




Julia Quinn


El Vizconde Que Me Amo


La temporada ha comenzado este a&#241;o de 1814 sin que existan razones para confiar en que vayamos a ver alg&#250;n cambio destacable respecto a la de 1813. Como siempre, los actos de sociedad siguen llen&#225;ndose de Mam&#225;s Ambiciosas cuyo &#250;nico objetivo es ver a sus Preciosas Hijas casadas con Solteros Convencidos. Las deliberaciones entre las Mam&#225;s se&#241;a/an a/ vizconde de Bridgerton como su partido m&#225;s cotizado para este a&#241;o y, de hecho, si e/ pobre hombre parece despeinado y su cabello alborotado por elviento se debe a que no puede ir a ning&#250;n sitio sin que alguna joven se&#241;orita sacuda sus pesta&#241;as con tal vigor y celeridad que provoque una brisa de fuerza huracanada. Tal vez /a &#250;nica joven dama que no ha mostrado inter&#233;s por Bridgerton sea la se&#241;orita Katharine Sheffield; su actitud hacia el vizconde en ocasiones roza m&#225;s bien la hostilidad.


Y &#233;ste es elmotivo, Querido Lector de que Esta Autora crea que un emparejamiento entre Bridgerton y la se&#241;orita Sheffield seria precisamente lo que animar&#237;a una temporada de otro modo vulgar.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

13 de abril de 1814


Para Little Goose Twist

Que me hizo compa&#241;&#237;a

Durante la creaci&#243;n de este libro

&#161;Me muero de ganas de verte!

Y tambi&#233;n para Paul,

Pese a que no soporta los musicales.



Estaba decidida a impedir que el archiconocido vizconde sedujera a su hermana. Pero, &#191;y si la seduc&#237;a a ella en su lugar?



Pr&#243;logo







Anthony Bridgerton siempre supo que morir&#237;a joven.

Oh, pero no de ni&#241;o. El peque&#241;o Anthony nunca hab&#237;a tenido motivos para pensar en su propia mortalidad. Sus primeros a&#241;os hab&#237;an sido la envidia de cualquier muchacho de su edad, una existencia perfecta desde el mismo d&#237;a de su nacimiento.

Cierto que Anthony era el heredero de un antiguo y rico vizcondado, pero lord y lady Bridgerton, a diferencia de la mayor&#237;a de parejas aristocr&#225;ticas, estaban muy enamorados, y el nacimiento de su hijo no fue recibido como la llegada de un heredero sino como la de un hijo.

Por lo tanto no hubo m&#225;s fiestas ni actos sociales, no hubo m&#225;s celebraciones que la de una madre y un padre contemplando maravillados a su reto&#241;o.

Los Bridgerton eran padres j&#243;venes pero sensatos -Edmund apenas ten&#237;a veinte a&#241;os y Violet s&#243;lo dieciocho  y tambi&#233;n eran padres fuertes que quer&#237;an a su hijo con un fervor e intensidad poco com&#250;n en su c&#237;rculo social. Para gran horror de la madre de Violet, &#233;sta insisti&#243; en cuidar ella misma del muchacho. Edmund por su parte nunca hab&#237;a aceptado la actitud imperante entre la aristocracia seg&#250;n la cual los padres no deb&#237;an ver ni o&#237;r a sus hijos. Se llevaba al ni&#241;o a sus largas caminatas por los campos de Kent, le hablaba de filosof&#237;a y de poes&#237;a incluso antes de que el peque&#241;o entendiera sus palabras, y cada noche le contaba un cuento antes de dormir.

Con una pareja tan joven y tan enamorada, para nadie fue una sorpresa que justo dos a&#241;os despu&#233;s del nacimiento de Anthony se sumara a &#233;ste un hermano m&#225;s peque&#241;o, a quien llamaron Benedict. Edmund hizo los ajustes necesarios en su rutina diaria para poder llevar a sus dos hijos con &#233;l en sus excursiones; se paso una semana metido en los establos trabajando con su curtidor para idear una mochila especial que sostuviera a Anthony a su espalda y que al mismo tiempo le permitiera llevar en los brazos a su peque&#241;o Benedict.

Caminaban a trav&#233;s de campos y riachuelos y &#233;l les hablaba de cosas maravillosas, de flores perfectas y de cielos azules y claros, de caballeros con relucientes armaduras y damiselas afligidas. Violet se echaba a re&#237;r cuando los tres regresaban con el pelo despeinado por el viento, ba&#241;ados por el sol, y Edmund dec&#237;a:

&#191;Veis? Aqu&#237; est&#225; nuestra damisela afligida. Est&#225; claro que tenemos que salvarla.

Y Anthony se arrojaba a los brazos de su madre y le dec&#237;a entre risas que la proteger&#237;a del drag&#243;n que hab&#237;a visto arrojando fuego por la boca justo a dos millas de aqu&#237;, en el camino del pueblo.

&#191;A dos millas de aqu&#237;, en el camino del pueblo?  preguntaba Violet bajando la voz, esforz&#225;ndose porque sus palabras sonaran cargadas de horror-. Dios bendito, &#191;qu&#233; har&#237;a yo sin tres hombres fuertes para protegerme?

Benedict es un beb&#233; -contestaba Anthony.

Pero crecer&#225; -le aclaraba siempre ella mientras le alborotaba el cabello- igual que has hecho t&#250;. E igual que continuar&#225;s haciendo.

Aunque Edmund siempre trataba a los ni&#241;os con id&#233;ntico afecto y devoci&#243;n, cuando a &#250;ltima hora de la noche Anthony sosten&#237;a contra su pecho el reloj de bolsillo de los Bridgerton (que le hab&#237;a regalado por su octavo cumplea&#241;os su padre, quien a su vez lo hab&#237;a recibido de su padre, tambi&#233;n por su octavo cumplea&#241;os), al muchacho le gustaba pensar que su relaci&#243;n era un poco especial. No porque Edmund le quisiera m&#225;s a &#233;l. A aquellas alturas los ni&#241;os Bridgerton ya eran cuatro (Colin y Daphne hab&#237;an llegado muy seguidos), y Anthony sab&#237;a bien que todos eran muy queridos.

No, a Anthony le gustaba pensar que su relaci&#243;n con su padre era especial porque le conoc&#237;a desde hac&#237;a m&#225;s tiempo. As&#237; de sencillo. Al fin y al cabo, no importaba cu&#225;nto hiciera que Benedict conociera a su padre, Anthony siempre le llevar&#237;a dos a&#241;os de ventaja. Y seis a Colin. Y en cuanto a Daphne, bien, aparte del hecho de que era una ni&#241;a (qu&#233; horror!), conoc&#237;a a su padre desde hac&#237;a ocho a&#241;os menos que &#233;l y siempre ser&#237;a as&#237;, le gustaba recordarse a s&#237; mismo.

Edmund Bridgerton, en pocas palabras, ocupaba el mism&#237;simo centro del mundo de Anthony. Era alto, de hombros anchos y cabalgaba a caballo como si hubiera nacido sobre la silla. Siempre sab&#237;a las respuestas a las preguntas de aritm&#233;tica (incluso las que su tutor desconoc&#237;a), no pon&#237;a pegas a que sus hijos tuvieran una caba&#241;a en los &#225;rboles (por eso fue &#233;l mismo quien la construy&#243;), y ten&#237;a esa clase de risa que calienta un cuerpo desde dentro hacia afuera.

Edmund ense&#241;&#243; a montar a Anthony. Ense&#241;&#243; a Anthony a disparar. Le ense&#241;&#243; a nadar. Le llev&#243; &#233;l mismo a Eton, en vez de enviarlo en un carruaje con sirvientes, que fue como llegaron la mayor&#237;a de futuros amigos de Anthony. Y cuando pill&#243; a Anthony observando con mirada nerviosa el colegio que iba a convertirse en su nuevo hogar, mantuvo una charla &#237;ntima con su hijo mayor para asegurarle que todo ir&#237;a bien.

Y as&#237; fue. Anthony sab&#237;a que no pod&#237;a ser de otra manera. Al fin y al cabo, su padre nunca ment&#237;a.

Anthony adoraba a su madre. Diablos, sin duda ser&#237;a capaz de arrancarse el brazo a mordiscos si aquello sirviera para verla a salvo. Pero todo lo que el muchacho hac&#237;a mientras crec&#237;a, todos sus logros, cada sue&#241;o, cada una de sus metas y esperanzas todo era por su padre.

Y luego, de repente, un d&#237;a, todo cambi&#243;. Qu&#233; curioso, reflexion&#243; a posteriori, c&#243;mo la vida pod&#237;a alterarse en un instante, c&#243;mo en tal minuto las cosas eran de cierto modo y al siguiente sencillamente no.

Sucedi&#243; cuando Anthony ten&#237;a dieciocho a&#241;os, hab&#237;a vuelto a casa para pasar el verano y prepararse para su primer a&#241;o en Oxford. Iba a entrar en el All Souls College, igual que su padre antes que &#233;l, y su existencia era todo lo prometedora y resplandeciente que un joven de dieciocho a&#241;os tiene derecho a desear. Hab&#237;a descubierto a las mujeres y, algo tal vez m&#225;s maravilloso, las mujeres le hab&#237;an descubierto a &#233;l. Sus padres segu&#237;an reproduci&#233;ndose felizmente y hab&#237;an a&#241;adido a la familia a Eloise, Francesca y Gregory. Anthony hac&#237;a todo lo posible para no entornar los ojos cada vez que se cruzaba con su madre por el pasillo, &#161;embarazada de su octavo hijo! En opini&#243;n de Anthony, todo aquello resultaba bastante impropio -tener hijos a la edad de sus padres  pero se guardaba sus opiniones para s&#237;.

&#191;Qui&#233;n era &#233;l para poner en duda la prudencia de Edmund? Tal vez &#233;l mismo querr&#237;a tambi&#233;n tener m&#225;s hijos a la madura edad de treinta y ocho.

Cuando Anthony se enter&#243; ya era &#250;ltima hora de la tarde. Regresaba de una larga y dura cabalgada con Benedict y acababa de entrar por la puerta principal de Aubrey Hall, el hogar ancestral de los Bridgerton, cuando vio a su hermana de diez a&#241;os sentada en el suelo. Benedict estaba a&#250;n en los establos pues hab&#237;a perdido una tonta apuesta con Anthony que le exig&#237;a cepillar ambos caballos de arriba abajo.

Anthony se par&#243; en seco al ver a Daphne. Era sin duda inusual que su hermana estuviera sentada en medio del suelo en el vest&#237;bulo principal. Era incluso m&#225;s inusual que estuviera llorando.

Daphne nunca lloraba.

Daff -le dijo con vacilaci&#243;n, era demasiado joven para saber qu&#233; hacer con una f&#233;mina llorosa y se preguntaba si alguna vez aprender&#237;a-, &#191;qu&#233;?

Pero antes de que pudiera acabar la pregunta, Daphne levant&#243; la cabeza y el tremendo sufrimiento en aquellos grandes ojos marrones atraves&#243; a Anthony como un cuchillo. Dio un paso tambaleante hacia atr&#225;s pues sab&#237;a que algo hab&#237;a pasado, algo terrible.

Ha muerto -susurr&#243; Daphne-. Pap&#225; ha muerto.

Durante un momento, Anthony tuvo el convencimiento de que hab&#237;a o&#237;do mal. Su padre no pod&#237;a haber muerto. Otras personas mor&#237;an j&#243;venes como el t&#237;o Hugo, pero el t&#237;o Hugo era peque&#241;o y d&#233;bil. Bueno, al menos m&#225;s peque&#241;o y m&#225;s d&#233;bil que Edmund.

Te equivocas  le dijo a Daphne -. Tienes que estar equivocada.

La ni&#241;a sacudi&#243; la cabeza.

Me lo ha dicho Eloise. Le ha ha sido una

Anthony sab&#237;a que no deb&#237;a coger y zarandear a su hermana sollozante, pero no pudo contenerse.

&#191;Que ha sido qu&#233;, Daphne?

Una abeja -susurr&#243;-. Le ha picado una abeja.

Por un instante, lo &#250;nico que Anthony pudo hacer fue mirarla con fijeza. Finalmente con voz &#225;spera y apenas reconocible dijo:

Un hombre no se muere por la picadura de una abeja, Daphne.

La ni&#241;a no dijo nada, continu&#243; all&#237;, sentada en el suelo. Su garganta se agitaba temblorosa mientras intentaba contener las l&#225;grimas.

Ya le han picado antes -a&#241;adi&#243; Anthony elevando el volumen de voz-. Yo estaba con &#233;l una vez. Nos picaron a los dos. Nos encontramos un panal. A m&#237; me pic&#243; en el hombro. -De forma instintiva, subi&#243; la mano para tocarse el punto en que la abeja le hab&#237;a picado tantos a&#241;os atr&#225;s. Y a&#241;adi&#243; en un susurr&#243;-: A &#233;l le pic&#243; en el brazo.

Daphne le miraba con fijeza y con una inquietante expresi&#243;n de perplejidad.

No le pas&#243; nada -insisti&#243; Anthony. Pod&#237;a o&#237;r el p&#225;nico en su voz y sab&#237;a que estaba asustando a su hermana, pero era incapaz de controlarlo-. &#161;Un hombre no puede morir por una picadura de abeja!

Daphne sacudi&#243; la cabeza, de pronto sus ojos oscuros parec&#237;an los de alguien cien a&#241;os mayor.

Ha sido una abeja -dijo con voz hueca-. Eloise lo vio. En un momento estaba all&#237; de pie y al siguiente estaba estaba

Anthony sinti&#243; que algo muy extra&#241;o crec&#237;a dentro de &#233;l, como si sus m&#250;sculos estuvieran a punto de saltar de su piel.

Al siguiente estaba &#191;qu&#233;, Daphne?

Muerto. -Parec&#237;a desconcertada por aquella palabra, tan desconcertada como se sent&#237;a &#233;l.

Anthony dej&#243; a Daphne sentada en el vest&#237;bulo y subi&#243; los pelda&#241;os de la escalera de tres en tres para ir al dormitorio de sus padres. Seguro que su padre no estaba muerto. Un hombre no pod&#237;a morirse de una picadura de abeja. Era imposible. Una completa locura. Edmund Bridgerton era joven, era fuerte. Era alto y de hombros anchos, ten&#237;a una musculatura poderosa y, por Dios, ninguna abeja insignificante pod&#237;a haberle derribado.

Pero cuando Anthony lleg&#243; al pasillo del piso superior, pudo detectar por el silencio de la docena m&#225;s o menos de criados inm&#243;viles que la situaci&#243;n era nefasta.

Y sus rostros de l&#225;stima aquella l&#225;stima en sus rostros le obsesionar&#237;a el resto de su vida.

Pens&#243; que tendr&#237;a que empujarles para que le permitieran entrar en la habitaci&#243;n de sus padres, pero los criados se apartaron como si fueran gotas del Mar Rojo, y cuando Anthony abri&#243; la puerta de par en par, supo la verdad.

Su madre estaba sentada sobre el borde la cama, sin llorar, sin tan siquiera emitir un sonido, tan s&#243;lo sosten&#237;a la mano de su padre mientras se balanceaba hacia delante y atr&#225;s.

Su padre estaba inm&#243;vil. Inm&#243;vil como

Anthony ni siquiera quer&#237;a pensar en aquella palabra.

&#191;Mam&#225;? -llam&#243; con voz entrecortada. No la llamaba as&#237; desde hac&#237;a a&#241;os; hab&#237;a sido madre desde que march&#243; a Eton.

Ella se volvi&#243;, despacio, como si oyera su voz a trav&#233;s de un largo, largo t&#250;nel.

&#191;Qu&#233; ha sucedido? -pregunt&#243; Anthony en un susurro.

Ella sacudi&#243; la cabeza, con la mirada por completo distante.

No s&#233; -contest&#243;. Sus labios se quedaron separados unos dos cent&#237;metros, como si quisiera decir algo m&#225;s y luego hubiera olvidado hacerlo.

Anthony se adelant&#243; un paso con movimiento torpe e irregular.

Ha muerto -susurr&#243; finalmente Violet-. Ha muerto y yo oh, Dios, yo -Se llev&#243; una mano al vientre, hinchado y redondo por el embarazo-. Se lo dije, oh, Anthony, se lo dije

Parec&#237;a que fuera a hacerse a&#241;icos desde dentro hacia fuera. Anthony se trag&#243; las l&#225;grimas que le quemaban los ojos y le escoc&#237;an la garganta y se fue al lado de su madre.

Tranquila, mam&#225; -dijo.

Pero sab&#237;a que no era as&#237; de sencillo.

Le dije que ten&#237;a que ser el &#250;ltimo -solt&#243; entre jadeos, sollozando contra el hombro de su hijo-. Le dije que no pod&#237;a quedarme otra vez embarazada y que tendr&#237;amos que tener cuidado y oh, Dios, Anthony, lo que dar&#237;a por tenerlo otra vez aqu&#237; y darle otro hijo. No lo entiendo. Es que no lo entiendo

Anthony la abraz&#243; mientras ella lloraba. Sin decir nada. Parec&#237;a in&#250;til intentar encontrar alguna palabra que se correspondiera con la devastaci&#243;n en aquel coraz&#243;n.

&#201;l tampoco lo entend&#237;a.


M&#225;s tarde aquella misma noche llegaron los m&#233;dicos, quienes manifestaron su perplejidad. Hab&#237;an o&#237;do hablar de cosas de este tipo, pero en alguien tan joven y fuerte &#201;l era tan vital, de una naturaleza tan poderosa; nadie pod&#237;a haberlo imaginado. Era cierto que el hermano menor del vizconde, Hugo, hab&#237;a muerto de forma bastante repentina el a&#241;o anterior, pero estas cosas no ven&#237;an necesariamente de familia y, aparte, aunque Hugo tambi&#233;n hab&#237;a muerto al aire libre, nadie hab&#237;a advertido que le picara una abeja.

Pero, claro, tambi&#233;n era cierto que nadie estaba mirando. Nadie pod&#237;a haberlo sabido, repet&#237;an los m&#233;dicos una y otra vez, hasta que Anthony sinti&#243; ganas de estrangularlos a todos. Tras un buen rato, consigui&#243; que se fueran de la casa y consigui&#243; acostar a su madre. Tuvieron que llevarla a una habitaci&#243;n desocupada. A Violet le perturbaba la idea de dormir en la cama que hab&#237;a compartido durante tantos a&#241;os con Edmund. Anthony tambi&#233;n consigui&#243; mandar a la cama a sus seis hermanos, dici&#233;ndoles que por la ma&#241;ana tendr&#237;an que hablar todos ellos, que todo iba a ir bien y que se ocupar&#237;a de ellos como le habr&#237;a gustado a su padre.

Luego entr&#243; en la habitaci&#243;n en la que a&#250;n yac&#237;a el cuerpo de su padre y se qued&#243; mir&#225;ndolo. Le mir&#243; y le mir&#243;, con fijeza, durante horas, sin apenas parpadear.

Y cuando sali&#243; de la habitaci&#243;n, lo hizo con una visi&#243;n nueva de su propia vida, una nueva noci&#243;n de su propia mortalidad.

Edmund Bridgerton hab&#237;a muerto a los treinta y ocho a&#241;os de edad. Y Anthony simplemente no pod&#237;a imaginarse superar a su padre en nada, ni siquiera en a&#241;os.



Cap&#237;tulo 1

El tema de los mujeriegos se ha tratado con anterioridad en esta columna, y Esta Autora ha llegado a la conclusi&#243;n de que hay mujeriegos y Mujeriegos.

Anthony Bridgerton es un Mujeriego.

Un mujeriego (con min&#250;scula) es joven e inmaduro. Hace alarde de sus haza&#241;as, se comporta con suma imbecilidad y se cree peligroso para las mujeres.

Un Mujeriego (con may&#250;scula) sabe que es peligroso para las mujeres.

No hace alarde de sus haza&#241;as porque no siente ninguna necesidad. Sabe que tanto hombres como mujeres murmurar&#225;n sobre &#233;l. Sabe qui&#233;n es y qu&#233; ha hecho; los dem&#225;s cuentos son superfluos.

No se comporta como un idiota por la sencilla raz&#243;n de que no lo es (no m&#225;s de lo que debe esperarse de todos los miembros del g&#233;nero masculino). Tiene poca paciencia con las debilidades de la sociedad, y con toda franqueza, la mayor&#237;a de las veces Esta Autora no puede decir que le culpe.

Y si eso no describe a la perfecci&#243;n al vizconde de Bridgerton  sin duda el soltero m&#225;s cotizado de esta temporada-, Esta Autora dejar&#225; Su pluma de inmediato. La &#250;nica pregunta es: &#191;ser&#225; 1814 la temporada en la que por fin sucumba a la exquisita dicha del matrimonio?

Esta Autora piensa

que no.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

20 de abril de 1814


Por favor, d&#233;jame que lo adivine -dijo Kate Sheffield a toda la habitaci&#243;n-, otra vez ha escrito sobre el vizconde Bridgerton.

Su hermanastra Edwina, a la que llevaba casi cuatro a&#241;os, alz&#243; la vista desde detr&#225;s del diario de una sola hoja.

&#191;C&#243;mo lo sabes?

Porque se te escapa la risa como a una loca.

Edwina solt&#243; una risita que sacudi&#243; el sof&#225; de damasco azul en el que las dos estaban sentadas.

&#191;Lo ves?  continu&#243; Kate d&#225;ndole un codazo en el brazo -. Siempre te r&#237;es cuando escribe de alg&#250;n libertino reprochable. -Pero Kate esboz&#243; una sonrisa. Pocas cosas le gustaban m&#225;s que tomar el pelo a su hermana. De buenas, por supuesto.

Mary Sheffield, la madre de Edwina y madrastra de Kate desde hac&#237;a casi dieciocho a&#241;os alz&#243; la vista un instante de su bordado y se subi&#243; las gafas un poco m&#225;s por el caballete de la nariz.

&#191;De qu&#233; os re&#237;s vosotras dos?

A Kate le ha dado un pronto porque lady Confidencia est&#225; escribiendo otra vez sobre ese vizconde tarambana  explic&#243; Edwina.

No me ha dado ning&#250;n pronto -dijo Kate, aunque nadie le hizo caso.

&#191;Bridgerton? -pregunt&#243; Mary con aire distra&#237;do.

Edwina asinti&#243;.

S&#237;.

Siempre escribe sobre &#233;l.

Creo que la verdad es que le gusta escribir sobre mujeriegos-coment&#243; Edwina.

Por supuesto que le gusta -replic&#243; Kate-. Si escribiera sobre gente aburrida, nadie comprar&#237;a su peri&#243;dico.

Eso no es cierto -contest&#243; Edwina-. La semana pasada sin ir m&#225;s lejos escribi&#243; sobre nosotras, y Dios sabe que no somos la gente m&#225;s interesante de Londres.

Kate sonri&#243; ante la ingenuidad de su hermana. Kate y Mary tal vez no fueran las personas m&#225;s interesantes de Londres, pero Edwina, con su cabello color mantequilla y sus ojos de aquel azul sorprendentemente claro, ya hab&#237;a sido nombrada la Incomparable de 1814. Por otro lado, Kate, con su vulgar pelo marr&#243;n y ojos del mismo color, era referida por lo general como la hermana mayor de la Incomparable.

Supon&#237;a que hab&#237;a peores apelativos. Al menos, todav&#237;a nadie hab&#237;a empezado a llamarla la hermana solterona de la Incomparable, algo que se aproximaba a la verdad much&#237;simo m&#225;s de lo que cualquiera de los Sheffield quisiera admitir. Con veinte a&#241;os (casi veintiuno, puestos a ser escrupulosamente sinceros al respecto), Kate ya estaba un poco entradita en a&#241;os para disfrutar de su primera temporada en Londres.

Pero, en realidad, no hab&#237;a habido otra opci&#243;n. La familia Sheffield no era rica ni siquiera en vida del padre de Kate, y desde su muerte cinco a&#241;os atr&#225;s se hab&#237;an visto obligadas a economizar aun m&#225;s. Si bien era cierto que su situaci&#243;n no era para ingresar en la casa de caridad, ten&#237;an que mirar cada penique y cada libra.

Con tales apuros econ&#243;micos, las Sheffield s&#243;lo podr&#237;an juntar los fondos para pagar un &#250;nico viaje a Londres. Alquilar una casa -y un carruaje- y contratar el m&#237;nimo necesario de criados para pasar la temporada costaba dinero. M&#225;s del que pod&#237;an permitirse gastar dos veces. Por consiguiente, tuvieron que ahorrar durante cinco a&#241;os enteritos para poder permitirse este viaje a Londres. Y si las chicas no ten&#237;an &#233;xito en el Mercado Matrimonial, bien, nadie iba a encerrarles en la prisi&#243;n de morosos, pero tendr&#237;an que contentarse con una vida discreta de digna escasez en alguna peque&#241;a y encantadora casita en Somerset.

Por lo tanto las dos muchachas se vieron obligadas a hacer su debut el mismo a&#241;o. Hab&#237;an decidido que el momento m&#225;s l&#243;gico ser&#237;a cuando Edwina cumpliera los diecisiete y Kate casi tuviera veintiuno. A Mary le habr&#237;a gustado esperar hasta que Edwina tuviera dieciocho y fuera un poco m&#225;s madura, pero entonces Kate tendr&#237;a casi veintid&#243;s, y cielos, &#191;qui&#233;n querr&#237;a casarse entonces con ella?

Kate sonri&#243; con gesto ir&#243;nico. Ni siquiera hab&#237;a querido una tem porada en Londres. Desde el principio sab&#237;a que no era el tipo de chica que atra&#237;a la atenci&#243;n de la aristocracia m&#225;s elitista. No era lo suficientemente guapa como para compensar la falta de dote, y nunca hab&#237;a aprendido a sonre&#237;r, a moverse con afectaci&#243;n, caminar con delicadeza y todas esas cosas que otras chicas parec&#237;an saber desde la cuna. La propia Edwina sab&#237;a de alg&#250;n modo c&#243;mo estar de pie, caminar y suspirar para que los hombres se disputaran a golpes el honor de ayudarla a cruzar la calle, pese a no ser ninguna inv&#225;lida.

Kate, por otra parte, siempre sobresal&#237;a por su altura y hombros erguidos; era incapaz de permanecer sentada quieta aunque su vida dependiera de ello y caminaba siempre como si participara en una carrera. &#191;Y por qu&#233; no?, se preguntaba. Si una iba a alg&#250;n sitio, &#191;qu&#233; sentido ten&#237;a no intentar llegar a aquel punto lo m&#225;s r&#225;pido posible?

En cuanto a la actual temporada en Londres, ni siquiera la ciudad le gustaba demasiado. Oh, se lo estaba pasando bastante bien y hab&#237;a conocido a unas cuantas personas agradables, pero todo aquello parec&#237;a una horrible p&#233;rdida de dinero para una joven que se habr&#237;a quedado tan contenta permaneciendo en el campo y encontrando all&#237; a alg&#250;n hombre formal que quisiera casarse con ella.

Pero Mary no quer&#237;a saber nada de todo eso.

Cuando me cas&#233; con tu padre -dec&#237;a- jur&#233; quererte y criarte con todo el cari&#241;o y atenci&#243;n que le dar&#237;a a mi propia hija.

Kate hab&#237;a conseguido introducir tan s&#243;lo un &#250;nico Pero antes de que Mary siguiera adelante:

Tengo una responsabilidad tambi&#233;n con tu pobre madre, Dios la guarde en paz. Parte de esa responsabilidad es verte felizmente casada y con el futuro asegurado.

En el campo tambi&#233;n podr&#237;as yerme felizmente casada y con el futuro asegurado -hab&#237;a replicado Kate.

Mary rebati&#243;:

En Londres hay m&#225;s hombres entre los que escoger.

Tras lo cual Edwina se hab&#237;a sumado a la conversaci&#243;n y hab&#237;a insistido en que se sentir&#237;a del todo desdichada sin ella, y puesto que Kate nunca pod&#237;a soportar ver a su hermana infeliz, su destino qued&#243; escrito.

De modo que aqu&#237; estaba ella, sentada en un sal&#243;n un poco ajado en una casa alquilada de un sector de Londres casi elegante y

Mir&#243; a su alrededor con aire travieso.

porque estaba a punto de arrebatarle a su hermana el diario que sosten&#237;a en las manos.

&#161;Kate! -chill&#243; Edwina. Los ojos se le sal&#237;an de las &#243;rbitas mientras miraba el peque&#241;o tri&#225;ngulo de papel que le hab&#237;a quedado entre el pulgar y el &#237;ndice de la mano derecha-. &#161;A&#250;n no hab&#237;a acabado!

Llevas una eternidad ley&#233;ndolo -dijo Kate con una mueca traviesa-. Aparte, quiero ver qu&#233; tiene que decir hoy del vizconde de Bridgerton.

Los ojos de Edwina, que muchas veces eran comparados con los pl&#225;cidos lagos escoceses, se encendieron con picard&#237;a.

Te interesa much&#237;simo el vizconde, Kate. &#191;Hay alguna cosa que no nos cuentas?

No seas tonta. Ni siquiera le conozco. Y si le conociera, es probable que saliese corriendo en direcci&#243;n contraria. Es justo el tipo de hombre que nosotras dos deber&#237;amos evitar a toda costa. Seguro que es capaz de camelar a un iceberg.

&#161;Kate! -exclam&#243; Mary.

Kate puso una mueca. Hab&#237;a olvidado que su madrastra estaba escuchando.

Pues es verdad -a&#241;adi&#243;-. He o&#237;do decir que ha tenido m&#225;s amantes que yo cumplea&#241;os.

Mary la mir&#243; durante unos pocos segundos como si intentara decidir si quer&#237;a responder o no. Luego dijo por fin:

No es que &#233;ste sea un tema apropiado para tus o&#237;dos, pero muchos hombres las tienen.

Oh. -Kate se sonroj&#243;. Pocas cosas le hac&#237;an menos gracia que el hecho de que la contradijeran cuando intentaba hacer una observaci&#243;n importante-. Bien, entonces, &#233;l tiene el doble. Sea lo que sea, es mucho m&#225;s promiscuo que la mayor&#237;a de se&#241;ores, y no es precisamente el tipo de hombre que Edwina deber&#237;a permitir que la cortejara.

T&#250; tambi&#233;n est&#225;s disfrutando de la temporada -le record&#243; Mary.

Kate le lanz&#243; a Mary la m&#225;s sarc&#225;stica de las miradas. Todas ellas sab&#237;an que si el vizconde decid&#237;a cortejar a una Sheffield, no ser&#237;a a Kate.

No creo que ese diario diga algo que vaya a alterar tu opini&#243;n-coment&#243; Edwina encogi&#233;ndose de hombros mientras se inclinaba hacia Kate para poder ver mejor el peri&#243;dico-. No dice gran cosa sobre &#233;l, a decir verdad. M&#225;s bien es un tratado sobre el tema de los libertinos.

Los ojos de Kate recorrieron las palabras impresas.

Mmf -dijo con su expresi&#243;n favorita de desd&#233;n-. Apuesto a que tiene raz&#243;n. Es probable que no se retire este a&#241;o.

Siempre crees que lady Confidencia tiene raz&#243;n -murmur&#243; Mary con una sonrisa.

Por lo general es as&#237; -contest&#243; Kate-. Tienes que admitir que para ser una columnista de cotilleo, da muestras de una sensatez remarcable. Sin duda, hasta ahora ha acertado en su valoraci&#243;n de todas las personas que he conocido en Londres.

Deber&#237;as formarte tus propias opiniones, Kate -dijo Mary en tono alegre-. No es propio de ti basar tus opiniones en una columna de cotilleo.

Kate sab&#237;a que su madrastra ten&#237;a raz&#243;n, pero no quer&#237;a admitirlo, y por lo tanto solt&#243; otro mmf y volvi&#243; la atenci&#243;n al diario que ten&#237;a en las manos.

Confidencia era sin duda la lectura m&#225;s interesante de todo Londres. Kate no estaba del todo segura cu&#225;ndo hab&#237;a empezado la columna de cotilleo, en alg&#250;n momento del a&#241;o anterior seg&#250;n hab&#237;a o&#237;do. De todos modos, hab&#237;a algo seguro: fuese qui&#233;n fuese lady Confidencia (y nadie lo sab&#237;a en realidad) era un miembro de la aristocracia m&#225;s selecta y estaba muy bien relacionada. Ten&#237;a que ser as&#237;. Ning&#250;n simple intruso podr&#237;a destapar todos los chismorreos que imprim&#237;a en su columna cada lunes, mi&#233;rcoles y viernes.

Lady Confidencia siempre ten&#237;a los &#250;ltimos on-dits y, a diferencia de otros columnistas, no vacilaba en utilizar los nombres completos de las personas. La semana pasada, por ejemplo, tras decidir que a Kate no le quedaba bien el amarillo, escribi&#243; con la claridad de la luz del d&#237;a: El color amarillo hace que la morena se&#241;orita Katharine Sheffield parezca un narciso chamuscado.

Kate no le dio importancia al insulto. Hab&#237;a o&#237;do decir en m&#225;s de una ocasi&#243;n que uno no pod&#237;a considerarse alguien de la sociedad hasta que lady Confidencia le dedicara un insulto. Incluso Edwina, quien ten&#237;a un gran &#233;xito social en opini&#243;n de todo el mundo, se hab&#237;a sentido celosa de que Kate hubiera sido objeto del honor del insulto.

Y pese a que Kate segu&#237;a sin querer pasar en Londres la temporada, se imagin&#243; que, ya que ten&#237;a que participar en el torbellino social, mejor intentar no ser un total fracaso. Si recibir un insulto en una columna de cotilleo iba a ser su &#250;nico s&#237;ntoma de &#233;xito, pues entonces bienvenido fuera. Kate conoc&#237;a sus limitaciones.

Ahora, cada vez que Penelope Featherington se jactaba de que lady Confidencia la hab&#237;a comparado con un c&#237;trico demasiado maduro con su vestido de sat&#233;n mandarina, Kate pod&#237;a sacudir el brazo y suspirar con gran dramatismo: S&#237;, bueno, yo soy un narciso chamusado.

Alg&#250;n d&#237;a -anunci&#243; Mary de s&#250;bito mientras se empujaba los lentes una vez m&#225;s con el dedo &#237;ndice- alguien va a descubrir la verdadera identidad de esa mujer, y entonces tendr&#225; un problema serio.

Edwina mir&#243; a su madre con inter&#233;s.

&#191;De verdad crees que alguien va a descubrirla? Ha sido capaz de mantener el secreto durante un a&#241;o.

Algo as&#237; no puede permanecer en secreto eternamente -respondi&#243; Mary. Pinch&#243; el bordado con su aguja y tir&#243; de una larga hebra de hilo amarillo a trav&#233;s del tejido-. Tomad nota de mis palabras. Todo se desvelar&#225; m&#225;s tarde o m&#225;s temprano, y cuando suceda saltar&#225; un esc&#225;ndalo de tales dimensiones que jam&#225;s antes habr&#233;is conocido algo parecido.

Bien, si yo supiera qui&#233;n es -anunci&#243; Kate al tiempo que pasaba a la p&#225;gina dos del diario de una sola hoja- es probable que la convirtiera en mi mejor amiga. Es endiabladamente divertida. Y digan lo que digan, casi siempre est&#225; en lo cierto.

Justo en ese momento, Newton, el corgi de Kate, un poco pasado de peso, entr&#243; trotando en la habitaci&#243;n.

&#191;No se supon&#237;a que ese perro deber&#237;a quedarse fuera?  pregunt&#243; Mary -. &#161;Kate! -chill&#243; a continuaci&#243;n cuando el perro se fue directo a sus pies y empez&#243; a jadear como si esperara un beso.

Newton, ven aqu&#237; ahora mismo -orden&#243; su ama.

El perro mir&#243; con anhelo a Mary, luego se fue caminando hasta Kate, se subi&#243; al sof&#225; y le puso las patas delanteras sobre el regazo.

Te est&#225; llenando de pelo -dijo Edwina.

Kate se encogi&#243; de hombros mientras acariciaba el espeso pelaje color caramelo.

No me importa.

Edwina suspir&#243;, pero estir&#243; la mano y dio tambi&#233;n una r&#225;pida palmadita a Newton.

&#191;Y qu&#233; m&#225;s cuenta? -pregunt&#243;, inclin&#225;ndose hacia delante con inter&#233;s-. No he podido llegar ni a la p&#225;gina dos.

Kate le sonri&#243; a su hermana con sarcasmo.

No gran cosa. Algo sobre el duque y la duquesa de Hastings, quienes por lo visto llegaron a la ciudad a principios de semana; una lista de las viandas en el baile de lady Danbury, que calific&#243; de sorprendentemente deliciosas; y una descripci&#243;n bastante desgraciada del vestido de la se&#241;ora Featherington el pasado lunes.

Edwina frunci&#243; el ce&#241;o.

Parece tom&#225;rsela bastante con los Featherington.

Y no es de extra&#241;ar -dijo Mary, quien dej&#243; su bordado para levantarse-. Esa mujer no sabr&#237;a escoger el color del vestido de sus hijas aunque tuviera todo un arco iris a su alrededor.

&#161;Madre! -exclam&#243; Edwina.

Kate se tap&#243; la boca con la palma para intentar no re&#237;rse. Era raro que Mary se pronunciara de una manera tan dogm&#225;tica, pero cuando lo hac&#237;a siempre sal&#237;a con afirmaciones maravillosas.

Bien, es la verdad. Se empe&#241;a en vestir a su hija menor de naranja. Cualquiera puede darse cuenta de que esa pobre muchacha necesita un azul o un verde menta.

T&#250; me vestiste de amarillo -le record&#243; Kate.

Y siento haberlo hecho. Eso me ense&#241;ar&#225; a no hacer caso de las dependientas. Nunca deb&#237; haber dudado de mi propio criterio. Lo que haremos ser&#225; arreglar ese vestido para Edwina.

Puesto que Edwina le llegaba a su hermana a la altura del hombro y su color de pelo era varios tonos m&#225;s delicados que ios de Kate, esto no ser&#237;a problema.

Cuando lo hag&#225;is -dijo Kate volvi&#233;ndose a su hermana- aseguraos de eliminar el volante de la manga. Es una distracci&#243;n horrorosa. Y pica. Estuve a punto de arrancarlo all&#237; mismo en el baile de los Ashbourne.

Mary entorn&#243; los ojos.

Estoy sorprendida y al mismo tiempo agradecida de que te dignaras a comedirte.

Yo estoy sorprendida pero no agradecida -dijo Edwina con una sonrisa maliciosa-. Pensad s&#243;lo en el jugo que le habr&#237;a sacado a eso lady Confidencia.

Ah, s&#237; -dijo Kate devolvi&#233;ndole la mueca-. Me lo imagino, El narciso chamuscado se arranca los p&#233;talos.

Me voy arriba -anunci&#243; Mary sacudiendo la cabeza al o&#237;r las gracias de sus hijas-. Intentad no olvidar que tenemos que asistir a una fiesta esta noche. Tal vez quer&#225;is, chicas, descansar un poco antes de salir. Estoy segura de que, una noche m&#225;s, regresaremos bastante tarde a casa.

Kate y Edwina asintieron y murmuraron sus promesas de tener aquello en cuenta mientras Mary recog&#237;a el bordado y sal&#237;a de la habitaci&#243;n. En cuanto se march&#243;, Edwina se volvi&#243; a Kate y le pregunt&#243;:

&#191;Has decidido qu&#233; vas a llevar hoy?

La gasa verde, creo. Deber&#237;a ir de blanco, lo s&#233;, pero temo que no me quede bien.

Si no vas de blanco -dijo Edwina por lealtad-, entonces yo tampoco lo har&#233;. Llevar&#233; la muselina azul.

Kate asinti&#243; con aprobaci&#243;n mientras volv&#237;a a hojear el diario que ten&#237;a en la mano, a la vez que intentaba sostener a Newton, que se hab&#237;a puesto patas arriba, colocado para que le frotaran la barriga.

Justo la semana pasada, el se&#241;or Berbrooke dijo que eras un &#225;ngel vestido de azul, por lo bien que le va este color a tus ojos.

Edwina pesta&#241;e&#243; llena de sorpresa.

&#191;El se&#241;or Berbrooke dijo eso? &#191;Te lo dijo a ti?

Kate volvi&#243; a alzar la vista.

Por supuesto. Todos tus pretendientes intentan trasmitir sus cumplidos a trav&#233;s de m&#237;.

&#191;Ah, s&#237;? &#191;Y por qu&#233; iban a hacerlo?

Kate sonri&#243; lentamente, con aire de indulgencia.

Bien, para tu conocimiento, Edwina, podr&#237;a tener algo que ver con cierta ocasi&#243;n en la que anunciaste a todo el p&#250;blico presente en la velada musical de los Smythe-Smith que nunca te casar&#237;as sin la aprobaci&#243;n de tu hermana.

Las mejillas de Edwina se sonrosaron un poco.

No fue a todo el p&#250;blico -balbuci&#243;.

Pues casi. La noticia se propag&#243; m&#225;s r&#225;pido que el fuego por los tejados. Yo ni siquiera estaba en la sala en ese momento y tard&#233; s&#243;lo dos minutos en enterarme.

Edwina cruz&#243; los brazos y solt&#243; un mmf que hizo que pareciera su hermana mayor.

Bien, es la verdad, o sea que no me importa qui&#233;n lo sepa. S&#233; que todo el mundo espera de m&#237; que haga una boda grandiosa y esplendorosa, pero no tengo que casarme con alguien que no se porte bien conmigo. Alguien con condiciones para impresionarte a ti sin duda ser&#237;a satisfactorio.

&#191;As&#237; que soy tan dif&#237;cil de impresionar?

Las dos hermanas se miraron la una a la otra y contestaron al un&#237;sono.

S&#237;.

Pero mientras Kate se re&#237;a junto con Edwina, creci&#243; en su interior una preocupante sensaci&#243;n de culpabilidad. Las tres Sheffield sab&#237;an que iba a ser Edwina la que conseguir&#237;a enganchar a un noble o la que lograr&#237;a casarse con una fortuna. Ser&#237;a Edwina quien garantizar&#237;a el futuro a su familia, y les permitiera salir de su digna escasez. Edwina era una belleza, mientras Kate era

Kate era Kate.

A Kate no le importaba. La belleza de Edwina era un hecho de la vida. Hac&#237;a tiempo que Kate hab&#237;a acabado por aceptar ciertas verdades. Kate nunca aprender&#237;a a bailar el vals sin ser ella la que intentara guiar a su pareja; siempre tendr&#237;a miedo de las tormentas el&#233;ctricas, por mucho que se repitiera que estaba siendo tonta; y se pusiera lo que se pusiera, no importaba c&#243;mo se peinara o aunque se pellizcara las mejillas, nunca estar&#237;a tan guapa como Edwina.

Por otro lado, Kate no estaba segura de si le gustar&#237;a recibir toda la atenci&#243;n de la que Edwina era objeto. Y estaba acabando por comprender que tampoco le deleitar&#237;a la responsabilidad de tener que hacer una buena boda para mantener a su madre y a su hermana.

Edwina -dijo Kate con voz suave y unos ojos que de repente se hab&#237;an tornado serios-, no tienes que casarte con alguien que no te guste. Eso lo sabes.

Edwina asinti&#243; y de repente parec&#237;a que fuera a llorar.

Si decides que no hay un solo caballero en Londres que no sea lo bastante bueno para ti, pues ya est&#225;. Regresaremos a Somerset y disfrutaremos de nuestra propia compa&#241;&#237;a, sin m&#225;s. De todos modos, no hay nadie con quien yo me lo pase mejor.

Ni yo -susurr&#243; Edwina.

Y si encuentras a un hombre que te haga perder el sentido, entonces Mary y yo estaremos encantadas. Tampoco tiene que preocuparte dejarnos a nosotras dos. Disfrutaremos la una de la compa&#241;&#237;a de la otra.

Es posible que t&#250; tambi&#233;n encuentres a alguien con quien casarte -indic&#243; Edwina.

Kate not&#243; que sus labios formaban una peque&#241;a sonrisa.

Es posible -concedi&#243;, aunque sab&#237;a que lo m&#225;s probable era que no fuera as&#237;. No quer&#237;a quedarse soltera para toda la vida, pero dudaba que fuera a encontrar un marido aqu&#237; en Londres-. Tal vez uno de tus pretendientes enfermos de amor recurra a m&#237; una vez que se percate de que eres inalcanzable -bromeo.

Edwina intent&#243; darle con el coj&#237;n.

No seas tonta.

&#161;Y no lo soy! -protest&#243; Kate. No lo era. Con toda franqueza, aqu&#233;lla parec&#237;a la v&#237;a m&#225;s probable para que ella encontrara un marido en la capital.

&#191;Sabes con qu&#233; tipo de hombre me gustar&#237;a casarme? -pregunt&#243; Edwina y de pronto puso ojos so&#241;adores.

Kate sacudi&#243; la cabeza.

Un intelectual.

&#191;Un intelectual?

Un erudito -dijo Edwina con firmeza.

Kate se aclar&#243; la garganta.

No estoy segura de que vayas a encontrar muchos de estos en la ciudad durante la temporada.

Lo s&#233;. -Edwina solt&#243; un peque&#241;o suspiro-. Pero lo cierto es que, y t&#250; lo sabes, aunque se supone que no deber&#237;a soltarlo en p&#250;blico, soy todo un rat&#243;n de biblioteca. Preferir&#237;a pasarme el d&#237;a entre libros que dando vueltas por Hyde Park. Creo que disfrutar&#237;a de la vida con un hombre que tambi&#233;n tuviera aspiraciones intelectuales.

Cierto. Hummm -La mente de Kate funcionaba con frenes&#237;. Tampoco era probable que Edwina encontrara a un intelectual en Somerset-. &#191;Sabes, Edwina? Podr&#237;a ser dif&#237;cil encontrar un verdadero erudito fuera de las ciudades universitarias. Tal vez tengas que contentarte con un hombre al le guste leer y aprender tanto como a ti.

Eso estar&#237;a bien -acept&#243; feliz Edwina-. Estar&#237;a muy contenta con un intelectual amateur.

Kate solt&#243; un suspiro de alivio. Sin duda podr&#237;an encontrar en Londres a alguien a quien le gustara leer.

&#191;Y sabes qu&#233;?  a&#241;adi&#243; Edwina -. Nunca te puedes fiar de las apariencias. Todo tipo de personas son intelectuales en sus ratos libres. Vaya, incluso el vizconde de Bridgerton, del que no deja de hablar lady Confidencia podr&#237;a ser en el fondo un erudito.

Cuidado con lo que dices, Edwina. No vas a tener nada que ver con el vizconde de Bridgerton. Todo el mundo sabe que es un mujeriego de la peor clase. De hecho, es el peor de los mujeriegos, y sanseacab&#243;. De todo Londres. &#161;De todo el pa&#237;s!

Lo s&#233;, s&#243;lo le estaba poniendo de ejemplo. Aparte, no es probable que escoja esposa este a&#241;o. Eso dice lady Confidencia, y t&#250; misma has dicho que casi siempre est&#225; en lo cierto.

Kate dio una palmadita en el brazo a su hermana.

No te preocupes. Te encontraremos un marido apropiado. Pero no, desde luego que no, &#161;no el vizconde de Bridgerton!


En aquel preciso momento, su tema de conversaci&#243;n se encontraba pasando el rato en Whites con dos de sus tres hermanos m&#225;s j&#243;venes, disfrutando de una copa por la tarde.

Anthony Bridgerton se recost&#243; en su sill&#243;n de cuero y contempl&#243; su whisky escoc&#233;s con expresi&#243;n pensativa mientras lo hac&#237;a girar. Luego anunci&#243;:

Estoy pensando en casarme.

Benedict Bridgerton, quien llevaba un rato entregado a un vicio que su madre detestaba -oscilar tambaleante sobre las dos patas traseras de su silla- se cay&#243; al suelo.

Colin Bridgerton se atragant&#243;.

Por suerte para Colin, Benedict volvi&#243; a incorporarse a tiempo para darle una sonora palmada en la espalda y mandar una aceituna verde volando por encima de la mesa.

Por poco alcanza la oreja de Anthony.

Anthony dej&#243; pasar aquella humillaci&#243;n sin comentarios. Era demasiado consciente de que su repentina declaraci&#243;n hab&#237;a provocado un poco de sorpresa.

Bueno, tal vez algo m&#225;s que un poco. Completa, total y absoluta, eran las palabras que vinieron a su mente.

Anthony sab&#237;a que no daba la imagen de un hombre que hab&#237;a sentado la cabeza. Hab&#237;a pasado la &#250;ltima d&#233;cada como un vividor de la peor clase, buscando placer donde pod&#237;a. Como bien sab&#237;a, la vida era corta y sin duda hab&#237;a que disfrutarla. Oh, desde luego que hab&#237;a mantenido un cierto c&#243;digo de honor. Nunca hab&#237;a coqueteado con jovencitas de buena familia. Cualquier muchacha que tuviera alg&#250;n derecho a exigirle matrimonio quedaba estrictamente relegada a territorio prohibido.

Puesto que ten&#237;a cuatro hermanas menores, Anthony mostraba un grado saludable de respeto por la buena reputaci&#243;n de las mujeres de buena cuna. Ya casi se hab&#237;a batido en duelo por una de sus hermanas, y todo por un desaire a su honor. Y en cuanto a las otras tres ten&#237;a que admitir sin reparos que sent&#237;a un sudor fr&#237;o s&#243;lo de pensar en que se enredaran con un hombre con una reputaci&#243;n parecida a la suya.

No, era cierto, no iba a aprovecharse de la hermana menor de otro caballero.

Pero en cuanto a otros tipos de mujeres -viudas y actrices, que sab&#237;an lo que quer&#237;an y d&#243;nde se estaban metiendo- disfrutaba de su compa&#241;&#237;a y disfrutaba a tope. Desde el d&#237;a en que sali&#243; de Oxford y parti&#243; hacia al oeste, a Londres, nunca le hab&#237;a faltado una amante.

Y en ocasiones, pens&#243; con iron&#237;a, no le hab&#237;an faltado dos.

Pod&#237;a decirse que hab&#237;a participado en todas las carreras de caballos que la sociedad organizaba, hab&#237;a boxeado en Jacksons y hab&#237;a ganado m&#225;s partidas de cartas de las que pod&#237;a recordar. (Hab&#237;a perdido unas cuantas tambi&#233;n, pero esas no las consideraba.) La d&#233;cada de los veinte a los treinta hab&#237;a transcurrido en una b&#250;squeda consciente de placer, atenuada s&#243;lo por su abrumador sentido de la responsabilidad para con su familia.

La muerte de Edmund Bridgerton hab&#237;a sido repentina e inesperada; no hab&#237;a tenido ocasi&#243;n de manifestar ninguna petici&#243;n final a su hijo mayor antes de fallecer. Pero Anthony estaba seguro de que, si lo hubiera hecho, le habr&#237;a pedido que cuidara de su madre, hermanos y hermanas con la misma diligencia y afecto que Edmund hab&#237;a mostrado.

Por lo tanto, entre las rondas de fiestas y las carretas de caballos de Anthony, hab&#237;a enviado a sus hermanos a Eton y a Oxford, hab&#237;a asistido a una cantidad apabullante de recitales de piano ofrecidos por sus hermanas (toda una proeza, tres de las cuatro carec&#237;an de o&#237;do para la m&#250;sica), y hab&#237;a seguido de cerca las finanzas familiares. Con siete hermanos y hermanas, consideraba su deber garantizar que hubiera dinero suficiente para asegurar el futuro de todos.

Seg&#250;n se acercaba a los treinta a&#241;os, se hab&#237;a percatado de que pasaba cada vez m&#225;s y m&#225;s tiempo atendiendo su herencia y a su familia y cada vez menos en su antigua b&#250;squeda de decadencia y placer. Y hab&#237;a comprendido que le gustaba de este modo. A&#250;n ten&#237;a amantes, pero nunca m&#225;s de una cada vez, y descubri&#243; que ya no sent&#237;a la necesidad de participar en cada carrera de caballos que se organizaba o de quedarse hasta tarde en una fiesta s&#243;lo para ganar esa &#250;ltima mano de cartas.

Por supuesto, conservaba la misma reputaci&#243;n que a&#241;os atr&#225;s. Eso era algo que en s&#237; no le importaba. Hab&#237;a ciertas ventajas en que se le considerara el vividor m&#225;s censurable de toda Inglaterra. Por ejemplo, le tem&#237;an casi en todas partes.

Todo ten&#237;a un lado bueno.

Pero ahora era el momento de casarse. Ten&#237;a que sentar cabeza, tener un hijo. Al fin y al cabo, ten&#237;a que transmitir a alguien su t&#237;tulo. Sinti&#243; una penetrante punzada de l&#225;stima -y tal vez tambi&#233;n un toque de culpabilidad- porque era poco probable que viviera para ver a su hijo convertido en adulto. Pero &#191;qu&#233; pod&#237;a hacer? Era el primog&#233;nito Bridgerton de un primog&#233;nito Bridgerton de un primog&#233;nito Bridgerton, hasta ocho veces. Ten&#237;a la responsabilidad din&#225;stica de ser f&#233;rtil y multiplicarse.

Aparte, le produc&#237;a cierto consuelo saber que dejaba tres hermanos competentes y bondadosos. Ellos se ocupar&#237;an de que su hijo fuera criado con el amor y el honor del que todos los Bridgerton hab&#237;an disfrutado. Sus hermanas mimar&#237;an al ni&#241;o, y su madre tal vez lo malcriar&#237;a

Anthony sonri&#243; un poco mientras pensaba en su numerosa y a veces ruidosa familia. Su hijo no necesitar&#237;a un padre para ser querido.

Y tuviera los hijos que tuviera, bien, era probable que no le recordasen una vez faltara. Ser&#237;an peque&#241;os, a&#250;n no formados. No le hab&#237;a pasado por alto que, de todos los ni&#241;os Bridgerton, a &#233;l, el mayor, le hab&#237;a afectado m&#225;s profundamente la muerte de su padre.

Dio otro trago a su whisky y enderez&#243; los hombros, apartando cavilaciones tan desagradables de su mente. Necesitaba concentrarse en el tema que ten&#237;a entre manos, a saber, la b&#250;squeda de una esposa.

Puesto que era un hombre bastante exigente y en cierto modo organizado, hab&#237;a hecho una lista mental de los requisitos para aquel puesto. En primer lugar, ella ten&#237;a que ser razonablemente atractiva. No hac&#237;a falta que fuera una belleza despampanante (aunque eso ser&#237;a agradable), pero si ten&#237;a que acostarse con ella, imaginaba que un poco de atracci&#243;n f&#237;sica har&#237;a la faena m&#225;s agradable.

En segundo lugar, no pod&#237;a ser est&#250;pida. Esto, reflexion&#243; Anthony, tal vez fuera el m&#225;s dif&#237;cil de sus requisitos. No le impresionaba demasiado la destreza mental de las debutantes londinenses. La &#250;ltima vez que hab&#237;a cometido el error de entablar conversaci&#243;n con una mocosa reci&#233;n salida del colegio, ella no hab&#237;a sido capaz de hablar de otra cosa que no fuera de comida (ten&#237;a un plato de fresas en aquel momento) y del tiempo (y ni siquiera se aclar&#243; entonces: cuando Anthony le hab&#237;a preguntado si le parec&#237;a que iban a tener tiempo inclemente, ella hab&#237;a contestado que no ten&#237;a ni idea. Nunca he estado en Clemente.)

Tal vez pudiera evitar conversar con una esposa que no fuera del todo lista, pero no quer&#237;a unos ni&#241;os est&#250;pidos.

En tercer lugar -y &#233;ste era el punto m&#225;s importante- no pod&#237;a tratarse de alguien de quien &#233;l pudiera enamorarse.

Esta regla no pod&#237;a quebrantarse bajo circunstancia alguna.

Tampoco era tan c&#237;nico: &#233;l sab&#237;a que el amor verdadero exist&#237;a. Cualquiera que hubiera estado en la misma habitaci&#243;n que sus padres sab&#237;a que exist&#237;a el amor verdadero.

Pero el amor era una complicaci&#243;n que deseaba evitar. No deseaba que se produjera aquel milagro en concreto en su vida.

Y puesto que Anthony estaba acostumbrado a conseguir lo que quer&#237;a, no albergaba dudas de que iba a encontrar una mujer atractiva e inteligente de la que nunca se enamorar&#237;a. &#191;Qu&#233; problema hab&#237;a en ello? Eran muchas las posibilidades de que nunca encontrara el amor de su vida pese a buscarlo. De hecho la mayor&#237;a de los hombres no lo consegu&#237;an.

Santo cielo, Anthony, &#191;por qu&#233; frunces el ce&#241;o as&#237;? No puede ser por la aceituna. He visto con claridad que ni siquiera te ha tocado.

La voz de Benedict le sac&#243; de su ensue&#241;o. Anthony pesta&#241;e&#243; unas pocas veces antes de contestar.

No es nada. Nada en absoluto.

Por supuesto, no hab&#237;a compartido con nadie sus ideas sobre su propia mortalidad, ni siquiera con sus hermanos. No era el tipo de cosa que alguien quisiera anunciar por ah&#237;. Diablos, si alguien le hubiera venido a &#233;l con una historia as&#237;, era m&#225;s que probable que le hubiera mandado al cuerno entre risas.

Pero nadie m&#225;s pod&#237;a entender la profundidad del v&#237;nculo que manten&#237;a con su padre. Y sin duda nadie m&#225;s pod&#237;a comprender lo que Anthony sent&#237;a en sus carnes y lo que sab&#237;a con convicci&#243;n: que simplemente no vivir&#237;a m&#225;s de lo que hab&#237;a vivido su padre. Edmund lo hab&#237;a sido todo para &#233;l. Siempre hab&#237;a aspirado a ser un hombre tan importante como su padre pese a saber que aquello era improbable; de todos modos lo intentaba. Alcanzar m&#225;s de lo que hab&#237;a logrado Edmund -en cualquier sentido- era del todo imposible.

El padre de Anthony era, en pocas palabras, el hombre m&#225;s grande que hab&#237;a conocido nunca, posiblemente el hombre m&#225;s grande que hab&#237;a vivido jam&#225;s. Pensar que pod&#237;a ser m&#225;s que eso parec&#237;a presuntuoso en extremo.

Algo le hab&#237;a sucedido la noche en que su padre hab&#237;a muerto, cuando permaneci&#243; en el dormitorio de sus padres a solas con el cad&#225;ver, simplemente sentado all&#237; durante horas, observando a Edmund e intentando con desespero recordar cada momento que hab&#237;an compartido. Ser&#237;a tan f&#225;cil olvidar las cosas peque&#241;as: c&#243;mo apretaba el brazo de Anthony cuando le hac&#237;a falta &#225;nimo o c&#243;mo pod&#237;a recitar entera de memoria la canci&#243;n Sigh No More de Balthazar de Mucho ruido y pocas nueces, no porque le pareciera significativa sino porque le gustaba, sin mas.

Y cuando por fin Anthony sali&#243; de la habitaci&#243;n, con los primeros rayos del amanecer tornando el cielo de rosa, en cierto modo sab&#237;a que ten&#237;a los d&#237;as contados, contados del mismo modo que lo hab&#237;an estado para Edmund.

Su&#233;ltalo -dijo Benedict, interrumpiendo una vez m&#225;s sus pensamientos -. No voy a ofrecer nada por saber lo que piensas, ya que s&#233; que es imposible que tus pensamientos valgan algo, pero &#191;en qu&#233; diantres est&#225;s pensando?

De repente Anthony se sent&#243; m&#225;s erguido, decidido a volver su atenci&#243;n al tema que ten&#237;an entre manos. Al fin y al cabo, ten&#237;a que elegir esposa, y sin duda eso constitu&#237;a un asunto serio.

&#191;A qui&#233;n se considera el diamante de esta temporada? -pregunt&#243;.

Sus hermanos se pararon a pensar un momento en esto y enseguida Colin dijo:

Edwina Sheffield. Sin duda la has visto. Bastante menuda, con el pelo rubio y ojos azules. Puedes distinguirla por el reba&#241;o de pretendientes enfermos de amor que van tras ella.

Anthony pas&#243; por alto los intentos de su hermano de resultar sarc&#225;stico.

&#191;Es inteligente?

Colin pesta&#241;e&#243;, como si la pregunta sobre si una mujer era lista fuera una cuesti&#243;n que nunca se le hubiera pasado a &#233;l por la cabeza.

S&#237;, creo que s&#237;. En una ocasi&#243;n la o&#237; discutir de mitolog&#237;a con Middlethorpe, y sonaba c&#243;mo si supiera de lo que hablaba.

Bien -dijo Anthony mientras dejaba su copa de whisky sobre la mesa con un sonido seco-. Pues entonces me casar&#233; con ella.



Cap&#237;tulo 2

En el baile de los Heartside el mi&#233;rcoles por la noche, se pudo ver al vizconde Bridgerton bailando con m&#225;s de una joven soltera. Esta conducta s&#243;lo puede calificarse de sorprendente, ya que normalmente Bridgerton evita a las jovencitas recatadas con una perseverancia que ser&#237;a admirable si no resultara tan frustrante para todas las mam&#225;s con intenciones matrimoniales.

&#191;Es posible que el vizconde haya le&#237;do la columna m&#225;s reciente de Esta Autora y que, haciendo gala de esa actitud perversa que todos los varones parecen compartir, haya decidido demostrar a Esta Autora que se equivocaba?

Podr&#237;a dar la impresi&#243;n de que Esta Autora se atribuye m&#225;s importancia de la que de hecho ejerce, pero est&#225; claro que los hombres han tomado decisiones bas&#225;ndose en mucho, mucho menos.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

22 de abril de 1814


Para las once de la noche, todos los temores de Kate se hab&#237;an materializado.

Anthony Bridgerton le hab&#237;a pedido un baile a Edwina.

Y a&#250;n peor, Edwina hab&#237;a aceptado.

Y mucho peor todav&#237;a, Mary estaba contemplando a la pareja como si quisiera reservar la iglesia en aquel mismo minuto.

&#191;Vas a dejarlo? -le dijo Kate entre dientes, al tiempo que propinaba a su madrastra un codazo en las costillas.

&#191;Dejar qu&#233;?

&#161;De mirarles de ese modo!

Mary pesta&#241;e&#243;.

&#191;De qu&#233; modo?

Como si estuvieras planeando el men&#250; de la boda.

Oh. -A Mary se le sonrojaron las mejillas con el tipo de rubor que denotaba culpabilidad.

&#161;Mary!

Bien, es posible que lo haya hecho -admiti&#243; la mujer-. &#191;Y qu&#233; tiene de malo, me gustar&#237;a preguntar? Ser&#237;a un partido inmejorable para Edwina.

&#191;No nos has escuchado esta tarde enel sal&#243;n? Ya es bastante malo que Edwina tenga tal cantidad de vividores y mujeriegos pis&#225;ndole los talones. No puedes imaginarte la de tiempo que me ha llevado separar a los buenos pretendientes de los malos. &#161;Pero Bridgerton! -Kate se encogi&#243; de hombros-. Es muy posible que sea el peor mujeriego de todo Londres. No puedes querer que se case con un hombre como &#233;l.

No se te ocurra decirme qu&#233; puedo y qu&#233; no puedo hacer, Katharine Grace Sheffield -respondi&#243; Mary cortante e irgui&#243; la espalda hasta enderezarse en toda su altura, que de todos modos era una cabeza m&#225;s baja que Kate-. Sigo siendo tu madre. Bien, tu madrastra. Y eso cuenta para algo.

Kate se sinti&#243; de inmediato como un gusano.

Mary era la &#250;nica madre que hab&#237;a conocido y nunca, ni una sola vez, le hab&#237;a hecho sentirse menos hija que Edwina. La hab&#237;a arropado por las noches, le hab&#237;a contado cuentos, la hab&#237;a besado y abrazado, y le hab&#237;a ayudado durante esos a&#241;os dif&#237;ciles entre la infancia y la edad adulta. Lo &#250;nico que no hab&#237;a hecho era pedir a Kate que la llamara madre.

S&#237; cuenta -dijo Kate con voz suave, bajando avergonzada la mirada a los pies-. Cuenta mucho. Eres mi madre, en todos los sentidos y en todo lo que importa.

Mary se la qued&#243; mirando durante un largo momento, luego empez&#243; a pesta&#241;ear de forma bastante fren&#233;tica.

Oh, cielos -dijo con voz entrecortada mientras buscaba en su cartera un pa&#241;uelo-. Ahora ya me has dejado hecha una regadera.

Lo siento -murmur&#243; Kate-. Mira, ven aqu&#237;, vu&#233;lvete para que nadie te vea. As&#237;, as&#237;

Mary sac&#243; un pa&#241;uelo blanco de lino y se sec&#243; los ojos, del mismo azul que los de Edwina.

Te quiero, Kate. Lo sabes, &#191;verdad?

&#161;Por supuesto! -exclam&#243; Kate, asombrada incluso de que Mary lo preguntara-. Y t&#250; sabes t&#250; sabes que

Lo s&#233;. -Mary le dio unos golpecitos en el brazo-. Por supuesto que lo s&#233;. Es s&#243;lo que cuando te comprometes a ser la madre de una criatura a la que no has dado a luz, tu responsabilidad es el doble de grande. Debes trabajar incluso m&#225;s para garantizar la felicidad y el bienestar del ni&#241;o.

Oh, Mary, te quiero. Y quiero a Edwina.

Nada m&#225;s mencionar el nombre de Edwina, las dos se volvieron y miraron al otro lado del sal&#243;n de baile, para verla mientras bailaba con suma gracia con elvizconde. Como era habitual, Edwina era una pura imagen de belleza menuda. Su cabello rubio estaba recogido en lo alto de su cabeza, con unos pocos rizos sueltos que enmarcaban su rostro, y su forma era la gracia personificada mientras iba ejecutando los pasos del baile.

El vizconde, advirti&#243; Kate con irritaci&#243;n, era de un guapo deslumbrante. Vestido de negro y blanco rigurosos, evitaba los colores chillones que se hab&#237;an hecho populares entre los miembros m&#225;s coquetos de la &#233;lite aristocr&#225;tica. Era alto, estirado y orgulloso, y ten&#237;a un espeso cabello casta&#241;o que tend&#237;a a caer hacia delante sobre su frente.

Al menos a primera vista, era todo lo que se supon&#237;a que un hombre ten&#237;a que ser.

Forman una pareja muy guapa, &#191;verdad? -murmur&#243; Mary.

Kate se mordi&#243; la lengua. Y se hizo da&#241;o de veras.

Es un pel&#237;n alto para ella, pero no lo veo como un obst&#225;culo insuperable, &#191;no crees?

Kate se agarr&#243; las manos y se clav&#243; las u&#241;as en la piel. Dec&#237;a mucho sobre la fuerza de su agarre el hecho de que pudiera sentirlas incluso a trav&#233;s de los guantes de cabritilla.

Mary sonri&#243;. Una sonrisa bastante taimada, pens&#243; Kate. Lanz&#243; una mirada desconfiada a su madrastra.

&#191;&#201;l baila bien, no te parece? -pregunt&#243; Mary.

&#161;No va a casarse con Edwina! -estall&#243; Kate.

La sonrisa de Mary se estir&#243; hasta formar una mueca.

Me estaba preguntando cu&#225;nto tardar&#237;as en romper tu silencio.

Mucho m&#225;s de lo que es mi tendencia natural -replic&#243; Kate, pr&#225;cticamente mordiendo con cada palabra.

S&#237;, eso est&#225; claro.

Mary, sabes que no es el tipo de hombre que queremos para Edwina.

Mary inclin&#243; ligeramente la cabeza a un lado y alz&#243; las cejas.

Creo que el planteamiento tendr&#237;a que ser si es el tipo de hombre que Edwina quiere para Edwina.

&#161;Tampoco lo es!  repuso Kate con vehemencia -. Esta misma tarde me dijo que quer&#237;a casarse con un intelectual. &#161;Un intelectual!-Sacudi&#243; la cabeza en direcci&#243;n al cretino moreno que estaba bailando con su hermana-. &#191;A ti te parece un intelectual?

No, pero te digo lo mismo, t&#250; no tienes precisamente aspecto de ser una diestra acuarelista, y no obstante yo s&#233; que lo eres. -Mary puso una sonrisita de suficiencia, lo cual acab&#243; por sacar de quicio a Kate. Esper&#243; su respuesta.

Admitir&#233; -dijo Kate entre dientes- que no hay que juzgar a una persona s&#243;lo por su aspecto externo, pero sin duda estar&#225;s de acuerdo conmigo en que, por todo lo que hemos o&#237;do decir de &#233;l, no parece el tipo de hombre que vaya a pasar las tardes inclinado sobre libros antiguos en una biblioteca.

Tal vez no -dijo Mary en tono meditativo- pero he tenido una conversaci&#243;n encantadora con su madre esta noche, m&#225;s temprano.

&#191;Su madre? -Kate se forz&#243; por seguirla conversaci&#243;n-. &#191;Qu&#233; tiene que ver eso ahora?

Mary se encogi&#243; de hombros.

Me cuesta creer que una dama tan cort&#233;s e inteligente haya criado a un hijo que no sea el m&#225;s perfecto de los caballeros, a pesar de su reputaci&#243;n.

Pero, Mary

Cuando seas madre -dijo con altivez- entender&#225;s a lo que me refiero.

Pero

&#191;Te he dicho ya -interrumpi&#243; de pronto Mary con un tono de voz intencionado que indicaba que quer&#237;a cambiar de tema- lo guapa que est&#225;s con la gasa verde? Estoy content&#237;sima de que la escogi&#233;ramos.

Kate se qued&#243; mirando su vestido sin palabras mientras se preguntaba por qu&#233; diablos Mary hab&#237;a cambiado de tema de forma tan repentina.

Este color te sienta muy bien. &#161;Lady Confidencia no te comparar&#225; con ninguna brizna chamuscada en su columna del viernes!

Kate se qued&#243; mirando a Mary llena de consternaci&#243;n. Tal vez su madre estaba demasiado acalorada. El sal&#243;n de baile se encontraba abarrotado y el ambiente estaba cada vez m&#225;s cargado.

Entonces sinti&#243; el dedo de Mary clav&#225;ndosele justo debajo de su omoplato izquierdo, y supo que el motivo era otra cosa por completo diferente.

&#161;Se&#241;or Bridgerton! -exclam&#243; de pronto Mary, sonando tan llena de j&#250;bilo como una jovencita.

Kate, horrorizada, volvi&#243; la cabeza con brusquedad para ver a un hombre asombrosamente guapo que se acercaba hacia ellas. Un hombre asombrosamente guapo que guardaba un parecido tambi&#233;n asombroso con el vizconde que en aquellos instantes estaba bailando con su hermana.

Trag&#243; saliva. O eso o se quedaba boquiabierta del todo.

&#161;Se&#241;or Bridgerton!  repiti&#243; Mary -. Qu&#233; placer verle. &#201;sta es mi hija Katharine.

El joven tom&#243; la mano inerte y enguantada de Kate y roz&#243; sus nudillos con un beso tan et&#233;reo que Kate sospech&#243; que no la hab&#237;a besado en absoluto.

Se&#241;orita Sheffield -murmur&#243; &#233;l.

Kate -continu&#243; Mary-, te presento al se&#241;or Colin Bridgerton. Le he conocido antes mientras hablaba con su madre, lady Bridgerton, esta misma noche. -Se volvi&#243; a Colin con sonrisa radiante-. Qu&#233; dama tan encantadora.

&#201;l le devolvi&#243; la sonrisa.

Eso creemos nosotros.

Mary solt&#243; una risita ahogada. &#161;Una risita ahogada! Kate sinti&#243; una arcada.

Kate -repiti&#243; Mary-, el se&#241;or Bridgerton es el hermano del vizconde. El que baila con Edwina -a&#241;adi&#243; sin que fuera necesario.

Eso he deducido -respondi&#243; Kate.

Colin Bridgerton le lanz&#243; una mirada de soslayo, y ella supo al instante que no le hab&#237;a pasado por alto el vago sarcasmo en su tono de voz.

Es un placer conocerla, se&#241;orita Sheffield -dijo con amabilidad-. Espero que esta noche me haga el honor de concederme uno de sus bailes.

Yo por supuesto. -Se aclar&#243; la garganta-. Ser&#225; un honor.

Kate -dijo Mary d&#225;ndole levemente con el codo-, ens&#233;&#241;ale tu tarjeta de baile.

&#161;Oh! S&#237;, por supuesto. -Kate busc&#243; a tientas su tarjeta, que llevaba atada con pulcritud a su mu&#241;eca con una cinta verde. Que tuviera que buscar a tientas algo que de hecho llevaba atado a su cuerpo era un poco alarmante, pero Kate decidi&#243; atribuir su falta de compostura a la aparici&#243;n repentina e inesperada de un hermano Bridgerton desconocido hasta entonces.

Eso y el desgraciado hecho de que incluso en las mejores circunstancias nunca hab&#237;a sido la chica con m&#225;s gracia de un baile.

Colin escribi&#243; su nombre para una de las piezas durante aquella velada, luego le pregunt&#243; si le apetec&#237;a ir con &#233;l hasta la mesa de la limonada.

Ve, ve -dijo Mary antes de que Kate pudiera contestar-. No te preocupes por m&#237;. Estar&#233; muy bien aunque te vayas.

Puedo traerte un vaso -se ofreci&#243; Kate al tiempo que intentaba imaginarse si era posible fulminar con la mirada a su madrastra sin que el se&#241;or Bridgerton lo advirtiera.

No es necesario. La verdad es que deber&#237;a regresar a mi sitio con todas las acompa&#241;antes y madres. -Mary volvi&#243; con frenes&#237; la cabeza de un lado a otro hasta que detect&#243; un rostro conocido-. Oh, mira, ah&#237; est&#225; la se&#241;ora Featherington. Tengo que marcharme. &#161;Portia! &#161;Portia!

Kate observ&#243; durante un momento la forma de su madrastra que se retiraba a toda prisa, luego se volvi&#243; de nuevo al se&#241;or Bridgerton.

Creo -dijo con sequedad- que no quiere limonada.

Una chispa de humor destell&#233; en los ojos verde esmeralda de &#233;l.

O eso o es que planea ir corriendo hasta Espa&#241;a a recoger ella misma los limones.

A su pesar, Kate se ri&#243;. Prefer&#237;a que el se&#241;or Colin Bridgerton no le cayera bien. No ten&#237;a demasiadas ganas de que nadie de la familia Bridgerton le gustara despu&#233;s de todo lo que hab&#237;a le&#237;do sobre el vizconde en eldiario. Pero tuvo que admitir que no parec&#237;a justo juzgar a un hombre por las fechor&#237;as de su hermano, de modo que se oblig&#243; as&#237; misma a relajarse un poco.

&#191;Y usted tiene sed -le pregunt&#243; Kate- o se limitaba a ser amable?

Siempre soy amable -dijo con una sonrisa maliciosa, pero tambi&#233;n tengo sed.

Kate ech&#243; una r&#225;pida ojeada a esa sonrisa que combinada con aquellos devastadores ojos verdes consegu&#237;a un efecto letal, y casi suelta un gemido.

Usted tambi&#233;n es un seductor -dijo con un suspiro.

Colin se atragant&#243;. Con qu&#233;, ella no lo sab&#237;a, pero de todos modos se atragant&#243;.

Perd&#243;n, &#191;c&#243;mo ha dicho?

El rostro de Kate se sonroj&#243; al percatarse con horror de que hab&#237;a hablado en voz alta.

No, soy yo quien le pide perd&#243;n. Por favor, disc&#250;lpeme. Mi descortes&#237;a es imperdonable.

No, no -se apresur&#233; a decir &#233;l, con aspecto de estar terriblemente interesado y tambi&#233;n bastante divertido-, por favor, contin&#250;e.

Kate trag&#243; saliva. No hab&#237;a manera de salir ahora de esto.

Simplemente -se aclar&#233; la garganta-, si quiere que le sea franca

&#201;l asinti&#243; con una sonrisa astuta que le dec&#237;a que no pod&#237;a imagin&#225;rsela de otra manera que siendo franca.

Kate se aclar&#233; la garganta una vez m&#225;s. La verdad, esto se estaba volviendo rid&#237;culo. Empezaba a sonar como si se hubiera tragado un sapo.

Se me hab&#237;a ocurrido que guardaba cierto parecido con su hermano, eso es todo.

&#191;Mi hermano?

El vizconde -dijo ella, pues pensaba que era obvio.

Tengo tres hermanos -explic&#243; &#233;l.

Oh. -Entonces se sinti&#243; est&#250;pida-. Lo siento.

Yo tambi&#233;n lo siento -dijo &#233;l, como si de verdad lo lamentara-. La mayor&#237;a de las veces son un fastidio atroz.

Kate tuvo que toser para disimular un peque&#241;o resuello de sorpresa.

Pero al menos no me ha comparado con Gregory -dijo &#233;l con un suspiro dram&#225;tico de alivio. En ese momento lanz&#243; a Kate una p&#237;cara mirada de soslayo-. Tiene trece a&#241;os.

Kate capt&#243; la sonrisa dibujada en sus ojos y comprendi&#243; que hab&#237;a estado bromeando con ella todo el tiempo. En absoluto se trataba de un hombre que deseara perder de vista a sus hermanos.

Siente bastante devoci&#243;n por su familia, &#191;verdad que s&#237;? -le pregunt&#243;.

Los ojos de &#233;l, risue&#241;o a lo largo de toda la conversaci&#243;n se volvieron serios por completo sin tan siquiera pesta&#241;ear.

Total.

Igual que yo -dijo Kate lanzando una indirecta.

&#191;Y eso quiere decir?

Quiere decir  contest&#243; ella consciente de que deb&#237;a contener la lengua pero de todas formas explicarse  que no permitir&#233; que nadie rompa el coraz&#243;n de mi hermana.

Colin se qued&#243; callado durante un momento y volvi&#243; la cabeza con lentitud para observar a su hermano y a Edwina, quienes en ese mismo momento conclu&#237;an el baile.

Ya veo -murmuro.

&#191;Ah s&#237;?

Oh, desde luego. -Llegaron a la mesa de la limonada y &#233;l estir&#243; el brazo para coger dos vasos, uno de los cuales se lo tendi&#243; a ella. Ya hab&#237;a bebido tres vasos de limonada aquella noche, un hecho del que estaba segura que Mary era consciente antes de insistir en que Kate bebiera m&#225;s. Pero hac&#237;a calor en el sal&#243;n de baile -en los salones de baile siempre hac&#237;a calor- y volv&#237;a a tener sed.

Colin dio un sorbo pausado y la observ&#243; por encima del borde del vaso, luego dijo:

Mi hermano tiene en mente formar una familia este a&#241;o.

Era un juego para dos, pens&#243; Kate. Dio un sorbo a la limonada-lentamente- antes de hablar:

&#191;Eso es cierto?

Desde luego estoy en posici&#243;n de saberlo.

Tiene la reputaci&#243;n de ser todo un mujeriego.

Colin la mir&#243; intentando formarse un juicio.

Eso es cierto.

Es dif&#237;cil imaginarse a un tunante de tan mala reputaci&#243;n formaliz&#225;ndose con una esposa y encontrando la felicidad en el matrimonio.

Parece haber pensado mucho en esta perspectiva, se&#241;orita Sheffield apunt&#243; con una mirada franca y directa a su rostro.

Su hermano no es el primer hombre de car&#225;cter cuestionable que le ha hecho la corte a mi hermana, se&#241;or Bridgerton. Y le aseguro que no me tomo la felicidad de mi hermana a la ligera.

Lo cierto es que cualquier chica encontrar&#237;a la felicidad en un matrimonio con un caballero acaudalado y con t&#237;tulo. &#191;No consiste justo en eso una temporada en Londres?

Tal vez -admiti&#243; Kate-, pero me temo que esa l&#237;nea de pensamiento no aborda el verdadero problema que nos ocupa.

&#191;Qu&#233; es?

Que un marido puede romper el coraz&#243;n con una intensidad muy superior a la de un mero pretendiente. -Sonri&#243; con una clase de sonrisa leve y sabedora. Luego a&#241;adi&#243;-: &#191;No le parece?

Puesto que nunca me he casado, est&#225; claro que no estoy en situaci&#243;n de hacer conjeturas.

L&#225;stima, l&#225;stima, se&#241;or Bridgerton. &#201;sa ha sido la peor evasiva que pod&#237;a ocurr&#237;rsele.

&#191;De veras? M&#225;s bien pensaba que podr&#237;a ser la mejor. Est&#225; claro que estoy perdiendo habilidades.

Eso, me temo, nunca ser&#225; algo de lo que preocuparse. -Kate acab&#243; lo que le quedaba de limonada. Era un vaso peque&#241;o; lady Hartside, la anfitriona, era conocida por su taca&#241;er&#237;a.

Es demasiado generosa -replic&#243; &#233;l.

Kate sonri&#243;, esta vez con una sonrisa de verdad.

Rara vez me acusan de eso, se&#241;or Bridgerton.

&#201;l se ri&#243;. Con una sonora carcajada en medio del sal&#243;n de baile. Kate se percat&#243; con incomodidad de que de pronto eran objeto de numerosas miradas curiosas.

Tiene que conocer -continu&#233; &#233;l, sonando divertido por completo- a mi hermano.

&#191;El vizconde? -pregunt&#233; ella con incredulidad.

Bien, podr&#237;a disfrutar tambi&#233;n de la compa&#241;&#237;a de Gregory -admiti&#243;-, pero como ya le he dicho, s&#243;lo tiene trece a&#241;os y es probable que le ponga una rana en la silla.

&#191;Y el vizconde?

No es probable que le ponga una rana en la silla -respondi&#243; &#233;l con una expresi&#243;n absolutamente seria.

Kate nunca sabr&#237;a c&#243;mo consigui&#243; no echarse a re&#237;r. Con los labios muy rectos y serios, contest&#243;:

Ya veo. Tiene muchos consejos que dar a su hermano peque&#241;o entonces.

Colin puso una mueca.

No es tan malo.

Qu&#233; alivio saberlo. Creo que voy a empezar a planear el banquete nupcial de inmediato.

Colin se qued&#243; boquiabierto.

No me refer&#237;a No deber&#237;a Es decir, una medida as&#237; ser&#237;a prematura.

Kate sinti&#243; l&#225;stima por &#233;l y dijo:

Estaba bromeando.

El rostro de &#233;l se sonroj&#243; levemente.

Por supuesto.

Bien, si me disculpa, tengo que despedirme. Colin alz&#243; una ceja.

&#191;No ir&#225; a irse tan pronto, se&#241;orita Sheffield?

En absoluto. -Pero no iba a decirle que ten&#237;a que ir al escusado. Cuatro vasos de limonada tend&#237;an a provocar esa reacci&#243;n corporal-. He prometido a una amiga reunirme un momento con ella.

Ha sido un placer. -Ejecut&#233; una inclinaci&#243;n precisa-. &#191;Puedo acompa&#241;arla a su destino?

No, gracias. Ser&#233; capaz de llegar yo sola. -Y con una sonrisa por encima del hombro, inici&#243; su retirada del sal&#243;n de baile.

Colin Bridgerton la observ&#243; marchar con expresi&#243;n pensativa, luego se encamin&#243; hacia su hermano mayor quien estaba apoyado contra la pared con los brazos cruzados en actitud casi beligerante.

&#161;Anthony! -le llam&#243; y dio una palmada a su hermano en la espalda-. &#191;C&#243;mo ha ido tu baile con la encantadora se&#241;orita Sheffield?

Servir&#225;. -Fue la escueta respuesta de Anthony. Ambos sab&#237;an qu&#233; quer&#237;a decir eso.

&#191;De veras? -Los labios de Colin esbozaron una sonrisa muy leve-. Entonces tendr&#237;as que conocer a su hermana.

&#191;Disculpa?

Su hermana -repiti&#243; Colin, y empez&#243; a re&#237;rse-. Simplemente tienes que conocer a su hermana.


Veinte minutos m&#225;s tarde, Anthony estaba convencido de haber comprendido toda la historia que Colin le explic&#243; sobre Edwina Sheffield. Y por lo visto, la v&#237;a para alcanzar el coraz&#243;n de Edwina y su mano en matrimonio pasaba directamente por su hermana.

Al parecer, Edwina Sheffield no iba a casarse sin la aprobaci&#243;n de su hermana mayor. Seg&#250;n Colin esto era vox populi, o al menos lo era desde la semana anterior ya que Edwina as&#237; lo hab&#237;a manifestado en la velada musical anual de los Smythe-Smith. Todos los hermanos Bridgerton se hab&#237;an perdido esta declaraci&#243;n de capital importancia ya que evitaban las veladas musicales de los Smythe-Smith como si fueran la plaga, igual que hac&#237;a cualquiera con un poco de aprecio por Bach, Mozart o la m&#250;sica en general.

La hermana mayor de Edwina, una tal Katharine Sheffield, m&#225;s conocida como Kate, tambi&#233;n hac&#237;a su debut este a&#241;o, pese a que era sabido que al menos ten&#237;a veinti&#250;n a&#241;os. Esta coincidencia llev&#243; a Anthony a la conclusi&#243;n de que las Sheffield deb&#237;an encontrarse entre las categor&#237;as inferiores de la aristocracia, un hecho que a &#233;l le iba bien. No necesitaba una novia con una gran dote, y una novia sin dote podr&#237;a necesitarle m&#225;s a &#233;l.

Anthony cre&#237;a en aprovechar todas las ventajas.

A diferencia de Edwina, la mayor de las se&#241;oritas Sheffield no hab&#237;a causado una sensaci&#243;n inmediata entre la sociedad. Seg&#250;n Colin, en general ca&#237;a bien, pero carec&#237;a de la belleza deslumbrante de Edwina. Era alta mientras Edwina era menuda, y morena mientras Edwina era rubia. A su vez, carec&#237;a de la gracia resplandeciente de Edwina. Tambi&#233;n en este caso seg&#250;n Colin (quien, pese a haber llegado hac&#237;a bien poco a Londres para pasar la temporada, era una verdadera fuente de conocimiento y cotilleo), m&#225;s de un caballero hab&#237;a comunicado haber recibido pisotones tras un baile con Katharine Sheffield.

A Anthony le resultaba toda la situaci&#243;n un poco absurda. Al fin y al cabo, &#191;qui&#233;n hab&#237;a o&#237;do alguna vez que una muchacha precisara la aprobaci&#243;n de su hermana para su futuro marido? Un padre, s&#237;, un hermano, o incluso una madre pero &#191;una hermana? Era inconcebible. Y a&#250;n m&#225;s, resultaba peculiar que Edwina buscara consejo en Katharine cuando estaba claro que la propia Katharine no sab&#237;a a qu&#233; atenerse en asuntos relacionados con la ton.

Pero Anthony no ten&#237;a especial inter&#233;s en buscar otra candidata adecuada a la que cortejar, de modo que decidi&#243; convenientemente que aquello s&#243;lo quer&#237;a decir que la familia era importante para Edwina. Y puesto que la familia era lo m&#225;s importante para &#233;l, esto era un indicio m&#225;s de que ser&#237;a una opci&#243;n excelente como esposa.

De modo que daba la impresi&#243;n de que lo &#250;nico que tendr&#237;a que hacer ser&#237;a cautivar a la hermana. &#191;Y c&#243;mo iba a ser eso algo dif&#237;cil?

No tendr&#225;s problemas en conquistarla -predijo Colin con una sonrisa de seguridad iluminando su rostro-. Ning&#250;n problema en absoluto. &#191;Una solterona t&#237;mida y anticuada? Es probable que nunca haya recibido las atenciones de un hombre como t&#250;. Nunca sabr&#225; qu&#233; le habr&#225; sucedido.

No quiero que se enamore de m&#237; -replic&#243; Anthony-. S&#243;lo quiero que me recomiende a su hermana.

No puedes fallar -continu&#233; Colin-. As&#237; de sencillo: no puedes fallar. Conf&#237;a en m&#237;, he pasado unos minutos conversando con ella antes esta misma noche y no pod&#237;a hablar mejor de ti.

Bien. -Anthony se incorpor&#233; de la pared y lanz&#243; una ojeada con aire decidido-. Y bien, &#191;d&#243;nde est&#225;? Necesito que nos presentes.

Colin inspeccion&#243; la sala durante un minuto m&#225;s o menos y luego dijo:

Ah, ah&#237; est&#225;. Mira, viene en esta direcci&#243;n. Qu&#233; coincidencia tan maravillosa.

Anthony hab&#237;a llegado a la conclusi&#243;n hac&#237;a tiempo de quenada que se acercara a cinco metros de su hermano era una coincidencia, pero sigui&#243; de todos modos su mirada.

&#191;Cu&#225;l de ellas es?

La de verde -contest&#243; Colin haciendo una indicaci&#243;n en su direcci&#243;n con un movimiento de barbilla apenas perceptible.

No era en absoluto lo que hab&#237;a esperado, se percat&#243; Anthony mientras la observaba andar con mucho cuidado entre la multitud. En realidad no era una amazona solterona; s&#243;lo si se la comparaba con Edwina, quien apenas pasaba el metro cincuenta, parec&#237;a demasiado alta. En s&#237;, la se&#241;orita Katharine Sheffield ten&#237;a un aspecto de veras agradable, con espeso cabello marr&#243;n casta&#241;o y ojos oscuros. Ten&#237;a el cutis claro, labios rosados y se comportaba con un aire de seguridad que &#233;l no pudo evitar encontrar atractivo.

Era cierto que nunca se la podr&#237;a considerar un diamante del m&#225;s alto grado de pureza, como su hermana, pero Anthony no entend&#237;a qu&#233; no era capaz de encontrar un marido para ella. Tal vez cuando &#233;l se casara con Edwina pudiera proporcionar una dote para la hermana. Parec&#237;a lo menos que un hombre pod&#237;a hacer.

A su lado, Colin se adelant&#243; un poco para abrirse camino entre la multitud.

&#161;Se&#241;orita Sheffield! &#161;Se&#241;orita Sheffield!

Anthony no quiso quedarse detr&#225;s de Colin y se prepar&#243; mentalmente para encandilar a la hermana mayor de Edwina. Una solterona no valorada como era debido, eso era. La tendr&#237;a comi&#233;ndole de la mano en un visto y no visto.

Se&#241;orita Sheffield -estaba diciendo Colin-, qu&#233; placer volver a verla.

Ella se mostr&#243; un poco perpleja, pero Anthony no la culp&#243;. Colin hac&#237;a que sonara como si se hubieran topado el uno con el otro por accidente, cuando todos sab&#237;an que al menos hab&#237;a atropellado a media docena de personas para llegar a su lado.

Y es encantador volver a verle tambi&#233;n a usted, se&#241;or -respondi&#243; con iron&#237;a-. Y de un modo tan inesperadamente r&#225;pido despu&#233;s de nuestro &#250;ltimo encuentro.

Anthony sonri&#243; para sus adentros. Ten&#237;a un ingenio m&#225;s agudo de lo que le hab&#237;an incitado a pensar.

Colin puso una mueca encantadora, y entonces Anthony tuvo la impresi&#243;n clara y turbadora de que su hermano andaba detr&#225;s de algo.

No puedo explicar por qu&#233; -dijo Colin a la se&#241;orita Sheffield-, pero de pronto me parece imperioso presentarle a mi hermano.

Kate volvi&#243; de forma abrupta la vista a la derecha de Colin y se enderez&#243; cuando su mirada recay&#243; sobre Anthony. M&#225;s bien dio la impresi&#243;n de que acabara de tomarse una medicamento desagradable.

Anthony pens&#243; que aquello era extra&#241;o.

Qu&#233; amable de su parte -murmur&#233; la se&#241;orita Sheffield entre dientes.

Se&#241;orita Sheffield -continu&#243; alegre Colin, mientras hac&#237;a una indicaci&#243;n a Anthony-, mi hermano Anthony, vizconde de Bridgerton. Anthony, la se&#241;orita Katharine Sheffield. Creo que ya has conocido a su hermana antes esta noche.

Desde luego -dijo Anthony, consciente para entonces de un abrumador deseo, no necesidad, de estrangular a su hermano.

La se&#241;orita Sheffield hizo una r&#225;pida y torpe inclinaci&#243;n.

Lord Bridgerton -dijo- es un honor conocerle.

Colin profiri&#243; un sonido demasiado parecido a un resoplido. O tal vez una risa. O tal vez ambas cosas.

Y entonces Anthony lo supo de repente. Una sola mirada al rostro de su hermano deber&#237;a hab&#233;rselo revelado. No se trataba de una solterona t&#237;mida, retra&#237;da, no valorada como era debido. Fuera lo que fuera que le hubiera dicho ella a Colin aquella misma noche, no inclu&#237;a ning&#250;n cumplido para con Anthony.

El fratricidio era legal en Inglaterra, &#191;o no? Si no lo era, pronto deber&#237;a serlo, qu&#233; carajo.

Anthony comprendi&#243; con retraso que la se&#241;orita Sheffield le hab&#237;a tendido la mano, como era lo educado. La tom&#243; y roz&#243; con un leve beso sus nudillos enguantados.

Se&#241;orita Sheffield -murmur&#233; sin pensar-, es tan encantadora como su hermana.

Si hasta antes hab&#237;a parecido estar inc&#243;moda, su actitud entonces se volvi&#243; abiertamente hostil. Y Anthony se dio cuenta con una bofetada mental que hab&#237;a dicho exactamente lo incorrecto. Por supuesto que no deber&#237;a haberla comparado con su hermana. Era el cumplido que ella jam&#225;s creer&#237;a.

Y usted, lord Bridgerton -respondi&#243; en un tono que podr&#237;a haber helado el champ&#225;n- es casi tan apuesto como su hermano.

Colin volvi&#243; a soltar un resoplido, s&#243;lo que esta vez sonaba como si le estuvieran estrangulando.

&#191;Se encuentra bien? -pregunt&#243; la se&#241;orita Sheffield.

Est&#225; bien -ladr&#243; Anthony.

Ella no le hizo caso y mantuvo la atenci&#243;n en Colin.

&#191;Est&#225; seguro?

Colin asinti&#243; con furia.

Un cosquilleo en la garganta.

&#191;O tal vez la conciencia intranquila? -sugiri&#243; Anthony.

Colin dio la espalda de forma deliberada a su hermano y se volvi&#243; a Kate.

Creo que necesito otro vaso de limonada -dijo con voz entrecortada.

O tal vez -continu&#243; Anthony- algo m&#225;s fuerte. &#191;Cicuta, tal vez?

La se&#241;orita Sheffield se cubri&#243; con la mano la boca, presumiblemente para reprimir un acceso de risa horrorizada.

La limonada servir&#225; -contest&#243; Colin con docilidad.

&#191;Quiere que le vaya a buscar un vaso? -pregunt&#243; Kate. Anthony advirti&#243; que ya hab&#237;a dado un paso, como si fuera la excusa para salir huyendo.

Colin neg&#243; con la cabeza.

No, no, puedo ir yo sin problemas. Pero creo que he reservado este siguiente baile con usted, se&#241;orita Sheffield.

No le exigir&#233; que lo cumpla -dijo con un adem&#225;n.

Oh, pero no podr&#237;a soportar dejarla aqu&#237; sola -repuso &#233;l.

Anthony pod&#237;a ver que a la se&#241;orita Sheffield le preocupaba cada vez m&#225;s el brillo malicioso en los ojos de Colin. Encontr&#243; un placer poco caritativo en esto. Anthony sab&#237;a que su reacci&#243;n era un pel&#237;n desproporcionada, pero algo en esta se&#241;orita Katharine Sheffield encend&#237;a su &#225;nimo al tiempo que le provocaba unas ganas terribles de presentarle batalla.

Y ganar. Eso no hac&#237;a falta decirlo.

Anthony -dijo Colin con un tono tan condenadamente inocente y ansioso que Anthony lo tuvo dif&#237;cil para no matarle all&#237; mismo-, no est&#225;s comprometido para este baile, &#191;verdad que no?

Anthony no dijo nada, sencillamente le fulmin&#233; con la mirada.

Bien. Entonces bailar&#225;s con la se&#241;orita Sheffield.

Estoy segura de que eso no ser&#225; necesario -solt&#233; la dama en cuesti&#243;n.

Anthony lanz&#243; otra mirada iracunda a su hermano, luego, por si acaso, a la se&#241;orita Sheffield, quien le observaba a &#233;l como si acabara de violar a diez v&#237;rgenes en su presencia.

Oh, pero s&#237; que lo es -dijo Colin con gran dramatismo, haciendo caso omiso de las dagas &#243;pticas que se intercambiaban en ese momento entre su peque&#241;o tr&#237;o-. Ni so&#241;ar&#237;a con dejar abandonada a una joven dama en su hora de necesidad. Qu&#233; poco caballeroso -dijo estremeci&#233;ndose.

Anthony calibr&#243; muy en seriola posibilidad de poner en pr&#225;ctica alg&#250;n comportamiento poco caballeroso. Tal vez algo como plantar su pu&#241;o en el rostro de Colin.

Le aseguro -se apresur&#233; a decir la se&#241;orita Sheffield- que verme abandonada a mis propios recursos ser&#237;a muy preferible a bail

Suficiente, pens&#243; Anthony con gran fiereza, era suficiente de veras. Su propio hermano ya le hab&#237;a tomado por tonto, no iba a quedarse ah&#237; sin hacer nada mientras le insultaba la hermana de Edwina aquella solterona de lengua afilada. Puso una mano con decisi&#243;n en el brazo de la se&#241;orita Sheffield y dijo:

Perm&#237;tame evitar que cometa un grave error, se&#241;orita Sheffield.

Ella se puso tensa. El no sab&#237;a c&#243;mo, pero la espalda de Kate ya estaba tiesa como una vara.

Perd&#243;n, &#191;c&#243;mo ha dicho? -pregunt&#243;.

Creo -le dijo &#233;l en tono suave- que estaba a punto de decir algo que no tardar&#237;a en lamentar.

No -dijo ella y son&#243; intencionadamente pensativa-. Creo que no ten&#237;a previsto lamentar nada.

Seguro que acabar&#225; por hacerlo -dijo &#233;l en tono ominoso. Y entonces le cogi&#243; el brazo y se dir&#237;a que la llev&#243; a rastras hasta la mism&#237;sima pista de baile.



Cap&#237;tulo 3

Al vizconde de Bridgerton se le vio bailando tambi&#233;n con la se&#241;orita Katharine Sheffield, la hermana mayor de la rubia Edwina. Esto s&#243;lo puede significar una cosa, ya que a Esta Autora no le ha pasado por alto que la mayor de las Sheffield ha estado muy solicitada en la pista de baile desde que la hermana peque&#241;a hizo su singular anuncio sin precedentes en la velada musical de los Smythe -Smith de la semana pasada.

&#191;Qui&#233;n ha o&#237;do que una chica necesitara e/permiso de su hermana para escoger marido?

Y otra cuesti&#243;n que tal vez sea m&#225;s importante, &#191;qui&#233;n ha decidido que las palabras Smythe-Smith y velada musical puedan usarse en la misma frase? Esta autora asisti&#243; a una de estas reuniones en e/ pasado y no oy&#243; nada que pudiera calificarse con rigor como m&#250;sica.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

22 de abril de 1814


En realidad no pod&#237;a hacer nada, comprendi&#243; Kate con consternaci&#243;n. &#201;l era un vizconde, ella una mera desconocida de Somerset, y ambos estaban en medio de un sal&#243;n de baile abarrotado de gente. No importaba el hecho de que &#233;l le hubiera disgustado a primera vista. Ten&#237;a que bailar con &#233;l.

No hace falta que me arrastre -le dijo entre dientes.

&#201;l afloj&#243; el asimiento con gran ostentaci&#243;n.

Kate apret&#243; los dientes y se jur&#243; a s&#237; misma que este hombre nunca convertir&#237;a a su hermana en su esposa. Su actitud era demasiado fr&#237;a, demasiado superior. Tambi&#233;n era demasiado guapo, pens&#243; de un modo algo injusto, con aterciopelados ojos marrones que combinaban a la perfecci&#243;n con su pelo. Era alto, sin duda superaba el metro ochenta, aunque probablemente s&#243;lo un par de cent&#237;metros, y sus labios, aunque eran hermosos desde el punto de vista cl&#225;sico (Kate hab&#237;a estudiado arte suficiente tiempo como para considerarse cualificada al emitir tal opini&#243;n) estaban tensos en las comisuras, como si no supiera sonre&#237;r.

Y bien -dijo &#233;l una vez que los pies empezaron a moverse siguiendo los pasos-, pongamos que me cuenta por qu&#233; me odia.

Kate le pis&#243; un pie. Dios, era un hombre directo.

Perd&#243;n, &#191;c&#243;mo ha dicho?

No hace falta que me deje lisiado, se&#241;orita Sheffield.

Ha sido un accidente, se lo aseguro. -Y lo era, aunque en realidad no le importaba este ejemplo concreto de su falta de gracia.

&#191;Por qu&#233; -dijo en tono meditativo- me resulta dif&#237;cil creerla?

La franqueza, decidi&#243; Kate con rapidez, ser&#237;a su mejor estrategia. Si &#233;l pod&#237;a ser directo, pues adelante, ella tambi&#233;n.

Puede ser -respondi&#243; con sonrisa maliciosa- porque sabe que si se me hubiera ocurrido pisarle el pie a prop&#243;sito, lo habr&#237;a hecho.

&#201;l arroj&#243; la cabeza hacia atr&#225;s y se ri&#243;. No era la reacci&#243;n que ella hab&#237;a esperado ni en la que hab&#237;a confiado. Aunque, si lo pensaba mejor, no ten&#237;a ni idea del tipo de reacci&#243;n que hab&#237;a esperado, pero desde luego que no era eso.

