,        BooksCafe.Net: http://bookscafe.net

  : http://bookscafe.net/author/heinlein_robert-28796.html

     : http://bookscafe.net/book/heinlein_robert-forastero_en_tierra_extra_a-251660.html

 !




Robert A. Heinlein

Forastero en tierra extra&#241;a


Para

Robert Cornog

Fredric Brown

Philip Jos&#233; Farmer



PREFACIO

Si cree usted que este libro parece m&#225;s grueso y que contiene m&#225;s palabras que las que encontr&#243; en la primera edici&#243;n publicada de Forastero en tierra extra&#241;a, su impresi&#243;n es correcta. Esta edici&#243;n es la original, la que Robert Heinlein concibi&#243; y traslad&#243; al papel.

La edici&#243;n anterior conten&#237;a algo m&#225;s de 160.000 palabras, mientras que esta ronda las 220.000. Las copias manuscritas de Robert conten&#237;an normalmente entre 250 y 300 palabras por p&#225;gina, seg&#250;n la cantidad de di&#225;logo. As&#237;, tomando una media de 275 palabras, y con el manuscrito rozando las 800 p&#225;ginas, obtenemos un total de 220.000 palabras, quiz&#225; un poco m&#225;s.

Este libro se apartaba tanto de lo que se vend&#237;a normalmente al p&#250;blico en general, o al p&#250;blico que le&#237;a ciencia-ficci&#243;n, en 1961, cuando fue publicado, que el editor exigi&#243; algunos cortes y la supresi&#243;n de unas cuantas escenas que pod&#237;an ser ofensivas para los gustos del p&#250;blico.

El n&#250;mero de noviembre de 1948 de la revista Astounding Science Fiction conten&#237;a una carta de un fan al director en la que se suger&#237;an una serie de t&#237;tulos para el n&#250;mero del a&#241;o siguiente. Entre esos t&#237;tulos ten&#237;a que haber una historia firmada por Robert A. Heinlein: Golfo.

En una larga conversaci&#243;n entre ese director John W. Campbell, Jr. y Robert, se decidi&#243; que hab&#237;a suficiente margen de tiempo para permitir que todas las historias que el fan hab&#237;a titulado fueran escritas, y la revista saliera a tiempo para noviembre de 1949. Robert prometi&#243; entregar un relato que encajara con el t&#237;tulo. La mayor&#237;a de los dem&#225;s autores mencionados tambi&#233;n estuvieron de acuerdo con la iniciativa. Este n&#250;mero de la revista llegar&#237;a a ser conocido como el n&#250;mero del Viaje por el Tiempo.

El problema de Robert, entonces, era encontrar una historia que encajara con el t&#237;tulo que le hab&#237;a sido asignado.

As&#237; que ambos celebramos una sesi&#243;n de brainstorming. Entre otras ideas que resultaron inadecuadas, suger&#237; una historia acerca de un ni&#241;o humano educado por una raza alien&#237;gena. La idea era simplemente demasiado vasta para comprimirla en un relato corto, dijo Robert, pero tom&#243; nota de ella. Aquella noche fue a su estudio y escribi&#243; algunas notas un poco m&#225;s detalladas, y las dej&#243; a un lado.

Para el t&#237;tulo Golfo escribi&#243; una historia completamente distinta.

Aquellas notas reposaron en un archivador varios a&#241;os, durante los cuales Robert empez&#243; a escribir lo que ser&#237;a Forastero en tierra extra&#241;a. De alguna manera, la historia no acababa de cristalizar, y la dej&#243; a un lado. Volvi&#243; al manuscrito unas cuantas veces, pero no lo termin&#243; hasta 1960: &#233;sa era la versi&#243;n que tiene usted ahora en sus manos.

En el contexto de 1960, Forastero en tierra extra&#241;a era un libro que el editor confes&#243; temer: se alejaba demasiado de los senderos trillados. As&#237; que, a fin de minimizar posibles p&#233;rdidas, se le pidi&#243; a Robert que redujera el manuscrito a 150.000 palabras, una eliminaci&#243;n de unas 70.000 palabras. Hubo luego otros cambios, antes de que el editor estuviera dispuesto a correr el riesgo de su publicaci&#243;n.

Eliminar casi una cuarta parte de un libro largo y complicado era una tarea rayana en lo imposible. Pero, a lo largo de varios meses, Robert la realiz&#243;. El resultado final ten&#237;a 160.087 palabras. Robert estaba convencido de que era imposible cortar m&#225;s, y el libro fue aceptado con esa extensi&#243;n.

Durante 28 a&#241;os fue impreso de esa forma.

En 1976, el Congreso de EE. UU. aprob&#243; una nueva Ley del Copyright que, en parte, dec&#237;a que en el caso de que el autor o autora falleciera, y la viuda o viudo renovaran el copyright, todos los antiguos contratos quedaban autom&#225;ticamente cancelados. Robert muri&#243; en 1988, y al a&#241;o siguiente el copyright de Forastero en tierra extra&#241;a fue presentado para su renovaci&#243;n.

Al contrario que muchos otros autores, Robert guardaba siempre una copia del manuscrito original mecanografiado, tal como hab&#237;a sido sometido para su publicaci&#243;n, en un archivo en la biblioteca de la Universidad de California en Santa Cruz, sus archiveros. Solicit&#233; una copia de ese manuscrito y lo le&#237;, y lo compar&#233; con las versiones publicadas. Y llegu&#233; a la conclusi&#243;n de que hab&#237;a sido un error cortar el libro.

As&#237; que envi&#233; una copia del manuscrito a Eleanor Wood, la agente literaria de Robert. Eleanor compar&#243; tambi&#233;n las dos versiones y estuvo de acuerdo con mi veredicto. As&#237; pues, luego de la correspondiente notificaci&#243;n al editor, se present&#243; ante &#233;l con una copia de la nueva/vieja versi&#243;n.

Nadie recordaba el hecho de que se hubiera efectuado un recorte tan dr&#225;stico en el libro; a lo largo de los a&#241;os todos los directores literarios y principales miembros del personal de la editorial hab&#237;an cambiado. As&#237; que esta versi&#243;n fue una completa sorpresa para todos ellos.

Decidieron publicar la versi&#243;n original, tras admitir que era mejor que la recortada.

As&#237; que tiene usted ahora en sus manos la versi&#243;n original de Forastero en tierra extra&#241;a, tal como la escribi&#243; Robert Anson Heinlein.

Los nombres adjudicados a los personajes principales tienen gran importancia para la trama. Fueron cuidadosamente seleccionados: Jubal significa el padre de todo, Michael quiere decir &#191;Qui&#233;n es como Dios?. Dejo al lector descubrir lo que significan los otros nombres.


Virginia Heinlein

Carmel, California



PRIMERA PARTE

Su maculado origen



1

&#201;rase una vez, cuando el mundo era joven, un marciano llamado Valentine Michael Smith.

Valentine Michael Smith fue tan real como los impuestos, pero de una estirpe distinta.

Los miembros de la primera expedici&#243;n terrestre al planeta Marte fueron seleccionados a partir de la teor&#237;a de que el mayor peligro para el hombre en el espacio es el propio hombre. En aquella &#233;poca, s&#243;lo ocho a&#241;os terrestres despu&#233;s de la fundaci&#243;n de la primera colonia humana en la Luna, cualquier viaje interplanetario tripulado ten&#237;a que hacerse necesariamente a trav&#233;s de tediosas &#243;rbitas en ca&#237;da libre: de la Tierra a Marte significaba doscientos cincuenta y ocho d&#237;as, lo mismo para el regreso, m&#225;s cuatrocientos cincuenta y cinco d&#237;as esperando en Marte mientras los planetas se arrastraban lentamente en sus ecl&#237;pticas hasta volver a situarse en las posiciones relativas adecuadas que permitir&#237;an trazar la &#243;rbita de doble tangente Un total de casi tres a&#241;os terrestres.

Adem&#225;s de esa tediosa longitud, el viaje era muy arriesgado. S&#243;lo repostando en una estaci&#243;n espacial, luego volviendo casi de regreso a la atm&#243;sfera de la Tierra, podr&#237;a ese primitivo ata&#250;d volante, la Envoy, realizar el viaje. Una vez en Marte, le ser&#237;a posible volver si no se hab&#237;a estrellado al llegar, si encontraba agua para llenar sus tanques de masa reactiva, si se encontraba alguna clase de comida en Marte, si otras mil cosas no sal&#237;an mal.

Pero el peligro f&#237;sico era considerado menos importante que la tensi&#243;n psicol&#243;gica. Ocho seres humanos, apretujados durante casi tres a&#241;os terrestres en un espacio reducido, ten&#237;an que congeniar mucho mejor de lo que normalmente lo hacen los hombres. Por razones aprendidas de experiencias anteriores, se hab&#237;a rechazado la idea de una dotaci&#243;n compuesta exclusivamente por individuos del sexo masculino por considerarla una situaci&#243;n tanto f&#237;sica como socialmente inestable. Se decidi&#243; que lo &#243;ptimo era un conjunto de cuatro matrimonios, si pod&#237;an hallarse los especialistas necesarios que formaran tal combinaci&#243;n.

La Universidad de Edimburgo, el contratista primario, subcontrat&#243; la selecci&#243;n de la tripulaci&#243;n al Instituto para Estudios Sociales. Tras descartar a todos los voluntarios que no reun&#237;an los requisitos indispensables de edad, salud, mentalidad, formaci&#243;n o car&#225;cter, el Instituto se encontr&#243; con que ten&#237;a nueve mil candidatos potenciales, todos ellos sanos en cuerpo y mente y con al menos una de las especializaciones necesarias requeridas. Se esperaba que el Instituto proporcionara varias tripulaciones de cuatro parejas aceptables.

No pudo hallarse ni una sola de esas tripulaciones. Las especialidades m&#225;s importantes requeridas eran astrogaci&#243;n, medicina, mec&#225;nica, cocina, pilotaje de naves, sem&#225;ntica, ingenier&#237;a qu&#237;mica, ingenier&#237;a electr&#243;nica, f&#237;sica, geolog&#237;a, bioqu&#237;mica, biolog&#237;a, ingenier&#237;a at&#243;mica, fotograf&#237;a, cultivos hidrop&#243;nicos, ingenier&#237;a de cohetes. Cada miembro de la tripulaci&#243;n ten&#237;a que poseer m&#225;s de una especializaci&#243;n, o ser capaz de adquirirla en el tiempo necesario. Hab&#237;a centenares de combinaciones posibles de ocho personas en posesi&#243;n de tales especializaciones; al fin salieron tres combinaciones de cuatro parejas casadas que las pose&#237;an, pero en los tres casos los especialistas en din&#225;mica de grupo que evaluaban los factores temperamentales en busca de compatibilidad se llevaron las manos a la cabeza, llenos de horror.

El contratista primario sugiri&#243; bajar el list&#243;n de la importancia de la puntuaci&#243;n relativa a la compatibilidad; el Instituto ofreci&#243; r&#237;gidamente devolver el d&#243;lar de su simb&#243;lica retribuci&#243;n. Mientras tanto, un programador de ordenadores cuyo nombre no ha quedado registrado hizo que las m&#225;quinas buscaran tripulaciones alternativas que pudieran formar tres parejas. Hall&#243; varias docenas de combinaciones compatibles, cada una definida por sus propias caracter&#237;sticas, que deb&#237;an ser completadas por la pareja. Mientras tanto, las m&#225;quinas siguieron revisando las variaciones de datos producidas por defunciones, retiradas, nuevos voluntarios, etc.

El capit&#225;n Michael Brant, adscrito al Ej&#233;rcito, comandante de la reserva, piloto licencia ilimitada, y veterano de treinta vuelos a la Luna, ten&#237;a al parecer un hur&#243;n en el Instituto, alguien que le buscaba nombres de mujeres voluntarias solteras susceptibles de completar con &#233;l una tripulaci&#243;n, y luego emparejaba su nombre con el de ellas y traspasaba el problema a las m&#225;quinas para que determinasen si la combinaci&#243;n era o no aceptable. Eso dio como resultado un viaje en reactor a Australia para proponerle matrimonio a la doctora Winifred Coburn, una solterona especialista en sem&#225;ntica, con cara de caballo y nueve a&#241;os mayor que &#233;l. Los archivos de Carlsbad la presentan con una expresi&#243;n de relajado buen humor, pero, excepto eso, como una persona por completo carente de atractivo.

O quiz&#225; Brant actu&#243; sin informaci&#243;n interior, impulsado simplemente por ese rasgo de audacia intuitiva necesario para dirigir una exploraci&#243;n. Sea como fuese las luces parpadearon, las tarjetas perforadas brotaron, y as&#237; se hall&#243; finalmente una tripulaci&#243;n para la Envoy:

El capit&#225;n Michael Brant, comandante de la expedici&#243;n y piloto, astrogador, cocinero suplente, fot&#243;grafo suplente, ingeniero de cohetes.

La doctora Winifred Coburn de Brant, cuarenta y un a&#241;os, especialista en sem&#225;ntica, enfermera titulada, oficial de intendencia, historiadora.

El se&#241;or Francis X. Seeney, veintiocho a&#241;os, segundo comandante, segundo piloto, astrogador, astrof&#237;sico, fot&#243;grafo.

La doctora Olga Kovalic de Seeney, veintinueve a&#241;os, cocinera, bioqu&#237;mica, especialista en hidrop&#243;nica.

El doctor Ward Smith, cuarenta y cinco a&#241;os, m&#233;dico y cirujano, bi&#243;logo.

La doctora Mary Jane Lyle de Smith, veintis&#233;is a&#241;os, ingeniera at&#243;mica, t&#233;cnica en electr&#243;nica y energ&#237;a.

El se&#241;or Sergei Rimsky, treinta y cinco a&#241;os, ingeniero electr&#243;nico, ingeniero qu&#237;mico, mec&#225;nico no diplomado y encargado de instrumentos, cri&#243;logo.

La se&#241;ora Eleonora &#193;lvarez de Rimsky, treinta y dos a&#241;os, especialista en geolog&#237;a, selenolog&#237;a e hidrop&#243;nica.

La tripulaci&#243;n pose&#237;a todas las especializaciones requeridas, aunque en algunos casos las especializaciones secundarias hab&#237;an sido adquiridas a trav&#233;s de un entrenamiento intensivo durante las semanas que precedieron al lanzamiento. Y, lo que era m&#225;s importante, el car&#225;cter de todos sus miembros resultaba mutuamente compatible.

Demasiado compatible, quiz&#225;.

La Envoy parti&#243; sin ning&#250;n problema, seg&#250;n lo previsto. Durante la primera parte del viaje sus informes diarios pudieron ser captados por los radioyentes particulares; a medida que se fue alejando y se debilitaron las se&#241;ales, los sat&#233;lites de comunicaciones se encargaron de retransmitirlas a la Tierra. La tripulaci&#243;n parec&#237;a hallarse en perfectas condiciones f&#237;sicas, y enteramente feliz. Lo peor con lo que tuvo que enfrentarse la doctora Smith fue una infecci&#243;n de ti&#241;a. La tripulaci&#243;n se adapt&#243; bien a la ingravidez y, tras los primeros ocho d&#237;as, ni siquiera necesitaron tomar pastillas contra el mareo. Si el capit&#225;n Brant tuvo alg&#250;n problema de tipo disciplinario, no inform&#243; de &#233;l a la Tierra.

La Envoy entr&#243; en una &#243;rbita de aparcamiento justo dentro de la &#243;rbita de Fobos, y pas&#243; dos semanas dedicada a la exploraci&#243;n fotogr&#225;fica. Luego, el capit&#225;n Brant anunci&#243; por radio: Intentaremos el amartizaje ma&#241;ana a las doce horas, HMG, al sur del Lacus Soli.

Despu&#233;s de &#233;ste no se recibi&#243; ning&#250;n mensaje m&#225;s.



2

Transcurri&#243; un cuarto de siglo de la Tierra antes de que Marte volviera a ser visitado por seres humanos. Seis a&#241;os despu&#233;s que la Envoy quedara en silencio, la sonda teledirigida Zombie, patrocinada conjuntamente por la Geographic Society y la Soci&#233;t&#233; Astronautique Internationale, cruz&#243; el vac&#237;o, se estableci&#243; en &#243;rbita en torno del planeta durante el per&#237;odo de espera, y luego regres&#243;. Las fotograf&#237;as tomadas por el veh&#237;culo robot mostraron un terreno desprovisto de atractivos seg&#250;n los est&#225;ndares humanos; sus instrumentos de grabaci&#243;n confirmaron lo tenue y poco conveniente que era la atm&#243;sfera de la zona para la vida humana.

Pero las im&#225;genes que proporcion&#243; la Zombie demostraron tambi&#233;n claramente que los canales eran obras de ingenier&#237;a de alg&#250;n tipo, y otros detalles fueron interpretados como ruinas de ciudades. De no haber estallado la Tercera Guerra Mundial, sin duda se hubiera organizado sin m&#225;s demora una expedici&#243;n tripulada a gran escala.

Pero la guerra y el consiguiente retraso dieron al fin como resultado una expedici&#243;n mucho mejor preparada y m&#225;s segura que la de la perdida Envoy. La nave Champion de la Federaci&#243;n, con una tripulaci&#243;n totalmente masculina de dieciocho astronautas experimentados y un n&#250;mero mayor de colonos, tambi&#233;n masculinos, cubri&#243; la distancia en s&#243;lo diecinueve d&#237;as gracias al impulsor Lyle. La Champion amartiz&#243; al sur del Lacus Soli, puesto que el capit&#225;n Van Tromp ten&#237;a intenci&#243;n de buscar la Envoy. La segunda expedici&#243;n inform&#243; diariamente a la Tierra por radio, pero tres de esos informes fueron del mayor inter&#233;s cient&#237;fico.

El primero dec&#237;a: Nave espacial Envoy localizada. No hay supervivientes.

El segundo y m&#225;s sensacional afirmaba: Marte est&#225; habitado.

El tercero indicaba: Correcci&#243;n al despacho 23-105: localizado un superviviente de la Envoy.



3

El capit&#225;n Willem van Tromp era una persona humanitaria y con muy buen sentido. En su viaje de vuelta, antes de aterrizar, radi&#243;:

Mi pasajero no debe, repito, no debe ser sometido a la tensi&#243;n de ninguna recepci&#243;n p&#250;blica. Preparen una lanzadera de baja gravedad, una camilla y un servicio de ambulancia, y una guardia armada.

Envi&#243; al cirujano de la nave, el doctor Nelson, para que se asegurase de que Valentine Michael Smith era instalado en una suite en el Centro M&#233;dico de Bethesda, transferido a una cama hidr&#225;ulica y protegido de todo contacto con el exterior por una guardia de guardiamarinas. El propio Van Tromp acudi&#243; a informar a una sesi&#243;n extraordinaria del Consejo Supremo de la Federaci&#243;n.

En el mismo momento en que se acomodaba a Valentine Michael Smith en su cama, el ministro para las Ciencias dec&#237;a, en un tono algo impertinente:

Admito, capit&#225;n, que su autoridad como comandante militar de lo que, pese a todo, era primariamente una expedici&#243;n cient&#237;fica, le confiere el derecho de ordenar que se prodiguen servicios m&#233;dicos extraordinarios para proteger a una persona que se halla temporalmente a su cargo, pero no comprendo qu&#233; razones puede tener ahora para intervenir en una cuesti&#243;n que corresponde a mi departamento. &#161;Porque Smith constituye el hallazgo de un aut&#233;ntico tesoro de informaci&#243;n cient&#237;fica!

S&#237;. Supongo que lo es, se&#241;or.

Entonces, &#191;por qu&#233;? el ministro para las Ciencias se volvi&#243; hacia el ministro para la Paz y la Seguridad. &#191;David? Evidentemente, este asunto entra ahora en mi jurisdicci&#243;n. &#191;Dar&#225; usted las instrucciones necesarias a su gente? Despu&#233;s de todo, uno no puede esperar que personas del calibre del profesor Kennedy y el doctor Okajima, por citar s&#243;lo a dos, est&#233;n dispuestos a permanecer cruzados de brazos. No lo aceptar&#225;n.

El ministro para la Paz no respondi&#243;, pero mir&#243; interrogativamente al capit&#225;n Van Tromp. El capit&#225;n neg&#243; con la cabeza.

&#191;Por qu&#233; no? insisti&#243; el ministro para las Ciencias. Ha admitido usted que su pasajero no est&#225; enfermo.

D&#233;le al capit&#225;n una oportunidad, Pierre aconsej&#243; el ministro para la Paz. &#191;Y bien, capit&#225;n?

Smith no est&#225; enfermo, se&#241;or dijo el capit&#225;n Van Tromp al ministro para la Paz, pero tampoco est&#225; bien. Nunca se vio sometido a un campo de una gravedad. Aqu&#237; pesa m&#225;s de dos veces y media lo que est&#225; acostumbrado a pesar, y sus m&#250;sculos no le responden. Tampoco est&#225; habituado a la presi&#243;n atmosf&#233;rica normal de la Tierra. No est&#225; familiarizado con nada, y es probable que la tensi&#243;n sea excesiva para &#233;l. Por las campanas del infierno, caballeros, tambi&#233;n yo me siento exhausto por el hecho de hallarme de nuevo a una g, y eso que nac&#237; en este planeta.

El ministro para las Ciencias adopt&#243; una expresi&#243;n desde&#241;osa.

Si la fatiga de la aceleraci&#243;n es todo lo que le preocupa, perm&#237;tame asegurarle, mi querido capit&#225;n que ya hemos anticipado esto. Su respiraci&#243;n y sus funciones card&#237;acas ser&#225;n monitorizadas cuidadosamente. Puedo asegurarle que no carecemos por completo de imaginaci&#243;n y previsi&#243;n. Al fin y al cabo, tambi&#233;n yo he salido ah&#237; fuera. S&#233; lo que se siente. Ese hombre, Smith, debe

El capit&#225;n Van Tromp decidi&#243; que hab&#237;a llegado el momento de iniciar su pataleta. Pod&#237;a disculparla por el cansancio que le embargaba un aut&#233;ntico cansancio, se sent&#237;a como si acabara de posarse en J&#250;piter, y era muy consciente de que ni siquiera un alto consejero pod&#237;a permitirse adoptar una actitud demasiado r&#237;gida con el comandante de la primera expedici&#243;n a Marte saldada con &#233;xito.

As&#237; que interrumpi&#243; al ministro con un bufido de disgusto.

&#161;Ja! Ese hombre, Smith &#161;Ese hombre! &#191;Acaso no se da cuenta de que no lo es?

&#191;Eh?

Smith no es un hombre.

&#191;C&#243;mo? Expl&#237;quese, capit&#225;n.

Smith no es un hombre. Es una criatura inteligente, con los genes y los antepasados de un hombre, pero no es un hombre. Es m&#225;s un marciano que un hombre. Hasta que llegamos nosotros, nunca hab&#237;a posado los ojos en un ser humano. Piensa como un marciano, siente como un marciano. Ha sido criado y educado por una raza que no tiene nada en com&#250;n con nosotros. Una raza que ni siquiera tiene sexo. Smith nunca ha puesto los ojos en una mujer ni siquiera ahora, si mis &#243;rdenes han sido cumplidas. Es un hombre por ascendencia, pero un marciano por medio ambiente. Ahora, si quieren ustedes volverle loco y estropear ese hallazgo de un tesoro de informaci&#243;n cient&#237;fica, llamen a sus profesores de cabeza cuadrada y d&#233;jenles que lo sacudan de un lado para otro. No le concedan ni la m&#225;s re mota posibilidad de recuperarse y fortalecer su cuerpo y acostumbrarse al manicomio que es este planeta. Simplemente sigan adelante y estr&#250;jenlo como una naranja. La responsabilidad no ser&#225; m&#237;a: &#161;yo ya he cumplido con mi trabajo!

El silencio que sigui&#243; fue roto en voz baja por el propio secretario general Douglas.

Y hay que reconocer que ha sido un buen trabajo, capit&#225;n. Su consejo ser&#225; sopesado, y nos aseguraremos de no hacer nada de una forma demasiado precipitada. Si ese hombre-marciano, Smith, necesita unos cuantos d&#237;as para adaptarse, estoy seguro de que la ciencia podr&#225; esperar as&#237; que t&#243;meselo con calma, Pete. El capit&#225;n Van Tromp est&#225; cansado.

Hay algo que no puede esperar intervino el ministro para la Informaci&#243;n P&#250;blica.

&#191;Eh, Jock?

Si no mostramos dentro de poco a ese Hombre de Marte en los est&#233;reos, va a encontrarse usted con un mont&#243;n de des&#243;rdenes entre las manos, se&#241;or secretario.

Hum Exagera usted, Jock. Hablaremos mucho de Marte en las noticias, por supuesto. Yo condecorando al capit&#225;n y a su valiente tripulaci&#243;n Ma&#241;ana, creo que ser&#225; el mejor momento. El capit&#225;n Van Tromp relatando sus experiencias, evidentemente despu&#233;s de una noche de descanso, capit&#225;n.

El ministro neg&#243; con la cabeza.

&#191;Eso no sirve, Jock?

El p&#250;blico esperaba que la expedici&#243;n regresara con un marciano aut&#233;ntico y vivo al que poder hincarle el diente. Puesto que no lo han hecho, necesitamos a Smith, y lo necesitamos desesperadamente.

&#191;Marcianos vivos? el secretario general Douglas se volvi&#243; para mirar a Van Tromp. Tom&#243; usted pel&#237;culas de los marcianos, &#191;verdad?

Miles de metros.

Ah&#237; tiene su respuesta, Jock. Cuando empiece a flaquear nuestra reserva de noticias en directo, pasaremos las pel&#237;culas de los marcianos. A la gente le encantar&#225;n. Y ahora, capit&#225;n, respecto a esta posibilidad de extraterritorialidad: &#191;Dice usted que los marcianos no se oponen a ello?

Bueno, no, se&#241;or Pero tampoco se manifiestan a favor.

No le sigo.

El capit&#225;n Van Tromp se mordi&#243; el labio.

Se&#241;or, no s&#233; exactamente c&#243;mo explicarlo. Conversar con un marciano es como hablar con un eco. Uno no se enzarza en ninguna discusi&#243;n, pero tampoco obtiene ning&#250;n resultado.

&#191;Dificultades sem&#225;nticas? Quiz&#225; debi&#243; venir usted acompa&#241;ado de su &#191;c&#243;mo se llama?, experto en sem&#225;ntica. &#191;O acaso est&#225; aguardando fuera?

Mahmoud, se&#241;or. No, el doctor Mahmoud no se encuentra bien. Una ligera indisposici&#243;n nerviosa, se&#241;or Van Tromp reflexion&#243; que el estar borracho como una cuba era m&#225;s o menos el equivalente moral.

&#191;Mareo espacial?

Un poco, tal vez. &#161;Aquellos malditos marmotas!

Bien, tr&#225;igale aqu&#237; en cuanto se sienta mejor. Y supongo que ese joven Smith tambi&#233;n nos servir&#225; de ayuda como int&#233;rprete.

Quiz&#225; dijo Van Tromp, dubitativo.

El joven Smith estaba ataread&#237;simo en aquellos momentos tratando tan s&#243;lo de seguir con vida. Su cuerpo, insoportablemente comprimido y debilitado por la extra&#241;a forma del espacio existente en aquel incre&#237;ble lugar, logr&#243; al fin un cierto alivio gracias a la suavidad del nido donde le hab&#237;an colocado aquellos otros individuos. Renunci&#243; al esfuerzo de resistir y aplic&#243; el tercer nivel a su respiraci&#243;n y palpitaciones card&#237;acas.

Comprendi&#243; de inmediato que estaba a punto de consumirse. Sus pulmones funcionaban casi con la misma intensidad con que lo hac&#237;an en su hogar, el coraz&#243;n aceleraba su ritmo para distribuir la afluencia, todo ello en un intento de contrarrestar los efectos opresores de aquel espacio y todo ello en una situaci&#243;n en la que se ve&#237;a asfixiado por una atm&#243;sfera venenosamente intensa y peligrosamente c&#225;lida. Tom&#243; de inmediato precauciones.

Cuando el ritmo card&#237;aco descendi&#243; a veinte latidos por minuto y la respiraci&#243;n fue casi imperceptible, lo mantuvo todo as&#237; y se observ&#243; a s&#237; mismo durante el tiempo suficiente como para asegurarse de que no se descorporizar&#237;a inadvertidamente mientras su atenci&#243;n estaba en otro lado. Cuando se sinti&#243; satisfecho de que todo funcionaba correctamente, dej&#243; alerta una peque&#241;a porci&#243;n de su segundo nivel y retir&#243; el resto de s&#237; mismo. Era necesario revisar las configuraciones de aquel c&#250;mulo de nuevos acontecimientos a fin de asimilarlos, estudiarlos y evaluarlos no fuera caso que le engulleran.

&#191;Por d&#243;nde deb&#237;a empezar? &#191;Por cuando abandon&#243; su hogar, con aquellos que eran ahora sus nuevos compa&#241;eros de nido? &#191;O por su llegada a este aplastante espacio? Se vio bruscamente asaltado por las luces y los sonidos de esa llegada, sinti&#243; de nuevo el lacerante dolor que sacud&#237;a su cerebro. No, todav&#237;a no estaba preparado para recibir esa configuraci&#243;n &#161;atr&#225;s!, &#161;atr&#225;s!, m&#225;s atr&#225;s de la primera vez que vio a esos otros que eran ahora los suyos. M&#225;s atr&#225;s incluso de la curaci&#243;n que sigui&#243; a su primera abrumadora comprensi&#243;n del hecho de que no era como sus propios hermanos de nido all&#225; en el mismo nido.

Ninguno de sus pensamientos se desarrollaba de acuerdo con los s&#237;mbolos de la Tierra. Recientemente hab&#237;a aprendido a pronunciar unas pocas y sencillas palabras en ingl&#233;s, pero le resultaban menos f&#225;ciles que los t&#233;rminos que usar&#237;a un hind&#250; para comerciar con un turco. Smith utilizaba el ingl&#233;s como quien emplea un diccionario, a trav&#233;s de una tediosa e imperfecta traducci&#243;n para cada s&#237;mbolo. Ahora sus pensamientos, puras abstracciones marcianas procedentes de medio mill&#243;n de a&#241;os de cultura alocadamente alien&#237;gena, viajaban tan alejados de cualquier experiencia humana que resultaban absolutamente intraducibies.

En la sala contigua, un interno, el doctor Tad Thaddeus, jugaba al cribbage con Tom Meechum, el enfermero especial de Smith. Thaddeus no apartaba un ojo de los diales y medidores y el otro de sus cartas; sin embargo, captaba cada latido del coraz&#243;n de su paciente. Cuando una de las parpadeantes luces descendi&#243; de noventa y dos pulsaciones por minuto a menos de veinte, ech&#243; las cartas a un lado, se puso en pie de un salto y se precipit&#243; a la habitaci&#243;n donde estaba Smith, con Meechum pis&#225;ndole los talones.

El paciente flotaba en la piel flexible de la cama hidr&#225;ulica. Parec&#237;a estar muerto. Thaddeus maldijo brevemente y restall&#243;:

&#161;Llame al doctor Nelson!

&#161;S&#237;, se&#241;or! dijo Meechum, y a&#241;adi&#243;. &#191;Y si le aplic&#225;ramos un electrochoque, doc? Parece que lo hemos perdido.

&#161;Llame al doctor Nelson!

El enfermero se alej&#243; a la carrera. El interno examin&#243; al paciente desde tan cerca como le era posible, pero sin atreverse a tocarlo. Todav&#237;a lo estaba haciendo cuando entr&#243; un m&#233;dico ya mayor, que caminaba con la cuidadosa torpeza propia de un hombre que ha permanecido largo tiempo en el espacio y a&#250;n no se ha ajustado de nuevo a la alta gravedad.

&#191;Y bien, doctor?

La respiraci&#243;n, la temperatura y el pulso del paciente descendieron de pronto har&#225; unos, esto, dos minutos, se&#241;or.

&#191;Qu&#233; ha hecho usted?

Nada, se&#241;or. Sus instrucciones

Bien Nelson examin&#243; brevemente a Smith, luego estudi&#243; los instrumentos a la cabecera de la cama, id&#233;nticos a los de la sala de observaci&#243;n. Inf&#243;rmeme si se produce alg&#250;n cambio y se dispuso a marcharse.

Thaddeus pareci&#243; desconcertado.

Pero, doctor se interrumpi&#243;.

Adelante, doctor dijo Nelson hoscamente. &#191;Cu&#225;l es su diagn&#243;stico?

Hum No quisiera entrometerme con su paciente, se&#241;or.

No importa. Le he pedido su diagn&#243;stico.

Muy bien, se&#241;or. Shock at&#237;pico, quiz&#225; dio un rodeo, pero un shock terminal.

Nelson asinti&#243;.

Razonable. Pero &#233;ste no es un caso razonable. Rel&#225;jese, hijo. He visto a este paciente en estas mismas condiciones una docena de veces durante el viaje de vuelta. Mire levant&#243; el brazo derecho del paciente y lo solt&#243;. El brazo se qued&#243; inm&#243;vil all&#225; donde lo hab&#237;a dejado.

&#191;Catalepsia? pregunt&#243; Thaddeus.

Ll&#225;melo como quiera. Pero llamar a una pierna cola no la convierte en tal. No se preocupe por eso, doctor. Nada es t&#237;pico en este caso. Usted tan s&#243;lo lim&#237;tese a evitar que le molesten y av&#237;seme si se produce alg&#250;n cambio y volvi&#243; a depositar sobre la cama el brazo de Smith.

Cuando Nelson hubo salido, Thaddeus ech&#243; otra mirada al enfermo, agit&#243; la cabeza y se reuni&#243; con Meechum en la sala de guardia. Meechum recogi&#243; sus cartas y dijo:

&#191;Seguimos?

No.

Meechum aguard&#243; unos instantes, luego a&#241;adi&#243;:

Doc, si me lo pregunta, dir&#237;a que es un caso para el ata&#250;d antes de ma&#241;ana.

Nadie se lo ha preguntado.

Lo siento.

Vaya a fumar un cigarrillo con los guardias. Quiero meditar.

Meechum se encogi&#243; de hombros y sali&#243;. Thaddeus abri&#243; un caj&#243;n del fondo, sac&#243; una botella y se sirvi&#243; una dosis calculada para ayudarle a meditar. Meechum se reuni&#243; con los guardias en el pasillo; &#233;stos se envararon por un momento, pero al ver qui&#233;n era se relajaron de nuevo. El guardiamarina m&#225;s alto dijo:

Hola, colega. &#191;A qu&#233; vino tanta conmoci&#243;n?

Nada importante. El paciente acaba de tener quintillizos, y discutimos un poco acerca de qu&#233; nombres ponerles. &#191;Qui&#233;n de vosotros, gorilas, tiene un cigarrillo? &#191;Y lumbre?

El otro guardiamarina sac&#243; un paquete de cigarrillos de su bolsillo.

&#191;C&#243;mo te las has arreglado para darles de mamar? pregunt&#243; con aire sombr&#237;o.

Como he podido. Gracias Meechum se meti&#243; el cigarrillo entre los labios y habl&#243; alrededor de &#233;l. Sinceramente, caballeros, Dios es testigo de que no s&#233; absolutamente nada acerca de ese paciente. Me gustar&#237;a saberlo.

&#191;Qu&#233; es lo que hay detr&#225;s de esa orden de Prohibida la entrada al personal femenino? &#191;Es alg&#250;n tipo de man&#237;aco sexual?

No que yo sepa. Todo lo que s&#233; es que lo trajeron de la Champion y dijeron que deb&#237;a guardar reposo absoluto.

&#161;La Champion! exclam&#243; el primer guardiamarina. &#161;Eso lo explica todo!

&#191;Explica el qu&#233;?

Es algo l&#243;gico. No ha estado con ninguna mujer, no ha visto ninguna, no ha tocado ninguna desde hace meses. Y adem&#225;s est&#225; enfermo, &#191;entiendes? Temen que, si echa mano a alguna, sea capaz de matarse parpade&#243; y dej&#243; escapar un largo suspiro. Apuesto a que a m&#237; me ocurrir&#237;a eso, bajo circunstancias similares. No es extra&#241;o que no deseen tetas a su alrededor.

Smith se hab&#237;a dado cuenta de la visita de los m&#233;dicos, pero de inmediato capt&#243; que sus intenciones eran buenas; no era necesario que la mayor parte de su organismo regresara de all&#225; donde estaba.

Por la ma&#241;ana, a la hora en que los enfermeros humanos abofeteaban a los pacientes con pa&#241;os fr&#237;os y mojados con la pretensi&#243;n de lavarles, Smith volvi&#243; de su viaje. Aceler&#243; su ritmo card&#237;aco, increment&#243; la respiraci&#243;n y tom&#243; nota de nuevo de lo que le rodeaba, examin&#225;ndolo todo con serenidad. Ech&#243; un vistazo a la habitaci&#243;n, y observ&#243; sin discriminaci&#243;n y admirativamente todos los detalles, tanto importantes como sin importancia. De hecho, ve&#237;a las cosas por primera vez, ya que hab&#237;a sido incapaz de asimilarlas cuando le llevaron all&#237; el d&#237;a antes. Aquel cuarto de apariencia com&#250;n no le resultaba en absoluto com&#250;n; no hab&#237;a nada ni remotamente parecido en todo Marte, ni se parec&#237;a a los compartimientos met&#225;licos en forma de cu&#241;a de la Champion. Pero, tras revivir los sucesos que ligaban su nido a aquel lugar, estuvo preparado para aceptarlos, evaluarlos y, hasta cierto punto, apreciarlos.

Se dio cuenta de que hab&#237;a otra criatura viva con &#233;l en la habitaci&#243;n. Una abuelita patas largas estaba efectuando un f&#250;til viaje hacia abajo desde el techo, tejiendo su hilo de seda mientras lo hac&#237;a. Smith la observ&#243; con deleite y se pregunt&#243; si no ser&#237;a una compa&#241;era de nido del hombre.

El doctor Archer Frame, el interno que hab&#237;a relevado a Thaddeus, entr&#243; en aquel instante.

Buenos d&#237;as salud&#243;. &#191;C&#243;mo se encuentra?

Smith analiz&#243; la pregunta. Reconoci&#243; en la primera frase un sonido formal, que no requer&#237;a respuesta pero que pod&#237;a ser repetida o no. La segunda frase estaba archivada en su mente con varias traducciones posibles. Si la usaba el doctor Nelson, significaba una cosa; si la empleaba el capit&#225;n Van Tromp, era otro sonido formal que no requer&#237;a respuesta.

Experiment&#243; ese desaliento que tan a menudo le dominaba cuando intentaba comunicarse con aquellas criaturas una sensaci&#243;n aterradora, desconocida para &#233;l antes de conocer a los hombres. Pero oblig&#243; a su cuerpo a permanecer tranquilo y aventur&#243; una respuesta.

Me encuentro bien.

&#161;Bien! hizo eco la criatura. El doctor Nelson estar&#225; aqu&#237; dentro de un minuto. &#191;Se siente con &#225;nimos para desayunar?

Todos los seis s&#237;mbolos de la pregunta figuraban en el vocabulario de Smith, pero tuvo problemas en creer que hab&#237;a o&#237;do bien. Sab&#237;a lo que era la comida; sin embargo, ignoraba el significado de sentirse con &#225;nimos para comer. Ni hab&#237;a recibido aviso alguno en el sentido de que pudiera ser seleccionado para tal honor. No sab&#237;a que la provisi&#243;n de comida fuera tal que resultara necesario reducir el grupo corporativo. Se sinti&#243; lleno de un leve pesar, puesto que a&#250;n le quedaba tanto por asimilar de los nuevos acontecimientos, aunque no sent&#237;a reluctancia hacia ellos.

Pero la entrada del doctor Nelson le ahorr&#243; el esfuerzo de traducir una respuesta. El m&#233;dico de la nave hab&#237;a descansado poco y dormido menos; no perdi&#243; tiempo en charlas, sino que inspeccion&#243; a Smith y revis&#243; el conjunto de diales en silencio.

Despu&#233;s se volvi&#243; hacia &#233;l.

&#191;Ha evacuado? pregunt&#243;.

Smith entendi&#243; la pregunta; Nelson siempre la formulaba.

No, todav&#237;a no.

Nos ocuparemos de eso. Pero primero coma. Enfermero, traiga esa bandeja.

Nelson le dio dos o tres cucharadas, luego le pidi&#243; que cogiera la cuchara e intentase comer solo. Era una actividad cansadora, pero le proporcion&#243; una sensaci&#243;n de alegre triunfo, puesto que era el primer acto que realizaba sin ayuda desde que hab&#237;a llegado a aquel espacio extra&#241;amente distorsionado. Acab&#243; el plato y se acord&#243; de preguntar &#191;Qui&#233;n es esto?, a fin de poder alabar a su benefactor.

Qu&#233; es esto, querr&#225; decir respondi&#243; Nelson. Es una gelatina sint&#233;tica alimenticia y ahora sabe usted tanto como antes. &#191;Ha terminado? Muy bien, baje de la cama.

&#191;Perd&#243;n? era un s&#237;mbolo de atenci&#243;n que hab&#237;a aprendido, que resultaba muy &#250;til cuando fallaba la comunicaci&#243;n.

He dicho que salga de ah&#237;. Si&#233;ntese. P&#243;ngase en pie. Pasee un poco. Puede hacerlo. De acuerdo, est&#225; tan d&#233;bil como un gatito, pero nunca tonificar&#225; sus m&#250;sculos si sigue flotando en esa cama.

Nelson abri&#243; una v&#225;lvula en la cabecera de la cama; el agua empez&#243; a vaciarse. Smith reprimi&#243; una sensaci&#243;n de inseguridad, puesto que sab&#237;a que Nelson le apreciaba. No tard&#243; en hallarse tendido en el piso del lecho, con la cubierta herm&#233;tica arrugada a su alrededor. Nelson a&#241;adi&#243;:

Doctor Frame, sost&#233;ngale por el otro codo. Lo ayudaremos a levantarse.

Con Nelson anim&#225;ndole y la ayuda de los dos m&#233;dicos, Smith se puso en pie y franque&#243; el borde de la cama.

Mant&#233;ngase firme. Ahora intente sostenerse usted solo dirigi&#243; Nelson. No tenga miedo. Le sujetaremos si es necesario.

Realiz&#243; el esfuerzo y se qued&#243; de pie, solo un joven esbefto con m&#250;sculos subdesarrollados y t&#243;rax superdesarrollado. Le hab&#237;an cortado el pelo en la Champion, donde tambi&#233;n le hab&#237;an afeitado la barba e inhibido su crecimiento. Su rasgo m&#225;s notable era un semblante blando, inexpresivo y casi infantil con un par de ojos que hubieran sido mucho m&#225;s adecuados en un muchacho de diecinueve a&#241;os.

Permaneci&#243; de pie por un momento, sin que nadie le sostuviera, temblando ligeramente; luego trat&#243; de andar. Consigui&#243; dar tres pasos arrastrando los pies, y esboz&#243; una sonrisa luminosa e infantil.

&#161;Buen chico! aplaudi&#243; Nelson.

Intent&#243; dar otro paso, empez&#243; a temblar violentamente y, de pronto, se derrumb&#243;. A duras penas consiguieron frenar su ca&#237;da.

&#161;Maldita sea! buf&#243; Nelson. Ya ha vuelto a ocurrirle. Vamos, ay&#250;denme a alzarlo a la cama. No ll&#233;nenla primero.

Frame cort&#243; el chorro de entrada cuando la piel de la cubierta flotaba a quince cent&#237;metros del tope. Lo trasladaron a ella, torpemente porque se hab&#237;a quedado paralizado en posici&#243;n fetal.

Coloquen una almohada cervical debajo del cuello indic&#243; Nelson, y av&#237;senme cuando salga de esto. No mejor d&#233;jenme dormir. Lo necesito. A menos que ocurra algo que les preocupe. Esta tarde le haremos andar de nuevo y ma&#241;ana iniciaremos los ejercicios sistem&#225;ticos. En tres meses lo tendremos columpi&#225;ndose entre los &#225;rboles como un mono. A su organismo no le ocurre nada malo.

S&#237;, doctor respondi&#243; Frame dubitativamente.

Ah, otra cosa: cuando salga de esto, ens&#233;&#241;ele a utilizar el cuarto de ba&#241;o. Pida al enfermero que le ayude; no deseo que se caiga.

S&#237;, se&#241;or. Esto, &#191;alg&#250;n m&#233;todo en particular? Me refiero a c&#243;mo

&#191;Eh? &#161;Mu&#233;streselo, por supuesto! H&#225;gale una demostraci&#243;n. Probablemente no entender&#225; gran cosa de lo que usted le diga, pero capta como un l&#225;tigo las cosas que ve. Se estar&#225; ba&#241;ando sin ayuda antes de que termine la semana.

Smith almorz&#243; sin ayuda. Al cabo de un rato un enfermero entr&#243; a llevarse la bandeja. El hombre mir&#243; a su alrededor, luego se acerc&#243; a la cama y se inclin&#243; sobre &#233;l.

Escuche dijo en voz baja. Tengo una buena proposici&#243;n para usted.

&#191;Perd&#243;n?

Un trato, un negocio, una forma para que usted haga un mont&#243;n de dinero de una forma r&#225;pida y f&#225;cil.

&#191;Dinero? &#191;Qu&#233; es dinero?

Dejemos a un lado la filosof&#237;a; todo el mundo necesita dinero. Ahora escuche. Tendr&#233; que hablar deprisa porque no puedo permanecer aqu&#237; mucho tiempo me ha costado horrores arreglar las cosas para conseguir llegar a esta habitaci&#243;n. Represento a la Peerless Features. Le pagaremos sesenta mil por la exclusiva de su historia y no le causaremos ninguna molestia Tenemos los mejores negros[1 - Escritores ocultos. (N. del Rev.)] de todo el negocio editorial. Usted no tendr&#225; que hacer m&#225;s que hablar y responder a las preguntas, y ellos se encargar&#225;n de escribir el libro sac&#243; un documento. Lo &#250;nico que tiene que hacer es leer esto y firmar aqu&#237;. Llevo conmigo el dinero del pago.

Smith acept&#243; el papel y lo mir&#243; pensativo, sujet&#225;ndolo del rev&#233;s. El hombre le mir&#243; de reojo y ahog&#243; una exclamaci&#243;n.

&#161;Buen Dios! &#191;No lee ingl&#233;s?

Smith comprendi&#243; aquello lo suficiente como para poder responder.

No.

Bueno Mire, se lo leer&#233; yo, y luego usted s&#243;lo tiene que apoyar el dedo pulgar en este peque&#241;o recuadro y yo firmar&#233; como testigo. Yo, el abajo firmante, Valentine Michael Smith, conocido tambi&#233;n a veces como el Hombre de Marte, concedo y transfiero a la sociedad Peerless Features, Limited los derechos exclusivos de mi historia ver&#237;dica, que se titular&#225; Yo fui prisionero en Marte, a cambio de

&#161;Enfermero!

El doctor Frame estaba de pie en el umbral; el papel desapareci&#243; entre las ropas del hombre.

Ya voy, se&#241;or. S&#243;lo estaba recogiendo esta bandeja.

&#191;Qu&#233; le&#237;a?

Nada.

Le vi. No importa, salga de aqu&#237; r&#225;pido. Este paciente no puede ser molestado bajo ning&#250;n concepto.

El hombre obedeci&#243;; el doctor Frame cerr&#243; la puerta tras de s&#237;.

Smith permaneci&#243; tendido, inm&#243;vil, durante la siguiente media hora; pero, por m&#225;s que se esforz&#243;, no pudo asimilar nada de aquello.



4

Gillian Boardman estaba considerada una enfermera profesionalmente competente; era juzgada competente en muchos y muy amplios campos por los internos solteros, y era juzgada con dureza por algunas otras mujeres. Esto no la preocupaba en absoluto, pues su pasatiempo eran los hombres. Cuando le llegaron los rumores de que hab&#237;a un paciente en la suite especial K-12 que no hab&#237;a visto una mujer en su vida, se neg&#243; a creerlo. Cuando una detallada explicaci&#243;n la convenci&#243;, decidi&#243; remediarlo. Aquel d&#237;a consigui&#243; hacer el turno de guardia como supervisora de planta en el ala donde se alojaba Smith. Tan pronto como le result&#243; posible, fue a echar un vistazo al extra&#241;o paciente.

Conoc&#237;a la regla de Prohibidas las visitas femeninas, y aunque ella no se consideraba visitante, pas&#243; de largo junto a los guardiamarinas sin tratar de hacer uso de la puerta que custodiaban: hab&#237;a descubierto que los soldados ten&#237;an la enojosa costumbre de interpretar las &#243;rdenes al pie de la letra. As&#237; que entr&#243; en la habitaci&#243;n de guardia contigua. El doctor Thaddeus estaba all&#237; de guardia, solo.

El doctor alz&#243; la cabeza.

&#161;Vaya, pero si tenemos a Hoyuelos! Hey, coraz&#243;n, &#191;qu&#233; te trae por aqu&#237;?

Ella se sent&#243; en la esquina del escritorio y tendi&#243; la mano hacia el paquete de cigarrillos.

Se&#241;orita Hoyuelos para ti, compa&#241;ero; estoy de guardia. Esta visita forma parte de mi ronda. &#191;Qu&#233; me dices de tu paciente?

No te calientes la cabeza con &#233;l, chile dulce; no est&#225; bajo tu responsabilidad. Mira tu libro de &#243;rdenes.

Ya lo he le&#237;do. Quiero echarle una ojeada.

En una sola palabra: no.

Oh, Tad, no te ci&#241;as tan estrictamente a las reglas conmigo. Te conozco.

&#201;l se mir&#243; pensativo las u&#241;as.

&#191;Has trabajado alguna vez para el doctor Nelson?

No. &#191;Por qu&#233;?

Si yo te dejase poner un pie al otro lado de esa puerta, me ver&#237;a en la Ant&#225;rtida ma&#241;ana por la ma&#241;ana a primera hora, recet&#225;ndoles curas para los saba&#241;ones a los ping&#252;inos. As&#237; que quita el culo de aqu&#237; y ve a molestar a tus propios pacientes. Ni siquiera me gustar&#237;a que el doctor Nelson te sorprendiese en este cuarto de guardia.

Ella se puso en pie.

&#191;Hay muchas posibilidades de que el doctor Nelson aparezca de forma inesperada?

No es probable, a menos que yo le avise. Todav&#237;a est&#225; durmiendo para recuperarse del cansancio de la baja gravedad.

Entonces, &#191;a qu&#233; viene toda esta rigidez?

Eso es todo, enfermera.

&#161;Muy bien, doctor! y a&#241;adi&#243;. Asqueroso.

&#161;Jill!

Y presuntuoso, adem&#225;s.

El hombre suspir&#243;.

&#191;Sigue en pie lo del s&#225;bado por la noche?

Ella se encogi&#243; de hombros.

Supongo que s&#237;. En estos d&#237;as, una chica no puede ser demasiado exigente.

Volvi&#243; a su puesto, comprob&#243; que sus servicios no eran requeridos de inmediato y tom&#243; una llave maestra. Hab&#237;a perdido el primer round pero no hab&#237;a sido vencida, puesto que record&#243; que la suite K-12 ten&#237;a una puerta interior que la comunicaba con la habitaci&#243;n adyacente, una habitaci&#243;n que era utilizada a veces como sala de espera cuando la suite era ocupada por alguna Persona Muy Importante. La habitaci&#243;n no estaba ocupada en aquellos momentos, ni como parte de la suite ni separadamente. Se meti&#243; en ella. Los guardias en la puerta de m&#225;s all&#225; no le prestaron la menor atenci&#243;n, ajenos al hecho de que hab&#237;an sido burlados.

Titube&#243; ante la puerta que conectaba las dos habitaciones, al tiempo que experimentaba la misma excitaci&#243;n que hab&#237;a sentido de estudiante cuando se escapaba subrepticiamente del alojamiento de enfermeras. Pero, se dijo, el doctor Nelson estaba dormido y Tad no la denunciar&#237;a si la atrapaba. No le culpar&#237;a si le ped&#237;a lo que imaginaba a cambio pero no la denunciar&#237;a. Abri&#243; la puerta y mir&#243; dentro.

El paciente estaba en la cama, y le devolvi&#243; la mirada cuando se abri&#243; la puerta. Su primera impresi&#243;n fue de que hab&#237;a all&#237; un paciente que hab&#237;a ido mucho m&#225;s all&#225; de todos los cuidados que pudieran administr&#225;rsele. Su falta de expresi&#243;n parec&#237;a se&#241;alar la apat&#237;a absoluta del caso desesperado. Entonces observ&#243; que sus ojos brillaban con inter&#233;s; se pregunt&#243; si su rostro estar&#237;a paralizado. No, decidi&#243;; faltaban los t&#237;picos descolgamientos.

Adopt&#243; su actitud m&#225;s profesional.

Bien, &#191;c&#243;mo nos encontramos hoy? &#191;Se siente mejor?

Smith tradujo y examin&#243; las preguntas. La inclusi&#243;n del plural en la primera le confundi&#243;, pero decidi&#243; que muy bien pod&#237;a simbolizar un deseo de aprecio y de acercamiento. La segunda parte estaba en consonancia con la forma de expresarse de Nelson.

S&#237; respondi&#243;.

&#161;Estupendo! aparte su curiosa falta de expresi&#243;n, no vio nada extra&#241;o en &#233;l y, si las mujeres le eran desconocidas, ciertamente se las arreglaba muy bien para disimularlo. &#191;Puedo hacer algo por usted? mir&#243; a su alrededor, observ&#243; que no hab&#237;a vaso en la mesilla de noche. &#191;Quiere un poco de agua?

Smith se hab&#237;a dado cuenta enseguida de que aquella criatura era distinta de las dem&#225;s que hab&#237;an acudido a verle. Con la misma rapidez compar&#243; lo que estaba viendo con las fotograf&#237;as que Nelson le hab&#237;a mostrado en el viaje desde su hogar hasta aqu&#237; fotograf&#237;as que trataban de explicar una particularmente dif&#237;cil y desconcertante configuraci&#243;n de aquel grupo de personas. Entonces comprendi&#243; que lo que ten&#237;a delante era una mujer.

Se sinti&#243; a la vez extra&#241;amente emocionado y decepcionado. Reprimi&#243; ambas sensaciones a fin de poder asimilar, con tal &#233;xito que el doctor Thaddeus no observ&#243; cambio alguno en las lecturas de los diales de la habitaci&#243;n contigua.

Pero, cuando tradujo la &#250;ltima pregunta, sinti&#243; una oleada tan aguda de emoci&#243;n que casi estuvo a punto de dejar que los latidos de su coraz&#243;n se acelerasen. Se reprimi&#243; a tiempo y se reprendi&#243; por aquel acceso de indisciplina. Luego revis&#243; su traducci&#243;n.

No, no se hab&#237;a equivocado. Aquella criatura mujer le hab&#237;a ofrecido el ritual del agua. Deseaba acercarse m&#225;s.

Con gran esfuerzo, luchando por encontrar los significados adecuados en su lamentablemente pobre lista de palabras humanas, intent&#243; responder con la debida ceremonia.

Le agradezco el agua. Que siempre pueda beber profundamente.

La enfermera Boardman pareci&#243; sorprendida.

&#161;Hey, qu&#233; considerado! busc&#243; un vaso, lo llen&#243; y se lo tendi&#243;.

Beba usted dijo &#233;l.

&#191;Creer&#225; que trato de envenenarle?, se pregunt&#243; ella Pero en la petici&#243;n hab&#237;a cierta cualidad autoritaria. Dio un sorbo, tras lo cual &#233;l tom&#243; el vaso de su mano e hizo lo mismo, para despu&#233;s dar la impresi&#243;n de que se contentaba con hundirse de nuevo en la cama, como si hubiese realizado algo importante.

Jill se dijo a s&#237; misma que, como aventura, aquello era m&#225;s bien un fracaso. Murmur&#243;:

Bueno, si no necesita nada m&#225;s, debo volver a mi trabajo.

Se dirigi&#243; hacia la puerta. &#201;l exclam&#243;:

&#161;No!

Ella se detuvo.

&#191;Eh? &#191;Qu&#233; desea?

No se vaya.

Bueno tendr&#233; que hacerlo enseguida pero volvi&#243; al lado de la cama. &#191;Desea algo?

&#201;l la mir&#243; de arriba abajo.

&#191;Es usted una mujer?

La pregunta sorprendi&#243; a Jill Boardman. Desde hac&#237;a a&#241;os su sexo no hab&#237;a sido puesto en duda ni siquiera por el m&#225;s casual de los observadores. Su primer impulso fue responder con una impertinencia.

Pero el semblante grave de Smith y sus ojos extra&#241;amente turbadores la contuvieron. Empez&#243; a darse cuenta emocionalmente de que aquel hecho imposible respecto al enfermo era cierto: ignoraba qu&#233; era una mujer. Respondi&#243; con cautela:

S&#237;, soy una mujer.

Smith sigui&#243; mir&#225;ndola sin ninguna expresi&#243;n. Jill empez&#243; a sentirse azarada. Ser observada apreciativamente por los hombres era algo que siempre esperaba y con lo que a veces disfrutaba, pero esto resultaba m&#225;s bien como ser examinada a trav&#233;s de un microscopio. Se agit&#243;, inquieta.

&#191;Y bien? Parezco una mujer, &#191;no?

No lo s&#233; respondi&#243; Smith con voz lenta. &#191;Qu&#233; aspecto tiene una mujer? &#191;Qu&#233; es lo que la hace a usted mujer?

&#161;Oh, por el amor de Dios! Jill se dio cuenta de forma confusa que aquella conversaci&#243;n se le escapaba de las manos, y esto no le hab&#237;a ocurrido con ning&#250;n hombre desde que cumpliera los doce a&#241;os. &#161;No esperar&#225; que me desnude y se lo ense&#241;e!

Smith se tom&#243; alg&#250;n tiempo para examinar aquellos s&#237;mbolos verbales e intentar traducirlos. No pod&#237;a asimilar en absoluto el primer grupo. Pod&#237;a ser de uno de esos grupos de sonidos formales que esa gente utilizaba tan a menudo pero hab&#237;a sido pronunciado con sorprendente fuerza, como si fuese una &#250;ltima comunicaci&#243;n antes de un retraimiento. Quiz&#225; hab&#237;a equivocado tan por completo la conducta correcta con la que tratar con una criatura mujer que la criatura estaba dispuesta a descorporizarse de inmediato.

