le dijo, sin mirarlo. Todo el esfuerzo que le hab&#237;a supuesto traer a Alice y adaptarse a aquella tierra no hab&#237;a servido de nada.

Gray dud&#243;.

Podr&#237;as quedarte -sugiri&#243; Gray.

Solo durante dos meses m&#225;s. Tengo una visa v&#225;lida solo para tres meses y las leyes australianas son muy estrictas.

No si est&#225;s casada con un australiano -Clare se qued&#243; mirando fijamente al suelo, hasta que levant&#243; la cabeza muy despacio para mirar a Gray, con los ojos muy abiertos, consciente de lo que parec&#237;a estar sugiri&#233;ndole-. Podr&#237;as casarte conmigo.

Incapaz de hablar, lo &#250;nico que pudo hacer fue permanecer all&#237; sin moverse, aturdida, mientras en el silencio que la rodeaba parec&#237;a resonar el eco de las palabras de Gray.

Clare se humedeci&#243; los labios.

&#191;Casarme contigo? -consigui&#243; decir finalmente, segura de no haber o&#237;do bien.

Siendo mi esposa tendr&#237;as derecho a permanecer en este pa&#237;s.

&#161;Pero pero t&#250; no te quieres casar conmigo!

Le pareci&#243; notar un cambio de expresi&#243;n en sus ojos, pero pas&#243; tan r&#225;pido que no pudo interpretarlo.

Estoy tratando de dar una soluci&#243;n pr&#225;ctica al problema -le dijo-, porque creo que Alice es lo que m&#225;s importa. Est&#225; feliz y se ha adaptado bien. No creo que fuera bueno para ella volver a Inglaterra y regresar cuando, finalmente, aparezca Jack. No estoy diciendo que vayamos a estar casados toda la vida. Tan pronto como regrese Jack y se aclare el futuro de Alice, nos separaremos y podr&#225;s regresar a tu trabajo en Inglaterra, como hab&#237;as planeado.

No no s&#233; -tartamude&#243; Clare. Le daba vueltas la cabeza solo de pensar en casarse con &#233;l.

&#191;Cu&#225;l es el problema? -le pregunt&#243;.

Clare lo mir&#243;, un poco desesperanzada.

Todo, en realidad No me puedo creer que sea tan f&#225;cil casarse y despu&#233;s separarse cuando nos convenga.

No veo por qu&#233; no -dijo Gray-. Los dos sabemos que se trata simplemente de un acuerdo pr&#225;ctico. No ser&#225; muy rom&#225;ntico, pero no tiene por qu&#233; serlo tampoco.

Clare pens&#243; en Mark y en c&#243;mo hab&#237;a so&#241;ado casarse con &#233;l un d&#237;a y se pregunt&#243; c&#243;mo podr&#237;a haber imaginado que se iba a terminar casando con un hombre tan diferente a &#233;l.

Mientras trazaba con el dedo un dibujo invisible en el tronco de un &#225;rbol, pregunt&#243;:

&#191;Y Lizzy?

&#191;Qu&#233; pasa con ella?

Todav&#237;a la amas.

Gray volvi&#243; la cabeza para mirarla. En sus ojos hab&#237;a una expresi&#243;n enigm&#225;tica.

&#191;Ah, s&#237;?

Se hizo un largo silencio y al final fue Clare la que mir&#243; a otro lado.

&#191;Qu&#233; pasa si cambia de opini&#243;n y averigua que te has casado?

Eso no va a suceder -le respondi&#243; tranquilamente-. Lizzy est&#225; comprometida con un hombre que conoci&#243; en Perth, as&#237; que no va a regresar ahora.

Clare no estaba segura de si aquello la hac&#237;a sentir mejor o peor.

Ya -dijo, lentamente.

Lizzy no tiene nada que ver con esto. Lo &#250;nico que ocurre es que ni usted ni yo podemos casarnos con la persona que queremos y ninguno de los dos esperar&#225; nada de este matrimonio aparte de una soluci&#243;n pr&#225;ctica al problema que tenemos.

Pero el problema es s&#243;lo m&#237;o -se sinti&#243; obligada a puntualizar Clare-. &#191;Por qu&#233; ibas a casarte con una mujer a la que apenas conoces?

Por Alice. Es de mi familia y los Henderson miran por los de su propia sangre. Creo que ser&#237;a mejor que te quedaras con ella hasta que regrese Jack, y si casarnos es la &#250;nica manera de conseguirlo, eso es lo que har&#233;. Adem&#225;s resuelve el problema pr&#225;ctico de tener a alguien que la cuide durante el d&#237;a. Si t&#250; no estuvieras tendr&#237;a que buscar una persona para que se ocupara de ella, y es dif&#237;cil encontrar una buena gobernanta.

&#191;Quieres decir que te casar&#237;as solo por tener la casa limpia y la comida preparada? -le pregunt&#243; Clare, con acritud.

No -le respondi&#243;, mir&#225;ndola a los ojos-. Pero si lo har&#237;a por Alice. No es como si fuera a ser para siempre. Ya s&#233; que este no es el tipo de lugar en el que quieres vivir, pero Londres te estar&#225; esperando todav&#237;a cuando vuelva Jack. Solo ser&#225;n unos meses y t&#250; misma dijiste que quer&#237;as alejarte de tu entorno por un tiempo. &#191;Por qu&#233; no estar aqu&#237; con Alice?

&#191;Por qu&#233; no? -dijo Clare, casi como si estuviera hablando consigo misma-. Ser&#225; m&#225;s barato que viajar &#161;Oh, pero qu&#233; ridiculez! -se alej&#243;, como impulsada por lo absurdo de la situaci&#243;n-. No me puedo creer que de verdad est&#233; pensando en casarme con un hombre al que ni siquiera he

Clare se detuvo bruscamente, como si de repente se encontrara al borde de un abismo.

&#191;Al que ni siquiera has besado? -termin&#243; de decir Gray por ella y dio unos pasos para poder estar a su altura y mirarla a los ojos-. &#191;Es eso lo que ibas a decir?

Casi se le cort&#243; la respiraci&#243;n al darse cuenta de lo cerca que estaba de ella.

S&#237; -dijo muy bajito, queriendo sonar fr&#237;a y tranquila, aunque era consciente de lo deprisa que le lat&#237;a el coraz&#243;n.

Eso tiene f&#225;cil remedio, &#191;no te parece?

Clare no pudo responder, solo fue capaz de permanecer all&#237; de pie, inmovilizada por la luz de aquellos ojos, mientras muy dentro de ella tomaba vida una mezcla de anticipaci&#243;n y terror ante la fuerza de aquel traicionero deseo.

Sin prisas, Gray le quit&#243; el sombrero y lo dej&#243; caer sobre un tronco que hab&#237;a a su lado. Despu&#233;s se quito el suyo, lo sostuvo en una mano mientras con la otra acariciaba la mejilla de Clare, antes de deslizar suavemente los dedos bajo sus sedosos cabellos oscuros.

Clare los sinti&#243;, c&#225;lidos y fuertes en su nuca y temblorosa le dej&#243; que la atrajera contra &#233;l y busc&#243; apoyo en su pecho. Gray examin&#243; su rostro durante largo rato con una expresi&#243;n en los ojos que estuvo a punto de hacer que se le parara el coraz&#243;n, y despu&#233;s la bes&#243;,

Clare crey&#243; haber dejado de sentir la tierra bajo sus pies y cerr&#243; los ojos, mitad aterrorizada y mitad entusiasmada ante la intensidad de lo que sent&#237;a con el primer roce de sus labios. Era como si un rayo de sol hubiera atravesado la sombra, inund&#225;ndola con una luz cegadora que reduciendo el mundo a su alrededor a un mero borr&#243;n, solo le hubiera dejado la capacidad de sentir el calor de Gray, el sabor de su boca y la suavidad de sus labios explorando los de ella con un efecto tan dulcemente devastador.

Con el sombrero a&#250;n en la mano, Gray le rode&#243; la cintura e intensific&#243; su beso. Clare se fundi&#243; con &#233;l, sinti&#233;ndose tan ligera como si no tuviera huesos, mareada de placer, impotente bajo el agradable tormento de sus labios y, cuando &#233;l levant&#243; la cabeza, Clare no pudo reprimir un gemido de protesta.

La volvi&#243; a apretar contra &#233;l, en respuesta, antes de soltarla de mala gana.

Ahora piensa en casarte conmigo -le dijo.

Clare lo mir&#243; medio mareada, sin saber lo grandes y oscuros que se ve&#237;an sus ojos, ni lo tentadora que temblaba su boca. Se sent&#237;a flotar, como si careciera de cuerpo e incapaz de moverse, mientras sus sentidos le recordaban lo que hab&#237;a experimentado mientras Gray la besaba, hasta que de repente tom&#243; plena conciencia de lo que la rodeaba: todo estaba en silencio, hac&#237;a calor, no corr&#237;a ni una r&#225;faga de viento y ol&#237;a a una mezcla de polvo, corteza y hojas secas. Vio la luz cegadora, m&#225;s all&#225; de la sombra en la que se encontraban y sinti&#243; el movimiento de la tierra bajo sus pies.

De repente las ramas sobre su cabeza parecieron despertar a la vida cuando una bandada de p&#225;jaros remont&#243; el vuelo y el hechizo se rompi&#243;. Consciente de que las piernas no la iban a sostener, Clare se dej&#243; caer sobre el tronco y sacudi&#243; la cabeza, como para recuperar la lucidez.

No necesitas tomar una decisi&#243;n de inmediato -le dijo, malinterpretando el gesto.

No estaba diciendo que no -dijo Clare, haciendo un tremendo esfuerzo para recuperarse-. Quer&#237;a decir no estoy segura de lo que quer&#237;a decir -confes&#243;, con impotencia, mientras se preguntaba qu&#233; demonios le suced&#237;a a ella, Clare, famosa en su trabajo por mantener siempre la compostura y ser capaz de salir de cualquier crisis. No hab&#237;a sido m&#225;s que un beso, y ni siquiera largo o demasiado apasionado. No hab&#237;a raz&#243;n para sentir como si el mundo estuviera dando vueltas a su alrededor-. Tendr&#233; que pensarlo -dijo.

Por supuesto -mientras se pon&#237;a el sombrero con calma, Gray no quit&#243; los ojos de su rostro arrebolado-. Puedes tomarte el tiempo que necesites. Ahora tengo que volver al trabajo -le dijo, y al ver que Clare no dec&#237;a nada se dio la vuelta para marcharse-. Cuando hayas tomado una decisi&#243;n -le dijo, mientras se alejaba-, h&#225;zmelo saber.


Clare observ&#243; la cuna que Joe hab&#237;a restaurado, haciendo que casi pareciera reci&#233;n comprada. Con un colch&#243;n nuevo resultaba perfecta. Acarici&#243; los bordes con el dedo y dese&#243; que Alice no estuviera dormida, para tomarla en sus brazos y estrecharla. A veces, como en aquel momento, cuando miraba a la hija de Pippa, la quer&#237;a tanto que casi le dol&#237;a. Se sent&#237;a capaz de hacer cualquier cosa por ella.

Incluso casarse con Gray Henderson.

No hab&#237;a tenido que pens&#225;rselo mucho, despu&#233;s de todo, porque no hab&#237;a otra alternativa. La ley dec&#237;a que solo pod&#237;a pasar tres meses en Australia y no pod&#237;a permitirse marcharse y regresar para obtener otra visa, e incluso si pudiera no estaba segura de que las autoridades se lo permitieran. Sin duda el matrimonio era su &#250;nica opci&#243;n y Gray el &#250;nico marido posible.

No estaba segura de por qu&#233; la idea de casarse con &#233;l la pon&#237;a tan nerviosa. No era desagradable ni feo. En realidad, tal vez ser&#237;a m&#225;s f&#225;cil si lo fuera.

El recuerdo de su beso la hizo estremecerse. Si no la hubiera besado. Si pudiera dejar de recordar lo que hab&#237;a sentido al besarlo.

Confundida por su propia reacci&#243;n, Clare no hab&#237;a parado de dar vueltas toda la noche. No cre&#237;a que pudiera estar bien besarse de ese modo, cuando los dos estaban enamorados de otra persona. No entend&#237;a por qu&#233; hab&#237;an sentido algo tan intenso. Gray no lo hab&#237;a admitido, pero estaba claro que a&#250;n amaba a Lizzy. Y adem&#225;s estaba Mark Mark al que ella hab&#237;a amado tan intensamente, segura de no poder amar nunca a nadie de aquel modo.

Pero cuando trat&#243; de recordar el rostro de Mark, tan solo pudo ver a Gray de pie delante de ella, con el ala del sombrero ocult&#225;ndole el rostro y esa sonrisa enigm&#225;tica en su boca. Gray con sus inexpresivos ojos casta&#241;os, su paso lento y su cuerpo musculoso.

El hombre con el que se iba a casar.

Clare permaneci&#243; todav&#237;a largo rato mirando la cuna, respir&#243; profundamente y sali&#243; en busca de Gray.

Estaba en la galer&#237;a, tal como hab&#237;a imaginado, apoyado en la barandilla y mirando a las estrellas que, como todas las noches, poblaban el cielo. Clare pod&#237;a distinguir su figura, pero cuando se dio la vuelta, se dio cuenta de que no ve&#237;a la expresi&#243;n de su rostro. Pens&#243; que hab&#237;a sido una tonta al ponerse tan nerviosa por lo que le ten&#237;a que decir, y se alegr&#243; de no haber esperado hasta la ma&#241;ana para nacerlo. Era el tipo de conversaci&#243;n que resultaba m&#225;s f&#225;cil tener en la oscuridad.

Fue a apoyarse a su lado en la barandilla, y contemplaron juntos las estrellas un rato, sin mediar palabra. Todo estaba en silencio y por suerte hac&#237;a fresco, despu&#233;s del intenso calor diurno. Al mismo tiempo que se dejaba invadir por la paz de la noche, sus dudas empezaron a desvanecerse.

He estado pensando en lo que dijiste ayer -comenz&#243;, sin dejar de mirar al cielo- &#191;Todav&#237;a sigue la oferta en pie?

Gray se volvi&#243; para mirar su rostro, p&#225;lido y luminoso bajo la luz de las estrellas.

S&#237;.

Entonces, me gustar&#237;a aceptarla, aunque s&#233; que no es el modo en que ninguno de los dos desear&#237;amos contraer matrimonio -se apresur&#243; a decir, para que no pensara que quer&#237;a que la abrazara o fingiera una alegr&#237;a que no sent&#237;a-. Sin embargo quisiera poner una condici&#243;n.

Gray se puso en guardia.

&#191;Cu&#225;l?

Creo que deber&#237;amos firmar un documento legal por el que quedara claro que yo no puedo reclamar nada cuando me vaya. No quiero que pueda parecer que me voy a beneficiar econ&#243;micamente por casarme contigo. En tu caso no ibas a obtener ning&#250;n provecho -a&#241;adi&#243; con iron&#237;a-, porque no poseo ning&#250;n bien.

Yo no dir&#237;a eso -le dijo, mir&#225;ndola intensamente a los ojos.

Clare se dio cuenta de que estaba enrojeciendo, sin saber por qu&#233;.

Aparte de mi habilidad con una escoba y un recogedor, por supuesto -le dijo, con una sonrisa nerviosa.

No estaba pensando precisamente en eso -Gray se volvi&#243; a mirar el perfil de los gomeros contra la oscuridad del cielo-. Podemos firmar un documento legal, si piensas que es necesario. Hablar&#233; con mi abogado sobre ello y tal vez podamos hacer un viaje hasta Perth para firmarlo. S&#237;, de todos modos ser&#237;a buena idea ir a Perth, porque querr&#225;s comprar un vestido de novia, y adem&#225;s podr&#237;amos adquirir los anillos y cualquier otra cosa que Alice y t&#250; vay&#225;is a necesitar.

&#191;Te parece necesario gastar dinero en un vestido de novia? En realidad no va a ser una boda de verdad.

Nosotros lo sabemos, pero de cara al resto de la gente debe ser absolutamente convincente. Ser&#225; m&#225;s f&#225;cil que las autoridades se cuestionen nuestro matrimonio si no celebramos una boda como Dios manda, con vestido, fotos e invitados. Me temo que tendremos que invitar a toda la gente del distrito y actuar un poco.

No hab&#237;a pensado que habr&#237;a otra gente implicada -confes&#243;-. &#191;No van a pensar todos que es un poco raro que hayas decidido casarte conmigo de repente?

No creo que les parezca extra&#241;o, porque para cuando nos casemos ya llevar&#225;s aqu&#237; casi dos meses, y habremos estado viviendo solos en la casa todo ese tiempo. Lo m&#225;s natural ser&#237;a que nos enamor&#225;ramos.

Clare sinti&#243; que el rubor coloreaba sus mejillas y agradeci&#243; la oscuridad.

Supongo que ellos no van a saber lo que sentimos en realidad.

No, y tienen que seguir sin saberlo -le dijo Gray-. Ya has visto la cantidad de gente que pasa por aqu&#237;, por una u otra raz&#243;n, as&#237; que no podemos permitirnos que nadie sospeche que no se trata de un matrimonio de verdad. Vamos a tener que fingir. &#191;Crees que podr&#225;s hacerlo?

Podr&#233;, si puedes t&#250; -de repente lo asalt&#243; una duda-, a no ser que

&#191;Qu&#233;?

Nada -se apresur&#243; a decir.

D&#237;melo -se incorpor&#243; en la barandilla, con el ce&#241;o fruncido.

Bueno, solo que hay una cosa que -incapaz de mirarlo a los ojos, se concentr&#243; en uno de sus dedos con el que estaba trazando una l&#237;nea imaginaria en la barandilla, preocupada sobre c&#243;mo preguntarle si se quer&#237;a acostar con ella o no. Se sinti&#243; est&#250;pida, ante tal preocupaci&#243;n porque, al fin y al cabo, los dos eran adultos y despu&#233;s de respirar profundamente decidi&#243; hablar antes de arrepentirse-: Me preguntaba si pensabas si estabas pensando que nosotros -sinti&#233;ndose incapaz de continuar, se call&#243; y empez&#243; de nuevo-. Creo que estoy tratando de preguntarte c&#243;mo de casados exactamente vamos a estar -mir&#243; a Gray-. Ya sabes lo que quiero decir.

S&#237;, ya s&#233; lo que quieres decir -le dijo y despu&#233;s le apart&#243; un mech&#243;n detr&#225;s de la oreja-. &#191;C&#243;mo de casada te gustar&#237;a estar, Clare?

No no estoy segura -le confes&#243;.

Entonces esperaremos hasta que lo est&#233;s -le dijo con calma-. Es decisi&#243;n tuya.

Pero, &#191;y si fuera decisi&#243;n tuya?

Una sonrisa le ilumin&#243; el rostro.

Yo soy un hombre, Clare, no una m&#225;quina y t&#250; eres una mujer muy atractiva. Si queremos que nuestro matrimonio sea convincente tendremos que compartir la alcoba y no me extra&#241;ar&#237;a que bajo esas circunstancias hici&#233;ramos muchas otras cosas -se encogi&#243; ligeramente de hombros-. No hay prisa en tomar la decisi&#243;n. &#191;Por qu&#233; no te lo piensas?

No quiero pensarlo -Clare se volvi&#243; para mirarlo-. Estoy harta de pensar. Nos vamos a casar y ser&#225; m&#225;s f&#225;cil para los dos si nos comportamos de la manera m&#225;s normal posible. Somos adultos y libres, as&#237; que no veo ninguna raz&#243;n para que no ya sabes

S&#237;, lo s&#233; -le dijo, gravemente, aunque Clare estaba convencida de haber detectado cierto tono humor&#237;stico en su voz. Trat&#243; de no darse por aludida y continu&#243;.

Tal vez resulte extra&#241;o hablar de ello as&#237; en fr&#237;o, pero quiz&#225;s podr&#237;amos hacer lo que hace la gente normal. Podr&#237;amos tratar de olvidar que es por el bien de Alice y simplemente conocernos.

Gray sonri&#243; y tom&#225;ndola por la cintura, la atrajo suavemente hacia s&#237;.

&#191;De este modo? -le sugiri&#243;.

S&#237; -respondi&#243; Clare, notando que le empezaba a faltar el aire. Ella misma lo hab&#237;a sugerido y era lo que de verdad deseaba, pero no estaba preparada para la intensa reacci&#243;n de su cuerpo ante el tacto de los dedos masculinos a trav&#233;s de la fina tela de su vestido, ni para la manera en que se le hab&#237;a acelerado el pulso-. Podr&#237;amos fingir que nos estamos enamorando y ver hasta donde nos lleva eso -le dijo, con la voz cada vez m&#225;s entrecortada, a medida que Gray bajaba la cabeza para casi rozarle los labios.

Finjamos -acept&#243;, y salv&#243; el poco espacio que quedaba entre ellos.

Clare dej&#243; escapar un suspiro y, tras separar los labios bajo los de Gray, desliz&#243; los brazos alrededor de su cuello, abandon&#225;ndose al placer embriagador que le produc&#237;a explorar su boca. Como a la deriva en un torbellino de sensaciones, sinti&#243; que se licuaba, que los huesos se le convert&#237;an en miel y se apret&#243; m&#225;s contra &#233;l, embrujada por el encantamiento del beso que los ten&#237;a esclavizados. Era como si este poseyera voluntad propia, de manera que ninguno de los dos pudiera liberarse, aunque as&#237; lo hubiera deseado.

Nunca supo cu&#225;nto tiempo hab&#237;an estado bes&#225;ndose bajo la oscuridad que reinaba en la galer&#237;a, pero le pareci&#243; que aquel beso duraba una eternidad y al mismo tiempo hab&#237;a terminado demasiado pronto. Gray le tom&#243; el rostro entres sus largos y fuertes dedos y se fue separando lentamente de ella con suaves besos, hasta terminar con uno muy r&#225;pido en los labios. Despu&#233;s levant&#243; la cabeza y, casi sin aliento, se miraron durante largo rato a los ojos.

Aunque solo finjamos estar enamorados, te dir&#233; que no he parado de pensar en ello desde que me besaste ayer.

Aunque solo estemos fingiendo -le contest&#243; Gray, con una sonrisa- yo llevo pens&#225;ndolo desde hace mucho m&#225;s tiempo. Vamos -la solt&#243;-. Te acompa&#241;ar&#233; a tu habitaci&#243;n.

Aquello se convirti&#243; en una rutina diaria: por el d&#237;a, Gray la trataba como hab&#237;a hecho siempre. Clare era solo la gobernanta y &#233;l, el due&#241;o del rancho. Ninguno de los trabajadores hubiera adivinado que cuando se marchaban a sus dormitorios, tras la cena, Gray la tomaba de la mano para llevarla a la galer&#237;a y besarla a la luz de las estrellas.

Clare se repet&#237;a a s&#237; misma que solo estaban haciendo lo acordado: conocerse, fingir ser una pareja normal para que tambi&#233;n pudieran fingir ser un matrimonio normal, pero a medida que pasaban los d&#237;as se sent&#237;a m&#225;s nerviosa, al darse cuenta del efecto devastador que el m&#225;s m&#237;nimo roce de Gray ten&#237;a en ella. Pensaba continuamente en &#233;l, en su boca, sus manos y la poderosa masculinidad de su cuerpo.

A veces miraba a Gray y la inundaban los recuerdos de sus besos, y el deseo era tan fuerte que la dejaba mareada y casi sin respiraci&#243;n. Clare sab&#237;a que solo se trataba de una fuerte atracci&#243;n f&#237;sica, pero le imped&#237;a concentrarse en nada que no fuera un estremecimiento de anticipaci&#243;n cuando ca&#237;a la noche. Esperaba con ansiedad el momento en que Gray la sentaba sobre sus piernas, aunque cada vez que ocurr&#237;a una voz dentro de ella le advert&#237;a de lo f&#225;cil que le pod&#237;a resultar olvidarse que no se trataba de algo verdadero. Gray nunca lo olvidaba. Era &#233;l quien pon&#237;a fin a los besos y la escoltaba educadamente hasta su habitaci&#243;n. Frustrada se dec&#237;a que si fueran una pareja de verdad no la dejar&#237;a en la puerta de la alcoba con un casto beso de buenas noches. T&#250; decides le hab&#237;a dicho, y el eco de sus palabras resonaba en los o&#237;dos de Clare mientras colgaba la ropa y daba de comer a las gallinas. Lo &#250;nico que ten&#237;a que hacer era dec&#237;rselo. No ten&#237;an por qu&#233; hacer un mundo de ello porque ambos eran libres y se hab&#237;an comprometido a pasar juntos unos meses. &#191;Por qu&#233; no iban a dar rienda suelta a la atracci&#243;n f&#237;sica que exist&#237;a entre ellos? No ten&#237;a por qu&#233; significar nada. Ser&#237;a un modo de sacarle el mayor provecho posible a una situaci&#243;n que de todos modos era extra&#241;a.