&#191;Puede dejarlo, milord? -susurr&#243; con apremio-. La gente empieza a mirar.

La gente ha empezado a mirar hace dos minutos -le contest&#243;-. No es frecuente que un hombre como yo baile como una mujer como usted.

Como intercambio de pullas, &#233;sta hab&#237;a sido lanzada con punter&#237;a, pero para desgracia de &#233;l, tambi&#233;n era incorrecta.

No es cierto -contest&#243; Kate con desenfado-. En verdad, usted no es el primero de los idiotas locos por mi hermana que intentan congraciarse con ella a trav&#233;s de m&#237;.

&#201;l puso una mueca.

&#191;No pretendientes sino idiotas?

Kate encontr&#243; su mirada y se qued&#243; sorprendida al ver aut&#233;ntico regocijo ah&#237;.

Sin duda no va a ofrecerme un anzuelo tan delicioso como &#233;se, &#191;verdad, milord?

Y no obstante no ha ca&#237;do en la trampa -contest&#243; &#233;l en tono meditativo.

Kate baj&#243; la vista para ver si hab&#237;a alguna manera de pisarle otra vezde forma discreta.

Llevo unas botas muy gruesas, se&#241;orita Sheffield -le dijo &#233;l.

Ella alz&#243; la cabeza con un r&#225;pido movimiento.

Un extremo de la boca del vizconde se curv&#243; formando una sonrisa fingida.

Y tambi&#233;n tengo una vista de lince.

Eso parece. Tendr&#233; que tener cuidado d&#243;nde piso mientras est&#233; cerca de usted, eso seguro.

Santo cielo -dijo &#233;l arrastrando las palabras-, &#191;no habr&#225; sido eso un cumplido? Podr&#237;a morirme de la impresi&#243;n.

Si quiere considerarlo un cumplido, le dejo hacerlo -dijo con iron&#237;a-. No hay muchas probabilidades de que reciba m&#225;s.

Me hiere, se&#241;orita Sheffield.

&#191;Quiere eso decir que su piel no es tan resistente como sus botas?

Oh, ni mucho menos.

Kate not&#243; su propia risa antes incluso de caer en la cuenta de cuanto se estaba divirtiendo.

Eso es algo que me cuesta creer.

&#201;l esper&#243; a que la sonrisa de ella desapareciera para decir.

No ha contestado a mi pregunta. &#191;Por qu&#233; me odia?

Una r&#225;faga de aire sali&#243; entre los labios de Kate. No hab&#237;a contado con que &#233;l repitiera la pregunta. O al menos confiaba en que no lo hiciera.

No le odio, milord -contest&#243; escogiendo las palabras con sumo cuidado-. Ni siquiera le conozco.

Conocer a alguien no es un requisito esencial para odiar -dijo &#233;l en tono suave, y sus ojos se fijaron en ella con una persistencia letal-. Vamos, se&#241;orita Sheffield, no me parece una cobarde. Responda a mi pregunta.

Kate permaneci&#243; callada durante todo un minuto. Era cierto, no estaba predispuesta a que este hombre le cayera bien. Desde luego no iba a dar su bendici&#243;n para que cortejara a Edwina. No cre&#237;a ni por un momento que los mujeriegos reformados fueran luego los mejores maridos. Para empezar, ni siquiera estaba segura de que un mujeriego pudiera reformarse.

Pero &#233;l podr&#237;a haber sido capaz de vencer las ideas preconcebidas de Kate. &#201;l podr&#237;a haber sido encantador y sincero y directo y ser capaz de convencerle de que las historias que aparec&#237;an en Confidencia eran una exageraci&#243;n, que no era el mayor golfo que hab&#237;a conocido Londres desde principios de siglo. Podr&#237;a haberle convencido de que segu&#237;a un c&#243;digo de honor, que era un hombre honrado y de principios

Si no se le hubiera ocurrido compararla con Edwina.

Porque no pod&#237;a haber una mentira m&#225;s obvia. Kate sab&#237;a que ella no era insoportable; su rostro y su forma eran bastante agradables. Pero de ninguna manera pod&#237;a compar&#225;rsela con Edwina de este modo y quedar como su igual. Edwina era de verdad un diamante de la mejor calidad, ella nunca superar&#237;a la media, ni llamar&#237;a la atenci&#243;n.

Y si este hombre dec&#237;a lo contrario, entonces era que ten&#237;a alg&#250;n motivo oculto, porque era obvio que no estaba ciego.

Podr&#237;a haberle hecho alg&#250;n otro cumplido vacuo y ella lo habr&#237;a aceptado como la conversaci&#243;n amable de un caballero. Incluso se habr&#237;a sentido halagada si sus palabras se hubieran acercado un tanto a la verdad. Pero compararla con Edwina

Kate adoraba a su hermana. De veras, lo hac&#237;a. Y sab&#237;a mejor que nadie que el coraz&#243;n de Edwina era tan hermoso y radiante como su rostro. No es que se considerara una persona celosa, pero a&#250;n as&#237; la comparaci&#243;n de alguna forma la her&#237;a en lo m&#225;s profundo.

No le odio -contest&#243; por fin. Ten&#237;a los ojos fijos en la barbilla de &#233;l pero, puesto que no toleraba la cobard&#237;a y menos en ella misma, se oblig&#243; a encontrar su mirada para a&#241;adir-: Pero encuentro que no puede caerme bien.

Algo en la mirada de &#233;l le dijo que apreciaba su sinceridad directa.

&#191;Y por qu&#233;? -pregunt&#243; con voz tranquila.

&#191;Puedo ser franca?

Los labios de Anthony se estiraron.

Por favor.

Est&#225; bailando ahora mismo conmigo porque quiere cortejar a mi hermana. Eso no me importa -se apresur&#243; a asegurarle-. Estoy muy acostumbrada a recibir atenciones de los pretendientes de Edwina.

Estaba claro que no ten&#237;a la mente en los pasos de baile. Anthony apart&#243; el pie antes de que sus pies volvieran a lastimarle. Advirti&#243; con inter&#233;s que volv&#237;a a referirse a ellos como pretendientes en vez de c&#243;mo idiotas.

Por favor, contin&#250;e -murmur&#243;.

No es el tipo de hombre con el que querr&#237;a que se casara mi hermana -dijo lisa y llanamente. Su actitud era directa y sus inteligentes ojos marrones no se apartaron de los de &#233;l en ning&#250;n momento-. Usted es un mujeriego. Es un vividor. En realidad es famoso por ambas cosas. No permitir&#237;a que mi hermana se acercara a tres metros de usted.

Y no obstante -le dijo &#233;l con una sonrisita maliciosa-. He bailado el vals con ella esta noche.

Un acto que no volver&#225; a repetirse, se lo aseguro.

&#191;Y le corresponde a usted decidir el destino de Edwina?

Edwina conf&#237;a en mi opini&#243;n -contest&#243; remilgada.

Ya veo -dijo &#233;l con lo que esperaba que fuera su actitud m&#225;s misteriosa-. Eso es muy interesante. Pensaba que Edwina ya era mayor.

&#161;Edwina s&#243;lo tiene diecisiete a&#241;os!

Y usted es tan mayor, &#191;cu&#225;ntos a&#241;os, veinte tal vez?

Veintiuno -solt&#243; con brusquedad.

Ah, eso la convierte en una verdadera experta en hombres y en que especial en maridos. Sobre todo teniendo en cuenta que estar&#225; casada, &#191;verdad?

Sabe muy bien que no lo estoy -dijo apretando los dientes.

Anthony reprimi&#243; las ganas de sonre&#237;r. Santo Dios, s&#237; que era divertido hacer picar el anzuelo a la mayor de las Sheffield.

Creo que -dijo entonces pronunciando las palabras de forma lenta e intencionada -le ha resultado relativamente f&#225;cil controlar a la mayor&#237;a de hombres que han llamado a la puerta de su hermana. &#191;Es eso cierto?

Kate guard&#243; un silencio sepulcral.

&#191;Es as&#237;?

Finalmente ella consinti&#243; un leve gesto de asentimiento.

Eso pensaba -murmur&#243;-. Parece de ese tipo.

Ella le fulmin&#243; con una mirada tan feroz que a &#233;l le cost&#243; aguantar la risa. Si no estuvieran bailando, lo m&#225;s probable es que se hubiera acariciado la barbilla, fingiendo una profunda reflexi&#243;n. Pero puesto que ten&#237;a las manos ocupadas en otra cosa, tuvo que contentarse con torcer de forma lenta y pesada la cabeza, algo que combin&#243; con un gesto altivo de sus cejas.

Pero tambi&#233;n creo -a&#241;adi&#243;- que comete un grave error al pensar que podr&#225; controlarme a m&#237;.

Los labios de Kate formaban un l&#237;nea grave y recta, pero consigui&#243; decir:

No intento controlarle, lord Bridgerton. S&#243;lo intento mantenerle alejado de mi hermana.

Lo cual demuestra, se&#241;orita Sheffield, lo poco que sabe de los hombres. Al menos de la variedad mujeriega y vividora. -Se inclin&#243; un poco hacia ella y dej&#243; que su aliento caliente le rozara la mejilla.

Kate se estremeci&#243;. &#201;l sab&#237;a que iba a estremecerse.

Sonri&#243; con malicia.

Hay poco que nos deleite m&#225;s que un desaf&#237;o.

La m&#250;sica concluy&#243; entonces y les dej&#243; de pie en medio de la pista de baile, uno de cara al otro. Anthony la cogi&#243; del brazo, pero antes de llevarla otra vez al per&#237;metro de la sala, acerc&#243; mucho los labios al o&#237;do de Kate y susurro:

Y usted, se&#241;orita Sheffield, me ha retado al m&#225;s delicioso de 1os desaf&#237;os.

Kate le pis&#243; un pie. Con fuerza. Lo suficiente para que &#233;l soltara un peque&#241;o chillido, sin duda poco mujeriego y poco libertino.

No obstante, cuando el vizconde le lanz&#243; una mirada hostil, ella se limit&#243; a encogerse de hombros y a decir:

Era mi &#250;nica defensa.

La mirada de &#233;l se oscureci&#243;.

Usted, se&#241;orita Sheffield, es una amenaza.

El vizconde le sujet&#243; el brazo con m&#225;s fuerza.

Antes de que regrese a su santuario de acompa&#241;antes y solteronas, hay una cosa que tenemos que aclarar.

Kate contuvo la respiraci&#243;n. No le gustaba el tono duro que detectaba en su voz.

Voy a cortejar a su hermana. Y si decido que podr&#237;a ser una lady Bridgerton id&#243;nea, la convertir&#233; en mi esposa.

Kate alz&#243; con brusquedad la cabeza para encararse a &#233;l con fuego en los ojos.

Entonces supongo que piensa que le corresponde a usted decidir el destino de Edwina. No lo olvide, milord: aunque usted decida que va a ser una lady Bridgerton -y pronunci&#243; con desd&#233;n la palabra- id&#243;nea, tal vez ella escoja a otra persona.

&#201;l la mir&#243; con la seguridad del var&#243;n al que nunca contrar&#237;an.

Si me decido a ped&#237;rselo a Edwina, no dir&#225; que no.

&#191;Intenta decirme que ninguna mujer ha sido capaz de resist&#237;rsele?

No contest&#243;, s&#243;lo alz&#243; una ceja altanera para que ella misma dedujera sus propias conclusiones.

Kate consigui&#243; soltar su brazo y se fue hacia su madrastra a buen paso, temblando de furia, resentimiento y un poco de miedo incluso.

Porque ten&#237;a la horrorosa sensaci&#243;n de que &#233;l no ment&#237;a. Y si de verdad resultaba ser irresistible

Kate se estremeci&#243;. Ella y Edwina iban a tener graves, graves problemas.


La tarde siguiente fue como cualquier tarde tras un gran baile. El sal&#243;n de casa de la familia Sheffield se llen&#243; a reventar de ramos de flores, cada uno acompa&#241;ado de una escueta tarjeta blanca con el nombre Edwina Sheffield.

Un simple Se&#241;orita Sheffield habr&#237;a sido suficiente, pens&#243; Kate con una mueca, pero supuso que en realidad no se pod&#237;a culpar a los pretendientes de Edwina por querer asegurarse de que las flores llegaban a la se&#241;orita Sheffield correcta.

No es que fuera probable que alguien fuera a cometer el error de equivocarse. Las flores eran por regla general para Edwina. Y realmente, de regla general no hab&#237;a nada ya que todos los ramos que hab&#237;an llegado a la residencia Sheffield durante el &#250;ltimo mes eran para Edwina. Todos.

A Kate le gustaba pensar que, de todos modos, ella se re&#237;a la &#250;ltima. La mayor&#237;a de las flores le provocaban estornudos a Edwina, as&#237; que los ramos sol&#237;an acabar en el dormitorio de Kate.

Oh, preciosidad -dijo mientras rozaba con ternura una hermosa orqu&#237;dea-. Creo que tu sitio est&#225; sobre la cabecera de mi cama. Y vosotras -se inclin&#243; hacia delante y olisque&#243; un ramo de perfectas rosas blancas-, vosotras estar&#233;is imponentes sobre mi tocador.

&#191;Siempre le habla a las flores?

Kate se gir&#243; en redondo al o&#237;r el sonido de una profunda voz masculina. Santo cielo, era lord Bridgerton con un aspecto pecaminosamente apuesto con su chaqu&#233; azul de ma&#241;ana. &#191;Qu&#233; diantres estaba haciendo aqu&#237;?

No ten&#237;a sentido quedarse callada sin hacer preguntas.

&#191;Qu&#233; dian -Se contuvo justo a tiempo. No permitir&#237;a que este hombre la rebajara a maldecir en voz alta, por mucho que lo hiciera para sus adentros-. &#191;Qu&#233; hace aqu&#237;?

El vizconde alz&#243; una ceja mientras retocaba el gran ramo que llevaba debajo del brazo. Rosas rosas, advirti&#243; ella. Eran preciosas. Sencillas y elegantes. Exactamente el tipo de cosa que elegir&#237;a para s&#237; misma.

Creo que la costumbre es que los pretendientes visiten a las jovencitas, &#191;no es cierto? -murmur&#243;-. &#191;O he confundido el libro de protocolo?

Quer&#237;a decir -mascull&#243; Kate-, &#191;c&#243;mo ha entrado? Nadie me ha avisado de su llegada.

Indic&#243; el vest&#237;bulo con una inclinaci&#243;n de cabeza.

El sistema habitual. He llamado a la puerta.

La mirada de irritaci&#243;n de Kate al advertir su sarcasmo no impidi&#243; que &#233;l continuara:

Aunque parezca asombroso, su mayordomo contest&#243;. Luego le di mi tarjeta, le dio una mirada y me acompa&#241;&#243; hasta el sal&#243;n. Aunque me encantar&#237;a reivindicar alg&#250;n tipo de taimado y turbio subterfugio- continu&#243; sin dejar un tono extraordinariamente altanero-, lo cierto es que ha sido del todo sencillo, sin tapujos.

Mayordomo infernal -farfull&#243; Kate-. Se supone que tiene que cerciorarse de que estamos en casa antes de dejar pasar a alguien.

Tal vez tenga instrucciones previas de que estar&#225;n en casa para m&#237; bajo cualquier circunstancia.

Kate se irrit&#243;.

Yo no le he dado instrucciones de ese tipo.

No -respondi&#243; lord Bridgerton con una risita-, nunca lo habr&#237;a pensado.

Y s&#233; que Edwina no lo la hecho.

&#201;l sonri&#243;.

&#191;Tal vez su madre?

Por supuesto.

Mary -gru&#241;&#243; ella, un mundo de acusaciones en aquella &#250;nica palabra.

&#191;La llama por su nombre de pila? -pregunt&#243; &#233;l con amabilidad. Kate asinti&#243;.

En realidad es mi madrastra. Aunque es la &#250;nica madre que he conocido. Se cas&#243; con mi padre cuando yo s&#243;lo ten&#237;a tres a&#241;os. No s&#233; por qu&#233; sigo llam&#225;ndola Mary. -Sacudi&#243; un poco la cabeza al tiempo que alzaba los hombros y los encog&#237;a con gesto de perplejidad-. Pero lo hago.

Los ojos marrones del vizconde continuaban fijos en el rostro de ella. Kate cay&#243; de pronto en la cuenta: acababa de permitir que este hombre -su N&#233;mesis, en realidad- accediera a un peque&#241;o rinc&#243;n de su vida. Not&#243; que las palabras lo siento borbotaban en su lengua; un reflejo, pens&#243;, por haber hablado m&#225;s de la cuenta. Pero no quer&#237;a pedir disculpas a este hombre por nada, as&#237; que dijo:

Me temo que Edwina ha salido, de modo que su visita ha sido para nada.

Oh, no lo creo -contest&#243;. Cogi&#243; el ramo de flores que hab&#237;a tenido bajo el brazo derecho con la otra mano y, cuando lo sac&#243;, Kate vio que no se trataba de un ramo enorme sino de tres m&#225;s peque&#241;os.

&#201;ste -dijo, mientras dejaba uno sobre una mesita auxiliar- es para Edwina. Y &#233;ste -hizo lo mismo con el segundo- es para su madre.

Le quedaba un solo ramo. Kate se qued&#243; paralizada de impresi&#243;n, incapaz de apartar los ojos de los perfectos capullos rosas. Sab&#237;a qu&#233; se tra&#237;a &#233;l entre manos, que el motivo de incluirla en aquel detalle era presionar a Edwina, pero, maldici&#243;n, nadie le hab&#237;a tra&#237;do flores antes, y hasta ese momento preciso no se hab&#237;a dado cuenta de cu&#225;nto deseaba que alguien lo hiciera.

&#201;stas -finaliz&#243; &#233;l mientras sosten&#237;a el &#250;ltimo arreglo floral de rosas- son para usted.

Gracias -dijo con vacilaci&#243;n cogi&#233;ndolas entre sus brazos-. Son preciosas. -Se inclin&#243; hacia delante para olerlas y suspir&#243; de placer con su intenso aroma. Cuando volvi&#243; a alzar la vista a&#241;adi&#243;-: Ha sido muy considerado de su parte pensar en Mary y en mi.

&#201;l hizo una gentil inclinaci&#243;n con la cabeza.

Ha sido un placer para m&#237;. Tengo que confesar que, en una ocasi&#243;n, un pretendiente de mi hermana hizo lo mismo con mi madre, y creo que nunca la he visto tan encantada.

&#191;A su madre o a su hermana?

&#201;l sonri&#243; con su descarada pregunta.

A las dos.

&#191;Y qu&#233; sucedi&#243; con el pretendiente? -pregunt&#243; Kate.

La mueca de Anthony se volvi&#243; maliciosa en extremo.

Se cas&#243; con mi hermana.

Mmmf. No piense en la probabilidad de que la historia se repita. Pero -Kate tosi&#243; pues no ten&#237;a especial inter&#233;s en ser franca con aquel hombre, aunque se sent&#237;a por completo incapaz de hacer otra cosa-. Pero las flores son de verdad preciosas, y y ha sido un detalle encantador por su parte. -Trag&#243; saliva. Esto no le resultaba f&#225;cil-. Y se lo agradezco.

&#201;l hizo una ligera inclinaci&#243;n hacia delante. Sus ojos marrones estaban claramente conmovidos.

Una frase muy amable -dijo pensativo-. Y m&#225;s teniendo en cuenta que iba dirigida a m&#237;. Vaya, no ha sido tan dif&#237;cil, &#191;verdad que no?

En un instante, Kate pas&#243; de estar inclinada con gesto encantador sobre las flores a adoptar una rigidez inc&#243;moda.

Parece tener una habilidad especial para decir exactamente lo indebido.

S&#243;lo cuando tiene que ver con usted, mi querida se&#241;orita Sheffield. Le aseguro que otras mujeres conf&#237;an en cada una de mis palabras.

Eso he le&#237;do -musit&#243; ella.

Los ojos de &#233;l se iluminaron.

&#191;Es de ah&#237; de donde ha sacado sus opiniones sobre m&#237;? &#161;Por supuesto! La estimable lady Confidencia. Deber&#237;a haberlo sabido. Caray, me encantar&#237;a estrangular a esa mujer.

A m&#237; me parece bastante inteligente y muy acertada -replic&#243; Kate de modo escueto.

C&#243;mo no -respondi&#243; &#233;l.

Lord Bridgerton -dijo Kate entre dientes-. Estoy segura de que no ha venido de visita para insultarme. &#191;Quiere que deje un mensaje para Edwina de su parte?

Creo que no. No tengo mucha confianza en que llegue a sus manos sin manipular.

Eso ya era demasiado.

Nunca osar&#237;a interferir en la correspondencia de otra persona-consigui&#243; decir Kate. Todo su cuerpo temblaba de rabia, y si hubiera sido una mujer menos controlada sin duda se habr&#237;a lanzado a su cuello-. &#191;C&#243;mo se atreve a insinuar lo contrario?

Si he de ser sincero, se&#241;orita Sheffield -dijo con una calma fastidiosa-, la verdad es que no la conozco demasiado bien. La &#250;nica certeza es su ferviente declaraci&#243;n de que nunca me encontrar&#233; a tres metros de la presencia angelical de su hermana. D&#237;game usted, &#191;si fuera yo, dejar&#237;a una nota con tranquilidad?

Si intenta obtener la aceptaci&#243;n de mi hermana a trav&#233;s de m&#237; un -contest&#243; Kate en tono g&#233;lido- no lo est&#225; haciendo demasiado bien.

Soy consciente de ello -dijo &#233;l-. Desde luego que no deber&#237;a provocarla. No est&#225; bien por mi parte, &#191;verdad que no? Pero me temo que no puedo evitarlo. -Puso una mueca desvergonzada y estir&#243; las manos con gesto de impotencia-. &#191;Qu&#233; puedo decir? Usted tiene ese efecto sobre m&#237;, se&#241;orita Sheffield.

Kate tuvo que reconocer con consternaci&#243;n que aquella sonrisa era una verdadera fuerza a tener en cuenta. De pronto sinti&#243; que le flaqueaban las fuerzas. Un asiento, s&#237;, lo que le hac&#237;a falta era sentarse.

Por favor, si&#233;ntese -dijo Kate indicando con un adem&#225;n el sof&#225; de damasco azul mientras ella cruzaba con dificultad la habitaci&#243;n para ocupar una silla. No es que deseara especialmente que &#233;l se entretuviera por aqu&#237;, pero resultar&#237;a complicado sentarse ella sin ofrecer asiento a su vez, y notaba que las piernas le temblaban de un modo atroz.

Tal vez al vizconde le pareciera peculiar aquel repentino acceso de amabilidad, pero no dijo nada. En vez de ello, retir&#243; un largo estuche negro que se encontraba sobre el sof&#225; y lo coloc&#243; encima de la mesa; luego ocup&#243; su asiento.

&#191;Es esto un instrumento musical? -pregunt&#243; indicando el estuche.

Kate asinti&#243; con la cabeza.

Una flauta.

&#191;Toca?

Ella neg&#243; con la cabeza, pero luego la lade&#243; un poco y asinti&#243;.

Intento aprender. He empezado este mismo a&#241;o.

El vizconde hizo un gesto afirmativo como respuesta. Parec&#237;a que aquello pon&#237;a fin al tema ya que luego pregunt&#243; con amabilidad:

&#191;Cu&#225;ndo espera que regrese Edwina?

Al menos tardar&#225; una hora, creo yo. El se&#241;or Berbrooke la ha llevado a dar un paseo en su carroc&#237;n.

&#191;Nigel Berbrooke? -Casi se le atraganta aquel nombre.

S&#237;, &#191;por qu&#233;?

Ese hombre s&#243;lo tiene pelo en la cabeza.

Y eso que se est&#225; quedando calvo. -Kate no pudo evitar el comentario.

&#201;l puso una mueca divertida.

Pues si eso no apoya mi tesis, ya no s&#233; que decir.

Kate hab&#237;a llegado a la misma conclusi&#243;n sobre la inteligencia del se&#241;or Berbrooke, o m&#225;s bien su carencia, pero pregunt&#243;.

&#191;No se considera maleducado insultar a los pretendientes rivales?

Anthony dej&#243; ir un peque&#241;o resoplido.

No ha sido un insulto. Es la verdad. El a&#241;o pasado cortej&#243; a mi hermana. O lo intent&#243;. Daphne hizo todo lo que pudo para disuadirle. Es bastante buen tipo, lo reconozco, pero no me gustar&#237;a que me construyera un barco si estuviera perdido en una isla desierta.

Kate tuvo una extra&#241;a e inoportuna visi&#243;n del vizconde perdido en una isla desierta, con la ropa echa jirones, la piel ba&#241;ada por el sol. Le dej&#243; una sensaci&#243;n inc&#243;moda de calor.

Anthony lade&#243; la cabeza y la observ&#243; con mirada socarrona.

Perdone, se&#241;orita Sheffield, &#191;se encuentra bien?

&#161;Muy bien! -Su respuesta fue casi un ladrido-. Nunca me hab&#237;a encontrado mejor. &#191;Qu&#233; estaba diciendo?

Parece un poco acalorada. -Se inclin&#243; para mirarla de cerca. La verdad, no ten&#237;a buen aspecto.

Kate se abanic&#243;.

Aqu&#237; hace un poco de calor, &#191;no le parece? Anthony sacudi&#243; la cabeza con parsimonia.

En absoluto.

Kate mir&#243; con anhelo la puerta abierta.

Me pregunto d&#243;nde est&#225; Mary.

&#191;La espera?

No es habitual en ella dejarme sin acompa&#241;ante durante tanto tiempo-explic&#243;.

&#191;Sin acompa&#241;ante? Las ramificaciones de aquel comentario eran alarmantes. Anthony de pronto tuvo la visi&#243;n de verse obligado a casarse con la mayor de las se&#241;oritas Sheffield, lo cual le provoc&#243; un inmediato sudor fr&#237;o. Kate era tan diferente a cualquier debutante que &#233;l hubieraconocido que hab&#237;a olvidado por completo que incluso necesitaban una acompa&#241;ante.

Tal vez no est&#233; enterada de que me encuentro aqu&#237; -se apresur&#243; a comentar.

S&#237;, seguro que se trata de eso. -Kate se puso en pie como movida por un resorte y cruz&#243; la habitaci&#243;n hasta el tirador de la campanilla. Con un fuerte tir&#243;n, dijo:

Llamar&#233; para que alguien la avise. Estoy segura de que no quiere dejar de saludarle.

Bien. Tal vez pueda hacernos compa&#241;&#237;a mientras esperamos a que regrese su hermana -coment&#243; &#233;l.

Kate se paraliz&#243; cuando a&#250;n se encontraba a medio camino de la silla.

&#191;Tiene planeado esperar a Edwina?

&#201;l se encogi&#243; de hombros y disfrut&#243; del desasosiego de ella.

No tengo m&#225;s planes para esta tarde.

Pero puede tardar horas!

Como mucho una hora, estoy seguro, y aparte -Se detuvo al advertir la llegada de una doncella al umbral de la puerta.

&#191;Ha llamado, se&#241;orita? -pregunt&#243; la doncella.

S&#237;, gracias, Annie -contest&#243; Kate-. &#191;Har&#225;s el favor de informar a la se&#241;ora Sheffield de que tenemos un invitado?

La doncella hizo una inclinaci&#243;n y se march&#243;.

Estoy segura de que Mary bajar&#225; en cualquier momento -dijo Kate, totalmente incapaz de dejar de dar golpecitos con el pie-. En cualquier momento, estoy segura.

&#201;l sonri&#243; de aquel modo tan fastidioso, con aire terriblemente relajado y muy c&#243;modo en el sof&#225;.

Se hizo un silencio embarazoso en la habitaci&#243;n. Kate le dedic&#243; una sonrisa tensa. &#201;l se limit&#243; a alzar una ceja como respuesta.

Estoy segura de que vendr&#225;

En cualquier minuto -concluy&#243; &#233;l, quien parec&#237;a disfrutar de lo lindo.

Kate se hundi&#243; en su asiento e intent&#243; no hacer una mueca. No lo consigui&#243;.

Justo en ese instante, se arm&#243; un peque&#241;o revuelo en el vest&#237;bulo. Unos cuantos ladridos caninos decididos, a los que siguieron un agudo chillido:

Newton! &#161;Newton! &#161;Para ahora mismo!

&#191;Newton?  inquiri&#243; el vizconde.

Mi perro  explic&#243; Kate con un suspiro al tiempo que se pon&#237;a en pie-. No se

&#161;NEWTON!

no se lleva demasiado bien con Mary, me temo. -Kate se fue hasta la puerta-. &#191;Mary? &#191;Mary?

Anthony se levant&#243; detr&#225;s de Kate y dio un respingo cuando el perro solt&#243; tres estridentes ladridos m&#225;s a los que de inmediato sigui&#243; otro chillido aterrorizado de Mary.

&#191;Qu&#233; es? -mascull&#243; &#233;l-. &#191;Un mast&#237;n? -Ten&#237;a que ser un mast&#237;n. La mayor de las Sheffield parec&#237;a justo el tipo de persona que tiene un mast&#237;n devorador de humanos a su entera disposici&#243;n.

No -respondi&#243; Kate mientras se apresuraba a salir al vest&#237;bulo mientras Mary soltaba otro chillido-. Es un

Pero Anthony no escuch&#243; sus palabras. De cualquier modo, no importaba demasiado, ya que un segundo despu&#233;s entr&#243; trotando el corgi de aspecto m&#225;s benigno que hab&#237;a visto en su vida, con un espeso pelaje color caramelo y una barriga que casi arrastraba por el suelo.

Anthony se qued&#243; paralizado a causa de la sorpresa. &#191;&#201;sta era la temible criatura del vest&#237;bulo?

Buenos d&#237;as, perro -dijo con firmeza. El perro se detuvo en seco, se sent&#243; y

&#191;sonri&#243;?



Cap&#237;tulo 4

Lamentablemente, Esta Autora ha sido incapaz de determinar todos los detalles, pero el pasado jueves hubo un considerable revuelo cerca de The Serpentine en Hyde Park en el que estuvieron implicados el vizconde de Bridgerton, el se&#241;or Nigel Berbrooke, las dos se&#241;oritas Sheffield y un perro no identificado de raza indeterminada.

Esta Autora no fue testigo presencial, pero todas las versiones parecen apuntar a que el perro no identificado se alz&#243; como vencedor.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

25 de abril de 1814


Kate regres&#243; a trompicones al sal&#243;n cogida del brazo de Mary, ambas se apretujaron a trav&#233;s de la puerta al mismo tiempo. Newton estaba feliz, sentado en medio de la sala, echando pelo sobre la alfombra azul y blanca mientras sonre&#237;a al vizconde.

Creo que le cae bien -dijo Mary con un tono en cierto modo acusador.

T&#250; tambi&#233;n le caes bien, Mary -explic&#243; Kate-. El problema es que &#233;l no te cae bien a ti.

Me caer&#237;a mejor si no intentara importunarme cada vez que cruzo el vest&#237;bulo.

Pensaba que hab&#237;a dicho que la se&#241;ora Sheffield y el perro no se llevaban bien -coment&#243; lord Bridgerton.

As&#237; es -respondi&#243; Kate-. Bueno, s&#237; se llevan bien. Bueno, no y si

Eso aclara las cosas infinitamente -murmur&#243; Bridgerton.

Kate hizo caso omiso de su tranquilo sarcasmo.

Newton adora a Mary -explic&#243;-, pero Mary no adora a Newton.

Yo le adorar&#237;a un poco m&#225;s -interrumpi&#243; Mary- si &#233;l me adorara un poco menos.

De modo que -continu&#243; Kate con decisi&#243;n- el pobre Newton considera a Mary una especie de rival. Por eso cada vez que la ve-Se encogi&#243; de hombros con gesto de impotencia-. Bien, me temo que simplemente la adora m&#225;s.

Como si le hubieran dado pie, el perro se qued&#243; mirando a Mary y se fue directo a colocarse a sus pies.

&#161;Kate! -exclam&#243; la buena mujer.

Kate se apresur&#243; a ponerse al lado de su madrastra, justo cuando Newton se incorporaba sobre las patas traseras y plantaba las delanteras sobre las rodillas de Mary.

&#161;Newton, abajo! -le reprendi&#243;-. Perro malo. Perro malo.

El perro se sent&#243; otra vez con un peque&#241;o gemido.

Kate -dijo Mary con voz extremadamente firme-, hay que sacar a este perro a pasear. Ahora.

Es lo que planeaba hacer cuando lleg&#243; el vizconde -replic&#243; Kate al tiempo que hac&#237;a una indicaci&#243;n al hombre que se encontraba al otro lado de la habitaci&#243;n. La verdad, era extraordinario el n&#250;mero de cosas de las que pod&#237;a culpar a ese hombre insufrible si se paraba a pensar.

&#161;Oh!  dijo Mary con un grito -. Le ruego me disculpe, milord. Qu&#233; descort&#233;s por mi parte no haberle saludado.

No se preocupe -dijo con tranquilidad-. Estaba un poco absorta al llegar.

S&#237; -rezong&#243; Mary-, esa bestia de perro Oh, pero &#191;qu&#233; modales son estos? &#191;Puedo ofrecerle un t&#233;? &#191;Algo de comer? Qu&#233; amable que haya venido a visitarnos.

No, gracias. He estado disfrutando de la estimulante compa&#241;&#237;a de su hija mientras espero la llegada de la se&#241;orita Edwina.

Ah, s&#237; -respondi&#243; Mary-. Edwina ha salido con el se&#241;or Berbrooke creo. &#191;No es as&#237;, Kate?

Kate asinti&#243; con gesto imp&#225;vido, no estaba segura de si le gustaba que la llamaran estimulante.

&#191;Conoce al se&#241;or Berbrooke, lord Bridgerton? -pregunt&#243; Mary.

Ah, s&#237; -contest&#243; &#233;l con lo que a Kate le pareci&#243; una reticencia bastante sorprendente-. S&#237; que le conozco.

No estaba segura de si deb&#237;a permitir que Edwina saliera con &#233;l a dar un paseo. Esos carrocines son terriblemente dif&#237;ciles de manejar, &#191;no es cierto?

Creo que el se&#241;or Berbrooke tiene mano firme para los caballos-contest&#243; Anthony.

Oh, bien -respondi&#243; Mary, y dej&#243; ir un suspiro de gran alivio -. Sin duda me deja m&#225;s tranquila.

Newton solt&#243; un ladrido entrecortado, m&#225;s bien para recordar su presencia a todo el mundo.

Mejor busco su correa y lo llevo a andar un poco -se apresur&#243; a decir Kate. Sin duda le sentar&#237;a bien un poco de aire fresco. Y tambi&#233;n se alegrar&#237;a de escapar por fin de la endiablada compa&#241;&#237;a del vizconde.

Si me disculpan

&#161;Pero, Kate, espera! -llam&#243; su madre-. No puedes dejar a que lord Bridgerton aqu&#237; conmigo. Estoy segura de que se morir&#225; de aburrimiento.

Kate se volvi&#243; muy despacio, temerosa de o&#237;r las siguientes palabras de Mary.

Usted nunca podr&#237;a aburrirme -dijo el vizconde como el mujeriego desenvuelto que era.

Oh, s&#237; que puedo -le asegur&#243; Mary-. Nunca se ha visto atrapado en una conversaci&#243;n conmigo durante una hora. Que es lo que Edwina tardar&#225; en regresar.

Kate se qued&#243; mirando a su madrastra, del todo boquiabierta a causa del asombro. &#191;Qu&#233; diablos estaba haciendo?

&#191;Por qu&#233; no va con Kate a sacar a Newton a pasear? -sugiri&#243; Mary.

Oh, pero nunca podr&#237;a pedir a lord Bridgerton que me acompa&#241;e a cumplir con una de mis tareas -dijo Kate enseguida-. Ser&#237;a muy descort&#233;s y, al fin y al cabo, es un estimado invitado.

No seas tonta -respondi&#243; Mary antes de que el vizconde tan siquiera pudiera mediar palabra-. Estoy segura de que no se lo tomar&#225; como una tarea. &#191;O s&#237;, milord?

Por supuesto que no -murmur&#243; con aspecto por completo sincero. Pero, la verdad, &#191;que otra cosa pod&#237;a decir?

Ya est&#225;. Esto lo deja claro -dijo Mary, quien sonaba demasiado complacida consigo misma-. &#191;Qui&#233;n sabe? Es posible que se topen con Edwina durante el paseo. &#191;No estar&#237;a bien?

Desde luego -dijo Kate en voz baja. Ser&#237;a fant&#225;stico librarse del vizconde, pero lo &#250;ltimo que quer&#237;a era dejar que su hermana cayera en sus garras. Ella a&#250;n era joven e impresionable. &#191;Y si no era capaz de resistirse a sus sonrisas? &#191;O a su palabrer&#237;a?

Incluso Kate estaba dispuesta a admitir que lord Bridgerton destilaba un encanto considerable, &#161;y eso que a ella le ca&#237;a mal! Edwina, con su naturaleza menos recelosa, sin duda se sentir&#237;a abrumada por &#233;l.

Se volvi&#243; al vizconde.

No debe sentirse obligado a acompa&#241;arme a sacar a Newton de paseo, milord.

Ser&#225; un placer -repuso &#233;l con sonrisa maligna, y Kate tuvo la clara impresi&#243;n de que &#233;l acced&#237;a a acompa&#241;arla con el &#250;nico prop&#243;sito de sacarla de quicio-. Aparte -continu&#243;-, como ha dicho su madre, podr&#237;amos ver a Edwina, &#191;y no ser&#237;a una coincidencia deliciosa?

Deliciosa -contest&#243; Kate con tono cansino-. Sencillamente deliciosa.

&#161;Excelente!  dijo Mary dando unas palmadas de alegr&#237;a -. Veo la correa de Newton encima de la mesa del vest&#237;bulo. Un momento, yo te la traigo.

Anthony observ&#243; salir a Mary y luego se volvi&#243; a Kate para decirle:

Eso le ha quedado muy bien.

Ya ve usted -mascull&#243; Kate.

&#191;Cree -susurr&#243; &#233;l inclin&#225;ndose hacia Kate- que intenta emparejarme con Edwina o con usted?

&#191;Conmigo?  replic&#243; Kate casi con un graznido -. Seguro que est&#225; de broma.

Anthony se frot&#243; el ment&#243;n con aire pensativo mientras observaba la puerta por la que Mary acababa de salir.

No estoy seguro -dijo con tono meditabundo-, pero -Cerr&#243; la boca al o&#237;r las pisadas de Mary acerc&#225;ndose de nuevo.

Aqu&#237; tienes -dijo la madrastra al tiempo que le tend&#237;a la correa a Kate. Newton ladr&#243; con entusiasmo y retrocedi&#243; como si se preparara para embestir contra Mary, sin duda para colmarla de todo tipo de muestras de su amor dif&#237;cil de aceptar, pero Kate lo sujet&#243; con firmeza por el collar.

Aqu&#237; tiene -corrigi&#243; Mary con rapidez, y tendi&#243; la correa a Anthony en vez de a Kate-. &#191;Por qu&#233; no le da esto a Kate? Yo mejor no me acerco mucho.

Newton ladr&#243; y mir&#243; con anhelo a Mary quien se apartaba cuanto pod&#237;a.

Vamos a ver -dijo con contundencia Anthony al perro-. Si&#233;ntate y est&#225;te quieto.

Para gran sorpresa de Kate, Newton obedeci&#243; y pos&#243; su trasero regordete sobre la alfombra con una presteza casi c&#243;mica.

As&#237; -dijo Anthony, quien sonaba bastante complacido consigo mismo. Le tendi&#243; la correa a Kate.

&#191;Hace los honores o me encargo yo?

Oh, prosiga -contest&#243; ella-. Parece tener afinidad con los su canes.

Es evidente -replic&#243; cortante, aunque mantuvo el tono bajo para que Mary no pudiera o&#237;rle- que no se diferencian tanto de las mujeres. Ambas razas conf&#237;an en todo lo que digo.

Kate le pis&#243; la mano cuando &#233;l se arrodill&#243; para ajustar la correa al collar del perro.

&#161;Ay!  dijo ella con poca sinceridad -. Cu&#225;nto lo siento.

Su tierna preocupaci&#243;n me amedrenta de veras -le contest&#243; mientras volv&#237;a a levantarse -. Podr&#237;a echarme a llorar.

Mary desplazaba la mirada de Kate a Anthony. No pod&#237;a o&#237;r lo que dec&#237;an pero era evidente que estaba fascinada.

&#191;Sucede algo? -pregunt&#243;.

No, en absoluto -contest&#243; Anthony al mismo tiempo que Kate pronunciaba un firme No.

Bien -dijo Mary con energ&#237;a-. Entonces les acompa&#241;ar&#233; a la puerta. -Y ante el ladrido entusiasta de Newton, a&#241;adi&#243;-: Pues, igual que antes, tal vez mejor que no. No quiero acercarme a tres metros de ese perro. Pero me despedir&#233; desde aqu&#237;.

&#191;Qu&#233; har&#237;a yo -le dijo Kate a Mary al pasar a su lado- si te tuviera a ti para despedirme?

Mary sonri&#243; con gesto astuto.

Sin duda, yo no lo s&#233;, Kate, sin duda no lo s&#233;.

Lo cual dej&#243; a Kate con una sensaci&#243;n revuelta en el est&#243;mago y la vaga sospecha de que tal vez lord Bridgerton tuviera raz&#243;n. Quiz&#225; Mary esta vez estuviera haciendo de casamentera con alguien m&#225;s que con Edwina.

Era una idea horripilante.

Con Mary de pie en el vest&#237;bulo, Kate y Anthony salieron por la puerta de entrada y se encaminaron en direcci&#243;n oeste por Milner Street.

Normalmente me quedo por las calles peque&#241;as y voy paseando hacia Brompton Road -explic&#243; Kate, pensando que tal vez &#233;l no estuviera familiarizado con esta zona de la ciudad-, luego sigo la calle hasta Hyde Park. Pero podemos caminar directamente por Sloane Street, si lo prefiere.

Decida lo que decida -no quiso poner reparos-, yo seguir&#233; en esa direcci&#243;n.

Muy bien -contest&#243; Kate y march&#243; con decisi&#243;n por Milner Street en direcci&#243;n a Lenox Gardens. Tal vez si manten&#237;a la vista al frente y se mov&#237;a a paso vigoroso, &#233;l desistir&#237;a de conversar. Se supon&#237;a que los paseos diarios con Newton eran su tiempo de reflexi&#243;n personal. No le hac&#237;a gracia tener que llevarle a &#233;l.

Su estrategia funcion&#243; bastante bien durante varios minutos. Caminaron en silencio durante todo el trayecto hasta la esquina de Hans Crescent y Brompton Road, y luego, sin m&#225;s pre&#225;mbulos, &#233;l dijo:

Mi hermano nos tom&#243; el pelo ayer por la noche.

Aquello hizo que Kate se detuviera en seco.

Perd&#243;n, &#191;c&#243;mo ha dicho?

&#191;Sabe qu&#233; me hab&#237;a estado contando antes de que nos presentara?

Kate dio un traspi&#233;s antes de negar con la cabeza. No, Newton no se hab&#237;a parado, por supuesto, y tiraba de la correa como un loco.

Me dijo que usted y &#233;l hab&#237;an mantenido algunas palabras sobre mi.

Bueeeeno -exclam&#243; Kate, conteni&#233;ndose-. Por decirlo con cierta educaci&#243;n, eso no es del todo cierto.

Mi hermano quiso dar a entender que usted s&#243;lo ten&#237;a buenas palabras para conmigo.

Kate no deber&#237;a haber sonre&#237;do.

Eso no es cierto.

Probablemente &#233;l tampoco deber&#237;a haber sonre&#237;do, pero Kate se alegr&#243;.

Yo no pens&#233; eso -contest&#243; &#233;l.

Tomaron Brompton Road en direcci&#243;n a Knightsbridge y Hyde Park, y Kate pregunt&#243;:

&#191;Por qu&#233; iba a hacer su hermano algo as&#237;?

Anthony le dedic&#243; una mirada de soslayo.

&#191;No tiene ning&#250;n hermano, verdad?

No, s&#243;lo Edwina, me temo, y ella es decididamente femenina.

Mi hermano lo hizo -continu&#243; &#233;l- con el &#250;nico objetivo de torturarme.

Un objetivo noble -dijo Kate bajando la voz.

La he o&#237;do.

Esperaba que lo hiciera -a&#241;adi&#243; ella.

Y tambi&#233;n supongo que quer&#237;a torturarla a usted.

&#191;A m&#237;?  exclam&#243;  &#191;Y por qu&#233;? &#191;Qu&#233; podr&#237;a haberle hecho yo a &#233;l?

Podr&#237;a haberle provocado en cierto sentido al denigrar a su querido hermano  sugiri&#243;.

Arque&#243; las cejas.

&#191;Querido?

&#191;Admirado? -intent&#243; &#233;l.

Kate sacudi&#243; la cabeza.

Tampoco cuela.

Anthony puso una mueca. La mayor de las se&#241;oritas Sheffield, pese a sus molestos h&#225;bitos mandones, ten&#237;a un ingenio admirable. Hab&#237;an llegado a Knightsbridge, de modo que &#233;l la cogi&#243; del brazo para cruzar la carretera y tomar uno de los peque&#241;os senderos que llevaban al paseo de South Carriage Road, ya dentro de Hyde Park. Newton, que era en el fondo un perro de campo, aceler&#243; el paso de forma considerable nada m&#225;s entraron en un entorno m&#225;s verde, aunque era dif&#237;cil imaginarse al corpulento can movi&#233;ndose a un paso al que calificar como r&#225;pido sin incurrir en error.

De todos modos, el perro parec&#237;a bastante alegre y estaba claro que se interesaba por cada flor, animalillo o transe&#250;nte que se cruzaba en su camino. El aire primaveral era fresco, pero el sol calentaba y el cielo era de un sorprendente azul claro despu&#233;s de tantos d&#237;as de lluvia t&#237;picamente londinense. Y aunque la mujer que llevaba Anthony del brazo no era con la que ten&#237;a planeado casarse -en realidad era una mujer con la que no ten&#237;a nada planeado-, Anthony not&#243; que le invad&#237;a una grata sensaci&#243;n de satisfacci&#243;n.

&#191;Le parece que crucemos hasta Rotten Row? -le pregunt&#243; a Kate.

&#161;Humm? -Fue su respuesta distra&#237;da. Ten&#237;a el rostro inclinado hacia arriba, al sol, y disfrutaba de su calor. Y durante un momento de extremo desconcierto, Anthony sinti&#243; una penetrante punzada de algo.

&#191;Algo? Sacudi&#243; un poco la cabeza. No era posible que fuera deseo. No por esa mujer.

&#191;Ha dicho algo? -murmur&#243; ella.

Se aclar&#243; la garganta y respir&#243; hondo con la esperanza de aclarar su cabeza. En vez de ello, lo que percibi&#243; fue el olorcillo embriagador de su aroma, que era una combinaci&#243;n peculiar de lirios ex&#243;ticos y pr&#225;ctico jab&#243;n.

Parece que est&#225; disfrutando del sol -coment&#243; Anthony.

Ella sonri&#243; y se volvi&#243; hacia &#233;l con la mirada clara.

S&#233; que no es eso lo que ha dicho, pero s&#237;, disfruto. Ha hecho un tiempo tan lluvioso &#250;ltimamente

Pensaba que las damas j&#243;venes no deb&#237;an permitir que el sol les diera en el rostro -brome&#243; &#233;l.

Ella se encogi&#243; de hombros, sin el menor indicio de verg&#252;enza al responder.

Pues no. Es decir, se supone que no debemos permitirlo, pero es una delicia. -Dej&#243; ir un peque&#241;o suspiro, y su rostro reflej&#243; un gesto de anhelo tan intenso que Anthony suspir&#243; por ella-. Ojal&#225; pudiera quitarme el sombrero -coment&#243; anhelante.

Anthony hizo un gesto de asentimiento pues &#233;l ten&#237;a ganas de hacer algo parecido con su sombrero.

Creo que podr&#237;a empujarlo un poquito hacia atr&#225;s sin que nadie se d&#233; cuenta -sugiri&#243;.

&#191;Cree que s&#237;? -Todo su rostro se ilumin&#243; ante aquella perspectiva. Aquella extra&#241;a punzada de algo perfor&#243; de nuevo las entra&#241;as de Anthony.

Por supuesto -murmur&#243; y alz&#243; una mano para ajustarle el ala del sombrero. Era uno de esos extra&#241;os tocados que parec&#237;an gustar a las mujeres, todo cintas y encajes, atados de tal manera que ning&#250;n hombre razonable podr&#237;a encontrarle alg&#250;n sentido.

As&#237;, permanezca quieta un momento. Lo ajustar&#233;.

Kate no se movi&#243;, tal y como &#233;l le hab&#237;a ordenado con amabilidad, pero cuando le roz&#243; la piel de la sien sin querer, ella incluso dej&#243; de respirar. Estaba tan cerca, hab&#237;a algo peculiar en aquello. Kate pod&#237;a sentir el calor de su cuerpo, el aroma limpio, enjabonado de Anthony.

Y aquella sensaci&#243;n propag&#243; de inmediato por todo su cuerpo un hormigueo que la puso alerta.

Le odiaba, o al menos le provocaba un profundo desagrado y reprobaci&#243;n. No obstante, sinti&#243; una absurda disposici&#243;n a inclinarse un poco hacia delante, hasta que el espacio entre sus cuerpos se vio comprimido a nada y

Trag&#243; saliva con fuerza y se oblig&#243; a s&#237; misma a retrasarse. Santo cielo, &#191;qu&#233; se hab&#237;a apoderado de ella?

Aguante un momento -le dijo &#233;l-, a&#250;n no he acabado.

Kate alz&#243; tambi&#233;n las manos para ajustarse el sombrero.

Estoy segura de que est&#225; bien. No tiene que que molestarse.

&#191;Puede disfrutar del sol un poco mejor? -pregunt&#243; &#233;l.

Ella asinti&#243;, pese a que estaba tan trastornada que ni tan siquiera estaba segura de que fuera cierto.

S&#237;, gracias. Qu&#233; detalle. Yo &#161;oh!

Newton solt&#243; una sonora sucesi&#243;n de ladridos y tir&#243; de la correa. Con fuerza.

&#161;Newton! -llam&#243; Kate mientras la correa la propulsaba hacia delante. Pero el perro ya ten&#237;a algo en su mira. Ella no ten&#237;a ni idea del qu&#233;, y avanzaba con entusiasmo tirando de Kate, quien se encontr&#243; dando un traspi&#233;s con el cuerpo impelido en una l&#237;nea diagonal, los hombros claramente por delante del resto del cuerpo-. &#161;Newton!  volvi&#243; a llamarle con impotencia-. &#161;Newton! &#161;Para!

Anthony observ&#243; divertido que el perro sal&#237;a disparado como un b&#243;lido, movi&#233;ndose hacia delante con m&#225;s velocidad de la que hubiera imaginado que podr&#237;an permitirle sus cortas y rechonchas patas.

Kate procuraba con valent&#237;a mantener agarrada la correa, pero Newton ahora ladraba como un loco y corr&#237;a con igual vigor.

Se&#241;orita Sheffield, perm&#237;tame coger la correa -se ofreci&#243; &#233;l con voz de trueno al tiempo que se adelantaba para ayudarla. No era la manera m&#225;s seductora de hacer de h&#233;roe, pero cualquier cosa serv&#237;a cuando uno intentaba impresionar a la hermana de su futura esposa.

Pero justo cuando Anthony lleg&#243; a su altura, Newton dio un fiero tir&#243;n de la correa, que se escap&#243; del asimiento de Kate y sali&#243; volando por los aires. Con un chillido, su due&#241;a se lanz&#243; hacia delante, pero el perro ya se hab&#237;a ido corriendo con la correa saltando sobre la hierba tras &#233;l.

Anthony no sab&#237;a si re&#237;rse o gru&#241;ir. Estaba claro que Newton no ten&#237;a ninguna intenci&#243;n de dejarse atrapar.

Kate se qued&#243; paralizada durante un instante, tap&#225;ndose la boca con la mano. Luego encontr&#243; la mirada de Anthony, y &#233;l tuvo una intuici&#243;n clara de que sab&#237;a lo que pretend&#237;a

Se&#241;orita Sheffield -dijo a toda prisa-. Estoy seguro de que Pero ella ya hab&#237;a salido corriendo y chillando &#161;Newton! con indiscutible falta de decoro. Anthony dej&#243; ir un suspiro cansino y empez&#243; a correr tras ella. No pod&#237;a dejarla perseguir sola al perro y pretender a la vez seguir llam&#225;ndose caballero.

Pero Kate llevaba de todos modos un poco de ventaja, y cuando Anthony la alcanz&#243; al doblar un recodo ya se hab&#237;a detenido. Respiraba con dificultad e inspeccionaba los alrededores con los brazos en jarras.

&#191;A d&#243;nde habr&#225; ido? -pregunt&#243; Anthony intentando olvidar que hab&#237;a algo bastante excitante en una mujer jadeante.

No lo s&#233;. -Se detuvo para coger aliento-. Supongo que estar&#225; cazando alg&#250;n conejo.

Oh, vaya, pues bien, as&#237; ser&#225; f&#225;cil atraparlo -dijo- puesto que los conejos se mantienen siempre cerca de los caminos m&#225;s transitados.

Kate frunci&#243; el ce&#241;o al o&#237;r su sarcasmo.

&#191;Qu&#233; podemos hacer?

Su mente no estaba lo bastante clara como para responder en ese momento. Volver a casa y agenciarse un perro de verdad, pens&#243;, pero ella ten&#237;a un aspecto tan preocupado que se mordi&#243; la lengua. En s&#237;, observ&#225;ndola mejor, ten&#237;a un aspecto m&#225;s irritado que preocupado, pero estaba claro que hab&#237;a un poco de preocupaci&#243;n en la mezcla.

De modo que opt&#243; por decir:

Propongo que esperemos hasta que oigamos chillar a alguien. En cualquier momento tiene que meterse corriendo entre los pies de alguna damisela y darle un susto de muerte.

&#191;Eso cree? -no parec&#237;a convencida-. Porque no es un perro que d&#233; mucho miedo. &#201;l se lo cree, y en realidad es un cielo, pero la verdad es que

&#161;Iiiiiiieeeeeak!

Creo que tenemos la respuesta -dijo Anthony secamente, y entonces sali&#243; corriendo en direcci&#243;n al grito de la dama an&#243;nima.

Kate se apresur&#243; tras &#233;l, atajando a trav&#233;s del c&#233;sped en direcci&#243;n a Rotten Row. El vizconde corr&#237;a delante, y lo &#250;nico en lo que Kate pudo pensar fue en que &#233;l deb&#237;a de desear de veras casarse con Edwina: pese a quedar claro que era un atleta espl&#233;ndido, no daba una imagen demasiado digna corriendo a lo loco por el parque tras un corgi rechoncho. A&#250;n peor, iban a tener que correr justo por en medio de Rotten Row, la v&#237;a favorita de la aristocracia para cabalgar y pasear en carruaje por Hyde Park.

Todo el mundo iba a verles. Un hombre menos decidido se habr&#237;a rendido hac&#237;a rato.

Kate continu&#243; corriendo tras ellos, pero cada vez le sacaban m&#225;s ventaja. No es que hubiera vestido pantalones muchas veces, pero con toda certeza era m&#225;s f&#225;cil correr con esa prenda que con faldas. En especial cuando te encontrabas en p&#250;blico y no pod&#237;as levant&#225;rtelas por encima de los tobillos.

Atraves&#243; Rotten Row a toda velocidad, neg&#225;ndose a mirar a los ojos de ninguna dama o caballero elegante de los que se encontraban all&#237; paseando con sus caballos. Siempre exist&#237;a la posibilidad de que no la identificaran con la muchacha marimacho que corr&#237;a por el parque como si alguien le pisara los talones. S&#243;lo era una posibilidad remota, pero estaba ah&#237;.

Cuando volvi&#243; a entrar en el c&#233;sped, tropez&#243; por un instante y tuvo que detenerse para tomar aliento un par de veces. Entonces comprendi&#243; con horror que estaban casi a la altura del estanque Serpenune.

Oh, no.

Hab&#237;a pocas cosas que a Newton le gustaran m&#225;s que saltar al interior de un lago. Y el sol calentaba lo bastante como para que pudiera apetecer, y m&#225;s si daba la casualidad de que eras un animal cubierto de espeso y pesado pelaje, un animal que llevaba cinco minutos corriendo a una velocidad vertiginosa. Bueno, vertiginosa para un corgi con exceso de peso.

Pero suficiente, advirti&#243; Kate con cierto inter&#233;s, como para mantener a raya a un vizconde de metro ochenta y pico.

Kate se levant&#243; las faldas una pulgada m&#225;s o menos -al cuerno los mirones, no pod&#237;a andarse ahora con remilgos -y ech&#243; a correr otra vez. No hab&#237;a manera de alcanzar a Newton, pero tal vez pudiera alcanzar a lord Bridgerton antes de que matara al perro.

Porque &#233;l ten&#237;a que tener en mente matarlo, aquel hombre ten&#237;a que ser un santo si no quisiera asesinar a Newton.

Y si s&#243;lo el uno por ciento de lo que se dec&#237;a de &#233;l en Confidencia era cierto, desde luego no era un santo.

Kate trag&#243; saliva.

&#161;Lord Bridgerton! -llam&#243; en un intento de pedirle que detuviera la persecuci&#243;n. Esperar&#237;a sencillamente a que el perro se agotara. Con sus patas de diez cent&#237;metros, eso ten&#237;a que suceder m&#225;s tarde o m&#225;s temprano-. &#161;Lord Bridgerton! Podemos

Kate se detuvo en seco. &#191;No era &#233;sa Edwina, all&#237; al lado del Serpentine? Mir&#243; entrecerrando los ojos. Era Edwina, de pie con suma gracia con las manos entrelazadas delante del cuerpo. Y parec&#237;a que un desventurado se&#241;or Berbrooke estaba realizando alg&#250;n tipo de reparaci&#243;n en su carroc&#237;n.

Newton se detuvo en seco durante un momento y descubri&#243; a Edwina en el mismo momento que Kate, y cambi&#243; de repente su trayectoria, ladrando con alegr&#237;a mientras corr&#237;a en direcci&#243;n a su querida ama.

&#161;Lord Bridgerton!  grit&#243; Kate otra vez -. &#161;Mire, mire! Ah&#237; est&#225;

Anthony se dio media vuelta al o&#237;r su voz, luego sigui&#243; su dedo con la mirada en direcci&#243;n a Edwina. De modo que por eso se hab&#237;a girado el maldito perro y hab&#237;a cambiado su trayectoria en noventa grados. Anthony estuvo a punto de resbalar con el barro y caer sobre su trasero en el intento de maniobrar despu&#233;s de aquel giro tan cerrado.

Iba a matar a ese perro.

No, iba a matar a Kate Sheffield.

No, tal vez

Los alegres pensamientos de venganza de Anthony se interrumpieron con el repentino chillido de Edwina.

&#161;Newton!

A Anthony le gustaba pensar en s&#237; mismo como un hombre de acci&#243;n decidida, pero cuando vio que el perro se lanzaba en el aire y se precipitaba hacia Edwina, simplemente se qued&#243; helado de conmoci&#243;n. Ni el propio Shakespeare podr&#237;a haber ideado un final m&#225;s apropiado para esta farsa, y todo estaba represent&#225;ndose ante los ojos de Anthony como si se sucediera a c&#225;mara lenta.

Y no hab&#237;a nada que pudiera hacer.

El perro iba a chocar directamente contra el pecho de Edwina, que iba a perder el equilibrio, cayendo hacia atr&#225;s.

Directamente al Serpentine.

&#161;Nooooooo! -grit&#243; abalanz&#225;ndose hacia delante pese a que sab&#237;a que todos los intentos heroicos por su parte eran del todo in&#250;tiles

&#161;Splash!

&#161;Santo cielo! -exclam&#243; Berbrooke-. &#161;Est&#225; toda mojada!

Pues no se quede ah&#237; parado -solt&#233; Anthony aproxim&#225;ndose a la escena del accidente y abalanz&#225;ndose dentro del agua-. &#161;Haga algo para ayudar!

Estaba claro que Berbrooke no entend&#237;a del todo qu&#233; quer&#237;a decir eso ya que se qued&#243; all&#237;, de pie, con los ojos sali&#233;ndose de sus &#243;rbitas mientras Anthony se agachaba, cog&#237;a a Edwina de la mano y tiraba de ella para levantarla.

&#191;Est&#225; bien? -pregunt&#243; con brusquedad.

Ella asinti&#243;. Balbuceaba y estornudaba con demasiada fuerza como para responder.

Se&#241;orita Sheffield -bram&#243; Bridgerton al ver que Kate se deten&#237;a de golpe en la orilla-. No, usted no -a&#241;adi&#243; cuando sinti&#243; que Edwina pegaba una sacudida a su lado-, su hermana.

&#191;Kate?  pregunt&#243; Edwina pesta&#241;eando para expulsar la asquerosa agua de sus ojos-. &#191;D&#243;nde est&#225; Kate?

Del todo seca en la orilla -mascull&#243; &#233;l, y a continuaci&#243;n peg&#243; un grito en su direcci&#243;n-: &#161;Sujete la correa de su maldito perro!

Newton hab&#237;a salido alegre del Serpentine entre salpicones y ahora estaba sentado con la lengua fuera con gesto de felicidad. Kate se fue disparada a su lado y agarr&#243; la correa. Anthony advirti&#243; que no ofreci&#243; ni una sucinta respuesta a su orden dada a gritos. Bien, pens&#243; con malicia. No hab&#237;a pensado que aquella maldita mujer fuera tan sensata como para mantener la boca cerrada.

Se volvi&#243; de nuevo a Edwina, quien, por sorprendente que fuera se las arreglaba para estar encantadora aunque chorreara agua de un estanque.

Perm&#237;tame que la saque de aqu&#237; -dijo con brusquedad, y antes de que ella tuviera ocasi&#243;n de reaccionar la cogi&#243; en sus brazos y la llev&#243; a tierra firme.

Nunca hab&#237;a visto algo as&#237; -dijo Berbrooke sacudiendo la cabeza.

Anthony no respondi&#243;. No pensaba que fuera capaz de decir algo sin arrojar a aquel idiota al agua. &#191;Qu&#233; estar&#237;a pensando, de pie ah&#237; mientras Edwina acababa sumergida por culpa de aquella cosa que no merec&#237;a ni llamarse perro?

&#191;Edwina?  pregunt&#243; Kate adelant&#225;ndose todo lo que le permit&#237;a la correa de Newton -. &#191;Est&#225;s bien?

Creo que ya ha hecho bastante -ladr&#243; Anthony, quien avanz&#243; hacia ella hasta que se encontraron apenas a treinta cent&#237;metros.

&#191;Yo? -pregunt&#243; boquiabierta.

M&#237;rela -respondi&#243; &#233;l con brusquedad, indicando con el dedo en direcci&#243;n a Edwina pese a tener toda la atenci&#243;n centrada en Kate-. &#161;No tiene m&#225;s que mirarla!

&#161;Pero ha sido un accidente!

&#161;De verdad, estoy bien!  dijo Edwina alzando la voz, y son&#243; un poco asustada por el nivel de enfado que herv&#237;a entre su hermana y el vizconde -. &#161;Tengo fr&#237;o, pero estoy bien!

&#191;Lo ve?  replic&#243; Kate y trag&#243; saliva repetidamente mientras se fijaba en el aspecto despeinado de su hermana -. Ha sido un accidente.

Anthony se limit&#243; a cruzarse de brazos y arquear una ceja.

No me cree -dijo Kate entre dientes-. No puedo creer que no me crea.

El vizconde no dijo nada. Era inconcebible para &#233;l que Kate Sheffield, pese a todo su ingenio e inteligencia, no estuviera celosa de su hermana. Y aunque no pudiera haber hecho nada para evitar este percance, sin duda deber&#237;a de encontrar un poco de placer en el hecho de que ella estuviera seca y c&#243;moda mientras Edwina parec&#237;a una rata empapada. Una rata atractiva, eso s&#237;, pero empapada de todas formas.

Estaba claro que Kate no hab&#237;a dado por concluida la conversaci&#243;n.

Aparte del hecho de que -dijo con desprecio- nunca jam&#225;s har&#237;a algo para perjudicar a Edwina &#191;c&#243;mo explica que consiguiera esta extraordinaria proeza? -Se dio en la mejilla con la mano que le quedaba libre, fingiendo con expresi&#243;n burlona caer entonces en la cuenta-. Oh, s&#237;, conozco el idioma secreto de los corgis. Orden&#233; al perro que tirara de la correa hasta soltarse y luego, puesto que tengo el don de la clarividencia, sab&#237;a que Edwina estaba justo aqu&#237; al lado del Serpentine, de modo que le dije al perro, gracias a nuestra comunicaci&#243;n mental, ya que a estas alturas estaba demasiado lejos para o&#237;r mi voz, le dije que cambiara de direcci&#243;n, que se fuera hacia Edwina y la derribara para que cayera dentro del lago.

El sarcasmo no le sienta nada bien, se&#241;orita Sheffield.

A usted nada le sienta bien, lord Bridgerton.

Anthony se inclin&#243; hacia delante, su mand&#237;bula sobresal&#237;a con gesto amenazador.

Las mujeres no deber&#237;an llevar animales si no son capaces de controlarlos.

Y los hombres no deber&#237;an llevar a pasear por el parque a mujeres con animales si tampoco son capaces de controlarlas -replic&#243; con furia.

Anthony not&#243; que de hecho se le estaban poniendo coloradas las puntas de las orejas a causa de la ira dif&#237;cil de contener.

Usted, se&#241;ora, es una amenaza para la sociedad.

Kate abri&#243; la boca como si fuera a devolverle el insulto, pero en su lugar le dedic&#243; simplemente una sonrisa maliciosa casi aterrorizadora. Se volvi&#243; al perro y dijo:

Sac&#250;dete, Newton.

Newton mir&#243; el dedo de Kate que indicaba directamente a Anthony y trot&#233; obediente unos pocos pasos para acercarse a &#233;l antes de permitirse una sacudida corporal que roci&#243; agua del estanque por todas partes.

Anthony se lanz&#243; a por su garganta.

Voy voy a &#161;a matarla! -rugi&#243;.

Kate se apart&#243; con agilidad y se coloc&#243; con rapidez al lado de Edwina.

Vaya, vaya, lord Bridgerton -brome&#243; buscando seguridad detr&#225;s de la figura empapada de su hermana-. No le ayudar&#225; perder los nervios delante de la buena Edwina.

&#191;Kate? -susurr&#243; Edw&#237;na en tono apremiante-. &#191;Qu&#233; sucede? &#191;Por qu&#233; est&#225;s siendo tan cruel con &#233;l?

&#191;Por qu&#233; est&#225; siendo &#233;l tan cruel conmigo? -Kate le devolvi&#243; el susurro.

Pues bien -dijo de pronto el se&#241;or Berbrooke-, ese perro me ha mojado.

Nos ha mojado a todos -respondi&#243; Kate. Incluida ella. Pero hab&#237;a merecido la pena. Oh, hab&#237;a merecido mucho la pena por ver la mirada de sorpresa y rabia en el rostro de aquel pomposo arist&#243;crata.

&#161;Usted!  dijo a gritos Anthony, apuntando con un dedo furioso a Kate -. Mejor se est&#225; calladita.

Kate guard&#243; silencio. No era tan necia como para provocarle m&#225;s. Parec&#237;a que a &#233;l la cabeza le fuera a explotar en cualquier momento. Lo cierto era que Anthony hab&#237;a perdido toda la dignidad que ten&#237;a al comenzar el d&#237;a. Su manga derecha goteaba agua de cuando hab&#237;a sacado a Edwina del estanque, sus botas parec&#237;an estropeadas para siempre y el resto de &#233;l estaba salpicado de agua, gracias a la experta destreza de Newton para secarse.

Les dir&#233; lo que tenemos que hacer -continu&#233; en voz baja y muy grave.

Lo que tengo que hacer -dijo el se&#241;or Berbrooke con jovialidad, sin ser consciente de que era probable que lord Bridgerton asesinara a la primera persona que abriera la boca  es acabar de arreglar el carroc&#237;n. Luego puedo llevar a casa a la se&#241;orita Sheffield.  Indic&#243; a Edwina por si acaso alguien no entend&#237;a a qu&#233; se&#241;orita Sheffield se refer&#237;a.

Se&#241;or Berbrooke -dijo Anthony entre dientes-, &#191;sabe c&#243;mo arreglar un carroc&#237;n?

El se&#241;or Berbrooke pesta&#241;e&#243; unas pocas veces.

&#191;Sabe siquiera qu&#233; problema tiene su carroc&#237;n?

Berbrooke abri&#243; y cerr&#243; la boca unas veces m&#225;s y luego dijo:

Tengo algunas ideas. No me llevar&#225; tanto rato deducir cu&#225;l es el problema concreto.

Kate mir&#243; a Anthony con fijeza, fascinada por la vena que sobresal&#237;a en su garganta. Nunca antes hab&#237;a visto a un hombre tan claramente al l&#237;mite de su paciencia. Puesto que sent&#237;a un poco de inquietud por la inminente explosi&#243;n, dio un prudente medio paso para situarse detr&#225;s de Edwina.

No le gustaba considerarse una cobarde, pero el instinto de supervivencia era algo por completo diferente.

El vizconde consigui&#243; controlarse de todos modos, su voz son&#243; con un tono regular aterrador cuando dijo:

Esto es lo que vamos a hacer.

Tres pares de ojos se abrieron llenos de expectaci&#243;n.

Voy a caminar hasta ah&#237; -se&#241;al&#243; a una dama y un caballero situados a unos veinte metros, quienes intentaban sin &#233;xito no mirarles fijamente- y preguntar&#233; a Montrose si puedo tomar prestado su carruaje durante unos minutos.

Pero, vaya -dijo Berbrooke estirando el cuello-, &#191;es &#233;se Geoffrey Montrose? Hace siglos que no le veo.

Una segunda vena empez&#243; a saltar esta vez en la sien de Anthony. Kate cogi&#243; a Edwina de la mano en busca de apoyo moral y se agarr&#243; con fuerza.

Pero Bridgerton, hay que reconoc&#233;rselo, pas&#243; por alto los comentarios excesivamente inapropiados de Berbrooke y continu&#243;:

Puesto que dir&#225; que s&#237;

&#191;Est&#225; seguro? -solt&#243; Kate.

De alguna manera, los ojos marrones del vizconde parecieron car&#225;mbanos.

&#191;Que si estoy seguro de qu&#233;? -respondi&#243; con desagrado.

Nada -musit&#243; ella, reprendi&#233;ndose por haber abierto la boca-. Por favor, contin&#250;e.

Como dec&#237;a, puesto que, como amigo y caballero -fulmin&#243; con la mirada a Kate-, dir&#225; que s&#237;, llevar&#233; a la se&#241;orita Sheffield a su casa, luego regresar&#233; a la m&#237;a y har&#233; que uno de mis hombres devuelva el carruaje a Montrose.

Nadie se molest&#243; en preguntar a qu&#233; se&#241;orita Sheffield se refer&#237;a.

&#191;Y qu&#233; hay de Kate? -pregunt&#243; Edwina. Al fin y al cabo, el carruaje s&#243;lo ten&#237;a dos asientos.

Kate le apret&#243; la mano. Querida y dulce Edwina.

Anthony mir&#243; a Edwina de frente.

El se&#241;or Bebrooke acompa&#241;ar&#225; a su hermana a casa.

Pero no puedo -dijo Berbrooke-. Tengo que acabar de arreglar el carroc&#237;n, bien lo sabe.

&#191;D&#243;nde vive? -pregunt&#243; con rudeza Anthony.

Berbrooke pesta&#241;e&#243; con sorpresa pero le dio su direcci&#243;n.

Parar&#233; en su casa y les enviar&#233; a un sirviente para que espere junto a su veh&#237;culo mientras usted acompa&#241;a a la se&#241;orita Sheffield a su casa. &#191;Est&#225; claro? -Se detuvo y mir&#243; a todo el mundo, incluido al perro, con expresi&#243;n bastante dura. Excepto a Edwina, por supuesto, quien era la &#250;nica persona presente que no hab&#237;a provocado su mal genio.

&#191;Est&#225; claro? -repiti&#243;.

Todo el mundo asinti&#243;, y su plan se puso en marcha. Minutos despu&#233;s, Kate se encontr&#243; observando a lord Bridgerton y a su hermana partir hacia elhorizonte, justo las dos personas que se hab&#237;a jurado que nunca deber&#237;an estar juntas ni tan siquiera en la misma habitaci&#243;n.

A&#250;n peor, la dejaron a solas con el se&#241;or Berbrooke y Newton.

Y tan s&#243;lo hicieron falta dos minutos para discernir que de los dos, Newton era el mejor conversador.



Cap&#237;tulo 5

A Esta Autora le han llegado informaciones de que la se&#241;orita Katharine Sheffield se ofendi&#243; por la descripci&#243;n de su querido animal de compa&#241;&#237;a como un perro no identificado de raza indeterminada.

Esta Autora, desde luego, est&#225; postrada de verg&#252;enza por el grave y atroz error y les pide a ustedes, Queridos Lectores, que acepten esta disculpa abyecta y que presten atenci&#243;n a la primera correcci&#243;n en la historia de esta columna.

El perro de la se&#241;orita Katharine Sheffield es un corgi. Se llama Newton, aunque cuesta imaginar que el inventor y f&#237;sico m&#225;s importante de Inglaterra hubiera apreciado quedar inmortalizado en forma de un can peque&#241;o, gordo y con malos modales.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

27 de abril de 1814


Aquella misma noche qued&#243; patente que Edwina no hab&#237;a salido indemne de su terrible aunque breve experiencia. Se le puso la nariz roja, los ojos le empezaron a lagrimear y era evidente para cualquiera que mirara durante tan s&#243;lo un segundo su rostro hinchado que, aunque no estaba seriamente enferma, hab&#237;a cogido un fuerte resfriado.

Pero aunque Edwina estaba bien arropada bajo las mantas con una bolsa de agua caliente entre los pies y una p&#243;cima curativa preparada por el cocinero en una taza sobre la mesilla de noche, Kate estaba decidida a mantener una conversaci&#243;n con ella.

&#191;Qu&#233; te dijo en el trayecto de vuelta a casa? -quiso saber Kate, coloc&#225;ndose sobre el borde de la cama de Edwina.

&#191;Qui&#233;n?  contest&#243; &#233;sta, mientras olisqueaba con recelo el remedio -. Mira esto -dijo sosteni&#233;ndoselo a Kate-. Despide gases.

El vizconde -dijo Kate entre dientes-. &#191;Qui&#233;n m&#225;s puede haber hablado contigo en el trayecto de regreso a casa? Y no seas tontaina: no despide gases, no es m&#225;s que vaho.

Oh. -Edwina olisque&#233; un poco m&#225;s y puso una mueca-. Pues no huele a vaho.

Es vaho. -Repiti&#243; Kate entre dientes, agarr&#225;ndose al colch&#243;n hasta que le dolieron los nudillos-. &#191;Qu&#233; te dijo?

&#191;Lord Bridgerton? -pregunt&#243; Edwina con aire despreocupado-. Oh, las cosas habituales. Ya sabes a qu&#233; me refiero. Frases de cortes&#237;a y todo eso.

&#191;Te ha dicho frases de cortes&#237;a mientras estabas chorreando agua?-pregunt&#243; Kate con tono desconfiado.

Edwina dio un sorbo vacilante, luego casi hace una arcada.

&#191;Qu&#233; hay aqu&#237;?

Kate se inclin&#243; y olisque&#233; el contenido.

Huele un poco a regaliz. Y creo que veo una pasa en el fondo.

Pero mientras ol&#237;a pens&#243; que le parec&#237;a o&#237;r lluvia contra el vidrio de la ventana y volvi&#243; a incorporarse-. &#191;Est&#225; lloviendo?

No lo s&#233; -contest&#243; Edwina-. Podr&#237;a ser. Estaba bastante nublado antes cuando se ha puesto el sol. -Ech&#243; una mirada m&#225;s de desconfianza a la taza, luego volvi&#243; a dejarla en la mesa-. Si me bebo esto, s&#233; que voy a ponerme m&#225;s enferma -manifest&#243;.

Pero &#191;qu&#233; m&#225;s te dijo? -insisti&#243; Kate mientras se levantaba a mirar por la ventana. Corri&#243; a un lado el visillo y escudri&#241;&#243; el exterior. Estaba lloviendo, pero s&#243;lo un poco, y era demasiado temprano para decir si la precipitaci&#243;n vendr&#237;a acompa&#241;ada de truenos o electricidad.

&#191;Qui&#233;n, el vizconde?

Kate pens&#243; que era una santa por no sacudir a su hermana hasta dejarla sin sentido.

S&#237;, el vizconde.

Edwina se encogi&#243; de hombros, pues era evidente que no estaba tan interesada en la conversaci&#243;n como Kate.

No demasiado. Se interes&#243; por mi bienestar, por supuesto. Lo cual es razonable teniendo en cuenta que acababa de sumergirme en el Serpentine. Cosa que, si puedo a&#241;adir, ha sido en extremo espantosa. El agua, aparte de estar fr&#237;a, estaba hecha una completa porquer&#237;a.

Kate se aclar&#243; la garganta y volvi&#243; a sentarse, prepar&#225;ndose para hacer una pregunta sumamente escandalosa, pero que, en su opini&#243;n, ten&#237;a que plantear. Intentando que su voz no denotara la fascinaci&#243;n completa y total que corr&#237;a por sus venas, pregunt&#243;:

&#191;Te hizo alguna proposici&#243;n m&#225;s atrevida?

Edwina dio una sacudida hacia atr&#225;s con los ojos abiertos como platos a causa de la indignaci&#243;n.

&#161;Por supuesto que no! -exclam&#243;-. Ha sido un perfecto caballero. La verdad, no entiendo por qu&#233; andas tan excitada. No ha sido una conversaci&#243;n muy interesante. Ni siquiera recuerdo la mitad de lo dicho.

Kate se qued&#243; mirando a su hermana, incapaz de entender que Edwina hubiera mantenido una conversaci&#243;n con ese odioso mujeriego durante m&#225;s de diez minutos y no le quedara una impresi&#243;n imborrable. Para su propia consternaci&#243;n eterna, cada una de las espantosas palabras que &#233;l le hab&#237;a dicho hab&#237;an quedado grabadas en su cerebro de forma permanente.

Por cierto -a&#241;adi&#243; Edwina-, &#191;c&#243;mo te ha ido a ti con el se&#241;or Berbrooke? Has tardado casi una hora en regresar.

Kate se estremeci&#243; a ojos vista.

&#191;Tan mal?

Estoy segura de que ser&#225; un buen marido para alguna mujer-explic&#243; Kate-, pero no para cualquier joven con una pizca de inteligencia.

Edwina solt&#233; una risita.

Oh, Kate, eres un espanto.

Kate suspir&#243;.

Lo s&#233;, lo s&#233;. Eso ha sido de lo m&#225;s cruel por mi parte. El pobre no tiene un gramo de maldad en su cuerpo. S&#243;lo que

No tiene un gramo de inteligencia tampoco -concluy&#243; Edwina.

Kate alz&#243; las cejas. No era propio de Edwina hacer un comentario tan categ&#243;rico.

Lo s&#233; -dijo Edwina con mirada avergonzada-. Ahora yo soy la mala. No deber&#237;a haber dicho eso, cierto, pero la verdad es que pensaba que iba a morirme durante nuestro paseo en carroc&#237;n.

Kate se enderez&#243; con cierta preocupaci&#243;n.

&#191;Es un conductor peligroso?

En absoluto. Era su conversaci&#243;n.

&#191;Aburrida?

Edwina asinti&#243; con expresi&#243;n de ligera perplejidad en sus ojos azules.

Era tan dif&#237;cil seguirle que casi resultaba fascinante intentar adivinar c&#243;mo funciona su mente. -Solt&#243; una sucesi&#243;n de toses y luego a&#241;adi&#243;-: pero al final me dol&#237;a el cerebro.

&#191;De modo que no es tu perfecto esposo intelectual? -dijo Kate con sonrisa indulgente.

Edwina tosi&#243; un poco m&#225;s.

Me temo que no.

Tal vez debieras intentar beber un poco m&#225;s de ese brebaje-sugiri&#243; Kate con un gesto para indicar la taza solitaria que reposaba sobre la mesilla de noche de Edwina-. El cocinero tiene una fe ciega en &#233;l.

Edwina sacudi&#243; la cabeza con violencia.

Sabe a demonios.

Kate esper&#243; unos breves momentos, luego tuvo que preguntar:

&#191;Te dijo el vizconde algo sobre m&#237;?

&#191;Sobre ti?

No, sobre -replic&#243; Kate con bastante brusquedad-. Por supuesto que sobre m&#237;. &#191;A cu&#225;ntas personas m&#225;s me refiero como a m&#237;?

No hace falta que te pongas as&#237;.

No me pongo tan as&#237;

Pues la verdad es que no, no te mencion&#243;.

De pronto Kate se sinti&#243; molesta.

Sin embargo ten&#237;a mucho que decir sobre Newton.

Los labios de Kate se separaron a causa de la tribulaci&#243;n que la inund&#243;. Nunca resultaba halagador verse superada por un perro.

Le asegur&#233; que Newton era de verdad un animal perfecto, y que yo no estaba para nada enfadada con &#233;l. Pero, por lo visto, el vizconde se hab&#237;a molestado e inquietado bastante por m&#237;, qu&#233; encantador.

Qu&#233; encantador -mascull&#243; Kate.

Edwina cogi&#243; un pa&#241;uelo y se son&#243; la nariz.

Me parece, Kate, que te interesa bastante el vizconde.

Pas&#233; pr&#225;cticamente toda la tarde obligada a conversar con &#233;l-replic&#243; Kate como si eso lo explicara todo.

Bien. Entonces habr&#225;s tenido ocasi&#243;n de comprobar lo amable y encantador que puede ser. Es muy rico, adem&#225;s. -Edwina solt&#233; un sonoro estornudo y luego se volvi&#243; para coger otro pa&#241;uelo-. Y pese a que opino que no hay que escoger marido en funci&#243;n s&#243;lo de sus finanzas, dada nuestra falta de fondos, no pasar&#237;a por alto considerar ese aspecto, &#191;no crees?

Bien  Kate trat&#243; de salirse por la tangente pues sab&#237;a que Edwina ten&#237;a toda la raz&#243;n, pero no deseaba decir nada que pudiera interpretarse como una aprobaci&#243;n de lord Bridgerton.

Edwina se llev&#243; el pa&#241;uelo a la cara y se son&#243; la nariz de un modo poco femenino.

Creo que deber&#237;amos a&#241;adirle a nuestra lista -dijo mientras se secaba la nariz.

Nuestra lista -repiti&#243; Kate con voz entrecortada.

S&#237;, de posibles candidatos. Creo que &#233;l y yo nos entender&#237;amos bien.

Pero pensaba que quer&#237;as un erudito

Cierto. As&#237; es. Pero t&#250; misma me hiciste ver las pocas probabilidades que tengo de encontrar un verdadero erudito. Lord Bridgerton parece bastante inteligente. S&#243;lo tendr&#233; que idear una manera de enterarme si le gusta leer.

Me sorprender&#237;a que ese grosero supiera leer -mascull&#243; Kate.

&#161;Kate Sheffield!  exclam&#243; Edwina con una risa -. &#191;Acabas de decir lo creo que has dicho?

No -dijo Kate lisa y llanamente. Era evidente que el vizconde sab&#237;a leer, pero era de veras espantoso en todo lo dem&#225;s.

Lo has dicho -acus&#243; Edwina-. Eres la peor, Kate. -Sonri&#243;-. Pero me haces re&#237;r.

El estruendo profundo de unos truenos distantes reverber&#243; en la noche, y Kate se oblig&#243; a s&#237; misma a esbozar una sonrisa en un intento de no estremecerse. Por lo general los soportaba bien, siempre que los truenos y los rel&#225;mpagos sonaran lejos. S&#243;lo cuando se suced&#237;an uno tras otro, y en apariencia encima de su cabeza, sent&#237;a que iba a perder los nervios.

Edwina. -Kate sigui&#243; la conversaci&#243;n con su hermana. Necesitaba aclarar aquello, pero adem&#225;s le hac&#237;a falta decir algo que apartara su mente de aquella tormenta que les amenazaba-, debes quitarte al vizconde de la cabeza. No es eltipo de hombre que vaya a hacerte feliz, en absoluto. Aparte del hecho de ser el peor de los mujeriegos y que es harto probable que hiciera ostentaci&#243;n de una docena de amantes delante de tus narices

Al ver el ce&#241;o fruncido de Edwina, Kate dej&#243; el resto de la frase y decidi&#243; ahondar en esta cuesti&#243;n.

&#161;Claro que s&#237;!  dijo con gran dramatismo -. &#191;No has estado leyendo Confidencia? &#191;O no prestas atenci&#243;n a lo que tienen que decir algunas de las mam&#225;s de las otras j&#243;venes? Las que llevan varios a&#241;os en elcircuito social y saben qui&#233;n es qui&#233;n. Todas ellas dicen que es un mujeriego terrible. Y lo &#250;nico que le salva es la manera admirable en que trata a su familia.

Bien, eso ser&#237;a un punto a su favor -indic&#243; Edwina-. Puesto que su esposa formar&#237;a parte de la familia, &#191;cierto?

Kate casi suelta un gru&#241;ido.

Una esposa no es familia carnal. Hay hombres que ni so&#241;ar&#237;an con pronunciar una palabra malsonante delante de sus madres y luego pisotean los sentimientos de sus esposas a diario.

&#191;Y c&#243;mo sabes eso? -pregunt&#243; Edwina.

Kate se qued&#243; boquiabierta. No recordaba cu&#225;ndo antes Edwina hab&#237;a puesto en duda sus opiniones sobre un asunto importante, por desgracia la &#250;nica respuesta que se le ocurri&#243; de un modo r&#225;pido fue:

Sencillamente lo s&#233;.

Lo cual, tuvo que admitir ella misma, no colaba.

Edwina -dijo con voz apaciguadora, decidida a llevar el tema en otra direcci&#243;n- aparte de todo eso, creo que ni tan siquiera te gustar&#237;a el vizconde si llegaras a conocerle.

Parec&#237;a bastante agradable cuando me acompa&#241;&#243; a casa.

&#161;Pero se estaba comportando lo mejor que pod&#237;a!  insisti&#243; Kate -. Claro que parec&#237;a agradable. Quiere que te enamores de &#233;l.

Edwina pesta&#241;e&#243;.

O sea que crees que era una actuaci&#243;n.

&#161;Eso mismo!  exclam&#243; Kate aprovechando el concepto -. Edwina, entre la noche de ayer y esta tarde he pasado varias horas en su compa&#241;&#237;a y puedo asegurarte que conmigo no intentaba comportarse bien.

Edwina solt&#243; un resuello cargado de horror y tal vez un poco de excitaci&#243;n.

&#191;Te bes&#243;? -pregunt&#243; en voz baja.

&#161;No!  aull&#243; Kate -. &#161;Por supuesto que no! &#191;De d&#243;nde demonios has sacado esa idea?

Dijiste que no se comportaba bien.

Me refer&#237;a a que -explic&#243; Kate entre dientes- no fue nada amable. Tampoco fue agradable. De hecho fue de un arrogante insufrible y terriblemente grosero y ofensivo.

Qu&#233; interesante -murmur&#243; Edwina.

No tiene nada de interesante. &#161;Fue horrible!

No, no me refer&#237;a a eso -continu&#243; Edwina mientras se rascaba la barbilla sin disimulo-. Es muy curioso que se comportara de forma tan ruda contigo. Tiene que haber o&#237;do que pedir&#233; tu opini&#243;n cuando escoja marido. Una imaginar&#237;a que el vizconde har&#237;a todo lo que estuviera en su mano para ser amable contigo. &#191;Por qu&#233; -se pregunt&#243; reflexiva- iba a actuar como un pat&#225;n?

El rostro de Kate adquiri&#243; un tono rojo uniforme que por suerte pasaba desapercibido a la luz de la vela. Entonces mascull&#243;:

Dijo que no pod&#237;a evitarlo.

Edwina se qued&#243; boquiabierta, y durante un segundo permaneci&#243; paralizada por completo, como si el tiempo se hubiera detenido. Luego se ech&#243; hacia atr&#225;s sobre las almohadas desternill&#225;ndose de risa.

&#161;Oh, Kate!  dijo con un resuello -. &#161;Qu&#233; genial! Oh, vaya enredo. &#161;Me encanta!

Kate la fulmin&#243; con la mirada.

No tiene gracia.

Edwina se sec&#243; los ojos.

Pues es lo m&#225;s gracioso que he o&#237;do en todo el mes. &#161;En todo el a&#241;o! Oh, santo cielo. -Solt&#243; unas cuantas toses, provocadas por el ataque de risa-. Ay, Kate creo que has conseguido limpiar del todo mi nariz.

Edwina, no seas desagradable.

Edwina se llev&#243; el pa&#241;uelo a la cara para sonarse.

Pues es verdad -dijo triunfante.

No te hagas ilusiones -mascull&#233; Kate-. Por la ma&#241;ana vas a tener un resfriado terrible.

Tienes toda la raz&#243;n -admiti&#243; Edwina-, pero qu&#233; divertido. &#191;Te dijo que no pod&#237;a evitarlo? Oh, Kate, es muy gracioso.

No hace falta que hagas tanto hincapi&#233; en ello -refunfu&#241;&#243; Kate.

&#191;Sabes? Es posible que sea el primer caballero de los que hemos conocido en toda la temporada al que no has sido capaz de controlar.

Los labios de Kate formaron una mueca torcida. El vizconde hab&#237;a usado la misma palabra, y ambos ten&#237;an raz&#243;n. Y era cierto que hab&#237;a pasado la temporada controlando hombres: control&#225;ndolos para Edwina. Y de pronto no estuvo tan segura de que le gustara aquel papel de madraza en el que se hab&#237;a visto metida.

O tal vez ella misma se hab&#237;a metido.

Edwina vio el juego de emociones sobre el rostro de su hermana y de inmediato adopt&#243; un tono de disculpa.

Oh, querida -murmur&#243;-, lo siento, Kate. No era mi intenci&#243;n burlarme.

Kate alz&#243; una ceja.

Vale, muy bien, mi intenci&#243;n era burlarme, pero en realidad no quer&#237;a herir tus sentimientos. No ten&#237;a idea de que lord Bridgerton te hubiera molestado.

Edwina, ese hombre no me cae bien. Y creo que ni siquiera deber&#237;as considerar casarte con &#233;l. No me importa con qu&#233; fervor o insistencia lo intente. No ser&#225; un buen marido.

Edwina permaneci&#243; callada durante un momento, sus espl&#233;ndidos ojos se quedaron serios por completo. Luego dijo:

Bien, si t&#250; lo dices, tiene que ser cierto. Est&#225; claro que nunca me has orientado mal con tus consejos. Y, como has dicho, has pasado m&#225;s tiempo en su compa&#241;&#237;a que yo, de modo que t&#250; sabr&#225;s.

Kate solt&#243; un largo suspiro de alivio mal disimulado.

Bien -dijo con firmeza-, y cuando te recuperes un poco, podremos mirar entre los actuales pretendientes en busca de un candidato mejor.

Y tal vez t&#250; tambi&#233;n puedas buscar un marido -sugiri&#243; Edwina.

Por supuesto siempre estoy buscando -insisti&#243; Kate-. &#191;Qu&#233; sentido tendr&#237;a una temporada en Londres si no buscara?

Edwina dio muestras de tener ciertas reservas.

No creo que est&#233;s mirando, Kate. Pienso que lo &#250;nico que haces es estudiar las posibilidades para m&#237;. Y no hay motivo para no encontrar marido t&#250; misma. Necesitas tu propia familia. En realidad, no se me ocurre ninguna otra persona m&#225;s capacitada para ser madre que tu.

Kate se mordi&#243; el labio, no quer&#237;a responder directamente a la cuesti&#243;n planteada por Edwina. Tras esos preciosos ojos azules y ese rostro perfecto, su hermana era sin duda la persona m&#225;s perspicaz que conoc&#237;a. Y Edwina ten&#237;a raz&#243;n, Kate no hab&#237;a estado buscando marido. Pero &#191;por qu&#233; iba a hacerlo? Por otro lado, tampoco nadie la consideraba candidata al matrimonio.

Suspir&#243; y ech&#243; una mirada a la ventana. La tormenta parec&#237;a haber pasado sin castigar la zona de Londres en la que se encontraban. Supuso que deb&#237;a sentirse agradecida por cualquier cuesti&#243;n favorable, por peque&#241;a que fuera.

&#191;Por qu&#233; no nos ocupamos de ti primero?  dijo finalmente Kate -. Me parece que las dos est&#225;bamos conformes en que era m&#225;s probable que t&#250; recibieras proposiciones antes que yo. Luego ya pensaremos en mis posibilidades.

Edwina se encogi&#243; de hombros, y Kate sab&#237;a que su silencio intencionado quer&#237;a decir que no estaba de acuerdo.

Muy bien -dijo Kate al tiempo que se pon&#237;a en pie-. Te dejar&#233; descansar. Estoy segura de que te hace falta.

Edwina tosi&#243; como respuesta.

Y b&#233;bete esa p&#243;cima! -concluy&#243; Kate con una risa mientras encaminaba a la puerta.

Y mientras la cerraba tras ella, oy&#243; mascullar a Edwina:

Antes me muero.


Cuatro d&#237;as despu&#233;s, Edwina estaba bebiendo diligentemente la p&#243;cima del cocinero, aunque no sin refunfu&#241;ar y quejarse. Su estado hab&#237;a mejorado, aunque s&#243;lo pod&#237;a decirse que estaba un poco mejor. A&#250;n estaba en cama, segu&#237;a tosiendo y estaba muy, muy irritable.

Mary hab&#237;a manifestado que Edwina no asistir&#237;a a ning&#250;n acto social hasta el martes como muy pronto. Kate hab&#237;a dado por entendido que todas ellas disfrutar&#237;an de un respiro porque, la verdad, &#191;qu&#233; sentido ten&#237;a asistir a un baile sin Edwina? Pero tras pasar un bendito fin de semana sin otra cosa que hacen que leer y sacar a Newton de paseo, Mary declar&#243; de pronto que las dos asistir&#237;an a la velada musical de lady Bridgerton el lunes por la noche y

(En este momento Kate intent&#243; argumentar con vehemencia por qu&#233; tal cosa no era una buena idea.)

 y no hab&#237;a m&#225;s que hablar sobre el asunto.

Kate cedi&#243; con relativa rapidez. En realidad no ten&#237;a mucho sentido seguir discutiendo ya que Mary hab&#237;a dado media vuelta y se hab&#237;a ido andando nada m&#225;s pronunciar la &#250;ltima palabra.

Kate ten&#237;a ciertas normas y entre ellas se inclu&#237;a la de no discutir con puertas cerradas.

Y por consiguiente, el lunes pon la noche se encontr&#243; vestida con una seda color azul gris&#225;ceo y elabanico en la mano, atravesando junto a Mary las calles de Londres en su barato carruaje, camino de la mansi&#243;n Bridgerton en Grosvenor Square.

A todo el mundo le sorprender&#225; vernos sin Edwina -coment&#243; Kate mientras toqueteaba con la mano izquierda la gasa negra de su capa.

T&#250; tambi&#233;n buscas marido -replic&#243; Mary.

Kate permaneci&#243; un momento callada. Era dif&#237;cil rebatir aquello ya que, al fin y al cabo, se supon&#237;a que era ciento.

Y deja de sobar la capa -a&#241;adi&#243; la mujer-. Estar&#225; arrugada toda la noche.

La mano de Kate se detuvo. Luego, durante unos segundos, estuvo tamborileando r&#237;tmicamente sobre el asiento con la mano derecha, hasta que Mary al final espet&#243;:

Santo cielo, Kate, &#191;no puedes estarte quieta sentada?

Ya sabes que no -contest&#243; Kate.

Mary se limit&#233; a suspirar.

Tras otro largo silencio, interrumpido s&#243;lo por los golpecitos de Kate con el pie, &#233;sta a&#241;adi&#243;:

Edwina se sentir&#225; sola sin nosotras.

Mary ni siquiera se molest&#243; en mirarla mientras contestaba:

Edwina tiene una novela para leer. La &#250;ltima de esa tal Austen. Ni siquiera se enterar&#225; de que nos hemos marchado.

Eso era del todo cierto. Mientras le&#237;a un libro, Edwina no se enterar&#237;a ni de que la cama estaba ardiendo.

Kate dijo:

Seguramente la m&#250;sica ser&#225; horrorosa. Despu&#233;s de lo de Smythe- Smith

Las int&#233;rpretes en aquella velada musical eran las propias hijas de los Smythe-Smith -contest&#243; Mary, y su voz empezaba a denotar un matiz de impaciencia-. Lady Bnidgerton ha contratado a una cantante de &#243;pera profesional procedente de Italia que se encuentra unos d&#237;as en Londres. El mero hecho de haber recibido una invitaci&#243;n ya a es un honor.

Kate no pon&#237;a en duda que la invitaci&#243;n era para Edwina; ella y Mary estaban incluidas s&#243;lo por cortes&#237;a. Pero Mary estaba empezando a apretar los dientes, de modo que Kate jur&#243; morderse la lengua durante el resto del trayecto.

Lo cual no era tan dif&#237;cil ya que a fin de cuentas en aquel preciso momento llegaban rodando a la entrada de la residencia Bridgerton.

Kate se qued&#243; boquiabierta mientras miraba por la ventana.

Es enorme -dijo estupefacta.

&#191;Verdad que s&#237;?  contest&#243; Mary cogiendo sus cosas -. Por lo que s&#233;, lord Bnidgerton no vive aqu&#237;. Aunque le pertenece, a&#250;n permanece en su residencia de soltero para que su madre y hermanos puedan disfrutar de la mansi&#243;n Bridgerton. &#191;No es considerado por su parte?

Considerado y lord Bridgerton eran dos expresiones que Kate nunca hubiera pensado emplear en la misma frase, pero de todos modos asinti&#243;, demasiado impresionada por el tama&#241;o y armon&#237;a del edificio de piedra como para hacer alg&#250;n comentario inteligente.

El carruaje se detuvo, y Mary y Kate bajaron con la ayuda de uno de los lacayos de la mansi&#243;n Bridgerton que se apresur&#243; a abrirles la puerta. Un mayordomo cogi&#243; la invitaci&#243;n y les franque&#243; la entrada, tom&#243; sus capas y les indic&#243; la sala de m&#250;sica, justo al final del pasillo.

Kate hab&#237;a estado en el interior de bastantes mansiones de Londres como para no quedarse boquiabierta en p&#250;blico ante la obvia riqueza y belleza del mobiliario, pero incluso ella estaba impresionada por la decoraci&#243;n interior, la elegancia y contenci&#243;n del estilo Adam. Hasta los techos eran obras de arte, realizados en suaves tonos salvia y azul, colores separados pon revocados de yeso tan intrincados que parec&#237;an casi una forma m&#225;s s&#243;lida de encaje.

La sala de m&#250;sica era igual de encantadora, con muros pintados de un amable tono amarillo lim&#243;n. Se hab&#237;an dispuesto hileras de sillas para los asistentes, y Kate se apresur&#243; a dirigir a su madre hacia la parte de atr&#225;s. La verdad, no hab&#237;a ning&#250;n motivo para desear situarse en una posici&#243;n visible. Sin duda lord Bridgerton asistir&#237;a al acto -si eran ciertas todas las leyendas sobre su devoci&#243;n familiar-, y si ten&#237;a suerte, tal vez no advirtiera su presencia.


Contrariamente a su opini&#243;n, Anthony supo con exactitud en qu&#233; momento Kate sali&#243; del carruaje y entr&#243; en casa de su familia. Hab&#237;a estado en su estudio tomando una copa en solitario antes de encaminarse hacia la velada musical que organizaba su madre anualmente. En un intento de mantener su privacidad hab&#237;a optado por no vivir en la mansi&#243;n Bridgerton estando todav&#237;a soltero, pero aun conservaba ah&#237; su estudio. Su posici&#243;n como cabeza de la familia Bridgerton acarreaba responsabilidades serias, y Anthony por lo general encontraba m&#225;s f&#225;cil ocuparse de tales responsabilidades desde la proximidad al resto de la familia.

No obstante, las ventanas del estudio daban a Grosvenor Square, y por consiguiente se hab&#237;a divertido un rato observando la llegada de los carruajes y los invitados que descend&#237;an de ellos. Cuando baj&#243; Kate Sheffield, alz&#243; la mirada a la fachada de la mansi&#243;n e inclin&#243; la cabeza con un gesto muy similar al que hizo al disfrutar del calor del sol en Hyde Park. La luz de los apliques ubicados a ambos lados de la entrada principal se hab&#237;a filtrado a trav&#233;s de su piel y la ba&#241;aban de un relumbre titilante.

Y Anthony se qued&#243; sin aliento.

Su vaso de cristal aterriz&#243; sobre el amplio alf&#233;izar de la ventana con un golpe pesado. Esto empezaba a ser rid&#237;culo. No era capaz de enga&#241;arse a s&#237; mismo tanto como para confundir la tensi&#243;n en sus m&#250;sculos con otra cosa que no fuera deseo.

Pu&#241;etas. Ni siquiera le gustaba aquella mujer. Era demasiado mandona, demasiado dogm&#225;tica, se precipitaba a sacar conclusiones. Ni siquiera era hermosa; bien, no si la comparaba con unas cuantas de las damas que revoloteaban por Londres durante la temporada, especialmente su hermana.