Sab&#237;a vagamente que no deseaba que la enfermera muriese en aquel momento, ni siquiera aunque fuese su derecho y, posiblemente, su obligaci&#243;n. El brusco cambio de la relaci&#243;n del ritual del agua a una situaci&#243;n en la que el reci&#233;n conseguido hermano de agua pod&#237;a considerarse retra&#237;do o descorporizado estuvo a punto de sumirle en el p&#225;nico, pero consigui&#243; suprimir conscientemente esa alteraci&#243;n. Sin embargo, decidi&#243; que, si ella ten&#237;a que morir ahora, &#233;l deber&#237;a seguirla de inmediato No le era posible asimilarlo de otro modo, no despu&#233;s de la cesi&#243;n del agua.

La segunda mitad de la comunicaci&#243;n conten&#237;a s&#243;lo s&#237;mbolos que ya hab&#237;a encontrado antes. Asimil&#243; de forma imperfecta la intenci&#243;n, pero parec&#237;a haber all&#237; una manera impl&#237;cita de evitar la crisis accediendo al deseo sugerido. Tal vez, si la mujer se desnudaba, ninguno de los dos necesitara descorporizarse. Sonri&#243; feliz.

Por favor.

Jill abri&#243; la boca, la cerr&#243; al instante. Volvi&#243; a abrirla.

&#191;Eh? &#161;Bueno, que me aspen!

Smith pudo asimilar la violencia emocional y supo que, de alg&#250;n modo, hab&#237;a ofrecido la respuesta equivocada. Empez&#243; a preparar su mente para la descorporizaci&#243;n, saboreando y acariciando todo lo que hab&#237;a sido y visto, con especial atenci&#243;n a aquella criatura mujer. Entonces se dio cuenta de que la mujer se inclinaba sobre &#233;l, y supo de alg&#250;n modo que no iba a morir. La criatura le mir&#243; directamente al rostro.

Corr&#237;jame si me equivoco dijo, pero, &#191;me est&#225; pidiendo que me desnude?

Las inversiones y abstracciones requer&#237;an una cuidadosa traducci&#243;n, pero Smith consigui&#243; realizarla.

S&#237; respondi&#243;, y confi&#243; en que aquello no produjera una nueva crisis.

Eso es lo que cre&#237; que hab&#237;a dicho. Hermano, usted no est&#225; enfermo.

Smith consider&#243; primero la palabra hermano: la mujer le recordaba que se hab&#237;an unido en el ritual del agua. Pidi&#243; la ayuda de sus compa&#241;eros de nido para medir lo que deseaba su nueva hermana.

No estoy enfermo admiti&#243;.

Pero que me aspen si comprendo qu&#233; es lo que no funciona en usted. No pienso ponerme en pelota. Y tengo que marcharme ya se enderez&#243; y se dirigi&#243; hacia la puerta lateral; luego se detuvo y mir&#243; hacia atr&#225;s con una sonrisa ir&#243;nica. Puede ped&#237;rmelo en otra ocasi&#243;n; ser&#225; realmente agradable, bajo otras circunstancias. Siento curiosidad por ver lo que es usted capaz de hacer.

La mujer se fue. Smith se relaj&#243; en la cama de agua y dej&#243; que la estancia se difuminara a su alrededor. Experiment&#243; una sensaci&#243;n de sereno triunfo por haberse confortado de tal modo que no fue necesario que ninguno de los dos muriera Pero todav&#237;a quedaba mucho por asimilar. Las &#250;ltimas palabras de la mujer hab&#237;an contenido muchos s&#237;mbolos nuevos para &#233;l, y aquellos que no lo eran hab&#237;an sido expresados de tal forma que no resultaban f&#225;cilmente comprensibles. Pero se sent&#237;a feliz de que su aroma emocional hubiera sido el adecuado para la comunicaci&#243;n entre dos hermanos de agua aunque te&#241;ido por algo a la vez turbador y terriblemente agradable. Pens&#243; en su nuevo hermano, la criatura mujer, y eso hizo que un extra&#241;o hormigueo recorriera todo su cuerpo. Esa sensaci&#243;n le record&#243; lo que hab&#237;a experimentado la primera vez que le fue permitido presenciar una descorporizaci&#243;n, y se sinti&#243; feliz sin saber por qu&#233;.

Dese&#243; que su hermano, el doctor Mahmoud, estuviese all&#237;. Ten&#237;a tanto que asimilar, y tan poco de donde hacerlo.


Jill Boardman se pas&#243; el resto de su turno de guardia medio adormilada. Consigui&#243; no cometer errores en la administraci&#243;n de las medicaciones y respondi&#243; por reflejo a las insinuaciones verbales de costumbre que le formularon. Pero el rostro del Hombre de Marte permaneci&#243; fijo en su mente, y no dej&#243; de darle vueltas en la cabeza a las cosas extra&#241;as que hab&#237;a dicho. No, no extra&#241;as, se corrigi&#243;; hab&#237;a hecho sus pr&#225;cticas en las salas de psiquiatr&#237;a, y estaba segura de que las observaciones del hombre no hab&#237;an sido psicop&#225;ticas. Decidi&#243; que inocentes era el t&#233;rmino adecuado. Luego decidi&#243; que la palabra tampoco era correcta. Su expresi&#243;n era inocente, pero sus ojos no. &#191;Qu&#233; clase de criatura pod&#237;a tener un rostro as&#237;?

En una ocasi&#243;n hab&#237;a trabajado en un hospital cat&#243;lico; de pronto vio el rostro del Hombre de Marte rodeado por la cofia de una hermana enfermera, una monja. La idea la inquiet&#243;, porque no hab&#237;a nada femenino en el semblante de Smith.

Se estaba poniendo su ropa de calle cuando otra enfermera asom&#243; la cabeza por la puerta de los vestuarios.

Tel&#233;fono, Jill. Para ti.

Jill acept&#243; la llamada, sonido sin visi&#243;n, mientras segu&#237;a visti&#233;ndose.

&#191;Florence Nightingale? inquiri&#243; una voz de bar&#237;tono.

Al habla. &#191;Eres t&#250;, Ben?

El fiel palad&#237;n de la libertad de prensa en persona. &#191;Tienes mucho trabajo, peque&#241;a?

&#191;Qu&#233; es lo que ronda por tu mente?

Ronda por mi mente la idea de salir contigo, invitarte a un bistec saignant, seducirte a base de licor y formularte una pregunta.

La respuesta sigue siendo no.

No esa pregunta. Otra.

Oh, &#191;as&#237; que sabes otra? Si es as&#237;, d&#237;mela.

Luego. Primero quiero ablandarte un poco.

&#191;Un bistec aut&#233;ntico? &#191;No sint&#233;tico?

Garantizado. Cuando le claves el tenedor, volver&#225; hacia ti unos ojos implorantes.

Debes de estar trabajando con cuenta de gastos, &#191;eh, Ben?

Eso es irrelevante e innoble. &#191;Qu&#233; respondes?

Me has convencido.

En la azotea del centro m&#233;dico. Tienes diez minutos.

Volvi&#243; a guardar el traje de calle que se hab&#237;a puesto en su armario y lo cambi&#243; por otro m&#225;s elegante que guardaba all&#237; para casos de emergencia. Era serio, apenas trasl&#250;cido, con polisones y pectorales tan tenues que se limitaban a recrear el efecto que hubiera producido si no llevara nada. El vestido le hab&#237;a costado la paga de un mes y no lo parec&#237;a, puesto que su sutil poder se hallaba oculto, como el alcohol que te tumba en una bebida. Jill contempl&#243; con satisfacci&#243;n su imagen en el espejo y tom&#243; el tubo impulsor para subir a la azotea.

All&#225; se envolvi&#243; en la capa para protegerse del viento, y estaba buscando con la mirada a Ben Caxton cuando el ordenanza de la terraza toc&#243; su brazo.

Hay un taxi esper&#225;ndola, se&#241;orita Boardman Ese Talbot de lujo.

Gracias, Jack.

Vio el taxi, preparado ya para despegar y con la portezuela abierta. Se meti&#243; en &#233;l, y se dispon&#237;a a dirigir a Ben un cumplido ir&#243;nico cuando se dio cuenta de que &#233;l no hab&#237;a subido. El taxi estaba en piloto autom&#225;tico; la portezuela se cerr&#243; y el aparato despeg&#243;, traz&#243; el reglamentario c&#237;rculo de salida y se desliz&#243; hacia la otra orilla del Potomac. Jill se ech&#243; hacia atr&#225;s en su asiento y esper&#243;.

El taxi se pos&#243; en una zona de aterrizaje p&#250;blica pr&#243;xima a Alexandria, y all&#237; subi&#243; Ben Caxton; volvi&#243; a despegar de inmediato. Jill le mir&#243; hoscamente.

&#161;Vaya! Te vuelves importante, &#191;eh? &#191;Desde cu&#225;ndo tu tiempo es tan valioso que delegas en un robot la misi&#243;n de ir a recoger a tus mujeres?

Ben se inclin&#243; hacia ella, le dio unas palmaditas en la rodilla y dijo con voz gentil:

Tengo mis razones, peque&#241;a, tengo mis razones. No puedo permitirme que me vean recogerte

&#161;Vaya!

 y t&#250; no puedes permitirte el lujo de que te vean mientras te recojo. As&#237; que tranquil&#237;zate. Te pido disculpas. Me humillo en el polvo. Beso tus delicados piececitos. Pero era necesario.

Hum &#191;Qui&#233;n de nosotros tiene la lepra?

Los dos, aunque de un modo distinto, Jill. Yo soy periodista.

Empezaba a creer que eras otra cosa.

Y t&#250; una enfermera del hospital donde retienen al Hombre de Marte abri&#243; las manos en un gesto expresivo y se encogi&#243; de hombros.

Sigue hablando. &#191;Eso me incapacita para que me presentes a tu madre?

&#191;Necesitas un mapa, Jill? Hay m&#225;s de mil periodistas rondando la zona, sin contar los agentes de prensa, locutores de radio, presentadores de televisi&#243;n, t&#233;cnicos y expertos en grabaciones magnetof&#243;nicas, y esa estampida se inici&#243; apenas la Champion tom&#243; tierra. Cada uno de ellos ha estado intentando entrevistar al Hombre de Marte, incluido yo. Por todo lo que s&#233;, hasta ahora nadie lo ha conseguido. &#191;Crees que hubiera sido inteligente por nuestra parte que nos viesen abandonar juntos el hospital?

Hum, quiz&#225; no. Pero no comprendo qu&#233; tiene eso que ver. Yo no soy el Hombre de Marte.

&#201;l la mir&#243; fijamente.

No, realmente no lo eres. Pero quiz&#225; puedas ayudarme a verle Por eso precisamente no quer&#237;a que me vieran acudiendo a recogerte.

&#191;Eh? Ben, me parece que has estado demasiado tiempo al sol sin sombrero. Tienen todo un pelot&#243;n de guardiamarinas a su alrededor.

Pens&#243; en el hecho de que a ella no le hab&#237;a costado mucho eludir esa guardia, pero decidi&#243; no mencionarlo.

De modo que as&#237; est&#225;n las cosas. Charlemos un poco de ello.

No veo de qu&#233; hay que hablar.

Luego lo ver&#225;s. No tengo intenci&#243;n de volver a tocar el tema hasta que te haya ablandado un poco con prote&#237;nas animales y etanol. Vayamos a cenar.

Ahora pareces m&#225;s razonable. &#191;Resistir&#225; tu cuenta de gastos el que vayamos al Nuevo Mayflower? Porque supongo que trabajas con cuenta de gastos, &#191;verdad?

Caxton frunci&#243; el entrecejo.

Jill, si comemos en un restaurante, no puedo arriesgarme a uno que est&#233; m&#225;s ac&#225; de Louisville. Y este trasto tardar&#225; m&#225;s de dos horas en llevarnos hasta all&#225;. &#191;Qu&#233; opinas de una buena cena en mi apartamento?

dijo la ara&#241;a a la mosca. Ben, recuerdo la &#250;ltima vez. Estoy demasiado cansada para resistirme.

Nadie te pide que lo hagas. Se trata estrictamente de negocios. Te lo juro, que una espada atraviese mi coraz&#243;n y me mate aqu&#237; mismo.

No creo que esto me guste mucho m&#225;s. Si estoy a salvo a solas contigo, debo estar desvariando. En fin, est&#225; bien, caballero de la espada.

Caxton se inclin&#243; hacia delante y puls&#243; unos botones; el taxi, que hab&#237;a estado trazando c&#237;rculos bajo la instrucci&#243;n de esperar, despert&#243;, mir&#243; a su alrededor, y se orient&#243; hacia el apart hotel donde viv&#237;a Ben. &#201;ste marc&#243; un n&#250;mero telef&#243;nico y pregunt&#243; a Jill:

&#191;Cu&#225;nto tiempo necesitas para emborracharte, pie de az&#250;car? Le dir&#233; a la cocina cu&#225;ndo debe tener los bistecs a punto.

Jill medit&#243; unos instantes.

Ben, tu ratonera tiene cocina particular.

En cierto modo. Puedo asar un bistec, si es eso lo que quieres decir.

Yo asar&#233; el bistec. P&#225;same el tel&#233;fono dio una serie de &#243;rdenes, tras detenerse un momento para asegurarse de si a Ben le gustaban las endibias.

El taxi les dej&#243; en la azotea, y bajaron hasta el piso de Caxton. Era un poco anticuado y falto de estilo; su &#250;nico lujo era un c&#233;sped natural en la sala de estar. Jill se detuvo en el vest&#237;bulo, se quit&#243; los zapatos, luego entr&#243; descalza en la sala de estar y frot&#243; los dedos contra las frescas hojitas verdes. Dej&#243; escapar un suspiro.

Oh, qu&#233; bien le sienta esto a mis pies. Me duelen desde que ingres&#233; en la escuela de enfermeras.

Si&#233;ntate.

No, quiero que mis pies recuerden esto ma&#241;ana, cuando entre de turno de nuevo.

Como quieras Caxton fue a la despensa y mezcl&#243; unas bebidas.

Jill fue tras &#233;l y empez&#243; a sentirse hogare&#241;a. Los bistecs aguardaban en el montacargas; junto a ellos hab&#237;a unas raciones de patatas precocinadas listas para ser metidas en el microondas. Prepar&#243; la ensalada, la meti&#243; en el refrigerador y ajust&#243; los mandos del horno de forma que asase los filetes y calentara al mismo tiempo las patatas, pero no puso el ciclo en marcha.

Ben, &#191;tiene control remoto este horno?

Por supuesto.

Bueno, pues no puedo encontrarlo.

Caxton estudi&#243; los mandos y luego accion&#243; un interruptor no identificado.

Jill, &#191;c&#243;mo te las arreglar&#237;as si tuvieses que guisar en una fogata?

Apuesto a que lo har&#237;a bien. Fui muchacha exploradora, y de las buenas. &#191;Qu&#233; me dices de ti, chico listo?

&#201;l la ignor&#243;, tom&#243; una bandeja y regres&#243; a la sala de estar; ella le sigui&#243; y se sent&#243; a sus pies, tras abrirse la falda para no mancharla con la hierba. Se dedicaron seriamente a los martinis. Frente a la silla de &#233;l hab&#237;a un tanque estereovisor camuflado como un acuario; lo conect&#243; desde la silla. Par&#225;sitos y zumbidos dieron paso al rostro del conocido locutor August Greaves.

puede afirmarse sin lugar a dudas dijo la imagen est&#233;reo que el Hombre de Marte est&#225; siendo sometido a un tratamiento constante de drogas hipn&#243;ticas para impedir que descubra estos hechos. A la Administraci&#243;n le resultar&#237;a extremadamente embarazoso si

Caxton desconect&#243; el aparato.

El viejo Gus dijo con un tono relajado sabe tanto del asunto como yo frunci&#243; el ce&#241;o. Aunque es posible que tenga raz&#243;n en eso de que el Gobierno lo mantiene drogado.

No, no lo hace dijo Jill de pronto.

&#191;Eh? &#191;Y c&#243;mo es eso, peque&#241;a?

El Hombre de Marte no es mantenido bajo hipn&#243;ticos al comprender que hab&#237;a dicho m&#225;s de lo que pretend&#237;a, a&#241;adi&#243; cautelosamente. Est&#225; bajo vigilancia constante de un m&#233;dico y un enfermero, pero no hay ninguna orden de mantenerlo bajo sedaci&#243;n.

&#191;Est&#225;s segura? No ser&#225;s una de sus enfermeras &#191;o s&#237;?

No. Todos los enfermeros son hombres. Hum de hecho, hay una orden estricta de mantener a las mujeres completamente lejos de &#233;l, y un par de fornidos guardiamarinas se ocupan de que la orden se cumpla a rajatabla.

Caxton asinti&#243;.

Algo de eso hab&#237;a o&#237;do. El hecho es que t&#250; no sabes si le drogan o no, &#191;verdad?

Jill mir&#243; su vaso vac&#237;o. Le irritaba que dudaran de su palabra, pero se dio cuenta de que ten&#237;a que respaldar de alguna forma lo que hab&#237;a dicho.

Ben no me traicionar&#237;as, &#191;verdad?

&#191;Traicionarte? &#191;En qu&#233; sentido?

En todos.

Hum Eso abarca mucho terreno, pero de acuerdo.

Conforme. Pero primero s&#237;rveme otra copa Caxton lo hizo, y Jill prosigui&#243;. S&#233; que no han drogado al Hombre de Marte porque habl&#233; con &#233;l.

Caxton dej&#243; escapar un lento silbido.

Lo sab&#237;a. Cuando me levant&#233; esta ma&#241;ana me dije: Ve a ver a Jill. Ella es tu as en la manga. Corderita, t&#243;mate otra copa. T&#243;mate seis. Aqu&#237; tienes la coctelera.

No tan aprisa, gracias.

Como quieras. &#191;Puedo darles un masaje a tus pobres y cansados pies? Mi dama, est&#225;s a punto de ser entrevistada. Tu p&#250;blico aguarda con temblorosa impaciencia. As&#237; que empecemos por el principio. &#191;C&#243;mo?

&#161;No, Ben! Me lo prometiste &#191;recuerdas? Si citas mis palabras aunque s&#243;lo sea como una remota referencia, perder&#233; mi empleo.

Hum es probable. &#191;Qu&#233; te parece lo de fuentes generalmente dignas de cr&#233;dito?

Seguir&#237;a estando asustada.

&#191;Y bien? &#191;Vas a dec&#237;rselo al t&#237;o Ben? &#191;O vas a dejarme morir de frustraci&#243;n y luego te comer&#225;s t&#250; sola los dos bistecs?

Oh, te lo dir&#233; ahora que ya te he dicho demasiado. Pero no puedes utilizarlo.

Ben guard&#243; silencio y no forz&#243; su suerte; Jill le describi&#243; c&#243;mo hab&#237;a dado esquinazo a los guardias.

&#161;Espera! &#191;Ser&#237;as capaz de repetir eso? interrumpi&#243; &#233;l.

&#191;Eh? Supongo que s&#237;, pero no pienso hacerlo. Es arriesgado.

Bueno, &#191;no podr&#237;as meterme a m&#237; del mismo modo? &#161;Claro que podr&#237;as! Mira, me disfrazar&#233; de electricista: mono grasiento, distintivo del sindicato, caja de herramientas. T&#250; simplemente me pasas la llave y

&#161;No!

&#191;Eh? Vamos, cari&#241;o, s&#233; razonable. Te apuesto cuatro a uno a que al menos la mitad del personal del hospital es ahora gente de la prensa, metida all&#237; por uno u otro servicio de noticias. &#201;sta es la historia de mayor inter&#233;s humano desde que Col&#243;n convenci&#243; a Isabel de que vendiera sus joyas. Lo &#250;nico que me preocupa es la posibilidad de tropezarme con otro falso electricista

Lo &#250;nico que me preocupa a m&#237; es mi persona interrumpi&#243; Jill. Para ti es s&#243;lo una historia; para m&#237; es mi carrera. Me quitar&#225;n la cofia, el distintivo, y me expulsar&#225;n de la ciudad, me meter&#225;n en un tren. Mi carrera de enfermera habr&#225; acabado.

Hum es posible.

Es seguro.

Mi dama, est&#225;s a punto de recibir una oferta de soborno.

&#191;De qu&#233; importe? Tendr&#237;a que ser lo suficiente como para permitirme llevar una existencia a lo grande en R&#237;o durante el resto de mi vida.

Bueno la historia vale su dinero, por supuesto, pero no esperar&#225;s que mi oferta sea superior a la que pueda hacerte la Associated Press, o la Reuters. &#191;Qu&#233; te parecen cien?

&#191;Por qui&#233;n me tomas?

Ya hablamos de eso, as&#237; que sigamos discutiendo el precio. &#191;Ciento cincuenta?

Ponme otra copa y dame el n&#250;mero de la Associated Press; tu oferta es de timo.

Es Capitol 10-9000. Jill, &#191;quieres casarte conmigo? Es lo m&#225;s lejos que puedo ir.

Ella le mir&#243;, sorprendida.

&#191;Qu&#233; has dicho?

Que si quieres casarte conmigo. Luego, cuando te echen de la ciudad en un tren, yo te estar&#233; esperando en la estaci&#243;n y te arrancar&#233; de esa s&#243;rdida existencia. Volver&#225;s aqu&#237; y te refrescar&#225;s la punta de los pies en mi c&#233;sped, en nuestro c&#233;sped, y olvidaremos tu ignominia. Pero primero tienes que conseguir que me introduzca en esa habitaci&#243;n del hospital.

Ben, casi parece como si hablaras en serio. Si telefoneo a un testigo honesto, &#191;repetir&#225;s tu oferta?

Caxton suspir&#243;.

Jill, eres una mujer dura. Llama a ese testigo.

Ella se puso en pie.

Ben dijo en voz baja, no deseo obligarte a una cosa as&#237; le revolvi&#243; el pelo y le bes&#243;. Pero no bromees con el matrimonio delante de una solterona.

No bromeaba.

Lo dudo. L&#237;mpiate el carm&#237;n y te contar&#233; todo lo que s&#233;; luego estudiaremos la forma de utilizarlo sin tener que verme metida en ese tren. &#191;Te parece justo?

Completamente justo.


Jill le hizo un relato detallado.

Estoy segura de que no estaba drogado. Y estoy igualmente segura de que era racional aunque no s&#233; por qu&#233; estoy segura, puesto que hablaba de la manera m&#225;s extra&#241;a y me hizo las preguntas m&#225;s extravagantes. Pero estoy segura. No es un psic&#243;pata.

Sonar&#237;a a&#250;n m&#225;s raro si no hablase de una manera extra&#241;a.

&#191;Por qu&#233;?

Utiliza la cabeza, Jill. No sabemos mucho sobre Marte, pero sabemos que Marte es muy distinto de la Tierra y que los marcianos, sean lo que sean, no son ciertamente humanos. Supongamos que de pronto te hallaras en medio de una tribu tan metida en lo m&#225;s profundo de la jungla que sus miembros jam&#225;s hubieran puesto sus ojos en una mujer blanca. &#191;Crees que conocer&#237;an toda esa sofisticada charla que deriva de toda una vida inmersa en una cultura? &#191;O m&#225;s bien tu conversaci&#243;n les sonar&#237;a extra&#241;a? Es una analog&#237;a muy pobre; la realidad en este caso es que esa criatura se halla alejada de nosotros al menos sesenta millones de kil&#243;metros.

Jill asinti&#243;.

Eso imagin&#233; y por eso no hice caso de sus extra&#241;as observaciones. No soy tonta, &#191;sabes?

No; para ser mujer, eres extraordinariamente brillante.

&#191;Quieres que vierta este martini sobre tu cada vez m&#225;s escaso pelo?

Te pido disculpas. Las mujeres son mucho m&#225;s listas que los hombres; ha quedado demostrado en todo nuestro sistema social. Dame el vaso, te lo llenar&#233; otra vez.

Ella acept&#243; la oferta de paz y sigui&#243;:

Ben, esa orden que no le deja ver mujeres es una estupidez. No se trata de ning&#250;n man&#237;aco sexual.

Sin duda no desean que sufra demasiados shocks a la vez.

No estaba asustado. S&#243;lo interesado. No era en absoluto como si me mirara un hombre.

Si hubieses accedido a su deseo de echar una mirada a tu precioso cuerpo, quiz&#225; te hubieras visto en dificultades. Probablemente tiene todos los instintos y ninguna inhibici&#243;n.

&#191;Eh? No lo creo. Supongo que le han explicado algo acerca de los hombres y las mujeres; s&#243;lo deseaba ver exactamente en qu&#233; se diferencian las mujeres.

Vive la difference! respondi&#243; Caxton con entusiasmo.

No seas m&#225;s vulgar de lo necesario.

&#191;Yo? No estaba siendo vulgar. Me mostraba reverente. Estaba dando las gracias a todos los dioses por haber nacido humano y no marciano.

S&#233; serio.

Nunca he sido m&#225;s serio que ahora.

Entonces c&#225;llate. Smith no me habr&#237;a causado ning&#250;n problema. T&#250; no viste su rostro yo s&#237;.

&#191;Qu&#233; pasa con su rostro?

Jill pareci&#243; confusa.

No s&#233; c&#243;mo expresarlo &#161;S&#237;, ya lo tengo! Ben, &#191;has visto alguna vez un &#225;ngel?

A ti, querub&#237;n. A ning&#250;n otro.

Bueno, yo tampoco pero &#233;se era exactamente su aspecto. Era viejo, con unos ojos sabios en un rostro completamente pl&#225;cido, un rostro de inocencia ultraterrena se estremeci&#243;.

Ultraterrena, &#233;sa es seguramente la palabra correcta murmur&#243; Ben con voz lenta. Me gustar&#237;a verle.

Me gustar&#237;a que lo hicieras. Ben, &#191;por qu&#233; le obligan a guardar silencio? No har&#237;a da&#241;o a una mosca. Estoy segura de ello.

Caxton uni&#243; las yemas de sus dedos.

Bueno, en primer lugar desean protegerle. Creci&#243; en la gravedad de Marte; probablemente aqu&#237; se siente tan d&#233;bil como un gatito.

S&#237;, por supuesto. Basta mirarle para verlo. Pero la debilidad muscular no es peligrosa; la miastenia gravis es mucho peor, y nosotros nos las arreglamos bastante bien con ella.

Tambi&#233;n es posible que quieran evitar que contraiga alguna enfermedad terrestre. Es como esos animales de experimentaci&#243;n de Notre-Dame; nunca ha estado expuesto.

S&#237;, claro carece de anticuerpos. Pero, por lo que he o&#237;do en el comedor, el doctor Nelson, es el m&#233;dico de a bordo de la Champion, &#191;sabes?, se ocup&#243; de &#233;l durante el viaje de regreso. Repetidas transfusiones mutuas hasta que hubo reemplazado la mitad de su tejido sangu&#237;neo.

&#191;De veras? &#191;Puedo utilizar eso, Jill? Es una noticia.

Est&#225; bien, pero no cites mi nombre. Le han puesto inyecciones para inmunizarlo contra todo menos la bursitis de la r&#243;tula ya sabes, la rodilla de fregona. Pero para protegerle contra cualquier infecci&#243;n no hacen falta guardias armados delante de su puerta.

Hum Jill, he captado por ah&#237; algunos rumores que es posible que no conozcas. No puedo usarlos porque he de proteger a mis fuentes de informaci&#243;n. Pero te los contar&#233;; te lo has merecido lo &#250;nico que te pido es que no los divulgues.

Oh, no lo har&#233;.

Es una larga historia. &#191;Otra copa?

No, empecemos con los bistecs. &#191;D&#243;nde est&#225; el bot&#243;n?

Aqu&#237;.

Bueno, p&#250;lsalo.

&#191;Yo? Te ofreciste a cocinar t&#250; la cena. &#191;D&#243;nde est&#225; ese esp&#237;ritu de muchacha exploradora del que tanto alardeabas?

Ben Caxton, me quedar&#233; aqu&#237; en la hierba y morir&#233; de inanici&#243;n antes que levantarme y pulsar un bot&#243;n que est&#225; a quince cent&#237;metros de tu dedo &#237;ndice derecho.

Como quieras puls&#243; el bot&#243;n que le dir&#237;a al horno que ejecutara las &#243;rdenes preprogramadas. Pero no olvides qui&#233;n hizo la cena. Sigamos ahora con Valentine Michael Smith. En primer lugar, hay graves dudas acerca de su derecho a utilizar el apellido Smith.

Repite eso, por favor.

Cari&#241;o, parece que tu amigo es el primer bastardo interplanetario de los anales de la humanidad. Quiero decir el primer hijo del amor.

&#161;Y un cuerno!

Por favor, habla como una dama. &#191;Recuerdas algo de la tripulaci&#243;n de la Envoy? No importa, te se&#241;alar&#233; lo m&#225;s importante. Ocho personas, cuatro matrimonios. Dos de esas parejas eran el capit&#225;n y la se&#241;ora Brant y el doctor y la se&#241;ora Smith. Tu amigo de la cara de &#225;ngel es hijo de la se&#241;ora Smith y del capit&#225;n Brant.

&#191;C&#243;mo lo saben? Y, de todos modos, &#191;a qui&#233;n le importa? dijo Jill, y se sent&#243;, indignada. Es verdaderamente asqueroso que saquen a relucir un esc&#225;ndalo as&#237; despu&#233;s de todo este tiempo. Est&#225;n todos muertos &#161;yo digo que los dejemos tranquilos!

En cuanto al modo en que lo han averiguado, ya puedes imaginarlo. An&#225;lisis sangu&#237;neo, factor Rh, color del pelo y de los ojos, todos esos detalles gen&#233;ticos probablemente t&#250; sabes m&#225;s de eso que yo. De todos modos, es una certeza matem&#225;tica que Mary Jane Lyle Smith fue su madre y el capit&#225;n Michael Brant su padre. Todos esos factores se hallan convenientemente registrados para toda la tripulaci&#243;n de la Envoy; posiblemente nunca hubo ocho personas m&#225;s minuciosamente examinadas y controladas. Y eso proporciona a Smith una herencia espl&#233;ndida; su padre ten&#237;a un CI de 163, su madre de 170, y ambos eran los primeros en sus respectivas especialidades.

En cuanto a lo de a qui&#233;n le importa prosigui&#243; Ben, hay un mont&#243;n de gente a la que le importa mucho y todav&#237;a habr&#225; m&#225;s cuando todo este cuadro tome forma. &#191;Has o&#237;do hablar alguna vez del impulsor Lyle?

Por supuesto. Es el que utiliz&#243; la Champion.

Y el que utilizan todas las naves espaciales hoy en d&#237;a. &#191;Qui&#233;n lo invent&#243;?

No s&#233; &#161;Un momento! &#191;Quieres decir que ella?

&#161;La peque&#241;a dama acaba de ganar el puro! La doctora Mary Jane Lyle Smith. Sab&#237;a que ten&#237;a algo importante all&#237;, aunque su desarrollo qued&#243; pendiente cuando se march&#243;. Sin embargo, antes de partir con la expedici&#243;n, solicit&#243; una docena de patentes b&#225;sicas sobre el proceso y las dej&#243; en dep&#243;sito, no a una sociedad filantr&#243;pica, tenlo en cuenta y asign&#243; el control y los beneficios interinos a la Fundaci&#243;n para la Ciencia. As&#237; que finalmente el Gobierno se hizo cargo de todo ello Pero tu amigo cara de &#225;ngel es el due&#241;o de todo el asunto. No hay la menor duda al respecto. Es algo que vale muchos millones, tal vez cientos de millones; no estoy en situaci&#243;n de calcularlo.

Llevaron la cena a la sala. Caxton usaba mesas suspendidas para proteger su c&#233;sped; baj&#243; una hasta el nivel adecuado para su silla, y otra a una altura estilo japon&#233;s para que Jill pudiera seguir sentada en el suelo.

&#191;Tierno? pregunt&#243;.

&#161;Estupendo! respondi&#243; ella, con la boca llena.

Gracias. Recuerda que lo cocin&#233; yo.

Ben dijo Jill, tras engullir un bocado, &#191;qu&#233; pasar&#225; si Smith es ileg&#237;timo? &#191;Podr&#225; heredar?

No es ileg&#237;timo. La doctora Mary Jane era de Berkeley; las leyes de California no reconocen el concepto de bastard&#237;a. Lo mismo ocurre con el capit&#225;n Brant, puesto que Nueva Zelanda tiene tambi&#233;n leyes civilizadas a este respecto. Mientras que, seg&#250;n las leyes del estado natal del doctor Ward Smith, el esposo de Mary Jane, un ni&#241;o nacido en el hogar conyugal es leg&#237;timo, tanto si viene del infierno como si cae de las nubes. As&#237; pues, Jill, tenemos a un hombre que es el m&#225;s puro hijo leg&#237;timo de tres padres.

&#191;Eh? Espera un poco, Ben; esto no puede ser as&#237;. Puede serlo uno u otro, pero no los dos. No s&#233; nada de leyes, pero

Claro que no sabes nada de leyes. Todas esas ficciones legales no preocupar&#237;an en absoluto a un abogado. Smith es hijo leg&#237;timo de muy distintas formas en diferentes jurisdicciones, todas ellas irrefutables y todas ellas f&#225;cilmente defendibles incluso aunque de hecho sea un bastardo seg&#250;n sus antepasados f&#237;sicos. As&#237; que hereda. Adem&#225;s, dejando a un lado la fortuna de su madre, sus dos padres no estaban en la pobreza precisamente. Brant era soltero hasta inmediatamente antes de la expedici&#243;n; hab&#237;a invertido la mayor parte de su escandaloso sueldo como piloto a la Luna en la Lunar Enterprises. Ya sabes c&#243;mo han subido esas acciones; acaban de declarar otro suculento dividendo activo. Brant ten&#237;a un vicio, el juego pero ganaba regularmente, e invert&#237;a tambi&#233;n sus ganancias. En cuanto a Ward Smith, pertenec&#237;a a una familia rica; se hab&#237;a dedicado a la medicina y a la ciencia por vocaci&#243;n. Smith es el heredero de ambos.

&#161;Vaya!

Y eso no es ni la mitad, cari&#241;o. Smith es igualmente el heredero de toda la tripulaci&#243;n.

No entiendo.

Los ocho tripulantes firmaron un contrato de Caballeros Aventureros, por el que se nombraban herederos rec&#237;procos unos de otros todos ellos y su descendencia. Lo redactaron meticulosamente, utilizando como modelos contratos similares de los siglos XVI y XVII que hab&#237;an resistido con &#233;xito todo intento de impugnaci&#243;n. Y todos ellos eran gente de alto poder econ&#243;mico; en conjunto acumulaban una inmensa fortuna. Entre sus bienes se incluye una considerable cantidad de acciones de la Lunar Enterprises, aparte las que pose&#237;a Brant. Puede que Smith se encuentre ahora con un paquete mayoritario de acciones, lo cual le conferir&#237;a el dominio de la sociedad o, al menos, le situar&#237;a en una posici&#243;n clave.

Jill pens&#243; en la criatura de expresi&#243;n infantil que hab&#237;a convertido en una ceremonia conmovedora el simple hecho de beber un vaso de agua y sinti&#243; pena por ella. Pero Caxton prosigui&#243;:

Me gustar&#237;a poder echar un vistazo al diario de a bordo de la Envoy. S&#233; que lo recuperaron pero dudo que llegue a ser dado a la luz p&#250;blica.

&#191;Por qu&#233; no, Ben?

Es una turbia historia. Logr&#233; sacarle lo suficiente a mi informante como para estar seguro de ello antes de que se serenara de los efectos del alcohol y se cerrara como una ostra. El doctor Ward Smith entreg&#243; a su esposa para que se le practicase la ces&#225;rea y la mujer falleci&#243; en la mesa de operaciones. Parece que el hombre llev&#243; de forma complaciente sus cuernos hasta entonces. Lo que hizo a continuaci&#243;n demuestra que estaba al corriente de todo: con el mismo escalpelo degoll&#243; al capit&#225;n Brant y luego se cort&#243; el cuello. Lo siento, cari&#241;o.

Jill se estremeci&#243;.

Soy enfermera. Estoy inmunizada a estas cosas.

Eres una mentirosa y te quiero por eso. Estuve tres a&#241;os en batidas policiales, Jill; nunca consegu&#237; acostumbrarme.

&#191;Qu&#233; ocurri&#243; con los otros?

Me gustar&#237;a saberlo. Si no conseguimos que los bur&#243;cratas y los peces gordos suelten ese diario de a bordo, jam&#225;s lo averiguaremos y yo soy un chico de la prensa a&#250;n con estrellitas en los ojos que piensa que todos deber&#237;amos enterarnos de todo. Guardar secretos conduce a la tiran&#237;a.

Ben, quiz&#225; fuera mejor que le desposeyeran de su herencia. &#201;l est&#225; muy en m&#225;s all&#225; de este mundo.

Estoy seguro de que &#233;sta es la definici&#243;n exacta. La verdad es que no necesita todo ese dinero; al Hombre de Marte nunca le faltar&#225; un plato en la mesa. Cualquier gobierno y millares de universidades e instituciones cient&#237;ficas se sentir&#237;an encantad&#237;simos de tenerle en calidad de invitado perpetuo y privilegiado.

Lo mejor que puede hacer es firmar su renuncia y olvidarlo todo.

No es tan f&#225;cil, Jill. &#191;Recuerdas el famoso caso de la General Atomics contra Larkin?

Bueno, no realmente. Supongo que te refieres a la Resoluci&#243;n Larkin. Tuve que estudiarlo en la escuela, como todo el mundo. Pero, &#191;qu&#233; tiene que ver con Smith?

Haz memoria. Los rusos enviaron el primer cohete a la Luna. Se estrell&#243;. Estados Unidos y Canad&#225; combinaron sus recursos para lanzar otro; regres&#243;, pero no dej&#243; a nadie en la Luna. De modo que, mientras Estados Unidos y la Commonwealth se preparaban para enviar una fuerza colonizadora conjunta bajo el patrocinio de la Federaci&#243;n, y Rusia montaba el mismo tinglado por su cuenta, la General Atomics se les adelant&#243; y envi&#243; su propia nave desde una isla alquilada a Ecuador y sus hombres estaban a&#250;n en el sat&#233;lite, tranquilos y con expresi&#243;n relamida, cuando la nave de la Federaci&#243;n se present&#243; seguida por la rusa.

Y ya sabes lo que ocurri&#243;. La General Atomics, una sociedad suiza controlada por norteamericanos, reclam&#243; para ella la Luna. La Federaci&#243;n no pod&#237;a simplemente expulsarlos; eso hubiera sido demasiado violento, y adem&#225;s los rusos no se hubieran quedado cruzados de brazos. As&#237; que el Tribunal Supremo dict&#243; una resoluci&#243;n por la que una raz&#243;n social, una mera ficci&#243;n legal, no pod&#237;a poseer un planeta; en consecuencia, los propietarios aut&#233;nticos eran los hombres de carne y hueso que manten&#237;an la ocupaci&#243;n Larkin y sus compa&#241;eros. De modo que fueron reconocidos como naci&#243;n soberana e integrados en la Federaci&#243;n dejando unas cuantas rajas de mel&#243;n para aquellos que estaban dentro y ten&#237;an concesiones de la General Atomics y de su filial, la Lunar Enterprises. Esto no satisfizo por entero a nadie, y por aquel entonces el Tribunal Supremo de la Federaci&#243;n no era a&#250;n todopoderoso pero fue un compromiso que todos pudieron engullir. De ello se derivaron algunas normas m&#225;s bien estrictas para la colonizaci&#243;n de planetas, todas ellas basadas en la Resoluci&#243;n Larkin y destinadas a evitar el derramamiento de sangre. Dieron resultado la historia ha demostrado que la Tercera Guerra Mundial no fue consecuencia de los viajes espaciales y todo eso. Por lo tanto, la Resoluci&#243;n Larkin es una parte fundamental de nuestras leyes planetarias y se aplica a Smith.

Jill agit&#243; la cabeza.

No veo la relaci&#243;n. Los martinis

Piensa, Jill. Seg&#250;n nuestras leyes, Smith es en s&#237; mismo una naci&#243;n soberana y el &#250;nico propietario del planeta Marte.



5

Jill le mir&#243; con los ojos muy abiertos.

Ciertamente he bebido demasiados martinis, Ben. Jurar&#237;a que has dicho que ese paciente es el due&#241;o del planeta Marte.

Lo es. Lo ha estado ocupando, sin ayuda externa, durante el per&#237;odo de tiempo exigido. Smith es el planeta Marte: rey, presidente, &#250;nico cuerpo civil, lo que quieras. Si el capit&#225;n de la Champion no hubiera dejado colonos antes de volver, la concesi&#243;n de Smith habr&#237;a podido caducar. Pero lo hizo, de modo que la ocupaci&#243;n contin&#250;a, aunque Smith haya venido a la Tierra. Pero Smith no tiene que compartir nada con ellos, puesto que no son m&#225;s que simples inmigrantes hasta que &#233;l les conceda la ciudadan&#237;a marciana.

&#161;Fant&#225;stico!

Por supuesto que s&#237;. Y tambi&#233;n legal. Cari&#241;o, &#191;comprendes ahora por qu&#233; hay tanta gente interesada en qui&#233;n es Smith y de d&#243;nde procede? &#191;Y por qu&#233; la Administraci&#243;n est&#225; tan malditamente ansiosa de mantenerle bajo una alfombra? Lo que est&#225;n haciendo no es ni siquiera vagamente legal. Smith es tambi&#233;n ciudadano de Estados Unidos y por derivaci&#243;n de la Federaci&#243;n una doble ciudadan&#237;a que no representa ning&#250;n conflicto. Es ilegal retener a un ciudadano incomunicado, aunque se trate de un criminal convicto, en cualquier punto de la Federaci&#243;n; &#233;sa es una de las cosas que quedaron bien sentadas despu&#233;s de la Tercera Guerra Mundial. Aunque dudo de que Smith conozca sus derechos. Tambi&#233;n ha sido considerado un acto no amistoso, a todo lo largo de la historia, guardar bajo llave a un monarca que se halla en visita amistosa, lo cual es el presente caso, y no permitirle ver a las personas, especialmente a la prensa, y me refiero a m&#237;. &#191;Sigues neg&#225;ndote a dejarme entrar como un falso electricista?

&#191;Eh? Has conseguido asustarme m&#225;s de lo que nunca he estado. Ben, si me hubiesen sorprendido esta ma&#241;ana, &#191;qu&#233; crees que me habr&#237;an hecho?

Hum nada violento. Simplemente te hubieran encerrado en una celda acolchada, con un certificado firmado por tres m&#233;dicos, y te permitir&#237;an recibir correspondencia los a&#241;os bisiestos alternos. El problema no es contigo. Me pregunto qu&#233; van a hacerle a &#233;l.

&#191;Qu&#233; pueden hacerle?

Bueno, simplemente puede fallecer digamos de fatiga producida por la gravedad. Eso ser&#237;a estupendo para la Administraci&#243;n.

&#191;Quieres decir asesinarle?

Oh, vamos, vamos. No emplees palabras desagradables. No creo que lo hagan. En primer lugar, es una mina de informaci&#243;n; incluso el p&#250;blico posee alguna leve noci&#243;n de eso. Puede ser m&#225;s valioso que Newton y Edison y Einstein y seis m&#225;s como ellos, todos liados en un mismo canuto. O tal vez no. No creo que se atrevan a tocarle hasta que est&#233;n seguros. En segundo lugar, como m&#237;nimo, constituye un puente, un embajador, un int&#233;rprete &#250;nico, entre la raza humana y la otra &#250;nica raza civilizada que hemos encontrado hasta ahora. Eso es por supuesto importante, aunque no hay forma de adivinar hasta qu&#233; punto. &#191;Qu&#233; tal est&#225;s de cl&#225;sicos? &#191;Has le&#237;do La guerra de los mundos, de H. G. Wells?

Hace mucho tiempo, en la escuela.

Considera la idea de que los marcianos decidan declararnos la guerra y ganen. Pueden hacerlo, &#191;sabes?, y nosotros no tenemos forma de saber o adivinar el tama&#241;o de las estacas que son capaces de esgrimir. Nuestro muchacho, Smith, puede ser el mediador, el pacificador, el que consiga que la Primera Guerra Interplanetaria resulte innecesaria. Por muy remota que sea esta posibilidad, la Administraci&#243;n no puede ignorarla hasta saber. El descubrimiento de la existencia de vida inteligente en Marte es algo que, pol&#237;ticamente, no hab&#237;an imaginado todav&#237;a.

Entonces, &#191;crees que est&#225; a salvo?

Es probable, por el momento al menos. El secretario general tiene que meditar mucho las cosas, y meditarlas bien. Como sabes, su administraci&#243;n se tambalea.

No presto mucha atenci&#243;n a la pol&#237;tica.

Pues deber&#237;as. Es casi tan importante como los latidos de tu propio coraz&#243;n.

Tampoco presto atenci&#243;n a eso.

No me interrumpas cuando estoy en plena oratoria. La mayor&#237;a encabezada por Estados Unidos puede saltar en pedazos de la noche a la ma&#241;ana Pakist&#225;n estallar&#225; al menor acceso de tos nerviosa. En cuyo caso habr&#225; un voto de censura y el secretario general, el se&#241;or Douglas, saldr&#225; en estampida y volver&#225; a su bufete de picapleitos barato. El Hombre de Marte puede apoyarle o provocar su ca&#237;da. &#191;Vas a ayudarme a entrar?

Yo ser&#233; la que entre en un convento. &#191;Hay m&#225;s caf&#233;?

Vamos a verlo.

Se pusieron en pie. Jill se estir&#243; y dijo:

&#161;Oh, mis viejos huesos! &#161;Y, Se&#241;or, mira la hora! No te preocupes por el caf&#233;, Ben; ma&#241;ana me espera un d&#237;a duro: ser amable con los pacientes desagradables y mantener a raya a los internos. Ll&#233;vame a casa, &#191;quieres? O env&#237;ame a casa, supongo que ser&#225; m&#225;s seguro. Llama un taxi, s&#233; bueno.

De acuerdo, aunque la noche es joven entr&#243; en su dormitorio, y volvi&#243; a salir con un objeto del tama&#241;o y forma de un encendedor peque&#241;o. &#191;No me facilitar&#225;s la entrada?

Por Dios, Ben deseo hacerlo, pero

No importa. Tampoco te dejar&#237;a. Realmente es peligroso y no s&#243;lo para tu carrera le mostr&#243; el peque&#241;o objeto. &#191;Le colocar&#225;s esto?

&#191;Eh? &#191;Qu&#233; es?

El mayor invento para los abogados especializados en divorcios y los esp&#237;as desde el mezclar drogas en la bebida: una grabadora microminiaturizada. El hilo est&#225; enrollado de tal forma que no puede ser localizado por ning&#250;n circuito detector. Las partes internas son transistores y resistencias y condensadores, todo envuelto en pl&#225;stico puedes dejarlo caer desde un aerotaxi sin que sufra ning&#250;n da&#241;o. La energ&#237;a tiene casi tanta radiactividad como la que puedes hallar en la esfera de un reloj, pero protegida. El hilo tiene una duraci&#243;n de veinticuatro horas. Entonces sacas un carrete y metes otro el muelle forma parte del carrete.

&#191;No explotar&#225;? pregunt&#243; ella, nerviosa.

Puedes meterla dentro de un pastel y hornearla.

Ben, me has hecho sentir miedo de volver a meterme en esa habitaci&#243;n.

No es necesario que lo hagas. Puedes introducirte en la de al lado, &#191;no?

Supongo que s&#237;.

Esto tiene unas orejas de mulo. Pega el lado c&#243;ncavo a una pared, un poco de esparadrapo servir&#225;, y el aparatito grabar&#225; hasta la &#250;ltima palabra de lo que se diga en el cuarto contiguo. &#191;Hay alg&#250;n armario o algo as&#237;?

Ella lo pens&#243; un momento.

Es posible que llame la atenci&#243;n si me ven entrar y salir demasiado de esa habitaci&#243;n contigua; en realidad forma parte de la suite donde est&#225; &#233;l. O pueden empezar a usarla para alguna otra cosa. Mira, Ben, su habitaci&#243;n tiene una tercera pared en com&#250;n con una habitaci&#243;n que da a otro pasillo. &#191;Servir&#225; eso?

Perfecto. Entonces, &#191;lo har&#225;s?

Hum d&#225;melo. Lo pensar&#233; y ver&#233; lo que decido.

Caxton dej&#243; de limpiar la grabadora con su pa&#241;uelo.

Ponte los guantes.

&#191;Por qu&#233;?

La posesi&#243;n de esto es estrictamente ilegal; tener una equivale a unas cortas vacaciones entre rejas. Usa siempre guantes con ella y con los carretes de recambio y no te dejes atrapar llev&#225;ndola encima.

&#161;Piensas en las cosas m&#225;s agradables del mundo!

&#191;Quieres echarte atr&#225;s?

Jill dej&#243; escapar un prolongado suspiro.

No. Siempre he deseado una vida de crimen. &#191;Me ense&#241;ar&#225;s el argot de los g&#225;ngsters? Quiero ser una buena alumna.

&#161;Buena chica! una luz parpade&#243; sobre la puerta y Caxton alz&#243; la vista. Eso debe ser tu taxi. Lo llam&#233; por tel&#233;fono cuando entr&#233; a buscar esto.

Oh. Encuentra mis zapatos, &#191;quieres? No, no me acompa&#241;es a la azotea. Cuanto menos me vean contigo, mejor.

Como quieras.

Cuando Caxton se alz&#243; despu&#233;s de ponerle los zapatos, Jill sujet&#243; su cabeza con ambas manos y le bes&#243;.

&#161;Querido Ben! De este asunto no puede salir nada bueno, y no me hab&#237;a dado cuenta de que eras un tipo criminal; pero eres al mismo tiempo tan buen cocinero que no me queda m&#225;s remedio que prestarme a tus combinaciones y hasta es posible que me case contigo, si logro conseguir que me lo propongas de nuevo.

La oferta sigue en pie.

&#191;Se casan los g&#225;ngsters con sus chicas? &#191;O las llaman fulanas? Ya veremos.

Se march&#243; apresuradamente.


Jill Boardman no tuvo ninguna dificultad para colocar el dispositivo esp&#237;a. La paciente de la habitaci&#243;n que daba al otro pasillo estaba postrada en la cama; Jill sol&#237;a pasar a menudo para conversar un rato con ella. Peg&#243; el aparato en el fondo del armario, encima del estante, al tiempo que comentaba que las mujeres de la limpieza nunca quitaban el polvo a la parte alta de los armarios.

Retirar el carrete al d&#237;a siguiente y colocar uno nuevo le result&#243; sencillo; la enferma dorm&#237;a. Se despert&#243; cuando Jill se hallaba a&#250;n subida a la silla y pareci&#243; sorprendida; Jill la despist&#243; cont&#225;ndole un chismorreo subido de tono que corr&#237;a por las salas.

Envi&#243; por correo el hilo grabado, usando la estafeta del hospital, puesto que la impersonal ceguera del sistema postal parec&#237;a m&#225;s segura que cualquier astucia rebuscada. Pero fracas&#243; en el intento de colocar el tercer carrete. Aguard&#243; a que la enferma estuviese dormida, pero, en el instante en que se sub&#237;a a la silla la mujer despert&#243;.

&#161;Ah! &#161;Hola, se&#241;orita Boardman!

Jill se qued&#243; petrificada con una mano en la grabadora.

Hola, se&#241;ora Fritschlie consigui&#243; responder. &#191;Ha dormido bien?

Estupendamente dijo la mujer, malhumorada. Me duele la espalda.

Le dar&#233; un masaje.

No servir&#225; de mucho. &#191;C&#243;mo es que est&#225; siempre hurgando en mi armario? &#191;Ocurre algo?

Jill hizo un esfuerzo para volver a tragarse su est&#243;mago. En realidad la mujer no sospechaba nada, se dijo.

Ratones respondi&#243; vagamente.

&#191;Ratones? &#161;Oh, tendr&#225;n que darme otra habitaci&#243;n!

Jill arranc&#243; el instrumento de la pared, se lo guard&#243; en el bolsillo, baj&#243; de la silla y se dirigi&#243; a la enferma.

Vamos, vamos, se&#241;ora Fritschlie Precisamente estaba comprobando que no hay ning&#250;n agujero en ese armario y, por lo tanto, de ah&#237; no puede salir ninguno. En esta habitaci&#243;n no hay ratones.

&#191;Est&#225; segura?

Completamente segura. Y ahora le dar&#233; ese masaje en la espalda. D&#233;se la vuelta.

Jill decidi&#243; que no pod&#237;a volver a colocar el dispositivo en aquella habitaci&#243;n, y lleg&#243; a la conclusi&#243;n de que ten&#237;a que correr el riesgo de intentar colocarlo en la habitaci&#243;n vac&#237;a que formaba parte de la K-12, la suite del Hombre de Marte. Pero ya casi era la hora del relevo antes de que pudiera hacerlo. Cogi&#243; la llave maestra.

S&#243;lo para descubrir que no la necesitaba La puerta no estaba cerrada con llave y dentro hab&#237;a dos guardiamarinas; hab&#237;an doblado la guardia. Uno de ellos alz&#243; la cabeza al o&#237;r abrirse la puerta.

&#191;Busca a alguien?

No. No se sienten en la cama, muchachos dijo con voz tajante. Si necesitan sillas, iremos a buscarlas.

Mantuvo la mirada fija en el guardia mientras &#233;ste se levantaba de mala gana; luego sali&#243;, intentando ocultar sus temblores.

El aparatito segu&#237;a ardiendo en su bolsillo cuando termin&#243; su turno de guardia; decidi&#243; devolv&#233;rselo de inmediato a Caxton. Se cambi&#243; de ropa, lo meti&#243; en el bolso y subi&#243; a la azotea. Una vez en el aire, se dirigi&#243; hacia el apartamento de Ben y empez&#243; a respirar m&#225;s tranquila. Le telefone&#243; durante el vuelo.

Caxton al habla.

Soy Jill, Ben. Quiero verte. &#191;Est&#225;s solo?

No me parece muy oportuno, muchacha respondi&#243; &#233;l, despacio. No ahora.

Ben, tengo que verte. Ya voy de camino.

Est&#225; bien, de acuerdo, si no hay m&#225;s remedio.

&#161;Cu&#225;nto entusiasmo!

Mira, cari&#241;o, no es que yo

&#161;Adi&#243;s! cort&#243; la comunicaci&#243;n, se calm&#243;, y decidi&#243; que no deb&#237;a abandonar ahora al pobre Ben. El hecho era que ambos estaban jugando a un juego que se sal&#237;a de sus atribuciones. Al menos ella Hubiera debido seguir como enfermera y dejar a un lado la pol&#237;tica.

Se sinti&#243; mejor cuando vio a Ben, y todav&#237;a mejor cuando &#233;l la bes&#243; y la abraz&#243;. Era tan encantador Quiz&#225; debiera casarse con &#233;l. Pero cuando intent&#243; hablar, Caxton puso una mano sobre su boca y le susurr&#243;:

No digas nada. Nada de nombres, y habla s&#243;lo de trivialidades. Es posible que haya micr&#243;fonos aqu&#237;.

Ella asinti&#243; con la cabeza y &#233;l la condujo a la sala de estar. Sin hablar, ella sac&#243; la grabadora y se la entreg&#243;. Las cejas de &#233;l se alzaron brevemente cuando vio que le entregaba no s&#243;lo un carrete, sino todo el aparato, pero no hizo ning&#250;n comentario. En su lugar le tendi&#243; un ejemplar del Post de aquella tarde.

&#191;Has le&#237;do el peri&#243;dico? dijo con naturalidad. Puedes echarle una mirada mientras me lavo.

Gracias.

Cuando lo cogi&#243;, &#233;l le se&#241;al&#243; una columna; luego sali&#243;, llev&#225;ndose consigo la grabadora. Jill vio que la columna era la sindicada del propio Ben:




EL NIDO DEL CUERVO

por Ben Caxton


Todo el mundo sabe que c&#225;rceles y hospitales tienen una cosa en com&#250;n: de ambos sitios puede resultar muy dif&#237;cil salir. En ciertos aspectos, un preso est&#225; menos aislado que un enfermo; un preso puede llamar a su abogado, pedir un testigo honesto, invocar un habeas corpus y exigir a sus carceleros que expongan su causa en una audiencia p&#250;blica.

Pero s&#243;lo hace falta un cartel de PROHIBIDAS LAS VISITAS, ordenado por un curandero de nuestra peculiar tribu, para reducir a cualquier paciente internado en un hospital a una incomunicaci&#243;n m&#225;s absoluta que la que sufri&#243; nunca el Hombre de la M&#225;scara de Hierro.

Por supuesto, al pariente m&#225;s pr&#243;ximo de un enfermo no se le puede mantener alejado pero el Hombre de Marte no parece tener ning&#250;n pariente pr&#243;ximo. La tripulaci&#243;n de la malaventurada Envoy contaba con pocos lazos en la Tierra; si el Hombre de la M&#225;scara de Hierro perd&#243;n, quise decir el Hombre de Marte posee alg&#250;n familiar dispuesto a velar por sus intereses, varios miles de periodistas (entre los cuales est&#225; el que firma esto) no han sido capaces de identificarlo.

&#191;Qui&#233;n habla por el Hombre de Marte? &#191;Qui&#233;n orden&#243; que se estableciera una guardia armada a su alrededor? &#191;Acaso su enfermedad es tan terrible que no permite que nadie le mire, que nadie le formule una pregunta? Me dirijo a usted, se&#241;or secretario general; las explicaciones acerca de debilidad f&#237;sica y fatiga gravitatoria no sirven; si &#233;sa fuera la respuesta, una enfermera de cincuenta kilos de peso ser&#237;a tan efectiva como un guardia armado.

&#191;No podr&#237;a suceder que esa enfermedad fuese de naturaleza financiera? &#191;O (dig&#225;moslo con delicadeza) acaso es pol&#237;tica?



El art&#237;culo segu&#237;a, todo en el mismo estilo; Jill se dio cuenta de que Ben Caxton trataba deliberadamente de ponerle un cebo a la Administraci&#243;n con la intenci&#243;n de obligarla a sacar a Smith a la luz p&#250;blica. No sab&#237;a lo que conseguir&#237;a con ello, ya que su horizonte no abarcaba la alta pol&#237;tica ni las altas finanzas. Adivin&#243;, m&#225;s que supo, que Caxton estaba corriendo un serio riesgo al desafiar de aquella forma a las autoridades establecidas, pero no ten&#237;a ninguna noci&#243;n de las proporciones de ese peligro ni de la forma que pod&#237;a adoptar.

Hoje&#243; el resto del peri&#243;dico. Estaba lleno de reportajes sobre el regreso de la Champion, con fotograf&#237;as del secretario general Douglas prendiendo medallas a la tripulaci&#243;n, entrevistas con el capit&#225;n Van Tromp y con otros miembros de su valiente grupo, im&#225;genes de marcianos y de ciudades de Marte. Hab&#237;a muy poco acerca de Smith: simplemente un parte m&#233;dico que afirmaba que se estaba reponiendo lenta pero satisfactoriamente de los efectos de su viaje.