Ensay&#243; todos los modos posibles de decir a Gray que ya se hab&#237;a decidido. Era muy importante dejar claro que en lo concerniente a ella era una cuesti&#243;n simplemente f&#237;sica. Le dir&#237;a que no ten&#237;a por qu&#233; preocuparse por que ella se fuera a implicar sentimentalmente, se tratar&#237;a tan solo de una aventura pasajera y no esperaba nada de &#233;l.

Pero, en cuanto Gray la tom&#243; en sus brazos aquella noche, todos los argumentos que tan cuidadosamente hab&#237;a escogido se desvanecieron, quedaron olvidados en la estremecedora excitaci&#243;n que se apoder&#243; de ella. &#191;C&#243;mo iba a poder hablar cuando los labios de &#233;l atrapaban los suyos, cuando sus manos le recorr&#237;an los muslos, bajo la falda, con c&#225;lida insistencia? &#191;C&#243;mo pod&#237;a pensar cuando estaba humedeciendo la piel de su cuello con unos besos lentos, suaves y seductores?

Ser&#225; mejor que lo dejemos mientras podamos -murmur&#243; Gray, mientras ella dejaba caer la cabeza hacia atr&#225;s, incapaz de reprimir un gemido de placer.

No -susurr&#243;. Era lo &#250;nico que pod&#237;a decir despu&#233;s de todos los discursos que hab&#237;a preparado-. No no pares -musit&#243;, con voz entrecortada-. No quiero parar.

Gray dej&#243; de acariciarla de repente y se qued&#243; mir&#225;ndola en silencio antes de ponerse de pie. Clare se sinti&#243; abatida. &#191;No la deseaba? &#191;La iba a rechazar? &#191;Acaso pensaba que era mejor esperar hasta que se conocieran mejor?

Se prepar&#243; para hablarle con todo el tacto del que fuera capaz, pero cuando Gray le tom&#243; la mano para guiarla a trav&#233;s del oscuro pasillo, no se detuvo en la puerta de la habitaci&#243;n donde ella dorm&#237;a con Alice para darle las buenas noches, como hab&#237;a hecho hasta entonces, sino que la llev&#243; a su dormitorio.

&#191;Est&#225;s segura, Clare? -le pregunt&#243;.

La anticipaci&#243;n la hac&#237;a temblar y los latidos de su coraz&#243;n le retumbaban en los o&#237;dos, pero consigui&#243; sonre&#237;r. Despu&#233;s levant&#243; las manos y las apoy&#243; en el musculoso pecho masculino de Gray.

Estoy segura -respondi&#243;, suavemente.

Gray mir&#243; sus brillantes ojos durante largo rato y despu&#233;s sonri&#243;.

Muy bien -le dijo, con una voz que Clare sinti&#243; vibrar en su piel, y cerr&#243; la puerta del dormitorio suavemente.



CAPITULO 6

UNA SEMANA m&#225;s tarde se marcharon a Perth. A Clare se le hizo muy raro encontrarse de nuevo en una ciudad, y estaba encantada de volver a ver coches, tiendas y edificios de oficinas. Las calles estaban llenas de gente vestida con elegancia, y ten&#237;an un aire cosmopolita que contrastaba vivamente con el silencio y la quietud de Bushman's Creek.

Le deber&#237;a haber resultado familiar, pero, sin embargo no lo era. Ahora para ella familiar era el rancho, con su riachuelo y sus inmensos terrenos polvorientos, y aunque sab&#237;a que Gray pensaba que estaba impaciente por regresar a una ciudad, no era as&#237;.

Los &#250;ltimos d&#237;as en el rancho hab&#237;an sido especiales, con sus noches largas y dulces. A pesar de haberlo deseado tanto, nunca hubiera imaginado que sentir&#237;a aquella pasi&#243;n abrasadora que se hab&#237;a encendido entre ellos desde aquella primera noche y que no hab&#237;a cesado de dejarla temblorosa siempre que Gray la tocaba o le rozaba la piel con los labios.

Cada vez le resultaba m&#225;s dif&#237;cil recordar que solo fing&#237;an ser una pareja normal. Dos d&#237;as antes, a su regreso de Mathinson hab&#237;a encontrado a Gray tratando de dar de comer a Alice en la cocina. Ya hab&#237;a conducido hasta el pueblo otra vez para comprar comestibles, sobre todo fruta y verduras que no pod&#237;an cultivar, y el viaje de ida y vuelta le llev&#243; m&#225;s de cuatro horas, por lo que esta vez hab&#237;a dejado a Alice al cuidado de Gray.

Entonces no hab&#237;a dado problemas, pero esta vez en cuanto entr&#243; se dio cuenta de que hab&#237;a estado dando guerra. La cocina presentaba un estado de caos total: por todas partes hab&#237;a restos del pur&#233; que Clare hab&#237;a dejado preparado y all&#237; estaba Gray, con una sonrisa en los labios tratando de conseguir que la rebelde Alice aceptara otra cucharada de comida.

Al verla, alivio y algo m&#225;s se hab&#237;a reflejado en sus ojos, pero antes de que Clare tuviera la oportunidad de averiguar qu&#233; era, Alice la hab&#237;a visto y estall&#243; en un incompresible parloteo, con el que deb&#237;a estar queri&#233;ndole decir que Gray no ten&#237;a la menor idea de c&#243;mo a ella le gustaba comer y blandi&#243; la cuchara en la mano con mucho br&#237;o, como para dar m&#225;s fuerza a su argumento, haciendo volar por el aire un poco de pur&#233; de patatas y zanahorias, que fue a parar a la cara de Gray, que suspir&#243; y se lo limpi&#243;.

Clare se ech&#243; a re&#237;r al ver la cara que pon&#237;a y, tras dejar la caja en el suelo, fue a humedecer un trapo en el fregadero.

&#161;Es gracioso ver c&#243;mo un hombre que es capaz de saltar de un caballo a galope para tumbar a una res, no se las puede arreglar con una ni&#241;ita! -brome&#243;, mientras se agachaba para limpiarle a Alice las manos y la cara, a pesar de sus protestas.

No me explico c&#243;mo consigues que coma un solo bocado -le dijo, resignado ante su incapacidad.

Le gusta comer sola, as&#237; que la dejo que lo haga y despu&#233;s limpio todo lo que ha ensuciado -le dijo, Clare.

Cuando se incorpor&#243; vio que Gray todav&#237;a ten&#237;a manchada la mejilla de pur&#233; y, sin pens&#225;rselo dos veces, apoy&#243; una mano en su hombro y le limpi&#243; con un pico del trapo. Hasta que no fue a retirarse de su lado no se dio cuenta de la naturalidad con que lo hab&#237;a tocado. Lo hab&#237;a limpiado como si fuera un ni&#241;o, pero al mirarlo a los ojos no hubo nada infantil en la manera de latir apresuradamente de su coraz&#243;n.

La mirada se intensific&#243; y dur&#243; un interminable momento, como si una fuerza invisible, imposible de resistir les impidiera separarse. Clare ni siquiera lo intent&#243;, le apret&#243; los hombros con los dedos y se inclin&#243; para rozar sus labios. Al principio fue un beso suave, pero cuando ella trat&#243; de apartarse, Gray la hizo sentarse sobre sus rodillas. Clare se apret&#243; contra &#233;l y, tras rodearle el cuello con los brazos, se fundieron en un beso apasionado.

Alice no parec&#237;a impresionada, pero s&#237; molesta por la repentina falta de atenci&#243;n, as&#237; que dej&#243; escapar un grito agudo. Gray abri&#243; un ojo y frunci&#243; el ce&#241;o, pero Alice volvi&#243; a gritar y, tras golpear la mesa, volc&#243; el plato de comida.

Al empezar a darse cuenta de sus travesuras, Clare levant&#243; la cabeza, con desgana.

Satisfecha de que ya le estuvieran mirando los dos, les dedic&#243; una sonrisa y, como para premiarlos por su obediencia, se puso el plato en la cabeza a modo de sombrero.

&#161;Alice! -Clare dio un salto para tratar de evitarlo y el momento m&#225;gico pas&#243;. No se hab&#237;an dicho nada, pero sab&#237;a que hab&#237;a sido un paso importante. Era la primera vez que se besaban durante el d&#237;a como dos enamorados y hab&#237;a sido algo completamente natural.

No, Clare no hab&#237;a estado deseando a marcharse de Bushman's Creek, en absoluto.

Mir&#243; a Gray por el rabillo del ojo y sonri&#243;. Lo m&#225;s l&#243;gico ser&#237;a que pareciera fuera de lugar en el ambiente sofisticado de Perth, pero no era as&#237;. Se lo ve&#237;a tan calmado y seguro de s&#237; mismo como en el rancho y conduc&#237;a el coche que hab&#237;an alquilado en el aeropuerto igual de bien que montaba a caballo o pilotaba una avioneta.

Gray la mir&#243; y vio su sonrisa.

&#191;Est&#225;s contenta de regresar a la ciudad?

Clare se sobresalt&#243; al o&#237;r su pregunta. Se hab&#237;a acostumbrado tanto a estar triste por Mark, apenada por la muerte de su hermana o preocupada por el futuro de Alice que le asombraba darse cuenta de que era feliz por primera vez en mucho tiempo.

S&#237;, mucho.

Gray hab&#237;a reservado un hotel con vistas al r&#237;o Swam y, desde la ventana de su habitaci&#243;n, pod&#237;an ver las embarcaciones deportivas desliz&#225;ndose suavemente por las azules aguas.

&#161;Esto es maravilloso! -exclam&#243;, al ver que Gray se hab&#237;a acercado tambi&#233;n a disfrutar de la vista.

El rostro se le hab&#237;a iluminado y le brillaban los ojos.

Supuse que te gustar&#237;a -le dijo, con una nota extra&#241;a en la voz-. Alice est&#225; profundamente dormida -a&#241;adi&#243;, poco despu&#233;s.

No me extra&#241;a -Clare se acerc&#243; a la cuna que les hab&#237;a proporcionado el hotel, situada en un rinc&#243;n de la habitaci&#243;n. Alice estaba tumbada de espaldas, totalmente relajada, con los brazos a la altura de la cabeza y los pu&#241;itos apretados-, porque no durmi&#243; nada durante el vuelo -volvi&#243; a acercarse a Gray que segu&#237;a al lado de la ventana-. Creo que no vamos a ir a ning&#250;n sitio durante un par de horas.

No.

Por alguna raz&#243;n el aire pareci&#243; hacerse m&#225;s denso. Se miraron y despu&#233;s apartaron la mirada. Clare empez&#243; a sentir un temblor que le nac&#237;a muy dentro, y cuando por fin Gray levant&#243; la mano para apartarle un mech&#243;n de la cara, contuvo la respiraci&#243;n.

&#191;Qu&#233; deber&#237;amos hacer hasta que se despierte? -le pregunt&#243; &#233;l, suavemente.

&#191;Qu&#233; sugieres? -le pregunt&#243; con la voz enronquecida.

Bueno -su mano empez&#243; a deslizarse por el cuello de Clare-, tengo que hacer unas llamadas de trabajo. Si quieres puedes echar un vistazo a la gu&#237;a tur&#237;stica y decidir qu&#233; es lo que te apetecer&#237;a visitar.

Sus dedos hab&#237;an alcanzado ya el escote, y acariciaba descuidadamente el borde, con tanta suavidad que Clare se estremeci&#243;.

Podr&#237;a hacerlo -respondi&#243; con dificultad, sintiendo que le costaba o&#237;rse porque los latidos de su coraz&#243;n ensordec&#237;an sus palabras.

O

&#191;S&#237;? -alcanz&#243; a decir Clare, porque Gray hab&#237;a comenzado a desabrocharle los botones de la blusa, con una lentitud exasperante.

O podr&#237;amos tumbarnos -termin&#243; de decir con una sonrisa picara en los labios.

&#191;Est&#225;s cansado? -le pregunt&#243; Clare, sonriendo a su vez.

No.

Gray desabroch&#243; el &#250;ltimo bot&#243;n de la blusa y tras desliz&#225;rsela por los hombros la dej&#243; caer al suelo. La tom&#243; por la cintura y sonri&#243; abiertamente al notar como Clare se estremec&#237;a y respiraba profundamente, con los ojos oscurecidos en respuesta a las suaves caricias que sent&#237;a sobre su piel satinada.

&#191;Y t&#250;?

No -respondi&#243; Clare, que sucumbiendo a la tentaci&#243;n, desliz&#243; las manos hasta los hombros de Gray y se deleit&#243; acariciando sus m&#250;sculos-. En absoluto.

Mucho tiempo despu&#233;s, cuando abri&#243; los ojos vio como los &#250;ltimos rayos del sol vespertino entraban por la ventana.

Sinti&#243; que toda la alegr&#237;a y energ&#237;a de aquel sol la inundaba y se estir&#243; con placer. Despu&#233;s se volvi&#243; hacia el lado de Gray y lo bes&#243; en el hombro.

Alice sigue durmiendo profundamente -murmur&#243; &#233;l.

Al levantar la cabeza Clare vio que la miraba con la sonrisa m&#225;s c&#225;lida que hab&#237;a visto nunca en sus labios y sinti&#243; que nac&#237;a algo dentro de ella en lo que prefiri&#243; no detenerse a pensar, ya que de reconoc&#233;rselo a s&#237; misma le supondr&#237;a tener que tomar una decisi&#243;n, y en aquel momento lo &#250;nico que quer&#237;a era seguir all&#237; tumbada al lado de Gray.

&#191;Est&#225; todav&#237;a dormida? -le pregunt&#243;, estirando los brazos con pereza.

Aunque parezca incre&#237;ble, s&#237; -respondi&#243; mientras enredaba un dedo en los cabellos de Clare-. Y la verdad es que no es que hayamos estado quietecitos, precisamente -brome&#243;, tir&#225;ndole suavemente del pelo.

Clare enrojeci&#243; y se ech&#243; a re&#237;r.

No creo que podamos seguir haciendo lo mismo cuando sea un poco m&#225;s mayor.

Se mordi&#243; el labio al darse cuenta al instante de que con sus palabras hab&#237;a querido decir que seguir&#237;an haciendo el amor cuando Alice tuviera la edad suficiente como para enterarse de lo que estaban haciendo, y ella no estar&#237;a ya all&#237; cuando Alice fuera mayor. Recordar aquello fue como sentir que una nube hab&#237;a tapado el sol de repente, priv&#225;ndola de su luz y calor.

Se apart&#243; de &#233;l y se sent&#243; sobre la cama.

&#191;Qu&#233; pasa?

Nada -Clare se hab&#237;a puesto de espaldas a Gray para que no pudiera verle la cara-. Simplemente me estaba dejando llevar demasiado por el entusiasmo -le dijo, tratando de que su voz sonara alegre.

&#191;Qu&#233; quieres decir? -empezaba a notarse cierto enfado en su tono.

Que por un momento olvid&#233; que no estar&#237;a aqu&#237; cuando Alice sea mayor.

Clare le oy&#243; levantarse.

No, porque ya habr&#225;s vuelto a Londres, &#191;verdad? -afirm&#243;, sin que su voz denotara ning&#250;n sentimiento.

S&#237;-respondi&#243;, tratando de parecer entusiasmada.

Se levant&#243; tambi&#233;n, sac&#243; la bata de la maleta y se la puso, apret&#225;ndose el cintur&#243;n como si buscara alg&#250;n tipo de calor y seguridad en ella. Por supuesto que se ir&#237;a a Londres, era all&#237; donde ten&#237;a su vida. Siempre hab&#237;a pensado que su estancia en Australia ser&#237;a algo temporal. Clare se record&#243; que dentro de unos meses se ir&#237;a a casa y pensar&#237;a en Gray con gratitud por haberle hecho m&#225;s f&#225;cil dejar a Alice en un hogar lleno de amor. Le deb&#237;a mucho, porque se daba cuenta de que incluso le hab&#237;a hecho olvidar a Mark.

&#191;Gray? -al darse la vuelta vio que ya se hab&#237;a puesto los pantalones y se estaba abrochando la camisa. Su rostro volv&#237;a a ser impenetrable.

&#191;Qu&#233;?

Quer&#237;a decir -su fr&#237;a indiferencia le impidi&#243; seguir.

No necesitas decir nada, Clare -le dijo, secamente-. Los dos conocemos perfectamente la situaci&#243;n.

Lo s&#233;, pero quer&#237;a que no pensaras que yo que estoy tomando esto en serio.

&#191;Tomando el qu&#233; seriamente? &#191;El sexo?

S&#237; -tuvo que tragar saliva. Dicho as&#237; sonaba muy impersonal-. Lo que tenemos es fant&#225;stico, pero s&#233; que se trata de algo meramente temporal. Tal vez en eso resida parte de su atractivo -a&#241;adi&#243;, dubitativa-. Creo que lo que trato de decir es que no tienes que preocuparte porque yo me vaya a implicar emocionalmente -el rubor ti&#241;&#243; levemente sus mejillas al recordar c&#243;mo lo abrazaba y las cosas que le dec&#237;a cuando hac&#237;an el amor-. Supongo que a veces puede parecer como si

No parece nada -le respondi&#243; Gray, bruscamente, mientras se met&#237;a la camisa por debajo de los pantalones-. Escucha Clare, llegamos a un acuerdo, as&#237; que no tienes por qu&#233; sentirte culpable por pas&#225;rtelo bien.

&#161;Y no me siento culpable! Es solo que

No veo motivo alguno para seguir hablando de esto. Los dos convinimos en hacer las cosas lo mejor posible y eso es lo que estamos haciendo. Cuando regrese Jack, cada uno volver&#225; a hacer su vida. &#191;No es eso lo que los dos queremos?

S&#237;, eso es lo que queremos los dos -respondi&#243; Clare, con desanimo. Se hizo un tenso silencio hasta que recogi&#243; su bolsa de aseo y se encamin&#243; al cuarto de ba&#241;o-. Perdona, pero me voy a dar una ducha.

Clare se meti&#243; bajo la ducha y se repiti&#243; a s&#237; misma que eso era lo que quer&#237;a. No pod&#237;a soportar la idea de que Gray pensara que iba a hacer algo tan est&#250;pido como enamorarse de &#233;l, as&#237; que no hab&#237;a raz&#243;n alguna para que se deprimiera porque le hubiera dejado claro que no hab&#237;a ninguna posibilidad de que se enamorara de ella. En lo que a &#233;l concern&#237;a, la suya era una relaci&#243;n puramente f&#237;sica y eso era lo mejor, porque les facilitar&#237;a las cosas a la hora de las despedidas, cuando llegara el momento. Para entonces seguramente estar&#237;a contenta de marcharse.

Cuando Alice se despert&#243;, un poco m&#225;s tarde, salieron de compras. Ya casi estaban cerrando las tiendas y las calles bull&#237;an de gente que paseaba o estaba sentada en las terrazas de las cafeter&#237;as, descansando despu&#233;s de un largo d&#237;a de trabajo o de una tarde de compras. Vio a unos grupos sentados en las terrazas y record&#243; muchas tardes despu&#233;s del trabajo cuando se reun&#237;a con sus colegas al final de la jornada para tomar algo y comentar los &#250;ltimos cotilleos de la oficina, o cuando se juntaba con sus amigos para concretar d&#237;a y hora para una cena o la pr&#243;xima pel&#237;cula que iban a ver. Perth era muy diferente de Londres, pero parec&#237;a poseer la misma vitalidad y Clare iba absorbiendo su fuerza, mientras paseaba por las calles y con cada paso que daba se sent&#237;a m&#225;s alta, m&#225;s segura, m&#225;s ella misma.

Este es el tipo de lugar que me va -le dijo a Gray-. Es una pena que nos tengamos que ir.

Nada te impedir&#225; venir cuando dejes Bushman's Creek -le replic&#243;, con frialdad-. Puedes pasar unos d&#237;as aqu&#237; antes de tomar el avi&#243;n para Londres. Tengo amigos que estar&#237;an encantados de ense&#241;&#225;rtelo todo.

Pero, &#191;no te importar&#237;a que pensaran que te estoy abandonando a los pocos meses de matrimonio? -le pregunt&#243;, tensa, al pensar que parec&#237;a que estaba contando los d&#237;as que faltaban para que se marchara.

Una vez regrese Jack, ya nada importar&#225;. Diremos la verdad a todo el mundo y podr&#225;s marcharte.

El hotel puso a su disposici&#243;n un sistema de altavoz por el que pod&#237;an o&#237;r si Alice se despertaba, as&#237; que decidieron cenar en uno de los restaurantes. Despu&#233;s de mirar el men&#250; y sorprenderse de lo elevado de los precios, Clare se alegr&#243; mucho de haber metido en la maleta su mejor vestido y aquella noche se pas&#243; largo rato en el cuarto de ba&#241;o, arregl&#225;ndose

Algo hab&#237;a cambiado entre Gray y ella. Exist&#237;a un distanciamiento del que no sab&#237;a si alegrarse o entristecerse. Hab&#237;a sido f&#225;cil intimar en el rancho y tal vez aquel viaje a Perth era justo lo que necesitaban para darse cuenta de lo diferentes que eran. Gray hab&#237;a dejado claro que su relaci&#243;n terminar&#237;a en cuanto regresara Jack, y le hab&#237;a venido bien para recordar que ella no pertenec&#237;a, ni pertenecer&#237;a nunca a Bushman's Creek.

Mientras se maquillaba las pesta&#241;as pens&#243; que la Clare que era tan feliz cocinando y limpiando en el rancho era una aberraci&#243;n. Aquella Clare se pon&#237;a la ropa m&#225;s vieja que ten&#237;a y apenas se miraba al espejo. Cantaba mientras limpiaba el polvo de la galer&#237;a, regaba las verduras, recog&#237;a los limones o, colgaba la ropa, y como entretenimiento llevaba a Alice de paseo hasta el riachuelo para escuchar cantar a los p&#225;jaros. Esa era la Clare que hab&#237;a olvidado tan f&#225;cilmente el acuerdo que ten&#237;an y hab&#237;a llegado a pensar que pod&#237;a ser feliz toda la vida en aquel rancho, la Clare que necesitar&#237;a s&#243;lo un empujoncito para enamorarse locamente de Gray.

Pero, enfadada consigo misma, se record&#243; enseguida que aquella no era la Clare de verdad. Se mir&#243; en el espejo y vio que su vestido era elegante, y el reflejo tambi&#233;n la mostr&#243; segura de s&#237; misma, el tipo de mujer que ten&#237;a su vida completamente bajo control.

Esa soy yo de verdad -murmur&#243;.

Se hab&#237;a delineado los ojos como sol&#237;a hacer y pintado los labios con el mismo rojo de siempre, que sab&#237;a le iba tan bien con el color p&#225;lido de la piel y los cabellos oscuros. Entonces, &#191;por qu&#233; se sent&#237;a tan rara? Le daba la sensaci&#243;n de ver en el espejo la cara de otra persona.

Clare tuvo que repetirse a s&#237; misma que esa era ella; que se arreglaba siempre as&#237; cuando sal&#237;a por las noches: vestida elegantemente y maquillada. Ella no era la otra Clare, de la mirada enso&#241;adora y el pelo detr&#225;s de las orejas. Pod&#237;a disfrutar estando con Gray unos meses, pero esa no era ella. Ella era una inteligente chica de ciudad, y no deb&#237;a olvidarlo.

Recogi&#243; el bolso y se encamin&#243; a la puerta. Tambi&#233;n se sent&#237;a rara con los tacones y se tuvo que apoyar un momento en el marco, tratando de acostumbrarse a ellos: primero un pie, luego el otro

Gray hab&#237;a estado contemplando por la ventana las luces de la ciudad con el ce&#241;o fruncido y al o&#237;r la puerta del cuarto de ba&#241;o se dio la vuelta y la vio balance&#225;ndose sobre un solo pie, una mano agarrada al marco de la puerta, tratando de no caerse y la otra entre el pie y la tira de la sandalia. Despu&#233;s puso el otro pie sobre el suelo y, a medida que avanzaba, le parec&#237;a como si una mujer diferente hubiera salido del ba&#241;o. Estaba muy atractiva, con aquellos ojos brillantes y una boca tan seductora. Se le endureci&#243; el rostro mientras recorr&#237;a con los ojos los sedosos cabellos y el elegante vestido que se le ajustaba al cuerpo como un guante.

Est&#225;s muy elegante -le dijo.

Aquel elegante son&#243; en los o&#237;dos de Clare como un insulto. Pod&#237;a haber dicho sexy, guapa, sofisticada, hasta simplemente bien, pero elegante era una palabra fr&#237;a y dura.

Me pareci&#243; un restaurante caro -le dijo, con los labios apretados-, as&#237; que pens&#233; que merecer&#237;a la pena hacer un esfuerzo. Es agradable tener la oportunidad de vestirse bien, para variar -a&#241;adi&#243;, deseando poderle herir tan f&#225;cilmente como &#233;l la hab&#237;a herido a ella-. No es que tenga muchas oportunidades en el rancho, &#191;verdad?

La mordacidad con que trataba de herirlo pareci&#243; no hacerle mella.