El rostro de Kate era demasiado largo, su barbilla un pel&#237;n demasiado saliente, sus ojos una pizca demasiado grandes. Todo en ella era demasiado algo. Incluso su boca, que le irritaba al l&#237;mite con su interminable sarta de insultos y opiniones, era demasiado voluminosa. Era raro que la tuviera cerrada y le concediera un momento de bendito silencio, pero si la casualidad quer&#237;a que la mirara en esa fracci&#243;n de segundo (porque, desde luego, ella no pod&#237;a estar callada m&#225;s que eso) lo &#250;nico que ve&#237;a era sus labios, carnosos, fruncidos y, contando con que estuvieran cerrados y por supuesto no hablaran, eminentemente besuqueables.

&#191;Besuqueables?

Anthony se estremeci&#243;. La idea de besar a Kate Sheffield era escalofriante. En realidad, el mero hecho de haber pensado en ello deber&#237;a ser suficiente como para que le encerraran en un manicomio.

Y no obstante

Anthony se dej&#243; caer en un sill&#243;n.

Y no obstante hab&#237;a so&#241;ado con ella.

Hab&#237;a sucedido despu&#233;s del fiasco del Serpentine. Estaba tan furioso que casi no pod&#237;a hablar. Fue un milagro que consiguiera decirle algo a Edwina durante el corto trayecto de regreso a su casa. Frases corteses fue todo lo que consigui&#243; pronunciar: palabras sin sentido tan familiares que saltaban de su lengua como si las supiera de memoria.

Una suerte, de cualquier modo, puesto que, definitivamente, su mente no estaba donde deber&#237;a: en Edwina, su futura esposa.

Oh, ella no hab&#237;a accedido a&#250;n. Ni siquiera se lo hab&#237;a pedido todav&#237;a. Pero reun&#237;a todos los requisitos para convertirse en su esposa; ya hab&#237;a decidido que ser&#237;a ella a quien finalmente propondr&#237;a en matrimonio. Era hermosa, inteligente y su talante era sereno. Atractiva, pero sin que le acelerara el pulso. Pasar&#237;an unos a&#241;os deleitables juntos, pero nunca se enamorar&#237;a de ella.

Era justo lo que necesitaba.

Y no obstante

Anthony alcanz&#243; su copa y se bebi&#243; de un trago el resto del contenido.

Y no obstante, hab&#237;a so&#241;ado con su hermana.

Intent&#243; no recordarlo. Intent&#243; no recordar los detalles del sue&#241;o, el ardor y el sudor, pero como era la primera copa de la noche, ciertamente &#233;sta no era suficiente para empa&#241;ar su memoria. Aunque no ten&#237;a intenci&#243;n de beber m&#225;s, ahora el concepto de perderse en un olvido inconsciente empezaba a sonar apetecible.

Cualquier cosa ser&#237;a apetecible si significaba no recordar.

Pero no ten&#237;a ganas de beber. Hac&#237;a a&#241;os que se moderaba con la bebida, le parec&#237;a un juego de j&#243;venes, que dejaba de ser sugerente cuando uno se acercaba a los treinta. Aparte, aunque decidiera buscar la amnesia temporal en la botella, el efecto no ser&#237;a lo suficientemente r&#225;pido como para que el recuerdo de ella desapareciera.

&#191;Recuerdo? Ja. Ni siquiera era un recuerdo real. S&#243;lo era un sue&#241;o, se repiti&#243;. S&#243;lo un sue&#241;o.

Se hab&#237;a quedado dormido enseguida despu&#233;s de volver a casa aquella tarde. Se hab&#237;a desnudado y se hab&#237;a sumergido en un ba&#241;o caliente durante casi una hora, en un intento de sacarse el fr&#237;o de los huesos. Aunque no se hab&#237;a metido del todo en el Serpentine como Edwina, su piernas se hab&#237;an empapado, igual que una de sus mangas, y la sacudida estrat&#233;gica de Newton hab&#237;a garantizado que ni un solo cent&#237;metro de su cuerpo mantuviera el calor durante el sinuoso recorrido de vuelta a casa en aquel carruaje prestado.

Despu&#233;s del ba&#241;o se meti&#243; en la cama, sin importarle demasiado que a&#250;n fuera de d&#237;a en el exterior; a&#250;n quedaba una hora de luz m&#225;s o menos. Estaba agotado y su &#250;nica intenci&#243;n era sumirse en un letargo profundo, sin sue&#241;os, del que no despertar&#237;a hasta que los primeros rayos de sol vetearan la ma&#241;ana.

Pero en alg&#250;n momento de la noche su cuerpo se sinti&#243; inquieto y hambriento, una sensaci&#243;n que fue en aumento. Y su mente traicionera se llen&#243; de la m&#225;s espantosa de las im&#225;genes. Observaba la imagen como si estuviera flotando cerca del techo, pero no obstante lo sent&#237;a todo: su cuerpo desnudo se mov&#237;a sobre la forma esbelta de una mujer, sus manos acariciaban y apretaban la carne caliente. El delicioso enredo de brazos y piernas, el aroma almizcle&#241;o de dos cuerpos que se atraen todo estaba ah&#237;, ardiente e intenso en su mente.

Y entonces &#233;l se desplaz&#243;. S&#243;lo un poco, tal vez para besar la oreja de la mujer sin rostro. S&#243;lo que cuando se movi&#243; a un lado, ya no era una mujer sin rostro. Primero apareci&#243; un espeso mech&#243;n de pelo marr&#243;n oscuro, que se rizaba suavemente y le hac&#237;a cosquillas en el hombro. Luego se desplaz&#243; un poco m&#225;s y

Y la vio.

Kate Sheffield.

Se despert&#243; al instante, qued&#225;ndose sentado completamente derecho en la cama, temblando de horror. Hab&#237;a sido el sue&#241;o er&#243;tico m&#225;s v&#237;vido que hab&#237;a experimentado en su vida.

Y su peor pesadilla.

Palp&#243; fren&#233;tico entre las s&#225;banas con una de sus manos, aterrorizado de encontrar la prueba de su pasi&#243;n. Que Dios le ayudara si en efecto hab&#237;a eyaculado mientras so&#241;aba con la mujer sin duda m&#225;s espantosa que hab&#237;a conocido.

Gracias al cielo, las s&#225;banas estaban limpias, por lo tanto volvi&#243; a acostarse contra las almohadas con el coraz&#243;n acelerado y la respiraci&#243;n entrecortada. Sus movimientos eran lentos y cuidadosos, como si aquello impidiera que se repitiera el sue&#241;o.

Durante horas estuvo mirando el techo, primero conjugando verbos latinos, luego contando hasta mil, todo en un intento de mantener el cerebro ocupado con cualquier cosa que no fuera Kate Sheffield.

Y, de forma asombrosa, hab&#237;a exorcizado la imagen de su cerebro y se hab&#237;a quedado dormido.

Pero ahora ella hab&#237;a regresado. Estaba aqu&#237;. En su casa.

La idea le espantaba.

&#191;Y d&#243;nde diablos estaba Edwina? &#191;Por qu&#233; no hab&#237;a acompa&#241;ado a su madre y hermana?

Las primeras notas de un cuarteto de cuerda se introdujeron por debajo de la puerta, discordantes y embrolladas, sin duda ya se estaban preparando los m&#250;sicos que su madre hab&#237;a contratado para acompa&#241;ar a Maria Rosso, la &#250;ltima soprano que hab&#237;a cautivado al p&#250;blico londinense.

Desde luego que Anthony no se lo hab&#237;a contado a su madre, pero &#233;l y Maria hab&#237;an disfrutado de un agradable interludio la &#250;ltima vez que la soprano hab&#237;a estado en la ciudad. Tal vez debiera considerar reanudar su amistad. Si la sensual belleza italiana no curaba sus males, nada conseguir&#237;a hacerlo.

Anthony se levant&#243; y enderez&#243; los hombros, consciente de que m&#225;s bien parec&#237;a prepararse para la batalla. Diablos, as&#237; era como se sent&#237;a. Tal vez con un poco de suerte fuera capaz de evitar por completo a Kate Sheffield. No pod&#237;a imaginarse que ella hiciera alg&#250;n intento de entablar conversaci&#243;n con &#233;l. Hab&#237;a dejado del todo claro que le ten&#237;a la misma estima que &#233;l a ella.

S&#237;, eso era exactamente lo que har&#237;a. Evitarla. &#191;Resultar&#237;a muy dif&#237;cil?



Cap&#237;tulo 6

La velada musical de lady Bridgerton result&#243; ser una reuni&#243;n indiscutiblemente art&#237;stica, lo cual no siempre es la norma en este tipo de veladas. Esta Autora se lo puede asegurar. La int&#233;rprete invitada no era otra que Maria Rosso, la soprano italiana que tuvo su debut en Londres hace dos a&#241;os y que ha regresado tras un breve periodo en los escenarios vieneses.

Con su espeso cabello azabache y centelleantes ojos oscuros, la se&#241;orita Rosso demostr&#243; tener tanto encanto en su voz como en su figura. Y m&#225;s de uno (de hecho, m&#225;s de una docena) de los denominados caballeros de la sociedad encontraron dificultades para apartar la mirada de su persona, incluso despu&#233;s de que hubiera concluido la actuaci&#243;n.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

27 de abril de 1814


Kate supo en qu&#233; minuto preciso entr&#243; &#233;l en la sala.

Intent&#243; convencerse de que aquello no quer&#237;a decir que ella estuviera cada vez m&#225;s pendiente de aquel hombre. &#201;l era terriblemente apuesto; de hecho, no era una opini&#243;n, era la realidad. No pod&#237;a imaginarse que el resto de mujeres presentes no se hubieran fijado en &#233;l.

Lleg&#243; tarde. No mucho, la soprano no pod&#237;a llevar m&#225;s de doce compases de su pieza. Pero lo bastante tarde como para que intentara no hacer ruido mientras ocupaba una silla hacia la parte delantera, cerca de su familia. Kate continu&#243; inm&#243;vil en su asiento en la parte posterior, bastante segura de que &#233;l no la hab&#237;a visto mientras se acomodaba para la actuaci&#243;n. No mir&#243; en su direcci&#243;n, y aparte, hab&#237;an apagado varias velas, o sea, que la habitaci&#243;n estaba ba&#241;ada por un resplandor tenue y rom&#225;ntico. Sin duda las sombras oscurec&#237;an su rostro.

Kate intent&#243; mantener la vista fija en la se&#241;orita Rosso a lo largo de su actuaci&#243;n. De todos modos, el &#225;nimo de Kate no mejor&#243; demasiado ya que la cantante no apartaba los ojos de lord Bridgerton. Al principio Kate pens&#243; que deb&#237;a de estar imagin&#225;ndose la fascinaci&#243;n de la se&#241;orita Rosso por el vizconde, pero hacia la mitad de la actuaci&#243;n, no hab&#237;a ninguna duda. Maria Rosso lanzaba p&#250;blicamente con la mirada invitaciones sensuales al vizconde.

&#191;Y por qu&#233; eso le molestaba tanto a ella? No lo sab&#237;a. Al fin y al cabo era una prueba m&#225;s de que era exactamente el mujeriego depravado que siempre hab&#237;a pensado. Tendr&#237;a que estar satisfecha de tener la confirmaci&#243;n. Tendr&#237;a que pensar que aquello le daba la raz&#243;n.

En vez de ello, lo &#250;nico que sent&#237;a era decepci&#243;n. Era una sensaci&#243;n pesada, inc&#243;moda, que envolv&#237;a su coraz&#243;n y la dejaba un poco hundida en su asiento.

Cuando acab&#243; la interpretaci&#243;n, no pudo evitar advertir que la soprano, tras aceptar graciosamente los aplausos, se dirigi&#243; con el mayor descaro hacia el vizconde y le ofreci&#243; una de esas sonrisas seductoras, el tipo de sonrisa que Kate nunca aprender&#237;a a esbozar aunque una docena de cantantes de &#243;pera intentaran ense&#241;&#225;rselo. Aquella sonrisa no dejaba dudas sobre las intenciones de la cantante.

Dios bendito, aquel hombre ni siquiera necesitaba perseguir a las mujeres, casi se rend&#237;an a sus pies.

Era asqueroso. De verdad, muy asqueroso.

Y aun as&#237;, Kate no pod&#237;a dejar de mirar.

Lord Bridgerton ofreci&#243; por su parte una misteriosa media sonrisa a la cantante de &#243;pera. Luego estir&#243; el brazo y le recogi&#243; tras la oreja un mech&#243;n suelto de su pelo azabache.

Kate sinti&#243; un escalofr&#237;o.

El vizconde ahora se hab&#237;a inclinado hacia delante para susurrarle algo al o&#237;do. Kate se descubri&#243; aguzando el o&#237;do en aquella direcci&#243;n, aunque era obvio que resultaba imposible o&#237;r algo desde tan lejos.

Pero de cualquier modo, &#191;acaso era un crimen morirse de curiosidad. Y

Santo cielo, &#191;no acababa de besarle en el cuello? Seguro que no se atrev&#237;a a hacer eso en casa de su propia madre. Bueno, se supon&#237;a que la residencia Bridgerton t&#233;cnicamente era su casa, pero su madre viv&#237;a ah&#237;, igual que muchos de sus hermanos. La verdad, este hombre deber&#237;a saberlo mejor que nadie. Un poco de decoro en presencia de su familia no estar&#237;a de m&#225;s.

&#191;Kate? &#191;Kate?

Tal vez fuera un besito de nada, s&#243;lo un leve roce con los labios sobre la piel de la cantante de &#243;pera, pero no dejaba de ser un beso.

&#161;Kate!

&#161;Bien! &#191;S&#237;? -Kate casi se pone de pie al volverse a mirar a Mary, quien la observaba con expresi&#243;n sin duda irritada.

Deja de mirar al vizconde -dijo entre dientes.

No estaba bueno, de acuerdo, miraba, pero &#191;no le has visto?-dijo Kate en un susurro apremiante-. No tiene verg&#252;enza.

Volvi&#243; a mirarle. Continuaba coqueteando con Maria Rosso y era obvio que a Bridgerton no le importaba lo m&#225;s m&#237;nimo qui&#233;n les viera.

Mary frunci&#243; los labios formando una l&#237;nea apretada antes de decir:

Estoy segura de que su conducta no es de nuestra incumbencia.

Por supuesto que es de nuestra incumbencia. Quiere casarse con Edwina.

Eso a&#250;n no podemos asegurarlo.

Kate record&#243; algunas conversaciones con lord Bridgerton.

Creo que no andamos tan desencaminadas.

Bien, deja de mirarle. Estoy segura de que no quiere nada contigo despu&#233;s del fiasco de Hyde Park. Y aparte, aqu&#237; hay unos cuantos buenos partidos. Har&#237;as bien en dejar de pensar todo el tiempo en Edwina y empezar a buscar algo para ti.

Kate not&#243; c&#243;mo se hund&#237;an sus hombros. La mera idea de intentar atraer a alg&#250;n pretendiente era agotadora. A fin de cuentas, todos se interesaban por Edwina. Y aunque ella misma no quer&#237;a tener nada con el vizconde, le dol&#237;a que Mary dijera con tal seguridad que &#233;l quer&#237;a tener nada con ella.

Mary la cogi&#243; del brazo con una firmeza que no admit&#237;a protestas.

Vamos ya, Kate -dijo con voz tranquila-. Acerqu&#233;monos a saludar a nuestra anfitriona.

Kate trag&#243; saliva. &#191;Lady Bridgerton? &#191;Ten&#237;a que conocer a lady Bridgerton? &#191;La madre del vizconde? Era bastante dif&#237;cil creer que una criatura como &#233;l tuviera una madre.

Pero los modales eran los modales. Por mucho que Kate hubiera preferido escabullirse por el pasillo y marcharse, sab&#237;a que deb&#237;a dar las gracias a su anfitriona por organizar una actuaci&#243;n tan maravillosa.

Y en efecto hab&#237;a sido maravillosa. Por mucho que le costara a Kate reconocerlo, especialmente si se ten&#237;a en cuenta que la soprano en cuesti&#243;n estaba insinu&#225;ndose al vizconde, Maria Rosso pose&#237;a una voz angelical.

Con el brazo de Mary como gu&#237;a, Kate lleg&#243; hasta la parte delantera de la sala y esper&#243; su turno para conocer a la vizcondesa. Parec&#237;a una mujer encantadora, con pelo rubio y ojos claros, y bastante menuda para haber tenido tal cantidad de hijos. El difunto vizconde deb&#237;a de haber sido un hombre alto, decidi&#243; Kate.

Finalmente llegaron al frente del peque&#241;o gent&#237;o, y la vizcondesa cogi&#243; la mano de Mary.

Se&#241;ora Sheffield -salud&#243; con afecto-, qu&#233; placer volver a verla. Disfrut&#233; tanto de nuestro encuentro la semana pasada en el baile de los Hartside Estoy muy contenta de que haya decidido aceptar mi invitaci&#243;n.

No se nos habr&#237;a ocurrido pasar la velada en ning&#250;n otro lugar-contest&#243; Mary-. &#191;Me permite que le presente a mi hija? -Hizo un gesto hacia Kate, quien dio un paso hacia delante e hizo la conveniente reverencia.

Es un placer conocerla, se&#241;orita Sheffield -dijo lady Bridgerton.

Para m&#237; es tambi&#233;n un honor -repuso Kate.

Lady Bridgerton indic&#243; a una joven situada a su lado.

Y &#233;sta es mi hija, Eloise.

Kate sonri&#243; con afecto a la muchacha, quien parec&#237;a tener la misma edad que Edwina. Eloise Bridgerton ten&#237;a el mismo color de pelo que sus hermanos mayores y un rostro iluminado por una amplia y simp&#225;tica sonrisa. A Kate le cay&#243; bien al instante.

&#191;Qu&#233; tal est&#225;, se&#241;orita Bridgerton?  dijo Kate -. &#191;Es su primera temporada?

Eloise asinti&#243;.

Oficialmente no me toca hasta el a&#241;o que viene, pero mi madre me ha permitido asistir a las funciones celebradas aqu&#237; en la residencia Bridgerton.

Qu&#233; suerte ha tenido -replic&#243; Kate-. Me habr&#237;a encantado haber asistido a alguna fiesta el a&#241;o pasado. Al llegar a Londres esta primavera, todo me resultaba tan nuevo. Una se queda aturdida s&#243;lo de intentar recordar el nombre de cada una de las personas.

Eloise sonri&#243; ampliamente.

De hecho, mi hermana Daphne fue presentada hace dos a&#241;os y siempre me describe todo y a todo el mundo con gran detalle, o sea, que me parece que conozco a casi todo el mundo.

&#191;Daphne es su hija mayor? -pregunt&#243; Mary a lady Bridgerton. La vizcondesa asinti&#243;.

Se cas&#243; con el duque de Hastings el a&#241;o pasado.

Mary sonri&#243;.

Como madre, tuvo que sentirse encantada.

Desde luego. Es un duque, pero, lo m&#225;s importante, es que es un buen hombre y quiere a mi hija. Lo &#250;nico que espero es que el resto de mis hijos hagan bodas tan excelentes. -Lady Bridgerton lade&#243; levemente la cabeza y se volvi&#243; a Kate.

Parece ser, se&#241;orita Sheffield, que su hermana no ha podido venir esta noche.

Kate contuvo un gru&#241;ido. Lady Bridgerton estaba ya emparejando a Anthony con Edwina, ya les ve&#237;a en el altar.

Me temo que la semana pasada cogi&#243; un terrible resfriado.

Espero que no sea nada serio. -La vizcondesa expres&#243; su inter&#233;s a Mary, en un tono de madre a madre.

No, nada serio -contest&#243; Mary-. De hecho, ya casi ha recuperado su buena forma. Pero me ha parecido que necesitaba un d&#237;a m&#225;s de convalecencia antes de animarse a salir. No le convendr&#237;a sufrir una reca&#237;da.

No, por supuesto que no. -Lady Bridgerton hizo una pausa, luego sonri&#243;-. Pero es una pena. Me hac&#237;a mucha ilusi&#243;n conocerla. Edwina se llama, &#191;verdad?

Kate y Mary asintieron al un&#237;sono.

He o&#237;do decir que es preciosa. -Pese a estar hablando en aquel momento, lady Bridgerton lanz&#243; una ojeada a su hijo, quien coqueteaba como un loco con la cantante de &#243;pera italiana, y frunci&#243; el ce&#241;o.

Kate sinti&#243; una gran agitaci&#243;n en su est&#243;mago. De acuerdo con las recientes ediciones de Confidencia, lady Bridgerton se hab&#237;a propuesto la misi&#243;n de casar a su hijo. Y aunque el vizconde no parec&#237;a ser el tipo de hombre que se somete a la voluntad de una madre (ni a la de nadie, para el caso), Kate tuvo la impresi&#243;n de que lady Bridgerton pod&#237;a ser capaz de ejercer cierta presi&#243;n si as&#237; lo decid&#237;a.

Tras unos momentos m&#225;s de charla cort&#233;s, Mary y Kate dejaron que lady Bridgerton saludara al resto de invitados. Enseguida se les aproxim&#243; la se&#241;ora Featherington; como madre de tres jovencitas solteras siempre ten&#237;a mucho que contar a Mary sobre temas diversos. Pero en aquella ocasi&#243;n la rechoncha mujer, mientras se encaminaba hacia ellas, ten&#237;a la mirada fija en Kate.

Kate empez&#243; de inmediato a considerar posibles rutas de escapatoria.

&#161;Kate! -salud&#243; la mujer con voz resonante. Hac&#237;a tiempo que hab&#237;a decidido tutear a las Sheffield-. Qu&#233; sorpresa verte aqu&#237;.

&#191;Y por qu&#233; tanta sorpresa, se&#241;ora Featherington? -pregunt&#243; Kate perpleja.

Seguro que has le&#237;do Confidencia esta ma&#241;ana.

Kate sonri&#243; un poco. O sonre&#237;a o pon&#237;a una mueca desagradable.

Oh, &#191;se refiere al peque&#241;o incidente relacionado con mi perro?

La se&#241;ora Featherington alz&#243; las cejas m&#225;s de un cent&#237;metro.

Por lo que he o&#237;do, fue m&#225;s que un peque&#241;o incidente.

No tuvo mayor importancia -dijo Kate con firmeza, aunque para hacer honor a la verdad, le result&#243; dif&#237;cil no soltar un gru&#241;ido a la entrometida mujer-. Aunque debo decir que me ha molestado que lady Confidencia se haya referido a Newton como a un perro de raza indefinida. Quiero que sepan que es un corgi de pura raza.

Es cierto que no tuvo mayor importancia -dijo Mary, saliendo en defensa de Kate-. Me sorprende incluso que mereciera una menci&#243;n en su columna.

Kate dedic&#243; a la se&#241;ora Featherington la m&#225;s insulsa de las sonrisas, muy consciente de que tanto ella como Mary ment&#237;an con descaro. Sumergir a Edwina (y casi a lord Bridgerton) en el Serpentine no era un incidente sin mayor importancia, pero si lady Confidencia no hab&#237;a cre&#237;do conveniente ofrecer todos los detalles, Kate desde luego no iba a dar explicaciones.

La se&#241;ora Featherington abri&#243; la boca y respir&#243; hondo, lo cual comunic&#243; a Kate que se estaba preparando para lanzar uno de sus prolongados mon&#243;logos sobre el tema de la importancia del buen comportamiento (o los buenos modales o la buena cuna o cualquier cosa buena que fuera el tema del d&#237;a), de manera que Kate se apresur&#243; a decir de forma un tanto brusca:

&#191;Quieren que vaya a buscar un poco de limonada?

Las dos matronas dijeron que s&#237; y dieron las gracias a Kate, quien se escabull&#243; al instante. Sin embargo, en cuanto regres&#243;, sonri&#243; con gesto inocente y dijo:

S&#243;lo tengo dos manos, o sea que ahora tengo que regresar a por un vaso para mi.

Y tras decir eso, se march&#243; una vez m&#225;s.

Se detuvo un instante junto a la mesa de la limonada, por si acaso Mary estaba mirando, luego sali&#243; disparada de la sala al pasillo, donde se hundi&#243; en un mullido banco situado a unos diez metros de la sala de m&#250;sica, ansiosa por conseguir un poco de aire. Lady Bridgerton hab&#237;a dejado abiertas las cristaleras de la sala de m&#250;sica que daban al peque&#241;o jard&#237;n de la parte posterior de la casa, pero hab&#237;a tal concurrencia que el ambiente era sofocante en el sal&#243;n, pese a la leve brisa que llegaba del exterior.

Kate se qued&#243; all&#237; sentada durante varios minutos, m&#225;s que contenta de que los dem&#225;s invitados no hubieran decidido desperdigarse por el pasillo. Pero luego oy&#243; una voz que se elevaba por encima del estruendo grave de la multitud, seguida de una risa sin duda musical, y Kate se percat&#243; con horror de que lord Bridgerton y su supuesta querida sal&#237;an de la sala de m&#250;sica y entraban en el pasillo.

Oh, no -gimi&#243;, intentando hablar para sus adentros. Lo &#250;ltimo que quer&#237;a era que el vizconde se topara con ella all&#237; sentada a solas en el pasillo. Sab&#237;a que estaba a solas porque a ella le ven&#237;a en gana, pero &#233;l probablemente pensar&#237;a que hab&#237;a huido de la concurrencia porque era un fracaso social y toda la aristocracia compart&#237;a la opini&#243;n que ten&#237;a de ella: que era una amenaza impertinente y poco atractiva para la sociedad.

&#191;Amenaza para la sociedad? Kate apret&#243; los dientes. Le llevar&#237;a mucho, mucho tiempo perdonarle tal insulto.

Pero, de todos modos, estaba cansada y no ten&#237;a ganas de enfrentarse a &#233;l justo en ese momento, de modo que se levant&#243; las faldas varios cent&#237;metros para no tropezarse y se meti&#243; por la primera puerta que encontr&#243; junto al banco. Con un poco de suerte, &#233;l y su amada pasar&#237;an de largo y ella podr&#237;a regresar pitando a la sala de m&#250;sica sin que nadie se percatara.

Kate ech&#243; una r&#225;pida mirada a su alrededor nada m&#225;s cerrar la puerta. Hab&#237;a una l&#225;mpara encendida encima del escritorio y, mientras sus ojos se acostumbraban a la oscuridad, comprendi&#243; que se encontraba en alg&#250;n tipo de despacho. Las paredes estaban llenas de libros, aunque la habitaci&#243;n, dominada por un monumental escritorio de roble, no era tan grande como para ser la biblioteca de los Bridgerton. Encima del escritorio hab&#237;a papeles ordenados en pilas y una pluma con un tintero se hallaba sobre el cartapacio.

Estaba claro que no era un despacho para darse tono: aqu&#237; trabajaba alguien.

Kate deambul&#243; hasta el escritorio, la curiosidad la estaba dominando, y pas&#243; los dedos distra&#237;damente por el borde de madera. Hab&#237;a un ligero olor a tinta en el aire, tal vez incluso se detectaba un leve resto de humo de pipa.

En conjunto, decidi&#243;, era una habitaci&#243;n preciosa. C&#243;moda y pr&#225;ctica. Una persona pod&#237;a pasar horas aqu&#237; ensimismado en perezosas reflexiones.

Pero mientras Kate se recostaba contra el escritorio, saboreando la tranquila soledad, oy&#243; un sonido espantoso.

El chasquido del pomo de una puerta.

Con un resuello fren&#233;tico, se lanz&#243; debajo del escritorio, apretuj&#225;ndose en el cubo de espacio vac&#237;o y agradeciendo al cielo que el escritorio fuera tan s&#243;lido, en vez de esa clase de mesa que descansa sobre cuatro patas largas y delgadas.

Sin apenas respirar, escuch&#243;.

Pero he o&#237;do que &#233;ste va a ser el a&#241;o en que por fin veamos al famoso lord Bridgerton caer en la trampa del p&#225;rroco -lleg&#243; un cantarina voz femenina.

Kate se mordi&#243; el labio. Era una cantarina voz femenina con acento italiano.

&#191;Y d&#243;nde ha o&#237;do eso? -se oy&#243; la voz inconfundible del vizconde, seguida por otro chasquido del pomo.

Kate cerr&#243; los ojos con gran agon&#237;a. Estaba atrapada en aquel despacho con una pareja de amantes. Sencillamente, la vida no le pod&#237;a ir peor.

Bueno, pod&#237;an descubrirla. Aquello s&#237; que ser&#237;a peor. De todos modos, era curioso que aquello no consiguiera animarla. Su situaci&#243;n era francamente dif&#237;cil.

Lo dicen por toda la ciudad, milord -contest&#243; Maria-. Todo el mundo dice que ha decidido sentar cabeza y buscar esposa.

Hubo un silencio, pero Kate habr&#237;a jurado o&#237;rle a &#233;l encogerse de hombros.

Algunas pisadas. Los amantes se acercaron a la mesa un poco m&#225;s.

Luego Bridgerton murmur&#243;:

Probablemente ya era hora.

Me rompe el coraz&#243;n, &#191;lo sabe?

Kate pens&#243; que iba a darle una arcada.

Vamos, vamos, mi dulce signorina- sonido de labios sobre la piel- ambos sabemos que su coraz&#243;n es inmune a cualquiera de mis maquinaciones.

A continuaci&#243;n se oy&#243; un roce de sedas, que Kate interpret&#243; como el sonido de Maria apart&#225;ndose con timidez, tras lo cual se oy&#243;:

Pero no soy aficionada a los escarceos, milord. No es que busque el matrimonio, por supuesto, pero la pr&#243;xima vez que busque un protector digamos que ser&#225; a largo plazo.

Pisadas. &#191;Tal vez Bridgerton cruzaba de nuevo la distancia que les separaba?

Su voz son&#243; grave y ronca cuando dijo:

No consigo entender cu&#225;l es el problema. -Bridgerton solt&#243; una risita-. El &#250;nico motivo para renunciar a la querida de uno puede surgir cuando uno ama a su esposa. Y puesto que no tengo intenci&#243;n de escoger una esposa de la que pueda enamorarme, no veo el motivo de negarme los placeres de una mujer preciosa como usted.

&#191;Y quiere casarse con Edwina? A Kate le cost&#243; no ponerse a chillar. La verdad, si no estuviera all&#237; agazapada como una rana sujet&#225;ndose los tobillos con las manos, lo m&#225;s probable fuera que saliera como una furia a intentar matar a aquel hombre.

Luego se sucedieron unos pocos sonidos ininteligibles, que Kate rog&#243; no fueran el preludio de algo considerablemente m&#225;s &#237;ntimo. No obstante, tras un momento, la voz del vizconde surgi&#243; con claridad.

&#191;Le apetece algo de beber?

Maria murmur&#243; una respuesta afirmativa y las zancadas en&#233;rgicas de Bridgerton reverberaron por el suelo, se acercaron m&#225;s y m&#225;s hasta que

Oh, no.

Kate inspeccion&#243; la licorera, que descansaba sobre la repisa de la ventana, directamente enfrente de su escondite debajo del escritorio. Si &#233;l continuaba de cara a la ventana mientras serv&#237;a, Kate podr&#237;a escapar sin ser detectada, pero si se volv&#237;a tan s&#243;lo noventa grados

Se qued&#243; paralizada. Paralizada por completo. Dej&#243; de respirar del todo.

Con los ojos muy abiertos, sin pesta&#241;ear (&#191;pod&#237;an producir alg&#250;n sonido los ojos?), observ&#243; con completo horror que Bridgerton aparec&#237;a ante su vista y su silueta atl&#233;tica quedaba destacada de modo sorprendente desde aquel puesto aventajado en el suelo.

Los vasos entrechocaron un instante cuando &#233;l los dispuso para servir, luego retir&#243; el tap&#243;n de la licorera y sirvi&#243; dos dedos de l&#237;quido &#225;mbar en cada copa.

No te vuelvas. No te vuelvas.

&#191;Todo bien? -llam&#243; Maria.

Perfecto -respondi&#243; Bridgerton aunque sonaba algo distra&#237;do. Alz&#243; las copas y canturre&#243; algo para s&#237; mismo mientras su cuerpo empezaba a volverse con parsimonia.

Contin&#250;a andando. Contin&#250;a andando. Si se apartaba de ella mientras se daba la vuelta, volver&#237;a al lado de Maria y ella estar&#237;a a salvo. Pero si se daba la vuelta y luego caminaba, pod&#237;a darse por muerta.

Sin duda &#233;l la matar&#237;a. Con toda franqueza, a&#250;n le sorprend&#237;a que no lo hubiera intentado la semana anterior en el Serpentine.

Anthony se volvi&#243; despacio. Y se volvi&#243; un poco m&#225;s. Y no camin&#243;.

Y Kate intent&#243; adivinar cu&#225;l era el motivo de que no le pareciera de pronto algo tan malo morir a los veinti&#250;n a&#241;os.


Anthony sab&#237;a muy bien cu&#225;l era el motivo de haber tra&#237;do a Maria Rosso a su estudio. Estaba claro que ning&#250;n hombre de sangre caliente pod&#237;a quedar inmune a sus encantos. Ten&#237;a un cuerpo exuberante, una voz embriagadora y sab&#237;a por experiencia que el contacto con ella era igualmente potente.

Pero aun cuando tomaba un mech&#243;n de sedoso cabello azabache y aquellos labios carnosos que formaban un puchero, aun cuando sus m&#250;sculos entraban en tensi&#243;n con el recuerdo de otras partes carnosas, estrechas, de su cuerpo, sab&#237;a que la estaba utilizando.

No se sent&#237;a culpable por utilizarla para su propio placer. A ese respecto, ella le estaba utilizando tambi&#233;n a &#233;l. Y al menos ella se ver&#237;a compensada por ello, mientras que a &#233;l le costar&#237;a varias joyas, una asignaci&#243;n trimestral y el alquiler de una casa elegante en una parte bastante elegante de la ciudad, aunque tampoco demasiado.

No, el motivo de que se sintiera inquieto, de que se sintiera frustrado, de que tuviera ganas de atravesar con el pu&#241;o un muro de ladrillo, era que estaba utilizando a Maria para sacarse de la cabeza aquella pesadilla que era Kate Sheffield. No quer&#237;a volver a despertarse torturado, con una erecci&#243;n, sabiendo que Kate Sheffield era la causa. Quer&#237;a hundirse en otra mujer hasta que todo recuerdo de aquel sue&#241;o se disolviese y se desvaneciera en la nada.

Porque Dios sab&#237;a que nunca iba a tomar parte activa en esa fantas&#237;a er&#243;tica particular. Ni siquiera le gustaba Kate Sheffield. La idea de acostarse con ella le provocaba un sudor fr&#237;o, aunque extendiera una oleada de deseo por sus entra&#241;as.

No, la &#250;nica manera de que el sue&#241;o se hiciera realidad era que Anthony estuviera delirando de fiebre y ella tal vez tendr&#237;a que estar delirando tambi&#233;n y quiz&#225; los dos tendr&#237;an que haberse perdido en una isla desierta o estar sentenciados a muerte a la ma&#241;ana siguiente o

Sinti&#243; un estremecimiento. Aquello, sencillamente, no iba a suceder.

Pero, qu&#233; diantres, aquella mujer ten&#237;a que haberle hechizado. No hab&#237;a otra explicaci&#243;n para aquel sue&#241;o, no, mejor dicho, aquella pesadilla. Y aparte de eso, incluso en aquel preciso instante pod&#237;a olerla. Era aquella mezcla enloquecedora de lirios y jab&#243;n, aquel roma cautivador que se hab&#237;a apoderado de &#233;l mientras estaban en Hyde Park la semana pasada.

Aqu&#237; estaba &#233;l, sirviendo una copa del mejor whisky a Maria Rosso, una de las pocas mujeres que sab&#237;a apreciar ambas cosas, un buen whisky y la embriaguez diab&#243;lica que ven&#237;a a continuaci&#243;n, y lo &#250;nico que pod&#237;a oler era el maldito aroma de Kate Sheffield. Sab&#237;a que estaba en la casa -y estaba medio dispuesto a matar a su madre por aquello-, pero esto era rid&#237;culo.

&#191;Todo bien? -llam&#243; Maria.

Perfecto -fue la respuesta de Anthony, pero su voz son&#243; tensa incluso a sus propios o&#237;dos. Empez&#243; a canturrear, algo que siempre hac&#237;a para relajarse.

Se dio media vuelta y se dispuso a dar un paso adelante. Al fin y al cabo, Maria le esperaba.

Pero otra vez not&#243; aquel maldito perfume. Lirios. Podr&#237;a jurar que eran lirios. Y jab&#243;n. Los lirios eran intrigantes, pero el jab&#243;n era comprensible. Un mujer pr&#225;ctica como Kate Sheffield se frotar&#237;a con jab&#243;n hasta quedarse bien limpia.

Su pie vacil&#243; en el aire y su primer paso result&#243; ser corto en vez de la habitual zancada larga. No pod&#237;a escapar a aquel olor, o sea, que continu&#243; d&#225;ndose la vuelta, su olfato le hizo torcer instintivamente la vista hacia donde sab&#237;a que no pod&#237;a haber lirios, y sin embargo su aroma estaba all&#237;, por imposible que pareciera.

Y entonces la vio.

Debajo de su escritorio.

Era imposible.

Sin duda esto era una pesadilla. Sin duda si cerraba los ojos y volv&#237;a a abrirlos, ella habr&#237;a desaparecido.

Pesta&#241;e&#243;. Ella continuaba all&#237;.

Kate Sheffield, la mujer m&#225;s exasperante, irritante y diab&#243;lica de toda Inglaterra, estaba agazapada, en cuclillas como una rana, debajo de su escritorio.

Fue un milagro que no dejara caer el whisky.

Sus miradas se encontraron, vio sus ojos muy abiertos a causa del p&#225;nico y el temor. Bien, pens&#243; con furia. Merec&#237;a pasar miedo. Iba a curtirla a palos hasta que estuviera escarmentada.

&#191;Qu&#233; diablos estaba haciendo aqu&#237;? &#191;Empaparle de la inmunda agua del Serpentine no era suficiente para su esp&#237;ritu sanguinario? &#191;No estaba satisfecha con sus intentos de frustrar el cortejo de su hermana? &#191;Adem&#225;s ten&#237;a que espiarle?

Maria -dijo con suavidad mientras avanzaba hacia el escritorio hasta pisar la mano de Kate. No pis&#243; con fuerza pero la oy&#243; chillar. Esto le produjo a Anthony una terrible satisfacci&#243;n.

Maria -repiti&#243;-. De pronto he recordado un asunto urgente de negocios del que debo ocuparme de inmediato.

&#191;Esta misma noche? -pregunt&#243;. Sonaba poco convencida.

Eso me temo. &#161;Uy!

Maria pesta&#241;e&#243;.

&#191;Acaba de gemir?

No -minti&#243; Anthony e intent&#243; no atragantarse con aquella palabra. Kate se hab&#237;a quitado el guante y hab&#237;a agarrado la rodilla de Anthony con la mano para clavarle las u&#241;as directamente hasta la piel a trav&#233;s de los pantalones. Con fuerza.

Anthony confi&#243; al menos en que fueran sus u&#241;as. Podr&#237;an haber sido sus dientes.

&#191;Est&#225; seguro de que no pasa nada? -pregunt&#243; Maria.

Nada en -fuera cual fuera la parte del cuerpo que Kate clavaba en su pierna, se hundi&#243; un poco m&#225;s- &#161;absoluto! -La &#250;ltima palabra surgi&#243; m&#225;s bien como un aullido y entonces sacudi&#243; la pierna hacia delante, dando contra algo que tuvo la leve sospecha de que era el est&#243;mago de Kate.

En circunstancias normales, Anthony hubiera preferido morir antes que pegar a una mujer, pero esto parec&#237;a un caso de veras excepcional. En realidad se regode&#243; un poco al propinarle una patada mientras ella permanec&#237;a all&#237; agazapada.

Al fin y al cabo, ella le estaba mordiendo la pierna.

Perm&#237;tame que la acompa&#241;e hasta la puerta -le dijo a Maria mientras se sacud&#237;a a Kate del tobillo.

Pero la mirada de Maria mostr&#243; curiosidad. La cantante se adelant&#243; unos pocos pasos.

Milord, &#191;hay un animal debajo de la mesa?

Anthony solt&#233; una risotada.

As&#237; podr&#237;a decirse.

Kate le dio con el pu&#241;o en el pie.

&#191;Es un perro?

Anthony consider&#243; en serio ofrecer una respuesta afirmativa, pero ni siquiera &#233;l pod&#237;a ser tan cruel. Por lo visto, Kate apreci&#243; su tacto poco caracter&#237;stico ya que le solt&#243; la pierna.

Anthony aprovech&#243; entonces ese momento para apartarse con rapidez de detr&#225;s del escritorio.

&#191;Encontrar&#237;a imperdonable mi rudeza -pregunt&#243; mientras avanzaba hasta Maria, cogi&#233;ndola luego por el brazo- si la acompa&#241;ara s&#243;lo hasta la puerta en vez de llevarla hasta la sala de m&#250;sica?

Ella se ri&#243;, con un sonido grave y sensual que deber&#237;a haberle seducido a &#233;l.

Soy una mujer hecha y derecha, milord. Creo que puedo arregl&#225;rmelas en esta distancia tan corta.

&#191;Me perdona?

Maria se fue hasta el umbral de la puerta que &#233;l manten&#237;a abierta para ella.

Sospecho que no hay ninguna mujer viva que pueda negarse a perdonarle con esa sonrisa.

Es una mujer excepcional, Maria Rosso.

Ella se ri&#243;.

Pero, por lo visto, no lo bastante.

Sali&#243; flotando y Anthony cerr&#243; la puerta con un chasquido decidido. Luego, seguramente un demoniejo sobre su hombro le pinch&#243; y decidi&#243; dar una vuelta a la llave en la cerradura y met&#233;rsela en el bolsillo.

Usted -dijo con un bramido mientras salvaba la distancia hasta el escritorio en cuatro largas zancadas-. Salga de ah&#237;.

Al ver que Kate no se daba suficiente prisa, se agach&#243;, le puso la mano en la parte superior del brazo y la sac&#243; a rastras para ponerla de pie.

Expl&#237;quese -orden&#233; entre dientes.

A Kate casi se le doblan las piernas mientras la sangre volv&#237;a precipitadamente a sus rodillas que hab&#237;an estado dobladas durante casi un cuarto de hora.

Ha sido un accidente -dijo, y se agarr&#243; al borde del escritorio en busca de apoyo.

Es curioso con qu&#233; sorprendente frecuencia surgen esas palabras de su boca.

&#161;Es verdad! -protest&#243;-. Estaba sentada en el pasillo y -trag&#243; saliva. &#201;l se hab&#237;a adelantado y ahora estaba muy, muy cerca-. Estaba sentada en el pasillo -dijo otra vez, la voz le sonaba insegura y ronca- y le o&#237; venir. Simplemente intentaba evitarle.

&#191;Y por eso invadi&#243; mi despacho privado?

No sab&#237;a que era su despacho. Yo -Kate tom&#243; aliento. &#201;l incluso se hab&#237;a acercado m&#225;s, sus amplias y planchadas solapas ahora estaban a tan s&#243;lo cent&#237;metros del corpi&#241;o de su vestido. Sab&#237;a que aquella proximidad era intencionada, que &#233;l pretend&#237;a intimidarla m&#225;s que seducirla, pero aquello no sirvi&#243; para contener los fren&#233;ticos latidos de su coraz&#243;n.

Pienso que tal vez estaba informada de que &#233;ste era mi despacho -murmur&#243; &#233;l y se permiti&#243; recorrer con el dedo &#237;ndice el lado de su mejilla-. Tal vez no pretend&#237;a evitarme en absoluto.

Kate trag&#243; saliva repetidamente, ya hab&#237;a dejado de tener sentido intentar mantener la compostura.

&#191;Humm? -Desliz&#243; el dedo por la l&#237;nea de la barbilla-. &#191;Qu&#233; dice a eso?

Los labios de Kate se separaron, pero era incapaz de pronunciar una palabra aunque su vida dependiera de ello. &#201;l no llevaba guantes-se los habr&#237;a quitado durante su encuentro con Maria- y el contacto de su piel era tan poderoso que parec&#237;a controlar todo su cuerpo. Respiraba cuando &#233;l se deten&#237;a, dejaba de hacerlo cuando &#233;l se mov&#237;a. No cab&#237;a duda de que su coraz&#243;n lat&#237;a al comp&#225;s del puso de &#233;l.

Tal vez -susurr&#243; &#233;l, tan cerca ahora que su aliento bes&#243; sus labios- deseaba en realidad alguna cosa m&#225;s.

Kate intent&#243; sacudir la cabeza pero sus m&#250;sculos se negaban a obedecer.

&#191;Est&#225; segura?

En esta ocasi&#243;n, su cabeza la traicion&#243; y dio una peque&#241;a sacudida. Anthony sonri&#243; y ambos supieron que &#233;l hab&#237;a ganado.



Cap&#237;tulo 7

Tambi&#233;n presentes en la velada musical de lady Bridgerton: la se&#241;ora Featherington y sus tres hijas mayores (Prudence, Philippa y Penelope, ninguna de las cuales vest&#237;a con colores que favorecieran sus cutis); el se&#241;or Nigel Berbrooke (quien, como es habitual, ten&#237;a mucho que contar, aunque nadie salvo Philippa Featherington parec&#237;a interesada); y, por supuesto, la se&#241;ora Sheffield y la se&#241;orita Katharine Sheffield.

Esta Autora supone que la invitaci&#243;n a las Sheffield inclu&#237;a tambi&#233;n a la se&#241;orita Edwina Sheffield, pero no se encontraba presente. Lord Bridgerton parec&#237;a de buen humor pese a la ausencia de la joven se&#241;orita Sheffield, pero, ay, su madre no pod&#237;a disimular su decepci&#243;n.

Pero, claro est&#225;, la tendencia de lady Bridgerton a hacer parejas es ya legendaria y sin duda no puede estar inactiva ahora que su hija ya est&#225; casada con el duque de Hastings.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

27 de abril de 1814


Anthony sab&#237;a que ten&#237;a que estar loco.

No pod&#237;a haber otra explicaci&#243;n. Su intenci&#243;n era asustarla, aterrorizarla, hacerle entender que nunca podr&#237;a pretender inmiscuirse sus asuntos y salir indemne, y no obstante

La bes&#243;.

Su intenci&#243;n hab&#237;a sido intimidarla, y por eso se hab&#237;a acercado cada vez m&#225;s, hasta que ella, una inocente, no tuviera otro remedio que sentirse acobardada ante su presencia. Ella desconoc&#237;a lo que era estar tan cerca de un hombre como para que el calor de su cuerpo se filtrara a trav&#233;s de sus ropas, tan cerca como para no saber distinguir d&#243;nde finalizaba su aliento y d&#243;nde empezaba el de ella.

No sabr&#237;a reconocer el primer ardor del deseo, ni sabr&#237;a entender aquel calor lento que se extend&#237;a en espiral desde el n&#250;cleo de su ser.

Y aquel remolino de calor estaba ah&#237;. Pod&#237;a verlo.

Pero ella, una completa inocente, nunca entender&#237;a lo que &#233;l ve&#237;a con tan s&#243;lo un vistazo de sus experimentados ojos. Lo &#250;nico que ella sab&#237;a era que &#233;l se alzaba sobre ella, m&#225;s fuerte, m&#225;s poderoso, y que hab&#237;a cometido un espantoso error al invadir su santuario privado.

Iba a dejarlo justo entonces, iba a dejarla preocupada y sin aliento. Pero cuando les separaban menos de tres cent&#237;metros, la atracci&#243;n se hizo m&#225;s fuerte. El aroma de Kate era demasiado cautivador, el sonido de su respiraci&#243;n demasiado excitante. La comez&#243;n del deseo que &#233;l hab&#237;a pretendido desatar en ella de pronto se encendi&#243; en su interior y extendi&#243; una c&#225;lida garra de necesidad hasta la punta de sus pies. Y el dedo que acababa de pasar por su mejilla -s&#243;lo para torturarla, se dijo- de pronto se convirti&#243; en una mano que la sujet&#243; por la nuca mientras sus labios la tomaban en una explosi&#243;n de rabia y deseo.

Ella jade&#243; contra su boca, y entonces &#233;l aprovecho la separaci&#243;n de sus labios para deslizar la lengua entre ellos. Aunque Kate estaba r&#237;gida entre sus brazos, daba la impresi&#243;n de que aquello ten&#237;a m&#225;s que ver con la sorpresa que con cualquier otra cosa, por lo que Anthony se apret&#243; un poco m&#225;s y permiti&#243; que una de sus manos se deslizara por detr&#225;s y sujetara la suave curva de su trasero.

Esto es una locura -susurr&#243; &#233;l contra su o&#237;do. Pero no hizo ning&#250;n movimiento para soltarla.

La respuesta de Kate fue un gemido incoherente y confuso. Su cuerpo se volvi&#243; un poco m&#225;s maleable entre sus brazos, permiti&#243; que lo amoldara al suyo, con m&#225;s proximidad. &#201;l sab&#237;a que deb&#237;a detenerse, sab&#237;a que desde luego no ten&#237;a que haber empezado, pero su sangre se aceleraba a causa de la necesidad, y ella sab&#237;a tan tan

Tan bien.

Anthony solt&#243; un gemido, apart&#243; los labios de su boca para saborear un instante la piel salada del cuello. Hab&#237;a algo en ella que se adaptaba a &#233;l, como ninguna mujer hab&#237;a conseguido antes. Parec&#237;a que el cuerpo de Anthony hubiera descubierto algo que su mente se negaba por completo a considerar.

Algo en ella resultaba tan perfecto.

Ol&#237;a bien. Sab&#237;a bien. Daba gusto tocarla. Y sab&#237;a que si le quitara toda la ropa y la tumbara all&#237; sobre la alfombra de su estudio, ella se adaptar&#237;a bajo &#233;l, se adaptar&#237;a alrededor de &#233;l a la perfecci&#243;n.

A Anthony se le ocurri&#243; pensar que cuando no discut&#237;a con &#233;l, Kate Sheffield bien podr&#237;a ser la mejor mujer de Inglaterra, qu&#233; caray.

Sus brazos, que hab&#237;an quedado atrapados entre los suyos, se dirigieron poco a poco hacia arriba, hasta que sus manos descansaron lentamente en su espalda. Y luego sus labios se movieron. Era algo m&#237;nimo, en s&#237; fue un movimiento que apenas sinti&#243; sobre la fina piel de su frente, pero era indiscutible que ella le estaba devolviendo el beso.

Un gemido grave y triunfante surgi&#243; de la boca de Anthony mientras desplazaba la boca otra vez hasta los labios de ella y la besaba con ardor, desafi&#225;ndola a que continuara lo que hab&#237;a empezado.

Oh, Kate -se quej&#243;, empuj&#225;ndola con suavidad hasta que ella se qued&#243; apoyada contra el borde del escritorio-. Dios, qu&#233; bien sabe.

&#191;Bridgerton? -Su voz son&#243; tr&#233;mula, aquella palabra era m&#225;s una pregunta que cualquier otra cosa.

No diga nada -susurr&#243; &#233;l-. Haga lo que haga, no diga nada.

Pero

Ni una palabra -interrumpi&#243; &#233;l, y le puso un dedo sobre los labios. Lo &#250;ltimo que quer&#237;a era que ella arruinara este momento tan perfecto abriendo su boca e iniciando una discusi&#243;n.

Pero yo -Apoy&#243; las manos en el pecho de Anthony y se zaf&#243; de un estir&#243;n, dej&#225;ndole a &#233;l tambaleante y sin aliento.

Anthony solt&#243; una maldici&#243;n, y no era leve.

Kate se escabull&#243; r&#225;pidamente, no hasta el otro extremo de la habitaci&#243;n, pero s&#237; hasta un alto sill&#243;n con orejas, lo bastante lejos como para no estar al alcance de sus brazos. Se agarr&#243; al r&#237;gido respaldo del sill&#243;n, luego se parapet&#243; tras &#233;l, pensando que podr&#237;a ser una buena idea tener un mueble s&#243;lido entre ellos.

El vizconde no dio muestras de estar de buen humor.

&#191;Por qu&#233; ha hecho eso? -pregunt&#243; ella en voz tan baja que casi era un susurro.

&#201;l se encogi&#243; de hombros, de pronto pareci&#243; un poco menos furioso y un poco m&#225;s indiferente.

Porque quer&#237;a.

Kate solt&#243; un resuello y le mir&#243; boquiabierta durante un momento, incapaz de creer que pudiera tener una respuesta tan simple pan lo que era una pregunta tan complicada, pese a la simple formulaci&#243;n Finalmente solt&#243; con brusquedad:

Pero no es posible que haya querido.

&#201;l sonrio.

Pues s&#237;.

&#161;Pero yo no le gusto!

Cierto -admiti&#243; &#233;l.

Y usted no me gusta a m&#237;.

Eso me ha estado diciendo -contest&#243; con voz suave-. Tendr&#233; que creen en su palabra, puesto que hace unos segundos esto no era tan aparente.

Kate sinti&#243; que sus mejillas se sonrojaban de verg&#252;enza. Hab&#237;a respondido a su desvergonzado beso, y se odiaba por ello, casi tanto como le odiaba a &#233;l por iniciar aquellas intimidades.

Pero no hac&#237;a falta que se burlara de ella. Hab&#237;a sido el acto de un canalla. Se agarr&#243; al respaldo del sill&#243;n hasta que sus nudillos se pusieron blancos, ya no estaba segura de si lo utilizaba como defensa contra Bridgerton o como medio para contenerse y no abalanzarse sobre &#233;l para estrangularlo.

No voy a permitir que se case con Edwina -le dijo en voz baja

No -murmur&#243; &#233;l y se movi&#243; con lentitud hasta situarse al otro lado del sill&#243;n-. No pensaba que fuera a hacerlo.

Kate elev&#243; la barbilla de forma casi imperceptible.

Y tengo la certeza de que yo no voy a casarme con usted.

Anthony plant&#243; sus manos sobre los reposabrazos y se inclin&#243; hacia delante, hasta dejar su rostro a tan s&#243;lo unos cent&#237;metros del de ella.

No recuerdo hab&#233;rselo pedido. -dijo &#233;l.

Kate se retir&#243; hacia atr&#225;s con brusquedad.

&#161;Pero si acaba de besarme!

&#201;l se ri&#243;.

Si me ofreciera en matrimonio a cada mujer a la que he besado, habr&#237;an metido en la c&#225;rcel por b&#237;gamo hace mucho tiempo. Kate not&#243; que empezaba a temblar y se agarr&#243; al respaldo del sill&#243;n en busca de apoyo.

Usted, se&#241;or -casi le escupe-, no tiene honor.

Los ojos de &#233;l centellearon y una mano salt&#243; disparada para coger barbilla de Kate. La sostuvo as&#237; durante varios segundos, oblig&#225;ndola a mirarle a los ojos.

Eso -dijo con voz escalofriante- no es vendad, y si fuera un hombre la desafiar&#237;a por ello.

Kate se qued&#243; quieta durante lo que pareci&#243; demasiado rato, con la mirada fija en la de &#233;l, la piel le ard&#237;a donde sus poderosos dedos la manten&#237;an inm&#243;vil. Finalmente hizo lo que hab&#237;a jurado que nunca har&#237;a con este hombre.

Le rog&#243;.

Por favor -susurr&#243;-, su&#233;lteme.

As&#237; lo hizo, la mano la solt&#243; con sorprendente brusquedad.

Mis disculpas -dijo, y sonaba una pizca &#191;sorprendido?

No, eso era imposible. Nada pod&#237;a sorprender a este hombre.

No era mi intenci&#243;n hacerle da&#241;o -a&#241;adi&#243; en tono suave.

&#191;Ah, no?

&#201;l sacudi&#243; un poco la cabeza.

No. Tal vez asustarla. Pero no quer&#237;a hacerle da&#241;o.

Kate retrocedi&#243; con piernas temblorosas.

No es m&#225;s que un mujeriego -dijo mientras deseaba que su voz surgiera con un poco m&#225;s de desd&#233;n y un poco menos de temblor.

Lo s&#233; -dijo encogi&#233;ndose de hombros. El intenso fuego en sus ojos pareci&#243; apagarse hasta denotar una leve diversi&#243;n-. Va con mi manera de ser.

Kate dio otro paso hacia atr&#225;s. No le quedaban energ&#237;as para enfrentarse a los abruptos cambios de humor de &#233;l.

Me voy ahora mismo.

V&#225;yase -dijo &#233;l en tono afable, y le hizo una indicaci&#243;n hacia la puerta.

No puede detenerme.

&#201;l sonri&#243;.

Ni lo so&#241;ar&#237;a.

Kate empez&#243; a apartarse, retrocedi&#243; con lentitud, temerosa de que si le quitaba la vista de encima durante un segundo, &#233;l tal vez se abalanzara sobre ella.

Me voy -repiti&#243; de modo innecesario.

Pero cuando ten&#237;a la mano a un cent&#237;metro del pomo de la puerta, &#233;l dijo:

Supongo que la ver&#233; la pr&#243;xima vez que vaya a visitar a Edwina.

Kate se puso p&#225;lida. No es que pudiera verse a s&#237; misma, por supuesto, pero por primera vez en su vida, de hecho hab&#237;a notado que su piel perd&#237;a la sangre.

Ha dicho que iba a dejarla en paz -dijo en tono acusador.

No -replic&#243; &#233;l mientras se apoyaba con postura bastante insolente en un lado del sill&#243;n-. He dicho que no pensaba que fuera permitir que me casara con ella. Lo cual no quiere decir lo mismo, desde luego no tengo planes de permitir que controle mi vida.

Kate de pronto se sinti&#243; como si tuviera una bala de ca&#241;&#243;n alojada en su garganta.

Pero es imposible que quiera casarse con ella despu&#233;s de que usted despu&#233;s de que yo

Anthony dio unos pasos hacia ella con movimientos lentos y elegantes como los de un gato.

&#191;Despu&#233;s de que me besara?

Yo no -Pero las palabras le quemaron la parte posterior de la laringe pues era obvio que eran mentira. Ella no hab&#237;a iniciado aquel beso pero al final s&#237; hab&#237;a participado en &#233;l.

Oh, vamos, se&#241;orita Sheffield -dijo estir&#225;ndose y cruz&#225;ndose de brazos-. No sigamos por ah&#237;. No nos gustamos, hasta ah&#237; es verdad, pero la respeto de un modo peculiar, pervertido, y s&#233; que usted no es una mentirosa.

Kate no dijo nada. La verdad, &#191;qu&#233; pod&#237;a decir? &#191;Qu&#233; pod&#237;a responder a una afirmaci&#243;n que conten&#237;a las palabras respeto y pervertido?

Me devolvi&#243; el beso -dijo con una leve sonrisa de satisfacci&#243;n-. No con gran entusiasmo, lo admito, pero eso ser&#237;a cuesti&#243;n de tiempo.

Ella sacudi&#243; la cabeza, incapaz de dar cr&#233;dito a lo que o&#237;a.

&#191;C&#243;mo puede hablar de ese tipo de cosas tan s&#243;lo un minuto despu&#233;s de haber declarado su intenci&#243;n de casarse con mi hermana?

Esto no obstaculiza lo m&#225;s m&#237;nimo mis planes, es la verdad  coment&#243; con voz reflexiva pero despreocupada, como si considerara la compra de un nuevo caballo o decidiera qu&#233; pa&#241;uelo ponerse en el cuello.

Quiz&#225; fuera su postura desenfadada, quiz&#225; la manera en que se frotaba el ment&#243;n como si fingiera estar pens&#225;ndose un poco aquella cuesti&#243;n, pero algo encendi&#243; una mecha en el interior de Kate. Sin tan siquiera pensar, se lanz&#243; hacia delante, todas las furias del mundo reunidas en su alma mientras se arrojaba contra &#233;l y le golpeaba el pecho con los pu&#241;os.

&#161;Nunca se casar&#225; con ella! -chill&#243;-. &#161;Nunca! &#191;Me oye? &#201;l levant&#243; un brazo para parar un golpe contra su cara.

Har&#233; o&#237;dos sordos a sus afirmaciones. -Luego atrap&#243; con habilidad sus mu&#241;ecas y se las inmoviliz&#243; mientras su cuerpo temblaba de rabia.

No permitir&#233; que la haga una desdichada. No permitin&#233; que arruine su vida -continu&#243;, aunque las palabras se le atragantaban -. Ella representa todo lo bueno, honrado y puro. Y se merece algo mejor que usted.

Anthony la observ&#243; de cerca, recorri&#243; su rostro con la mirada, en cierto modo se hab&#237;a puesto muy hermosa con la fuerza de su ira.Ten&#237;a las mejillas sonrosadas, los ojos le brillaban con las l&#225;grimas que se esforzaba por contener. &#201;l empezaba a sentir que pod&#237;a ser el peor canalla del mundo.

Vaya, se&#241;orita Sheffield -dijo en tono suave-. Me da la impresi&#243;n de que quiere de verdad a su hermana.

Por supuesto que la quiero! -solt&#243;-. &#191;Por qu&#233; cree que he empleado tantos esfuerzos para mantenerla alejada de usted? &#191;Cree que lo he hecho por diversi&#243;n? Porque, le aseguro, milord, que se me ocurren cosas mucho m&#225;s divertidas que estar retenida en su estudio.

&#201;l le solt&#243; las mu&#241;ecas de forma brusca. Kate se frot&#243; la carne enrojecida y maltratada mientras continuaba hablando:

Pensaba que al menos mi amor por Edwina era una faceta que usted pod&#237;a entender con perfecta claridad -dijo gimoteando-. Usted, quien supuestamente siente tal devoci&#243;n por su familia.

Anthony no dijo nada, se limit&#243; a observarla y preguntarse si tal vez esta mujer escond&#237;a mucho m&#225;s de lo que en un principio hab&#237;a estimado.

Si usted fuera hermano de Edwina -dijo Kate con escalofriante precisi&#243;n-, &#191;permitir&#237;a que se casara con un hombre como usted?

&#201;l se qued&#243; callado durante un largo instante, lo bastante largo como para que el silencio resonara con incomodidad en sus o&#237;dos. Por fin dijo:

Esto no viene a cuento.

En favor de Kate hab&#237;a que decir que no sonri&#243;. No alarde&#243;, no se mof&#243;. Cuando volvi&#243; a hablar sus palabras sonaron tranquilas y francas.

Creo que ya me ha contestado. -Luego se gir&#243; sobre sus tal nes y empez&#243; a alejarse.

Mi hermana -dijo entonces &#233;l, con voz lo bastante alta como para que Kate detuviera su avance hacia la puerta- se ha casado con el duque de Hastings. &#191;Est&#225; familiarizada con su reputaci&#243;n? Kate se detuvo, pero no se volvi&#243;.

Es conocido por su evidente devoci&#243;n a su esposa.

Anthony solt&#243; una risita.

Entonces no est&#225; familiarizada con su reputaci&#243;n. Al menos con la que ten&#237;a antes de casarse.

Kate se volvi&#243; poco a poco.

Si intenta convencerme de que los mujeriegos reformados se transforman en los mejores esposos, no va a conseguirlo. Ha sido en esta misma habitaci&#243;n, ni siquiera hace quince minutos, donde ha dicho a la se&#241;orita Rosso que no ve&#237;a motivos para renunciar a una querida por una esposa.

Creo que especifiqu&#233; que en el caso de que uno no ame a esposa.

Un sonido peculiar sali&#243; de la nariz de Kate: no era en s&#237; un refunfu&#241;o, m&#225;s bien una respiraci&#243;n, pero dejaba muy claro, al menos en este momento, que no sent&#237;a ning&#250;n respeto hacia &#233;l. Con una expresi&#243;n de profunda diversi&#243;n en los ojos, Kate pregunto:

&#191;Y ama a mi hermana, lord Bridgerton?

Por supuesto que no -contest&#243;-. Y nunca se me ocurrir&#237;a insultar a su inteligencia diciendo lo contrario. Pero -a&#241;adi&#243; alzando voz, para frustrar la interrupci&#243;n que estaba seguro se iba a producir  tan s&#243;lo hace una semana que conozco a su hermana. No hay motivo para creer que no pueda enamorarme de ella si pas&#225;ramos muchos a&#241;os unidos en santo matrimonio.

Kate se cruz&#243; de brazos.

&#191;Por qu&#233; ser&#225; que no puedo creerme ni una palabra de lo que sale de su boca?

&#201;l se encogi&#243; de hombros.

Desde luego que no lo s&#233;. -Pero s&#237; lo sab&#237;a. Precisamente el motivo por el que hab&#237;a elegido a Edwina para esposa era saber que nunca se enamorar&#237;a de ella. Le gustaba, la respetaba y estaba seguro de que ser&#237;a una madre excelente para sus herederos, pero nunca la amar&#237;a. Aquella chispa no se hab&#237;a encendido entre ellos.

Kate sacudi&#243; la cabeza con decepci&#243;n en la mirada. Una decepci&#243;n que en cierto modo a &#233;l le hizo sentirse menos hombre.

Tampoco pensaba que fuera un mentiroso -dijo en voz baja- Un mujeriego y un vividor s&#237;, y tal vez un mont&#243;n de cosas m&#225;s, pero no un mentiroso.

Anthony sinti&#243; sus palabras como pu&#241;etazos. Algo desagradable estruj&#243; su coraz&#243;n, algo que le dio ganas de arremeter contra ella, de hacerle da&#241;o o al menos mostrarle que no ten&#237;a el poder de herirle.

Oh, se&#241;orita Sheffield -su voz se arrastraba con cierta crueldad no ir&#225; muy lejos sin esto.

Antes de que ella pudiera reaccionar, meti&#243; la mano en el bolsillo, sac&#243; la llave de la puerta de su estudio y la tir&#243; en su direcci&#243;n, apuntando en de forma intencionada a sus pies. La cogi&#243; desprevenida, sus reflejos no estaban preparados, y cuando ella se estir&#243; para cogerla, err&#243; por completo. Cuando sus manos se juntaron, sonaron con una palmada hueca, seguida del ruido sordo de la llave al caer sobre la alfombra.

Kate permaneci&#243; all&#237; de pie durante un momento contemplando la llave. Anthony se percat&#243; del instante en que ella comprendi&#243; que no era su intenci&#243;n que la atrapara. Se qued&#243; del todo quieta y luego alz&#243; la mirada para mirarle directamente a los ojos. Los ojos de Kate centelleaban de odio y algo peor.

Desd&#233;n.

Anthony sinti&#243; que le daban un pu&#241;etazo en las tripas. Sinti&#243; el m&#225;s rid&#237;culo impulso de saltar hacia delante, coger la llave de la alfombra hincarse sobre una rodilla y tend&#233;rsela a ella, para disculparse por su conducta y rogarle perd&#243;n.

Pero no hizo nada de esto. No quer&#237;a enmendar esa falta, no quer&#237;a ganarse una opini&#243;n favorable.

Porque aquella chispa tan esquiva, cuya ausencia era tan patente con su hermana, con quien se hab&#237;a propuesto casarse, refulg&#237;a con tal fuerza que la habitaci&#243;n parec&#237;a estar iluminada como si fuera de d&#237;a.

Y nada pod&#237;a aterrorizarle m&#225;s.

Kate continu&#243; inm&#243;vil durante m&#225;s tiempo del que &#233;l hubiera pensado, obviamente resisti&#233;ndose a arrodillarse delante de &#233;l aunque s&#243;lo fuera para recoger la llave que le permitir&#237;a la huida que tanto deseaba.

Anthony forz&#243; una sonrisa entonces, baj&#243; la mirada al suelo y luego volvi&#243; a su rostro:

&#191;No quiere marcharse, se&#241;orita Sheffield? -dijo con demasiada suavidad.

Continu&#243; observando a Kate mientras le temblaba la barbilla y tragaba saliva con nerviosismo. Y tambi&#233;n, cuando de forma abrupta se agach&#243; y cogi&#243; la llave.

Nunca se casar&#225; con mi hermana -jur&#243; con una voz grave e intensa que le provoc&#243; un escalofr&#237;o en los mism&#237;simos huesos-. Nunca.

Y luego, con un chasquido decisivo en la cerradura, ya se hab&#237;a marchado.


Dos d&#237;as despu&#233;s, Kate a&#250;n continuaba furiosa. Tambi&#233;n ayud&#243; el hecho de que la tarde siguiente a la velada llegara un gran ramo de flores para Edwina, cuya tarjeta dec&#237;a: Con mis deseos de una r&#225;pida recuperaci&#243;n. La velada de anoche estuvo muy apagada sin su rutilante presencia. Bridgerton.

Mary hab&#237;a soltado un mont&#243;n de exclamaciones extasiadas al leer la nota; tan po&#233;tica, suspir&#243;, tan encantadora, sin duda las palabras un hombre locamente enamorado. Pero Kate sab&#237;a la verdad. La nota era m&#225;s un insulto dirigido a ella que un cumplido a Edwina.

Y tanto que apagada, pens&#243; echando chispas mientras contemplaba la tarjeta -ahora expuesta encima de una mesa del sal&#243;n-, y se preguntaba c&#243;mo podr&#237;a arregl&#225;rselas para que apareciera de alg&#250;n modo rota en pedazos y pareciera un accidente. Tal vez no supiera mucho de temas del coraz&#243;n y asuntos de hombres y mujeres, pero habr&#237;a apostado cualquier cosa a que, sintiera lo que sintiera el vizconde la noche anterior en el estudio, no hab&#237;a sido aburrimiento.

No obstante, no hab&#237;a venido de visita. Kate no pod&#237;a imaginarse por qu&#233;, ya que sacar a pasear a Edwina iba a ser una bofetada a&#250;n m&#225;s ofensiva que la nota. En sus momentos m&#225;s fantasiosos, le gustaba pensar ufana que &#233;l no se hab&#237;a dejado ver porque ten&#237;a miedo de enfrentarse a ella. Pero sab&#237;a que aquello no era verdad, estaba claro.

Aquel hombre no ten&#237;a miedo a nadie. Y mucho menos a una vulgar solterona entrada en a&#241;os a la que probablemente hab&#237;a besado por una mezcla de curiosidad, rabia y l&#225;stima.

Kate cruz&#243; la habitaci&#243;n hasta la ventana y se qued&#243; mirando Milner Street. No era la vista m&#225;s pintoresca de Londres, pero al menos as&#237; consegu&#237;a no mirar la nota. Era la l&#225;stima lo que de verdad la consum&#237;a. Rog&#243; para que, fuera cual fuera el motivo de aquel beso, la curiosidad y la rabia superaran la l&#225;stima.

Pens&#243; que no podr&#237;a soportar que &#233;l sintiera l&#225;stima de ella.

Pero Kate no tuvo mucho tiempo para obsesionarse con el beso y su posible significado, porque aquella tarde -la tarde siguiente a las flores- lleg&#243; una invitaci&#243;n mucho m&#225;s inquietante que cualquier cosa que el propio lord Bridgerton pudiera haber enviado. Al parecer se requer&#237;a la presencia de las Sheffield en una reuni&#243;n campestre que organizaba lady Bridgerton de forma bastante espont&#225;nea en su casa solariega.

La madre del mism&#237;simo diablo.

Y no hab&#237;a manera de que Kate pudiera escabullirse y no acudir. A no ser que se produjera un terremoto combinado con un hurac&#225;n, combinado con un tornado; cosas que dif&#237;cilmente podr&#237;an suceder en Gran Breta&#241;a, aunque ella segu&#237;a abrigando alguna esperanza en cuanto al hurac&#225;n, siempre que no hubiera truenos o rel&#225;mpagos de por medio. Nada impedir&#237;a que Mary se presentara en la buc&#243;lica entrada de la residencia de los Bridgerton con Edwina a la zaga. Y desde luego, Mary no iba a permitir que Kate se quedara sola en Londres, sin nadie cerca.

El vizconde no ten&#237;a escr&#250;pulos. Lo m&#225;s probable era que besara a Edwina igual que la hab&#237;a besado a ella, y Kate no pod&#237;a imaginar que su hermana tuviera la fortaleza para resistirse a una insinuaci&#243;n as&#237;. Seguro que le parecer&#237;a lo m&#225;s rom&#225;ntico del mundo y se enamorar&#237;a de &#233;l all&#237; mismo.

Incluso Kate hab&#237;a encontrado dificultades para mantener la mente clara cuando &#233;l puso sus labios en su boca Durante un momento de dicha lo hab&#237;a olvidado todo. No exist&#237;a otra cosa que la experiencia exquisita de sentirse acariciada y querida; no, necesitada. Hab&#237;a sido algo de veras embriagador. Casi tanto como para que una dama olvidara que el hombre que la estaba besando era un canalla indigno.

Casi pero no del todo.



Cap&#237;tulo 8

Como bien sabe cualquier lector habitual de esta columna, hay dos sectas en Londres que siempre se mantendr&#225;n en la m&#225;s extrema oposici&#243;n: las Mam&#225;s Ambiciosas y los Solteros Convencidos.

Las Mam&#225;s Ambiciosas tienen hijas en edad casadera. El Soltero Convencido no quiere una esposa. La esencia del conflicto deber&#237;a resultar obvia para cualquiera con un poco de cerebro o, en otras palabras, aproximadamente el cincuenta por ciento de los lectores de Esta Autora.

Esta Autora a&#250;n no ha visto la lista de invitados a la reuni&#243;n social que va a celebrarse en la casa solariega de lady Bridgerton, pero fuentes informadas indican que esta pr&#243;xima semana se reunir&#225;n en Kent casi todas las j&#243;venes candidatas en edad de casarse.

Esto no es una sorpresa para nadie. Lady Bridgerton nunca ha ocultado su deseo de ver a sus hijos bien casados. Este parecer la ha convertido en una presencia favorita entre las Mam&#225;s Ambiciosas, quienes consideran con desesperaci&#243;n a los hermanos Bridgerton los peores Solteros Convencidos.

Si tuvi&#233;ramos que confiar en las libretas de apuestas, al menos uno de los hermanos Bridgerton deber&#237;a o&#237;r campanas de boda antes de que acabe este a&#241;o.

Por mucho que le duela a Esta Autora mostrar su conformidad con las libretas de apuestas (est&#225;n escritas por hombres, y por consiguiente contienen errores intr&#237;nsecos), tiene que coincidir con esta predicci&#243;n.

Lady Bridgerton tendr&#225; pronto una nuera. Pero qui&#233;n ser&#225; ella -y con qu&#233; hermano se encontrar&#225; casada-, ay, Amable Lector, eso, qui&#233;n lo sabe.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

29 de abril de 1814


Una semana m&#225;s tarde, Anthony se encontraba en Kent, en concreto en el conjunto de habitaciones que ocupaba su despacho privado, esperando el comienzo de la fiesta campestre organizada por madre.

Hab&#237;a visto la lista de invitados. No cab&#237;a duda de que su madre hab&#237;a decidido organizar esta fiesta con un &#250;nico motivo: casar a uno de sus hijos, a poder ser &#233;l mismo. Aubrey Hall, la residencia ancestral de los Bridgerton, se llenar&#237;a hasta los topes de j&#243;venes candidatas, cada cual m&#225;s encantadora y m&#225;s cabeza hueca que la otra. Para mantener las cosas compensadas, lady Bridgerton hab&#237;a tenido q invitar tambi&#233;n a una buena cantidad de caballeros, cierto, pero ninguno era tan rico o tan influyente como sus propios hijos, a excepci&#243;n de unos pocos que ya estaban casados.

Su madre, pens&#243; Anthony atribulado, no era famosa por su sutileza. Al menos no en lo referente al bienestar (su definici&#243;n de bienestar, por supuesto) de sus hijos.

No le hab&#237;a sorprendido ver que tambi&#233;n se hab&#237;a cursado invitaci&#243;n a las se&#241;oritas Sheffield. Su madre hab&#237;a mencionado -varias veces  lo bien que le ca&#237;a la se&#241;ora Sheffield. Y se hab&#237;a visto obligado a escuchar demasiadas veces la teor&#237;a de que los buenos padres dan buenos hijos como para no saber qu&#233; quer&#237;a decir con eso.

De hecho sinti&#243; una especie de satisfacci&#243;n resignada al ver el nombre de Edwina en la lista. Estaba ansioso por proponerle matrimonio y acabar con todo aquello. Sent&#237;a cierta inquietud por lo que hab&#237;a sucedido con Kate, pero daba la impresi&#243;n de que ahora poco pod&#237;a hacer a menos que quisiera pasar por las molestias de encontrar otra posible novia.

Algo que no deseaba. Una vez que hab&#237;a tomado una decisi&#243;n -en este caso casarse por fin- no ve&#237;a motivo en demorarse con noviazgos y devaneos. La falta de decisi&#243;n era para quienes ten&#237;an m&#225;s tiempo para vivir la vida. Era cierto que Anthony hab&#237;a evitado la trampa del p&#225;rroco durante casi una d&#233;cada, pero ahora, habiendo decidido que ya era hora de buscarse una esposa, parec&#237;a tener poco sentido entretenerse.

Casarse, procrear y morir. &#201;sa era la vida del noble ingl&#233;s, incluso para quienes no ten&#237;an un padre y un t&#237;o que hab&#237;an ca&#237;do muertos de manera inesperada a la edad de treinta y ocho y treinta y cuatro a&#241;os, respectivamente.

Estaba claro que lo &#250;nico que &#233;l pod&#237;a hacer a estas alturas era evitar a Kate Sheffield. Probablemente tambi&#233;n fuera apropiada alguna disculpa. No ser&#237;a f&#225;cil, ya que lo &#250;ltimo que quer&#237;a era humillarse ante aquella mujer, pero los susurros de su conciencia se hab&#237;an transformado en un estruendo amortiguado. Sab&#237;a que ella merec&#237;a o&#237;r las palabras, lo siento.

De buen seguro se merec&#237;a algo m&#225;s, pero Anthony no ten&#237;a deseos de considerar el qu&#233;.

Por no mencionar que, a menos que fuese a hablar con ella, lo m&#225;s probable era que bloqueara una uni&#243;n entre &#233;l y Edwina con todo su empe&#241;o.

Estaba claro que hab&#237;a llegado el momento de pasar a la acci&#243;n. Si exist&#237;a un sitio rom&#225;ntico para una petici&#243;n de mano, &#233;se era Aubrey Hall. Construido a principios del siglo XVIII con una c&#225;lida piedra amarillenta, estaba c&#243;modamente ubicado sobre un gran pasto verde, rodeado de sesenta acres de parque, de los cuales diez eran jardines floridos. A lo largo del verano, el jard&#237;n se llenar&#237;a de rosas, pero ahora los terrenos estaban alfombrados de jacintos y brillantes tulipanes que su madre hab&#237;a mandado importar de Holanda.

Anthony mir&#243; por la ventana desde el otro lado de la habitaci&#243;n. Los viejos olmos se alzaban majestuosos en torno a la casa y daban sombra a la calzada. Y le gustaba pensar que con ellos la casa solariega parec&#237;a integrarse en la naturaleza, en vez de asemejarse a las t&#237;picas residencias campestres de la aristocracia: monumentos artificiales a la riqueza, la posici&#243;n y el poder. Hab&#237;a varios estanques, un arroyo e incontables colinas y depresiones, cada una de ellas con sus recuerdos especiales de la infancia.

Y su padre.

Anthony cerr&#243; los ojos y espir&#243;. Le encantaba venir a Aubrey Hall, pero las vistas e im&#225;genes familiares le devolv&#237;an a su padre con una claridad tan v&#237;vida que resultaba casi dolorosa. Todav&#237;a ahora, casi doce a&#241;os despu&#233;s de la muerte de Edmund Bridgerton, Anthony continuaba esperando verle doblar la esquina, con el m&#225;s peque&#241;o de los Bridgerton chillando de deleite, montado sobre los hombros de su padre.

La imagen provoc&#243; una amplia sonrisa en los labios de Anthony. La criatura subida a sus hombros podr&#237;a ser un ni&#241;o o una ni&#241;a; Edmund nunca hab&#237;a mostrado diferencias entre sus hijos a la hora de montarles a caballito. Pero fuera quien fuera el que ocupara el lugar privilegiado en lo alto del mundo, sin duda ser&#237;a perseguido por una ni&#241;era que insist&#237;a en detener de inmediato aquella tonter&#237;a, y en que el lugar de un ni&#241;o estaba en el cuarto de juego, no a hombros de su padre, desde luego.

Oh, padre  susurr&#243; Anthony alzando la mirada para mirar el retrato de Edmund colgado encima de la chimenea-, &#191;c&#243;mo diantres conseguir&#233; lo que t&#250; lograste?

Y sin duda aquel fue el mayor logro de Edmund Bridgerton: presidir una familia llena de amor y risa y todo lo que se echaba a faltar con tanta frecuencia en la vida aristocr&#225;tica.

Anthony se apart&#243; del retrato de su progenitor para cruzar la habitaci&#243;n hasta la ventana. Durante toda la tarde no hab&#237;an dejado de llegar invitados, cada veh&#237;culo parec&#237;a traer otra dama de rostro lozano, con ojos iluminados por la felicidad de haber recibido el regalo de una invitaci&#243;n a la reuni&#243;n social en la casa solariega de los Bridgerton.

No suced&#237;a con frecuencia que su madre se decidiera a llenar su casa de campo de invitados. Cuando lo hac&#237;a, siempre era el acontecimiento de la temporada.

Aunque, en honor a la verdad, ninguno de los Bridgerton pasaba ya demasiado tiempo en Aubrey Hall. Anthony sospechaba que su madre padec&#237;a la misma enfermedad que &#233;l: recuerdos de Edmund por cada rinc&#243;n. Los hijos menores ten&#237;an pocos recuerdos del lugar, puesto que hab&#237;an sido criados sobre todo en Londres. Lo cierto era que no recordaban las largas excursiones por los campos, las jornadas de pesca o la casa en el &#225;rbol.

A Hyacinth, quien s&#243;lo ten&#237;a once a&#241;os, su padre ni siquiera hab&#237;a llegado a sostenerla en brazos. Anthony hab&#237;a intentado llenar ese vac&#237;o lo mejor posible, pero sab&#237;a que era una comparaci&#243;n muy pobre.

Con un suspiro cansino, se apoy&#243; pesadamente en el ventanal, en un intento de decidir si quer&#237;a o no servirse algo de beber. Miraba fuera, al c&#233;sped, sin enfocar la mirada en nada concreto, cuando lleg&#243; un carruaje decididamente m&#225;s gastado que el resto de los que aparec&#237;an por la calzada de llegada. No es que fuera de mala calidad, estaba bien hecho y era s&#243;lido. Pero carec&#237;a de los emblemas dorados que adornaban los dem&#225;s carruajes, y parec&#237;a dar m&#225;s sacudidas que los otros, como si no estuviera tan bien mantenido como para viajar con comodidad.

Ser&#237;an las Sheffield, cay&#243; en la cuenta. El resto de invitados incluidos en la lista pose&#237;an fortunas respetables. S&#243;lo las Sheffield tendr&#237;an que alquilar un carruaje para la temporada en Londres.

Como confirmaci&#243;n, cuando uno de los lacayos de la residencia, vestido con una elegante librea azul pastel, salt&#243; hacia delante para abrir la puerta, Edwina Sheffield sali&#243; por ella como una verdadera visi&#243;n, con un vestido de viaje amarillo claro y sombrero a juego. Anthony no estaba tan cerca como para poder ver su rostro con claridad, pero era bastante f&#225;cil de imaginar. Ten&#237;a mejillas sonrosadas y delicadas, y sus exquisitos ojos reflejaban el cielo despejado.

La siguiente en salir fue la se&#241;ora Sheffield. S&#243;lo cuando ocup&#243; lugar al lado de Edwina se percat&#243; de cu&#225;nto se parec&#237;an la una a la otra. Ambas eran encantadoras en sus formas graciosas y menudas, y mientras hablaban pudo ver que adoptaban la misma postura. La inclinaci&#243;n de la cabeza era id&#233;ntica, al igual que su actitud y compostura.

Edwina no perder&#237;a su belleza. Sin duda, &#233;ste ser&#237;a un buen atributo para una esposa, aunque -lanz&#243; una mirada compungida al retrato de su padre- no era probable que Anthony estuviera presente para verla envejecer.

Finalmente descendi&#243; Kate.

Y Anthony fue consciente de que contuvo la respiraci&#243;n.

No se mov&#237;a como las otras dos Sheffield. Ellas hab&#237;an descendido con delicadeza, apoy&#225;ndose en el lacayo, reposando su mano en la de &#233;ste con un gracioso arqueo de la mu&#241;eca.

Kate, por otro lado, casi hab&#237;a saltado del carruaje. Acept&#243; el brazo que le brindaba el lacayo, pero en realidad parec&#237;a no necesitar su ayuda. En cuanto sus pies tocaron el suelo se estir&#243; en toda su altura y alz&#243; el rostro para observar la fachada de Aubrey Hall. Todo en ella era directo y franco. Anthony no dud&#243; ni un momento que si hubiera estado lo bastante cerca como para mirarla a los ojos, habr&#237;a encontrado su mirada de frente.

No obstante, en cuanto ella le viera, aquellos ojos se llenar&#237;an de desd&#233;n y tal vez de un poco de odio. Que en realidad era lo &#250;nico que se merec&#237;a. Un caballero no pod&#237;a tratar a una dama como &#233;l hab&#237;a tratado a Kate Sheffield y esperar seguir gozando de su favor.

Kate se volvi&#243; hacia su madre y hermana y dijo algo que provoc&#243; la risa de Edwina mientras Mary sonre&#237;a con gesto indulgente. Anthony se percat&#243; de que no hab&#237;a tenido demasiadas oportunidades de ver a las tres relacion&#225;ndose entre si.

Hab&#237;a algunos v&#237;nculos, acab&#243; por comprender, que eran m&#225;s fuertes que los de la sangre. &#201;l no dejaba espacio para esos v&#237;nculos en su vida.

Era &#233;ste el motivo de que, cuando se casara, el rostro bajo el velo de la novia deber&#237;a ser el de Edwina Sheffield.


Kate hab&#237;a esperado que Aubrey Hall la impresionara. Lo que no hab&#237;a esperado era quedarse encantada.

La casa era m&#225;s peque&#241;a de lo que cre&#237;a. Oh, de cualquier modo era mucho, mucho m&#225;s grande que cualquier cosa a la que ella hubiera tenido el honor de llamar casa, pero esta casa solariega no era una mole monumental elev&#225;ndose sobre el paisaje como un castillo medieval fuera de lugar.

M&#225;s bien, Aubrey Hall parec&#237;a casi acogedora. Quiz&#225;s era una palabra peculiar para describir una casa con cincuenta habitaciones, como poco, pero sus caprichosas torretas y almenas parec&#237;an casi salidas un cuento de hadas, en especial con el sol del atardecer que proporcionaba un relumbre casi rojizo a la piedra amarilla. No hab&#237;a nada austero o sobrecogedor en Aubrey Hall, y a Kate le gust&#243; de inmediato.

&#191;No es preciosa? -susurr&#243; Edwina.

Kate asintio.

Lo bastante preciosa como para hacer casi soportable unasemana en compa&#241;&#237;a de un hombre espantoso.

Edwina se ri&#243; y Mary la rega&#241;&#243;, pero ni siquiera ella pudo contener una sonrisa indulgente. De todos modos, mientras echaba una ojeada al lacayo que se fue a la parte posterior del coche para descargar el equipaje, le reprendi&#243;:

No deber&#237;as decir esas cosas, Kate. Nunca sabes qui&#233;n est&#225; escuchando y es muy poco decoroso hablar de ese modo de nuestro anfitri&#243;n.

No temas, no me ha o&#237;do -contest&#243; Kate-. Y aparte, pensaba que lady Bridgerton era nuestra anfitriona. Fue ella quien mand&#243; la invitaci&#243;n.

El vizconde es el propietario de la casa -respondi&#243; Mary.

Muy bien -admiti&#243; Kate y se&#241;al&#243; Aubrey Hall con un dram&#225;tico movimiento de brazo-. En cuanto entre en esa morada sagrada, ser&#233; toda dulzura y luz.

Edwina solt&#243; un resoplido.

Ser&#225; algo digno de ver.

Mary lanz&#243; a Kate la mirada de una madre que conoce bien a su hija:

Dulzura y luz son t&#233;rminos que tambi&#233;n se aplican en jardiner&#237;a.

Kate se limit&#243; a sonre&#237;r.

Cierto, Mary, me voy a portar mejor que nunca. Lo prometo.

Lim&#237;tate a evitar en lo posible al vizconde.

As&#237; ser&#225; -prometi&#243; Kate. Mientras &#233;l haga todo lo posible para evitar a Edwina.

Un lacayo apareci&#243; a su lado e indic&#243; el vest&#237;bulo con un espl&#233;ndido movimiento arqueado de su brazo.

Si tienen la amabilidad de entrar -dijo-. Lady Bridgerton est&#225; ansiosa por saludar a sus invitados.

Las tres Sheffield se volvieron de inmediato y se encaminaron hacia la entrada principal. Sin embargo, mientras ascend&#237;an por los escalones de poca altura, Edwina se volvi&#243; a Kate con una sonrisa maliciosa y susurr&#243;:

La dulzura y la luz empiezan a partir de aqu&#237;, hermana m&#237;a.

Si no estuvi&#233;ramos en un lugar p&#250;blico -respondi&#243; Kate con voz igualmente acallada-, creo que tendr&#237;a que pegarte.

Lady Bridgerton se encontraba en el vest&#237;bulo principal cuando entraron en el interior de la mansi&#243;n. Kate alcanz&#243; a ver los dobladillos ribeteados de unos vestidos en movimiento que desaparec&#237;an por lo alto de las escaleras mientras las ocupantes del carruaje anterior dirig&#237;an a sus habitaciones.

&#161;Se&#241;ora Sheffield!  salud&#243; lady Bridgerton al tiempo que cruzaba el vest&#237;bulo hacia ellas -. Qu&#233; alegr&#237;a verla. Y la se&#241;orita Sheffield -a&#241;adi&#243; volvi&#233;ndose a Kate-, cu&#225;nto me alegra que hayan podido venir a vernos.

Ha sido muy amable al invitarnos -respondi&#243; Kate-. Y de veras es un placer escaparse de la ciudad durante una semana.

Lady Bridgerton sonri&#243;.

&#191;As&#237; que en el fondo es una chica de campo?

Eso me temo. Londres es excitante, y siempre merece la pena una visita, pero prefiero los verdes campos y el aire fresco.

A mi hijo le pasa lo mismo -dijo lady Bridgerton-. Oh, pasa el tiempo en la ciudad, pero una madre sabe lo que le gusta de verdad.

&#191;El vizconde? -pregunt&#243; Kate sin convicci&#243;n. Parec&#237;a un mujeriego consumado, y todo el mundo sab&#237;a que el h&#225;bitat natural del mujeriego era la ciudad.

S&#237;, Anthony. Cuando era ni&#241;o viv&#237;amos casi siempre aqu&#237;. &#205;bamos a Londres durante la temporada, por supuesto, ya que a m&#237; me encanta asistir a fiestas y bailes, pero nunca pas&#225;bamos m&#225;s de unas pocas semanas. S&#243;lo tras la muerte de mi esposo, trasladamos nuestra primera residencia a la ciudad.

Lamento mucho su defunci&#243;n -murmur&#243; Kate.

La vizcondesa se volvi&#243; hacia ella con una expresi&#243;n nost&#225;lgica en sus ojos azules.

Es muy tierno por su parte. Hace ya muchos a&#241;os que sucedi&#243; pero a&#250;n le echo de menos, cada d&#237;a.

Kate not&#243; que un nudo se formaba en su garganta. Record&#243; cu&#225;nto se quer&#237;an Mary y su padre, y supo que se encontraba en presencia de otra mujer que hab&#237;a experimentado el amor verdadero. Y pronto se sinti&#243; terriblemente triste. Porque Mary hubiera perdido su esposo y la vizcondesa al suyo tambi&#233;n, y

Y tal vez, m&#225;s que nada, porque ella nunca iba a conocer la dicha del amor verdadero.

Pero nos estamos poniendo sensibleras -dijo de pronto la Bridgerton esbozando una sonrisa tal vez demasiado alegre. Se volvi&#243; de nuevo a Mary- y a&#250;n no he conocido a su otra hija.

&#191;A&#250;n no?  pregunt&#243; Mary frunciendo el ce&#241;o -. Supongo que tiene raz&#243;n. Edwina no pudo asistir a la velada musical en su casa.

Por supuesto la he visto de lejos con anterioridad -le dijo lady Bridgerton a Edwina mientras le dedicaba una sonrisa deslumbrante.

Mary hizo las presentaciones, y Kate no pudo evitar advertir la manera en que lady Bridgerton evaluaba a Edwina. No hab&#237;a ninguna duda. Hab&#237;a decidido que Edwina constituir&#237;a una excelente incorporaci&#243;n a la familia.

Tras unos momentos m&#225;s de ch&#225;chara, lady Bridgerton les ofreci&#243; t&#233; mientras sus maletas eran trasladadas a sus habitaciones, pero declinaron el ofrecimiento ya que Mary estaba cansada y quer&#237;a estirarse un rato.

Como deseen -dijo lady Bridgerton e indic&#243; a una doncella-. Mandar&#233; a Rose para que les ense&#241;e sus habitaciones. La cena es a las ocho. &#191;Hay alguna cosa que pueda ofrecerles antes de que se retiren?

Mary y Edwina negaron con la cabeza, y Kate iba a seguir su ejemplo, pero en el &#250;ltimo momento dijo:

De hecho, me gustar&#237;a hacerle una pregunta.

Lady Bridgerton sonri&#243; con afecto.

Por supuesto.

He advertido al llegar que tiene unos ampl&#237;simos jardines de flores. &#191;Podr&#237;a inspeccionarlos?

&#191;As&#237; que usted tambi&#233;n es jardinera? -inquiri&#243; lady Bridgerton.

No muy buena -admiti&#243; Kate-, pero s&#237; admiro el trabajo de un experto.

La vizcondesa se ruboriz&#243;.

Ser&#225; un honor que recorra los jardines. Son mi orgullo y alegr&#237;a. No es que les dedique demasiado tiempo ahora, pero cuando Edmund viv -Se detuvo para aclararse la garganta-. Es decir, cuando yo pasaba m&#225;s tiempo por aqu&#237;, estaba todo el d&#237;a con las manos llenas de tierra. Volv&#237;a loca del todo a mi madre.

Y tambi&#233;n al jardinero, me imagino -dijo Kate.

La sonrisa de lady Bridgerton se transform&#243; en una risa.

Ay, desde luego que s&#237;! Era un hombre terrible. Siempre repet&#237;a que lo &#250;nico que las mujeres sab&#237;an de flores era aceptarlas como regalo. Pero era el mejor conocedor de las plantas que una pueda imaginar, de modo que aprend&#237; a aguantarle.

&#191;Y &#233;l aprendi&#243; a aguantarla a usted?

Lady Bridgerton sonri&#243; con aire travieso.

No, nunca, es la verdad. Pero no permit&#237; que eso me detuviera.

Kate esboz&#243; una amplia sonrisa, la mujer le inspiraba simpat&#237;a forma instintiva.

Pero no dejen que las entretenga tanto -dijo lady Bridgerton-. Que Rose las lleve arriba para que puedan instalarse. Y, se&#241;orita Sheffield -le dijo a Kate-, estar&#233; encantada de darle una vuelta por los jardines un d&#237;a de esta semana, si quiere. Me temo que ahora mismo estoy demasiado atareada recibiendo invitados, pero ser&#225; un placer encontrar tiempo para usted uno de estos d&#237;as.

Me encantar&#237;a, muchas gracias -dijo Kate, y luego ella, Mary y Edwina siguieron a la doncella escaleras arriba.


Anthony sali&#243; de su reducto, de detr&#225;s de la puerta ligeramente entreabierta de su despacho, y baj&#243; al vest&#237;bulo para ir al encuentro de su madre.

&#191;Eran las Sheffield este grupo al que saludabas? -pregunt&#243; pese a saber a la perfecci&#243;n que as&#237; era. Pero su despacho estaba demasiado apartado en el pasillo como para haber o&#237;do algo de lo que el cuarteto de mujeres hab&#237;a dicho, de modo que decidi&#243; que precisa un breve interrogatorio.

Cierto, eran ellas -respondi&#243; Violet-. Qu&#233; familia m&#225;s encantadora, &#191;no crees?

Anthony se limit&#243; a soltar un gru&#241;ido.

Me alegro mucho de haberlas invitado.

Anthony no dijo nada, aunque consider&#243; responder con otro gru&#241;ido.

Las a&#241;ad&#237; en el &#250;ltimo minuto a la lista de invitados.

No me hab&#237;a fijado -murmur&#243; &#233;l.

Violet asinti&#243; con la cabeza.

Tuve que conseguir otros tres caballeros del pueblo para igualar lar las cosas.

&#191;O sea que podemos esperar al p&#225;rroco a cenar esta noche?

Y su hermano, que est&#225; pasando unos d&#237;as, y su hijo.

Creo recordar que el joven John apenas tiene diecis&#233;is a&#241;os, &#191;no es cierto?

Violet se encogi&#243; de hombros.

Estaba desesperada.

Anthony consider&#243; esto. Su madre ten&#237;a que estar de veras desesperada para tener a las Sheffield de invitadas en su casa, si eso significaba invitar a cenar a un quincea&#241;ero con granos. No es que ella nunca hubiera invitado a un muchacho as&#237; a una comida familiar; si no se trataba de actos formales, los Bridgerton romp&#237;an las costumbres establecidas y permit&#237;an que los menores comieran tambi&#233;n en el comedor, sin tener en cuenta la edad. Por eso, la primera vez que Anthony fue a visitar a un amigo, se qued&#243; consternado al comprobar que todo el mundo contaba con que &#233;l comer&#237;a en las habitaciones infantiles.

Pero, de cualquier modo, una reuni&#243;n social en el campo era una reuni&#243;n social, y ni Violet Bridgerton permit&#237;a que los ni&#241;os se sentaran a la mesa.

Creo que ya conoces a las dos se&#241;oritas Sheffield -dijo Violet.

Anthony asinti&#243;.

Las dos me parecen encantadoras -continu&#243; su madre-. No se puede decir que dispongan de una fortuna, pero siempre he mantenido que a la hora de buscar esposa la fortuna no es tan importante como el car&#225;cter, siempre que el interesado no tenga apuros financieros, por supuesto.

Que, desde luego, no es -a&#241;adi&#243; Anthony arrastrando las palabras-, como estoy seguro de que vas a indicar, mi caso.

Violet resopl&#243; y le lanz&#243; una mirada altiva.

No deber&#237;as burlarte de m&#237; con tanta ligereza, hijo m&#237;o. S&#243;lo estoy comentando la realidad. Deber&#237;as postrarte de rodillas a diario y agradecer a tu Creador no tener que casarte con una rica heredera. La mayor&#237;a de hombres no gozan del lujo del libre albedr&#237;o a la hora de contraer matrimonio, &#191;sabes?

Anthony se limit&#243; a sonre&#237;r.

&#191;Deber&#237;a agradecer a mi Creador o a mi madre?

Eres un bruto.

Le cogi&#243; la barbilla con ternura.

Un bruto que t&#250; criaste.

Y no fue una tarea f&#225;cil -mascull&#243;-. Te lo puedo asegurar.

Se inclin&#243; hacia delante y le dio un beso en la mejilla.

Que te diviertas recibiendo a tus invitados, madre.

Violet le puso un ce&#241;o, pero estaba claro que su coraz&#243;n no participaba en aquel gesto.

&#191;A d&#243;nde vas? -pregunt&#243; mientras &#233;l empezaba a alejarse.

A caminar un poco.

&#191;Ah s&#237;?

Anthony se dio media vuelta, un poco desconcertado por su inter&#233;s.

Pues s&#237;. &#191;Alg&#250;n problema?

No, en absoluto -contest&#243; su madre-. Es s&#243;lo que hace siglos que no vas a andar por el mero placer de andar

Hace siglos que no vengo al campo -coment&#243; &#233;l.

Cierto -concedi&#243; la vizcondesa-. En tal caso, tienes que ir antes que nada a mis jardines. Est&#225;n empezando a florecer las primeras especies, es sencillamente espectacular. No hay nada comparable en Londres.

Anthony hizo un adem&#225;n con la cabeza.

Te ver&#233; a la hora de cenar.

Violet sonri&#243; y le despidi&#243; con la mano. Observ&#243; c&#243;mo desaparec&#237;a por el interior de sus oficinas, que ocupaban la esquina de Aubrey Hall y ten&#237;an ventanales que daban al c&#233;sped lateral.

El inter&#233;s de su hijo mayor por las Sheffield era muy intrigante. Ay, si al menos pudiera adivinar por qu&#233; Sheffield estaba interesado.


Un cuarto de hora m&#225;s tarde Anthony hab&#237;a salido a pasear por los jardines de flores de su madre. Estaba disfrutando de la contradicci&#243;n del c&#225;lido sol y la fresca brisa cuando oy&#243; el leve sonido de las pisadas de una segunda persona por un sendero cercano. Aquello le pic&#243; la curiosidad. Los invitados estaban todos instal&#225;ndose en sus habitaciones y el jardinero ten&#237;a fiesta. Con franqueza, hab&#237;a contado con estar solas.

Se volvi&#243; en direcci&#243;n a las pisadas y avanz&#243; en silencio hasta que lleg&#243; al extremo del sendero. Mir&#243; a la derecha, luego a la izquierda entonces vio a

Ella.

&#191;Por qu&#233;, se pregunt&#243;, le sorprend&#237;a aquello?