Ben sali&#243; y dej&#243; caer unas cuartillas de papel de copia en el regazo de Jill.

Ah&#237; tienes otro peri&#243;dico que tal vez te guste leer observ&#243;, y se fue de nuevo.

Jill vio enseguida que el peri&#243;dico era una transcripci&#243;n de lo que hab&#237;a grabado el primer carrete de hilo de la grabadora esp&#237;a. Llevaba indicaciones de Primera voz, Segunda voz y as&#237;, pero Ben hab&#237;a escrito a mano a un lado los nombres de quienes m&#225;s tarde hab&#237;a supuesto que hab&#237;an dicho cada frase. En la parte superior, al principio, hab&#237;a anotado: Todas las voces, identificadas o no, son masculinas.

La mayor parte carec&#237;a de inter&#233;s. Simplemente indicaba que a Smith le hab&#237;an alimentado, lavado, dado un masaje, y que cada ma&#241;ana y cada tarde se le ped&#237;a que hiciera ejercicio bajo la supervisi&#243;n de una voz identificada como doctor Nelson y de otra persona se&#241;alada como segundo m&#233;dico. Jill decidi&#243; que deb&#237;a ser el doctor Thaddeus.

Pero un largo pasaje no ten&#237;a nada que ver con el cuidado f&#237;sico del paciente. Jill lo ley&#243; y luego volvi&#243; a leerlo:




Doctor Nelson: &#191;C&#243;mo se encuentra, muchacho? &#191;Lo bastante fuerte como para hablar un poco?

Smith: S&#237;.

Doctor Nelson: Un hombre quiere hablar con usted.

Smith (pausa): &#191;Qui&#233;n? (Caxton hab&#237;a escrito al margen: Todos los parlamentos de Smith van precedidos por una pausa)

Nelson: Este hombre es nuestro gran (vocablo gutural sin posible transcripci&#243;n &#191;Ser&#237;a marciano?). Es nuestro Anciano m&#225;s viejo. &#191;Hablar&#225; usted con &#233;l?

Smith (pausa muy larga): Me encantar&#225;. El Anciano hablar&#225; y yo escuchar&#233; y crecer&#233;.

Nelson: &#161;No, no! Lo que quiere es hacerle algunas preguntas.

Smith: Yo no puedo ense&#241;ar a un Anciano.

Nelson: El Anciano lo desea. &#191;Permitir&#225; usted que le haga esas preguntas?

Smith: S&#237;.


(Ruidos de fondo, una corta pausa)


Nelson: Por aqu&#237;, se&#241;or. Tengo, eh al doctor Mahmoud preparado para efectuar la traducci&#243;n.



Jill ley&#243;: Voz nueva. Pero Caxton hab&#237;a tachado luego estas dos palabras y escrito en su lugar: &#161;Secretario general Douglas!




Secretario general: No lo necesitar&#233;. Dijo usted que Smith comprende el ingl&#233;s.

Nelson: Bueno, s&#237; y no, su excelencia. Conoce un cierto n&#250;mero de palabras pero, como dice Mahmoud, carece de un contexto cultural al que referir esas palabras. El di&#225;logo puede resultar confuso.

Secretario general: Oh, nos las arreglaremos, estoy seguro. De joven recorr&#237; todo Brasil con la mochila al hombro sin saber ni una palabra de portugu&#233;s al empezar. Ahora, si tiene la bondad de presentarnos y luego d&#233;jenos solos.

Nelson: Se&#241;or, creo que ser&#237;a mejor que yo permaneciese junto a mi paciente.

Secretario general: &#191;De veras, doctor? Me temo que debo insistir. Lo lamento.

Nelson: Y tambi&#233;n me temo que yo debo insistir. Lo lamento, se&#241;or. La &#233;tica m&#233;dica

Secretario general (interrumpi&#233;ndole): Como abogado, s&#233; algo sobre jurisprudencia m&#233;dica as&#237; que no me venga con esas idioteces acerca de la &#233;tica m&#233;dica, por favor. &#191;Acaso este paciente le eligi&#243; a usted?

Nelson: No exactamente, pero

Secretario general: Tal como pens&#233;. &#191;Ha tenido este paciente la oportunidad de elegir a sus m&#233;dicos? Lo dudo. Su situaci&#243;n actual es la de paciente a cargo del Estado. De facto, act&#250;o en calidad de pariente m&#225;s pr&#243;ximo del enfermo y tambi&#233;n de iure, como comprobar&#225;. Quiero entrevistarme con &#233;l a solas.

Nelson (una larga pausa; luego, muy r&#237;gido): Si plantea usted las cosas de ese modo, su excelencia, me retirar&#233; del caso.

Secretario general: No se lo tome as&#237;, doctor; no pretend&#237;a que se le erizara el vello de la nuca. No cuestiono su tratamiento. Pero estoy seguro de que usted no intentar&#237;a impedir que una madre viera a solas a su hijo, &#191;verdad? &#191;Teme que pueda hacerle da&#241;o?

Nelson: No, pero

Secretario general: Entonces, &#191;cu&#225;l es su objeci&#243;n? Vamos, pres&#233;ntenos y d&#233;jenos seguir. Tal vez esta discusi&#243;n est&#233; trastornando un poco a su paciente.

Nelson: Le presentar&#233;, su excelencia. Despu&#233;s, deber&#225; seleccionar usted a otro m&#233;dico para su tutela.

Secretario general: Lo siento, doctor, lo lamento de veras. Pero no puedo aceptar ese final lo discutiremos m&#225;s tarde. Ahora, por favor

Nelson: Pase por aqu&#237;, se&#241;or. Hijo, &#233;ste es el caballero que desea verle. Nuestro gran Anciano.

Smith: (intranscribible)

Secretario general: &#191;Qu&#233; ha dicho?

Nelson: Una especie de bienvenida respetuosa. Mahmoud dice que puede traducirse como: No soy m&#225;s que un huevo. Algo as&#237;, m&#225;s o menos. Acostumbraba a usarla conmigo. Es un saludo amistoso. Hijo, hable la lengua humana.

Smith: S&#237;.

Nelson: Y, si se me permite ofrecerle un &#250;ltimo consejo, se&#241;or, ser&#225; mejor que utilice usted palabras sencillas y de pocas s&#237;labas.

Secretario general: Oh, as&#237; lo har&#233;.

Nelson: Adi&#243;s, su excelencia. Adi&#243;s, hijo.

Secretario general: Gracias, doctor. Le ver&#233; luego.

Secretario general (prosiguiendo): &#191;C&#243;mo se encuentra?

Smith: Muy bien.

Secretario general: Estupendo. Cualquier cosa que desee, s&#243;lo tiene que pedirla. Queremos que se sienta feliz. Ahora, me gustar&#237;a que hiciese algo por m&#237;. &#191;Sabe escribir?

Smith: &#191;Escribir? &#191;Qu&#233; es escribir?

Secretario general: Bueno, bastar&#225; con la impresi&#243;n de la huella de su dedo pulgar. Quiero leerle un documento. Este documento est&#225; lleno de t&#233;rminos legales pero, reducido a un lenguaje sencillo, dice tan s&#243;lo que usted, por el hecho de salir de Marte, ha abandonado cedido, quiero decir cualquier derecho de propiedad que tuviese all&#237;. &#191;Me comprende? Que asigna estos derechos en fideicomiso al Gobierno.

Smith: (no responde)

Secretario general: Bueno, dig&#225;moslo de otro modo. Usted no es due&#241;o de Marte, &#191;verdad?

Smith (pausa m&#225;s larga): No entiendo.

Secretario general: Hum probemos de otra forma. Usted quiere quedarse aqu&#237;, &#191;verdad?

Smith: No lo s&#233;. Me enviaron los Ancianos (largo discurso intranscribible, sonidos semejantes a los de una lucha entre una rana toro y un gato).

Secretario general: Maldita sea, a estas alturas ya deber&#237;an haberle ense&#241;ado m&#225;s ingl&#233;s. Veamos, hijo, no tiene usted por qu&#233; preocuparse de todas estas cosas. Perm&#237;tame simplemente que ponga la huella de su dedo pulgar al pie de esta p&#225;gina. D&#233;me su mano derecha. No, no se gire de este modo. &#161;Est&#233;se quieto! No voy a hacerle ning&#250;n da&#241;o &#161;Doctor! &#161;Doctor Nelson!

Segundo m&#233;dico: &#191;S&#237;, se&#241;or?

Secretario general: Llame al doctor Nelson.

Segundo m&#233;dico: &#191;El doctor Nelson? Pero se ha ido, se&#241;or. Dijo que usted le hab&#237;a echado del caso.

Secretario general: &#191;Nelson ha dicho eso? &#161;Maldito sea! Bueno, haga usted algo. Apl&#237;quele la respiraci&#243;n artificial. D&#233;le una inyecci&#243;n. No se quede ah&#237; parado &#191;Es que no ve que este hombre se est&#225; muriendo?

Segundo m&#233;dico: No creo que se pueda hacer nada, se&#241;or. S&#243;lo dejarle en paz hasta que salga de ese estado. Es lo que el doctor Nelson ha hecho siempre.

Secretario general: &#161;Maldito doctor Nelson!



La voz del secretario general no volv&#237;a a aparecer, ni tampoco la del doctor Nelson. Jill juzg&#243;, a trav&#233;s de los rumores que hab&#237;a o&#237;do por el hospital, que Smith hab&#237;a vuelto a hundirse en una de sus fugas catal&#233;pticas. Hab&#237;a dos entradas m&#225;s, ninguna de ellas atribuida. Una rezaba: No es necesario que susurres. No te oye. La otra dec&#237;a: Ll&#233;vate esa bandeja. Le daremos de comer cuando salga de esto.

Jill estaba releyendo por tercera vez la transcripci&#243;n cuando Ben apareci&#243; de nuevo. Llevaba m&#225;s cuartillas de papel de copia, pero no se las ofreci&#243;; en vez de ello pregunt&#243;:

&#191;Tienes hambre?

Ella mir&#243; interrogativamente los papeles en la mano de &#233;l, pero respondi&#243;:

Me estoy muriendo de inanici&#243;n.

Entonces vamos a cazar una vaca.

No dijo nada m&#225;s mientras se dirig&#237;an a la azotea y tomaban un taxi, y sigui&#243; guardando silencio durante el vuelo hasta la plataforma de Alexandria. All&#237; cambiaron a otro taxi. Ben eligi&#243; uno con matr&#237;cula de Baltimore. Una vez en el aire puso rumbo a Hagerstown, Maryland, y se relaj&#243;.

Ahora podemos hablar.

Ben, &#191;a qu&#233; viene tanto misterio?

Lo siento, pies bonitos. Probablemente s&#243;lo nervios y mi mala conciencia. Ignoro si han puesto micr&#243;fonos en mi apartamento pero si yo puedo hac&#233;rselo a ellos, ellos tambi&#233;n pueden hac&#233;rmelo a m&#237; y he estado mostrando un inter&#233;s muy poco saludable en cosas que la Administraci&#243;n desea mantener bajo mano. Del mismo modo, aunque no es probable que un veh&#237;culo llamado desde mi piso tenga una grabadora metida bajo el tapizado de los asientos, existe esa posibilidad; las patrullas del Servicio Especial suelen estar en todo. Pero este taxi Palme&#243; la tapicer&#237;a. No pueden poner micr&#243;fonos en miles de taxis. Uno elegido al azar resulta bastante seguro.

Jill se estremeci&#243;.

Ben, no creer&#225;s que ellos dej&#243; morir sus palabras.

&#161;Ahora s&#237;! Ya viste mi art&#237;culo. Recog&#237; ese ejemplar hace nueve horas. No pensar&#225;s que la Administraci&#243;n va a permitir que la patee en la boca del est&#243;mago sin hacer nada al respecto.

Pero t&#250; siempre te has manifestado opuesto a esta Administraci&#243;n.

Cierto. El deber de la Leal Oposici&#243;n de Su Majestad es oponerse. Ellos esperan eso. Pero esto es distinto: pr&#225;cticamente les he acusado de estar reteniendo a un prisionero pol&#237;tico. Jill, un Gobierno es un organismo vivo. Y, como toda cosa viva, su principal caracter&#237;stica es un ciego e irrazonado instinto de conservaci&#243;n. Si le golpeas, contraataca. Esta vez les he golpeado de veras la mir&#243; de soslayo. Pero no deber&#237;a haberte implicado en ello.

&#191;A m&#237;? No tengo miedo. Al menos, no desde que te devolv&#237; ese artilugio.

Est&#225;s asociada a m&#237;. Si las cosas se ponen feas, eso puede ser suficiente.

Jill apret&#243; los labios. Nunca en su vida hab&#237;a experimentado la enorme crueldad del gigantesco poder. Fuera de sus conocimientos de enfermer&#237;a y de la alegre guerrilla entre los sexos, Jill era casi tan inocente como el Hombre de Marte. La idea de que ella, Jill Boardman que lo m&#225;s terrible que hab&#237;a experimentado era alguna que otra azota&#237;na de ni&#241;a y alguna que otra palabra dura de adulta, pudiera hallarse en peligro f&#237;sico, le resultaba casi imposible de creer. Como enfermera hab&#237;a visto las consecuencias de la crueldad, la violencia, la brutalidad pero eso no pod&#237;a ocurrirle a ella.

El veh&#237;culo trazaba un c&#237;rculo para aterrizar en Hagerstown antes de que se decidiera a romper su meditabundo silencio.

Ben, sup&#243;n que este paciente muere. &#191;Qu&#233; suceder&#237;a?

&#191;Eh? Caxton frunci&#243; el entrecejo. Es una buena pregunta, una muy buena pregunta. Me alegro de que la hayas formulado; demuestra que te est&#225;s tomando inter&#233;s en el trabajo. Ahora, si no hay m&#225;s preguntas, la clase ha terminado.

No bromees.

Hum Jill, he pasado noches en blanco, cuando deber&#237;a estar so&#241;ando contigo, intentando responder a esa pregunta. Es una pregunta que tiene dos vertientes, una pol&#237;tica y otra financiera y &#233;stas son las mejores respuestas a las que he llegado: si Smith muere, sus derechos legales sobre Marte desaparecen. Probablemente el grupo de pioneros que la Champion dej&#243; atr&#225;s en Marte inicie una nueva demanda de propiedad y es casi seguro que la Administraci&#243;n lleg&#243; a un acuerdo con ellos antes de que abandonasen la Tierra. La Champion es una nave de la Federaci&#243;n, pero es m&#225;s que posible que el trato, si existe, deje todos los hilos en las manos de ese terrible defensor de los derechos humanos, el se&#241;or secretario general Douglas. Un trato as&#237; podr&#237;a mantenerlo en el poder durante largo tiempo. Por otra parte, es posible tambi&#233;n que no signifique nada en absoluto.

&#191;Eh? &#191;Por qu&#233;?

Tal vez la Resoluci&#243;n Larkin no pueda aplicarse en este caso. La Luna estaba deshabitada, pero Marte est&#225; habitado por los marcianos. De momento, los marcianos son un cero legal. Pero el Tribunal Supremo puede echar un vistazo a la situaci&#243;n pol&#237;tica, contemplarse su ombligo colectivo, y decidir que la ocupaci&#243;n humana no significa nada en un planeta habitado ya por nativos no humanos. Entonces los derechos sobre Marte, de existir, tendr&#237;an que respaldarse tratando directamente con los marcianos.

Pero Ben, &#233;se podr&#237;a ser el caso de todas las formas. Esta idea de un hombre propietario de todo un planeta &#161;resulta fant&#225;stica!

No utilices esa palabra con un abogado; no te entender&#225;. Atar mosquitos y engullir camellos son requisitos indispensables para obtener el t&#237;tulo en cualquier facultad de Derecho. Adem&#225;s, existe un precedente. En el siglo XV el papa reparti&#243; todo el hemisferio occidental entre Espa&#241;a y Portugal[2 - Mediante el Tratado de Tordesillas. (N. del Rev.)], y nadie prest&#243; la menor atenci&#243;n al hecho de que aquellos territorios estaban ya ocupados por varios millones de indios con sus propias leyes, costumbres y derechos de propiedad. Su concesi&#243;n, adem&#225;s, fue tremendamente efectiva. Echa en cualquier momento un vistazo a un mapa del hemisferio occidental y observa d&#243;nde se habla espa&#241;ol y d&#243;nde portugu&#233;s y cu&#225;nta tierra les ha quedado a los indios.

S&#237;, pero Ben, no estamos en el siglo XV.

D&#237;selo a un abogado. A&#250;n siguen citando a Blackwell, el C&#243;digo de Napole&#243;n o incluso las leyes de Justiniano. Mira, Jill: si el Tribunal Supremo dictamina que la Resoluci&#243;n Larkin es aplicable, Smith se hallar&#225; en posici&#243;n de otorgar o retirar concesiones sobre Marte que pueden valer millones, m&#225;s probablemente miles de millones. Si entrega sus derechos territoriales a la Administraci&#243;n actual, entonces el secretario Douglas ser&#225; el hombre que lo controle todo. Lo cual es precisamente lo que Douglas intenta conseguir. Ya has visto la transcripci&#243;n.

&#191;Por qu&#233; puede desear una persona ese tipo de poder, Ben?

&#191;Por qu&#233; vuela la polilla hacia la luz? El impulso hacia el poder es menos l&#243;gico a&#250;n que el impulso sexual y m&#225;s fuerte. Pero te he dicho que la tuya era una pregunta con dos vertientes. Los activos financieros de Smith son casi tan importantes como su posici&#243;n especial como rey y emperador nominal de Marte. Posiblemente m&#225;s importante a&#250;n, puesto que una resoluci&#243;n del Tribunal Supremo podr&#237;a arrebatarle sus derechos de propiedad sobre Marte, pero dudo de que haya nada en este mundo que pueda privarle de sus derechos de propiedad sobre el impulsor Lyle y un importante paquete de acciones de la Lunar Enterprises: los ocho testamentos son asunto del dominio p&#250;blico, y en los tres casos m&#225;s importantes hereda con o sin testamento.

&#191;Qu&#233; suceder&#225; si muere? No lo s&#233;. Surgir&#225;n mil pretendidos primos, por supuesto, pero la Fundaci&#243;n para la Ciencia lleva veinte a&#241;os luchando con un mont&#243;n de esos par&#225;sitos hambrientos de dinero. Parece posible que, si Smith muere sin haber hecho testamento, su enorme fortuna revierta al Estado.

&#191;Al Estado? &#191;Te refieres a la Federaci&#243;n o a Estados Unidos?

Otra buena pregunta para la que no tengo respuesta. Sus padres naturales proceden de dos pa&#237;ses distintos miembros de la Federaci&#243;n, y &#233;l naci&#243; fuera de los dos y eso va a significar una diferencia crucial para algunas de las personas que tienen voto decisivo en esos paquetes de acciones y explotan bajo licencia esas patentes. No va a ser Smith; es incapaz de distinguir a un agente de bolsa de un cobrador de los transportes p&#250;blicos. Ser&#225; probablemente aquel que consiga agarrarle o colgarse de &#233;l. Mientras tanto, dudo de que la Lloyd's le suscribiera una p&#243;liza de seguro de vida; me parece un riesgo demasiado grande.

&#161;Pobre ni&#241;o! &#161;Pobre, pobre criatura!



6

El restaurante en Hagerstown ten&#237;a ambiente adem&#225;s de buena comida, lo que significaba que dispon&#237;a de mesas diseminadas no s&#243;lo en un prado que conduc&#237;a hasta el borde de un peque&#241;o lago, sino tambi&#233;n en las ramas de tres enormes &#225;rboles. Por encima de todo el conjunto hab&#237;a un campo de fuerza que formaba un techo, para mantener la zona del comedor al aire libre en un perpetuo verano, aunque lloviera o nevara.

Jill quer&#237;a comer en los &#225;rboles, pero Ben la ignor&#243; y soborn&#243; al maitre d'h&#243;tel para que les buscase una mesa cerca del agua en un lugar elegido por &#233;l; luego pidi&#243; que situaran en su mesa una est&#233;reo port&#225;til.

Jill se sinti&#243; mortificada.

Ben, &#191;para qu&#233; molestarse en venir aqu&#237; y pagar estos precios si no podemos comer en los &#225;rboles y adem&#225;s tenemos que soportar esa horrible caja de luz y ruidos?

Paciencia, peque&#241;a. Todas las mesas de arriba en los &#225;rboles tienen circuitos microf&#243;nicos; los necesitan para el servicio. &#201;sta no tiene ninguno, conf&#237;o, ya que vi al camarero cogerla de un mont&#243;n de reserva para traerla aqu&#237;. En cuanto al tanque, no s&#243;lo resulta antinorteamericano comer sin ver la est&#233;reo, sino que puede servirnos para crear toda la interferencia necesaria en caso de que haya alg&#250;n micr&#243;fono direccional apuntado hacia aqu&#237;, suponiendo que los investigadores del se&#241;or Douglas hayan empezado ya a interesarse por nosotros, cosa que no dudo que han hecho.

&#191;Crees de veras que nos est&#225;n siguiendo, Ben? Jill se estremeci&#243;. No estoy hecha para una vida de crimen.

&#161;Bah, te acostumbrar&#225;s pronto! Cuando estaba trabajando en los esc&#225;ndalos de sobornos de la General Synthetics, nunca dorm&#237;a dos noches seguidas en el mismo sitio, y s&#243;lo me alimentaba de alimentos envasados que hab&#237;a comprado yo mismo. Al cabo de un tiempo te acostumbras a ello estimula el metabolismo.

Mi metabolismo no lo necesita, gracias. Todo lo que me hace falta es un paciente particular, viejo y rico.

&#191;No vas a casarte conmigo, Jill?

Despu&#233;s de que mi futuro esposo se vaya al otro mundo, s&#237;. O quiz&#225; cuando sea tan rica que pueda permitirme el lujo de tenerte como animalito de compa&#241;&#237;a.

Es la mejor oferta que he tenido en meses. &#191;Qu&#233; te parece si empez&#225;ramos esta noche?

Despu&#233;s de que me quede viuda.

Durante los c&#243;cteles, el espect&#225;culo musical m&#225;s los estridentes comerciales que hab&#237;an estado martilleando sus t&#237;mpanos desde el tanque est&#233;reo se interrumpi&#243; de pronto. La cabeza y los hombros de un locutor llenaron el tanque; sonri&#243; con sinceridad profesional y dijo:

La NWNW, New World Networks, y el patrocinador de esta emisi&#243;n, las P&#237;ldoras Maltusianas Chica Lista, se sienten honrados y privilegiados de ceder los siguientes minutos de este espacio a una emisi&#243;n hist&#243;rica del Gobierno de la Federaci&#243;n. Y recuerden: toda chica lista utiliza p&#237;ldoras Chica Lista. F&#225;ciles de llevar, agradables de tomar, garantizadas contra todo fallo y aprobadas para su venta sin receta por la Ley P&#250;blica 1.312. &#191;Por qu&#233; correr el riesgo de emplear m&#233;todos anticuados, antiest&#233;ticos, perjudiciales e inseguros? &#191;Por qu&#233; exponerse a perder su amor y respeto? Recuerden el simp&#225;tico y lobuno anunciador lanz&#243; una ojeada hacia un lado y apresur&#243; el resto de la publicidad: les ofrezco las p&#237;ldoras Chica Lista, que a su vez les ofrecen la presencia del secretario general &#161;y del Hombre de Marte!

La imagen tridi se fundi&#243; a la de una joven tan sensual, tan incre&#237;blemente pechugona, tan seductora, que con s&#243;lo verla cualquier espectador masculino ten&#237;a que sentirse autom&#225;ticamente insatisfecho de los talentos locales. La se&#241;orita se desperez&#243;, se contone&#243; y dijo, con una ronca voz de t&#243;rrido dormitorio:

Yo siempre uso p&#237;ldoras Chica Lista.

La imagen se fundi&#243; de nuevo y una orquesta interpret&#243; los compases de apertura de Bienvenidos a la paz soberana.

&#191;T&#250; usas las p&#237;ldoras Chica Lista? pregunt&#243; Ben.

&#161;No es asunto tuyo! Jill pareci&#243; enojada, luego a&#241;adi&#243;. No es m&#225;s que un curalotodo de charlat&#225;n. De cualquier forma, &#191;qu&#233; te hace pensar que lo necesito?

Caxton no respondi&#243;; el tanque se hab&#237;a llenado con los rasgos paternales del secretario general Douglas.

Amigos empez&#243;, compa&#241;eros ciudadanos de la Federaci&#243;n, esta noche me caben un honor y un privilegio &#250;nicos. Desde el regreso triunfal de nuestra llameante nave Champion

Sigui&#243; con unos cuantos miles de bien escogidas palabras para felicitar a los ciudadanos de la Tierra por su &#233;xito al haber conseguido establecer contacto con otro planeta, con otra raza civilizada. Se las arregl&#243; para dar a entender que la proeza de la Champion era el logro personal de cada ciudadano de la Federaci&#243;n, que cualquiera de ellos pudo haber conducido la expedici&#243;n si no hubiera estado ocupado con otros asuntos importantes y que &#233;l, el secretario general, no era m&#225;s que el humilde instrumento escogido por todos ellos para poner en pr&#225;ctica su voluntad. No expresaba esas ideas halagadoras con una audacia demasiado evidente, pero lo dejaba entrever: la suposici&#243;n impl&#237;cita era que el hombre corriente era igual a cualquiera y mejor que la mayor&#237;a y que el buen viejo Joe Douglas encarnaba al hombre corriente. Hasta su arrugada corbata y su ensortijado pelo ten&#237;an cierto aire de s&#243;lo soy uno m&#225;s.

Ben Caxton se pregunt&#243; qui&#233;n le habr&#237;a escrito el discurso. Jim Sanforth, probablemente Jim sab&#237;a dar un toque m&#225;s sutil que cualquier otro miembro del equipo literario de Douglas a la tarea de seleccionar adjetivos que alabasen y complacieran a una audiencia; hab&#237;a escrito anuncios comerciales antes de dedicarse a la pol&#237;tica, y no estaba arrepentido de ello. S&#237;, aquello acerca de la mano que mece la cuna era a todas luces obra de Jim Era el tipo de hombre capaz de seducir a una chica tent&#225;ndola con un caramelo, y considerarlo una h&#225;bil operaci&#243;n.

&#161;Apaga eso! gimi&#243; Jill con urgencia.

&#191;Eh? Tranquila, pies bonitos. Tengo que escuchar esto.

 y as&#237;, amigos, me cabe el honor de traer ante ustedes a nuestro conciudadano Valentine Michael Smith, &#161;el Hombre de Marte! Mike, todos sabemos que est&#225; usted cansado y que no se encuentra del todo bien, pero &#191;querr&#225; decirles unas palabras a nuestros amigos?

La escena de la est&#233;reo en el tanque se fundi&#243; a un plano medio de un hombre sentado en una silla de ruedas. Inclinado sobre &#233;l como si fuera su t&#237;o preferido estaba el secretario Douglas y, al otro lado de la silla, una enfermera, r&#237;gida, almidonada y fotog&#233;nica.

Jill abri&#243; mucho la boca. Ben susurr&#243; ferozmente:

&#161;Silencio! No quiero perderme ni una sola palabra de esto.

La entrevista no fue larga. El suave rostro infantil del hombre en la silla de ruedas esboz&#243; una t&#237;mida sonrisa; mir&#243; hacia la c&#225;mara y dijo:

Hola, amigos. Disculpen si sigo sentado. A&#250;n estoy d&#233;bil parec&#237;a hablar con dificultad y, en una ocasi&#243;n, la enfermera le interrumpi&#243; para tomarle el pulso.

En respuesta a las preguntas de Douglas, dirigi&#243; cumplidos al capit&#225;n Van Tromp y a la tripulaci&#243;n de la Champion, dio las gracias a todos por su rescate, y dijo que todo el mundo en Marte estaba excitad&#237;simo por haber contactado con la Tierra y que esperaba poder ayudar en la tarea de amalgamar unas relaciones intensas y amistosas entre los dos planetas. La enfermera le interrumpi&#243; de nuevo, pero Douglas dijo con voz suave:

Mike, &#191;se siente lo bastante fuerte como para contestar a una pregunta m&#225;s?

Claro, se&#241;or Douglas si s&#233; la respuesta.

Mike &#191;Qu&#233; opina de las muchachas de la Tierra?

&#161;Jes&#250;s! el semblante infantil adopt&#243; una expresi&#243;n alucinada y ext&#225;tica y se ti&#241;&#243; de rosa.

La c&#225;mara fundi&#243; de nuevo a la cabeza y los hombros del secretario general.

Mike me pidi&#243; que les comunicara continu&#243; en tono paternalque volver&#225; a estar con ustedes en cuanto le sea posible. Tiene que revitalizar sus m&#250;sculos, ya saben. La gravedad de la Tierra es tan intensa para &#233;l como lo ser&#237;a para nosotros la gravedad de J&#250;piter. Quiz&#225; la semana pr&#243;xima, si los m&#233;dicos consideran que est&#225; lo bastante fuerte.

La escena cambi&#243; de nuevo a la publicidad de las p&#237;ldoras Chica Lista y a una r&#225;pida obrita de un acto que dejaba bien claro que la muchacha que no las utilizaba no s&#243;lo estaba loca sino que no ten&#237;a la menor idea de lo que le conven&#237;a: los hombres cruzar&#237;an a la acera de enfrente para no encontrarse con ella. Ben cambi&#243; de canal, luego se volvi&#243; a Jill y dijo hoscamente:

Bueno, ya puedo hacer pedazos mi art&#237;culo de ma&#241;ana. Douglas lo tiene bien metido bajo su pulgar.

&#161;Ben!

&#191;Eh?

&#161;&#201;se no era el Hombre de Marte!

&#191;Qu&#233;? Cari&#241;o, &#191;est&#225;s segura?

&#161;Claro que estoy segura! Oh, se parec&#237;a a &#233;l, se parec&#237;a mucho a &#233;l. Incluso la voz era similar. Pero no era el paciente que vi en la habitaci&#243;n custodiada.

Ben intent&#243; hacer tambalear su convicci&#243;n. Se&#241;al&#243; las varias docenas de personas que se sab&#237;a que hab&#237;an visto a Smith: guardias, internos, enfermeros, el capit&#225;n y los miembros de la tripulaci&#243;n de la Champion, probablemente otros. Unos cuantos de esa lista deb&#237;an de haber visto esta transmisi&#243;n o al menos la Administraci&#243;n ten&#237;a que presuponer que alguno la ver&#237;a y se dar&#237;a cuenta de la sustituci&#243;n si hab&#237;a habido sustituci&#243;n. No ten&#237;a sentido el riesgo era excesivo.

Jill no ofreci&#243; ninguna refutaci&#243;n l&#243;gica; se limit&#243; a proyectar hacia delante su labio inferior e insisti&#243; en que la persona que hab&#237;a aparecido en la est&#233;reo no era el enfermo que ella hab&#237;a conocido. Por &#250;ltimo exclam&#243;, irritada:

&#161;De acuerdo, de acuerdo, lo que t&#250; quieras! No puedo probar que tengo raz&#243;n as&#237; que he de estar equivocada. &#161;Hombres!

Vamos, Jill

Por favor, ll&#233;vame a casa.

Ben se fue en silencio a buscar un taxi. No tom&#243; uno de los que se alineaban fuera del restaurante, aunque ya no cre&#237;a que nadie se interesara por sus movimientos; lo seleccion&#243; entre los que hab&#237;a estacionados en la plataforma de aterrizaje de un hotel al otro lado de la calle.

Jill se mantuvo g&#233;lida durante el vuelo de regreso. Finalmente, Ben sac&#243; las transcripciones de lo grabado en la habitaci&#243;n de Smith en el hospital y las reley&#243;. Volvi&#243; a leerlas, medit&#243; unos instantes y dijo:

Jill.

&#191;S&#237;, se&#241;or Caxton?

&#161;Tambi&#233;n yo te llamar&#233; se&#241;ora! Mira, Jill, lo siento. Te pido disculpas. Estaba equivocado.

&#191;Y qu&#233; te ha conducido a esta trascendental conclusi&#243;n?

Caxton golpe&#243; los papeles contra la palma de su mano.

Esto. No es posible que Smith se manifestara ayer y anteayer del modo en que lo hizo, y que esta noche haya concedido esa entrevista. Antes hubiera accionado sus mandos Se hubiera sumergido en uno de esos trances.

Me siento reconfortada de que al fin te hayas dado cuenta de lo obvio.

Jill, &#191;ser&#237;as tan amable de patearme un par de veces en la boca y luego olvidarlo? Esto es serio. &#191;Sabes lo que significa?

Significa que usaron un actor para falsificar una entrevista. Te lo dije hace una hora.

Desde luego. Un actor, y uno bueno adem&#225;s, meticulosamente caracterizado y aleccionado. Pero esto implica mucho m&#225;s que eso. Tal como lo veo, hay dos posibilidades. La primera es que Smith ha muerto y

&#161;Muerto! Jill se hall&#243; de pronto reviviendo la curiosa ceremonia del trago de agua y not&#243; de nuevo el sabor de la extra&#241;a, c&#225;lida y extraterrestre personalidad de Smith, entremezclada con una insoportable amargura.

Tal vez. En cuyo caso, ese suplantador seguir&#225; vivo durante una semana o diez d&#237;as, hasta que tengan tiempo de redactar los documentos que desean que firme. Luego el suplantador morir&#225; y lo mandar&#225;n fuera de la ciudad, probablemente con un condicionamiento hipn&#243;tico de silencio tan fuerte que el asma le asfixie si tratara de hablar Incluso es posible que le practiquen una lobotom&#237;a transorbital si los chicos quieren estar seguros. Pero, si Smith est&#225; muerto, ser&#225; mejor que lo olvidemos todo; nunca podremos demostrar la verdad. As&#237; que vamos a suponer que sigue con vida.

&#161;Oh, eso espero!

&#191;Qu&#233; es H&#233;cuba para ti, o qu&#233; eres t&#250; para H&#233;cuba? cit&#243; err&#243;neamente Caxton. Si contin&#250;a vivo, es posible que no haya nada especialmente siniestro en todo este asunto. Al fin y al cabo, muchas figuras p&#250;blicas utilizan dobles en algunas de sus apariciones; es algo que ni siquiera irrita al p&#250;blico porque, cada vez que alg&#250;n tipo cree haber descubierto un doble, esto le hace sentirse tan listo que con ello ya tiene suficiente. As&#237; que es posible que la Administraci&#243;n se haya limitado a ceder a las demandas p&#250;blicas, y haya ofrecido el espect&#225;culo del Hombre de Marte que tanto hemos estado reclamando. Podr&#237;a ser que dentro de dos o tres semanas nuestro amigo Smith se halle en suficiente buena forma como para resistir el esfuerzo que representan las apariciones en p&#250;blico, en cuyo momento le har&#225;n correr sin descanso de un lado para otro. &#161;Pero lo dudo mucho!

&#191;Por qu&#233;?

Utiliza tu hermosa cabecita rizada. El honorable Joe Douglas ha hecho ya un primer intento de arrancar a Smith lo que deseaba de &#233;l y ha fracasado de la manera m&#225;s miserable. Pero Douglas no puede permitirse fracasar. As&#237; que opino que enterrar&#225; a Smith m&#225;s profundamente que nunca y eso ser&#225; lo &#250;ltimo que sabremos del aut&#233;ntico Hombre de Marte.

&#191;Quieres decir que lo matar&#225;? jade&#243; Jill, muy despacio.

&#191;Por qu&#233; ser tan cruel? Pero s&#237; encerrarle en alguna cl&#237;nica particular y no permitirle que se entere nunca m&#225;s de nada. Puede que ya haya sido alejado del Centro de Bethesda.

&#161;Oh, querido! Ben, &#191;qu&#233; vamos a hacer?

Caxton frunci&#243; el entrecejo y pens&#243; unos instantes.

No tengo ning&#250;n buen plan. Ellos tienen el bate y la pelota, y establecen las reglas del juego. Pero lo que voy hacer es esto: me presentar&#233; en ese hospital con un testigo honesto a un lado y un abogado duro al otro, y pedir&#233; ver a Smith. Quiz&#225; consiga arrastrarles a terreno descubierto.

&#161;Estar&#233; detr&#225;s de ti!

Ni lo sue&#241;es. T&#250; qu&#233;date fuera de esto. Como se&#241;alaste antes, podr&#237;a arruinarte profesionalmente.

Pero me necesitas para identificarle

Oh, no. Me considero capaz de distinguir, incluso en el transcurso de una entrevista muy corta, a un hombre criado por seres no humanos de un actor que pretenda suplantarle. Pero, si algo va mal, t&#250; ser&#225;s mi as en la manga: una persona que sepa que est&#225;n organizando una mascarada con el Hombre de Marte y que tenga acceso al interior del Centro de Bethesda. Cari&#241;o, si no recibes noticias m&#237;as, consid&#233;rate en libertad para obrar por tu cuenta.

Ben, &#191;no te har&#225;n da&#241;o?

Lucho fuera de mi peso, nena. No hay forma de saberlo.

Oh Ben, no me gusta esto. Si logras entrar y verle, &#191;qu&#233; piensas hacer?

Voy a preguntarle si desea abandonar el hospital. Si dice que s&#237;, le invitar&#233; a que venga conmigo. En presencia de un testigo honesto no se atrever&#225;n a impedirle salir. Un hospital no es una prisi&#243;n; no tienen ning&#250;n derecho legal a retenerle.

Oh &#191;Y luego qu&#233;? Necesita realmente cuidados m&#233;dicos, Ben; no est&#225; en condiciones de ocuparse de s&#237; mismo. Lo s&#233;.

Caxton frunci&#243; de nuevo el entrecejo.

He estado pensando en eso. Yo no puedo cuidarle. Tu podr&#237;as, por supuesto, si tuvieras los medios. Podr&#237;amos acomodarle en mi piso y

y yo le cuidar&#233;. &#161;Lo haremos, Ben!

Despacio. He pensado en eso. Douglas podr&#237;a sacar alg&#250;n conejo legal del sombrero, un reconocimiento de incapacidad o algo parecido, y Smith tendr&#237;a que regresar a su encierro. Y acaso t&#250; y yo fu&#233;ramos encerrados tambi&#233;n Frunci&#243; m&#225;s el entrecejo. Pero conozco a un hombre que podr&#237;a ofrecerle refugio y salirse con bien de ello.

&#191;Qui&#233;n?

&#191;Has o&#237;do hablar alguna vez de Jubal Harshaw?

&#191;Eh? &#191;Y qui&#233;n no?

Esa es una de sus ventajas: todo el mundo sabe qui&#233;n es, lo cual le convierte en una persona dif&#237;cil de atropellar. Puesto que posee a la vez los t&#237;tulos de doctor en medicina y abogado, es tres veces m&#225;s dif&#237;cil de atropellar. Pero, lo m&#225;s importante, es un individualista tan ac&#233;rrimo que luchar&#237;a contra el Departamento de Seguridad de la Federaci&#243;n en pleno, armado s&#243;lo con un cuchillo de pelar patatas, si eso le pareciera bien y eso le hace ocho veces m&#225;s dif&#237;cil de atropellar. Pero lo m&#225;s importante es que le conoc&#237; a fondo durante los juicios de deslealtad; es un amigo con el que puedo contar. Si logro sacar a Smith de Bethesda, lo llevar&#233; a la casa de Harshaw en el Poconos &#161;y entonces simplemente nos limitaremos a dejar que esos in&#250;tiles traten de volver a ocultarlo bajo la alfombra! Entre mi columna y los deseos de lucha de Harshaw, les haremos pasar unos malos momentos.



7

Pese a haber trasnochado, Jill estaba preparada para efectuar su relevo del turno nocturno en la planta del hospital a la ma&#241;ana siguiente, diez minutos antes de la hora que le correspond&#237;a. Ten&#237;a toda la intenci&#243;n de obedecer las &#243;rdenes de Ben: permanecer alejada del intento del periodista de ver al Hombre de Marte, pero estaba decidida a mantenerse cerca cuando se produjera s&#243;lo por si Ben necesitara refuerzos.

Ya no hab&#237;a guardiamarinas en el pasillo. Bandejas, medicamentos y dos pacientes que preparar para cirug&#237;a la tuvieron atareada durante las primeras dos horas; apenas tuvo tiempo de comprobar la puerta de la suite K-12. Estaba cerrada con llave, lo mismo que la puerta de la sala de espera contigua. La puerta a la sala de guardia al otro lado tambi&#233;n estaba cerrada. Consider&#243; la posibilidad de meterse en ella subrepticiamente para ver a Smith a trav&#233;s de la puerta de comunicaci&#243;n, ahora que los guardias se hab&#237;an ido, pero decidi&#243; aplazarlo; ten&#237;a demasiado trabajo. No obstante, se mantuvo atenta a cuantas personas aparecieron por la planta.

Ben no se dej&#243; ver, y un discreto interrogatorio a la telefonista de la centralita le asegur&#243; que ni Ben ni nadie m&#225;s hab&#237;a acudido a ver al Hombre de Marte mientras Jill estuvo atareada en otra parte. Eso la desconcert&#243;; aunque Ben no hab&#237;a dicho la hora, ella hab&#237;a sacado la conclusi&#243;n de que su plan consist&#237;a en invadir la ciudadela a primeros del d&#237;a, tan pronto como le fuera posible.

Finalmente decidi&#243; que ten&#237;a que echar una ojeada. Durante una pausa, llam&#243; a la puerta de la sala de guardia, luego asom&#243; la cabeza y fingi&#243; sorprenderse.

&#161;Oh! Buenos d&#237;as, doctor. Pens&#233; que el doctor Frame estar&#237;a aqu&#237;.

El m&#233;dico sentado al escritorio de guardia era completamente desconocido para Jill. Apart&#243; la vista del display de datos fisiol&#243;gicos que estaba estudiando, la mir&#243;, luego esboz&#243; una sonrisa mientras la examinaba de arriba abajo.

No he visto al doctor Frame, enfermera. Soy el doctor Brush. &#191;Puedo ayudarla en algo?

Ante la t&#237;pica reacci&#243;n masculina, Jill se relaj&#243;.

No, nada en especial. &#191;C&#243;mo se encuentra el Hombre de Marte?

&#191;Eh?

Ella sonri&#243; y le gui&#241;&#243; un ojo.

No es ning&#250;n secreto para el personal, doctor. Su paciente indic&#243; con un gesto la puerta interior.

&#191;Eh? el m&#233;dico pareci&#243; asombrado &#191;Le ten&#237;an aqu&#237;?

&#191;Acaso ya no est&#225;?

Por supuesto que no. Tenemos a la se&#241;ora Rose Bankerson, una paciente del doctor Garner. La trasladamos esta ma&#241;ana a primera hora.

&#191;De veras? Entonces, &#191;qu&#233; ha sido del Hombre de Marte? &#191;D&#243;nde lo han puesto?

No tengo la menor idea. Vaya, &#191;as&#237; que me he perdido realmente de ver a Valentine Smith?

Ayer estaba aqu&#237;. Eso es todo lo que s&#233;.

&#191;Y el doctor Frame se ocupaba de su caso? Algunas personas se llevan toda la suerte. Mire lo que me ha tocado a m&#237;

Conect&#243; la c&#225;mara de observaci&#243;n de circuito cerrado que ten&#237;a sobre su escritorio; Jill vio enmarcada en la pantalla, como si la estuviera contemplando desde arriba, una cama de agua; flotando en ella hab&#237;a una diminuta anciana. Parec&#237;a estar dormida.

&#191;Qu&#233; tiene?

Hum Enfermera, si esa mujer no tuviese m&#225;s dinero del que ninguna persona deber&#237;a tener, me sentir&#237;a tentado a diagnosticarle demencia senil. Pero, tal como son las cosas, ha ingresado para tomarse un descanso y para que le hagan un chequeo.

Jill intercambi&#243; unas cuantas frases intrascendentes y, tras unos momentos, fingi&#243; haber visto una luz de llamada. Fue a su escritorio y sac&#243; el registro del turno de noche. S&#237; all&#237; estaba: V. M. Smith, K-12 transferido. Debajo de esta entrada hab&#237;a otra: Sra. Rose S. Bankerson ingresada en K-12 (dieta s/Dr. Garner sin &#243;rdenes, responsabilidad nula para el servicio de planta).

Tras comprobar que la vieja rica no era responsabilidad suya, Jill volvi&#243; su atenci&#243;n a Valentine Smith. Algo acerca del caso de la se&#241;ora Bankerson sonaba en su cabeza de un modo extra&#241;o, pero no pod&#237;a echarle mano, as&#237; que lo apart&#243; de su mente y se dedic&#243; al asunto que le interesaba. &#191;Por qu&#233; hab&#237;an trasladado a Smith en mitad de la noche? Probablemente para eludir cualquier posible contacto con gente de fuera. Pero, &#191;ad&#243;nde lo habr&#237;an llevado? En circunstancias normales Jill se hubiera limitado a llamar a Recepci&#243;n y preguntarlo, pero las opiniones de Ben adem&#225;s de la falsa emisi&#243;n de la noche antes la hab&#237;an puesto en guardia acerca de mostrar curiosidad. Decidi&#243; esperar hasta la comida y ver qu&#233; pod&#237;a captar en la marea general de los rumores.

Pero antes fue al tel&#233;fono p&#250;blico de la planta y llam&#243; a Ben. Su oficina le inform&#243; que acababa de salir de la ciudad y estar&#237;a fuera algunos d&#237;as. Se qued&#243; casi sin habla ante aquello luego se recobr&#243; y dej&#243; recado de que dijeran a Ben que la llamase. Luego telefone&#243; a la casa. No estaba all&#237; tampoco; dej&#243; grabado el mismo mensaje.


Ben Caxton no perdi&#243; tiempo mientras preparaba su intento de abrirse camino hasta Valentine Michael Smith. Tuvo suerte y pudo contratar a James Oliver Cavendish como testigo honesto. Aunque cualquier testigo honesto hubiese servido, el prestigio de Cavendish era tal que casi ni hac&#237;a falta ning&#250;n abogado. El anciano caballero hab&#237;a testificado infinidad de veces ante el Tribunal Supremo de la Federaci&#243;n, y se dec&#237;a que los testamentos archivados en su cabeza representaban una cantidad no de miles de millones, sino de billones. Cavendish hab&#237;a recibido toda su ense&#241;anza en memoria total del gran doctor Samuel Renshaw en persona, y su adiestramiento hipn&#243;tico profesional lo hab&#237;a conseguido como pupilo de la Fundaci&#243;n Rhine. Sus honorarios por una jornada de trabajo o fracci&#243;n superaban el sueldo de Ben de una semana, pero esperaba poder cargar los gastos a la sindicaci&#243;n del Post En cualquier caso, ni siquiera lo mejor era lo bastante bueno para aquel trabajo.

Caxton recogi&#243; al joven Frisby, de Biddle, Frisby, Frisby, Biddle #amp# Reed, puesto que esta firma de abogados era la que representaba a la sindicaci&#243;n del Post, y luego los dos j&#243;venes llamaron al testigo Cavendish. La alta y enjuta figura del se&#241;or Cavendish, envuelta desde la barbilla hasta los tobillos con la blanca toga de su profesi&#243;n, le record&#243; a Ben la estatua de la Libertad y era casi tan llamativa como ella. Ben le hab&#237;a explicado ya a Mark Frisby lo que pretend&#237;a hacer (y Frisby le hab&#237;a se&#241;alado que no le asist&#237;a ning&#250;n derecho) antes de llamar a Cavendish; una vez en presencia del testigo honesto, se atuvieron al protocolo y se abstuvieron de discutir lo que pod&#237;an esperar ver y o&#237;r.

El taxi los dej&#243; en el Centro de Bethesda; fueron directamente al despacho del director. Ben entreg&#243; su tarjeta y pidi&#243; una entrevista con &#233;l. Una mujer de modales autoritarios y acento cuidadosamente cultivado le pregunt&#243; si ten&#237;a concertada una cita. Ben admiti&#243; que no.

Entonces me temo que sus probabilidades de ver al doctor Broemer son casi insignificantes. &#191;Puede indicarme el motivo de su visita?

Simplemente d&#237;gale indic&#243; Caxton en voz alta, para que las dem&#225;s personas que esperaban pudiesen o&#237;rlo que Ben Caxton, de El Nido del Cuervo, est&#225; aqu&#237; con un abogado y un testigo honesto para entrevistar a Valentine Michael Smith, el Hombre de Marte.

La mujer se sobresalt&#243; m&#225;s all&#225; de su altivez profesional. Pero se recobr&#243; r&#225;pidamente y dijo en tono helado:

Le informar&#233; de ello. &#191;Tienen la bondad de sentarse?

Gracias, esperaremos aqu&#237;.

Esperaron. Frisby encendi&#243; un cigarrillo; Cavendish esper&#243; con la tranquila paciencia de quien ha visto ya todas las actitudes buenas y malas y ha llegado a la conclusi&#243;n de que en el fondo ambas son lo mismo, y Caxton procur&#243; dominar su nerviosismo y no morderse las u&#241;as. Al fin, la reina de las nieves anunci&#243; desde detr&#225;s de su escritorio:

El se&#241;or Berquist les recibir&#225;.

&#191;Berquist? &#191;Gil Berquist?

Me parece que su nombre es Gilbert Berquist.

Caxton reflexion&#243; sobre ello Gil Berquist pertenec&#237;a al enorme pelot&#243;n de hombres de paja o ayudantes ejecutivos que ten&#237;a Douglas a su servicio. Su especialidad era ocuparse de los visitantes oficiales.

No deseo ver a Berquist; quiero ver al director.

Pero Berquist sal&#237;a ya en aquellos momentos, con la mano derecha extendida y una amplia sonrisa de bienvenida pegada a su rostro.

&#161;Ben Caxton! &#191;Qu&#233; tal, compa&#241;ero? Cu&#225;nto tiempo sin vernos, y todo esto &#191;Sigues gan&#225;ndote la vida con las viejas tretas de siempre? mir&#243; al testigo honesto, pero su expresi&#243;n no admiti&#243; nada.

Ben estrech&#243; brevemente su mano.

Las mismas viejas tretas de siempre, s&#237;. &#191;Qu&#233; est&#225;s haciendo aqu&#237;, Gil?

Si alguna vez consigo librarme de los deberes del servicio p&#250;blico, yo tambi&#233;n me buscar&#233; una columna Nada que hacer, excepto telefonear un millar de palabras sobre las habladur&#237;as de cada d&#237;a, y haraganear el resto del tiempo. Te envidio, Ben.

He dicho: &#191;qu&#233; est&#225;s haciendo aqu&#237;, Gil? Deseo ver al director, luego tener cinco minutos con el Hombre de Marte. No he venido a recibir tus palmaditas de alto nivel en la espalda.

Vamos, Ben, no adoptes esa actitud. Estoy aqu&#237; porque la prensa ha vuelto casi loco al doctor Broemer as&#237; que el secretario general me envi&#243; para quitarle un poco de peso de encima de los hombros.

Est&#225; bien. Quiero ver a Smith.

Ben, viejo amigo, &#191;te das cuenta de que todos los periodistas, corresponsales, enviados especiales, redactores de sucesos, comentaristas, colaboradores independientes y gacetilleros lacrim&#243;genos desean lo mismo? Vosotros no sois m&#225;s que un simple pelot&#243;n dentro de un ej&#233;rcito; si os dejara pasar a todos, matar&#237;ais al pobre tipo en veinticuatro horas. Hace apenas veinte minutos estuvo aqu&#237; Polly Peepers. Quer&#237;a entrevistar a Smith acerca de la vida amorosa entre los marcianos Berquist se llev&#243; ambas manos a la cabeza y adopt&#243; una expresi&#243;n de abrumada impotencia.

Deseo ver a Smith. &#191;Puedo verlo, o no puedo verlo?

Ben, busquemos un lugar tranquilo donde podamos hablar un poco delante de un vaso largo. Puedes preguntarme cualquier cosa.

No quiero preguntarte nada; quiero ver a Smith. Por cierto, &#233;ste es mi abogado, Mark Frisby, de Biddle #amp# Frisby como era costumbre, Ben no present&#243; al testigo honesto; todos fingieron que no estaba presente.

Conozco a Frisby dijo Berquist con una breve inclinaci&#243;n de cabeza. &#191;C&#243;mo sigue tu padre, Mark? &#191;La sinusitis sigue haci&#233;ndole la pascua?

Como siempre.

Es este maldito clima de Washington. Vamos, Ben. T&#250; tambi&#233;n, Mark.

Un momento dijo Caxton. No quiero entrevistarte a ti, Gil. Quiero ver a Valentine Michael Smith. Act&#250;o en nombre de la sindicaci&#243;n del Post, y por ello represento indirectamente a m&#225;s de doscientos millones de lectores. &#191;Voy a poder verle? Si no es as&#237;, dilo en voz alta y deja bien sentada tu autoridad legal para negarte.

Berquist suspir&#243;.

Mark, &#191;quieres explicarle a este cronista chismoso que no puede entrar a la fuerza en la habitaci&#243;n de un hombre enfermo simplemente porque tiene una columna sindicada? Valentine Smith hizo una aparici&#243;n p&#250;blica justo anoche en contra de la opini&#243;n de su m&#233;dico, tengo que a&#241;adir. Ese hombre tiene derecho a gozar de un poco de paz y tranquilidad y a disponer de la oportunidad de recuperar sus fuerzas y orientarse un poco. Esa aparici&#243;n de anoche fue suficiente, m&#225;s que suficiente.

Corren rumores indic&#243; cautelosamente Caxton de que la aparici&#243;n de anoche fue un fraude.

Berquist dej&#243; de sonre&#237;r.

Frisby dijo fr&#237;amente, &#191;quieres darle a tu cliente unos cuantos consejos acerca de las leyes relativas a la difamaci&#243;n?

T&#243;matelo con calma, Ben.

Conozco las leyes relativas a la difamaci&#243;n, Gil. En mi negocio he de conocerlas. Pero, &#191;a qui&#233;n estoy difamando? &#191;Al Hombre de Marte? &#191;O a alguna otra persona? Dame un nombre. Repito alz&#243; la voz que he o&#237;do decir que el hombre entrevistado anoche en la televisi&#243;n no era el Hombre de Marte. Quiero verle personalmente y pregunt&#225;rselo.

La gente que llenaba el vest&#237;bulo de recepci&#243;n guardaba un silencio absoluto mientras todo el mundo prestaba o&#237;dos a la discusi&#243;n y fing&#237;a ocuparse en otras cosas. Berquist mir&#243; r&#225;pidamente al testigo honesto, luego control&#243; su expresi&#243;n y sonri&#243; a Caxton antes de decir:

Ben, es posible que te hayas convencido a ti mismo de que necesitas esa entrevista as&#237; como un proceso. Aguarda un momento.

Desapareci&#243; en el despacho interior y regres&#243; al cabo de poco.

Lo he arreglado dijo con voz cansada, aunque Dios sabe por qu&#233; lo he hecho. No te lo mereces, Ben. Vamos. S&#243;lo t&#250; Mark, lo lamento, pero no es posible permitir la entrada a una multitud; hay que tener en cuenta que Smith es un hombre enfermo.

No dijo Caxton.

&#191;Eh?

O los tres, o ninguno.

No seas est&#250;pido, Ben; est&#225;s recibiendo un privilegio muy especial. Te dir&#233; lo que haremos Mark puede venir y esperar fuera. Pero no le necesitas a &#233;l se&#241;al&#243; a Cavendish con un movimiento de cabeza; el testigo pareci&#243; no o&#237;r.

Quiz&#225; no. Pero he pagado sus honorarios para tenerlo aqu&#237; conmigo. Mi columna afirmar&#225; esta noche que la Administraci&#243;n se neg&#243; a permitir que un testigo honesto viera al Hombre de Marte.

Berquist se encogi&#243; de hombros.

De acuerdo, entonces. Ben, espero que ese proceso por difamaci&#243;n acabe contigo definitivamente.

Tomaron el ascensor para las camillas en vez del tubo impulsor como deferencia a la edad de Cavendish; luego recorrieron un pasillo lateral durante un largo trecho, dejando atr&#225;s laboratorios, salas de terapia, solarios y pabell&#243;n tras pabell&#243;n. En una ocasi&#243;n fueron detenidos por un guardia, que telefone&#243; y luego les dej&#243; pasar; finalmente fueron conducidos a una sala de display de datos fisiol&#243;gicos utilizada para observar a los pacientes en estado cr&#237;tico.

&#201;ste es el doctor Tanner anunci&#243; Berquist. Doctor, &#233;stos son el se&#241;or Caxton y el se&#241;or Frisby por supuesto, no present&#243; a Cavendish.

Tanner pareci&#243; preocupado.

Caballeros, hago esto contra mi voluntad, s&#243;lo porque el director ha insistido. Debo advertirles una cosa: no hagan ni digan nada que pueda excitar a mi paciente. Se halla en unas condiciones de neurosis extrema y cae con facilidad en un estado de huida patol&#243;gica de trance, si prefieren llamarlo as&#237;.

&#191;Epilepsia? pregunt&#243; Ben.

Un profano podr&#237;a confundirlo f&#225;cilmente con ella. Sin embargo, es m&#225;s parecido a una catalepsia. Pero no me cite; no existe ning&#250;n precedente cl&#237;nico para este caso.

&#191;Es usted especialista, doctor? &#191;Psiquiatra tal vez?

Tanner mir&#243; brevemente a Berquist.

S&#237; admiti&#243;.

&#191;D&#243;nde ha efectuado usted sus pr&#225;cticas de especializaci&#243;n?

Vamos, Ben dijo Berquist, veamos al paciente y terminemos con esto. Despu&#233;s podr&#225;s preguntarle al doctor Tanner.

De acuerdo.

Tanner examin&#243; sus diales y gr&#225;ficos, luego accion&#243; un interruptor y mir&#243; una pantalla de circuito cerrado. Abandon&#243; el escritorio, abri&#243; una puerta y les condujo a un dormitorio contiguo, al tiempo que se llevaba un dedo a los labios. Los otros cuatro le siguieron. Caxton tuvo la sensaci&#243;n de que era conducido a ver lo que quedaba y reprimi&#243; una nerviosa necesidad de echarse a re&#237;r.

La habitaci&#243;n estaba en penumbra.

La mantenemos en semioscuridad porque sus ojos no est&#225;n acostumbrados al nivel de brillo de nuestras luces explic&#243; Tanner con voz baja. Se acerc&#243; a una cama hidr&#225;ulica que ocupaba el centro de la habitaci&#243;n. Mike, le he tra&#237;do unos amigos que desean verle.