Supongo que no -le respondi&#243;.

No te gusta, &#191;verdad?

La mir&#243; desafiante, suspir&#243; y se meti&#243; las manos en los bolsillos.

No es eso -le respondi&#243; despu&#233;s de un momento-. Lo que pasa es que est&#225;s diferente.

Solo es un vestido. Soy la misma de siempre.

Gray la mir&#243;, sin sonre&#237;r.

Ya lo s&#233; -le abri&#243; la puerta, como aburrido del tema-. Alice est&#225; durmiendo. &#191;Nos vamos?

Clare pens&#243; que no ten&#237;a por qu&#233; importarle lo que &#233;l pensara, porque al fin y al cabo, &#191;qu&#233; sab&#237;a de ropa? Levant&#243; la cabeza y pas&#243; delante, pensando que lo fundamental era que se sent&#237;a a gusto vistiendo otra vez ropa bonita, pero para cuando llegaron al ascensor, se encontr&#243; deseando llevar puesta la misma blusa rosa cuyos botones hab&#237;a desabrochado aquella tarde de una manera tan seductora.

El restaurante estaba lleno y se o&#237;a el murmullo de las conversaciones y el ruido de los cubiertos al chocar contra los platos. Clare no perd&#237;a de vista a Gray mientras segu&#237;a al camarero que los guiaba a su mesa. Vest&#237;a con mucha discreci&#243;n, como siempre, y no hac&#237;a nada para llamar la atenci&#243;n, pero hab&#237;a algo en &#233;l, tal vez la seguridad que transmit&#237;a, su &#225;gil caminar o su firme y musculoso cuerpo que atra&#237;a las miradas.

Clare se sinti&#243; rid&#237;cula, all&#237; sentada frente a &#233;l, fingiendo estar enfrascada en la lectura del men&#250;. Aquella misma tarde hab&#237;an hecho el amor, con el sol inundando su lecho, y en ese momento parec&#237;an dos extra&#241;os.

No era capaz de mirarlo de frente y se le perd&#237;an los ojos entre el men&#250;, los vasos, los cubiertos y las otras mesas. Una vez hubieron pedido, trat&#243; desesperadamente de que se le ocurriera algo que decir, para romper la tensi&#243;n que se palpaba en el aire. Empez&#243; a juguetear con el tenedor, pinchando el mantel, hasta que Gray le agarr&#243; la mano, firmemente y se lo quit&#243;.

&#191;Por qu&#233; est&#225;s tan nerviosa? -le pregunt&#243;, irritado.

No lo s&#233; -le confes&#243;-. Me siento como si estuviera en una primera cita. Qu&#233; tonter&#237;a, &#191;verdad?

Estaba claro que Gray pensaba que lo era.

&#191;Y est&#225;s as&#237; de hist&#233;rica en todas tus primeras citas?

Menos con Mark -record&#243; Clare-. Nos sentimos a gusto desde el principio.

Gray la mir&#243; con frialdad.

No espero que te vayas a sentir igual conmigo, pero no tienes por qu&#233; estar tan nerviosa. &#161;Al fin y al cabo nos conocemos!

Creo que es porque te veo fuera de contexto -le intent&#243; explicar-. Estoy acostumbrada a verte en el rancho y me resulta extra&#241;o estar contigo en un sitio como este.

Soy el mismo en todos los sitios.

Entonces tal vez sea yo la diferente -Clare acarici&#243; el borde del vaso-. Te dije que era la misma, a pesar del vestido, pero no creo que sea verdad del todo. Aqu&#237; me siento diferente. Caminar por las calles esta tarde me record&#243; Londres. Tengo un trabajo fant&#225;stico, que me encanta, aunque a veces me ponga al borde de un ataque de nervios. Me gusta trabajar con gente creativa. Tal vez necesite adrenalina.

Gray hab&#237;a estado observando su expresi&#243;n so&#241;adora mientras hablaba de Londres.

No me extra&#241;a que te aburras en el rancho -le dijo, con dureza en la voz.

Clare al o&#237;rle decir eso, levant&#243; la vista.

&#161;No me he aburrido! Ya sabes lo que es cuidar de Alice, no tienes tiempo para aburrirte.

Pero no es a lo que est&#225;s acostumbrada, &#191;verdad?

No, pero me estoy acostumbrando. No podr&#237;a pasar toda mi vida all&#237;, pero est&#225; bien para una temporada. Creo que venir a la ciudad me ha desestabilizado un poco.

Gray esper&#243; a que el camarero terminara de servir el vino.

&#191;Est&#225;s tratando de decirme que has cambiado de opini&#243;n? -le pregunt&#243; directamente.

&#191;Cambiar de opini&#243;n?

Sobre la boda.

&#161;No! -el p&#225;nico se apoder&#243; de ella y los dedos se le pusieron blancos de tanto apretar la copa-. &#161;Claro que no, me tengo que casar si quiero quedarme en Australia!

Si quieres nos podemos casar aqu&#237;. Ser&#237;a m&#225;s arriesgado en caso de que las autoridades investigaran, pero as&#237; despu&#233;s te podr&#237;as quedar en Perth, si es eso lo que deseas. Tengo amigos aqu&#237; que te podr&#237;an ayudar. No tendr&#237;as que regresar al rancho.

El pensamiento la hizo palidecer. Si no regresaba a Bushman's Creek no volver&#237;a a ver las bandadas de p&#225;jaros que acud&#237;an a beber al riachuelo, o las maravillosas puestas de sol, ni volver&#237;a a sentarse en la galer&#237;a con Gray.

Creo que ser&#225; mejor que sigamos adelante seg&#250;n lo que ten&#237;amos planeado -le dijo, un poco nerviosa-, Alice se ha acostumbrado muy bien al rancho y estar&#233; encantada de seguir all&#237; durante el tiempo que sea necesario. S&#233; que no ser&#225; para siempre, y por si acaso las autoridades investigan, conviene que aparentemos ser un matrimonio de verdad.

Gray la mir&#243; con los ojos entrecerrados, mientras le volv&#237;a a llenar la copa.

Si est&#225;s segura

Lo estoy -se apresur&#243; a decir. &#191;Acaso esperaba que se pusiera de rodillas y le implorara?

En ese caso, ma&#241;ana por la tarde ir&#233; a ver a mi abogado, para que redacte un acuerdo prematrimonial, como convinimos. Compraremos los anillos y ser&#225; mejor que elijas un vestido de novia.

Clare se tranquiliz&#243; hablando de cosas pr&#225;cticas. La prudente Clare se encontraba m&#225;s a salvo pensando en todo lo referente a invitaciones y banquetes que cuando se trataba de considerar c&#243;mo se sentir&#237;a casada con Gray y, sobre todo, cuando tuviera que despedirse de &#233;l.

Antes de abandonar el rancho hab&#237;a hecho una lista con las cosas que necesitaban Alice y ella, y adem&#225;s hab&#237;a pensado darse alg&#250;n capricho, pero por alguna raz&#243;n, al d&#237;a siguiente no disfrut&#243; tanto de la tarde de compras como hab&#237;a imaginado. Gray estuvo ocupado con negocios, pero antes de marcharse la llev&#243; a una joyer&#237;a donde eligi&#243; unas sencillas alianzas de oro y un precioso anillo de diamantes. Clare le dijo que no era necesario, pero Gray insisti&#243;.

Lo puedes dejar aqu&#237; cuando te vayas, si no te gusta -le dijo, con indiferencia.

El brillo de los diamantes en su dedo la distrajo toda la tarde. Las tiendas ten&#237;an estilo y un amplio surtido, sobre todo comparadas con las de Mathinson, pero por alguna raz&#243;n era incapaz de concentrarse. Se sent&#237;a perdida sin Gray.

Se dijo que tal vez le hubiera resultado m&#225;s f&#225;cil comprar si &#233;l se hubiera llevado a la ni&#241;a, pero en el fondo sab&#237;a que esa no era la raz&#243;n. Echaba de menos su apacible presencia y su &#225;gil caminar. A&#241;oraba su iron&#237;a y el modo en que la miraba a veces con esa sonrisa acechando en sus ojos. Echaba de menos mirar hacia atr&#225;s y saber que estaba all&#237;.

Regres&#243; al hotel enfadada consigo misma por haber desperdiciado una tarde de compras en una ciudad como Perth, pensando en un hombre que pertenec&#237;a a un pa&#237;s lejano, donde la tierra parec&#237;a abrasada por el sol y no se ve&#237;a nada ni a nadie en muchos kil&#243;metros a la redonda.

Demasiado para una chica de ciudad -suspir&#243;.



CAPITULO 7

LE RESULTABA imposible tranquilizarse. Se sent&#243; encima de la cama y, con Alice a su lado, se puso a revisar las compras que hab&#237;an hecho, pero pendiente en todo momento de la puerta y sobresalt&#225;ndose al menor ruido. Cuando por fin lleg&#243;, al verlo en la puerta de la habitaci&#243;n el coraz&#243;n le empez&#243; a latir precipitadamente.

Dese&#243; con todas sus fuerzas ser Alice, y que no pasara nada porque se le iluminara la cara y tendiera los brazos hacia &#233;l, porque con seguridad la estrechar&#237;a con fuerza. Ella solo pod&#237;a sonre&#237;r muy envarada, paralizada por una absurda timidez.

&#191;Os lo hab&#233;is pasado bien? -le pregunt&#243;, mientras lanzaba a Alice por el aire, para regocijo de la ni&#241;a.

De maravilla -minti&#243;, consciente de que su voz sonaba poco convincente. Dese&#243; preguntarle si las hab&#237;a echado de menos, pero no se atrevi&#243;. Se levant&#243; enseguida para tratar de resistir a la tentaci&#243;n de tender ella tambi&#233;n los brazos, y suplicarle que le sonriera y la abrazara-. &#191;Vamos a cenar tambi&#233;n esta noche en el hotel? -pregunt&#243;, por decir algo.

No -respondi&#243; Gray, todav&#237;a jugando con la ni&#241;a-. Cenamos en casa de Lizzy -hizo cosquillas a Alice en la nariz-, &#161;Est&#225; deseando conocerte!

&#191;Cu&#225;ndo hablaste con ella?

La llam&#233; por tel&#233;fono en cuanto supe que ven&#237;amos a Perth y otra vez esta tarde, y esta noche es la que mejor le viene.

&#191;Y si a m&#237; no me viene bien?

Gray levant&#243; una ceja, sorprendido.

&#191;Es que tienes otros planes?

&#161;No se trata de eso! -Clare estaba furiosa consigo misma. Hab&#237;a desperdiciado toda la tarde pensando en Gray, mientras que a &#233;l le hab&#237;a faltado tiempo para llamar a su querida Lizzy-. Pod&#237;as haberme preguntado -le dijo, enfadada y humillada.

Pero, &#191;me puedes explicar cu&#225;l es el problema? -le pregunt&#243;, un poco exasperado-. T&#250; eres la que echas de menos la vida social en el rancho, as&#237; que ahora tienes la oportunidad de ser sociable Te caer&#225; bien Lizzy. Es una buena amiga m&#237;a y de Jack, y siempre que venimos a Perth la visitamos.

Entonces, &#191;por qu&#233; no vas solo?

Porque Lizzy est&#225; deseando conoceros a Alice y a ti -le dijo con dureza-. Le he hablado del compromiso y le parecer&#237;a muy extra&#241;o que no vinieras esta noche. Adem&#225;s, es una ocasi&#243;n doblemente especial porque no la he visto desde que se comprometi&#243; y me quiere presentar a su novio.

&#161;Ya, claro! Lizzy tiene novio as&#237; que t&#250; le quieres presentar a tu novia -dijo Clare, amargamente-. Ahora entiendo por qu&#233; estabas tan empe&#241;ado en comprarme un anillo de compromiso -tendi&#243; la mano y los diamantes brillaron intensamente-, necesitabas que tuviera todas las pruebas de nuestro compromiso, para que no sospechara. Por eso compraste el anillo, &#191;verdad?

No.

Clare se qued&#243; estupefacta ante su rotundidad.

&#191;Qu&#233; significa ese no?

Pues que esa no es la raz&#243;n por la que te compr&#233; el anillo -lo dijo, con tranquilidad, pero una ligera palpitaci&#243;n en su mand&#237;bula delataba que estaba haciendo verdaderos esfuerzos por mantenerse en calma.

Entonces, &#191;por qu&#233; lo compraste? -lo desafi&#243;.

Gray la mir&#243; fr&#237;amente.

En este momento, Clare, no me apetece dec&#237;rtelo.

Clare se visti&#243; para salir, sin que se le quitara el mal humor y el resentimiento. Sab&#237;a que Gray pensaba que no estaba siendo razonable y no la hac&#237;a sentirse mejor, precisamente sospechar que, en el fondo, ella tambi&#233;n lo cre&#237;a. No sab&#237;a por qu&#233; estaba tan enfadada. En realidad no hab&#237;a nada de sorprendente en lo que hab&#237;a pasado. Empezaba a entender por qu&#233; hab&#237;an ido a Perth en vez de a Darwin, que estaba m&#225;s cerca de Bushman's Creek.

Lo que en realidad la pon&#237;a nerviosa deb&#237;a ser pensar en &#233;l haciendo planes a sus espaldas. Sab&#237;a lo que sent&#237;a por Lizzy, pero aun as&#237;, pensaba que deber&#237;a hab&#233;rselo dicho a ella primero.

&#191;Qu&#233; le has dicho a Lizzy sobre nosotros? -le pregunt&#243; en el coche, mientras se dirig&#237;an a la casa de Lizzy.

Le dije que estabas trabajando en el rancho y que nos hab&#237;amos comprometido.

As&#237; que no me va a hacer volverle a contar ninguna historia sobre c&#243;mo nos conocimos y enamoramos a primera vista, o algo parecido, &#191;verdad?

No -Gray redujo porque se acercaban a un sem&#225;foro en rojo-. Solo le dije que me hab&#237;a enamorado de ti.

Se hizo un tenso silencio.

&#191;No quiso saber por qu&#233;? -quiso que su voz mostrara que le divert&#237;a la idea, pero solo consigui&#243; sonar tensa.

Claro que s&#237;. Las mujeres siempre quieren saber por qu&#233;.

&#191;Y qu&#233; le dijiste?

La mir&#243; y despu&#233;s se concentr&#243; en la carretera.

Le dije que lo entender&#237;a cuando te conociera.

Desconcertada, Clare not&#243; que se le encend&#237;an las mejillas y apart&#243; la vista para mirar fijamente por la ventana.

&#191;Significa eso que le piensas decir la verdad? -pregunt&#243;, porque no sab&#237;a c&#243;mo interpretar sus palabras. La inexpresividad de su rostro y su voz le imped&#237;an deducir con claridad si estaba hablando en serio o no.

No creo que le tengamos que decir a nadie la verdad -dijo Gray-. Ni siquiera a Lizzy. Todav&#237;a no.

Clare se repiti&#243; a s&#237; misma ese ni siquiera a Lizzy, consciente de la importancia que le conced&#237;a y apret&#243; los labios. Para cuando llegaron a la casa estaba temiendo la velada que la esperaba y preparada para odiar profundamente a la antigua novia de Gray, pero era imposible que no le gustara Lizzy. Era alta y atractiva m&#225;s que guapa, con el pelo rubio y una boca grande, siempre dispuesta a la risa. Su vivacidad le record&#243; dolorosamente a Pippa.

Estaba claro que se quer&#237;an mucho. Bastaba con ver el modo en que la abrazaba o lo afectuosamente que le sonre&#237;a, y Clare se pregunt&#243; c&#243;mo se sentir&#237;a Lizzy pensando que se iba a casar con ella, porque aunque se fuera a casar con otro podr&#237;a sentirse posesiva respecto a su amistad con Gray. Pero Lizzy le dio una calurosa bienvenida y en ning&#250;n momento le pareci&#243; que pudiera estar celosa.

&#161;Gray dijo que eras muy guapa y ten&#237;a raz&#243;n! -le dijo Lizzy y Clare no pudo evitar mirar a Gray, sorprendida. No se pod&#237;a creer que Gray hubiera dicho eso-. &#161;Estoy tan contenta de que os vay&#225;is a casar! Gray llevaba mucho tiempo esper&#225;ndote.

Se los present&#243; con orgullo a su prometido Stephen.

Mientras &#233;l y Gray se daban la mano, Clare pens&#243; que no pod&#237;an ser m&#225;s diferentes. Aparte de ser los dos altos y de estar ambos enamorados de Lizzy, no parec&#237;an tener nada en com&#250;n.

Stephen era menos musculoso que Gray y muy guapo. Adem&#225;s ten&#237;a un aire como de artista apasionado. Desde el principio le record&#243; a alguien, pero tard&#243; unos minutos en darse cuenta de que ese alguien era Mark, y le sorprendi&#243; que, en vez de sentir una punzada en el coraz&#243;n, tan solo experimentara la satisfacci&#243;n de resolver algo que le hab&#237;a estado preocupando.

Lizzy y Gray estuvieron intercambiando novedades sobre amigos comunes, o m&#225;s bien Lizzy estuvo bombarde&#225;ndolo con cotilleos, mientras que &#233;l la miraba, encantado, con una sonrisa en los labios. Al verlos tan compenetrados, a Clare no le qued&#243; m&#225;s remedio que dirigir su atenci&#243;n a Stephen, quien le cont&#243; que era m&#250;sico, lo que significaba que iba a poder tener con &#233;l una conversaci&#243;n tan animada como la que estaban teniendo Lizzy y Gray.

Stephen result&#243; una buena compa&#241;&#237;a. Era una persona aguda y como ten&#237;an muchos conocidos comunes en el mundo de las orquestas, le result&#243; muy agradable hablar con &#233;l. Desde luego no era culpa de Stephen el que se distrajera constantemente con la intimidad que exist&#237;a entre Gray y Lizzy.

Hacia el final de la velada a Clare le dol&#237;a la mand&#237;bula de tratar de mantener una sonrisa constante. Lizzy era tan alegre que no hab&#237;a habido ning&#250;n silencio inc&#243;modo, pero aun as&#237; pod&#237;a percibir cierta tensi&#243;n en la mesa. Gray se hab&#237;a puesto muy tenso y su trato hacia Stephen bordeaba la hostilidad. Estaba celoso y desde luego el otro se hab&#237;a dado cuenta.

Fue un alivio cuando Gray se levant&#243;, interrumpiendo su conversaci&#243;n con Stephen acerca de un director de orquesta famoso y anunci&#243; que se ten&#237;an que ir. Recogieron a Alice de la habitaci&#243;n donde hab&#237;a estado durmiendo y la metieron en el coche.

Os ver&#233; en la boda -les dijo Lizzy, dando a Clare un c&#225;lido abrazo-. Ya solo faltan un par de semanas, &#191;verdad? &#161;Deb&#233;is de estar muy emocionados!

Oh, s&#237;, mucho -respondi&#243; Clare con retint&#237;n, pero afortunadamente Lizzy no pareci&#243; darse cuenta.

Estoy muy contenta de haberte podido conocer antes de verte en la iglesia. Imagino que os vais a casar en la iglesia de Mathinson.

No -respondi&#243; Gray por ella-, la boda se va a celebrar en Bushman's Creek.

&#161;No me dig&#225;is que os vais a perder una boda tradicional! -exclam&#243; Lizzy, decepcionada.

Hemos pensado que sea una ceremonia muy sencilla -intervino Clare-, porque est&#225; muy lejos como para que vengan mis familiares y se haga una boda tradicional.

No hab&#237;a pensado en eso -dijo Lizzy, con tristeza-, pero Stephen y yo estaremos all&#237; -le dio otro abrazo-. Espero que pienses en nosotros como en tus amigos.

Es un encanto -le dijo despu&#233;s en el coche.

S&#237;, lo es -respondi&#243; Gray.

Stephen tambi&#233;n -a&#241;adi&#243; con maldad.

Est&#225; claro que te ha ca&#237;do bien -le dijo con iron&#237;a.

Clare se volvi&#243; hacia &#233;l.

&#191;Qu&#233; quieres decir con eso?

Que te has pasado la noche coqueteando con &#233;l.

&#191;Coqueteando? -pregunt&#243; Clare, sin poder dar cr&#233;dito a sus o&#237;dos.

Bueno, &#191;de qu&#233; otro modo le llamar&#237;as a pasarte la noche mir&#225;ndolo a los ojos y hablando sobre el mundo de la m&#250;sica de modo que nadie m&#225;s pudiera intervenir?

&#161;No estaba coqueteando! -le dijo, furiosa-. Me puse a hablar con &#233;l, porque me daba pena que viera c&#243;mo tonteabas con Lizzy. Desde luego no hiciste ni el m&#225;s m&#237;nimo esfuerzo por ser agradable con Stephen. &#161;Estaba claro que ten&#237;as celos!

&#161;Celos! &#191;Por qu&#233; hab&#237;a de estar celoso de un hombre as&#237;?

&#191;Tal vez porque es atractivo, cultivado, agudo, inteligente? -sugiri&#243; dulcemente y lo mir&#243; con desagrado.

No es lo bastante hombre para Lizzy.

&#191;Por qu&#233;? &#191;Acaso porque le interesa m&#225;s la m&#250;sica que las vacas? No hace falta ir por ah&#237;, montando a caballo como un macho y luchar con un toro para probar que eres un hombre, &#191;sabes?

Gray apret&#243; con fuerza el volante.

Soy perfectamente consciente de tu ideal de hombre. Lo que estoy diciendo es que Stephen no tiene una personalidad lo bastante fuerte como para estar a la altura de Lizzy.

&#161;Tonter&#237;as!

&#191;Y t&#250; qu&#233; sabes de ella, si apenas hab&#233;is conversado? &#161;Has estado muy ocupada impresionando a Stephen!

&#161;Para que te enteres, estuve charlando con Lizzy en la cocina antes de cenar, mientras que t&#250; no hac&#237;as ning&#250;n esfuerzo para entablar conversaci&#243;n con Stephen -le dijo Clare, fr&#237;amente-. Lo quer&#237;a saber todo sobre nosotros, as&#237; que tuve que inventarme una bonita historia sobre lo enamorad&#237;simos que estamos, que ella pareci&#243; tragarse, Dios sabe por qu&#233; -a&#241;adi&#243;, sin disimular su sarcasmo-, ya que no es que hayas dado la imagen de novio cari&#241;oso. Apenas si me has dirigido la palabra en toda la tarde.

Ni siquiera tuve la oportunidad. Estuviste demasiado ocupada encontrando a Stephen agudo, inteligente y atractivo.

Es todas esas cosas y Lizzy lo piensa tambi&#233;n. Me habl&#243; de &#233;l y de c&#243;mo se conocieron. Ya s&#233; que no quieres o&#237;rlo, pero est&#225; enamorada de &#233;l. Creo que ser&#225;n muy felices juntos.

Escucha, lo &#250;nico que quiero es que Lizzy sea feliz. Si pensara que Stephen la iba a hacer feliz, ser&#237;a el primero en darles la enhorabuena, pero no creo que sea el hombre que le convenga.

Ya, claro, para ti Lizzy no puede ser feliz teniendo un buen trabajo en la ciudad y casada con un hombre maravilloso, sino atrapada en Bushman's Creek y muerta de aburrimiento.

&#191;Es as&#237; como te sientes t&#250;? -le pregunt&#243; con dureza.

&#161;Por lo menos yo solo tengo que permanecer all&#237; hasta que regrese tu hermano!

Clare se dio cuenta enseguida de que se iba a arrepentir de haber hablado de aquella manera, pero estaba cansada y enfadada. Con Gray por ser tan ciego y testarudo, y consigo misma por importarle c&#243;mo fuera &#233;l. A punto de echarse a llorar mir&#243; para otro lado. Una cosa era haber o&#237;do hablar sobre Lizzy y otra diferente conocerla, encontrarla encantadora y darse cuenta de por qu&#233; Gray la hab&#237;a amado durante tanto tiempo.

Las luces de la ciudad empezaron a aparecer borrosas ante sus ojos. Las calles de aquella zona estaban todav&#237;a llenas de gente que se divert&#237;a y se o&#237;a la m&#250;sica procedente de los locales cercanos. Toda aquella gente comenz&#243; a agobiarla y dese&#243; con todas sus fuerzas estar de vuelta en Bushman's Creek, con el polvo, la luz y aquel cielo de un azul resplandeciente.

Al d&#237;a siguiente tomaron un avi&#243;n de vuelta. En cuanto Clare puso los pies en la arena rojiza del desierto se sinti&#243; m&#225;s tranquila. Era como volver a casa.

Ten&#237;an un pacto y lo &#250;nico que deb&#237;a hacer era respetarlo. Sin embargo, lo hab&#237;a estropeado todo. El buen ambiente que se respiraba entre ellos antes de ir a la ciudad hab&#237;a desaparecido. La noche anterior hab&#237;an dormido sin tocarse siquiera en la habitaci&#243;n del hotel y Clare se preguntaba qu&#233; deb&#237;a hacer aquella noche. Tal vez deb&#237;a regresar a la habitaci&#243;n que hab&#237;a compartido con Alice.