Kate Sheffield, vestida con un vestido azul lavanda claro que conjuntaba de un modo encantador con los iris y jacintos, estaba de pie al lado de un arco decorativo de madera que dentro de poco quedar&#237;a cubierto de rosas blancas y rosadas.

La observ&#243; durante un momento mientras ella acariciaba con los dedos alguna planta vellosa cuyo nombre nunca recordaba, luego se inclin&#243; para olisquear un tulip&#225;n holand&#233;s.

No huelen -dijo en voz alta mientras se acercaba despacio hacia ella.

Kate se enderez&#243; al instante, todo su cuerpo reaccion&#243; antes de volverse a mirarle. Anthony se dio cuenta de que le hab&#237;a reconocido la voz, lo cual hizo que sintiera una satisfacci&#243;n peculiar.

Mientras se aproximaba, indic&#243; con un gesto la brillante floraci&#243;n roja y dijo:

Son preciosos y bastante raros de ver en un jard&#237;n ingl&#233;s, pero, ay, no tienen perfume.

Kate se demor&#243; en contestar m&#225;s tiempo de lo que &#233;l esperaba, luego dijo:

Nunca antes hab&#237;a visto un tulip&#225;n.

Algo en aquella frase le hizo sonre&#237;r a &#233;l.

&#191;Nunca?

Bueno, nunca plantado en la tierra -explic&#243;-. Edwina ha recibido muchos ramos: las flores bulbosas crean sensaci&#243;n este &#250;ltimo a&#241;o. Pero en realidad nunca hab&#237;a visto crecer ninguno.

Son las flores favoritas de mi madre -dijo Anthony mientras estiraba el brazo para coger uno-. Y los jacintos, por supuesto.

Ella sonri&#243; con curiosidad.

&#191;Por supuesto? -repiti&#243; ella.

Mi hermana peque&#241;a se llama Hyacinth -dijo &#233;l tendi&#233;ndole la flor-. Oh, &#191;no lo sab&#237;a?

Neg&#243; con la cabeza.

No.

Ya veo -murmur&#243; &#233;l-. Nuestros nombres siguen ordenadamente las letras del alfabeto, desde Anthony hasta Hyacinth. Es un detalle bastante conocido. Pero, claro, tal vez yo s&#233; mucho m&#225;s de su vida que usted de la m&#237;a.

Los ojos de Kate se agrandaron de sorpresa ante aquella frase enigm&#225;tica, pero lo &#250;nico que dijo fue:

Tal vez sea as&#237;.

Anthony alz&#243; una ceja.

Estoy consternado, se&#241;orita Sheffield. Me he puesto toda mi armadura y esperaba que me contestara, ya s&#233; suficiente.

Kate intent&#243; no poner una mueca al o&#237;r la imitaci&#243;n de su voz pero su expresi&#243;n se torci&#243; para decir:

Le he prometido a Mary que mi comportamiento iba a ser impecable.

Anthony dej&#243; ir una risotada.

Qu&#233; extra&#241;o -mascull&#243; Kate-. Edwina ha tenido la misa reacci&#243;n.

Anthony apoy&#243; una mano en el arco, con cuidado de evitar 1as espinas de la enredadera de rosas trepadoras.

Siento una curiosidad desmedida por saber qu&#233; entiende por comportamiento impecable.

Se encogi&#243; de hombros y juguete&#243; con el tulip&#225;n que ten&#237;a en la mano.

Espero poder adivinarlo sobre la marcha.

Pero se supone que no debe discutir con su anfitri&#243;n, &#191;correcto?

Kate le mir&#243; arqueando las cejas.

Hemos mantenido cierto debate sobre si podemos considerarle nuestro anfitri&#243;n. Al fin y al cabo, la invitaci&#243;n fue cursada por su madre.

Cierto -admiti&#243;- pero yo soy el propietario de la casa.

S&#237; -mascull&#243; ella-, Mary ha dicho lo mismo. &#201;l sonri&#243; con una mueca.

&#191;Esto la est&#225; matando, verdad que s&#237;?

&#191;Ser amable con usted? Anthony asinti&#243;.

No es que me resulte la cosa m&#225;s f&#225;cil del mundo.

La expresi&#243;n de &#233;l cambi&#243; un tanto, tal vez como si ya se hubiese cansado de bromear con ella. Como si tuviera algo por completo diferente en la cabeza.

Pero tampoco es lo m&#225;s dif&#237;cil, &#191;cierto? -murmur&#243;.

No me cae bien, milord -solt&#243; ella.

No -dijo &#233;l con sonrisa divertida-. Eso pensaba.

Kate empez&#243; a sentir algo muy extra&#241;o, parecido a la sensaci&#243;n experimentada en su estudio, justo antes de que &#233;l la besara. De repente not&#243; una opresi&#243;n en la garganta y las palmas de las manos se calentaron. Y sus entra&#241;as bien, no ten&#237;a palabras para describir la sensaci&#243;n de tensi&#243;n, como un picor, que le comprim&#237;a el abdomen.

De forma instintiva, tal vez como un impulso de supervivencia, dio un paso atr&#225;s.

&#201;l parec&#237;a divertido, como si supiera con exactitud qu&#233; estaba pensando.

Kate juguete&#243; un poco m&#225;s con la flor, luego manifest&#243; de forma brusca:

No la deber&#237;a haber cortado.

Debe tener un tulip&#225;n -dijo &#233;l como si tal cosa-. No es justo que Edwina reciba todas las flores.

El est&#243;mago de Kate, con la tensi&#243;n y hormigueo que ya sent&#237;a, se revolvi&#243; un poco.

De todos modos -consigui&#243; decir-, no hay duda de que su jardinero no apreciar&#225; la mutilaci&#243;n de su obra.

&#201;l sonri&#243; con expresi&#243;n maliciosa.

Culpar&#225; a uno de mis hermanos peque&#241;os.

Kate no pudo evitar sonre&#237;r.

Pues a&#250;n tendr&#233; peor opini&#243;n de usted por recurrir a tretas de este tipo -manifest&#243; ella.

&#191;No la tiene ya?

Kate sacudi&#243; la cabeza.

Ya le digo, no creo que mi opini&#243;n de usted pueda hundirse mucho m&#225;s.

&#161;Oh! -Anthony agit&#243; un dedo en su direcci&#243;n-. Pensaba que su comportamiento iba a ser impecable.

Kate mir&#243; a su alrededor.

No cuenta si no hay nadie cerca que pueda o&#237;rme, &#191;no cree?

Yo puedo o&#237;rla.

Usted s&#237; que no cuenta, de eso tengo la certeza.

&#201;l inclin&#243; la cabeza un poco m&#225;s en direcci&#243;n a Kate.

Y yo que pensaba que era el &#250;nico que contaba.

Kate no dijo nada, ni siquiera quer&#237;a mirarle a los ojos. Cada vez que se permit&#237;a una mirada a esas profundidades aterciopeladas, su est&#243;mago se revolv&#237;a de nuevo.

&#191;Se&#241;orita Sheffield?

Ella alz&#243; la vista. Gran error. El est&#243;mago otra vez.

&#191;Por qu&#233; me va detr&#225;s? -pregunt&#243; ella.

Anthony se apart&#243; del poste de madera y se irgui&#243;.

Lo cierto es que no era mi intenci&#243;n. A m&#237; me ha sorprendido tanto encontrarla como a usted encontrarme a m&#237;. -Aunque, pens&#243; con mordacidad, no deber&#237;a de haberle sorprendido. Tendr&#237;a que haberse percatado de que su madre andaba detr&#225;s de algo desde el momento en que sugiri&#243; por d&#243;nde deber&#237;a ir a pasear.

Pero &#191;era posible que su madre le dirigiera hacia la otra se&#241;orita Sheffield? Sin duda ella no prefer&#237;a a Kate antes que a Edwina como futura nuera.

Pero ahora que la he encontrado -dijo-, hay algo que quiero decirle.

&#191;Algo que a&#250;n no me ha dicho? -pregunt&#243; en broma-. No puedo imagin&#225;rmelo.

&#201;l paso por alto aquella pulla.

Quer&#237;a disculparme.

Eso acapar&#243; toda la atenci&#243;n de Kate.

Disculpe, &#191;c&#243;mo ha dicho? -pregunt&#243;. A Anthony le pareci&#243; que su voz hab&#237;a sonado como un graznido.

Le debo una disculpa por mi conducta de la otra noche -dijo &#233;l-. La trat&#233; con suma rudeza.

&#191;Se disculpa por el beso? -pregunt&#243; ella, quien a&#250;n parec&#237;a bastante perpleja.

&#191;El beso? Ni siquiera hab&#237;a considerado disculparse por el beso. Nunca se hab&#237;a disculpado por un beso, nunca antes hab&#237;a besado a alguien con quien fuera necesario disculparse por eso. De hecho, hab&#237;a estado pensando m&#225;s bien en las cosas desagradables que le hab&#237;a dicho despu&#233;s del beso.

Err s&#237; -minti&#243;-. El beso. Y tambi&#233;n por lo que dije.

Ya veo -murmur&#243; ella-. Cre&#237;a que los mujeriegos no se disculpaban.

Anthony dobl&#243; la mano y luego form&#243; un pu&#241;o. Era francamente incordiante esta maldita costumbre de ella: siempre llegando a conclusiones sobre &#233;l.

Pues este mujeriego s&#237; lo hace -dijo en tono cortante.

Kate respir&#243; hondo, luego solt&#243; una exhalaci&#243;n lenta y prolongada.

Entonces acepto la disculpa.

Excelente -respondi&#243; &#233;l y le dedic&#243; una sonrisa victoriosa. &#191;Me permite que la acompa&#241;e de regreso a la casa?

Ella asinti&#243;.

Pero no crea que eso quiere decir que voy a cambiar de opini&#243;n en lo que respecta a usted y Edwina.

Jam&#225;s se me ocurrir&#237;a pensar que sea tan f&#225;cil de convencer -dijo y hablaba con sinceridad.

Kate se volvi&#243; con una mirada sorprendentemente directa, incluso en ella.

Los hechos siguen siendo que me bes&#243; a m&#237; -dijo sin rodeos.

Y usted a m&#237; -no pudo resistirse a responder.

Las mejillas de Kate adquirieron un matiz sonrosado delicioso.

Los hechos siguen siendo -repiti&#243; ella con decisi&#243;n- que sucedi&#243;. Y si se casara con Edwina, a pesar de su reputaci&#243;n, que no me parece algo intranscendente

No -murmur&#243; &#233;l interrumpi&#233;ndola con un suave tono aterciopelado-, no pensaba que le pareciera

Ella le fulmin&#243; con la mirada.

A pesar de su reputaci&#243;n, el incidente perdurar&#237;a entre nosotros. Una vez que ha sucedido algo, no se puede borrar.

El demoniejo que Anthony llevaba dentro le inst&#243; a preguntar arrastrando las s&#237;labas &#191;algo? para que ella repitiera, el beso, pero finalmente sinti&#243; l&#225;stima de ella y lo dej&#243; pasar. Adem&#225;s, Kate ten&#237;a raz&#243;n. El beso siempre quedar&#237;a entre ellos. Incluso en este instante, en que ella ten&#237;a las mejillas sonrojadas por el azoramiento y los labios apretados por la irritaci&#243;n, no pudo evitar preguntarse qu&#233; se sentir&#237;a al estrecharla en sus brazos, c&#243;mo sabr&#237;a ella si bordeaba el contorno de labios con su lengua.

&#191;Oler&#237;a como el jard&#237;n? &#191;O conservar&#237;a en su piel esa fragancia enloquecedora a lirio y jab&#243;n? &#191;Se fundir&#237;a ella en su abrazo? &#191;O le apartar&#237;a para salir corriendo hacia la casa?

S&#243;lo hab&#237;a una manera de enterarse, una manera que acabar&#237;a para siempre con sus opciones de conseguir la mano de Edwina.

Pero, como hab&#237;a comentado Kate, casarse con Edwina tal vez le acarreara demasiadas complicaciones. Al fin y al cabo no ten&#237;a que ser demasiado c&#243;modo estar deseando siempre a la cu&#241;ada de uno.

Tal vez hab&#237;a llegado el momento de besar de nuevo a Kate Sheffield, aqu&#237;, entre la belleza perfecta de los jardines de Aubrey Hall, con las flores roz&#225;ndoles las piernas y el olor a lilas suspendido en el aire.

Tal vez

Tal vez



Cap&#237;tulo 9

Los hombres son criaturas con esp&#237;ritu de contradicci&#243;n, sus cabezas y sus corazones nunca guardan concordancia. Y como bien saben todas las mujeres, sus actos normalmente est&#225;n regidos por otro aspecto completamente diferente.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

29 de abril de 1814


O tal vez no.

Justo cuando Anthony empezaba a trazar la mejor trayectoria hasta los labios de Kate, oy&#243; un sonido del todo espantoso: la voz de su hermano peque&#241;o.

&#161;Anthony!  grit&#243; Colin -. Ah&#237; est&#225;s.

La se&#241;orita Sheffield, muy tranquila, sin darse cuenta de lo cerca que hab&#237;a estado de ser besada hasta perder el sentido, se volvi&#243; para observar a Colin que se acercaba hacia ellos.

Un d&#237;a de estos -mascull&#243; Anthony- tendr&#233; que matarle.

Kate se volvi&#243; otra vez al vizconde.

&#191;Ha dicho algo, milord?

Anthony no le hizo caso. Sin duda era la mejor opci&#243;n, ya que hacerle caso tend&#237;a a provocarle un deseo desesperado por ella. Y, como bien sab&#237;a, aquello era un r&#225;pido camino hacia el desastre m&#225;s absoluto.

Para ser sinceros, quiz&#225; deber&#237;a estarle agradecido a Colin por su inoportuna interrupci&#243;n. Unos pocos segundos m&#225;s y habr&#237;a besado a Kate Sheffield, y eso habr&#237;a sido el mayor error de su vida.

Un beso con Kate tal vez fuera excusable, sobre todo si se ten&#237;a en cuenta la manera en que ella le hab&#237;a provocado la otra noche en su estudio. Pero dos bien, dos, para cualquier hombre honorable, significar&#237;a dejar de cortejar a Edwina Sheffield.

Y Anthony a&#250;n no estaba del todo preparado para renunciar al concepto del honor.

No pod&#237;a creer lo cerca que hab&#237;a estado de echar por la borda su plan de casarse con Edwina. &#191;En qu&#233; estaba pensando? Era la novia perfecta para sus prop&#243;sitos. Lo &#250;nico que suced&#237;a era que su cerebro se confund&#237;a cada vez que aparec&#237;a la entrometida de su hermana.

Anthony -repiti&#243; Colin cuando estuvo m&#225;s cerca-, &#161;y la se&#241;orita Sheffield! -Les mir&#243; con curiosidad; estaba al corriente de que no se llevaban bien-. Qu&#233; sorpresa.

Estaba recorriendo los jardines de su madre -dijo Kate- y me top&#233; con su hermano.

Anthony se limit&#243; a hacer un gesto de asentimiento.

Daphne y Simon han llegado -dijo Colin. Anthony se volvi&#243; hacia Kate y le explic&#243;

Mi hermana y su marido.

&#191;El duque? -inquiri&#243; ella con cortes&#237;a.

En persona -refunfu&#241;&#243; &#233;l.

Colin se ri&#243; del despecho de su hermano.

Era contrario a ese matrimonio -le explic&#243; a Kate-. Detesta que sean felices.

Oh, por el amor de -dijo el vizconde con brusquedad- Estoy muy contento de que mi hermana sea feliz -a&#241;adi&#243; entre dientes, no sonaba especialmente feliz-. Simplemente creo que tendr&#237;a que haber tenido m&#225;s oportunidades de molerle a palos a ese hij sinverg&#252;enza antes de que se embarcaran en su vivieron felices y comieron perdices.

Kate se atragant&#243; de la risa.

Ya veo -dijo ella, segura de que no hab&#237;a logrado poner 1a expresi&#243;n seria que pretend&#237;a.

Colin le lanz&#243; una mueca antes de volverse a su hermano.

Daff ha sugerido una partida de palamallo. &#191;Qu&#233; te parece? Hace siglos que no jugamos. Y, si empezamos pronto, podremos escapar de las se&#241;oritas melindrosas que mam&#225; ha invitado para nosotros. -Se volvi&#243; de nuevo a Kate con el tipo de sonrisa que pod&#237;a conseguir que le perdonaran cualquier cosa-. Excluida la compa&#241;&#237;a presente, por supuesto.

Por supuesto -murmur&#243; ella.

Colin se inclin&#243; hacia delante, sus ojos verdes centelleaban de malicia.

Nadie cometer&#237;a el error de llamarla a usted se&#241;orita melindrosa-a&#241;adi&#243;.

&#191;Es un cumplido? -pregunt&#243; ella con mordacidad.

Sin ninguna duda.

Entonces deber&#237;a aceptarlo con cortes&#237;a y de buena gana.

Colin se ri&#243; y le dijo a Anthony:

Me cae bien.

A Anthony no pareci&#243; divertirle.

&#191;Ha jugado alguna vez al palamallo, se&#241;orita Sheffield? -pregunt&#243; Colin.

Me temo que no. Creo que ni siquiera estoy segura de lo que es.

Es un juego de jard&#237;n. La mejor diversi&#243;n. En Francia es m&#225;s popular que aqu&#237;, aunque lo llaman Paule Maule.

&#191;Y c&#243;mo se juega? -pregunt&#243; Kate.

Se colocan aros en un recorrido -explic&#243; Colin-, luego se lanzan a trav&#233;s de ellos unas pelotas de madera que se golpean con un mazo.

Parece bastante simple -respondi&#243; con aire meditativo.

No -a&#241;adi&#243; &#233;l- si se juega con los Bridgerton.

&#191;Y eso qu&#233; quiere decir?

Quiere decir -interrumpi&#243; Anthony- que nunca hemos considerado necesario establecer un recorrido reglamentario. Colin, por ejemplo, coloca los aros sobre ra&#237;ces de &#225;rboles

Y t&#250; pones los tuyos en pendientes que descienden al lago -a&#241;adi&#243; Colin-. Nunca hemos vuelto a encontrar la bola roja despu&#233;s de que Daphne la hundiera.

Kate sab&#237;a que no deb&#237;a comprometerse a pasar una tarde en compa&#241;&#237;a del vizconde de Bridgerton, pero, qu&#233; diantres, el palamallo parec&#237;a muy divertido.

&#191;Hay sitio para un jugador m&#225;s? -pregunt&#243;-. Puesto que ya me han excluido del grupo de las melindrosas

&#161;Por supuesto! -dijo Colin-. Sospecho que se amoldar&#225; al resto de nosotros, tramposos e intrigantes.

Viniendo de usted -dijo Kate con una risa-, s&#233; que eso ha sido un cumplido.

Oh, por supuesto. El honor y la honestidad tienen su momento, pero no en una partida de palamallo.

Anthony les interrumpi&#243; con expresi&#243;n petulante en el rostro:

Y tendremos que invitar tambi&#233;n a su hermana.

&#191;Edwina? -Kate se atragant&#243;. Caray. Hab&#237;a picado el anzuelo. Despu&#233;s de hacer todo lo posible para mantenerles separados ahora pr&#225;cticamente les hab&#237;a organizado la tarde. No hab&#237;a manera de excluir a Edwina despu&#233;s de haberse autoinvitado pr&#225;cticamente a la partida.

&#191;Tiene alguna otra hermana? -pregunt&#243; &#233;l con amabilidad.

Kate le frunci&#243; el ce&#241;o.

Tal vez no tenga ganas de jugar. Creo que estaba descansando en su habitaci&#243;n.

Dar&#233; instrucciones a la doncella de que llame a su puerta con mucha suavidad -dijo Anthony, aunque era obvio que ment&#237;a.

&#161;Excelente!  exclam&#243; alegre Colin -. Estaremos igualados entonces. Tres hombres y tres mujeres.

&#191;Se juega en equipo? -pregunt&#243; Kate.

No -contest&#243; &#233;l-, pero mi madre siempre insiste sobremanera en que hay que estar emparejados en todas las cosas. Le disgustar&#237;a bastante que no fuera as&#237;.

Kate no pod&#237;a imaginar que a la encantadora y graciosa mujer con la que hab&#237;a charlado apenas una hora antes le preocupara una partida de palamallo, pero se imagin&#243; que ella no era qui&#233;n para hacer comentarios.

Me ocupar&#233; de que vayan a buscar a la se&#241;orita Sheffield -murmur&#243; Anthony, quien ten&#237;a un aspecto muy complacido-. Colin &#191;por qu&#233; no acompa&#241;as a esta se&#241;orita Sheffield hasta el campo de juego y nos reunimos all&#237; dentro de media hora?

Kate abri&#243; la boca para protestar por aquellos arreglos que iban a dejar a Edwina a solas en compa&#241;&#237;a del vizconde, aunque fuera s&#243;lo durante elbreve tiempo que llevaba caminar hasta el campo, pero al final se qued&#243; callada. No hab&#237;a ninguna excusa razonable para impedir aquello, y lo sab&#237;a.

Anthony capt&#243; sus resoplidos y torci&#243; la comisura de su boca del modo m&#225;s odioso para decir:

Me complace ver que est&#225; de acuerdo conmigo, se&#241;orita Sheffield.

Ella se limit&#243; a gru&#241;ir. Si hubiera articulado algunas palabras, no abr&#237;an sido amables.

Excelente -repiti&#243; Colin-. Entonces nos vemos dentro de un rato.

Luego entrelaz&#243; su brazo con el de Kate y as&#237; se alejaron, dejando a Anthony sonriendo tras ellos.


Colin y Kate caminaron durante unos ochocientos metros desde la casa hasta una especie de claro desigual delimitado a un lado por un lago.

El hogar de la roja pelota pr&#243;diga, supongo -coment&#243; Kate mientras indicaba el agua.

Colin se ri&#243; y asinti&#243;.

Es una l&#225;stima porque cont&#225;bamos con equipo suficiente para ocho jugadores; nuestra madre insisti&#243; en que compr&#225;ramos un juego que pudiera servirnos a los ocho hermanos.

Kate no estaba segura de si sonre&#237;r o fruncir el ce&#241;o.

Su familia est&#225; muy unida, &#191;verdad?

M&#225;s que ninguna -respondi&#243; Colin con convencimiento mientras se acercaba a un cobertizo pr&#243;ximo.

Kate sigui&#243; sus pasos d&#225;ndose golpecitos en el muslo de forma distra&#237;da.

&#191;Sabe qu&#233; hora es? -pregunt&#243; en voz alta.

&#201;l se detuvo, sac&#243; el reloj de bolsillo y lo abri&#243; con un golpecito.

Tres y diez.

Gracias -contest&#243; Kate, tomando nota mentalmente.

Hab&#237;an dejado a las tres menos cinco a Anthony, quien hab&#237;a prometido traer a Edwina al campo de palamallo en cuesti&#243;n de media hora de modo que llegar&#237;an a eso de las tres y veinticinco.

Como muy tarde a las tres y media. Kate estaba dispuesta a ser generosa y permitir ciertos retrasos inevitables. Si el vizconde tra&#237;a a Edwina a las tres y media, no pondr&#237;a pegas.

Colin continu&#243; su recorrido hasta el cobertizo y Kate observ&#243; con inter&#233;s c&#243;mo abr&#237;a la puerta con cierto esfuerzo.

Parece oxidada -coment&#243; ella.

Hace ya un tiempo que no venimos a jugar -explic&#243;.

&#191;De veras? Si yo tuviera una casa como Aubrey Hall, nunca ir&#237;a a Londres.

Colin se volvi&#243; hacia ella con la mano a&#250;n en la puerta medio abierta del cobertizo.

Se parece mucho a Anthony, &#191;lo sabe? Kate solt&#243; un resuello.

Sin duda bromea.

&#201;l sacudi&#243; la cabeza con una extra&#241;a sonrisa en los labios.

Tal vez sea porque son los hermanos mayores. Dios sabe que cada d&#237;a doy gracias por no haber estado en el lugar de Anthony

&#191;Qu&#233; quiere decir?

Colin se encogi&#243; de hombros.

Pues que no me gustar&#237;a cargar con sus responsabilidades, es todo. El t&#237;tulo, la familia, la fortuna, es demasiada carga para los hombros de una sola persona.

Kate no es que deseara especialmente o&#237;r lo bien que el vizconde hab&#237;a asumido las responsabilidades del t&#237;tulo; no quer&#237;a o&#237;r nada que pudiera cambiar su opini&#243;n de &#233;l, aunque ten&#237;a que confesar que la hab&#237;a impresionado la aparente sinceridad de su disculpa aquella misma tarde.

&#191;Y qu&#233; tiene que ver eso con Aubrey Hall? -pregunt&#243;.

Colin la mir&#243; sin comprender por un momento, como si hubiera olvidado que la conversaci&#243;n hab&#237;a comenzado con su inocente comentario sobre lo preciosa que era la casa solariega.

Nada, supongo -dijo finalmente-. Y tambi&#233;n todo. A Anthony le encanta esto.

Pero pasa todo el tiempo en Londres -dijo Kate-. &#191;No es cierto?

Lo s&#233;. -Colin se encogi&#243; de hombros-. Qu&#233; extra&#241;o, &#191;no?

Kate no ten&#237;a ninguna respuesta, de modo que se qued&#243; mirando mientras &#233;l tiraba de la puerta del cobertizo hasta que consigui&#243; abrirla.

Ya est&#225;. -Del interior sac&#243; una carretilla con ruedas que hab&#237;a construido especialmente para llevar ocho mazos y otras tantas bolas de madera-. Un poco descuidado, pero tampoco est&#225; tan mal.

Excepto por la bola roja perdida -dijo Kate con una sonrisa.

Toda la culpa es de Daphne -contest&#243; Colin-. Culpo de todo a Daphne y as&#237; mi vida es mucho m&#225;s f&#225;cil.

&#161;Te he o&#237;do!

Kate se volvi&#243; y vio a una atractiva y joven pareja que se acercaba a ellos. El hombre era terriblemente guapo, con pelo oscuro, y ojos oscuros y alegres. La mujer s&#243;lo pod&#237;a ser una Bridgerton, con el mismo pelo casta&#241;o que Anthony y Colin. Por no mencionar la misma estructura &#243;sea y aquella misma sonrisa. Kate hab&#237;a o&#237;do decir que todos los Bridgerton se parec&#237;an bastante, pero nunca hasta entonces se lo hab&#237;a acabado de creer.

&#161;Daff!  exclam&#243; Colin-. Llegas justo a tiempo para ayudarnos a sacar los mazos.

La joven le dedic&#243; una amplia sonrisa.

&#191;No pensar&#225;s que iba a dejarte trazar otra vez el recorrido, eh?  Se volvi&#243; a su marido-. Prefiero no perderle de vista.

No le preste atenci&#243;n -le dijo Colin a Kate-. Es muy fuerte, y apuesto a que es muy capaz de tirarme al lago sin problemas.

Daphne entorn&#243; los ojos y se volvi&#243; a Kate.

Puesto que estoy segura de que el miserable de mi hermano no va a hacer los honores, me presentar&#233;. Soy Daphne, duquesa de Hastings, y &#233;ste es mi esposo Simon.

Kate hizo una r&#225;pida reverencia.

Excelencia -murmur&#243;, luego se volvi&#243; al duque y dijo otra vez -, Excelencia.

Colin hizo un adem&#225;n en direcci&#243;n a Kate mientras se inclinaba a sacar los mazos de la carretilla de palamallo.

Os presento a la se&#241;orita Sheffield.

Daphne pareci&#243; confundida.

Acabo de cruzarme con Anthony en casa. Creo que me ha dicho que iba a buscar a la se&#241;orita Sheffield.

Mi hermana -explic&#243; Kate-. Edwina. Yo soy Katharine. Kate para los amigos.

Bien, si es lo bastante valiente como para jugar al palamallo con los Bridgerton, sin duda me gustar&#237;a incluirla entre mis amigas -dijo Daphne con una amplia sonrisa-. Por lo tanto, tiene que llamarme Daphne. Y a mi esposo, Simon. &#191;Simon?

Oh, por supuesto -respondi&#243; &#233;l, y Kate tuvo la clara impresi&#243;n de que dir&#237;a lo mismo si Daphne declarara que el cielo se hab&#237;a vuelto naranja. No porque &#233;l no le prestara atenci&#243;n, sino porque era evidente que estaba loco por ella.

Esto, pens&#243; Kate, era lo que quer&#237;a para Edwina.

D&#233;jame coger la mitad -dijo Daphne estirando el brazo para coger los aros que su hermano ya ten&#237;a en la mano-. La se&#241;orita Sheffield y yo es decir, Kate y yo  dedic&#243; a Kate una amplia sonrisa llena de afecto- colocaremos tres de &#233;stos, y t&#250; y Simon pod&#233;is colocar el resto.

Antes de que Kate se atreviera a opinar, Daphne ya la hab&#237;a cogido por el brazo y se la llevaba hacia el lago.

Tenemos que asegurarnos del todo de que la bola de Anthony acaba en el agua  mascull&#243; Daphne -. Nunca le he perdonado lo de la &#250;ltima vez. Cre&#237; que Benedict y Colin iban a morirse de la risa. Y Anthony fue el peor. Estaba all&#237; sonri&#233;ndose. &#161;Sonri&#233;ndose!  Se volvi&#243; a Kate con la m&#225;s atribulada de las expresiones-. Nadie se sonr&#237;e como mi hermano mayor.

Lo s&#233; -dijo Kate en voz baja.

Por suerte, la duquesa no la hab&#237;a o&#237;do.

Si hubiera podido matarlo en ese momento, juro que lo habr&#237;a hecho.

&#191;Y qu&#233; sucede una vez que todas las bolas acaban en el agua?  Kate no pudo resistirse a preguntar-. A&#250;n no he jugado con la familia al completo, pero todos parecen bastante competitivos, y me da la impresi&#243;n

 que ser&#225; inevitable -concluy&#243; Daphne por ella. Puso una mueca-. Probablemente tenga raz&#243;n. No tenemos esp&#237;ritu deportivo yo en lo que al palamallo se refiere. Cuando un Bridgerton coge el mazo, nos convertimos en los peores tramposos y mentirosos. De veras, el juego no tiene tanto que ver con ganar sino con asegurarse de que el otro jugador pierde.

Kate busc&#243; las palabras.

Suena un poco

&#191;Horrible? -pregunt&#243; Daphne sonriente-. No lo es. Nunca se habr&#225; divertido tanto, se lo garantizo. Pero al paso que vamos, todas las bolas van a acabar en el lago dentro de poco. Supongo que pediremos a Francia otro juego. -Meti&#243; un aro en la tierra-. Parecer&#225; un derroche lo s&#233;, pero merece la pena con tal de humillar a mis hermanos.

Kate intent&#243; no re&#237;rse, pero no lo consigui&#243;.

&#191;Tiene alg&#250;n hermano, se&#241;orita Sheffield? -inquiri&#243; Daphne.

Puesto que la duquesa hab&#237;a olvidado llamarla por su nombre de pila, Kate consider&#243; mejor volver a las maneras formales.

No, Excelencia -contest&#243;-. Edwina es mi &#250;nica hermana.

Daphne se protegi&#243; los ojos con la mano e inspeccion&#243; la zona en busca de alguna ubicaci&#243;n alevosa. Cuando avist&#243; una -situada justo encima de la ra&#237;z de un &#225;rbol- se fue para all&#225; sin dejarle otra opci&#243;n a Kate que seguirla.

Cuatro hermanos -dijo Daphne, metiendo otro aro en la tierra  te dan una educaci&#243;n maravillosa.

La de cosas que habr&#225; aprendido -dijo Kate bastante impresionada-. &#191;Sabe dejarle un ojo morado a un hombre? &#191;Tumbarle en el suelo de un pu&#241;etazo?

Daphne puso una mueca maliciosa.

Preg&#250;ntele a mi esposo.

&#191;Que me pregunte el qu&#233;? -grit&#243; el duque desde el lado opuesto del &#225;rbol, donde &#233;l y Colin se encontraban colocando un aro sobre una ra&#237;z.

Nada -contest&#243; la duquesa en tono inocente-. Tambi&#233;n he aprendido -le susurr&#243; a Kate- que es mejor tener la boca cerrada. Es mucho m&#225;s f&#225;cil manejar a los hombres una vez que entiendes los puntos b&#225;sicos de su naturaleza.

&#191;Qu&#233; son? -le pinch&#243; Kate.

Daphne se inclin&#243; hacia delante y le susurr&#243; cubri&#233;ndose la boca:

No son tan listos como nosotras, no son tan intuitivos como nosotras y desde luego es mejor que no se enteren del cincuenta por ciento de lo que hacemos. -Mir&#243; a su alrededor-. &#191;&#201;l no me ha o&#237;do, verdad?

Simon sali&#243; de detr&#225;s del &#225;rbol.

Cada palabra.

Kate se atragant&#243; de la risa al ver a Daphne dar un brinco.

Pero es cierto -dijo con arrogancia.

Simon se cruz&#243; de brazos.

Piensa lo que quieras, querida. -Se volvi&#243; a Kate-. Con los a&#241;os he aprendido un par o tres de cosas sobre las mujeres.

&#191;De veras? -pregunt&#243; Kate fascinada.

&#201;l asinti&#243; y se inclin&#243;, como si fuera a desvelar un serio secreto de Estado.

Es mucho m&#225;s f&#225;cil manejarlas si se creen que son m&#225;s listas y m&#225;s intuitivas que los hombres. Y -a&#241;adi&#243; con mirada de superioridad a su esposa- nuestras vidas transcurren con mucha m&#225;s tranquilidad si fingimos que s&#243;lo nos enteramos del cincuenta por ciento lo que hacen.

Colin se acerc&#243; balanceando un mazo.

&#191;Est&#225;n discutiendo? -le pregunt&#243; a Kate.

S&#243;lo deliberamos  corrigi&#243; Daphne.

Que Dios me libre de tales deliberaciones -mascull&#243; Colin Escojamos los colores.

Kate le sigui&#243; de regreso junto a la carretilla de palamallo, tamborileando sobre el muslo con los dedos.

&#191;Tiene hora? -le pregunt&#243;.

Colin sac&#243; su reloj de bolsillo.

Pasa un poco de las tres y media, &#191;por qu&#233;?

Pensaba que Edwina y el vizconde deber&#237;an estar ya por aqu&#237; eso es todo -respondi&#243;, intentando no parecer demasiado preocupada.

Colin se encogi&#243; de hombros.

Estar&#225;n en camino. -Luego, inconsciente de la inquietud ella, indic&#243; la carretilla de palamallo -. Pues bien. Usted es la invitada. Es la primera en escoger. &#191;Qu&#233; color quiere?

Sin pensar mucho, Kate estir&#243; el brazo y cogi&#243; un mazo. Cuando lo tuvo en la mano se percat&#243; de que era negro.

El mazo de la muerte -dijo Colin con gesto de aprobaci&#243;n. Sab&#237;a que ser&#237;a una buena jugadora.

Dejemos el mazo rosa para Anthony -dijo Daphne sacando el mazo verde.

El duque cogi&#243; el mazo naranja y, volvi&#233;ndose a Kate, dijo:

Es testigo de que no tengo nada que ver con el mazo rosa de Bridgerton, &#191;de acuerdo?

Kate sonri&#243; con picard&#237;a.

He advertido que no ha escogido el mazo rosa.

Por supuesto que no -contest&#243; con una mueca aun mas viesa que la de ella-. Mi esposa ya lo ha escogido por &#233;l. No pod&#237;a llevarle la contraria, &#191;no cree?

Para m&#237; el amarillo -dijo Colin-, y el azul para la se&#241;orita Edwina, &#191;no le parece?

Oh, s&#237; -replic&#243; Kate-. A Edwina le encanta el azul.

Los cuatro se quedaron mirando los dos mazos restantes: el rosa y el p&#250;rpura.

No le va a gustar ninguno de los dos -dijo Daphne.

Colin asinti&#243;.

Pero el rosa a&#250;n menos. -Y con aquello, cogi&#243; el mazo p&#250;rpura y lo arroj&#243; dentro del cobertizo, luego se agach&#243; y tir&#243; la bola p&#250;rpura tras &#233;l.

Y digo yo -empez&#243; el duque-, &#191;d&#243;nde est&#225; Anthony?

&#201;sa es una buena pregunta -mascull&#243; Kate, tamborileando otra vez con los dedos sobre la falda.

Supongo que querr&#225; saber qu&#233; hora es -apunt&#243; Colin con astucia.

Kate se sonroj&#243;. Ya le hab&#237;a pedido dos veces que mirara la hora.

No hace falta -contest&#243; sin encontrar una respuesta m&#225;s ingeniosa.

Muy bien, s&#243;lo que he tomado nota de que cada vez que empieza mover la mano

Kate detuvo la mano.

est&#225; a punto de preguntarme qu&#233; hora es.

Ha tomado nota de muchas cosas sobre m&#237; en la &#250;ltima hora  respondi&#243; Kate con sequedad.

&#201;l puso una mueca.

Soy un tipo observador.

Es evidente -mascull&#243; ella.

Pero, en caso de que le interese, son las cuatro menos cuarto.

Ten&#237;an que haber llegado hace rato -dijo Kate.

Colin se inclin&#243; hacia delante y susurr&#243;.

Dudo mucho que mi hermano est&#233; violando a su hermana.

Kate retrocedi&#243; con brusquedad.

Se&#241;or Bridgerton!

&#191;De qu&#233; habl&#225;is? -pregunt&#243; Daphne.

Colin esboz&#243; una amplia sonrisa.

La se&#241;orita Sheffield est&#225; preocupada por que Anthony est&#233; poniendo en una situaci&#243;n comprometida a la otra se&#241;orita Sheffield.

&#161;Colin!  exclam&#243; Daphne -. Eso no tiene la menor gracia.

Y desde luego no es cierto -protest&#243; Kate. Bien, casi no era cierto. No pensaba que el vizconde estuviera poniendo a Edwina en una situaci&#243;n comprometida, pero era m&#225;s que probable que se estuviera esforzando todo lo posible para aturdirla con sus encantos. Y eso en s&#237; mismo ya era peligroso.

Kate sostuvo el mazo en la mano para comprobar su peso e intent&#243; imaginar la manera de usarlo sobre la cabeza del vizconde y hacer que pasara por un accidente.

El mazo de la muerte, desde luego que s&#237;.


Anthony mir&#243; la hora en el reloj de la repisa de su estudio. Casi las tres y media. Iban a llegar tarde.

Puso una mueca. Oh, bien, no pod&#237;a hacer nada.

Normalmente insist&#237;a mucho en la puntualidad, pero si el retraso ten&#237;a como resultado la tortura de Kate Sheffield, no le importaba demasiado llegar tarde.

Y Kate Sheffield sin duda se estar&#237;a retorciendo de agon&#237;a para entonces, horrorizada s&#243;lo con la idea de que su preciosa hermana peque&#241;a estuviera en sus malignas garras.

Anthony baj&#243; la vista a susmalignas garras -sus manos, se record&#243; a s&#237; mismo- y esboz&#243; otra amplia sonrisa. Hac&#237;a siglos que no se hab&#237;a divertido tanto, y lo &#250;nico que hac&#237;a era perder el tiempo en su despacho, imagin&#225;ndose a Kate Sheffield con la mand&#237;bula apretada mientras le sal&#237;a humo por las orejas.

Era una imagen de lo m&#225;s graciosa.

Por supuesto, aquello no era culpa suya. &#201;l habr&#237;a salido con puntualidad de no haber tenido que esperar a Edwina. La joven hab&#237;a mandado aviso con la doncella de que se reunir&#237;a con &#233;l en diez minutos. De eso hac&#237;a veinte minutos. &#201;l no pod&#237;a hacer nada si ella se retrasaba.

Anthony tuvo una visi&#243;n repentina de c&#243;mo transcurrir&#237;a el resto de su vida: esperando a Edwina. &#191;Era el tipo de mujer que se retrasaba por sistema? Aquello pod&#237;a acabar resultando irritante al cabo un tiempo.

Como si le hubiera dado pie, oy&#243; unas pisadas en el vest&#237;bulo y cuando alz&#243; a vista, la forma exquisita de Edwina qued&#243; enmarcada en el umbral.

Era una visi&#243;n, pens&#243; de manera desapasionada. Era absolutamente encantadora en todos los sentidos. Su rostro era la perfecci&#243;n, su postura la personificaci&#243;n de la gracia, y ten&#237;a unos ojos del azul m&#225;s radiante, tan intensos que uno no pod&#237;a evitar sorprenderse de aquella tonalidad cada vez que parpadeaba.

Anthony esper&#243; a que se produjera alg&#250;n tipo de reacci&#243;n dentro de &#233;l. No cab&#237;a duda de que ning&#250;n hombre permanecer&#237;a inmune a su belleza.

Nada. Ni siquiera la menor necesidad de besarla. Casi parec&#237;a un crimen contra la naturaleza.

Pero tal vez era algo bueno. Al fin y al cabo no quer&#237;a una esposa de la que pudiera enamorarse. El deseo era algo agradable, pero el deseo pod&#237;a ser peligroso. Con certeza, el deseo pod&#237;a transformarse en amor con m&#225;s facilidad que el desinter&#233;s.

Siento enormemente llegar tarde milord -dijo Edwina con su encanto particular.

No es ning&#250;n problema, en absoluto -contest&#243; &#233;l. Se sinti&#243; un poco animado por las recientes racionalizaciones de la espera. Nada hab&#237;a cambiado, ella ser&#237;a una buena esposa. No hac&#237;a falta buscar m&#225;s -. Pero tenemos que salir ya. Los otros ya habr&#225;n preparado el recorrido de la partida.

La cogi&#243; por el brazo y salieron caminando de la casa. &#201;l hizo un comentario sobre el tiempo. Ella hizo un comentario sobre el tiempo. &#201;l hizo un comentario sobre el tiempo del d&#237;a anterior. Ella estuvo conforme en todo lo que &#233;l dijo (ni siquiera recordaba el qu&#233; un minuto despu&#233;s).

Tras agotar todos los temas relacionados con la climatolog&#237;a, se quedaron callados, y luego, tras tres minutos sin que ninguno de los dos tuviera algo que decir, Edwina solt&#243;:

&#191;Qu&#233; estudi&#243; en la universidad?

Anthony la mir&#243; con extra&#241;eza. No recordaba que ninguna jovencita le hubiera hecho antes esta pregunta.

Oh, lo habitual -respondi&#243;.

Pero -insisti&#243; ella, con un aspecto impaciente poco caracter&#237;stico  &#191;qu&#233; es lo habitual?

Historia, sobre todo. Un poco de literatura.

Oh. -Consider&#243; eso durante un momento-. Me encanta leer.

&#191;Ah, s&#237;? -La mir&#243; con renovado inter&#233;s. Nunca se le habr&#237;a ocurrido tomarla por una estudiosa-. &#191;Qu&#233; le gusta leer?

Pareci&#243; relajarse mientras contestaba a la pregunta.

Novelas si me siento imaginativa. Filosof&#237;a si busco el desarrollo personal.

Filosof&#237;a &#191;eh?  inquiri&#243; Anthony -. Nunca la he digerido demasiado bien.

Edwina solt&#243; una de sus encantadoras risas musicales.

Kate es igual. Siempre me est&#225; diciendo que es muy capaz vivir su vida y que no le hace falta que un hombre ya muerto le d&#233; instrucciones.

Anthony pens&#243; en sus experiencias cuando le&#237;a a Arist&#243;teles, Bentham y Descartes en la universidad. Luego pens&#243; en sus experiencias intentando no leer a Arist&#243;teles, Bentham y Descartes en universidad.

Creo -murmur&#243;- que tendr&#233; que mostrar mi conformidad con su hermana.

Edwina esboz&#243; una amplia sonrisa.

&#191;Usted conforme con mi hermana? Creo que tendr&#237;a que buscar una libreta para apuntar este momento. Sin duda es la primera vez.

&#201;l le lanz&#243; una mirada de soslayo para poder evaluarla mejor.

Es m&#225;s impertinente de lo que deja entrever, &#191;verdad que s&#237;?

Pero ni la mitad que Kate.

Eso nunca lo he dudado.

Anthony le oy&#243; una risita pero, cuando la mir&#243; de reojo, parec&#237;a que ella intentaba con gran esfuerzo mantener el rostro serio. Doblaron el &#250;ltimo recodo antes del campo de juego, y cuando llegaron a alto de la elevaci&#243;n, encontraron al resto del grupo de jugadores de palamallo esper&#225;ndoles, balanceando distra&#237;damente sus mazos mientras aguardaban.

Oh, maldita sea -jur&#243; Anthony, olvidando por completo que se encontraba en compa&#241;&#237;a de la mujer a la que planeaba convertir en su esposa-. Tiene el mazo de la muerte.



Cap&#237;tulo 10

Las reuniones campestres son acontecimientos muy peligrosos. Las personas casadas a menudo se encuentran disfrutando junto a invitados que no son sus c&#243;nyuges, y las personas solteras regresan a menudo a la ciudad como personas comprometidas en matrimonio con cierto apresuramiento.

De hecho, los compromisos m&#225;s sorprendentes se anuncian inmediatamente despu&#233;s de estas jornadas de vida r&#250;stica.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

2 de mayol de 1814


S&#237; que se lo han tomado con calma -coment&#243; Colin en cuanto Anthony y Edwina alcanzaron al grupo-. Bueno, ya estamos listos para empezar. Edwina, usted juega con el azul.  Le tendi&#243; el mazo-. Anthony, eres el rosa.

&#191;Yo soy rosa y ella -indic&#243; con un dedo a Kate- se queda con e1 mazo de la muerte?

Le dej&#233; escoger la primera -dijo Colin-. Al fin y al cabo es nuestra invitada.

Anthony suele jugar con el negro -explic&#243; Daphne-. De hecho, &#233;l dio el nombre al mazo.

No deber&#237;a jugar con el rosa -le dijo Edwina a Anthony-. No le pega lo m&#225;s m&#237;nimo. Tenga. -Le tendi&#243; el mazo-. &#191;Por qu&#233; no cambiamos?

No sea tonta -interrumpi&#243; Colin-. Todos estuvimos conformes con que usted jugara con el azul. Hace juego con sus ojos.

A Kate le pareci&#243; o&#237;r gru&#241;ir a Anthony.

Ser&#233; el rosa -anunci&#243; Anthony mientras cog&#237;a el ofensivo mazo con bastante energ&#237;a de la mano de Colin- y ganar&#233; de todos modos. Empecemos, &#191;de acuerdo?

En cuanto se hicieron las presentaciones necesarias entre el duque, la duquesa y Edwina, todos dejaron caer sus pesadas bolas de madera cerca del punto de salida y se prepararon para jugar.

&#191;C&#243;mo jugamos? &#191;Empieza el m&#225;s joven? -sugiri&#243; Colin con una galante inclinaci&#243;n en direcci&#243;n a Edwina.

Ella neg&#243; con la cabeza.

Yo preferir&#237;a ser la &#250;ltima, para as&#237; tener la posibilidad de observar el juego de quienes tienen m&#225;s experiencia que yo.

Una mujer sabia -murmur&#243; Colin-. Entonces empieza el mayor. Anthony creo que eres el m&#225;s anciano entre nosotros.

Lo siento, querido hermano, pero Hastings me lleva unos pocos meses.

&#191;Por qu&#233; tengo la sensaci&#243;n -le susurr&#243; Edwina a Kate- que me estoy metiendo en una pelea familiar?

Creo que los Bidgerton se toman el palamallo muy en serio -explic&#243; Kate al o&#237;do. Los tres hermanos Bridgerton hab&#237;an adoptado expresiones de bulldogs y todos ellos parec&#237;an bastante resueltos a ganar.

&#161;Eh, eh, eh!  les rega&#241;&#243; Colin agitando un dedo en su direcci&#243;n -. No se permite ninguna connivencia.

Ni siquiera sabemos qu&#233; pactar -coment&#243; Kate- ya que nadie se ha dignado a explicarnos las reglas del juego.

Aprender&#225;n sobre la marcha -dijo Daphne con energ&#237;a-. Se lo imaginar&#225;n a medida que avancemos.

Creo -susurr&#243; Kate a Edwina- que el objeto es hundir bolas de los oponentes en el lago.

&#191;De veras?

No. Pero creo que as&#237; es como lo ven los Bridgerton.

No dejan de susurrarse! -les grit&#243; Colin sin tan siquiera dedicarles una mirada. Luego se volvi&#243; al duque-. Hastings, golpea la maldita bola. No tenemos todo el d&#237;a.

Colin -interrumpi&#243; Daphne-, no hace falta que maldigas. Hay damas presentes.

T&#250; no cuentas.

Pero hay damas presentes aparte de m&#237; -replic&#243; entre dientes.

Colin pesta&#241;e&#243;, luego se volvi&#243; a las hermanas Sheffield.

&#191;Les importa?

En absoluto -respondi&#243; Kate completamente fascinada. Edwina se limit&#243; a sacudir la cabeza.

Bien. -Colin se volvi&#243; otra vez al duque-. Hastings, empecemos ya.

El duque coloc&#243; su bola un poco por delante de las del resto.

&#191;Se dan cuenta -dijo a nadie en particular- de que nunca he jugado al palamallo?

Lim&#237;tate a darle un buen batacazo a la bola en esa direcci&#243;n, cari&#241;o -le explic&#243; Daphne al tiempo que indicaba el primer aro.

&#191;No es &#233;se el &#250;ltimo aro? -pregunt&#243; Anthony.

Es el primero.

Tendr&#237;a que ser el &#250;ltimo.

Daphne alz&#243; la barbilla.

Yo he preparado el recorrido, es el primero.

Creo que aqu&#237; va a haber sangre -le susurr&#243; Edwina a Kate.

El duque se volvi&#243; a Anthony y le dedic&#243; una sonrisa falsa.

Creo que creer&#233; en la palabra de Daphne en esta cuesti&#243;n.

Es ella la que prepar&#243; el recorrido -coment&#243; Kate.

Anthony, Colin, Simon y Daphne la miraron con consternaci&#243;n, como si no pudieran creer del todo que tuviera el valor de meterse en la conversaci&#243;n.

Bien, as&#237; fue -a&#241;adi&#243; Kate.

Daphne entrelaz&#243; su brazo con el de ella.

Creo que la adoro, Kate Sheffield -manifest&#243;.

Dios me ayude -mascull&#243; Anthony.

Hastings ech&#243; hacia atr&#225;s el mazo, golpe&#243; y la bola naranja se precipit&#243; enseguida por el c&#233;sped.

Bien hecho, Simon! -grit&#243; Daphne.

Colin se volvi&#243; y mir&#243; a su hermana con desd&#233;n.

En el juego del palamallo nunca se ovaciona a los contrincantes  le dijo con arrogancia.

Nunca antes ha jugado  respondi&#243;-. No es probable que gane.

No importa.

Daphne se volvi&#243; hacia Kate y Edwina y les explic&#243;:

Me temo que la falta de deportividad es un requisito en el palamallo Bridgerton.

Eso hab&#237;a deducido -dijo Kate con sequedad.

Me toca -ladr&#243; Anthony. Ech&#243; una mirada desde&#241;osa a la bola rosa y luego le arre&#243; un buen porrazo. Surc&#243; de forma espl&#233;ndida la hierba, pero dio contra un &#225;rbol y se detuvo como una piedra sobre el suelo.

&#161;Fant&#225;stico! -exclam&#243; Colin, quien empez&#243; a preparar su turno.

Anthony balbuce&#243; unas cuantas cosas en voz baja, ninguna de ellas apropiada para o&#237;dos delicados.

Colin envi&#243; la bola amarilla en direcci&#243;n al primer aro y a continuaci&#243;n se coloc&#243; a un lado para dejar que Kate lo intentara.

&#191;Puedo hacer una tirada de prueba? -pregunt&#243;.

No. -Fue un no bastante sonoro, ya que eran tres las bocas que lo pronunciaron.

Muy bien -dijo entre dientes-. Retrocedan todos. No ser&#233; responsable si lesiono a alguien la primera vez. -Ech&#243; hacia atr&#225;s el mazo con todas sus fuerzas y sacudi&#243; la bola. Sali&#243; volando por el aire formando un arco bastante impresionante, luego choc&#243; con el mismo &#225;rbol que hab&#237;a frustrado la tirada de Anthony y cay&#243; pesadamente al suelo, al lado de la bola rosa.

Oh, cielos -dijo Daphne mientras se dispon&#237;a a apuntar. Ech&#243; hacia atr&#225;s el brazo varias veces antes de darle a la bola.

&#191;Por qu&#233; ese cielos? -pregunt&#243; Kate con preocupaci&#243;n. La d&#233;bil sonrisa de l&#225;stima de la duquesa no la tranquiliz&#243;.

Ya ver&#225;. -Daphne tir&#243; y luego se fue siguiendo la direcci&#243;n hab&#237;a trazado su bola.

Kate mir&#243; a Anthony. Parec&#237;a muy, muy complacido con la situaci&#243;n actual de las cosas.

&#191;Qu&#233; me va a hacer? -pregunt&#243; ella.

El vizconde se inclin&#243; hacia delante con aire muy malicioso.

Una pregunta m&#225;s apropiada ser&#237;a qu&#233; no voy a hacerle.

Creo que me toca -dijo Edwina y se adelant&#243; hasta el punto de inicio. Dio a su bola un golpe an&#233;mico y luego gimi&#243; al ver que no hab&#237;a avanzado ni la tercera parte que los dem&#225;s.

Aplique un poco m&#225;s de fuerza la pr&#243;xima vez -dijo Anthony antes de irse hacia su bola.

De acuerdo -mascull&#243; Edwina a su espalda-. Nunca me lo habr&#237;a imaginado.

&#161;Hastings!  aull&#243; Anthony -. Es tu turno.

Mientras el duque daba un golpecito a la bola para acercarla al siguiente aro, Anthony se apoy&#243; en el &#225;rbol con los brazos cruzados y su rid&#237;culo mazo rosa colg&#225;ndole de una mano. Esper&#243; a Kate.

Oh, se&#241;orita Sheffield -dijo finalmente en voz alta-. &#161;Las normas del juego establecen que cada uno siga su propia bola!

La observ&#243; acercarse poco a poco a su lado.

Ya est&#225; -refunfu&#241;&#243;-. &#191;Y ahora qu&#233;?

Deber&#237;a de tratarme con m&#225;s respeto -continu&#243; &#233;l mientras le dedicaba una sonrisa perezosa y astuta.

&#191;Despu&#233;s de que se entretuviera con Edwina? -le respondi&#243; con brusquedad-. Lo que tendr&#237;a que hacer es descuartizarle.

Qu&#233; mozuela tan sanguinaria -reflexion&#243; &#233;l-. Le ir&#225; bien en el palamallo finalmente.

El vizconde observ&#243; muy divertido que a Kate se le pon&#237;a el rostro primero muy rojo, y luego blanco.

&#191;Qu&#233; quiere decir? -pregunt&#243; ella.

Por el amor de Dios, Anthony -grit&#243; Colin-. Tira de una vez.

Anthony mir&#243; hacia donde se hallaban las dos bolas pegadas sobre la hierba, la negra de ella y la de &#233;l, de un rosa terrible.

De acuerdo -murmur&#243;-. No quiero hacer esperar al querido y dulce Colin. -Y con eso, puso un pie sobre su bola y ech&#243; el mazo hacia atr&#225;s

&#191;Qu&#233; est&#225; haciendo? -chill&#243; Kate.

y lo lanz&#243;. La bola de Anthony permaneci&#243; firme en su sitio, debajo de su bota. La de Kate sali&#243; colina abajo recorriendo lo que parec&#237;an millas.

Desalmado  rezong&#243;.

Todo vale en el amor y en la guerra -brome&#243;.

Voy a matarle.

Puede intentarlo -le tom&#243; el pelo- pero tendr&#225; que alcanzarme primero.

Kate sopes&#243; el mazo de la muerte, luego observ&#243; el pie de &#233;l.

Ni se le ocurra -advirti&#243; el vizconde.

Es una tentaci&#243;n -dijo entre dientes.

&#201;l se inclin&#243; con gesto amenazador hacia ella.

Tenemos testigos.

Y eso es lo &#250;nico que le salva la vida en este momento.

&#201;l se limit&#243; a sonre&#237;r.

Creo que su bola se ha ido colina abajo, se&#241;orita Sheffield. Estoy convencido de que volveremos a verla dentro de una media hora cuando consiga alcanzarnos.

Justo entonces Daphne pas&#243; junto a ellos a buen paso, siguiendo su bola que les hab&#237;a adelantado sin que se dieran cuenta.

Por eso dije Oh, cielos -coment&#243; sin que fuera, en opini&#243;n de Kate, dar m&#225;s explicaciones.

Pagar&#225; por esto -prometi&#243; Kate entre dientes.

La sonrisita de &#233;l dec&#237;a m&#225;s que cualquier palabra.

Y entonces ella se fue colina abajo. Solt&#243; una sonora maldici&#243;n, decididamente poco femenina, cuando se percat&#243; de que su bola hab&#237;a quedado alojada debajo de un seto.


Media hora despu&#233;s, Kate a&#250;n iba dos aros por detr&#225;s del pen&#250;ltimo jugador. Anthony iba ganando, lo cual le fastidiaba much&#237;simo. La &#250;nica cosa favorable era que estaba tan rezagada que no ten&#237;a que su rostro de regodeo.

Luego, mientras esperaba su turno haciendo girar los pulgares, (poco m&#225;s pod&#237;a hacer, ya que ning&#250;n otro jugador quedaba ni remotamente cerca de ella), oy&#243; que Anthony soltaba un grito ofendido.

Esto atrajo de inmediato su atenci&#243;n.

Sonriendo ante la expectativa de que hubiera sucedido alguna desgracia, mir&#243; a su alrededor con ansia hasta que avist&#243; la bola rosa volando sobre la hierba directamente hacia ella.

&#161;Uh! -gorje&#243; Kate. Dio un salto y se apart&#243; con rapidez a un lado para no perder un dedo del pie.

Cuando volvi&#243; a alzar la vista, vio a Colin brincando en el aire y su mazo elev&#225;ndose hacia arriba mientras gritaba exultante:

&#161;Yuhu!

Anthony puso cara de querer destripar a su hermano all&#237; mismo.

Kate tambi&#233;n habr&#237;a ejecutado la danza de la victoria. Ya que no pod&#237;a ganar, lo mejor era saber que Anthony tampoco podr&#237;a vencer, s&#243;lo que ahora &#233;l volv&#237;a a quedarse retrasado junto a ella durante varios turnos. Y aunque su soledad no era la cosa m&#225;s entretenida del mundo, era mejor que tener que conversar con &#233;l.

De todos modos fue dif&#237;cil no mostrar un poco de petulancia cuando Anthony se acerc&#243; hacia ella pisoteando la hierba, con el ce&#241;o fruncido como si una nube de tormenta acabara de instalarse en su cerebro.

Ha sido mala suerte, milord -murmur&#243; Kate.

La fulmin&#243; con la mirada.

Ella suspir&#243;, s&#243;lo para dar efecto, por supuesto.

Estoy segura de que a&#250;n conseguir&#225; situarse en segundo o tercer lugar.

&#201;l se inclin&#243; hacia delante con gesto amenazador y profiri&#243; un sonido que se parec&#237;a demasiado a un bufido.

&#161;Se&#241;orita Sheffield! -El chillido impaciente de Colin lleg&#243; desde lo alto de la colina-. &#161;Es su turno!

S&#237;, claro -dijo mientras analizaba los posibles disparos. Pod&#237;a apuntar al siguiente aro o pod&#237;a intentar a su vez sabotear a Anthony.

Por desgracia, la bola de &#233;l no tocaba la suya, de modo que no pod&#237;a intentar la maniobra de pisar la bola, empleada antes por Anthony con ella. Era mejor para ella, con la suerte que ten&#237;a, acabar&#237;a fallando del todo y en vez de dar a la bola se romper&#237;a el pie o algo as&#237;.

Decisiones, decisiones -murmur&#243; Kate.

El vizconde se cruz&#243; de brazos.

La &#250;nica manera que tiene de arruinarme la partida es arruinar la suya tambi&#233;n.

Cierto -admiti&#243; ella. Si quer&#237;a enviar la bola de &#233;l al quinto pino, ten&#237;a que renunciar tambi&#233;n a la suya, pues no le quedaba otro remedio que golpear primero la suya con todas sus fuerzas para conseguir que la de Anthony se moviera. S&#243;lo el cielo sab&#237;a d&#243;nde acabar&#237;a.

Pero -alz&#243; la vista para mirarle y sonri&#243; con gesto inocente- de cualquier modo, en realidad no tengo ninguna posibilidad de ganar esta partida.

Podr&#237;a acabar segunda o tercera -intent&#243; &#233;l.

Kate sacudi&#243; la cabeza.

Poco probable, &#191;no le parece? Estoy tan retrasada, de hecho, y ya casi nos acercamos al final

No querr&#225; hacer eso, se&#241;orita Sheffield -le advirti&#243;.

Oh -dijo con gran sentimiento-. S&#237; quiero, de verdad, quiero. -Y en ese momento, con la sonrisa m&#225;s maligna que hab&#237;an esbozado sus labios en la vida, ech&#243; hacia atr&#225;s el mazo y propin&#243; un porrazo a su bola con cada gramo de emoci&#243;n que hab&#237;a dentro ella. &#201;sta dio a la bola de Anthony con una fuerza sorprendente y la mand&#243; volando colina abajo.

Y m&#225;s abajo

Y m&#225;s

Directamente dentro del lago.

Boquiabierta de deleite, Kate se qued&#243; mirando durante un momento c&#243;mo se hund&#237;a la bola rosa en el lago. Luego algo se propag&#243; por su interior, una emoci&#243;n extra&#241;a y primitiva, y antes de que supiera qu&#233; le suced&#237;a, estaba saltando como una loca al tiempo que gritaba:

&#161;S&#237;! &#161;S&#237;! &#161;He ganado!

No ha ganado -solt&#243; Anthony con brusquedad.

Oh, pero es como si ganara -se regode&#243; ella.

Colin y Daphne, que hab&#237;an bajado corriendo por la colina, se detuvieron en seco delante de ellos.

&#161;Bien hecho, se&#241;orita Sheffield!  exclam&#243; Colin -. Sab&#237;a que se merec&#237;a el mazo de la muerte.

&#161;Genial!  reconoci&#243; Daphne -. Totalmente genial.

A Anthony, por supuesto, no le qued&#243; otra opci&#243;n que cruzarse de brazos y fruncir el ce&#241;o con furia.

Colin le dio a Kate una palmada simp&#225;tica en la espalda.

&#191;Est&#225; segura de que no es una Bridgerton disfrazada? Ha estado de verdad a la altura del esp&#237;ritu del juego.

No podr&#237;a haberlo hecho sin su ayuda -le dijo Kate muy cort&#233;s-. Si no hubiera enviado su bola colina abajo

Ten&#237;a la esperanza de que recogiera las riendas de su destrucci&#243;n  explic&#243; Colin.

El duque finalmente se aproxim&#243; acompa&#241;ado de Edwina.

Un final de partida realmente asombroso -coment&#243;.

A&#250;n no ha acabado -recalc&#243; Daphne.

Su marido le dedic&#243; una mirada divertida.

Seguir jugando parece ahora bastante decepcionante, &#191;no creen?

Por sorprendente que fuera, incluso Colin se mostr&#243; conforme.

Desde luego no puedo imaginar nada que lo supere.

Kate sonri&#243; radiante.

El duque ech&#243; una mirada al cielo y coment&#243;:

Es m&#225;s, est&#225; empezando a taparse. Quiero llevar a Daphne de vuelta a la casa antes de que empiece a llover. En su estado delicado, ya saben.

Kate mir&#243; llena de sorpresa a Daphne, quien hab&#237;a empezado a sonrojarse. No presentaba s&#237;ntomas de estar embarazada.

Muy bien -dijo Colin-. Propongo que pongamos fin a la partida y declaremos vencedora a la se&#241;orita Sheffield.

Iba dos aros por detr&#225;s de todos los dem&#225;s -objet&#243; Kate.

De cualquier modo -a&#241;adi&#243; Colin-, cualquier verdadero aficionado al palamallo Bridgerton entiende que enviar al lago la bola de Anthony es mucho m&#225;s importante que meter la bola a trav&#233;s de los aros. Lo cual la convierte en nuestra campeona, se&#241;orita Sheffield.  Mir&#243; a su alrededor y luego directamente a Anthony-. &#191;Alguien discrepa?

Nadie lo hizo, aunque Anthony parec&#237;a estar a punto de recurrir a la violencia.

Excelente -dijo Colin-. En tal caso, la se&#241;orita Sheffield es nuestra ganadora, y Anthony, t&#250; eres el perdedor.

Un extra&#241;o sonido amortiguado surgi&#243; de la boca de Kate, medio risa medio atragantamiento.

Bien, alguien ten&#237;a que perder -dijo Colin con una mueca-. Es la tradici&#243;n.

Cierto -aprob&#243; Daphne-. Somos una familia sanguinaria, pero nos gusta seguir la tradici&#243;n.

Est&#225;is todos locos de remate, eso es lo que pasa -dijo en tono afable el duque-. Y dicho esto, Daphne y yo debemos despedirnos. Quiero que regrese antes de que empiece a llover. Conf&#237;o en que a nadie le importar&#225; que nos vayamos sin ayudar a recoger las cosas.

Por supuesto, a nadie le importaba, y pronto el duque y la duquesa emprendieron el regreso en direcci&#243;n a Aubrey Hall.

Edwina, que hab&#237;a permanecido callada durante la conversaci&#243;n (aunque observaba a los diversos Bridgerton como si hubieran escapado directamente de un manicomio) de pronto se aclar&#243; la garganta.

&#191;Creen que debemos intentar recuperar la bola? -pregunt&#243; mirando colina abajo con ojos entrecerrados.

El resto del grupo contempl&#243; las aguas calmadas como si nunca hubieran considerado aquella noci&#243;n tan singular.

No parece que haya aterrizado en medio del lago -a&#241;adi&#243;- Baj&#243; rodando, nada m&#225;s. Es probable que se halle junto a la orilla.

Colin se rasc&#243; la cabeza. Anthony continu&#243; con el ce&#241;o fruncido.

Sin duda no querr&#225;n perder otra bola -insisti&#243; Edwina. Al ver que nadie se dignaba a responder, arroj&#243; su mazo y levant&#243; los brazos al aire diciendo-: &#161;De acuerdo! Ir&#233; yo a buscar la est&#250;pida bola.

Aquello por fin sac&#243; a los hombres de su estupor, y los dos saltaron en su ayuda.

No sea tonta se&#241;orita Sheffield -dijo Colin cort&#233;s, al tiempo que empezaba a caminar colina abajo-. Yo la coger&#233;.

Por el amor de Dios -mascull&#243; Anthony-. Yo sacar&#233; la maldita bola.  Se puso a descender la colina a zancadas y alcanz&#243; enseguida a su hermano. Pese a toda su ira, en realidad no pod&#237;a culpar a Kate de su acci&#243;n. &#201;l habr&#237;a hecho lo mismo, aunque habr&#237;a golpeado la bola con suficiente fuerza para hundirla directamente en medio del lago.

De todos modos, era de lo m&#225;s humillante que le venciera una mujer, y en especial ella.

Lleg&#243; al borde del lago y lo inspeccion&#243;. La bola rosa era tan chillona que ten&#237;a que verse a trav&#233;s del agua, contando con que hubiera ca&#237;do en un fondo no demasiado profundo.

&#191;La ves? -pregunt&#243; Colin, quien se detuvo entonces a su lado. Anthony sacudi&#243; la cabeza.

Es un color est&#250;pido de todos modos. Nadie quiere jugar nunca con el rosa.

Colin expres&#243; su conformidad con un adem&#225;n afirmativo.

Incluso el p&#250;rpura era mejor -continu&#243; Anthony mientras se desplazaba unos pasos hacia la derecha para inspeccionar otra franja de la orilla. De pronto alz&#243; la vista y fulmin&#243; con la mirada a su hermano-. Y, veamos, &#191;qu&#233; diantres ha sucedido con el mazo p&#250;rpura?

Colin se encogi&#243; de hombros.

Y yo qu&#233; s&#233;.

Lo que yo s&#237; s&#233; -mascull&#243; Anthony- es que reaparecer&#225; de forma milagrosa ma&#241;ana por la noche entre los dem&#225;s mazos de palamallo.

Es probable que tengas raz&#243;n -respondi&#243; Colin animado. Se movi&#243; un poco m&#225;s all&#225; de Anthony sin dejar de mirar al agua todo el rato-. Tal vez incluso esta tarde, si tenemos suerte.

Un d&#237;a de estos -dijo Anthony como si tal cosa- voy a matarte.

De eso no tengo duda. -Colin inspeccion&#243; el agua, luego de pronto indic&#243; con su dedo &#237;ndice-. &#161;Mira! Ah&#237; est&#225;.

En efecto, la bola rosa se hab&#237;a quedado dentro del agua poco profunda, a poco m&#225;s de medio metro del borde del lago. Parec&#237;a no haber m&#225;s de unos treinta cent&#237;metros de profundidad. Anthony maldijo en voz baja. Tendr&#237;a que sacarse las botas y meterse en el agua. Daba la impresi&#243;n de que Kate Sheffield siempre le obligaba a sacarse las botas y adentrarse en alguna masa de agua.

No, pens&#243; cansinamente, cuando irrumpi&#243; en el Serpentine para var a Edwina, no tuvo tiempo de sacarse las botas. La piel se hab&#237;a quedado hecha una ruina. Su asistente casi se desmaya de horror al verlas.

Con un gemido se sent&#243; en una roca y se sac&#243; el calzado. Supuso que salvar a Edwina bien merec&#237;a un par de buenas botas. Salvar una est&#250;pida bola rosa de palamallo con franqueza, aquello ni siquiera merec&#237;a mojarse los pies.

Parece que ya la tienes controlada -dijo Colin- de modo que me voy a ayudar a la se&#241;orita Sheffield a sacar los aros.

Anthony se limit&#243; a sacudir la cabeza con resignaci&#243;n y se adentr&#243; en el agua.

&#191;Est&#225; fr&#237;a? -Oy&#243; una voz femenina.

Santo Dios, era ella. Se dio media vuelta. Kate Sheffield estaba de pie en la orilla.

Pensaba que estaba recogiendo los aros -dijo con cierta irritaci&#243;n.

&#201;sa es Edwina.

Demasiadas se&#241;oritas Sheffield, desde luego -mascull&#243; en voz baja. Ten&#237;a que existir una ley que prohibiera que las hermanas se presentaran en sociedad durante una misma temporada.

Perd&#243;n, &#191;c&#243;mo ha dicho? -pregunt&#243; ella inclinado la cabeza a un lado.

He dicho que est&#225; helada -minti&#243; &#233;l.

Oh, cu&#225;nto lo siento.

Eso atrajo la atenci&#243;n del vizconde.

No, no lo siente -afirm&#243; finalmente.

Bueno, no -admiti&#243;-. No que haya perdido, eso no. Pero no era mi intenci&#243;n que se le helaran las puntas de los pies.

De repente Anthony se sinti&#243; dominado por el deseo demencial de ver las puntas de los pies de ella. Era un pensamiento horrible. No ten&#237;a ning&#250;n sentido desear a esa mujer. Ni siquiera le gustaba.

Suspir&#243;. No era cierto. Supuso que le gustaba de alguna forma peculiar, parad&#243;jica. Y pens&#243;, por extra&#241;o que pareciera, que tal vez &#233;l tambi&#233;n le estuviera empezando a gustar de un modo parad&#243;jico.

Habr&#237;a hecho lo mismo en mi caso -continu&#243; Kate.

Anthony no dijo nada, se limit&#243; a seguir avanzando con cuidado.

&#161;Lo habr&#237;a hecho! -insisti&#243; ella.

&#201;l se inclin&#243; hacia abajo y sac&#243; la bola, moj&#225;ndose tambi&#233;n la manga. Maldici&#243;n.

Lo s&#233; -contest&#243; entonces.

Oh -dijo Kate. Sonaba sorprendida, como si no esperara que &#233;l lo admitiera.

Anthony retrocedi&#243; por el agua para salir, agradecido de que la tierra de la orilla estuviera firme y apretada, y por lo tanto no se pegara a sus pies.

Aqu&#237; tiene -dijo Kate mientras le tend&#237;a lo que parec&#237;a una manta-. Estaba en el cobertizo. Me par&#233; a cogerla al bajar. Pens&#233; que tal vez le hiciera falta algo para secarse los pies.

Anthony abri&#243; la boca pero, por extra&#241;o que pareciera, no surgi&#243; ning&#250;n sonido. Por fin consigui&#243; decir:

Gracias. -Y cogi&#243; la manta de sus manos.

No soy una persona tan terrible, &#191;sabe? -le dijo Kate con una sonrisa.

Yo tampoco.

Tal vez -reconoci&#243; ella-, pero no deber&#237;a haberse entretenido tanto con Edwina. S&#233; que lo hizo s&#243;lo para sacarme de quicio.

&#201;l alz&#243; una ceja mientras se sentaba en la roca para secarse 1os pies. Dej&#243; la bola en el suelo a su lado.

&#191;No ha pensado que mi retraso tuviera algo que ver con el deseo de pasar un rato con la mujer a la que estoy considerando convertir en mi esposa?

Kate se ruboriz&#243; un poco, pero luego mascull&#243;:

Tal vez sea lo m&#225;s eg&#243;latra que he dicho en mi vida pero, no, creo que s&#243;lo quer&#237;a irritarme a mi.

Ten&#237;a raz&#243;n, por supuesto, pero &#233;l no iba a dec&#237;rselo.

Pues da la casualidad -explic&#243; &#233;l- que fue Edwina quien se retras&#243;. Por qu&#233;, no lo s&#233;. Consider&#233; poco educado ir a buscarla a su habitaci&#243;n y exigirle que se diera prisa, de modo que esper&#233; en mi despacho hasta que estuvo lista.

Se produjo un largo momento de silencio, luego Kate dijo:

Gracias por explic&#225;rmelo.

&#201;l sonri&#243; con gesto ir&#243;nico.

No soy una persona tan terrible, &#191;sabe?

Ella suspir&#243;.

Lo s&#233;.

Algo en su expresi&#243;n de resignaci&#243;n hizo que Anthony sonriera.

Pero &#191;tal vez un poco terrible? -brome&#243;.

Ella se anim&#243;, era obvio que volver a las frivolidades hac&#237;a que le resultara m&#225;s c&#243;modo conversar con &#233;l.

Oh, desde luego.

Bien. Detesto ser aburrido.

Kate sonri&#243; y le observ&#243; mientras se pon&#237;a los calcetines y las medias. Se acerc&#243; y cogi&#243; la bola rosa.

Mejor llevo esto al cobertizo.

&#191;Por si acaso siento una necesidad incontrolable de arrojarla de nuevo al lago?

Ella asinti&#243;.

Algo as&#237;.

Muy bien. -Se levant&#243;-. Entonces yo llevar&#233; la manta.

Un trato justo. -Se volvi&#243; para ascender por la ladera y entonces atisb&#243; a Colin y Edwina desapareciendo en la distancia-. &#161;Oh!

Anthony tambi&#233;n se volvi&#243; con celeridad.

&#191;Qu&#233; pasa? Oh, ya veo. Parece que su hermana y mi hermano han decidido regresar sin nosotros.

Kate mir&#243; con un ce&#241;o a los hermanos errantes, luego encogi&#243; los hombros con resignaci&#243;n mientras empezaban a ascender con esfuerzo por la colina.

Supongo que puedo tolerar su compa&#241;&#237;a durante unos minutos m&#225;s si usted puede tolerar la m&#237;a.

Anthony no dijo nada y aquello sorprendi&#243; a Kate. Parec&#237;a el tipo de comentario para el que tendr&#237;a una contestaci&#243;n ingeniosa y tal vez incluso mordaz. Le mir&#243; y luego apart&#243; la vista con una leve sorpresa. &#201;l la miraba del modo m&#225;s extra&#241;o

&#191;Todo est&#225; todo bien, milord? -pregunt&#243; con vacilaci&#243;n.

&#201;l asinti&#243;.

Bien. -Pero sonaba bastante distra&#237;do.

El resto del trayecto hasta el cobertizo lo cubrieron en silencio. Kate dej&#243; la bola rosa en su lugar en la carretilla de palamallo y advirti&#243; que Colin y Edwina hab&#237;an retirado todos los aros del recorrido y lo hab&#237;an recogido todo, incluido el mazo p&#250;rpura y la bola a juego. Ech&#243; una mirada furtiva a Anthony y tuvo que sonre&#237;r. Era obvio por su ce&#241;o atribulado que &#233;l tambi&#233;n se hab&#237;a dado cuenta.

La manta va aqu&#237;, milord -le dijo con una mueca mal disimulada y se apart&#243; de su camino.

Anthony se encogi&#243; de hombros.

La llevar&#233; a la casa. Hace falta lavarla bien.

Ella expres&#243; su conformidad, cerraron la puerta y se fueron.



Cap&#237;tulo 11

No hay nada como una situaci&#243;n de competici&#243;n para sacar lo peor de un hombre, o lo mejor de una mujer.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

4 de mayo de 1814


Anthony iba silbando mientras caminaban sin ninguna prisa en direcci&#243;n a la casa, observando de forma furtiva a Kate cuando &#233;sta no miraba. Sin duda era tambi&#233;n una mujer verdaderamente atractiva. No entend&#237;a por qu&#233; siempre le sorprend&#237;a esto, pero era as&#237;. Cada vez que la recordaba, su imagen no estaba a la altura de la realidad cautivadora de su rostro. Siempre estaba en movimiento, siempre sonriendo, frunciendo el ce&#241;o o los labios. Nunca consegu&#237;a mantener la expresi&#243;n pl&#225;cida y serena a la que deb&#237;an aspirar las damas j&#243;venes.

Anthony hab&#237;a ca&#237;do en la misma trampa que el resto de la sociedad: pensar en ella s&#243;lo en funci&#243;n de su hermana peque&#241;a. Y Edwina en&#237;a una belleza tan asombrosa y sorprendente, tan prodigiosa, que cualquiera que se encontrara cerca de ella no pod&#237;a evitar quedarse en segundo plano. Era dif&#237;cil, admiti&#243; Anthony, mirar a otra persona cuando Edwina estaba presente.

Y no obstante

Frunci&#243; el ce&#241;o. Y no obstante, en la pr&#225;ctica no hab&#237;a dedicado ni un vistazo a Edwina durante toda la partida de palamallo. Esto tal vez fuera comprensible porque se trataba del palamallo Bridgerton modalidad que sacaba lo peor de cualquiera con ese apellido. Diablos, seguramente no habr&#237;a dedicado ni una mirada al pr&#237;ncipe regente si se hubiera dignado a jugar con ellos.

Pero aquella explicaci&#243;n no colaba, pues su mente estaba repleta de otras im&#225;genes. Kate dobl&#225;ndose sobre el mazo con el rostro tenso de concentraci&#243;n. Kate ri&#233;ndose cuando alguien fallaba un disparo. Kate vitoreando a Edwina cuando su bola atravesaba rodando el aro; un rasgo muy Bridgerton aquel. Y, por supuesto, Kate sonriendo con malicia en aquel &#250;ltimo segundo antes de enviar la bola volando hasta el lago.

Estaba claro que, aunque no hubiera dedicado ni un vistazo a Edwina, hab&#237;a observado mucho a Kate.

Aquello deber&#237;a alarmarle.

Volvi&#243; a echar una ojeada en su direcci&#243;n. Esta vez su rostro estaba algo inclinado hacia el cielo, que miraba con ce&#241;o fruncido.

&#191;Ocurre algo? -pregunt&#243; con cortesia. Ella sacudi&#243; la cabeza.

S&#243;lo me preguntaba si va a llover.

&#201;l tambi&#233;n alz&#243; la vista.

De momento, no, imagino.

Kate asinti&#243; despacio con conformidad.

Detesto la lluvia.

Algo en la expresi&#243;n de su rostro, que le record&#243; un poco a ni&#241;a frustrada de tres a&#241;os, provoc&#243; una risa en Anthony.

Pues vive en el pa&#237;s equivocado se&#241;orita Sheffield.

Se volvi&#243; a &#233;l con mirada avergonzada.

No me importa que caiga una lluvia suave. S&#243;lo me disgusta cuando se vuelve violenta.

Yo siempre he disfrutado bastante con las tormentas el&#233;ctricas.

Kate le lanz&#243; una mirada sorprendida, pero no dijo nada, luego volvi&#243; a bajar la mirada a los guijarros del camino. Iba dando pataditas a un guijarro mientras andaba, de vez en cuando romp&#237;a el paso o se apartaba a un lado para poder darle otra patada y mantener la piedra por delante de ella. Hab&#237;a algo encantador y hasta dulce en aquello, la manera en que su pie enfundado en una bota aparec&#237;a por debajo del dobladillo del vestido a intervalos regulares y alcanzaba el guijarro.

Anthony la mir&#243; con curiosidad, olvid&#225;ndose de apartar la mirada cuando ella se volvi&#243;.

&#191;Cree que? &#191;Por qu&#233; me mira as&#237;? -pregunt&#243;.

&#191;Que si creo qu&#233;? -respondi&#243; &#233;l, pasando por alto aposta la segunda parte de la pregunta.

Ella form&#243; una l&#237;nea malhumorada con los labios. Anthony sinti&#243; que los suyos le temblaban de ganas de sonre&#237;r.

&#191;Se est&#225; riendo de m&#237;? -pregunt&#243; ella con desconfianza.

&#201;l neg&#243; con la cabeza.

Los pies de Kate se detuvieron.

Yo creo que s&#237;.

Le aseguro -contest&#243; &#233;l, aunque a &#233;l tambi&#233;n le son&#243; como si quisiera re&#237;rse- que no me r&#237;o de usted.

Miente.

No -Tuvo que pararse. Si segu&#237;a hablando, sab&#237;a que estallar&#237;a en carcajadas. Y lo m&#225;s extra&#241;o era que no ten&#237;a ning&#250;n indicio del motivo.

Oh, por el amor de Dios -balbuce&#243;-. &#191;Cu&#225;l es el problema?

Anthony se hundi&#243; contra el tronco de un olmo pr&#243;ximo, todo su cuerpo temblaba con su alborozo apenas contenido.

Kate plant&#243; las manos en las caderas, la expresi&#243;n en su rostro era en parte curiosidad, en parte furia.

&#191;Qu&#233; es tan gracioso?

Por fin &#233;l cedi&#243; a las carcajadas y apenas consigui&#243; encoger los hombros.

No s&#233; -dijo entre jadeos-. La expresi&#243;n de su rostro es

&#201;l advirti&#243; que ella sonre&#237;a. Le encant&#243; que ella sonriera.

Pues la expresi&#243;n de su rostro no es que sea demasiado seria, milord -coment&#243; ella.

Oh, estoy convencido. -Respir&#243; profundamente unas cuantas veces y entonces, cuando estuvo seguro de que hab&#237;a recuperado el control, se enderez&#243;. Volvi&#243; a echar una r&#225;pida ojeada al rostro de Kate, todav&#237;a con un vago gesto de desconfianza, y de pronto comprendi&#243; que necesitaba saber qu&#233; pensaba ella de &#233;l.

No pod&#237;a esperar al d&#237;a siguiente. No pod&#237;a esperar hasta la noche.

No estaba seguro de c&#243;mo hab&#237;a llegado a esta situaci&#243;n, pero su buena opini&#243;n significaba mucho para &#233;l. Por supuesto necesitaba su aprobaci&#243;n para el cortejo de Edwina -que tan abandonado ten&#237;a- pero hab&#237;a m&#225;s en todo aquello. Ella le hab&#237;a insultado, casi le hab&#237;a hundido en el Serpentine, le hab&#237;a humillado al palamallo, y de todos modos ansiaba su buena opini&#243;n.

Anthony no pod&#237;a recordar la &#250;ltima vez en que la consideraci&#243;n de alguien hab&#237;a significado tanto para &#233;l y, con franqueza, era humillante.

Creo que me debe un favor -dijo, y se apart&#243; del &#225;rbol para incorporarse. La mente le zumbaba. Ten&#237;a que ser inteligente en esto. Ten&#237;a que conseguir enterarse qu&#233; pensaba ella. Y, de todos modos, no quer&#237;a que supiera cu&#225;nto significaba para &#233;l. No hasta que Anthony mismo entendiera por qu&#233; significaba tanto para &#233;l.

Disculpe, &#191;c&#243;mo ha dicho?

Una prenda. Por la partida de palamallo.

Kate solt&#243; un resoplido femenino mientras se apoyaba en el &#225;rbol y se cruzaba de brazos.

Si alguien debe aqu&#237; una prenda a otra persona, es usted a mi. Yo gan&#233; al fin y al cabo.

Ah, pero yo he sido el humillado.

Cierto -accedi&#243;.

No ser&#237;a propio de usted -le dijo &#233;l con voz extremadamente seca- haberse resistido a reconocer la verdad.

Kate le dedic&#243; una mirada recatada:

Una dama debe ser sincera en todo.

Cuando Kate alz&#243; de nuevo la vista para mirarle, un extremo de la boca de Anthony formaba una sonrisa de complicidad.

Confiaba en que dijera algo parecido.

&#191;Y eso por qu&#233;?

Porque mi prenda, se&#241;orita Sheffield es hacerle una pregunta, la pregunta que yo escoja. Y debe ser sincera en su respuesta. -El conde plant&#243; una mano en el tronco del &#225;rbol, bastante cerca del rostro de Kate, y se inclin&#243; hacia delante. De pronto ella se sinti&#243; atrapada, pese a que ser&#237;a bastante f&#225;cil alejarse corriendo.

Con cierta consternaci&#243;n, y temblando de excitaci&#243;n, Kate se percat&#243; de que la ten&#237;a atrapada con sus ojos, que se clavaban oscuros y ardientes en los de ella.

&#191;Cree que podr&#225; hacerlo, se&#241;orita Sheffield? -murmur&#243;.

&#191;C-cu&#225;l es la pregunta? -inquiri&#243;, sin darse cuenta de que estaba susurrando hasta que se oy&#243; la voz, entrecortada y crepitante como el viento.

&#201;l lade&#243; la cabeza un poco m&#225;s.

Ahora, recuerde, tiene que contestar con franqueza.

Ella asinti&#243;. En honor a la verdad, no estaba del todo convencida de que fuera capaz de moverse.

Anthony se inclin&#243; hacia delante, no tanto como para notar su aliento pero lo bastante cerca como para que ella tiritara.

&#201;sta, se&#241;orita Sheffield, es m&#237; pregunta.

Los labios de Kate se separaron.

&#191;A&#250;n -se acerc&#243; un poco m&#225;s- me -y otro cent&#237;metro m&#225;s- odia?

Kate trag&#243; saliva con nerviosismo. Fuera cu&#225;l fuera la pregunta que ella esperara, no era &#233;sa. Se lami&#243; los labios prepar&#225;ndose para contestar, pese a no tener ni idea de lo que iba a decir, pero no surgi&#243; ning&#250;n sonido de su garganta.

Los labios del vizconde se curvaron formando una sonrisa lenta, masculina.

Me tomar&#233; eso como un no.

Y entonces, con una brusquedad que dej&#243; a Kate aturdida, se apart&#243; con &#237;mpetu del &#225;rbol y dijo con aire en&#233;rgico:

Bien, entonces creo que ya es hora de que volvamos adentro y nos preparemos para la velada de esta noche, &#191;no le parece?

Kate se hundi&#243; contra el &#225;rbol, totalmente vac&#237;a de energ&#237;a.

&#191;Prefiere permanecer afuera un momento m&#225;s? -Anthony se plant&#243; las manos en las caderas y alz&#243; la vista al cielo con actitud pragm&#225;tica y eficiente, completamente diferente del seductor lento, perezoso, de hac&#237;a diez segundos-. Como quiera. No parece que vaya a llover despu&#233;s de todo. Al menos no durante las pr&#243;ximas horas.

Ella se le qued&#243; mirando. O bien &#233;l hab&#237;a perdido la cabeza o a ella se le hab&#237;a olvidado hablar. O ambas cosas.

Muy bien. Siempre he admirado a las mujeres que saben apreciar un poco de aire fresco. &#191;La veo en la cena entonces?

Kate hizo un gesto de asentimiento. Le sorprendi&#243; incluso haber conseguido hacer ese leve movimiento.

Excelente. -Estir&#243; el brazo y, tomando la mano de Kate, deposit&#243; un beso abrasador en el interior de su mu&#241;eca, sobre la &#250;nica franja de carne desnuda que asomaba entre el guante y el dobladillo de la manga.

Hasta esta noche, se&#241;orita Sheffield.

Y luego se fue a buen paso, y la dej&#243; con una peculiar sensaci&#243;n, como si acabara de suceder algo bastante importante.

Pero podr&#237;a jurar por su propia vida que no ten&#237;a ni idea de qu&#233;.


Aquella noche a las siete y media, Kate consider&#243; ponerse horriblemente enferma. A las ocho menos cuarto hab&#237;a definido mejor cu&#225;l ser&#237;a su indisposici&#243;n, decidiendo sufrir un ataque. Pero cuando faltaban cinco minutos para la hora y son&#243; la campanilla que avisaba a los invitados del momento de reunirse en el sal&#243;n, levant&#243; los hombros y sali&#243; de su dormitorio al pasillo para reunirse con Mary.

Se negaba a ser una cobarde.

No era una cobarde.

Y ser&#237;a capaz de superar aquella noche. Aparte, se dijo a s&#237; misma, era imposible que se sentara en alg&#250;n lugar pr&#243;ximo a lord Bridgerton. Era un vizconde y el cabeza de familia, por consiguiente se sentar&#237;a en la cabecera de la mesa. Como hija del segundo hijo de un bar&#243;n, su rango era m&#237;nimo en comparaci&#243;n al de otros invitados, sin duda la sentar&#237;an tan lejos que ni tan siquiera tendr&#237;a posibilidades de verle sin coger tort&#237;colis.

Edwina, que compart&#237;a habitaci&#243;n con Kate, ya hab&#237;a salido. Estaba en la habitaci&#243;n de Mary para ayudarle a escoger un collar, por lo tanto Kate se encontr&#243; sola al salir al pasillo. Supon&#237;a que pod&#237;a entrar en la habitaci&#243;n de Mary y esperar all&#237; con las dos, pero no sent&#237;a demasiadas ganas de conversar, y Edwina ya hab&#237;a advertido antes el extra&#241;o humor reflexivo de Mary. Lo &#250;ltimo que Kate necesitaba era una tanda de &#191;Qu&#233; ser&#225; lo que le pasa?.

Y la verdad era que Kate ni siquiera sab&#237;a qu&#233; le pasaba. Lo &#250;nico que sab&#237;a era que aquella tarde algo hab&#237;a cambiado entre ella y el conde. Algo era diferente y no ten&#237;a reparos en admitir (al menos para s&#237; misma) que estaba asustaba.

Lo cual era normal, &#191;verdad? La gente siempre ten&#237;a miedo a lo que no entend&#237;a.

Y era indiscutible que Kate no entend&#237;a al vizconde.

Pero justo cuando empezaba a disfrutar de veras de su soledad, la puerta situada al otro lado del pasillo se abri&#243; y por ella sali&#243; otra joven. Kate la reconoci&#243; al instante: era Penelope Featherington, la peque&#241;a de las tres afamadas hermanas Featherington, bien, de las que se hab&#237;an presentado en sociedad. Kate hab&#237;a o&#237;do que exist&#237;a una cuarta que a&#250;n estaba en la escuela.

Para su desgracia, las hermanas Featherington eran famosas por su poco &#233;xito en el mercado matrimonial. Prudence y Philippa hab&#237;an sido presentadas hac&#237;a ya tres a&#241;os y no hab&#237;an conseguido ni una proposici&#243;n entre las dos. Para Penelope ya era su segunda temporada y por lo general se la encontraba en los actos sociales intentando evitar a su madre y hermanas, quienes eran consideradas universalmente unas tontainas.

A Kate siempre le hab&#237;a ca&#237;do bien Penelope. Se hab&#237;a establecido un v&#237;nculo especial entre ellas ya que ambas hab&#237;an sido acribilladas por lady Confidencia por llevar vestidos de colores que no les favorec&#237;an.

Kate advirti&#243; con un suspiro de tristeza que el vestido de seda amarillo lim&#243;n que Penelope llevaba le daba un aspecto irremediablemente cetrino a la pobre muchacha. Y si aquello no era suficiente, estaba confeccionado con un exceso de volantes y detalles. Pen&#233;lope era alta, y estaba claro que aquel vestido la agobiaba.

Era una pena, porque podr&#237;a ser bastante atractiva si alguien lograra convencer a su madre de que no se acercara a la modista y dejara a Penelope escoger su propia ropa. Su rostro era bastante agradable, con el cutis p&#225;lido de las pelirrojas, s&#243;lo que su cabello era m&#225;s caoba que rojo, y puestos a ser precisos, era m&#225;s casta&#241;o cobrizo que caoba.

Se llamara como se llamara aquel tono de pelo, pens&#243; Kate con consternaci&#243;n, no iba con el amarillo lim&#243;n.

&#161;Kate! -salud&#243; Pen&#233;lope tras cerrar la puerta tras ella-. Qu&#233; sorpresa. No estaba enterada de que hubieras venido.

Kate asinti&#243;.

Creo que nos enviaron una invitaci&#243;n de &#250;ltima hora. Coincidimos con lady Bridgerton la semana pasada.

Bien, s&#233; que acabo de decir que estaba sorprendida, pero la verdad es que no lo estoy. Lord Bridgerton le ha estado prestando mucha atenci&#243;n a tu hermana.

Kate se acalor&#243;.

Eh s-s&#237; -contest&#243; tartamudeando de pronto-. As&#237; es.

Eso es al menos lo que dicen los cotilleos  continu&#243; Pen&#233;lope-. Pero, claro, una no siempre puede creer esas cosas.

Que yo sepa, lady Confidencia se ha equivocado pocas veces -dijo Kate.

Penelope se encogi&#243; de hombros y luego mir&#243; su vestido con disgusto.

Ciertamente nunca se equivoca conmigo.

Oh, no seas tonta -se apresur&#243; a decir Kate, pero ambas sab&#237;an que s&#243;lo estaba siendo amable.

Penelope sacudi&#243; la cabeza con aire cansino.

Mi madre est&#225; convencida de que el amarillo es el color de la felicidad y que una chica feliz acabar&#225; atrapando marido.

Oh, cielos -dijo Kate soltando una risita.

Lo que no entiende -continu&#243; Penelope con ironia- es que ese amarillo de la felicidad a m&#237; me hace parecer bastante infeliz y en realidad repele a los caballeros.

&#191;Nunca le has sugerido el verde?  indag&#243; Kate -. Creo estar&#237;as genial de verde.

Penelope neg&#243; con la cabeza.

No le gusta el verde. Dice que es melanc&#243;lico.

&#191;El verde? -exclam&#243; Kate con incredulidad.

Ya no intento entenderla.

Kate, que iba vestida de verde, sostuvo la manga cerca del rostro de Penelope e intent&#243; tapar el amarillo lo mejor que pudo.

Todo tu rostro se ilumina -coment&#243;.

No me digas eso. S&#243;lo servir&#225; para que el amarillo me resulte m&#225;s penoso.

Kate le dedic&#243; una sonrisa comprensiva.

Te prestar&#237;a uno de los m&#237;os, pero me temo que lo arrastr&#237;as por el suelo.

Penelope le hizo un adem&#225;n con la mano para declinar su oferta.

Es muy amable por tu parte, pero me he resignado a aceptar mi destino. Al menos este a&#241;o es mejor que el pasado.

Kate arque&#243; una ceja.

Oh, claro. No estabas ela&#241;o pasado. -Penelope se estremeci&#243;-. Pesaba casi trece quilos m&#225;s que ahora.

&#191;Trece quilos? -repiti&#243; Kate. No pod&#237;a creerlo.

Penelope asinti&#243; y puso una mueca.

La gordita. Supliqu&#233; a mam&#225; que no me obligara a presentarme en sociedad hasta cumplir los dieciocho, pero ella pensaba que me ir&#237;a bien empezar con tiempo.

Kate s&#243;lo necesit&#243; una mirada al rostro de Penelope para saber que no le hab&#237;a ido nada bien. Sent&#237;a cierta afinidad con la muchacha pese a que Penelope era casi tres a&#241;os m&#225;s joven que ella. Ambas conoc&#237;an aquella sensaci&#243;n singular de no ser la chica m&#225;s popular del lugar, conoc&#237;an la expresi&#243;n exacta que adquiere tu rostro cuando nadie te pide un baile pero quieres que parezca que no te importa.

Digo yo -dijo Penelope-, &#191;por qu&#233; no bajamos nosotras dos juntas a cenar? Perece que tu familia y la m&#237;a se retrasan.

Kate no ten&#237;a demasiada prisa por llegar al sal&#243;n y encontrarse en la inevitable compa&#241;&#237;a de lord Bridgerton, pero esperar a Mary y Edwina retardar&#237;a la tortura tan s&#243;lo unos minutos, de modo que perfectamente pod&#237;a bajar con Penelope, pens&#243;.

La dos asomaron las cabezas por las habitaciones de sus respectivas madres y les informaron del cambio de planes; luego se cogieron del brazo y se fueron por el pasillo.

Cuando llegaron al sal&#243;n, buena parte de la concurrencia ya estaba all&#237; presente, formando corros y charlando mientras esperaban a que bajara el resto de invitados. Kate, que nunca antes hab&#237;a asistido a una de estas reuniones campestres, advirti&#243; con sorpresa que casi todo el mundo parec&#237;a m&#225;s relajado y un poco m&#225;s animado que en Londres. Deb&#237;a de ser el aire fresco, pens&#243; con una sonrisa. O tal vez la distancia relajaba las normas estrictas de la capital. Fuera lo que fuera, decidi&#243; que prefer&#237;a este ambiente al de cualquier cena en Londres.

Vio a lord Bridgerton al otro lado de la estancia. O m&#225;s bien pens&#243; que le hab&#237;a visto. En cuanto le avist&#243; de pie junto a la chimenea, ella mantuvo la mirada escrupulosamente apartada.

Pero de todos modos le notaba. Era consciente de que ten&#237;a que estar loca, pero jurar&#237;a que sab&#237;a cu&#225;ndo ladeaba la cabeza y que le o&#237;a cuando hablaba o se re&#237;a.

Y desde luego sab&#237;a cu&#225;ndo ten&#237;a la mirada puesta en su espalda. Era como si el cuello fuera a encend&#233;rsele en llamas.

No me hab&#237;a percatado de que lady Bridgerton hubiera invitado a tanta gente -dijo Penelope.

Con cuidado de mantener la vista alejada de la chimenea, recorri&#243; la habitaci&#243;n con la mirada para ver qui&#233;n estaba all&#237;.

Oh, no -medio susurr&#243;, medio gimi&#243; Penelope-. Cress Cowper est&#225; aqu&#237;.

Kate sigui&#243; discretamente la mirada de Penelope. Si Edwina ten&#237;a alguna rival al t&#237;tulo de belleza reinante de 1814, &#233;sa era Cress Cowper. Alta, delgada, con pelo color miel y destelleantes ojos verdes, casi nunca se la ve&#237;a sin su peque&#241;o enjambre de admiradores. Pero si Edwina era amable y generosa, Cressida era, en opini&#243;n Kate, una bruja ego&#237;sta de malos modales que se divert&#237;a atormentando a los dem&#225;s.

Me odia -susurr&#243; Penelope.

Odia a todo el mundo -contest&#243; Kate.

Ya, pero a m&#237; me odia de verdad.

&#191;Y eso por qu&#233;? -Kate se volvi&#243; a su amiga con ojos curiosos-. &#191;Qu&#233; podr&#237;as haberle hecho?

Tropec&#233; con ella el a&#241;o pasado y por mi culpa derram&#243; todo el ponche encima de ella y del duque de Ashbourne.

&#191;Eso es todo?

Penelope entorn&#243; los ojos.

Fue suficiente para Cressida. Est&#225; convencida de que el duque, le habr&#237;a propuesto en matrimonio si ella no hubiera parecido tuan torpe en aquel momento.

Kate solt&#243; un resoplido que ni siquiera intent&#243; que sonara femenino.

Ashbourne no es tan f&#225;cil de atrapar. Eso lo sabe todo el mundo Casi es tan calavera como Bridgerton.

Quien probablemente acabar&#225; cas&#225;ndose este a&#241;o -le record&#243; Penelope-. Si los chismorreos no fallan.

Bah -se mof&#243; Kate-. La propia lady Confidencia escribi&#243; que no pensaba que fuera a casarse este a&#241;o.

Eso fue hace semanas -contest&#243; Penelope con un adem&#225;n disuasorio-. Lady Confidencia cambia de opini&#243;n todo el rato. Aparte, a todo el mundo le resulta obvio que el vizconde est&#225; cortejando a tu hermana.

Kate se mordi&#243; la lengua para no mascullar un no me lo recuerdes.

Pero su gesto de dolor qued&#243; disimulado por el susurro ronco de Penelope:

Oh, no, viene hacia aqu&#237; -refiri&#233;ndose a Cressida.

Kate le dio un apretuj&#243;n tranquilizador.

No te preocupes por ella. No es mejor que t&#250;.

Penelope le lanz&#243; una mirada llena de sarcasmo.

Eso ya lo s&#233;. Pero eso no hace que sea menos desagradable. Y siempre se empe&#241;a en que yo le haga caso.

Kate, Penelope -gorje&#243; Cressida, situ&#225;ndose al lado de ellas, tras lo cual sacudi&#243; con afectaci&#243;n su brillante cabello.

Qu&#233; sorpresa veros aqu&#237;.