Caxton se acerc&#243;. Flotando, medio oculto por la forma en que su cuerpo se hund&#237;a en la piel de pl&#225;stico que cubr&#237;a el l&#237;quido en el tanque, y m&#225;s oculto a&#250;n por una s&#225;bana que lo cubr&#237;a hasta las axilas, hab&#237;a un hombre joven. Les mir&#243; pero no dijo nada; su rostro liso y redondo carec&#237;a de expresi&#243;n.

Por todo lo que Ben pod&#237;a decir, era el hombre que hab&#237;a aparecido en la est&#233;reo la noche antes. Le asalt&#243; la vertiginosa sensaci&#243;n de que la peque&#241;a Jill, con la mejor de las intenciones, le hab&#237;a lanzado a la cara una granada sin el seguro. Un proceso por difamaci&#243;n pod&#237;a muy bien arruinarle.

&#191;Es usted Valentine Michael Smith?

S&#237;.

&#191;El Hombre de Marte?

S&#237;.

&#191;Apareci&#243; usted en la est&#233;reo anoche?

El hombre en la cama no contest&#243;. Tanner dijo:

No creo que conozca esa palabra. D&#233;jeme intentarlo a m&#237;. Mike, &#191;se acuerda de lo que hizo anoche con el se&#241;or Douglas?

El rostro del hombre adopt&#243; una expresi&#243;n malhumorada.

Luces fuertes. Da&#241;o.

S&#237;, las luces le hicieron da&#241;o en los ojos. El se&#241;or Douglas quer&#237;a que usted dijera hola a la gente.

El paciente esboz&#243; una ligera sonrisa.

Largo paseo en silla.

De acuerdo asinti&#243; Caxton. Entiendo. Mike, &#191;le tratan como es debido aqu&#237;?

S&#237;.

No est&#225; obligado a permanecer aqu&#237; si no quiere, &#191;sabe? &#191;Puede usted andar?

Hey, un momento, se&#241;or Caxton se apresur&#243; a decir Tanner. Berquist apoy&#243; una mano en el brazo del m&#233;dico, y &#233;ste se call&#243;.

Puedo andar un poco. Cansado.

Har&#233; que le proporcionen una silla de ruedas. Mike, si no quiere seguir aqu&#237;, puedo llev&#225;rmelo a donde usted desee ir.

Tanner apart&#243; la mano de Berquist y dijo:

&#161;No tiene usted atribuciones para interferir entre mi paciente y yo!

Es un hombre libre, &#191;no? insisti&#243; Caxton. &#191;O se le considera prisionero aqu&#237;?

&#161;Claro que es un hombre libre! respondi&#243; Berquist. Tranquilo, doctor. Deje que este est&#250;pido cave su propia tumba.

Gracias, Gil. Muchas gracias. As&#237; que es libre de marcharse si lo desea. Ya lo ha o&#237;do, Mike. No tiene que seguir aqu&#237; si no quiere. Puede ir usted a donde le plazca. Yo le ayudar&#233;.

El paciente mir&#243; a Tanner con expresi&#243;n aterrada.

&#161;No! &#161;No, no, no!

Est&#225; bien, est&#225; bien.

&#161;Se&#241;or Berquist restall&#243; Tanner, esto ya ha ido demasiado lejos!

De acuerdo, doctor. Ben, traslademos el show a la calle. Supongo que ya has tenido suficiente.

Hum s&#243;lo otra pregunta.

Caxton pens&#243; r&#225;pidamente, intentando imaginar qu&#233; pod&#237;a sacar de aquello. Seg&#250;n todas las apariencias, Jill se hab&#237;a equivocado Sin embargo, &#161;ella no estaba equivocada! Al menos, as&#237; lo hab&#237;a parecido la noche antes. Pero algo no encajaba, aunque era incapaz de decir qu&#233;.

Una pregunta m&#225;s acept&#243; Berquist a rega&#241;adientes.

Gracias. Eh Mike, anoche el se&#241;or Douglas le hizo algunas preguntas el paciente le mir&#243;, pero no hizo ning&#250;n comentario. Veamos, le pregunt&#243; qu&#233; pensaba de las muchachas de la Tierra, &#191;verdad?

El rostro del enfermo se ilumin&#243; con una amplia sonrisa.

&#161;Jes&#250;s!

S&#237;, Mike &#191;cu&#225;ndo y d&#243;nde vio a esas muchachas?

La sonrisa se desvaneci&#243;. El paciente mir&#243; a Tanner, luego se puso r&#237;gido, sus ojos rodaron en sus &#243;rbitas y se encogi&#243; en una postura fetal, con las rodillas levantadas, la cabeza doblada, los brazos cruzados sobre el pecho.

&#161;S&#225;quelos de aqu&#237;! restall&#243; Tanner. Avanz&#243; con paso r&#225;pido hasta la cama y tom&#243; el pulso al enfermo.

&#161;Ahora s&#237; lo acabas de destrozar todo! exclam&#243; Berquist salvajemente. &#191;Te vas a marchar de una vez, Caxton? &#191;O tendr&#233; que llamar a los guardias?

Oh, de acuerdo, ya nos vamos accedi&#243; Caxton.

Todos menos Tanner salieron de la habitaci&#243;n, y Berquist cerr&#243; la puerta.

S&#243;lo un detalle, Gil insisti&#243; Caxton. Le hab&#233;is tenido encerrado ah&#237; dentro, as&#237; que &#191;d&#243;nde vio a esas chicas?

&#191;Eh? No seas est&#250;pido. Ha visto montones de muchachas. Enfermeras t&#233;cnicas de laboratorio Ya sabes.

No, no s&#233;. Tengo entendido que a su alrededor s&#243;lo hab&#237;a hombres, enfermeros, y que las visitas femeninas estaban estrictamente prohibidas.

&#191;Eh? No seas m&#225;s absurdo de lo que ya est&#225;s siendo Berquist parec&#237;a irritado. Luego, de pronto, sonri&#243;. Anoche viste a una enfermera a su lado, en la est&#233;reo.

Oh. S&#237;, claro Caxton call&#243; y se dej&#243; conducir fuera.

No volvieron a hablar del asunto hasta que los tres hombres estuvieron en el aire, camino de la casa de Cavendish. Entonces Frisby coment&#243;:

Ben, no creo que el secretario general exija que se te demande, puesto que nada de esto ha salido en letra impresa. De todos modos, si realmente posees una fuente digna de cr&#233;dito para ese rumor que mencionaste, hubiera sido mejor que perpetu&#225;ramos la evidencia. No tienes muchas cosas sobre las que apoyarte, &#191;sabes?

Olv&#237;dalo, Mark. No va a demandarme Ben mir&#243; el suelo del taxi con ojos ce&#241;udos. &#191;C&#243;mo sabemos que era el Hombre de Marte?

&#191;Eh? Oh, vamos deja eso, Ben.

&#191;C&#243;mo lo sabemos? Hemos visto un individuo de aproximadamente la edad adecuada en una cama de hospital. Tenemos la palabra de Berquist y Berquist inici&#243; su carrera pol&#237;tica con refutaciones; su palabra no significa nada. Vimos a un total desconocido que supuestamente era un psiquiatra pero cuando trat&#233; de averiguar d&#243;nde hab&#237;a estudiado psiquiatr&#237;a me obligaron a cambiar de tema. &#191;C&#243;mo lo sabemos? Se&#241;or Cavendish, &#191;vio u oy&#243; algo que le convenciera de que ese tipo era el Hombre de Marte?

Mi funci&#243;n no consiste en formar opiniones respondi&#243; Cavendish cuidadosamente. Veo, oigo eso es todo.

Lo siento.

Por cierto, &#191;ha terminado ya conmigo en mi capacidad profesional?

&#191;Eh? Oh, s&#237;, claro. Gracias, se&#241;or Cavendish.

Gracias a usted, se&#241;or. Ha sido una asignaci&#243;n interesante el anciano caballero se quit&#243; la toga que le separaba del resto de los mortales ordinarios, la dobl&#243; cuidadosamente y la deposit&#243; sobre el asiento. Suspir&#243;, se relaj&#243;, y sus facciones perdieron su inexpresividad profesional, se volvieron m&#225;s c&#225;lidas y blandas. Sac&#243; una cajita de cigarros y ofreci&#243; a los dem&#225;s; Frisby acept&#243; uno, y compartieron el mechero. Yo no fumo mientras estoy de servicio observ&#243; Cavendish a trav&#233;s de una densa nube de humo. Interfiere con el funcionamiento &#243;ptimo de los sentidos.

Si hubiese podido llevar con nosotros a un miembro de la tripulaci&#243;n de la Champion insisti&#243; Caxton, tal vez habr&#237;a conseguido algo. Pero pens&#233; que seguramente podr&#237;a decirlo por m&#237; mismo.

Debo admitir observ&#243; Cavendish que me ha sorprendido un poco el que se abstuviera usted de hacer una cosa.

&#191;Eh? &#191;Qu&#233; olvid&#233;?

Las callosidades.

&#191;Las callosidades?

Desde luego. La historia de la vida de un hombre se puede leer en sus callos. Una vez escrib&#237; una monograf&#237;a sobre ello, que apareci&#243; en el Bolet&#237;n trimestral del testigo algo parecido a la famosa monograf&#237;a de Sherlock Holmes sobre la ceniza del tabaco. Ese joven de Marte Puesto que nunca ha llevado nuestro tipo de calzado y ha vivido en una gravedad de aproximadamente un tercio de la nuestra, deber&#237;a mostrar unas callosidades en consonancia con su anterior medio ambiente. Incluso el tiempo que pas&#243; recientemente en el espacio tuvo que dejar sus marcas. Muy interesante.

&#161;Maldita sea! Buen Dios, se&#241;or Cavendish, &#191;por qu&#233; no me lo sugiri&#243;?

&#191;Se&#241;or? el anciano se irgui&#243; y sus fosas nasales se dilataron. Eso no hubiera sido &#233;tico. Soy un testigo honesto, no un participante. Mi asociaci&#243;n profesional me suspender&#237;a por mucho menos. Seguro que usted sabe eso.

Lo siento, lo olvid&#233; Caxton frunci&#243; el ce&#241;o. Demos la vuelta a este cacharro. Echaremos un vistazo a sus pies &#161;o har&#233; volar todo el edificio sobre la gorda cabeza de Berquist!

Me temo que tendr&#225; que buscar usted a otro testigo en vista de mi indiscreci&#243;n al tratar del asunto, incluso despu&#233;s del hecho.

Oh, s&#237;, por supuesto Caxton frunci&#243; el ce&#241;o.

Ser&#225; mejor que te calmes, Ben aconsej&#243; Frisby. Ya te has hundido bastante. Personalmente, estoy convencido de que era el Hombre de Marte. La navaja de Occam, la hip&#243;tesis menor, simplemente el buen sentido del caballo.

Caxton dej&#243; a sus acompa&#241;antes, luego puso el taxi en vuelo circular mientras reflexionaba. &#191;Qu&#233; pod&#237;a ocurrir? Hab&#237;a ido tan lejos como Berquist se lo hab&#237;a permitido, no m&#225;s. Lo hab&#237;a conseguido una vez con un abogado y un testigo honesto. Solicitar una segunda entrevista con el Hombre de Marte, la misma ma&#241;ana, era irrazonable y ser&#237;a rechazado. No, ya que esto era irrazonable, no pod&#237;a hacer nada efectivo a trav&#233;s de su columna.

Pero Caxton no hab&#237;a logrado una columna sindicada de gran resonancia dej&#225;ndose vencer por el desaliento. Ten&#237;a que encontrar una forma.

&#191;C&#243;mo? Bien, al menos ahora sab&#237;a d&#243;nde era retenido el supuesto Hombre de Marte. &#191;Entrar disfrazado de electricista? &#191;O como conserje? Demasiado llamativo; jam&#225;s cruzar&#237;a la barrera de los guardias, ni siquiera llegar&#237;a hasta el doctor Tanner.

&#191;Era Tanner realmente m&#233;dico? Parec&#237;a poco probable. Los profesionales de la medicina, incluso los peores, tienden a apartarse de las manipulaciones contrarias a su c&#243;digo profesional. Tomemos ese cirujano de la nave, Nelson Hab&#237;a abandonado el asunto, se hab&#237;a lavado las manos y se hab&#237;a salido del caso simplemente porque

&#161;Un momento! El doctor Nelson podr&#237;a decir con seguridad si ese joven era el Hombre de Marte, sin tener que comprobar callosidades, usar preguntas con trampa ni nada parecido. Caxton tecle&#243; los controles, orden&#243; al taxi que ascendiera hasta un nivel de aparcamiento y se quedara flotando all&#237;, e inmediatamente trat&#243; de telefonear al doctor Nelson a trav&#233;s de su oficina, puesto que no sab&#237;a d&#243;nde encontrarlo ni ten&#237;a los medios para averiguarlo. Tampoco lo sab&#237;a su ayudante, Osbert Kilgallen, pero &#233;l s&#237; ten&#237;a los medios para averiguarlo. Ni siquiera fue necesaria recurrir al largo n&#250;mero de favores no devueltos que guardaba Caxton para estas emergencias, puesto que el archivo de Personas Importantes de la sindicaci&#243;n del Post le situ&#243; de inmediato en el Nuevo Mayflower.

Unos minutos m&#225;s tarde Caxton estaba hablando con &#233;l, sin conseguir nada: el doctor Nelson no hab&#237;a visto la emisi&#243;n. S&#237;, hab&#237;a o&#237;do hablar de ella; no, no ten&#237;a ning&#250;n motivo para sospechar que fuese un fraude.

&#191;Sab&#237;a el doctor Nelson si se hab&#237;a llevado a cabo alg&#250;n intento de obligar a Smith a renunciar a sus derechos sobre Marte bajo la Resoluci&#243;n Larkin? No, no lo sab&#237;a, no ten&#237;a ninguna raz&#243;n para creer que lo hubieran hecho y le habr&#237;a tenido sin cuidado aunque fuese cierto; era rid&#237;culo hablar de alguien como propietario de Marte; Marte pertenec&#237;a a los marcianos. As&#237; que

Planteemos una pregunta hipot&#233;tica, doctor: si alguien estuviera intentando

Pero el doctor Nelson hab&#237;a colgado. Cuando Caxton intent&#243; volver a establecer la comunicaci&#243;n, una voz pregrabada dijo: El abonado ha suspendido provisionalmente el servicio de forma voluntaria. Si desea usted registrar.

Caxton colg&#243;, e hizo una est&#250;pida observaci&#243;n referida a los antepasados del doctor Nelson. Pero lo que hizo a continuaci&#243;n fue mucho m&#225;s est&#250;pido todav&#237;a: telefone&#243; al Palacio Ejecutivo y solicit&#243; hablar con el secretario general.

Su acci&#243;n fue m&#225;s fruto de un reflejo que de un plan. En sus a&#241;os de sabueso primero como reportero, luego como articulista, hab&#237;a aprendido que los secretos mejor guardados se descubren con frecuencia yendo directamente a la cumbre y consiguiendo convertirse all&#237; en una persona insoportablemente desagradable. Sab&#237;a que retorcer la cola del tigre de aquel modo era peligroso, porque comprend&#237;a la psicopatolog&#237;a del poder en sus niveles m&#225;s altos de una forma tan completa como la ignoraba Jill Boardman, pero habitualmente confiaba en su relativa seguridad como miembro de otra clase de poder, aceptado y temido casi universalmente por los poderosos.

Lo que olvid&#243; fue que, al telefonear al Palacio Ejecutivo desde un taxi, no actuaba tan p&#250;blicamente como necesitaba.

Caxton no fue puesto en contacto con el secretario general, ni lo hab&#237;a esperado. En vez de ello habl&#243; con media docena de subordinados, y se volvi&#243; m&#225;s agresivo con cada uno de ellos. Estaba tan atareado en eso que no se dio cuenta cuando su taxi dej&#243; de flotar y abandon&#243; el nivel de aparcamiento.

Cuando se percat&#243;, ya era demasiado tarde; el taxi se neg&#243; a obedecer las &#243;rdenes que tecle&#243; de inmediato. Caxton comprendi&#243; con amargura que se hab&#237;a dejado atrapar de un modo que ning&#250;n maleante profesional que se preciara dejar&#237;a escapar: su llamada hab&#237;a sido localizada, su taxi identificado, su idiota piloto autom&#225;tico puesto bajo las &#243;rdenes de una frecuencia de control de la polic&#237;a y el taxi estaba siendo utilizado para apresarle y quitarle de la circulaci&#243;n de la manera m&#225;s discreta y sin el menor alboroto.

Dese&#243; haber conservado consigo al testigo honesto Cavendish. Pero no perdi&#243; el tiempo con estos f&#250;tiles pensamientos, sino que cort&#243; la in&#250;til llamada e intent&#243; llamar a su abogado, Mark Frisby.

A&#250;n estaba intent&#225;ndolo cuando el taxi aterriz&#243; en el interior de un patio y su se&#241;al qued&#243; cortada por las paredes. Intent&#243; abandonar el aparato, comprob&#243; que la portezuela no se abr&#237;a y apenas se sorprendi&#243; al descubrir que se sent&#237;a mareado y perd&#237;a r&#225;pidamente el conocimiento.



8

Jill intent&#243; decirse a s&#237; misma que Ben deb&#237;a de haberse lanzado tras otra pista y que simplemente se hab&#237;a olvidado o no hab&#237;a tenido tiempo de informarla de ello. Pero no lo cre&#237;a. Ben, pese a lo incre&#237;blemente atareado que estaba siempre, deb&#237;a mucho de su &#233;xito, tanto profesional como social, a la meticulosa atenci&#243;n que prestaba a los detalles humanos. Recordaba siempre los cumplea&#241;os, y antes dejar&#237;a sin pagar una deuda de juego que de enviar una nota de agradecimiento. No importaba adonde hubiera ido ni la urgencia de los asuntos que lo hab&#237;an impulsado a ello, al menos hubiera dedicado lo habr&#237;a hecho dos minutos mientras estaba en el aire a grabar una nota tranquilizadora para ella en su casa o en el Centro. Era una caracter&#237;stica invariable de Ben, se record&#243;, y una de las cosas que lo hac&#237;an un ser tan adorable pese a sus muchos defectos.

&#161;Deb&#237;a haberle dejado un mensaje! Llam&#243; de nuevo a su oficina a la hora del almuerzo y habl&#243; con el investigador y jefe de redactores de Ben, Osbert Kilgallen. &#201;ste le asegur&#243; solemnemente que Ben no hab&#237;a dejado mensaje alguno, ni hab&#237;a llegado ninguno desde que ella llamara antes.

Jill pudo ver en la pantalla, m&#225;s all&#225; de la cabeza del hombre, que hab&#237;a otras personas en la oficina; decidi&#243; que era un mal momento para mencionar al Hombre de Marte.

&#191;No dijo adonde iba? &#191;O cu&#225;ndo pensaba volver?

No. Pero eso no es raro en &#233;l. Siempre tenemos unas cuantas columnas de reserva por si se presenta alguna cosa as&#237;.

Bueno &#191;desde d&#243;nde llam&#243;? &#191;O soy demasiado curiosa?

En absoluto, se&#241;orita Boardman. No llam&#243;; remiti&#243; un mensaje desde Paoli Fiat en Filadelfia, creo recordar.

Jill tuvo que contentarse con eso. Fue al comedor de enfermeras e intent&#243; interesarse en el almuerzo. No era, se dijo, como si algo estuviera yendo realmente mal o como si se hubiera enamorado del maldito tonto o cualquier otra estupidez como aqu&#233;lla.

&#161;Hey, Boardman! Baja de las nubes te he hecho una pregunta.

Jill alz&#243; la vista para encontrar a Molly Wheelwright, la diet&#233;tica del pabell&#243;n, que la miraba fijamente.

Lo siento. Estaba pensando en otra cosa.

&#191;Desde cu&#225;ndo en tu planta se asignan suites de lujo a los enfermos acogidos al plan de beneficencia?

No sab&#237;a que lo hubi&#233;ramos hecho.

&#191;No est&#225; la K-12 en tu planta? &#191;O te han trasladado?

&#191;La K-12? Por supuesto que est&#225;. Pero no se trata de un caso de caridad; es una vieja riqu&#237;sima, tan rica que puede permitirse el lujo de pagarse un m&#233;dico para que observe cada vez que respira.

&#161;Bah! Si es rica, entonces debe de haber tropezado de pronto con una monta&#241;a de billetes. Se ha pasado los &#250;ltimos diecisiete meses en el pabell&#243;n de terminales del refugio gerontol&#243;gico.

Debe de tratarse de alg&#250;n error.

M&#237;o no Yo no dejo que se cometan errores en las dietas de mi cocina. Esa bandeja es dif&#237;cil, de modo que la compruebo personalmente: dieta sin grasas (le han extirpado la ves&#237;cula biliar) y una larga lista de delicadas exquisiteces, aparte la medicaci&#243;n solapada. Cr&#233;eme, querida, un r&#233;gimen diet&#233;tico puede ser tan personal e intransferible como una huella dactilar la se&#241;orita Wheelwright se puso en pie. Tengo que correr, polluelas. Me gustar&#237;a que me dejaran llevar esta cocina por un tiempo. &#161;Qu&#233; cafeter&#237;a de mierda!

&#191;Por qu&#233; despotricaba Molly? pregunt&#243; una enfermera.

Por nada. S&#243;lo est&#225; confundida.

Pero Jill sigui&#243; pensando en aquello. Se le ocurri&#243; que podr&#237;a localizar al Hombre de Marte haciendo averiguaciones en las cocinas respecto a las dietas. Luego apart&#243; la idea de su cabeza; tardar&#237;a todo un d&#237;a en visitarlas, teniendo en cuenta lo dispersos que estaban los pabellones. El Centro de Bethesda hab&#237;a sido un hospital naval en los d&#237;as en que las guerras se desarrollaban en los oc&#233;anos, e incluso entonces ya era enorme. Despu&#233;s fue transferido a Sanidad, Educaci&#243;n y Bienestar, que lo ampli&#243;; ahora pertenec&#237;a a la Federaci&#243;n y era una peque&#241;a ciudad.

Pero hab&#237;a algo extra&#241;o en el caso de la se&#241;ora Bankerson. El hospital aceptaba toda clase de pacientes: particulares, de beneficencia y gubernamentales; sin embargo, la planta de Jill s&#243;lo albergaba pacientes del gobierno, y sus suites de lujo eran ocupadas por senadores de la Federaci&#243;n u otros altos cargos con derecho a exigir un servicio especial. Resultaba muy raro que un paciente particular tuviera una suite en aquella planta, o estuviera internado en ella bajo cualquier status.

Por supuesto, la se&#241;ora Bankerson pod&#237;a haber sido admitida all&#237; si la parte del Centro abierta a los clientes de pago no dispon&#237;a en aquel momento de suites libres. S&#237;, probablemente era eso.

Despu&#233;s del almuerzo se vio demasiado abrumada por el trabajo como para poder meditar en el asunto: un alud de nuevos pacientes se lo impidi&#243;. Al cabo de un rato se le present&#243; la necesidad de una cama el&#233;ctrica. La acci&#243;n de rutina hubiera sido pedir por tel&#233;fono que enviaran una pero el almac&#233;n estaba en los s&#243;tanos, a cuatrocientos metros de distancia, y Jill la necesitaba enseguida. Record&#243; haber visto que la cama el&#233;ctrica que normalmente estaba en el dormitorio de la suite K-12 hab&#237;a sido colocada en la sala de estar de la suite; incluso recordaba haber dicho a uno de aquellos guardiamarinas que no se sentasen en ella. Al parecer hab&#237;a sido movida all&#237; cuando fue instalada la cama de flotaci&#243;n para Smith.

Probablemente seguir&#237;a a&#250;n all&#237;, acumulando polvo y contabilizada en el inventario de la planta. Las camas el&#233;ctricas eran siempre escasas y costaban seis veces lo que una cama normal. Aunque, estrictamente hablando, aquello era asunto del superintendente del pabell&#243;n, Jill no vio raz&#243;n alguna para cargar innecesariamente una nueva cama el&#233;ctrica al presupuesto de la planta y adem&#225;s, si a&#250;n estaba all&#237;, podr&#237;a cogerla de inmediato. Decidi&#243; averiguarlo.

La puerta de la habitaci&#243;n segu&#237;a cerrada con llave. Se sorprendi&#243; al descubrir que no se abr&#237;a con la llave maestra. Tras tomar nota para que la secci&#243;n de mantenimiento reparara la cerradura, se encamin&#243; al cuarto de guardia de la suite para preguntarle acerca de la cama al m&#233;dico que vigilaba a la se&#241;ora Bankerson.

El m&#233;dico de guardia era el mismo que hab&#237;a visto la otra vez, el doctor Brush. No era interno ni residente, sino que hab&#237;a sido tra&#237;do, seg&#250;n le hab&#237;a dicho a Jill, por el doctor Garner para que se ocupara de aquella paciente. Brush alz&#243; la vista cuanto Jill asom&#243; la cabeza por la puerta.

&#161;Se&#241;orita Boardman! &#161;Precisamente la persona que deseaba ver!

&#191;Por qu&#233; no puls&#243; el timbre? &#191;C&#243;mo est&#225; su paciente?

Oh, ella est&#225; bien respondi&#243; el hombre, observando la pantalla de circuito cerrado. Pero, definitivamente, yo no.

&#191;Problemas?

Un peque&#241;o problema. Cuesti&#243;n de cinco minutos. Y mi alivio no se encuentra aqu&#237; dentro. Enfermera, &#191;puede concederme cinco minutos de su valioso tiempo? &#191;Y mantener luego la boca cerrada?

Supongo que s&#237;. Le dije a mi ayudante de planta que iba a estar fuera unos minutos. D&#233;jeme usar su tel&#233;fono y le dir&#233; d&#243;nde puede localizarme si me necesita.

&#161;No! dijo el m&#233;dico con tono apremiante. S&#243;lo cierre la puerta con llave en cuanto yo salga, y no abra a nadie hasta que me oiga tamborilear Afeitado y corte de pelo. Sea buena chica.

Est&#225; bien, se&#241;or dijo Jill, dubitativa. &#191;Debo hacer algo por su paciente?

No, no, s&#243;lo si&#233;ntese aqu&#237; en el escritorio y vig&#237;lela por la pantalla. No tiene que hacer absolutamente nada. No la moleste.

Bueno, si ocurre algo, &#191;d&#243;nde estar&#225; usted? &#191;En la sala de m&#233;dicos?

No voy a ir tan lejos s&#243;lo al lavabo de caballeros al final del pasillo. Ahora calle, por favor, y d&#233;jeme ir esto es urgente.

Sali&#243;, y Jill obedeci&#243; su orden de cerrar la puerta con llave a sus espaldas. Luego observ&#243; a la enferma a trav&#233;s de la pantalla del circuito cerrado y ech&#243; un vistazo a los diales. La anciana estaba dormida, y los indicadores se&#241;alaban que el pulso era fuerte y la respiraci&#243;n tranquila y normal; Jill se pregunt&#243; por qu&#233; el doctor consideraba necesaria una vigilancia preag&#243;nica.

Entonces record&#243; por qu&#233; hab&#237;a ido all&#237;, y decidi&#243; comprobar por s&#237; misma si la cama el&#233;ctrica estaba en la otra habitaci&#243;n sin tener que molestar al doctor Brush. Aunque aquello no se ce&#241;&#237;a a las instrucciones del m&#233;dico, tampoco molestar&#237;a a su paciente &#161;por supuesto, sab&#237;a c&#243;mo cruzar una habitaci&#243;n sin despertar al paciente que dorm&#237;a en ella!, y hac&#237;a muchos a&#241;os que hab&#237;a decidido que lo que los m&#233;dicos ignoraban raras veces les causaba alg&#250;n da&#241;o. Abri&#243; con cuidado la puerta de comunicaci&#243;n y entr&#243; en el cuarto de la enferma.

Una r&#225;pida mirada le asegur&#243; que la se&#241;ora Bankerson estaba sumida en el t&#237;pico sue&#241;o senil. Camin&#243; sin ruido hacia la puerta de la sala. Estaba cerrada, pero la llave maestra la abri&#243; sin ning&#250;n problema.

Observ&#243; que la cama el&#233;ctrica se encontraba all&#237;. Y entonces se dio cuenta de que la habitaci&#243;n estaba ocupada Sentado en un sill&#243;n, con un libro de ilustraciones sobre las rodillas, estaba el Hombre de Marte.

Smith alz&#243; la vista y le dirigi&#243; una radiante sonrisa, propia de un ni&#241;o peque&#241;o que se siente de pronto feliz. Jill se sinti&#243; aturdida, como si acabaran de despertarla bruscamente. &#191;Valentine Smith all&#237;? Era imposible; lo hab&#237;an trasladado a alguna otra parte, lo dec&#237;a el libro de registro. Pero estaba all&#237;.

Entonces todas las desagradables implicaciones y posibilidades parecieron alinearse ante ella el falso Hombre de Marte en la est&#233;reo la anciana ah&#237; fuera, a punto de morir, pero cubriendo mientras tanto el hecho de que hab&#237;a all&#237; otro paciente la puerta que no se hab&#237;a abierto con la llave maestra y, finalmente, la horrible visi&#243;n anticipada del carro de la carne saliendo de all&#237; cualquier noche, con una s&#225;bana por encima que ocultara el hecho de que no llevaba un cad&#225;ver, sino dos.

Cuando esta &#250;ltima pesadilla se desboc&#243; en su mente arrastr&#243; consigo un fr&#237;o viento de temor: la comprensi&#243;n de que ella se hallaba tambi&#233;n en peligro por el hecho de haber tropezado con aquel asunto de alto secreto.

Smith se levant&#243; desma&#241;adamente de su sill&#243;n, tendi&#243; hacia ella ambas manos y dijo:

&#161;Hermano de agua!

Hola. Oh &#191;c&#243;mo est&#225;?

Muy bien. Me siento feliz agreg&#243; algo en una retahila extra&#241;a y sofocada, se corrigi&#243; r&#225;pidamente y dijo con cuidado. Est&#225; usted aqu&#237;, hermano m&#237;o. Se hab&#237;a ido. Ahora est&#225; aqu&#237;. Bebo profundamente de usted.

Jill se sinti&#243; desesperadamente dividida entre dos emociones, una que aplastaba y fund&#237;a su coraz&#243;n y otra un helado temor de ser sorprendida en aquel lugar. Smith no pareci&#243; darse cuenta de ello. Dijo:

&#191;Ve? &#161;Camino! Cada d&#237;a estoy m&#225;s fuerte lo demostr&#243; dando unos cuantos pasos, arriba y abajo; luego se detuvo, triunfante, sin jadear, sonriente ante ella.

Ella se oblig&#243; a sonre&#237;r tambi&#233;n.

Progresamos, &#191;eh? Cada vez est&#225; m&#225;s fuerte, &#161;eso es voluntad! Pero ahora tengo que irme s&#243;lo me detuve a saludarle.

La expresi&#243;n de &#233;l cambi&#243; a un instant&#225;neo desencanto.

&#161;No se vaya!

&#161;Oh, tengo que hacerlo!

&#201;l sigui&#243; mostr&#225;ndose desconsolado, luego a&#241;adi&#243; con tr&#225;gica certidumbre:

La he lastimado. No me di cuenta.

&#191;Lastimado? &#161;Oh, no, en absoluto! Pero tengo que irme &#161;y r&#225;pido!


El rostro de Smith se volvi&#243; inexpresivo. Declar&#243;, m&#225;s que pidi&#243;:

Ll&#233;veme con usted, hermano.

&#191;Qu&#233;? Oh, no puedo. Y tengo que marcharme ahora mismo. Mire, no diga a nadie que estuve aqu&#237;, &#161;por favor!

&#191;No decir que mi hermano de agua estuvo aqu&#237;?

S&#237;. No se lo diga a nadie. Eh intentar&#233; volver, de veras. Sea buen chico, espere y no hable de esto con nadie.

Smith digiri&#243; aquello, pareci&#243; serenarse.

Esperar&#233;. No dir&#233; nada.

&#161;Bien!

Jill se pregunt&#243; c&#243;mo demonios podr&#237;a cumplir con su promesa de volver a verle Ciertamente no pod&#237;a depender de que el doctor Brush tuviera otro oportuno acceso de diarrea. Se daba cuenta ahora de que la cerradura estropeada no estaba estropeada, y sus ojos fueron hacia la puerta del pasillo y vio por qu&#233; no hab&#237;a podido entrar. Hab&#237;an atornillado un cerrojo por la parte de dentro de la puerta, lo que inutilizaba la llave maestra. Como era siempre el caso en los hospitales, las puertas de los cuartos de ba&#241;o y otras puertas susceptibles a ser cerradas por dentro se dispon&#237;an de tal forma que pudieran abrirse con una llave maestra, a fin de que los pacientes irresponsables o d&#237;scolos no pudieran encerrarse dentro. Pero aqu&#237; la puerta manten&#237;a a Smith encerrado dentro y el a&#241;adido de un simple cerrojo manual de un tipo no permitido en los hospitales serv&#237;a para mantener fuera incluso al personal que dispon&#237;a de llave maestra.

Jill se dirigi&#243; a la puerta y descorri&#243; el cerrojo.

Esp&#233;reme. Volver&#233;.

Estar&#233; esperando.

Cuando regres&#243; a la sala de guardia oy&#243; el toc, toc, ti-toc, toc &#161;Toc, toc!, la se&#241;al que Brush hab&#237;a dicho que usar&#237;a; se apresur&#243; a dejarle entrar.

El m&#233;dico entr&#243; como una tromba y dijo, salvajemente:

&#191;D&#243;nde demonios estaba, enfermera? &#161;He llamado tres veces! mir&#243; suspicazmente hacia la puerta interior.

Vi que su paciente se revolv&#237;a en su sue&#241;o minti&#243; Jill con rapidez. Estaba arregl&#225;ndole la almohada cervical.

&#161;Maldita sea, le dije que simplemente se quedara sentada a mi mesa!

Jill se dio cuenta de pronto que el hombre estaba m&#225;s asustado aun que ella y con m&#225;s razones. De modo que contraatac&#243;.

Doctor, le he hecho a usted un favor dijo fr&#237;amente. En primer lugar, reconozco que su paciente no est&#225; bajo la responsabilidad de la supervisora de planta. Pero, puesto que usted me la confi&#243; temporalmente, hice lo que consider&#233; necesario durante su ausencia. Ya que ha puesto mis acciones en tela de juicio, vayamos al superintendente del pabell&#243;n y zanjemos este asunto.

&#191;Eh? Oh, no, no Olv&#237;delo.

No, se&#241;or. No me gusta que mis acciones profesionales sean puestas en entredicho sin una causa justificada. Como usted sabe muy bien, un paciente de esa edad puede ahogarse en una cama de agua; hice lo que era necesario. Algunas enfermeras aceptar&#225;n sin protestar las culpas que sobre ellas echan los m&#233;dicos, pero yo no soy una de ellas. As&#237; que llamemos al superintendente.

&#191;Qu&#233;? Mire, se&#241;orita Boardman, siento mucho lo que dije. Me dej&#233; llevar por los nervios y habl&#233; sin pensar. Le ruego que me disculpe.

Hum. Muy bien, doctor respondi&#243; r&#237;gidamente Jill. &#191;Puedo hacer alguna cosa m&#225;s por usted?

&#191;Eh? No, gracias. Gracias por quedarse aqu&#237; en mi lugar. S&#243;lo Bueno, procure no cont&#225;rselo a nadie, &#191;eh?

Oh, no se lo contar&#233; a nadie puedes apostar tu dulce vida a que no lo har&#233;, a&#241;adi&#243; Jill para s&#237;. Pero, &#191;qu&#233; voy a hacer ahora? &#161;Oh, me gustar&#237;a que Ben estuviese en la ciudad!

Regres&#243; a su puesto, hizo una inclinaci&#243;n de cabeza a su ayudante y fingi&#243; revisar unos papeles. Por &#250;ltimo record&#243; telefonear para pedir la cama el&#233;ctrica que hab&#237;a estado buscando al principio de todo el asunto. Luego envi&#243; a su ayudante a ocuparse del paciente que necesitaba la cama ahora acostado temporalmente en una de tipo normal e intent&#243; pensar.

&#191;D&#243;nde estar&#237;a Ben? Si tan s&#243;lo supiera c&#243;mo ponerse en contacto con &#233;l, se tomar&#237;a diez minutos de respiro, le llamar&#237;a, y descargar&#237;a todas sus preocupaciones sobre los robustos hombros del periodista. Pero Ben, maldito fuera, andaba revoloteando por alguna parte, mientras dejaba que ella cargara con la pelota.

&#191;O no era as&#237;? Una inquietante sospecha hab&#237;a estado abri&#233;ndose paso en su subconsciente durante todo el d&#237;a, y finalmente sali&#243; a la superficie y la mir&#243; directamente a los ojos, y esta vez ella le devolvi&#243; la mirada. Ben Caxton no hubiera abandonado la ciudad sin hacerle saber el resultado de su intento de ver al Hombre de Marte. Como camarada conspirador, ella ten&#237;a el derecho de recibir un informe, y Ben siempre jugaba limpio Siempre.

Pudo o&#237;r resonar en su cabeza algo que &#233;l hab&#237;a dicho en su camino de vuelta de Hagerstown: Si algo va mal, t&#250; ser&#225;s mi as en la manga Cari&#241;o, si no recibes noticias m&#237;as, consid&#233;rate en libertad para obrar por tu cuenta. No lo hab&#237;a tomado en serio entonces, del mismo modo que no hab&#237;a cre&#237;do realmente que pudiera ocurrirle algo a Ben. Ahora pens&#243; largo tiempo en ello mientras intentaba seguir con sus deberes.

Llega un momento en la vida de cada ser humano en que debe decidir arriesgar su vida, su fortuna y su sagrado honor en aras de una empresa dudosa. Aquellos que no aceptaban el desaf&#237;o eran simplemente ni&#241;os grandes; nunca podr&#237;an ser nada m&#225;s. A las 3:47 de aquella tarde, mientras convenc&#237;a a un visitante del pabell&#243;n que simplemente no pod&#237;a entrar un perro a la planta aunque hubiera conseguido pasarlo m&#225;s all&#225; del recepcionista, y aunque la compa&#241;&#237;a de este perro fuera precisamente lo que el paciente necesitaba, Jill Boardman se enfrent&#243; a su desaf&#237;o personal, y lo acept&#243;.


El Hombre de Marte se sent&#243; de nuevo cuando Jill lo dej&#243;. No recogi&#243; el libro de ilustraciones que le hab&#237;an dado, sino que simplemente se qued&#243; esperando en una actitud que podr&#237;a calificarse de paciente, s&#243;lo porque el lenguaje humano es incapaz de abarcar las emociones y actitudes marcianas. Se limit&#243; a quedarse inm&#243;vil, sumido en una tranquila felicidad, porque su hermano le hab&#237;a dicho que volver&#237;a. Estaba preparado para esperar, sin hacer nada, sin moverse, durante a&#241;os si fuera necesario.

No ten&#237;a una idea clara acerca de cu&#225;nto tiempo hab&#237;a transcurrido desde que compartiera por primera vez el agua con su hermano; aquel lugar no s&#243;lo estaba curiosamente distorsionado en tiempo y forma con secuencias de visiones y sonidos y experiencias nuevas para &#233;l que a&#250;n no hab&#237;a podido asimilar, sino que la cultura de su nido ten&#237;a tambi&#233;n un concepto del tiempo diferente del humano. La diferencia no estribaba en sus vidas mucho m&#225;s largas contadas en a&#241;os terrestres, sino en una actitud b&#225;sicamente distinta. La frase es m&#225;s tarde de lo que crees no pod&#237;a expresarse en marciano ni tampoco la prisa es mala consejera, aunque ambas por una raz&#243;n diferente: la primera noci&#243;n era inconcebible, mientras que la &#250;ltima era un hecho b&#225;sico marciano inexpresado, y por ello de planteamiento tan innecesario como decirle a un pez que se ba&#241;ara. Pero la cita como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos ten&#237;a un car&#225;cter tan marciano que pod&#237;a traducirse con m&#225;s facilidad que dos m&#225;s dos son cuatro, cosa esta &#250;ltima que en Marte no era una verdad incuestionable.

Smith aguard&#243;.

Entr&#243; Brush y le mir&#243;; Smith no se movi&#243;, y Brush se fue de nuevo.

Cuando al fin Smith oy&#243; la llave de la puerta, record&#243; que hab&#237;a escuchado el mismo sonido un poco antes de la visita de su hermano de agua, as&#237; que cambi&#243; su metabolismo a preparaci&#243;n, para el caso de que la secuencia se produjese de nuevo. Se qued&#243; at&#243;nito cuando la puerta exterior se abri&#243; y Jill se desliz&#243; dentro, pues no se hab&#237;a dado cuenta de que la puerta exterior era una puerta. Pero lo asimil&#243; de inmediato y se dispuso a entregarse a la inmensa alegr&#237;a que s&#243;lo se presentaba en la presencia de los miembros de la nidada de uno, de los hermanos de agua elegidos por uno y en determinadas circunstancias en presencia de los Ancianos.

Su alegr&#237;a se vio algo empa&#241;ada al darse cuenta de inmediato de que su hermano no la compart&#237;a plenamente En realidad, parec&#237;a m&#225;s alterado de lo que era posible, excepto cuando uno estaba a punto de descorporizarse debido a alguna vergonzosa carencia o fracaso.

Pero Smith hab&#237;a aprendido ya que esas criaturas, por muy parecidas a &#233;l que fueran en ciertos aspectos, pod&#237;an soportar emociones terribles sin morir a causa de ello. Su hermano Mahmoud arrostraba una agon&#237;a espiritual cinco veces al d&#237;a, y no s&#243;lo no mor&#237;a, sino que se ba&#241;aba en ella como algo indispensable. Su hermano el capit&#225;n Van Tromp sufr&#237;a de forma imprevisible aterradores espasmos, cualquiera de los cuales hubiera producido, seg&#250;n los est&#225;ndares de Smith, una inmediata descorporizaci&#243;n para poner fin al conflicto No obstante, dicho hermano, por todo lo que Smith sab&#237;a, segu&#237;a en estado corp&#243;reo.

As&#237; que ignor&#243; la agitaci&#243;n de Jill.

La enfermera le tendi&#243; un paquete.

Tome, p&#243;ngase eso. &#161;Aprisa!

Smith acept&#243; el paquete y aguard&#243;. Jill le mir&#243; y al fin dijo:

&#161;Oh, querido! Est&#225; bien, qu&#237;tese sus ropas. Le ayudar&#233;.

Se vio obligada a hacer algo m&#225;s que ayudar; tuvo que desnudarle y volverle a vestir. Smith llevaba la bata del hospital, albornoz y zapatillas, no porque deseara aquellas prendas, sino porque le hab&#237;an dicho que ten&#237;a que llevarlas. Hab&#237;a aprendido ya a manejarlas, pero no lo bastante r&#225;pido para el gusto de Jill; ella lo desnud&#243; r&#225;pidamente. Por el hecho de que Jill era enfermera, y de que &#233;l no conoc&#237;a el tab&#250; del pudor cosa que tampoco hubiera entendido caso de explic&#225;rselo, no se vieron frenados por tonter&#237;as; las dificultades fueron puramente mec&#225;nicas. Smith se sinti&#243; encantado y sorprendido por las falsas pieles que Jill puso sobre sus piernas, pero ella no le concedi&#243; tiempo para que las acariciase, sino que fij&#243; las medias de mujer a sus muslos en vez de sujetarlas con un portaligas. El uniforme de enfermera con que lo visti&#243; no era suyo, sino que se lo hab&#237;a pedido prestado a una compa&#241;era algo m&#225;s corpulenta, con la excusa de que un primo suyo quer&#237;a disfrazarse para un baile de m&#225;scaras. Jill ech&#243; una capa de enfermera sobre los hombros de Smith, y consider&#243; que ocultaba la mayor&#237;a de las diferencias de sexo primarias y secundarias o al menos as&#237; lo esperaba. Los zapatos fueron un problema: no encajaban bien, y adem&#225;s Smith ten&#237;a dificultades para caminar, hasta para mantenerse en pie, incluso descalzo, por culpa de aquella gravedad.

Pero al fin lo tuvo vestido y con el gorro de enfermera sujeto a su cabeza.

No tiene usted el cabello muy largo coment&#243;, preocupada, pero algunas chicas lo llevan as&#237; y, de todos modos, tendr&#225; que servir.

Smith no contest&#243;, ya que no hab&#237;a entendido gran cosa de la observaci&#243;n. Trat&#243; de pensar en su cabello m&#225;s largo, pero se dio cuenta de que eso llevar&#237;a tiempo.

Ahora dijo Jill, escuche atentamente. No importa lo que pase, no diga una palabra. &#191;Ha entendido?

No diga. No dir&#233;.

Simplemente venga conmigo yo le llevar&#233; cogido de la mano. Y no diga una palabra. Pero, si conoce alguna oraci&#243;n, &#161;rece!

&#191;Rece?

No importa. Tan s&#243;lo venga conmigo y no abra la boca abri&#243; la puerta exterior, asom&#243; la cabeza, ech&#243; una r&#225;pida ojeada y luego condujo a Smith por el pasillo.

Nadie pareci&#243; interesarse especialmente en ellos. Smith encontr&#243; extraordinariamente turbadoras aquellas numerosas y extra&#241;as configuraciones; se vio asaltado por im&#225;genes que no consigui&#243; enfocar. Avanz&#243; ciegamente junto a Jill, con los ojos y los sentidos casi desconectados e incapaces de protegerle contra el caos.

Jill le llev&#243; hasta el extremo de un pasillo y subieron a una cinta deslizante que cruzaba el edificio. Smith tropez&#243; y casi cay&#243;, y lo hubiera hecho si ella no llega a agarrarle. Una camarera los mir&#243; con curiosidad y Jill maldijo para s&#237;; luego fue con m&#225;s cuidado a la hora de ayudarle. Tomaron un ascensor hasta la azotea; Jill estaba completamente segura de que Smith no resistir&#237;a la aceleraci&#243;n de un tubo impulsor.

En la azotea se enfrentaron a un momento de terrible crisis, aunque Smith no se dio cuenta de ello: estaba disfrutando de la pura delicia de ver el cielo. Jam&#225;s hab&#237;a visto un cielo as&#237; en Marte. Este cielo era brillante y lleno de color y alegre: un t&#237;pico d&#237;a nublado y gris en Washington. Mientras tanto, Jill buscaba desesperadamente un taxi a su alrededor con la mirada. La azotea estaba casi desierta algo con lo que hab&#237;a contado, puesto que la mayor&#237;a de las enfermeras que terminaban su turno al mismo tiempo que ella hab&#237;an dejado ya el trabajo para irse a casa, y los visitantes tambi&#233;n se hab&#237;an marchado. Lo malo era que los taxis, por supuesto, hab&#237;an seguido su ejemplo. Jill no quer&#237;a arriesgarse a coger un aerob&#250;s, aunque sab&#237;a que en unos pocos minutos pasar&#237;a uno que iba en su direcci&#243;n.

Estaba a punto de pedir un taxi por tel&#233;fono cuando vio uno que se dispon&#237;a a aterrizar. Llam&#243; al vigilante de la azotea.

&#161;Jack! &#191;Est&#225; libre ese taxi? Necesito uno.

Probablemente sea el que ha pedido el doctor Phipps.

&#161;Oh, querido! Jack, mire a ver si me consigue otro para m&#237;, &#191;quiere? &#201;sta es mi prima Madge, trabaja en el Pabell&#243;n Sur tiene laringitis, y quiero sacarla lo antes posible de este viento.

El vigilante mir&#243; dubitativo hacia el tel&#233;fono en su cabina y se rasc&#243; la cabeza.

Bueno trat&#225;ndose de este caso, se&#241;orita Boardman, dejar&#233; que tome &#233;ste y pedir&#233; otro para el doctor Phipps.

&#161;Oh, Jack, es usted un sol! No, Madge, t&#250; no digas nada; ya le dar&#233; yo las gracias por ti. Ha perdido completamente la voz; voy a tener que llevarla a casa y cocerle la garganta a base de ron caliente.

Eso le ir&#225; bien. Los viejos remedios caseros son siempre los mejores, sol&#237;a decir mi madre.

Jack alarg&#243; la mano hacia el cuadro de mandos del veh&#237;culo y tecle&#243; de memoria la combinaci&#243;n del domicilio de Jill, luego les ayud&#243; a subir. Jill consigui&#243; meterse entre los dos y as&#237; disimular la ignorancia de Smith de los usos en estos casos.

Gracias, Jack. Muchas gracias.

El taxi despeg&#243;, y Jill respir&#243; hondo por primera vez.

Ahora ya puede hablar.

&#191;Qu&#233; debo decir?

&#191;Eh? Oh, nada. Cualquier cosa. Lo que guste.

Smith medit&#243; aquello. Evidentemente el alcance de la invitaci&#243;n exig&#237;a una respuesta que mereciese la pena, algo adecuado entre hermanos. Pens&#243; en varias, las desech&#243; porque no sab&#237;a c&#243;mo traducirlas, y al final se decidi&#243; por una que, incluso despu&#233;s de traducida a aquella forma de hablar extra&#241;a y plana, reten&#237;a algo de la c&#225;lida insinuaci&#243;n de acercamiento que unos hermanos deber&#237;an disfrutar:

Que nuestros huevos compartan el mismo nido.

Jill pareci&#243; asombrada.

&#191;Eh? &#191;Qu&#233; ha dicho?

Smith se sinti&#243; desanimado ante su fracaso en responder convenientemente y lo interpret&#243; enteramente como culpa suya. Comprendi&#243; apesadumbrado que, una y otra vez, no hab&#237;a conseguido m&#225;s que aportar agitaci&#243;n a aquellas criaturas, cuando su prop&#243;sito hab&#237;a sido crear unidad. Lo intent&#243; de nuevo, rebuscando en su limitado vocabulario las palabras necesarias que reflejaran el mismo pensamiento de un modo algo distinto.

Mi nido es suyo y su nido es m&#237;o.

Esta vez, Jill consigui&#243; sonre&#237;r.

&#161;Vaya, qu&#233; encantador! Querido amigo, no estoy segura de entenderle pero, si lo he hecho, &#233;sta es la oferta m&#225;s hermosa que he recibido en mucho tiempo a&#241;adi&#243;. Sin embargo, en este momento nuestras cabezas est&#225;n en peligro as&#237; que m&#225;s vale que esperemos un poco, &#191;eh?

Smith apenas comprendi&#243; a Jill un poco m&#225;s de lo que Jill le hab&#237;a comprendido a &#233;l, pero se dio cuenta de que su hermano de agua estaba de mejor humor y capt&#243; la sugerencia de que hab&#237;a que esperar. Esperar era algo que hac&#237;a sin ning&#250;n esfuerzo, as&#237; que se reclin&#243; en su asiento, satisfecho de que todo fuera bien entre su hermano y &#233;l, y disfrut&#243; del paisaje. Era la primera vez que contemplaba aquel lugar desde el aire, y por todos lados hab&#237;a una riqueza de cosas que trat&#243; de asimilar. Se le ocurri&#243; que el medio de transporte utilizado en su hogar no permit&#237;a esta deliciosa vista de lo que hab&#237;a en medio. Este pensamiento casi lo condujo a una comparaci&#243;n de los m&#233;todos marcianos y humanos que no era favorable a los Ancianos, pero su mente se apart&#243; autom&#225;ticamente de la herej&#237;a.

Jill guard&#243; silencio tambi&#233;n, e intent&#243; centrar sus pensamientos. De pronto se dio cuenta de que el veh&#237;culo entraba en el tramo final del trayecto hacia la casa de apartamentos donde viv&#237;a y comprendi&#243; con la misma rapidez que su casa era el &#250;ltimo lugar donde deb&#237;a ir, ya que ser&#237;a el primer sitio al que acudir&#237;an en cuanto sospecharan c&#243;mo hab&#237;a escapado Smith y qui&#233;n le hab&#237;a ayudado. Aunque no sab&#237;a nada de los m&#233;todos policiales, supuso que deb&#237;a de haber dejado huellas dactilares en la habitaci&#243;n de Smith, y las personas que la hab&#237;an visto marcharse podr&#237;an dar se&#241;as de ella. Incluso era posible as&#237; hab&#237;a o&#237;do que un t&#233;cnico pudiera leer la cinta magn&#233;tica de la cabina de aquel taxi y decir exactamente qu&#233; viajes hab&#237;a hecho ese d&#237;a, cu&#225;ndo y ad&#243;nde. Se inclin&#243; hacia adelante, puls&#243; las teclas de &#243;rdenes y borr&#243; la instrucci&#243;n de ir a su casa de apartamentos. No sab&#237;a si eso borrar&#237;a la cinta o no pero no iba a encaminarse a un lugar donde tal vez la polic&#237;a estuviera ya esperando. El taxi fren&#243; su avance, se sali&#243; de la corriente del tr&#225;fico y flot&#243; en el aire.

&#191;Ad&#243;nde pod&#237;a ir? &#191;D&#243;nde, en toda aquella hormigueante ciudad, pod&#237;a esconder a un hombre adulto, medio idiota e incapaz de vestirse solo un hombre que en aquellos momentos deb&#237;a de ser la persona m&#225;s buscada del globo? &#161;Oh, si s&#243;lo Ben estuviese all&#237;!

Ben &#191;d&#243;nde est&#225;s?. Se inclin&#243; hacia adelante de nuevo, cogi&#243; el tel&#233;fono y, m&#225;s bien desesperanzada, tecle&#243; el n&#250;mero de Ben, esperando o&#237;r la mon&#243;tona voz pregrabada invit&#225;ndola a dejar su mensaje. Su esp&#237;ritu dio un vuelco cuando respondi&#243; una voz masculina pero volvi&#243; a hundirse cuando se dio cuenta de que no se trataba de Ben sino de su ayudante, Osbert Kilgallen.

Oh, perdone, se&#241;or Kilgallen. Soy Jill Boardman. Cre&#237;a haber llamado a casa del se&#241;or Caxton.

Lo hizo. Pero las llamadas a su casa se retransmiten autom&#225;ticamente a su oficina cuando &#233;l est&#225; ausente m&#225;s de veinticuatro horas.

Entonces, &#191;a&#250;n no ha vuelto?

Me temo que no. &#191;Puedo hacer algo por usted?

Oh, no. Mire, se&#241;or Kilgallen, &#191;no le parece extra&#241;o que Ben simplemente haya desaparecido de la circulaci&#243;n? &#191;No est&#225; usted preocupado por &#233;l?

&#191;Eh? &#191;Por qu&#233; deber&#237;a? Su mensaje dec&#237;a que ignoraba cu&#225;nto tiempo iba a permanecer ausente.

Pero, eso mismo, &#191;no es raro?

No en el tipo de trabajo que desempe&#241;a el se&#241;or Caxton, se&#241;orita.

Bueno pues yo creo que esta vez hay algo muy raro en su ausencia. Opino que deber&#237;a informar usted de ello. Deber&#237;a difundir su desaparici&#243;n por todos los servicios de noticias del pa&#237;s &#161;del mundo!

Pese a que el tel&#233;fono del taxi carec&#237;a de circuito visual, Jill tuvo la sensaci&#243;n de que Osbert Kilgallen se pon&#237;a tenso.

Me temo, se&#241;orita Boardman, que soy yo quien tiene la obligaci&#243;n de interpretar las instrucciones de la persona que me ha contratado. Eh si no le importa que se lo diga, cada vez que el se&#241;or Caxton se ausenta de la ciudad siempre hay alguna buena amiga que le telefonea fren&#233;ticamente.

Alguna chica intentando echarle el lazo por alg&#250;n medio y este tipo, Osbert, piensa que yo soy la de turno. Apart&#243; de su mente la medio formada idea de solicitar la ayuda de Kilgallen y cort&#243; la comunicaci&#243;n tan r&#225;pido como pudo.

Pero, &#191;ad&#243;nde pod&#237;a ir? La soluci&#243;n obvia brot&#243; en su mente. Si Ben no estaba y las autoridades ten&#237;an algo que ver con ello, el &#250;ltimo sitio donde se les ocurrir&#237;a buscar a Valentine Smith ser&#237;a el apartamento de Ben. A menos se corrigi&#243; que la relacionaran con &#233;l, cosa que no cre&#237;a que hiciesen.

Podr&#237;an echar mano de la despensa de Ben no quer&#237;a correr el riesgo de pedir nada fuera; tal vez supieran que &#233;l estaba ausente, y podr&#237;a tomar prestadas algunas prendas para este ni&#241;o idiota. Tecle&#243; la combinaci&#243;n de la casa de apartamentos donde viv&#237;a Caxton. El taxi se orient&#243; al nuevo canal de tr&#225;fico y se introdujo en &#233;l.

Una vez delante de la puerta del piso de Ben, Jill aplic&#243; la cara a la caja auditiva y dijo con voz firme:

Carthago delenda est[3 - Cartago debe ser destruida, frase con la cual Cat&#243;n el Viejo terminaba todos sus discursos en el Senado Romano. (N. del Rev.)].

No sucedi&#243; nada. &#161;Oh, maldita sea!, exclam&#243; fren&#233;ticamente para s&#237; misma; ha cambiado la combinaci&#243;n. Permaneci&#243; all&#237; inm&#243;vil por unos momentos, notando la debilidad de sus rodillas, con la vista apartada de Smith. Despu&#233;s volvi&#243; a hablarle a la caja auditiva. Se trataba de una cerradura Raytheon: el mismo circuito accionaba la puerta o anunciaba las visitas. Se anunci&#243;, con la d&#233;bil esperanza de que Ben hubiera regresado:

&#161;Ben, soy Jill!

La puerta se abri&#243;.

Entraron, y la puerta se cerr&#243; tras ellos. Jill pens&#243; por un instante que Ben les hab&#237;a dejado pasar, pero luego se dio cuenta de que hab&#237;a dado accidentalmente con la nueva combinaci&#243;n una contrase&#241;a, supuso, que era a la vez un cumplido y una t&#225;ctica lobuna. Tuvo la sensaci&#243;n de que hubiera podido pasarse tranquilamente sin el cumplido con tal de evitar el horrible ramalazo de p&#225;nico que sinti&#243; cuando la puerta se neg&#243; a abrirse.

Smith permaneci&#243; inm&#243;vil y en silencio al borde del denso y verde c&#233;sped, y mir&#243; a su alrededor. Una vez m&#225;s era un lugar tan nuevo para &#233;l que no pod&#237;a asimilarlo de una sola vez, pero se sinti&#243; inmediatamente complacido con &#233;l. Resultaba menos excitante que la caja m&#243;vil en cuyo interior hab&#237;an estado hac&#237;a unos momentos, pero en cierto modo m&#225;s apropiado para envolver y mantener unido el ego. Observ&#243; con inter&#233;s la ventana panor&#225;mica en un extremo pero no la reconoci&#243; como tal, sino que la confundi&#243; con un cuadro viviente como los que hab&#237;a en su hogar. La suite que le hab&#237;an asignado en el Bethesda carec&#237;a de ventanas estaba en una de las nuevas alas, y as&#237; nunca hab&#237;a llegado a adquirir la noci&#243;n de ventana.