Su sentido pr&#225;ctico le hizo comprender enseguida que no pod&#237;a pasarse los meses que le quedaban sinti&#233;ndose de aquella manera. Tratar de fingir que no pasaba nada solo empeorar&#237;a la situaci&#243;n.

Aquella noche despu&#233;s de acostar a Alice fue a buscar a Gray. Lo encontr&#243; apoyado en la barandilla de la galer&#237;a, con una cerveza en la mano y expresi&#243;n preocupada. Al o&#237;r llegar a Clare, se incorpor&#243; y, tras posar la cerveza, se volvi&#243; hacia ella.

He venido para pedirte disculpas -le dijo Clare.

No hay de qu&#233; disculparse.

Yo creo que s&#237;. Me comport&#233; muy mal en Perth. No comprendo por qu&#233; estaba tan irritada.

&#191;Ah, no?

Clare suspir&#243;.

Bueno, supongo que s&#237;. Estar all&#237; me record&#243; tanto mi vida en Londres, que me sent&#237; -vacil&#243;, tratando de encontrar la palabra adecuada; dividida, mir&#243; su austero perfil-, pero preferir&#237;a no haber dicho muchas de las cosas que te dije anoche. La verdad es que despu&#233;s de todo me alegro de estar de vuelta y permanecer&#233; gustosa aqu&#237;, durante el tiempo que se me necesite.

Entonces, &#191;te marchar&#225;s en cuanto regrese Jack?

Creo que deber&#237;a hacerlo, si acepta a Alice como hija suya.

Gray se qued&#243; callado un momento.

Me parece que soy yo el que deber&#237;a pedir disculpas. Tendr&#237;a que haber sido mucho m&#225;s comprensivo. Al estar contigo en una ciudad y ver lo a gusto que te encontrabas all&#237;, deber&#237;a haberme dado cuenta de lo dif&#237;cil que tiene que haber sido para ti adaptarte a vivir en un sitio como este.

Y yo me di cuenta de por qu&#233; Lizzy era tan importante para ti -le dijo Clare-, as&#237; que los dos aprendimos algo -se detuvo y acarici&#243; con la mano la barandilla, luego continu&#243;, insegura-. No era una situaci&#243;n f&#225;cil para ninguno de los dos, pero las cosas iban muy bien antes de ir Perth, &#191;verdad?

Gray volvi&#243; la cabeza para mirarla.

S&#237; -respondi&#243; con suavidad-, iban muy bien.

&#191;Crees que todo podr&#237;a volver a ir del mismo modo? -pregunt&#243; Clare.

&#191;Sacar el mayor partido posible a una relaci&#243;n temporal? -dijo Gray, como si estuviera recitando algo que se hubiera aprendido de memoria.

S&#237;.

Lentamente, Gray le retir&#243; un mech&#243;n de la cara. Sonre&#237;a cuando le puso la mano en la nuca para atraerla contra &#233;l.

Podr&#237;amos intentarlo -dijo.


T&#233; un cazo tazas agua sandwiches -murmur&#243; Clare, mientras comprobaba el contenido de la caja-. &#161;Az&#250;car! -record&#243; y, tras echar un poco en un tarro, lo coloc&#243; entre las galletas y el zumo de Alice-. Muy bien, Alice, creo que ya est&#225; todo -dijo a la ni&#241;a, tras levantarla del suelo para sentarla en la sillita de la parte trasera del coche-. Estamos listas para irnos.

Hab&#237;an pasado ya diez d&#237;as desde su regreso de Perth y la ma&#241;ana anterior Gray se hab&#237;a llevado a sus hombres a la parte m&#225;s remota de la finca para realizar la &#250;ltima gran reagrupaci&#243;n de ganado antes de la boda. A pesar de sus palabras de aliento, dici&#233;ndoles que la ni&#241;a y ella estar&#237;an bien solas, a Clare no le hac&#237;a mucha gracia pasar un d&#237;a entero con su correspondiente noche sin &#233;l en la casa, pero al final hab&#237;an estado bien.

No se hab&#237;a sentido tan sola como esperaba, al menos durante el d&#237;a. &#191;C&#243;mo se iba a sentir sola con los perros, gallinas y caballos esper&#225;ndola con impaciencia para que los alimentara? Adem&#225;s, desde la ventana de su habitaci&#243;n pod&#237;a ver los enormes canguros rojos y otros m&#225;s peque&#241;os de color gris, que sol&#237;an acercarse y quedarse mir&#225;ndola, hasta que daban un salto y se escond&#237;an dentro de unos matorrales.

No, Clare no se hab&#237;a sentido sola durante el d&#237;a, pero la noche se le hab&#237;a hecho muy larga sin Gray. La cama le hab&#237;a parecido enorme sin &#233;l y se la hab&#237;a pasado dando vueltas, sin poder conciliar el sue&#241;o. Mientras cargaba el coche se dio cuenta de la emoci&#243;n que sent&#237;a al pensar en que lo iba a volver a ver, cuando hac&#237;a tan solo veinticuatro horas que no estaba con &#233;l. Se hab&#237;a puesto en contacto con ella por radio y hab&#237;an quedado en que ir&#237;a a su encuentro a uno de los puntos de riego, antes de que hicieran con el ganado los &#250;ltimos kil&#243;metros.

Encontraron el punto de riego sin dificultad y Clare aparc&#243; a la sombra de un &#225;rbol. En la parte trasera del coche, Alice estaba inmersa en una de sus interminables conversaciones consigo misma y, apoyada en el volante, mientras esperaba la aparici&#243;n del ganado, Clare pensaba en los &#250;ltimos diez d&#237;as.

La manada no tard&#243; en aparecer. Las primeras vacas pasaron al lado del coche, sin que les suscitara curiosidad alguna, pero pronto el aire se ti&#241;o de polvo rojo y se oy&#243; el galope del ganado mezclado con los gritos de los vaqueros que, a caballo, trataban con esfuerzo de controlarlo.

Uno a uno los hombres fueron llegando hasta donde estaba ella y, sin sus gritos, el ganado no tard&#243; en detenerse, como sin saber qu&#233; hacer. Tras un momento de vacilaci&#243;n bajaron las cabezas para mordisquear las escasas matas de hierba seca que se ve&#237;an, alej&#225;ndose poco a poco de los humanos y sus caballos.

El punto de riego parec&#237;a ser un lugar donde acostumbraban a parar. Hab&#237;an limpiado una zona bastante alejada de los &#225;rboles para hacer fuego y alrededor de ella se ve&#237;an unos cuantos troncos a modo de asiento, que ya parec&#237;an desgastados y brillantes por el uso. En un abrir y cerrar de ojos Joe encendi&#243; fuego y puso el agua a hervir para hacer el t&#233;.

Los otros hombres se sentaron alrededor, encima de los troncos, liando cigarrillos o ayudando a entretener a Alice, mientras Clare sacaba las cosas de la caja. Alice los ten&#237;a a todos encandilados. Parec&#237;an haber perdido la timidez con ella y se pasaban el tiempo haci&#233;ndole caranto&#241;as y poniendo caras raras para nacerla re&#237;r. A Clare le emocionaba ver como aquellos hombres rudos se comportaban como ni&#241;os con Alice y se la iban pasando unos a otros con sus enormes manos encallecidas.

&#191;D&#243;nde est&#225; Gray? -pregunt&#243;, mientras desenvolv&#237;a sandwiches.

No tardar&#225; mucho -le respondieron todos-. Ven&#237;a al final para que no se quedara ninguna vaca rezagada.

Ah&#237; est&#225; -dijo alguien.

Clare se volvi&#243; y le dio un vuelco el coraz&#243;n. Gray ven&#237;a a caballo hacia ella y, en un momento determinado, desmont&#243; y at&#243; su montura junto a los otros animales, que permanec&#237;an pacientemente a la sombra, sacudiendo la cabeza para espantar las moscas.

Se quit&#243; el sombrero mientras se acercaba a ellos y se pas&#243; el dorso de la mano por la frente para limpiarse el sudor. Contempl&#225;ndolo, Clare se dio cuenta de cu&#225;nto lo amaba.

Con los sandwiches todav&#237;a en la mano, permaneci&#243; inm&#243;vil como si hubiera echado ra&#237;ces all&#237;. Se sinti&#243; un poco mareada, como al borde de un abismo. &#191;Por qu&#233; se hab&#237;a enamorado de un hombre que estaba sudoroso, sucio y cansado, y cuando adem&#225;s el amor era lo &#250;ltimo que entraba en sus planes?

De repente, se dio cuenta con claridad de que lo que pasaba era que no se hab&#237;a enamorado en ese momento de &#233;l, sino que se hab&#237;a ido enamorando irremediablemente desde que subi&#243; las escaleras del hotel y sonri&#243; a Alice. Lo que ocurr&#237;a era que no lo hab&#237;a querido aceptar hasta aquel momento.

Clare, &#191;est&#225;s bien? -de repente se dio cuenta de que Gray la estaba mirando atentamente y el rubor ti&#241;&#243; sus mejillas. Se hab&#237;a quedado all&#237; en medio con los sandwiches en la mano y los hombres la miraban con curiosidad.

Estoy bien -se sorprendi&#243; por lo ronca que sonaba su propia voz y se apresur&#243; a aclararse la garganta-. Lo siento. Estaba so&#241;ando.

Le temblaban las piernas y, temerosa de que pudieran fallarle, se sent&#243; sobre uno de los troncos.

&#191;De veras? -insisti&#243; Gray-. Tienes mala cara.

Es el calor -deseosa de cambiar de tema pas&#243; los sandwiches a Ben-. Aqu&#237; ten&#233;is la comida.

Los hombres dieron buena cuenta de esta, pero ella no pudo probar bocado. Tom&#243; t&#233;, que Joe le sirvi&#243; en una jarra vieja de esmalte, y la retuvo entre las manos, mirando dentro de ella, como si luchara por asimilar la enorme importancia de su descubrimiento.

Clare se pregunt&#243; una y otra vez por qu&#233; hab&#237;a tenido que enamorarse de &#233;l. Estaba harta de amar sin esperanza. No quer&#237;a amar a Gray, prefer&#237;a seguir pensando que lo suyo era una aventura sin m&#225;s trascendencia y que no le costar&#237;a decir adi&#243;s cuando se marchara.

Pero ya era demasiado tarde.

Hab&#237;a amado a Mark, pero no de aquel modo: intenso, turbulento, emocionante, ni siquiera en los primeros momentos de su historia. Hab&#237;a supuesto un escape a la monoton&#237;a del trabajo, pero se preguntaba cu&#225;nto tiempo habr&#237;a durado lo suyo cuando se hubieran tenido que enfrentar a las cosas pr&#225;cticas de la vida.

Cuando recordaba las veces que hab&#237;a repetido a Gray que no se iba a enamorar, no sab&#237;a si llorar o re&#237;r ante su propia ceguera. Era tan obvio. &#161;Hab&#237;a sido siempre tan obvio! Solo un idiota habr&#237;a podido resistirse a la verdad durante tanto tiempo.

Clare se bebi&#243; el t&#233;, con una mezcla de desesperaci&#243;n y j&#250;bilo. Una parte de ella ansiaba gritar a los cuatro vientos su amor y otra parte tem&#237;a la reacci&#243;n de Gray, si lo hac&#237;a. Pod&#237;a imaginar la cara de incredulidad que pondr&#237;a y no le parec&#237;a justo que se sintiera presionado a dar un cariz distinto a aquel matrimonio. Cuando le prometi&#243; que no se iba a implicar emocionalmente, que no iba a tomarse aquella relaci&#243;n en serio no sab&#237;a el error que estaba cometiendo.

Estuvo a punto de arrebatarle la taza de las manos y gritarle que dejara de hablar de ganado, mandara a todos marcharse, la tomara en sus brazos y la hiciera suya sobre la arena rojiza del desierto, prometi&#233;ndola que nunca la dejar&#237;a marchar.

Lo pod&#237;a imaginar con tanta claridad que cuando le vio dejar la taza sobre el suelo y volverse hacia ella, sinti&#243; un repentino ataque de p&#225;nico, al pensar que pod&#237;a haber hablado en voz alta. Pero Gray no la tom&#243; en sus brazos, sino que se limit&#243; a decir que ten&#237;an que marcharse antes de que el ganado se fuera demasiado lejos, y se puso de pie.

Despu&#233;s llev&#243; a Alice hasta el coche, mientras Clare recog&#237;a lo que hab&#237;a sobrado de la comida con las manos temblorosas y Ben apagaba el fuego. Para cuando hubo terminado de recoger, todos los hombres montaban ya sus caballos, listos para partir y Gray hab&#237;a colocado ya a Alice en el coche.

&#191;Seguro que est&#225;s bien, Clare? -le pregunt&#243; con el ce&#241;o fruncido, despu&#233;s de cerrar el maletero-. Has estado muy callada.

Clare le esquiv&#243; la mirada.

Estoy bien -acert&#243; a decir-. Supongo que ser&#225;n los t&#237;picos nervios de antes de la boda.

Gray asinti&#243; como si la comprendiera perfectamente.

Solo cuatro d&#237;as m&#225;s y todo habr&#225; terminado.

Se refer&#237;a a la boda, pero a Clare se le clavaron sus palabras en el coraz&#243;n como un cuchillo y con los ojos de l&#225;grimas se apresur&#243; a meterse en el coche, antes de que Gray se diera cuenta. Todo terminar&#237;a pronto. Jack regresar&#237;a y ella tendr&#237;a que decir adi&#243;s y pasarse el resto de la vida tratando de olvidar a Gray.

Ya lo s&#233; -le dijo.



CAPITULO 8

CLARE se coloc&#243; delante del espejo y levant&#243; los brazos para que la larga casaca de gasa se deslizara suavemente sobre su cuerpo. El vestido que llevaba debajo era de un gris p&#225;lido, el mismo color plateado de sus ojos, y sent&#237;a el frescor de la lujosa seda roz&#225;ndole la piel.

Es el d&#237;a de mi boda -se lo repet&#237;a en voz baja constantemente, pero aun as&#237; le resultaba dif&#237;cil de creer-. Es el d&#237;a de mi boda -repiti&#243; esta vez en voz alta a su reflejo en el espejo, y ensay&#243; una sonrisa que, en realidad, no iba con la expresi&#243;n melanc&#243;lica de sus ojos-. Dentro de unos minutos voy a salir por esa puerta para casarme con el hombre al que amo. Entonces, &#191;por qu&#233; tengo esa cara tan triste?

Por supuesto conoc&#237;a la raz&#243;n. Amaba a Gray, pero no quer&#237;a casarse con &#233;l de aquel modo. No quer&#237;a ser segundo plato de ninguna mesa. Deseaba casarse con Gray porque la amara, no porque no pod&#237;a tener a Lizzy. Quer&#237;a casarse con &#233;l, sabiendo que ambos se amaban y deseaban compartir el resto de sus vidas.

Acarici&#243; el collar de perlas que adornaba su cuello. Hab&#237;a pertenecido a Pippa, que lo hab&#237;a heredado de su madre y se lo hab&#237;a dado a Clare, para que fuera su depositar&#237;a y se lo entregara a Alice, cuando esta fuera mayor. Aquel d&#237;a, m&#225;s que ning&#250;n otro, deseaba llevarlo puesto y recordar de ese modo a su hermana. Toc&#243; las perlas como si de un talism&#225;n se tratara, para recordarse lo que significaba de verdad aquel matrimonio. Se estaba casando con Gray por Alice, y por Pippa.

Deber&#237;a haber sido el d&#237;a de Pippa, que se casaba con el hombre que amaba bajo los fantasmales gomeros, y Gray deber&#237;a haber sido el padrino, en vez del novio que iba a contraer matrimonio con la mujer equivocada.

Pero no era Pippa la que se casaba, sino ella. Gray entr&#243; en la habitaci&#243;n, despu&#233;s de haber llamado suavemente a la puerta. Vest&#237;a formalmente con esmoquin y pajarita. La dureza de sus rasgos y el blanco resplandeciente de su camisa le hac&#237;an aparecer formidable, m&#225;s moreno, m&#225;s masculino y, de alguna manera, extra&#241;o, poco familiar.

&#191;Est&#225;s lista?

Casi -Clare se hab&#237;a apresurado a apartar la cara, pero no lo bastante r&#225;pido como para que &#233;l no viera las l&#225;grimas que inundaban sus ojos.

Gray cerr&#243; la puerta tras de s&#237; y mir&#243; a la mujer que estaba a punto de convertirse en su esposa. El luminoso gris de su vestido hac&#237;a juego con sus ojos y la seda brillaba a trav&#233;s de la tela transparente de la casaca, mientras permanec&#237;a all&#237;, de pie, con los ojos llenos de tristeza y una flor en los cabellos.

Clare -la llam&#243;, suavemente.

Clare no pudo responder. Sigui&#243; d&#225;ndole la espalda, con la mano sobre su boca temblorosa, tensa por el esfuerzo que estaba haciendo para no llorar.

Sin decir una palabra m&#225;s, Gray cruz&#243; la habitaci&#243;n y la abraz&#243; con fuerza.

No llores, Clare -ella se resisti&#243; al principio, pero pronto se dej&#243; envolver por aquellos musculosos brazos que tanta seguridad le daban, mientras luchaba por contener las l&#225;grimas-.Ya s&#233; que esta no es la boda que tu deseabas -Clare sinti&#243; la vibraci&#243;n de su voz a trav&#233;s de su cuerpo-, pero te prometo que todo va a ir bien. Cuando uno se casa le parece que va a dar un gran paso, pero no te exigir&#233; nada, y t&#250; lo sabes. Puedes irte cuando quieras. No va a ser para siempre.

Ya lo s&#233; -susurr&#243; Clare, mientras pensaba que precisamente eso era lo que m&#225;s le dol&#237;a.

Le dej&#243; que la consolara con la fuerza de su cuerpo musculoso. Apoyada sobre Gray se sent&#237;a como en casa y se aferr&#243; a &#233;l, con la cara escondida en su cuello, para poder respirar el familiar aroma de su piel. Pod&#237;a o&#237;r los pausados latidos de su coraz&#243;n, la calidez de su mano a trav&#233;s de la resbaladiza seda y, poco a poco, fue absorbiendo su calma.

Gray le hab&#237;a dicho que no iba a ser para siempre, pero pod&#237;a cambiar de opini&#243;n, porque Lizzy se iba a casar y una vez se hiciera a la idea de que ella no iba a volver con &#233;l, tal vez estuviera listo para empezar de nuevo. Ella estar&#237;a all&#237; y tal vez con el tiempo la llegara a amar. Si Jack tardaba lo suficiente en regresar, puede que Gray se acostumbrara a estar casado con ella. Tal vez le pidiera que se quedara con &#233;l. Quiz&#225;s esta vez amar no le resultara tan desesperanzador.

Clare respir&#243; profundamente y se apart&#243; de Gray.

Ya estoy bien. Gracias.

&#191;Est&#225;s segura? -Gray la mir&#243; preocupado, sin soltarle las manos.

Clare asinti&#243; y trat&#243; de sonre&#237;r, sin conseguirlo del todo.

Gracias. Me estaba comportando como una tonta.

Ya sabes que todav&#237;a puedes cambiar de opini&#243;n -le dijo, aunque no son&#243; muy convencido.

No quiero echarme atr&#225;s -su voz son&#243; m&#225;s serena y volvi&#243; a respirar profundamente, mientras lo miraba a los ojos-. Deseo casarme contigo.

Gray la mir&#243; de una forma extra&#241;a y le apret&#243; un momento las manos antes de dejarla ir.

Entonces, &#191;vamos a casarnos? -dijo Gray.

Clare consigui&#243; sonre&#237;r esta vez.

S&#237;, vamos.

Recogi&#243; el sencillo ramo de flores y camin&#243; a su lado por el pasillo hasta salir al porche. En lo alto de las escaleras Gray le ofreci&#243; la mano y Clare se la tom&#243;, sin un asomo de duda, con el coraz&#243;n en un pu&#241;o mientras enlazaba sus dedos con los del hombre que iba a ser su esposo.

Los invitados hab&#237;an empezado ya a llegar el d&#237;a anterior y la peque&#241;a pista de aterrizaje estaba llena de avionetas. Clare se sorprendi&#243; al ver la cantidad de gente que estaba esper&#225;ndolos. Al principio solo vio una masa de rostros sonrientes, hasta que distingui&#243; a Lizzy, que llevaba a Alice en brazos, con el bonito vestido y sombrero a juego que le hab&#237;a comprado en Perth.

No recordaba mucho m&#225;s de lo que sucedi&#243; despu&#233;s. Hab&#237;an convenido que la ceremonia fuera sencilla y probablemente se hab&#237;an jurado amor delante del juez, pero, m&#225;s tarde, lo &#250;nico que pod&#237;a recordar era que Gray le hab&#237;a sujetado firmemente la mano y hab&#237;a deslizado la alianza en su dedo anular. Tambi&#233;n recordaba la expresi&#243;n de sus profundos ojos casta&#241;os, c&#243;mo le hab&#237;a sonre&#237;do al inclinar la cabeza y la manera en que la hab&#237;a besado, con tanta dulzura que casi sinti&#243; dolor f&#237;sico al separarse de &#233;l.

Y despu&#233;s todo hab&#237;a terminado. Tras los v&#237;tores y silbidos, Alice vio que la gente se acercaba a besarla y darle la enhorabuena. Reconoci&#243; algunas caras porque las hab&#237;a visto en Mathinson, pero la mayor&#237;a de las personas all&#237; congregadas le resultaban desconocidas, y pronto se sinti&#243; mareada de tantas presentaciones. Cuando vio a Lizzy a su lado, con Alice en los brazos, suspir&#243; aliviada.

Al ver a Clare, a Alice se le ilumin&#243; la cara con una sonrisa y tendi&#243; los brazos. Clare la abraz&#243;, apret&#243; su c&#225;lido cuerpecito contra ella y la bes&#243; en la cabeza.

Bueno, &#191;c&#243;mo te sientes de mujer casada? -le pregunt&#243; Lizzy, con una sonrisa.

Clare busc&#243; a Gray con los ojos, le vio sonre&#237;r, mientras Joe le apretaba la mano y se sinti&#243; invadida por una s&#250;bita oleada de alegr&#237;a. Tal vez aquel no fuera el matrimonio que ella hubiera deseado, pero al menos estaba con el hombre que amaba, y aquella noche, cuando terminara la fiesta Gray cerrar&#237;a la puerta de su alcoba y estar&#237;an solos. Aquello le bastaba por el momento.

Muy bien -respondi&#243; a Lizzy, con una sonrisa.

Stephen lament&#243; mucho no poder asistir, pero ten&#237;a que dar un concierto en Sydney.

Es una l&#225;stima que no haya podido venir -dijo Clare, al tiempo que miraba a Lizzy dubitativa. Aunque sonre&#237;a, le pareci&#243; percibir que algo no iba bien y dese&#243; que Lizzy y Stephen no tuvieran problemas.

Le hubiera gustado que Stephen estuviera all&#237;, no solo porque le ca&#237;a bien, sino tambi&#233;n porque quer&#237;a que Gray viera a su antigua novia firmemente comprometida con otro hombre. Lizzy hab&#237;a asistido sola y Clare se pregunt&#243; si Gray al verla no pensar&#237;a en lo que podr&#237;a haber sido.

Pero no vio ning&#250;n tipo de a&#241;oranza en el rostro de Gray cuando se acerc&#243; a Lizzy y la bes&#243; en la mejilla, as&#237; que poco despu&#233;s Clare dej&#243; de preocuparse. Despu&#233;s de todo era el d&#237;a de su boda y lo que ten&#237;a que hacer era disfrutarlo. Todo el mundo preguntaba por Jack y lamentaba que no hubiera podido asistir a la boda.

No hemos podido localizarlo -explicaba Gray por en&#233;sima vez-. Est&#225; en alg&#250;n lugar de Sudam&#233;rica.

&#191;Y no pod&#237;ais haber esperado hasta que regresara? -pregunt&#243; una de sus t&#237;as, una dama de ojos astutos, pero sonrisa encantadora.

No sabemos cu&#225;ndo va a regresar. Puede tardar meses -Gray puso la mano sobre los hombros de Clare-, y ya hab&#237;a esperado bastante para encontrar a la mujer adecuada. No me apetec&#237;a esperar ni un d&#237;a m&#225;s.

Su t&#237;a movi&#243; la cabeza, divertida.

No has cambiado -le dijo-. Pareces el mismo muchacho de siempre: &#161;testarudo como una mu&#237;a! Esperaba pacientemente hasta que ten&#237;a claro lo que quer&#237;a, y una vez llegado ese momento nadie ni nada lo pod&#237;a detener.

Clare sonri&#243; a Gray, encantada de imaginarlo siendo un muchacho.

As&#237; que testarudo como una mu&#237;a

S&#233; muy bien lo que quiero -dijo suavemente-, y ahora lo tengo.