&#191;Y eso por qu&#233;? -pregunt&#243; Kate.

Cressida pesta&#241;e&#243;, era obvio que le sorprend&#237;a incluso que Kate cuestionara su declaraci&#243;n.

Bien -dijo despacio-, supongo que no es tanta sorpresa verte a ti, ya que tu hermana est&#225; muy solicitada y todos sabemos que tienes que ir adonde ella vaya, pero la presencia de Penelope -Se encogi&#243; de hombros con delicadeza-. Bien, &#191;qui&#233;n soy yo para juzgar? Lady Bridgerton es una mujer muy generosa.

Fue un comentario tan descort&#233;s que Kate no pudo evitar quedarse boquiabierta. Y mientras miraba escandalizada a Cressida, &#233;sta se dispuso a rematar:

Qu&#233; vestido tan precioso -dijo con una sonrisa tan dulce que Kate hubiera jurado que el aire sab&#237;a a az&#250;car-. Me encanta el amarillo -a&#241;adi&#243; pasando la mano por su propio vestido amarillo p&#225;lido-. Hace falta un cutis especial para poder llevarlo, &#191;no crees?

Kate apret&#243; los dientes. Por descontado, Cressida estaba espl&#233;ndida con su vestido. Cressida estar&#237;a fant&#225;stica incluso envuelta en arpillera.

Cressida volvi&#243; a sonre&#237;r, esta vez le record&#243; a Kate a una serpiente, luego se volvi&#243; lentamente para hacer una se&#241;al a alguien situado al otro lado de la estancia.

&#161;Oh, Grimston, Grimston! &#161;Ac&#233;rquese un momento aqu&#237;!

Kate mir&#243; por encima del hombro para ver a Basil Grimston que se acercaba a ellas y apenas consigui&#243; contener un gru&#241;ido. Grimston era el equivalente masculino a Cressida: maleducado, superficial y engre&#237;do. Por qu&#233; le habr&#237;a invitado una dama tan encantadora como la vizcondesa de Bridgerton era algo que nunca sabr&#237;a. Probablemente para equilibrar el amplio n&#250;mero de se&#241;oritas invitadas a su casa.

Grimston acudi&#243; hasta all&#237; y estir&#243; un extremo de su boca para esbozar una sonrisa burlona.

Su servidor -dijo a Cressida despu&#233;s de dedicar a Kate y a Penelope una fugaz mirada de desd&#233;n.

&#191;No le parece que la querida Penelope est&#225; guap&#237;sima con vestido?  pregunt&#243; Cressida -. El amarillo tiene que ser sin duda el color de la temporada.

Grimston llev&#243; a cabo un examen insultante de Penelope, desde alto de su cabeza a la punta de los pies y otra vez hasta arriba. Apenas movi&#243; la cabeza, nada m&#225;s dej&#243; que sus ojos recorrieran de arriba abajo su cuerpo. Kate contuvo un acceso de repugnancia que estuvo a punto de provocarle una oleada de n&#225;useas. M&#225;s que nada, sinti&#243; ganas de rodear con sus brazos a Penelope y estrechar a la pobre muchacha. Pero tanta atenci&#243;n s&#243;lo servir&#237;a para destacarla como alguien d&#233;bil y f&#225;cil de intimidar.

Cuando Grimston acab&#243; por fin su maleducada inspecci&#243;n, se volvi&#243; hacia Cressida y se encogi&#243; de hombros, como si no se le ocurriera algo elogioso que decir.

&#191;No tiene ning&#250;n otro sitio adonde ir? -solt&#243; Kate.

Cressida la mir&#243; consternada.

Caray, se&#241;orita Sheffield, me cuesta tolerar su impertinencia. El se&#241;or Grimston y yo s&#243;lo est&#225;bamos admirando el aspecto de Penelope. Ese tono amarillo favorece mucho su cutis. Y es tan encantador ver que tiene tan buen aspecto despu&#233;s de c&#243;mo estaba el a&#241;o pasado.

Y tanto que s&#237; -corrobor&#243; Grimston arrastrando las s&#237;labas. Su tono empalagoso hizo que Kate se sintiera verdaderamente sucia.

Kate notaba a Penelope temblando a su lado. Confi&#243; en que fuera de rabia y no de dolor.

No puedo imaginarme a qu&#233; se refiere -dijo Kate con tono g&#233;lido.

Vaya, seguro que lo sabe -intervino Grimston, con ojos centelleantes de deleite. Se inclin&#243; hacia delante y entonces dijo en un susurro m&#225;s resonante que su tono habitual, lo suficientemente alto como para que mucha gente pudiera o&#237;rle-. Estaba gorda.

Kate abri&#243; la boca para soltar una respuesta c&#225;ustica, pero antes de que pudiera articular palabra, Cressida a&#241;adi&#243;:

Qu&#233; l&#225;stima tan terrible, porque el a&#241;o pasado hab&#237;a muchos m&#225;s hombres en la ciudad. Por supuesto, a muchas de nosotras no nos falta nunca una pareja de baile, pero me da pena la pobre Pen&#233;lope cuando la veo sentada con las matronas.

Las matronas -dijo entonces Penelope entre dientes- a menudo son las &#250;nicas personas con un atisbo de inteligencia en la sala.

Kate sinti&#243; ganas de saltar y vitorearla.

Cressida profiri&#243; un entrecortado Oh, como si tuviera alg&#250;n derecho a sentirse ofendida.

De todos modos, una no puede evitar &#161;Oh! &#161;Lord Bridgerton!

Kate se apart&#243; a un lado para permitir que el vizconde se agregar al peque&#241;o c&#237;rculo y advirti&#243; con asco c&#243;mo cambiaba la actitud de Cressida. Empez&#243; a agitar los p&#225;rpados y la boca form&#243; un peque&#241;o arco de cupido.

Era tan atroz que Kate olvid&#243; su cohibici&#243;n en presencia del vizconde.

Bridgerton dedic&#243; una dura mirada a Cressida pero no le dijo nada. En vez de ello, se volvi&#243; de forma bastante intencionada hacia Kate y Penelope y murmur&#243; sus nombres para saludarlas.

Kate casi se queda boquiabierta de regocijo. &#161;Vaya corte le hab&#237;a dado a Cressida Cowper!

Se&#241;orita Sheffield -dijo con tono suave-, espero que nos disculpar&#225; si acompa&#241;o a la se&#241;orita Featherington al comedor.

&#161;Pero no puede acompa&#241;arla a ella! -solt&#243; Cressida de forma abrupta.

Bridgerton le dedic&#243; una mirada g&#233;lida.

Lo siento -dijo con una voz que dejaba claro que menos lamentarlo pod&#237;a sentir cualquier cosa-. &#191;Acaso la he incluido a usted en nuestra conversaci&#243;n?

Cressida retrocedi&#243;, era obvio que muy avergonzada por aquel arranque suyo tan impropio instantes antes. De todos modos, lo cierto era que el hecho de que Bridgerton acompa&#241;ara a Penelope contraven&#237;a todas las normas. Como cabeza de familia, su deber era acompa&#241;ar a la dama de jerarqu&#237;a m&#225;s elevada presente en la reuni&#243;n. Kate no estaba segura de a qui&#233;n le correspond&#237;a tal honor en aquella ocasi&#243;n, pero desde luego no se trataba de Penelope, cuyo padre no ten&#237;a ning&#250;n t&#237;tulo.

Bridgerton ofreci&#243; su brazo a Penelope al tiempo que daba la espalda a Cressida.

No aguanto a las bravuconas, &#191;y usted? -murmur&#243;.

Kate se tap&#243; la boca con las manos, pero no pudo contener una risita. Bridgerton le dedic&#243; una breve mirada de complicidad por encima de la cabeza de Penelope, y en aquel momento Kate tuvo la extra&#241;a sensaci&#243;n de entender por completo a este hombre.

Pero a&#250;n m&#225;s extra&#241;o le pareci&#243; que de repente no estuviera segura de que el vizconde fuera ese desalmado y censurable mujeriego que con demasiada facilidad hab&#237;a cre&#237;do que era.



Cap&#237;tulo 12

Un hombre encantador es algo divertido, y un hombre atractivo,por supuesto, es algo digno de contemplar. Pero un hombre de honor ay, Querido Lector, tras &#233;l deber&#237;an ir las damas m&#225;s j&#243;venes.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

2 de mayo de 1814


M&#225;s tarde, aquella misma noche, despu&#233;s de que acabara la cena y los hombres se retiraran a tomar sus oportos antes de volver a reunirse con las damas con expresi&#243;n de superioridad en el rostro, como si acabaran de hablar de cosas m&#225;s transcendentes que del caballo con m&#225;s probabilidades de ganar la Royal Ascot; despu&#233;s de que los invitados hubieran jugado unas rondas de charadas a veces tediosas y a veces m&#225;s animadas; despu&#233;s de que lady Bridgerton se aclarara la garganta y sugiriera con discreci&#243;n que tal vez fuera hora de retirarse; despu&#233;s de que las damas cogieran las velas y se retiraran a sus camas; despu&#233;s de que los caballeros supuestamente las siguieran

Kate no pod&#237;a dormir.

Estaba claro que iba a ser una de esas noches mirando-todas-las-grietas-del-techo. S&#243;lo que no hab&#237;a grietas en el techo en Aubrey Hall. Y la luna ni siquiera hab&#237;a salido, de modo que no entraba luz alguna a trav&#233;s de las cortinas, lo cual significaba que aunque hubiera habido rendijas, no ser&#237;a capaz de verlas, y

Kate solt&#243; un gemido mientras retiraba las colchas para levantarse. Uno de esos d&#237;as iba a tener que aprender alguna manera de obligar a su cerebro a dejar de correr en ocho direcciones diferentes al mismo tiempo. Hab&#237;a estado tumbada en la cama durante casi una hora, mirando la noche oscura, impenetrable, y cerrando los ojos de vez en cuando para intentar disponerse a dormir.

No hab&#237;a funcionado.

No pod&#237;a dejar de pensar en la expresi&#243;n del rostro de Penelope Featherington cuando el vizconde hab&#237;a acudido en su rescate. Kate estaba segura de que su propia expresi&#243;n ser&#237;a bastante similar: un poco de asombro, un poco de alegr&#237;a y un mucho de estar a punto de fundirse sobre el suelo en aquel mismo instante.

Bridgerton hab&#237;a estado as&#237; de magn&#237;fico.

Kate hab&#237;a pasado todo el d&#237;a observando a los Bridgerton o relacion&#225;ndose con ellos. Y una cosa hab&#237;a sacado en claro: todo lo que hab&#237;a o&#237;do sobre Anthony y su devoci&#243;n por la familia, era del todo cierto.

Y aunque no estaba demasiado dispuesta a cambiar su opini&#243;n de que era un mujeriego y un vividor, estaba empezando a comprender que pod&#237;a ser todo eso y tambi&#233;n algo m&#225;s.

Algo bueno.

Y, aunque admit&#237;a que le costaba mucho ser del todo objetiva en aquel tema, ese algo precisamente no lo descalificaba como potencial marido para Edwina.

Oh, &#191;por qu&#233;, por qu&#233;, por qu&#233; ten&#237;a que ser agradable? &#191;Por qu&#233; no pod&#237;a seguir siendo el libertino meloso pero superficial que tan f&#225;cil le hab&#237;a resultado creer que era? Ahora se trataba de otra persona por completo diferente, alguien por quien ella tem&#237;a sentir de hecho cierto afecto.

Kate sinti&#243; que se sonrojaba incluso en la oscuridad. Ten&#237;a que dejar de pensar en Anthony Bridgerton. A este paso no iba a poder dormir nada en toda una semana.

Tal vez si tuviera algo para leer Hab&#237;a visto una biblioteca bastante grande y amplia aquella misma tarde, sin duda los Bridgerton tendr&#237;an all&#237; alg&#250;n tomo con el que quedarse dormida.

Se puso la bata y se fue de puntillas hasta la puerta, con cuidado de no despertar a Edwina. Tampoco es que aquello fuera complicado. Edwina siempre hab&#237;a dormido como un lir&#243;n. Seg&#250;n Mary, dorm&#237;a toda la noche como una criatura desde el d&#237;a en que naci&#243;.

Kate meti&#243; los pies en un par de zapatillas y luego sali&#243; deprisa al pasillo, con cuidado de mirar a un lado y a otro antes de cerrar la puerta tras ella. Era su primera visita a una reuni&#243;n campestre, y lo &#250;ltimo que quer&#237;a era toparse con alguien de camino a un dormitorio que no fuese el suyo.

Si alguien ten&#237;a alg&#250;n enredo con otra persona que no fuera su c&#243;nyuge, decidi&#243; Kate, no quer&#237;a saber nada al respecto.

Un solo farol iluminaba el pasillo, proporcionando un destello mortecino y vacilante, al oscuro aire de la noche. Kate hab&#237;a cogido una vela al salir, de modo que se acerc&#243; y levant&#243; la tapa del farol para encender su mecha. En cuanto la llama ardi&#243; con estabilidad, se dirigi&#243; hacia la escalera, asegur&#225;ndose de detenerse en todas las esquinas para comprobar con cautela que no pasaba nadie.

Unos minutos despu&#233;s se encontraba en la biblioteca. No era grande para los patrones de la aristocracia, pero las paredes estaban cubiertas desde el suelo hasta el techo de estantes con libros. Kate empuj&#243; la puerta hasta dejarla casi cerrada -si alguien andaba levantado dando vueltas por ah&#237;, no quer&#237;a alertarle de su presencia con el chasquido de la puerta al cerrarse- y se acerc&#243; a la estanter&#237;a m&#225;s pr&#243;xima para inspeccionar los t&#237;tulos.

Mmm -murmur&#243; para s&#237; misma mientras sacaba un libro y miraba la portada: bot&#225;nica. Le encantaba la jardiner&#237;a, pero en cierto sentido un libro de texto sobre aquel tema no le parec&#237;a demasiado sugerente. &#191;Deber&#237;a buscar una novela, que atrapara su imaginaci&#243;n, o mejor se decid&#237;a por un texto &#225;rido, con m&#225;s probabilidades de darle sue&#241;o?

Devolvi&#243; el libro a su sitio y pas&#243; a la siguiente estanter&#237;a, dejando la vela sobre una mesita pr&#243;xima. Parec&#237;a la secci&#243;n de filosof&#237;a.

Decididamente no -farfull&#243;, y desliz&#243; un poco la vela sobre la mesa mientras pasaba a una estanter&#237;a situada m&#225;s a la derecha. La bot&#225;nica pod&#237;a darle sue&#241;o, pero era muy probable que la filosof&#237;a la dejase con un estupor que le durar&#237;a d&#237;as.

Movi&#243; la vela un poco hacia la derecha y se inclin&#243; hacia delante para examinar la siguiente hilera de libros cuando un rel&#225;mpago, brillante y por completo inesperado, ilumin&#243; la habitaci&#243;n.

De sus pulmones surgi&#243; un breve y entrecortado grito, al mismo tiempo que ella daba un brinco hacia atr&#225;s y se pegaba de espaldas contra la mesa. Ahora no, suplic&#243; en silencio, aqu&#237; no.

Pero mientras su mente formulaba esa &#250;ltima frase, toda la habitaci&#243;n explot&#243; con el estruendo sordo de un trueno.

Y luego se hizo de nuevo la oscuridad, dejando a Kate temblorosa, agarrada con los dedos a la mesa con tal fuerza que las articulaciones se le quedaron trabadas. Detestaba esto. Oh, cu&#225;nto lo detesta Detestaba el ruido y la luz de los rel&#225;mpagos, y la tensi&#243;n chisporroteante en el aire, pero sobre todo detestaba la manera en que se sent&#237;a ella.

Tan aterrorizada que al final no pudo sentir nada en absoluto.

Hab&#237;a sido as&#237; toda su vida, o al menos desde que ten&#237;a memoria. De peque&#241;a, su padre o Mary la consolaban cada vez que hab&#237;a una tormenta. Kate ten&#237;a recuerdos de uno de ellos sentado sobre el bor de su cama, sosteni&#233;ndole la mano y susurrando palabras tranquilizadoras mientras los truenos y los rel&#225;mpagos estallaban con estr&#233;pito a su alrededor. Pero cuando se hizo mayor consigui&#243; convencer a la gente de que hab&#237;a superado su problema. Oh, todo el mundo sab&#237;a que a&#250;n detestaba las tormentas, pero consegu&#237;a ocultar la medida de su terror.

Parec&#237;a una debilidad espantosa, sin causa aparente y, por desgracia, sin cura clara.

No o&#237;a lluvia contra las ventanas; tal vez la tormenta no fuera tan mala. Tal vez hab&#237;a empezado lo suficientemente lejana y ahora se alejaba a&#250;n m&#225;s. Tal vez

Otro destello ilumin&#243; la habitaci&#243;n y extrajo un segundo grito de los pulmones de Kate. En este momento los truenos se hab&#237;an acercado m&#225;s incluso que los rel&#225;mpagos, lo cual indicaba que la tormenta se aproximaba.

Kate sinti&#243; que se echaba al suelo.

Era tan ruidoso. Demasiado ruidoso, y demasiado brillante y demasiado

&#161;Boom!

Kate se meti&#243; debajo de la mesa, encogi&#243; las piernas y se rode&#243; las rodillas con los brazos, esperando aterrorizada la siguiente tronada.

Y entonces empez&#243; a llover.


Era un poco m&#225;s tarde de medianoche, y todos los invitados (por alg&#250;n motivo segu&#237;an los horarios del campo en cierto modo) se hab&#237;an ido a la cama. Pero Anthony segu&#237;a en su estudio, tamborileando con sus dedos sobre el borde de su escritorio al ritmo de la lluvia que golpeaba la ventana. De vez en cuando un rel&#225;mpago iluminaba la habitaci&#243;n con un destello brillante y cada trueno era tan ruidoso e inesperado que daba un brinco en su silla.

Dios, le encantaban las tormentas

Era dif&#237;cil saber por qu&#233;. Tal vez s&#243;lo era la prueba del poder de la naturaleza sobre el hombre. Tal vez era la energ&#237;a pura de la luz y el sonido que retumbaba a su alrededor. Fuera lo que fuera, hac&#237;a que se sintiera vivo.

No estaba especialmente cansado cuando su madre sugiri&#243; que todos se retiraran a descansar, por tanto le pareci&#243; una tonter&#237;a no aprovechar estos pocos momentos de soledad para revisar los libros de Aubrey Hall que su administrador le hab&#237;a dejado. Dios sab&#237;a que su madre iba a tenerle al d&#237;a siguiente ocupado cada minuto con actividades en las que tambi&#233;n participar&#237;an candidatas al matrimonio.

Pero tras una hora de concienzudas comprobaciones, con golpecitos de la punta seca de la pluma contra cada n&#250;mero del libro de contabilidad mientras &#233;l sumaba y restaba, multiplicaba y de vez en cuando divid&#237;a, sus p&#225;rpados empezaron a caerse.

Hab&#237;a sido un d&#237;a largo, admiti&#243; mientras cerraba el libro y dejaba un pedazo de papel para marcar el sitio. Hab&#237;a pasado buena parte de la manana visitando a arrendatarios e inspeccionando edificios. Una familia necesitaba que le repararan la puerta. Otra ten&#237;a problemas para recoger las cosechas y pagar la renta, debido a la pierna rota del padre. Anthony hab&#237;a o&#237;do disputas e intentado poner soluci&#243;n, hab&#237;a admirado a beb&#233;s reci&#233;n nacidos e incluso hab&#237;a ayudado a arreglar un techo con goteras. Todo formaba parte de su posici&#243;n de terrateniente, y a &#233;l le gustaba. Pero era cansado.

La partida de palamallo hab&#237;a sido un interludio grato, pero en cuanto regres&#243; a la casa se hab&#237;a visto sumergido en el papel de anfitri&#243;n de la fiesta de su madre. Lo cual hab&#237;a sido casi tan agotador como las visitas a los arrendatarios. Eloise apenas ten&#237;a diecisiete a&#241;os y estaba claro que hac&#237;a falta que alguien la vigilara un poco, aquella lagarta de la Cowper hab&#237;a estado atormentando a la pobre Penelope Featherington, y alguien ten&#237;a que hacer algo al respecto y

Y luego estaba Kate Sheffield.

La pesadilla de su existencia.

Y el objeto de sus deseos.

Todo al mismo tiempo.

Vaya barullo. Se supon&#237;a que estaba cortejando a su hermana, por el amor de Dios, Edwina. La belleza de la temporada. Preciosa sin parang&#243;n. Dulce y generosa, e incluso serena.

Y en su lugar no pod&#237;a dejar de pensar en Kate. Kate por la que, por mucho que le enfureciera, no pod&#237;a evitar sentir un gran respeto. &#191;C&#243;mo pod&#237;a evitar admirar a alguien que se aferraba tanto a sus con vicciones? Y Anthony deb&#237;a de admitir que el n&#250;cleo de sus convicciones -la devoci&#243;n a su familia- era el principio que ella respetaba por encima de todos.

Con un bostezo, Anthony se levant&#243; de detr&#225;s del escritorio y estir&#243; los brazos. Sin duda ya era hora de irse a la cama. Con un poco de suerte se quedar&#237;a dormido en el momento en que su cabeza se apoyara en la almohada. Lo &#250;ltimo que quer&#237;a era encontrarse contemplando el techo, pensando en Kate.

Y de todo lo que quer&#237;a hacerle a Kate.

Anthony cogi&#243; una vela y sali&#243; al pasillo vac&#237;o. Hab&#237;a algo reposado e intrigante en una casa en silencio. Pese a que la lluvia golpeaba contra los muros, pod&#237;a o&#237;r cada chasquido de sus botas sobre el suelo: tac&#243;n, punta, tac&#243;n, punta. Y a excepci&#243;n de cuando un rel&#225;rnpago iluminaba el cielo, su vela proporcionaba la &#250;nica iluminaci&#243;n. Disfrutaba bastante agitando la llama a un lado y a otro, observando el juego de sombras contra los muros y los muebles. Era una sensaci&#243;n bastante peculiar de control, pero

Alz&#243; una ceja con gesto intrigado. La puerta de la biblioteca estaba abierta unos pocos cent&#237;metros y pod&#237;a distinguir una franja de p&#225;lida luz de vela relumbrando desde el interior.

Estaba del todo seguro que no quedaba nadie levantado. Y desde luego no se o&#237;a ning&#250;n ruido en la biblioteca. Alguien deb&#237;a de haber entrado a por un libro y hab&#237;a dejado la vela encendida. Anthony frunci&#243; el ce&#241;o. Aquello era muy irresponsable. Un incendio pod&#237;a devastar la casa con m&#225;s rapidez que cualquier otra cosa, incluso en medio de una tormenta, y la biblioteca -llena a reventar de libros- era el lugar ideal para que prendiera una llama.

Abri&#243; la puerta y entr&#243; en la estancia. Toda una pared de la biblioteca estaba ocupada por altas ventanas, de modo que el sonido de la lluvia era m&#225;s intenso aqu&#237; que en el pasillo. Un trueno sacudi&#243; entonces el suelo y a continuaci&#243;n, pr&#225;cticamente seguido, un rel&#225;mpago atraves&#243; la noche.

La electricidad del momento le hizo poner una mueca, y cruz&#243; hasta donde la vela ofensiva se hab&#237;a quedado ardiendo. Se inclin&#243; hacia delante, la sopl&#243; y luego

Oy&#243; algo.

Era el sonido de una respiraci&#243;n. Fatigosa, presa del p&#225;nico, con toque ligero de un quejido.

Anthony mir&#243; con atenci&#243;n.

&#191;Hay alguien ah&#237;? -llam&#243;. Pero no vio a nadie.

Luego lo volvi&#243; a o&#237;r. Llegaba desde abajo.

Sostuvo la vela con firmeza y se agach&#243; para mirar debajo de la mesa.

Y se qued&#243; sin gota de aliento.

Dios m&#237;o -exclam&#243; con un resuello-. Kate

Estaba echa un ovillo, rode&#225;ndose las piernas con los brazos con tal fuerza que parec&#237;a a punto de partirse. Ten&#237;a la cabeza inclinada, las cavidades oculares sobre las rodillas y todo su cuerpo agitado por tensos y r&#225;pidos temblores.

A Anthony se le congel&#243; la sangre. Nunca hab&#237;a visto a nadie temblar as&#237;.

&#191;Kate? -repiti&#243; y dej&#243; la vela sobre elsuelo para acercase. No distingu&#237;a si ella era capaz de o&#237;rle. Parec&#237;a estar retirada dentro de s&#237; misma, desesperada por huir de algo. &#191;Ser&#237;a la tormenta? Hab&#237;a dicho que detestaba la lluvia, pero esto era algo m&#225;s profundo. Anthony sab&#237;a que a la mayor&#237;a de gente no le deleitaban las tormentas el&#233;ctricas como a &#233;l, pero nunca hab&#237;a o&#237;do que alguien se quedara as&#237;.

Daba la impresi&#243;n de que fuera a romperse en millones de fragmentos tan s&#243;lo con tocarla.

Un trueno sacudi&#243; la habitaci&#243;n, y su cuerpo se agit&#243; con tal tormento que Anthony lo sinti&#243; en sus propias entra&#241;as.

Oh, Kate -susurr&#243;. Le romp&#237;a el coraz&#243;n verla de ese modo. &#193;proxim&#243; su mano con cuidado y firmeza para tocarla, aun as&#237; no estaba seguro de que ella pudiera advertir su presencia; sorprenderla tal vez fuera igual que despertar a un son&#225;mbulo.

Le puso la mano con delicadeza sobre la parte superior del brazo y le dio un m&#237;nimo apret&#243;n.

Aqu&#237; estoy, Kate -murmur&#243;-. No va a pasar nada.

Un rel&#225;mpago rasg&#243; la noche y alumbr&#243; la habitaci&#243;n con un pronunciado estallido de luz. Kate se encogi&#243; todav&#237;a m&#225;s, si es que era posible apretar a&#250;n m&#225;s el ovillo. Se le ocurri&#243; pensar que ella intentaba sellar sus ojos manteniendo la cara contra las rodillas.

Anthony se acerc&#243; un poco m&#225;s y tom&#243; una de sus manos en la suya. Ten&#237;a la piel helada, los dedos r&#237;gidos de terror. Era dif&#237;cil despegarle el brazo de sus piernas, pero logr&#243; llevarse la mano hasta boca y apret&#243; sus labios contra su piel en un intento de calentarla.

Aqu&#237; estoy, Kate -repiti&#243;, ni siquiera estaba seguro de qu&#233; otra cosa pod&#237;a decir-. Aqu&#237; estoy, no va a pasar nada.

Finalmente consigui&#243; meterse debajo de la mesa para poder sentarse a su lado en el suelo, con un brazo alrededor de sus hombros temblorosos. Ella pareci&#243; relajarse algo con su contacto, lo cual le proporcion&#243; una extra&#241;&#237;sima sensacion: sensaci&#243;n casi de orgullo por ser &#233;l quien consegu&#237;a ayudarla. Eso y una honda sensaci&#243;n de alivio ya que era insoportable verla sufrir aquel tormento.

Le susurr&#243; palabras tranquilizadoras al o&#237;do y con suavidad le acarici&#243; la espalda en un intento de darle consuelo con su mera presencia. Y poco a poco  muy poco a poco, no ten&#237;a ni idea cu&#225;ntos minutos llevaba sentado debajo de la mesa con ella- sinti&#243; que sus agarrotados m&#250;sculos empezaban a relajarse. Su piel perdi&#243; aquel tacto sudoroso y su respiraci&#243;n, aunque continuaba fatigosa, ya no sonaba tan espantada.

Tras un rato, cuando consider&#243; que ella pod&#237;a estar preparada, le toc&#243; debajo de la barbilla con dos dedos, aplicando la presi&#243;n m&#225;s suave imaginable para levantar su rostro y verle los ojos.

M&#237;rame, Kate -le susurr&#243;, con voz amable pero cargada de autoridad-. S&#243;lo con que me mires, sabr&#225;s que est&#225;s a salvo.

Los peque&#241;os m&#250;sculos que rodeaban sus ojos temblaron durante unos quince segundos antes de que por fin agitara los p&#225;rpados. Estaba intentando abrir los ojos, pero &#233;stos se resist&#237;an. Anthony ten&#237;a poca experiencia en este tipo de terror, pero encontraba cierta l&#243;gica en que sus ojos no quisieran abrirse, en que, as&#237; de sencillo, no quisieran ver lo que tanto miedo les infund&#237;a, fuera lo que fuera.

Tras varios segundos m&#225;s de parpadeo, Kate consigui&#243; abrir 1os ojos del todo y encontrar la mirada de &#233;l.

Anthony sinti&#243; que le daban un pu&#241;etazo en las tripas.

Si los ojos eran de verdad las ventanas del alma, algo se hab&#237;a hecho a&#241;icos en el interior de Kate Sheffield aquella noche. Parec&#237;a angustiada, atormentada, por completo perdida y desconcertada.

No recuerdo -susurr&#243; con voz apenas audible.

&#201;l le cogi&#243; la mano, aunque en ning&#250;n momento la hab&#237;a soltado, y volvi&#243; a acercarla a sus labios. Le dio un beso tierno, casi paternal en la palma.

&#191;No recuerdas el qu&#233;?

Ella neg&#243; con la cabeza.

No lo s&#233;.

&#191;Recuerdas haber venido a la biblioteca?

Ella asinti&#243;.

&#191;Recuerdas la tormenta?

Kate cerr&#243; los ojos durante un momento, como si el esfuerzo de mantenerlos abiertos requiriera m&#225;s energ&#237;a de la que pose&#237;a.

A&#250;n hay tormenta.

Anthony asinti&#243;. Era cierto. La lluvia a&#250;n daba en las ventanas con tanta ferocidad como antes, pero hab&#237;an pasado varios minutos desde la &#250;ltima racha de truenos y rel&#225;mpagos.

Le mir&#243; con ojos desesperados.

No puedo no s&#233;

Anthony le apret&#243; la mano.

No tienes que decir nada.

Not&#243; que el cuerpo de Kate se estremec&#237;a y luego se relajaba, luego la oy&#243; susurrar:

Gracias.

&#191;Quieres que te hable? -pregunt&#243;.

Ella cerr&#243; los ojos, no con la misma fuerza de antes, y asinti&#243;.

&#201;l sonri&#243;, aunque sab&#237;a que ella no pod&#237;a verle. Pero tal vez pod&#237;a percibirle. Tal vez fuera capaz de o&#237;r la sonrisa en su voz.

Pues bien -cavil&#243;-, &#191;de qu&#233; puedo hablarte?

De la casa -susurr&#243; ella.

&#191;De esta casa? -pregunt&#243; Anthony con sorpresa.

Ella volvi&#243; a hacer un adem&#225;n afirmativo.

Muy bien -continu&#243; &#233;l con una sensaci&#243;n absurda de complacencia porque ella se interesara por aquel mont&#243;n de piedras y argamasa que tanto significaba para &#233;l-. Yo crec&#237; aqu&#237;, sabes.

Eso dijo tu madre.

Anthony sinti&#243; una chispa de algo c&#225;lido y poderoso en el pecho cuando ella habl&#243;. &#201;l le hab&#237;a dicho que no ten&#237;a que decir nada, y era obvio que ella se hab&#237;a sentido agradecida, pero ahora estaba tomando parte activa en la conversaci&#243;n. Sin duda aquello ten&#237;a que significar que se encontraba mejor. Si abriera los ojos, y si no se encontrara debajo de la mesa, podr&#237;a parecer casi normal.

Y era asombroso cu&#225;nto deseaba &#233;l ser la persona que le hiciera sentirse mejor.

&#191;Te apetece que te explique la vez en que mi hermano ahog&#243; la mu&#241;eca favorita de mi hermana? -pregunto.

Ella neg&#243; con la cabeza, luego se estremeci&#243; cuando el viento cobr&#243; fuerza, lo que hizo que la lluvia diera contra las ventanas con ferocidad. Pero ella se arm&#243; de valor y dijo:

Cu&#233;ntame algo de ti.

De acuerdo -dijo Anthony despacio, intentando pasar por alto aquella sensaci&#243;n vaga e inc&#243;moda que se extendi&#243; por su pecho. Era mucho m&#225;s f&#225;cil contar alguna historia de sus muchos hermanos que hablar de s&#237; mismo.

H&#225;blame de tu padre.

Se qued&#243; paralizado.

&#191;Mi padre?

Ella sonri&#243;, pero la petici&#243;n le hab&#237;a conmocionado demasiado como para advertirlo.

Seguro que tuviste uno -dijo.

A Anthony se le hizo un nudo en la garganta. No hablaba a menudo de su padre, ni siquiera con su familia. Se hab&#237;a dicho a si mismo que era porque hab&#237;a llovido mucho desde entonces; hac&#237;a m&#225;s de diez a&#241;os que su padre estaba muerto. Pero la verdad era que algunas cosas dol&#237;an demasiado.

Y hab&#237;a algunas heridas que no cicatrizaban, ni siquiera en diez a&#241;os.

El &#233;l fue un gran hombre -dijo con voz suave-. Un gran padre. Le quer&#237;a mucho.

Kate se volvi&#243; para mirarle, la primera vez que encontraba su mirada desde que &#233;l le hab&#237;a alzado la barbilla con los dedos minutos antes.

Tu madre habla de &#233;l con mucho afecto. Por eso he preguntado.

Todos le quer&#237;amos -dijo sencillamente, y volvi&#243; la cabeza para mirar por la habitaci&#243;n. Su vista se centr&#243; en la pata de una silla, pero en realidad no la ve&#237;a. No ve&#237;a otra cosa que los recuerdos en su mente-. Era el mejor padre que un muchacho puede desear.

&#191;Cu&#225;ndo muri&#243;?

Hace once a&#241;os. En verano. Cuando yo ten&#237;a dieciocho a&#241;os. Justo antes de que me fuera a Oxford.

Es una edad dif&#237;cil para que un hombre pierda a su padre -murmur&#243; ella.

Anthony se volvi&#243; de forma repentina hacia ella.

Cualquier edad es dif&#237;cil para que un hombre pierda a su padre.

Por supuesto -se apresur&#243; a corroborar ella-, pero hay veces peores que otras, creo. Y sin duda debe de ser diferente para los chicos y para las chicas. Mi padre falleci&#243; hace cinco a&#241;os y le echo much&#237;simo de menos, pero no creo que sea lo mismo.

No hizo falta que Anthony formulara su pregunta. Estaba en sus ojos.

Mi padre era encantador -explic&#243; Kate, cuyos ojos se animaron con el recuerdo-. Amable y bondadoso, pero firme cuando hac&#237;a falta. Pero el padre de un muchacho bien, tiene que ense&#241;arle a su hijo a ser un hombre. Y perder a un padre a los dieciocho a&#241;os, cuando empiezas a aprender todo lo que significa -solt&#243; una larga exhalaci&#243;n-. Es probable que sea presuntuoso por mi parte hablar de ello, puesto que no soy un hombre y no es posible que me ponga en su lugar, pero pienso que -hizo una pausa y frunci&#243; los labios como si pensara las palabras-. Bien, pienso sencillamente que ser&#237;a muy dif&#237;cil.

Mis hermanos ten&#237;an diecis&#233;is, doce y dos a&#241;os -dijo Anthony con tono tranquilo.

Me imagino que para ellos tambi&#233;n fue dif&#237;cil -respondi&#243;-, aunque tu hermano peque&#241;o es probable que no lo recuerde.

Anthony neg&#243; con la cabeza.

Kate sonri&#243; con a&#241;oranza.

Yo tampoco recuerdo a mi madre. Resulta raro.

&#191;Cu&#225;ntos a&#241;os ten&#237;as cuando muri&#243;?

Hab&#237;a cumplido tres a&#241;os. Mi padre se cas&#243; con Mary s&#243;lo unos pocos meses despu&#233;s. No guard&#243; el periodo de luto apropiado, y algunos vecinos se escandalizaron un poco, pero pens&#243; que yo necesitaba una madre y que eso era m&#225;s importante que seguir costumbres en estos casos.

Por primera vez, Anthony se pregunt&#243; qu&#233; habr&#237;a sucedido si hubiera sido su madre quien hubiera muerto y hubiera dejado a su padre con una casa llena de cr&#237;os, varios de ellos ni&#241;os peque&#241;os. Para Edmund no habr&#237;a resultado f&#225;cil. Para ninguno de ellos.

Y tampoco hab&#237;a sido f&#225;cil para Violet. Pero al menos ella ten&#237;a a Anthony, quien hab&#237;a sido capaz de asumir la responsabilidad de intentar hacer el papel de sustituto de su padre con los peque&#241;os. Si Violet hubiera muerto, los Bridgerton habr&#237;an perdido por completo la figura materna. Al fin y al cabo, Daphne -la mayor de las hermanas Bridgerton- s&#243;lo ten&#237;a diez a&#241;os cuando muri&#243;. Y Anthony estaba seguro de que su padre no se habr&#237;a vuelto a casar.

Por mucho que su padre hubiera querido una madre para sus hijos, no habr&#237;a sido capaz de buscar otra esposa.

&#191;De qu&#233; muri&#243; tu madre? -pregunt&#243; Anthony, sorprendido por la profundidad de su curiosidad.

Gripe. O al menos eso creyeron. Pod&#237;a haber sido cualquier tipo de dolencia pulmonar. -Apoy&#243; la barbilla en la mano-. Sucedi&#243; muy r&#225;pido, por lo que me contaron. Mi padre dijo que yo tambi&#233;n me puse enferma, aunque mi caso fue muy leve.

Anthony pens&#243; en el hijo que esperaba tener alg&#250;n d&#237;a, precisamente el motivo de que hubiera decidido casarse por fin.

&#191;Echas de menos a una madre a la que nunca conociste? -pregunt&#243; en un susurro.

Kate consider&#243; su pregunta durante un rato. Su voz hab&#237;a sonado con una urgencia ronca que dec&#237;a que hab&#237;a algo cr&#237;tico en su respuesta. No pod&#237;a imaginarse el motivo, pero estaba claro que algo de la infancia de Kate le llegaba a &#233;l de forma especial.

S&#237; -respondi&#243; ella finalmente- pero no de la manera que t&#250; pensar&#237;as. En realidad no puedo echarla de menos porque no la conoc&#237;, pero de todos modos hay un agujero en tu vida: un gran punto vac&#237;o; y sabes a qui&#233;n le correspond&#237;a estar ah&#237;, aunque no puedas recordarla, aunque no sepas c&#243;mo era y, por tanto, aunque no sepas c&#243;mo habr&#237;a llenado ese hueco. -Sus labios formaron una especie sonrisa triste-. &#191;Tiene alg&#250;n sentido lo que digo?

Anthony asinti&#243; con la cabeza.

Tiene mucho sentido.

Creo que perder a uno de tus padres cuando ya le conoces y le quieres es m&#225;s duro  a&#241;adi&#243; Kate -. Y lo s&#233;, porque he perdido a los dos.

Lo siento -dijo &#233;l en voz baja.

No pasa nada -le tranquiliz&#243;-. Ese viejo dicho el tiempo lo cura todo es muy cierto.

&#201;l la miro con fijeza, Kate se percat&#243; por su expresi&#243;n de que no estaba conforme con eso.

La verdad es que es m&#225;s dif&#237;cil cuando ya eres mayor. Tienes la suerte de haberles conocido, pero el dolor de la p&#233;rdida es mucho m&#225;s intenso.

Fue como perder un brazo -susurr&#243; Anthony.

Kate asinti&#243; con gesto grave, en cierto modo sab&#237;a que &#233;l no hab&#237;a hablado de su dolor con mucha gente. Se relami&#243; los labios con nerviosismo, los ten&#237;a bastante secos. Era extra&#241;o lo que suced&#237;a. Afuera pod&#237;a estar cayendo toda la lluvia del mundo, y ah&#237; estaba ella, requeteseca.

Tal vez fue mejor para m&#237; -continu&#243; Kate con voz tranquila- perder a mi madre tan joven. Y Mary ha sido maravillosa. Me quiere como a una hija. De hecho -Se call&#243; en mitad de la frase, sorprendida por sus ojos de repente h&#250;medos. Cuando por fin encontr&#243; de nuevo su voz, habl&#243; en un susurro emotivo-. De hecho, ni una sola vez ha hecho diferencias con Edwina. No no creo que hubiera podido querer m&#225;s a mi propia madre.

Los ojos de Anthony ard&#237;an mientras la miraba.

Me alegro much&#237;simo -dijo con voz grave e intensa.

Kate trag&#243; saliva.

A veces resulta extra&#241;o. Mary visita la tumba de mi madre, s&#243;lo para contarle c&#243;mo me va. En realidad es muy tierno. Cuando yo era peque&#241;a, sol&#237;a ir con ella y le contaba a mi madre c&#243;mo lo estaba haciendo Mary.

Anthony sonri&#243;.

&#191;Y tu informe era favorable?

Siempre.

Durante un momento mantuvieron un silencio amigable, ambos miraban la llama de la vela, observaban c&#243;mo ca&#237;a la cera desde la mecha a la palmatoria. Cuando la cuarta gota de cera descend&#237;a por la vela, desliz&#225;ndose por la columna hasta endurecerse, Kate se volvi&#243; a Anthony y le dijo:

Estoy segura de que te sueno de un optimista inaguantable, pero creo que tiene que haber un plan general en la vida.

&#201;l se volvi&#243; y arque&#243; una ceja.

Al final, todo funciona en realidad -explic&#243;-. Yo perd&#237; a madre, pero gan&#233; a Mary. Y a una hermana a la que quiero con locura. Y

Un rel&#225;mpago ilumin&#243; la habitaci&#243;n. Kate se mordi&#243; el labio e intent&#243; obligarse a respirar de forma lenta y regular por la nariz. El trueno iba a llegar, pero estaba preparada y

La habitaci&#243;n se sacudi&#243; con el estruendo, pero fue capaz de mantener los ojos abiertos.

Solt&#243; una larga exhalaci&#243;n y se permiti&#243; una sonrisa de orgullo. No hab&#237;a sido tan dif&#237;cil. Desde luego que no hab&#237;a sido divertido pero tampoco algo imposible. Tal vez fuera la presencia tranquilizadora de Anthony junto a ella o simplemente ten&#237;a que ver con que la tormenta se alejaba, pero lo hab&#237;a superado sin que el coraz&#243;n le saltara del pecho.

&#191;Te encuentras bien? -pregunt&#243; Anthony.

Kate le mir&#243;, y algo en su interior se fundi&#243; al ver la mirada de inquietud en su rostro. Fuera lo que fuera lo que &#233;l hubiera hecho el pasado, por mucho que hubieran discutido y se hubieran peleado, en este momento, &#233;l de verdad se preocupaba por ella.

S&#237; -dijo, y oy&#243; la sorpresa en su voz pese a que no lo pretend&#237;a-. S&#237;, creo que s&#237;.

&#201;l le apret&#243; la mano.

&#191;Desde cu&#225;ndo has estado as&#237;?

&#191;Esta noche o en mi vida?

Las dos cosas.

Esta noche desde el primer trueno. Me pongo bastante nerviosa cuando empieza a llover, pero mientras no haya truenos y rel&#225;mpagos, lo aguanto bien. En s&#237; no es la lluvia lo que me trastorna, s&#243;lo el temor a que vaya a m&#225;s. -Trag&#243; saliva y se humedeci&#243; los labios secos antes de continuar-. En cuanto a la otra pregunta, no recuerdo ninguna &#233;poca en que las tormentas no me aterrorizaran. Creo que forma parte de m&#237;. Es bastante rid&#237;culo, lo s&#233;

No es rid&#237;culo -interrumpi&#243; &#233;l.

Es muy considerado que pienses as&#237; -dijo ella sonriendo medio avergonzada-, pero te equivocas. No hay nada m&#225;s rid&#237;culo que tener miedo a algo sin ning&#250;n motivo.

A veces -dijo Anthony con voz titubeante-, a veces nuestros temores responden a motivos que no sabemos explicar. A veces se trata de algo que sentimos en las entra&#241;as, algo que sabemos que es cierto, pero que a cualquier otra persona le parecer&#237;a rid&#237;culo.

Kate le mir&#243; fijamente, observ&#243; sus ojos oscuros iluminados por la vacilante luz de la vela, y contuvo el aliento al detectar un destello de dolor durante un breve segundo antes de que &#233;l apartara la mirada. Supo con cada fibra de su ser que no hablaba de algo intangible. Hablaba de sus propios temores, de algo muy espec&#237;fico que le obsesionaba a cada minuto del d&#237;a.

Algo sobre lo que no ten&#237;a ning&#250;n derecho a preguntar. Aunque lo deseaba -oh, cu&#225;nto lo deseaba-, deseaba que cuando &#233;l estuviera preparado para hacer frente a sus temores, ella pudiera estar ah&#237; para ayudarle.

Pero eso no iba a suceder. &#201;l iba a casarse con otra persona, tal vez la misma Edwina, y s&#243;lo su esposa tendr&#237;a derecho a hablarle de cuestiones tan personales.

Creo que tal vez ya estoy lista para regresar a mi habitaci&#243;n  dijo. De pronto era demasiado duro encontrarse en su presencia, demasiado doloroso saber que &#233;l le pertenecer&#237;a a alguien m&#225;s.

Lo labios de Anthony se curvaron formando una sonrisa juvenil.

&#191;Quieres decir que por fin puedo salir de debajo de esta mesa?

&#161;Oh, cielos! -Se peg&#243; una de las manos a la mejilla con expresi&#243;n avergonzada-. Lo siento tanto. Me temo que he olvidado hace rato d&#243;nde est&#225;bamos sentados. Debes de pensar que soy una tonta.

&#201;l neg&#243; con la cabeza, pero segu&#237;a sonriendo.

Una tonta, nunca, Kate Sheffield. Ni siquiera cuando pensaba que eras la criatura femenina m&#225;s insufrible del planeta, ten&#237;a dudas acerca de tu inteligencia.

Kate, que hab&#237;a empezado a salir de debajo de la mesa, se qued&#243; quieta.

Ahora mismo no s&#233; si debo sentirme halagada o insultada por esa afirmaci&#243;n.

Es probable que las dos cosas -admiti&#243; &#233;l-, pero en favor de la amistad, decidamos que es un halago.

Kate se volvi&#243; a mirarle. Era consciente de que presentaba una imagen peculiar all&#237; a cuatro patas, pero el momento parec&#237;a demasiado importante como para demorar aquella pregunta:

Entonces &#191;somos amigos? -pregunt&#243; en un susurro.

&#201;l asinti&#243; con la cabeza.

Es dif&#237;cil de creer, pero me parece que s&#237;.

Kate sonri&#243; y acept&#243; su mano para levantarse y quedarse de pie.

Me alegro. En realidad, en realidad no es usted el diablo yo hab&#237;a pensado.

Anthony alz&#243; una de sus cejas, y de pronto su rostro adopt&#243; una expresi&#243;n muy maliciosa.

Bien, tal vez lo sea -corrigi&#243; ella pensando que era posible que fuera el mujeriego y vividor que afirmaba el resto de la sociedad -. Pero es posible que tambi&#233;n sea una persona bastante agradable.

Agradable suena demasiado insulso -coment&#243; &#233;l con aire meditativo.

Agradable -dijo ella con &#233;nfasis- es agradable. Y teniendo en cuenta mi antigua opini&#243;n de ti, deber&#237;as estar encantado con el cumplido.

Anthony se ri&#243;.

Hay una cosa de ti, Kate Sheffield, que s&#237; que es cierta: nunca eres aburrida.

Aburrida suena demasiado insulso -repiti&#243;.

&#201;l sonri&#243; con gesto sincero, no la curva ir&#243;nica que empleaba en las funciones sociales sino algo aut&#233;ntico. De pronto Kate not&#243; un nudo en la garganta.

Me temo que no puedo acompa&#241;arte de regreso a tu habitaci&#243;n. Si alguien se topara con nosotros a esta hora

Kate hizo un gesto de asentimiento. Hab&#237;an forjado un amistad ins&#243;lita, pero no quer&#237;a que la obligaran a casarse con &#233;l, &#191;no era cierto? Y no hac&#237;a falta decir que &#233;l no quer&#237;a casarse con ella.

Anthony puso una mueca.

Especialmente teniendo en cuenta c&#243;mo vas vestida

Kate baj&#243; la vista y solt&#243; un resuello mientras se ajustaba un poco la bata. Hab&#237;a olvidado por completo que no iba vestida de forma apropiada. Era cierto que su ropa de noche no era atrevida ni reveladora, sobre todo su gruesa bata, pero no dejaba de ser ropa noche.

&#191;Te encontrar&#225;s bien? -le pregunt&#243; con voz suave-. A&#250;n llueve.

Kate se detuvo y escuch&#243; la lluvia, que hab&#237;a amainado y golpeaba con suavidad las ventanas.

Creo que ya ha pasado la tormenta.

&#201;l hizo un gesto de conformidad y se asom&#243; a mirar al pasillo.

Vac&#237;o -dijo.

Debo irme.

Anthony se hizo a un lado para dejarla pasar.

Ella se adelant&#243;, pero cuando lleg&#243; al umbral, se detuvo para volverse.

&#191;Lord Bridgerton?

Anthony -dijo &#233;l-. Ll&#225;mame Anthony. Creo que yo ya te he llamado Kate.

&#191;Ah s&#237;?

Cuando te encontr&#233;. -Hizo un adem&#225;n con la mano-. Creo que no o&#237;ste nada de lo que dije.

Probablemente est&#233;s en lo cierto, Anthony. -Sonri&#243; con vacilaci&#243;n. Su nombre sonaba extra&#241;o en su lengua.

&#201;l se inclin&#243; un poco hacia delante con una luz peculiar, casi maliciosa en sus ojos.

Kate -dijo &#233;l como respuesta.

S&#243;lo quer&#237;a decir gracias -dijo ella-. Por ayudarme esta noche. Yo -se aclar&#243; la garganta-. Habr&#237;a sido mucho m&#225;s dif&#237;cil sin ti.

No he hecho nada -dijo con aspereza.

No, lo has hecho todo. Y entonces, antes de que sintiera la tentaci&#243;n de quedarse, se apresur&#243; por el pasillo y luego continu&#243; por la escalera.



Cap&#237;tulo 13

Hay poco de lo que informar en Londres con tanta gente pasando unos d&#237;as en Kent, en la reuni&#243;n campestre de los Bridgerton. Esta Autora tan s&#243;lo puede imaginarse todos los chismes que pronto llegar&#225;n a la ciudad. &#191;Habr&#225; un esc&#225;ndalo, verdad? Siempre hay un esc&#225;ndalo en una reuni&#243;n campestre.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

4 de mayo de 1814


La ma&#241;ana siguiente era ese tipo de ma&#241;ana que por lo com&#250;n segu&#237;a a una tormenta violenta: clara y luminosa, pero con una buena h&#250;meda bruma que se pegaba fr&#237;a y refrescante a la piel.

Anthony no era consciente del clima pues hab&#237;a pasado la mayor parte de la noche contemplando la oscuridad y viendo tan s&#243;lo el rostro de Kate. Al final se hab&#237;a quedado dormido cuando los primeros rayos del amanecer tocaban el cielo. Para cuando se despert&#243; ya era m&#225;s de mediod&#237;a, pero no se sent&#237;a descansado. Su cuerpo estaba envuelto por una mezcla de agotamiento y energ&#237;a nerviosa. Le pesaban los p&#225;rpados y ten&#237;a los ojos inexpresivos en sus cuencas, pero no obstante los dedos no dejaban de tamborilear sobre la cama, se desplazaban hacia el borde como si ellos solos pudieran sacarle de all&#237; y ponerle en pie.

Pero cuando su est&#243;mago gimi&#243; con tal sonoridad que pudo jurar que el yeso del techo hab&#237;a temblado ante sus ojos, se levant&#243; tambaleante y se puso la bata. Con un fuerte bostezo, abriendo mucho la boca, se acerc&#243; hasta la ventana, no porque buscara algo o a alguien en particular, sino porque la vista era preferible a cualquier otra cosa que viera en su cuarto.

Y a&#250;n as&#237;, un cuarto de segundo antes de mirar abajo y contemplar el terreno, en cierto modo sab&#237;a lo que iba a ver.

Kate. Cruzando el c&#233;sped con lentitud, con mucha m&#225;s lentitud que en cualquier otra ocasi&#243;n anterior. Normalmente caminaba como si participara en una carrera.

Estaba demasiado alejada como para que le viera el rostro; distingu&#237;a una secci&#243;n del perfil, la curva de su mejilla. Y aun as&#237;, no pod&#237;a apartar los ojos de ella. Hab&#237;a tanta magia en su forma: una gracia extra&#241;a en la manera en que balanceaba el brazo mientras caminaba, un arte en la postura de sus hombros

Caminaba en direcci&#243;n al jard&#237;n, se percat&#243;.

Y supo que ten&#237;a que reunirse con ella.


El clima continu&#243; en aquel estado contradictorio durante la mayor parte del d&#237;a, dividiendo a los invitados a la reuni&#243;n campestre por la mitad entre los que insist&#237;an en que el brillante sol llamaba a participar en actividades al aire libre, y quienes evitaban la hierba mojada y el aire humedo para buscar el ambiente m&#225;s c&#225;lido y seco del sal&#243;n.

Kate se situaba claramente entre el primer grupo, aunque no estaba de humor para buscar compa&#241;&#237;a. El estado de su mente era demasiado reflexivo como para entablar conversaciones corteses con gente que apenas conoc&#237;a, as&#237; que se escabull&#243; una vez m&#225;s hasta los jardines espectaculares de lady Bridgerton y busc&#243; un lugar tranquilo en un banco pr&#243;ximo a la p&#233;rgola de rosas. La piedra estaba fr&#237;a y todav&#237;a un poco h&#250;meda debajo de su trasero, pero como no hab&#237;a dormido lo que se dice bien la noche anterior, se encontraba cansada y aquello era mejor que estar de pie.

Con un suspiro se percat&#243; de que se trataba casi del &#250;nico sitio donde pod&#237;a estar a solas. Si continuaba dentro de la casa, sin duda se ver&#237;a arrastrada a unirse al grupo de damas que charlaban en el sal&#243;n mientras les escrib&#237;an cartas a sus amigos y familiares, o a&#250;n peor, se ver&#237;a atrapada en el corro de las damas que se hab&#237;an retirado al invernadero para trabajar en sus bordados.

En cuanto a los entusiastas de las actividades al aire libre, tambi&#233;n se hab&#237;an dividido en dos grupos. Uno se hab&#237;a marchado al pueblo para hacer compras y ver las atracciones que pudieran encontrar all&#237;, y el otro hab&#237;a partido a dar un paseo hasta el lago. Puesto que Kate no ten&#237;a ning&#250;n inter&#233;s en comprar (y ya estaba bastante familiarizada con el lago), hab&#237;a evitado tambi&#233;n ambas compa&#241;&#237;as.

De ah&#237; su soledad en el jard&#237;n.

Permaneci&#243; sentada durante varios minutos, con la mirada perdida en el espacio, los ojos enfocados ciegamente en un capullo cerrado en un rosal pr&#243;ximo. Era agradable encontrarse a solas, sin tener que taparse la boca o disimular los sonoros ruidos so&#241;olientos que hac&#237;a cuando bostezaba. Era agradable estar a solas, donde nadie fuera a comentar las ojeras bajo sus ojos o su quietud poco com&#250;n o su poca conversacion.

Agradable era estar a solas all&#237;, poder sentarse e intentar aclarar su l&#237;o de pensamientos acerca del vizconde. Era una tarea sobrecogedora, que hubiera preferido posponer, pero a la que ten&#237;a que hacer frente.

Aunque en realidad no hab&#237;a mucho que aclarar. Porque todo lo que hab&#237;a sabido en los &#250;ltimos d&#237;as dirig&#237;a su conciencia en una &#250;nica y singular direcci&#243;n. Sab&#237;a que ya no pod&#237;a oponerse al cortejo de Edwina por parte de Bridgerton.

En los d&#237;as anteriores &#233;l hab&#237;a demostrado ser sensible, comprensivo y un hombre de principios. Incluso heroico, pens&#243; con un atisbo de sonrisa mientras se acordaba de la luz en los ojos de Pen&#233;lope Featherington cuando &#233;l la salv&#243; de las garras verbales de Crecida Cowper.

Sent&#237;a devoci&#243;n por su familia.

Hab&#237;a aprovechado su posici&#243;n social y su poder no para tratar a alguien con prepotencia sino para librar del insulto a otra persona.

La hab&#237;a ayudado a superar uno de sus ataques de p&#225;nico con una gentileza y sensibilidad que, analizado ahora con la mente despejada, la dejaba admirada.

Tal vez hubiera sido un mujeriego y un vividor -tal vez a&#250;n lo era- pero estaba claro que su conducta en ese sentido no era lo &#250;nico que le caracterizaba. Y la &#250;nica objeci&#243;n que ten&#237;a Kate para que &#233;l no se casara con Edwina era

Trag&#243; saliva dolorosamente. Ten&#237;a un nudo en la garganta tama&#241;o de una bala de ca&#241;&#243;n.

Porque en lo m&#225;s profundo de su coraz&#243;n, lo quer&#237;a para ella misma.

Pero eso era ego&#237;sta, y Kate se hab&#237;a pasado la vida intentando ser altruista, y sab&#237;a que nunca podr&#237;a pedir a Edwina que no se casara con Anthony por un motivo as&#237;. Si Edwina supiera que Kate estaba encaprichada m&#237;nimamente del vizconde, pondr&#237;a fin al cortejo. &#191;Y qu&#233; objeto tendr&#237;a aquello? Anthony encontrar&#237;a alguna otra candidata hermosa a la que seguir. En Londres hab&#237;a de sobras para escoger.

No es que &#233;l la fuera a cortejar en vez de a su hermana, as&#237; pues, &#191;qu&#233; ganaba impidiendo un enlace entre &#233;l y Edwina?

Nada aparte de la agon&#237;a de tener que verle casado con su propia hermana. Y eso se desvanecer&#237;a con el tiempo, &#191;verdad que s&#237;? Ten&#237;a que ser as&#237;; ella misma hab&#237;a dicho la noche anterior que el tiempo curaba todas las heridas. Aparte, lo m&#225;s probable era que le doliera lo mismo verle casado con alguna otra dama; la &#250;nica diferencia ser&#237;a que ella no tendr&#237;a que verle durante las festividades, bautizos y cosas por el estilo.

Kate solt&#243; un suspiro. Un suspiro largo, triste, cansino, que le dej&#243; sin aire los pulmones y los hombros hundidos, en una postura cada vez m&#225;s deca&#237;da.

Le dol&#237;a el coraz&#243;n.

Y entonces una voz llen&#243; sus o&#237;dos. Su voz, grave y suave, como un c&#225;lido remolino en torno a ella.

Santo cielo, qu&#233; aspecto tan serio.

Kate se levant&#243; de forma tan repentina que la parte posterior de sus piernas choc&#243; contra el borde del banco de piedra. Aquello le hizo perder el equilibrio y dar un traspi&#233;s.

Milord -exclam&#243;.

Los labios de Anthony formaron un esbozo de sonrisa.

Pens&#233; que tal vez te encontrar&#237;a aqu&#237;.

Kate abri&#243; los ojos al darse cuenta de que &#233;l la hab&#237;a buscado forma deliberada. Su coraz&#243;n tambi&#233;n empez&#243; a latir m&#225;s deprisa, pero al menos aquello era algo que pod&#237;a disimular.

Anthony ech&#243; una r&#225;pida ojeada al banco de piedra para indicarle que pod&#237;a volver a sentarse sin m&#225;s formalismos.

A decir verdad, te he visto desde mi ventana. Quer&#237;a asegurarme de que te sent&#237;as mejor -dijo con tranquilidad.

Kate se sent&#243;, la decepci&#243;n se apoder&#243; de su garganta. Tan s&#243;lo quer&#237;a ser cort&#233;s. Por supuesto s&#243;lo estaba siendo cort&#233;s. Qu&#233; tonter&#237;a por su parte so&#241;ar -aunque s&#243;lo fuera por un momento- que podr&#237;a haber algo m&#225;s. Por fin hab&#237;a acabado por comprender que &#233;l era una persona agradable, y cualquier persona agradable querr&#237;a asegurarse de que ella se encontraba mejor despu&#233;s de lo que hab&#237;a sucedido o la noche anterior.

As&#237; es -contest&#243;-. Mucho mejor. Gracias.

Aunque Bridgerton hubiera reparado en las frases vacilantes y entrecortadas de Kate, no mostr&#243; ninguna reacci&#243;n discernible.

Me alegro -contest&#243; mientras se sentaba al lado de ella-. He estado preocupado por ti buena parte de la noche.

El coraz&#243;n de Kate, que ya lat&#237;a demasiado deprisa, dio entonces un brinco.

&#191;Ah s&#237;?

Por supuesto. &#191;C&#243;mo pod&#237;a no estarlo?

Kate trag&#243; saliva. All&#237; estaba, otra vez, aquella cortes&#237;a infernal. Oh, no pon&#237;a en duda que su inter&#233;s y preocupaci&#243;n fueran reales y sinceros. Lo que le dol&#237;a era que respondieran a su amabilidad natural, no a un sentimiento especial por ella.

No es que hubiera esperado algo diferente. Pero de todos modos le resultaba imposible no sentir alguna esperanza.

Siento haberle molestado a esas horas de la noche -se disculp&#243; con voz suave, sobre todo porque pensaba que deb&#237;a dec&#237;rselo. La verdad era que se alegraba desesperadamente de que &#233;l hubiera estado all&#237;.

No seas tonta -dijo &#233;l enderez&#225;ndose un poco y clavando en ella una mirada bastante severa-. No te pod&#237;a imaginar sola durante toda la tormenta. Estoy contento de haber estado all&#237; para consolarte.

Normalmente aguanto sola las tormentas -admiti&#243; ella.

Anthony frunci&#243; el ce&#241;o.

&#191;Tu familia no te reconforta en esos momentos?

Ella adopt&#243; un aspecto un poco avergonzado para decir:

No saben que a&#250;n me dan miedo.

Bridgerton asinti&#243; con la cabeza.

Ya veo. Hay veces en que -Anthony hizo una pausa para aclararse la garganta, una t&#225;ctica para desviar la atenci&#243;n que empleaba con frecuencia cuando no estaba del todo seguro de lo que quer&#237;a decir-. Creo que te sentir&#237;as mejor si buscaras la ayuda de tu madre y tu hermana, pero s&#233; que -Se aclar&#243; la garganta una vez m&#225;s. Conoc&#237;a bien la extra&#241;a y singular sensaci&#243;n de querer a tu familia hasta la locura y por otro lado no sentirte capaz de compartir ellos los temores m&#225;s profundos e inextricables. Le produc&#237;a una sensaci&#243;n de aislamiento, de estar muy solo en medio de una multitud ruidosa y cordial-. S&#233; -repiti&#243; intentando mantener la voz firme y contenida- que a veces resulta de lo m&#225;s dif&#237;cil compartir los temores de uno con aquellos a quienes amas de un modo m&#225;s profundo.

Los ojos marrones de Kate, inteligentes, afectuosos e innegablemente perceptivos, se centraron en los de &#233;l durante una fracci&#243;n de segundo, y Anthony tuvo el ins&#243;lito pensamiento de que, de alg&#250;n modo, ella lo sab&#237;a todo de &#233;l, hasta el &#250;ltimo detalle: desde el momento de su nacimiento hasta su certidumbre acerca de su muerte prematura. En aquel instante parec&#237;a que ella, con su rostro inclinado hacia &#233;l y los labios algo separados, le conociera mejor que ninguna otra persona que hubiera caminado alguna vez sobre esta tierra.

Fue emocionante.

Pero m&#225;s que eso, era aterrador.

Eres un hombre muy sensato -coment&#243; ella en un susurro.

A Anthony le llev&#243; un momento recordar de qu&#233; hab&#237;an estado hablando. Ah, s&#237;, los miedos. Sab&#237;a de miedos. Intent&#243; quitar importancia a su cumplido con una risa.

La mayor parte del tiempo soy bastante disparatado.

Ella neg&#243; con la cabeza.

No. Creo que, como dice el refr&#225;n, has dado justo en el clavo. Por supuesto, no se lo voy a contar a Mary ni a Edwina. No quiero preocuparlas. -Se mordisque&#243; el labio durante un momento; un movimiento gracioso con los dientes que a &#233;l le result&#243; extra&#241;amente seductor-. Por supuesto -a&#241;adi&#243; ella-, para ser sincera, tengo que confesar que mis motivos no son del todo desinteresados. Sin duda parte de mis reparos tienen que ver con mi deseo de no mostrarles mi debilidad.

No es un pecado tan terrible -murmur&#243;.

En lo relativo a pecados, supongo que no -dijo Kate con una sonrisa-. Pero me atrever&#237;a a adivinar que t&#250; tambi&#233;n sufres del mismo defecto.

No dijo nada, s&#243;lo expres&#243; con la cabeza su conformidad.

Todos tenemos nuestro papel en la vida -continu&#243; ella- y el m&#237;o siempre ha sido ser fuerte y sensata. Esconderme debajo de la cama durante una tormenta el&#233;ctrica no es ninguna de las dos cosas.

Tu hermana -continu&#243; &#233;l con calma- es probable que sea mucho m&#225;s fuerte de lo que piensas.

Kate volvi&#243; la mirada al rostro de &#233;l. &#191;Intentaba decirle que se hab&#237;a enamorado de Edwina? Ya hab&#237;a halagado la belleza y elegancia de su hermana con anterioridad, pero nunca se hab&#237;a referido a su persona interior.

Kate estudi&#243; sus ojos todo lo que pudo, pero no encontr&#243; nada que le revelara sus verdaderos sentimientos.

No quer&#237;a dar a entender que no lo fuera -contest&#243; tras un instante-. Pero soy su hermana mayor. Siempre he tenido que ser fuerte para ella. Mientras que ella s&#243;lo ha tenido que ser fuerte para s&#237; misma. -Kate volvi&#243; a mirarle a los ojos y descubri&#243; que &#233;l la observaba con una atenci&#243;n peculiar, casi como si &#233;l pudiera ver por debajo de su piel, hasta el interior de su propia alma-. T&#250; tambi&#233;n eres el hermano mayor -dijo-. Estoy segura de que sabes a qu&#233; me refiero.

&#201;l asinti&#243; con la cabeza, con ojos que parec&#237;an divertidos y resignados a la vez.

Exactamente.

Kate le dedic&#243; una mirada que sirvi&#243; de respuesta, el tipo de mirada que se lanzaban las personas que hab&#237;an pasado por experiencias y trances similares. Y al tiempo que se sent&#237;a cada vez m&#225;s relajada a su lado, casi como si pudiera hundirse contra &#233;l y enterrarse en el calor de su cuerpo, supo que no pod&#237;a posponer su obligaci&#243;n m&#225;s tiempo.

Ten&#237;a que comunicarle que hab&#237;a retirado su oposici&#243;n a su relaci&#243;n con Edwina. No era justo que se lo guardara para ella, s&#243;lo porque quisiera quedarse con Anthony, aunque s&#243;lo fuera durante unos breves momentos perfectos justo ah&#237; en el jard&#237;n.

Respir&#243; hondo, enderez&#243; los hombros y se volvi&#243; hacia &#233;l.

Y &#233;l la mir&#243; con expectaci&#243;n. Era obvio, al fin y al cabo, que tenia algo que decir.

Los labios de Kate se separaron. Pero nada surgi&#243; de su boca.

&#191;S&#237;? -pregunt&#243; &#233;l con aspecto bastante divertido.

Milord -solt&#243; ella.

Anthony -le corrigi&#243; con afecto.

Anthony -repiti&#243; mientras se preguntaba por qu&#233; el uso de su nombre de pila hac&#237;a esto m&#225;s dif&#237;cil-. Necesito hablar de algo contigo.

&#201;l sonri&#243;.

Eso me parec&#237;a.

Los ojos de Kate parecieron ensimismarse de forma inexplicable en su pie derecho, que trazaba medialunas en el polvo del sendero.

Es mmm sobre Edwina.

Anthony arque&#243; las cejas y sigui&#243; con la mirada su pie, que hab&#237;a dejado ya las medialunas y ahora dibujaba l&#237;neas serpenteantes.

&#191;Sucede algo con tu hermana? -se interes&#243; con amabilidad.

Kate neg&#243; con la cabeza y volvi&#243; a alzar la vista.

No, en absoluto. Creo que se encuentra en el sal&#243;n, escribiendo una carta a nuestra prima de Somerset. A las damas les gusta hacer eso, ya sabes.

&#201;l pesta&#241;e&#243;.

&#191;Hacer qu&#233;?

Escribir cartas. No se me da bien lo de escribir cartas -continu&#243;, sus palabras sal&#237;an de un modo precipitado y peculiar- ya que rara vez tengo suficiente paciencia como para permanecer quieta sentada delante del escritorio el tiempo necesario para escribir toda una carta. Por no mencionar que mi estilo es desastroso. Pero la mayor&#237;a de damas pasan una buena parte del d&#237;a redactando misivas.

&#201;l intent&#243; no sonre&#237;r.

&#191;Quer&#237;as advertirme de que a tu hermana le gusta escribir cartas?

No, por supuesto que no -farfull&#243;-. S&#243;lo es que me has preguntado si estaba bien, y yo he contestado que, por supuesto, y te he contado d&#243;nde estaba, y luego hemos perdido por completo el hilo y

Anthony puso una mano sobre la suya, y consigui&#243; por fin interrumpirla.

&#191;Qu&#233; ten&#237;as que decirme, Kate?

La observ&#243; con inter&#233;s mientras enderezaba los hombros y apretaba la barbilla. Parec&#237;a que se estuviera preparando para una tarea horrible. Luego, con una gran frase apresurada, dijo:

S&#243;lo quer&#237;a que supieras que he retirado mis objeciones a tu petici&#243;n de mano de Edwina.

De pronto, Anthony sinti&#243; su pecho un poco hundido.

Ya veo -dijo, no porque entendiera, s&#243;lo porque ten&#237;a que decir algo.

Admito mis prejuicios contra usted -continu&#243; r&#225;pida- pero he podido conocerle desde mi llegada a Aubrey Hall, y con toda conciencia, no puedo permitir que siga pensando que iba a interponerme en su camino. No no ser&#237;a justo por mi parte.

Anthony se qued&#243; mir&#225;ndola, sin palabras. Hab&#237;a algo deprimente, se percat&#243; d&#233;bilmente, en el hecho de que ella aceptara que se casara con su hermana ya que hab&#237;a pasado la mayor parte de los dos &#250;ltimos d&#237;as combatiendo una necesidad imperiosa de besarla hasta dejarla sin sentido.

Por otro lado, &#191;no era eso lo que &#233;l quer&#237;a? Edwina ser&#237;a una esposa perfecta.

Kate no.

Edwina cumpl&#237;a con todos los criterios que &#233;l hab&#237;a establecido cuando decidi&#243; que por fin ya era hora de casarse.

Kate no.

Y desde luego no pod&#237;a coquetear con Kate si su intenci&#243;n era casarse con Edwina.

Le estaba brindando lo que &#233;l quer&#237;a, exactamente, se record&#243;, lo que &#233;l quer&#237;a: Edwina se casar&#237;a con &#233;l la semana pr&#243;xima con la bendici&#243;n de su hermana si as&#237; lo deseaban.

Entonces &#191;por qu&#233; diantres quer&#237;a cogerla por los hombros y sacudirla y sacudirla y sacudirla hasta que retirara cada una de aquellas fastidiosas palabras?

Era aquella chispa. Aquella maldita chispa que nunca parec&#237;a apagarse entre ellos. Aquel espantoso hormigueo de reconocimiento que le consum&#237;a cada vez que ella entraba en una habitaci&#243;n o tomaba aliento o mov&#237;a la punta del pie. Aquella desaz&#243;n de saber que &#233;l ser&#237;a capaz, si se daba la oportunidad, de amarla.

Que era lo que m&#225;s miedo le daba del mundo.

Tal vez lo &#250;nico a lo que ten&#237;a un miedo atroz.

Era ir&#243;nico, pero la muerte no era algo que le asustara. La muerte no asustaba a un hombre que estuviera solo. El m&#225;s all&#225; no infund&#237;a ning&#250;n terror cuando alguien hab&#237;a conseguido evitar los v&#237;nculos terrenales.

El amor era algo verdaderamente espectacular y sagrado. Anthony lo sab&#237;a. Lo hab&#237;a visto cada d&#237;a de su infancia, cada vez que sus padres se miraban o se tocaban la mano.

Pero el amor era el enemigo de un hombre que iba a morir. Era lo &#250;nico que pod&#237;a convertir el resto de a&#241;os en algo intolerable: saborear la dicha y saber que todo le iba a ser arrebatado. Y era probable que &#233;se fuera el motivo de que, cuando Anthony reaccion&#243; finalmente a las palabras de Kate, no la estrechara en sus brazos y la besara hasta dejarla sin sentido, no apretara sus labios contra su oreja y le quemara la piel con su aliento, para asegurarse de que entend&#237;a que estaba loco por ella, no por su hermana.

Nunca por su hermana.

En vez de eso, continu&#243; observ&#225;ndola sin inmutarse, con la mirada mucho m&#225;s serena que su coraz&#243;n, y dijo:

Me tranquiliza. -Pero lo dijo con la extra&#241;a sensaci&#243;n de que en realidad no se encontraba all&#237; sino que observaba toda la escena, nada m&#225;s que una farsa, la verdad, desde fuera de su cuerpo, pregunt&#225;ndose en todo momento qu&#233; diantres estaba pasando.

Ella sonri&#243; con debilidad y dijo:

Pensaba que te tranquilizar&#237;a saberlo.

Kate, yo

Ella nunca supo qu&#233; pretend&#237;a decir. Para ser francos, &#233;l no estaba en absoluto seguro de lo que iba a decir. Ni siquiera se hab&#237;a percatado de que iba a hablar hasta que su nombre surgi&#243; de sus labios.

Pero sus palabras permanecer&#237;an para siempre acalladas, porque en aquel momento lo oy&#243;.

Un zumbido grave. Un gemido, en realidad. Era el tipo de sonido que resultaba un tanto molesto a la mayor&#237;a de la gente. Para Anthony nada pod&#237;a ser m&#225;s aterrador.

No te muevas -dijo en un susurro ronco a causa del temor

Kate entrecerr&#243; los ojos y, por supuesto, se movi&#243;, intent&#243; volver la cabeza hacia &#233;l.

&#191;De qu&#233; hablas? &#191;Qu&#233; sucede?

Que no te muevas -repiti&#243;.

Kate desplaz&#243; la mirada a la izquierda, luego lo hizo su barbilla tan s&#243;lo medio cent&#237;metro.

&#161;Oh, s&#243;lo es una abeja! -Su rostro esboz&#243; una mueca de alivio y alz&#243; la mano para espantarla-. Por el amor de Dios, Anthony, no vuelvas a hacer eso. Por un momento me has asustado.

Anthony lanz&#243; su mano para coger la mu&#241;eca de Kate con una fuerza dolorosa.

He dicho que no te muevas -dijo entre dientes.

Anthony -respondi&#243; ella ri&#233;ndose-, es una abeja.

&#201;l la oblig&#243; a quedarse inm&#243;vil, la sujetaba con fuerza, incluso le hac&#237;a da&#241;o, y sus ojos no se apartaban en ning&#250;n momento de la asquerosa criatura, la observaban zumbando resuelta alrededor de la cabeza de Kate. Estaba paralizado de miedo, de furia y de algo m&#225;s que no pod&#237;a calificar con exactitud.

No es que no hubiera estado en contacto con abejas en los once a&#241;os transcurridos desde la muerte de su padre. Al fin y al cabo, no se pod&#237;a residir en Inglaterra y esperar evitarlas por completo.

Hasta ahora, de hecho, se hab&#237;a obligado a coquetear con ellas de un modo peculiar y fatalista. Siempre hab&#237;a sospechado que estaba condenado a seguir los pasos de su padre en todos los sentidos. Si un humilde insecto ten&#237;a que acabar con &#233;l, desde luego que &#233;l se mantendr&#237;a firme, sin ceder terreno. Iba a morir m&#225;s pronto o m&#225;s bien, m&#225;s pronto, pero no iba a escapar corriendo de un maldito bicho. Y por lo tanto, cuando alguna abeja aparec&#237;a volando, se re&#237;a, se burlaba, maldec&#237;a, la espantaba con la mano y la desafiaba a contraatacar.

Y nunca le hab&#237;an picado.

Pero al ver una volando tan cerca de Kate, roz&#225;ndole el pelo y pos&#225;ndose sobre las mangas de encaje del vestido, aquello era aterrador, le ten&#237;a casi hipnotizado. Su mente se desboc&#243; y se imagin&#243; el diminuto monstruo clavando su aguij&#243;n en su blanda piel, la vio a ella con problemas para respirar y cay&#233;ndose al suelo.

La vio aqu&#237; en Aubrey Hall, tendida en la misma cama que hab&#237;a servido de primer f&#233;retro a su padre.

Contin&#250;a quieta -le susurr&#243;-. Vamos a levantarnos despacio. Luego nos alejaremos andando poco a poco.

Anthony -dijo ella arrugando los ojos por la confusi&#243;n y la impaciencia-, &#191;qu&#233; te sucede?

&#201;l le tir&#243; de la mano en un intento de obligarla a levantarse, pero ella se resisti&#243;.

Es una abeja -dijo con voz exasperada-. Deja de comportarte de forma tan extra&#241;a. Por el amor de Dios, no va a matarme.

Sus palabras pesaron en el aire, casi como objetos s&#243;lidos, listas para estrellarse contra el suelo y hacerse a&#241;icos. Luego, finalmente, cuando Anthony not&#243; que su garganta se relajaba lo suficiente como para hablar, dijo con voz grave e intensa:

Podr&#237;a hacerlo.

Kate se qued&#243; paralizada, no porque tuviera intenci&#243;n de seguir sus &#243;rdenes sino porque algo en su aspecto, algo en sus ojos, la espant&#243; del todo. Parec&#237;a cambiado, pose&#237;do por alg&#250;n demonio desconocido.

Anthony -dijo con un tono de voz que esperaba que sonara firme y autoritario- su&#233;ltame la mu&#241;eca de inmediato.

Kate tir&#243;, pero &#233;l no afloj&#243;, y la abeja continu&#243; zumbando sin pausa a su alrededor.

&#161;Anthony! -exclam&#243;-. Para esto ahora

El resto de la frase se perdi&#243; mientras ella consegu&#237;a finalmente estirar la mano hasta soltarla de su agobiante asimiento. La repentina liberaci&#243;n hizo que perdiera el equilibrio: sacudi&#243; los brazos como aspas y la parte interior del codo propin&#243; un golpe a la abeja, que solt&#243; un sonoro y furioso zumbido cuando la fuerza del batacazo la envi&#243; por el espacio, arroj&#225;ndola sobre la franja de piel desnuda situada sobre el corpi&#241;o ribeteado de encaje de su vestido de tarde.

Oh, por el amor de &#161;Uaaa! -Kate solt&#243; un aullido mientras la abeja, sin duda enfurecida por el maltrato, hund&#237;a el aguij&#243;n en su carne-. Oh maldici&#243;n -jur&#243; ella, abandonando cualquier pretensi&#243;n de hablar con propiedad. S&#243;lo era el aguij&#243;n de una abeja, por supuesto, nada que no hubiera padecido en el pasado, pero, pu&#241;etas, dol&#237;a  Oh, maldita sea -refunfu&#241;&#243; mientras empujaba la barbilla contra el pecho para poder mirar y obtener una vista mejor de la marca roja que empezaba a hincharse junto al ribete del corpi&#241;o-. Ahora tendr&#233; que ir a la casa a por un ung&#252;ento, y acabar&#233; poni&#233;ndome perdida. -Con un resoplido de desd&#233;n, retir&#243; del vestido la carcasa muerta de la abeja mientras mascullaba-: Bueno, al menos est&#225; muerta, la muy incordiante. Probablemente es la &#250;nica justicia del

Fue entonces cuando alz&#243; la vista y descubri&#243; el rostro de Anthony. Se hab&#237;a quedado blanco. No p&#225;lido, ni siquiera sin color, sino blanco.

Oh, Dios mio -susurr&#243; &#233;l, y lo m&#225;s extra&#241;o era que sus labios ni siquiera se mov&#237;an-. Oh, Dios m&#237;o.

&#191;Anthony?  pregunt&#243; inclin&#225;ndose hacia delante y olvidando por un instante la dolorosa picadura en su pecho -. Anthony, &#191;qu&#233; sucede?

Fuera cual fuera el trance en que se encontrara, de pronto reaccion&#243;, y salt&#243; hacia delante, con una mano la cogi&#243; con brusquedad por los hombros mientras con la otra forcejeaba con el corpi&#241;o del vestido para retirarlo hacia abajo y despejar la zona de la herida.

&#161;Milord!  chill&#243; Kate -. &#161;Para!

Bridgerton no dijo nada, pero su respiraci&#243;n era entrecortada y r&#225;pida mientras la sujetaba contra el respaldo del banco, sosteniendo el vestido hacia abajo, no tanto como para revelar su seno, pero ciertamente m&#225;s abajo de lo que permit&#237;a la decencia.

&#161;Anthony! -intent&#243; de nuevo, con la esperanza de que si usaba su nombre de pila tal vez captara su atenci&#243;n. &#201;ste no era el hombre que conoc&#237;a; no era el que hab&#237;a estado sentado a su lado minutos antes. Estaba enloquecido y hac&#237;a caso omiso de sus protestas.

&#191;Vas a callarte? -dijo entre dientes, sin alzar la vista ni un solo momento. Ten&#237;a los ojos fijos en el c&#237;rculo rojo e hinchado de su pecho y, con manos temblorosas, procedi&#243; a arrancar el aguij&#243;n de la piel.

&#161;Anthony, estoy bien! -insisti&#243;-. Que no

Solt&#243; un jadeo. Hab&#237;a movido levemente una de sus manos mientras empleaba la otra para sacar un pa&#241;uelo que ten&#237;a en el bolsillo y ahora le cog&#237;a todo el seno sin demasiada delicadeza.

Anthony, &#191;qu&#233; est&#225;s haciendo? -Intent&#243; cogerle la mano para que parara aquello, pero &#233;l ten&#237;a mucha m&#225;s fuerza.

Y la sujet&#243; a&#250;n con m&#225;s fuerza contra el respaldo del banco, con la palma apretada contra su pecho.

&#161;Est&#225;te quieta! -ladr&#243;, luego cogi&#243; el pa&#241;uelo y empez&#243; a apretar contra la picadura hinchada.

&#191;Qu&#233; est&#225;s haciendo? -pregunt&#243; Kate, a&#250;n intentando escabullirse.

&#201;l no levant&#243; la vista.

Extraer el veneno.

&#191;Hay veneno?

Debe de haberlo -mascull&#243;-. Tiene que haberlo. Algo te est&#225; matando.

Kate se qued&#243; boquiabierta.

&#191;Que algo me est&#225; matando? &#191;Est&#225;s loco? &#161;Nada me est&#225; matando! Es una picadura de abeja.

Pero &#233;l no le hizo el menor caso, estaba demasiado concentrado en la tarea autoasignada de curar la herida.

Anthony -dijo con voz apaciguadora en un intento de razonar con &#233;l-. Agradezco tu inquietud, pero me han picado abejas al menos media docena de veces y

A &#233;l tambi&#233;n le hab&#237;an picado antes -interrumpi&#243;.

Algo en su voz le provoc&#243; un escalofr&#237;o que recorri&#243; toda su columna.

&#191;A qui&#233;n? -pregunt&#243; en un susurro.

&#201;l apret&#243; con m&#225;s firmeza la hinchaz&#243;n y sec&#243; con unos toques el l&#237;quido claro que supuraba de la picadura.

A mi padre -dijo con tono rotundo-. Y muri&#243;.

A Kate le costaba creer aquello.

&#191;Una abeja?

S&#237;, una abeja -respondi&#243; con brusquedad-. &#191;No me escuchas?

Anthony, una abeja no puede matar a un hombre.

&#201;l se detuvo de hecho durante un breve instante para dirigirle una r&#225;pida mirada. Una mirada dura, obsesiva.

Te aseguro que puede -dijo con brusquedad.

Kate no pod&#237;a creer que hablara en serio, pero tampoco pensaba que estuviera mintiendo, por lo tanto permaneci&#243; quieta durante un momento. Reconoc&#237;a que la necesidad que &#233;l sent&#237;a de tratar la picadura de abeja era muy superior a su necesidad de escabullirse de sus cuidados.

Sigue hinchada -balbuce&#243; mientras apretaba con m&#225;s fuerza el pa&#241;uelo-. Me parece que no lo he sacado todo.

Estoy segura de que no me va a pasar nada -dijo con amabilidad, su ira se estaba convirtiendo casi en una preocupaci&#243;n maternal. &#201;l ten&#237;a la frente arrugada por la concentraci&#243;n, y sus movimientos a&#250;n denotaban una energ&#237;a fren&#233;tica. Estaba agarrotado de miedo, se percat&#243; Kate, temeroso de que ella se quedara muerta all&#237; mismo en el banco del jard&#237;n, derribada por una diminuta abeja.

Parec&#237;a incomprensible, pero no obstante era cierto.

Anthony sacudi&#243; la cabeza.

No es suficiente -dijo con voz ronca-. Tengo que sacarlo del todo.

Anthony, yo &#191;Qu&#233; haces?

Le hab&#237;a echado hacia atr&#225;s la barbilla, y ahora acercaba su cabeza, reduc&#237;a la distancia que les separaba casi como si tuviera intenci&#243;n de besarla.

Voy a tener que succionar el veneno -dijo con aire grave-. Permanece quieta.

Anthony -chill&#243; ella-. No puedes -dijo entre jadeos, incapaz por completo de finalizar la frase una vez sinti&#243; que sus labios se apoyaban en su piel y aplicaban una presi&#243;n suave, inexorable, que tiraba de ella hacia su boca. Kate no sab&#237;a c&#243;mo responder, no sab&#237;a si apartarle o atraerle hacia s&#237;.

Pero al final se qued&#243; paralizada. Porque cuando alz&#243; la cabeza y mir&#243; por encima del hombro, descubri&#243; a un grupo de tres mujeres que les observaban con la misma expresi&#243;n escandalizada.

Mary.

Lady Bridgerton.

Y la se&#241;ora Featherington, posiblemente la mayor chismosa de la aristocracia londinense.

Y Kate supo, sin asomo de duda, que su vida nunca volver&#237;a a ser igual.



Cap&#237;tulo 14

Y si el esc&#225;ndalo salta en la reuni&#243;n campestre de lady Bridgerton, aquellos de nosotros que nos hemos quedado en Londres podemos estar por completo seguros de que todas y cada una de las excitantes noticias alcanzar&#225;n nuestros tiernos o&#237;dos a la mayor brevedad. Con tantas chismosas reconocidas all&#237; presentes, todos nosotros tenemos garantizado un informe completo y detallado.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

4 de mayo de 1814


Durante una fracci&#243;n de segundo, todo el mundo permaneci&#243; paralizado como si aquello fuera un retablo dram&#225;tico. Kate mir&#243; a las tres matronas llena de consternaci&#243;n. Ellas la miraban a su vez con absoluto horror.

Y Anthony continuaba empe&#241;ado en extraer el veneno de la picadura de abeja de Kate, ajeno por completo al hecho de tener p&#250;blico.

Del quinteto, Kate fue la primera en encontrar la voz, y la fuerza para hablar. Empujando a Anthony por el hombro con toda su energ&#237;a, solt&#243; un grito vehemente:

&#161;Basta!

Anthony, del todo desprevenido, result&#243; sorprendentemente f&#225;cil de apartar y aterriz&#243; en el suelo sobre su trasero, con la mirada a&#250;n llameante en su empe&#241;o de salvarla de lo que &#233;l percib&#237;a como un destino mortal.

&#191;Anthony? -dijo lady Bridgerton con un jadeo. Pronunci&#243; el nombre de su hijo con voz temblorosa, como si le costara creer todo lo que estaba viendo.

&#201;l se volvio.

&#191;Madre?

Anthony, &#191;qu&#233; estabas haciendo?

Le ha picado una abeja -dijo con expresi&#243;n grave.

Me encuentro bien -insisti&#243; Kate, luego tir&#243; de su vestido hacia arriba-. Ya le he dicho que me encontraba bien, pero no quer&#237;a escucharme.

Los ojos de lady Bridgerton se empa&#241;aron pues ella s&#237; comprend&#237;a la situaci&#243;n.

Ya veo -dijo con voz baja y triste, y Anthony supo lo que ve&#237;a. Tal vez ella fuera la &#250;nica persona capaz de hacerlo.

Kate -dijo Mary por fin, encontrando dificultades para articular palabra-, tiene los labios sobre tu sobre tu

Sobre su pecho -concluy&#243; la se&#241;ora Featherington servicial con los brazos doblados sobre su amplio seno. Un ce&#241;o de desaprobaci&#243;n marcaba su rostro, pero estaba claro que se estaba divirtiendo de lo lindo.

&#161;No es eso! -exclam&#243; Kate mientras se esforzaba por levantarse, lo cual no era una tarea f&#225;cil puesto que Anthony hab&#237;a aterrizado sobre uno de sus pies cuando ella le apart&#243; del banco-. &#161;Me ha picado justo aqu&#237;! -Con un gesto impetuoso, se&#241;al&#243; con el dedo la se&#241;al roja, a&#250;n hinchada, sobre la fina piel que cubr&#237;a su clav&#237;cula.

Las tres mujeres mayores miraron con fijeza la picadura, y su piel adquiri&#243; tambi&#233;n id&#233;nticos sonrojos de un d&#233;bil carmes&#237;.

&#161;No est&#225; tan cerca de mi pecho, desde luego que no! -protest&#243; Kate, demasiado horrorizada por el cariz de la conversaci&#243;n como para sentirse azorada por emplear aquel lenguaje bastante anat&#243;mico.

No est&#225; lejos -indic&#243; la se&#241;ora Featherington.

&#191;Nadie va a callarla? -solt&#243; Anthony.

&#161;Vaya! -La se&#241;ora Featherington se enfurru&#241;&#243;-. &#161;Si yo nunca!

No -replic&#243; Anthony-. Usted siempre.

&#191;Qu&#233; quiere decir con eso? -quiso saber la se&#241;ora Featherington dando un codazo a lady Bridgerton en el brazo. Al ver que la vizcondesa no contestaba se volvi&#243; a Mary y repiti&#243; la pregunta.

Pero Mary s&#243;lo ten&#237;a ojos para su hija.

Kate -orden&#243;-, ven aqu&#237; al instante.

Su hija, diligente, se fue a su lado.

&#191;Bien?  pregunt&#243; la se&#241;ora Featherington -. &#191;Qu&#233; vamos a hacer?

Cuatro pares de ojos se volvieron hacia ella llenos de incredulidad.

&#191;Vamos? -pregunt&#243; con voz d&#233;bil Kate.

No consigo entender qu&#233; tiene usted que decir en este asunto  replic&#243; Anthony.

La se&#241;ora Featherington se limit&#243; a soltar un sonoro resoplido nasal lleno de desd&#233;n.

Tiene que casarse con la muchacha -anuncio.

&#191;Qu&#233;? -La palabra desgarr&#243; la garganta de Kate-. Tiene que haberse vuelto loca.

Debo de ser la &#250;nica sensata en este jard&#237;n, eso creo yo -dijo con tono oficioso la se&#241;ora Featherington-. Caray, muchacha, ten&#237;a su boca en tus pechitos, y todas lo hemos visto.

&#161;No es as&#237;!  gimi&#243; Kat e-. Me ha picado una abeja. &#161;Una abeja!

Portia -intervino lady Bridgerton-, no creo que haga falta usar un lenguaje tan gr&#225;fico.

En este momento la delicadeza tiene poco sentido  contest&#243; la se&#241;ora Featherington-. Lo describamos como lo describamos, va a constituir un bonito chismorreo. El soltero m&#225;s empedernido de toda la aristocracia, derrocado por una abeja. Tengo que decir, milord, que no me hab&#237;a imaginado nada as&#237;.

No va a haber ning&#250;n chismorreo -gru&#241;&#243; Anthony mientras se acercaba a ella con aire amenazador- porque nadie va a decir una sola palabra. No permitir&#233; que se mancille el buen nombre de la se&#241;orita Sheffield.

A la se&#241;ora Featherington se le salieron los ojos de las &#243;rbitas, pues no daba cr&#233;dito a lo que acababa de o&#237;r.

&#191;Cree que podr&#225; impedir que se hable de esto?

Yo no voy a decir nada, y dudo bastante que la se&#241;orita Sheffield vaya hacerlo -manifest&#243; mientras se plantaba las manos en las caderas y fulminaba a la matrona con la mirada. Era el tipo de mirada con la que consegu&#237;a que cualquier hombre hecho y derecho se pusiera de rodillas, pero la se&#241;ora Featherington o bien era inmune a ella o era est&#250;pida, de modo que Bridgerton tuvo que continuar-. Lo cual nos deja con nuestras respectivas madres, quienes por l&#243;gica tienen un inter&#233;s personal en proteger nuestras reputaciones. Lo cual la deja a usted, se&#241;ora Featherington, como &#250;nico miembro de este reducido e &#237;ntimo grupo que podr&#237;a preferir ser una verdulera vocinglera y chismosa.

La se&#241;ora Featherington se puso roja como un tomate.

Cualquiera podr&#237;a haber sido testigo desde la casa -dijo con amargura, resisti&#233;ndose sin duda a perder una pieza tan excelente de cotilleo. La agasajar&#237;an durante todo un mes por ser la &#250;nica testigo de un esc&#225;ndalo as&#237;. Es decir, la &#250;nica testigo que pod&#237;a hablar.

Lady Bridgerton lanz&#243; una r&#225;pida mirada a la casa mientras su rostro empalidec&#237;a.

Tiene raz&#243;n, Anthony -dijo-. Estabais a plena vista del ala de invitados.

Fue una abeja. -Kate pr&#225;cticamente gimi&#243;-. &#161;Nada m&#225;s que una abeja!

Su arrebato s&#243;lo encontr&#243; silencio. Desplaz&#243; la mirada de Mary a lady Bridgerton; ambas la observaban con expresiones que oscilaban entre la preocupaci&#243;n, la amabilidad y la l&#225;stima. Luego mir&#243; a Anthony, cuya expresi&#243;n era dura, callada e ilegible.

Kate cerr&#243; los ojos con amargura. No era as&#237; como se supon&#237;a que tendr&#237;a que suceder. Aunque le hab&#237;a dicho a Anthony que daba visto bueno a su boda con su hermana, en secreto lo que deseaba era que fuera para ella, pero no de este modo.

Oh, Dios bendito, de este modo no. No de manera que &#233;l se sintiera atrapado. No de manera que &#233;l tuviera que pasar el resto de su vida mir&#225;ndola y deseando que fuera otra persona.

&#191;Anthony? -dijo en un susurro. Tal vez si hablaban, tal vez si &#233;l la miraba, Kate pudiera deducir lo que estaba pensando.

Nos casaremos la semana que viene -manifest&#243;. Su voz sonaba firme y clara, pero por otro lado carente de toda emoci&#243;n.

&#161;Oh, bien!  dijo lady Bridgerton con gran alivio y se cogi&#243; ambas manos -. La se&#241;ora Sheffield y yo comenzaremos de inmediato con los preparativos.

Anthony -volvi&#243; a susurrar Kate, esta vez con m&#225;s apremio -, &#191;est&#225;s seguro de lo que dices? -Le cogi&#243; del brazo e intent&#243; apartarle de las matronas. S&#243;lo gan&#243; unos pocos cent&#237;metros, pero al menos ahora no estaban de cara a ellas.

Bridgerton la mir&#243; con ojos implacables.

Nos casaremos -dijo sencillamente, con la voz del arist&#243;crata consumado, sin tolerar ninguna protesta y esperando ser obedecido-. No podemos hacer otra cosa.

Pero t&#250; no quieres casarte conmigo -repuso ella. Aquella frase consigui&#243; que Anthony arqueara una ceja.

&#191;Y t&#250; quieres casarte conmigo?

Ella no dijo nada. No pod&#237;a decir nada, no si quer&#237;a mantener una m&#237;nima part&#237;cula de orgullo.

Imagino que nos llevaremos lo suficientemente bien -continu&#243; &#233;l, su expresi&#243;n se suaviz&#243; un poco-. Nos hemos hecho amigos en cierto modo, despu&#233;s de todo. Eso es m&#225;s de lo que la mayor&#237;a de hombres y mujeres tienen al iniciar una uni&#243;n.

No es posible que quieras esto -insisti&#243; ella-. Quer&#237;as casarte con Edwina. &#191;Qu&#233; le vas a decir a Edwina?

Se cruz&#243; de brazos.

Nunca le he hecho ninguna promesa a Edwina. E imagino que le dir&#233; que nos hemos enamorado, as&#237; de sencillo.

Kate not&#243; que sus ojos se entornaban sin ella pretenderlo.

Nunca va a cre&#233;rselo.

&#201;l se encogi&#243; de hombros.

Entonces d&#237;le la verdad. Que te ha picado una abeja, y que yo intentaba ayudarte, y que nos atraparon en una postura comprometida. D&#237;le lo que quieras. Es tu hermana.

Kate se dej&#243; caer otra vez sobre el banco de piedra con un suspiro.

Nadie va a creerse que quieras casarte conmigo -concluy&#243;-. Todo el mundo pensar&#225; que te he atrapado. -Anthony lanz&#243; una mirada significativa a las tres mujeres, quienes continuaban observ&#225;ndoles con sumo inter&#233;s. Tras un &#191;Nos disculpan?, tanto su madre como la de Kate retrocedieron alg&#250;n metro y se dieron la vuelta para facilitarles cierta intimidad. Al ver que la se&#241;ora Featherington no segu&#237;a su ejemplo de inmediato, Violet se acerc&#243; para cogerla del brazo y casi se lo desencaja al hacerlo.

Anthony, tras sentarse al lado de Kate, dijo:

Poco podemos hacer para impedir que la gente hable, sobre todo con Portia Featherington como testigo. No conf&#237;o en que esa mujer mantenga la boca cerrada m&#225;s de lo que tarde en regresar a la casa.  Se reclin&#243; un poco hacia atr&#225;s y apoy&#243; el tobillo izquierdo sobre la rodilla derecha-. O sea, que tambi&#233;n podemos intentar que salga lo mejor posible. Tengo que casarme este a&#241;o

&#191;Por qu&#233;?

&#191;Por qu&#233;, qu&#233;?

&#191;Por qu&#233; tienes que casarte este a&#241;o?

&#201;l hizo una pausa. En realidad no hab&#237;a una respuesta para esa pregunta. De modo que dijo:

Porque lo hab&#237;a decidido as&#237;, y eso ya es suficiente motivo para m&#237;. En cuanto a ti, tienes que casarte alg&#250;n d&#237;a

Ella le interrumpi&#243; otra vez.

Para ser sincera, ya ten&#237;a bastante asumido que no lo har&#237;a.

Anthony sinti&#243; que sus m&#250;sculos entraban en tensi&#243;n, le llev&#243; varios segundos percatarse de que lo que sent&#237;a era rabia.

&#191;Pensabas vivir como una solterona?

Kate hizo un gesto de asentimiento, con ojos inocentes y francos al mismo tiempo.

Parec&#237;a sin duda una posibilidad, s&#237;.

Anthony permaneci&#243; quieto durante varios segundos mientras pensaba que le gustar&#237;a asesinar a todos esos hombres y mujeres que la hab&#237;an comparado con Edwina y hab&#237;an pensado que no estaba a la altura. En realidad, Kate no ten&#237;a ni idea de que pod&#237;a ser atractiva y deseable por derecho propio.

Cuando la se&#241;ora Featherington anunci&#243; que deb&#237;an casarse, su reacci&#243;n inicial hab&#237;a sido la misma que la de Kate: horror absoluto. Por no mencionar que su orgullo se hab&#237;a sentido tocado en cierto sentido. A ning&#250;n hombre le gusta verse obligado a casarse, y era en especial mortificante que lo que le obligara fuera una abeja.

Pero mientras permanec&#237;a ah&#237; observando a Kate aullando sus protestas (no la m&#225;s halagadora de las reacciones, pens&#243;), le inud&#243; una sensaci&#243;n de satisfacci&#243;n.

La deseaba.

La deseaba con desesperaci&#243;n.

Ni en un mill&#243;n de a&#241;os se permitir&#237;a elegirla a ella como esposa. Era demasiado peligrosa, en exceso, para su paz mental.

Pero el destino hab&#237;a intervenido y ahora parec&#237;a que ten&#237;a que casarse con ella bien, ten&#237;a la impresi&#243;n de que no iba a servir de mucho armar un alboroto. Hab&#237;a destinos peores que casarse con una mujer inteligente, entretenida, a quien encima deseaba las veinticuatro horas del d&#237;a.

Lo &#250;nico que ten&#237;a que hacer era asegurarse de que no se enamoraba de ella. Lo cual no ten&#237;a que ser imposible, &#191;verdad que no? Dios sab&#237;a que le volv&#237;a loco la mitad de las veces con sus ri&#241;as incesantes. Pero podr&#237;a tener un matrimonio agradable con Kate. Disfrutar&#237;a de su amistad y disfrutar&#237;a de su cuerpo, y eso ser&#237;a todo. No hab&#237;a por qu&#233; ir m&#225;s al fondo.

Y no pod&#237;a haber so&#241;ado con una mujer mejor como madre de sus hijos cuando &#233;l faltara. Lo cierto era que deb&#237;a valorar aquello en su justa medida.