Observ&#243; con aprobaci&#243;n que la simulaci&#243;n de profundidad y movimiento en el cuadro era perfecta sin duda hab&#237;a sido creado por un gran artista de este pueblo terrestre. Hasta ahora no hab&#237;a visto nada que le condujera a pensar que esta gente estaba en posesi&#243;n del arte; su asimilaci&#243;n se vio incrementada por esta nueva experiencia, y eso lo anim&#243;.

Un movimiento llam&#243; su atenci&#243;n; volvi&#243; la cabeza para descubrir que su hermano se estaba quitando las sandalias y las falsas pieles de sus piernas.

Jill suspir&#243; y agit&#243; los dedos de sus pies sobre la hierba.

&#161;Dios m&#237;o, c&#243;mo me dol&#237;an los pies! exclam&#243;. Alz&#243; la vista y se dio cuenta de que Smith la contemplaba con aquella curiosa e inquietante mirada de ni&#241;o peque&#241;o. H&#225;galo usted tambi&#233;n, si lo desea. Le encantar&#225;.

&#201;l parpade&#243;.

&#191;C&#243;mo se hace?

Oh, lo olvidaba. Venga aqu&#237;, le ayudar&#233; le descalz&#243;, le solt&#243; las medias y se las quit&#243;. Vea, &#191;no resulta estupendo?

Smith agit&#243; los dedos de los pies contra la hierba y luego dijo t&#237;midamente:

&#191;Pero eso est&#225; vivo?

Claro que est&#225; vivo, es aut&#233;ntica hierba. A Ben le cuesta un ri&#241;&#243;n mantenerla as&#237;. Vaya, s&#243;lo los circuitos especiales de alumbrado valen m&#225;s de lo que yo gano en un mes. As&#237; que camine un poco y deje que sus pies disfruten.

Smith no capt&#243; el significado de la mayor parte de las palabras de Jill, pero comprendi&#243; que el c&#233;sped estaba compuesto por seres vivos y que se le invitaba a caminar sobre ellos.

&#191;Pisar seres vivos? inquiri&#243;, con un incr&#233;dulo horror.

&#191;Eh? &#191;Por qu&#233; no? Eso no hace da&#241;o a la hierba; est&#225; especialmente desarrollada para servir de alfombra dom&#233;stica.

Smith se vio obligado a recordarse que un hermano de agua no pod&#237;a inducirle a cometer actos inicuos. Se anim&#243; a pasear aprensivamente por la estancia y comprob&#243; que era magn&#237;fico y que las criaturas vivas no protestaban. Ajust&#243; su sensibilidad hacia tales cosas tanto como le fue posible; su hermano ten&#237;a raz&#243;n, aqu&#233;llos eran los seres adecuados para caminar sobre ellos. Resolvi&#243; englobarlo y evaluarlo, y el esfuerzo fue muy parecido al de un ser humano intentando apreciar los m&#233;ritos del canibalismo una costumbre que Smith consideraba perfectamente correcta.

Jill dej&#243; escapar un suspiro.

Bien, ser&#225; mejor que dejemos de jugar. No s&#233; cu&#225;nto tiempo estaremos seguros aqu&#237;.

&#191;Seguros?

No podemos quedarnos aqu&#237;, no durante mucho tiempo. Puede que en estos momentos ya est&#233;n investigando a todos los que salieron del Centro

Frunci&#243; el entrecejo y pens&#243;. Su casa no serv&#237;a, este lugar quiz&#225; tampoco y Ben hab&#237;a tenido la intenci&#243;n de llevarlo a Jubal Harshaw. Pero ella no conoc&#237;a a Harshaw; ni siquiera estaba segura de d&#243;nde viv&#237;a En alguna parte del Poconos, hab&#237;a dicho Ben. Bien, tendr&#237;a que averiguarlo e intentar llamarle; no le quedaba ning&#250;n otro lugar al que dirigirse.

&#191;Por qu&#233; no eres feliz, hermano m&#237;o?

Jill sali&#243; de sus cavilaciones con un respingo y mir&#243; a Smith. &#161;Aquel pobre chiquillo ni siquiera se hab&#237;a enterado de lo ocurrido! Hizo un esfuerzo por mirar las cosas desde su punto de vista. Fracas&#243;, pero pudo comprender que Smith no ten&#237;a la m&#225;s remota idea de que estaban huyendo de &#191;de qu&#233;? &#191;De los polic&#237;as? &#191;De las autoridades del hospital? Jill no estaba completamente segura de lo que hab&#237;a hecho, o de cu&#225;ntas leyes hab&#237;a violado; simplemente sab&#237;a que se hab&#237;a puesto en contra de la voluntad combinada de los Grandes, de la Gente Importante, de los Jefes, de los que tomaban decisiones.

Pero, &#191;c&#243;mo explicarle al Hombre de Marte contra qu&#233; se enfrentaban cuando ni ella misma lo comprend&#237;a? &#191;Ten&#237;an polic&#237;as en Marte? La mitad de las veces que hablaba con Smith era como si le gritara a un barril de agua de lluvia.

Cielos, &#191;tendr&#237;an siquiera barriles de agua de lluvia en Marte? &#191;O lluvia, por caso?

No se preocupe dijo serenamente. Usted s&#243;lo haga lo que yo le diga.

S&#237;.

Era una aceptaci&#243;n inmodificada, ilimitada, un eterno voto afirmativo. Jill comprendi&#243; de pronto que Smith se arrojar&#237;a sin vacilar por la ventana si ella se lo ped&#237;a Y no se equivocaba: hubiera saltado, disfrutando de todos y cada uno de los segundos que hubiera durado la ca&#237;da desde el piso veinte del edificio, y aceptado sin sorpresa ni resentimiento la descorporizaci&#243;n resultante del impacto. Y no era que ignorase el hecho de que esa ca&#237;da lo matar&#237;a; pero el temor a la muerte era una idea absolutamente m&#225;s all&#225; de &#233;l. Si un hermano de agua le seleccionaba para tan extra&#241;a descorporizaci&#243;n, Smith aceptar&#237;a ese destino y tratar&#237;a de asimilarlo.

Bueno, no podemos quedarnos aqu&#237; dejando que el c&#233;sped nos haga cosquillas en los pies. Vamos a comer; le pondr&#233; otra ropa, y luego nos iremos. Qu&#237;tese eso que lleva puesto se fue a revisar el guardarropa de Ben.

Seleccion&#243; para Smith un traje de viaje poco llamativo, gorra, camisa, ropa interior y zapatos; luego regres&#243; a la sala de estar. Smith estaba liado como un gato en un ovillo de lana; hab&#237;a intentado obedecer, pero ahora ten&#237;a un brazo aprisionado en el uniforme de enfermera y la cara envuelta en la falda. Ni siquiera hab&#237;a retirado la capa antes de intentar quitarse el vestido.

&#161;Oh, querido! exclam&#243; Jill, y corri&#243; en su ayuda.

Consigui&#243; desembarazarle de aquella ropa, la mir&#243;, luego decidi&#243; tirarla: ya le pagar&#237;a m&#225;s tarde a Etta Schere por su p&#233;rdida, y no deseaba que los polis la encontraran all&#237; s&#243;lo por si acaso.

Pero va a tomar un ba&#241;o, mi buen hombre, antes de que le vista con la ropa limpia de Ben. Le han descuidado bastante, &#191;sabe? Venga conmigo.

Como enfermera, estaba inmunizada contra los malos olores, pero tambi&#233;n (como enfermera) era una fan&#225;tica del agua y el jab&#243;n y al parecer, por otra parte, nadie se hab&#237;a molestado en ba&#241;ar a este paciente durante los &#250;ltimos d&#237;as. Aunque Smith no ol&#237;a exactamente mal, le recordaba a un caballo en un d&#237;a caluroso. Una buena enjabonadura era lo m&#225;s indicado.

&#201;l la observ&#243; llenar la ba&#241;era con una expresi&#243;n de deleite. Tambi&#233;n hab&#237;a una ba&#241;era en el cuarto de ba&#241;o de la suite donde hab&#237;a estado, pero Smith no hab&#237;a llegado a saber que se utilizaba para contener agua; todo lo que recibi&#243; fueron ba&#241;os de cama, y no muchos; su abundante retraerse a un trance hab&#237;a interferido.

Jill comprob&#243; la temperatura del agua.

Bien, adentro.

Smith no se movi&#243;. En vez de ello pareci&#243; confuso.

&#161;Aprisa! dijo secamente Jill. M&#233;tase en el agua.

Las palabras que us&#243; formaban inconfundiblemente parte de su vocabulario humano, de modo que Smith obedeci&#243;, sintiendo que las emociones le hac&#237;an temblar. &#161;Aquel hermano deseaba que introdujese todo su cuerpo en el agua de vida! Jam&#225;s le hab&#237;a sido ofrecido tal honor Por todo lo que sab&#237;a, nadie hab&#237;a recibido nunca un privilegio tan sagrado. Sin embargo, empezaba a comprender que esta otra gente estaba bastante familiarizada con el l&#237;quido vital Era un hecho no asimilado todav&#237;a, pero que deb&#237;a aceptar.

Meti&#243; un tembloroso pie en el agua, luego el otro y se dej&#243; resbalar hasta que el agua le cubri&#243; por completo.

&#161;Hey! chill&#243; Jill, y adelant&#243; la mano y sac&#243; la cabeza y los hombros de Smith a la superficie Entonces se sobresalt&#243; al notar que parec&#237;a estar manejando un cad&#225;ver. &#161;Santo Dios! No pod&#237;a ahogarse, no en estos momentos. La idea la aterroriz&#243;, y lo sacudi&#243; violentamente. &#161;Smith! &#161;Despierte! Salga de eso

Smith oy&#243; la llamada de su hermano desde una gran distancia y regres&#243;. Sus ojos dejaron de estar vidriosos, su coraz&#243;n aceler&#243; los latidos y su respiraci&#243;n se reanud&#243;.

&#191;Se encuentra bien? pregunt&#243; Jill.

Perfectamente. Soy muy feliz hermano m&#237;o.

Me dio un susto de muerte. Mire, no vuelva a meterse otra vez bajo el agua. Contin&#250;e sentado como est&#225; ahora.

S&#237;, hermano.

Smith a&#241;adi&#243; varias palabras en un curioso croar ininteligible para Jill, cogi&#243; agua en el cuenco de ambas manos como si fuera un pu&#241;ado de piedras preciosas y se la llev&#243; a los labios. Su boca toc&#243; el l&#237;quido, luego se lo ofreci&#243; a Jill.

&#161;Hey, no beba el agua sucia del ba&#241;o! No, yo tampoco quiero.

&#191;No bebe?

Su actitud de persona dolida e indefensa fue tan conmovedora que de nuevo Jill no supo qu&#233; hacer. Dud&#243;, luego inclin&#243; la cabeza, y roz&#243; apenas con los labios el agua de la ofrenda que quedaba en las manos de Smith.

Gracias.

&#161;Que nunca vuelva a tener sed!

Espero que usted tampoco. Pero ahora ya basta. Si quiere un poco de agua, le traer&#233; un vaso. Pero no beba m&#225;s agua de &#233;sta.

Smith pareci&#243; darse por satisfecho y permaneci&#243; sentado en silencio. Para entonces Jill estaba convencida de que Smith no se hab&#237;a ba&#241;ado nunca en una ba&#241;era, y que ignoraba lo que se esperaba de &#233;l. Consider&#243; el problema. Sin duda pod&#237;a ense&#241;arle pero estaban perdiendo ya un tiempo precioso. Quiz&#225; hubiera sido mejor dejarlo sucio.

&#161;Oh, bueno! No era tan malo como atender a los pacientes desequilibrados en las salas del pabell&#243;n terminal. Se hab&#237;a empapado la blusa hasta los hombros durante sus esfuerzos por sacar a Smith del fondo de la ba&#241;era; se la quit&#243; y la colg&#243;. Se hab&#237;a puesto la ropa de calle cuando hab&#237;a sacado a Smith del Centro y ahora llevaba una ligera falda plisada que flotaba en torno de sus rodillas. Hab&#237;a dejado la chaqueta en la sala de estar. Baj&#243; la mirada a su falda. Aunque el plisado estaba garantizado como permanente, era una tonter&#237;a dejar que se mojara. Se encogi&#243; de hombros, abri&#243; la cremallera y se la quit&#243;; eso la dej&#243; en panties y sujetador.

Mir&#243; a Smith. La contemplaba con los ojos inocentes e interesados de un ni&#241;o. Se dio cuenta de que se ruborizaba, y eso la sorprendi&#243;; no se hab&#237;a cre&#237;do capaz de algo semejante. Se consideraba libre de morbosos pudores, y no pon&#237;a objeciones a la desnudez en los lugares y momentos adecuados. Record&#243; de pronto que hab&#237;a ido a ba&#241;arse por primera vez a una piscina nudista cuando ten&#237;a quince a&#241;os. Pero esta mirada infantil la inquietaba; decidi&#243; seguir con la ropa interior puesta, aunque la mojase, antes que hacer lo obvio y l&#243;gico.

Disimul&#243; su turbaci&#243;n con cordialidad.

Vamos a poner manos a la obra y a frotar ese pellejo se arrodill&#243; frente a la ba&#241;era, lo roci&#243; con jab&#243;n y empez&#243; a producir espuma.

De pronto Smith adelant&#243; una mano y toc&#243; su seno derecho. Jill retrocedi&#243; apresuradamente, casi dejando caer el rociador del jab&#243;n.

&#161;Hey! &#161;Nada de eso!

&#201;l la mir&#243; como si acabase de recibir una bofetada.

&#191;No? pregunt&#243; con tono tr&#225;gico.

No confirm&#243; ella con firmeza. Luego observ&#243; su rostro y a&#241;adi&#243; con m&#225;s amabilidad. Est&#225; todo bien, pero no me distraiga con estas cosas cuando tengo trabajo.

&#201;l no se tom&#243; m&#225;s libertades no autorizadas, y Jill termin&#243; pronto el ba&#241;o y dej&#243; que el agua se vaciara por el sumidero mientras la ducha terminaba de quitarle el jab&#243;n a Smith. Luego se visti&#243; de nuevo con una sensaci&#243;n de alivio mientras el aire caliente lo secaba. El aire caliente sorprendi&#243; a Smith al principio y se puso a temblar, pero ella le dijo que no se asustara y le hizo sujetarse al asa de atr&#225;s mientras &#233;l se secaba y ella se vest&#237;a.

Le ayud&#243; a salir de la ba&#241;era.

Bien, ahora huele mucho mejor, y apuesto a que tambi&#233;n se siente mejor.

Me siento muy bien.

Estupendo. Ahora a vestirse.

Le condujo al dormitorio de Ben, donde hab&#237;a dejado las ropas que hab&#237;a seleccionado. Pero antes de que tuviese tiempo siquiera de explicarle, de demostrarle o de ayudarle a ponerse unos calzoncillos, Jill dio un respingo que la hubiera sacado de sus zapatos si no fuera porque a&#250;n no se los hab&#237;a puesto.

&#161;Abra, quienquiera que sea que est&#233; ah&#237; dentro!

Dej&#243; caer los calzoncillos. El susto estuvo a punto de hacerle perder los sentidos Experiment&#243; el mismo p&#225;nico que cuando la respiraci&#243;n de un paciente se deten&#237;a y su presi&#243;n sangu&#237;nea ca&#237;a en picado en medio de una operaci&#243;n quir&#250;rgica. Pero la disciplina aprendida en el quir&#243;fano acudi&#243; en su ayuda. &#191;Sab&#237;an realmente que hab&#237;a alguien dentro? S&#237;, deb&#237;an saberlo o de otro modo nunca se hubieran presentado all&#237;. El maldito taxi autom&#225;tico deb&#237;a de haberla traicionado.

Bien, &#191;qu&#233; hac&#237;a ahora? &#191;Responder, o hacerse la sorda?

El grito por el circuito anunciador se repiti&#243;. Le susurr&#243; a Smith: Qu&#233;dese aqu&#237;, y pas&#243; a la sala de estar.

&#191;Qui&#233;n es? pregunt&#243;, esforz&#225;ndose para que su voz sonara normal.

&#161;Abra en nombre de la ley!

&#191;Abrir en nombre de qu&#233; ley? No sea est&#250;pido. D&#237;game qui&#233;n es y lo que quiere antes de que llame a la polic&#237;a.

Nosotros somos la polic&#237;a. &#191;Es usted Gillian Boardman?

&#191;Yo? Por supuesto que no. Soy Phyllis O'Toole y estoy esperando a que el se&#241;or Caxton vuelva a casa. Ahora ser&#225; mejor que se vaya, porque voy a llamar a la polic&#237;a y a informarles de esta invasi&#243;n de la intimidad.

Se&#241;orita Boardman, tenemos una orden de arresto contra usted. Abra la puerta de inmediato o las cosas se le van a poner mucho m&#225;s dif&#237;ciles.

&#161;No soy esa se&#241;orita Boardman, y estoy llamando a la polic&#237;a!

La voz no respondi&#243;. Jill trag&#243; saliva y aguard&#243;. Poco despu&#233;s not&#243; un calor radiante contra su rostro. Una peque&#241;a zona en torno de la cerradura de la puerta se puso de color rojo y luego blanco; son&#243; un chasquido, y la hoja se desliz&#243; a un lado. Hab&#237;a dos hombres all&#237;; uno de ellos entr&#243;, sonri&#243; a Jill y dijo:

&#161;&#201;sa es la nena! Johnson, echa un vistazo y encu&#233;ntralo.

S&#237;, se&#241;or Berquist.

Jill trat&#243; de bloquearle el paso. El hombre llamado Johnson, dos veces la masa de ella, la apart&#243; a un lado como si fuese una pluma y sigui&#243; hacia el dormitorio. Jill chill&#243; con voz estridente:

&#191;D&#243;nde est&#225; su mandamiento judicial? &#161;D&#233;jeme ver sus credenciales esto es un ultraje!

No se ponga dif&#237;cil, encanto dijo Berquist, conciliador. En realidad no la queremos a usted; s&#243;lo a &#233;l. P&#243;rtese bien, y es posible que ellos tambi&#233;n se porten bien con usted.

Jill le lanz&#243; un puntapi&#233; en la espinilla. El hombre retrocedi&#243;, dolorido, aunque no pod&#237;a haberle hecho mucho da&#241;o, pues Jill todav&#237;a iba descalza.

Esto ha estado muy mal, muy mal la reprendi&#243;. &#161;Johnson! &#191;Lo has encontrado?

Aqu&#237; est&#225;, se&#241;or Berquist. Y desnudo como una ostra. Imagine tres cosas que pod&#237;an estar haciendo.

Eso no importa. Tr&#225;elo.

Johnson reapareci&#243;, empujando a Smith delante de &#233;l y control&#225;ndolo con un brazo retorcido a su espalda.

No quer&#237;a venir.

&#161;Vendr&#225;, vendr&#225;!

Jill eludi&#243; a Berquist con una finta y se lanz&#243; contra Johnson. &#201;ste la ech&#243; a un lado con una bofetada.

&#161;Nada de eso, peque&#241;a puta!

Johnson no hubiera debido abofetearla. No lo hizo con fuerza, no tan fuerte como sol&#237;a pegar a su esposa antes de que &#233;sta se fuera a casa de sus padres, y en absoluto tan fuerte como pegaba a menudo a los prisioneros que se resist&#237;an a hablar. Hasta aquel momento Smith no hab&#237;a exhibido ninguna expresi&#243;n ni hab&#237;a dicho nada; simplemente se hab&#237;a dejado empujar al interior de la habitaci&#243;n con la pasiva y f&#250;til resistencia de un cachorrillo que no quiere ser llevado a pasear al extremo de una correa. No comprend&#237;a nada de lo que estaba ocurriendo, y no trat&#243; de hacer nada tampoco.

Pero cuando vio a su hermano de agua ser golpeado por aquel otro individuo, se contorsion&#243; y se agach&#243;, se liber&#243;, y alarg&#243; la mano hacia Johnson de una extra&#241;a manera.

Y Johnson desapareci&#243;.

De pronto, ya no estaba all&#237;. La habitaci&#243;n no le conten&#237;a. S&#243;lo unas hojitas de hierba, al enderezarse all&#225; donde hab&#237;an estado sus grandes pies, demostraron que hab&#237;a estado alguna vez all&#237;. Jill se qued&#243; mirando con ojos muy abiertos el espacio que hab&#237;a ocupado y tuvo la sensaci&#243;n de que iba a desmayarse.

Berquist cerr&#243; la boca, la abri&#243; de nuevo, dijo roncamente:

&#191;Qu&#233; ha hecho usted con &#233;l? miraba a Jill en vez de a Smith.

&#191;Yo? Yo no hice nada.

No me venga con &#233;sas. &#191;Tiene una trampilla en el suelo o algo parecido?

&#191;Ad&#243;nde se fue? dijo Jill.

Berquist se humedeci&#243; los labios.

No lo s&#233; sac&#243; una pistola de debajo de la chaqueta. Pero no intente ning&#250;n truco conmigo. Usted qu&#233;dese aqu&#237;; voy a llev&#225;rmelo a &#233;l.

Smith hab&#237;a vuelto a su actitud de espera pasiva. Sin entender de qu&#233; iba todo aquello, s&#243;lo hab&#237;a hecho lo m&#237;nimo de lo que ten&#237;a que hacer. Pero hab&#237;a visto armas de fuego antes, en manos de los hombres que hab&#237;an estado en Marte, y la expresi&#243;n del rostro de Jill, al verse enca&#241;onada por una de ellas, no le gust&#243; en absoluto. Asimil&#243; que aqu&#233;l era uno de los puntos cr&#237;ticos culminantes en el proceso de desarrollo de un ser, en el que la actitud contemplativa debe dejar paso a la acci&#243;n directa a fin de que el desarrollo contin&#250;e. Actu&#243;.

Los Ancianos le hab&#237;an ense&#241;ado bien. Avanz&#243; hacia Berquist; el arma gir&#243; para cubrirle. Pese a todo, adelant&#243; el brazo y Berquist dej&#243; de estar all&#237;. Smith se volvi&#243; para mirar a su hermano.

Jill se llev&#243; una mano a la boca y grit&#243;.

Hasta entonces el rostro de Smith hab&#237;a permanecido completamente inexpresivo. Ahora reflej&#243; un tr&#225;gico desamparo al darse cuenta de que, en un punto cr&#237;tico culminante, hab&#237;a optado por una maniobra err&#243;nea. Mir&#243; a Jill con gesto implorante y empez&#243; a temblar. Sus ojos giraron en sus &#243;rbitas; se desliz&#243; lentamente sobre la hierba, mientras su cuerpo se acurrucaba hasta formar una bola en posici&#243;n fetal y se quedaba inm&#243;vil.

La histeria de Jill se cort&#243; en seco como si alguien hubiera accionado un interruptor. El cambio fue un reflejo condicionado: hab&#237;a un paciente que la necesitaba; no ten&#237;a tiempo para sus propias emociones ni para preguntarse o preocuparse por los dos hombres que hab&#237;an desaparecido. Se arrodill&#243; y examin&#243; a Smith.

No pudo detectar su respiraci&#243;n, no pudo hallar el pulso; aplic&#243; un o&#237;do contra sus costillas. Al principio crey&#243; que la actividad card&#237;aca se hab&#237;a detenido por completo pero, al cabo de largo rato, capt&#243; un perezoso lub-dub, seguido, cuatro o cinco segundos m&#225;s tarde, por otro.

Aquel estado le record&#243; los aislamientos esquizoides, pero nunca hab&#237;a visto un trance tan profundo, ni siquiera en las demostraciones en clase de hipnoamnesia. Hab&#237;a o&#237;do de tales estados parecidos a la muerte entre los faquires indios de Oriente, pero en realidad nunca hab&#237;a cre&#237;do realmente en esos informes.

Normalmente no habr&#237;a intentado hacer reaccionar a un paciente en semejante estado, sino que habr&#237;a avisado de inmediato a un m&#233;dico. Pero estas circunstancias no eran normales. Lejos de hacer tambalear su resoluci&#243;n, los acontecimientos de los &#250;ltimos minutos la hab&#237;an hecho sentirse m&#225;s decidida que nunca a no permitir que Smith cayese de nuevo en manos de las autoridades. Sin embargo, diez minutos de intentarlo todo la convencieron de que no pod&#237;a despertar al paciente con los medios de que dispon&#237;a sin causarle da&#241;o y quiz&#225; ni siquiera caus&#225;ndoselo. Ni siquiera el sensible nervio expuesto del codo le ofreci&#243; una respuesta.

En el dormitorio de Ben hall&#243; una maltratada maleta de vuelo, demasiado grande para ser considerada equipaje de mano, demasiado peque&#241;a para ser considerada un ba&#250;l. La abri&#243; y hall&#243; en su interior una fonoescritora, un equipo de aseo, una muda completa, todo lo que un periodista atareado pod&#237;a necesitar en caso de que le enviasen inesperadamente fuera de la ciudad Incluso un enlace auditivo, debidamente autorizado, que le permitir&#237;a conectarse al servicio telef&#243;nico p&#250;blico en cualquier momento que fuera necesario. Jill se dijo que aquella maleta llena tend&#237;a a demostrar sin lugar a dudas que la ausencia de Ben no era lo que Kilgallen cre&#237;a, pero no perdi&#243; tiempo pensando en ello; la vaci&#243; y la llev&#243; a la sala.

Smith pesaba m&#225;s que ella, pero la musculatura adquirida a trav&#233;s del manejo de pacientes que la doblaban en tama&#241;o le permiti&#243; meterlo en la gran maleta. Tuvo que doblarlo mejor sobre s&#237; mismo para poder cerrarla. Los m&#250;sculos de Smith se resist&#237;an a ceder a la fuerza, pero cuando la presi&#243;n era suave se dejaban moldear como masilla. Rellen&#243; las esquinas con algunas prendas de vestir de Ben antes de cerrarla. Trat&#243; de practicar unos agujeros para ventilaci&#243;n, pero la maleta era de cristal laminado, m&#225;s duro que el coraz&#243;n de un casero. Al final decidi&#243; que Smith no pod&#237;a asfixiarse, puesto que su respiraci&#243;n era m&#237;nima y el &#237;ndice metab&#243;lico tan bajo como pod&#237;a serlo.

Apenas logr&#243; levantar la maleta del suelo, y eso utilizando ambas manos con todas sus fuerzas, de modo que no le ser&#237;a posible trasladarla ninguna distancia. Pero la maleta estaba equipada con un sistema de ruedas Red Cap. Abrieron dos feas cicatrices en la alfombra de hierba de Ben antes de que consiguiera llegar al liso parquet del peque&#241;o vest&#237;bulo de la entrada.

No subi&#243; a la azotea, puesto que otro aerotaxi era lo &#250;ltimo a lo que deseaba arriesgarse, sino que baj&#243; a la puerta de servicio en el s&#243;tano. No hab&#237;a nadie all&#237; excepto un joven que se dedicaba a verificar una entrega recibida para la cocina. Se apart&#243; a un lado y la dej&#243; pasar, arrastrando la maleta, hasta el pavimento de fuera.

Hey, hermana. &#191;Qu&#233; lleva en esa maleta?

El cuerpo de un hombre restall&#243; ella.

El joven se encogi&#243; de hombros.

Haz una pregunta idiota, y recibir&#225;s una respuesta idiota. Nunca aprender&#233;.



SEGUNDA PARTE

Su absurda herencia



9

El tercer planeta a partir del Sol se hallaba en sus condiciones habituales.

Contaba aquel d&#237;a con 230.000 almas humanas m&#225;s que el anterior, pero, entre cinco mil millones de terrestres, un aumento tan diminuto pasaba desapercibido. El reino de Sud&#225;frica, miembro asociado de la Federaci&#243;n, hab&#237;a sido citado de nuevo ante el Tribunal Supremo para responder de persecuci&#243;n contra su minor&#237;a blanca. Los grandes se&#241;ores de la moda, reunidos en solemne c&#243;nclave en R&#237;o, hab&#237;an decretado que los dobladillos bajaran y los ombligos fueran cubiertos de nuevo. Las tres estaciones de defensa de la Federaci&#243;n giraban silenciosas en el espacio, prometiendo la muerte instant&#225;nea a cualquiera que alterase la paz del planeta. Las emisoras comerciales del espacio giraban no tan silenciosamente, alterando la paz del planeta con el inacabable clamor de las virtudes de una infinidad de art&#237;culos con marca registrada. En las playas de la bah&#237;a del Hudson se hab&#237;an establecido medio mill&#243;n m&#225;s de hogares m&#243;viles que el a&#241;o anterior; el cintur&#243;n chino del arroz hab&#237;a sido declarado zona de emergencia subalimentada por la Asamblea de la Federaci&#243;n; y Cynthia Duches, conocida como la Muchacha M&#225;s Rica del Mundo, se desembaraz&#243; tras pagarle convenientemente de su sexto marido.

El reverendo doctor Daniel Digby, obispo supremo de la Iglesia de la Nueva Revelaci&#243;n (fosterita), anunci&#243; que hab&#237;an nombrado al &#225;ngel Azrael para que guiase al senador de la Federaci&#243;n Thomas Boone, y que esperaba la celestial confirmaci&#243;n de su decisi&#243;n en cualquier momento de aquel mismo d&#237;a; todos los servicios informativos transmit&#237;an el anuncio, como si fuera una noticia, de que en el pasado los fosteritas hab&#237;an destruido demasiadas oficinas de peri&#243;dicos. El se&#241;or Harrison Campbell VI y se&#241;ora hab&#237;an tenido un hijo y heredero, por madre delegada, en el Hospital Infantil de Cincinnati, mientras los felices padres pasaban unas vacaciones en Per&#250;. El doctor Horace Quackenbush, profesor de artes del ocio en la Escuela de la Divinidad en Yale, propugnaba el retorno a la fe y al cultivo de los valores espirituales; el esc&#225;ndalo de las apuestas afectaba a la mitad de los jugadores profesionales permanentes del equipo de rugby de West Point; tres qu&#237;micos especializados en la guerra bacteriol&#243;gica hab&#237;an sido despedidos en Toronto por presunci&#243;n de inestabilidad emocional, los tres cesados hab&#237;an anunciado que llevar&#237;an su caso, si era necesario, ante el Tribunal Supremo de la Federaci&#243;n. El Tribunal Supremo de la Federaci&#243;n hab&#237;a revocado una resoluci&#243;n del Tribunal Supremo de Estados Unidos respecto a la reeligibilidad para votar en las primarias con respecto a los miembros de la Asamblea de la Federaci&#243;n en el caso Reinsberg contra el estado de Missouri.

Su excelencia el muy honorable Joseph E. Douglas, secretario general de la Federaci&#243;n Mundial de Estados Libres, picote&#243; la tortilla de su desayuno y se pregunt&#243; malhumorado por qu&#233; un hombre no pod&#237;a disfrutar en estos d&#237;as de una decente taza de caf&#233;. Frente a &#233;l, su peri&#243;dico matinal, preparado por el turno de noche de su cuadro de informadores, pasaba ante sus ojos las noticias a su ritmo &#243;ptimo de lectura por la pantalla del esc&#225;ner ejecutivo hecho a su medida por Sperry. Las palabras flu&#237;an mientras el secretario general mirara en aquella direcci&#243;n; si volv&#237;a la cabeza, la m&#225;quina lo captar&#237;a y se detendr&#237;a al instante.

En esos momentos estaba mirando hacia la proyecci&#243;n de la letra impresa que se mov&#237;a a lo largo de la pantalla, pero en realidad no estaba leyendo, sino que simplemente evitaba los ojos de su jefe al otro lado de la mesa. La se&#241;ora Douglas no le&#237;a la prensa; ten&#237;a otras formas de enterarse de lo que necesitaba saber.

Joseph.

El secretario general alz&#243; la cabeza, y la m&#225;quina se detuvo.

&#191;S&#237;, querida?

Algo te est&#225; rondando por la cabeza.

&#191;Eh? &#191;Qu&#233; te hace decir eso, querida?

&#161;Joseph! No llevo treinta y cinco a&#241;os observ&#225;ndote, mim&#225;ndote y zurci&#233;ndote los calcetines y sac&#225;ndote de apuros por nada. S&#233; cu&#225;ndo algo te ronda por la cabeza.

Al diablo con ello, admiti&#243; reluctante para sus adentros, claro que lo sabe. La mir&#243; y se pregunt&#243; por qu&#233; hab&#237;a permitido que aquella mujer le indujera a firmar un contrato indefinido. Originalmente s&#243;lo hab&#237;a sido su secretaria, all&#225; en los viejos tiempos pensaba en ellos como en Los Viejos y Buenos Tiempos, cuando era legislador del estado y bat&#237;a los arbustos en busca de votos individuales. Su primer contrato hab&#237;a sido un simple acuerdo de cohabitaci&#243;n de noventa d&#237;as, supuestamente a fin de economizar los gastos de una campa&#241;a ajustada de fondos mediante un ahorro en las facturas de los hoteles; ambos estuvieron de acuerdo en que se trataba de una simple conveniencia, con el t&#233;rmino cohabitaci&#243;n indicando tan s&#243;lo que vivir&#237;an bajo el mismo techo &#161;y ni siquiera entonces le remend&#243; ella los calcetines!

Trat&#243; de recordar c&#243;mo y cu&#225;ndo se hab&#237;a producido el cambio en la situaci&#243;n. La biograf&#237;a oficial de la se&#241;ora Douglas Sombra de grandeza: historia de una mujer, afirmaba que &#233;l se le declar&#243; durante el escrutinio de las votaciones, contando con ganar su primera elecci&#243;n, y que su rom&#225;ntica necesidad era tal que nada pod&#237;a calmarla excepto un matrimonio a la antigua usanza, de los de hasta que la muerte nos separe.

Bueno, &#233;l no lo recordaba as&#237;, pero ya era in&#250;til combatir la versi&#243;n oficial.

Joseph, &#161;resp&#243;ndeme!

&#191;Eh? Nada en absoluto, querida. He pasado una mala noche.

Ya lo s&#233;. Cuando te despertaron a primera hora de la madrugada, &#191;crees que no me enter&#233;?

Su primer pensamiento fue que las habitaciones de su esposa se hallaban a unos buenos cincuenta metros de su dormitorio.

&#191;C&#243;mo lo supiste, querida?

&#191;Oh? Intuici&#243;n femenina, por supuesto. &#191;Qu&#233; dec&#237;a el mensaje que te trajo Bradley?

Por favor, cari&#241;o Tengo que acabar con las noticias de la ma&#241;ana antes de la reuni&#243;n del Consejo.

Joseph Edgerton Douglas, no intentes salirte por la tangente.

&#201;l suspir&#243;.

El hecho es que hemos perdido de vista a ese pordiosero de Smith.

&#191;Smith? &#191;Te refieres al Hombre de Marte? &#191;Qu&#233; quieres decir con perdido de vista? Eso es rid&#237;culo.

Tal vez lo sea, querida, pero se ha ido. Desapareci&#243; de su habitaci&#243;n del hospital en alg&#250;n momento de ayer.

&#161;Absurdo! &#191;C&#243;mo lo consigui&#243;?

Al parecer, disfrazado de enfermera. No estamos seguros.

Pero Bien, no importa. Ha desaparecido, y eso es lo principal. &#191;Qu&#233; turbio plan has maquinado para recuperarlo?

Bueno, tenemos unas cuantas personas busc&#225;ndole. Gente de confianza. Berquist

&#161;Berquist! &#191;Ese cabeza de chorlito? Cuando deber&#237;as tener a todos los funcionarios policiales, desde los mejores agentes del FDS hasta los m&#225;s asquerosos detectives de las comisar&#237;as busc&#225;ndole, &#161;todo lo que se te ocurre es enviar a Berquist!

Pero cari&#241;o, no te haces cargo de la situaci&#243;n. No podemos. Oficialmente no se ha extraviado. Comprende que est&#225;, bueno, el otro tipo. El, ejem, Hombre de Marte oficial.

&#161;Oh! tamborile&#243; sobre la mesa. Ya te advert&#237; que ese plan de la sustituci&#243;n nos traer&#237;a disgustos.

Pero querida, lo sugeriste t&#250; misma.

No lo hice. Y no me contradigas. Hum, haz llamar a Berquist.

Oh, Berquist est&#225; fuera, siguiendo la pista de Smith. Todav&#237;a no ha informado.

&#191;Eh? A estas alturas Berquist tiene que haber recorrido ya probablemente la mitad de la distancia desde aqu&#237; a Zanz&#237;bar. Nos habr&#225; vendido. Nunca confi&#233; en ese hombre. Te dije cuando le contrataste que

&#191;Cuando yo le contrat&#233;?

No me interrumpas, te dije que un hombre que acepta dinero de dos partes aceptar&#225; con la misma rapidez el de una tercera frunci&#243; el ce&#241;o. Joseph, la Coalici&#243;n Oriental est&#225; detr&#225;s de esto. Prep&#225;rate para esperar una maniobra de un voto de censura en la Asamblea.

&#191;Eh? No veo por qu&#233;. Nadie sabe nada de esto.

&#161;Oh, por el amor de Dios! Todo el mundo se enterar&#225;; la Coalici&#243;n Oriental se ocupar&#225; de ello. Ahora c&#225;llate y d&#233;jame pensar.

Douglas guard&#243; silencio y volvi&#243; a su peri&#243;dico. Ley&#243; que el Consejo de la Ciudad-Condado de Los &#193;ngeles hab&#237;a pedido ayuda a la Federaci&#243;n para resolver el problema de la contaminaci&#243;n atmosf&#233;rica, sobre la base de que el ministro de Sanidad no les hab&#237;a proporcionado una cosa, no importaba el qu&#233;, pero hab&#237;a que echarles una mano, puesto que las cosas se le presentaban bastante mal a Charlie en lo que a la reelecci&#243;n se refer&#237;a, ya que los fosteritas ten&#237;an su propio candidato, y &#233;l necesitaba a Charlie. La Lunar Enterprises hab&#237;a subido dos enteros al cierre, probablemente, decidi&#243;, debido a

Joseph.

&#191;S&#237;, querida?

Nuestro Hombre de Marte es el &#250;nico y aut&#233;ntico; el que se saque de la manga la Coalici&#243;n Oriental ser&#225; un fraude. As&#237; es como tiene que ser.

Pero cari&#241;o, no podemos mantener eso.

&#191;Qu&#233; quieres decir con que no podemos? Tenemos que mantenerlo.

Pero no podemos. Los cient&#237;ficos se dar&#225;n cuenta de inmediato de la sustituci&#243;n. Las he pasado dif&#237;ciles para mantenerlos apartados de esto hasta ahora.

&#161;Cient&#237;ficos!

Pero pueden hacerlo, t&#250; lo sabes.

No s&#233; nada de eso. &#161;Los cient&#237;ficos, precisamente! La mitad de su trabajo se basa en suposiciones y la otra mitad en pura superstici&#243;n. Deber&#237;an estar encerrados bajo llave; la ley deber&#237;a prohibir su existencia. Joseph, te lo he dicho infinidad de veces; la &#250;nica ciencia verdadera es la astrolog&#237;a.

Bueno, no s&#233;, querida. Enti&#233;ndelo, no estoy en contra de la astrolog&#237;a

&#161;Mejor que no lo est&#233;s! Despu&#233;s de todo lo que ha hecho por ti.

 pero lo que estoy diciendo es que esos cient&#237;ficos son muy agudos. Uno de ellos me estuvo contando el otro d&#237;a que hay una estrella cuyo peso es seis mil veces el del plomo. &#191;O era sesenta mil? D&#233;jame ver

&#161;Tonter&#237;as! &#191;C&#243;mo pueden saber una cosa as&#237;? Sigue callado, Joseph, mientras termino de decir esto: no admitimos nada. Su hombre es un fraude. Pero, mientras tanto, utilizamos a discreci&#243;n nuestros equipos del Servicio Especial y lo recuperamos, a ser posible, antes de que la Coalici&#243;n Oriental haga sus declaraciones. Si es necesario usar medidas en&#233;rgicas, y ese tal Smith se resiste al arresto o algo as&#237;, bueno, es una l&#225;stima, pero yo no voy a llorarle mucho tiempo. No ha sido m&#225;s que un engorro desde el principio.

&#161;Agnes! &#191;Te das cuenta de lo que me est&#225;s sugiriendo?

No estoy sugiriendo nada. Muchas personas resultan heridas a diario. Este asunto debe aclararse, Joseph, en bien de todos. El mayor bien para la mayor&#237;a, como a ti te gusta tanto decir.

No quisiera que ese chico resultara herido.

&#191;Qui&#233;n ha dicho nada de hacerle da&#241;o? Pero debes tomar medidas firmes, Joseph; es tu deber. La historia te justificar&#225;. &#191;Qu&#233; es m&#225;s importante, hacer que las cosas sigan funcionando para cinco mil millones de personas, o mostrarse blando y sentimental con un hombre que ni siquiera es propiamente un ciudadano?

Douglas no respondi&#243;. La se&#241;ora Douglas se puso en pie.

Bueno, no puedo perder mi tiempo tratando temas intangibles contigo, Joseph; tengo que ir a ver a Madame Vesant para que me haga mi nuevo hor&#243;scopo para esta emergencia. Pero puedo decirte esto: no me he pasado los mejores a&#241;os de mi vida empuj&#225;ndote hasta donde est&#225;s ahora para ver c&#243;mo te echan a un lado por culpa de tu falta de valor. Limp&#237;ate el huevo que tienes en la barbilla se dio la vuelta y se march&#243;.

El jefe ejecutivo del planeta permaneci&#243; sentado a la mesa durante otras dos tazas de caf&#233; antes de sentirse con &#225;nimos de levantarse y dirigirse a la Sala del Consejo. &#161;Pobre vieja Agnes! Tan ambiciosa Supon&#237;a que la hab&#237;a decepcionado, y sin duda el cambio de vida no hac&#237;a las cosas m&#225;s f&#225;ciles para ella. Bueno, al menos era leal, fiel a sus principios, y todos pasamos por baches en algunas &#233;pocas; probablemente estaba tan harta de &#233;l como &#233;l de Oh, no val&#237;a la pena pensar en ello.

Enderez&#243; los hombros. Una maldita cosa s&#237; era segura: no iba a dejarse zarandear por el asunto de ese tipo, Smith. Era un fastidio, lo admit&#237;a, pero el chico resultaba agradable e incluso conmovedor en su indefensi&#243;n y con su aparente retraso mental. Agnes deb&#237;a de haberse dado cuenta de lo f&#225;cilmente que se asustaba, o de otro modo no habr&#237;a hablado de aquella forma. Pero Smith deber&#237;a despertar sus instintos maternales.

Aunque, ci&#241;&#233;ndose estrictamente a los hechos, &#191;ten&#237;a Agnes algo maternal en ella? Cuando frunc&#237;a los labios de aquella forma, su boca no era un espect&#225;culo agradable. Oh, mierda, todas las mujeres ten&#237;an instintos maternales; la ciencia lo hab&#237;a demostrado. Bueno, &#191;o no?

De cualquier modo condenadas fueran sus entra&#241;as, no iba a permitir que le abrumara. Siempre estaba record&#225;ndole que fue ella quien le empuj&#243; hasta la cumbre, pero Douglas sab&#237;a que no era as&#237;, y la responsabilidad era suya y s&#243;lo suya. Se irgui&#243; m&#225;s, cuadr&#243; los hombros y se dirigi&#243; a la Sala del Consejo.

Pas&#243; toda la larga sesi&#243;n esperando que alguien dejara caer el otro zapato. Pero nadie lo hizo, y no acudi&#243; ning&#250;n ayudante con un mensaje para &#233;l. Se vio obligado a llegar a la conclusi&#243;n de que el hecho de la desaparici&#243;n de Smith s&#243;lo era conocido por los m&#225;s &#237;ntimos colaboradores de su Estado Mayor, al contrario de lo que le hab&#237;a parecido.

El secretario general dese&#243; muy intensamente cerrar los ojos y esperar a que todo aquel horroroso alboroto se alejase de &#233;l, pero los acontecimientos no se lo permit&#237;an. Ni su esposa tampoco.


La santa personal de Agnes Douglas, por elecci&#243;n propia, era Evita Per&#243;n, a la que ten&#237;a la ilusi&#243;n de parecerse. Su propia persona la m&#225;scara que exhib&#237;a al mundo era la de una colaboradora y sat&#233;lite del gran hombre al que ten&#237;a el privilegio de llamar esposo. Incluso manten&#237;a esta m&#225;scara para ella misma, porque ten&#237;a la &#250;til habilidad de la Reina Roja de creer todo lo que ella deseara creer. Sin embargo, su pol&#237;tica filos&#243;fica podr&#237;a definirse claramente cosa que nunca se hab&#237;a hecho como la creencia de que los hombres deb&#237;an gobernar el mundo y las mujeres deb&#237;an gobernar a los hombres.

El que todas sus creencias y acciones derivaran de una furia ciega hacia un destino que la hab&#237;a hecho mujer nunca pas&#243; por su cabeza, y menos a&#250;n hubiera cre&#237;do que hab&#237;a alguna conexi&#243;n entre su comportamiento y el deseo de su padre de un hijo var&#243;n, o de sus propios celos hacia su madre. Esos inicuos pensamientos jam&#225;s hab&#237;an entrado en su mente. Amaba a sus padres y hac&#237;a que se pusieran flores frescas sobre sus tumbas en las ocasiones apropiadas; amaba a su esposo y a menudo lo dec&#237;a en p&#250;blico; se sent&#237;a orgullosa de su femineidad y lo dec&#237;a en p&#250;blico casi tan a menudo, y frecuentemente un&#237;a las dos afirmaciones.

Agnes Douglas no esper&#243; a que su esposo actuase en el caso del desaparecido Hombre de Marte. Todos los colaboradores personales de su esposo acataban con la misma facilidad las &#243;rdenes de &#233;l que las de ella; en algunos casos, incluso mejor las de ella. Mand&#243; llamar al ayudante ejecutivo encargado de la informaci&#243;n civil como se denominaba al agente de prensa del se&#241;or Douglas; luego dedic&#243; su atenci&#243;n a la m&#225;s urgente medida de emergencia: conseguir que le fuera elaborado un nuevo hor&#243;scopo. Ten&#237;a instalado un enlace particular, desmodulado, desde sus habitaciones en el Palacio hasta el estudio de Madame Vesant; el blando y regordete rostro de la astr&#243;loga apareci&#243; en la pantalla casi de inmediato.

&#191;Agnes? &#191;Qu&#233; ocurre, querida? Estoy con un cliente.

&#191;Tiene conectada la desmodulaci&#243;n del circuito?

Desde luego.

Desembar&#225;cese de ese cliente ahora mismo. Se trata de una emergencia.

Madame Alexandra Vesant se mordi&#243; el labio, pero su expresi&#243;n no cambi&#243; y su voz no mostr&#243; ning&#250;n fastidio.

Un momento.

Sus facciones desaparecieron de la pantalla y fueron reemplazadas por la se&#241;al de espere. Un hombre entr&#243; en la habitaci&#243;n y se detuvo a un lado del escritorio de la se&#241;ora Douglas; &#233;sta se volvi&#243; y vio que se trataba de James Sanforth, el agente de prensa al que hab&#237;a mandado llamar.

&#191;Sabe algo de Berquist? le pregunt&#243; sin ning&#250;n pre&#225;mbulo.

&#191;Eh? Yo no me ocupo de eso; es cosa de McCrary.

Ella elimin&#243; la irrelevancia con un agitar de su mano.

Tiene que desacreditarle antes de que hable.

&#191;Eh? &#191;Piensa que Berquist nos traicionar&#225;?

No sea ingenuo. Hubiera debido consultarme a m&#237; antes de emplearle.

Pero no era cosa m&#237;a. &#201;se era el trabajo de McCrary.

Se supone que usted est&#225; enterado de todo lo que ocurre. Yo el rostro de Madame Vesant volvi&#243; a aparecer en la pantalla. Si&#233;ntese, aguarde un momento indic&#243; a Sanforth. Se volvi&#243; hacia la pantalla. Allie querida, necesito hor&#243;scopos nuevos para Joseph y para m&#237;, tan pronto como pueda tenerlos listos.

Muy bien la astr&#243;loga titube&#243;. Podr&#237;a ser de gran ayuda, querida, si me aclarase la naturaleza de la emergencia.

La se&#241;ora Douglas tamborile&#243; sobre el escritorio.

&#191;Le resulta imprescindible conocerla?

Por supuesto que no. Cualquiera que posea el riguroso entrenamiento necesario, la capacidad matem&#225;tica y el conocimiento de las estrellas puede calcular un hor&#243;scopo con s&#243;lo saber la hora y el lugar de nacimiento exactos del sujeto. Usted podr&#237;a aprender, si no estuviese tan terriblemente atareada. Pero recuerde: las estrellas inclinan pero no obligan. Usted goza de su libre albedr&#237;o. Si tengo que preparar un an&#225;lisis extremadamente detallado para aconsejarla en una crisis, necesito saber en qu&#233; sector debo mirar. &#191;Estamos muy preocupadas por la influencia de Venus? &#191;O es posiblemente la de Marte? &#191;O?

La se&#241;ora Douglas decidi&#243;.

La de Marte interrumpi&#243;. Allie, quiero que haga un tercer hor&#243;scopo.

Muy bien. &#191;De qui&#233;n?

Hum Allie, &#191;puedo confiar en usted?

Madame Vesant pareci&#243; dolida.

Agnes, si no conf&#237;a usted en m&#237;, m&#225;s vale que se abstenga de consultarme. Hay otros que pueden proporcionarle lecturas cient&#237;ficas. Yo no soy la &#250;nica estudiante del antiguo conocimiento. Tengo entendido que el profesor Von Krausemeyer est&#225; bien preparado, aunque a veces se muestra inclinado a dej&#243; que su voz muriera.

&#161;Por favor, por favor! &#161;Por supuesto que conf&#237;o en usted! Ni por un momento se me ha ocurrido la idea de que alguna otra persona realice un c&#225;lculo para m&#237;. Ahora, escuche atentamente: &#191;nadie puede o&#237;r de su lado lo que yo le diga?

Por supuesto que no, querida.

Quiero que haga un hor&#243;scopo de Valentine Michael Smith.

Valentine Mich &#191;El Hombre de Marte?

S&#237;. Allie, ha sido secuestrado. Tenemos que encontrarle.


Unas dos horas m&#225;s tarde, Madame Alexandra Vesant se ech&#243; hacia atr&#225;s en su mesa de trabajo y suspir&#243;. Hab&#237;a hecho que su secretaria cancelase todas las citas, y estaba realmente cansada; varias hojas de papel cubiertas con diagramas y cifras, y un almanaque n&#225;utico gastado y con las p&#225;ginas dobladas, eran testigos ante ellas de sus esfuerzos. Alexandra Vesant difer&#237;a de algunos otros astr&#243;logos practicantes en que realmente intentaba calcular las influencias de los cuerpos celestes utilizando un maltratado libro en r&#250;stica titulado La Ciencia Arcana de la Astrolog&#237;a Judicial y Clave para la Piedra Salom&#243;nica, que hab&#237;a pertenecido a su difunto esposo, el Profesor Sim&#243;n Magus, un reputado mentalista, hipnotizador e ilusionista teatral y estudioso de las artes ocultas.

Confiaba en el libro del mismo modo que hab&#237;a confiado en &#233;l; no hab&#237;a nadie capaz de trazar un hor&#243;scopo como Sim&#243;n, cuando estaba sobrio. La mitad de las veces ni siquiera ten&#237;a necesidad de recurrir al libro; se lo sab&#237;a de memoria. Ella sab&#237;a que nunca alcanzar&#237;a aquel grado de habilidad, as&#237; que siempre recurr&#237;a al almanaque y al manual. Sus c&#225;lculos eran a veces un tanto confusos; Becky Vesey (como era conocida cuando ni&#241;a) nunca lleg&#243; a aprender de memoria la tabla de multiplicar, y confund&#237;a a menudo los sietes y los nueves.

Pese a todo, sus hor&#243;scopos resultaban eminentemente satisfactorios; la se&#241;ora Douglas no era su &#250;nico cliente distinguido.

Pero esta vez hab&#237;a sentido el roce del p&#225;nico cuando la esposa del secretario general le pidi&#243; que elaborara un hor&#243;scopo del Hombre de Marte. Experiment&#243; la misma sensaci&#243;n que la acosaba cada vez que un idiota del p&#250;blico insist&#237;a en hacer un nudo de m&#225;s a la venda que le cubr&#237;a los ojos poco antes de que el Profesor empezara a formular sus preguntas. Pero hab&#237;a descubierto, ya de ni&#241;a, que pose&#237;a un talento innato cuando estaba en un escenario para dar la respuesta adecuada; era s&#243;lo cuesti&#243;n de reprimir el p&#225;nico y seguir adelante con el espect&#225;culo.

As&#237; que le hab&#237;a pedido a Agnes la hora exacta, la fecha y el lugar de nacimiento del Hombre de Marte, completamente segura, o casi, de que tales datos no le podr&#237;an ser proporcionados.

Pero la informaci&#243;n le fue suministrada, y con detalles muy precisos, tras una breve demora, todo ello procedente del diario de a bordo de la Envoy. Por aquel entonces el p&#225;nico hab&#237;a desaparecido, y simplemente acept&#243; la informaci&#243;n y prometi&#243; llamar tan pronto como tuviese los hor&#243;scopos a punto.

Pero ahora, tras dos horas de penosa aritm&#233;tica, aunque hab&#237;a completado nuevos descubrimientos relativos al se&#241;or y a la se&#241;ora Douglas, no hab&#237;a ido m&#225;s lejos con Smith de lo que ten&#237;a cuando empez&#243;. El problema era muy simple e insuperable: Smith no hab&#237;a nacido en la Tierra.

Su biblia astrol&#243;gica no inclu&#237;a la idea de seres humanos nacidos en otra parte que en la Tierra; su an&#243;nimo autor vivi&#243; y muri&#243; mucho antes de que se lanzara el primer cohete a la Luna. Hab&#237;a intentado muy intensamente hallar una salida l&#243;gica para aquel dilema, bas&#225;ndose en el supuesto de que todos los principios estaban incluidos en el manual y que lo &#250;nico que ten&#237;a que hacer era hallar una forma de efectuar las correcciones impuestas por el desplazamiento lateral. Pero se hab&#237;a extraviado en un laberinto de afinidades con las que no estaba familiarizada; cuando pens&#243; a fondo en el asunto descubri&#243; que ni siquiera estaba segura de que los signos del Zod&#237;aco fueran los mismos vistos desde Marte, &#191;y qu&#233; pod&#237;a hacer una sin los signos del Zod&#237;aco?

Con la misma facilidad hubiera podido intentar extraer una ra&#237;z c&#250;bica, que hab&#237;a sido el escollo insalvable que la oblig&#243; a abandonar la escuela.

Sac&#243; del fondo de un caj&#243;n un t&#243;nico que guardaba a mano para tales situaciones dif&#237;ciles. Se tom&#243; r&#225;pidamente una dosis, midi&#243; una segunda y medit&#243; acerca de lo que habr&#237;a hecho Sim&#243;n en tales circunstancias. Al cabo de un rato casi le fue posible o&#237;r su tranquilo y firme tono de voz: &#161;Confianza, muchacha, confianza! Ten confianza en ti misma, y los patanes tendr&#225;n confianza en ti. Te debes a ellos.

Se sinti&#243; mucho mejor entonces, y empez&#243; a redactar los resultados de los dos hor&#243;scopos para los Douglas. Una vez hecho esto, se dio cuenta de que tambi&#233;n le resultaba sencillo escribir uno para Smith, y descubri&#243;, como hac&#237;a siempre, que las palabras sobre el papel ten&#237;an una fuerza de convicci&#243;n propia, &#161;eran tan hermosamente ciertas! Estaba acabando ya cuando Agnes Douglas llam&#243; de nuevo.

Allie, &#191;a&#250;n no ha terminado?

Justo en este momento repuso Madame Vesant con en&#233;rgica confianza. Supongo que se dar&#225; cuenta de que el hor&#243;scopo de ese joven Smith presentaba un problema inusual y muy dif&#237;cil para la Ciencia. El hecho de haber nacido en otro planeta me ha obligado a recalcular todos los aspectos y actitudes. La influencia del Sol resulta disminuida; la influencia de Diana desaparece casi por completo. J&#250;piter irrumpe en un aspecto nuevo, quiz&#225; me atrever&#237;a a decir &#250;nico, como estoy segura que comprender&#225; perfectamente. Esto ha requerido una serie de c&#225;lculos que

&#161;Allie! No importa eso. &#191;Conoce las respuestas?

Naturalmente.

&#161;Oh, gracias a Dios! Tem&#237; que quiz&#225; estaba intentando decirme que la tarea era demasiado para usted.

Madame Vesant se mostr&#243; sinceramente ofendida en su dignidad.

Querida m&#237;a, la Ciencia es inalterable; s&#243;lo se alteran las configuraciones. Los medios que predijeron el instante y el lugar exactos del nacimiento de Cristo, que le dijeron a Julio C&#233;sar el momento y la forma de su muerte, &#191;c&#243;mo podr&#237;an fallar ahora? La verdad es la verdad, inmutable.

S&#237;, por supuesto.

&#191;Est&#225; usted preparada para la lectura?

D&#233;jeme poner en marcha la grabadora Adelante.

Muy bien. Agnes, se halla usted en el per&#237;odo m&#225;s cr&#237;tico de su vida; s&#243;lo dos veces antes hab&#237;an presentado los cielos una configuraci&#243;n tan fuerte. Por encima de todo tiene que conservar la calma, no precipitarse, meditar a fondo las cosas. En su conjunto los portentos se le muestran favorables, siempre y cuando no luche usted contra ellos y evite todo acto ejecutado sin previa consideraci&#243;n. No permita que su mente se inquiete ante las apariencias superficiales

Sigui&#243; hablando, desgranando sus buenos consejos. Becky Vesey ten&#237;a siempre buenos consejos que dar, y lo hac&#237;a con gran convicci&#243;n porque era la primera en creer en ellos. Hab&#237;a aprendido de Sim&#243;n que, incluso cuando las estrellas parec&#237;an m&#225;s siniestras, siempre exist&#237;a alg&#250;n modo de suavizar el golpe, alg&#250;n aspecto que el cliente pod&#237;a utilizar en su camino hacia una mayor felicidad, si ella pod&#237;a hallarlo y se&#241;al&#225;rselo.

El tenso rostro all&#225; en la pantalla se calm&#243; y empez&#243; a asentir con la cabeza mientras ella enumeraba sus conceptos.