Ambos se miraron y por un momento fue como si estuvieran solos en el mundo, lejos de las conversaciones y las risas que se o&#237;an a su alrededor. De repente Clare sinti&#243; una opresi&#243;n en el pecho que le dificult&#243; la respiraci&#243;n. Gray estaba actuando &#191;o acaso no?

Vagamente oy&#243; que alguien les preguntaba por la luna de miel.

De momento no vamos a ir a ning&#250;n sitio -respondi&#243; Gray, apartando los ojos de Clare-. Tenemos mucho trabajo en el rancho y al no estar Jack no me puedo tomar m&#225;s de un par de d&#237;as libres.

No me importa lo que hagamos, con tal de que estemos juntos -dijo, y mientras Gray la apretaba contra s&#237;, Clare dese&#243; que no supiera que estaba diciendo la verdad.

Bushman's Creek hab&#237;a sido transformado para la boda. Hab&#237;an instalado una carpa cerca del riachuelo y las mesas estaban decoradas con unos exquisitos centros florales. En cuanto a la cocina de Clare, la hab&#237;a tomado un ej&#233;rcito de abastecedores de comidas de encargo, venidos especialmente para la ocasi&#243;n desde Darwin. Clare, que se hab&#237;a estado preguntando c&#243;mo demonios se las iba a arreglar para alimentar a todos los invitados, se hab&#237;a encontrado, de repente, sin nada que hacer, excepto dejarse arropar por el calor y el afecto de todos los amigos y familiares de Gray.

Tras la cena, se retiraron las mesas de la carpa y empez&#243; el baile, amenizado por una banda de m&#250;sica. Mientras bailaba con Gray, Clare pens&#243; que ni el m&#225;s desconfiado de los agentes de inmigraci&#243;n habr&#237;a puesto jam&#225;s en duda que aquello no fuera una boda feliz y, desde luego, ninguno de los invitados habr&#237;a adivinado que las cosas no eran lo que parec&#237;an.

Me alegro de que todos se lo est&#233;n pasando bien -Clare dud&#243; un momento antes de hablar-. Gracias por haber organizado una boda tan convincente. Te debe de haber costado mucho dinero.

No tienes nada que agradecerme -le asegur&#243;, con una dulzura que la sorprendi&#243;-. Todo el mundo lleva tanto tiempo esperando a que me case que lo menos que pod&#237;a hacer era organizar una buena fiesta. Si hubiera sido una celebraci&#243;n discreta habr&#237;amos despertado muchas suspicacias.

&#191;Crees que nadie sospecha que no estamos bueno ya sabes?

&#191;Enamorados? -Gray arque&#243; una ceja-. &#191;Por qu&#233; habr&#237;an de sospechar?

Bueno, no s&#233; -Clare empez&#243; a desear no haber iniciado aquella conversaci&#243;n-. Siempre hab&#237;a pensado que resultaba obvio para todo el mundo cuando una pareja no se amaba.

Tal vez seamos muy buenos actores -le respondi&#243; con iron&#237;a.

Clare pens&#243; que no cab&#237;a duda alguna que &#233;l lo era.

Tal vez -admiti&#243;, apartando la mirada. Una m&#250;sica lenta y sensual empez&#243; a sonar y Clare sinti&#243; los brazos de Gray rode&#225;ndole el cuerpo, la dureza de su pecho musculoso, la proximidad de su piel. Sab&#237;a que si volv&#237;a la cabeza podr&#237;a besarle el cuello.

Una reci&#233;n casada normal hubiera podido besar a su marido, sin pens&#225;rselo tanto. Le hubiera susurrado te amo, sin temer traicionarse a s&#237; misma.

Pero ella no era una reci&#233;n casada normal, y si quer&#237;a que Gray la amara, deb&#237;a tener mucho cuidado para no hacerle sentir que lo estaban tratando de obligar a hacer algo que no deseaba-. Creo que ser&#225; mejor que vaya a ver c&#243;mo est&#225; Alice -murmur&#243; en cambio.

Te acompa&#241;ar&#233; -le dijo Gray, solt&#225;ndola.

No hace falta -empez&#243; a decir Clare, pero &#233;l no la dej&#243; terminar.

&#191;Qu&#233; va a pensar todo el mundo si dejo que mi mujer ande pase&#225;ndose por ah&#237; sola en nuestra noche de bodas?

De la mano salieron de la carpa y se dirigieron hacia la casa. El cielo era como terciopelo negro y estaba tan cuajado de estrellas que parec&#237;an una masa borrosa por encima de los &#225;rboles. La casaca transparente de Clare, flotaba con cada movimiento suyo y el vestido plateado brillaba bajo la luz de las estrellas, mientras caminaban por las sombras que proyectaban los fantasmales gomeros

Todos los sentidos de Clare se encontraban despiertos hacia lo que la rodeaba: el zumbido de los insectos en los &#225;rboles y el aroma embriagador que desprend&#237;an las hojas secas de los eucaliptos cuando las pisaban. La suavidad de la seda al rozarle la piel la excitaba y nunca hab&#237;a sido tan consciente de su propio cuerpo o del de Gray. Caminaba a su lado en silencio y con el rostro oscurecido por las sombras, pero pod&#237;a sentir el roce de sus dedos enlazados en toda su intensidad y estaba segura de poder distinguir cada una de las callosidades de sus manos, o incluso las espirales de sus huellas dactilares.

Alice estaba dormida. Agotada por todas aquellas caras desconocidas y tanta actividad, no se hab&#237;a movido desde que Clare se escapara de la fiesta, horas antes, para echarla en su cuna. Lizzy se hab&#237;a ofrecido a hacerlo por ella, pero Clare deseaba estar a solas con la hija de Pippa m&#225;s que ninguna otra noche. De no haber sido por Alice, jam&#225;s habr&#237;a ido a Bushman's Creek y, por lo tanto no habr&#237;a conocido a Gray, no se habr&#237;a enamorado de &#233;l, ni se habr&#237;an casado.

Inclinada sobre la cuna, Clare coloc&#243; la colcha de la ni&#241;a con una expresi&#243;n de ternura en el rostro. Al incorporarse, la luz procedente del exterior incidi&#243; sobre la alianza y se qued&#243; mir&#225;ndola asombrada, como si no la hubiera visto antes. Estaba casada. Dio una vuelta al anillo en el dedo. No le hab&#237;a parecido real hasta entonces, en que se encontraba en aquella habitaci&#243;n a oscuras, con el hombre callado y tranquilo que se hab&#237;a convertido en su esposo.

Al levantar la vista hacia &#233;l, lo encontr&#243; mir&#225;ndola.

&#191;Qu&#233; pasa? -le pregunt&#243;.

Estamos casados -le dijo, con un tono de voz peculiar, como si acabara de darse cuenta.

S&#237; -rode&#243; la cuna y le tom&#243; las manos-. Est&#225;s muy hermosa hoy, Clare -le dijo con voz ronca-. Estoy orgulloso de ti.

&#191;De verdad?

Gray asinti&#243;.

Te he estado mirando cuando hablabas con todo el mundo, les sonre&#237;as y les hac&#237;as creer que eras una novia como todas las dem&#225;s, y ninguno de ellos ha sospechado siquiera lo duro que resultaba para ti.

No m&#225;s que para ti -acert&#243; a decir Clare.

La verdad es que no me result&#243; tan duro. Simplemente fing&#237; que era real.

&#191;Y eso te ayud&#243;?

S&#237; -le apret&#243; los dedos-, mucho -Gray frot&#243; la alianza con el pulgar-. Si funciona, tal vez deber&#237;amos seguir fingiendo durante un tiempo -le sugiri&#243; con una sonrisa que le derriti&#243; hasta los huesos.

S&#237;, tal vez deber&#237;amos -asinti&#243; Clare y se besaron al lado del beb&#233;, que segu&#237;a durmiendo pl&#225;cidamente.

Vamos -le dijo, al tiempo que la guiaba hasta su habitaci&#243;n por el pasillo.

&#191;Y los dem&#225;s? -le record&#243;, al ver que la hac&#237;a entrar en la alcoba y cerraba la puerta tras de s&#237;-. &#191;No se preguntar&#225;n d&#243;nde estamos?

Una sonrisa le ilumin&#243; el rostro.

Se lo est&#225;n pasando demasiado bien como para darse cuenta de que nos hemos ido, y si lo hicieran imagino que no les costar&#237;a adivinar d&#243;nde estamos. Lo extra&#241;o ser&#237;a que permaneci&#233;ramos en la fiesta toda la noche, cuando todo el mundo espera que aproveche la menor oportunidad para estar a solas con mi mujer.

Tienes raz&#243;n -dijo Clare, fingiendo que estaba considerando el asunto-, y ya que queremos resultar convincentes -a&#241;adi&#243;-, deber&#237;amos quedarnos aqu&#237; y sacarle el mayor partido posible a la situaci&#243;n. &#191;No te parece?

Exactamente -le dijo Gray, con una sonrisa que hizo que le diera un vuelco al coraz&#243;n-. &#161;Entonces, ven aqu&#237;, se&#241;ora Henderson!

Clare le obedeci&#243; sin rechistar y no ofreci&#243; ni la menor resistencia mientras Gray le despojaba de la casaca, que ca&#237;a al suelo como si de una tela de ara&#241;a se tratara.

Despu&#233;s le tom&#243; la mano y le bes&#243; la palma con ternura, antes de besar el interior de sus mu&#241;ecas y dejar que sus labios subieran suavemente por su brazo, deteni&#233;ndose en la sensible zona del interior del codo y en la curva de su hombro, acerc&#225;ndola cada vez m&#225;s a &#233;l con cada beso, hasta que Clare ya no pudo soportar el ardiente deseo. Incapaz de permanecer pasiva ni un momento m&#225;s, le tir&#243; de la camisa, hasta sac&#225;rsela de los pantalones, y as&#237; despu&#233;s de que &#233;l la cubriera con sus besos, recorriendo su escote y su cuello hasta alcanzarle la boca, Clare pudo acariciarle la espalda mientras se besaban apasionadamente.

Sinti&#243; la calidez de sus dedos mientras le bajaba la cremallera del vestido, lentamente, dejando que se deslizara por sus caderas hasta caer suavemente al suelo y se estremeci&#243; de placer al notar el roce de los dedos masculinos en sus caderas y sus manos moverse sobre su piel desnuda. Presa de una gran excitaci&#243;n se arque&#243; sobre &#233;l y susurr&#243; su nombre.

Creo que ya es hora de que lleve a mi esposa a la cama -murmur&#243; Gray con una sonrisa.


Cuando Clare se despert&#243; a la ma&#241;ana siguiente ya era de d&#237;a. Medio dormida dedujo que deb&#237;a ser domingo, porque cualquier otro d&#237;a de la semana estaba en pie antes del amanecer para hacer el desayuno a los hombres.

Se estir&#243; con pereza antes de abrir los ojos por completo. El sol entraba por las rendijas de las persianas y se sent&#237;a mejor que nunca. Permaneci&#243; un rato inm&#243;vil, sin abrir los ojos del todo, pregunt&#225;ndose por qu&#233; se sent&#237;a tan feliz, hasta que de repente los acontecimientos del d&#237;a anterior acudieron a su mente.

Estaban casados. Se hab&#237;a convertido en la esposa de Gray. Levant&#243; la mano y examin&#243; la alianza, como para convencerse a s&#237; misma de que era verdad, y sus labios esbozaron una sonrisa cuando record&#243; c&#243;mo hab&#237;a terminado el d&#237;a.

Al rememorar como le hab&#237;a hecho el amor Gray, un cosquilleo le recorri&#243; el cuerpo. La noche anterior la pasi&#243;n que sent&#237;an el uno por el otro hab&#237;a alcanzado nuevas alturas y despu&#233;s del amor hab&#237;an permanecido muy quietos, con los cuerpos enredados, pensando en lo que hab&#237;an descubierto juntos, y murmurando palabras de amor, mientras volv&#237;an poco a poco a poner los pies en el suelo. Puede que estuvieran fingiendo, pero hab&#237;a parecido tan real.

Clare se repet&#237;a que Gray no pod&#237;a hacerle el amor de aquel modo sin quererla. Se le deb&#237;a notar mucho lo que sent&#237;a, y si &#233;l no se encontraba a&#250;n preparado para amarla de la misma manera, estaba segura de que le llegar&#237;a el momento. Llena de esperanza, se hab&#237;a quedado dormida en sus brazos, con una sonrisa en los labios.

Todav&#237;a sonriendo con optimismo, Clare se volvi&#243; hacia el lado de Gray, pero no hab&#237;a nadie. Decepcionada al no encontrarlo all&#237;, acarici&#243; con la mano la parte de la s&#225;bana donde hab&#237;a estado tumbado. Con un suspiro pens&#243; en lo bonito que hubiera sido que estuviera all&#237; al despertar, que sus ojos casta&#241;os le hubieran sonre&#237;do, mientras acercaba la mano para acariciarla, y que la hubiera besado, asegur&#225;ndole despu&#233;s que lo ocurrido la noche anterior no hab&#237;a sido un sue&#241;o.

Clare intent&#243; convencerse de que no lo pod&#237;a tener todo. Habr&#237;a sido perfecto haber hecho el amor lentamente con &#233;l otra vez por la ma&#241;ana, y que le hubiera dicho que la amaba, pero no lo hab&#237;a hecho al menos por el momento, as&#237; que solo le quedaba la esperanza.

No ten&#237;a sentido que pidiera m&#225;s de lo que le pod&#237;a dar. Ser&#237;a feliz con lo que ten&#237;a.

La casa estaba en silencio. Tan solo se o&#237;a cantar a los p&#225;jaros. Al parecer todos excepto Gray estaban a&#250;n durmiendo, tras la fiesta de la noche anterior. Clare tom&#243; el reloj que hab&#237;a sobre la mesilla de Gray. Normalmente a esa hora Alice estaba despierta, as&#237; que decidi&#243; ir a ver qu&#233; hac&#237;a.

Tras ponerse una bata de algod&#243;n, recogi&#243; la ropa que permanec&#237;a donde la hab&#237;an dejado la noche anterior. Sobre el suelo, el vestido parec&#237;a un charco plateado. Clare sonri&#243; al recordar c&#243;mo se lo hab&#237;a quitado Gray y lo colg&#243; en una percha. Ser&#237;a muy dif&#237;cil plancharlo, pero no lamentaba ni una sola de sus arrugas.

Tambi&#233;n colg&#243; la chaqueta de Gray, coloc&#243; sus pantalones doblados sobre una silla y meti&#243; la camisa y los calcetines en la cesta de la ropa sucia, antes de dirigirse, descalza, a la habitaci&#243;n de Alice.

La cuna estaba vac&#237;a y Clare pens&#243; que Gray estar&#237;a dando de desayunar a la ni&#241;a, as&#237; que se dirigi&#243; a la cocina. Mientras se acercaba, sin hacer el menor ruido, empez&#243; a o&#237;r el parloteo ininteligible de Alice y sonri&#243; al imaginar a Gray tratando de que no tirara la mayor parte de la comida al suelo o sobre su cabeza. El pobre segu&#237;a sin saber dar de comer a un beb&#233;.

Todav&#237;a sonre&#237;a al llegar a la puerta de la cocina. Alice fue la primera en verla.

&#161;Gah! -grit&#243;, blandiendo su cuchara, pero Clare no la miraba a ella. Lo que contempl&#243; le borr&#243; la sonrisa de los labios. Gray estaba all&#237;, pero no dando de desayunar a Alice, y adem&#225;s no estaba solo.

Estaba abrazando a alguien y Clare supo al instante de qui&#233;n se trataba.

Era Lizzy.

Fue como si una mano helada le agarrara el coraz&#243;n. Hab&#237;a sabido desde el principio lo que Gray sent&#237;a por Lizzy, pero en el fondo no se lo hab&#237;a llegado a creer del todo hasta aquel momento en que vio la intimidad que hab&#237;a entre ellos, lo bien que parec&#237;an estar juntos.

Clare se sinti&#243; enferma. Le habr&#237;a gustado darse la vuelta y desaparecer, hacer como si no los hubiera visto, pero no pudo moverse, se qued&#243; muy quieta, mirando, mientras se desvanec&#237;a toda la alegr&#237;a y el optimismo con que se hab&#237;a despertado.

&#161;Gah! -repiti&#243; Alice, esta vez con m&#225;s fuerza, y al ver que segu&#237;an sin hacerle caso tir&#243; la cuchara al suelo.

El sonido hizo que Gray levantara la cabeza y viera a Clare mir&#225;ndolos, afligida.

&#161;Clare! -dijo y solt&#243; a Lizzy para dirigirse hacia donde estaba ella.

Temerosa de traicionarse ech&#225;ndose a llorar en cualquier momento, Clare escogi&#243; la postura m&#225;s segura y se refugi&#243; tras una m&#225;scara de fr&#237;a indiferencia.

No os preocup&#233;is por m&#237; -dijo con frialdad, mientras se agachaba para recoger la cuchara.

Pens&#233; que estabas dormida -dijo Gray.

Clare pens&#243;, con amargura, que no le cab&#237;a ninguna duda de ello.

&#191;Ah, s&#237;?

Gray entrecerr&#243; los ojos al percibir su tono ir&#243;nico.

Alice y yo vinimos a la cocina para hacerte una taza de t&#233; -persever&#243;.

&#161;Y me encontraron a m&#237; llorando en tu cocina! -intervino Lizzy. Se sec&#243; la cara y sonri&#243; con tristeza a Clare, que por primera vez se dio cuenta de que hab&#237;a estado llorando-. Lo siento, Clare, ya s&#233; que es una ma&#241;ana muy especial para ti. No quer&#237;a estrope&#225;rtela.

Parec&#237;a muy disgustada, pero no culpable de que Clare la hubiera sorprendido dando un apasionado abrazo a su marido, al d&#237;a siguiente de su boda. Clare sinti&#243; que las garras de los celos empezaban a desclavarse de su coraz&#243;n.

&#191;Qu&#233; ocurre? -pregunt&#243;.

Lizzy respir&#243; profundamente.

He decidido no casarme con Stephen -le dijo.

Pero &#191;por qu&#233;? -Clare la mir&#243; consternada. Lizzy ten&#237;a que casarse con Stephen, &#191;c&#243;mo si no iba Gray a olvidarla?

Creo que no nos amamos lo suficiente -respondi&#243; Lizzy con tristeza.

Clare pens&#243; que por lo menos no hab&#237;a dicho que, finalmente, hab&#237;a terminado por darse cuenta de que segu&#237;a enamorada de Gray. El miedo que hab&#237;a sentido al verlos abrazados hab&#237;a sido tremendo, pero aquello era casi igual de duro. Gray no la amar&#237;a nunca mientras Lizzy estuviera libre, mientras hubiera una remota posibilidad de que pudiera ser suya.

Claro que amas a Stephen -se apresur&#243; a decirle-. &#161;Es maravilloso, divertido, inteligente y adem&#225;s est&#225; enamorado de ti! -vio como la expresi&#243;n de Gray se endurec&#237;a. Estaba claro que no le nac&#237;an ninguna gracia sus intentos de convencer a Lizzy para que se quedara con Stephen, pero de todos modos sigui&#243; intent&#225;ndolo-. No tomes ninguna decisi&#243;n precipitada, Lizzy. Stephen es un buen hombre y est&#225; hecho para ti. Le echar&#225;s m&#225;s de menos de lo que crees.

T&#250; no lo entiendes -Lizzy solloz&#243; de nuevo-, porque tienes a Gray.

Cr&#233;eme, s&#233; de lo que estoy hablando -insisti&#243; Clare, sin mirar a Gray-, el amor de verdad solo se presenta una vez, y cuando ocurre se debe hacer todo lo posible por conservarlo -aquello, despu&#233;s de todo era lo que ella estaba haciendo-. No eches a perder algo que podr&#237;a ser tan especial, porque lo lamentar&#225;s el resto de tu vida.

&#161;De eso se trata! -dijo Lizzy entre sollozos-. No estoy segura de que lo que Stephen y yo tenemos sea tan especial. Ayer os observaba a vosotros y cuando os mirabais era como si no hubiera nadie m&#225;s en el mundo. Entonces me di cuenta de que si me casaba con Stephen no ser&#237;a igual. Nosotros no tenemos lo que ten&#233;is Gray y t&#250;.

Para nosotros, es diferente -dijo Gray, lanzando una mirada de advertencia a Clare.

Ya lo s&#233; -asinti&#243;-. A eso me refiero. Entre vosotros hay algo que relampaguea cuando est&#225;is juntos. Ni siquiera hace falta que os toqu&#233;is. Hay electricidad en el aire entre vosotros y eso no ocurre entre Stephen y yo.

Se hizo un inc&#243;modo silencio.

Pero Stephen y tu parec&#237;ais felices juntos -insisti&#243; Clare, con desesperaci&#243;n.

Lizzy suspir&#243;.

S&#237;, claro. Nos llevamos bien, y lo quiero mucho, por supuesto, pero no se da entre nosotros esa chispa que veo entre vosotros. Cuando miro hacia atr&#225;s me doy cuenta de que tal vez nos comprometimos porque todas nuestras amistades empezaban a casarse. Tenemos muchas cosas en com&#250;n y nos encontramos bien juntos, as&#237; que pensamos que eso bastar&#237;a, pero ahora que he visto c&#243;mo deber&#237;a ser una relaci&#243;n, no me puedo conformar. Si me caso tiene que ser perfecto.

Lizzy -Clare la mir&#243; con desesperaci&#243;n-. Lizzy, nunca es perfecto. No puedes fijarte en nosotros, porque cada pareja tiene sus propias razones para casarse -continu&#243;, escogiendo sus palabras cuidadosamente-. Gray y yo sabemos cu&#225;les son las nuestras, pero no ser&#237;an las m&#225;s apropiadas para ti, &#191;verdad? -a&#241;adi&#243;, mirando a Gray, desafiante, pero &#233;l no contest&#243;.

Lizzy se pas&#243; los dedos por los cabellos.

Pens&#225;is que soy una rid&#237;cula rom&#225;ntica, &#191;verdad? -les dijo, con una sonrisa cansada-. Bueno, tal vez lo sea, pero creo que tengo raz&#243;n. Anoche no pegu&#233; ojo -confes&#243;-. Me pas&#233; la noche pensando en Stephen y creo que no ser&#237;a honesta con &#233;l si nos cas&#225;ramos sin estar segura de que es el hombre apropiado para m&#237;. En cuanto llegu&#233; a la conclusi&#243;n de que en realidad no deseaba casarme con &#233;l, me sent&#237; aliviada y supe que hab&#237;a tomado la decisi&#243;n acertada -tom&#243; un pa&#241;uelo de papel y se son&#243; la nariz-. La verdad es que no s&#233; por qu&#233; lloro -admiti&#243;, avergonzada-. Imagino que ser&#225; porque ya tengo treinta a&#241;os y deber&#233; empezar de nuevo. Todo el mundo est&#225; casado, menos yo. &#191;Y si nunca encuentro al hombre que me conviene?

Lo encontrar&#225;s -le asegur&#243; Gray, al tiempo que le daba un fuerte abrazo-. Tengas la edad que tengas siempre ser&#225;s maravillosa y te mereces lo mejor. Dentro de poco te tocar&#225; a ti, te lo prometo. Hay alguien esper&#225;ndote y cuando lo encuentres sabr&#225;s que hiciste lo correcto al esperar a tu pr&#237;ncipe azul.

Gracias, Gray -Lizzy le sonri&#243; y le devolvi&#243; el abrazo-. Siempre has sido mi mejor amigo. &#161;No pretend&#237;a pasarme la ma&#241;ana llorando en tu hombro!

Aqu&#237; lo tienes para cuando lo necesites -le dijo, abraz&#225;ndola de nuevo-. Vamos Lizzy, deja de llorar y ve a darte una ducha. Nosotros te prepararemos un caf&#233;. Ya ver&#225;s como despu&#233;s te sentir&#225;s mucho mejor.



CAPITULO 9

MIENTRAS daba de desayunar a Alice, Clare pens&#243; con cierta amargura que le parec&#237;a muy bien que Gray se preocupara por los sentimientos de Lizzy, pero &#191;y los de ella?

Era como si una piedra le obstruyera la garganta, pero se negaba a llorar. No iba a hacer una escena. Si se abandonaba a las l&#225;grimas y los celos har&#237;a el rid&#237;culo y avergonzar&#237;a a Gray. A pesar de todo lo sucedido, Clare no quer&#237;a que algo as&#237; ocurriera. No despu&#233;s de lo que hab&#237;a pasado la noche anterior.

Al fin y al cabo era culpa de ella, por empe&#241;arse en creer que hacer el amor llegar&#237;a a significar para Gray tanto como para ella. No le hab&#237;a parecido tan absurdo pensarlo cuando Lizzy estaba a&#250;n comprometida con Stephen, pero ya era libre, todo hab&#237;a cambiado.