Funcionar&#225; -dijo con gran autoridad-. Ya ver&#225;s.

Kate le miraba con vacilaci&#243;n, pero hizo un gesto afirmativo. Por supuesto, poco m&#225;s pod&#237;a hacer. La peor chismosa de Londres acababa de atraparla con la boca de un hombre sobre su pecho. Si &#233;l no hubiera hecho aquel ofrecimiento de matrimonio, habr&#237;a perdido el buen nombre para siempre.

Y si se negaba a casarse con &#233;l bien, entonces estar&#237;a condenada como mujer perdida y como idiota.

Anthony se levant&#243; de forma repentina.

&#161;Madre!  ladr&#243; y dej&#243; a Kate en el banco mientras se acercaba a lady Bridgerton -. Mi prometida y yo deseamos un poco de intimidad aqu&#237; en el jard&#237;n.

Por supuesto -murmur&#243; la vizcondesa.

&#191;Le parece eso prudente? -pregunt&#243; la se&#241;ora Featherington.

Anthony se adelant&#243;, acerc&#243; mucho la boca al o&#237;do de su madre y susurr&#243;:

Si no te la llevas de mi presencia en los siguientes segundos, la asesino aqu&#237; mismo.

Lady Bridgerton se atragant&#243; con una risa y asinti&#243; con la cabeza. Al final consigui&#243; decir:

Por supuesto.

En menos de un minuto, Anthony y Kate estaban a solas en el jard&#237;n.

Anthony se volvi&#243; para mirarla; Kate se hab&#237;a levantado y hab&#237;a dado unos pocos pasos hacia &#233;l.

Creo -murmur&#243; Bridgerton, y enlaz&#243; suavemente su brazo con el de ella- que deber&#237;amos considerar retirarnos de la vista de la casa.

Su paso era largo y resuelto, y Kate dio alg&#250;n traspi&#233;s mientras intentaba encontrar el paso y situarse a su altura.

Milord -pregunt&#243; apresur&#225;ndose a su lado-, &#191;te parece de verdad prudente?

Suena como la se&#241;ora Featherington -coment&#243; sin aminorar la marcha ni un momento.

Dios me libre -musit&#243; Kate-, pero mantengo la pregunta.

S&#237;, pienso que es del todo prudente -respondi&#243;, y la meti&#243; en una glorieta. Ten&#237;a las paredes parcialmente abiertas para dejar pasar el aire, pero estaba rodeada de lilosque ofrec&#237;an una intimidad considerable.

Pero

&#201;l sonri&#243;. Una sonrisa lenta.

&#191;Sabes que discutes demasiado?

&#191;Me has tra&#237;do aqu&#237; para decirme eso?

No, para eso no -dijo arrastrando las palabras-. Te he tra&#237;do aqu&#237; para hacer esto.

Y entonces, antes de que Kate tuviera ocasi&#243;n de pronunciar una sola palabra, antes de que tan siquiera tuviera ocasi&#243;n de coger aliento, su boca descendi&#243; y captur&#243; la de ella con un beso hambriento y abrasador. Sus labios eran voraces, tomaban todo lo que ten&#237;an que dar y luego ped&#237;an a&#250;n m&#225;s. El fuego candente ardi&#243; y chisporrote&#243; en el interior de Kate con m&#225;s ardor que aquella noche en el estudio, diez veces m&#225;s.

Se estaba fundiendo. Dios santo, se estaba fundiendo y quer&#237;a mucho m&#225;s.

No deber&#237;as hacerme esto -susurr&#243; pegada a su o&#237;do-. No deber&#237;as. Todo en ti es totalmente inapropiado. Y no obstante

Kate solt&#233; un jadeo cuando las manos de Anthony la sorprendieron por la espalda para atraerla con brusquedad contra su erecci&#243;n  &#191;Lo ves?  dijo con voz entrecortada mientras mov&#237;a sus labios sobre la mejilla de Kate -. &#191;Lo sientes? -Se ri&#243; con voz ronca, con un extra&#241;o sonido burl&#243;n-. &#191;Ya lo entiendes? -La estruj&#243; sin piedad luego mordisque&#243; la tierna piel de su oreja-. Por supuesto que no.

Kate sinti&#243; que se escurr&#237;a contra &#233;l. La piel empezaba a arderle, y los brazos traidores de Anthony no dejaban de escabullirse hacia arriba y alrededor de su cuello. Estaba avivando un fuego dentro ella, algo que ni siquiera sab&#237;a c&#243;mo controlar. Estaba pose&#237;da por una necesidad primitiva, algo abrasador, fundido, que s&#243;lo necesitaba el contacto de la piel de Anthony contra la de ella.

Le deseaba. Oh, cu&#225;nto le deseaba. No deber&#237;a desearle, no deber&#237;a desear a este hombre que se casaba con ella por todas las razones equivocadas.

Y no obstante le deseaba con una desesperaci&#243;n que la dejaba sin aliento.

No estaba bien, no estaba nada bien. Ten&#237;a graves dudas acerca de este matrimonio y sab&#237;a que deb&#237;a mantener la cabeza despejada. Continu&#243; record&#225;ndoselo a s&#237; misma, pero eso no impidi&#243; que sus labios se separaran para permitirle la entrada a &#233;l, ni que su propia lengua saliera con timidez para saborear la comisura de su boca.

Y el deseo que se iba acumulando en su vientre -sin duda eso ten&#237;a que ser esta sensaci&#243;n extra&#241;a, aquel remolino de picor- se hac&#237;a cada vez m&#225;s intenso.

&#191;Soy una persona tan terrible? -susurr&#243; ella, m&#225;s para sus propios o&#237;dos que para los de &#233;l-. &#191;Esto significa que estoy perdida?

Pero &#233;l la oy&#243;, y la respuesta son&#243; ardiente y h&#250;meda contra la piel de su mejilla.

No.

Anthony se desplaz&#243; hasta su oreja y la oblig&#243; a o&#237;r m&#225;s claramente.

No.

Luego viaj&#243; hasta sus labios y la oblig&#243; a tragar aquella palabra.

No.

Ella sinti&#243; que la cabeza se le ca&#237;a hacia atr&#225;s. La voz de &#233;l era grave y seductora, hac&#237;a que Kate se sintiera casi como si hubiera nacido para este momento.

Eres perfecta -le susurr&#243; al mismo tiempo que mov&#237;a sus grandes manos con apremio sobre su cuerpo. Dej&#243; una sobre su cintura mientras la otra la sub&#237;a hacia la suave prominencia de su pecho-. En este preciso lugar, en este preciso momento, aqu&#237; y ahora, en este jard&#237;n, eres perfecta.

Kate encontr&#243; algo perturbador en sus palabras, como si intentara decirle -y tal vez tambi&#233;n a s&#237; mismo- que tal vez no fuera tan perfecta ma&#241;ana, y menos que al d&#237;a siguiente. Pero sus labios y manos eran convincentes, y Kate expuls&#243; aquellos pensamientos desagradables de su cabeza y opt&#243; por deleitarse en la dicha embriagadora del momento.

Se sent&#237;a hermosa. Se sent&#237;a perfecta. Y justo ah&#237;, justo entonces no pudo evitar adorar al hombre que la hac&#237;a sentirse de esa manera.

Anthony desliz&#243; la mano hasta la parte de atr&#225;s de su cintura y la sostuvo mientras con la otra encontraba su pecho y estrujaba su carne a trav&#233;s de la fina muselina del vestido. Los dedos parec&#237;an fuera de su control, con movimientos firmes y espasm&#243;dicos, se agarraban a ella como si estuviera a punto de caerse por un precipicio y finalmente hubiera conseguido cogerse a algo. El pez&#243;n estaba duro y compacto bajo la palma de la mano, incluso con el tejido del vestido encima, y Anthony necesit&#243; hasta el &#250;ltimo gramo de autodominio para no irse a la parte posterior del vestido y liberar despacio cada bot&#243;n de su aprisionamiento.

Pod&#237;a verlo todo en su mente, incluso mientras sus labios se un&#237;an a los de ella en otro beso abrasador. Su vestido se deslizar&#237;a desde los hombros hasta dejar los pechos desnudos. Pod&#237;a imagin&#225;rselos tambi&#233;n en su mente, y de alguna manera sab&#237;a que, tambi&#233;n, ser&#237;an perfectos. Tomar&#237;a uno en su mano, levantar&#237;a el pez&#243;n al sol, y despacio, muy despacio, inclinar&#237;a la cabeza hacia ella justo hasta que pudiera tocarlo con la lengua.

Y ella gemir&#237;a, y &#233;l jugar&#237;a un poco m&#225;s con ella, sosteni&#233;ndola con fuerza de tal manera que no pudiera escabull&#237;rsele. Y luego, justo cuando echara la cabeza hacia atr&#225;s y estuviera jadeante, sustituir&#237;a la lengua por sus labios y la chupar&#237;a hasta hacerla chillar.

Santo Dios, lo deseaba tanto que pensaba que iba a explotar.

Pero &#233;ste no era el momento ni el lugar. No es que sintiera la obligaci&#243;n de esperar a pronunciar los votos matrimoniales. Por lo que a &#233;l le concern&#237;a, ya hab&#237;a declarado sus intenciones en p&#250;blico, y era suya. Pero no iba a tomarla all&#237; en la glorieta del jard&#237;n de su madre. Ten&#237;a m&#225;s orgullo que todo eso; y m&#225;s respeto por ella.

Muy a su pesar, se apart&#243; lentamente y dej&#243; reposar sus manos sobre sus hombros delgados, estirando los brazos para mantenerse lo suficientemente lejos y no verse tentado a continuar donde lo hab&#237;a dejado.

Y la tentaci&#243;n estaba ah&#237;. Cometi&#243; el error de mirar su rostro, y en aquel momento habr&#237;a jurado que Kate Sheffield era sin lugar a dudas tan hermosa como su hermana.

La suya era una clase diferente de atracci&#243;n. Sus labios eran m&#225;s carnosos, no segu&#237;an tanto los c&#225;nones del momento, pero eran infinitamente m&#225;s besuqueables. Sus pesta&#241;as &#191;c&#243;mo no hab&#237;a advertido antes lo largas que eran? Cuando pesta&#241;eaba parec&#237;an descansar sobre sus mejillas como una alfombra. Y su piel, cuando estaba sonrosada por el matiz del deseo, reluc&#237;a. Anthony sab&#237;a que estaba siendo imaginativo, pero al mirar su rostro no pudo evitar pensar en el alba al amanecer, en el momento exacto en que el sol se asoma sobre el horizonte y pinta el cielo con su sutil paleta de albaricoques y rosas.

Permanecieron as&#237; durante todo un minuto, los dos conteniendo la respiraci&#243;n, hasta que Anthony por fin dej&#243; caer sus brazos, y ambos dieron un paso atr&#225;s. Kate se llev&#243; una mano a la boca, sus dedos &#237;ndice, coraz&#243;n y anular apenas le tocaron los labios.

No deber&#237;amos haber hecho eso -susurr&#243;.

&#201;l se apoy&#243; contra una de las columnas de la glorieta, con aspecto de encontrarse verdaderamente satisfecho con su suerte.

&#191;Por qu&#233; no? Estamos prometidos.

No lo estamos -admiti&#243; ella-. En realidad, no.

Alz&#243; una ceja.

No se ha formalizado ning&#250;n acuerdo a&#250;n -explic&#243; Kate apurada-. Ni se ha firmado ning&#250;n documento. Y yo no tengo dote. Deber&#237;as saber que no tengo dote.

Esto le provoc&#243; una sonrisa.

&#191;Intentas librarte de m&#237;?

&#161;Por supuesto que no! -Se movi&#243; levemente, cambi&#243; su peso de pie.

&#201;l dio un paso hacia ella.

Sin duda no intentas darme motivos para que me libre de ti, &#191;verdad?

Kate se sonroj&#243;.

N-no -minti&#243;, pese a que era justo lo que hab&#237;a estado intentando hacer. Por supuesto, era lo m&#225;s est&#250;pido que se le pod&#237;a ocurrir. Si se retractaba de este matrimonio, ella habr&#237;a perdido para siempre su reputaci&#243;n, no s&#243;lo en Londres, sino tambi&#233;n en el peque&#241;o pueblo de Somerset donde viv&#237;an. Las noticias de una mujer perdida se propagaban siempre con rapidez.

Pero resultaba dif&#237;cil de digerir no ser la escogida por alguien, y una parte de ella casi quer&#237;a que &#233;l conf irmara todas sus sospechas: que no la quer&#237;a como novia, que prefer&#237;a mucho m&#225;s a Edwina, que se casaba con ella s&#243;lo porque ten&#237;a que hacerlo. Le doler&#237;a de un modo horroroso, pero si &#233;l lo manifestaba, ella ya lo sabr&#237;a. Y saberlo, aunque fuera amargo, siempre ser&#237;a mejor que no saberlo.

Al menos entonces calibrar&#237;a con exactitud d&#243;nde se encontraba. Tal y como estaban las cosas, se sent&#237;a sobre arenas movedizas.

Dejemos una cosa clara -dijo Anthony, y capt&#243; toda su atenci&#243;n con un tono decidido. Kate encontr&#243; su mirada, y los ojos de &#233;l ard&#237;an con tal intensidad que no pudo apartar la vista-. He dicho que iba a casarme contigo. Soy un hombre de palabra. Cualquier otra especulaci&#243;n sobre el tema ser&#237;a de lo m&#225;s insultante.

Kate hizo un gesto de asentimiento. Pero no pudo evitar pensar: Cuidado con lo que deseas cuidado con lo que deseas.

Acababa de aceptar casarse con el mismo hombre del que tem&#237;a estar enamor&#225;ndose, y lo &#250;nico que se pudo preguntar fue: &#191;piensa en Edwina cuando me besa?

Cuidado con lo que deseas, bram&#243; su mente.

Es posible que luego lo consigas.



Cap&#237;tulo 15

Una vez m&#225;s, Esta Autora ha demostrado tener raz&#243;n. Las reuniones en el campo ofrecen como resultado los compromisos m&#225;s sorprendentes.

Desde luego que s&#237;, Querido Lector, sin duda lo lee aqu&#237; por primera vez: el vizconde de Bridgerton va a casarse con la se&#241;orita Katharine Sheffield. No con la se&#241;orita Edwina, como hab&#237;an especulado los cotilleos sino con la se&#241;orita Katharine.

En cuanto a la manera en que se formaliz&#243; el compromiso, la dificultad para obtener detalles al respecto est&#225; siendo asombrosa. Esta Autora sabe de buena tinta que la nueva pareja fue atrapada en una postura comprometedora, y que la se&#241;ora Featherington fue testigo, pero la se&#241;ora F ha tenido los labios sellados en lo referente a todo este asunto, algo poco com&#250;n en ella. Dada la propensi&#243;n al cotilleo de la dama, a Esta Autora no le queda otro remedio que imaginar que el vizconde (quien no destaca precisamente por su debilidad de car&#225;cter) ha amenazado con lesionar a la se&#241;ora F si se atreve a pronunciar una sola s&#237;laba.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

11 de mayo de 1814


Kate no tard&#243; en comprender que la mala fama no le sentaba bien.

Los dos d&#237;as restantes en Kent hab&#237;an sido bastante horribles; en cuanto Anthony hab&#237;a anunciado su noviazgo en la cena, tras comprometerse de forma ciertamente tan precipitada, apenas hab&#237;a tenido ocasi&#243;n de respirar entre todas las felicitaciones, preguntas e insinuaciones que le hac&#237;an los invitados de lady Bridgerton.

El &#250;nico momento en que se sinti&#243; de verdad relajada fue cuando pocas horas despu&#233;s del anuncio, tuvo por fin ocasi&#243;n de hablar en privado con Edwina quien, tras arrojar los brazos alrededor de su hermana, se declar&#243; content&#237;sima, encantada y nada sorprendida, ni lo m&#225;s m&#237;nimo.

Kate s&#237; hab&#237;a expresado su sorpresa porque Edwina no estuviera sorprendida, pero &#233;sta se limit&#243; a encogerse de hombros y decir:

Para m&#237; era obvio que estaba loco por ti. No s&#233; c&#243;mo es que nadie m&#225;s se hab&#237;a dado cuenta.

Lo cual dej&#243; a Kate bastante perpleja, ya que hab&#237;a estado convencida de que Anthony ten&#237;a su mira matrimonial puesta en Edwina.

En cuanto Kate regres&#243; a Londres, las especulaciones fueron incluso peores. Por lo visto, cada miembro de la &#233;lite aristocr&#225;tica encontraba obligado detenerse en el peque&#241;o hogar alquilado de las Sheffield en Milner Street para hacer una visita a la futura vizcondesa. La mayor&#237;a de ellos consegu&#237;an comunicar sus felicitaciones con una dosis sustancial de implicaci&#243;n poco halagadora. Nadie cre&#237;a posible que el vizconde en realidad quisiera casarse con Kate, y por lo visto nadie se percataba de lo grosero que era decirle eso a la cara.

Santo cielo, eso s&#237; que es tener suerte -dijo lady Cowper, la madre de la infame Cressida Cowper, quien, por su parte, no le dijo ni una sola palabra a Kate y permaneci&#243; enfurru&#241;ada en un rinc&#243;n lanzando miradas asesinas en su direcci&#243;n.

No ten&#237;a ni idea de que estuviera interesado por ti -insisti&#243; efusiva la se&#241;orita Gertrude Knight, con una expresi&#243;n facial que dec&#237;a a las claras que segu&#237;a sin creerlo, y tal vez incluso confiaba en que tal compromiso resultara ser puro teatro, pese a su anuncio en el London Times.

Y lady Danbury, quien era conocida por no andarse nunca con rodeos, manifest&#243;:

No tengo ni idea de c&#243;mo le ha atrapado pero tiene que haber sido un truco ingenioso. Hay unas cuantas muchachitas ah&#237; afuera a las que les encantar&#237;a que les diera un par de lecciones, h&#225;game caso.

Kate se limit&#243; a sonre&#237;r (o eso intent&#243; al menos; sospechaba que sus esfuerzos por conseguir respuestas corteses y amistosas no eran siempre convincentes). Asent&#237;a con la cabeza y murmuraba:

Soy una muchacha afortunada -cada vez que Mary le hincaba el codo en el costado.

En cuanto a Anthony, el afortunado hombre hab&#237;a conseguido evitar el examen riguroso al que ella se hab&#237;a visto sometida. Le dijo a Kate que ten&#237;a que quedarse en Aubrey Hall para ocuparse de algunos detalles de la finca antes de la boda, fijada para el siguiente s&#225;bado, s&#243;lo nueve d&#237;as despu&#233;s del incidente en el jard&#237;n. Mary hab&#237;a expresado su inquietud porque tal premura levantara comentarios, pero lady Bridgerton hab&#237;a explicado con bastante pragmatismo que habr&#237;a comentarios de cualquier modo y que Kate estar&#237;a menos sometida a insinuaciones poco halagadoras una vez que contara con la protecci&#243;n del nombre de Anthony.

Kate sospechaba que la vizcondesa, quien ya era reputada por su firme intenci&#243;n de casar a sus hijos adultos, quer&#237;a simplemente ver a Anthony delante del obispo antes de que tuviera ocasi&#243;n de cambiar de idea.

Kate tuvo que mostrarse conforme con lady Bridgerton. Pese a lo nerviosa que estaba por la boda y el matrimonio que vendr&#237;a a continuacion, nunca hab&#237;a sido persona que pospusiera las cosas. Una vez que tomaba una decisi&#243;n, o como en este caso, una vez que alguien hab&#237;a decidido algo por ella, no ve&#237;a motivos para demorar las cosas. Y en cuanto a los comentarios, una boda apresurada podr&#237;a incrementar las insinuaciones, pero Kate sospechaba que cuanto antes se casaran ella y Anthony antes se apagar&#237;an, y antes podr&#237;a confiar en regresar a la oscuridad habitual de su propia vida.

Por supuesto, su vida no ser&#237;a s&#243;lo suya durante mucho tiempo m&#225;s. Ten&#237;a que acostumbrarse a eso.

Ni siquiera le parec&#237;a suya en aquellos momentos. Sus d&#237;as eran un torbellino de actividad, lady Bridgerton la arrastraba de una tienda a otra, gastando una enorme cantidad del dinero de Anthony en su ajuar. Kate hab&#237;a comprendido deprisa que resistirse no ten&#237;a ning&#250;n sentido. Cuando lady Bridgerton -o Violet, como le hab&#237;a dado instruciones de que la llamara- se decid&#237;a por algo, que Dios ayudara al necio que se interpusiera en su camino. Mary y Edwina las hab&#237;an acompa&#241;ado en algunas salidas, pero se hab&#237;an apresurado a declararse agotadas por la infatigable energ&#237;a de Violet, y se hab&#237;an ido a tomar un sorbete en Gunter.

Al final, tan s&#243;lo dos d&#237;as antes de la boda, Kate recibi&#243; una nota de Anthony en la que le ped&#237;a que estuviera en casa a las cuatro de la tarde para que pudiera hacerle una visita. Kate estaba un poco nerviosa por verle otra vez; de alg&#250;n modo todo parec&#237;a diferente -m&#225;s formal- en la ciudad. De todos modos, aprovech&#243; la oportunidad para evitar otra tarde en Oxford Street, en la modista, en el sombrerero o encargando guantes o cualquier otra cosa que a Violet se le ocurriera.

Por lo tanto, mientras Mary y Edwina se hab&#237;an ido a hacer recados  Kate hab&#237;a olvidado convenientemente mencionar la visita del vizconde-, se sent&#243; en el sal&#243;n con Newton durmiendo con placidez a sus pies y esper&#243;.

Anthony hab&#237;a pasado la mayor parte de la semana pensando. No era ninguna sorpresa que todos sus pensamientos tuvieran que ver con Kate y su pr&#243;xima uni&#243;n.

Le preocupaba que pudiera enamorarse de ella si no se comed&#237;a. La clave, por lo visto, era sencillamente no permit&#237;rselo a s&#237; mismo. Y cuanto m&#225;s pensaba en ello, m&#225;s convencido estaba de que no representar&#237;a ning&#250;n problema. Era un hombre, al fin al cabo, y sab&#237;a controlar a la perfecci&#243;n sus acciones y emociones. No era ning&#250;n necio, sab&#237;a que exist&#237;a el amor; pero tambi&#233;n cre&#237;a en el poder de la mente y, tal vez m&#225;s importante, el poder de la voluntad. Con franqueza no ve&#237;a motivo alguno por el cual el amor tuviera que ser algo involuntario.

Si no quer&#237;a enamorarse, pues qu&#233; pu&#241;etas, no iba a hacerlo. Era tan sencillo como eso. Ten&#237;a que ser tan sencillo como eso. Si no lo fuera, &#233;l no ser&#237;a tan hombre, &#191;o s&#237;?

De todos modos, tendr&#237;a que hablar con Kate de esta cuesti&#243;n antes de la boda. Hab&#237;a ciertas cosas acerca del matrimonio que ten&#237;an que quedar claras. No eran normas sino m&#225;s bien acuerdos. S&#237;, &#233;se era el t&#233;rmino.

Kate necesitaba comprender con exactitud qu&#233; pod&#237;a esperar de &#233;l y qu&#233; esperaba &#233;l a cambio. Su boda no era una uni&#243;n por amor. Yno iba a convertirse en eso. Simplemente no era una opci&#243;n. No pensaba que ella se hiciera alguna ilusi&#243;n al respecto, pero por si acaso quer&#237;a dejarlo claro ya, antes de que alg&#250;n malentendido pudiera crecer hasta convertirse en un desastre con todas las de la ley.

Era mejor poner todas las cartas sobre la mesa, como dice el dicho, para que ninguna de las partes se llevara sorpresas desagradables m&#225;s tarde. Sin duda Kate estar&#237;a conforme. Era una chica pr&#225;ctica. Querr&#237;a saber c&#243;mo estaban las cosas. No era el tipo de persona a la que le gustara tener que adivinar lo que pasar&#225;.

Exactamente dos minutos antes de las cuatro, Anthony llam&#243; dos veces a la puerta principal de las Sheffield. Intent&#243; hacer caso omiso de la media docena de miembros de la elite aristocr&#225;tica que por casualidad se paseaban por Milner Street aquella tarde. Se encontraban, pens&#243; con una mueca, un poco lejos de los lugares que ten&#237;an por costumbre frecuentar.

Pero no le sorprendi&#243;. Aunque acababa de regresar a Londres, era muy consciente de que su compromiso era el actual esc&#225;ndalo du jour. Confidencia llegaba incluso a Kent, al fin y al cabo.

El mayordomo abri&#243; enseguida la puerta y le hizo pasar, luego le acompa&#241;&#243; hasta el sal&#243;n pr&#243;ximo. Kate estaba esperando en el sof&#225;, ten&#237;a el pelo recogido en un primoroso no-s&#233;-qu&#233; (Anthony nunca recordaba los nombres de todos esos peinados que parec&#237;an gustar tanto a las damas), coronado por una especie de gorrito rid&#237;culo que supuso que iba a juego con el ribete blanco del vestido de tarde azul claro.

El gorro, decidi&#243;, ser&#237;a lo primero que tendr&#237;a que desaparecer cuando estuvieran casados. Ten&#237;a un pelo precioso, largo, lustroso y espeso. Sab&#237;a que los buenos modales dictaban que se pusiera tocados cuando andaba por ah&#237;, pero, la verdad, parec&#237;a un pecado cubrirlo mientras se encontraban en el calor del hogar.

Sin embargo, antes de que pudiera abrir la boca, incluso para saludar, ella indic&#243; un servicio de plata colocado sobre la mesa delante de ella y dijo:

Me he tomado la libertad de pedir t&#233;. Empieza a hacer un poco de fresco y he pensado que te gustar&#237;a tomar algo. Si no, estar&#233; encantada de pedir alguna otra cosa.

No hab&#237;a nada de aire fresco, al menos &#233;l no lo hab&#237;a detectado, pero dijo de todos modos:

Esto ser&#225; perfecto, gracias.

Kate asinti&#243; y cogi&#243; la tetera para servir. La inclin&#243; alg&#250;n cent&#237;metro y luego la enderez&#243; con el ce&#241;o fruncido mientras dec&#237;a:

Ni siquiera s&#233; c&#243;mo te gusta el t&#233;.

Anthony sinti&#243; que un extremo de su boca se curvaba 1evemente hacia arriba.

Leche. Sin az&#250;car.

Ella hizo un gesto afirmativo, dej&#243; la tetera para coger la leche.

Parece algo que una esposa debe saber.

&#201;l se sent&#243; en la silla que se encontraba en el &#225;ngulo derecho del sof&#225;.

Y ahora ya lo sabes.

Kate respir&#243; hondo y luego solt&#243; aire.

Ahora ya lo s&#233; -murmur&#243;.

Anthony se aclar&#243; la garganta mientras la observaba servir. No llevaba guantes y encontr&#243; que le gustaba contemplar sus manosmientras se mov&#237;an. Sus dedos eran largos y delgados, con una gracia incre&#237;ble, lo cual le sorprendi&#243;, considerando las muchas veces que le hab&#237;a pisado los dedos de los pies mientras bailaban.

Por supuesto que algunos de sus pasos fallidos hab&#237;an sido intencionados, pero no tantos, sospechaba, como a Kate le hubiera gustado que &#233;l pensara.

Aqu&#237; tienes -murmur&#243; sosteniendo el t&#233;-. Ten cuidado, est&#225; caliente. Nunca he podido con el t&#233; fr&#237;o.

No, pens&#243; &#233;l con una sonrisa, seguro que no. Kate no ten&#237;a nada que ver con las medias tintas. Era una de las cosas que le gustaban de ella.

&#191;Milord? -dijo con amabilidad y movi&#243; el t&#233; unos cent&#237;metros m&#225;s en su direcci&#243;n.

Anthony cogi&#243; el platillo y permiti&#243; que sus dedos enfundados en guantes rozaran los dedos desnudos de ella. Mantuvo la mirada en el rostro de Kate, y advirti&#243; la leve mancha rosada que ruboriz&#243; sus mejillas.

Por alg&#250;n motivo, aquello le complaci&#243;.

&#191;Tienes alguna cosa en concreto que quieras preguntarme, milord? -pregunt&#243;, una vez puso su mano a salvo de la de &#233;l y rode&#243; con los dedos el asa de su taza de t&#233;.

Mi nombre es Anthony, como lo recuerdas sin duda, y &#191;no puedo hacer una visita a mi prometida tan s&#243;lo por el placer de su compa&#241;&#237;a? Kate le dedic&#243; una mirada ce&#241;uda por encima del borde de la taza.

Por supuesto que puedes -contest&#243;-, pero no creo que sea ese el caso.

&#201;l alz&#243; una ceja al o&#237;r la impertinencia.

Pues da la casualidad de que tienes raz&#243;n.

Kate murmur&#243; algo. &#201;l no lo entendi&#243; bien, pero tuvo la leve sospecha de que hab&#237;a dicho normalmente la tengo.

He pensado que deber&#237;amos tratar de nuestro matrimonio -empez&#243;.

Perd&#243;n, &#191;c&#243;mo has dicho?

Anthony se reclin&#243; hacia atr&#225;s.

Ambos somos personas pr&#225;cticas. Creo que nos sentiremos m&#225;s c&#243;modos una vez que entendamos qu&#233; podemos esperar el uno del otro.

Por por supuesto.

Bien. -Dej&#243; la taza en el platillo y luego &#233;ste sobre la mesa que ten&#237;a delante-. Me alegra que pienses as&#237;.

Kate hizo un lento adem&#225;n de asentimiento con la cabeza pero no dijo nada; en vez de ello prefiri&#243; mantener la mirada enfocada en su rostro mientras &#233;l se aclaraba la garganta. Parec&#237;a que se estuviera preparando para un discurso parlamentario.

No hemos tenido el comienzo m&#225;s favorable -dijo, y frunci&#243; un poco el ce&#241;o al ver que ella hac&#237;a un gesto afirmativo- pero en mi opini&#243;n, y espero que est&#233;s de acuerdo, hemos conseguido cierto grado de amistad.

Ella asinti&#243; una vez m&#225;s, pensando que tal vez pudiera aguantar toda la conversaci&#243;n sin hacer otra cosa que menear la cabeza.

La amistad entre marido y mujer es de vital importancia -continu&#243;-, incluso m&#225;s importante, desde mi punto de vista, que el amor.

Esta vez ella no asinti&#243;.

Nuestro matrimonio se basar&#225; en la amistad y el respeto mutuos  pontific&#243;  y en mi caso yo no podr&#237;a sentirme m&#225;s complacido por tal disposici&#243;n.

Respeto -repiti&#243; Kate, sobre todo porque &#233;l la miraba con expectaci&#243;n.

Har&#233; todo lo posible para ser un buen esposo -sigui&#243; -. Y, siempre que no me excluyas de tu cama, te ser&#233; fiel tanto a ti como a nuestros votos matrimoniales.

Eso es ciertamente progresista por tu parte -murmur&#243; ella. &#201;l no dec&#237;a nada que ella no diera por supuesto, y no obstante le resultaba todo un poco fastidioso.

Bridgerton entrecerr&#243; los ojos.

Conf&#237;o en que me est&#233;s tomando en serio, Kate.

Oh, desde luego.

Bien. -Pero Anthony le dedic&#243; una mirada peculiar. Kate no estuvo segura de que &#233;l la creyera-. A cambio -a&#241;adi&#243;- espero que ning&#250;n comportamiento tuyo mancille el nombre de mi familia.

Kate sinti&#243; que su espalda se pon&#237;a r&#237;gida.

Ni so&#241;ar&#237;a con eso.

Eso pensaba. &#201;sa es una de las razones de que est&#233; tan complacido con este matrimonio. Ser&#225;s una vizcondesa excelente.

Lo dijo como un cumplido, Kate lo sab&#237;a, pero de todos modos son&#243; un poco hueco, tal vez un pel&#237;n condescendiente. Hubiera preferido sin duda que le dijera que iba a ser una esposa excelente.

Tendremos una buena amistad -anunci&#243;-, nos tendremos respeto mutuo y tendremos hijos, hijos inteligentes, gracias a Dios, ya que eres sin duda la mujer m&#225;s inteligente que conozco.

Aquello compensaba su condescendencia, pero Kate apenas tuvo tiempo para sonre&#237;r por aquel cumplido ya que &#233;l se apresur&#243; a a&#241;adir:

Pero nodebes esperar amor. Este matrimonio no tendr&#225; nada que ver con el amor.

A Kate se le form&#243; un nudo espantoso en la garganta, se encontr&#243; asintiendo con la cabeza una vez m&#225;s, s&#243;lo que esta vez cada movimiento de cuello le provocaba un incomprensible dolor en el coraz&#243;n.

Hay ciertas cosas que no puedo darte -dijo Anthony- y me temo que el amor es una de ellas.

Entiendo.

&#191;S&#237;?

Por supuesto -solt&#243; con cierta brusquedad-. No me quedar&#237;a m&#225;s claro si me lo escupiera a la cara.

Nunca me he propuesto casarme por amor -continu&#243; &#233;l.

No es eso lo que me dijiste cuando cortejabas a Edwina.

Cuando cortejaba a Edwina -contest&#243;- yo intentaba impreonarte a ti.

Kate entrecerr&#243; los ojos.

No me est&#225;s impresionando ahora.

&#201;l solt&#243; una larga exhalaci&#243;n.

Kate, no he venido aqu&#237; a discutir. Sencillamente me parecia mejor que fu&#233;ramos sinceros el uno con el otro antes de nuestra boda el s&#225;bado por la ma&#241;ana.

Por supuesto -suspir&#243; ella, y se oblig&#243; a asentir una vez m&#225;s. No era intenci&#243;n de &#233;l insultarla, y ella no deber&#237;a haber reaccionado de forma exagerada. Le conoc&#237;a lo suficiente ya como para saber que s&#243;lo actuaba as&#237; por preocupaci&#243;n. Anthony sab&#237;a que nunca la amar&#237;a; lo mejor era dejar aquello claro desde el principio.

Pero dol&#237;a de todos modos. Kate no sab&#237;a si le amaba, pero estaba bastante segura de que podr&#237;a amarle, y se tem&#237;a que despu&#233;s de semanas de matrimonio le querr&#237;a.

Y habr&#237;a sido tan encantador que &#233;l pudiera corresponderle.

Lo mejor es que nos entendamos bien -repiti&#243; &#233;l con amabiliad.

Kate no paraba de asentir. Un cuerpo en movimiento tend&#237;a a permanecer en movimiento. Se tem&#237;a que si paraba empezar&#237;a a hacer algo est&#250;pido como echarse a llorar.

Bridgerton estir&#243; el brazo por encima de la mesa y le tom&#243; la mano, provocando un estremecimiento en ella.

No quer&#237;a que te hicieras falsas ilusiones antes de empezar el matrimonio -dijo- y me pareci&#243; que t&#250; tampoco lo querr&#237;as.

Por supuesto que no, milord -dijo ella.

El vizconde puso un ce&#241;o.

Pensaba que ya te hab&#237;a dicho que me llamaras Anthony.

Es cierto -respondi&#243;-, milord.

&#201;l retir&#243; la mano. Kate observ&#243; c&#243;mo volv&#237;a a colocarla sobre su regazo y tuvo la extra&#241;a sensaci&#243;n de verse privada de algo.

Antes de irme, tengo algo para ti. -Sin apartar los ojos de su rostro, se meti&#243; la mano en el bolsillo y sac&#243; un peque&#241;o estuche de joyer&#237;a-. Debo disculparme por tardar tanto en ofrecerte un anillo compromiso -murmur&#243; mientras se lo tend&#237;a.

Kate pas&#243; los dedos sobre la cubierta de terciopelo azul antes de abrir la cajita. Dentro hab&#237;a un anillo de oro bastante sencillo, adornado por un &#250;nico diamante de talla redonda.

Es una reliquia Bridgerton -explic&#243;-. Hay varios anillos de compromiso en la colecci&#243;n, pero he pensado que &#233;ste te gustar&#237;a m&#225;s. Los otros eran bastante pesados y recargados.

Es muy hermoso -dijo Kate, incapaz de apartar la mirada de la joya.

Anthony le cogi&#243; el estuche.

&#191;Puedo? -murmur&#243; mientras sacaba el anillo de su cavidad de terciopelo.

Kate estir&#243; la mano y se maldijo al darse cuenta de que estaba temblando; no mucho, pero seguro que lo bastante para que &#233;l lo notara. Sin embargo, Anthony no dijo nada; la calm&#243; con su mano mientras con la otra le deslizaba el anillo por el dedo.

&#191;Queda bastante bien, no te parece? -pregunt&#243; mientras le sosten&#237;a a&#250;n las puntas de los dedos.

Kate hizo un gesto afirmativo, incapaz de apartar la mirada del anillo. Nunca hab&#237;a sido muy aficionada a los anillos; &#233;ste iba a ser el primero que llevara con regularidad. Le resultaba extra&#241;o tenerlo en el dedo, pesado, fr&#237;o y muy, muy s&#243;lido. En cierto modo, hac&#237;a que todo lo sucedido durante la &#250;ltima semana pareciera m&#225;s real. M&#225;s definitivo. Se le ocurri&#243; pensar mientras contemplaba el anillo que hab&#237;a medio esperado que un rayo cayera del cielo y detuviera el desarrollo de los eventos antes de que pronunciaran definitivamente sus votos nupciales.

Anthony se acerc&#243; un poco m&#225;s, luego se acerc&#243; a los labios los dedos reci&#233;n adornados.

&#191;Tal vez debi&#233;ramos sellar el acuerdo con un beso? -murmur&#243;.

No estoy segura

Anthony tir&#243; de ella para sentarla sobre su regazo con una mirada traviesa.

Yo s&#237;.

Pero mientras Kate se ca&#237;a sobre &#233;l, dio sin querer una patada a Newton, que solt&#243; un ladrido sonoro y quejumbroso, era obvio que molesto por que le hubieran interrumpido la siesta de forma tan descort&#233;s.

Anthony alz&#243; una ceja y mir&#243; a Newton por encima de Kate.

Ni siquiera le hab&#237;a visto aqu&#237;.

Estaba echando un sue&#241;ecito -explic&#243; Kate-. Duerme muy profundamente.

Pero una vez despierto, el perro se neg&#243; a quedarse sin tomar parte en la acci&#243;n, y con un ladrido un poco m&#225;s despierto, dio un salto sobre la silla y luego aterriz&#243; sobre el regazo de Kate.

Oh, por el amor de -Anthony se vio obligado a parar de refunfu&#241;ar al recibir un gran beso baboso de Newton.

Creo que le caes bien -dijo Kate tan divertida con la expresi&#243;n de asco de Anthony que se olvid&#243; incluso de sentirse cohibida por su posici&#243;n sentada encima de &#233;l.

Perro -orden&#243; Anthony- baja al suelo ahora mismo.

Newton baj&#243; la cabeza y gimi&#243;.

&#161;Ahora!

Con un gran suspiro, Newton se dio media vuelta y se dej&#243; caer pesadamente en el suelo.

&#161;Cielo santo!  exclam&#243; Kate estudiando al perro, que ahora se cobijaba debajo de la mesa, con el morro echado sobre la alfombra con aire lastimero-. Estoy impresionada.

Todo est&#225; en el tono de voz -le dijo Anthony con tono de superioridad mientras le deslizaba un firme brazo por la cintura para que no pudiera levantarse.

Kate mir&#243; el brazo, luego le mir&#243; a la cara con expresi&#243;n inquisidora.

Vaya -dijo en tono reflexivo- &#191;por qu&#233; tengo la impresi&#243;n de que ese tono de voz te resulta eficaz tambi&#233;n con las mujeres?

&#201;l se encogi&#243; de hombros y se inclin&#243; hacia delante sonriendo con los p&#225;rpados ca&#237;dos.

Normalmente funciona -murmur&#243;.

Pero en este caso no. -Kate plant&#243; las manos en los brazos de la silla e intent&#243; incorporarse.

Pero &#233;l era demasiado fuerte.

Especialmente en &#233;ste -dijo mientras su tono de voz descend&#237;a hasta un ronroneo que no pod&#237;a ser m&#225;s grave. Con la mano que le quedaba libre le tom&#243; la barbilla y le volvi&#243; el rostro hacia &#233;l. Kate sinti&#243; sus labios suaves pero exigentes, que exploraron su boca de un modo tan meticuloso que la dej&#243; sin aliento.

Continu&#243; moviendo la boca por la l&#237;nea del ment&#243;n hasta su cuello donde hizo una pausa s&#243;lo para susurrar.

&#191;D&#243;nde est&#225; tu madre?

Ha salido -dijo Kate de forma entrecortada.

Los dientes de Anthony tiraban del ribete de su corpi&#241;o.

&#191;Y cu&#225;nto tardar&#225;?

No lo s&#233;. -Solt&#243; un leve chillido cuando la lengua avanz&#243; bajo la muselina y traz&#243; una l&#237;nea er&#243;tica sobre su piel-. Dios bendito, Anthony, &#191;qu&#233; est&#225;s haciendo?

&#191;Cu&#225;nto rato? -repiti&#243;.

Una hora. Tal vez dos.

&#201;l alz&#243; la vista para asegurarse de que hab&#237;a cerrado la puerta antes al entrar.

&#191;Tal vez dos? -murmur&#243; sonriente contra la piel de Kate. &#191;De veras?

Tal vez s&#243;lo una.

Le meti&#243; un dedo bajo el borde superior del corpi&#241;o, cerca del hombro, asegur&#225;ndose de sujetar tambi&#233;n el extremo de su camisola.

Una hora -dijo- tambi&#233;n me parece espl&#233;ndido. -Luego, tras detenerse tan s&#243;lo para llevar sus labios a la boca de Kate de modo que no pudiera protestar lo m&#225;s m&#237;nimo, le baj&#243; el vestido con un r&#225;pido movimiento, llev&#225;ndose tambi&#233;n la camisola.

Anthony not&#243; el jadeo de ella en su boca, pero continu&#243; ahondando en su beso mientras pon&#237;a la palma de la mano sobre la plenitud del pecho de Kate. Le parec&#237;a perfecta bajo sus dedos, suave y respingada, llenando su mano como si estuviera hecha a su medida.

Cuando not&#243; que su resistencia se desvanec&#237;a, pas&#243; a besarle la oreja, mordisqueando con suavidad el l&#243;bulo.

&#191;Te gusta esto? -le susurr&#243; mientras apretaba suavemente con la mano.

Ella asinti&#243; temblorosa.

Mmm, bien -murmur&#243; Anthony repasando con la lengua su oreja-. Complicar&#237;a mucho las cosas que no te gustara.

&#191;P-por qu&#233;?

&#201;l contuvo el regocijo que le desbordaba la garganta. No era el momento de re&#237;rse, pero era tan inocente, caray. Nunca hab&#237;a hecho el amor con una mujer como ella; le estaba sorprendiendo lo delicioso que le parec&#237;a.

Digamos -respondi&#243;- que me gusta mucho.

Oh. -Kate le dedic&#243; la m&#225;s vacilante de las sonrisas.

Y hay m&#225;s, &#191;sabes? -le susurr&#243;, y dej&#243; que su aliento le acariciara la oreja.

Estoy segura de que lo habr&#225; -contest&#243;, su voz un mero jadeo.

&#191;Ah s&#237;? -le pregunt&#243; en tono bromista mientras volv&#237;a a estrujarla.

No estoy tan verde como para pensar que se puede hacer un beb&#233; s&#243;lo con lo que estamos haciendo.

Estar&#233; encantado de ense&#241;arte el resto -murmur&#243; &#233;l.

No &#161;Oh!

Volvi&#243; a estrecharla, esta vez permiti&#243; que sus dedos le hicieran cosquillas en la piel. Le encantaba que ella no fuera capaz de pensar cuando &#233;l le tocaba el pecho.

&#191;Qu&#233; dec&#237;as? -se interes&#243; mientras le mordisqueaba el cuello.

&#191;Yo algo?

&#201;l hizo un movimiento afirmativo con la cabeza, la d&#233;bil barba le roz&#243; la garganta.

Estoy seguro. Pero, claro, tal vez sea mejor que no te oiga. Hab&#237;a empezado con la palabra no. Sin duda -a&#241;adi&#243; pas&#225;ndole la lengua por la parte inferior de la barbilla- es una palabra que no debe ronunciarse entre nosotros en un momento como &#233;ste. Pero -su lengua continu&#243; por la l&#237;nea de la garganta hasta el hueco de la clav&#237;cula- estoy divagando.

&#191;Ah s&#237;?

Anthony asintio.

Creo que estaba intentando determinar qu&#233; es lo que te agrada, como deber&#237;a hacer todo esposo.

Kate no dijo nada, pero su respiraci&#243;n se aceler&#243;.

&#201;l sonri&#243; contra su piel.

Por ejemplo, &#191;qu&#233; me dices de esto? -Extendi&#243; la palma de tal manera que ya no tomaba su pecho sino que dejaba que la mano le rozara con sutileza el pez&#243;n.

&#161;Anthony! -solt&#243; medio asfixiada.

Bien -aprob&#243; y pas&#243; a su cuello. Empuj&#243; con suavidad su barbilla para que le quedara m&#225;s accesible-. Me alegra que vuelvas a llamarme Anthony. Milord es tan formal, &#191;no te parece? Demasiado formal para esto.

Y entonces hizo algo con lo que hab&#237;a estado fantaseando semanas. Baj&#243; la cabeza sobre su pecho y se lo meti&#243; en la boca, lo sabore&#243;, lo lami&#243;, juguete&#243; con &#233;l y se deleit&#243; con cada jadeo que se le escapaba a ella, con cada espasmo de deseo que sent&#237;a que estremec&#237;a el cuerpo de Kate.

Le encantaba que reaccionara de esta manera, le emocionaba poder hacerle esto.

Muy bien -murmur&#243;, el aliento caliente y h&#250;medo contra su piel-. Qu&#233; bien sabe.

Anthony. -La voz de Kate sonaba ronca-. &#191;Est&#225;s seguro?

Le puso un dedo en los labios sin tan siquiera levantar la cara para mirarla.

No tengo ni idea de qu&#233; quieres preguntar, pero la respuesta es -Desplaz&#243; la atenci&#243;n al otro pecho-. Estoy seguro.

Kate solt&#243; un sonido gimiente, de esa clase que sale del fondo de la garganta. Todo su cuerpo se arqueaba bajo las atenciones de Anthony, quien jugueteaba con renovado fervor con el pez&#243;n, acarici&#225;ndolo con delicadeza entre sus dientes.

Oh, cielos, oh, &#161;Anthony!

Recorri&#243; con la lengua la aureola. Era perfecta, simplemente perfecta. Le encantaba el sonido de su voz, ronca y quebrada por el deseo. Su cuerpo sinti&#243; un cosquilleo de s&#243;lo pensar en su noche de bodas, sus gritos de pasi&#243;n y necesidad. Ella arder&#237;a debajo de &#233;l, y se deleit&#243; ante la perspectiva de hacerla explotar.

Se apart&#243; para poder verle el rostro. Estaba sonrojada, los ojos aturdidos y dilatados. El pelo empezaba a soltarse de ese horrendo gorrito.

Y esto -dijo estir&#225;ndoselo de la cabeza- tiene que desaparecer.

&#161;Milord!

Prom&#233;teme que no volver&#225;s a pon&#233;rtelo.

Kate se retorci&#243; en su asiento, de hecho sobre su regazo, lo cual contribuy&#243; bien poco al estado de urgencia de su entrepierna, para mirar por encima de la silla.

No voy a hacer tal cosa -replic&#243;-. Me gusta mucho ese gorro.

No es posible -dijo &#233;l poni&#233;ndose serio.

Pues s&#237; &#161;Newton!

Anthony sigui&#243; su vista y estall&#243; en una sonora carcajada,que provoc&#243; que ambos se sacudieran en el asiento. Newton masticaba con gran satisfacci&#243;n el gorro de Kate.

iBuen perro! -exclam&#243; &#233;l con una carcajada.

Te obligar&#237;a a comprarme uno -mascull&#243; Kate mientras se estiraba el vestido hacia arriba- de no ser por la fortuna que ya has gastado conmigo esta semana.

Esto le divirti&#243;.

&#191;Ah s&#237;? -pregunt&#243; con leve inter&#233;s.

Kate hizo un gesto afirmativo.

He estado de compras con tu madre.

Ah. Bien. Estoy seguro de que no te ha permitido comprar nada como esto. -Hizo una indicaci&#243;n al gorro ahora destrozado en la boca de Newton.

Cuando volvi&#243; a mirarla, Kate hab&#237;a torcido la boca hasta formar una l&#237;nea contrariada que le sentaba muy bien. No pudo evitar sonreir. Se dejaba leer con tal facilidad. Su madre no le habr&#237;a dejado comprar un gorro tan poco atractivo, y ahora la consum&#237;a no ser capaz de ofrecer una respuesta a esta &#250;ltima frase.

Anthony suspir&#243; con agrado. La vida con Kate no iba a ser aburrida.

Pero se hac&#237;a tarde, probablemente ya era hora de marcharse. Kate hab&#237;a dicho que no esperaba a su madre al menos durante una hora, pero Anthony sab&#237;a que no hab&#237;a que confiar en la noci&#243;n del tiempo de las mujeres. Kate podr&#237;a equivocarse o su madre podr&#237;a cambiar de idea o cualquier cosa podr&#237;a haber sucedido, y aunque &#233;l y Kate iban a casarse dentro de dos d&#237;as, no parec&#237;a demasiado prudente que les atraparan en el sal&#243;n en una posici&#243;n tan comprometedora.

Muy a su pesar, porque estar sentado en la silla con Kate sin hacer otra cosa que abrazarla le produc&#237;a una satisfacci&#243;n sorprendente, se puso en pie y la levant&#243; en sus brazos mientras lo hac&#237;a, volviendo luego a dejarla en la silla.

Ha sido un interludio delicioso -murmur&#243; inclin&#225;ndose para darle un beso en la frente-. Pero me temo que tu madre estar&#225; a punto de llegar. Te ver&#233; el s&#225;bado por la ma&#241;ana.

Kate parpade&#243;.

&#191;El s&#225;bado?

Es una superstici&#243;n de mi madre -explic&#243; con sonrisa avergonzada-. Cree que da mala suerte a la novia y al novio verse el d&#237;a anterior a la boda.

Oh. -Se puso en pie y se alis&#243; con pudor el vestido y el cabello-. &#191;Y t&#250; tambi&#233;n lo crees?

En absoluto -dijo con un resoplido.

Ella asinti&#243;.

Entonces es muy dulce por tu parte satisfacer los caprichos de tu madre.

Anthony se par&#243; un momento, muy consciente de que cualquier hombre con su reputaci&#243;n no quer&#237;a parecer estar bajo las faldas de su madre. Pero as&#237; era Kate, y sab&#237;a que ella valoraba la devoci&#243;n a la familia tanto como &#233;l, de modo que dijo finalmente:

Son pocas cosas las que no har&#237;a para tener a mi madre contenta.

Sonri&#243; con timidez.

Es una de las cosas que m&#225;s me gusta de ti.

Anthony hizo una especie de gesto como si quisiera cambiar de tema, pero ella lo interrumpi&#243; con:

No, es la verdad. Eres una persona mucho m&#225;s bondadosa de lo que te gustar&#237;a que creyera la gente.

Puesto que no iba a ser capaz de salir victorioso de una discusi&#243;n con ella, y ten&#237;a poco sentido contradecir a una mujer que le estaba haciendo un cumplido, se llev&#243; un dedo a los labios y dijo:

Shhh. No se lo digas a nadie. -Y entonces, con un &#250;ltimo beso en su mano y murmurando un Adieu, se encamin&#243; hacia la puerta y sali&#243; a la calle.

Una vez sobre su caballo y de regreso a su peque&#241;a casa de la ciudad al otro lado de Londres, se permiti&#243; valorar la visita. Hab&#237;a ido bien, pens&#243;. Kate parec&#237;a haber entendido los l&#237;mites que &#233;l hab&#237;a establecido al matrimonio y hab&#237;a reaccionado a sus relaciones con un deseo que era tierno e intenso al mismo tiempo.

En conjunto, pens&#243; con una sonrisa de satisfacci&#243;n, el futuro parec&#237;a brillante. Su matrimonio ser&#237;a un &#233;xito. En cuanto a las inquietudes anteriores, bien, estaba claro que no ten&#237;a nada de qu&#233; preocuparse.


Kate estaba preocupada. Anthony se hab&#237;a desvivido porque ella entendiera que nunca la querr&#237;a. Y lo cierto era que parec&#237;a no querer que ella le amara.

Luego hab&#237;a empezado a besarla como si el mundo se acabara al d&#237;a siguiente, como si fuera la mujer m&#225;s hermosa de la Tierra. Era la primera en admitir que ten&#237;a poca experiencia con los hombres y sus deseos, pero estaba claro que &#233;l parec&#237;a desearla.

&#191;O simplemente se imaginaba que era otra persona? No la hab&#237;a elegido la primera a ella como esposa. Mejor no olvidaba aquello.

Y aunque ella se enamorara de &#233;l bien, tendr&#237;a que call&#225;rselo, as&#237; de sencillo. En realidad no pod&#237;a hacer otra cosa.



Cap&#237;tulo 16

Ha sido puesto en conocimiento de Esta Autora que el enlace entre lord Bridgerton y la se&#241;orita Sheffield va a ser un acto reducido, &#237;ntimo y privado.

En otras palabras. Esta Autora no est&#225; invitada.

Pero no tema, Querido Lector. En situaciones como &#233;sta, Esta Autora es una persona de recursos y promete descubrir los detalles de la ceremonia, tanto los interesantes como los banales.

La boda del soltero m&#225;s cotizado de Londres es sin duda algo de lo que esta humilde columna debe informar, &#191;no creen?


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

13 de mayo de 1814


La noche anterior a la boda, Kate estaba sentada en su cama ataviada con su vestido favorito mirando con aturdimiento una multitud de ba&#250;les esparcidos por el suelo. Todas sus pertenencias estaban recogidas, dobladas y embaladas con esmero, listas para ser trasladadas a su nuevo hogar.

Incluso Newton estaba preparado para el viaje. Le hab&#237;an ba&#241;ado y secado, le hab&#237;an colocado un nuevo collar en el cuello, y hab&#237;an metido sus juguetes favoritos en un macuto que ahora se encontra el vest&#237;bulo de la entrada, justo al lado del arc&#243;n de madera delicadamente tallada que Kate ten&#237;a desde que era una ni&#241;a. La presencia en Londres del arc&#243;n, lleno de los juguetes y tesoros de la infancia de Kate, hab&#237;a provocado en ella un alivio tremendo. Parec&#237;a sentimental y tonto, pero serv&#237;a para que encarara con menos miedo la pr&#243;xima transici&#243;n. Llevar sus cosas a casa de Anthony, peque&#241;os objetos sin valor alguno para otra persona que no fuera ella, serv&#237;a para que su nueva casa pareciera tambi&#233;n la suya.

Mary, quien siempre parec&#237;a entender lo que necesitaba Kate antes mismo de que lo entendiera su hija, hab&#237;a mandado un aviso a sus amigos en Somerset en cuanto Kate se comprometi&#243;, y les pidi&#243; que enviaran a Londres el arc&#243;n a tiempo para la boda.

Kate se levant&#243; y recorri&#243; la habitaci&#243;n. Se deten&#237;a y pasaba dedos por un camis&#243;n doblado sobre la mesa, a&#250;n a la espera de ser transferido a sus ba&#250;les. Era una prenda escogida por lady Bridgerton -Violet, ten&#237;a que empezar a pensar en ella como Violet-, de corte recatado pero tejido di&#225;fano. La visita a la tienda de ropa interior hab&#237;a sido un aut&#233;ntico tormento para Kate. &#161;Al fin y al cabo era la madre de su prometido quien estaba seleccionando prendas para la noche de bodas!

Mientras Kate cog&#237;a el camis&#243;n y lo met&#237;a con cuidado en el ba&#250;l, oy&#243; unos golpecitos en la puerta. Invit&#243; a entrar a quien llamara y Edwina asom&#243; la cabeza. Tambi&#233;n ella estaba vestida para irse a dormir, con el pelo claro recogido en un mo&#241;o flojo en la nuca.

Pensaba que a lo mejor te apetec&#237;a un poco de leche caliente -dijo Edwina.

Kate sonri&#243; agradecida.

Suena muy apetecible.

Edwina se agach&#243; y cogi&#243; la jarra de cer&#225;mica que hab&#237;a dejado en el suelo.

No puedo sostener dos jarras y abrir el pomo al mismo tiempo  explic&#243; con una sonrisa. Una vez dentro cerr&#243; la puerta con el pie y le tendi&#243; una jarra. Con la mirada fija en Kate, Edwina le pregunt&#243; sin m&#225;s pre&#225;mbulos-. &#191;Est&#225;s asustada?

Kate dio un sorbo con cautela para comprobar la temperatura antes de tragar. Estaba muy caliente, aunque no quemaba, algo que de alguna manera le produjo bienestar. Beb&#237;a leche caliente desde la infancia, y su sabor y textura siempre le aportaban aquella sensaci&#243;n de calor y bienestar.

No exactamente asustada -contest&#243; por fin mientras se sentaba sobre el extremo de la cama- pero s&#237; nerviosa. Decididamente nerviosa.

Bien, no es de extra&#241;ar -dijo Edwina mientras sacud&#237;a animadamente la mano que le quedaba libre-. Habr&#237;a que ser idiota para no estar nerviosa. Toda tu vida va a cambiar. &#161;Toda! Hasta tu nombre. Ser&#225;s una mujer casada. Una vizcondesa. Pasado ma&#241;ana no ser&#225;s la misma mujer, Kate, y despu&#233;s de ma&#241;ana por la noche

Ya basta, Edwina -interrumpi&#243; Kate.

Pero

No es que me est&#233;s tranquilizando mucho.

Oh. -Edwina esboz&#243; una sonrisa avergonzada-. Lo siento.

Est&#225; bien. -Kate le quit&#243; importancia.

Edwina consigui&#243; morderse la lengua durante cuatro segundos antesde preguntar.

&#191;Ha venido mam&#225; a hablar contigo?

A&#250;n no.

Deber&#237;a hacerlo, &#191;no te parece? Ma&#241;ana es el d&#237;a de tu boda y seguro que hay todo tipo de cosas que hace falta saber. -Edwina dio un buen trago a la leche, que dej&#243; un bigote blanco poco apropiado, luego se acomod&#243; sobre el extremo al otro lado de la cama-. Hay todo tipo de cosas que yo no s&#233; y no s&#233; c&#243;mo habr&#237;as podido aprenderlas t&#250;, a menos que hayas estado metida en cosas raras sin yo saberlo.

Kate se pregunt&#243; si ser&#237;a muy descort&#233;s amordazar a su hermana con alguna de las prendas de lencer&#237;a que hab&#237;a escogido lady Bridgerton. Encontraba cierta justicia po&#233;tica en una medida de ese tipo.

&#191;Kate?  pregunt&#243; Edwina pesta&#241;eando con curiosidad -. &#191;Kate? &#191;Por qu&#233; me miras de un modo tan extra&#241;o?

Kate contemplaba las prendas de lencer&#237;a con anhelo.

Seguro que prefieres no saberlo.

Mmmf. Bien, entonces

Las murmuraciones de Edwina fueron interrumpidas en seco por un suave golpe en la puerta.

Seguro que es nuestra madre -dijo Edwina con una mueca maliciosa-. No puedo esperar.

Kate entorn&#243; los ojos en direcci&#243;n a Edwina mi&#233;ntras se levantaba a abrir la puerta. Como hab&#237;a esperado, Mary estaba de pie en el pasillo con dos tazas humeantes.

Pens&#233; que te apetecer&#237;a un poco de leche caliente -dijo una d&#233;bil sonrisa.

Kate levant&#243; su taza como respuesta.

Edwina tuvo la misma idea.

&#191;Qu&#233; est&#225; haciendo Edwina aqu&#237;? -pregunt&#243; Mary al entrar en la habitaci&#243;n.

&#191;Desde cuando necesito una raz&#243;n para hablar con mi her~ na? -pregunt&#243; Edwina con un resoplido.

Mary le lanz&#243; una mirada malhumorada antes de volver de nuevo su atenci&#243;n a Kate.

Mmmf. Parece que tenemos exceso de leche caliente.

Esta se ha quedado tibia de todos modos -dijo Kate, al tiempo que dejaba la taza sobre uno de los ba&#250;les y la cambiaba por la m&#225;s caliente que le ofrec&#237;a Mary-. Edwina puede bajar la otra taza a la cocina cuando salga.

Perd&#243;n, &#191;c&#243;mo dices?  pregunt&#243; Edwina vagamente distra&#237;da -. Oh, por supuesto. Estoy encantada de ser de ayuda. -Pero no se levant&#243;. De hecho, ni siquiera se movi&#243;, salvo para torcer la cabeza de un lado a otro para mirar a Mary, luego a Kate y otra vez a su madre.

Tengo que hablar con Kate -dijo Mary. Edwina mene&#243; la cabeza con entusiasmo.

A solas.

Edwina parpade&#243;.

&#191;Tengo que marcharme?

Mary hizo un gesto afirmativo y le tendi&#243; la taza de leche que se hab&#237;a enfriado.

&#191;Ahora?

Mary volvi&#243; a mover la cabeza.

Edwina pareci&#243; acongojada, luego su expresi&#243;n se transform&#243; en una sonrisa.

&#191;Est&#225;s de broma, verdad? Me puedo quedar, &#191;eh que s&#237;?

No -contest&#243; Mary.

Edwina le devolvi&#243; una mirada suplicante a Kate.

A m&#237; no me mires -replic&#243; Kate con una sonrisa mal disimulada-. Ella decide. Es quien va a hablar al fin y al cabo. Yo s&#243;lo voy a escuchar.

Y a hacer preguntas -se&#241;al&#243; Edwina-. Y yo tambi&#233;n tengo preguntas. -Se volvi&#243; a su madre-. Muchas preguntas.

Estoy segura de que as&#237; es -contest&#243; su madre- y estar&#233; encantada de responderlas todas, la noche anterior a tu boda.

Edwina se levant&#243; refunfu&#241;ando.

No es justo -mascull&#243; al tiempo que le arrebataba la taza.

La vida no es justa -dijo Mary con una mueca.

Eso digo yo -rezong&#243; la muchacha mientras cruzaba la habitaci&#243;n arrastrando los pies.

&#161;Y nada de escuchar tras la puerta! -le grit&#243; Mary.

Ni se me ocurrir&#237;a -respondi&#243; Edwina arrastrando las palabras-. A no ser que habl&#233;is lo bastante alto como para que yo os oiga.

Mary suspir&#243; mientras Edwina sal&#237;a al pasillo y cerraba la puerta acompa&#241;ando sus movimientos de un torrente constante de gru&#241;idos ininteligibles.

Tendremos que hablar en susurros -le dijo a Kate.

&#201;sta asinti&#243; con la cabeza, pero era tan leal a su hermana como para decir:

Tal vez no se quede a escuchar a escondidas.

La mirada de Mary reflejaba extrema desconfianza.

&#191;Quieres que abramos la puerta para aclararlo?

Kate puso una mueca a su pesar.

T&#250; ganas.

Mary se sent&#243; en el lugar que hab&#237;a dejado vac&#237;o Edwina y observ&#243; a Kate con una mirada bastante directa.

Estoy segura de que sabes por qu&#233; estoy aqu&#237;.

Kate respondi&#243; con un gesto afirmativo.

Mary dio un trago a la leche y se qued&#243; callada durante un largo momento antes de decir:

Cuando me cas&#233; -por primera vez, no con tu padre- no ten&#237;a ni idea de lo que pod&#237;a esperar en el lecho matrimonial. No se trataba -Durante un breve instante cerr&#243; los ojos y por un momento pareci&#243; que sufr&#237;a-. Mi falta de conocimiento lo hac&#237;a todo m&#225;s complicado -reconoci&#243; finalmente, y la forma lenta y cuidadosa en que escogi&#243; las palabras revel&#243; a Kate que complicado probablemente era un eufemismo.

Entiendo -murmur&#243; Kate.

Mary alz&#243; la vista de forma abrupta.

No, creo que no. Y espero que nunca lo entiendas. Pero eso no viene ahora a cuento. Siempre he jurado que ninguna hija m&#237;a ir&#237;a al matrimonio con tal ignorancia sobre lo que ocurre entre marido y mujer.

Ya estoy al corriente de lo m&#225;s b&#225;sico de la operaci&#243;n -admiti&#243; Kate.

Con clara expresi&#243;n de sorpresa, Mary pregunt&#243;:

&#191;De veras?

Kate hizo un movimiento afirmativo con la cabeza.

No ser&#225; muy diferente de los animales, &#191;verdad?

Mary neg&#243; con la cabeza, y sus labios se fruncieron formando una sonrisa levemente divertida.

No, no lo es.

Kate consider&#243; la mejor manera de formular su siguiente pregunta. Por lo que hab&#237;a visto en la granja de su vecino de Somerset, el acto de la procreaci&#243;n no parec&#237;a demasiado grato. Pero cuando Anthony la bes&#243;, ella tuvo la impresi&#243;n de que perd&#237;a la cabeza. Y cuando la volvi&#243; a besar por segunda vez, no estaba segura de querer que aquello acabara nunca. Todo su cuerpo reaccion&#243; estimulado, y sospechaba que si sus encuentros recientes se hubieran producido en lugares m&#225;s convenientes, le habr&#237;a permitido a &#233;l hacer lo que quisiera con ella sin la menor protesta.

Pero tambi&#233;n estaba la yegua que aullaba de forma tan espantosa en la granja. Con franqueza, las diversas piezas del rompecabezas no encajaban del todo.

Por fin, tras aclararse mucho la garganta, dijo:

No parece muy agradable.

Mary volvi&#243; a cerrar los ojos, su rostro adopt&#243; la misma expresi&#243;n que antes, como si recordara algo que prefer&#237;a mantener guardado en los rincones m&#225;s oscuros de su mente. Cuando abri&#243; de nuevo los ojos, dijo:

El disfrute de una mujer depende por completo de su marido.

&#191;Y el de un hombre?

El acto del amor -dijo Mary sonroj&#225;ndose- puede ser, y deber&#237;a serlo, una experiencia agradable tanto para el hombre como para la mujer. Pero -tosi&#243; y dio un sorbo a la leche- ser&#237;a negligente por mi parte no contarte que una mujer no siempre encuentra placer en el acto.

Pero &#191;un hombre s&#237;?

Mary hizo un gesto de asentimiento.

Eso no parece justo.

La mirada de Mary fue ir&#243;nica.

Creo que acabo de decirle a Edwina que la vida no siempre es justa.

Kate frunci&#243; el ce&#241;o mientras contemplaba la leche en su taza.

Bien, pero, de verdad, esto no parece justo.

Aunque no quiere decir -se apresur&#243; a a&#241;adir- que la experiencia sea necesariamente desagradable para la mujer. Y estoy segura de que no ser&#225; desagradable para ti. Supongo que el vizconde te ha besado

Kate asinti&#243; sin levantar la vista.

Cuando Mary habl&#243;, Kate pudo o&#237;r la sonrisa en su voz.

Y por tu rubor supongo que te gust&#243;.

Kate volvi&#243; a hacer un gesto afirmativo. Le ard&#237;an las mejillas.

Si te gust&#243; el beso -dijo Mary- entonces estoy segura de que no te molestar&#225; que &#233;l contin&#250;e con sus atenciones. Estoy segura de que ser&#225; delicado y atento contigo.

Delicado no era un t&#233;rmino que reflejara del todo la esencia de los besos de Anthony, pero Kate pensaba que no hab&#237;a que comentar ese tipo de cosas con la madre de una. La verdad, toda la conversaci&#243;n ya eralo bastante delicada por s&#237; sola.

Los hombres y las mujeres somos muy diferentes -continu&#243; Mary como si aquello no fuera tan obvio  y un hombre, incluso un hombre fiel a su esposa, como estoy segura de que el vizconde ser&#225;, puede encontrar placer casi en cualquier mujer.

Esto era alarmante, y no era lo que Kate quer&#237;a o&#237;r.

&#191;Y una mujer? -salt&#243;.

Es diferente para una mujer. He o&#237;do que las mujeres disolutas encuentran placer como cualquier hombre, en los brazos de cualquiera que las satisfaga, pero yo no lo creo. Pienso que una mujer tiene que sentir afecto por su esposo para disfrutar en el lecho matrimonial.

Kate se qued&#243; un momento callada.

&#191;No amabas a tu primer esposo, verdad?

Mary neg&#243; con la cabeza.

Eso lo cambia todo, cielo m&#237;o. Eso y que el marido sea considerado con su esposa. Pero he visto al vizconde en tu compa&#241;&#237;a. Soy consciente de que vuestro enlace ha sido repentino e inesperado, pero te trata con cari&#241;o y respeto. No debes temer nada, estoy segura. El vizconde te tratar&#225; bien.

Y con eso, Mary bes&#243; a Kate en la frente y le dese&#243; buenas noches. Luego recogi&#243; las dos tazas vac&#237;as y sali&#243; de la habitaci&#243;n. Kate se qued&#243; sentada en la cama, con la vista perdida en la pared de enfrente durante varios minutos.

Mary se equivocaba. Kate estaba segura de ello. Ten&#237;a mucho que temer.

Detestaba no ser la primera elecci&#243;n de Anthony como esposa, pero era pr&#225;ctica, pragm&#225;tica y sab&#237;a que ciertas cosas de la vida sencillamente se ten&#237;an que aceptar como un hecho. Pero se hab&#237;a consolado con el recuerdo del deseo que hab&#237;a sentido, y pensaba que Anthony tambi&#233;n lo hab&#237;a sentido cuando ella estaba en sus brazos.

Ahora parec&#237;a que tal deseo ni siquiera ten&#237;a que ser obligatoriamente por ella; era m&#225;s bien una necesidad bastante primitiva que todo hombre sent&#237;a por toda mujer.

Y Kate nunca sabr&#237;a si, cuando Anthony apagara las velas, se la llevara a la cama y cerrara los ojos

Imaginar&#237;a el rostro de otra mujer.


La boda, que iba a celebrarse en el sal&#243;n de la mansi&#243;n Bridgerton fue un acto privado y reducido. Bien, todo lo que podr&#237;a esperarse de un acto con la familia Bridgerton al completo, desde Anthony hasta la peque&#241;a Hyacinth de once a&#241;os, quien iba a encargarse de llevar las flores con gran seriedad. Cuando su hermano Gregory, de trece a&#241;os intent&#243; inclinar su cesto de p&#233;talos de rosas, la muchacha le solt&#243; un fuerte golpe en el ment&#243;n, con lo cual la ceremonia se retras&#243; unos buenos diez minutos, pero por otro lado agreg&#243; una nota muy necesaria de levedad y risas a la reuni&#243;n.

Bien, para todo el mundo excepto para Gregory, quien se hab&#237;a ofendido bastante con todo el episodio, y desde luego no se re&#237;a, pese a haber sido &#233;l mismo quien hab&#237;a empezado, como Hyacinth se apresur&#243; a indicar a cualquiera que quisiera escucharla; y su voz era lo bastante chillona como para que alguien tuviera la opci&#243;n de no escucharla.

Kate lo hab&#237;a visto todo desde su posici&#243;n estrat&#233;gica en el vest&#237;bulo, desde donde hab&#237;a estado observando a trav&#233;s de una rendija en la puerta. Aquello le hab&#237;a arrancado una sonrisa, algo que agradeci&#243;, puesto que hac&#237;a m&#225;s de una hora que las rodillas no le dejaban de temblar. S&#243;lo pod&#237;a agradecer que lady Bridgerton no hubiera insistido en organizar una celebraci&#243;n por todo lo alto. Kate, que nunca antes se hab&#237;a considerado una persona nerviosa, era probable que se hubiera desmayado del susto.

De hecho, Violet hab&#237;a mencionado la posibilidad de una gran boda como m&#233;todo para combatir los rumores que circulaban acerca de ella, Anthony y su compromiso tan repentino. La se&#241;ora Featherington estaba cumpliendo su palabra y manten&#237;a un silencio completo sobre los detalles del asunto, pero ya hab&#237;a dejado ir suficientes insinuaciones referentes a que todo el mundo sab&#237;a que el compromiso no hab&#237;a seguido el cauce habitual.

Como resultado, los comentarios no cesaban, y Kate sab&#237;a que s&#243;lo era cuesti&#243;n de tiempo que la se&#241;ora Featherington dejara de contenerse y todo el mundo se enterara de la verdadera historia de su perdici&#243;n a manos -o m&#225;s bien, aguij&#243;n- de una abeja.

De modo que al final Violet hab&#237;a decidido que un matrimonio r&#225;pido era lo mejor, y puesto que no se pod&#237;a organizar una fiesta esplendorosa en una semana, la lista de invitados se hab&#237;a reducido a la familia. Kate cont&#243; con Edwina a su lado y Anthony estuvo acompa&#241;ado por su hermano Benedict, y tras las formalidades habituales, se convirtieron en marido y mujer.

Era extra&#241;o, Kate pens&#243; aquella tarde con la mirada fija en la alianza que ahora adornaba junto al anillo del diamante su mano izquierda, lo r&#225;pido que puede cambiar la vida de una. La ceremonia hab&#237;a sido breve, todo se sucedi&#243; en un abrir y cerrar de ojos, y no obstante su vida hab&#237;a cambiado para siempre. Edwina ten&#237;a razon. Todo era diferente. Ahora era una mujer casada, una vizcondesa.

Lady Bridgerton.

Se mordi&#243; el labio inferior. Sonaba como si se tratara de otra persona. &#191;Cu&#225;nto tiempo necesitar&#237;a para que cuando alguien la llamara lady Bridgerton pensase que le hablaban a ella y no a la madre de Anthony?

Ahora era una esposa y ten&#237;a las responsabilidades de una esposa.

Aquello la aterrorizaba.

Ahora que la boda hab&#237;a acabado, Kate reflexion&#243; sobre las palabras de Mary la noche anterior y supo que ten&#237;a raz&#243;n. En muchos aspectos, era la mujer m&#225;s afortunada del mundo. Anthony la tratar&#237;a bien. Tratar&#237;a bien a cualquier mujer. Y &#233;se era el problema.

Ahora se encontraba en un carruaje y recorr&#237;a la corta distancia entre la mansi&#243;n Bridgerton, donde se hab&#237;a celebrado la recepci&#243;n y la residencia privada de Anthony, a la que se supon&#237;a que ya no se pod&#237;a llamar residencia de soltero.

Mir&#243; de soslayo a su nuevo esposo. Miraba al frente y su rostro ten&#237;a una peculiar expresi&#243;n seria.

&#191;Tienes planeado trasladarte a la mansi&#243;n Bridgerton ahora que est&#225;s casado? -le pregunt&#243; Kate con calma.

Anthony pareci&#243; sorprendido, casi como si hubiera olvidado que ella estaba all&#237;.

S&#237; -contest&#243; volvi&#233;ndose hacia ella- aunque no hasta dentro de unos meses. He pensado que nos ir&#237;a bien un poco de intimidad al comienzo del matrimonio, &#191;no crees?

Por supuesto -murmur&#243; Kate. Baj&#243; la vista a sus manos, que se retorc&#237;an sobre el regazo. Intent&#243; pararlas, pero era imposible. Era sorprendente que no reventara los guantes.

Anthony sigui&#243; su mirada y dej&#243; una de sus grandes manos sobre las de ella. Kate se par&#243; al instante.

&#191;Est&#225;s nerviosa? -pregunt&#243;.

&#191;Pensabas que no lo estar&#237;a? -contest&#243; intentando que su voz sonara seca e ironica.

&#201;l sonri&#243; como respuesta.

No hay nada que temer.

Kate casi estalla en una risotada nerviosa. Parec&#237;a que estaba destinada a o&#237;r aquel t&#243;pico una y otra vez.

Tal vez -admiti&#243; ella-, pero de todos modos son demasiadas cosas como para no estar nerviosa.

La sonrisa de Anthony se ampli&#243;.

Touch&#233;, querida esposa.

Kate trag&#243; saliva varias veces. Era extra&#241;o ser la esposa de alguien, y extra&#241;o en especial ser la esposa de este hombre.

Y t&#250;, &#191;est&#225;s nervioso? -replic&#243; ella.

Se inclin&#243; hacia delante, su oscura mirada era intensa, ten&#237;a los p&#225;rpados ca&#237;dos con la promesa de lo inevitable.

Oh, en extremo -murmur&#243;. Cubri&#243; la restante distancia que les separaba y sus labios encontraron el hueco sensible de la oreja de Kate-. Mi coraz&#243;n late con fuerza -le susurr&#243;.

El cuerpo de Kate pareci&#243; ponerse r&#237;gido y fundirse al mismo tiempo. Luego solt&#243;:

Creo que deber&#237;amos esperar.

&#201;l le mordisque&#243; la oreja.

&#191;Esperar a qu&#233;?

Ella intent&#243; escabullirse. &#201;l no entend&#237;a. Si lo hubiera entendido estar&#237;a furioso, y no parec&#237;a especialmente molesto.

A&#250;n.

Pp-para el matrimonio -tartamude&#243; ella.

Aquello pareci&#243; hacerle gracia. Juguete&#243; animado con los anillos que descansaban en sus dedos enguantados.

Es un poco tarde para eso, &#191;no te parece?

Para la noche de bodas -aclar&#243;.

&#201;l retrocedi&#243; y sus oscuras cejas formaron un l&#237;nea recta, tal vez un poco enojada.

No -dijo sin m&#225;s, pero no se movi&#243; para volver a abrazarla.

Kate intent&#243; encontrar palabras que le ayudaran a &#233;l a entender, pero no era f&#225;cil; no estaba segura de entenderse a s&#237; misma. Estaba casi convencida de que no la creer&#237;a si le explicaba que no era su intencion haber hecho esta petici&#243;n; sencillamente hab&#237;a surgido de su interior de forma repentina, producto de un p&#225;nico que, hasta aquel momento, ni siquiera sab&#237;a que estuviera ah&#237;.

No lo pido para siempre -explic&#243;. Odiaba el temblor que oy&#243; en sus palabras-. S&#243;lo una semana.

Aquello atrajo la atenci&#243;n de Anthony, quien alz&#243; una de sus cejas con expresi&#243;n de iron&#237;a.

Y, por favor, expl&#237;came, &#191;qu&#233; esperas conseguir en una semana?

No lo s&#233; -respondi&#243; con toda sinceridad.

Anthony centr&#243; la mirada en los ojos de Kate, con dureza, intensidad y sarcasmo.

Tendr&#225;s que ofrecerme algo mejor.

Kate no quer&#237;a mirarle, no quer&#237;a la intimidad a la que se ve&#237;a forzada cuando estaba atrapada por aquella mirada oscura. Era f&#225;cil ocultar los sentimientos cuando ella pod&#237;a mantener el enfoque en su ment&#243;n o en su hombro, pero cuando ten&#237;a que mirarle directamente a los ojos

Le daba miedo que pudiera ver el interior de su alma.

Ha sido una semana de much&#237;simos cambios en mi vida  empez&#243;, y dese&#243; saber a d&#243;nde quer&#237;a ir a parar con esa afirmaci&#243;n.

Tambi&#233;n para m&#237; -coment&#243; &#233;l con amabilidad.

Para ti no tanto -respondi&#243; ella-. Las intimidades del matrimonio son algo nuevo para ti.

Un extremo de su boca form&#243; una mueca algo arrogante.

Le aseguro, milady, que nunca antes he estado casado.

No me refiero a eso, y lo sabes.

No la contradijo.

Es tan sencillo como que me gustar&#237;a disponer de un poco m&#225;s de tiempo para prepararme  explic&#243; Kate, y dobl&#243; los brazos sobre el regazo con gesto remilgado. Pero no pod&#237;a tener los pulgares quietos: giraban con ansiedad, como prueba de su estado de nervios.

Anthony se la qued&#243; mirando durante un buen rato, luego volvi&#243; a reclinarse hacia atr&#225;s en su asiento y apoy&#243; el tobillo izquierdo con aire informal en su rodilla derecha.

Muy bien -admiti&#243;.

&#191;De veras? -Kate se enderez&#243; con sorpresa. No confiaba en que &#233;l capitulara con tal facilidad.

Siempre que -continu&#243; &#233;l.

Kate se hundi&#243;. Deber&#237;a haber sabido que habr&#237;a alg&#250;n imprevisto.

 que me alecciones en una cuesti&#243;n.

Ella trag&#243; saliva.

&#191;Y de qu&#233; se trata, milord?

&#201;l se inclin&#243; hacia delante con ojos de diablo.

&#191;C&#243;mo, con exactitud, tienes planeado prepararte?

Kate mir&#243; por la ventana, luego solt&#243; un juramento ininteligible al percatarse de que ni siquiera hab&#237;an entrado todav&#237;a en la calle de Anthony. No hab&#237;a manera de escapar a esta pregunta, estar&#237;a atrapada en el carruaje al menos durante cinco buenos minutos.

B-bien -se atasc&#243;-, estoy segura de que no he entendido a qu&#233; te refieres.

&#201;l solt&#243; una risita.

Yo tampoco estoy seguro.

Kate le mir&#243; con el ce&#241;o fruncido. No hab&#237;a nada peor que ser blanco de las bromas de alguien, y parec&#237;a especialmente inadecuado cuando eres una novia en el d&#237;a de tu boda.

Encima te diviertes conmigo  le acus&#243;.

No -dijo con algo que podr&#237;a describirse como sonrisa lasciva-, me gustar&#237;a divertirme contigo. Hay ciertas diferencias.

Me gustar&#237;a que no hablaras as&#237; -balbuce&#243; ella-. Sabes que no te entiendo.

&#201;l centr&#243; la mirada en la boca de Kate mientras sacaba la lengua para humedecerse los labios.

Entender&#237;as -murmur&#243; Anthony- s&#243;lo con que te entregaras a lo inevitable y te olvidaras de tu tonta petici&#243;n.

No me gusta que me traten con condescendencia -dijo Kate en un tono tenso.

Los ojos de Anthony centellearon.

Y a m&#237; no me gusta que me nieguen mis derechos -replic&#243; con voz fr&#237;a. Su rostro era el duro reflejo del poder aristocr&#225;tico.

No estoy negando nada -insisti&#243;.

Oh, &#191;de veras? -arrastr&#243; las palabras sin nada de humor.

S&#243;lo pido un aplazamiento. Un aplazamiento breve, temporal, breve  repiti&#243; la palabra por si el cerebro de Anthony estuviera demasiado embotado por su resuelto orgullo varonil como para entenderla a la primera-. Sin duda no me negar&#225;s una petici&#243;n tan sencilla.

De nosotros dos -respondi&#243; con voz cortante- no creo que sea yo quien niega algo.

Ten&#237;a raz&#243;n, caray con aquel hombre, y Kate no ten&#237;a ni idea de qu&#233; m&#225;s pod&#237;a decir. Sab&#237;a que llevaba todas las de perder con aquella petici&#243;n imprevista; &#233;l ten&#237;a todo el derecho del mundo a echarse a su esposa sobre el hombro, arrastrarla hasta la cama y encerrarla en la habitaci&#243;n durante una semana si as&#237; le ven&#237;a en gana.

Actuaba de un modo alocado, prisionera de su propia inseguridad inseguridad que desconoc&#237;a hasta que conoci&#243; a Anthony.

Durante toda su vida, siempre hab&#237;a sido la segunda: la segunda a la que miraban, la segunda a la que saludaban, la segunda a la que besaban en la mano. Como hija mayor, lo correcto hubiera sido que se dirigieran a ella antes que a su hermana peque&#241;a, pero la belleza de Edwina era tan asombrosa, el azul puro y perfecto de sus ojos era tan impactante, que la gente se olvidaba de todo en su presencia.

Cuando presentaban a Kate a alguien, la respuesta habitual era un apurado Por supuesto y un saludo cort&#233;s murmurado mientras la mirada se escabull&#237;a de nuevo al rostro puro y resplandecien de Edwina.

A Kate nunca le hab&#237;a importado demasiado. Si Edwina hubiera sido una muchacha consentida o de mal car&#225;cter, tal vez habr&#237;a resultado m&#225;s dif&#237;cil. Y para ser sinceros, la mayor&#237;a de hombres que conoc&#237;an eran superficiales y tontos, o sea, que no le hab&#237;a importado que se molestaran en saludarla s&#243;lo despu&#233;s de hacerlo con su hermana.

Hasta ahora.

Quer&#237;a que la mirada de Anthony se iluminara cuando ella entrara en la habitaci&#243;n. Quer&#237;a que recorriera la multitud hasta encontrar su cara. No hac&#237;a falta que la amara -o al menos eso era lo que se repet&#237;a a s&#237; misma-, pero quer&#237;a desesperadamente ser la primera en recibir su afecto, la primera en su deseo.

Y ten&#237;a la espantosa impresi&#243;n de que todo esto significaba que se estaba enamorando.

Enamorante de tu esposo &#191;qui&#233;n habr&#237;a pensado que pod&#237;a ser un desastre?

Ya veo que no tienes respuesta -dijo Anthony con calma.

El carruaje acab&#243; por detenerse, a Dios gracias la libr&#243; de tener que responder. Pero cuando un lacayo con librea se adelant&#243; con premura e intent&#243; abrir la puerta, Anthony la cerr&#243; de nuevo de golpe sin apartar la mirada de ella ni por un instante.

&#191;C&#243;mo, milady? -repiti&#243;.

Como -repiti&#243; Kate. Casi hab&#237;a olvidado qu&#233; le preguntaba.

&#191;C&#243;mo -repiti&#243; una vez m&#225;s, con una voz g&#233;lida como el hielo pero intensa y fervorosa como una llama- planeas prepararte para la noche de bodas?

No no lo he considerado a&#250;n -fue su respuesta.

Eso pensaba. -Solt&#243; la manilla de la puerta, y &#233;sta se abri&#243; de par en par. Aparecieron los rostros de dos lacayos que obviamente se esforzaban por no mostrar su curiosidad. Kate permaneci&#243; callada mientras Anthony la ayudaba a bajar y la llevaba hasta el interior de la casa.

El personal de la residencia estaba reunido en el peque&#241;o vest&#237;bulo de entrada, y Kate murmur&#243; saludos a cada miembro que le present&#243; el mayordomo o el ama de llaves. El personal no era excesivo ya que la casa era peque&#241;a seg&#250;n las costumbres de la aristocracia, pero las presentaciones tardaron sus buenos veinte minutos.

Veinte minutos que, por desgracia, sirvieron de poco para aplacar sus nervios. Cuando Anthony apoy&#243; la mano en su cintura para guiarla hacia la escalera, el coraz&#243;n de Kate lat&#237;a desbocado. Por primera vez en su vida pens&#243; que podr&#237;a desmayarse.

No era que temiera el lecho matrimonial.

Ni siquiera tem&#237;a no complacer a su esposo. Incluso una virgen inocente como ella era capaz de adivinar que las acciones y reacciones de Anthony cuando la besaba eran buena prueba de su deseo. &#201;l le ense&#241;ar&#237;a lo que deb&#237;a hacer, de eso no ten&#237;a duda.

Lo que la asustaba

Lo que la asustaba

Sinti&#243; que el nudo en la garganta la asfixiaba, que se atragantaba. Se llev&#243; el pu&#241;o a la boca, mordi&#243; el nudillo para calmar su est&#243;mago, como si aquello pudiera aliviar el espantoso malestar en sus tripas.

Dios m&#237;o -susurr&#243; Anthony cuando llegaron al rellano-. Est&#225;s aterrorizada.

No -minti&#243;.

&#201;l la cogi&#243; por los hombros y le dio media vuelta para tenerla de cara y poder mirarla profundamente a los ojos. Con una maldici&#243;n, le cogi&#243; la mano y la llev&#243; hasta el dormitorio.

Necesitamos un poco de intimidad.

Al entrar en la alcoba, una habitaci&#243;n masculina con ricos detalles, decorada de forma exquisita en tonos borgo&#241;as y dorados, le puso las manos en las caderas e inquiri&#243;:

&#191;No te ha hablado tu madre acerca de ah de?

De no haber estado tan nerviosa, Kate se habr&#237;a re&#237;do de sus intentos fallidos.

Por supuesto -se apresur&#243; a responder-. Mary me lo ha explicado todo.

Entonces &#191;cu&#225;l es el problema? -Volvi&#243; a maldecir, luego se disculp&#243;-. Te ruego que me perdones -dijo en tono tenso-. Ya s&#233; que no es la manera de conseguir que te relajes.

No sabr&#237;a decirlo -susurr&#243; mientras bajaba la vista al suelo y fijaba la mirada en el intrincado estampado de la alfombra, hasta que las l&#225;grimas desbordaron sus ojos.

Un horrible y extra&#241;o sonido entrecortado sali&#243; de la garganta de Anthony.

&#191;Kate?  pregunt&#243; con voz ronca -. &#191;Alguien alg&#250;nh hombre te ha te someti&#243; a sus atenciones sin tu consentimiento?

Kate alz&#243; la vista, y la preocupaci&#243;n y el terror que descubri&#243; en su rostro casi le derrite el coraz&#243;n.

&#161;No! -chill&#243;-. No es eso. Oh, no me mires as&#237;, no puedo soportarlo.

Yo tampoco puedo soportarlo -susurr&#243; Anthony, y se fue al lado de Kate, tom&#243; su mano y se la llev&#243; a los labios-. Tienes que cont&#225;rmelo -dijo con una voz ahogada que sonaba muy peculiar  &#191;Me tienes miedo? &#191;Te repugno?

Kate sacudi&#243; la cabeza de un modo fren&#233;tico, incapaz de creer que pudiera pensar que alguna mujer le encontrara repulsivo.

Expl&#237;came -le susurr&#243; y apret&#243; los labios contra su oreja -. Expl&#237;came c&#243;mo hacerlo bien. Porque no creo que pueda concederte ese aplazamiento. -Amold&#243; su cuerpo al de ella, sus fuertes brazos la abrazaron mientras gem&#237;a-: No puedo esperar una semana, Kate. As&#237; de sencillo, no puedo.

Yo -Kate cometi&#243; el error de alzar la vista y mirarle a los ojos. Olvid&#243; todo lo que ten&#237;a que decir. La estaba mirando con una intensidad ardiente que encendi&#243; un fuego en el centro de su ser, la dej&#243; sin aliento, ansiosa, desesperada por algo que no entend&#237;a del todo.

Y sab&#237;a que no pod&#237;a hacerle esperar. Si examinaba su propia alma y miraba con sinceridad, sin enga&#241;arse, ten&#237;a que admitir que ella tampoco quer&#237;a esperar.

&#191;Y qu&#233; sentido pod&#237;a tener? Tal vez &#233;l nunca llegara a amarla. Tal vez el deseo de Anthony nunca estuviera centrado con tal firmeza en ella como el de Kate en &#233;l.

Pod&#237;a fingir. Y cuando la estrech&#243; en los brazos y apret&#243; los 1abios contra su piel, le pareci&#243; tan, tan f&#225;cil fingir.

Anthony -susurr&#243;, su nombre sonaba como una bendici&#243;n, un ruego y un rezo, todo al mismo tiempo.

Cualquier cosa -contest&#243; &#233;l con voz irregular y se dej&#243; caer de rodillas ante ella, dejando el rastro ardiente de sus labios por tota su piel mientras sus dedos desempe&#241;aban un trabajo fren&#233;tico para liberarla de su vestido-. P&#237;deme cualquier cosa -gimi&#243;-. Cualquier cosa que est&#233; a mi alcance, te la dar&#233;.

Kate sinti&#243; que su cabeza se iba hacia atr&#225;s, sinti&#243; que lo que quedaba de su resistencia se fund&#237;a.

Pues qui&#233;reme -susurr&#243;-. Pues qui&#233;reme.

Su &#250;nica respuesta fue un gru&#241;ido grave de necesidad.



Cap&#237;tulo 17

&#161;Ya est&#225; hecho! La se&#241;orita Sheffield es ahora Katharine, vizcondesa de Bridgerton. 

Esta Autora expresa sus mejores deseos a la feliz pareja. La gente sensata y honorable escasea sin duda entre nuestra &#233;lite aristocr&#225;tica, por lo cual resulta de lo m&#225;s gratificante ver unidos en matrimonio a dos ejemplares de esta especie tan poco frecuente.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

16 de mayo de 1814


Hasta ese momento, Anthony ni siquiera se hab&#237;a percatado de cu&#225;nto necesitaba que ella dijera que s&#237;, que admitiera su necesidad. La abraz&#243; con firmeza, apret&#243; su mejilla contra la suave curva de su vientre. Incluso con su traje de novia ol&#237;a a lirios y jab&#243;n, aquella fragancia que le enloquec&#237;a y le obsesionaba desde hac&#237;a semanas.

Te necesito -se quej&#243;, no demasiado seguro de si sus palabras se perd&#237;an entre las capas de seda que a&#250;n la separaban de &#233;l-. Te necesito ahora.

Se puso en pie y la levant&#243; en sus brazos. Fue sorprendente los pocos pasos que necesit&#243; para alcanzar la cama de cuatro postes que dominaba el dormitorio. Nunca antes hab&#237;a llevado a una mujer hasta ah&#237;, siempre hab&#237;a preferido llevar sus relaciones a otro sitio, y de pronto aquello le regocij&#243; de un modo absurdo.

Kate era diferente, especial, su esposa. No quer&#237;a que otros recuerdos interfirieran en esta noche ni en ninguna otra.

La dej&#243; en el colch&#243;n, sus ojos no abandonaron en ning&#250;n momento su encantadora forma despeinada mientras se quitaba de forma met&#243;dica la ropa. Primero los guantes, uno a uno, luego el chaqu&#233; ya arrugado por su ardor.

Encontr&#243; la mirada de Kate, ojos oscuros y grandes llenos de admiraci&#243;n, y sonri&#243;, lentamente, con satisfacci&#243;n.

&#191;Nunca antes has visto a un hombre desnudo, verdad? -pregunt&#243; en voz baja.

Ella neg&#243; con la cabeza.

Bien. -Se inclin&#243; hacia delante y le quit&#243; una de las pantuflas del pie-. Pues nunca volver&#225;s a ver a otro.

Se ocup&#243; de los botones de la camisa, sacando poco a poco cada uno de su ojal, y su deseo se multiplic&#243; por diez al advertir que Kate sacaba la lengua para humedecerse los labios.

Ella le deseaba. Conoc&#237;a suficientes mujeres que no lo disimulaban. Y para cuando acabara la noche, ella ya no podr&#237;a vivir sin &#233;l.

La posibilidad de que &#233;l no pudiera vivir sin ella era algo que se negaba a considerar. Lo que ard&#237;a en el dormitorio y lo que susurraba su coraz&#243;n eran cosas diferentes. &#201;l pod&#237;a mantenerlas separadas. Lo har&#237;a.

Tal vez no quisiera amar a su esposa, pero aquello no significaba que no pudieran disfrutar con plenitud uno del otro en la cama.

Desliz&#243; las manos hasta el bot&#243;n superior de sus pantalones y lo desabroch&#243;, pero entonces se detuvo. Ella a&#250;n estaba completamente vestida, y a&#250;n era completamente inocente. Todav&#237;a no estaba lista para contemplar la prueba de su deseo.

Se subi&#243; a la cama y, como un gato mont&#233;s, avanz&#243; poco a poco, se aproxim&#243; cent&#237;metro a cent&#237;metro hasta que los codos sobre los que Kate se sosten&#237;a flaquearon y ella se qued&#243; tumbada de espaldas, mir&#225;ndole desde abajo. Su respiraci&#243;n acelerada y superficial sal&#237;a por sus labios entreabiertos.

No hab&#237;a nada, decidi&#243;, m&#225;s impresionante que el rostro de Kate ruborizado por el deseo. Su cabello oscuro, sedoso y espeso, hab&#237;a empezado a soltarse de las horquillas y ganchos que manten&#237;an en su sitio el elaborado tocado nupcial. Sus labios, un poco demasiado carnosos seg&#250;n los c&#225;nones de belleza convencionales, hab&#237;an adquirido un color rosado oscuro bajo la luz oblicua del atardecer. Y su piel nunca le hab&#237;a parecido tan perfecta, tan luminiscente. Un p&#225;lido rubor te&#241;&#237;a sus mejillas, neg&#225;ndole el cutis blanco que las damas que segu&#237;an la moda siempre parec&#237;an desear. Pero Anthony encontraba su color encantador. Era real, humana y temblaba de deseo. No pod&#237;a esear nada m&#225;s.

Con una mano reverente, le acarici&#243; la mejilla con el dorso de los dedos, luego los desliz&#243; por su cuello hasta la piel tierna que se asomaba por encima del corpi&#241;o. Llevaba el vestido abrochado a la espalda por una fila enloquecedora de botones, pero ya casi hab&#237;a soltado una tercera parte, y ahora estaba lo bastante flojo como para deslizar el tejido sedoso sobre sus pechos.

En todo caso, parec&#237;an a&#250;n m&#225;s hermosos que dos d&#237;as antes. Sus pezones rosados coronaban unos pechos que sab&#237;a que se ajustaban a sus manos a la perfecci&#243;n.

&#191;Sin camisola? -murmur&#243; en se&#241;al de apreciaci&#243;n mientras le pasaba un dedo por la l&#237;nea prominente de su clav&#237;cula.

Neg&#243; con la cabeza, su voz son&#243; entrecortada al contestar:

El corte del vestido no lo permit&#237;a.

Un lado de la boca de Anthony se elev&#243; formando una sonrisa muy varonil.

Recu&#233;rdame que env&#237;e una gratificaci&#243;n a tu modista.

La mano baj&#243; a&#250;n m&#225;s, cogi&#243; uno de los pechos y lo apretuj&#243; con suavidad. Sinti&#243; que un gemido de deseo ascend&#237;a dentro de &#233;l mientras escuchaba un gimoteo similar que escapaba de los labios de Kate.

Qu&#233; preciosidad -murmur&#243;. Retir&#243; la mano y se dedic&#243; a acariciarla con la mirada. Nunca se le hab&#237;a ocurrido pensar que pudiera producir tanto placer el simple acto de contemplar a una mujer. Hacer el amor siempre hab&#237;a tenido que ver con tocar y saborear, y ahora, por vez primera, la vista resultaba igual de seductora.

Era tan perfecta, era tan absolutamente hermosa para &#233;l Not&#243; que le produc&#237;a una sensaci&#243;n de satisfacci&#243;n bastante extra&#241;a y primitiva el hecho de que la mayor&#237;a de hombres estuvieran ciegos a su belleza. Era como si cierto lado de ella s&#243;lo fuera visible para &#233;l. Le a encantaba que sus encantos quedaran ocultos al resto del mundo.

La hac&#237;a parecer m&#225;s suya.

De repente estuvo ansioso porque ella le tocara tambi&#233;n, de modo que le cogi&#243; una de las manos, todav&#237;a envuelta en el guante de sat&#233;n y se la llev&#243; al pecho. Pudo sentir el calor de su piel incluso a trav&#233;s del tejido, pero no era suficiente.

Quiero sentirte -susurr&#243;, y luego le quit&#243; los dos anillos que llevaba en el dedo anular. Los dej&#243; en el hueco que formaban sus pechos, un espacio que quedaba poco profundo por su posici&#243;n supina.

Kate jade&#243; y se estremeci&#243; con el contacto del fr&#237;o metal contra su piel, luego observ&#243; con fascinaci&#243;n anhelante c&#243;mo Anthony se ocupaba del guante, tiraba con delicadeza de cada dedo hasta dejarlo suelto, luego escurr&#237;a toda su largura por el brazo y lo sacaba de la mano. La r&#225;faga del sat&#233;n fue como un beso interminable, y eriz&#243; el vello de todo su cuerpo.

Luego, con una ternura que casi le arranca las l&#225;grimas, volvi&#243; a ponerle los anillos en el dedo, uno a uno, deteni&#233;ndose en medio para besar la sensible palma de su mano.

Dame la otra mano -orden&#243; con ternura.

Lo hizo, y repiti&#243; la misma tortura exquisita, tir&#243; y desliz&#243; el sat&#233;n por su piel. Pero esta vez, cuando acab&#243;, llev&#243; el dedo rosado de Kate a su boca, se lo meti&#243; entre los labios y lo lami&#243;, rodeando la punta con la lengua.

Kate, como respuesta, sinti&#243; un tir&#243;n de deseo por todo el brazo que estremeci&#243; luego su pecho y se propag&#243; por ella hasta acumularse ardiente y misterioso en su interior y entre sus piernas. Algo despertaba dentro de ella, algo oscuro y tal vez un poco peligroso, algo que hab&#237;a permanecido aletargado durante a&#241;os, a la espera de un solo beso de este hombre.

Toda su vida hab&#237;a sido una preparaci&#243;n para este momento, ni siquiera sab&#237;a qu&#233; esperar a continuacion.

La lengua de Anthony descendi&#243; por la longitud interior de su dedo, luego sigui&#243; las l&#237;neas de la palma de la mano.

Qu&#233; manos tan preciosas -murmur&#243; mientras mordisqueaba la parte carnosa del pulgar y entrelazaba sus dedos con los de ella -. Fuertes, y no obstante tan graciosas y delicadas.

Qu&#233; tonter&#237;as dices -dijo Kate con timidez-. Mis manos

Pero &#233;l la call&#243; con un dedo sobre los labios.

Sshhh -reprendi&#243;-. &#191;A&#250;n no has aprendido que no deber&#237;as llevar la contraria a tu esposo mientras &#233;ste admira tus formas?

Kate tembl&#243; de deleite.

Por ejemplo -continu&#243;, con toda la malicia del mundo-, si quiero pasar una hora examinando el interior de tu mu&#241;eca -sus dientes, con velocidad de rel&#225;mpago, rozaron la delicada y delgada piel del interior de la mu&#241;eca- est&#225; claro que estoy en mi derecho, &#191;no te parece?