As&#237; que puede ver concluy&#243; que la mera ausencia temporal del joven Smith no constituye algo malo sino una necesidad, resultado de las influencias conjuntas de sus tres hor&#243;scopos. No se preocupe y no tema nada; &#233;l volver&#225;, o tendr&#225; usted noticias suyas, en un plazo muy breve. Lo importante es no adoptar medidas dr&#225;sticas o irrevocables. Tener calma.

S&#237;, entiendo.

Un detalle m&#225;s. El aspecto de Venus es m&#225;s favorable, y potencialmente dominante sobre el de Marte. Venus la simboliza a usted, por supuesto, pero Marte es a la vez su esposo y el joven Smith, como resultado de las circunstancias &#250;nicas de su nacimiento. Esto arroja una doble carga sobre sus hombros y debe enfrentarse al desaf&#237;o; tiene que demostrar esas cualidades de serena sabidur&#237;a y dominio de s&#237; misma que son peculiares de la mujer. Debe apoyar a su esposo, guiarle a trav&#233;s de esta crisis, apaciguarle. Tiene que proporcionar los tranquilos pozos de sabidur&#237;a de la madre Tierra. &#201;ste es su genio especial, y ahora es el momento de utilizarlo.

La se&#241;ora Douglas suspir&#243;.

&#161;Allie, es usted sencillamente maravillosa! No s&#233; c&#243;mo darle las gracias.

No me lo agradezca. Esa gratitud corresponde a los Antiguos Maestros, de los que s&#243;lo soy una humilde disc&#237;pula.

No puedo darles las gracias a ellos, as&#237; que se las doy a usted. Esto no entra en nuestro acuerdo, Allie. Habr&#225; un regalo.

Oh, no es necesario, Agnes. Servirla es un privilegio.

Y mi privilegio es apreciar el servicio. &#161;Ni una palabra m&#225;s, Allie!

Madame Vesant se dej&#243; convencer y luego apag&#243; el televisor, c&#225;lidamente satisfecha de haber dado una lectura que sab&#237;a exacta. &#161;Pobre Agnes! Una mujer tan buena por dentro, y tan retorcida por conflictivos deseos. Era un privilegio allanarle un poco el camino, hacer que el peso de la carga que llevaba sobre sus hombros fuera algo m&#225;s f&#225;cil de soportar. Ayudar a Agnes le hac&#237;a sentirse mejor.

A Madame Vesant le hac&#237;a sentirse bien tambi&#233;n verse tratada casi de igual a igual por la esposa del secretario general, aunque puesto que no era presuntuosa no lo pensaba as&#237;. Pero la joven Becky Vesey hab&#237;a sido tan insignificante, que el diputado de su distrito nunca logr&#243; recordar su nombre, pese a haber observado de inmediato las medidas de su busto. Pero Becky Vesey nunca se hab&#237;a resentido por ello; a ella le gustaba la gente. Ahora le gustaba Agnes Douglas.

A Becky Vesey le gustaba todo el mundo.

Permaneci&#243; sentada un momento m&#225;s, disfrutando del calor de aquella sensaci&#243;n y del respiro de la presi&#243;n y de un traguito m&#225;s de t&#243;nico, mientras su &#225;gil y perspicaz cerebro ordenaba los fragmentos y datos que hab&#237;a captado. Luego, sin haber tomado conscientemente la decisi&#243;n, llam&#243; a su agente de bolsa y le dio instrucciones para que vendiese de inmediato sus acciones de la Lunar Enterprises.

El hombre solt&#243; un bufido.

Allie, est&#225; usted loca. Esa dieta de adelgazamiento le est&#225; debilitando el cerebro.

Esc&#250;cheme, Ed. Cuando hayan bajado diez enteros, c&#250;brame, aunque sigan bajando. Espere hasta que den la vuelta. Entonces, cuando hayan recuperado tres enteros, compre otra vez, luego venda de nuevo cuando alcancen de nuevo el cierre de hoy.

Hubo un largo silencio mientras el hombre la miraba con fijeza.

Allie, usted sabe algo. D&#237;gaselo al t&#237;o Ed.

Las estrellas me lo dicen, Ed.

Ed hizo una sugerencia astron&#243;micamente imposible y a&#241;adi&#243;:

Muy bien, si no quiere, no lo haga. Hum Jam&#225;s tuve suficiente sentido com&#250;n para mantenerme apartado de cualquier juego sucio. &#191;Le importa si comparto el riesgo con usted, Allie?

En absoluto, Ed, siempre y cuando no cargue demasiado la mano y muestre la oreja. &#201;sta es una situaci&#243;n especialmente delicada, con Saturno en equilibrio entre Virgo y Leo.

Como usted diga, Allie.


La se&#241;ora Douglas puso manos a la obra inmediatamente, feliz de que Allie hubiese confirmado todos sus juicios. Dio &#243;rdenes relativas a la campa&#241;a para destruir la reputaci&#243;n del extraviado Berquist, tras solicitar su expediente y echarle un vistazo. Tuvo una entrevista a puerta cerrada de veinte minutos con el comandante Twitchell, jefe de los grupos del Servicio Especial, el cual abandon&#243; el despacho con una expresi&#243;n agria y pensativa, y de inmediato empez&#243; a hacerle la vida imposible a su oficial ejecutivo. Transmiti&#243; instrucciones a Sanforth para que preparase otra estereoemisi&#243;n del Hombre de Marte, e incluyera en ella un rumor de fuentes pr&#243;ximas a la Administraci&#243;n acerca de que Smith iba a ser transferido, o posiblemente hab&#237;a sido transferido ya, a un sanatorio ubicado en las cumbres de los Andes, a fin de proporcionarle para su convalecencia un clima tan parecido al de Marte como fuera posible. Despu&#233;s se sent&#243; y reflexion&#243; acerca del mejor sistema para conservar los votos de Pakist&#225;n para Joseph.

Finalmente llam&#243; a su esposo y le inst&#243; a que apoyase el reclamo de Pakist&#225;n sobre la parte del le&#243;n del territorio de Cachemira. Puesto que esto era lo que &#233;l hab&#237;a deseado hacer desde un principio y no hab&#237;a hecho, no fue dif&#237;cil persuadirle, aunque a ella le irrit&#243; la suposici&#243;n de que &#233;l se hab&#237;a estado oponiendo a la idea. Una vez arreglado ese asunto, fue a dirigirles la palabra a las Hijas de la Segunda Revoluci&#243;n, sobre el tema La maternidad en el nuevo mundo.



10

Mientras la se&#241;ora Douglas hablaba muy liberalmente sobre un tema que conoc&#237;a muy poco, Jubal E. Harshaw, licenciado en Derecho, doctor en Medicina, doctor en Ciencias, bon vivant, gourmet, sibarita, extraordinario autor popular y fil&#243;sofo neopesimista, estaba sentado al lado de la piscina de su residencia en el Poconos, frot&#225;ndose la densa pelambrera gris del pecho y observando a sus tres secretarias chapotear en la piscina. Eran sorprendentemente hermosas; tambi&#233;n eran sorprendentemente buenas secretarias. En opini&#243;n de Harshaw, el principio del m&#237;nimo esfuerzo requer&#237;a que la utilidad y la belleza se combinasen.

Anne era rubia, Miriam pelirroja y Dorcas morena; en cada caso la coloraci&#243;n era aut&#233;ntica. Se alineaban, respectivamente, de la figura agradablemente rolliza a la esbeltez m&#225;s deliciosa. Sus edades formaban un abanico ligeramente superior a los quince a&#241;os, pero resultaba dif&#237;cil determinar cu&#225;l era la mayor. Indudablemente ten&#237;an apellidos, pero la casa de Harshaw no se preocupaba mucho por los apellidos. Se rumoreaba que una de ellas era la propia nieta de Harshaw, pero las opiniones respecto a cu&#225;l de ellas variaban.

En estos momentos Harshaw estaba trabajando m&#225;s duro de lo que nunca hab&#237;a trabajado. La mayor parte de su mente estaba ocupada en la contemplaci&#243;n de las hermosas muchachas haciendo cosas hermosas con el sol y el agua, pero un diminuto compartimiento de su cerebro, cerrado herm&#233;ticamente y a prueba de ruidos, estaba componiendo un texto. Afirmaba que su m&#233;todo de composici&#243;n literaria serv&#237;a para situar sus g&#243;nadas en paralelo con su t&#225;lamo y desconectar enteramente su cerebro; sus h&#225;bitos proporcionaban cierta verosimilitud a la teor&#237;a.

Sobre la mesa hab&#237;a un micr&#243;fono conectado a una fonoescritora en su estudio, pero Harshaw s&#243;lo utilizaba la fonoescritora para tomar notas. Cuando estaba preparado para escribir algo, llamaba a una taqu&#237;grafa humana y observaba sus reacciones. En este momento estaba a punto.

&#161;Primera! grit&#243;.

Anne es primera respondi&#243; Dorcas. Pero yo lo tomar&#233;. Ese chapoteo fue Anne.

Zamb&#250;llete y ve a buscarla. Puedo esperar.

La morenita surc&#243; el agua; al cabo de un momento Anne sal&#237;a de la piscina, se echaba un albornoz por encima, s&#233; secaba las manos en &#233;l y tomaba asiento al otro lado de la mesa. No dijo nada, no hizo ning&#250;n preparativo; Anne pose&#237;a una memoria total, nunca se molestaba con dispositivos de grabaci&#243;n.

Harshaw cogi&#243; una copa llena de cubitos de hielo sobre la que hab&#237;a vertido co&#241;ac y bebi&#243; un relajado sorbo.

Anne, tengo uno aut&#233;nticamente nauseabundo. Es acerca de un gatito que se mete en una iglesia en Nochebuena buscando calor. Adem&#225;s de estar muerto de hambre y congelado y perdido, el gatito tiene, Dios sabe por qu&#233;, una pata herida. Bien, empecemos: Hab&#237;a estado nevando desde

&#191;Con qu&#233; seud&#243;nimo?

Hum, ser&#225; mejor usar de nuevo el de Molly Wadsworth; parece bastante repulsivo. Y el t&#237;tulo es El otro pesebre. Empecemos de nuevo

Sigui&#243; dictando, al tiempo que observaba atentamente a la muchacha. Cuando las l&#225;grimas empezaron a brotar de sus cerrados ojos, sonri&#243; ligeramente y cerr&#243; tambi&#233;n los suyos. Cuando termin&#243;, las l&#225;grimas rodaban por las mejillas tanto de &#233;l como de ella, ambas ba&#241;adas en una catarsis de sentimentalismo.

Y fin anunci&#243;. Puedes sonarte la nariz. P&#225;salo en limpio y, por el amor de Dios, no me lo ense&#241;es o lo har&#233; pedazos.

Jubal, &#191;nunca se siente avergonzado?

No.

Alg&#250;n d&#237;a le voy a patear ese gordo est&#243;mago suyo en nombre de alguno de sus desgraciados personajes.

Ya lo s&#233;. Pero no puedo ejercer ninguna otra profesi&#243;n decente; no puedo hacer de alcahuete de mis hermanas; son demasiado viejas y, adem&#225;s, nunca he tenido ninguna. Lleva tu trasero adentro y pasa en limpio esto antes de que cambie de idea.

S&#237;, jefe.

Ella le dio un beso en la calva mientras pasaba por detr&#225;s de su silla. Harshaw grit&#243; de nuevo:

&#161;Primera! y Miriam ech&#243; a andar hacia &#233;l. Pero un altavoz montado sobre la casa a su espalda cobr&#243; vida:

&#161;Jefe!

Harshaw dej&#243; escapar una palabrota, y Miriam ri&#243; desaprobadoramente.

&#191;S&#237;, Larry?

Hay una dama aqu&#237; en la verja de entrada que quiere verle inform&#243; el altavoz. Trae un cad&#225;ver consigo.

Harshaw consider&#243; aquello durante unos segundos.

&#191;Es guapa? pregunt&#243; al altavoz.

Eh, s&#237;.

Entonces, &#191;por qu&#233; est&#225;s chup&#225;ndote el pulgar? Haz que ingrese Harshaw se arrellan&#243; en el asiento. Empecemos dijo. Montaje de escenas urbanas fundi&#233;ndose en un plano medio, interior. Un polic&#237;a est&#225; sentado en una silla de respaldo recto, sin gorra, con el cuello de la camisa abierto y el rostro perlado de sudor. Vemos s&#243;lo la espalda de otra figura, que se interpone entre nosotros y el poli. La figura alza una mano, la lleva hacia atr&#225;s y hasta casi fuera del tanque. Abofetea al polic&#237;a con un sonido fuerte y carnosamente met&#225;lico, con eco Harshaw alz&#243; la vista y dijo. Continuaremos luego desde aqu&#237;.

Un coche de superficie avanzaba colina arriba en direcci&#243;n a la casa. Jill iba al volante del coche; un hombre joven ocupaba el asiento de al lado. Cuando el veh&#237;culo se detuvo cerca de Harshaw, el hombre baj&#243; de un salto, como si se considerase feliz de poder divorciarse del coche y su contenido.

Aqu&#237; est&#225; ella, Jubal.

Eso veo. Buenos d&#237;as, jovencita. Larry, &#191;d&#243;nde est&#225; el cad&#225;ver?

En el asiento de atr&#225;s, jefe. Debajo de una manta.

Pero no es un cad&#225;ver protest&#243; Jill. Es, Ben dijo que usted, quiero decir que hundi&#243; la cabeza y estall&#243; en sollozos.

Vamos, vamos, querida murmur&#243; Harshaw con voz gentil. Pocos cad&#225;veres merecen que se derramen l&#225;grimas por ellos. Dorcas, Miriam, cuidad de ella. Dadle algo de beber y lavadle la cara.

Dedic&#243; su atenci&#243;n al asiento posterior del coche; se acerc&#243; y empez&#243; a levantar la manta. Jill se desasi&#243; del brazo de Miriam y chill&#243; agudamente:

&#161;Tiene usted que escucharme! &#161;&#201;l no est&#225; muerto! Al menos, espero que no lo est&#233;. Es, &#161;oh, Dios m&#237;o! volvi&#243; a echarse a llorar. &#161;Estoy tan sucia y tan asustada!

Parece un cad&#225;ver musit&#243; meditativo Harshaw. La temperatura del cuerpo es inferior a la del aire, calculo. Pero no presenta el t&#237;pico rigor mortis. &#191;Cu&#225;nto tiempo lleva muerto?

&#161;Pero si no est&#225; muerto! &#191;No podemos sacarle de ah&#237;? Me cost&#243; horrores subirle al coche.

Seguro. Larry, &#233;chame una mano. Y deja de mostrar este aspecto tan verde. Si vomitas, tendr&#225;s que limpiarlo t&#250;.

Entre los dos sacaron a Valentine Michael Smith del asiento de atr&#225;s y lo tendieron sobre la hierba, al lado de la piscina; su cuerpo segu&#237;a r&#237;gido, apretado a&#250;n en una bola. Sin que nadie se lo dijera, Dorcas hab&#237;a ido a buscar el estetoscopio del doctor Harshaw; lo dej&#243; en el suelo junto a Smith, lo conect&#243; y subi&#243; el volumen.

Harshaw se aplic&#243; el casco a los o&#237;dos y empez&#243; a buscar los latidos del coraz&#243;n.

Temo que est&#225; usted equivocada dijo a Jill con voz suave. Se encuentra m&#225;s all&#225; de toda ayuda que yo pueda prestarle. &#191;Qui&#233;n era?

Jill suspir&#243;. De su rostro hab&#237;a desaparecido toda expresi&#243;n. Respondi&#243; con voz llana:

Era el Hombre de Marte. Lo intent&#233; con todas mis fuerzas.

Estoy seguro de que lo hizo &#191;El Hombre de Marte?

S&#237;. Ben Caxton me dijo que usted era la persona a la que hab&#237;a que acudir.

Ben Caxton, &#191;eh? Agradezco la confian &#161;Silencio! Harshaw enfatiz&#243; su petici&#243;n alzando la mano mientras frunc&#237;a el entrecejo y escuchaba. Pareci&#243; confuso, luego la sorpresa estall&#243; en su rostro. &#161;Hay actividad card&#237;aca! Si ser&#233; balbuceante mandril Dorcas, arriba, en la cl&#237;nica: tercer caj&#243;n en la parte cerrada del frigor&#237;fico. El c&#243;digo es dulces sue&#241;os. Trae todo el caj&#243;n y toma una aguja hipod&#233;rmica de un cent&#237;metro c&#250;bico del esterilizador.

Enseguida.

&#161;Doctor, nada de estimulantes!

Harshaw se volvi&#243; hacia Jill.

&#191;Eh?

Lo siento, se&#241;or. S&#243;lo soy enfermera, pero este caso es diferente. &#161;Lo s&#233;!

Hum Ahora es mi paciente, enfermera. Pero hace unos cuarenta a&#241;os descubr&#237; que no era Dios, y unos diez a&#241;os despu&#233;s me di cuenta de que ni siquiera era Esculapio. &#191;Qu&#233; quiere que intentemos?

Yo s&#243;lo quisiera lograr despertarle. Si se le hace algo, se hunde a&#250;n m&#225;s en ese trance.

Hum. Adelante, int&#233;ntelo. Siempre que no utilice un hacha. Luego probaremos mis m&#233;todos.

S&#237;, se&#241;or Jill se arrodill&#243; al lado del cuerpo y empez&#243; a probar de enderezar suavemente las piernas de Smith. Las cejas de Harshaw se alzaron cuando vio que ten&#237;a &#233;xito. Jill apoy&#243; la cabeza de Smith en su regazo y la acun&#243; gentilmente entre sus manos. Por favor, despierte dijo en voz muy baja. Soy Jill, su hermano de agua.

El cuerpo se agit&#243;. Muy lentamente, el pecho se alz&#243;. Luego Smith dej&#243; escapar un largo y burbujeante suspiro y sus ojos se abrieron. Alz&#243; la vista hacia Jill y sonri&#243; con su sonrisa de ni&#241;o. Jill se la devolvi&#243;. Luego mir&#243; a su alrededor, y la sonrisa se borr&#243;.

Todo va bien se apresur&#243; a decir Jill. Todos son amigos.

&#191;Todos amigos?

Exacto. Todos son amigos suyos. No se preocupe, y no se vaya de nuevo. Todo est&#225; bien.

Smith no respondi&#243;, sino que se mantuvo inm&#243;vil, con los ojos abiertos, contempl&#225;ndolo todo y a todos a su alrededor. Parec&#237;a tan contento como un gato en un regazo.


Veinticinco minutos m&#225;s tarde, Harshaw ten&#237;a a sus dos pacientes en la cama. Antes de que la pastilla surtiera efecto, Jill consigui&#243; contarle lo suficiente de la situaci&#243;n como para que Harshaw se diera cuenta de que ten&#237;a cogido a un oso por el rabo. Ben Caxton hab&#237;a desaparecido ten&#237;a que pensar en algo que hacer al respecto, y el joven Smith era como una patata caliente en sus manos, aunque ya lo hab&#237;a sospechado apenas o&#237;r qui&#233;n era por primera vez. Oh, bueno, la vida pod&#237;a volverse divertida por un tiempo; borrar&#237;a ese aburrimiento gris que acechaba siempre al otro lado de la esquina.

Contempl&#243; el peque&#241;o coche utilitario en el que hab&#237;a llegado la muchacha. En sus costados llevaba pintado: ALQUILERES READING  Equipos para transporte terrestre  &#161;Trate con el Holand&#233;s!

Larry, &#191;est&#225; electrificada la cerca?

No.

Con&#233;ctala. Luego, antes de que oscurezca, limpia todas las huellas dactilares de este trasto. Tan pronto como haya oscurecido lo llevas hasta el otro lado de Reading mejor vete hasta casi Lancaster, y lo dejas en alguna cuneta. Despu&#233;s vas a Filadelfia, coges la lanzadera para Scranton y vuelves a casa desde all&#237;.

Por supuesto, Jubal. Eh D&#237;game, &#191;es realmente el Hombre de Marte?

Por tu bien ser&#237;a mejor que no lo fuera, porque si lo es y te pescan antes de que puedas librarte de este trasto y te relacionan con &#233;l, probablemente te interrogar&#225;n con una antorcha encendida. Pero creo que s&#237; lo es.

Entiendo. &#191;Robo unos cuantos bancos en el camino de regreso?

Probablemente es lo mejor que podr&#237;as hacer.

De acuerdo, jefe Larry titube&#243;. &#191;Le importa si me quedo esta noche en Fily?

En nombre de Dios, &#191;qu&#233; puede hacer un hombre de noche en Filadelfia?

Muchas cosas, si uno sabe d&#243;nde mirar.

T&#250; mismo Harshaw se dio la vuelta. &#161;Primera!


Jill durmi&#243; hasta poco antes de la cena, que en aquella casa era a las confortables ocho de la noche. Despert&#243; fresca y alerta, hasta el punto que olfate&#243; el aire que brotaba de la rejilla sobre su cabeza y supuso correctamente que el m&#233;dico hab&#237;a eliminado los efectos del hipn&#243;tico con un estimulante. Mientras dorm&#237;a, alguien se hab&#237;a llevado las sucias y arrugadas prendas que llevaba y le hab&#237;a dejado un sencillo vestido de tarde completamente blanco y unas sandalias. El vestido le iba a la perfecci&#243;n; Jill supuso que deb&#237;a pertenecer a la chica que el doctor hab&#237;a llamado Miriam. Tom&#243; un ba&#241;o, se maquill&#243; un poco y se pein&#243;, y baj&#243; al sal&#243;n sinti&#233;ndose una mujer nueva.

Dorcas estaba acurrucada en un gran sill&#243;n, haciendo punto; alz&#243; la vista, salud&#243; amistosamente como si Jill hubiera formado siempre parte de la casa y dedic&#243; de nuevo toda su atenci&#243;n a su trabajo. Harshaw estaba de pie y agitaba suavemente una mezcla de bebidas en una jarra alta de aspecto helado.

&#191;Una copa? invit&#243;.

Oh, s&#237;, gracias.

El hombre sirvi&#243; hasta el borde dos vasos largos de c&#243;ctel y le tendi&#243; uno.

&#191;Qu&#233; es? pregunt&#243; ella.

Una receta propia, un c&#243;ctel cometa. Un tercio de vodka, un tercio de &#225;cido clorh&#237;drico y un tercio de l&#237;quido de bater&#237;a, dos pulgaradas de sal y un escarabajo en adobo.

Ser&#225; mejor que tome un highball[4 - Bola alta, en ingl&#233;s. Es el nombre de un c&#243;ctel. (N. del Rev.)] aconsej&#243; Dorcas.

T&#250; oc&#250;pate de tus cosas aconsej&#243; Harshaw sin rencor. El &#225;cido hidroclorh&#237;drico es bueno para la digesti&#243;n; los escarabajos aportan vitaminas y prote&#237;nas alz&#243; su vaso hacia Jill y dijo con aire solemne. &#161;Por nuestra propia nobleza! Quedamos condenadamente pocos vaci&#243; casi por completo su vaso, y lo volvi&#243; a llenar antes de dejarlo.

Jill tom&#243; un cauteloso sorbo y luego un trago mucho m&#225;s largo. Cualesquiera que fuesen los aut&#233;nticos ingredientes, la bebida parec&#237;a ser lo que necesitaba: una c&#225;lida sensaci&#243;n de bienestar se extendi&#243; suavemente desde su centro de gravedad hacia sus extremidades. Bebi&#243; m&#225;s de la mitad del contenido del vaso, y dej&#243; que Harshaw le sirviera una generosa dosis adicional.

&#191;Ha visto a nuestro paciente? pregunt&#243; el hombre.

No, se&#241;or. No sab&#237;a d&#243;nde estaba.

Le examin&#233; hace unos minutos. Duerme como un beb&#233; Me parece que lo rebautizar&#233; Lazarus. Por lo de L&#225;zaro, ya sabe. &#191;Cree que le gustar&#225; bajar a cenar con nosotros?

Jill pareci&#243; pensativa.

De veras no lo s&#233;, doctor.

Bueno, si se despierta lo sabr&#233;. Puede acompa&#241;arnos o hacer que le suban una bandeja, lo que prefiera. &#201;ste es el Palacio de la Libertad, querida. Todo el mundo hace absolutamente lo que quiere Luego, si eso es algo que no me gusta, me limito a echarlo a patadas y en paz. Lo cual me recuerda: no me gusta que me llamen doctor.

&#191;C&#243;mo?

Oh, no me siento ofendido. Pero cuando empezaron a conceder doctorados a personas comparativamente m&#225;s bien vulgares, yo empec&#233; a considerarme a mi vez demasiado apestosamente orgulloso para usar el t&#237;tulo. No tomo el whisky con agua y tampoco me enorgullecen los t&#237;tulos aguados. Ll&#225;meme Jubal.

Oh. Pero la graduaci&#243;n en medicina no ha sido aguada, como dice usted.

No. Pero ya es hora de que la llamen de alguna otra manera, para no mezclarla con los supervisores de jard&#237;n de infancia. No importa. Jovencita, &#191;cu&#225;l es con exactitud su inter&#233;s hacia este paciente?

&#191;Eh? Ya se lo dije, doct, Jubal.

Me dijo lo que hab&#237;a sucedido; no me dijo por qu&#233;. Jill, me di cuenta de la forma como le miraba y le hablaba. &#191;Cree que est&#225; enamorada de &#233;l?

Jill se sobresalt&#243;. Mir&#243; a Dorcas; la otra muchacha parec&#237;a no estar escuchando la conversaci&#243;n.

Pero &#161;eso es rid&#237;culo!

No veo nada rid&#237;culo en ello. Usted es una chica; &#233;l es un muchacho, normalmente eso es una espl&#233;ndida combinaci&#243;n.

Pero No, Jubal, no es eso en absoluto Yo, bueno, cre&#237; que lo manten&#237;an prisionero y pens&#233;, mejor dicho, Ben pens&#243;, que pod&#237;a estar en peligro. Quise asegurarme de hacer prevalecer sus derechos.

Hum Querida, siempre recelo de todo acto desinteresado. Parece como si poseyera usted un equilibrio glandular normal, as&#237; que sospecho que se trata de Ben, o de este pobre chico de Marte, o de los dos. Ser&#225; mejor que analice sus motivos en privado y les eche una buena mirada. Entonces podr&#225; juzgar mejor qu&#233; camino seguir. Mientras tanto, &#191;qu&#233; es lo que desea que haga yo?

El alcance no cualificado de la pregunta hizo que a Jill le resultara dif&#237;cil contestarla. &#191;Qu&#233; era lo que deseaba? &#191;Qu&#233; esperaba? Desde el momento en que cruz&#243; su Rubic&#243;n no hab&#237;a pensado en otra cosa m&#225;s que en escapar, y llegar a casa de Harshaw. Carec&#237;a de planes.

No lo s&#233;.

Eso supuse. Me dijo usted lo suficiente como para permitirme suponer que se hab&#237;a ausentado sin permiso de su hospital, as&#237; que, bajo la hip&#243;tesis de que desear&#237;a conservar su licencia, me he tomado la libertad, mientras usted dorm&#237;a, de enviar un mensaje desde Montreal a su enfermera jefe. En este mensaje solicita usted dos semanas de permiso sin previo aviso a causa de una repentina enfermedad grave en su familia. &#191;De acuerdo? M&#225;s tarde podr&#225; elaborar todos los detalles.

Jill experiment&#243; un repentino y tembloroso alivio. Por temperamento hab&#237;a enterrado toda preocupaci&#243;n relativa a su propio bienestar una vez tomada su decisi&#243;n; no obstante, en lo m&#225;s profundo de ella hab&#237;a sentido un enorme peso, debido a lo que le hab&#237;a hecho a su hasta entonces excelente carrera profesional.

&#161;Oh, Jubal, muchas gracias! dijo, y a&#241;adi&#243;. En realidad todav&#237;a no he cometido ninguna falta: hoy era mi d&#237;a libre.

Estupendo. Entonces queda cubierta como por una tienda. &#191;Qu&#233; desea hacer ahora?

Todav&#237;a no he tenido tiempo para reflexionar. Oh, supongo que deber&#233; ponerme en contacto con mi banco y conseguir algo de dinero hizo una pausa mientras intentaba recordar cu&#225;l era el saldo de su cuenta. Nunca hab&#237;a sido abundante, y a veces olvidaba

Jubal cort&#243; en seco sus pensamientos.

Si se pone en contacto con su banco, pronto va a tener polis sali&#233;ndole por las orejas. &#191;No ser&#237;a mejor que se quedara aqu&#237; hasta que las cosas se calmaran?

Oh, Jubal, no quisiera abusar de su amabilidad.

En realidad ya lo ha hecho. No se preocupe por ello, chiquilla. Siempre hay invitados por aqu&#237;, yendo y viniendo, hubo una familia que se qued&#243; diecisiete meses. Pero nadie abusa de m&#237; en contra de mi volun tad, as&#237; que rel&#225;jese. Si resulta que es usted &#250;til adem&#225;s de ornamental, puede quedarse para siempre. Ahora hablemos de nuestro paciente: dijo usted que deseaba que se respetasen sus derechos. Supongo que esperaba mi ayuda en eso, &#191;no?

Bueno, yo Ben dijo que Ben parec&#237;a estar convencido de que usted ayudar&#237;a.

Me gusta Ben, pero &#233;l no habla por m&#237;. No tengo ni el m&#225;s remoto inter&#233;s en que este muchacho obtenga o no sus llamados derechos. No estoy del lado de esa estupidez del aut&#233;ntico pr&#237;ncipe. Sus derechos sobre Marte son carnaza para abogados; puesto que yo tambi&#233;n soy abogado, no necesito respetarlos. En cuanto a la riqueza que se supone que le corresponde, la situaci&#243;n es el resultado de las inflamadas pasiones de otras personas y de nuestras extra&#241;as costumbres tribales; no se ha ganado nada de ella por s&#237; mismo. En mi opini&#243;n, tendr&#225; suerte si le timan inteligentemente y le sacan a patadas del asunto, pero no pienso molestarme en escudri&#241;ar los peri&#243;dicos para enterarme de c&#243;mo se realiz&#243; la estafa y por qui&#233;n. Si Ben esperaba que yo luchase en pro de los derechos de Smith, ha llamado usted a la puerta equivocada.

&#161;Oh! Jill se sinti&#243; de pronto desamparada. Creo que ser&#225; mejor que prepare su traslado.

&#161;Oh, no! Es decir, a menos que lo desee.

Pero cre&#237; que acababa usted de decir

Dije que no estaba interesado en meterme en una mara&#241;a de ficciones legales. Pero un paciente y hu&#233;sped bajo mi techo es otro asunto. El muchacho puede quedarse, si lo desea. Lo &#250;nico que quer&#237;a dejar claro es que no tengo la menor intenci&#243;n de mezclarme en pol&#237;tica para respaldar cualquier idea rom&#225;ntica que usted o Ben Caxton puedan tener.

Querida, hubo un tiempo en el que acostumbraba a pensar que estaba sirviendo a la humanidad, y me complac&#237;a en ese pensamiento. Luego descubr&#237; que la humanidad no desea que la sirvan; al contrario, le molesta cualquier intento de que se la sirva. As&#237; que ahora hago lo que le place a Jubal Harshaw se volvi&#243; hacia Dorcas como si el tema estuviese zanjado. Ya es hora de cenar, &#191;no es as&#237;, Dorcas? &#191;Hay alguien haciendo algo al respecto?

Miriam Dorcas dej&#243; su labor de punto y se levant&#243;.

Nunca he sido capaz de imaginar c&#243;mo se distribuyen el trabajo estas chicas.

Jefe, &#191;c&#243;mo puede llegar a imaginarlo, si usted nunca colabora? Dorcas le dio unas palmaditas en el est&#243;mago. Pero no se pierde ni una sola comida

Son&#243; un gong y pasaron al comedor. Si la pelirroja Miriam hab&#237;a preparado la cena, al parecer hab&#237;a utilizado todos los atajos modernos: estaba sentada ya al extremo de la mesa, y su aspecto no pod&#237;a ser m&#225;s fresco y hermoso. Adem&#225;s de las tres secretarias, hab&#237;a all&#237; un joven ligeramente mayor que Larry al que todos llamaban Duque, y que incluy&#243; a Jill en la conversaci&#243;n como si &#233;sta hubiese vivido toda la vida all&#237;. Tambi&#233;n hab&#237;a una pareja de mediana edad que no fueron presentados, que comieron como si estuvieran en un restaurante y que abandonaron la mesa tan pronto como acabaron, sin haber cruzado palabra con los otros comensales.

Pero la charla entre los dem&#225;s fue viva e intrascendente. El servicio corr&#237;a a cargo de m&#225;quinas sirvientes no androides, dirigidas desde los controles que ten&#237;a Miriam en su extremo de la mesa. La comida era excelente, y por todo lo que Jill pudo decir, nada de ella era sint&#233;tico.

Pero no pareci&#243; satisfacer a Harshaw. Se quej&#243; de que su cuchillo no cortaba, o la carne era dura, o ambas cosas; acus&#243; a Miriam de servir sobras. Nadie pareci&#243; prestarle atenci&#243;n, pero Jill empezaba ya a sentirse violenta en nombre de Miriam cuando Anne dej&#243; su tenedor y su cuchillo sobre la mesa.

Ha mencionado la forma en que cocinaba su madre indic&#243; a las otras dos con un tono cortante.

Vuelve a creerse que es el jefe admiti&#243; Dorcas.

&#191;Desde cu&#225;ndo?

Desde hace unos diez d&#237;as.

Hum. Demasiado tiempo Anne pareci&#243; hacer una se&#241;a a Dorcas y Miriam con los ojos; las tres se pusieron en pie. Duque sigui&#243; comiendo.

Hey, vamos, muchachas, durante las comidas no dijo Harshaw precipitadamente.

No prestaron atenci&#243;n a su protesta, sino que avanzaron hacia &#233;l; una m&#225;quina se escurri&#243; fuera del camino. Anne lo agarr&#243; por los pies, cada una de las otras dos por un brazo; las puertas vidrieras se deslizaron hacia los lados, franqueando el paso, y lo sacaron fuera, chillando.

Unos segundos m&#225;s tarde los chillidos se cortaron en seco con un chapoteo. Las tres mujeres regresaron juntas, sin ninguna alteraci&#243;n visible en ellas. Miriam se sent&#243; y se volvi&#243; hacia Jill.

&#191;M&#225;s ensalada, Jill?

Harshaw regres&#243; unos minutos m&#225;s tarde, vestido con pijama y bata en vez del traje que llevaba antes. Una de las m&#225;quinas hab&#237;a tapado su plato tan pronto como fue arrastrado fuera de la mesa; ahora volvi&#243; a destaparlo, y &#233;l sigui&#243; comiendo.

Como iba diciendo observ&#243;, una mujer que no sabe cocinar es un derroche de piel. Si no consigo obtener alg&#250;n servicio de vosotras voy a tener que cambiaros a las tres por un perro, y luego le pegar&#233; un tiro al perro. &#191;Qu&#233; hay de postre, Miriam?

Tarta de fresa.

Eso ya me gusta m&#225;s. Se suspende vuestra ejecuci&#243;n hasta el mi&#233;rcoles.


Gillian descubri&#243; que no era necesario comprender c&#243;mo funcionaba la casa de Jubal Harshaw; pod&#237;a hacer todo lo que quisiera, y a nadie le importaba. Despu&#233;s de la cena fue a la sala de estar con la intenci&#243;n de ver las noticias de la noche en el estereotanque, puesto que se sent&#237;a ansiosa por comprobar si formaba parte de las mismas. Pero no pudo descubrir ning&#250;n receptor est&#233;reo, ni hab&#237;a nada susceptible de albergar un tanque. Ahora que pensaba en ello, no pod&#237;a recordar haber visto alguno en ninguna parte de la casa. Ni tampoco peri&#243;dicos, aunque s&#237; hab&#237;a buena cantidad de libros y revistas.

Nadie se reuni&#243; con ella. Al cabo de un tiempo empez&#243; a preguntarse qu&#233; hora ser&#237;a. Hab&#237;a dejado su reloj arriba con su bolso, as&#237; que mir&#243; a su alrededor en busca de uno. No lo encontr&#243;; luego revis&#243; su excelente memoria y no pudo recordar haber visto reloj ni calendario en ninguna de las habitaciones donde hab&#237;a estado.

As&#237; que decidi&#243; que pod&#237;a irse a la cama sin importar la hora que fuese. Toda una pared estaba cubierta de libros y cintas; tom&#243; una bobina de Kipling: Precisamente as&#237;, y se la llev&#243; alegremente consigo escaleras arriba.

All&#225; se encontr&#243; con otra peque&#241;a sorpresa. La cama de la habitaci&#243;n que le hab&#237;a sido adjudicada era tan moderna como la semana pr&#243;xima: completa con automasaje, dispensador de caf&#233;, regulador de temperatura, m&#225;quina lectora, etc., pero carec&#237;a de circuito despertador: no hab&#237;a m&#225;s que una lisa placa de metal all&#237; donde hubiera debido estar. Jill se encogi&#243; de hombros y decidi&#243; que probablemente no se le pegar&#237;an las s&#225;banas; se meti&#243; en la cama, coloc&#243; la bobina de Kipling en la m&#225;quina lectora, se tendi&#243; boca arriba y escudri&#241;&#243; las palabras que empezaron a aparecer en el techo. Al cabo de un momento el control de velocidad resbal&#243; de entre sus relajados dedos, se apagaron las luces y se qued&#243; dormida.

Jubal Harshaw no se durmi&#243; con tanta facilidad; estaba irritado consigo mismo. Su inter&#233;s inicial se hab&#237;a enfriado, y en su lugar se hab&#237;a asentado una reacci&#243;n. Hac&#237;a m&#225;s de medio siglo se hab&#237;a hecho el firme juramento lleno de fuegos artificiales de que jam&#225;s recoger&#237;a un gato extraviado, y ahora, maldito fuera, por las m&#250;ltiples tetas de Venus Genitrix, hab&#237;a recogido dos de golpe, no: tres, si contaba a Caxton.

El hecho de haber roto su juramento m&#225;s veces que a&#241;os hab&#237;an transcurrido desde que lo formulara no le preocupaba; la suya no era una mente mezquina, atada a la l&#243;gica y la consistencia. Ni tampoco le preocupaba la mera presencia de dos pensionistas m&#225;s durmiendo bajo su techo y comiendo a su mesa. Ahorrar unos cuantos centavos no era propio de &#233;l. En el transcurso de casi un siglo de borrascosa existencia se hab&#237;a arruinado varias veces, y varias veces tambi&#233;n hab&#237;a sido m&#225;s rico de lo que era en estos momentos; consideraba ambas condiciones como meros cambios meteorol&#243;gicos, y nunca hab&#237;a dejado que influyesen en &#233;l.

Pero la perspectiva del alboroto que sab&#237;a que iba a organizarse cuando los husmeadores oficiales dieran con esos chiquillos le pon&#237;a de mal humor. Estaba completamente seguro de que descubrir&#237;an su pista; una chiquilla ingenua como aquella Gillian deb&#237;a de haber dejado tras ella un rastro m&#225;s visible que el de una vaca con pezu&#241;as como estacas. No pod&#237;a esperar ninguna otra cosa.

A resultas de ello, la gente acudir&#237;a en tromba a su refugio, har&#237;a preguntas est&#250;pidas y formular&#237;a exigencias a&#250;n m&#225;s est&#250;pidas, y &#233;l, Jubal Harshaw, tendr&#237;a que tomar decisiones y pasar a la acci&#243;n. Puesto que estaba filos&#243;ficamente convencido de que toda acci&#243;n era algo in&#250;til, la perspectiva le irritaba.

No confiaba en una conducta razonable por parte de los seres humanos; consideraba que la mayor parte de los individuos eran firmes candidatos a la represi&#243;n protectora y al tratamiento con toallas mojadas. Simplemente deseaba de todo coraz&#243;n que le dejasen en paz, todo el mundo menos los pocos que eleg&#237;a como compa&#241;eros de juego. Estaba firmemente convencido de que, si le hubieran dejado tranquilo, habr&#237;a alcanzado el nirvana har&#237;a ya mucho tiempo, se habr&#237;a metido en su propio ombligo y habr&#237;a desaparecido de la vista, como aquellos burlones hind&#250;es. &#191;Por qu&#233; no pod&#237;an dejar a un hombre en paz?

Alrededor de la medianoche aplast&#243; en el cenicero su vigesimos&#233;ptimo cigarrillo y se incorpor&#243;; las luces se encendieron.

&#161;Primera! grit&#243; al micr&#243;fono al lado de su cama.

A los pocos momentos se present&#243; Dorcas, con bata y zapatillas. Bostez&#243; enormemente y dijo:

&#191;S&#237;, jefe?

Dorcas, durante los &#250;ltimos veinte o treinta a&#241;os he sido un in&#250;til despreciable, un par&#225;sito que no ha hecho nada bueno.

Ella asinti&#243; y bostez&#243; de nuevo.

Todo el mundo sabe eso.

Ah&#243;rrate los halagos. Llega un momento en la vida de todo hombre en el que ha de dejar de ser razonable, el momento de erguirse y exigir que se cuente con &#233;l, de intentar dar un golpe en pro de la libertad, de castigar a los malvados.

Hum

As&#237; que deja de bostezar; ha llegado el momento.

Dorcas se mir&#243; a s&#237; misma.

Quiz&#225; ser&#225; mejor que me vista.

S&#237;. Despierta a las otras chicas tambi&#233;n; vamos a tener trabajo. &#201;chale un cubo de agua fr&#237;a a Duque y dile que quite el polvo de la m&#225;quina de los balbuceos y que la lleve a mi estudio. Quiero enterarme de las noticias. De todas.

Dorcas pareci&#243; sorprendida y los &#250;ltimos rastros de sue&#241;o desaparecieron de ella.

&#191;Quiere que Duque conecte la estereovisi&#243;n?

Ya me has o&#237;do. Dile que, si est&#225; averiada, elija un rumbo y empiece a caminar. Y ahora en marcha; nos espera una noche muy ajetreada.

De acuerdo asinti&#243; Dorcas, dubitativa, pero creo que antes deber&#237;a tomarle la temperatura.

&#161;Paz, mujer!

Duque tuvo listo el receptor est&#233;reo a tiempo para que pudieran presenciar una repetici&#243;n en las noticias de &#250;ltima hora de la segunda entrevista con el falso Hombre de Marte. El comentario inclu&#237;a el rumor acerca de un posible traslado de Smith a los Andes. Jubal sum&#243; dos m&#225;s dos y obtuvo veintid&#243;s, tras lo cual se dedic&#243; a llamar a alguna gente hasta que se hizo de d&#237;a. Al amanecer, Dorcas le llev&#243; el desayuno: seis huevos crudos batidos en co&#241;ac. Los engull&#243; mientras reflexionaba que una de las ventajas de una vida larga y activa consist&#237;a en que, finalmente, un hombre llegaba a conocer a casi todo el mundo que realmente importaba, y se pod&#237;a recurrir a cualquiera de ellos en caso de necesidad.

Harshaw hab&#237;a preparado una bomba de tiempo, pero no ten&#237;a intenci&#243;n de pulsar el disparador hasta que las autoridades establecidas le obligasen a hacerlo. Se hab&#237;a dado cuenta de inmediato de que el Gobierno pod&#237;a echar mano a Smith y mantenerlo en cautividad sobre la base de que era incompetente para desenvolverse por s&#237; mismo; una opini&#243;n con la que Harshaw estaba de acuerdo. Su opini&#243;n particular era que Smith pod&#237;a considerarse a la vez demente desde un punto de vista legal y psic&#243;pata desde un punto de vista m&#233;dico seg&#250;n todos los est&#225;ndares normales, v&#237;ctima de una psicosis situacional de doble efecto y de un alcance &#250;nico y monumental; primero por haber sido educado por no humanos, y segundo por haber sido trasladado bruscamente a una sociedad que era completamente alien&#237;gena para &#233;l.

De todos modos, consideraba que tanto la noci&#243;n legal de cordura como la noci&#243;n m&#233;dica de psicosis eran irrelevantes en este caso. Ah&#237; ten&#237;an a un animal humano que se hab&#237;a adaptado profunda y aparentemente bien a una sociedad alien&#237;gena, pero cuando era un ni&#241;o maleable. &#191;Pod&#237;a el mismo sujeto, convertido ya en un adulto con h&#225;bitos formados y una forma de pensar canalizada, llevar a cabo otra adaptaci&#243;n, tan radical como la primera y mucho m&#225;s dif&#237;cil para un hombre formado que para un ni&#241;o? El doctor Harshaw ten&#237;a intenci&#243;n de averiguarlo; era la primera vez tras varias d&#233;cadas que se interesaba realmente por la pr&#225;ctica de la medicina.

Adem&#225;s de eso, le seduc&#237;a la idea de poner trabas al poder constituido. Ten&#237;a m&#225;s de lo que le correspond&#237;a de ese rasgo an&#225;rquico que constituye el derecho de nacimiento de todo norteamericano; lanzarse contra el gobierno planetario lo llenaba con un deleite de vivir m&#225;s agudo del que hab&#237;a experimentado en el transcurso de toda una generaci&#243;n.



11

Alrededor de una estrella menor de tipo G, bastante alejada hacia el borde de una galaxia de tama&#241;o medio, los planetas giraban como de costumbre, tal como llevaban haci&#233;ndolo desde hac&#237;a miles de millones de a&#241;os, bajo la influencia de una ley ligeramente modificada de la inversa del cuadrado que configuraba el espacio a su alrededor. Tres de ellos eran planetas lo bastante grandes como para ser perceptibles; el resto no pasaban de ser meros guijarros, ocultos entre los llameantes flecos de la primaria o perdidos en la negrura del espacio exterior. Todos ellos, como es siempre el caso, estaban infectados por esa singularidad de la entrop&#237;a distorsionada que se llama vida; en los casos del tercero y cuarto, su temperatura superficial segu&#237;a un ciclo en torno del punto de congelaci&#243;n del mon&#243;xido de hidr&#243;geno; en consecuencia, hab&#237;an desarrollado formas de vida lo bastante similares como para permitirse cierto grado de contacto social.

En el cuarto guijarro, los antiguos marcianos no se sintieron turbados en ning&#250;n aspecto importante por el contacto con la Tierra. Las ninfas de la raza a&#250;n brincaban alegremente por la superficie de Marte, aprendiendo a vivir, y ocho de cada nueve mor&#237;an en el proceso. Los marcianos adultos, enormemente distintos en cuerpo y mente que las ninfas, se concentraban a&#250;n en graciosas ciudades de f&#225;bula, y eran tan tranquilos en su comportamiento como alborotadoras se manifestaban las ninfas, pero pese a todo llevaban una vida m&#225;s activa que las ninfas, una compleja e intensa vida mental. Las vidas de los adultos no estaban exentas por completo de trabajo en un sentido humano; todav&#237;a ten&#237;an un planeta que cuidar y supervisar, hab&#237;a que decirles a las plantas cu&#225;ndo y d&#243;nde deb&#237;an crecer, las ninfas que hab&#237;an superado su per&#237;odo de aprendizaje de supervivencia deb&#237;an ser reunidas, alimentadas y fertilizadas, hab&#237;a que incubar y cuidar los huevos resultantes para que madurasen de una forma adecuada, era preciso persuadir a las ninfas ya realizadas de que abandonasen sus costumbres infantiles y se metamorfosearan en adultos. Todo eso ten&#237;a que hacerse, pero la vida de Marte no representaba m&#225;s que lo que el sacar a pasear al perro dos veces al d&#237;a es a la vida de un hombre que controla una compa&#241;&#237;a de &#237;ndole planetaria entre esos dos agradables paseos, aunque, para un ser de Arturo III, tales paseos pudieran parecer la actividad m&#225;s significativa de un magnate, sin duda como esclavo del perro.

Tanto marcianos como humanos eran formas de vida autoconscientes, pero hab&#237;an tomado dos direcciones diametralmente opuestas. Toda la conducta humana, todas las motivaciones humanas, todos los temores y esperanzas del hombre, estaban intensamente te&#241;idos y muy controlados por su tr&#225;gica y extra&#241;amente hermosa forma de reproducci&#243;n. Lo mismo era cierto para Marte, pero con un corolario que era como la imagen en un espejo. Marte dispon&#237;a del eficiente esquema bipolar tan com&#250;n en esa galaxia, pero el de los marcianos era tan distinto del de la Tierra que la cuesti&#243;n sexo pod&#237;a ser denominada as&#237; s&#243;lo por un bi&#243;logo, y no hubiera sido en absoluto sexo para un psiquiatra humano. Las ninfas de Marte eran femeninas, todos los adultos eran masculinos.

Pero en cada caso s&#243;lo en su funci&#243;n, no en su psicolog&#237;a. La polaridad hombre-mujer que controlaba todas las vidas humanas no podr&#237;a existir en Marte. No hab&#237;a ninguna posibilidad de matrimonio. Los adultos eran enormes, con un aspecto que a los primeros humanos que los vieron les record&#243; el de veleros rompehielos; eran f&#237;sicamente pasivos, mentalmente activos. Las ninfas eran rollizas, como esferas peludas, siempre en movimiento, rebotando sin cesar pero carentes de ning&#250;n tipo de energ&#237;a mental. No hab&#237;a ning&#250;n paralelo posible entre los cimientos psicol&#243;gicos humanos y marcianos. La bipolaridad humana era a la vez la fuerza cohesionadora y la energ&#237;a impulsora de todo el comportamiento humano, desde la composici&#243;n de sonetos hasta la resoluci&#243;n de ecuaciones nucleares. Si alg&#250;n ser piensa que los psic&#243;logos humanos exageran en este punto, no tiene m&#225;s que ir a investigar en las oficinas de patentes de la Tierra, en sus bibliotecas y en sus galer&#237;as de arte, y buscar all&#237; las creaciones de los eunucos.

Marte, que funcionaba de una manera distinta que la Tierra, prest&#243; escaso inter&#233;s a la Envoy y a la Champion. Los dos acontecimientos hab&#237;an ocurrido demasiado recientemente para ser significativos, si los marcianos hubiesen usado peri&#243;dicos, una edici&#243;n cada siglo terrestre hubiera sido algo normal. El contacto con otras razas no era nada nuevo para los marcianos; hab&#237;a ocurrido antes, y volver&#237;a a ocurrir de nuevo. Cuando la raza nueva era totalmente asimilada (en un milenio terrestre, m&#225;s o menos), llegaba entonces el momento de la acci&#243;n, si era necesario.

En Marte, los acontecimientos de importancia eran de un tipo distinto. Los descorporizados Ancianos hab&#237;an decidido casi sin pensarlo enviar al humano incubado a asimilar lo que pudiera del tercer planeta, y luego dirigieron su atenci&#243;n a otros asuntos m&#225;s serios. Poco antes, m&#225;s o menos en torno de la &#233;poca del C&#233;sar Augusto terrestre, un artista marciano se hab&#237;a dedicado a la composici&#243;n de una obra de arte. Hubiera podido ser calificada con la misma propiedad como un poema, una composici&#243;n musical o un tratado filos&#243;fico; era una serie de emociones, ordenadas a lo largo de una tr&#225;gica y l&#243;gica necesidad. Puesto que un ser humano la hubiera experimentado s&#243;lo en el sentido en que puede explic&#225;rsele una puesta de sol a un ciego de nacimiento, no importa a qu&#233; categor&#237;a de la creatividad humana hubiera podido ser asignada. Lo verdaderamente importante fue que el artista se descorporiz&#243; accidentalmente antes de haber terminado su obra maestra.

La descorporizaci&#243;n inesperada era siempre algo raro en Marte; el gusto marciano en tales asuntos requer&#237;a que la vida fuera un todo redondeado, en el que la muerte f&#237;sica ocurr&#237;a en el instante apropiado y elegido de antemano. Este artista, sin embargo, se hab&#237;a obsesionado de tal manera con su trabajo que se olvid&#243; de regresar del fr&#237;o; cuando fue notada su ausencia, su cuerpo apenas serv&#237;a para comer. Ni &#233;l mismo se hab&#237;a dado cuenta de su descorporizaci&#243;n, y hab&#237;a seguido componiendo su secuencia.

El arte marciano se divid&#237;a claramente en dos categor&#237;as: el creado por los adultos vivos, que era vigoroso, a menudo completamente radical y primitivo, y el de los Ancianos, que era normalmente conservador, extremadamente complejo, y del que se esperaba que mostrase unos est&#225;ndares de t&#233;cnica mucho m&#225;s altos; los dos tipos eran juzgados por separado.

Pero, &#191;bajo qu&#233; est&#225;ndares deb&#237;a juzgarse esa obra? Era un puente que enlazaba lo corp&#243;reo con lo descorporizado; su forma final fue establecida meticulosamente por un Anciano, pero por otra parte el artista con el desprendimiento propio de todos los artistas en todas partes, ni siquiera se hab&#237;a dado cuenta de su cambio de estado y hab&#237;a seguido trabajando como si a&#250;n siguiera corp&#243;reo. &#191;Era posible que aqu&#233;lla fuese una nueva forma de arte? &#191;Pod&#237;an producirse m&#225;s obras semejantes a trav&#233;s de la descorporizaci&#243;n por sorpresa de los artistas mientras estaban entregados a su trabajo? Los Ancianos llevaban desde hac&#237;a siglos discutiendo las excitantes posibilidades en reflexivas reuniones, y todos los marcianos corp&#243;reos aguardaban ansiosamente su veredicto.

El asunto era del mayor inter&#233;s, puesto que no se trataba de arte abstracto, sino religioso (en el sentido terrestre) y fuertemente emocional: describ&#237;a el contacto entre la raza marciana y la gente del quinto planeta, un acontecimiento que hab&#237;a ocurrido hac&#237;a mucho tiempo pero que segu&#237;a siendo algo vivo e importante para los marcianos en el mismo sentido que una muerte por crucifixi&#243;n continuaba siendo viva e importante para los humanos despu&#233;s de dos milenios terrestres. La raza marciana hab&#237;a encontrado a la gente del quinto planeta, la hab&#237;a asimilado por completo, y a su debido tiempo hab&#237;a pasado a la acci&#243;n; las ruinas de los asteroides era todo cuanto quedaba, excepto que los marcianos segu&#237;an apreciando y alabando a la gente a la que hab&#237;an destruido. Esta nueva obra de arte era uno de los muchos intentos de asimilar todas las partes de la hermosa experiencia, en su absoluta complejidad, en una sola composici&#243;n. Pero, antes de poder juzgarla, era imprescindible comprender c&#243;mo juzgarla. Era todo un problema.

En el tercer planeta, Valentine Michael Smith no estaba preocupado por esta candente cuesti&#243;n en Marte; nunca hab&#237;a o&#237;do hablar de ella. El marciano encargado de su tutor&#237;a, as&#237; como los hermanos de agua de &#233;ste, no le molestaban con cosas que no pod&#237;a entender. Smith sab&#237;a de la destrucci&#243;n del quinto planeta y de su importancia emocional del mismo modo que un ni&#241;o humano aprende en la escuela lo referente a Troya y a Plymouth Rock, pero no hab&#237;a sido puesto delante de un arte que no pod&#237;a asimilar. Su educaci&#243;n hab&#237;a sido &#250;nica, enormemente m&#225;s amplia que la de sus compa&#241;eros de nidada, pero inmensamente inferior a la de un adulto; su tutor y los consejeros de su tutor entre los Ancianos se tomaron cierto pasajero inter&#233;s en ver cu&#225;nto y qu&#233; tipo de ense&#241;anzas era capaz de aprender aquel extra&#241;o polluelo. Como resultado de ello, hab&#237;an aprendido m&#225;s cosas acerca de la raza humana de las que la propia raza humana hab&#237;a aprendido sobre s&#237; misma, ya que Smith asimil&#243; muy r&#225;pidamente materias que ning&#250;n otro ser humano hab&#237;a aprendido jam&#225;s.

Pero, justo en estos momentos, Smith estaba simplemente disfrutando, con una alegr&#237;a en su coraz&#243;n que no hab&#237;a experimentado desde hac&#237;a muchos a&#241;os. Hab&#237;a encontrado un nuevo hermano de agua en Jubal, hab&#237;a adquirido muchos nuevos amigos, gozaba de deliciosas nuevas experiencias en una cantidad tan caleidosc&#243;pica que no ten&#237;a tiempo de asimilarlas; lo &#250;nico que pod&#237;a hacer era archivarlas para revivirlas luego con m&#225;s tranquilidad.

Su hermano Jubal le hab&#237;a dicho que asimilar&#237;a aquel extra&#241;o y maravilloso lugar con m&#225;s rapidez si aprend&#237;a a leer, as&#237; que dedic&#243; todo un d&#237;a a aprender a leer bien y r&#225;pido, con Jill indic&#225;ndole las palabras y pronunci&#225;ndolas para &#233;l. Eso signific&#243; mantenerse alejado de la piscina durante todo el d&#237;a, cosa que constitu&#237;a un gran sacrificio, puesto que nadar (una vez comprendi&#243; que era algo permitido) no s&#243;lo era una exuberante y sensual delicia, sino tambi&#233;n un &#233;xtasis religioso casi insoportable. Si Jill y Jubal no se lo hubiesen ordenado, no habr&#237;a salido nunca de la piscina.

Puesto que no se le permit&#237;a nadar de noche, se pasaba todas las noches leyendo. Hojeaba art&#237;culos de la Enciclopedia Brit&#225;nica, y luego revisaba libros de medicina y de derecho de la biblioteca de Jubal como postre. Su hermano Jubal le vio hojear r&#225;pidamente uno de esos libros, se detuvo ante &#233;l y le pregunt&#243; cosas acerca de lo que hab&#237;a le&#237;do. Smith respondi&#243; cuidadosamente, recordando las pruebas a las que ocasionalmente le somet&#237;an los Ancianos. Su hermano pareci&#243; turbarse ligeramente al escuchar sus contestaciones, y Smith crey&#243; necesario dedicar una hora a la meditaci&#243;n de aquel incidente, porque estaba seguro de haber respondido con las mismas palabras del libro, pese a que no las hab&#237;a asimilado del todo.

Pero prefer&#237;a la piscina a los libros, sobre todo cuando Jill y Miriam y Larry y Anne y los dem&#225;s estaban all&#237; chapoteando y lanz&#225;ndose agua los unos a los otros. No aprendi&#243; a nadar enseguida como ellos, pero la primera vez descubri&#243; que pod&#237;a hacer algo que ellos no. Simplemente se hundi&#243; hasta el fondo y permaneci&#243; all&#237;, inmerso en aquella tranquila bendici&#243;n, hasta que le arrastraron de vuelta a la superficie con tanta excitaci&#243;n que casi le obligaron a retraerse dentro de s&#237;; no logr&#243; acabar de comprender que tan s&#243;lo se preocupaban por su bienestar.