Mientras terminaba de dar de desayunar a Alice, que por una vez com&#237;a sin rechistar, Clare dese&#243; poder hacer retroceder el tiempo y no haber ido a la cocina para encontrarse a Gray y Lizzy abrazados.

Ten&#237;a dos opciones, bien actuar como la esposa agraviada y agobiar a Gray con exigencias poco razonables de que no tuviera nada que ver con su m&#225;s querida amiga de la infancia, o bien salvar lo que le quedaba de orgullo y fingir que le daba igual lo que hiciera y a qui&#233;n amara.

Cuando Gray volvi&#243; a entrar en la cocina, Clare estaba limpi&#225;ndole la cara y las manos a Alice con un trapo h&#250;medo.

Lamento lo sucedido -le dijo &#233;l, con cuidado, buscando la expresi&#243;n de sus ojos.

No necesitas disculparte -le respondi&#243; con indiferencia.

Me levant&#233; al o&#237;r a Alice, y la baj&#233; a la cocina para no despertarte. Te iba a llevar el desayuno a la cama, pero me encontr&#233; con Lizzy hecha un mar de l&#225;grimas y no iba a dejarla as&#237;.

Claro que no -respondi&#243; Clare-. No tienes por qu&#233; darme explicaciones.

Eres mi esposa y tienes todo el derecho a molestarte por encontrarme con otra mujer.

Pero no soy una esposa de verdad, &#191;no es as&#237;, Gray? -Clare quit&#243; el babero a Alice y, tras levantarla de la silla, la dej&#243; en el suelo con una caja de pl&#225;stico en las manos para que jugara-. Si nos hubi&#233;ramos casado en circunstancias normales, supongo que me habr&#237;a molestado, pero en este caso no creo que sea asunto m&#237;o. Entiendo c&#243;mo te debes haber sentido.

&#191;De verdad? -le pregunt&#243; con sarcasmo-. &#191;Y c&#243;mo me sent&#237;?

Clare lo mir&#243; con valent&#237;a.

Bueno, supongo que pensaste que era una l&#225;stima que Lizzy no se hubiera decidido a romper su compromiso hasta el d&#237;a despu&#233;s de tu boda.

Gray la mir&#243; un momento sin saber qu&#233; hacer y despu&#233;s se acerc&#243; al fregadero para llenar la hervidora de agua. La encendi&#243; y, cuando se dio la vuelta, ya volv&#237;a a ser el mismo hombre controlado de siempre, aunque las min&#250;sculas pulsaciones de un m&#250;sculo en su ment&#243;n delataban los esfuerzos que estaba haciendo para mantener la calma.

Pues te aseguro Clare que no es eso lo que pens&#233; -le dijo con frialdad-. Simplemente sent&#237; l&#225;stima por lo disgustada que estaba Lizzy. Romper un compromiso no es una decisi&#243;n f&#225;cil de tomar.

Bueno, ella deber&#237;a saber c&#243;mo hacerlo -le dijo, con sarcasmo-. &#161;Tiene mucha pr&#225;ctica!

&#161;No est&#225;s siendo justa! -le respondi&#243; enfadado.

&#191;Ah, no? -aclar&#243; el trapo bajo el grifo y lo retorci&#243; con una fuerza innecesaria-. &#191;Acaso eres m&#225;s justo t&#250; cuando la animas a seguir esperando a su pr&#237;ncipe azul? Deber&#237;as haberle dicho la verdad, Gray. Entonces no pensar&#237;a que tenemos una relaci&#243;n tan maravillosa, &#191;verdad? &#161;Sabe Dios de d&#243;nde habr&#225; sacado esa idea!

Simplemente ha percibido la atracci&#243;n sexual que hay entre nosotros -le respondi&#243; Gray con frialdad, mientras sacaba el caf&#233; del armario. Mir&#243; a Clare que se hab&#237;a quedado muy quieta al lado del fregadero-. Eso no se puede negar. No despu&#233;s de lo de anoche.

Clare se ruboriz&#243; y levant&#243; la barbilla.

No iba a negarlo, pero ser compatibles en la cama no convierte el resto de la relaci&#243;n en perfecta.

&#161;Clare, te aseguro que eso no tienes que record&#225;rmelo! -le dijo, con frialdad-. Sin embargo, la atracci&#243;n sexual es importante y ni toda la amistad o el respeto del mundo pueden sustituirla. Si no existe entre Lizzy y Stephen es que &#233;l no es el hombre apropiado para ella.

Clare estaba deseando que terminara aquel d&#237;a que tan bien hab&#237;a empezado. A medida que avanzaba la ma&#241;ana un gran n&#250;mero de gente, que el d&#237;a anterior hab&#237;a encontrado d&#243;nde dormir, apareci&#243; frot&#225;ndose los ojos. Encantada de poder hacer algo que la mantuviera ocupada y no la dejara pensar, Clare les ofreci&#243; una comida y despu&#233;s fue con Alice a despedirlos a la pista de aterrizaje donde, una tras otra, fueron despegando todas las avionetas.

Lizzy fue la &#250;ltima en marcharse. Conoc&#237;a a todo el mundo y no le fue dif&#237;cil que la llevaran hasta el aeropuerto de Mathinson, desde donde pod&#237;a tomar un avi&#243;n de vuelta a Perth.

Lamento tanto lo sucedido antes -dijo a Clare, mientras la abrazaba-. No pretend&#237;a estropearte la ma&#241;ana.

No importa -le respondi&#243; Clare, con los labios apretados.

Os hab&#233;is portado de maravilla -sigui&#243; diciendo Lizzy, abrazando a Gray esta vez-. Ten&#233;is mucha suerte de estar juntos. En cuanto a ti -tom&#243; a Alice en sus brazos-, eres una preciosidad.

Encantada como siempre de ser el centro de atenci&#243;n, Alice sonri&#243; y se apret&#243; contra Lizzy, que la bes&#243; con cari&#241;o.

Es un beb&#233; encantador. Cuando quer&#225;is tener una luna de miel como Dios manda, estar&#233; encantada de venir a cuidar de ella, mientras est&#225;is fuera.

Pero &#191;y tu trabajo? -le pregunt&#243; Clare, sorprendida.

Gray ten&#237;a raz&#243;n cuando me dijo esta ma&#241;ana que una taza de caf&#233; me vendr&#237;a bien -le dijo Lizzy, alegremente-. He pensado mucho desde entonces y creo que es hora de que se produzcan algunos cambios en mi vida. Me ha gustado mi trabajo, pero lo llevo haciendo un mont&#243;n de tiempo y ya me aburre. En cuanto regrese, dimitir&#233; y me pondr&#233; a buscar algo diferente, as&#237; que tendr&#233; tiempo para venir y ayudaros, si me necesit&#225;is.

Gray mir&#243; el rostro inexpresivo de Clare.

Es muy amable por tu parte, Lizzy -le dijo-. Tal vez te tomemos la palabra. Por el momento no nos podemos ir pero tal vez cuando regrese Jack.

Clare pens&#243; que segu&#237;a siendo un actor excelente, porque nunca se ir&#237;an de luna de miel. Ella regresar&#237;a a Inglaterra y Gray tendr&#237;a la excusa perfecta para que Lizzy volviera a Bushman's Creek para ocupar su lugar. Se despidi&#243; de los &#250;ltimos invitados, con una sonrisa forzada en los labios y asintiendo cada vez que le dec&#237;an lo feliz que deb&#237;a estar por haberse casado con un hombre tan estupendo.

Se sinti&#243; muy aliviada al ver desaparecer en el cielo la &#250;ltima avioneta y poder dejar de sonre&#237;r. Clare se qued&#243; sola en aquel desierto rojizo, con Gray y Alice, mirando al cielo hasta que las avionetas se convirtieron en un peque&#241;o punto en la distancia y se volvi&#243; a hacer el silencio sobre Bushman's Creek.

Despu&#233;s de todo el barullo, Alice se mostr&#243; cansada e irritable el resto del d&#237;a. Clare comprend&#237;a c&#243;mo se sent&#237;a y dese&#243; poder gritar y tirar cosas como hac&#237;an los beb&#233;s. Para cuando pudo acostar a Alice aquella noche estaba exhausta.

Creo que me voy a la cama -le dijo, despu&#233;s de que Gray le ofreciera un caf&#233; tras una cena que hab&#237;a transcurrido en completo silencio. Era el d&#237;a libre de los trabajadores y hab&#237;an aprovechado para marcharse al pub de Mathinson, as&#237; que estaban solos. Los dos hab&#237;an hecho un tremendo esfuerzo por aparentar normalidad, pero parec&#237;an no tener nada de qu&#233; hablar-. Estoy cansada -le dijo Clare.

Todos estamos cansados -admiti&#243; &#233;l, con cierta desolaci&#243;n en el tono de voz.

Por lo menos era una excusa para tumbarse en la cama sin tocarse. Clare pens&#243; en volver a su antigua habitaci&#243;n, pero solo conseguir&#237;a poner en evidencia ante Gray lo dolida que estaba, y eso no pod&#237;a consentirlo. Tal vez el orgullo fuera un pobre consuelo, pero era lo &#250;nico que le quedaba.

As&#237; que cuando Gray entr&#243; en la alcoba, fingi&#243; estar dormida y permaneci&#243; echada de espaldas a &#233;l.

Le pudo o&#237;r trajinar por la habitaci&#243;n. Habr&#237;a deseado estar dormida, pero, &#191;c&#243;mo iba a poder relajarse si la oscuridad vibraba con los sonidos que emit&#237;a al desvestirse? Pod&#237;a imagin&#225;rselo claramente sac&#225;ndose la camisa de los pantalones, desabroch&#225;ndose el cintur&#243;n, quit&#225;ndose las botas Apret&#243; los ojos con fuerza para tratar de apartar aquellas seductoras im&#225;genes de su cabeza.

Not&#243; como se hund&#237;a la cama bajo su peso, cuando se acost&#243; a su lado, y se puso tensa, deseando y temiendo a la vez que la tocara, porque sab&#237;a que se entregar&#237;a a &#233;l por completo en cuanto lo hiciera. Not&#243; que la miraba y dudaba, pero ninguna voz profunda murmur&#243; su nombre para comprobar si estaba despierta, ninguna mano se desliz&#243; seductora sobre la curva de su cadera, ni sinti&#243; que la besaban en el hombro, hasta que, ardiente de deseo se daba la vuelta para perderse en sus brazos.

Le dol&#237;a el cuerpo de cansancio, pero estaba demasiado triste y agotada para relajarse, y apenas se hab&#237;a adormecido un poco cuando el llanto de Alice la despert&#243; y le hizo saltar de la cama. Al final ninguno de los dos durmi&#243; mucho, porque en cuanto Clare o Gray se volv&#237;an a echar, Alice empezaba a llorar de nuevo y as&#237; durante toda la noche.

Como la situaci&#243;n continu&#243; las noches siguientes, Clare empez&#243; a temer que Alice pudiera estar enferma, y Gray lo dej&#243; todo para llevarlas al m&#233;dico en Mathinson.

Solo se trata de una fase -les hab&#237;a dicho el m&#233;dico, a&#241;adiendo que se le pasar&#237;a y que no hab&#237;a motivo alguno de preocupaci&#243;n, pero para entonces Clare lo que m&#225;s deseaba en el mundo era poder dormir una noche entera.

Gray y ella se turnaban para atender a la ni&#241;a, pero aun as&#237;, se sent&#237;a como un zombi todo el d&#237;a. Le dol&#237;a la cabeza, era incapaz de pensar como es debido y se encontraba torpe: tiraba harina por el suelo, pon&#237;a az&#250;car en las salsas en vez de sal o se encontraba a s&#237; misma en medio de la cocina con una cebolla en la mano, pregunt&#225;ndose qu&#233; iba a hacer con ella.

Curiosamente, Clare estaba de alg&#250;n modo agradecida a aquellas noches agotadoras, porque como se encontraba exhausta, le resultaba m&#225;s f&#225;cil volverse a comportar de un modo normal con Gray. Ambos estaban demasiado cansados para hablar o pensar siquiera, y por lo tanto no exist&#237;a tensi&#243;n entre ellos cuando se dejaban caer en la cama, deseosos de dormir cuanto m&#225;s mejor, antes de que Alice los hiciera levantarse una y otra vez.

Justo cuando empezaban a olvidar lo que era no estar agotados, vieron que el m&#233;dico ten&#237;a raz&#243;n al decir que solo se trataba de una fase, porque Alice volvi&#243; a dormir como de costumbre. Aturdidos y agradecidos por aquel respiro, al principio Clare y Gray se preocuparon m&#225;s por recuperar el sue&#241;o perdido y volverse a sentir humanos de nuevo que por hablar de su relaci&#243;n, y despu&#233;s, cuando regresaron a la rutina habitual, Clare decidi&#243; que era mejor dejarlo estar, porque adem&#225;s no merec&#237;a la pena hablar de ello, ya que no se pod&#237;a hacer nada para cambiar las cosas. Tal vez no fuera tan malo que no la amara, al fin y al cabo compart&#237;a el lecho con &#233;l.

No era la situaci&#243;n perfecta, pero, &#191;no le hab&#237;a dicho ella a Lizzy que ninguna relaci&#243;n lo era? Estaban juntos y Alice ya no se despertaba por las noches. Eran motivos suficientes para sentirse feliz.

Llevaban casados exactamente un mes cuando lleg&#243; la carta.

Aquella ma&#241;ana Gray hab&#237;a ido a Mathinson. Clare estaba barriendo el suelo de la cocina cuando oy&#243; llegar la camioneta. Estaba acostumbrada a que el coraz&#243;n le diera un vuelco cada vez que sent&#237;a su proximidad, y para cuando apareci&#243; en la puerta, con la caja de comestibles que le hab&#237;a encargado en las manos, ya hab&#237;a conseguido tranquilizarse y estaba lista para comportarse con una tranquila cordialidad.

&#161;Hola! -le dijo, tratando de sonar alegre y sigui&#243; barriendo para que no pareciera que se hab&#237;a pasado toda la ma&#241;ana pendiente del sonido de la avioneta-. &#191;Lo has tra&#237;do todo?

Excepto los champi&#241;ones frescos. No hab&#237;a, as&#237; que los compr&#233; en lata.

Muy bien.

&#218;ltimamente siempre se comportaban as&#237;: de modo educado, amistoso. No era que estuvieran tensos exactamente, pero manten&#237;an las distancias, como si ninguno de los dos se atreviera a bajar la guardia por completo.

Alice lleg&#243; hasta las botas de Gray y empez&#243; a tirarle de los pantalones hasta que &#233;l la tom&#243; en brazos y empez&#243; a jugar con ella, tir&#225;ndola por el aire. Todav&#237;a sonriendo por el j&#250;bilo de la ni&#241;a, mir&#243; a Clare y la vio contemplarlos con una sonrisa en los labios, tan relajada que se hab&#237;a olvidado de que ten&#237;a la escoba en la mano.

Sus ojos se encontraron y dejaron de sonre&#237;r inmediatamente, mientras el aire entre ellos parec&#237;a evaporarse y dejaba un silencio irrespirable y cargado que produjo en Clare un temblor incontrolable. Aunque lo hubiera intentado no habr&#237;a podido apartar la mirada.

Por supuesto fue Alice quien, sin pretenderlo alivi&#243; la tensi&#243;n.

Decepcionada al ver que el juego parec&#237;a haber terminado y que Gray ya no le prestaba atenci&#243;n, le aplast&#243; la nariz con la mano y despu&#233;s le apret&#243; el labio inferior para obligarlo a mover la cabeza para todos los lados. Encantada por el &#233;xito de su estrategia, Alice le dedic&#243; una de sus encantadoras sonrisas.

Gray la mir&#243; con el ce&#241;o fruncido, fingiendo estar enfadado con ella, pero lejos de asustarse se limit&#243; a acurrucarse en su hombro y para cuando volvi&#243; a mirar a Clare, esta ya hab&#237;a vuelto a ponerse a barrer, la cara oculta bajo sus largos cabellos negros.

Recog&#237; el correo en el pueblo -le dijo, minutos despu&#233;s-. Hay cartas para ti.

Muy bien -dej&#243; el cepillo y el recogedor y se acerc&#243; a la caja, sobre la que se amontonaban las cartas. Empez&#243; a revisarlas una a una con las manos un poco temblorosas. Hab&#237;a una del banco, un par de sus amigos y

Clare se qued&#243; helada al reconocer la escritura del sobre.

&#191;Qu&#233; te pasa? -le pregunt&#243; Gray, que deb&#237;a de haberla estado observando con m&#225;s atenci&#243;n de la que pensaba.

Es de Mark -respondi&#243; con una voz extra&#241;a.

Se qued&#243; mirando fijamente el sobre y pens&#243; que hubo un tiempo en que solo ver la escritura de Mark hac&#237;a que su coraz&#243;n latiera a toda velocidad, en que hubiera dado cualquier cosa por saber de &#233;l. Sin embargo, en aquel momento lo &#250;nico que se preguntaba era c&#243;mo habr&#237;a averiguado su direcci&#243;n.

Clare se sent&#243; en una silla y empez&#243; a dar vueltas al sobre. Era de Mark, el hombre que hab&#237;a amado y que la hab&#237;a amado. Se pregunt&#243; si no deber&#237;a sentir algo m&#225;s intenso.

&#191;No la vas a abrir? -la brusquedad de Gray la sobresalt&#243; y solo acert&#243; a asentir con la cabeza. Respir&#243; profundamente, abri&#243; el sobre y sac&#243; la carta.

Mientras Clare le&#237;a la misiva, el silencio fue absoluto. Cuando termin&#243;, dej&#243; las cuartillas sobre la mesa y mir&#243; a Gray, con ojos inexpresivos.

&#191;Y bien?-pregunt&#243;, con bastante brusquedad-, &#191;qu&#233; es lo que quiere?

Su evidente hostilidad hizo salir a Clare de su aturdimiento.

Quiere que regrese -le dijo.

&#191;Que regreses? &#191;Por qu&#233;?

Porque me ama.

Se supone que deber&#237;a amar a su mujer -dijo Gray con un tono tan hiriente que Clare apret&#243; los labios y levant&#243; la barbilla.

&#161;Pues t&#250; no amas a la tuya! -le respondi&#243;, con frialdad.

Se sostuvieron la mirada un momento, desafiantes, hasta que Gray la retir&#243; y despu&#233;s dej&#243; a Alice en el suelo, que corri&#243; a jugar otra vez con el recogedor y el cepillo.

Es diferente en nuestro caso.

Ahora tambi&#233;n en el de Mark -los ojos plateados brillaron desafiantes. Se dio cuenta de que si hab&#237;a esperado por un momento que &#233;l negara su acusaci&#243;n y declarara de repente que la amaba estaba muy equivocada.

&#191;Qu&#233; quieres decir?

Mark est&#225; en tr&#225;mites de divorcio -le dijo, con frialdad-. Dice que su mujer y &#233;l lo han intentado, pero que al final han llegado a la conclusi&#243;n de que su matrimonio no volver&#237;a a funcionar.

&#191;Y sus hijos?

No dice nada, pero los dos los adoran y seguramente tratar&#225;n de hacer que la separaci&#243;n sea lo menos traum&#225;tica posible para ellos.

Ya -Gray tom&#243; sus cartas e hizo como si las estuviera revisando, cuidadosamente-. &#191;As&#237; que ahora que las cosas se han solucionado a su conveniencia, Mark espera que lo dejes todo y regreses con &#233;l?

No, Mark no es as&#237;. Solo quer&#237;a que supiera que me ama y que no ha podido olvidarme -le tembl&#243; la voz de repente y se pregunt&#243; por qu&#233; Mark no le hab&#237;a escrito antes, cuando habr&#237;a dado cualquier cosa por o&#237;rselo decir a &#233;l y no a la persona fr&#237;a y distante de ojos casta&#241;os que hac&#237;a que el coraz&#243;n le latiera a toda prisa tan solo con tenerlo all&#237; cerca, revisando el correo-. Quiere casarse conmigo -dijo, tras respirar profundamente.

Bueno eso es lo que t&#250; deseabas, &#191;no?

Le doli&#243; profundamente la indiferencia con que lo hab&#237;a dicho.

S&#237;, supongo que s&#237;.

Gray dej&#243; de fingir que revisaba la correspondencia y dej&#243; caer las cartas, bruscamente sobre la mesa.

&#191;Te vas a casar con &#233;l?

No puedo -respondi&#243; Clare, apartando la mirada-. Estoy casada contigo.

Te promet&#237; que anular&#237;amos el matrimonio en cuanto quisieras -sus palabras sonaron como forzadas-. Si es lo que deseas ahora, no tienes m&#225;s que decirlo.

Clare pens&#243;, disgustada, que si quer&#237;a terminar aquello, &#191;por qu&#233; no lo dec&#237;a claramente? Dese&#243; levantarse y gritarle que estaba ciego si no ve&#237;a que no quer&#237;a marcharse, que deseaba que aquel matrimonio durara para siempre.

Tenemos que pensar en Alice -fue lo &#250;nico que pudo decir.

Alice ya se ha acostumbrado a vivir aqu&#237; -le dijo Gray-. Ya ves lo feliz que es -dud&#243; un momento-, si te quieres marchar, Lizzy puede venir a cuidarla. Anoche me dijo por tel&#233;fono que ha dejado su trabajo, y se ofreci&#243; a venir cuando quisi&#233;ramos. Todav&#237;a cree que nos vamos a ir de luna de miel, pero podr&#237;amos decirle la verdad. No se lo contar&#237;a a nadie.

Clare pens&#243; que era evidente que estaba deseando desembarazarse de ella. De repente sinti&#243; nauseas y un dolor en el pecho. Le temblaron las manos al volver a doblar la carta de Mark para meterla de nuevo en el sobre.

Gracias por el ofrecimiento -le dijo, con frialdad-, pero Alice es primordial para m&#237; y me temo que no me voy a ir hasta no ver a Jack con mis propios ojos. Se lo promet&#237; a Pippa y pienso cumplir mi promesa.

Incapaz de soportar la desilusi&#243;n que estaba segura ver&#237;a reflejada en el rostro de Gray, Clare evit&#243; mirarlo, pero pudo sentir sus ojos penetrantes sobre ella, as&#237; que decidi&#243; observar a Alice, que se lo estaba pasando de lo lindo golpeando el cepillo contra el recogedor. Aquellos ojos la pon&#237;an nerviosa, no quer&#237;a que viera la desolaci&#243;n en su rostro, ni como hac&#237;a esfuerzos para contener las l&#225;grimas.

&#191;Qu&#233; le vas a decir a Mark? -le pregunt&#243;, con dureza.

Clare se mir&#243; las manos y pens&#243; que, de quedarle algo de orgullo, le dir&#237;a que si no fuera por Alice correr&#237;a a reunirse con Mark, pero no pudo mentirle.

No lo s&#233;. Tengo que pensarlo.

Cuando se volvi&#243; a quedar sola, Clare intent&#243; convencerse a s&#237; misma de que lo que sent&#237;a por Gray no era tan fuerte, de que tal vez aquella necesidad dolorosa que ten&#237;a de &#233;l no era real, despu&#233;s de todo. Sola en aquel lugar tan aislado, con un hombre atractivo y un beb&#233;, cualquier mujer podr&#237;a haberse enamorado.

Cuando volviera a casa tras el regreso de Jack, seguramente se dar&#237;a cuenta de que su amor por &#233;l no era lo que hab&#237;a pensado. Tal vez llegara a la conclusi&#243;n de que Mark era el hombre que quer&#237;a, despu&#233;s de todo. Y tras haber vivido en aquel aislamiento, volver&#237;a a descubrir el color, el ruido y la emoci&#243;n de la ciudad y olvidar&#237;a a Gray. Quiz&#225;s un d&#237;a todo le pareciera un sue&#241;o y se riera de s&#237; misma por haber cre&#237;do enamorarse locamente de un hombre con el que no ten&#237;a absolutamente nada en com&#250;n, un hombre que viv&#237;a al otro lado del mundo en un lugar al que ella no pertenec&#237;a.

Tal vez.

Clare se levant&#243; y empez&#243; a preparar la comida. Los hombres no tardar&#237;an en llegar y el d&#237;a tendr&#237;a que continuar, aunque ella se sintiera como si se le hubiera hundido el mundo bajo los pies. Por un momento crey&#243; que Gray y ella hab&#237;an recuperado la armon&#237;a, pero no pod&#237;a haber dejado m&#225;s claro que estaba cansado de aquel matrimonio y quer&#237;a que se marchara a casa con Mark.

No me quiero ir a casa -murmur&#243; Clare, con desesperaci&#243;n, admitiendo la verdad. Por m&#225;s que se repitiera que Londres volver&#237;a a gustarle, sab&#237;a que ya nada ser&#237;a igual. Lo encontrar&#237;a gris y vac&#237;o sin Gray. &#191;C&#243;mo iba a soportarlo sin su presencia?