Kate se qued&#243; sin respuesta, y &#233;l solt&#243; una risita, de sonido grave y afable a los o&#237;dos de ella.

Y no conf&#237;es en que no vaya a hacerlo -advirti&#243; mientras empleaba el dedo para seguir las venas azules que pulsaban debajo de la piel-. Podr&#237;a decidir pasar dos horas examin&#225;ndote la mu&#241;eca.

Kate observ&#243; con fascinaci&#243;n c&#243;mo sus dedos, que la tocaban con suavidad estremecedora, avanzaban hasta el interior del codo y luego se deten&#237;an para trazar unos c&#237;rculos sobre su piel.

No me imagino -dijo con voz suave- que pueda pasar dos horas examinando tu mu&#241;eca sin encontrarla preciosa. -Su mano se desplaz&#243; entonces hasta el torso, emple&#243; la palma para acariciar otra vez con suavidad el pecho-. Me sentir&#237;a muy dolido si no estuvieras de acuerdo.

Se inclin&#243; hacia delante y atrap&#243; los labios de Kate en un beso breve pero abrasador. Alz&#243; la cabeza un par de cent&#237;metros y murmur&#243;.

A una esposa le corresponde aceptar todo lo que diga su esposo, &#191;mmm?

Sus palabras eran tan absurdas que a Kate le cost&#243; encontrar la voz.

Si sus opiniones le parecen bien a ella, milord -dijo con una sonrisa divertida.

Anthony arque&#243; una ceja con gesto imperioso.

&#191;Est&#225; discutiendo conmigo, milady? Y en mi noche de bodas ni m&#225;s ni menos.

Tambi&#233;n es mi noche de bodas -aclar&#243; Kate.

&#201;l chasque&#243; con la lengua y sacudi&#243; la cabeza.

Tal vez tenga que castigarla -dijo-. Pero &#191;c&#243;mo? &#191;Tocando? -Sus manos pasaron rozando un pecho, luego el otro-. &#191;O sin tocar?

Apart&#243; las manos de su piel, pero se inclin&#243; hacia abajo y, desde sus labios fruncidos, lanz&#243; un suave soplido por encima del pez&#243;n.

Tocando -respondi&#243; Kate con un jadeo. Arque&#243; un poco el cuerpo separ&#225;ndose del colch&#243;n-. Sin duda tocando.

&#191;Seguro? -Sonri&#243;, despacio, como un gato-. Nunca hab&#237;a pensado que dir&#237;a esto, pero sin tocar tiene su encanto.

Kate se qued&#243; mir&#225;ndole y &#233;l se elev&#243; sobre ella coloc&#225;ndose a cuatro patas como un cazador primitivo que se prepara caer para sobre su presa. Parec&#237;a salvaje, triunfante y poderosamente posesivo. Su espeso pelo casta&#241;o ca&#237;a sobre su frente, y le daba un peculiar aire juvenil, pero sus ojos ard&#237;an y reluc&#237;an con un deseo muy adulto.

La quer&#237;a. Era cautivador. Aunque fuera un hombre que pod&#237;a encontrar satisfacci&#243;n en cualquier mujer, en este preciso instante la deseaba a ella. Kate estaba convencida.

Y la hac&#237;a sentir la mujer m&#225;s hermosa de la Tierra.

Envalentonada por el conocimiento de su deseo, alz&#243; un brazo para colocarle una mano en la nuca y atraerle hacia abajo hasta que sus labios quedaron a un susurro de los de ella.

B&#233;same -orden&#243;, sorprendida por el tono imperioso de su voz-. B&#233;same ahora.

Anthony sonri&#243; con vaga incredulidad, pero sus palabras, en el &#250;ltimo segundo antes de que se encontraran sus labios fueron:

Lo que usted desee, lady Bridgerton. Lo que usted desee.

Y entonces todo pareci&#243; suceder de inmediato. Los labios de Anthony sobre los de Kate, devorando y martirizando, mientras la levantaba para dejarla sentada. Sus dedos se ocuparon con destreza de los botones del vestido. Kate pudo notar el fresco roce del aire en la piel cuando el tejido se desliz&#243; hacia abajo, cent&#237;metro a cent&#237;metro dejando al descubierto la caja tor&#225;cica, luego el ombligo y luego

Y luego Anthony desliz&#243; sus manos debajo de sus caderas para levantarla hacia arriba y sacar el vestido por debajo. Kate solt&#243; un resuello ante una situaci&#243;n tan &#237;ntima. Se hab&#237;a quedado vestida s&#243;lo con su ropa interior: calzas, medias y ligas. Nunca en su vida se hab&#237;a sentido tan expuesta, y no obstante le encant&#243; cada momento, cada mirada de &#233;l recorriendo su cuerpo.

Levanta la pierna -orden&#243; Anthony con voz suave.

Lo hizo, y con una lentitud exquisita y agonizante al mismo tiempo, &#233;l recogi&#243; una de las medias hasta la punta del pie. La otra no tard&#243; en quedar recogida tambi&#233;n, las calzas vinieron a continuaci&#243;n y, casi sin darse cuenta, estaba desnuda por completo ante &#233;l.

Anthony le acarici&#243; el est&#243;mago apenas roz&#225;ndola con la mano, y luego dijo:

Creo que llevo demasiada ropa, &#191;no te parece?

Los ojos de Kate se agrandaron cuando &#233;l se retir&#243; de la cama y se quit&#243; el resto de la ropa. Su cuerpo era pura perfecci&#243;n, con un pecho de excelente musculatura, piernas y brazos poderosos, y su

Oh, Dios m&#237;o -solt&#243; Kate con un resuello.

Anthony puso una mueca.

Me tomo eso como un cumplido.

Kate trag&#243; saliva con fuerza. No era de extra&#241;ar que aquellos animales de la granja vecina no dieran muestras de disfrutar del acto de procreacion. Al menos las hembras. Le costaba creer que esto fuera a funcionar.

Pero no quer&#237;a parecer ingenua o insensata, de modo que no dijo nada, o sea, que se limit&#243; a tragarse el temor e intent&#243; sonre&#237;r.

Anthony capt&#243; no obstante la llamarada de terror en sus ojos y sonri&#243; con ternura.

Conf&#237;a en m&#237; -murmur&#243;, y se ech&#243; en la cama al lado de ella. Apoy&#243; las manos en la curva de la cadera de Kate mientras le acariaba el cuello con la nariz-. S&#243;lo tienes que confiar en m&#237;.

Not&#243; que ella asent&#237;a y se apoy&#243; en uno de sus codos. Con la mano que le quedaba libre traz&#243; c&#237;rculos y espirales sobre su abdomen, con calma, cada vez m&#225;s abajo, hasta que roz&#243; el extremo de la mata oscura de pelo que formaba un nido entre sus piernas.

Los m&#250;sculos de Kate se estremecieron. Anthony oy&#243; la inspiraci&#243;n entre sus labios.

Sshhh -dijo tranquilizador, y se inclin&#243; para distraerla con un beso. La &#250;nica vez que se hab&#237;a acostado con una muchacha virgen, &#233;l tambi&#233;n lo era, por lo tanto confiaba en que ahora el instinto le guiara. Quer&#237;a que esta vez, su primera vez, fuera perfecto. O, si no era perfecto, que al menos fuera algo fant&#225;stico.

Mientras exploraba la boca de Kate con sus labios y lengua, baj&#243; a&#250;n m&#225;s la mano, hasta que alcanz&#243; el calor h&#250;medo de su condici&#243;n de mujer. Ella jade&#243; una vez m&#225;s, pero &#233;l fue implacable, no par&#243; de hacerle cosquillas y martirizarla, gozando de cada uno de sus gemidos y escalofr&#237;os.

&#191;Qu&#233; est&#225;s haciendo? -susurr&#243; ella contra sus labios.

Anthony le dedic&#243; una sonrisa torcida, mientras introduc&#237;a con suavidad uno de sus dedos.

&#191;No te hago sentir muy, pero que muy bien?

Ella gimote&#243;, lo cual complaci&#243; mucho a Anthony. Si Kate hubiera intentado decir algo ininteligible, &#233;l habr&#237;a sabido que no estaba haciendo bien su trabajo.

Se puso encima de ella, con el muslo le separ&#243; las piernas y solt&#243; &#233;l tambi&#233;n un gemido cuando su miembro viril descans&#243; sobre la cadera de Kate. Incluso as&#237;, le resultaba perfecta y casi reventaba con s&#243;lo pensar en hundirse en ella.

Intent&#243; mantener el control, intent&#243; no olvidar ir despacio y con ternura en todo momento, pero su necesidad cada vez era m&#225;s fuerte, su propio aliento se aceleraba y entrecortaba.

Kate estaba lista para &#233;l, o al menos todo lo lista que iba a estar. Sab&#237;a que esta primera vez le producir&#237;a dolor, pero rog&#243; para que no durara m&#225;s que un momento.

Se acomod&#243; contra su abertura empleando ambas manos para sostener su cuerpo tan s&#243;lo unos pocos cent&#237;metros por encima. Pronunci&#243; su nombre con un susurro y los ojos oscuros de Kate, empa&#241;ados por la pasi&#243;n, se centraron en los de &#233;l.

Ahora voy a hacerte m&#237;a -dijo mientras se adelantaba apenas un cent&#237;metro. El cuerpo de Kate se tens&#243; en torno a &#233;l, la sensaci&#243;n era tan exquisita que Anthony tuvo que apretar los dientes. Ser&#237;a tan f&#225;cil, tan f&#225;cil dejarse llevar por el momento y hundirse hacia delante buscando s&#243;lo su placer

Dime si te duele -le susurr&#243; con voz ronca mientras se permit&#237;a avanzar muy poco a poco. Estaba claro que ella estaba excitada, pero era muy menuda, y Anthony sab&#237;a que ten&#237;a que concederle tiempo para ajustarse a su &#237;ntima invasi&#243;n.

Kate hizo un gesto de asentimiento.

&#201;l se qued&#243; paralizado, le costaba entender la punzada de dolor en su propio pecho.

&#191;Duele?

Kate neg&#243; con la cabeza.

No, me refer&#237;a a que te dir&#233; si me duele. No duele, pero es tan peculiar.

Anthony disimul&#243; una sonrisa y se agach&#243; para besarle la punta de la nariz.

No recuerdo que me llamaran peculiar nunca antes al hacerle el amor a una mujer.

Durante un momento dio la impresi&#243;n de que Kate tuviera miedo de haberle insultado, luego su boca tembl&#243; hasta formar una leve sonrisa.

Tal vez -dijo con voz suave- hicieras el amor con las mujeres equivocadas.

Tal vez sea eso -contest&#243; y se adelant&#243; un cent&#237;metro m&#225;s.

&#191;Puedo contarte un secreto?

&#201;l avanz&#243; un poco m&#225;s.

Por supuesto -murmur&#243;.

Cuando te he visto por primera vez esta noche, quiero decir

&#191;En todo mi esplendor? -brome&#243; &#233;l mientras arqueaba las cejas con gesto arrogante.

Kate le dedic&#243; una expresi&#243;n de reprobaci&#243;n de lo m&#225;s encantadora.

Pens&#233; que no era posible que esto funcionara.

&#201;l continu&#243; un poco m&#225;s. Faltaba poco, muy poco, para encontrarse alojado por completo dentro de ella.

&#191;Puedo decirte yo un secreto? -fue la respuesta.

Por supuesto.

Tu secreto -un empujoncito m&#225;s y ya estaba apoyado en el himen-, no era tan secreto.

Kate junt&#243; las cejas con gesto interrogativo.

Anthony puso una mueca.

Se le&#237;a en tu cara.

Ella volvi&#243; a fruncir el ce&#241;o, y &#233;l sinti&#243; ganas de estallar en carcajadas.

Pero ahora -consigui&#243; mantener un rostro escrupulosamente serio- tengo una pregunta para ti.

Kate se qued&#243; mir&#225;ndole, a la espera de que le aclarara un poco m&#225;s su pregunta.

Se inclin&#243; hacia delante, le roz&#243; la oreja con los labios y susurr&#243;:

&#191;Qu&#233; piensas ahora?

Durante un instante ella no dijo nada, luego Anthony not&#243; el sobresalto de sorpresa cuando por fin adivin&#243; qu&#233; le estaba preguntando en realidad.

&#191;Ya hemos acabado? -pregunt&#243; con clara incredulidad.

Esta vez s&#237; que estallo en risas.

Nada m&#225;s lejos, mi querida esposa -solt&#243; entre carcajadas mientras se secaba los ojos con una mano y con la otra intentaba sostenerse-. Nada m&#225;s lejos. -Puso cara seria y a&#241;adi&#243;-: ahora es cuando puede doler un poco, querida. Pero te prometo que el dolor no volver&#225; a repetirse.

Ella asinti&#243; con la cabeza pero Anthony not&#243; que su cuerpo se pon&#237;a en tensi&#243;n, algo que sab&#237;a s&#243;lo iba a empeorar las cosas.

Sshhh -canturre&#243;-. Rel&#225;jate.

Ella hizo un gesto afirmativo con los ojos cerrados.

Estoy relajada.

Se alegr&#243; de que no pudiera verle sonre&#237;r.

Es indiscutible que no est&#225;s relajada.

Kate abri&#243; de repente los ojos.

Estoy relajada.

No puedo creerlo -dijo Anthony, como si hubiera alguien m&#225;s en la habitaci&#243;n que pudiera o&#237;rle-. Est&#225;s discutiendo conmigo en nuestra noche de bodas.

S&#237; que

La interrumpi&#243; con un dedo sobre sus labios.

&#191;Tienes cosquillas?

&#191;Cosquillas?

&#201;l confirm&#243; la pregunta con la cabeza.

S&#237;, cosquillas.

Kate entrecerr&#243; los ojos con desconfianza.

&#191;Por qu&#233;?

Eso me suena como un s&#237; -dijo &#233;l con una mueca.

En absol &#161;ooohhh! -Solt&#243; un chillido cuando la mano de &#233;l encontr&#243; un punto especialmente sensible debajo del brazo-. &#161;Anthony, para! -solt&#243; un resuello y se retorci&#243; con desesperaci&#243;n debajo de &#233;l-. &#161;No lo puedo soportar! Es que

Anthony se abalanz&#243; hacia delante.

Oh -solt&#243;- oh, cielos.

&#201;l gimi&#243;, sin poder casi creer cu&#225;nto le gustaba estar por fin enterrado por completo en ella.

Oh, cielos, eso mismo.

&#191;A&#250;n no hemos acabado, verdad?

&#201;l neg&#243; despacio con la cabeza mientras su cuerpo empezaba a moverse siguiendo aquel ritmo ancestral.

Para nada -murmur&#243;.

Le tom&#243; la boca con los labios mientras colocaba estrat&#233;gicamente una mano en su pecho para acariciarlo. Era todo perfecci&#243;n debajo de &#233;l, sus caderas se alzaban para encontrar las de &#233;l, al principio con vacilaci&#243;n, luego con un vigor a tono con su creciente pasi&#243;n.

Oh, Dios, Kate -gimi&#243; &#233;l. Hab&#237;a perdido del todo la habilidad de formar frases fluidas en medio del primitivo ardor del momento.

C&#243;mo me gustas. C&#243;mo me gustas.

La respiraci&#243;n de Kate era cada vez m&#225;s r&#225;pida, y con cada peque&#241;o jadeo inflamaba m&#225;s la pasi&#243;n de Anthony. Quer&#237;a poseerla, quer&#237;a ser su amo, quer&#237;a mantenerla debajo de &#233;l y no dejarla ir nunca.Y con cada embestida era m&#225;s dif&#237;cil anteponer las necesidades de ella a las suyas. Su mente aullaba que era su primera vez y que ten&#237;a que tratarla con mimo, pero su cuerpo ped&#237;a una liberaci&#243;n.

Con un quejido entrecortado, se oblig&#243; a detener las embestidas y tomar aliento.

&#191;Kate? -inquiri&#243;, casi sin reconocer su propia voz. Sonaba ronca, distante, desesperada.

Kate, que hab&#237;a mantenido los ojos cerrados mientras la cabeza le iba de un lado a otro, los abri&#243; de golpe.

No pares -dijo entre jadeos-, por favor, no pares. Estoy tan cerca de algo no s&#233; de qu&#233;.

Oh, Dios -gimi&#243; &#233;l, y volvi&#243; a precipitarse de forma incondicional, con la cabeza echada hacia atr&#225;s y la columna arqueada.

Eres tan hermosa, tan incre&#237;ble &#191;Kate?

Ella se hab&#237;a quedado r&#237;gida debajo de &#233;l, y no por haber alcanzado alg&#250;n cl&#237;max.

Anthony se qued&#243; paralizado.

&#191;Qu&#233; sucede? -pregunt&#243; en un susurro.

Alcanz&#243; a ver un breve relampagueo de dolor en su rostro, del tipo emocional, no f&#237;sico, antes de que ella tuviera tiempo de disimularlo. Kate susurr&#243;:

Nada.

No es cierto -replic&#243; con voz grave. Sent&#237;a en sus brazos la tensi&#243;n de sostenerse sobre ella, pero casi no se daba cuenta. En aquel instante, cada fibra de su cuerpo estaba concentrada en el rostro de Kate, compungido, entristecido, pese a los evidentes intentos de disimularlo.

Me has llamado hermosa.

&#201;l sigui&#243; mir&#225;ndola durante diez segundos. No entend&#237;a en absoluto por qu&#233; aquello era malo. Pero, claro, nunca hab&#237;a pretendido entender la mente femenina. Aunque pensaba que deb&#237;a reafirmarse en aquella declaraci&#243;n, una vocecilla en su interior le advirti&#243; de que &#233;ste era uno de esos momentos en los que, dijera lo que dijera, no iba a ser lo acertado, de modo que decidi&#243; ir con mucho tiento. Se limit&#243; a pronunciar su nombre, ten&#237;a la intuici&#243;n de que aquella ser&#237;a la &#250;nica palabra que garantizar&#237;a que no iba a meter la pata.

No soy hermosa -susurr&#243; mir&#225;ndole a los ojos. Parec&#237;a desconsolada, pero antes de que Anthony pudiera contradecirla, le pregunt&#243;-: &#191;En qui&#233;n piensas?

&#201;l pesta&#241;e&#243;.

Perd&#243;n, &#191;c&#243;mo has dicho?

&#191;En qui&#233;n piensas cuando me haces el amor?

Anthony se sinti&#243; como si acabara de recibir un pu&#241;etazo en la tripa. El aliento sali&#243; de su cuerpo con una larga exhalaci&#243;n.

Kate, est&#225;s loca, eres

S&#233; que a un hombre no le hace falta desear a una mujer para encontrar placer en ella -llorique&#243;.

&#191;Piensas que no te deseo? -pregunt&#243; con voz irregular. Dios bendito, estaba a punto de explotar dentro de ella y llevaba ya los &#250;ltimos treinta segundos sin poder moverse.

A Kate le temblaba el labio inferior entre sus dientes, tambi&#233;n se contrajo un m&#250;sculo de su cuello.

&#191;Piensas piensas en Edwina?

Anthony se qued&#243; helado.

&#191;C&#243;mo iba a confundiros a las dos?

Kate not&#243; que su propio rostro se arrugaba, sinti&#243; las l&#225;grimas calientes en sus ojos. No quer&#237;a llorar delante de &#233;l, oh, Dios, y menos en aquel momento, pero dol&#237;a tanto, cu&#225;nto dol&#237;a, y

Anthony la cogi&#243; por las mejillas con asombrosa velocidad y la oblig&#243; a mirarle.

Esc&#250;chame -su voz sonaba serena e intensa- y esc&#250;chame bien, porque s&#243;lo voy a decirte esto una vez. Te deseo. Me muero por ti. De noche no puedo dormir por culpa de mi deseo por ti. Incluso cuando no me ca&#237;as bien, te deseaba. Es la cosa m&#225;s demencial, arrebatadora, deplorable s&#237;, pero es as&#237;. Y si oigo un solo disparate m&#225;ssaliendo de tus labios, tendr&#233; que atarte a la cama y convencerte a mi manera, lo intentar&#233; de mil formas hasta que de una vez por todas te entre en ese cr&#225;neo est&#250;pido que eres la mujer m&#225;s hermosa y deseable de Inglaterra, y si los dem&#225;s no se dan cuenta es que son una pandilla de necios.

Kate no pensaba que alguien pudiera quedarse boquiabierto estando tumbado, pero de alguna manera fue posible.

Anthony arque&#243; una de sus cejas con la expresi&#243;n m&#225;s arrogante que su rostro pudiera adoptar.

&#191;Entendido?

Ella se qued&#243; mir&#225;ndole, era totalmente incapaz de articular una respuesta.

Anthony se agach&#243; hasta que su nariz qued&#243; a un cent&#237;metro de su cara.

&#191;Entendido?

Kate hizo un gesto afirmativo.

Bien -mascull&#243; y, luego, antes de darle ocasi&#243;n de recuperar el aliento, sus labios la devoraron con un beso tan fiero en la boca que Kate tuvo que agarrarse a la cama para no ponerse a chillar. &#201;l empuj&#243; sus caderas contra ella y adopt&#243; un desenfrenado ritmo, embisti&#243; con poder, girando y precipit&#225;ndose sobre Kate hasta dejarla convencida de su apasionamiento.

Ella se agarr&#243; a Anthony, aunque no estaba segura de si intentaba abrazarle o apartarle.

No puedo seguir -gimi&#243;, segura de que iba romperse. Ten&#237;a los m&#250;sculos r&#237;gidos, tensos, cada vez era m&#225;s dif&#237;cil respirar.

Anthony tal vez la oyera, pero no le hizo caso. Su rostro era una m&#225;scara severa de concentraci&#243;n, el sudor formaba gotas en su frente.

Anthony -jade&#243; ella-, no puedo

&#201;l desliz&#243; una mano entre sus cuerpos y la toc&#243; en su parte &#237;ntima. Kate chill&#243;. Anthony se precipit&#243; una &#250;ltima vez hacia delante y el mundo de ella simplemente se deshizo. Se qued&#243; r&#237;gida, luego empez&#243; a temblar y despu&#233;s pens&#243; que sufr&#237;a una ca&#237;da. No pod&#237;a respirar, ni siquiera pod&#237;a jadear. Ten&#237;a un nudo en la garganta y la cabeza se le fue hacia atr&#225;s mientras se agarraba al colch&#243;n con las manos, con una fortaleza que desconoc&#237;a poseer.

Anthony se qued&#243; del todo quieto encima de ella, con la boca abierta en un grito silencioso, y luego se desplom&#243;, su peso empuj&#243; a&#250;n m&#225;s a Kate contra el colch&#243;n.

Oh, Dios m&#237;o -jade&#243;, entonces temblando-. Nunca nunca me tanto nunca me hab&#237;a gustado tanto.

Kate, que tard&#243; unos segundos m&#225;s en recuperarse, sonri&#243; mientras le alisaba el pelo. Se le ocurri&#243; una idea traviesa, un pensamiento juguet&#243;n.

&#191;Anthony?  murmur&#243;.

Ella no supo c&#243;mo consigui&#243; &#233;l levantar la cabeza, dio la impresi&#243;n de que el mero hecho de abrir los ojos y gru&#241;ir una respuesta requer&#237;a un esfuerzo heroico.

Kate sonri&#243;, despacio, con toda la seducci&#243;n femenina que acababa de aprender aquella noche. Dej&#243; que uno de sus dedos siguirea la l&#237;nea angular de la mand&#237;bula de Anthony y susurr&#243;:

&#191;Ya hemos acabado?

Durante un segundo &#233;l no dijo nada, luego sus labios formaron una sonrisa mucho m&#225;s maliciosa de lo que ella podr&#237;a haber imaginado nunca.

Por ahora -murmur&#243; con voz ronca. Se puso de costado y la atrajo hacia &#233;l-. Pero s&#243;lo por ahora.



Cap&#237;tulo 18

Aunque el apresurado matrimonio de lord y lady Bridgerton (antes se&#241;orita Katharine Sheffield, para todos aquellos que hayan estado hibernando durante las pasadas semanas) a&#250;n est&#225; rodeado de especulaciones, Esta Autora es de la firme opini&#243;n de que su uni&#243;n ha sido una boda por amor. El vizconde de Bridgerton no acompa&#241;a a su esposa a todos los actos sociales (aunque, claro, &#191;qu&#233; esposo lo hace?), pero cuando est&#225; presente, a Esta Autora no le ha pasado por alto que siempre parece murmurar algo al o&#237;do de su dama, y que ese algo siempre la hace sonre&#237;r y sonrojarse a ella.

Es m&#225;s, siempre baila con su esposa un baile m&#225;s de lo que se considera de rigueur. Teniendo en cuenta que a muchos maridos no les gusta bailar ni una sola vez con sus mujeres, se puede afirmar que estamos ante una historia rom&#225;ntica.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

10 de junio de 1814


Las pr&#243;ximas semanas se sucedieron en un frenes&#237; delirante. Tras una breve estancia en el campo, en Aubrey Hall, los reci&#233;n casados regresaron a Londres, donde era plena temporada. Kate hab&#237;a confiado en aprovechar las tardes para reanudar sus lecciones de flauta, pero no tard&#243; en descubrir que requer&#237;an su presencia continuamente y que sus d&#237;as estaban ocupados con visitas sociales, salidas de compras con su familia y paseos ocasionales por el parque. Las veladas eran un torbellino de bailes y fiestas.

Pero las noches las reservaba exclusivamente para Anthony.

El matrimonio, decidi&#243;, era algo que le sentaba bien. Ve&#237;a a Anthony menos de lo que le hubiera gustado, pero entend&#237;a y aceptaba que era un hombre muy ocupado. Sus muchas preocupaciones, tanto en el Parlamento como con sus propiedades, le llevaban gran parte de su tiempo. Pero cuando regresaba a casa por la noche y se reun&#237;a con ella en el dormitorio (&#161;nada de alcobas separadas para 1ord y lady Bridgerton!) su comportamiento atento era maravilloso, le preguntaba c&#243;mo le hab&#237;a ido el d&#237;a, le hablaba de su jornada y le hac&#237;a el amor hasta altas horas de la madrugada.

Se hab&#237;a tomado incluso la molestia de escucharla practicar con la flauta. Kate hab&#237;a conseguido contratar a un m&#250;sico para que le diera clases dos ma&#241;anas a la semana. Considerando el nivel de interpretaci&#243;n (no muy experto) que hab&#237;a alcanzado Kate, el gesto voluntarioso de Anthony de sentarse durante todo un ensayo de media hora s&#243;lo pod&#237;a interpretarse como una muestra de gran afecto.

Por supuesto, a ella no le pas&#243; por alto que nunca volvi&#243; a repetirlo.

Su existencia era de lo m&#225;s agradable, con un matrimonio mucho mejor de lo que la mayor&#237;a de mujeres de su posici&#243;n pod&#237;an esperar. Aunque su marido no la amara, aunque nunca la amara, al menos se esforzaba mucho por hacer que se sintiera querida y apreciada. Y por el momento Kate estaba siendo capaz de contentarse con eso.

Y si &#233;l parec&#237;a distante durante el d&#237;a, bien, estaba claro que no lo era por la noche.

Sin embargo, el resto de la sociedad, y Edwina en particular, se hab&#237;an metido en la cabeza que el matrimonio de lord y lady Bridgerton era una boda por amor. Edwina sol&#237;a venir de visita por las tardes y aquel d&#237;a no era una excepci&#243;n. Ella y Kate estaban el sal&#243;n, sorbiendo t&#233; y mordisqueando galletas, disfrutando de un raro momento de intimidad ahora que Kate hab&#237;a despedido al enjambre diario de visitas.

Por lo visto, todo el mundo quer&#237;a ver c&#243;mo le iba a la nueva vizcondesa, y el sal&#243;n de Kate casi nunca estaba vac&#237;o por la tarde.

Newton se hab&#237;a encaramado al sof&#225; al lado de Edwina, y &#233;sta le acariciaba el pelo con despreocupaci&#243;n mientras dec&#237;a:

Todo el mundo habla hoy de ti.

Kate ni siquiera hizo una pausa mientras se llevaba el t&#233; a los labios y daba un sorbo.

Todo el mundo habla siempre de m&#237; -replic&#243; encogi&#233;ndose de hombros-. Pronto encontrar&#225;n otro tema de conversacion.

No -contest&#243; Edwina-, mientras tu marido siga mir&#225;ndote como lo hac&#237;a anoche.

Kate sinti&#243; cierto calor en las mejillas.

No hizo nada fuera de lo normal -murmur&#243;.

Kate, estaba claro que sus ojos ard&#237;an de pasi&#243;n. -Edwina cambi&#243; de posici&#243;n al mismo tiempo que Newton lo hac&#237;a y le comunicaba con un peque&#241;o gemido que quer&#237;a que le rascara la tripa-. Vi con mis propios ojos c&#243;mo apartaba a lord Haveridge del camino para llegar a tu lado.

Llegamos por separado -explic&#243; Kate, aunque su coraz&#243;n se llenaba de una dicha secreta y algo alocada-. Estoy convencida de que ten&#237;a que decirme algo, as&#237; de sencillo.

Edwina miraba con desconfianza.

&#191;Y lo hizo?

&#191;El qu&#233;?

Decirte algo -continu&#243; Edwina con exasperaci&#243;n palpable-. Acabas de decir que estabas convencida de que ten&#237;a que contarte algo. Si fuera &#233;se el caso, &#191;no te habr&#237;a contado lo que tuviera que decir? Y t&#250; sabr&#237;as lo que ten&#237;a que contarte, &#191;conforme?

Kate pesta&#241;e&#243;.

Edwina, me est&#225;s mareando.

Los labios de la hermana menor formaron un gesto contrariado.

Nunca me cuentas nada.

&#161;No hay nada que contar, Edwina! -Kate estir&#243; el brazo, cogi&#243; una galleta y le dio un bocado grande y burdo, lo bastante como para que su boca estuviera demasiado llena para hablar. &#191;Qu&#233; se supon&#237;a que iba a contarle a su hermana? &#191;Que antes de casarse su esposo le hab&#237;a informado de forma muy directa y pr&#225;ctica de que nunca la amar&#237;a?

Aquello s&#237; que ser&#237;a una charla de lo m&#225;s encantadora mientras tomaban t&#233; y galletas.

Bien -anunci&#243; por fin Edwina, despu&#233;s de observar a Kate masticando durante todo un minuto, algo francamente inveros&#237;mil-. Yo en realidad ten&#237;a otro motivo para venir hoy aqu&#237;. Hay algo que quiero decirte.

Kate trag&#243; saliva con gesto agradecido.

&#191;De veras?

Edwina hizo un gesto de asentimiento y luego se sonroj&#243;.

&#191;De qu&#233; se trata? -implor&#243; Kate mientras sorb&#237;a el t&#233;. La boca se le hab&#237;a quedado muy seca despu&#233;s de tanto mascar.

Creo que me he enamorado.

Kate casi escupe el t&#233;.

&#191;De qui&#233;n?

Del se&#241;or Bagwell.

Por m&#225;s que lo intentara, Kate no consegu&#237;a recordar qui&#233;n diablos era el se&#241;or Bagwell.

Es un intelectual -continu&#243; Edwina con un suspiro so&#241;ador -. Le conoc&#237; en la reuni&#243;n campestre en la casa solariega de lady Bridgerton.

No recuerdo haberle conocido -coment&#243; Kate juntando las cejas con gesto pensativo.

Estuviste bastante ocupada durante toda tu visita  contesto Edwina con voz ir&#243;nica-. Comprometi&#233;ndote en matrimonio y todo eso.

Kate hizo una mueca, de &#233;sas que s&#243;lo se puede poner delante de una hermana.

H&#225;blame de este se&#241;or Bagwell.

Los ojos de Edwina se llenaron de afecto y brillo.

Es un segundo hijo, me temo, de modo que no puede esperar muchos ingresos familiares. Pero ahora que t&#250; has hecho una boda tan buena, ya no tengo que preocuparme por eso.

Kate sinti&#243; que le saltaban a los ojos unas l&#225;grimas inesperadas. No se hab&#237;a percatado de la presi&#243;n a la que Edwina se hab&#237;a sentido sometida al principio de temporada. Ella y Mary hab&#237;an tenido la preocupaci&#243;n de asegurarle que pod&#237;a casarse con cualquiera que le gustara, pero las tres conoc&#237;an con exactitud el estado de sus finanzas, y desde luego todas ellas hab&#237;an hecho bromas acerca de que tan f&#225;cil era enamorse se de un hombre rico como de uno pobre.

S&#243;lo hac&#237;a falta echar un vistazo a Edwina para darse cuenta de que le hab&#237;an quitado de encima una gran carga.

Me alegro de que hayas encontrado a alguien que haga buena pareja contigo -murmur&#243; Kate.

Oh, eso es cierto. S&#233; que no iremos muy holgados econ&#243;micamente, pero, la verdad, no necesito sedas y joyas. -Su mirada se detuvo sobre el centelleante diamante en la mano de Kate-. &#161;Tampoco es que piense que a ti te hagan falta, por supuesto!  se apresur&#243; a a&#241;adir mientras su rostro enrojec&#237;a-. Es s&#243;lo que

S&#243;lo que est&#225; bien no tener que preocuparse del mantenimiento de tu hermana y tu madre -concluy&#243; Kate por ella con voz amable.

Edwina solt&#243; un gran suspiro.

Eso mismo.

Kate estir&#243; el brazo por encima de la mesa y le cogi&#243; las manos.

Puedes estar tranquila de que ya no tienes que preocuparte por m&#237;, y estoy segura de que Anthony y yo siempre podremos ocuparnos de Mary, si es que alguna vez necesita ayuda.

Los labios de Edwina formaron una sonrisa temblorosa.

En cuanto a ti -a&#241;adi&#243; Kate-, creo que ya era hora de que pudieras pensar s&#243;lo en ti misma para variar. Que tomaras una decisi&#243;n en funci&#243;n de tus deseos, no de lo que piensas que necesitan los dem&#225;s.

Edwina solt&#243; una de sus manos para secarse una l&#225;grima.

Me gusta de verdad -susurr&#243;.

Entonces estoy segura de que a m&#237; tambi&#233;n me gustar&#225; -dijo con firmeza su hermana-. &#191;Cu&#225;ndo puedo conocerle?

Va a estar en Oxford la pr&#243;xima quincena, me temo. Tiene compromisos contra&#237;dos que no quiero que desatienda por mi causa.

Por supuesto que no -murmur&#243; Kate-. Seguro que no quierescasarte con un caballero que no sepa cumplir con sus compromisos.

Edwina expres&#243; su conformidad.

De todos modos, he recibido una carta suya esta ma&#241;ana, y dice que vendr&#225; a Londres a finales de mes y que conf&#237;a en poder hacerme una visita.

Kate sonri&#243; con malicia.

&#191;Ya te env&#237;a cartas?

Edwina hizo un gesto de asentimiento y se sonroj&#243;.

Varias a la semana -admiti&#243;.

&#191;Y a qu&#233; estudios se dedica?

Arqueolog&#237;a. Tiene un gran talento. Ha estado en Grecia. &#161;Dos veces!

Kate nunca hab&#237;a pensado que fuera posible que su hermana -ya famosa en todo el pa&#237;s por su belleza- estuviera a&#250;n m&#225;s encantadora de lo habitual, pero cuando Edwina hablaba de ella y del se&#241;or Bagwell, su rostro resplandec&#237;a de un modo tan radiante que causaba impacto.

Me muero de ganas de conocerle -anunci&#243; Kate-. Tenemos que organizar una cena informal con &#233;l como invitado de honor.

Ser&#237;a maravilloso.

Y tal vez los tres podamos ir a dar un paseo por el parque otro d&#237;a para conocernos mejor. Ahora que soy una madura dama casada, puedo desempe&#241;ar el papel de acompa&#241;ante.  Kate solt&#243; una risita-. &#191;No resulta gracioso?

Una voz muy masculina, muy divertida, se oy&#243; en el umbral de la puerta.

&#191;El qu&#233; es gracioso?

&#161;Anthony! -exclam&#243; Kate sorprendida de ver a su esposo a esa hora del d&#237;a. Siempre parec&#237;a tener citas y reuniones que le ten&#237;an fuera de casa-. Qu&#233; alegr&#237;a verte por aqu&#237;.

El sonri&#243; un poco mientras hac&#237;a un gesto con la cabeza para saludar a Edwina.

He encontrado un rato libre con el que no contaba.

&#191;Te apetece tomar el t&#233; con nosotras?

Me quedar&#233; con vosotras -murmur&#243; mientras cruzaba la habitaci&#243;n y cog&#237;a una licorera de cristal que reposaba sobre una mesita auxiliar de caoba-, pero creo que mejor me tomo un brandy.

Kate le observ&#243; mientras se serv&#237;a una copa, que a continuaci&#243;n hizo girar en su mano con aire distra&#237;do. Eran estos los momentos en que a ella le costaba apartar la vista de su amor. &#201;l estaba tan apuesto a &#250;ltima hora de la tarde No estaba segura del motivo; tal vez era el leve atisbo de barba en sus mejillas o el hecho de que tuviera el pelo un poco despeinado por su actividad durante el d&#237;a. O tal vez era sencillamente porque no le ve&#237;a con frecuencia a esas horas; en una oca si&#243;n ley&#243; un poema que dec&#237;a que el momento inesperado era siempre el m&#225;s dulce.

Mientras Kate contemplaba a su esposo, pens&#243; que era probable que aquel poema tuviera razon.

Y bien -dijo Anthony tras dar un sorbo a su bebida-, &#191;de qu&#233; hablaban las se&#241;oras?

Kate mir&#243; a su hermana para pedirle permiso para comunicar las &#250;ltimas noticias, y cuando Edwina hizo un gesto afirmativo, dijo:

Edwina ha conocido a un caballero que le gusta.

&#191;De veras? -pregunt&#243; Anthony. Son&#243; interesado, con un tono paternal muy peculiar. Se acomod&#243; en el brazo del sill&#243;n de Kate, un mueble informal muy mullido que no segu&#237;a en absoluto las modas del momento, pero muy apreciado de todos modos entre la familia Bridgerton por su comodidad poco habitual-. Me gustar&#237;a conocerle -a&#241;adi&#243;.

&#191;De verdad? -Edwina pesta&#241;e&#243; como un buho-. &#191;Querr&#237;a?

Por supuesto. De hecho, insisto en ello. -Al ver que ninguna de las damas hac&#237;a m&#225;s comentarios, frunci&#243; un poco el ce&#241;o y a&#241;adi&#243;-: Soy el cabeza de familia, al fin y al cabo. Normalmente nos toca hacer ese tipo de cosas.

Los labios de Edwina se separaron a causa de su sorpresa.

No me hab&#237;a percatado de que se sent&#237;a responsable de m&#237;.

Anthony la mir&#243; como si se hubiera vuelto loca por un momento.

Eres la hermana de Kate -dijo, como si aquello lo explicara todo.

La falta de expresi&#243;n en el rostro de Edwina continu&#243; as&#237; durante un segundo m&#225;s, y luego se fundi&#243; en un gesto de deleite por completo radiante.

Siempre me hab&#237;a preguntado c&#243;mo ser&#237;a tener un hermano- coment&#243;.

Espero pasar el examen -farfull&#243; Anthony, no del todo c&#243;modo ante aquel repentino arranque de emoci&#243;n.

Ella le dedic&#243; una amplia sonrisa.

Desde luego. Juro que no entiendo por qu&#233; se queja tanto Eloise.

Kate se volvi&#243; a Anthony y explic&#243;:

Edwina y tu hermana se han hecho &#237;ntimas amigas desde nuestro matrimonio.

Dios nos ayude -dijo entre dientes-. Y, si puedo preguntar, &#191;de qu&#233; podr&#237;a quejarse Eloise?

Edwina sonri&#243; con gesto inocente.

Oh, de nada, de verdad. S&#243;lo que, a veces, puede ser un poquito demasiado protector.

Eso es rid&#237;culo -refunfu&#241;&#243;.

Kate se atragant&#243; con el t&#233;. Ten&#237;a la impresi&#243;n de que cuando sus hijas estuvieran en edad de casarse, Anthony se convertir&#237;a al catolicismo s&#243;lo para poder encerrarlas en un convento con paredes de cuatro metros.

Anthony le ech&#243; una ojeada con los ojos entrecerrados.

&#191;De qu&#233; te r&#237;es?

Kate se dio unos golpecitos en la boca con la servilleta y musit&#243; desde debajo de los pliegues de la tela:

De nada.

Mmmf.

Eloise dice que parec&#237;a un polic&#237;a cuando Simon cortej&#243; a Daphne  explic&#243; Edwina.

Oh, &#191;eso dice?

Edwina asinti&#243; con la cabeza.

&#161;Dice que se batieron en duelo los dos!

Eloise habla demasiado -mascull&#243; Anthony.

Edwina asinti&#243; feliz con la cabeza.

Siempre lo sabe todo. &#161;Todo! Sabe incluso m&#225;s que lady Confidencia.

Anthony se volvi&#243; a Kate con una expresi&#243;n que en parte era de tribulaci&#243;n y en parte de pura iron&#237;a.

Recu&#233;rdame que compre una mordaza para mi hermana -dijo con chispa-. Y otra tambi&#233;n para la tuya.

Edwina solt&#243; una risa musical.

Nunca hab&#237;a imaginado que fuera tan divertido hacer bromas con un hermano como con una hermana. Estoy encantada de que decidieras casarte con &#233;l, Kate.

No tuve mucho que elegir al respecto -dijo entonces Kate con sonrisa seca- pero estoy bastante complacida con la manera en que me han salido las cosas.

Edwina se levant&#243; y despert&#243; sin querer a Newton, quien se hab&#237;a quedado dormido tan tranquilo junto a ella en el sof&#225;. Solt&#243; un gemido ofendido y se dej&#243; caer pesadamente al suelo, donde enseguida se enroll&#243; debajo de la mesa.

Edwina observ&#243; al perro y solt&#243; una risita antes de decir:

Tengo que marcharme. No, no hace falta que me acompa&#241;es a la puerta -a&#241;adi&#243; cuando Kate se levant&#243; para acompa&#241;arla a la puerta de la entrada-. Conozco el camino.

Tonter&#237;as -dijo Kate y cogi&#243; a su hermana del brazo-. Anthony, vuelvo en seguida.

Contar&#233; cada segundo -murmur&#243; &#233;l, y entonces, mientras daba otro sorbo a la copa, las dos damas salieron de la habitaci&#243;n seguidas de Newton que ladraba con entusiasmo por suponer, lo m&#225;s seguro, que alguien iba a llevarle a dar un paseo.

Una vez que se fueron las dos hermanas, Anthony se acomod&#243; en el mullido sill&#243;n que Kate acababa de dejar vac&#237;o. A&#250;n estaba caliente de su cuerpo, le pareci&#243; que a&#250;n pod&#237;a oler su aroma en la tapicer&#237;a. M&#225;s jab&#243;n que lirios esta vez, pens&#243; mientras olisqueaba con cuidado. Tal vez los lirios eran alg&#250;n perfume, algo que se pon&#237;a por la noche.

No estaba del todo seguro de por qu&#233; hab&#237;a regresado a casa esa tarde, la verdad era que no ten&#237;a esa intenci&#243;n. Contrariamente a lo que hab&#237;a estado contando a Kate, sus muchas reuniones y responsabilidades no requer&#237;an pasar todo el d&#237;a fuera de la casa; unas cuantas de sus citas podr&#237;an haberse programado con facilidad en su casa. Y pese a que desde luego era un hombre muy ocupado -nunca hab&#237;a aprobado el estilo de vida indolente de tantos arist&#243;cratas  hab&#237;a pasado m&#225;s de una tarde reciente en Whites, leyendo el peri&#243;dico y jugando a cartas con sus amigos.

Le parec&#237;a lo mejor. Era importante mantener cierta distancia con la mujer de uno. Se supon&#237;a que la vida -o al menos su vida- deb&#237;a estar compartimentada, y una esposa encajaba a la perfecci&#243;n en las secciones que &#233;l hab&#237;a nombrado mentalmente asuntos de sociedad y cama.

Pero al llegar a Whites aquella tarde, no hab&#237;a nadie all&#237; con quien sintiera una necesidad especial de conversar. Oje&#243; un peri&#243;dico, pero hab&#237;a poco de inter&#233;s en la edici&#243;n m&#225;s reciente. Y mientras estaba sentado junto a la ventana, intentando disfrutar de aquel rato de soledad (aunque le resultara un poco pat&#233;tico), le invadi&#243; una necesidad rid&#237;cula de regresar a casa y ver en qu&#233; andaba ocupada Kate.

Por una tarde no iba a pasarle nada. No era probable que se enamorara de su mujer por haber pasado una tarde en su presencia. Tampoco era que pensara que corr&#237;a el peligro de enamorarse de ella, lo m&#225;s m&#237;nimo, se record&#243; con severidad. Llevaba casi un mes casado y hab&#237;a conseguido por fortuna mantener su vida libre de tales enredos. No hab&#237;a motivos para pensar que no podr&#237;a mantener esta situaci&#243;n de forma indefinida.

Anthony, bastante complacido consigo mismo, dio otro sorbo al brandy y alz&#243; la vista para mirar a Kate cuando la oy&#243; entrar de nuevo en la habitaci&#243;n.

Creo que Edwina s&#237; que podr&#237;a estar enamorada -dijo con todo el rostro iluminado por una sonrisa radiante.

Como respuesta, Anthony sinti&#243; cierta tensi&#243;n en el cuerpo. En s&#237; era bastante rid&#237;culo, aquella manera que ten&#237;a de reaccionar a sus sonrisas. Suced&#237;a siempre y era una molestia, qu&#233; diantre.

Bien, no siempre era una molestia. No le importaba mucho cuando pod&#237;a hacerle una caranto&#241;a y luego acababan en el dormitorio.

Pero era obvio que la mente de Kate no incurr&#237;a en tanto atrevimiento como la suya ya que ella prefiri&#243; sentarse en la silla situada enfrente, pese a que hab&#237;a espacio suficiente para los dos en su asiento, sobre todo teniendo en cuenta que no les importaba apretujarse el uno al lado del otro. Hubiera sido mejor incluso la silla que quedaba en diagonal junto a la de Anthony; al menos podr&#237;a haberla levanta do de un tir&#243;n y haberla sentado sobre su regazo. Si intentaba una maniobra de este tipo estando como estaba ella sentada al otro lado de la mesa, tendr&#237;a que arrastrarla por en medio del juego de t&#233;.

Anthony entrecerr&#243; los ojos para evaluar la situaci&#243;n, intent&#243; adivinar con exactitud cu&#225;nto t&#233; se derramar&#237;a sobre la alfombra, y luego cu&#225;nto costar&#237;a cambiar la alfombra, y luego si de verdad le importaba una cantidad tan insignificante de dinero, en fin

&#191;Anthony? &#191;Me est&#225;s escuchando?

Alz&#243; la vista. Kate ten&#237;a los brazos apoyados en las rodillas y se inclinaba hacia delante para hablar con &#233;l. Le miraba con suma atenci&#243;n y tal vez un poco de irritaci&#243;n.

Di.

&#201;l pesta&#241;e&#243;.

Que si me escuchabas -repiti&#243; entre dientes.

Oh. -Puso una mueca-. No.

Kate entorn&#243; los ojos pero ni siquiera se molest&#243; en rega&#241;arle mas que eso.

Estaba diciendo que deber&#237;amos invitar a Edwina y a su joven caballero a cenar alguna noche. Para ver si hacen buena pareja. Nunca antes la he visto tan interesada por un joven, y quiero de veras que sea feliz.

Anthony estir&#243; el brazo para coger una galleta. Ten&#237;a hambre, hab&#237;a renunciado a cualquier perspectiva de conseguir sentar a su esposa sobre su regazo. Aunque, por otro lado, si consegu&#237;a apartar tazas y platillos y tirar de ella por encima de la mesa, tal vez no tuviera consecuencias tan desastrosas

De forma furtiva, empuj&#243; a un lado la bandeja con el juego de t&#233;.

&#191;Mmm? -Mastic&#243; la galleta-. Oh, s&#237;, por supuesto. Edwina se merece ser feliz.

Kate le observ&#243; con recelo.

&#191;Est&#225;s seguro de que no quieres un poco de t&#233; con las galletas? No soy demasiado aficionada al brandy, pero imagino que el t&#233; le ir&#225; mejor a una galleta.

De hecho, Anthony pensaba que el brandy iba bastante bien con las galletas, pero desde luego crey&#243; preferible para todos vaciar un poco la tetera, por si acaso luego la volcaba.

Una idea fant&#225;stica -dijo al tiempo que cog&#237;a una taza y se la pasaba a ella-. Es lo que me hace falta. No imagino por qu&#233; no lo he pensado antes.

Yo tampoco lo imagino -murmur&#243; Kate con mordacidad, si es que era posible murmurar con mordacidad. Despu&#233;s de o&#237;r el sarcasmo pronunciado en voz baja por su esposa, Anthony pens&#243; que en efecto era posible.

Pero se limit&#243; a dedicarle una sonrisa jovial cuando estir&#243; el brazo para coger la taza de t&#233; que le tend&#237;a.

Gracias  dijo tras verificar que le hab&#237;a servido leche. As&#237; era, lo cual no le sorprendi&#243;; ella recordaba muy bien ese tipo de detalles.

&#191;A&#250;n est&#225; lo bastante caliente? -pregunt&#243; Kate con amabilidad.

Anthony vaci&#243; la taza.

Perfecto -contest&#243; y solt&#243; una exhalaci&#243;n de deleite-. &#191;Te importa si tepido un poco m&#225;s?

Parece que le est&#225;s cogiendo gusto al t&#233; -dijo con sequedad.

Anthony mir&#243; la tetera, se pregunt&#243; cu&#225;nto quedar&#237;a y si ser&#237;a capaz de acabarlo sin tener una urgente necesidad de ir al excusado.

T&#250; tambi&#233;n deber&#237;as tomar m&#225;s -sugiri&#243;-. Pareces muerta de sed.

Kate alz&#243; las cejas de forma repentina.

&#191;T&#250; crees?

Asinti&#243;, aunque luego le preocup&#243; que tal vez se hubiera pasado.

S&#243;lo un poco, por supuesto -dijo.

Por supuesto.

&#191;Queda t&#233; suficiente para tomar otra taza? -pregunt&#243; con toda la indiferencia que pudo aparentar.

Si no es as&#237;, estoy segura de que puedo pedir al cocinero que prepare otra tetera.

Oh, no, estoy convencido de que no va a ser necesario -exclam&#243;, aunque quiz&#225; lo dijo en un tono demasiado alto-. Me tomar&#233; lo que haya quedado.

Kate apur&#243; la tetera hasta que los &#250;ltimos posos de t&#233; giraron en la taza de Anthony. Le puso una peque&#241;a dosis de leche y luego se la tendi&#243; en silencio, aunque el arco de sus cejas dec&#237;a mucho.

Mientras &#233;l daba sorbos al t&#233; -ten&#237;a la tripa demasiado llena como para trag&#225;rselo tan deprisa como la &#250;ltima taza-, Kate se aclar&#243; la garganta y pregunt&#243;:

&#191;Conoces al novio de Edwina?

Ni siquiera s&#233; qui&#233;n es.

Oh, lo siento. Debo de haber olvidado mencionar su nombre. Es el se&#241;or Bagwell. No s&#233; su nombre de pila, pero Edwina ha dicho que es un segundo hijo, si sirve de algo. Le conoci&#243; en la fiesta de tu madre.

Anthony neg&#243; con la cabeza.

Nunca he o&#237;do hablar de &#233;l. Lo m&#225;s probable es que sea uno de los pobres tipos a los que invit&#243; mi madre para igualar el n&#250;mero invitados masculinos y femeninos. Mi madre invit&#243; a un mont&#243;n terrible de mujeres. Siempre lo hace, con la esperanza de que uno de nosotros se enamore, pero luego tiene que buscar un grupo de hombres poco interesantes para igualar la cifra.

&#191;Poco interesantes? -repiti&#243; Kate.

Para que las mujeres no se enamoren de ellos en vez de prendarse de nosotros -contest&#243; con una mueca bastante exagerada.

Est&#225; bastante desesperada por casaros a todos vosotros, &#191;no es as&#237;?

Lo &#250;nico que s&#233; -continu&#243; Anthony encogi&#233;ndose de hombros  es que la &#250;ltima vez que mi madre invit&#243; a tantas candidatas femeninas que tuvo que ir a visitar al p&#225;rroco y rogarle que enviara tambi&#233;n a su hijo de diecis&#233;is a&#241;os para la cena.

Kate dio un respingo.

Creo que le conoc&#237;.

Es es un t&#237;mido tremendo, pobre tipo. El p&#225;rroco me dijo que tuvo urticaria toda una semana despu&#233;s de acabar sentado al lado de Cressida Cowper durante toda la cena.

Bien, eso le pasar&#237;a a cualquiera.

Anthony sonrio.

Sab&#237;a que hab&#237;a algo de mezquina en ti.

&#161;No estoy siendo mezquina! -protest&#243; Kate. Pero su sonrisa era astuta-. No es m&#225;s que la verdad.

Por m&#237; no te defiendas. -Se acab&#243; el t&#233;. Estaba amargo y fuerte despu&#233;s de haber estado en la tetera tanto tiempo, pero la leche consegu&#237;a que casi supiera agradable. Dej&#243; la taza y a&#241;adi&#243;-: Tu veta mezquina es una de las cosas que m&#225;s me gusta de ti.

Cielos -rezong&#243;-. Creo que no me gustar&#225; saber qu&#233; es lo que menos te gusta.

Anthony hizo un gesto en el aire con la mano para restar importancia a aquello.

Pero, volviendo a tu hermana y a su se&#241;or Bugwell

Bagwell.

Con lo que me gustaba

&#161;Anthony!

No le hizo caso.

De hecho he estado pensando en que deber&#237;a proporcionar una dote a Edwina.

La iron&#237;a de los hechos no le pas&#243; desapercibida. Cuando &#233;l ten&#237;a intenci&#243;n de casarse con Edwina, hab&#237;a planeado proporcionar una dote a Kate.

Estudi&#243; a Kate para ver su reacci&#243;n.

Por supuesto, no es que hiciera aquel esfuerzo s&#243;lo para ganarse su aceptaci&#243;n, pero no era tan noble como para no admitir que hab&#237;a esperado un poco m&#225;s que el silencio lleno de asombro del que Kate daba muestras en aquel instante.

Luego cay&#243; en la cuenta de que estaba a punto de echarse a llorar.

&#191;Kate? -pregunt&#243;. No estaba seguro de si sentirse encantado o preocupado.

Kate se sec&#243; la nariz con poca elegancia con el dorso de la mano.

Es la cosa m&#225;s bonita que alguien haya hecho por m&#237; -gimote&#243;.

En realidad, lo hago por Edwina -mascull&#243;. Nunca se hab&#237;a sentido c&#243;modo con los lloros femeninos. Pero, por dentro, aquello le estaba hinchando de orgullo.

&#161;Oh, Anthony! -fue casi un gemido. Y luego, para su sorpresa extrema, Kate se levant&#243; de un brinco, salt&#243; hasta el otro lado de mesa y se ech&#243; en sus brazos, mientras el pesado dobladillo de su vestido de tarde se llevaba al suelo tres tazas, dos platillos y una cucharilla.

Qu&#233; tierno eres -se sec&#243; los ojos mientras se asentaba con firmeza sobre su regazo-. El hombre m&#225;s bueno de todo Londres.

Bueno, eso no lo s&#233; -replic&#243; &#233;l mientras deslizaba un brazo alrededor de su cintura-. El m&#225;s peligroso, quiz&#225;s, o el m&#225;s guapo

El m&#225;s bueno  interrumpi&#243; ella con determinaci&#243;n mientras apoyaba su cabeza en el &#225;ngulo de su cuello-. Sin duda, el m&#225;s bueno.

Si insistes -murmur&#243;. No pod&#237;a quejarse del inesperado giro que daban los acontecimientos.

Qu&#233; bien que hubi&#233;ramos acabado el t&#233; -dijo Kate mirando las tazas que hab&#237;an ca&#237;do al suelo-. Pod&#237;a haber sido un destrozo horrible.

Oh, pues s&#237;. -Sonri&#243; para sus adentros mientras la estrechaba un poco m&#225;s. Hab&#237;a algo c&#225;lido y c&#243;modo en tener a Kate en los brazos. Sus piernas colgaban sobre el brazo del sill&#243;n y ten&#237;a la espalda apoyada en la curva del brazo de Anthony. Se adaptaban muy bien el uno al otro, comprendi&#243;. Ten&#237;a el tama&#241;o perfecto para un hombre de sus proporciones.

Hab&#237;a muchas cosas de ella que eran igual de perfectas. Darse cuenta de ese tipo de cosas normalmente le aterrorizaba, pero en aquel momento se sent&#237;a tan feliz, rematadamente feliz, sentado all&#237; y con ella en el regazo, que se negaba a pensar en el futuro.

Te portas tan bien conmigo -murmur&#243; ella.

Anthony pens&#243; en todas las veces que hab&#237;a evitado a posta regresar a casa, todas las veces que hab&#237;a dejado que ella se las arreglara solita, pero rechaz&#243; cualquier sentimiento de culpabilidad. No quer&#237;a que se enamorara de &#233;l. Las cosas ser&#237;an mucho m&#225;s dif&#237;ciles para ella cuando muriera.

Y si &#233;l se enamoraba de ella

Ni siquiera quer&#237;a pensar en cu&#225;nto m&#225;s dif&#237;cil iba a resultarle a &#233;l.

&#191;Tenemos alg&#250;n plan para esta noche? -le susurr&#243; al o&#237;do.

Kate hizo un gesto afirmativo, y el movimiento le hizo cosquillas con el pelo en la mejilla.

Un baile -contest&#243;-. En casa de lady Mottram.

Anthony no pod&#237;a resistir la sedosidad de su cabello. Ensart&#243; dos dedos en el pelo, dejando que se deslizara por su mano para luego enroscarse en su mu&#241;eca.

&#191;Sabes qu&#233; pienso? -murmur&#243;.

Not&#243; su sonrisa cuando ella pregunt&#243;:

&#191;Qu&#233;?

Pienso que nunca me ha interesado demasiado lady Mottram. &#191;Y sabes qu&#233; m&#225;s pienso?

Entonces oy&#243; que intentaba que no se le escapara una risita.

&#191;Qu&#233;?

Creo que deber&#237;amos ir arriba.

&#191;Eso crees?  Fing&#237;a ignorancia.

Oh, pues s&#237;. De hecho, en este mismo instante.

La muy p&#237;cara contone&#243; el trasero para determinar por s&#237; misma la urgencia verdadera de &#233;l por ir arriba.

Ya veo -murmur&#243; con seriedad.

&#201;l le pellizc&#243; la cadera con suavidad.

Por lo que me ha parecido, deber&#237;as decir ya lo noto.

Bien, eso tambi&#233;n -admiti&#243;-. Es bastante esclarecedor.

Estoy seguro de que s&#237; -musit&#243;. Luego, con una sonrisa muy maliciosa, le empuj&#243; con suavidad la barbilla hasta que sus narices se quedaron pegadas-. &#191;Y sabes qu&#233; m&#225;s pienso? -pregunt&#243; con voz ronca.

Kate abri&#243; los ojos.

No puedo imaginarlo.

Pienso -continu&#243; mientras met&#237;a una mano debajo del vestido y la sub&#237;a poco a poco por la pierna- que si no vamos arriba en este mismo instante, estar&#237;a contento qued&#225;ndome aqu&#237;.

&#191;Aqu&#237;? -chill&#233; ella.

Encontr&#243; el extremo de las medias con la mano.

Aqu&#237; -repiti&#243;.

&#191;Ahora?

Le hizo cosquillas sobre el suave y tupido vello, luego profundiz&#243; en el mism&#237;simo centro de su condici&#243;n femenina: estaba tan sedoso y h&#250;medo que se sinti&#243; en el cielo.

Oh, sin duda, ahora -confirm&#243;.

&#191;Aqu&#237;?

Le mordisque&#243; los labios.

&#191;No he contestado ya a esa pregunta?

Y si ten&#237;a m&#225;s preguntas, ella no las formul&#243; durante la hora siguiente.

O, sencillamente, &#233;l estaba esforz&#225;ndose al m&#225;ximo para dejarla sin habla.

Y si hab&#237;a que juzgar por los grititos y maullidos que se escapaban de su boca, estaba haciendo un trabajo de veras estupendo.



Cap&#237;tulo 19

El baile anual de lady Mottram estuvo a reventar, como siempre, pero a los observadores seguro que no se les pas&#243; por alto que lord y lady Bridgerton no hicieron aparici&#243;n. Lady Mottram insisti&#243; en que hab&#237;an prometido asistir, y Esta Autora s&#243;lo puede especular sobre el motivo que retuvo a los reci&#233;n casados en casa


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

13 de junio de 1814


Aquella noche, mucho m&#225;s tarde, Anthony estaba echado de lado en 1a cama, sosteniendo contra su pecho a su mujer, quien se hab&#237;a acurrucado de espaldas contra &#233;l y en aquel instante dorm&#237;a profundamente.

Lo cual era una suerte, porque hab&#237;a empezado a llover.

Intent&#243; empujar con suavidad las colchas sobre su oreja destapada para que no oyera las gotas que daban contra las ventanas, pero era tan inquieta cuando dorm&#237;a como cuando estaba despierta, por lo tanto no pudo estirar la colcha muy por encima del nivel de su cuello sin que ella se la sacudiera.

A&#250;n no pod&#237;a saberse si acabar&#237;a siendo una tormenta el&#233;ctrica, pero lo cierto era que la fuerza de la lluvia hab&#237;a aumentado y el viento soplaba cada vez con m&#225;s intensidad, ahora aullaba en medio de la noche y produc&#237;a un golpeteo de ramas contra un lado de la casa.

Kate estaba junto a Anthony cada vez m&#225;s inquieta. &#201;l le hac&#237;a sonidos tranquilizadores mientras le alisaba el pelo con la mano. La tormenta no la hab&#237;a despertado, pero estaba claro que se hab&#237;a inmiscuido en su sue&#241;o. Hab&#237;a empezado a balbucear mientras dorm&#237;a, se agitaba y daba vueltas, hasta que se qued&#243; hecha un ovillo en el lado opuesto, de cara a &#233;l.

&#191;Qu&#233; sucedi&#243; para que acabaras odiando tanto la lluvia? -le susurr&#243; mientras retiraba un oscuro mech&#243;n de pelo detr&#225;s de su oreja. Pero no quer&#237;a reprocharle sus terrores; &#233;l conoc&#237;a bien la frustraci&#243;n que acarreaban los temores y premoniciones infundados. La certeza de su muerte inevitable, por ejemplo, le obsesionaba desde el momento en que cogi&#243; la mano inerte de su padre y la dej&#243; con delicadeza sobre su pecho inm&#243;vil.

No era algo que supiera explicar, ni siquiera pod&#237;a comprenderlo. Era algo que sab&#237;a, as&#237; de sencillo.

De todos modos, nunca hab&#237;a tenido miedo a la muerte, en realidad no. Era algo que formaba parte de &#233;l desde hac&#237;a tanto tiempo que lo aceptaba, igual que otros hombres aceptaban el resto de verdades que formaban el ciclo vital. Tras el invierno ven&#237;a la primavera y tras ella el verano. Para &#233;l, la muerte ven&#237;a a ser lo mismo.

Hasta ahora. Hab&#237;a intentado negarlo, hab&#237;a intentado bloquer aquella inquietante noci&#243;n de su mente, pero la muerte empezaba a mostrar una cara espantosa.

Su matrimonio con Kate hab&#237;a llevado su vida por otro derrotero, por mucho que intentara convencerse de que pod&#237;a restringir el matrimonio a nada m&#225;s que amistad y sexo.

Sent&#237;a un enorme afecto por ella. Se preocupaba demasiado por ella. Anhelaba su compa&#241;&#237;a cuando estaban separados, y so&#241;aba con ella por la noche, pese a tenerla entre sus brazos.

No estaba preparado para llamarlo amor, pero de todos modos era algo que le aterrorizaba.

Fuera lo que fuera aquello que ard&#237;a entre ambos, no quer&#237;a que acabara.

Lo cual era, por supuesto, la m&#225;s cruel de las iron&#237;as.

Anthony cerr&#243; los ojos mientras soltaba un suspiro cansino y nervioso, pregunt&#225;ndose qu&#233; demonios iba a hacer para solventar la complicaci&#243;n que ten&#237;a all&#237; mismo tumbada en la cama. Pero mientras pensaba, pese a tener los ojos cerrados, vio el destello del rel&#225;mpago que ilumin&#243; la noche y convirti&#243; el negro del interior de sus p&#225;rpados en un sangriento rojo anaranjado.

Tras abrir los ojos, vio que las cortinas se hab&#237;an quedado un poco descorridas cuando se hab&#237;an retirado a la cama m&#225;s temprano aquella noche. Tendr&#237;a que cerrarlas, al menos as&#237; los rel&#225;mpagos no iluminar&#237;an la habitaci&#243;n.

Pero cuando cambio de postura para intentar salir de debajo de las colchas, Kate le cogi&#243; por el brazo, apretando su m&#250;sculo con dedos fren&#233;ticos.

Shh, vamos, no pasa nada -le susurr&#243;-. S&#243;lo voy a cerrar las cortinas.

Pero no le solt&#243;, y el gemido que dej&#243; escapar Kate cuando a continuaci&#243;n un trueno sacudi&#243; la noche casi le rompe el coraz&#243;n.

Una franja de luz de la luna se filtraba a trav&#233;s de la ventana, lo suficiente para iluminar las l&#237;neas tensas y marcadas de su rostro. Anthony la mir&#243; con detenimiento para comprobar si segu&#237;a dormida, luego le retir&#243; las manos de su brazo y se levant&#243; para cerrar las cortinas. Sospechaba que el destello de los rel&#225;mpagos se colar&#237;a de todos modos en la habitaci&#243;n, as&#237; que cuando corri&#243; las cortinas encendi&#243; una sola l&#225;mpara y la dej&#243; sobre la mesilla. No daba tanta luz como para despertarla -al menos confiaba en eso- pero al mismo tiempo la habitaci&#243;n no estaba en la m&#225;s completa negrura.

Volvi&#243; a meterse en la cama y contempl&#243; a Kate. Segu&#237;a durmiendo, pero sin sosiego. Se hab&#237;a enrollado hasta formar una posici&#243;n semifetal y su respiraci&#243;n era fatigosa. Los rel&#225;mpagos no parec&#237;an molestarla demasiado, pero cada vez que la habitaci&#243;n era sacudida por un trueno, daba un respingo.

Le cogi&#243; la mano y le alis&#243; el pelo, y durante varios minutos se limit&#243; a permanecer a su lado, intentando tranquilizarla mientras dorm&#237;a. Pero la intensidad de la tormenta iba en aumento, los truenos y rel&#225;mpagos se suced&#237;an uno tras otro sin tregua. La inquietud de Kate crec&#237;a por segundos, y luego, cuando un trueno especialmente sonoro explot&#243; en el aire, abri&#243; los ojos de par en par, con el rostro convertido en una m&#225;scara de p&#225;nico total.

&#191; Kate?  susurr&#243; Anthony.

Se sent&#243; y luego retrocedi&#243; con dificultad hasta que tuvo la columna pegada contra el s&#243;lido cabezal de la cama. Parec&#237;a una estatua de terror, su cuerpo r&#237;gido y paralizado en el sitio. A&#250;n ten&#237;a los ojos abiertos, sin pesta&#241;ear apenas, y aunque no mov&#237;a la cabeza, los agitaba con frenes&#237; de un lado a otro, examinando toda la habitaci&#243;n pero sin ver nada.

Oh, Kate -susurr&#243;. Esto era peor, mucho peor de lo que hab&#237;a padecido aquella noche en la biblioteca de Aubrey Hall. Anthony percib&#237;a la fuerza del dolor que ella padec&#237;a atraves&#225;ndole directamente el coraz&#243;n.

Nadie deber&#237;a sufrir un terror as&#237;. Y menos a&#250;n su esposa.

Movi&#233;ndose despacio para no sorprenderla, se dirigi&#243; hasta su lado, luego le puso con cuidado un brazo sobre los hombros. Ella temblaba, pero no le apart&#243;.

&#191;Recordar&#225;s algo de esto ma&#241;ana por la ma&#241;ana?  pregunt&#243; en un susurro.

Kate no contest&#243;, pero por otro lado tampoco esperaba ninguna respuesta.

Vamos, vamos -dijo con ternura mientras intentaba recordar las tonter&#237;as tranquilizadoras que su madre sol&#237;a usar cada vez que uno de los ni&#241;os estaba alterado.

Todo est&#225; bien ahora. Te pondr&#225;s bien.

Dio la impresi&#243;n de que sus temblores se calmaban un poco, pero cuando sacudi&#243; la habitaci&#243;n el siguiente estruendo de un trueno qued&#243; claro que segu&#237;a trastornada: todo su cuerpo se estremeci&#243; y enterr&#243; el rostro contra el pecho de Anthony.

No -gimi&#243;-, no, no.

&#191;Kate? -&#233;l pesta&#241;e&#243; varias veces y luego la mir&#243; con fijeza. Sonaba diferente, no despierta sino m&#225;s l&#250;cida, si eso era posible.

No, no.

Y sonaba muy

No, no, no te vayas.

joven.

&#191;Kate? -La abraz&#243; con fuerza, sin estar seguro de qu&#233; hacer. &#191;Deb&#237;a despertarla? Podr&#237;a abrir los ojos, pero era evidente que estaba dormida y so&#241;ando. Una parte de &#233;l ansiaba sacarla de la pesadilla, pero aunque la despertara, permanecer&#237;a en el mismo lugar: en la cama en medio de una horrible tormenta el&#233;ctrica. &#191;Se sentir&#237;a algo mejor?

&#191;O deb&#237;a dejarla dormir? Tal vez, si superaba toda la pesadilla, &#233;l pudiera hacerse una idea de lo que le causaba aquel terror.

&#191;Kate? -susurr&#243; como si ella de hecho pudiera darle alguna pista sobre lo que deb&#237;a hacer.

No -gimi&#243; ella, m&#225;s agitada por segundos-. Noooo.

Anthony apret&#243; los labios contra su sien, intent&#243; serenarla con su mera presencia.

No, por favor -Se puso a sollozar, su cuerpo padec&#237;a el tormento de enormes resuellos mientras sus l&#225;grimas empapaban el hombro de &#233;l-. No, oh, no &#161;Mam&#225;!

Anthony entr&#243; en tensi&#243;n. Sab&#237;a que Kate siempre se refer&#237;a a su madrastra como Mary. &#191;Podr&#237;a estar hablando pues de su verdadera madre, la mujer que la hab&#237;a tra&#237;do al mundo y luego hab&#237;a muerto hac&#237;a ya tanto tiempo?

Pero mientras consideraba aquello, todo el cuerpo de Kate se puso r&#237;gido, y solt&#243; un estridente y agudo chillido.

El chillido de una ni&#241;a peque&#241;a.

En un instante, se dio media vuelta y salt&#243; a sus brazos, le abraz&#243; agarrando sus hombros con una desesperaci&#243;n aterradora.

No, mam&#225; -gimote&#243;, todo su cuerpo sacudido por el esfuerzo de los sollozos-. &#161;No, no puedes irte! Oh, mam&#225;, mam&#225;, mam&#225;, mam&#225;, mama

Si Anthony no hubiera tenido la espalda apoyada en elcabezal, ella le habr&#237;a derribado con la fuerza de su fervor.

&#191;Kate?  repiti&#243;, y se qued&#243; sorprendido al o&#237;r la leve nota de p&#225;nico que oy&#243; en su propia voz -. &#191;Kate? No pasa nada. Est&#225;s bien. Te encuentras bien. Nadie se va a ir a ning&#250;n sitio. &#191;Me oyes? Nadie.

Pero sus palabras se hab&#237;an desvanecido, y lo &#250;nico que qued&#243; fue el sonido grave de un sollozo que surg&#237;a de lo m&#225;s profundo de su alma. Anthony la sostuvo en sus brazos y luego, cuando ella se hubo calmado un poco, la baj&#243; poco a poco hasta que se qued&#243; echada de costado otra vez, y luego la volvi&#243; a abrazar un poco m&#225;s, hasta que por fin Kate volvi&#243; a coger el sue&#241;o.

Lo cual, advirti&#243; &#233;l con iron&#237;a, sucedi&#243; justo en el momento en que el &#250;ltimo trueno y el &#250;ltimo rel&#225;mpago resquebrajaron la habitacion.


Cuando Kate se despert&#243; a la ma&#241;ana siguiente, le sorprendi&#243; ver a su marido sentado en la cama y observ&#225;ndola con la m&#225;s peculiar de las miradas una mezcla de preocupaci&#243;n y curiosidad, y tal vez incluso un m&#237;nimo atisbo de l&#225;stima. No dijo nada cuando abri&#243; los ojos, pero Kate se dio cuenta de que estudiaba su rostro con atenci&#243;n. Esper&#243; a ver qu&#233; hac&#237;a &#233;l, y luego por fin dijo, con cierta vacilaci&#243;n:

Pareces cansado.

No he dormido bien -admiti&#243; &#233;l.

Anthony sacudi&#243; la cabeza.

Llov&#237;a.

&#191;Ah s&#237;?

&#201;l hizo un gesto afirmativo.

Y tronaba.

Kate trag&#243; saliva con actitud nerviosa.

Acompa&#241;ado tambi&#233;n de rel&#225;mpagos, supongo.

As&#237; es -continu&#243; &#233;l, otra vez con un gesto afirmativo-. Una tormenta de las fuertes.

Hab&#237;a algo muy profundo en la manera en que &#233;l pronunciaba aquellas frases breves y concisas, algo que eriz&#243; el vello de su nuca.

&#191;Q-qu&#233; suerte que me lo haya perdido entonces -coment&#243;- Ya sabes que no soporto muy bien las tormentas fuertes.

Lo s&#233; -fue la sencilla respuesta de &#233;l.

Pero aquellas dos breves palabras estaban dichas con gran intenci&#243;n. Kate sinti&#243; que se le aceleraba un poco el coraz&#243;n.

Anthony -pregunt&#243; entonces, no del todo segura de querer saber la respuesta-, &#191;qu&#233; sucedi&#243; anoche?

Tuviste una pesadilla.

Ella cerr&#243; los ojos durante un segundo.

Pensaba que ya no las ten&#237;a.

No me hab&#237;a percatado de que tuvieras pesadillas.

Kate solt&#243; un largo suspiro y se incorpor&#243;. Tir&#243; de las mantas con ella y se las meti&#243; bajo los brazos.

Cuando era peque&#241;a. Cada vez que hab&#237;a una tormenta, eso me contaban. Yo en realidad no lo s&#233;; nunca recordaba nada. Pensaba que ya -Tuvo que detenerse durante un momento, ten&#237;a la sensaci&#243;n de que la garganta se le cerraba, las palabras parec&#237;an atragant&#225;rsele.

Anthony estir&#243; la mano para tomar la suya. Fue un gesto simple, pero en cierta manera a Kate la conmovi&#243; m&#225;s de lo que hubiera hecho cualquier palabra.

&#191;Kate?  pregunt&#243; &#233;l con calma -. &#191;Te sientes bien?

Ella respondi&#243; con un gesto afirmativo.

Pensaba que ya se me hab&#237;a pasado, eso es todo.

Anthony no dijo nada durante un momento, y la habitaci&#243;n permaneci&#243; tan silenciosa que Kate tuvo la certeza de poder o&#237;r los latidos de ambos. Finalmente, escuch&#243; una m&#237;nima r&#225;faga de aliento inspirado entre los labios de Anthony, y luego &#233;l le pregunt&#243;:

&#191;Sabes que hablas cuando duermes?

Hasta entonces Kate no le hab&#237;a mirado, pero al o&#237;r aquel comentario volvi&#243; la cabeza a la derecha de forma repentina y encontr&#243; la mirada de &#233;l.

&#191;De veras?

Anoche lo hiciste.

Ella agarr&#243; la colcha con los dedos.

&#191;Y qu&#233; dije?

Anthony vacil&#243; pero, cuando le salieron las palabras, sonaron firmes y regulares:

Llamabas a tu madre.

&#191;A Mary? -susurr&#243; ella.

&#201;l neg&#243; con la cabeza.

No lo creo. Nunca te he o&#237;do llamar a Mary de otra forma que Mary; anoche llamabas entre sollozos a mam&#225;. Sonabas  Se detuvo para tomar una bocanada algo entrecortada.

Sonabas sumamente joven.

Kate se lami&#243; los labios, luego se mordisque&#243; el inferior.

No s&#233; qu&#233; decirte -respondi&#243; por fin, temerosa de meterse en los rincones m&#225;s profundos de su memoria-. No tengo ni idea de por qu&#233; iba a llamar a mi madre.

Yo creo -dijo &#233;l con dulzura- que deber&#237;as pregunt&#225;rselo a Mary.

Kate sacudi&#243; de inmediato la cabeza con un movimiento r&#225;pido.

Ni siquiera conoc&#237;a a Mary cuando mi madre muri&#243;. Tampoco la conoc&#237;a mi padre. No puede saber por qu&#233; yo la llamaba anoche.

Tal vez tu padre le contara algo -contest&#243; mientras se llevaba su mano a los labios para darle un beso tranquilizador.

Kate baj&#243; la mirada a su regazo. Quer&#237;a entender por qu&#233; ten&#237;a tanto miedo a las tormentas, pero husmear en sus temores m&#225;s profundos era casi tan aterrador como el propio miedo. &#191;Y si descubr&#237;a go que no quer&#237;a saber? &#191;Y si?

Ir&#233; contigo -dijo Anthony interrumpiendo sus pensamientos.

Y de alg&#250;n modo, aquello hizo que todo resultara f&#225;cil.

Kate le mir&#243; e hizo un gesto de asentimiento con l&#225;grimas en los ojos.

Gracias -susurr&#243;-. Much&#237;simas gracias.


M&#225;s tarde, aquel mismo d&#237;a, los dos sub&#237;an por las escaleras de entrada a la peque&#241;a casa adosada de Mary. El mayordomo les acompa&#241;&#243; hasta el sal&#243;n y Kate se sent&#243; en el conocido sof&#225; azul mientras Anthony se iba hasta la ventana, donde se apoy&#243; en el alf&#233;izar para mirar al exterior.

&#191;Ves algo interesante? -pregunt&#243; ella.

Neg&#243; con la cabeza y sonri&#243; avergonzado mientras se volv&#237;a para mirarla de frente.

S&#243;lo miro por la ventana, eso es todo.

Kate pens&#243; que hab&#237;a algo espantosamente dulce en aquello, pero no era capaz de determinar el qu&#233;. Cada d&#237;a parec&#237;a revelar una nueva singularidad de su car&#225;cter, alg&#250;n h&#225;bito &#250;nico y enternecedor que les un&#237;a cada vez m&#225;s. Le gustaba conocer esas extra&#241;as cositas de &#233;l, como la manera en que doblaba siempre la almohada antes de ponerse a dormir o el hecho de que detestara la mermelada de naranja y adorara la de lim&#243;n.

Est&#225;s muy pensativa.

Kate se puso r&#237;gida con una repentina sacudida. Anthony la estaba mirando con aire socarr&#243;n.

Estabas del todo ensimismada -le dijo con expresi&#243;n divertida- y ten&#237;as la m&#225;s so&#241;adora de las sonrisas en el rostro.

Kate mene&#243; la cabeza, se sonroj&#243; y balbuci&#243;:

No era nada.

El resoplido de respuesta de Anthony expresaba sus reservas, y mientras se acercaba hasta el sof&#225; dijo:

Dar&#237;a cien libras por saber lo que piensas.

Kate se salv&#243; de hacer m&#225;s comentarios gracias a la entrada de Mary.

&#161;Kate!  exclam&#243; Mary -. Qu&#233; sorpresa tan encantadora. Y lord Bridgerton, qu&#233; ilusi&#243;n verles a los dos.

De verdad, deber&#237;a llamarme Anthony -dijo con un poco de brusquedad.

Mary sonri&#243; mientras &#233;l le daba la mano para saludarla.

Me esforzar&#233; por recordarlo -dijo. Se sent&#243; enfrente de Kate y luego esper&#243; a que Anthony ocupara su sitio en el sof&#225; antes de continuar-: Edwina ha salido, me temo. Su se&#241;or Bagwell lleg&#243; a la ciudad de forma bastante inesperada. Han ido a dar un paseo por el parque.

Deber&#237;amos prestarles a Newton -dijo Anthony en tono afable -. No puedo imaginarme una carabina mejor.

De hecho, es a ti a quien hemos venido a ver -explic&#243; Kate.

La voz de Kate revelaba una nota poco habitual de seriedad, y Mary reaccion&#243; al instante.

&#191;De qu&#233; se trata? -pregunt&#243; mientras sus ojos pasaban de Kate a Anthony-. &#191;Todo est&#225; bien?

Kate hizo un gesto afirmativo y trag&#243; saliva mientras buscaba las palabras m&#225;s convenientes. Era curioso que hubiera estado ensayando toda la ma&#241;ana lo que quer&#237;a preguntar y que ahora se encontrara sin palabras. Pero luego sinti&#243; la mano de Anthony en la suya, con un peso y calor de extra&#241;o consuelo, y alzando la mirada le dijo a Mary:

Me gustar&#237;a preguntarte por mi madre.

Mary pareci&#243; un poco sorprendida, pero dijo:

Por supuesto. Pero ya sabes que no la conoc&#237; personalmente. S&#243;lo s&#233; lo que me cont&#243; de ella tu padre.

Kate asinti&#243; con la cabeza.

Lo s&#233;. Es posible que no tengas respuesta para alguna de mis preguntas, pero no s&#233; a qui&#233;n m&#225;s puedo preguntar.

Mary cambi&#243; de posici&#243;n en el asiento y se agarr&#243; las manos sobre el regazo con gesto remilgado. Pero Kate advirti&#243; que se le hab&#237;an puesto blancos los nudillos.

Muy bien -dijo Mary-. &#191;Qu&#233; es lo que quieres saber? Sabes que te contar&#233; cualquier cosa de la que yo est&#233; enterada.

Kate volvi&#243; a hacer un gesto de asentimiento y trag&#243; saliva pues la boca se le hab&#237;a quedado seca.

&#191;C&#243;mo muri&#243;, Mary?

Mary pesta&#241;e&#243; y luego se hundi&#243; un poco, tal vez con alivio.

Pero eso ya lo sabes. Fue una gripe. O alg&#250;n tipo de dolencia pulmonar. Los m&#233;dicos nunca tuvieron la certeza completa.

Lo s&#233;, pero -Kate mir&#243; a Anthony, quien le dedic&#243; un gesto tranquilizador. Tom&#243; una profunda bocanada y luego se anim&#243; a continuar- a&#250;n me dan miedo las tormentas, Mary. Quiero saber por qu&#233;. No quiero continuar con ese miedo.

Mary separ&#243; los labios, pero permaneci&#243; callada un instante infinito mientras miraba con atenci&#243;n a su hijastra. Su piel palideci&#243; poca a poco, adquiri&#243; un tono peculiar, transl&#250;cido, y su mirada se angusti&#243;.

No era consciente -susurr&#243;-, no sab&#237;a que a&#250;n

Lo he ocultado bien -dijo Kate en voz baja.

Mary levant&#243; una mano y se toc&#243; la sien. Le temblaban las manos.

Si lo hubiera sabido, habr&#237;a -Movi&#243; los dedos hasta su frente, se alis&#243; las l&#237;neas de preocupaci&#243;n mientras buscaba con esfuerzo las palabras-. Bien, no s&#233; qu&#233; hubiera hecho. Dec&#237;rtelo, supongo.

A Kate se le par&#243; el coraz&#243;n.

&#191;Decirme el qu&#233;?

Mary solt&#243; un largo suspiro, entonces ya se hab&#237;a llevado ambas manos al rostro y se apretaba la parte superior de las &#243;rbitas de los ojos. Parec&#237;a que tuviera un terrible dolor de cabeza, que el peso del mundo golpeara contra su cr&#225;neo, de dentro hacia fuera.

S&#243;lo quiero que sepas -dijo con voz entrecortada- que no te lo cont&#233; porque pensaba que no lo recordabas. Y si no lo recordabas, bien, entonces no parec&#237;a conveniente hacerte recordar.

Cuando alz&#243; la vista, unas l&#225;grimas surcaban su rostro.

Pero es obvio que recuerdas -susurr&#243;- o no te asustar&#237;as tanto. Oh, Kate. Cu&#225;nto lo lamento.

Estoy seguro de que no hay nada de lo que tenga que lamentarse -dijo Anthony con suavidad.

Mary le mir&#243;, sus ojos sorprendidos por un momento, como si hubiera olvidado que &#233;l estaba en la habitaci&#243;n.

Oh, pero s&#237; -dijo con tristeza-. No sab&#237;a que Kate a&#250;n padeciera sustemores. Deber&#237;a haberlo sabido. Es el tipo de cosa que una madre intuye. Es posible que yo no la haya parido, pero he intentado ser una aut&#233;ntica madre para ella

Lo has sido -dijo Kate con fervor-. La mejor.

Mary se volvi&#243; hacia ella, mantuvo un silencio durante unos pocos segundos antes de decir, con una voz que sonaba distante de un modo peculiar.

Ten&#237;as tres a&#241;os cuando muri&#243; tu madre. Era tu cumplea&#241;os, de hecho.

Kate hizo un gesto de asentimiento, como hipnotizada.

Cuando me cas&#233; con tu padre hice tres juramentos. Estaba el juramento que le hice a &#233;l, ante Dios y los testigos, de ser su esposa. Pero mi coraz&#243;n hizo otras dos promesas. Una promesa era a ti, Kate. S&#243;lo tuve que mirarte una vez, tan perdida y desamparada, con esos enormes ojos marrones -y qu&#233; tristes, oh, qu&#233; tristes estaban, ning&#250;n ni&#241;o deber&#237;a tener esa mirada-. Jur&#233; que te querr&#237;a como si fueras hija m&#237;a y que te dar&#237;a todo lo que hubiera dentro de m&#237; para criarte.

Hizo una pausa para secarse los ojos, aceptando con gratitud el pa&#241;uelo que Anthony le ofrec&#237;a. Cuando continu&#243;, su voz era apenas un susurro.

La otra promesa se la hice a tu madre. Visit&#233; su tumba, &#191;sabes?

El movimiento de cabeza de Kate estuvo acompa&#241;ado por una sonrisa nost&#225;lgica.

Lo s&#233;. Fui contigo en varias ocasiones.

Mary sacudi&#243; la cabeza.

No. Quiero decir antes de casarme con tu padre. Me arrodill&#233; all&#237; y fue entonces cuando hice mi tercer juramento. Hab&#237;a sido una buena madre para ti; todo el mundo lo dec&#237;a, y cualquier tonto pod&#237;a darse cuenta de que la echabas de menos con todo tu coraz&#243;n. De modo que le promet&#237; las mismas cosas que te promet&#237; a ti: que ser&#237;a ma buena madre, que te querr&#237;a y cuidar&#237;a como si fueras el fruto de mis entra&#241;as. -Alz&#243; la cabeza, y sus ojos eran del todo claros y directos cuando dijo-: Y me gustar&#237;a pensar que le proporcion&#233; cierta paz. No creo que ninguna madre pueda morir en paz dejando atr&#225;s una ni&#241;a tan peque&#241;a.

Oh, Mary -susurr&#243; Kate.

Mary la mir&#243; y sonri&#243; con tristeza, luego se volvi&#243; hacia Anthony.

Y por eso, milord, lo lamento. Deber&#237;a haberlo sabido, deber&#237;a haberme dado cuenta de que sufr&#237;a.

Pero, Mary -protest&#243; Kate-. Yo no quer&#237;a que t&#250; te dieras cuenta. Lo ocultaba en mi habitaci&#243;n, debajo de la cama, en el armario. Cualquier cosa para escond&#233;rtelo.

Pero &#191;por qu&#233;, coraz&#243;n?

Kate contuvo una l&#225;grima.

No s&#233;. No quer&#237;a preocuparte, supongo. O tal vez me daba miedo parecer d&#233;bil.

Siempre has intentado ser tan fuerte -susurr&#243; Mary-. Incluso cuando eras una cosita menuda.

Anthony cogi&#243; la mano de Kate, pero mir&#243; a Mary.

Es fuerte. Y usted tambi&#233;n.

Mary contempl&#243; el rostro de Kate durante un largo minuto ojos con nost&#225;lgicos y tristes y, luego, en voz baja, uniforme, dijo:

Cuando muri&#243; tu madre, aquel d&#237;a yo no estaba all&#237;, pero cuando me cas&#233; con tu padre &#233;l me cont&#243; la historia. Sab&#237;a que yo ya te quer&#237;a y pens&#243; que podr&#237;a ayudarme a entenderte un poco mejor.

La muerte de tu madre fue muy r&#225;pida. Seg&#250;n tu padre, se puso enferma un jueves y muri&#243; al martes siguiente. Y llov&#237;a sin parar. Fue una de esas tormentas espantosas que nunca acaban, que cae sobre la tierra sin piedad hasta que los r&#237;os se desbordan y los caminos se vuelven intransitables.

Dijo que estaba seguro de que s&#243;lo se recuperar&#237;a si la lluvia cesaba. Era una tonter&#237;a, ya lo sab&#237;a, pero cada noche se iba a la cama rezando para que asomara el sol entre las nubes. Rezando cualquier cosa que pudiera darle una peque&#241;a esperanza.

Oh, pap&#225; -susurr&#243; Kate, sus palabras surgieron de forma espont&#225;nea a trav&#233;s de sus labios.

T&#250; te encontrabas encerrada en la casa, por supuesto, algo no pod&#237;as perdonar de ninguna manera. -Mary alz&#243; la vista y sonri&#243; a Kate, el tipo de sonrisa que hablaba de a&#241;os de recuerdos-. Siempre te ha encantado estar al aire libre. Tu padre me dijo que tu madre sol&#237;a sacar tu cuna afuera y mecerte con el aire fresco.

No sab&#237;a eso -susurr&#243; Kate.

Mary asinti&#243;, luego continu&#243; con su historia.

Al principio no eras consciente de que tu madre estaba enferma. Te manten&#237;an alejada de ella, pues tem&#237;an que te contagiaras. Pero al final debiste de presentir que algo pasaba. Los ni&#241;os siempre lo hacen.

La noche en que muri&#243;, la lluvia arreci&#243; todav&#237;a m&#225;s, y, por lo que me cont&#233; tu padre, los truenos y rel&#225;mpagos eran los m&#225;s terror&#237;ficos que todo el mundo pod&#237;a recordar. -Hizo una pausa, luego lade&#243; la cabeza un poco y pregunt&#243;-: &#191;Recuerdas el viejo &#225;rbol retorcido del jard&#237;n trasero, aquel al que siempre trepabais t&#250; y Edwina?

&#191;El que estaba partido en dos? -susurr&#243; Kate.

Mary asinti&#243; con la cabeza.

Sucedi&#243; aquella noche. Tu padre dijo que fue el sonido m&#225;s escalofriante que hab&#237;a o&#237;do en su vida. Los truenos y rel&#225;mpagos se superpon&#237;an, y un rayo parti&#243; el &#225;rbol en dos en el momento exacto en que un trueno sacudi&#243; la tierra.

Supongo que no pod&#237;as dormir -continu&#243;-. Yo misma recuerdo aquella tormenta, aunque viv&#237;a en el condado de al lado. No s&#233; c&#243;mo pudo dormir alguien aquella noche. Tu padre estaba con tu madre. Se estaba muriendo y todo el mundo lo sab&#237;a, y en medio del dolor se hab&#237;an olvidado de ti. Se hab&#237;an preocupado mucho de que no te enteraras, pero aquella noche su atenci&#243;n estaba en otro sitio.

Tu padre me dijo que estaba sentado al lado de tu madre, intentaba cogerle la mano mientras ella fallec&#237;a. No una muerte dulce, me temo. Las enfermedades pulmonares no lo son en muchos casos.  Mary alz&#243; la vista-. Mi madre tambi&#233;n muri&#243; as&#237;. Lo s&#233;. El final no fue apacible. Daba bocanadas, se sofocaba ante mis propios ojos.

Mary trag&#243; saliva nerviosa, luego concentr&#243; su mirada en la de Kate.

Tengo que suponer -susurr&#243;- que t&#250; fuiste testigo de algo similar.

Anthony apret&#243; con fuerza la mano de Kate.

S&#237;, pero yo ten&#237;a veinticinco a&#241;os cuando muri&#243; mi madre  continu&#243; Mary-; t&#250; en cambio s&#243;lo ten&#237;as tres. No es el tipo de cosas que deber&#237;a ver una ni&#241;a. Intentaron que te marcharas, pero no te ibas. Ara&#241;abas, mord&#237;as y gritabas y gritabas y gritabas, y luego

Mary se detuvo, las palabras se le atragantaron. Se llev&#243; a la cara el pa&#241;uelo que Anthony le hab&#237;a dado, y pasaron varios momentos antes de que pudiera proseguir.

Tu madre estaba a punto de morir -dijo con voz tan baja que apenas era un susurro-. Y mientras buscaban a alguien lo bastante fuerte para llevarse a una ni&#241;a tan fren&#233;tica, un rel&#225;mpago rasg&#243; la habitaci&#243;n. Tu padre dijo

Mary hizo otra pausa y trag&#243; saliva.

Tu padre me dijo que lo que sucedi&#243; a continuaci&#243;n fue el momento m&#225;s inquietante y aterrador que hab&#237;a experimentado en su vida. El rel&#225;mpago ilumin&#243; la habitaci&#243;n como si fuera de d&#237;a. Y no dur&#243; un mero instante, como deber&#237;a haber sucedido, parec&#237;a que casi estuviera suspendido en el aire. Te mir&#243;, y estabas paralizada. Nunca olvidar&#233; la manera en que &#233;l lo describi&#243;. Dijo que daba la impresi&#243;n de que fueras una peque&#241;a estatua.

Anthony dio un respingo.

&#191;Qu&#233; sucede? -pregunt&#243; Kate mientras se volv&#237;a a &#233;l.

Su marido sacudi&#243; la cabeza con incredulidad.

As&#237; era tu aspecto anoche -dijo- Exactamente as&#237;. Pens&#233; esas mismas palabras.

Yo -Kate desplaz&#243; la mirada de Anthony a Mary. Pero no sab&#237;a qu&#233; decir.

Anthony le apret&#243; de nuevo la mano mientras se volv&#237;a a Mary y la instaba a seguir.

Por favor, contin&#250;e.

La mujer hizo un solo gesto de asentimiento.

Ten&#237;as la mirada fija en tu madre y, por lo tanto, tu padre se volvi&#243; para ver qu&#233; te hab&#237;a aterrorizado tanto, y entonces fue cuando vio

Kate solt&#243; suavemente su mano de la de Anthony y se fue a sentar al lado de Mary. Acerc&#243; una otomana a la silla de Mary y tom&#243; una de las manos de su madrastra entre las suyas.

No pasa nada, Mary -murmur&#243;-. Puedes cont&#225;rmelo. Necesito saberlo.

Mary hizo un gesto de asentimiento.

Era el momento de su muerte. Tu madre se incorpor&#243; hasta quedarse sentada. Tu padre dijo que no hab&#237;a levantado el cuerpo de las almohadas durante d&#237;as, y no obstante se sent&#243; erguida por completo. &#201;l dijo que estaba tiesa, con la cabeza echada hacia atr&#225;s y la boca abierta como si gritara, pero no pod&#237;a proferir sonido alguno. Y entonces lleg&#243; el trueno, y t&#250; debiste pensar que el sonido surgi&#243; de su boca, porque chillaste de un modo que nadie hab&#237;a o&#237;do nunca y te precipitaste corriendo hacia delante para saltar sobre la cama y arrojar los brazos en torno a ella.

Intentaron apartarte, pero no te soltabas. Continuabas chillando y chillando y llam&#225;ndola por su nombre, y entonces se produjo un terrible estr&#233;pito. Vidrios rotos. Un rayo parti&#243; una rama del &#225;rbol y &#233;sta atraves&#243; directamente la ventana. Hab&#237;a vidrios por todas partes y viento y lluvia y truenos y m&#225;s lluvia, y durante todo ese rato t&#250; no dejaste de chillar. Incluso despu&#233;s de que muriera y se cayera otra vez sobre las almohadas, tus bracitos segu&#237;an agarrados a su cuello, y gritabas y sollozabas y rogabas para que se despertara, para que no se fuera.

Y simplemente no la soltabas -susurr&#243; Mary-. Al final tuvieron que esperar a que te cansaras y te quedases dormida.

La habitaci&#243;n se sumi&#243; en un silencio durante todo un minuto, luego Kate finalmente susurr&#243;:

No lo sab&#237;a. No sab&#237;a que hab&#237;a presenciado eso.

Tu padre dijo que no hablabas de ello -sigui&#243; Mary-. Tampoco es que pudieras. Dormiste durante horas y horas, y luego, cuando despertaste, estaba claro que hab&#237;as cogido la enfermedad de tu madre. No con la misma gravedad, tu vida nunca estuvo en peligro. Pero estabas enferma, tu estado no te permit&#237;a hablar de la muerte de tu madre. Y cuando te pusiste bien, no quer&#237;as hablar de ello. Tu padre lo intent&#243;, pero dijo que cada vez que lo mencionaba, sacud&#237;as la cabeza y te tapabas las orejas con las manos. Al final dej&#243; de intentarlo.

Mary mir&#243; con fijeza a Kate.

Dijo que parec&#237;as m&#225;s feliz cuando &#233;l dej&#243; de intentarlo. Hizo lo que le pareci&#243; mejor.

Lo s&#233; -susurr&#243; Kate-. Y al mismo tiempo, probablemente fue lo mejor. Pero ahora necesitaba saber. -Se volvi&#243; a Anthony, no para que la tranquilizara sino en busca de alg&#250;n tipo de validaci&#243;n-. Necesitaba saber.

&#191;C&#243;mo te sientes ahora? -le pregunt&#243; &#233;l, con palabras que sonaron suaves y directas.

Pens&#243; en ello un momento.

No lo s&#233;. Bien, creo. Un poco m&#225;s ligera. -Y entonces, sin ni siquiera darse cuenta de lo que hac&#237;a, sonri&#243;. Fue algo vacilante, lento, pero de cualquier modo fue una sonrisa. Se volvi&#243; a Anthony con ojos asombrados-. Me siento como si me quitaran un enorme peso de encima.

&#191;Recuerdas ahora? -pregunt&#243; Mary.

Kate neg&#243; con la cabeza.

Pero de todos modos me siento mejor. No puedo explicarlo, la verdad. Est&#225; bien saber, pese a no poder recordar.

Mary profiri&#243; un sonido ahogado, luego se levant&#243; de la silla y se sent&#243; junto a Kate en la otomana para abrazarla con todas sus fuerzas. Las dos se pusieron a llorar, con ese tipo de sollozos peculiares, en&#233;rgicos, que llevan la risa entremezclada. Hubo l&#225;grimas, pero eran l&#225;grimas de felicidad, y cuando Kate finalmente se apart&#243; y mir&#243; a Anthony, se dio cuenta de que tambi&#233;n &#233;l se estaba secando el rabillo del ojo.

Por supuesto que retir&#243; la mano y asumi&#243; un semblante digno, pero ella le hab&#237;a visto. Y en aquel momento, supo que le amaba. Con cada pensamiento, con cada emoci&#243;n, cada parte de su ser, le amaba.

Y si &#233;l nunca le correspond&#237;a con su amor bien, no quer&#237;a pensar en eso. No entonces, no en aquel momento profundo.

Probablemente nunca.



Cap&#237;tulo 20

&#191;Alguien aparte de Esta Autora ha advertido que la se&#241;orita Edwina Sheffield ha estado muy absorta &#250;ltimamente? Corre el rumor de que le han robado el coraz&#243;n, aunque nadie parece conocer la identidad del afortunado caballero.

No obstante, a juzgar por el comportamiento de la se&#241;orita Sheffield en las fiestas, Esta Autora se atreve a suponer que el misterioso caballero no es alguien que resida en la actualidad aqu&#237; en Londres. La se&#241;orita Sheffield no ha mostrado ning&#250;n inter&#233;s especial por ning&#250;n otro caballero y, a&#250;n m&#225;s grave, estuvo sentada sin bailar durante la fiesta de lady Mottram el viernes pasado.

&#191;Podr&#237;a ser su pretendiente alguna de las personas que conoci&#243; en e/ campo el mes pasado? Esta Autora tendr&#225; que hacer de detective un poco para desvelar la verdad.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

13 de junio de 1814


&#191;Sabes qu&#233; pienso? -pregunt&#243; Kate m&#225;s tarde, aquella noche, mientras estaba sentada ante su tocador cepill&#225;ndose el pelo.

Anthony se encontraba de pie junto a la ventana, con una mano apoyada en el marco, mirando al exterior.

&#191;Mmm? -fue su respuesta, m&#225;s que nada porque estaba demasiado distra&#237;do con sus propios pensamientos como para formular una palabra m&#225;s coherente.

Pienso -continu&#243; ella con voz alegre- que la siguiente vez que haya una tormenta, no me va a pasar nada.

El se volvi&#243; poco a poco.

&#191;De veras? -pregunt&#243;.

Kate asinti&#243; con la cabeza.

No s&#233; porque pienso eso. Es una intuici&#243;n, supongo.