M&#225;s tarde hizo una demostraci&#243;n de ello a Jubal, qued&#225;ndose en el fondo durante un rato delicioso, e intent&#243; ense&#241;&#225;rselo a su hermano Jill, pero ella se mostr&#243; trastornada, de modo que desisti&#243;. Fue la primera vez que se dio cuenta de que hab&#237;a cosas que &#233;l pod&#237;a hacer y esos nuevos amigos no. Pens&#243; en ello durante largo tiempo, esforz&#225;ndose en asimilarlo en toda su plenitud.


Smith era feliz; Harshaw no. Continu&#243; con su rutina habitual de relajado ocio, variada tan s&#243;lo por alguna que otra observaci&#243;n casual y no planeada respecto de su animal de laboratorio, el Hombre de Marte. No prepar&#243; ning&#250;n plan para Smith, ning&#250;n programa de estudio, ning&#250;n examen f&#237;sico regular, sino que simplemente permiti&#243; a Smith que hiciera lo que m&#225;s le gustase, fuera por donde quisiese, como un cachorrillo criado en un rancho. La &#250;nica supervisi&#243;n que Smith recib&#237;a era la de Gillian, m&#225;s que suficiente, seg&#250;n la gru&#241;ente opini&#243;n de Jubal, al que no le gustaba la visi&#243;n de los hombres constantemente mimados por las mujeres.

Sin embargo, Gillian Boardman hizo algo m&#225;s que inculcar a Smith los rudimentos de la conducta social humana, y &#233;ste necesitaba poca inculcaci&#243;n. Ahora com&#237;a a la mesa con los dem&#225;s, se vest&#237;a solo (al menos Jubal as&#237; lo pensaba; tom&#243; nota mental de preguntarle a Jill si a&#250;n ten&#237;a que ayudarle), se conformaba aceptablemente a las nada formales costumbres de la casa, y parec&#237;a estar a la altura de la mayor&#237;a de las nuevas experiencias sobre la base de el-mono-ve-el-mono-hace. Smith empez&#243; su primera comida a la mesa utilizando tan s&#243;lo una cuchara, y Jill tuvo que cortarle la carne. Al final de la comida ya estaba intentando comer del mismo modo que lo hac&#237;an los dem&#225;s. A la siguiente comida sus modales en la mesa eran una exacta imitaci&#243;n de los de Jill, incluidos sus manierismos superfluos.

Ni siquiera el doble descubrimiento de que Smith hab&#237;a aprendido por s&#237; mismo a leer con la velocidad de un esc&#225;ner electr&#243;nico y parec&#237;a tener una memoria total de todo lo que le&#237;a hizo caer a Jubal Harshaw en la tentaci&#243;n de convertir a Smith en un proyecto, con controles, mediciones y curvas de progresos. Harshaw pose&#237;a la arrogante humildad del hombre que ha aprendido tanto que se da perfecta cuenta de su propia ignorancia, y no ve&#237;a ning&#250;n objetivo en las mediciones cuando no sab&#237;a lo que estaba midiendo. En vez de ello se limit&#243; a tomar privadamente notas, sin la menor intenci&#243;n de publicar sus observaciones.

Pero, aunque Harshaw gozaba observando a aquel animal &#250;nico desarrollarse hacia una copia m&#237;mica de un ser humano, este placer no le proporcionaba ning&#250;n tipo de satisfacci&#243;n.

Del mismo modo que el secretario general Douglas, Harshaw aguardaba a que cayese el otro zapato.

Mientras aguardaba con creciente tensi&#243;n, tras haberse visto obligado a entrar en acci&#243;n s&#243;lo por las expectativas de que se emprendiera algo contra &#233;l por parte del Gobierno, le irritaba y le exasperaba comprobar que no ocurr&#237;a nada. Maldita sea, &#191;acaso los polis de la Federaci&#243;n eran tan est&#250;pidos que ni siquiera sab&#237;an rastrear a una muchacha no sofisticada arrastrando a un hombre inconsciente a trav&#233;s de toda la regi&#243;n? &#191;O (como parec&#237;a m&#225;s probable) hab&#237;an estado tras sus talones desde un principio, e incluso ahora se limitaban a mantener el cerco sobre aquel lugar? Esta &#250;ltima hip&#243;tesis resultaba insultante; para Harshaw, la idea de que el Gobierno pudiese estar espiando su hogar, su castillo, aunque s&#243;lo fuera con unos prism&#225;ticos o el radar, le era tan repulsiva como la idea de que le abriesen la correspondencia.

&#161;Y pod&#237;an estar haci&#233;ndole eso tambi&#233;n!, se record&#243; ociosamente. &#161;El Gobierno! Tres cuartas partes de par&#225;sitos y el resto est&#250;pidos chapuceros Oh, admit&#237;a que el hombre, un animal social, no pod&#237;a evitar el tener un Gobierno, del mismo modo que ning&#250;n individuo pod&#237;a escapar a una servidumbre de por vida a sus intestinos. Pero a Harshaw no ten&#237;a por qu&#233; gustarle. El simple hecho de que un mal fuese inevitable no era raz&#243;n suficiente para calificarlo de bueno. &#161;Deseaba que el Gobierno se alejase y se perdiera definitivamente de vista!

Pero era posible, o incluso probable, que la Administraci&#243;n supiese con exactitud d&#243;nde se ocultaba el Hombre de Marte, y por razones propias dejara las cosas tal como estaban, mientras preparaba, &#191;qu&#233;?

Si era as&#237;, &#191;cu&#225;nto durar&#237;a la situaci&#243;n? &#191;Y cu&#225;nto tiempo podr&#237;a mantener &#233;l su bomba de tiempo armada y lista?

Y, &#191;d&#243;nde demonios estaba aquel joven inquieto e idiota, Ben Caxton?

Jill Boardman le oblig&#243; a salir de su espiritual c&#237;rculo vicioso.

&#191;Jubal?

&#191;Eh? &#161;Oh!, es usted, ojos brillantes. Lo siento, estaba ensimismado. Si&#233;ntese. &#191;Quiere una copa?

Oh, no, gracias. Jubal, estoy preocupada.

Normal. &#191;Qui&#233;n no lo estar&#237;a? Lo que acaba de hacer ha sido una preciosa zambullida de cisne. D&#233;jenos ver otra igual.

Jill se mordi&#243; el labio y pareci&#243; como doce a&#241;os m&#225;s vieja.

&#161;Jubal, por favor, escuche! Estoy terriblemente preocupada.

Harshaw suspir&#243;.

En ese caso, mejor s&#233;quese. La brisa est&#225; empezando a refrescar.

Noto el calor suficiente. Jubal &#191;estar&#237;a bien si yo dejase a Mike aqu&#237;? &#191;Cuidar&#237;a usted de &#233;l?

Harshaw parpade&#243;.

Desde luego que puede quedarse aqu&#237;. Usted lo sabe bien. Las chicas se ocupar&#225;n de &#233;l, y yo le echar&#233; un vistazo de tanto en tanto. El muchacho no es ning&#250;n problema. &#191;Debo suponer que piensa usted marcharse?

Jill no cruz&#243; su mirada con la de &#233;l.

S&#237;.

Hum. Ya sabe que es bienvenida aqu&#237;. Pero tambi&#233;n puede marcharse en cualquier momento que lo desee.

&#191;Eh? Pero, Jubal, &#161;yo no quiero irme!

Entonces no lo haga.

&#161;Pero es que debo hacerlo!

Ser&#225; mejor que vuelva a empezar. No lo capto.

&#191;No lo comprende, Jubal? Me gusta este lugar, &#161;todos ustedes se han portado maravillosamente con nosotros! Pero no puedo quedarme m&#225;s tiempo. No con Ben desaparecido. Tengo que buscarle.

Harshaw pronunci&#243; una palabra, emotiva, materialista y vulgar, luego a&#241;adi&#243;:

&#191;C&#243;mo piensa buscarle?

Ella frunci&#243; el ce&#241;o.

No lo s&#233;. Pero no puedo seguir simplemente aqu&#237;, holgazaneando y nadando, con Ben desaparecido.

Gillian, como le he dicho ya otras veces, Ben es un chico crecido. Usted no es su madre, y tampoco su esposa. Y yo no soy su tutor. Ninguno de los dos somos responsables por &#233;l, y usted no tiene ning&#250;n derecho ni obligaci&#243;n de ir en su busca. &#191;O s&#237; lo tiene?

Jill baj&#243; la vista y retorci&#243; un dedo de su pie en la hierba.

No admiti&#243;. No tengo ning&#250;n derecho sobre Ben. Lo &#250;nico que s&#233; es que, si yo estuviera desaparecida, Ben me buscar&#237;a hasta encontrarme. &#161;As&#237; que he de buscarle!

Jubal dej&#243; escapar una maldici&#243;n interior, dirigida a todos los dioses antiguos implicados de alguna forma en las locuras de la raza humana, y luego dijo en voz alta:

De acuerdo, de acuerdo, si es necesario Pero intentemos poner un poco de l&#243;gica en el asunto. &#191;Planea usted contratar profesionales? Digamos, una firma de detectives especializada en personas desaparecidas

La muchacha mostr&#243; una expresi&#243;n afligida.

Supongo que &#233;sa es la forma de enfocarlo. Oh, nunca he contratado a ning&#250;n detective. &#191;Son muy caros?

Mucho.

Jill trag&#243; saliva.

&#191;Supone que me permitir&#225;n pagarles, eh en plazos mensuales? &#191;O algo as&#237;?

Su pol&#237;tica usual suele ser el cobro por anticipado. Deje de poner esa expresi&#243;n tan triste, chiquilla; ya tom&#233; las medidas necesarias para dejar arreglado ese asunto. Contrat&#233; al mejor de la profesi&#243;n para que intentase dar con Ben, as&#237; que no necesita hipotecar su futuro encargando el trabajo al segundo mejor.

&#161;No me dijo usted nada!

No necesitaba dec&#237;rselo.

Pero &#191;qu&#233; ha averiguado?

Nada dijo &#233;l secamente. Por eso no cre&#237; necesario preocuparla a&#250;n m&#225;s cont&#225;ndoselo frunci&#243; el entrecejo. Cuando apareci&#243; usted aqu&#237;, pens&#233; que se preocupaba innecesariamente por Ben; supuse lo mismo que su ayudante, ese tal Kilgallen: que Ben andaba tras alguna nueva pista y que, cuando tuviera la historia bien atada, regresar&#237;a con ella. Ben hace ese tipo de cosas, es su profesi&#243;n suspir&#243;. Pero ahora ya no opino lo mismo. Ese cabeza de chorlito de Kilgallen tiene realmente archivado un mensaje que dice que Ben estar&#225; ausente unos cuantos d&#237;as; mi hombre no s&#243;lo lo vio, sino que tom&#243; a hurtadillas una fotograf&#237;a e hizo las comprobaciones necesarias. No era falso, el mensaje fue remitido.

Jill pareci&#243; desconcertada.

Me pregunto por qu&#233; Ben no me envi&#243; otro a m&#237; al mismo tiempo. No es propio de &#233;l, Ben piensa en todo.

Jubal contuvo un gru&#241;ido.

Utilice la cabeza, Gillian. El mero hecho de que un paquete diga cigarrillos en la parte delantera no es prueba de que contenga realmente cigarrillos. Usted lleg&#243; aqu&#237; el viernes; el grupo de c&#243;digos de identificaci&#243;n impreso en el mensaje indica que fue remitido desde Filadelfia, desde el Campo de Aterrizaje de Paoli Fiat, para ser exactos, a las diez y media de la ma&#241;ana anterior, exactamente a las 10:34 del jueves. Fue transmitido un par de minutos despu&#233;s de ser admitido y recibido casi al mismo tiempo, porque la oficina de Ben dispone de su propia teleimpresora. Muy bien, ahora usted expl&#237;queme a m&#237; por qu&#233; Ben enviar&#237;a un mensaje impreso a su oficina, durante las horas de trabajo, en vez de telefonear.

Bueno, no creo que lo hiciera, normalmente. Al menos, yo no lo har&#237;a. El tel&#233;fono es el medio habitual

Pero usted no es Ben. Puedo pensar en una docena de razones, teniendo en cuenta la profesi&#243;n de Ben. Para evitar interferencias. Para asegurarse un registro grabado de la IT#amp#T con fines legales. Para dejar un mensaje a transmitir m&#225;s tarde. Un mont&#243;n de razones. Kilgallen no vio nada extra&#241;o, y el simple hecho de que Ben, o la empresa de sindicaci&#243;n period&#237;stica a la que vende sus art&#237;culos, corra con los gastos de mantener una teleimpresora en su oficina demuestra que la utiliza con cierta frecuencia.

Sin embargo prosigui&#243; Harshaw, los detectives a los que contrat&#233; son muy suspicaces; ese mensaje situaba a Ben en el Campo de Paoli Fiat a las 10:34 del jueves, as&#237; que uno de ellos fue all&#237;. Jill, el mensaje no fue enviado desde ese lugar.

Pero

Un momento. El mensaje fue aceptado all&#237;, pero no se origin&#243; all&#237;. Los mensajes o bien son entregados a mano o se reciben por tel&#233;fono. Si se entregan personalmente en una ventanilla, el cliente puede obtener un facs&#237;mil de la transmisi&#243;n de su original y la firma, pero, si se comunica por tel&#233;fono, ha de ser mecanografiado antes del env&#237;o al destinatario.

S&#237;, por supuesto.

&#191;Eso no le sugiere nada, Jill?

Oh Jubal, estoy tan preocupada que no consigo pensar a derechas. &#191;Qu&#233; es lo que sugiere usted?

Deje de contener el aliento; tampoco me hubiera sugerido nada a m&#237;. Pero el profesional que trabajaba para m&#237; en el asunto es un personaje muy ladino; lleg&#243; a Paoli con una convincente copia del mensaje, hecha a partir de la fotograf&#237;a que hab&#237;a tomado ante las mismas narices de Kilgallen, y con tarjetas de visita y credenciales que le permit&#237;an presentarse como Osbert Kilgallen, el destinatario. Luego, con su actitud paternal y su expresi&#243;n sincera, convenci&#243; a una joven dama empleada de la IT#amp#T de que le contara cosas que, bajo la enmienda de la Constituci&#243;n sobre la intimidad, solamente podr&#237;a haber divulgado bajo mandamiento judicial, algo muy triste. De todos modos, recordaba haber recibido aquel mensaje para aceptaci&#243;n y transmisi&#243;n. Normalmente no hubiese recordado un mensaje determinado entre miles, entran por sus orejas y salen por las puntas de sus dedos y desaparecen, salvo el archivo de microfichas, claro. Pero, afortunadamente, esa joven dama es una de las fieles simpatizantes de Ben; lee su columna de El Nido del Cuervo todas las noches, un horrible vicio alz&#243; los ojos al horizonte y parpade&#243;. &#161;Primera!

Apareci&#243; Anne, chorreante.

Recu&#233;rdame le dijo Jubal que escriba un art&#237;culo a nivel popular sobre la compulsi&#243;n de la gente a leer noticias. El tema ser&#225; que la mayor parte de las neurosis y algunas psicosis pueden ser rastreadas hasta la innecesaria y perniciosa costumbre de revolcarse diariamente en las dificultades y pecados de cinco mil millones de desconocidos. El t&#237;tulo es Chismograf&#237;a Ilimitada, no, c&#225;mbialo: La murmuraci&#243;n desenfrenada.

Jefe, se est&#225; volviendo usted morboso.

Yo no. Todos los dem&#225;s se est&#225;n volviendo morbosos. Oc&#250;pate de que lo escriba en alg&#250;n momento de la semana pr&#243;xima. Y ahora desaparece; tengo trabajo se volvi&#243; hacia Gillian. La dama en cuesti&#243;n repar&#243; en el nombre de Ben, as&#237; que recordaba el mensaje. Se sinti&#243; muy estremecida, puesto que eso le permit&#237;a hablar con uno de sus h&#233;roes, y decepcionada al mismo tiempo, supongo, ya que Ben no hab&#237;a pagado visi&#243;n adem&#225;s de voz. Oh, s&#237;, lo recordaba, y recordaba tambi&#233;n que el servicio fue pagado en met&#225;lico desde una cabina p&#250;blica de Washington.

&#191;De Washington? repiti&#243; Jill. Pero, &#191;por qu&#233; iba a llamar Ben desde?

&#161;Por supuesto, por supuesto! convino Jubal, malhumorado. Si estaba en una cabina telef&#243;nica de Washington, pudo haber puesto voz e imagen directas a su oficina, cara a cara con su ayudante, de una forma mucho m&#225;s barata, f&#225;cil y r&#225;pida que telefoneando un mensaje a Filadelfia para que fuera reexpedido a Washington desde una distancia de trescientos kil&#243;metros. No tiene sentido. O m&#225;s bien s&#243;lo tiene uno. Furtividad. Ben est&#225; tan acostumbrado a la furtividad como una novia a los besos. No ha llegado a ser uno de los mejores chismosos de la profesi&#243;n jugando con las cartas boca arriba.

&#161;Ben no es ning&#250;n chismoso! &#161;Es un periodista!

Lo siento, a esta distancia soy dalt&#243;nico. Puede que creyera que su tel&#233;fono estaba intervenido pero la teleimpresora de su oficina no. O acaso sospechara que ambos aparatos estaban intervenidos, y recurri&#243; a todo ese rodeo de la retransmisi&#243;n para convencer a quienquiera que le espiase de que estaba lejos y tardar&#237;a varios d&#237;as en regresar Jubal frunci&#243; el entrecejo. En cuyo caso no le har&#237;amos ning&#250;n favor descubriendo su paradero. Tal vez pusi&#233;ramos su vida en peligro.

&#161;Jubal! &#161;No!

Jubal, s&#237; su voz son&#243; cansina. Ese muchacho patina muy cerca del borde. No tiene miedo a nada, y as&#237; es como se ha ganado su reputaci&#243;n. Pero el conejo nunca est&#225; a m&#225;s de dos saltos por delante del coyote, y en esta ocasi&#243;n quiz&#225; a un solo salto. O ninguno. Jill, Ben nunca se ha metido en un asunto m&#225;s peligroso que &#233;ste. Si ha desaparecido voluntariamente, y puede que lo haya hecho, &#191;quiere usted arriesgarse a remover las cosas yendo de un lado para otro a su manera aficionada, llamando la atenci&#243;n sobre el hecho de que &#233;l ha desaparecido de la circulaci&#243;n? Kilgallen le tiene cubierto, puesto que la columna de Ben sigue apareciendo cada d&#237;a. Normalmente no la leo, pero esta vez me he molestado en comprobarlo.

&#161;Art&#237;culos que ten&#237;a en reserva! El se&#241;or Kilgallen me habl&#243; de ello.

Naturalmente. Algunas de las sempiternas series de Ben sobre corrupciones en los fondos para las campa&#241;as. &#201;ste es un tema tan seguro como estar a favor de la Navidad. Probablemente los tiene archivados para estas emergencias, o quiz&#225; los escriba el propio Kilgallen. En cualquier caso, Ben Caxton, el siempre dispuesto Abogado del Pueblo, sigue encaramado oficialmente sobre su habitual caja de jab&#243;n. Tal vez lo ha planeado todo as&#237;, querida, porque se hallaba en un peligro tan grande que ni siquiera se atrev&#237;a a ponerse en contacto con usted. &#191;Y bien?

Gillian mir&#243; temerosa a su alrededor, a una escena casi insoportablemente pac&#237;fica, buc&#243;lica y hermosa, luego se cubri&#243; el rostro con las manos.

Jubal &#161;No s&#233; qu&#233; hacer!

Inh&#237;base recomend&#243; &#233;l, ce&#241;udo. No se eche a llorar por Ben. Al menos, no en mi presencia. Lo peor que puede haberle sucedido es que haya muerto, y todos estamos destinados a ello, si no esta ma&#241;ana en cuesti&#243;n de d&#237;as, de semanas, de a&#241;os como m&#225;ximo. Hable con Mike, su protegido, al respecto. &#201;l considera la descorporizaci&#243;n como algo que debe temerse menos que a una reprimenda, y puede que tenga raz&#243;n. Bueno, si le dijese a Mike que &#237;bamos a asarle a &#233;l para la cena, me dar&#237;a las gracias por el honor, con la voz sofocada por el agradecimiento.

S&#233; que lo har&#237;a admiti&#243; Jill en voz muy baja, pero yo no tengo su misma actitud filos&#243;fica acerca de tales cosas.

Ni yo reconoci&#243; Harshaw alegremente; aunque empiezo a hacerme una idea, y debo decir que no deja de ser consolador para un hombre de mi edad. Una predisposici&#243;n a gozar de lo inevitable Bien, he estado cultivando eso durante toda mi vida; pero ese chiquillo de Marte, que apenas tiene edad suficiente para votar y es demasiado poco sofisticado como para mantenerse alejado de los coches de caballos, me ha convencido de que acabo de alcanzar el nivel de parvulario en este importante tema en particular. Jill, me ha preguntado usted si Mike pod&#237;a seguir qued&#225;ndose aqu&#237;. Chiquilla, es el m&#225;s bienvenido de los invitados que haya tenido nunca. &#161;Deseo tener a ese muchacho por aqu&#237; hasta averiguar qu&#233; es lo que &#233;l sabe y yo no! Averig&#252;e todo lo que sabe y lo que no sabe. Esa cosa de la descorporizaci&#243;n en particular, no es el clich&#233; del deseo de morir freudiano, estoy seguro de ello. No tiene nada que ver con la idea de que la vida es insoportable. Nada de eso acerca de incluso el m&#225;s tedioso de los r&#237;os. Se parece m&#225;s a la idea de Stevenson: Alegre viv&#237; y alegre muero, y yacer&#233; tendido inm&#243;vil con mi &#250;ltima voluntad. S&#243;lo que siempre he sospechado que Stevenson silbaba en la oscuridad o, m&#225;s probablemente, disfrutaba con la euforia compensadora de la consunci&#243;n. Pero Mike me ha convencido a medias de que sabe realmente de lo que habla.

No lo s&#233; repuso Jill, taciturna. Estoy tan preocupada por Ben

Yo tambi&#233;n admiti&#243; Jubal. As&#237; que hablemos de Mike en otra ocasi&#243;n. Jill, no creo m&#225;s que usted que Ben est&#233; simplemente escondido.

Pero usted dijo

Lo siento. No termin&#233; de explic&#225;rselo. Mis detectives no se limitaron al despacho de Ben y a Paoli Fiat. El jueves por la ma&#241;ana Ben se present&#243; en el Centro M&#233;dico de Bethesda en compa&#241;&#237;a de un abogado al que utiliza normalmente y de un testigo honesto, el famoso James Oliver Cavendish, en caso de que est&#233; al corriente de tales cosas.

Me temo que no.

No importa. El hecho de que Ben contratase a Cavendish demuestra lo muy en serio que se hab&#237;a tomado el asunto: uno no caza conejos con una escopeta para matar elefantes. Los tres fueron llevados a ver al Hombre de Marte

Gillian abri&#243; mucho la boca, luego dijo explosivamente:

&#161;Eso es imposible! &#161;No pudieron acudir a mi planta sin que yo me enterara!

T&#243;meselo con calma, Jill. Est&#225; contradiciendo la declaraci&#243;n de un testigo honesto, el propio Cavendish. Si &#233;l lo dice, es el Evangelio.

&#161;No me importa, aunque fueran los Doce Ap&#243;stoles! &#161;No estuvieron en mi planta el pasado jueves por la ma&#241;ana!

No me ha escuchado con atenci&#243;n. No he dicho que les llevaran a ver a Mike, he dicho que les llevaron a ver al Hombre de Marte. El falso, evidentemente, ese actor que sali&#243; por la estereovisi&#243;n.

Oh. Por supuesto. &#161;Y Ben les descubri&#243;!

Jubal pareci&#243; apenado.

Jovencita, cuente hasta diez mil dos veces mientras termino. Ben no les descubri&#243;. De hecho, ni siquiera el honorable Cavendish les descubri&#243;, al menos &#233;l no lo ha declarado as&#237;. Ya sabe c&#243;mo se comportan los testigos honestos.

Bueno, no, no lo s&#233;. Jam&#225;s he tenido ning&#250;n trato con un testigo honesto.

&#191;De veras? Quiz&#225; no se ha dado cuenta de ello. &#161;Anne!

Anne estaba sentada en el trampol&#237;n; volvi&#243; la cabeza. Jubal alz&#243; la voz:

Esa casa nueva que hay en lo alto de la otra colina, &#191;distingues de qu&#233; color est&#225; pintada?

Anne mir&#243; en la direcci&#243;n que se&#241;alaba Jubal y respondi&#243;:

De este lado es blanca no pregunt&#243; por qu&#233; se lo preguntaba Jubal, ni hizo ning&#250;n otro comentario.

Jubal se volvi&#243; a Jill y su voz recobr&#243; el tono normal.

&#191;Se da cuenta? Anne est&#225; tan concienzudamente adoctrinada que ni siquiera se le ha ocurrido inferir que el otro lado probablemente tambi&#233;n sea blanco. Ni todos los caballeros del rey podr&#237;an obligarla a comprometerse respecto al otro lado de la casa, a menos que fuese ella misma all&#237; y mirase, e incluso entonces jam&#225;s afirmar&#237;a de qu&#233; color pod&#237;a estar pintado el otro lado de la casa despu&#233;s de haberse ido, porque podr&#237;an repintarla tan pronto como se volviera de espaldas.

&#191;Anne es testigo honesto?

Graduada, con licencia ilimitada y admitida para testificar ante el Tribunal Supremo. Preg&#250;ntele alguna vez por qu&#233; decidi&#243; dejar de ejercer p&#250;blicamente. Pero no planee hacer nada ese d&#237;a, le recitar&#225; la verdad, toda la verdad y nada m&#225;s que la verdad, y eso toma tiempo. Volviendo al se&#241;or Cavendish, Ben le contrat&#243; para un testimonio abierto, p&#250;blico, sin reserva alguna. As&#237; que, cuando fue interrogado, Cavendish respondi&#243; con todo (y aburrido) detalle. Tengo una cinta de eso arriba. Pero la parte m&#225;s interesante de su declaraci&#243;n es lo que no dice. No se&#241;ala nunca que el individuo ante el que fueron llevados no fuese el Hombre de Marte, pero ni una sola de sus palabras puede ser interpretada como indicaci&#243;n de que Cavendish aceptara que lo que le mostraron era realmente el Hombre de Marte. Si uno conoce a Cavendish, y yo le conozco, eso es concluyente. Si Cavendish hubiera visto a Mike, aunque s&#243;lo fuera por unos pocos minutos, habr&#237;a informado de lo que hab&#237;a visto con tal exactitud que usted y yo, que conocemos a Mike, sabr&#237;amos sin lugar a dudas que lo hab&#237;a visto. Por ejemplo, Cavendish describe con una precisa jerga profesional la forma de las orejas del hombre al que vio, y su descripci&#243;n no encaja en absoluto con la forma de las orejas de Mike. Quod erat demostrandum: no vio a Mike. Y tampoco lo vio Ben. Les fue mostrado un fraude. Es m&#225;s, Cavendish lo sabe, pero se ve profesionalmente impedido de emitir opiniones personales o conclusiones.

Pero ya se lo dije: nunca se acercaron a mi planta.

S&#237;. Pero esto nos dice algo m&#225;s. Todo eso ocurri&#243; horas antes de que usted liberara a Mike de su encierro, unas ocho horas antes, puesto que Cavendish establece su llegada ante el falso Hombre de Marte a las 9:14 de la ma&#241;ana. Lo cual es lo mismo que decir que el Gobierno ten&#237;a a&#250;n a Mike bajo sus pulgares en aquel momento. En el mismo edificio. Hubieran podido mostrarlo. Sin embargo, corrieron el grave riesgo de presentar un fraude para que fuera inspeccionado por el testigo honesto m&#225;s famoso de Washington, de todo el pa&#237;s. &#191;Por qu&#233;?

Aguard&#243;. Jill respondi&#243; lentamente:

&#191;Me lo est&#225; preguntando a m&#237;? No lo s&#233;. Ben me dijo que ten&#237;a intenci&#243;n de preguntarle a Mike si deseaba abandonar el hospital, y de ayudarle si su respuesta era s&#237;.

Cosa que intent&#243; con el falso Mike.

&#191;Usted cree? Pero Jubal, ellos no pod&#237;an saber lo que Ben intentaba hacer, y, de todas formas, Mike no se hubiera marchado con Ben.

&#191;Por qu&#233; no? M&#225;s tarde, aquel mismo d&#237;a, se march&#243; con usted.

S&#237;, pero yo era ya su hermano de agua, igual que lo es usted ahora. Tiene en la cabeza esta loca idea marciana de que puede confiar por completo en cualquier persona que haya compartido con &#233;l un trago de agua. Con un hermano de agua se muestra completamente d&#243;cil, y con cualquier otro se muestra m&#225;s testarudo que una mula. Ben no hubiese podido moverle ni un cent&#237;metro a&#241;adi&#243;. Al menos, as&#237; era la semana pasada, est&#225; cambiando terriblemente aprisa.

Eso es cierto. Demasiado aprisa, quiz&#225;. Nunca hab&#237;a visto un tejido muscular desarrollarse con tanta rapidez. Lamento no haberlo pesado el d&#237;a que llegaron. No importa, volvamos a Ben. Cavendish informa de que Ben se despidi&#243; de &#233;l y del abogado, un tipo llamado Frisby, a las 9:31 horas, y Ben continu&#243; en el taxi. No sabemos ad&#243;nde fue entonces. Pero una hora m&#225;s tarde &#233;l, o alguien que dijo ser &#233;l, telefone&#243; ese mensaje a Paoli Fiat para que fuese retransmitido a su oficina.

&#191;No cree que fuera Ben?

No. Cavendish mencion&#243; el n&#250;mero de licencia del taxi, y mis investigadores trataron de echar una mirada a la cinta de registro de viajes correspondiente a aquel d&#237;a. Si Ben utiliz&#243; su tarjeta de cr&#233;dito, en vez de meter monedas en el contador de la cabina, el n&#250;mero de cargo deber&#237;a figurar en la cinta, pero, aunque Ben hubiera pagado con monedas, la cinta se&#241;alar&#237;a adonde fue el taxi y cu&#225;ndo.

&#191;Y bien?

Harshaw se encogi&#243; de hombros.

Los registros indican que el taxi se hallaba en reparaci&#243;n y que nunca estuvo en servicio el jueves por la ma&#241;ana. Eso nos da dos alternativas: o el testigo honesto ley&#243; o record&#243; mal el n&#250;mero del taxi, o alguien anduvo manipulando la cinta de registro a&#241;adi&#243; hoscamente. Tal vez un jurado decidiese que hasta un testigo honesto puede tomar equivocado el n&#250;mero de licencia de un taxi, sobre todo si no se le ha pedido que lo recuerde, pero yo no lo creo. No cuando el testigo en cuesti&#243;n es James Oliver Cavendish. Cavendish estaba seguro de ese n&#250;mero, o jam&#225;s lo hubiese mencionado en su informe Harshaw frunci&#243; el entrecejo y prosigui&#243;. Jill, me est&#225; obligando usted a meter las narices en el asunto, y no me gusta. &#161;No me gusta en absoluto!

Aun dando por supuesto que Ben remitiera realmente el mensaje, sigue siendo muy improbable que pudiera manipular el registro diario del taxi, y es m&#225;s inconcebible a&#250;n que tuviera alguna raz&#243;n para hacerlo. No; enfrent&#233;monos a ello: Ben fue a alguna parte en ese taxi, y alguien que puede manipular los registros de un veh&#237;culo de transporte p&#250;blico se tom&#243; un mont&#243;n de trabajo para ocultar ad&#243;nde fue, y remiti&#243; un falso mensaje para impedir que alguien se d&#233; cuenta de que ha desaparecido.

&#161;Desaparecido! &#161;Secuestrado, querr&#225; decir!

Tranquila, Jill. Secuestrado es una palabra muy fea.

&#161;Es la &#250;nica palabra! Jubal, &#191;c&#243;mo puede seguir usted ah&#237; y no hacer nada, cuando deber&#237;a estar gritando a los cuatro vientos que?

&#161;Alto, Jill! Hay otra palabra. En vez de secuestrado, puede estar muerto.

Gillian se desmoron&#243;.

S&#237; admiti&#243;, con un hilo de voz. Eso es lo que temo realmente.

Yo tambi&#233;n. Pero supondremos que no es as&#237; hasta que veamos sus huesos. Pero es una cosa u otra, as&#237; que supondremos que ha sido secuestrado. Jill, &#191;cu&#225;l es el mayor peligro que encierra un secuestro? No caliente su linda cabecita; yo se lo dir&#233;. El mayor peligro para la v&#237;ctima es dar la alarma, empezar a gritar; porque un secuestrador asustado suele matar a su v&#237;ctima. &#191;Hab&#237;a pensado usted en eso? Gillian pareci&#243; aterrorizada; Harshaw prosigui&#243;, m&#225;s suave. Me veo obligado a decir que creo que es muy probable que Ben est&#233; muerto. Lleva ausente demasiado tiempo. Pero hemos aceptado suponer que estaba vivo, hasta que sepamos otra cosa.

Ahora tiene usted intenci&#243;n de buscarle. Gillian, &#191;puede decirme c&#243;mo piensa hacerlo, sin incrementar el riesgo de que Ben caiga asesinado por los individuos desconocidos que le secuestraron?

Oh &#161;Pero sabemos qui&#233;nes son!

&#191;Lo sabemos?

&#161;Por supuesto que s&#237;! Los mismos que manten&#237;an a Mike prisionero, &#161;el Gobierno!

Harshaw neg&#243; con la cabeza.

No lo sabemos. Eso no es m&#225;s que una suposici&#243;n basada en lo que hac&#237;a Ben cuando fue visto por &#250;ltima vez. Pero no es una certeza. Ben se ha ganado montones de enemigos con su columna, y no todo ellos est&#225;n en el Gobierno. Puedo pensar en varios que lo matar&#237;an de buen grado si pudieran salirse con bien de ello. Sin embargo Harshaw frunci&#243; el entrecejo, su suposici&#243;n es todo lo que tenemos para empezar. Pero no el Gobierno; &#233;se es un t&#233;rmino demasiado amplio. El Gobierno son varios millones de personas, casi un mill&#243;n s&#243;lo en Washington. Debemos preguntarnos: &#191;qu&#233; pies han pisado aqu&#237;? &#191;Qu&#233; persona o personas? No el Gobierno, sino &#191;qu&#233; individuos?

Pero eso est&#225; bastante claro, Jubal, ya le he dicho lo que Ben me cont&#243;. Se trata del propio secretario general.

No neg&#243; Harshaw. Aunque puede que sea cierto, no nos sirve. No importa quien lo hiciera, si es algo turbio o ilegal no fue el secretario general quien lo hizo, aunque se beneficiara de ello. Ni nadie podr&#225; demostrar siquiera que estuviera enterado. Es probable que no supiera nada de ello, no de su parte sucia. No, Jill, necesitamos averiguar qu&#233; lugarteniente, dentro del amplio grupo de sicarios del secretario general, se encarg&#243; de esta operaci&#243;n. Pero eso no es una empresa tan desesperada como parece, creo. Cuando Ben fue llevado a ver a ese falso Hombre de Marte, uno de los ayudantes ejecutivos del se&#241;or Douglas estaba con &#233;l. Primero intent&#243; quitarle la idea de la cabeza, luego fue con &#233;l. Ahora parece que este mismo esbirro de alto nivel desapareci&#243; tambi&#233;n de la circulaci&#243;n el &#250;ltimo jueves, y no creo que sea una coincidencia, no cuando parece que estaba a cargo del falso Hombre de Marte. Si le encontramos, puede que encontremos a Caxton. Se llama Gilbert Berquist, y tengo razones

&#191;Berquist?

&#201;se es su nombre. Y tengo razones para sospechar que Jill, &#191;qu&#233; ocurre? &#161;No se me desmaye, o me obligar&#225; a tirarla a la piscina!

Jubal Ese Berquist. &#191;Hay m&#225;s de un Berquist?

&#191;Eh? Supongo que s&#237;, aunque por todo lo que he podido descubrir, parece ser un tanto bastardo; puede que s&#243;lo haya uno. Quiero decir dentro del cuadro ejecutivo. &#191;Le conoce?

No lo s&#233;. Pero si es el mismo, no creo que sirva de nada buscarle.

Hum. Hable, muchacha.

Jubal, lo siento, lo siento terriblemente, pero no se lo cont&#233; todo.

La gente rara vez lo hace. Adelante, su&#233;ltelo.

Interrumpi&#233;ndose a menudo, tartamudeando, Gillian consigui&#243; contarle lo de aquellos dos hombres en el apartamento de Ben que de repente dejaron de estar all&#237;. Jubal se limit&#243; a escuchar.

Y eso es todo concluy&#243; ella tristemente. Yo chill&#233; y asust&#233; a Mike, y &#233;l cay&#243; en ese trance en el que lo vio usted, y luego lo pas&#233; terrible para conseguir traerle aqu&#237;. Pero ya le habl&#233; de eso.

Hum S&#237;, lo hizo. Me hubiera gustado que me hablara de eso otro tambi&#233;n.

Jill enrojeci&#243;.

Pens&#233; que nadie me creer&#237;a. Y estaba asustada. Jubal, &#191;pueden hacernos algo a nosotros?

&#191;Eh? Harshaw pareci&#243; sorprendido. &#191;Hacer qu&#233;?

Enviarnos a la c&#225;rcel o algo as&#237;.

Oh. Querida, el presenciar un milagro todav&#237;a no ha sido declarado crimen. Ni el realizarlo. Pero este asunto tiene m&#225;s facetas que pelos un gato. C&#225;llese y d&#233;jeme pensar.

Jill guard&#243; silencio. Jubal permaneci&#243; diez minutos meditando. Al final, abri&#243; los ojos y dijo:

No veo a su chico problema. Probablemente estar&#225; de nuevo en el fondo de la piscina

Lo est&#225;.

as&#237; que zamb&#250;llase y s&#225;quelo. S&#233;quelo y ll&#233;velo a mi estudio. Quiero averiguar si puede repetir su haza&#241;a a voluntad, y no creo que necesitemos una audiencia. No, s&#237; que necesitaremos una audiencia. D&#237;gale a Anne que se ponga su toga de testigo y venga, d&#237;gale que la quiero en su capacidad oficial. Y quiero a Duque tambi&#233;n.

S&#237;, jefe.

Usted no goza del privilegio de llamarme jefe; no figura en mi relaci&#243;n de deducibles de impuestos.

S&#237;, Jubal.

Eso est&#225; mejor. Hum, me gustar&#237;a que tuvi&#233;ramos por aqu&#237; a alguien cuya desaparici&#243;n no ech&#225;semos de menos. Lamentablemente, todos somos amigos. &#191;Supone que Mike podr&#237;a hacer su acto con objetos inanimados?

No lo s&#233;.

Lo averiguaremos. Bueno, &#191;a qu&#233; est&#225; esperando? Arrastre a ese chico fuera del agua y despi&#233;rtelo Jubal parpade&#243;, pensativo. Qu&#233; sistema para desembarazarse de No, no debo caer en la tentaci&#243;n. La ver&#233; arriba, muchacha.



12

Unos minutos m&#225;s tarde Jill se present&#243; en el estudio de Jubal. Anne estaba ya all&#237;, envuelta en la larga toga blanca de su especialidad; mir&#243; a Jill, pero no dijo nada. Jill hall&#243; una silla y se sent&#243; en silencio mientras Jubal permanec&#237;a en su escritorio y dictaba a Dorcas; no pareci&#243; notar la llegada de Jill y no interrumpi&#243; su dictado.

por debajo del cuerpo tendido, la sangre empapaba una esquina de la alfombra y se deslizaba m&#225;s all&#225;, extendi&#233;ndose en un charco oscuro sobre las losas del suelo frente a la chimenea, donde atra&#237;a la atenci&#243;n de dos moscas desocupadas. La se&#241;orita Simpson se llev&#243; una mano a la boca. &#161;Dios m&#237;o!, exclam&#243;, en voz muy baja y angustiada. &#161;La alfombra favorita de pap&#225;! Y pap&#225; tambi&#233;n, creo. Fin del cap&#237;tulo, Dorcas, y fin de la primera entrega. Env&#237;alo por correo. Adelante.

Dorcas se levant&#243; y se fue, llev&#225;ndose consigo su m&#225;quina taquigr&#225;fica y dedic&#225;ndole una sonrisa a Jill al pasar. Jubal dijo:

&#191;D&#243;nde est&#225; Mike?

En su habitaci&#243;n respondi&#243; Gillian, visti&#233;ndose. No tardar&#225; en llegar.

&#191;Visti&#233;ndose? repiti&#243; Jubal, malhumorado. No dije que esto fuera una ceremonia.

Pero ten&#237;a que vestirse.

&#191;Por qu&#233;? A m&#237; me da lo mismo que los chicos se presenten en cueros o con gab&#225;n de terciopelo en un d&#237;a caluroso. Vaya a buscarle.

Por favor, Jubal. Tiene que aprender a comportarse. Estoy intentando con tanto esfuerzo ense&#241;arle

&#161;Hum! Lo que est&#225; intentando es inculcarle su propia moralidad de clase media, estrecha de miras y directamente salida de la Biblia.

&#161;No es cierto! En ning&#250;n momento me ha preocupado su moralidad; simplemente le he ense&#241;ado las costumbres necesarias.

Costumbres, moralidad, &#191;hay alguna diferencia? Mujer, &#191;no se da cuenta de lo que est&#225; haciendo? Aqu&#237;, por la gracia de Dios y unas circunstancias favorables, tenemos una personalidad no contaminada por los tab&#250;es psicop&#225;ticos de nuestra tribu &#161;y usted quiere convertirlo en una copia al carb&#243;n de cualquier conformista de cuarta categor&#237;a entre la multitud que puebla esta asustada Tierra! &#191;Por qu&#233; no ir hasta el fondo? D&#233;le un malet&#237;n y haga que lo lleve consigo a cualquier parte donde vaya, h&#225;gale sentir verg&#252;enza si no lo lleva en la mano.

&#161;No estoy haciendo nada parecido! S&#243;lo trato de evitarle problemas. Es por su propio bien.

Jubal solt&#243; un bufido.

&#201;sa es la excusa que dan al gato macho antes de castrarlo.

&#161;Oh! Jill se detuvo y pareci&#243; contar hasta diez. Luego dijo, formal y cortante: &#201;sta es su casa, doctor Harshaw, y estamos en deuda con usted. Traer&#233; a Michael enseguida se puso en pie para irse.

Espere, Jill.

&#191;Se&#241;or?

Si&#233;ntese, y por el amor de Dios, deje de intentar ser tan desagradable como yo; le faltan mis a&#241;os de pr&#225;ctica. Ahora d&#233;jeme poner una cosa en claro: no est&#225;n en deuda conmigo. Es imposible tal cosa, porque yo nunca hago nada que no quiera hacer. En realidad no lo hace nadie, pero en mi caso es distinto porque yo siempre me doy perfecta cuenta de ello. As&#237; que por favor no invente una deuda que no existe, o antes de que se d&#233; cuenta estar&#225; intentando sentir gratitud, y &#233;se es un traidor primer paso que desciende hasta la completa degradaci&#243;n moral. &#191;Lo asimila? &#191;O no?

Jill se mordi&#243; el labio, luego sonri&#243;.

No estoy segura del sentido que quiere darle al vocablo asimilar.

Yo tampoco. Aunque tengo intenci&#243;n de recibir lecciones de Mike hasta que lo consiga. Pero hablaba muy en serio. Gratitud es un eufemismo de la palabra resentimiento. El resentimiento de la mayor&#237;a de las personas me tiene sin cuidado, pero si procede de las chicas guapas me resulta muy desagradable.

Pero Jubal, yo no estoy resentida Eso es una tonter&#237;a.

Espero que no lo est&#233;, pero ciertamente acabar&#225; est&#225;ndolo si no arranca de su mente esa idea err&#243;nea de que me debe algo. Los japoneses tienen cinco formas distintas de decir gracias, y cada una de ellas se traduce literalmente como resentimiento, en diversos grados. &#161;Ojal&#225; en nuestro idioma tuvi&#233;ramos este mismo tipo de honestidad sincera! En cambio, el ingl&#233;s es capaz de definir sentimientos que el sistema nervioso humano es completamente incapaz de experimentar. Gratitud, por ejemplo.

Jubal, es usted un viejo c&#237;nico. Me siento agradecida hacia usted, y seguir&#233; experimentando gratitud.

Porque es una jovencita sentimental. Eso nos convierte en una pareja complementaria. Hum Vayamos a Atlantic City para un fin de semana de il&#237;cito libertinaje, s&#243;lo los dos.

&#191;Para qu&#233;, Jubal?

&#191;Se da cuenta de hasta qu&#233; profundidad llega su agradecimiento cuando intento sacar partido de &#233;l?

Oh, estoy dispuesta. &#191;Cu&#225;ndo nos vamos?

&#161;Hum! Hubi&#233;ramos debido irnos hace cuarenta a&#241;os. C&#225;llese. La segunda cuesti&#243;n que quiero resaltar es que est&#225; usted en lo cierto; el muchacho tiene que aprender efectivamente las costumbres humanas. Hay que ense&#241;arle a quitarse los zapatos en una mezquita y a llevar el sombrero puesto dentro de una sinagoga y a cubrir sus desnudeces cuando los tab&#250;es lo exijan, o nuestros chamanes lo quemar&#225;n vivo por desviacionismo. Pero, chiquilla, por la mir&#237;ada de aspectos enga&#241;osos de Ahrim&#225;n, no le haga un lavado de cerebro en el proceso. Aseg&#250;rese de que conserva a cada paso cierto cinismo.

Oh, no estoy segura de conseguirlo. Mike no parece albergar ninguna clase de cinismo.

&#191;De veras? S&#237;. Bueno, echar&#233; una mano en eso. &#191;No deber&#237;a estar ya vestido? &#191;Qu&#233; es lo que lo retiene?

Ir&#233; a ver.

Dentro de un momento. Jill, ya le he explicado por qu&#233; no me siento ansioso de acusar a nadie de haber secuestrado a Ben, y los informes que he recibido hasta ahora sirven para apoyar la probabilidad de que &#233;sa fue una decisi&#243;n t&#225;cticamente correcta. Si Ben est&#225; siendo detenido ilegalmente (por decirlo de un modo suave), lo que no debemos hacer es empujar a la oposici&#243;n a eliminar las pruebas eliminando a Ben. Si est&#225; vivo, todav&#237;a tiene una probabilidad de seguir con vida. Pero di algunos otros pasos la primera noche que estuvo usted aqu&#237;. &#191;Conoce la Biblia?

Eh, no muy bien.

Merece ser estudiada. Contiene consejos muy pr&#225;cticos para la mayor&#237;a de las situaciones de emergencia. Todo aquel que alberga maldad, odia la luz; San Juan, no s&#233; qu&#233; n&#250;mero. Jes&#250;s, hablando a Nicodemo. He estado esperando en cualquier momento que intentaran arrebatarnos a Mike, porque no parece probable que consiguiera usted cubrir perfectamente sus huellas. &#191;Qu&#233; ocurrir&#225; si lo intentan? Bueno, &#233;ste es un lugar solitario y no disponemos de artiller&#237;a pesada. Pero hay un arma que puede detenerles: la luz. El cegador foco de la publicidad.

As&#237; que hice unas cuantas llamadas telef&#243;nicas y prepar&#233; las cosas de modo que cualquier intento contra nosotros diera como resultado un buen jaleo publicitario. No s&#243;lo una peque&#241;a publicidad que la Administraci&#243;n pudiera acallar sin gran esfuerzo, sino grandes cantidades de publicidad, inmediata y de resonancia mundial. Los detalles no importan (d&#243;nde y c&#243;mo est&#225;n montadas las c&#225;maras y qu&#233; enlaces han sido previstos, quiero decir), pero si se desencadena algo aqu&#237;, ser&#225; recogido por tres cadenas de estereovisi&#243;n y, al mismo tiempo, un cierto n&#250;mero de mensajes de alerta ser&#225;n enviados a una amplia variedad de personas importantes, a cada una de las cuales le encantar&#237;a atrapar a nuestro honorable secretario general con los pantalones bajos.

Harshaw frunci&#243; el entrecejo.

Pero la debilidad de esta defensa es que no puedo mantenerla indefinidamente. A decir verdad, cuando la adopt&#233;, mi principal preocupaci&#243;n era hacerlo lo m&#225;s r&#225;pido posible, esperaba que se produjera algo dentro del per&#237;odo de las siguientes veinticuatro horas. Ahora mi preocupaci&#243;n es a la inversa, y creo que vamos a tener que forzar r&#225;pido alguna acci&#243;n, mientras a&#250;n puedo aprovechar que la luz de los focos est&#225; sobre nosotros.

&#191;Qu&#233; clase de acci&#243;n, Jubal?

No lo s&#233;. Durante los &#250;ltimos tres d&#237;as he estado d&#225;ndole vueltas a la cosa, hasta el punto de que ni siquiera puedo disfrutar de la comida. Pero usted me ha sugerido un nuevo enfoque al hablarme de lo que ocurri&#243; en el apartamento de Ben cuando intentaron agarrarles a los dos.

Lamento no hab&#233;rselo contado antes, Jubal. Pero no cre&#237; que nadie me creyera, y debo decir que me hace sentir bien el que usted s&#237; me crea.

Yo no he dicho que le creyese.

&#191;Qu&#233;? Pero usted

Me parece que dice usted la verdad, Jill, aunque un sue&#241;o es una experiencia aut&#233;ntica de alg&#250;n tipo, lo mismo que una ilusi&#243;n hipn&#243;tica. Pero lo que ocurra en esta habitaci&#243;n durante la pr&#243;xima media hora ser&#225; presenciado por un testigo honesto y por las c&#225;maras que puls&#243; un bot&#243;n empiezan a funcionar en este mismo instante. No creo que Anne pueda ser hipnotizada mientras est&#225; de servicio, y desde luego eso no reza para las c&#225;maras televisivas. Con esto deber&#237;amos descubrir con qu&#233; tipo de verdad estamos tratando, despu&#233;s de lo cual deber&#237;amos poder decidir c&#243;mo forzar al poder constituido a dejar caer el otro zapato, y acaso pensar tambi&#233;n en alg&#250;n modo de ayudar a Ben al mismo tiempo. Vaya a buscar a Mike.

La tardanza de Smith no ten&#237;a nada de misterioso, era puro problema t&#233;cnico. Hab&#237;a conseguido atarse el cord&#243;n del zapato izquierdo al del zapato derecho, luego se enderez&#243;, tropez&#243; consigo mismo, cay&#243; de bruces al suelo y, al hacerlo, los nudos se apretaron a&#250;n m&#225;s fuerte, casi hasta m&#225;s all&#225; de su capacidad de soltarlos. Dedic&#243; el resto del tiempo a analizar el problema en el que estaba metido, lleg&#243; a la conclusi&#243;n correcta de por qu&#233; hab&#237;a fallado y, despacio, muy despacio, consigui&#243; desatar los cordones y volver a atarlos como correspond&#237;a, un lazo en cada zapato, sin mezclarlos. No se hab&#237;a dado cuenta de que le hubiera tomado tanto tiempo el vestirse; simplemente se sinti&#243; trastornado por el hecho de no haber logrado repetir correctamente algo que Jill le hab&#237;a ense&#241;ado. Cuando la muchacha acudi&#243; en su busca le confes&#243; abyectamente su fracaso, pese a que por aquel entonces ya hab&#237;a resuelto la situaci&#243;n.

Jill lo calm&#243; y lo tranquiliz&#243;, lo pein&#243; y lo condujo a ver a Jubal. Harshaw alz&#243; la cabeza cuando entraron.

Hola, hijo. Si&#233;ntese.

Hola, Jubal respondi&#243; gravemente Valentine Michael Smith. Se sent&#243; y esper&#243;. Jill no pudo librarse de la impresi&#243;n de que Smith hab&#237;a hecho una profunda reverencia, pese al hecho de que ni siquiera hab&#237;a inclinado la cabeza.

Harshaw puso a su lado un micr&#243;fono de alta sensibilidad y dijo:

Bien, muchacho, &#191;qu&#233; es lo que ha aprendido hoy?

Smith sonri&#243; feliz, luego respondi&#243;, como siempre, al cabo de una ligera pausa:

Hoy he aprendido a ejecutar un uno y medio de campe&#243;n. Es decir, salto y zambullida, para entrar en el agua con

Lo s&#233;, le vi hacerlo. Pero chapote&#243; demasiado. Tiene que mantener los dedos de los pies ligeramente inclinados, las rodillas rectas y los pies juntos.

Smith pareci&#243; decepcionado.

&#191;Es que no lo hice bien?

Lo hizo estupendamente, para ser la primera vez. Pero f&#237;jese en c&#243;mo lo hace Dorcas. Casi ni una ondulaci&#243;n en el agua.

Smith consider&#243; aquello durante unos instantes.

El agua asimila a Dorcas. Lo mima.

La mima. Dorcas es ella, no &#233;l.

La se corrigi&#243; Smith. Entonces, &#191;mi forma de hablar es incorrecta? He le&#237;do en el Nuevo Diccionario Internacional de la Lengua Inglesa Webster, tercera edici&#243;n, publicado en Springfield, Massachusetts, que en la forma hablada el g&#233;nero masculino incluye al femenino. En la Ley de Contratos Hagworth, quinta edici&#243;n, Chicago, Illinois, 1978, p&#225;gina 1.012, se dice que

Alto interrumpi&#243; apresuradamente Harshaw. El problema est&#225; en el idioma, no en usted. Las formas masculinas incluyen a las femeninas cuando se habla en t&#233;rminos generales, pero no cuando uno se refiere a determinada persona en particular. Dorcas es siempre ella, o la, nunca &#233;l o lo. Recu&#233;rdelo.

Lo recordar&#233;.

Ser&#225; mejor que lo haga, o puede provocar a Dorcas hasta impulsarla a demostrarle lo femenina que es Harshaw parpade&#243; pensativamente. Jill, &#191;duerme este muchacho con usted? &#191;O con alguna de las dem&#225;s?

Gillian titube&#243; apenas un instante, luego respondi&#243; con voz llana:

Por todo lo que s&#233;, Mike no duerme.

Ha eludido mi pregunta.

Entonces quiz&#225; ser&#225; mejor que suponga usted que intentaba eludirla. De todos modos, no duerme conmigo.

Hum Maldita sea, mi inter&#233;s es puramente cient&#237;fico. De todos modos, seguiremos otra l&#237;nea de investigaci&#243;n. &#191;Qu&#233; m&#225;s cosas ha aprendido hoy, Mike?

He aprendido dos formas de atarme los zapatos. Una de ellas s&#243;lo sirve para caerse. La otra sirve para caminar. Y he aprendido conjugaciones. Yo soy, t&#250; eres, &#233;l es, nosotros somos, vosotros sois, ellos son. Yo era, t&#250; eras

Est&#225; bien, ya basta. &#191;Qu&#233; m&#225;s?

Mike sonri&#243; encantado.

Ayer aprend&#237; a conducir el tractor, de una forma brillante, brillante y hermosa.

&#191;Eh? Jubal se volvi&#243; hacia Jill. &#191;Cu&#225;ndo fue eso?

Ayer por la tarde, mientras usted descabezaba un sue&#241;o, Jubal. Todo est&#225; bien, Duque tuvo buen cuidado de evitar que se lastimara.

Hum. Bueno, es evidente que no se lastim&#243;. Mike, &#191;ha estado usted leyendo?

S&#237;, Jubal.

&#191;Qu&#233;?

He le&#237;do recit&#243; cuidadosamente Mike tres vol&#250;menes m&#225;s de la Enciclopedia: de Maryb a Mushe, de Mushr a Ozon y de P a Planti. Usted me dijo que no leyese demasiado de la Enciclopedia de una sola vez, as&#237; que lo dej&#233;. Luego le&#237; la Tragedia de Romeo y Julieta, de maese William Shakespeare de Londres. Despu&#233;s las Memorias de Casanova de Seingalt, traducidas al ingl&#233;s por Arthur Machen. Y acto seguido le&#237; El arte del contrainterrogatorio, de Francis Wellman. Luego intent&#233; asimilar lo que hab&#237;a le&#237;do hasta que Jill me dijo que deb&#237;a bajar a desayunar.

&#191;Y lo asimil&#243;?

Smith pareci&#243; turbado.

Jubal, no lo s&#233;.

&#191;Hay algo que le preocupe, Mike?

No consigo asimilar por completo todo lo que leo. En la historia escrita por el maese William Shakespeare me descubr&#237; lleno de felicidad ante la muerte de Romeo. Luego segu&#237; leyendo y descubr&#237; que se hab&#237;a descorporizado demasiado pronto, o eso me pareci&#243; asimilar. &#191;Por qu&#233;?

Era un joven idiota charlat&#225;n.

&#191;Perd&#243;n?

No lo s&#233;, Mike.

Smith consider&#243; aquello. Luego murmur&#243; algo en marciano y a&#241;adi&#243;:

No soy m&#225;s que un huevo.

&#191;Eh? Siempre dice eso cuando desea pedir un favor, Mike. &#191;De qu&#233; se trata esta vez? Adelante, hable.

Smith vacil&#243;. Luego estall&#243;:

Jubal, hermano m&#237;o, &#191;ser&#237;a tan amable de preguntarle a Romeo por qu&#233; se descorporiz&#243;? Yo no puedo pregunt&#225;rselo; s&#243;lo soy un huevo. Pero usted s&#237; puede hacerlo, y luego podr&#225; ense&#241;arme a asimilarlo.

Durante los minutos siguientes la conversaci&#243;n se hizo confusa. Jubal comprendi&#243; de inmediato que Mike estaba convencido de que Romeo de los Montesco hab&#237;a sido una persona viva, y consigui&#243;, no sin una considerable impresi&#243;n hacia sus propios conceptos, darse cuenta de que Mike esperaba que &#233;l pudiera, de alguna forma, conjurar el fantasma de Romeo y pedirle explicaciones por su conducta cuando era de carne y hueso.

Pero explicarle a Mike la idea de que los Capuleto y los Montesco nunca hab&#237;an tenido ning&#250;n tipo de existencia corp&#243;rea era otro asunto. El concepto de ficci&#243;n no estaba en ninguna parte de la experiencia de Mike; no dispon&#237;a de nada en qu&#233; basarse, y los intentos de Jubal por explicar la idea eran tan trastornantes emocionalmente para Mike que Jill temi&#243; que estuviera a punto de retraerse en s&#237; mismo y convertirse en una bola.

Pero el propio Mike se dio cuenta de lo peligrosamente cerca que estaba de esa necesidad, y hab&#237;a aprendido ya que no deb&#237;a recurrir a ese refugio en presencia de sus amigos, porque (con la excepci&#243;n de su hermano el doctor Nelson) siempre les causaba disturbios emocionales. As&#237; que hizo un poderoso esfuerzo, disminuy&#243; su ritmo card&#237;aco, calm&#243; sus emociones y sonri&#243;.