Sab&#237;a que no deb&#237;a martirizarse pensando en el futuro. Ten&#237;a tiempo todav&#237;a. Tal vez Jack tardara otros seis meses en regresar y Lizzy cambiara de opini&#243;n sobre Stephen. Quiz&#225; ella se llegara a convencer a s&#237; misma de que, despu&#233;s de todo, deseaba regresar a casa.

Despu&#233;s de comer, Gray orden&#243; a sus empleados que repararan todas las vallas deterioradas y &#233;l se retir&#243; a su despacho para trabajar con la correspondencia que hab&#237;a llegado aquella ma&#241;ana. Clare acost&#243; a Alice y se sent&#243; en el porche con un libro. Normalmente aprovechaba la siesta de la ni&#241;a para realizar las tareas que le requer&#237;an un poco m&#225;s de concentraci&#243;n, pero aquella tarde estaba demasiado cansada para concentrarse en nada. El trabajo pod&#237;a esperar.

Pero el libro permaneci&#243; abierto en su regazo, sin que pudiera leer una sola l&#237;nea. Se qued&#243; mirando al riachuelo y poco a poco la calma y la luz apaciguaron sus nervios. Sinti&#233;ndose ya m&#225;s tranquila pens&#243; que todo saldr&#237;a bien, que mientras pudiera permanecer en Bushman's Creek todo ir&#237;a bien.

Oy&#243; sonar el tel&#233;fono, pero no se movi&#243; para responder. Gray estaba en casa as&#237; que pod&#237;a seguir all&#237; sentada y disfrutar de la quietud.

Cuando Gray abri&#243; la puerta corredera de cristal, minutos despu&#233;s, ella se encontraba todav&#237;a sentada en aquel sill&#243;n en el que se hab&#237;an besado tantas veces. Al o&#237;r la puerta se volvi&#243; y lo mir&#243; con sus enormes ojos grises.

Gray se qued&#243; mir&#225;ndola y algo en su expresi&#243;n la hizo levantarse de inmediato. Un escalofr&#237;o premonitorio le recorri&#243; el cuerpo y el libro que hab&#237;a permanecido abierto sobre su regazo cay&#243; al suelo.

&#191;Qu&#233; ocurre? -susurr&#243;.

Era Jack.

Jack. Clare se qued&#243; mir&#225;ndolo y le entraron ganas de llorar. No pod&#237;a ser Jack. Todav&#237;a no.

&#191;D&#243;nde est&#225;? -pregunt&#243; con voz temblorosa y se humedeci&#243; los labios.

Llamaba desde Mathinson -le dijo Gray-. Quiere que vaya a recogerlo ahora mismo -mir&#243; el p&#225;lido rostro de Clare con desolaci&#243;n-. Vuelve a casa.

Clare sab&#237;a que deb&#237;a decir algo, porque al fin y al cabo tanto Gray como ella llevaban meses esperando ese momento. Jack fue la raz&#243;n de su llegada a Australia. Despu&#233;s de tantas vicisitudes por fin iba a conseguir cumplir la promesa que le hab&#237;a hecho a Pippa, pero el &#250;nico pensamiento que ocupaba su mente era que no estaba preparada.

No estaba preparada para encontrar las palabras adecuadas que hablarle sobre Pippa. No estaba lista para dejar a Alice con su padre. No estaba preparada para separarse de Gray.

No estaba preparada para marcharse.

&#191;Le le vas a hablar de Alice? -consigui&#243; decir por fin.

Lo sabe -le respondi&#243; Gray con suavidad-. Me confes&#243; que nunca hab&#237;a podido olvidar a Pippa, a pesar de que lo hab&#237;a intentado incluso march&#225;ndose a Sudam&#233;rica. Siempre hab&#237;a deseado ir y pens&#243; que all&#237; nada le recordar&#237;a a ella, pero no result&#243; y decidi&#243; ir a verla a Inglaterra -se detuvo, preocupado, al ver que Clare se dejaba caer pesadamente sobre el sill&#243;n, con la mirada perdida-. Jack ten&#237;a tu direcci&#243;n, de cuando Pippa te escrib&#237;a, y hab&#237;a planeado hablar contigo y pedirte que le dijeras donde estaba tu hermana, pero, por supuesto, cuando lleg&#243; t&#250; ya te hab&#237;as marchado. Al parecer habl&#243; con una vecina tuya que le cont&#243; lo de Pippa y le habl&#243; del beb&#233; y de vuestro viaje a Australia para encontrar al padre.

Debe de haber sido la se&#241;ora Shaw -murmur&#243; Clare-. Vive una planta m&#225;s abajo y se port&#243; muy bien con Pippa durante su enfermedad.

Tambi&#233;n fue muy amable con Jack -le dijo Gray-. Cuando supo que hab&#237;ais venido a Bushman's Creek, tom&#243; el primer avi&#243;n que pudo y ahora est&#225; en Mathinson, deseando regresar a casa.

Ser&#225; mejor que vayas a buscarlo -consigui&#243; decir, con voz temblorosa-. Si tomas la avioneta, dentro de un par de horas estar&#225;s de vuelta.

S&#237; -Gray parec&#237;a todav&#237;a preocupado por ella-. &#191;Estar&#225;s bien?

Claro -se agach&#243; a recoger el libro y consigui&#243; esbozar una sonrisa-. No esperaba que regresara tan pronto, eso es todo. No s&#233; por qu&#233; me ha impresionado tanto, al fin y al cabo es el momento que llev&#225;bamos esperando durante tanto tiempo, &#191;no es as&#237;?

S&#237; -le volvi&#243; a decir-. Supongo que s&#237;.


Alice se hab&#237;a despertado. Al verla entrar en la habitaci&#243;n una sonrisa le ilumin&#243; el rostro y a Clare se le rompi&#243; el coraz&#243;n al tomarla en sus brazos. Oy&#243; planear la avioneta que se dirig&#237;a a Mathinson, a Jack.

Cuando regresara tendr&#237;a que entregar a Alice a su padre.

Llev&#243; a la ni&#241;a hasta la habitaci&#243;n que compart&#237;a con Gray y tom&#243; la fotograf&#237;a de Pippa. El rostro de su hermana le sonri&#243;, mientras Alice jugaba con sus cabellos. La angustia se apoder&#243; de Clare mientras miraba a su hermana, pregunt&#225;ndose c&#243;mo iba a ser capaz de decir adi&#243;s a Alice.

No creo que pueda hacerlo, Pippa -susurr&#243; a su hermana, que sigui&#243; sonri&#233;ndole desde la fotograf&#237;a-. Pero lo he prometido -murmur&#243;, recordando la promesa hecha en el hospital.

Para cuando oy&#243; aterrizar la avioneta, ya hab&#237;a vestido y dado de comer a Alice. La abraz&#243;, aspirando su calor y el dulce aroma a limpio que desprend&#237;a su cuerpecito. Le bes&#243; las manos y la cabeza, donde la suave pelusilla empezaba a transformarse en cabellos rubios y la tristeza que sinti&#243; fue tan agobiante que le cost&#243; incluso respirar.

Fuera oy&#243; cerrar de un golpe la puerta de la camioneta y unos pasos apresurados subiendo las escaleras del porche. Clare trag&#243; saliva y abraz&#243; a Alice con m&#225;s fuerza. Se abrieron las puertas correderas de cristal, pero no fue Gray quien apareci&#243; en el umbral, sino Jack.

Clare lo reconoci&#243; enseguida por la foto que Pippa hab&#237;a guardado como un tesoro, aunque en ese momento no se re&#237;a y parec&#237;a agotado. Se detuvo al verla all&#237; de pie, con el beb&#233; en los brazos, pero sus ojos no se posaron en ella, sino en Alice. La ni&#241;a le devolvi&#243; la mirada, sus ojos eran exactamente del mismo color casta&#241;o que los de su padre.

Clare ten&#237;a un nudo en la garganta que le imped&#237;a hablar. Al principio ninguno de los dos se movi&#243;, hasta que Jack se acerc&#243; lentamente a ellas. Se detuvo un momento, indeciso, hasta que sin poder dar cr&#233;dito a sus ojos vio que Alice le sonre&#237;a, una amplia sonrisa que dej&#243; a la vista sus dos &#250;nicos dientecitos. Parec&#237;a como si supiera que por fin hab&#237;a ido en su busca.

Clare se estremeci&#243; al ver la expresi&#243;n del rostro de Jack. Hasta aquel momento no hab&#237;a sabido si esperar o temer que no aceptara a su hija, pero su rostro no dejaba duda alguna sobre lo que sent&#237;a.

Esta es Alice -dijo Clare, tratando de librarse del nudo que ten&#237;a en la garganta y consiguiendo esbozar una sonrisa temblorosa-, tu hija -a&#241;adi&#243;-. T&#243;mala en brazos.

Jack hizo lo que le dec&#237;an y mir&#243; a los ojos confiados de Alice, antes de dirigir la mirada hacia Clare, que por primera vez tuvo la sensaci&#243;n de que se fijaba en ella.

Pippa -empez&#243; a decir, pero se le quebr&#243; la voz, y no pudo continuar.

Clare aspir&#243; profundamente.

Ella quer&#237;a que Alice creciera contigo -le dijo, y a pesar de sus esfuerzos por evitarlo le tembl&#243; la voz-. Te amaba mucho.

Jack no respondi&#243;. Se qued&#243; mir&#225;ndola un momento sin decir palabra y despu&#233;s apret&#243; a Alice contra s&#237;, buscando dar y recibir cari&#241;o al mismo tiempo, como si los dos estuvieran solos en este mundo.



CAPITULO 10

CEGADA por las l&#225;grimas que inundaban sus ojos, Clare se apresur&#243; a salir de la cocina. Tropezando con los escalones corri&#243; hacia el riachuelo, sin poder dejar de llorar. Le pareci&#243; o&#237;r c&#243;mo la llamaba Gray, pero continu&#243; corriendo hasta refugiarse bajo la sombra de los gomeros que se inclinaban sobre el agua, donde se detuvo, la mano sobre su boca temblorosa, tratando de contener los sollozos que la hac&#237;an estremecerse.

Gray no tard&#243; en llegar hasta donde estaba. Haciendo caso omiso a su resistencia, la abraz&#243; y la apret&#243; contra &#233;l, hasta que despu&#233;s de un rato Clare se relaj&#243; y llor&#243; con desesperaci&#243;n sobre su hombro.

No lo puedo soportar-dijo, entre sollozos-. &#161;Alice es ahora mi ni&#241;a! &#161;No puedo soportar la idea de marcharme y dejarla aqu&#237;!

Entonces, no te vayas -le dijo Gray, muy bajito.

&#161;Tengo que hacerlo! &#161;Se lo promet&#237; a Pippa! Ella quer&#237;a que estuviera con Jack y le promet&#237; dejarla aqu&#237;, pero en el fondo pensaba que nunca tendr&#237;a que hacerlo. Me enga&#241;&#233; pensando que Jack no regresar&#237;a y que si lo hac&#237;a no aceptar&#237;a a Alice como hija suya, pero acabo de ver su rostro y &#161;s&#237; s&#237; la quiere! Adem&#225;s, Alice se fue enseguida con &#233;l -Clare volvi&#243; a sollozar-. Sab&#237;a que era su padre; estoy segura. Ahora se tienen el uno al otro y no me necesitan.

Alice siempre te necesitar&#225; -le dijo Gray, pero ella sacudi&#243; la cabeza sobre su hombro.

No -murmur&#243; entre sollozos-. Yo no soy la madre de Alice. Pertenece a su padre. Deber&#237;a alegrarme de que Jack haya vuelto, como quer&#237;a Pippa, y que ya quiera a Alice Soy feliz pero no puedo dejar de llorar

Gray la dej&#243; llorar un rato. La ten&#237;a abrazada como hac&#237;a con Alice cuando lloraba y le acariciaba la espalda de arriba abajo, para tranquilizarla.

Recuerda lo que dijiste cuando viniste -le dijo-. Me hablaste de tu trabajo, de tu apartamento y de cu&#225;nto te gustaba vivir en Londres. En realidad no quer&#237;as dejarlo y ahora puedes regresar. Eres de all&#237;, y adem&#225;s tambi&#233;n tienes a Mark. Puedes tener todo lo que siempre has deseado.

Clare sacudi&#243; la cabeza y volvi&#243; a sollozar. Gray la abraz&#243; con m&#225;s fuerza.

S&#233; que te va a resultar dif&#237;cil dejar a Alice, pero tienes tu propia vida, Clare. Has hecho todo lo que has podido por ella y ahora te toca a ti. Mereces ser feliz -continu&#243;, mientras le acariciaba el pelo-, y lo ser&#225;s en cuanto regreses a casa. No tienes por qu&#233; preocuparte por nuestro matrimonio, me asegurar&#233; de que el divorcio sea lo m&#225;s r&#225;pido posible, y entonces ser&#225;s libre para casarte con Mark.

Clare se dio cuenta de que estaba tratando de consolarla, pero le resultaba cada vez m&#225;s dif&#237;cil soportar sus palabras. Deseaba que le suplicara que se quedara, no que le facilitara la partida.

Luchando por controlar las l&#225;grimas se apart&#243; de &#233;l y se sec&#243; la cara con las manos.

Lo siento, pero me da mucha pena decirle adi&#243;s a Alice.

Lo s&#233;, pero te prometo que cuidar&#233; de ella. Las dos ser&#233;is felices.

Clare pens&#243; que seguramente Alice ser&#237;a feliz, pero ella desde luego no; sin embargo, se limit&#243; a asentir con la cabeza, desolada. Si Gray no la quer&#237;a, y eso era obvio, lo mejor ser&#237;a que se marchara a casa. Ten&#237;a otra vida esper&#225;ndola, y quiz&#225; una vez de vuelta en Londres recordar&#237;a por qu&#233; le gust&#243; tanto en un tiempo, pero no ser&#237;a feliz. No volver&#237;a a ser feliz sin &#233;l.


Clare dej&#243; a Alice en la cuna y se inclin&#243; para darle un beso de buenas noches. Jack hab&#237;a estado observando, sin perder detalle, todo el ritual que conllevaba preparar a Alice para acostarse, y en aquel momento se encontraba al otro lado de la cuna, mirando a su hija, con una expresi&#243;n tan tierna que a Clare se le volvieron a nublar los ojos y se sinti&#243; culpable por costarle de aquel modo dejar a Alice en brazos de un padre que la amaba tanto.

Acarici&#243; por &#250;ltima vez la cabeza de la ni&#241;a y sonri&#243; a Jack.

Te dejo a solas con ella para que le des las buenas noches -le dijo, y sali&#243; de la habitaci&#243;n.

No ten&#237;a mucho trabajo aquella noche, porque hab&#237;a hecho un flan por la ma&#241;ana, la carne estaba terminando de asarse en el horno y Gray se hab&#237;a ofrecido a encargarse de las verduras. Se le hizo muy raro no estar en la cocina a aquella hora, cocinando, de modo que todo estuviera preparado a tiempo, siguiendo sus peque&#241;os rituales cotidianos.

Clare se sent&#243; en el porche, donde tantas veces hab&#237;a estado con Gray y pens&#243; que se tendr&#237;a que habituar a cambiar de costumbres, porque en Londres no tendr&#237;a que cocinar enormes trozos de carne, ni habr&#237;a hombres t&#237;midos entrando en tropel en su cocina, ni escuchar&#237;a charlas sobre rodeos o lluvia y, sobre todo, no estar&#237;a Gray sentado a la cabecera de la mesa, con sus manos fuertes y su media sonrisa.

Clare apret&#243; los dedos sobre los ojos para contener las l&#225;grimas. No pod&#237;a seguir llorando de aquella manera.

Jack se uni&#243; a ella minutos despu&#233;s, se sent&#243; a su lado, en la silla que sol&#237;a ocupar Gray y permanecieron en silencio durante un rato. El sol se estaba poniendo detr&#225;s de los &#225;rboles que bordeaban el riachuelo y el horizonte brillaba como si hubieran encendido una hoguera sobre la curva de la tierra.

He echado mucho de menos las puestas de sol de Bushman's Creek -empez&#243; a decir Jack.

Clare no desvi&#243; los ojos del cielo.

Yo tambi&#233;n las echar&#233; de menos.

Se volvi&#243; para mirarlo y el coraz&#243;n le dio un vuelco al ver la angustia que reflejaban sus ojos.

H&#225;blame de Pippa -le suplic&#243;.

Aquel atardecer, con el rostro iluminado por el brillo de los &#250;ltimos rayos de sol, Clare empez&#243; a hablar. Sab&#237;a que a su hermana le habr&#237;a gustado que la recordara alegre, as&#237; que pas&#243; por alto las terribles semanas de su enfermedad y le dijo cu&#225;nto lo hab&#237;a amado Pippa, lo que hab&#237;a lamentado marcharse de aquel modo y cu&#225;nto habr&#237;a deseado poder regresar a Bushman's Creek para estar junto a &#233;l y su hija.

Cuando termin&#243; de hablar, Clare estaba otra vez llorando y Jack le apret&#243; la mano con fuerza. Sus dedos eran c&#225;lidos y fuertes como los de Gray.

Gracias por tus palabras, Clare, y por mantener tu promesa y traerme a Alice. Es lo &#250;nico que me queda de Pippa. Te prometo que cuidar&#233; de ella como Pippa habr&#237;a deseado.

S&#233; que lo har&#225;s -respondi&#243; Clare entre sollozos.

Jack le apret&#243; otra vez la mano y despu&#233;s se la solt&#243;.

&#191;Y t&#250; qu&#233; vas a hacer ahora?

&#161;Oh! Tengo mi vida en Londres -le dijo, tratando de mostrar entusiasmo.

S&#237;, ya me lo ha dicho Gray. Me cont&#243; lo de la boda y todo lo que has hecho por Pippa, por Alice por nosotros. Yo quer&#237;a pedirte que te quedaras en el rancho, pero Gray dice que ya has hecho bastante y que deseas marcharte a casa.

Clare evit&#243; mirarlo, y permaneci&#243; con las manos apretadas sobre el regazo.

Creo que ser&#225; lo mejor -le dijo, pensando que a Gray le hab&#237;a faltado tiempo para decidir su partida.

No te pido que te quedes para siempre, pero s&#237; durante un tiempo. No te lo pido por m&#237;, sino por Alice. Todav&#237;a te necesita.

Clare neg&#243; con la cabeza.

No, es a ti a quien necesita ahora, Jack. Ten&#233;is que construiros una vida juntos y yo no formo parte de ella. Cuanto antes me vaya, antes se acostumbrar&#225; a ti -la voz estuvo a punto de quebr&#225;rsele, pero se tranquiliz&#243;-. Si pensara que Alice me necesita de verdad, por supuesto que me quedar&#237;a, pero creo que es hora de que cada uno continuemos con nuestras vidas, y es mejor que me vaya. Le ser&#225; m&#225;s f&#225;cil olvidarme ahora que es un beb&#233;.

Jack la estudi&#243; con aquellos ojos que se parec&#237;an tanto a los de Gray y Alice.

&#191;Est&#225;s segura?

Clare asinti&#243; y trag&#243; saliva, para tratar de librarse del nudo que se le hab&#237;a hecho en la garganta.

Lo &#250;nico que s&#233; es que cuanto m&#225;s tiempo me quede, m&#225;s me va a costar despedirme de ella.

Lo comprendo. &#191;Cu&#225;ndo te quieres marchar?

Lo antes posible -le dijo, en voz baja, pregunt&#225;ndose si le llegaba el sonido de su coraz&#243;n rompi&#233;ndose en pedazos.

Ma&#241;ana hay un avi&#243;n a Darwin y desde all&#237; podr&#225;s tomar un vuelo internacional -call&#243; un momento, mientras observaba el perfil de Clare, con cierta ansiedad-. Gray dice que Lizzy vendr&#225; a ayudarnos hasta que podamos encontrar una gobernanta -Clare sinti&#243; una opresi&#243;n en el pecho-, pero tendr&#225;s que decirle a Lizzy la verdad sobre tu matrimonio. &#191;Te importar&#225; tener que hacerlo?

No -respondi&#243;, desolada-. Ya no importa.


Clare se quit&#243; los anillos y los dej&#243; sobre la c&#243;moda, donde Gray los pudiera encontrar f&#225;cilmente. Mir&#243; a su alrededor, como tratando de grabar aquella habitaci&#243;n en su retina para siempre, despu&#233;s tom&#243; su maleta, muy ligera ahora que ya no conten&#237;a las cosas de Alice, y sali&#243; al porche, donde la esperaban Jack y Alice.

Clare tom&#243; en sus brazos a la ni&#241;a por &#250;ltima vez. Ten&#237;a muchas cosas que decirle, pero era demasiado peque&#241;a para entenderlo, y se limit&#243; a abrazarla con fuerza, esperando que Alice se diera cuenta de cu&#225;nto la quer&#237;a. Alice juguete&#243; con sus cabellos, alegremente y Clare tuvo que cerrar los ojos para contener las l&#225;grimas.

No permitir&#233; que te olvide -le dijo Jack-. Te enviar&#233; fotos y puedes venir a visitarnos.

Ya no ser&#225; lo mismo -consigui&#243; decir, a&#250;n con los ojos cerrados.

Oy&#243; llegar la camioneta y los pasos familiares de Gray subiendo las escaleras del porche.

&#191;Clare? -le toc&#243; el brazo y su voz era muy suave-. Si quieres llegar a tiempo para el avi&#243;n de Darwin tenemos que irnos.

Clare asinti&#243;, enmudecida por la desesperaci&#243;n. Bes&#243; a Alice por &#250;ltima vez, se la entreg&#243; a Jack y despu&#233;s empez&#243; a bajar las escaleras, sin volver la vista atr&#225;s.

Como si se hubiera dado cuenta de repente de lo que suced&#237;a, Alice empez&#243; a llorar y Clare se tap&#243; los o&#237;dos con desesperaci&#243;n. Gray puso la maleta en la parte trasera de la camioneta y se sent&#243; a su lado. Tras observar su rostro un momento, puso en marcha el motor, tratando as&#237; de que no se oyera el llanto de Alice, que cada vez lloraba con m&#225;s desesperaci&#243;n.

V&#225;monos, por favor -susurr&#243; Clare y Gray arranc&#243;.

Las l&#225;grimas se deslizaron por sus mejillas, mientras que con la mirada siempre al frente, se apretaba con fuerza los o&#237;dos, como temiendo o&#237;r a&#250;n el llanto de Alice. A pesar de repetirse que no deb&#237;a volver la vista, no pudo evitar darse la vuelta para ver por &#250;ltima vez la casa y las figuras que la desped&#237;an en el porche.

Pero tanto la casa, como Alice y Jack hab&#237;an desaparecido ya como tragados por el rojo polvo del desierto que iba levantando la camioneta.

Sinti&#233;ndose morir de pena, Clare mir&#243; al frente di nuevo. Aquella ser&#237;a la &#250;ltima vez que pasara al lado de riachuelo. Ten&#237;a que recordarlo todo, porque los recuerdos ser&#237;an lo &#250;nico que le quedar&#237;a.

Para alivio suyo, Gray no intent&#243; entablar conversaci&#243;n. En la pista de aterrizaje coloc&#243; su maleta en la avioneta y cuando la ayud&#243; a subir, volver a sentir el roce de sus manos le result&#243; muy dif&#237;cil de soportar.

Hab&#237;a dejado la camioneta a la sombra y pens&#243; que la encontrar&#237;a all&#237; cuando regresara, pero que ella no estar&#237;a.

Aun viendo lo dif&#237;cil que le resultaba marcharse Clare sab&#237;a que hac&#237;a lo correcto, aunque una parte de ella se negara a creer que ya no volver&#237;a a viajar en la destartalada camioneta, que nunca volver&#237;a a subir la; escaleras del porche, ni dejar que la puerta se cerrara tras ella. No ver&#237;a a Alice ponerse de pie, ni dar sus primeros pasos o decir las primeras palabras.

Y Gray permanecer&#237;a all&#237; sin ella, movi&#233;ndose por aquellas tierras con su &#225;gil caminar, entrecerrando los ojos para avistar el horizonte, sacudi&#233;ndose el polvo de sombrero, y ya era demasiado tarde para decirle cu&#225;nto lo amaba.

El avi&#243;n de Darwin estaba ya estaba listo en la pista con la h&#233;lice en movimiento, cuando aterrizaron en Mathinson. Clare se alegr&#243; en el fondo, porque as&#237; se ahorrar&#237;an una despedida larga.

Como una aut&#243;mata, compr&#243; el billete y factur&#243; el equipaje. Despu&#233;s de cumplir con todos los tr&#225;mites de aeropuerto, Clare y Gray se quedaron mir&#225;ndose en silencio.

&#191;Vas a regresar directamente? -pregunt&#243; ella, finalmente.

Lizzy llega hoy de Perth -le dijo Gray, con voz cansada-. Su vuelo aterrizar&#225; dentro de un par de horas, as&#237; que har&#233; tiempo hasta entonces y me la llevar&#233; a casa.