Las intuiciones -dijo &#233;l con una voz que sonaba extra&#241;a y categ&#243;rica, incluso para sus propios o&#237;dos  a menudo son las impresiones m&#225;s acertadas.

Tengo una sensaci&#243;n optimista de lo m&#225;s extra&#241;a -sigui&#243; ella, y mientras hablaba agit&#243; en el aire el cepillo del pelo con mango de plata-. Durante toda mi vida he tenido esta cosa espantosa cernida sobre mi cabeza. No te lo hab&#237;a contado, nunca se lo cuento a nadie, pero cada vez que hab&#237;a una tormenta, me hac&#237;a trizas, pensaba o m&#225;s bien no pensaba, y en cierto sentido sab&#237;a que

&#191;El qu&#233;, Kate? -pregunt&#243;. Tem&#237;a la respuesta sin tan siquiera tener una pista de por qu&#233;.

En cierto sentido -contest&#243; pensativa-, mientras sollozaba y temblaba, sab&#237;a que iba a morir. Lo sab&#237;a. No hab&#237;a manera de que pudiera sentirme tan mal y seguir viviendo al d&#237;a siguiente. -Inclin&#243; un poco la cabeza a un lado, su rostro adquiri&#243; una expresi&#243;n un tanto tensa, como si no estuviera segura de c&#243;mo decir lo que necesitaba decir.

Pero Anthony la entendi&#243; de todos modos. Y aquello hizo que la sangre se le congelara.

Estoy segura de que pensar&#225;s que es la cosa m&#225;s tonta que se pueda imaginar -dijo, levant&#243; y baj&#243; los hombros con gesto avergonzado-. Eres tan racional, tan equilibrado y pr&#225;ctico que no creo que puedas entender algo as&#237;.

Si ella supiera Anthony se frot&#243; los ojos, sent&#237;a una extra&#241;a embriaguez. Fue tambale&#225;ndose hasta una silla para sentarse, con la esperanza de que Kate no advirtiera lo inestable que se sent&#237;a.

Por suerte, ella hab&#237;a vuelto su atenci&#243;n a diversos frascos y baratijas que ten&#237;a sobre el tocador. O tal vez estuviera demasiado ruborizada como para mirarle, tal vez temiera que &#233;l fuera a reprenderle por sus miedos irracionales.

Cada vez que pasaba la tormenta -continu&#243; hablando a la mesa-, sab&#237;a lo tonta que hab&#237;a sido y lo rid&#237;cula que era esa idea. Al fin y al cabo, hab&#237;a soportado tormentas antes, y ninguna de ellas me hab&#237;a matado nunca. Pero saber eso en mi mente racional, no parec&#237;a servirme de ayuda. &#191;Sabes a qu&#233; me refiero?

Anthony intent&#243; asentir con la cabeza. No estaba seguro de haberlo conseguido.

Cuando llov&#237;a -le explic&#243; Kate-, en realidad no exist&#237;a nada aparte de la tormenta. Y, por supuesto, mi miedo. Luego el sol sal&#237;a, y de nuevo me daba cuenta de lo tonta que hab&#237;a sido, pero la siguiente vez que hab&#237;a una tormenta, era igual que siempre. Y una y otra vez sab&#237;a que iba a morir. Lo sab&#237;a, y ya est&#225;.

Anthony sinti&#243; una n&#225;usea. Todo su cuerpo le parec&#237;a extra&#241;o, como si no fuera el suyo. No podr&#237;a haber dicho nada aunque lo hubiera intentado.

De hecho -continu&#243; ella y alz&#243; la cabeza para mirarle-, la &#250;nica vez que sent&#237; que pod&#237;a vivir hasta el d&#237;a siguiente fue en la biblioteca de Aubrey Hall. -Se levant&#243; y se fue a su lado, se arrodill&#243; delante de &#233;l y apoy&#243; la mejilla en su regazo-. Contigo -susurr&#243;.

Anthony levant&#243; la mano para acariciarle el pelo. Fue un movimiento reflejo m&#225;s que otra cosa. La verdad, no era consciente de sus actos.

No ten&#237;a ni idea de que Kate fuera consciente de su propia mortalidad. La mayor&#237;a de gente no lo era. Aquello le hab&#237;a provocado a &#233;l una peculiar sensaci&#243;n de aislamiento a lo largo de los a&#241;os, como si entendiera una verdad b&#225;sica y espantosa que el resto de la sociedad no acertaba a comprender.

Y aunque para Kate el conocimiento de su sino no era igual que el suyo -el de ella era ef&#237;mero, se lo provocaban los estallidos temporales de viento, lluvia y electricidad, mientras que el suyo siempre estaba con &#233;l y le acompa&#241;ar&#237;a hasta el d&#237;a en que muriera- Kate, a diferencia de &#233;l, lo hab&#237;a vencido.

Ella hab&#237;a luchado contra sus demonios y hab&#237;a vencido.

Y Anthony estaba terriblemente celoso.

No era una reacci&#243;n noble, lo sab&#237;a. Y pese a todo el cari&#241;o que sent&#237;a por ella, pese a estar emocionado y lleno de alivio, rebosante de alegr&#237;a por ella, rebosante de todas las emociones puras y buenas imaginables, por que ella hubiera vencido los terrores que llegaban con las tormentas, segu&#237;a estando celoso. Muy celoso, qu&#233; diantres.

Kate hab&#237;a vencido.

Mientras que &#233;l, que hab&#237;a reconocido sus demonios pero se negaba a temerlos, ahora estaba petrificado de terror. Y todo porque lo &#250;nico que juraba que nunca suceder&#237;a, a la postre hab&#237;a pasado.

Se hab&#237;a enamorado de su esposa.

Se hab&#237;a enamorado de su esposa, y ahora el pensamiento de morir, de dejarla, de saber que sus momentos juntos formar&#237;an un breve poema y no una novela larga y estimulante era m&#225;s de lo que pod&#237;a soportar.

Y no sab&#237;a a qui&#233;n echarle la culpa. Quer&#237;a poner el dedo sobre su padre, por morir joven y dejarle como portador de aquella horrible maldici&#243;n. Quer&#237;a recrimin&#225;rselo a Kate, por aparecer en su vida y hacerle temer por su propio final. Qu&#233; demonios, le habr&#237;a culpado a un desconocido en la calle si hubiera pensado que ten&#237;a alguna utilidad.

Pero la verdad era que no hab&#237;a nadie a quien culpar, ni siquiera a s&#237; mismo. Se sentir&#237;a mucho mejor si pudiera responsabilizar a alguien -cualquiera- y decir: Es culpa tuya. Era infantil, lo sab&#237;a, esta necesidad de echarle la culpa a alguien, pero todo el mundo ten&#237;a derecho a emociones infantiles de vez en cuando, &#191;o no?

Estoy tan contenta -murmur&#243; Kate con la cabeza a&#250;n apoyada sobre su regazo.

Y Anthony tambi&#233;n quer&#237;a estar contento. Deseaba tanto que todo fuera menos complicado, que la felicidad no fuera m&#225;s que felicidad y nada m&#225;s. Quer&#237;a alegrarse de las recientes victorias de Kate sin ning&#250;n pensamiento sobre sus propias preocupaciones. Quer&#237;a perderse en aquel momento, olvidar el futuro, cogerla en sus brazos y

Con un movimiento abrupto, sin premeditar, se levant&#243; y los dos se quedaron de pie.

&#191;Anthony? -pregunt&#243; Kate pesta&#241;eando de sorpresa.

Como respuesta, &#233;l la bes&#243;. Sus labios encontraron los de ella en una explosi&#243;n de pasi&#243;n y necesidad que emborronaba su mente, dejando que fuera el cuerpo el que le rigiera. No quer&#237;a pensar. Lo &#250;nico que quer&#237;a era este preciso momento.

Y quer&#237;a que tal momento durara para siempre.

Atrajo a su esposa hacia sus brazos y se fue hacia la cama, donde la deposit&#243; sobre el colch&#243;n medio segundo antes de que su cuerpo descendiera sobre ella. Estaba asombrosa debajo de &#233;l, suave y fuerte, y consumida por el mismo fuego que rug&#237;a dentro de su propio cuerpo. Tal vez no comprendiera qu&#233; hab&#237;a provocado su repentina necesidad, pero Kate la sent&#237;a y la compart&#237;a de todos modos.

Kate ya estaba vestida para acostarse, y su ropa de noche se abri&#243; con facilidad bajo los experimentados dedos de Anthony. Ten&#237;a que tocarla, sentirla, asegurarse de que estaba all&#237;, debajo de &#233;l, y que &#233;l estaba all&#237; para hacerle el amor. Llevaba una peque&#241;a creaci&#243;n de seda azul gris&#225;ceo que se ataba con unos lazos en los hombros y que se pegaba a sus curvas. Era el tipo de vestido dise&#241;ado para reducir a los hombres a fuego l&#237;quido, y Anthony no era la excepci&#243;n.

Hab&#237;a algo desesperadamente er&#243;tico en sentir su piel c&#225;lida a trav&#233;s de la seda, por tanto recorri&#243; su cuerpo con las manos sin cesar: tocaba, apretaba, hac&#237;a cualquier cosa imaginable para unirla a &#233;l.

Si pudiera haberla introducido dentro de &#233;l, lo habr&#237;a hecho y la habr&#237;a mantenido ah&#237; para siempre.

Anthony -dijo Kate entre jadeos, en ese breve momento en que &#233;l apartaba su boca de la de ella-, &#191;est&#225;s bien?

Te deseo -dijo con un gru&#241;ido, recogiendo su vestido alrededor de la parte superior de sus piernas-. Te deseo ahora.

Ella abri&#243; mucho los ojos, impresionada y excitada, y &#233;l se incorpor&#243; y se puso a horcajadas sobre ella, aguantando el peso sobre las rodillas para no aplastarla.

Eres tan hermosa  susurr&#243;-. Tan preciosa que resulta incre&#237;ble.

Kate resplandeci&#243; con sus palabras, y alz&#243; sus manos hasta el rostro de &#233;l, pas&#225;ndole los dedos por las mejillas cubiertas por una leve barba. Anthony le atrap&#243; una de las manos y meti&#243; el rostro en ella para besarle la palma mientras Kate, con la otra, descend&#237;a por los tensos m&#250;sculos de su cuello.

Los dedos de Anthony encontraron los delicados tirantes de los hombros, que estaban atados en unos lazos flojos. Requiri&#243; el menor tir&#243;n soltar los nudos, pero una vez que el sedoso tejido se desliz&#243; sobre sus brazos, Anthony perdi&#243; todo aire de paciencia y tir&#243; de la prenda hasta que qued&#243; a sus pies, dej&#225;ndola desnuda por completo bajo su mirada.

Con un gemido jadeante se estir&#243; la camisa, y los botones volaron mientras se la sacaba. Luego necesit&#243; tan s&#243;lo unos segundos para despojarse de sus pantalones. Y despu&#233;s, cuando por fin no hubo otra cosa sobre la cama que maravillosa piel, se ech&#243; otra vez encima de ella para separarle suavemente las piernas con un musculoso muslo.

No puedo esperar -dijo con voz ronca-. No voy a poder complacerte como debiera.

Kate solt&#233; un gemido enfebrecido mientras le agarraba por las caderas y le atra&#237;a hacia su entrada.

Me complaces -jade&#243;-. Y no quiero que esperes.

Y en ese momento cesaron las palabras. Anthony solt&#243; un grito primitivo y gutural mientras se hund&#237;a en ella, enterr&#225;ndose por completo con una embestida larga y poderosa. Los ojos de Kate se abrieron del todo, y su boca form&#243; un peque&#241;o Oh de sorpresa ante la impresi&#243;n de su r&#225;pida invasi&#243;n. Pero estaba preparada para &#233;l; m&#225;s que preparada. Algo en aquel ritmo incesante hab&#237;a encendido la pasi&#243;n en lo m&#225;s profundo de su ser, hasta el punto de necesitarle con una desesperaci&#243;n que la dejaba sin aliento.

No fueron delicados, y no fueron tiernos. Estaban excitados, sudorosos, hambrientos, y se aferraban el uno al otro como si pudieran conseguir que el tiempo durara eternamente gracias a la fuerza pura de la voluntad. Cuando alcanzaron el cl&#237;max, fue fogoso y fue simult&#225;neo, ambos cuerpos se arquearon mientras sus gritos de liberaci&#243;n se fund&#237;an en la noche.

Pero cuando estuvieron saciados, enrollados en los brazos del otro, intentando recuperar el control de sus respiraciones fatigosas, Kate cerr&#243; los ojos llena de dicha y se rindi&#243; a una lasitud abrumadora.

Anthony observ&#243; c&#243;mo se iba quedando dormida y luego se qued&#243; mir&#225;ndola en su sue&#241;o. Observ&#243; la manera en que sus ojos se mov&#237;an a veces bajo los p&#225;rpados so&#241;olientos. Calcul&#243; el ritmo de su respiraci&#243;n contando las suaves ascensiones y ca&#237;das de su pecho. Escuch&#243; cada suspiro, cada sonido entre dientes.

Hay ciertos recuerdos que un hombre quiere grabar en su cerebro, y &#233;ste era uno de ellos.

Pero justo cuando estaba seguro de que estaba dormida del todo, ella solt&#243; un gracioso sonido afable mientras se acurrucaba a&#250;n m&#225;s en su abrazo, y agit&#243; con lentitud los p&#225;rpados hasta abrir los ojos.

A&#250;n no est&#225;s dormido -murmur&#243;, su voz &#225;spera y pl&#225;cida a causa del sue&#241;o.

&#201;l hizo un adem&#225;n con la cabeza y se pregunt&#243; si la abrazaba con demasiada fuerza. No quer&#237;a soltarla. No quer&#237;a soltarla nunca.

Deber&#237;as dormir -dijo Kate.

&#201;l volvi&#243; a hacer un gesto afirmativo, pero Anthony no parec&#237;a capaz de cerrar los ojos.

Ella bostez&#243;.

Qu&#233; bien

Anthony le bes&#243; la frente con un Mmm de conformidad.

Ella arque&#243; el cuello y le devolvi&#243; el beso, de lleno en los labios, y luego se acomod&#243; en las almohadas.

Espero que estemos siempre as&#237; -murmur&#243;, y bostez&#243; otra vez mientras el sue&#241;o volv&#237;a a apoderarse de ella-. Siempre, eternamente.

Anthony se paraliz&#243;.

Siempre.

Ella no pod&#237;a saber lo que esa palabra significaba para &#233;l. &#191;Cinco a&#241;os? &#191;Seis? Tal vez siete u ocho.

Eternamente.

Era una palabra que no ten&#237;a sentido, algo que no pod&#237;a comprender, as&#237; de sencillo.

De pronto le cost&#243; respirar.

La colcha parec&#237;a un ladrillo encima de &#233;l, y el aire parec&#237;a cargado.

Ten&#237;a que salir de ah&#237;. Ten&#237;a que irse. Ten&#237;a que

Salt&#243; de la cama y, luego, dando un traspi&#233;s y ahog&#225;ndose, busc&#243; con la mano sus ropas, arrojadas al suelo de forma imprudente, y empez&#243; a meter sus extremidades por los agujeros correctos.

&#191;Anthony?

Levant&#243; la cabeza de golpe. Kate se estaba incorporando en la cama, entre bostezos. Incluso bajo la luz mortecina, distingui&#243; que su mirada era confusa. Y le doli&#243;.

&#191;Est&#225;s bien?

Le hizo un gesto cortante de asentimiento.

Entonces &#191;por qu&#233; intentas meter la pierna por la manga de la camisa?

Baj&#243; la vista y solt&#243; una maldici&#243;n que nunca antes hab&#237;a considerado siquiera pronunciar ante una dama. Con otro improperio exquisito, hizo una bola con la ofensiva pieza de lino, que acab&#243; arrojada al suelo en una masa arrugada. Se detuvo apenas un segundo antes de dar un tir&#243;n a sus pantalones.

&#191;A d&#243;nde vas? -pregunt&#233; con ansia Kate.

Tengo que salir -gru&#241;&#243;.

&#191;Ahora?

No respondi&#243; porque no sab&#237;a c&#243;mo contestar.

&#191;Anthony? -sali&#243; de la cama y se le acerc&#243; con un brazo estirado, pero, justo una mil&#233;sima de segundo antes de que su mano le tocara la mejilla, &#233;l se resisti&#243; y se tambale&#243; hacia atr&#225;s hasta darse con la espalda en el poste de la cama. Vio el dolor en el rostro de Kate, el dolor por su rechazo, pero sab&#237;a que si ella le tocaba con ternura estar&#237;a perdido.

Maldici&#243;n -espet&#243;-. &#191;D&#243;nde diablos tengo las camisas?

En tu ropero -respondi&#243; ella nerviosa-. Donde est&#225;n siempre.

Se apart&#243; para ir a buscar una camisa limpia, incapaz de soportar el sonido de su voz. Dijera lo que dijera, &#233;l no dejaba de o&#237;r siempre y eternamente.

Y eso le estaba matando.

Cuando sali&#243; del vestidor, con la levita y los zapatos en los lugares correctos del cuerpo, Kate estaba de pie y recorr&#237;a el cuarto de un lado a otro, toqueteando con ansia la amplia faja azul de su bata.

Tengo que salir -dijo &#233;l en tono apagado.

Ella no hizo ni un sonido, y Anthony cre&#237;a que era lo que prefer&#237;a en aquel momento, pero se encontr&#243; all&#237; de pie, esperando a que ella hablara, incapaz de moverse hasta que ella lo hiciera.

&#191;Cu&#225;ndo regresar&#225;s? -pregunt&#243; por fin.

Ma&#241;ana.

Est&#225; bien.

&#201;l asinti&#243; con la cabeza.

No puedo estar aqu&#237; -solt&#243;-. Tengo que irme.

Kate trag&#243; saliva con nerviosismo.

S&#237; -dijo, con voz dolorosamente baja-, ya lo has dicho.

Y luego, sin una mirada atr&#225;s y sin ninguna pista de a d&#243;nde ir, se march&#243;.

Kate se acerc&#243; despacio hasta la cama y se la qued&#243; mirando. En cierto modo, no parec&#237;a correcto meterse sola en el lecho, echar las colchas alrededor de una y acurrucarse. Pens&#243; que deber&#237;a llorar, pero ninguna l&#225;grima escoci&#243; sus ojos. De modo que se fue hasta la ventana, descorri&#243; los cortinajes y se qued&#243; mirando, sorprendida por su propio rezo en voz baja pidiendo una tormenta.

Anthony se hab&#237;a ido, y aunque estaba segura de que regresar&#237;a en cuerpo, no estaba tan segura de que lo hiciera en esp&#237;ritu. Y se percat&#243; de que necesitaba algo -necesitaba la tormenta- para demostrarse que pod&#237;a ser fuerte, por s&#237; sola y para s&#237; sola.

No quer&#237;a estar a solas, pero seguramente no tendr&#237;a otra opcion en aquella cuesti&#243;n. Anthony parec&#237;a decidido a mantener las distancias. Hab&#237;a en su interior demonios, y se tem&#237;a que eran demonios a los que &#233;l jam&#225;s se decidir&#237;a a hacer frente en su presencia.

Pero si su destino era estar sola, incluso con un marido a su lado, entonces juraba que ser&#237;a fuerte en su soledad.

La debilidad, pens&#243; mientras dejaba que su frente descansara sobre el liso y fr&#237;o vidrio de la ventana, nunca llevaba a ning&#250;n lado.


Anthony no recordaba haber cruzado aturdido la casa, pero de alg&#250;n modo se encontr&#243; en la calle, bajando a trompicones la escalera de la entrada, resbaladiza a causa de la leve niebla suspendida en el aire. Cruz&#243; la calle sin la menor idea de a d&#243;nde iba, tan s&#243;lo sab&#237;a que necesitaba alejarse. Pero cuando lleg&#243; a la acera de enfrente, alguna voz dentro de &#233;l le oblig&#243; a alzar la vista hacia la ventana de su dormitorio.

No deber&#237;a haberla visto, fue su est&#250;pido pensamiento. Deber&#237;a haber estado en la cama o las cortinas deber&#237;an haber estado corridas o &#233;l para entonces deber&#237;a haber estado ya camino a su club.

Pero la vio y el dolor sordo en su pecho se agudiz&#243;, cada vez m&#225;s implacable. Era como si le hubieran atravesado el coraz&#243;n; ten&#237;a la muy perturbadora sensaci&#243;n de que la mano que esgrim&#237;a el cuchillo era la suya.

La observ&#243; durante un minuto, o tal vez fuera una hora. Pens&#243; que ella no le hab&#237;a visto; nada en su postura dio indicios de ser consciente de su presencia. Estaba demasiado lejos como para que &#233;l pudiera verle el rostro, pero le pareci&#243; que ten&#237;a los ojos cerrados.

Seguramente rogando para que no estalle una tormenta, pens&#243; mientras levantaba la mirada al cielo encapotado. Era poco probable que tuviera esa suerte. La bruma y la niebla ya estaban fusion&#225;ndose en gotas de humedad sobre su piel, daba la impresi&#243;n de que no tardar&#237;a mucho en llover a c&#225;ntaros.

Sab&#237;a que deb&#237;a marcharse, pero un cord&#243;n invisible le manten&#237;a clavado en el suelo. Incluso despu&#233;s de que ella abandonara su puesto junto a la ventana, continu&#243; en el mismo sitio, observando la casa. No pod&#237;a negar el impulso de volver a entrar ah&#237;. Quer&#237;a regresar corriendo, caer de rodillas ante ella y rogarle perd&#243;n. Quer&#237;a cogerla entre sus brazos y hacerle el amor hasta que los primeros rayos del amanecer tocaran el cielo. Pero sab&#237;a que no pod&#237;a hacer ninguna de esas cosas.

O tal vez, no deber&#237;a. Ya no lo sab&#237;a.

Tras permanecer paralizado en el mismo sitio casi durante una hora, Anthony, una vez que lleg&#243; la lluvia y el viento descarg&#243; rachas de un aire helador por la calle, se march&#243; por fin.

Se fue sin sentir el fr&#237;o, sin sentir esa lluvia que justo empezaba a caer con fuerza sorprendente.

Se fue, sin sentir nada.



Cap&#237;tulo 21

Se ha rumoreado que lord y lady Bridgerton se vieron obligados a casarse. Pero aunque eso fuera cierto, Esta Autora se niega a creer que lo suyo sea otra cosa que una boda por amor.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

15 de junio de 1814


Qu&#233; extra&#241;o era, pens&#233; Kate mientras miraba la comida del desayuno, dispuesta sobre la mesita auxiliar en el peque&#241;o comedor, sentirse tan fam&#233;lica y al mismo tiempo no tener apetito. Su est&#243;mago hac&#237;a ruidos y estaba revuelto, exig&#237;a comida ya, y no obstante todo le parec&#237;a repugnante, de los huevos a los bollos, de los arenques al cerdo asado.

Con un suspiro de desaliento, alcanz&#243; una solitaria tostada triangular y se hundi&#243; en su silla con una taza de t&#233;.

Anthony no hab&#237;a vuelto anoche.

Kate dio un mordisco a la tostada y se oblig&#243; a tragar. Hab&#237;a confiado en que al menos &#233;l hubiera hecho aparici&#243;n a tiempo para el desayuno. Hab&#237;a retrasado esta comida todo lo posible -ya eran casi las once de la ma&#241;ana y normalmente ella desayunaba a las nueve- pero su marido segu&#237;a ausente.

&#191;Lady Bridgerton?

Kate alz&#243; la vista y pesta&#241;e&#243;. Un lacayo estaba de pie ante ella con un peque&#241;o sobre de color crema en la mano.

Ha llegado esto hace unos minutos -dijo.

Kate le dio las gracias con un murmullo de voz y cogi&#243; el sobre precintado con esmero con una cantidad de lacre rosa claro. Se lo acerc&#243; a los ojos y distingui&#243; las iniciales EOB. &#191;Uno de los parientes de Anthony? La E ten&#237;a que ser de Eloise, por supuesto. Todos los Bridgerton hab&#237;an sido bautizados en orden alfab&#233;tico.

Kate rompi&#243; el sello con cuidado y dej&#243; salir el contenido: un &#250;nico pedazo de papel, plegado por la mitad con pulcritud.


Kate, 


Anthony est&#225; aqu&#237; Est&#225; hecho una pena. Por supuesto, no es asunto m&#237;o, pero he pensado que tal vez te gustar&#237;a saberlo.


Eloise


Kate mir&#243; la nota durante unos segundos m&#225;s, luego ech&#243; hacia atr&#225;s la silla y se levant&#243;. Era hora de hacer una visita a la mansi&#243;n Bridgerton.


Para gran sorpresa de Kate, cuando llam&#243; a la puerta de la mansi&#243;n no fue el mayordomo quien abri&#243; la puerta al instante sino la propia Eloise, quien dijo de inmediato:

&#161;S&#237; que te has dado prisa!

Kate mir&#233; por el vest&#237;bulo, medio esperando que alg&#250;n otro hermano Bridgerton saliera a su encuentro.

&#191;Me esperabas?

Eloise respondi&#243; con un gesto afirmativo.

Y no tienes que llamar a la puerta, &#191;sabes? La mansi&#243;n Bridgerton es propiedad de Anthony al fin y al cabo. T&#250; eres su esposa.

Kate esboz&#243; una d&#233;bil sonrisa. No es que se sintiera una esposa aquella ma&#241;ana.

Espero que no pienses que soy una entrometida incorregible-continu&#243; Eloise al tiempo que la cog&#237;a del brazo y la guiaba por el pasillo-, pero Anthony tiene un aspecto espantoso, y tuve la leve sospecha de que t&#250; no sab&#237;as que se encontraba aqu&#237;.

&#191;Y por qu&#233; ibas a pensar eso? -no pudo evitar preguntar Kate.

Bien -explic&#243; Eloise- tampoco se molest&#243; en contarnos a ninguno de nosotros que estaba aqu&#237;.

Kate mir&#243; a su cu&#241;ada con desconfianza.

&#191;Lo cual quiere decir?

Eloise tuvo la discreci&#243;n de sonrojarse con un d&#233;bil rubor.

Lo cual quiere decir, ah, que el &#250;nico motivo de que yo sepa que est&#225; aqu&#237; es por haberle espiado. No creo que ni tan siquiera mi madre est&#233; enterada de que se encuentra en la mansi&#243;n.

&#191;Nos has estado espiando? -La propia Kate se dio cuenta de que pesta&#241;eaba con rapidez.

No, por supuesto que no. Pero dio la casualidad de que me levant&#233; bastante temprano esta ma&#241;ana y o&#237; que alguien entraba, de modo que fui a investigar y vi que hab&#237;a luz tras la puerta de su estudio.

&#191;C&#243;mo sabes, entonces, que tiene un aspecto espantoso?

Eloise se encogi&#243; de hombros.

Imagin&#233; que tendr&#237;a que salir en alg&#250;n momento, para comer algo u orinar, de modo que esper&#233; en los escalones una hora m&#225;s o menos

&#191;M&#225;s o menos? -repiti&#243; Kate.

O tres -admiti&#243; Eloise-. No se hace tan largo cuando de verdad te interesa el tema, y aparte, ten&#237;a un libro conmigo para pasar el rato.

Kate mene&#243; la cabeza con admiraci&#243;n a su pesar.

&#191;A qu&#233; hora lleg&#243; anoche?

Hacia las cuatro m&#225;s o menos.

&#191;Qu&#233; hac&#237;as levantada tan tarde?

Eloise volvi&#243; a encogerse de hombros.

No pod&#237;a dormir. A menudo me cuesta. Hab&#237;a bajado a buscar un libro de la biblioteca para leer. Al final, a eso de las siete bien, supongo que era un poco antes de las siete, o sea, que tampoco estuve tres horas esperando

Kate empez&#243; a sentirse mareada.

 antes de las siete sali&#243;. No se encamin&#243; al comedor a desayunar, de modo que sali&#243; por otro motivo. Tras un minuto o dos, volvio a aparecer y se meti&#243; otra vez en el estudio. Donde -concluy&#243; Eloise con una floritura- ha permanecido desde entonces.

Kate se la qued&#243; mirando durante unos buenos diez minutos.

&#191;Alguna vez has considerado ofrecer tus servicios al Departamento de Guerra?

Eloise esboz&#243; una amplia sonrisa, tan parecida a la de Anthony que Kate casi grita.

&#191;Como esp&#237;a? -pregunt&#243;.

Kate asinti&#243; con la cabeza.

Ser&#237;a muy buena, &#191;no crees?

Magn&#237;fica.

Eloise dio un abrazo espont&#225;neo a Kate.

Qu&#233; contenta estoy de que te casaras con mi hermano. Ahora vete a ver qu&#233; pasa.

Kate hizo un gesto de asentimiento, enderez&#243; los hombros y dio un paso para dirigirse al estudio de Anthony. Pero entonces se dio media vuelta y se&#241;al&#243; a Eloise con el dedo.

No escuches tras la puerta.

Ni se me ocurrir&#237;a -contest&#243; Eloise.

&#161;Lo digo en serio, Eloise!

Eloise dio un suspiro.

Ya es hora de que me vaya a la cama de todas formas. Me ir&#225; bien echar un sue&#241;ecito despu&#233;s de estar levantada toda la noche.

Kate esper&#243; a que la muchacha hubiera desaparecido por la escalera y entonces se encamin&#243; hacia la puerta del estudio de Anthony. Puso la mano en el pomo y susurr&#243; para s&#237;:

Que no est&#233; cerrada. -Rog&#243; mientras lo hac&#237;a girar. Para su alivio extremo, se movi&#243; y la puerta se abri&#243; de par en par.

&#191;Anthony? -llam&#243;. Su voz sonaba suave y vacilante; se percat&#243; de que no le gustaba aquel sonido. No estaba acostumbrada a ser suave y vacilante.

No hubo respuesta, de modo que Kate dio otro paso. Las cortinas estaba bien corridas y el tupido terciopelo admit&#237;a poca luz. Kate inspeccion&#243; la habitaci&#243;n hasta que sus ojos repararon en la figura de su esposo, repantingado sobre el escritorio, profundamente dormido.

Kate atraves&#243; en silencio la habitaci&#243;n hasta las ventanas y descorri&#243; un poco las cortinas. No quer&#237;a cegar a Anthony cuando se despertara, pero al mismo tiempo no iba a mantener una conversaci&#243;n tan importante en la oscuridad. Luego regres&#243; hasta el escritorio y le sacudi&#243; el hombro con delicadeza.

&#191;Anthony? -susurr&#243;-. &#191;Anthony?

Su respuesta son&#243; m&#225;s como un ronquido que cualquier otra cosa.

Kate frunci&#243; elce&#241;o con impaciencia y le sacudi&#243; con un poco m&#225;s de fuerza.

&#191;Anthony? -dijo en voz baja-. Anthon

&#191;Qqqueccoouuhhnn? -Se despert&#243; con un movimiento repentino, una r&#225;faga de palabras incoherentes surgi&#243; de sus labios mientras enderezaba el torso de forma brusca.

Kate le observ&#243; pesta&#241;ear intentando encontrar un poco de coherencia. Luego se fijaba en ella.

Kate -dijo con voz &#225;spera y ronca por el sue&#241;o y algo m&#225;s, tal vez alcohol-. &#191;Qu&#233; haces aqu&#237;?

&#191;Qu&#233; haces t&#250; aqu&#237;? -replic&#243; ella-. La &#250;ltima vez que me fij&#233;, viv&#237;amos casi a una milla de distancia.

No quer&#237;a molestarte -mascull&#243;.

Kate no se lo crey&#243; ni por un segundo, pero decidi&#243; que no iba a discutir aquella cuesti&#243;n. En vez de eso, opt&#243; por el planteamiento directo y pregunt&#243;:

&#191;Por qu&#233; te fuiste anoche?

Al prolongado silencio le sigui&#243; un suspiro cansino, fatigado. Anthony dijo finalmente:

Es complicado.

Kate contuvo el impulso de cruzarse de brazos.

Soy una mujer inteligente -dijo procurando no alterar en nada su voz-. Por lo general soy capaz de entender conceptos complejos.

A Anthony no pareci&#243; gustarle su sarcasmo.

No quiero hablar de esto ahora.

&#191;Cu&#225;ndo quieres hablar de esto?

Vete a casa, Kate -dijo con voz suave.

&#191;Tienes planeado venir conmigo?

Anthony solt&#243; un peque&#241;o gemido y se pas&#243; la mano por el pelo. Cristo, parec&#237;a un perro con un hueso. Le estallaba la cabeza, su boca sab&#237;a a estropajo, lo &#250;nico que de verdad quer&#237;a era refrescarse la cara con agua y lavarse los dientes, y ah&#237; estaba su mujer que no dejaba de interrogarle

&#191;Anthony?  insisti&#243;.

Eso era suficiente. Se levant&#243; de forma tan repentina que la silla cay&#243; al suelo con un resonante estruendo.

Vas a dejar las preguntas al instante -solt&#243; con brusquedad.

La boca de Kate form&#243; una l&#237;nea recta y enojada. Pero los ojos Anthony trag&#243; saliva para contrarrestar el &#225;cido sabor de la culpabilidad que le llen&#243; la boca.

Porque los ojos de Kate estaban inundados de dolor.

Y la angustia en el coraz&#243;n de Anthony se multiplic&#243; por diez.

No estaba preparado. A&#250;n no. No sab&#237;a qu&#233; hacer con ella. No sab&#237;a qu&#233; hacer consigo mismo. Toda su vida -o al menos desde que su padre hab&#237;a muerto  hab&#237;a sabido que ciertas cosas eran verdaderas, que ciertas cosas ten&#237;an que ser verdaderas. Y ahora Kate iba y pon&#237;a su mundo patas arriba.

No hab&#237;a querido amarla. Diablos, no hab&#237;a querido amar a nadie. Era la cosa -la &#250;nica cosa- que le hac&#237;a temer su propia mortalidad. &#191;Y qu&#233; pasaba con Kate? Hab&#237;a prometido quererla y protegerla. &#191;C&#243;mo pod&#237;a hacerlo y saber en todo momento que tendr&#237;a que dejarla? Sin duda no pod&#237;a contarle sus peculiares convicciones. Aparte del hecho de que lo m&#225;s probable fuera que le tomara por un loco, lo &#250;nico que conseguir&#237;a ser&#237;a someterla al mismo dolor y temor que le atormentaba. Mejor que siguiera ignor&#225;ndolo todo.

&#191;Y no ser&#237;a todav&#237;a mejor que ella ni tan siquiera le amara?

Anthony desconoc&#237;a la respuesta, as&#237; de sencillo. Y necesitaba m&#225;s tiempo. Y no pod&#237;a pensar si ella estaba ah&#237;, de pie delante de &#233;l, con aquellos ojos llenos de dolor, estudiando su rostro. Y

Vete -solt&#243; con voz entrecortada-. Simplemente, vete.

No -dijo ella con una determinaci&#243;n tranquila que hizo que la quisiera a&#250;n m&#225;s-. No hasta que me cuentes qu&#233; es lo que te tiene trastornado.

Anthony sali&#243; de detr&#225;s del escritorio y la cogi&#243; por el brazo.

No puedo estar contigo en este momento -dijo con aspereza, evitando sus ojos-. Ma&#241;ana. Te ver&#233; ma&#241;ana. O al d&#237;a siguiente.

Anthony

Necesito tiempo para pensar.

&#191;Sobre qu&#233;? -chill&#243; ella.

No me lo pongas m&#225;s dif&#237;cil

&#191;C&#243;mo puede ser todav&#237;a m&#225;s dif&#237;cil? -pregunt&#243; ella-. Ni siquiera s&#233; de lo que est&#225;s hablando.

S&#243;lo necesito unos pocos d&#237;as -dijo, y le son&#243; como un eco. Unos pocos d&#237;as para pensar. Para adivinar qu&#233; iba a hacer, c&#243;mo iba a vivir su vida.

Pero ella se dio la vuelta para mirarle de frente, le puso la mano en la mejilla y le toc&#243; con una ternura que hizo que a &#233;l le doliera el coraz&#243;n.

Anthony -susurr&#243;-, por favor

&#201;l era incapaz de articular palabra, de proferir sonido alguno. Kate desliz&#243; la mano hasta su nuca, y luego se fue aproximando m&#225;s y m&#225;s y &#233;l no pudo resistirse. La deseaba tanto, deseaba sentir su cuerpo apretado contra el suyo, saborear la suave sal de su piel. Quer&#237;a olerla, tocarla, o&#237;r el sonido &#225;spero de su respiraci&#243;n en su o&#237;do.

Los labios de ella le tocaron, suaves, busc&#225;ndole, y su lengua le hizo un cosquilleo en la comisura de la boca. Ser&#237;a tan f&#225;cil perderse en ella, tumbarse sobre la alfombra y

&#161;No! -La palabra surgi&#243; desgarrada de su garganta y, por Dios, no ten&#237;a idea de que fuera a pronunciarla.

No -repiti&#243; y la apart&#243;-. Ahora no.

Pero

No se la merec&#237;a. No ahora. A&#250;n no. No hasta que entendiera c&#243;mo iba a vivir el resto de la vida. Y si ello supon&#237;a el negarse la &#250;nica cosa que podr&#237;a salvarle, pues que as&#237; fuera.

Vete -orden&#243; con una voz que son&#243; un poco m&#225;s dura de lo que era su intenci&#243;n-. Vete ahora. Te ver&#233; m&#225;s tarde.

Y esta vez ella se march&#243;.

Se fue sin volver la vista atr&#225;s.

Y Anthony, que acababa de aprender lo que era amar, aprendi&#243; lo que era morirse por dentro.


A la ma&#241;ana siguiente, Anthony estaba borracho. Por la tarde, ten&#237;a resaca.

La cabeza le estallaba, le zumbaban los o&#237;dos, y sus hermanos, a quienes les hab&#237;a sorprendido descubrirle en tal estado en su club, hablaban demasiado y demasiado alto.

Anthony se tap&#243; las orejas con las manos y gru&#241;&#243;. Todo el mundo hablaba demasiado alto.

&#191;Le ha echado Kate de casa? -pregunt&#243; Colin mientras cog&#237;a una nuez de la gran fuente de peltre situada en medio de la mesa.

La casc&#243; con un resonante crujido.

Anthony levant&#243; la cabeza lo justo para fulminarle con la mirada.

Benedict observaba a su hermano con las cejas levantadas y un vago atisbo de sonrisita.

Decididamente, le ha echado de casa -le dijo a Colin-. P&#225;same una de esas nueces, &#191;quieres?

Colin se la arroj&#243; por encima de la mesa.

&#191;Tambi&#233;n quieres el cascanueces?

Benedict neg&#243; con la cabeza y puso una mueca mientras sosten&#237;a un libro voluminoso, encuadernado en cuero.

Es mucho m&#225;s satisfactorio machacarlas.

Ni se te ocurra -ladr&#243; Anthony mientras sacaba veloz la mano para agarrar el libro.

Tienes un poco sensibles los o&#237;dos esta tarde, &#191;verdad?

Si Anthony hubiera tenido una pistola, les habr&#237;a disparado a los dos, y al cuerno el ruido.

Si me permites que te d&#233; un consejo -dijo Colin masticando su nuez.

No te lo permito -replic&#243; Anthony. Alz&#243; la vista. Colin estaba mascando con la boca abierta. Hab&#237;a sido algo prohibido en su casa mientras crec&#237;an, por lo tanto Anthony tuvo que deducir que Colin estaba exhibiendo aquellos malos modales s&#243;lo para hacer m&#225;s ruido-. Cierra tu maldita boca -mascull&#243;.

Colin trag&#243;, se relami&#243; los labios y dio un sorbo al t&#233; para empujar el bocado.

Hicieras lo que hicieras, pide disculpas por ello. Te conozco, y voy conociendo a Kate poco a poco, y puesto que s&#233; lo que s&#233;

&#191;De qu&#233; diablos est&#225; hablando? -refunfu&#241;&#243; Anthony.

Creo -explic&#243; Benedict inclin&#225;ndose hacia atr&#225;s en la silla- que est&#225; diciendo que eres un imb&#233;cil.

&#161;Eso mismo! -exclam&#243; Colin.

Anthony sacudi&#243; la cabeza con gesto cansino.

Es m&#225;s complicado de lo que pens&#225;is.

Siempre lo es -dijo Benedict con una sinceridad tan falsa que casi consigue sonar sincero.

Cuando vosotros dos encontr&#233;is mujeres lo bastante cr&#233;dulas como para casarse con vosotros -solt&#243; Anthony con desprecio-, entonces podr&#233;is atreveros a ofrecerme consejo. Pero hasta entonces callad la boca.

Colin mir&#243; a Benedict.

&#191; Crees que est&#225; enfadado?

Benedict movi&#243; una ceja.

O eso o est&#225; borracho.

Colin sacudi&#243; la cabeza.

No, borracho no. Ya no, al menos. Est&#225; claro que tiene resaca.

Lo cual explicar&#237;a -dijo Benedict con un filos&#243;fico gesto de asentimiento- por qu&#233; est&#225; tan enfadado.

Anthony se pas&#243; una mano por el rostro y se apret&#243; con fuerza las sienes con el pulgar y el coraz&#243;n.

Dios de los cielos -balbuci&#243;-, &#191;qu&#233; har&#225; falta para que estos dos me dejen en paz?

Que te vayas a casa, Anthony -dijo Benedict con voz sorprendentemente amable.

Anthony cerr&#243; los ojos y solt&#243; un largo suspiro. Nada deseaba m&#225;s, pero no estaba seguro de qu&#233; pod&#237;a decirle a Kate, y todav&#237;a m&#225;s importante: no ten&#237;a ni idea de c&#243;mo se sentir&#237;a una vez llegara all&#237;.

S&#237; -corrobor&#243; Colin-. Vete a casa y dile que la quieres. &#191;Qu&#233; puede haber m&#225;s sencillo que eso?

Y de pronto fue sencillo. Ten&#237;a que decirle a Kate que la amaba. Ahora. En ese preciso d&#237;a. Ten&#237;a que asegurarse de que lo sab&#237;a, y jur&#243; pasar cada uno de los &#250;ltimos minutos de su miserablemente corta vida demostr&#225;ndoselo a ella.

Era demasiado tarde para cambiar el destino de su coraz&#243;n. Hab&#237;a intentado no enamorarse, y no lo hab&#237;a conseguido. Puesto que no era probable que pudiera dar marcha atr&#225;s en su enamoramiento, tambi&#233;n pod&#237;a intentar que la situaci&#243;n saliera lo mejor posible. La premonici&#243;n de su propia muerte seguir&#237;a obsesion&#225;ndole tanto si Kate sab&#237;a que la amaba como si no. &#191;Acaso esos &#250;ltimos a&#241;os no ser&#237;an m&#225;s felices si los pasaba am&#225;ndola con sinceridad y sin tapujos?

Estaba bastante seguro de que Kate tambi&#233;n se hab&#237;a enamorado de &#233;l; seguro que le alegrar&#237;a o&#237;r que sent&#237;a lo mismo por ella. Y cuando un hombre amaba a una mujer, cuando la amaba de verdad, desde lo m&#225;s profundo de su alma hasta la punta de los pies, &#191;no era su obligaci&#243;n divina intentar hacerla feliz?

De todos modos, no iba a explicarle sus premoniciones. &#191;Qu&#233; sentido tendr&#237;a? Ella sufrir&#237;a si supiera que su tiempo juntos iba a verse interrumpido, pero &#191;por qu&#233; iba a saberlo? Mejor que la sorprendiera el dolor repentino y agudo de su muerte que padecer la anticipaci&#243;n de todo ello por adelantado.

Iba a morir. Todo el mundo mor&#237;a, se record&#243;. &#201;l simplemente iba a tener que morir m&#225;s pronto de lo normal. Pero, por Dios, iba a disfrutar de cada instante en sus &#250;ltimos a&#241;os. Tal vez hubiera sido m&#225;s conveniente no enamorarse, pero ahora que hab&#237;a sucedido, no iba a esconderlo.

Era sencillo. Su mundo era Kate. Si lo negaba, tal vez dejara de respirar en aquel mismo momento.

Tengo que marcharme -espet&#243; al mismo tiempo que se pon&#237;a en pie de forma tan repentina que se dio con los muslos en el borde de la mesa, con lo cual las c&#225;scaras de nuez salieron impulsadas por encima del tablero.

Eso me parec&#237;a a m&#237; -murmur&#243; Colin.

Benedict sonri&#243; y dijo:

Vete.

Sus hermanos, se percat&#243; Anthony, eran un poco m&#225;s listos de lo que dejaban entrever.

Ya volveremos a hablar, &#191;la semana que viene tal vez? -pregunt&#243; Colin.

Anthony tuvo que sonre&#237;r. Sus hermanos se hab&#237;an reunido con &#233;l a diario en el club durante la &#250;ltima quincena. La pregunta tan inocente de Colin s&#243;lo pod&#237;a implicar una cosa: era obvio que Anthony hab&#237;a perdido completamente la cabeza por su esposa y que planeaba pasar al menos los siguientes siete d&#237;as demostr&#225;ndoselo. Y que la familia que ahora estaba creando resultaba tan importante como la familia en la que hab&#237;a nacido.

Dos semanas -contest&#243; Anthony, ech&#225;ndose la levita-. Tal vez tres.

Sus hermanos se limitaron a sonre&#237;r.


Pero cuando Anthony cruz&#243; el umbral de la puerta de su hogar, algo sofocado despu&#233;s de subir de tres en tres los escalones de la entrada, descubri&#243; que Kate no estaba en casa.

&#191;A d&#243;nde ha ido? -pregunt&#243; al mayordomo. Era est&#250;pido por su parte, pero en ning&#250;n momento hab&#237;a considerado que pudiera no estar en casa.

Ha salido a dar un paseo por el parque -contest&#243; el mayordomo- con su hermana y un tal se&#241;or Bagwell.

El pretendiente de Edwina -murmur&#243; para s&#237;. Maldici&#243;n. Se supon&#237;a que ten&#237;a que alegrarse por su cu&#241;ada, pero aquella visita inoportuna era de lo m&#225;s molesta. Acababa de tomar una decisi&#243;n que alteraba toda su vida; hubiera sido agradable que su esposa se encontrara en casa.

El animal tambi&#233;n iba con ellos -dijo el mayordomo con un estremecimiento. Nunca hab&#237;a podido tolerar lo que consideraba una invasi&#243;n de su hogar por parte del corgi.

Se ha llevado a Newton, &#191;eh? -murmur&#243; de nuevo Anthony.

Imagino que regresar&#225;n dentro de una hora o dos.

Anthony golpe&#243; con la punta de la bota el m&#225;rmol del suelo. No quer&#237;a esperar una hora. Demonios, no quer&#237;a esperar ni un minuto.

Ya les encontrar&#233; -dijo con impaciencia-. No puede ser tan dif&#237;cil.

El mayordomo hizo un adem&#225;n con la cabeza e indic&#243; a trav&#233;s de la puerta abierta de la calle el peque&#241;o carruaje en el que Anthony hab&#237;a llegado a casa.

&#191;Va a necesitar otro carruaje?

Anthony neg&#243; una vez con la cabeza.

Ir&#233; a caballo. Es m&#225;s r&#225;pido.

Muy bien. -El mayordomo se inclin&#243; con una peque&#241;a reverencia.

Pedir&#233; que le traigan una montura.

Anthony observ&#243; que el mayordomo se dirig&#237;a con sus andares lentos y reposados hacia la parte posterior de la casa durante dos segundos, pero la impaciencia pudo m&#225;s.

Yo mismo me ocupar&#233; -ladr&#243;.

Y lo siguiente que supo era que sal&#237;a como una flecha de la casa.


El &#225;nimo de Anthony era alegre para cuando lleg&#243; a Hyde Park. Estaba ansioso por encontrar a su esposa, estrecharla en sus brazos y observar su rostro mientras le dec&#237;a que la amaba. Rog&#243; para que le respondiera con palabras que correspondiesen a aquel sentimiento. Pensaba que ser&#237;a as&#237;; hab&#237;a visto su coraz&#243;n en sus ojos en m&#225;s de una ocasi&#243;n. Tal vez ella estuviera esperando a que fuera &#233;l quien dijera algo primero. No pod&#237;a culparla si fuera as&#237;; justo antes de la boda, &#233;l hab&#237;a dado mucho la lata con lo de que su matrimonio no ser&#237;a por amor.

Qu&#233; idiota hab&#237;a sido.

Una vez que entr&#243; en el parque, tom&#243; la decisi&#243;n de encaminarse con su montura hacia Rotten Row. El concurrido paseo parec&#237;a el destino m&#225;s probable del tr&#237;o; sin duda Kate no ten&#237;a motivos para sugerir una ruta m&#225;s &#237;ntima.

Empuj&#243; un poco al caballo para que adoptara un trote todo lo r&#225;pido que permitiera el circular dentro de los confines del parque, e intent&#243; hacer caso omiso de las llamadas y gestos de saludo que le hac&#237;an otros jinetes y paseantes.

Entonces, justo cuando pensaba que hab&#237;a conseguido que nadie le entretuviera, oy&#243; una voz anciana, femenina y muy imperiosa que le llamaba por su nombre.

&#161;Bridgerton! &#161;Eh, Bridgerton! Det&#233;ngase de inmediato. &#161;Le estoy hablando!

Solt&#243; un gru&#241;ido y se dio media vuelta. Lady Danbury, el ogro de la aristocracia. No hab&#237;a manera de continuar sin hacerle caso. No ten&#237;a ni idea de cu&#225;ntos a&#241;os ten&#237;a. &#191;Sesenta? &#191;Setenta? Fueran los que fuesen, era una fuerza de la naturaleza, y nadie se atrev&#237;a a no hacerle caso.

Lady Danbury -dijo intentando no sonar resignado al frenar el caballo-. Qu&#233; placer verla.

Pardiez, muchacho -ladr&#243;-. Suena como si acabara de tomarse una horrible medicina. &#161;An&#237;mese!

Anthony sonri&#243; con debilidad.

&#191;D&#243;nde est&#225; su esposa?

La estoy buscando en este mismo momento -contest&#243;- o al menos estaba busc&#225;ndola.

Lady Danbury era demasiado perspicaz como para que se le pasara por alto la directa insinuaci&#243;n, por lo tanto Anthony dedujo que no le hizo caso a prop&#243;sito.

Me cae bien su esposa.

A m&#237; tambi&#233;n.

Nunca pude entender por qu&#233; pon&#237;a tanto empe&#241;o en cortejar a su hermana. Una muchacha encantadora, pero est&#225; claro que no era para usted. -Entorn&#243; los ojos y solt&#243; un resoplido indignado-. El mundo ser&#237;a un lugar mucho m&#225;s feliz si la gente me escuchara antes de coger y casarse -a&#241;adi&#243;-. Podr&#237;a dejar decididas todas las parejas del Mercado Matrimonial en tan s&#243;lo una semana.

Estoy seguro de ello.

La dama entrecerr&#243; los ojos.

&#191;No me estar&#225; tratando con condescendencia?

Nunca se me ocurrir&#237;a -dijo Anthony con total sinceridad.

Bien. Siempre me hab&#237;a parecido un tipo sensato. Yo -Se qued&#243; boquiabierta-. &#191;Qu&#233; diablos es eso?

Anthony sigui&#243; la mirada horrorizada de lady Danbury hasta que sus ojos repararon en un carruaje descubierto que doblaba un recodo sobre dos ruedas, avanzando sin control y a toda velocidad. A&#250;n estaba demasiado lejos para ver los rostros de los ocupantes, pero entonces oy&#243; un chillido, y luego el ladrido aterrorizado de un perro.

A Anthony se le hel&#243; la sangre en las venas.

Su esposa estaba en ese carruaje.

Sin una sola palabra a lady Danbury, dio un puntapi&#233; al caballo y se lanz&#243; a todo galope en pos del carruaje. No estaba seguro de lo que iba a hacer una vez lo alcanzara. Tal vez le arrebatara las riendas al desafortunado conductor. Tal vez consiguiera poner a alguien a salvo. Pero sab&#237;a que no pod&#237;a quedarse quieto observando mientras el veh&#237;culo se estrellaba ante sus ojos.

Y no obstante, eso fue exactamente lo que sucedi&#243;.

Anthony se encontraba a medio camino del desbocado carruaje cuando &#233;ste hizo un viraje que le sac&#243; del camino y continu&#243; hasta darse contra una gran roca, que lo desestabiliz&#243;, dej&#225;ndolo tumbado de lado.

Y Anthony no pudo hacer otra cosa que observar con horror c&#243;mo mor&#237;a su esposa ante sus ojos.



Cap&#237;tulo 22

Contrariamente a la opini&#243;n popular, Esta Autora es consciente de que se la considera una especie de c&#237;nica.

Pero, Querido Lector, eso no podr&#237;a estar m&#225;s lejos de la verdad. Pocas cosas gustan m&#225;s a Esta Autora que un final feliz. Y si eso la convierte en una tonta rom&#225;ntica, pues bienvenido sea.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

15 de junio de 1814


Para cuando Anthony alcanz&#243; el carruaje volcado, Edwina hab&#237;a conseguido salir arrastr&#225;ndose de los restos del veh&#237;culo y estiraba un trozo destrozado de madera en un intento de abrir un hueco en el otro lado del carruaje. Ten&#237;a rota la manga del vestido y el dobladillo ra&#237;do y sucio, pero no parec&#237;a darse cuenta de ello mientras tiraba desesperadamente de la puerta atascada. Newton saltaba y se revolv&#237;a a sus pies con ladridos agudos y fren&#233;ticos.

&#191;Qu&#233; ha sucedido? -pregunt&#243; Anthony con voz cortante y nerviosa mientras descend&#237;a del caballo.

No s&#233; -contest&#243; Edwina entre jadeos, sec&#225;ndose las l&#225;grimas que surcaban su rostro-. El se&#241;or Bagwell no es un conductor demasiado experimentado, creo, y luego Newton se solt&#243; y entonces yo ya no s&#233; qu&#233; sucedi&#243;. Est&#225;bamos circulando y a continuaci&#243;n

&#191;D&#243;nde est&#225; el se&#241;or Bagwell?

Ella indic&#243; el otro lado del carruaje.

Sali&#243; disparado. Se dio en la cabeza. Pero se pondr&#225; bien. Pero Kate

&#191;Qu&#233; sucede con Kate? -Anthony se puso de rodillas para intentar ver entre los restos. Todo el veh&#237;culo se hab&#237;a volcado y el lado derecho se hab&#237;a aplastado mientras segu&#237;a rodando-. &#191;D&#243;nde est&#225;?

Edwina trag&#243; saliva con nerviosismo y su voz pr&#225;cticamente no pas&#243; del susurro:

Creo que est&#225; atrapada dentro del carruaje.

En ese momento Anthony sabore&#243; la muerte. Sab&#237;a amarga en su garganta, met&#225;lica y dura. Le ara&#241;aba la carne como un cuchillo, le atragantaba y comprim&#237;a, se llevaba el aire de sus pulmones.

Anthony zarande&#243; con brutalidad el carruaje, en un intento de abrir un hueco de mayor tama&#241;o. La situaci&#243;n no era tan atroz como le hab&#237;a parecido durante el accidente, pero aquello no sirvi&#243; demasiado para calmar su coraz&#243;n acelerado.

&#161;Kate! -aull&#243;, aunque intentaba sonar calmado, poco preocupado-. Kate, &#191;puedes o&#237;rme?

El &#250;nico sonido que oy&#243; como respuesta, no obstante, fue el relincho de los caballos. Maldici&#243;n. Tendr&#237;a que librarles de los arneses y soltarlos antes de que se pusieran nerviosos y empezaran a estirar de los restos del veh&#237;culo.

&#191;Edwina? -llam&#233; Anthony bruscamente por encima del hombro.

Ella se apresur&#243; a acercarse a su lado retorci&#233;ndose las manos.

&#191;Sabes quitar los arreos a los caballos?

Hizo un gesto afirmativo.

No soy demasiado r&#225;pida, pero puedo hacerlo.

Anthony indic&#243; con la cabeza a los mirones que se acercaban corriendo.

Intenta que alguien te ayude.

Ella volvi&#243; a asentir y se puso r&#225;pidamente a trabajar.

&#191;Kate? -grit&#243; de nuevo Anthony. No ve&#237;a nada, un banco desplazado bloqueaba la entrada-. &#191;Puedes o&#237;rme?

Ninguna respuesta.

Intent&#233;moslo por el otro lado  se oy&#243; la voz fren&#233;tica de Edwina-. La abertura no est&#225; tan aplastada.

Anthony se puso de pie y dio corriendo la vuelta a la parte posterior del carruaje. La puerta ya se hab&#237;a salido de las bisagras y dejaba un agujero lo bastante grande como para que pudiera meter el tronco por &#233;l.

&#191;Kate? -llam&#243; intentando no prestar atenci&#243;n al tono de p&#225;nico de su voz. Cada respiraci&#243;n que daba parec&#237;a demasiado sonora, reverberaba en el comprimido espacio y le recordaba que &#233;l no o&#237;a los mismos sonidos de Kate.

Y entonces, mientras apartaba un coj&#237;n que se hab&#237;a volcado, la vio. Estaba terriblemente quieta, pero no parec&#237;a encontrarse en una postura poco natural, y no vio sangre.

Eso ten&#237;a que ser buena se&#241;al. No sab&#237;a demasiado de medicina, pero se aferr&#243; a aquella idea como si fuera un milagro.

No puedes morirte, Kate -dijo mientras apartaba con dedos aterrorizados los restos de madera, desesperado por abrir una abertura que fuera lo bastante ancha para sacarla-. &#191;Me oyes? &#161;No puedes morirte!

Un trozo punzante de madera le cort&#243; el dorso de la mano, pero Anthony no advirti&#243; la sangre que corri&#243; por su piel mientras tiraba de otro madero roto-. Mejor que sigas respirando -advirti&#243; con voz temblorosa, peligrosamente pr&#243;xima a un sollozo-. No ten&#237;as que ser t&#250;. Nunca se ha supuesto que fueras a ser t&#250;. No te toca. &#191;Me entiendes?

Retir&#243; otro trozo de madera rota y se estir&#243; a trav&#233;s del hueco abierto para cogerle la mano. Le encontr&#243; el pulso con los dedos, que a &#233;l le pareci&#243; bastante constante, pero segu&#237;a siendo imposible distinguir si sangraba o si se hab&#237;a roto la espalda o si se hab&#237;a dado en la cabeza o si

Su coraz&#243;n se estremeci&#243;. Hab&#237;a tantas maneras de morir. Si una abeja pod&#237;a acabar con un hombre en la flor de la vida, sin duda un accidente de carruaje podr&#237;a llevarse la vida de una peque&#241;a mujer.

Anthony agarr&#243; el &#250;ltimo trozo de madera que se interpon&#237;a en su camino e intent&#243; levantarlo, pero no se movi&#243;.

No me hagas esto -musit&#243;-. Ahora, no. No te toca todav&#237;a. &#191;Me oyes? &#161;A ella no le toca! Sinti&#243; algo h&#250;medo en sus mejillas y comprendi&#243; d&#233;bilmente que eran l&#225;grimas.  Se supon&#237;a que me tocaba a m&#237; -dijo atragant&#225;ndose-. Siempre se hab&#237;a supuesto que me tocaba a m&#237;.

Y entonces, justo mientras se preparaba para dar otro tir&#243;n desesperado a la madera, los dedos de Kate le rodearon con fuerza la mu&#241;eca. La mirada de Anthony vol&#243; al rostro de ella, justo a tiempo de ver sus ojos abiertos, claros, sin apenas pesta&#241;ear.

&#191;De qu&#233; diablos est&#225;s hablando? -pregunt&#243; con voz sumamente l&#250;cida y despierta del todo.

Un gran alivio invadi&#243; su pecho con tal rapidez que casi le duele.

&#191;Est&#225;s bien? -pregunt&#243;, su voz temblaba con cada s&#237;laba.

Ella puso una sonrisa, luego dijo:

Estar&#233; bien.

Anthony hizo una pausa apenas unos segundos para considerar qu&#233; palabras elegir.

Pero &#191;te encuentras bien ahora?

Kate solt&#243; una peque&#241;a tos, y Anthony se la imagin&#243; retorci&#233;ndose de dolor.

Me he hecho algo en la pierna -admiti&#243;-. Pero no creo que est&#233; sangrando.

&#191;Te sientes d&#233;bil? &#191;Mareada? &#191;Desfallecida?

Kate neg&#243; con la cabeza.

Es s&#243;lo un dolor. &#191;Y t&#250; qu&#233; haces aqu&#237;?

&#201;l sonri&#243; entre l&#225;grimas.

Vine a buscarte.

&#191;Ah s&#237;? -susurr&#243;.

Anthony asintio.

Vine a es decir, comprend&#237; que -Trag&#243; saliva con nerviosismo. Nunca hab&#237;a so&#241;ado que llegar&#237;a el d&#237;a en que dir&#237;a estas palabras a una mujer; se hab&#237;an hecho tan grandes en su coraz&#243;n que cost&#243; un gran esfuerzo empujarlas afuera-: Te quiero, Kate -dijo con voz entrecortada-. He tardado un poco en entenderlo, pero as&#237; es, y ten&#237;a que dec&#237;rtelo. Hoy.

Los labios de Kate formaron temblorosos una sonrisa mientras indicaba con la barbilla el resto de su cuerpo.

Pues eres oportuno de verdad.

Por asombroso que pareciera, Anthony se encontr&#243; devolvi&#233;ndole la sonrisa.

Casi te alegras de que tardara tanto, &#191;eh? Si te lo hubiera dicho la semana pasada, hoy no te habr&#237;a seguido al parque.

Ella le sac&#243; la lengua, algo que, teniendo en cuenta las circunstancias, hizo que la quisiera aun m&#225;s.

T&#250; s&#225;came de aqu&#237; -dijo.

Entonces &#191;me dir&#225;s que me quieres? -brome&#243;.

Kate sonri&#243;, con nostalgia y ternura, e hizo un gesto de asentimiento.

Por supuesto, aquello val&#237;a como declaraci&#243;n, y pese a estar arrastr&#225;ndose entre los restos del carruaje volcado y pese a encontrarse Kate atrapada en el maldito carruaje, muy posiblemente con una pierna rota, de pronto le invadi&#243; una abrumadora sensaci&#243;n de satisfacci&#243;n y paz.

Y comprendi&#243; que no se hab&#237;a sentido as&#237; durante casi doce a&#241;os, desde la tarde fat&#237;dica en que hab&#237;a entrado en el dormitorio de sus padres para ver a su padre muerto en la cama, fr&#237;o e inm&#243;vil.

Ahora voy a tirar de ti para sacarte -explic&#243; meti&#233;ndole los brazos por debajo de la espalda-. Te har&#225; da&#241;o en la pierna, me temo, pero no podemos evitarlo.

Ya me duele la pierna -dijo ella sonriendo con valent&#237;a-. S&#243;lo quiero salir de aqu&#237;.

Anthony le dedic&#243; un &#250;nico adem&#225;n serio, luego la rode&#243; con las manos y comenz&#243; a tirar.

&#191;Qu&#233; tal va? -pregunt&#243;, el coraz&#243;n se le deten&#237;a cada vez que ella hac&#237;a un gesto de dolor.

Bien -contest&#243; con un resuello, pero Anthony pod&#237;a distinguir que le echaba valor.

Voy a tener que darte un poco la vuelta -dijo al advertir un trozo de madera rota y punzante que amenazaba desde arriba. Iba a ser dif&#237;cil maniobrar para esquivarlo. No le importaba lo m&#225;s m&#237;nimo rasgarle la ropa. &#161;Cuernos!, le comprar&#237;a un centenar de vestidos nuevos si ella promet&#237;a no volver a montarse en un carruaje conducido por otra persona que no fuera &#233;l, pero no pod&#237;a soportar la idea de ara&#241;arle la piel ni un solo cent&#237;metro. Ya hab&#237;a sufrido bastante. No necesitaba m&#225;s.

Tengo que sacarte primero por la cabeza -le explic&#243;-. &#191;Crees que puedes volverte poco a poco t&#250; misma? Justo lo suficiente para que yo pueda sujetarte por debajo de los brazos.

Ella asinti&#243; y, apretando los dientes, se fue meneando concienzudamente, cent&#237;metro a cent&#237;metro, incorporada sobre las manos mientras desplazaba las caderas siguiendo el sentido de las manecillas del reloj.

As&#237; -le dijo Anthony d&#225;ndole &#225;nimo-. Ahora voy a

Haz lo que tengas que hacer -dijo Kate entre dientes-. No hace falta que me lo expliques.

Muy bien -respondi&#243; &#233;l mientras empezaba a retroceder hacia atr&#225;s hasta que sus rodillas se agarraron a algo en la hierba. Tras contar mentalmente hasta tres, apret&#243; los dientes y empez&#243; a tirar de ella.

Y se detuvo un segundo despu&#233;s, cuando Kate solt&#243; un chillido ensordecedor. Si no hubiera estado tan convencido de que iba a morirse en los pr&#243;ximos nueve a&#241;os, habr&#237;a jurado que ella acababa de quitarle diez.

&#191;Est&#225;s bien? -le pregunt&#243; con apremio.

Estoy bien -insisti&#243;. Pero respiraba con dificultad, resoplando entre sus labios fruncidos, con el rostro tenso de dolor.

&#191;Qu&#233; ha sucedido?  Se oy&#243; una voz desde el exterior del carruaje. Era Edwina, que ya hab&#237;a acabado con los caballos y sonaba fren&#233;tica. He o&#237;do gritar a Kate.

&#191;Edwina? -pregunt&#243; Kate torciendo el cuello para intentar ver el exterior-. &#191;Est&#225;s bien? -Tir&#243; de la manga de Anthony-. &#191;Se encuentra bien Edwina? &#191;Ha sufrido alg&#250;n da&#241;o? &#191;Necesita un m&#233;dico?

Edwina est&#225; bien  contest&#243;-. La que necesita un m&#233;dico eres t&#250;.

&#191;Y el se&#241;or Bagwell?

&#191;C&#243;mo est&#225; el se&#241;or Bagwell? -pregunt&#243; Anthony a Edwina, con voz cortante mientras se concentraba en desplazar trabajosamente a Kate entre los restos.

Se ha dado un golpe en la cabeza, pero ya se ha puesto en pie.

No es nada. &#191;Puedo ayudar? -Se oy&#243; una voz masculina preocupada.

Anthony ten&#237;a la sensaci&#243;n de que el accidente hab&#237;a sido tanto culpa de Newton como de Bagwell, pero de todos modos el joven era quien llevaba el control de las riendas. Anthony no se sent&#237;a inclinado a ser caritativo con &#233;l justo en aquel momento.

Ya le avisar&#233; -dijo cortante antes de volverse a Kate y decir-: Bagwell se encuentra bien.

No puedo creer que me haya olvidado de preguntar por ellos.

Estoy seguro de que perdonar&#225;n tu lapsus, dadas las circunstancias -dijo Anthony retrocediendo a&#250;n m&#225;s hasta que se encontr&#243; casi fuera por completo del carruaje. Ahora Kate estaba colocada en la abertura; s&#243;lo har&#237;a falta un tir&#243;n m&#225;s, bastante largo y casi seguro doloroso, para sacarla.

&#191;Edwina? &#191;Edwina? -llam&#243; Kate-. &#191;Est&#225;s segura de que no est&#225;s herida?

Edwina meti&#243; la cara por la abertura.

Estoy bien -dijo tranquilizadora-. El se&#241;or Bagwell sali&#243; despedido y yo pude

Anthony la apart&#243; de un codazo.

Aprieta los dientes, Kate -orden&#243;.

&#191;Qu&#233;? Me dic &#161;Aaaayyyy!

Con un solo estir&#243;n, la sac&#243; por completo del amasijo y los dos aterrizaron en el suelo, respirando con dificultad. Pero mientras la hiperventilaci&#243;n de Anthony era consecuencia del esfuerzo, era evidente que la de Kate respond&#237;a a un dolor intenso.

&#161;Santo cielo! -Edwina casi grit&#243;-. &#161;Mira su pierna!

Anthony ech&#243; un vistazo a Kate y sinti&#243; que el est&#243;mago se le revolv&#237;a. Su pantorrilla estaba torcida y doblada, y era m&#225;s que obvio que se la hab&#237;a roto. Trag&#243; saliva con nerviosismo en un intento de que no se notara tanto su inquietud. Una pierna se pod&#237;a componer, cierto, pero tambi&#233;n hab&#237;a o&#237;do casos de hombres que hab&#237;an perdido sus extremidades a causa de infecciones y malas atenciones de los m&#233;dicos.

&#191;Qu&#233; le pasa a mi pierna? -pregunt&#243; Kate-. Duele, pero &#161;Oh Dios m&#237;o!

Mejor que no mires -dijo Anthony intentando ladear su barbilla en otra direcci&#243;n.

La respiraci&#243;n de Kate, que ya era r&#225;pida por el esfuerzo de intentar controlar el dolor, se volvi&#243; desigual y nerviosa.

Oh, Dios m&#237;o -dijo con un resuello-. Me duele. No me hab&#237;a percatado de c&#243;mo duele hasta que he visto

No mires -orden&#243; Anthony.

Oh, Dios m&#237;o. Oh, Dios m&#237;o.

&#191;Kate? -Edwina se interes&#243; con voz preocupada y se inclin&#243; hacia delante-. &#191;Te encuentras bien?

&#161;Mira mi pierna! -casi chilla Kate-. &#191;Qu&#233; aspecto tiene?

En realidad me refer&#237;a a tu cara. Est&#225;s un poco verde.

Pero Kate no pudo responder. Su respiraci&#243;n cada vez era m&#225;s desigual. Y entonces, con Anthony, Edwina, el se&#241;or Bagwell y Newton mir&#225;ndola fijamente, entorn&#243; los ojos, tir&#243; hacia atr&#225;s la cabeza y se desmay&#243;.


Tres horas despu&#233;s, Kate se encontraba instalada en su cama, estaba claro que poco c&#243;moda pero al menos sin tantos dolores gracias al l&#225;udano que Anthony le hab&#237;a obligado a tragar en cuanto llegaron a casa. Los tres cirujanos que Anthony hab&#237;a llamado hab&#237;an compuesto su pierna (como hab&#237;an indicado los tres cirujanos, no hac&#237;a falta m&#225;s de uno para encajar un hueso, pero Anthony se hab&#237;a cruzado de brazos con gesto implacable y se hab&#237;a quedado mir&#225;ndoles hasta que se callaron), y otro doctor se hab&#237;a acercado para dejar varias recetas que jur&#243; que acelerar&#237;an el proceso de recuperaci&#243;n y la soldadura.

Anthony la hab&#237;a mimado como si fuera una gallina clueca, cuestionaba cualquier movimiento de los doctores hasta que uno de ellos tuvo la audacia de preguntarle cu&#225;ndo hab&#237;a obtenido el diploma del Real Colegio de M&#233;dicos.

A Anthony no le hab&#237;a hecho gracia.

Pero despu&#233;s de mucha arenga, la pierna de Kate estuvo entablillada, y a ella le informaron que contara con pasar el menos un mes en cama.

&#191;Un mes? -gimi&#243; Kate a Anthony en cuanto el &#250;ltimo de los cirujanos se march&#243;-. &#191;C&#243;mo podr&#233; aguantar tanto tiempo?

Podr&#225;s dedicarte de nuevo a la lectura -sugiri&#243; &#233;l.

Kate solt&#243; una exhalaci&#243;n impaciente por la nariz; era dif&#237;cil respirar por la boca mientras apretaba los dientes.

No era consciente de que ten&#237;a lectura atrasada.

Probablemente Anthony sinti&#243; la tentaci&#243;n de echarse a re&#237;r, pero consigui&#243; contenerse:

Tal vez puedas dedicarte a la costura -sugiri&#243;.

Kate le lanz&#243; una mirada iracunda. Como si la perspectiva de la costura fuera a hacer que se sintiera mejor.

Anthony se sent&#243; con cautela sobre el borde de la cama y le dio unas palmaditas en el dorso de la mano.

Te har&#233; compa&#241;&#237;a -dijo con una sonrisa alentadora-. Ya hab&#237;a decidido rebajar las horas que paso en el club.

Kate suspir&#243;. Estaba cansada, malhumorada y dolorida, y se la tomaba con su marido, algo que no era justo. Volvi&#243; la mano hacia arriba para juntar su palma con la de &#233;l y luego se entrelazaron los dedos.

Te quiero, lo sabes -dijo con voz suave.

&#201;l le dio un apret&#243;n e hizo un gesto de asentimiento, el cari&#241;o en su mirada al mirarla dec&#237;a m&#225;s que cualquier palabra.

Me dijiste que no te quisiera -continu&#243; Kate.

Fui un burro.

Kate no le contradijo. Un movimiento de los labios de Anthony le comunic&#243; que hab&#237;a tomado nota de que por una vez no le hab&#237;a llevado la contraria. Tras un momento de silencio, ella dijo:

En el parque hablabas de cosas muy raras.

Anthony no retir&#243; la mano, pero su cuerpo retrocedi&#243; un poco.

No s&#233; a qu&#233; te refieres -contest&#243;.

Creo que s&#237; lo sabes -le dijo con dulzura.

Anthony cerr&#243; los ojos durante un momento, luego se levant&#243; y sus dedos fueron descendiendo por la mano de ella hasta que finalmente no se tocaron. Hac&#237;a muchos a&#241;os que guardaba celosamente sus peculiares convicciones para s&#237;. Parec&#237;a lo mejor. La gente pod&#237;a creerle, y por consiguiente preocuparse, o no hacerlo y pensar que estaba loco.

Ninguna opci&#243;n resultaba especialmente atractiva.

Pero este d&#237;a, en el calor de un momento de terror, se lo hab&#237;a soltado a su esposa. Ni siquiera recordaba con exactitud lo que hab&#237;a dicho, pero hab&#237;a sido lo suficiente para que ella sintiera curiosidad. Y Kate no era el tipo de persona que no satisfaciera su curiosidad. Pod&#237;a intentar evitarla todo lo que quisiera, pero al final se lo sacar&#237;a. Nunca hab&#237;a habido una mujer m&#225;s cabezota.

Se fue hasta la ventana y se apoy&#233; en el alf&#233;izar, mirando hacia delante como si de verdad pudiera ver el paisaje urbano a trav&#233;s de los pesados cortinajes borgo&#241;as que hac&#237;a rato hab&#237;a cerrado.

Hay algo que deber&#237;as saber de m&#237; -susurr&#243;.

Kate no dijo nada, pero &#233;l sab&#237;a que le hab&#237;a o&#237;do. Tal vez fuera el sonido que hizo al cambiar de posici&#243;n en la cama, tal vez fuera la electricidad que llenaba el aire. Pero lo supo de alg&#250;n modo.

Se volvi&#243;. Habr&#237;a sido m&#225;s f&#225;cil hablarle a las cortinas, pero ella se merec&#237;a algo mejor. Kate estaba sentada en la cama con la pierna reposando sobre almohadones y los ojos muy abiertos, llenos de una mezcla desgarradora de curiosidad y preocupaci&#243;n.

No s&#233; c&#243;mo contarte esto sin que suene rid&#237;culo.

A veces lo m&#225;s f&#225;cil es decirlo y ya est&#225; -murmur&#243; ella. Dio una palmada sobre un punto vac&#237;o de la cama-. &#191;Quieres sentarte a mi lado?

&#201;l neg&#243; con la cabeza. La proximidad s&#243;lo servir&#237;a para dificultar todo a&#250;n m&#225;s.

Algo me sucedi&#243; cuando mi padre muri&#243; -comenz&#243;.

Estabas muy unido a &#233;l, &#191;no es cierto?

&#201;l asinti&#243;.

M&#225;s unido de lo que haya estado a cualquiera, hasta que te conoc&#237;.

Los ojos de ella brillaron.

&#191;Qu&#233; sucedi&#243;?

Fue muy inesperado -explic&#243;. Su voz era uniforme, como si estuviera relatando una oscura noticia en vez del suceso m&#225;s inquietante de su vida-. Una abeja, te lo cont&#233;.

Kate asinti&#243;.

&#191;Qui&#233;n iba a pensar que una abeja fuera a matar a un hombre?-dijo Anthony con risa c&#225;ustica-. Habr&#237;a sido gracioso de no ser tan tr&#225;gico.

Ella no dijo nada, s&#243;lo le mir&#243; con un afecto que le rompi&#243; el corazon.

Permanec&#237; a su lado durante toda la noche -continu&#243;, y se volvi&#243; ligeramente para no tener que mirarle a los ojos-. Estaba muerto, por supuesto, pero me hac&#237;a falta un poco m&#225;s de tiempo. Me limit&#233; a quedarme sentado a su lado y observar su rostro. -De sus labios se escap&#243; otra breve carcajada enojada-. Dios, que necio era. Creo que medio esperaba que abriera los ojos en cualquier momento.

A m&#237; eso no me parece ninguna necedad -dijo Kate con voz suave-. Yo tambi&#233;n he visto muertos. Cuesta creer que alguien haya fallecido cuando su aspecto es tan normal y se le ve tan sereno, en paz.

No s&#233; cuando sucedi&#243; -explic&#243; Anthony- pero por la ma&#241;ana yo ya estaba convencido.

&#191;De que estaba muerto? -pregunt&#243; ella.

No -dijo con brusquedad-, de que yo tambi&#233;n morir&#237;a.

Anthony esper&#243; a que ella hiciera alg&#250;n comentario, esper&#243; a que gritara, a que hiciera cualquier cosa, pero Kate continu&#243; all&#237; sentada mir&#225;ndole sin ning&#250;n cambio perceptible en su expresi&#243;n, hasta que finalmente &#233;l tuvo que decir:

No soy tan gran hombre como mi padre.

Tal vez &#233;l no estuviera de acuerdo -dijo ella con calma.

Bien, &#233;l no est&#225; aqu&#237; para explicarlo, &#191;cierto? -solt&#243; Anthony.

De nuevo, Kate no dijo nada. De nuevo, &#233;l se sinti&#243; fatal.

Maldijo en voz baja y se apret&#243; las sienes con los dedos. Su cabeza parec&#237;a querer estallar. Empezaba a sentirse mareado, y se percat&#243; en ese momento de que no se acordaba de cu&#225;ndo hab&#237;a comido por &#250;ltima vez.

Yo puedo opinar -dijo en voz baja-. T&#250; no le conociste.

Se hundi&#243; contra la pared con una exhalaci&#243;n larga, cansina, y continu&#243;:

D&#233;jame explic&#225;rtelo. No hables, no interrumpas, no opines. Me cuesta mucho ya de por s&#237; contarlo. &#191;Puedes hacer eso por m&#237;?

Ella asinti&#243;.

Anthony tom&#243; aliento con respiraci&#243;n temblorosa.

Mi padre era el mejor hombre que he conocido. No pasa un d&#237;a sin que me d&#233; cuenta de que no estoy a su altura. Yo sab&#237;a que &#233;l era todo a lo que yo pod&#237;a aspirar. Seguramente no pueda igualar su grandeza, pero si al menos pudiera aproximarme a &#233;l, me sentir&#237;a satisfecho. Eso es lo &#250;nico que quiero. S&#243;lo aproximarme.

Mir&#243; a Kate. No estaba seguro de por qu&#233;. Tal vez en busca de &#225;nimo, tal vez comprensi&#243;n. Tal vez s&#243;lo para verle el rostro.

Si una cosa sab&#237;a -susurr&#243;, encontrando de alg&#250;n modo el valor para mantener su vista fija en la de ella- era que nunca le superar&#237;a, ni siquiera en edad.

&#191;Qu&#233; intentas decirme? -murmur&#243; ella.

Anthony se encogi&#243; de hombros con impotencia.

S&#233; que no tiene sentido. S&#233; que no puedo ofrecer una explicaci&#243;n racional. Pero desde la noche en que estuve sentado junto al cad&#225;ver de mi padre, he sabido que era imposible que viviera m&#225;s que &#233;l.

Ya veo -dijo ella con calma.

&#191;Ah s&#237;? -Y entonces, como si una presa hubiera reventado, las palabras escaparon a borbotones, todo sali&#243; de &#233;l: por qu&#233; se hab&#237;a mostrado tan opuesto a casarse por amor, los celos que hab&#237;a sentido al percatarse de que ella se hab&#237;a enfrentado a sus demonios y que los hab&#237;a vencido.

Observ&#243; a Kate que se llevaba una mano a la boca y se mord&#237;a el extremo del pulgar. Le hab&#237;a visto hacer eso antes, advirti&#243;: cada vez que algo la inquietaba o cuando meditaba profundamente.

&#191;Cu&#225;ntos a&#241;os ten&#237;a tu padre cuando muri&#243;? -pregunt&#243;.

Treinta y ocho.

&#191;Cu&#225;ntos a&#241;os tienes t&#250; ahora?

La mir&#243; con curiosidad, ella sab&#237;a su edad. Pero de todos modos la dijo:

Veintinueve.

O sea, que seg&#250;n tus c&#225;lculos nos quedan nueve a&#241;os.

Como mucho.

Y t&#250; lo crees de veras.

&#201;l hizo un gesto afirmativo.

Kate apret&#243; los labios y solt&#243; una larga exhalaci&#243;n por la nariz. Por fin, despu&#233;s de lo que pareci&#243; un silencio eterno, volvi&#243; a mirarle con ojos claros y directos y dijo:

Bien, est&#225;s equivocado.

Por extra&#241;o que fuera, el tono rotundo de su voz fue bastante tranquilizador. Anthony not&#243; que incluso un extremo de su boca se elevaba formando la m&#225;s d&#233;bil de las sonrisas.

&#191;Crees que no soy consciente de lo rid&#237;culo que suena todo esto?

No creo que suene rid&#237;culo en absoluto. En s&#237; parece una reacci&#243;n perfectamente normal, sobre todo si se considera cu&#225;nto adorabas a tu padre. -Se encogi&#243; de hombros como si supiera de qu&#233; hablaba y lade&#243; un poco la cabeza-. Pero de cualquier modo te equivocas.

Anthony no dijo nada.

La muerte de tu padre fue un accidente -dijo Kate-. Un accidente. Una de esas terribles y horribles vueltas que da la vida y que nadie pudo haber presagiado.

Anthony se encogi&#243; de hombros con gesto fatalista.

Probablemente a m&#237; me suceder&#225; lo mismo.

Oh, por el amor de -Kate consigui&#243; morderse la lengua una mil&#233;sima de segundo antes de blasfemar-. Anthony, yo tambi&#233;n podr&#237;a morirme ma&#241;ana. Podr&#237;a haber muerto hoy mismo cuando el carruaje se volc&#243; encima m&#237;o.

&#201;l palideci&#243;.

No me recuerdes eso.

Mi madre muri&#243; cuando ten&#237;a mi edad -le record&#243; Kate con dureza-. &#191;Alguna vez has pensado en eso? Seg&#250;n tus reglas, yo deber&#237;a morir por mi pr&#243;ximo cumplea&#241;os.

No seas

&#191;Tonta? -concluy&#243; ella por &#233;l.

Se hizo un silencio durante todo un minuto.

Por fin Anthony dijo, con voz apenas m&#225;s audible que un susurro:

No s&#233; si podr&#233; superarlo.

No tienes que superarlo -dijo Kate. Se mordi&#243; el labio inferior, que le hab&#237;a empezado a temblar, y luego puso la mano sobre el punto vac&#237;o de la cama-. &#191;Puedes acercarte aqu&#237; para que pueda cogerte la mano?

Anthony se acerc&#243; al instante; el calor de su contacto le invadi&#243; y se extendi&#243; por su cuerpo hasta acariciar su mism&#237;sima alma. Y en ese momento esto era m&#225;s que amor. Esta mujer le hac&#237;a sentirse mejor persona. Hab&#237;a sido bueno y fuerte y bondadoso siempre, pero con ella a su lado era algo m&#225;s.

Y juntos podr&#237;an hacer cualquier cosa.

Casi le hizo pensar que cuarenta a&#241;os tal vez no fuera un sue&#241;o tan imposible.

No tienes que superarlo -repiti&#243; ella y sus palabras flotaron con suavidad entre ellos-. Para ser sincera, no s&#233; c&#243;mo podr&#225;s superarlo del todo hasta que tengas treinta y nueve a&#241;os. Pero lo que puedes hacer -le dio un apret&#243;n en la mano, y Anthony se sinti&#243; a&#250;n m&#225;s fuerte que momentos antes  es negarte a permitir que domine tu vida.

Comprend&#237; eso esta ma&#241;ana -susurr&#243; &#233;l- cuando supe que ten&#237;a que decirte que te quer&#237;a. Pero, de alg&#250;n modo, ahora ahora lo s&#233;.

Ella asinti&#243; y &#233;l vio c&#243;mo se llenaban sus ojos de l&#225;grimas.

Tienes que vivir cada hora como si fuera la &#250;ltima -dijo Kate- y cada d&#237;a como si fueras inmortal. Cuando mi padre se puso enfermo, lament&#233; tantas cosas. Hab&#237;a tantas cosas que deseaba haber hecho, eso me cont&#243;. Siempre supon&#237;a que contaba con m&#225;s tiempo. Eso es algo que siempre he llevado conmigo. &#191;Por qu&#233; diantres crees que decid&#237; tocar la flauta a una edad tan avanzada? Todo el mundo me dec&#237;a que era demasiado mayor, que para conseguir hacerlo bien de verdad ten&#237;a que haber empezado de ni&#241;a. Pero en realidad &#233;sa no es la cuesti&#243;n. No me hace falta ser tan buena. S&#243;lo necesito disfrutar por m&#237; misa. Y necesito saber que lo he intentado.

Anthony sonri&#243;. Era una flautista terrible. Ni Newton pod&#237;a soportar escucharla.

Pero lo contrario tambi&#233;n es cierto -a&#241;adi&#243; Kate con ternura-. No puedes rehuir retos nuevos o evitar el amor porque pienses que tal vez no vayas a estar aqu&#237; para cumplir tus sue&#241;os. Al final, lamentar&#225;s tantas cosas como mi padre.

Yo no quer&#237;a amarte -susurr&#243; Anthony-. Era la cosa que mas miedo me daba, por encima de todas. Hab&#237;a acabado por acostumbrarme bastante a mi extra&#241;a visi&#243;n de la vida. En realidad casi me sent&#237;a c&#243;modo. Pero el amor -Su voz se entrecort&#243;; el sonido sofocado son&#243; poco viril, le volvi&#243; vulnerable. Pero no le import&#243; porque estaba con Kate.

Y no le importaba que ella conociera sus temores m&#225;s profundos, porque sab&#237;a que le quer&#237;a pese a todo. Era una sublime sensaci&#243;n de liberaci&#243;n.

He visto el amor verdadero -continu&#243;-. No he sido el granuja c&#237;nico que la sociedad ha querido retratar. Sab&#237;a que exist&#237;a el amor. Mi madre, mi padre -Se detuvo para tomar aliento de forma irregular. Era lo m&#225;s duro que hab&#237;a hecho en su vida, y no obstante sab&#237;a que ten&#237;a que pronunciar aquellas palabras. Por dif&#237;cil que fuera soltarlas, sab&#237;a que al final su coraz&#243;n renacer&#237;a-. Estaba tan seguro de que lo &#250;nico que podr&#237;a hacer que en realidad no s&#233; c&#243;mo llamarlo, este conocimiento de mi propia mortalidad -Se pas&#243; la mano por el pelo buscando con af&#225;n las palabras-. El amor era la &#250;nica cosa que lo hac&#237;a de verdad insoportable. &#191;C&#243;mo pod&#237;a amar a alguien, sincera y profundamente, y saber que est&#225;bamos sentenciados?

Pero no estamos sentenciados -dijo Kate apretando su mano.

Lo s&#233;. Me enamor&#233; de ti y entonces lo supe. Aunque est&#233; en lo cierto, aunque mi destino sea vivir s&#243;lo hasta la edad de mi padre, no estoy condenado. -Se inclin&#243; hacia delante y roz&#243; los labios de Kate con un beso liviano-. Te tengo -susurr&#243;- y no voy a malgastar ni un solo momento que tengamos juntos.

Los labios de Kate formaron una sonrisa.

&#191;Qu&#233; quiere decir eso?

Significa que el amor no tiene que ver con tener miedo a que te lo arrebaten. El amor tiene que ver con encontrar a la persona que te llene el coraz&#243;n, que te hace ser una persona mejor de lo que nunca so&#241;aste ser. Tiene que ver con mirar a tu mujer a los ojos y estar convencido hasta lo m&#225;s hondo de que ella es sencillamente la mejor persona que has conocido.

Oh, Anthony -susurr&#243; Kate con l&#225;grimas surcando sus mejillas -. Eso es lo que siento por ti.

Cuando pensaba que te hab&#237;as muerto

No digas eso -dijo con voz entrecortada-. No tienes que revivir eso.

No, pero tengo que explic&#225;rtelo. Fue la primera vez, incluso despu&#233;s de todos estos &#250;ltimos a&#241;os esperando mi propia muerte, que de verdad supe qu&#233; significaba morir. Porque si t&#250; hubieras fallecido no me quedar&#237;a nada por lo que vivir. No s&#233; c&#243;mo lo consigui&#243; mi madre.

Ten&#237;a a sus hijos -dijo Kate-. No pod&#237;a dejaros.

Lo s&#233; -susurr&#243;-, pero cu&#225;nto debi&#243; de sufrir

Creo que el coraz&#243;n humano es m&#225;s fuerte de lo que nosotros nos imaginamos.

Anthony se qued&#243; mir&#225;ndola durante un largo instante, sus miradas se unieron hasta que &#233;l se sinti&#243; como si fueran la misma persona. Luego, con mano temblorosa, la cogi&#243; por la nuca y se inclin&#243; para besarla. La ador&#243; con sus labios, le ofreci&#243; cada gramo de amor, devoci&#243;n, veneraci&#243;n y oraci&#243;n que sent&#237;a en su alma.

Te amo, Kate -susurr&#243;, soplando contra su boca aquellas palabras-. Te quiero tanto.

Ella asinti&#243;, pues no pod&#237;a hacer sonido alguno.

Y justo ahora, deseo deseo

Y entonces sucedi&#243; la cosa m&#225;s extra&#241;a. Se le escap&#243; una carcajada. Le invadi&#243; la pura dicha del momento, y tuvo que contenerse para no levantar a Kate y lanzarla en volandas por el aire.

&#191;Anthony? -pregunt&#243;, sonaba confundida y divertida a partes iguales.

&#191;Sabes qu&#233; m&#225;s significa amor? -murmur&#243; al tiempo que plantaba sus manos a ambos lados del cuerpo de Kate y dejaba que su nariz se apoyara en la de ella.

Kate neg&#243; con la cabeza.

No podr&#237;a ni aventurar una respuesta.

Significa -refunfu&#241;&#243;- que estoy empezando a encontrar esta pierna rota un pu&#241;etero fastidio.

Ni la mitad que yo, milord -dijo dedicando un mirada compungida a su pierna rota.

Anthony frunci&#243; el ce&#241;o.

Dos meses sin hacer ejercicio, &#191;eh?

Al menos.

Puso una mueca, y en ese momento su aspecto era exactamente el del mujeriego del que en una ocasi&#243;n ella le hab&#237;a acusado ser.

Est&#225; claro -murmur&#243;- que tendr&#233; que ser muy, pero que muy delicado.

&#191;Est&#225; noche? -pregunt&#243; con voz ronca. &#201;l neg&#243; con la cabeza.

Ni siquiera yo tengo el talento para expresarme con un toque tan ligero.

Kate solt&#243; una risita. No pod&#237;a evitarlo. Quer&#237;a a este hombre y &#233;l la quer&#237;a a ella y, tanto si &#233;l lo sab&#237;a como si no, iban a hacerse viejos, muy viejos, juntos. Y eso era suficiente para volver tarambana a cualquier chica; incluso a una chica con la pierna rota.

&#191;Te est&#225;s riendo de m&#237;? -pregunt&#243; con una de sus cejas arqueada con gesto arrogante mientras colocaba su cuerpo justo al lado de ella.

Ni lo so&#241;ar&#237;a.

Bien. Porque tengo algunas cosas importantes que decirte.

&#191;De veras?

&#201;l asinti&#243; con semblante grave.

Tal vez no sea capaz de ense&#241;arte esta noche cu&#225;nto te amo, pero te lo puedo contar.

Nunca me cansar&#233; de o&#237;rlo -murmur&#243; ella.

Bien. Porque cuando acabe de explic&#225;rtelo, te voy a contar c&#243;mo me gustar&#237;a demostr&#225;rtelo.

&#161;Anthony! -chill&#243;.

Creo que empezar&#233; por el l&#243;bulo de tu oreja -musit&#243;-. S&#237;, est&#225; decidido, el l&#243;bulo de la oreja. Lo besar&#233;, luego lo mordisquear&#233; y, luego

Kate solt&#243; un jadeo. Y despu&#233;s sinti&#243; un escalofr&#237;o. Y despu&#233;s se enamor&#243; de &#233;l una vez m&#225;s.

Y mientras &#233;l le susurraba dulces tonter&#237;as al o&#237;do, tuvo la m&#225;s extra&#241;a de las sensaciones, casi como si pudiera vislumbrar todo su futuro ante ella. Cada d&#237;a era m&#225;s valioso y pleno que el anterior, y cada d&#237;a se enamoraba y se enamoraba

&#191;Era posible enamorarse del mismo hombre una y otra vez, cada d&#237;a que pasaba?

Kate suspir&#243; mientras se acomodaba entre las almohadas, dej&#225;ndose llevar por sus palabras maliciosas.

Por Dios, iba a intentarlo.





Lord Bridgerton celebr&#243; su cumplea&#241;os en casa con su familia.

Esta Autora cree que se trataba del trigesimonoveno aniversario, pero ella no estuvo invitada.

De todos modos, los detalles de la fiesta han llegado a los o&#237;dos siempre atentos de Esta Autora, y parece que se trat&#243; de una reuni&#243;n de lo m&#225;s divertida. El d&#237;a empez&#243; con un breve concierto: lord Bridgerton a la trompeta y lady Bridgerton a la flauta. La se&#241;ora Bagwell (la hermana de lady Bridgerton) se ofreci&#243; por lo visto a intervenir al pianoforte, pero la oferta fue rechazada.

Seg&#250;n la viuda del vizconde, nunca se ha interpretado un concierto m&#225;s discordante, y tambi&#233;n nos cuentan que al final el joven Miles Bridgerton se subi&#243; a una silla y rog&#243; a sus padres que pararan.

Nos explican tambi&#233;n que nadie reprendi&#243; al muchacho por su descortes&#237;a, sino que m&#225;s bien todo el mundo dio grandes suspiros de alivio cuando lord y lady Bridgerton dejaron sus instrumentos.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

17 de septiembre de 1823


Debe de tener un esp&#237;a en la familia -dijo Anthony a Kate sacudiendo la cabeza.

Kate se ri&#243; mientras se cepillaba el pelo antes de meterse en la cama.

No se ha dado cuenta de que tu cumplea&#241;os es hoy, no ayer.

Un detalle sin importancia -refunfu&#241;&#243;-. Debe de tener un esp&#237;a. No hay otra explicaci&#243;n.

Todo lo dem&#225;s es correcto. -Kate no pudo evitar advertir-. Insisto, siempre he admirado a esa mujer.

No lo hicimos tan mal -protest&#243; Anthony.

Fue espantoso. -Dej&#243; el cepillo y se fue al lado de &#233;l-. Siempre somos espantosos, pero al menos lo intentamos.

Anthony cogi&#243; a su esposa por la cintura y apoy&#243; la barbilla en lo alto de la cabeza. Pocas cosas le produc&#237;an tanta paz como sostenerla en sus brazos. No sab&#237;a c&#243;mo un hombre pod&#237;a sobrevivir sin una mujer a la que querer.

Es casi medianoche -murmur&#243; Kate-. Tu cumplea&#241;os ya casi ha acabado.

Anthony hizo un gesto de asentimiento. Treinta y nueve. Nunca hubiera pensado que llegar&#237;a este d&#237;a.

No, no era cierto. Desde el momento en que dej&#243; que Kate entrara en su coraz&#243;n, sus temores se fueron desvaneciendo poco a poco. Pero, de cualquier modo, estaba bien tener treinta y nueve. Era tranquilizador. Hab&#237;a pasado buena parte del d&#237;a en su estudio, mirando fijamente el retrato de su padre. Y se descubri&#243; a s&#237; mismo hablando. Durante cuatro horas completas, hab&#237;a hablado con su padre. Le habl&#243; de sus tres hijos, de los matrimonios de sus hermanos y de sus correspondientes hijos. Le habl&#243; de su madre, y de c&#243;mo le hab&#237;a dado recientemente por pintar al &#243;leo, y que la verdad se encontraba muy bien. Y le habl&#243; de Kate, c&#243;mo hab&#237;a liberado su alma y cu&#225;nto la quer&#237;a, cu&#225;nto.

Anthony comprendi&#243; que eso era lo que su padre siempre hab&#237;a deseado para &#233;l.

El reloj situado sobre la repisa empez&#243; a dar la hora. Ni Anthony ni Kate hablaron hasta que son&#243; la duod&#233;cima campanada.

Ya est&#225; entonces -susurr&#243; Kate.

&#201;l asinti&#243;.

Vamos a la cama.

Ella se apart&#243; y Anthony se dio cuenta de que estaba sonriendo.

&#191;As&#237; lo quieres celebrar?

&#201;l le cogi&#243; la mano y se la llev&#243; a los labios.

No se me ocurre una forma mejor. &#191;Y a ti?

Kate sacudi&#243; la cabeza, luego solt&#243; una risita mientras se iba corriendo a la cama.

&#191;Has le&#237;do qu&#233; m&#225;s escrib&#237;a en su columna?

Esa bruja Confidencia.

Ella hizo un gesto afirmativo.

Anthony plant&#243; sus manos a ambos lados de su esposa y le lanz&#243; una mirada lasciva.

&#191;Era acerca de nosotros?

Kate neg&#243; con la cabeza.

Entonces no me importa.

Era sobre Colin.

Anthony solt&#243; un peque&#241;o suspiro.

Parece escribir mucho sobre Colin.

Tal vez tiene debilidad por &#233;l -sugiri&#243; Kate.

&#191;Lady Confidencia? -Anthony entorn&#243; los ojos-. &#191;Esa pobre vieja?

Tal vez no sea tan vieja.

Anthony solt&#243; un resoplido burl&#243;n.

Es una vieja arrugada, y lo sabes.

No lo s&#233; -dijo Kate solt&#225;ndose de &#233;l y meti&#233;ndose debajo de las mantas-. Creo que podr&#237;a ser joven.

Y yo creo -anunci&#243; Anthony- que no tengo muchas ganas de hablar de lady Confidencia justo ahora.

Kate sonri&#243;.

&#191;Ah no?

&#201;l se ech&#243; junto a ella y le rode&#243; la cadera con los dedos.

Tengo cosas mucho mejores que hacer.

&#191;S&#237;?

Mucho. -Sus labios encontraron la oreja de Kate-. Mucho, mucho, mucho mejores.

Y en un dormitorio peque&#241;o y amueblado con elegancia, no tan lejos de la mansi&#243;n Bridgerton, una mujer -que ya no estaba en la flor de la juventud, pero desde luego tampoco arrugada ni vieja- se sentaba al escritorio con pluma y tintero y sacaba una hoja de papel.

Estirando el cuello a un lado y a otro, puso la pluma sobre el papel y empez&#243; a escribir:



REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN

19 de septiembre de 1823


Ay, amable lector, a Esta Autora le han explicado



Nota de la autora

Lareacci&#243;n de Anthony a la muerte de su padre es muy com&#250;n, especialmente entre los hombres. (En un grado muy inferior, las mujeres cuyas madres fallecen de forma prematura reaccionan de un modo similar.) Los hombres que han perdido a un padre a&#250;n muy joven a menudo son presa de la fat&#237;dica convicci&#243;n de que tambi&#233;n ellos sufrir&#225;n ese mismo destino. Estos hombres saben que sus temores son irracionales, pero les es casi imposible superarlos hasta que alcanzan (y sobrepasan) la edad en que falleci&#243; el padre.

Puesto que tengo un p&#250;blico compuesto mayoritariamente por lectoras femeninas, y puesto que el dilema de Anthony es una cosa tan de hombres (por emplear una frase moderna), me preocupaba que tal vez les costara identificarse con su problema. Como escritora de novelas rom&#225;nticas, me debato constantemente entre convertir a mis protagonistas en h&#233;roes absolutos o hacerles m&#225;s reales. Con Anthony, conf&#237;o en haber logrado el equilibrio. Cuando se lee un libro, es f&#225;cil fruncir el ce&#241;o y refunfu&#241;ar: &#161;A ver si se te pasa ya de una vez!, pero lo cierto es que a la mayor&#237;a de los hombres les cuesta bastante superar la p&#233;rdida repentina y prematura de un padre querido.

Los lectores perspicaces advertir&#225;n que la picadura de abeja que mat&#243; a Edmund Bridgerton de hecho era la segunda que sufr&#237;a en su vida. En t&#233;rminos m&#233;dicos, este dato es correcto: las alergias a las picaduras de abeja por lo general no se manifiestan hasta la segunda picadura. Puesto que Anthony s&#243;lo ha sufrido una picadura en su vida, es imposible saber si es al&#233;rgico o no. No obstante, como autora de este libro, me gustar&#237;a pensar que ejerzo cierto control creativo sobre las enfermedades de mis personajes, de modo que decid&#237; que Anthony no tuviera ning&#250;n tipo de alergia y, es m&#225;s, que llegara a muy viejo y viviera hasta la avanzada edad de noventa y dos a&#241;os.

Con mis mejores deseos,


Julia Q.



Julia Quinn



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