Muy bien -Clare no pudo seguir mir&#225;ndolo, as&#237; que se concentr&#243; en la tarjeta de embarque, que no dejaba de manosear-. Alice estar&#225; bien -le dijo, sin estar segura de si estaba tratando de convencerse a s&#237; misma o a Gray.

Por supuesto que s&#237;.

Una azafata empez&#243; a recoger las tarjetas de embarque y Clare se dio cuenta de que hab&#237;a llegado la hora de la despedida.

Bueno -parece que ya ha llegado el momento.

S&#237;.

Se miraron sin decir palabra. Clare, sintiendo una mezcla de deseo y p&#225;nico, pens&#243; que si Gray la tocaba estar&#237;a perdida, pero no lo hizo. Le vio apretar las manos, pero la dej&#243; volverse y entregar la tarjeta de embarque a la azafata.

Clare se dio cuenta de que todo hab&#237;a terminado, de que la estaba dejando marchar y se sinti&#243; como helada, incapaz de llorar.

Pas&#243; la barrera y entr&#243; en la pista de aterrizaje.

&#191;Clare? -hab&#237;a desesperaci&#243;n en su voz, as&#237; que se apresur&#243; a volverse. El viento hizo que los cabellos le cubrieran la cara. Se los coloc&#243; detr&#225;s de la oreja y lo mir&#243;, sus ojos plateados brillaron bajo la luz del sol.

&#191;S&#237;?

Yo -Gray se detuvo, frustrado. Detr&#225;s de ella las h&#233;lices se mov&#237;an cada vez m&#225;s r&#225;pido y una azafata la esperaba, con impaciencia en lo alto de las escaleras del avi&#243;n-. Gracias, Clare -consigui&#243; decir finalmente, sinti&#233;ndose como derrotado-. Gracias por todo.

Clare no pudo decir nada. Trat&#243; de sonre&#237;r, pero no lo consigui&#243;, as&#237; que se apresur&#243; a avanzar por la pista de aterrizaje hasta el avi&#243;n, para que &#233;l no pudiera ver las l&#225;grimas que corr&#237;an por sus mejillas.

El avi&#243;n despeg&#243; y Clare pudo ver c&#243;mo quedaba atr&#225;s aquel polvo rojizo del desierto, que tan familiar le resultaba ya, y como, poco a poco, se iba alejando del aeropuerto hasta perderlo de vista por completo.


Estaba otra vez lloviendo. Clare mir&#243; aquel cielo oscuro y las gotas que golpeaban contra sus cristales y record&#243; con dolor el calor y la luz de las des&#233;rticas extensiones australianas. Llevaba un mes en Londres, cuatro semanas desoladoras. Deber&#237;a resultarle ya m&#225;s f&#225;cil, pero no era as&#237;. El recuerdo de Bushman's Creek era como un dolor que, lejos de ir aminorando, se hac&#237;a tan agudo en algunas ocasiones que le hac&#237;a dar un respingo.

Quer&#237;a dar un paseo hasta el riachuelo o sentarse en el porche a mirar el cielo estrellado. Deseaba estar en la fresca cocina y esperar a o&#237;r las pisadas de Gray sobre las escaleras de madera y escuchar cerrarse la puerta del porche antes de verlo aparecer, sacudi&#233;ndose el polvo del sombrero, con esa media sonrisa que la hac&#237;a estremecer.

Conservaba un reloj con la hora australiana y de vez en cuando lo miraba para imaginar lo que estar&#237;a haciendo exactamente en aquel momento. Cuando permanec&#237;a desvelada sobre la cama sab&#237;a que Gray estaba a caballo, con el sombrero ca&#237;do sobre los ojos, contemplando el horizonte, pensativo o dirigiendo el ganado. Clare se lo pod&#237;a imaginar deteni&#233;ndose para almorzar: Joe estar&#237;a li&#225;ndose un cigarrillo, Ben comiendo con ansia unas galletas y Gray tomando una taza de t&#233;, tan tranquilo como siempre.

Y cuando esperaba en la parada del autob&#250;s, con el cuello del abrigo subido para protegerse de la humedad, se imaginaba a Gray echado en aquella cama que hab&#237;an compartido, la habitaci&#243;n iluminada tan solo por la luz de las estrellas. Conoc&#237;a su modo de dormir, como se le relajaba la expresi&#243;n del rostro y su pecho sub&#237;a y bajaba con ritmo acompasado, y se mor&#237;a de ganas por escuchar el sonido de su respiraci&#243;n y sentir la calidez de su piel.

Tampoco dejaba de pensar en Alice y rezaba todos los d&#237;as para que fuera feliz, ni se apartaba de su pensamiento el modo en que la luz cambiaba sobre las dehesas y la paz y el silencio que reinaban en ellas.

Nada le parec&#237;a igual en Londres. Las calles repletas de gente que tanto le gustaran una vez le parec&#237;a que se estrechaban demasiado a su alrededor, y le hac&#237;an sentir claustrofobia. Eran demasiado ruidosas y hab&#237;a demasiada gente en ellas. En Australia estaba rodeada de espacio y luz, pero en Londres le costaba encontrar un trocito de cielo.

Suspir&#243; y volvi&#243; a mirar a la pantalla del ordenador. Deb&#237;a pensar en su estancia en Australia como si se tratara de un sue&#241;o, y de alguna manera tratar de olvidarla. En Londres ten&#237;a su vida, un trabajo, amigos y un alojamiento hasta que se marcharan los inquilinos de su apartamento. No ten&#237;a sentido que siguiera viviendo para un sue&#241;o, aunque hubiera sido maravilloso.

Lo hab&#237;a intentado. En la oficina la hab&#237;an recibido con los brazos abiertos y se hab&#237;a volcado en su trabajo con la esperanza de olvidar que un d&#237;a hab&#237;a sido feliz fregando, cocinando, limpiando y dando de comer a las gallinas.

Por las tardes, cuando ya no pod&#237;a refugiarse en su trabajo, se esforzaba en salir y hacer las cosas que hab&#237;a cre&#237;do echar de menos en el rancho, pero nada llenaba su vac&#237;o, y aunque sonre&#237;a y fing&#237;a pas&#225;rselo bien, se sent&#237;a triste y sola.

Mark hab&#237;a sido su &#250;ltima esperanza. Se hab&#237;a aferrado al pensamiento de que, en cuanto lo volviera a ver, renacer&#237;a todo lo que hab&#237;a sentido por &#233;l, y se dar&#237;a cuenta de que lo de Gray no hab&#237;a sido m&#225;s que una ilusi&#243;n, pero no hab&#237;a sido as&#237;. Hab&#237;an cenado juntos, en un restaurante que no ten&#237;a nada que ver con la cocina del rancho, y hablado mucho, pero como viejos amigos, no como amantes. Lo hab&#237;a encontrado atractivo, encantador, todo lo que una vez dese&#243;, pero no era Gray.

Gray Cada vez que pensaba en &#233;l, la a&#241;oranza se hac&#237;a dolorosa. Dej&#243; el trabajo que llevaba tratando de terminar durante la &#250;ltima media hora y tom&#243; el reloj que guardaba en su mesa de despacho. Eran casi las tres y media en Londres, pero en Bushman's Creek ya deb&#237;an de estar brillando las estrellas y Gray deb&#237;a de estar durmiendo tranquilamente. Clare lo pod&#237;a imaginar con tanta claridad que hasta era capaz de o&#237;r el sonido de su respiraci&#243;n y cuando volvi&#243; a mirar la pantalla, las l&#225;grimas que inundaban sus ojos le impidieron ver con claridad lo que hab&#237;a escrito.

El tel&#233;fono son&#243; y, antes de responder, se esforz&#243; por que su voz sonara normal. Era Anette, la recepcionista que hab&#237;a a la puerta de su despacho.

&#191;Est&#225;s ocupada? -le pregunt&#243;-. Tengo aqu&#237; a una persona que desea verte.

&#191;Qui&#233;n es?

Se llama Gray Henderson. Le he preguntado si lo estabas esperando y me ha respondido que cre&#237;a que no &#191;Clare? -Anette call&#243; un momento, confundida por la intensidad del silencio que se hab&#237;a hecho al otro lado de la l&#237;nea-. Clare, &#191;est&#225;s ah&#237;?

Clare estaba con el auricular en la mano, sin dar cr&#233;dito a lo que acababa de o&#237;r. Colg&#243; muy despacio, sin responder y se levant&#243;, sorprendida de que la sostuvieran las piernas. Como en un sue&#241;o se dirigi&#243; lentamente hacia la puerta y la abri&#243;.

Hab&#237;a un hombre de pie, delante de la mesa de despacho de Anette, un hombre delgado y bronceado que se volvi&#243; al o&#237;r la puerta y la mir&#243;.

Gray.

Una oleada de alegr&#237;a e incredulidad se apoder&#243; de ella y se tuvo que apoyar en la manilla de la puerta, para no caerse.

Eres t&#250; -susurr&#243;.

S&#237;, soy yo -su voz era la misma de siempre, pausada y tranquila, se qued&#243; mir&#225;ndolo fijamente, pensando que tal vez fuera producto de su imaginaci&#243;n y por lo tanto desaparecer&#237;a de un momento a otro, si apartaba los ojos de &#233;l.

Parec&#237;a cansado y no sonre&#237;a. Observ&#243; en &#233;l una inseguridad que no hab&#237;a visto nunca, y enseguida pens&#243; que le tra&#237;a malas noticias. &#191;Por qu&#233; si no iba a estar all&#237;?

&#191;Alice? -pregunt&#243;, incapaz de traducir sus pensamientos en palabras.

Est&#225; bien -se apresur&#243; a responder Gray.

Clare dej&#243; escapar un suspiro de alivio y la tensi&#243;n desapareci&#243;. Detr&#225;s de &#233;l vio que Anette los miraba sin perder detalle y se hizo a un lado para permitir pasar a Gray.

Pasa.

Gray dud&#243; un momento y despu&#233;s entr&#243; en el despacho. Clare cerr&#243; la puerta y ambos se quedaron mir&#225;ndose en silencio.

&#191;C&#243;mo est&#225;s? -empez&#243; a decir Gray.

Bien -le respondi&#243;, aunque hubiera deseado decirle que se sent&#237;a triste, sola y desesperada.

Se hizo un inc&#243;modo silencio y Clare se humedeci&#243; los labios.

&#191;C&#243;mo c&#243;mo me has encontrado? -le pregunt&#243;, aunque parte de ella le gritaba que c&#243;mo pod&#237;a estar hablando de semejantes trivialidades cuando por fin lo ten&#237;a all&#237;, y lo &#250;nico que ten&#237;a que hacer era cruzar el despacho para tocarlo.

Pregunt&#233; a Stephen. Record&#233; que le hab&#237;as hablado de tu trabajo y pens&#233; que tal vez recordar&#237;a el nombre de tu agencia. No me equivoqu&#233;.

&#191;Stephen? -pregunt&#243; Clare, esperanzada-. &#191;Est&#225;n &#233;l y Lizzy otra vez juntos?

No, Lizzy se encuentra todav&#237;a en el rancho.

A Clare se le volvi&#243; a caer el mundo encima. Hab&#237;a tratado de no pensar en Lizzy y, cuando imaginaba el rancho, ella nunca aparec&#237;a ni en su cocina, ni sentada en su su silla del porche.

Clare se acerc&#243; a su mesa y se puso a ordenar unos papeles, d&#225;ndose tiempo para tratar de borrar la amargura y la decepci&#243;n de su rostro. Ten&#237;a la cabeza baja y el pelo negro le tapaba la cara, pero cuando levant&#243; la vista vio que los ojos de Gray la observaban sin disimulo.

&#191;Qu&#233; est&#225;s haciendo aqu&#237;? -le pregunt&#243;, casi con mala educaci&#243;n.

Gray no respondi&#243; inmediatamente. Se acerc&#243; a la ventana y contempl&#243; la lluvia, como si estuviera pensando de qu&#233; manera explicarse mejor, pero cuando habl&#243;, su respuesta fue bastante sencilla. Se dio la vuelta y la mir&#243; con sus ojos casta&#241;os.

Vine a ver si eras feliz -le dijo.

Clare se qued&#243; boquiabierta.

&#191;Feliz? -repiti&#243;, como si hubiera olvidado el significado de esa palabra.

&#191;Lo eres?

Clare dud&#243; un momento, pero enseguida se dio cuenta de que no ten&#237;a sentido seguir fingiendo.

No.

&#191;Por qu&#233; no?

Clare volvi&#243; a dudar.

&#191;Por qu&#233; lo quieres saber?

Porque te amo -le dijo y Clare se pregunt&#243; si le habr&#237;a o&#237;do bien-. Cre&#237; que lo sab&#237;as.

No lo sab&#237;a -la voz de Clare son&#243; como si perteneciera a otra persona. Permaneci&#243; muy quieta, temerosa de estar so&#241;ando y que el m&#237;nimo movimiento la fuera a despertar, devolvi&#233;ndola a la desoladora realidad.

&#191;Por qu&#233; no me lo dijiste? -le pregunt&#243;, con la voz temblorosa.

No quer&#237;a hacerte las cosas m&#225;s dif&#237;ciles. Dejaste muy claro que nunca te plantear&#237;as siquiera vivir en Bushman's Creek y pod&#237;a entenderlo porque eres una chica de ciudad y el rancho no tiene nada que ofrecer a una mujer como t&#250; -incapaz de seguir sosteniendo la intensa mirada de aquellos luminosos ojos grises, se volvi&#243; hacia la ventana, con las manos en los bolsillos-. Me dije que no ten&#237;a sentido enamorarme de ti porque no estabas hecha para Bushman's Creek, pero cuanto m&#225;s te ve&#237;a all&#237;, m&#225;s en tu sitio me parec&#237;as. Estuve muchas veces a punto de decirte lo que sent&#237;a, pero tem&#237;a hacerte sentir inc&#243;moda, y cuando fuimos a Perth me di cuenta de que hab&#237;a sido un est&#250;pido al pensar que pod&#237;as desear quedarte. Cambiaste en Perth, Clare -le dijo, volvi&#233;ndose a mirarla-. Estuve a punto de decirte lo mucho que te amaba aquella tarde en que hicimos el amor, pero insististe tanto en que para ti lo ocurrido no significaba nada especial y adem&#225;s te fuiste al ba&#241;o y regresaste convertida en una mujer sofisticada La verdad es que no sab&#237;a c&#243;mo tratarte -admiti&#243; Gray-. Despu&#233;s de la cena en casa de Lizzy me acusaste de estar celoso, pero eras t&#250; la que me produc&#237;as los celos, no ella. No pod&#237;a soportar verte tan a gusto con Stephen, porque pensaba que si ese era el tipo de hombre que encontrabas atractivo, nunca me querr&#237;as a m&#237;.

&#161;Pero -Clare consigui&#243; recuperar la voz-, pero pens&#233; que amabas a Lizzy!

Yo a Lizzy la quiero solo como a una amiga. Al principio te dej&#233; pensar que la amaba porque cre&#237; que as&#237; te resultar&#237;a m&#225;s f&#225;cil aceptar casarte conmigo, ya que no hab&#237;a posibilidad de que me enamorara de ti, y m&#225;s tarde porque estaba celoso -Gray se acerc&#243; a ella y le tom&#243; las manos, como si ya no pudiera soportar seguir separado de ella por m&#225;s tiempo-, pero nunca am&#233; a Lizzy del modo en que te amo a ti, Clare -su voz era tan profunda que le pareci&#243; que vibraba a trav&#233;s de sus venas-, del modo en que te am&#233; desde el momento en que te vi en el porche del hotel de Mathinson con Alice en brazos -la mir&#243; y, al ver la expresi&#243;n de sus ojos, le apret&#243; m&#225;s las manos-. Sab&#237;a que no ten&#237;a ninguna posibilidad, pero segu&#237; esperando. Me dije que si Jack tardaba lo suficiente en regresar, te acostumbrar&#237;as al rancho, pero entonces lleg&#243; la carta de Mark y enseguida me di cuenta de todo lo que &#233;l te pod&#237;a ofrecer.

Y entonces Jack regres&#243; -le dijo Clare, muy despacio y Gray asinti&#243;.

S&#237;, Jack regres&#243; y tuve que llevarte al aeropuerto y verte partir en aquel avi&#243;n.

Clare record&#243; el olor a gasoil, el calor y c&#243;mo le lat&#237;a el coraz&#243;n, mientras caminaba por la pista de aterrizaje.

Pens&#233; que quer&#237;as que me marchara -le dijo, incapaz a&#250;n de creer que aquello fuera real.

Cre&#237; que estabas deseando marcharte porque aqu&#237; te esperaba todo lo que me hab&#237;as dicho tantas veces que necesitabas para ser feliz. Hab&#237;as renunciado a tanto que pens&#233; que ten&#237;as derecho a ser dichosa, por eso no dije nada en el aeropuerto. Sab&#237;a lo dif&#237;cil que te hab&#237;a resultado dejar a Alice y pens&#233; que tal vez te aferrar&#237;as a cualquier excusa para volver con ella de inmediato. No quer&#237;a que la ni&#241;a fuera el motivo de tu regreso al rancho, Clare -le dijo, muy bajito-. Quer&#237;a que volvieras por m&#237;. Que fueras feliz.

Gray -Clare se sinti&#243; m&#225;s relajada y not&#243; como la felicidad inundaba su cuerpo, y derret&#237;a el hielo que se hab&#237;a formado alrededor de su coraz&#243;n, desapareciendo con &#233;l la tristeza y el dolor que la hab&#237;an agobiado-. Gray, &#191;c&#243;mo podr&#237;a ser feliz sin ti? -le pregunt&#243; con dulzura. Los dedos de Gray apretaron los suyos con tanta fuerza que sinti&#243; dolor, pero no le import&#243; y le sonri&#243; a trav&#233;s de las l&#225;grimas-. Te dije que estaba bien, pero era mentira. Me he sentido muy triste y he echado mucho de menos Bushman's Creek, pero sobre todo te he echado de menos a ti. No ha habido ni un solo minuto desde que dej&#233; el rancho en que no haya deseado haber tenido el coraje de decirte cu&#225;nto te amaba.

&#191;Me amas? -la solt&#243; y tom&#243; su rostro entre las manos-. Clare, &#191;c&#243;mo puedes amarme?

No lo s&#233;. Pero s&#233; que te amo.

La bes&#243; y Clare se fundi&#243; con &#233;l en un abrazo, tranquila ya al ver que estaba all&#237; y la amaba. Le rode&#243; la cintura con las manos y le acarici&#243; la espalda febrilmente, como si tratara de convencerse a s&#237; misma de que era real, mientras se besaban con pasi&#243;n.

Dios, Clare, &#161;cu&#225;nto te he echado de menos!

La voz de Gray son&#243; tan temblorosa mientras le besaba el cuello, los ojos, la boca que a Clare le cost&#243; reconocerla. Se aferr&#243; a &#233;l y lo bes&#243; con una especie de desesperaci&#243;n.

&#191;Por qu&#233; no me viniste a buscar antes? -le pregunt&#243;, casi sin respiraci&#243;n-. He sido muy desgraciada.

Lo s&#233;, lo s&#233; -Gray levant&#243; la cabeza y le apart&#243; el cabello de la cara con las dos manos-. Lizzy me dijo que deb&#237;a venir a buscarte enseguida, no pod&#237;a dar cr&#233;dito a sus o&#237;dos cuando se enter&#243; de que te hab&#237;as marchado. Me dijo que no importaba por qu&#233; nos hab&#237;amos casado, que lo importante era que est&#225;bamos hechos el uno para el otro y que ser&#237;a un idiota si te perd&#237;a. Jack tambi&#233;n me dijo lo mismo -mir&#243; a Clare muy serio-. Nunca se ha perdonado haber dejado marchar a Pippa. Sabe muy bien lo que es amar a alguien y perderlo por el est&#250;pido orgullo.

Entonces, &#191;por qu&#233; no viniste cuando te dijeron?

Porque no cre&#237; que tuvieran raz&#243;n cuando me dec&#237;an que me amabas. Insist&#237;as tanto en dejar claro que nuestro matrimonio era solo temporal, que eras una chica de ciudad -le limpi&#243; con dulzura las huellas que las l&#225;grimas hab&#237;an dejado en su rostro-. Pod&#237;a haber tratado de convencerte para que te quedaras, pero &#191;qu&#233; habr&#237;a sucedido si pasado un tiempo hubieras echado de menos tu vida de aqu&#237;? No quer&#237;a que te preguntaras si habr&#237;as sido feliz casada con Mark, ni que te sintieras frustrada con la vida del rancho cuando pod&#237;as haber estado haciendo un trabajo que te gustara. Ten&#237;a que darte la oportunidad de averiguar lo que quer&#237;as de verdad, Clare, as&#237; que les dije a Jack y Lizzy que por lo menos necesitabas un mes, y que despu&#233;s vendr&#237;a a averiguar si eras feliz o no.

Casi me descorazon&#233; cuando te vi -le confes&#243;, se&#241;alando su elegante traje-. Se te ve&#237;a con tanto estilo, tan profesional vestida de este modo, que me alegr&#233; de haber tra&#237;do conmigo los papeles del divorcio, como excusa para verte. Necesitaban la firma de los dos, as&#237; que si me hubiera parecido que eras feliz, no te habr&#237;a dicho nunca que te amaba, ni te habr&#237;a preguntado si me amabas.

Clare sonri&#243;.

&#191;Y ahora que sabes que te amo? -le pregunt&#243;, suavemente.

Podemos romper los papeles -Gray se meti&#243; la mano en un bolsillo y sac&#243; los anillos que Clare hab&#237;a dejado sobre la c&#243;moda, aquel terrible d&#237;a en que pens&#243; que no volver&#237;a a ver Bushman's Creek-. Mira lo que he tra&#237;do.

&#161;Mis anillos! -Clare se los volvi&#243; a colocar en el dedo-. Los he echado de menos -le dijo.

Ahora siempre los podr&#225;s llevar puestos -le dijo, con esa media sonrisa que tanto hab&#237;a a&#241;orado-. Ahora ya sabes por qu&#233; te quer&#237;a comprar un anillo de diamantes, Clare. Te lo compr&#233; porque te quiero, y siempre te querr&#233;.

A Clare se le iluminaron los ojos de felicidad, mientras deslizaba los brazos por el cuello masculino y levantaba la cabeza para que la besara.

&#191;Gray? -le dijo, en cuanto pudo hablar, ech&#225;ndose hacia atr&#225;s para mirarlo-. &#191;Puedes hacer algo por m&#237;?

Lo que quieras -le dijo, abraz&#225;ndola como si no estuviera dispuesto a dejarla marchar jam&#225;s.

Ll&#233;vame a casa.

&#191;A casa? -le pregunt&#243; con una sonrisa cargada de ternura y deseo.

S&#237;, a Bushman's Creek.


Al atardecer de su primer d&#237;a en el rancho, Clare y Gray se dieron un paseo por la orilla del riachuelo, agarrados de la mano. El cielo parec&#237;a de fuego y el sol poniente bru&#241;&#237;a el paisaje, con un brillo misterioso, mientras que poco a poco se dejaba de o&#237;r a los p&#225;jaros. Jack estaba acostando a Alice y Lizzy estaba en la cocina.

Me resulta extra&#241;o no tener nada que hacer -dijo Clare.

Lizzy se marcha a Perth dentro de un par de d&#237;as, as&#237; que tendr&#225;s un mont&#243;n de cosas que hacer a partir de entonces.

&#161;Ahora veo por qu&#233; quer&#237;as que volviera! -brome&#243; Clare-. Necesitas otra gobernanta.

Gray se detuvo y le hizo mirarlo de frente.

No necesito una gobernanta -le dijo, muy serio-. Te necesito a ti. Necesito verte, tocarte y saber que cuando regreso a casa, al final del d&#237;a, vas a estar all&#237;.

Siempre estar&#233; all&#237; -le prometi&#243; Clare, y se besaron mientras el sol desaparec&#237;a por el horizonte.

&#191;Sabes que Jack est&#225; pensando en comprarse una propiedad cerca de aqu&#237;? -le dijo Gray, mientras regresaban a la casa-. No querr&#225; separarse de Alice, as&#237; que cuando se vaya se la llevar&#225; con &#233;l. &#191;Te dar&#225; pena volver a perderla?

Un poco, pero no ser&#225; como la otra vez. No tendr&#233; que despedirme del mismo modo que entonces. Si van a vivir cerca la podr&#233; ver y adem&#225;s, se quieren tanto que es mucho mejor que est&#233;n juntos. Y si estoy contigo lo dem&#225;s carece de importancia -le dijo. Las luces de la casa, en la distancia, brillaban como d&#225;ndoles la bienvenida en la oscuridad-, pero de todos modos se me har&#225; raro no tener que cuidar de ning&#250;n beb&#233; -a&#241;adi&#243;, un poco melanc&#243;lica.

Gray la atrajo contra s&#237;, con una sonrisa en los labios.

Espero que podamos hacer algo para solucionarlo -le dijo.



Jessica Hart



***