Esperar&#233; hasta que la asimilaci&#243;n se produzca por s&#237; misma.

Eso est&#225; mejor convino Jubal. Pero a partir de ahora, antes de leer nada, preg&#250;nteme a m&#237;, o a Jill, o a alguien, si se trata o no de una obra de ficci&#243;n. No quiero que se haga un l&#237;o.

Preguntar&#233;, Jubal.

Mike decidi&#243; que, cuando asimilase aquella extra&#241;a idea en toda su amplitud, deber&#237;a informar de ella a los Ancianos, y de pronto se descubri&#243; a s&#237; mismo pregunt&#225;ndose si los Ancianos no lo sabr&#237;an ya todo respecto a la ficci&#243;n. La completamente incre&#237;ble idea de que pod&#237;a haber algo desconocido para los Ancianos era en s&#237; misma mucho m&#225;s revolucionaria (de hecho, incluso her&#233;tica) que el sobrenatural concepto de ficci&#243;n, as&#237; que apart&#243; el asunto a un lado para que se enfriara, reserv&#225;ndolo para una futura y profunda contemplaci&#243;n.

 pero la verdad estaba diciendo su hermano Jubal es que no le he llamado para hablar de formas literarias. Mike, &#191;recuerda el d&#237;a en que Jill lo sac&#243; del hospital?

&#191;Hospital? repiti&#243; Smith.

No estoy segura, Jubal interrumpi&#243; Jill, de que Mike llegara a saber que se trataba de un hospital. D&#233;jeme probar a m&#237;.

Adelante.

Mike, &#191;recuerda d&#243;nde estaba, d&#243;nde viv&#237;a, solo en aquella habitaci&#243;n, antes de que yo lo vistiera y me lo llevara conmigo?

S&#237;, Jill.

Luego fuimos a otro lugar, y yo le desnud&#233; y le di un ba&#241;o.

Smith sonri&#243; ante el agradable recuerdo.

S&#237;. Fue una gran felicidad.

Luego le sequ&#233;, y entonces se presentaron dos hombres.

La sonrisa se borr&#243; de los labios de Smith. Revivi&#243; aquel punto cr&#237;tico culminante de decisi&#243;n, y el horror de su descubrimiento del hecho de que, de alguna forma, hab&#237;a elegido la acci&#243;n equivocada y da&#241;ado a su hermano de agua. Empez&#243; a temblar y a retraerse en s&#237; mismo.

&#161;Mike! &#161;Alto, Mike! grit&#243; Jill con voz fuerte. &#161;No se atreva a aislarse!

Mike recobr&#243; el control de su ser e hizo lo que su hermano de agua le ped&#237;a.

No, Jill acept&#243;.

Escuche, Mike. Quiero que recapacite en lo que sucedi&#243; en aquella ocasi&#243;n, pero no debe trastornarse por ello ni intentar retirarse. Simplemente recu&#233;rdelo. Hab&#237;a dos hombres all&#237;. Uno de ellos lo llev&#243; a empujones hasta la sala de estar.

El cuarto con la hierba jubilosa en el suelo reconoci&#243; Smith.

Correcto. Le oblig&#243; a ir a la habitaci&#243;n con el suelo de c&#233;sped, y yo trat&#233; de imped&#237;rselo. El hombre me golpe&#243;. Y entonces, desapareci&#243;. &#191;Lo recuerda?

&#191;No est&#225; enfadada?

&#191;Qu&#233;? Oh, no, no, en absoluto. Pero me asust&#233;. Un hombre desapareci&#243;, entonces el otro me enca&#241;on&#243; con una pistola, y desapareci&#243; tambi&#233;n. Me asust&#233; mucho, pero no estaba enfadada.

&#191;Entonces, no est&#225; enfadada conmigo ahora?

Mi querido Mike, nunca he estado enfadada con usted. Pero a veces he estado asustada. Estuve asustada esa vez, pero ahora ya no lo estoy. Jubal y yo queremos saber qu&#233; sucedi&#243;. Aquellos dos hombres estaban all&#237;, en aquella habitaci&#243;n, con nosotros. Y entonces usted hizo algo, y desaparecieron. Lo hizo dos veces. &#191;Qu&#233; fue lo que hizo? &#191;Puede explic&#225;rnoslo?

S&#237;, se lo dir&#233;. El hombre, el hombre corpulento, la golpe&#243;, y yo tambi&#233;n me asust&#233;. As&#237; que gru&#241;&#243; una frase en marciano, luego pareci&#243; aturdido. No s&#233; las palabras.

Mike intervino Jubal, &#191;no puede utilizar un mont&#243;n de palabras y explic&#225;rnoslo poco a poco?

Lo intentar&#233;, Jubal. Algo est&#225; ah&#237;, delante de m&#237;. Es una cosa mala y no debe estar ah&#237;. As&#237; que alargo el brazo se detuvo de nuevo y pareci&#243; perplejo. Es algo tan sencillo, tan, tan sencillo. Cualquiera puede hacerlo. Atar los cordones de los zapatos es mucho m&#225;s dif&#237;cil. Pero las palabras no salen. Lo lamento mucho. Aprender&#233; m&#225;s palabras medit&#243; sobre aquello. Tal vez las palabras est&#233;n en los tomos de Plants a Raym, o de Rayn a Sarr, o de Sars a Sorc. Los leer&#233; esta noche y se lo dir&#233; en el desayuno.

Quiz&#225; admiti&#243; Jubal. Un momento, Mike se levant&#243; de su escritorio, fue a un rinc&#243;n y regres&#243; con una caja grande de cart&#243;n recio que hasta hac&#237;a unos momentos hab&#237;a contenido doce botellas de co&#241;ac. &#191;Puede hacer desaparecer esto?

&#191;Es una cosa mala y no deber&#237;a estar aqu&#237;?

Bueno, supongamos que lo es.

Pero, Jubal, debo saber que es una cosa mala. Esto es una caja. No puedo asimilar que exista como una cosa mala.

Hum Entiendo. Creo que entiendo. Supongamos que tomo esta caja y se la lanzo a la cabeza a Jill. Se la lanzo fuerte, de modo que le haga da&#241;o.

Jubal exclam&#243; Mike con suave tristeza, usted no ser&#237;a capaz de hacerle semejante cosa a Jill.

Oh, maldita sea, sospecho que no. Jill, &#191;quiere arrojarme usted la caja a m&#237;? Bien y fuerte, como m&#237;nimo una herida en el cuero cabelludo, si Mike no puede protegerme.

Jubal, la idea me gusta menos que a usted.

&#161;Oh, vamos! Es en inter&#233;s de la ciencia y de Ben Caxton.

Pero Jill se puso en pie de un salto, agarr&#243; la caja y la lanz&#243; directa a la cabeza de Jubal. Harshaw ten&#237;a intenci&#243;n de mantenerse firme, pero el instinto lo venci&#243;: se agach&#243;.

Fall&#243; el tiro dijo. Pero, &#191;qu&#233; ocurre? mir&#243; a su alrededor. Maldita sea, no estaba alerta. Ten&#237;a intenci&#243;n de mantener la vista clavada en la caja mir&#243; a Smith. Mike, &#191;es &#233;sa la forma? &#191;Qu&#233; le ocurre, muchacho?

El hombre de Marte estaba temblando y su aspecto no pod&#237;a ser m&#225;s desdichado. Jill se apresur&#243; hacia &#233;l y le rode&#243; los hombros con ambos brazos.

&#161;Vamos, vamos, todo est&#225; bien, querido! Lo ha hecho usted maravillosamente, sea lo que sea. La caja no lleg&#243; a tocar a Jubal. Se desvaneci&#243;, sencilla y limpiamente.

Supongo que s&#237; admiti&#243; Jubal, mientras miraba la habitaci&#243;n a su alrededor y se mordisqueaba el pulgar. Anne, &#191;estabas mirando?

S&#237;.

&#191;Qu&#233; viste?

La caja no se desvaneci&#243; limpia y sencillamente. El proceso no fue instant&#225;neo, sino que dur&#243; una mensurable fracci&#243;n de segundo. Desde donde estoy sentada pareci&#243; hacerse peque&#241;a, muy, muy r&#225;pidamente, como si estuviera desapareciendo en la distancia. Pero no sali&#243; de la habitaci&#243;n, porque pude ver que todav&#237;a estaba ah&#237; en el instante en que desapareci&#243;.

Pero, &#191;Ad&#243;nde fue?

Eso es todo cuanto puedo informar.

Hum, despu&#233;s pasaremos las pel&#237;culas, aunque estoy convencido. Mike

&#191;S&#237;, Jubal?

&#191;D&#243;nde est&#225; la caja ahora?

La caja est&#225; Smith hizo una pausa. De nuevo no encuentro las palabras adecuadas. Lo siento.

Yo no lo siento, pero ciertamente estoy confuso. Mire, hijo, &#191;puede alargar la mano y tirar de nuevo de la caja? &#191;Traerla de vuelta?

&#191;Perd&#243;n?

Logr&#243; alejarla; ahora h&#225;gala volver.

&#191;C&#243;mo podr&#237;a hacerlo? La caja no existe.

Jubal se qued&#243; muy pensativo.

Si este m&#233;todo llega a popularizarse alguna vez, habr&#237;a que revisar todas las normas relativas al corpus delicti murmur&#243;. Tengo una peque&#241;a lista, nadie los echar&#225; nunca en falta. Jill, encontremos algo que no sea un arma completamente letal; esta vez voy a mantener los ojos bien abiertos. Mike, &#191;a qu&#233; distancia tiene que estar para hacer este truco?

&#191;Perd&#243;n?

&#191;Cu&#225;l es su alcance? Si usted hubiese estado en el pasillo y yo cerca de la ventana, oh, digamos a unos diez metros, &#191;habr&#237;a podido impedir que la caja me golpease?

Smith pareci&#243; ligeramente sorprendido.

S&#237;.

Hum, acerq&#250;ese a la ventana. Ahora mire ah&#237; abajo, a la piscina. Suponga que Jill y yo hubi&#233;semos estado en la otra parte de la piscina y usted de pie justo donde est&#225; ahora. &#191;Pod&#237;a haber detenido la caja desde aqu&#237;?

S&#237;, Jubal.

Bueno, supongamos que Jill y yo estuvi&#233;ramos al final del sendero, junto a la puerta de entrada, a unos cuatrocientos metros de distancia. Supongamos que estuvi&#233;ramos de pie justo a este lado de los arbustos que protegen la puerta, donde usted pudiera vernos claramente. &#191;Es eso demasiado lejos?

Smith titube&#243; largo rato, luego dijo lentamente:

Jubal, no es la distancia. No es el ver. Es el saber.

Hum, veamos si lo asimilo. O asimilo parte de ello. No importa lo lejos o lo cerca que est&#233;. Ni siquiera necesita ver que ocurre. Si sabe que est&#225; pasando algo malo, puede impedirlo. &#191;Es eso exacto?

Smith pareci&#243; ligeramente turbado.

Casi exacto. Pero todav&#237;a no llevo mucho tiempo fuera del nido. Para saber, necesito ver. Pero un Anciano no necesita ojos para saber. &#201;l sabe. Asimila. Act&#250;a. Lo siento.

No s&#233; por qu&#233; ha de sentirlo, hijo dijo Harshaw con voz hosca. El ministro para la Paz lo hubiera declarado Alto Secreto hace diez minutos.

&#191;Perd&#243;n?

No importa. Lo que usted hace es estupendo incluso en estos alrededores Jubal volvi&#243; al escritorio, mir&#243; pensativo a su alrededor y cogi&#243; un pesado cenicero de metal. No me apunte al rostro esta vez dijo a Jill; esta cosa tiene esquinas puntiagudas. De acuerdo, Mike, sit&#250;ese en el pasillo.

Jubal, hermano m&#237;o, &#161;no, por favor!

&#191;Qu&#233; ocurre, hijo? Lo hizo estupendamente hace apenas unos minutos. Quiero una demostraci&#243;n m&#225;s, y esta vez no voy a apartar los ojos.

Jubal

&#191;S&#237;, Jill?

Creo asimilar que esto preocupa a Mike.

Bien, entonces cu&#233;ntemelo, porque yo no lo asimilo.

Hicimos un experimento en el que estuve a punto de golpearle a usted con aquella caja. Pero los dos somos sus hermanos de agua, as&#237; que trastorna a Mike el que yo simplemente intente hacerle da&#241;o a usted. Creo que hay algo muy poco marciano en una situaci&#243;n as&#237;. Pone a Mike en un dilema. Lealtad dividida.

Harshaw frunci&#243; el entrecejo.

Tal vez deber&#237;a ser investigado por la Comisi&#243;n de Actividades No Marcianas.

No estoy bromeando, Jubal.

Ni yo, porque es posible que muy pronto necesitemos un comit&#233; as&#237;. Me pregunto c&#243;mo se sinti&#243; la vaca de la se&#241;ora O'Leary cuando pate&#243; la linterna. De acuerdo, Jill, si&#233;ntese y replantearemos el experimento Harshaw tendi&#243; el cenicero a Mike. Compruebe lo que pesa, hijo, y vea esas esquinas puntiagudas.

Smith examin&#243; el objeto de una manera m&#225;s bien torpe. Jubal continu&#243;:

Voy a lanzarlo al aire, directo al techo, y dejar&#233; que me golpee en la cabeza cuando caiga.

Mike le mir&#243; fijamente.

Hermano m&#237;o &#191;quiere descorporizarse ahora?

&#191;Eh? &#161;No, no! No me matar&#225;, y no quiero morir. Pero me har&#225; un corte y bastante da&#241;o, a menos que usted lo impida. &#161;Ah&#237; vamos!

Harshaw lanz&#243; el cenicero al aire, en vertical, hasta unos cent&#237;metros del techo, y lo sigui&#243; con la mirada como si fuera un jugador de f&#250;tbol a la espera de pasar la pelota de un cabezazo. Se concentr&#243; en observarlo, mientras una parte de su mente consideraba la idea de echar la cabeza a un lado en el &#250;ltimo instante antes de permitir que su cuero cabelludo recibiera la pesada y fea cosa que estaba seguro que iba a alcanzarle, y otra peque&#241;a parte de su mente se dec&#237;a c&#237;nicamente que si desaparec&#237;a nunca iba a echarlo en falta; nunca le hab&#237;a gustado aquel cenicero, pero era un regalo.

El cenicero lleg&#243; a lo m&#225;s alto de su trayectoria y se qued&#243; parado all&#237;.

Harshaw lo mir&#243; con la sensaci&#243;n de haber quedado encallado en un cuadro de una pel&#237;cula. Finalmente record&#243; respirar, y descubri&#243; que lo necesitaba urgentemente. Sin apartar los ojos grazn&#243;:

Anne. &#191;Qu&#233; ves?

Ella respondi&#243; con voz llana:

Que ese cenicero se halla a trece cent&#237;metros del techo. No veo nada que lo sostenga luego agreg&#243;, en un tono menos seguro: Jubal, creo que es eso lo que estoy viendo, pero si las c&#225;maras no muestran lo mismo, devolver&#233; mi toga y har&#233; pedazos mi licencia.

Hum. &#191;Jill?

Flota. Simplemente flota.

Jubal suspir&#243;, fue a su silla y se dej&#243; caer pesadamente, todo ello sin apartar los ojos del d&#237;scolo cenicero.

Mike dijo, &#191;qu&#233; ha ido mal? &#191;Por qu&#233; no desaparece como la caja?

Pero, Jubal respondi&#243; Smith, como disculp&#225;ndose, usted dijo que lo detuviese; no indic&#243; que lo hiciese desaparecer. Cuando hice que desapareciera la caja, luego dese&#243; que volviese. &#191;He hecho algo mal?

Oh. No, lo ha hecho todo de un modo perfecto. Siempre olvido que usted se toma las cosas al pie de la letra

Harshaw record&#243; algunos insultos coloquiales corrientes en sus primeros a&#241;os, y se record&#243; que nunca, nunca, deb&#237;a emplear ninguno ante Michael Valentine Smith; porque, si le dec&#237;a al muchacho que se cayera muerto o se perdiera, Harshaw ten&#237;a ahora la certeza de que Smith cumplir&#237;a de un modo literal lo que oyera.

Me alegro dijo Smith serenamente. Lamento no poder hacer que la caja regrese. Tambi&#233;n lamento el haber derrochado dos veces tanta comida. Pero entonces no sab&#237;a c&#243;mo actuar de otro modo. Entonces era una necesidad. O as&#237; lo asimil&#233;.

&#191;Eh? &#191;Qu&#233; comida?

Se refiere a aquellos hombres, Jubal dijo apresuradamente Jill. Berquist y el poli que le acompa&#241;aba, si era un poli. Johnson.

Oh, s&#237; Harshaw reflexion&#243; que sus propias nociones sobre la comida segu&#237;an siendo no marcianas, subconscientemente al menos. Mike, yo no me preocupar&#237;a por haber malgastado aquella comida. Dudo de que ning&#250;n inspector de carnes la hubiera dado por buena. De hecho a&#241;adi&#243;, recordando los acuerdos de la Federaci&#243;n sobre la carne de cerdo, supongo que la hubiesen declarado no apta para el consumo humano. As&#237; que no se preocupe por ello. Adem&#225;s, como usted mismo dice, acabar con ellos fue una necesidad. Asimil&#243; usted la plenitud de la situaci&#243;n y actu&#243; de forma correcta.

Esto me reconforta mucho respondi&#243; Mike con un gran alivio en la voz. S&#243;lo un Anciano puede estar seguro siempre de que ha ejecutado la acci&#243;n correcta en un punto cr&#237;tico culminante, y yo tengo mucho que aprender para aprender, y mucho que crecer para crecer antes de que me sea posible unirme a los Ancianos. Jubal, &#191;puedo moverlo? Empiezo a cansarme.

&#191;Quiere hacerlo desaparecer ahora? Adelante.

Pero ahora ya no puedo.

&#191;Eh? &#191;Por qu&#233; no?

Su cabeza ya no est&#225; debajo de &#233;l. No asimilo maldad en su esencia, all&#225; donde est&#225;.

Oh. Perfectamente. Entonces trasl&#225;delo.

Harshaw sigui&#243; observando el cenicero, con la esperanza de que, cuando flotara hasta el punto que ahora se hallaba perpendicular sobre su cabeza, el objeto recobrara su maldad. El cenicero, sin embargo, descendi&#243; en un plano inclinado hasta situarse sobre la superficie de la mesa, donde permaneci&#243; suspendido unos segundos, para luego deslizarse a un lugar vac&#237;o y posarse en &#233;l en un aterrizaje casi insonoro.

Gracias, Jubal dijo Smith.

&#191;Eh? &#161;Gracias a usted, hijo! Jubal recogi&#243; el cenicero y lo examin&#243; con curiosidad. No estaba ni caliente ni fr&#237;o, ni hizo que le hormiguearan los dedos, era feo, excesivamente decorado, y tan vulgar como lo hab&#237;a sido cinco minutos antes. S&#237;, gracias a usted. Por la m&#225;s asombrosa experiencia que he tenido desde el d&#237;a que la muchacha campesina que serv&#237;a en casa me subi&#243; al desv&#225;n alz&#243; la vista. Anne, t&#250; te adiestraste en el Rhine.

S&#237;.

&#191;Hab&#237;as visto antes ejercicios de levitaci&#243;n?

La muchacha vacil&#243; un instante.

He presenciado lo que llaman telequinesia con dados, pero no soy matem&#225;tica y no puedo testificar que aquello que vi fuera aut&#233;ntica telequinesia.

Por las campanas del infierno, t&#250; no testificar&#237;as que hab&#237;a salido el sol si el d&#237;a estuviera nublado.

&#191;C&#243;mo podr&#237;a? Tal vez alguien estuviera suministrando luz artificial desde encima de la capa de nubes. Uno de mis compa&#241;eros de clase pod&#237;a, al parecer, levitar objetos de aproximadamente la masa de recortes de peri&#243;dico, pero primero ten&#237;a que haberse bebido tres copas para entonarse, y a veces no lo consegu&#237;a en absoluto. Nunca pude examinar el fen&#243;meno lo bastante de cerca como para poder testificar con competencia al respecto, en parte porque yo tambi&#233;n llevaba encima tres copas de m&#225;s.

Entonces, &#191;nunca viste nada como esto?

No.

Hum. Ya he terminado profesionalmente contigo, estoy convencido de ello. Pero si deseas quedarte y ver si ocurre algo m&#225;s, cuelga tu toga y trae una silla.

Gracias, eso es lo que har&#233;, ambas cosas. Pero, en vista de la conferencia que le dio a Jill acerca de mezquitas y sinagogas, primero ir&#233; a mi habitaci&#243;n a cambiarme. No querr&#237;a causar un hiato en la adoctrinaci&#243;n.

Como quieras. Mientras est&#225;s fuera, despierta a Duque y dile que quiero que las c&#225;maras entren de nuevo en servicio.

S&#237;, jefe. No deje que ocurra nada sorprendente hasta que yo est&#233; de vuelta se encamin&#243; hacia la puerta.

No puedo hacer promesas. Mike, si&#233;ntese aqu&#237; ante mi escritorio. Usted tambi&#233;n, Jill; hagamos mesa redonda. Ahora, Mike, &#191;puede levantar este cenicero? Demu&#233;stremelo.

S&#237;, Jubal Smith alarg&#243; el brazo y tom&#243; el cenicero en su mano.

&#161;No, no!

&#191;Lo he hecho mal?

No, la culpa ha sido m&#237;a. Mike, vuelva a dejarlo. Quiero saber si puede levantar el cenicero sin tocarlo.

S&#237;, Jubal.

&#191;Bien? &#191;Est&#225; demasiado cansado?

No, Jubal. No estoy demasiado cansado.

Entonces, &#191;qu&#233; ocurre? &#191;Es necesario que haya un elemento de maldad en ello?

No, Jubal.

Jubal interrumpi&#243; Jill, no le ha dicho usted que lo haga, s&#243;lo le ha preguntado si pod&#237;a hacerlo.

Oh Harshaw pareci&#243; tan avergonzado como era capaz, lo cual no era mucho. Ya deb&#237; haber aprendido eso. Mike, &#191;tendr&#237;a la bondad de levantar ese cenicero como un palmo por encima de la superficie de la mesa, sin tocarlo con sus manos?

S&#237;, Jubal el cenicero se elev&#243;, flot&#243; firme sobre el escritorio. &#191;Quiere medir la distancia, Jubal? dijo Mike, ansioso. Si me he equivocado, lo corregir&#233; arriba o abajo.

&#161;Estupendo! &#191;Puede mantenerlo ah&#237;? Si se cansa, d&#237;gamelo.

Puedo mantenerlo. Si me canso, se lo dir&#233;.

&#191;Puede levantar alguna otra cosa al mismo tiempo? &#191;Digamos este l&#225;piz? Si puede, h&#225;galo.

S&#237;, Jubal el l&#225;piz flot&#243; en el aire y se aline&#243; limpiamente junto al cenicero.

A petici&#243;n de Harshaw, Mike a&#241;adi&#243; otros peque&#241;os art&#237;culos del escritorio al grupo de objetos flotantes. Anne regres&#243;, tom&#243; una silla y observ&#243; el espect&#225;culo sin hablar. Duque entr&#243; cargado con una escalera de mano, mir&#243; al grupo, luego mir&#243; una segunda vez, pero no dijo nada y coloc&#243; la escalera en un rinc&#243;n. Al fin, Mike dijo con voz insegura:

No estoy seguro, Jubal. Yo se detuvo y pareci&#243; buscar la palabra adecuada. Soy idiota para estas cosas.

No se agote.

Puedo pensar en una m&#225;s. Espero un pisapapeles al otro lado del escritorio se agit&#243;, se elev&#243;, y la docena de objetos flotantes se vino abajo al un&#237;sono. Mike pareci&#243; a punto de echarse a llorar. Jubal, lo siento. Lo siento enormemente.

Harshaw le dio unas palmadas en el hombro.

Deber&#237;a sentirse orgulloso, no lamentarlo. Hijo, puede que no se d&#233; cuenta, pero lo que acaba de hacer es Jubal trat&#243; de hallar una comparaci&#243;n, y descart&#243; r&#225;pidamente las muchas que acud&#237;an a su mente porque se daba cuenta de que no se refer&#237;an a nada que entrase en la experiencia de Smith. Lo que acaba de hacer es mucho m&#225;s dif&#237;cil que atarse los cordones de los zapatos, much&#237;simo m&#225;s maravilloso para nosotros que hacer a la perfecci&#243;n ese uno y medio que mencion&#243; antes. Lo ha hecho usted de una forma brillante, brillante y con hermosura. &#191;Lo asimila?

Mike pareci&#243; sorprendido.

No estoy seguro, Jubal. &#191;No debo sentirme avergonzado?

No debe sentirse avergonzado. Ha de sentirse orgulloso.

S&#237;, Jubal repuso Smith, contento. Me siento orgulloso.

Estupendo. Mike, yo soy incapaz de alzar ni siquiera un cenicero sin tocarlo.

Smith se mostr&#243; sorprendido.

&#191;No puede?

No. &#191;Podr&#237;a usted ense&#241;arme?

S&#237;, Jubal. Usted Smith dej&#243; de hablar, pareci&#243; azarado. De nuevo no hallo las palabras. Lo siento. Pero leer&#233;, leer&#233; y leer&#233;, hasta que d&#233; con ellas. Despu&#233;s ense&#241;ar&#233; a mi hermano.

No ponga el coraz&#243;n en ello.

&#191;Perd&#243;n?

Mike, no se sienta decepcionado si no encuentra las palabras. Es posible que no existan en nuestro idioma.

Smith reflexion&#243; un largo momento sobre aquello.

Entonces ense&#241;ar&#233; a mi hermano el lenguaje de mi nido.

Quiz&#225;. Me gustar&#237;a intentarlo, pero puede que haya llegado usted cincuenta a&#241;os demasiado tarde.

&#191;Actu&#233; equivocadamente?

En absoluto. Me siento orgulloso por usted. Puede empezar intentando ense&#241;arle su lenguaje a Jill.

Hace que me duela la garganta objet&#243; r&#225;pidamente ella.

Pruebe de hacer g&#225;rgaras con aspirina Jubal la mir&#243;. &#201;sa es una excusa tonta, enfermera, pero se me ocurre que esto me da una excusa para ponerla en la n&#243;mina, porque dudo de que la dejen volver alguna vez al Bethesda. Bien, queda contratada como investigadora ayudante en ling&#252;&#237;stica marciana, lo cual incluye tantos deberes extraordinarios como sean imprescindibles. Aprenda de las chicas. Anne, ponla en la n&#243;mina, y aseg&#250;rate de que su nombre figure en el registro de impuestos.

Ha estado compartiendo las tareas de la cocina desde el d&#237;a despu&#233;s de su llegada. &#191;La doy de alta en la empresa con car&#225;cter retroactivo?

Jubal se encogi&#243; de hombros.

No me molestes con detalles.

Pero, Jubal protest&#243; Jill. &#161;No creo que pueda aprender marciano!

Pero puede intentarlo, &#191;no?

Pero

&#191;Qu&#233; hay sobre esa tonta charla que me estuvo dando sobre la gratitud? &#191;Acepta el empleo o no?

Jill se mordi&#243; el labio.

Lo aceptar&#233;. S&#237;, jefe.

T&#237;midamente, Smith alarg&#243; el brazo y toc&#243; su mano.

Jill, la ense&#241;ar&#233;.

Jill palme&#243; la mano que cubr&#237;a la suya.

Gracias, Mike mir&#243; a Harshaw. &#161;Y voy a aprenderlo, s&#243;lo para poder escup&#237;rselo a usted a la cara!

Jubal le dirigi&#243; una sonrisa.

Asimilo perfectamente el motivo, lo aprender&#225;, s&#237;. Ahora volvamos a lo que m&#225;s interesa. Mike, &#191;qu&#233; otras cosas puede hacer que nosotros no? Adem&#225;s de hacer desaparecer las cosas cuando representan algo malo, y alzar objetos sin tocarlos

Smith se mostr&#243; confuso.

Lo ignoro.

&#191;C&#243;mo puede saberlo protest&#243; Jill, cuando en realidad no sabe lo que nosotros podemos y no podemos hacer?

Hum, s&#237;. Anne, cambia el t&#237;tulo del trabajo de Jill por el de investigadora ayudante en ling&#252;&#237;stica, cultura y t&#233;cnicas marcianas. Jill, mientras aprende su idioma, es seguro que se tropezar&#225; con cosas marcianas que son distintas, realmente distintas de las nuestras Cuando lo haga, d&#237;gamelo. Todo y cualquier cosa acerca de una cultura puede inferirse a trav&#233;s de la estructura de su lenguaje, y probablemente, probablemente es usted a&#250;n lo bastante joven como para aprender a pensar como un marciano, lo cual indudablemente no ocurrir&#225; conmigo. En cuanto a usted, Mike, si observa que hay algo que usted puede hacer y nosotros no, d&#237;gamelo tambi&#233;n.

Lo har&#233;, Jubal. &#191;Qu&#233; cosas podr&#225;n ser?

No tengo la menor idea. Cosas como eso que acaba de hacer, y el ser capaz de permanecer en el fondo de la piscina mucho m&#225;s tiempo que nosotros. Hum. &#161;Duque!

Jefe, tengo las manos llenas de pel&#237;cula. No me moleste.

Pero puedes hablar, &#191;no? He observado que el agua de la piscina est&#225; m&#225;s bien turbia.

S&#237;. Esta noche le a&#241;adir&#233; precipitante y ma&#241;ana por la ma&#241;ana le aplicar&#233; el vac&#237;o.

&#191;C&#243;mo van los &#237;ndices?

Los &#237;ndices est&#225;n bien, el agua incluso podr&#237;a servirse en la mesa. Lo &#250;nico que le ocurre es que est&#225; un poco turbia.

Deja que siga turbia por ahora. Sigue comprob&#225;ndola. Ya te dir&#233; cu&#225;ndo quiero que la limpies.

Demonios, jefe, a nadie le gusta nadar en una piscina que parece un fregadero. La hubiera limpiado mucho antes si no hubiera habido tanto foll&#243;n aqu&#237; esta &#250;ltima semana.

Al que no le guste, que no se moje. Deja de darle a la lengua, Duque; te lo explicar&#233; m&#225;s tarde. &#191;Est&#225;n listas las pel&#237;culas?

Dentro de cinco minutos.

Bien. Mike, &#191;sabe lo que es un arma de fuego?

Un arma de fuego respondi&#243; Smith concienzudamente es una pieza de ordenanza que dispara proyectiles por medio de la fuerza de alg&#250;n explosivo, como la p&#243;lvora, y consiste en un tubo o ca&#241;&#243;n cerrado en un extremo donde la

Est&#225; bien, est&#225; bien. &#191;Lo asimila?

No estoy seguro.

&#191;Ha visto alguna vez un arma de fuego?

No lo s&#233;.

Oh, seguro que la ha visto interrumpi&#243; Jill. Mike, piense en esa ocasi&#243;n de la que hemos estado hablando, cuando nos hall&#225;bamos en la habitaci&#243;n con el piso de hierba, &#161;pero no se altere! Un hombre me golpe&#243;, &#191;recuerda?

S&#237;.

El otro hombre me apuntaba con algo.

Dirigi&#243; una cosa mala hacia usted.

Eso era una pistola.

Hab&#237;a imaginado ya que la palabra para esa cosa mala pod&#237;a ser pistola. El Nuevo Diccionario Internacional de la Lengua Inglesa Webster, tercera edici&#243;n, publicado en

Perfecto, hijo se apresur&#243; a decir Harshaw. Eso era una pistola, s&#237;. Ahora escuche atentamente. Si alguien apuntase a Jill con una pistola, &#191;qu&#233; har&#237;a usted?

La pausa de Smith fue m&#225;s larga de lo normal.

&#191;No se enfadar&#237;a usted conmigo si estropease comida?

No. No me enfadar&#237;a. En tales circunstancias, nadie se enfadar&#237;a con usted por eso. Pero estoy intentando descubrir algo m&#225;s. &#191;No podr&#237;a conseguir tan s&#243;lo la desaparici&#243;n del arma, sin hacer que el hombre que la empu&#241;aba desapareciese tambi&#233;n?

Smith consider&#243; el asunto.

&#191;Salvar la comida?

Hum. Bueno, no es eso exactamente lo que hab&#237;a querido decir. &#191;Podr&#237;a hacer que desapareciera el arma sin causar ning&#250;n da&#241;o al hombre?

Jubal, el hombre no sufrir&#237;a ning&#250;n da&#241;o en absoluto. Yo har&#237;a desaparecer el arma, pero al hombre simplemente lo detendr&#237;a. No sufrir&#237;a el menor dolor. Tan s&#243;lo se descorporizar&#237;a. La comida que dejase atr&#225;s no se estropear&#237;a en absoluto.

Harshaw suspir&#243;.

S&#237;, estoy seguro de que as&#237; ser&#237;a. Pero, &#191;no puede conseguir que s&#243;lo desaparezca el arma? &#191;Sin hacer nada m&#225;s? &#191;Sin detener al hombre, sin matarle, simplemente dej&#225;ndole vivir?

Smith volvi&#243; a considerar el asunto.

Eso resultar&#237;a mucho m&#225;s f&#225;cil que hacer las dos cosas a la vez. Pero, Jubal, si le dejo corporeizado, todav&#237;a podr&#237;a lastimar a Jill. O as&#237; lo asimilo.

Harshaw dej&#243; de recordarse a s&#237; mismo que aquel ni&#241;o inocente no ten&#237;a nada de ni&#241;o ni de inocente, de hecho ten&#237;a toda la sofisticaci&#243;n de una cultura que, empezaba a darse cuenta, aunque confusamente, estaba mucho m&#225;s avanzada que la cultura humana en algunas formas muy misteriosas, y que estos ingenuos comentarios proced&#237;an de un superhombre, o de la idea que por el momento ten&#237;an ellos de un superhombre. Entonces contest&#243; a Smith, eligiendo con cuidado las palabras, puesto que ten&#237;a en mente un peligroso experimento y no deseaba que se convirtiera en un desastre a causa de alg&#250;n error sem&#225;ntico.

Mike, si llegara usted a un punto cr&#237;tico culminante en el que tuviera que hacer algo para proteger a Jill, &#191;lo har&#237;a?

S&#237;, Jubal. Lo har&#237;a.

Sin preocuparse de derrochar o no comida. Sin preocuparse de ninguna otra cosa. S&#243;lo de proteger a Jill.

Siempre proteger&#233; a Jill.

Bien. Pero supongamos que un hombre enca&#241;ona a alguien con una pistola, o simplemente tiene un arma en la mano. Supongamos que no desea o no necesita matar a ese hombre, pero s&#237; necesita hacer que el arma desaparezca. &#191;Podr&#237;a hacerlo?

Mike hizo una breve pausa.

Creo que lo asimilo. Una pistola es una cosa mala. Pero puede ser necesario que el hombre permanezca corporeizado medit&#243; sobre aquello. Puedo hacerlo.

Bien. Mike, voy a mostrarle una pistola. Una pistola es una cosa mala.

Una pistola es una cosa muy mala. Tengo que eliminarla.

No la haga desaparecer apenas la vea.

&#191;No?

No. Yo levantar&#233; el arma y empezar&#233; a apuntarle con ella. Antes de que consiga apuntarle, h&#225;gala desaparecer. Pero no me detenga a m&#237;, no me haga ning&#250;n da&#241;o, no me mate, no me haga nada. No derroche comida tampoco.

Oh, nunca lo har&#237;a dijo Mike, ansioso. Cuando se descorporice, hermano Jubal, espero que se me permita comerle personalmente, bendecirle y apreciarle con cada bocado, hasta asimilarlo en toda su plenitud.

Harshaw control&#243; un movimiento reflejo de revulsi&#243;n que no hab&#237;a sentido desde hac&#237;a d&#233;cadas y repuso con gravedad:

Gracias, Mike.

Soy yo quien debe dar las gracias, hermano m&#237;o, y, si soy elegido yo antes que usted, conf&#237;o en que me encuentre digno de ser asimilado. Comp&#225;rtame con Jill. &#191;Querr&#225; compartirme con Jill? &#191;Por favor?

Harshaw lanz&#243; una ojeada a Jill, vio que manten&#237;a su rostro sereno, y reflexion&#243; que era una enfermera endurecida por el trabajo.

Lo compartir&#233; con Jill dijo con tono solemne. Pero, Mike, ninguno de nosotros ser&#225; alimento hoy, ni pronto, espero. En este momento voy a ense&#241;arle esa pistola, y usted aguardar&#225; hasta que yo lo diga y entonces proceder&#225; con mucho cuidado, por que a&#250;n tengo muchas cosas que hacer antes de estar listo para descorporizarme.

Tendr&#233; cuidado, hermano.

Muy bien Harshaw se inclin&#243; hacia adelante y abri&#243; un caj&#243;n de la mesa. Mire aqu&#237; dentro, Mike. &#191;Ve el arma? Voy a cogerla. Pero no haga nada hasta que yo se lo diga. Muchachas, lev&#225;ntense y sit&#250;ense a la izquierda; no quiero apuntarlas. As&#237; esta bien. Todav&#237;a no, Mike Harshaw alarg&#243; la mano hasta la pistola, un arma de reglamento especial de la polic&#237;a; la extrajo del caj&#243;n. Preparado, Mike. &#161;Ahora! y Harshaw se esforz&#243; de la mejor manera que pudo en conseguir enca&#241;onar con el arma al Hombre de Marte.

Su mano estuvo de pronto vac&#237;a. Ninguna impresi&#243;n, ninguna sacudida, ning&#250;n retorcimiento, el arma desapareci&#243;, y eso fue todo.

Jubal se dio cuenta de que estaba temblando y procur&#243; recobrarse.

Perfecto dijo a Mike. La hizo desaparecer antes de que pudiese apuntarle con ella. Ha sido absolutamente perfecto.

Me siento muy feliz.

Yo tambi&#233;n. Duque, &#191;tomaste eso con la c&#225;mara?

Aja. Puse cartuchos nuevos de pel&#237;cula, aunque usted no me lo hab&#237;a dicho.

Bien Harshaw dej&#243; escapar un suspiro y descubri&#243; que estaba muy cansado. Eso es todo por hoy, muchachos. Fuera todos. A nadar. T&#250; tambi&#233;n, Anne.

Jefe pidi&#243; Anne, &#191;me dir&#225; lo que muestren las pel&#237;culas?

&#191;Por qu&#233; no te quedas y las ves?

&#161;Oh, no! No puedo; no las partes de las que fui testigo. Pero me gustar&#237;a saber, luego, si las im&#225;genes muestran que mis garras a&#250;n siguen afiladas o no.

De acuerdo.



13

Cuando hubieron salido, Harshaw comenz&#243; a dar instrucciones a Duque; luego, en vez de ello, dijo en tono &#225;spero:

&#191;A qu&#233; viene esa expresi&#243;n hosca?

Jefe, &#191;cu&#225;ndo va a desembarazarse de ese comecad&#225;veres?

&#191;Comecad&#225;veres? &#161;Oh, eres un pat&#225;n provinciano!

Muy bien, as&#237; que vengo de Kansas, &#191;eh? Pero no encontrar&#225; ning&#250;n caso de canibalismo en Kansas, todos est&#225;n m&#225;s al oeste. Y me he hecho mi propia opini&#243;n acerca de lo que es un pat&#225;n y lo que no, as&#237; que comer&#233; en la cocina hasta que nos libremos de &#233;l.

&#191;De veras? dijo Harshaw con voz helada. No har&#225; falta. Anne te tendr&#225; preparado el cheque de paga dentro de cinco minutos, y espero que no tardes m&#225;s de diez en empaquetar tus libros de c&#243;mics y tu otra camisa.

Duque hab&#237;a estado montando el proyector. Se detuvo y se envar&#243;.

Oh, no he querido decir que me fuera.

Eso es exactamente lo que yo he entendido, hijo.

Pero, quiero decir, &#191;qu&#233; diablos? He comido en la cocina montones de veces.

&#191;Eh? Claro que no.

Oh, ya he o&#237;do esas tonter&#237;as, pero si quiere saber mi opini&#243;n, no son m&#225;s que estupideces.

No se trata de ninguna estupidez, y a nadie le importa tu opini&#243;n; no eres competente para tener ninguna opini&#243;n al respecto Harshaw frunci&#243; el entrecejo. Todo esto es una l&#225;stima. Puedo ver que s&#243;lo voy a tener que dejarte marchar, y, Duque, no deseo despedirte; haces un buen trabajo manteniendo todos los artilugios de la casa, y eso me evita el tener que meterme en esas idioteces mec&#225;nicas que no me interesan en absoluto. Pero no s&#243;lo debo ponerte a salvo fuera de este lugar, sino que adem&#225;s tengo que averiguar de inmediato qui&#233;n m&#225;s por aqu&#237; no es hermano de agua de Mike, y procurar que se convierta en uno, o sacarlo de aqu&#237; antes de que le ocurra algo Jubal se mordisque&#243; el labio y mir&#243; al techo. Tal vez bastara con lograr una promesa precisa y solemne por parte de Mike de no hacer da&#241;o a nadie sin mi permiso espec&#237;fico. Hum. No, no puedo arriesgarme a eso. Hay demasiada gente pululando por aqu&#237;, y siempre existe la posibilidad de que Mike interprete mal algo que no era m&#225;s que una broma.

Digamos que si t&#250;, o Larry m&#225;s bien, puesto que t&#250; ya no estar&#225;s aqu&#237;, coge a Jill y la tira a la piscina, Larry puede acabar all&#225; donde fue la pistola antes de que yo pueda explicarle a Mike que todo era para divertirse y que Jill no estaba en peligro. No me gustar&#237;a que Larry muriera por mi descuido. Larry tiene perfecto derecho a hacer las estupideces que quiera sin que su vida se vea acortada por culpa de un descuido m&#237;o. Duque, opino que todo el mundo tiene derecho a condenarse de la manera que le d&#233; la gana, pero eso no es excusa para darle un cartucho de dinamita a un ni&#241;o como si fuera un juguete.

Jefe dijo lentamente Duque, creo que est&#225; exagerando. Mike no har&#237;a da&#241;o a nadie Mierda, toda esa charla sobre canibalismo me hizo sentir deseos de vomitar, pero no me interprete mal; s&#233; que &#233;l no es m&#225;s que un salvaje, pero es porque no le han ense&#241;ado mejor. Demonios, jefe, es gentil como un corderito. Nunca le har&#237;a da&#241;o a nadie.

&#191;Eso crees?

Estoy seguro.

Bien. Tienes dos o tres pistolas en tu habitaci&#243;n. Yo digo que Smith es peligroso. Se ha abierto la veda del marciano, as&#237; que coge la pistola en la que m&#225;s conf&#237;es, baja a la piscina y m&#225;talo. No te preocupes por la ley; yo ser&#233; tu abogado y te garantizo que nadie te acusar&#225; de nada. &#161;Adelante, hazlo!

Jubal, no estar&#225; hablando en serio.

No. No, en el fondo, no. Porque no puedes. Si lo intentaras, tu arma ir&#237;a a parar al mismo sitio donde fue mi pistola, y si le apretaras un poco es muy probable que t&#250; la acompa&#241;aras. Duque, no sabes con qui&#233;n te la est&#225;s jugando; y yo tampoco, excepto que yo s&#233; que es peligroso y t&#250; no. Mike no es gentil como un corderito, y tampoco es un salvaje. Sospecho que nosotros somos los salvajes. &#191;Has criado alguna vez serpientes?

Oh no.

Yo s&#237;, de peque&#241;o. Entonces cre&#237;a que iba a ser zo&#243;logo. Un invierno, all&#225; en Florida, atrap&#233; lo que cre&#237; que era una serpiente escarlata. &#191;Sabes qu&#233; aspecto tienen?

No me gustan las serpientes.

Otra vez los malditos prejuicios. La mayor parte de las serpientes son inofensivas, &#250;tiles y divertidas de criar. La serpiente escarlata es toda una belleza, roja y negra y amarilla; es d&#243;cil, y constituye un excelente animalito de compa&#241;&#237;a. Creo que aquel bicho en particular se hab&#237;a encari&#241;ado conmigo. Por supuesto, yo sab&#237;a c&#243;mo tratar a las serpientes, c&#243;mo no alarmarlas y no darles la oportunidad de que me mordieran, porque el mordisco de una serpiente, aunque no sea venenosa, es m&#225;s bien molesto. Pero estaba muy contento con el animalito; era el orgullo de mi colecci&#243;n. Acostumbraba a sacarla y mostr&#225;rsela a la gente, cogi&#233;ndola por la parte de atr&#225;s de la cabeza y dejando que se enroscara en mi mu&#241;eca.

Un d&#237;a se me present&#243; la oportunidad de mostrar mi colecci&#243;n al herpet&#243;logo del zoo de Tampa, y primero le ense&#241;&#233; mi orgullo y mi pieza m&#225;s querida. Casi se puso hist&#233;rico. Mi animalito no era una serpiente escarlata sino una joven serpiente de coral. La cobra americana, la serpiente m&#225;s mort&#237;fera de toda Am&#233;rica del Norte. Duque, &#191;comprendes lo que te quiero decir?

Entiendo que criar serpientes es peligroso. Eso hubiera podido decirlo yo.

&#161;Oh, por el amor de Dios! Yo ya ten&#237;a serpientes de cascabel y mocasines de agua en mi colecci&#243;n. Una serpiente venenosa no es peligrosa, no m&#225;s de lo que puede serlo una pistola cargada, si la manejas adecuadamente, tanto en uno como en otro caso. Lo que hac&#237;a peligrosa a la v&#237;bora de coral era el hecho de que yo no sab&#237;a lo que era, lo que pod&#237;a hacer. Si, en mi ignorancia, la hubiera tratado con descuido, me habr&#237;a matado de una forma tan casual e inocente como puede ara&#241;ar un gatito. Y eso es lo que intento decirte acerca de Mike. Parece tan gentil como un corderito, y estoy convencido de que realmente es gentil y amistoso sin reservas con cualquiera en quien conf&#237;e. Pero si no conf&#237;a en ti, bueno, no es lo que parece ser.

Da la impresi&#243;n de un ejemplar macho normal y joven de la raza humana, m&#225;s bien subdesarrollado, decididamente torpe y abismalmente ignorante, pero a la vez brillante y muy d&#243;cil y ansioso por aprender. Todo lo cual es cierto y en absoluto sorprendente, si tenemos en cuenta sus antepasados y el extra&#241;o entorno en el que creci&#243;. Pero, como mi querida serpiente, Mike es m&#225;s de lo que aparenta ser. Si Mike no conf&#237;a en ti, ciegamente y de la cabeza a los pies, puede volverse instant&#225;neamente agresivo y ser mucho m&#225;s mort&#237;fero que la v&#237;bora de coral. Sobre todo si cree que est&#225;s maltratando a alguno de sus hermanos de agua, como Jill, o como yo.

Harshaw sacudi&#243; tristemente la cabeza.

Duque, si hubieras cedido a tu impulso natural de golpearme con un atizador hace unos minutos, cuando te dije unas cuantas verdades caseras sobre ti mismo, y si Mike hubiera estado de pie en ese umbral detr&#225;s de ti, bueno, estoy convencido de que no habr&#237;as tenido la menor oportunidad. Ninguna. Hubieras estado muerto antes de darte cuenta, demasiado r&#225;pido para que yo pudiese hacer algo para impedirlo. Luego Mike se hubiera mostrado terriblemente compungido por haber malgastado comida, es decir, tu enorme carcasa de buey. Oh, se hubiera sentido culpable por eso. Sin embargo, no se sentir&#237;a en absoluto culpable de haberte matado; eso habr&#237;a sido una necesidad a la que se vio obligado, y no tendr&#237;a la menor importancia, ni siquiera para ti. &#191;Sabes?, Mike opina que tu alma es inmortal.

&#191;Eh? Bueno, demonios, yo tambi&#233;n lo creo. Pero

&#191;De veras lo crees? pregunt&#243; Jubal con voz fr&#237;a. Lo dudo.

&#161;No, de veras! Oh, admito que no voy mucho a la iglesia, pero sigo por el camino recto. No soy un infiel. Tengo fe.

Bien. Aunque nunca he sido capaz de comprender la fe, ni de entender c&#243;mo un Dios justo puede esperar que sus criaturas elijan la &#250;nica religi&#243;n verdadera entre una infinidad de falsas, s&#243;lo por la fe. Se me antoja un sistema m&#225;s bien chapucero de llevar una organizaci&#243;n, ya sea el universo u otra cosa m&#225;s peque&#241;a. Sin embargo, puesto que tienes fe, y eso incluye la creencia en tu propia inmortalidad, no necesitas preocuparte m&#225;s acerca de las probabilidades de que tus prejuicios sean los causantes de tu prematuro fallecimiento. &#191;Quieres ser incinerado o enterrado?

&#191;Eh? Oh, por la joroba de un tullido, Jubal, deje de meterse conmigo.

No se trata de eso. No puedo garantizarte que saldr&#225;s de aqu&#237; sano y salvo mientras insistas en pensar que una v&#237;bora de coral es tan inofensiva como una serpiente escarlata; cualquier error que cometas puede ser el &#250;ltimo. Pero te prometo que no dejar&#233; que Mike te coma.

Duque dej&#243; colgar la mand&#237;bula. Al fin consigui&#243; responder, de una forma explosiva, profana y del todo incoherente. Harshaw escuch&#243;, luego dijo, irritado:

Est&#225; bien, est&#225; bien, cierra el pico. Puedes hacer con Mike cualquier acuerdo que quieras. Pens&#233; que te estaba haciendo un favor se volvi&#243; y se inclin&#243; sobre el proyector. Quiero ver esas im&#225;genes. Qu&#233;date por aqu&#237;, si quieres, hasta que acabe. Probablemente sea lo m&#225;s seguro. &#161;Maldita sea! a&#241;adi&#243;. Este trasto me ha pellizcado.

Trataba usted de forzarlo. Mire

Duque complet&#243; el ajuste que no hab&#237;a conseguido hacer Harshaw, luego fue a la parte de delante e insert&#243; el primer cartucho de pel&#237;cula. Ninguno de los dos hombres reabri&#243; la cuesti&#243;n de si Duque segu&#237;a o no segu&#237;a trabajando para Jubal. Las c&#225;maras eran servos Mitchell; el proyector era un tanque Yashinon, con un adaptador para permitir la recepci&#243;n de pel&#237;cula sonora Land de cuatro mil&#237;metros. Poco despu&#233;s estaban viendo y escuchando los acontecimientos previos a la desaparici&#243;n de la vac&#237;a caja de co&#241;ac.

Jubal observ&#243; la caja salir disparada en direcci&#243;n a su cabeza, la vio desaparecer en un parpadeo en medio del aire.

Ya es suficiente dijo. Arme se sentir&#225; complacida de saber que las c&#225;maras la respaldan. Duque, repite la proyecci&#243;n a c&#225;mara lenta.

De acuerdo Duque rebobin&#243;, luego anunci&#243;. Esto es velocidad diez a uno.

La escena era la misma, pero con movimiento lento el sonido era innecesario; Duque lo cort&#243;. La caja flot&#243; con lentitud desde las manos de Jill hacia la cabeza de Jubal; luego, de pronto, dej&#243; de estar all&#237;. Pero no desapareci&#243; simplemente; gracias a la c&#225;mara lenta se la pudo ver encogerse, hacerse m&#225;s y m&#225;s peque&#241;a hasta dejar de existir.

Jubal asinti&#243; pensativamente.

Duque, &#191;puedes pasarla m&#225;s despacio todav&#237;a?

Un segundo. Creo que algo va mal con la est&#233;reo.

&#191;Qu&#233; es?

Que me maldiga si lo s&#233;. Todo parec&#237;a ir bien a velocidad normal. Pero cuando la he disminuido, el efecto de profundidad se ha invertido. Ya lo ha visto usted. La caja se alejaba de nosotros r&#225;pido, muy r&#225;pido, pero siempre parec&#237;a estar m&#225;s cerca que la pared. Cambio de paralaje, por supuesto. Pero nunca saqu&#233; el cartucho del eje.

Oh. Est&#225; bien, Duque. Veamos la pel&#237;cula de la otra c&#225;mara.

Hum, oh, ya entiendo. Eso nos proporcionar&#225; una visi&#243;n en &#225;ngulo de noventa grados y la veremos como corresponde aunque yo haya estropeado de alguna forma esta pel&#237;cula Duque cambi&#243; los cartuchos. Deprisa la primera parte, &#191;no? Luego cambiar a diez a uno cuando lleguemos a la parte que cuenta.

Aja. Adelante.

La escena era la misma excepto por el &#225;ngulo. Cuando la imagen de Jill agarr&#243; la caja, Duque disminuy&#243; la velocidad, y observaron la caja desaparecer otra vez.

Duque maldijo.

Algo fue mal tambi&#233;n con la segunda c&#225;mara.

&#191;De veras?

S&#237;. Tomaba la escena lateralmente, de modo que la caja debi&#243; haberse salido del campo por un lado o el otro. Pero desapareci&#243; alej&#225;ndose en profundidad. &#191;No es as&#237;? Usted lo ha visto.

S&#237; admiti&#243; Jubal. Se alej&#243; directamente en profundidad.

Pero no es posible, no desde ambos &#225;ngulos.

&#191;Qu&#233; quieres decir con que no es posible? Lo hizo Harshaw a&#241;adi&#243;. Si hubi&#233;ramos utilizado un radar Doppler en vez de esas c&#225;maras, me pregunto qu&#233; habr&#237;a mostrado.

&#191;C&#243;mo quiere que lo sepa? Voy a revisar estas c&#225;maras.

No te molestes.

Pero

No pierdas el tiempo. Duque, las c&#225;maras est&#225;n bien. &#191;Qu&#233; son exactamente noventa grados con respecto a todo lo dem&#225;s?

Nunca he sido bueno con los acertijos.

No se trata de ning&#250;n acertijo, y estoy hablando en serio. Podr&#237;a remitirte al se&#241;or A. Cuadrado de Flatland, pero contestar&#233; yo mismo. &#191;Qu&#233; se halla exactamente en &#225;ngulo recto respecto a todo lo dem&#225;s? Respuesta: dos cad&#225;veres, una pistola y una caja de licor vac&#237;a.

&#191;Qu&#233; demonios quiere decir, jefe?

Nunca en mi vida he hablado con m&#225;s claridad. Intenta creer en lo que vieron las c&#225;maras en vez de insistir en que las c&#225;maras debieron funcionar mal porque no vieron lo que t&#250; esperabas. Veamos las otras pel&#237;culas.

Harshaw no hizo ning&#250;n comentario mientras las ve&#237;a; no a&#241;ad&#237;an nada a lo que ya sab&#237;a. El cenicero, cuando flot&#243; cerca del techo, qued&#243; fuera del campo de la c&#225;mara, pero su lento descenso y aterrizaje hab&#237;a sido registrado. La imagen de la pistola en el tanque est&#233;reo era peque&#241;a pero, por todo lo que Jubal pudo ver, hizo exactamente lo mismo que hab&#237;a parecido hacer la caja: se encogi&#243; y desapareci&#243; en la distancia, sin moverse. Puesto que Harshaw la hab&#237;a apretado con fuerza mientras se encog&#237;a en su mano, se sinti&#243; satisfecho, si satisfecho era la palabra adecuada, a&#241;adi&#243; malhumorado para s&#237; mismo. Convencido, al menos.

Duque, cuando tengas tiempo, quiero duplicados de todas estas pel&#237;culas.

Duque vacil&#243;.

&#191;Quiere decir que sigo trabajando aqu&#237;?

&#191;Qu&#233;? &#161;Oh, maldita sea! No puedes comer en la cocina, y eso es definitivo. Duque, intenta dejar tus prejuicios locales fuera del circuito y s&#243;lo escucha por un momento. Int&#233;ntalo con todas tus fuerzas.

Escuchar&#233;.

Cuando Mike solicit&#243; el privilegio de comerse mi correosa y vieja carcasa, me estaba haciendo el mayor honor que conoce, bajo las &#250;nicas reglas que conoce. Lo que aprendi&#243; sobre las rodillas de su madre, por decirlo de alguna forma. &#191;No lo captaste? O&#237;ste el tono de su voz, viste su actitud. Me estaba haciendo su m&#225;s alto cumplido, al tiempo que me solicitaba un favor. &#191;Entiendes? No importa lo que piensen de tales cosas en Kansas; Mike utiliza los valores que le ense&#241;aron en Marte.

Creo que me quedo con Kansas.

Bueno admiti&#243; Jubal, yo tambi&#233;n. Pero no es un asunto de libre albedr&#237;o para m&#237;, ni para ti, ni para Mike. Los tres somos prisioneros de nuestras tempranas adoctrinaciones, porque resulta muy dif&#237;cil, casi imposible, desembarazarse de la educaci&#243;n impuesta durante los primeros a&#241;os de vida. Duque, &#191;no puedes meterte en la cabeza que, si t&#250; hubieras nacido en Marte y hubieras sido criado y educado por los marcianos, adoptar&#237;as la misma actitud que Mike respecto a comer y ser comido?

Duque lo pens&#243; unos instantes, luego neg&#243; con la cabeza.

No puedo aceptarlo, Jubal. De acuerdo, en la mayor parte de las cosas admito que Mike ha tenido mala suerte al no haber sido criado y educado entre gente civilizada. Pero esto es diferente, esto es un instinto.

&#161;Instinto, una mierda!

Pero es as&#237;. Yo no recib&#237; ninguna educaci&#243;n sobre las rodillas de mi madre para no ser un can&#237;bal. Demonios, no lo necesit&#233;; siempre supe que era pecado, y un pecado horrible. S&#243;lo de pensarlo se me revuelve el est&#243;mago. Es un instinto b&#225;sico.

Jubal gru&#241;&#243;.

&#191;C&#243;mo es posible, Duque, que hayas aprendido tanto sobre maquinaria y sepas tan poco acerca de lo que te hace funcionar a ti? Esa n&#225;usea que sientes, eso no es instinto; es un reflejo condicionado. Tu madre no necesit&#243; decirte: No debes comerte a tus compa&#241;eros de juegos, querido; eso no est&#225; bien, porque te impregnaste de ello en la cultura en la que estabas inmerso, al igual que yo. Chistes sobre can&#237;bales y misioneros, pel&#237;culas de dibujos animados, cuentos de hadas, historias de terror, un sinf&#237;n de cosas. Pero eso no tiene nada que ver con el instinto. Maldita sea, hijo, eso no puede ser instinto, porque hist&#243;ricamente el canibalismo es una de las m&#225;s extendidas costumbres de la humanidad, que se esparce por todas las ramas del &#225;rbol geneal&#243;gico de la raza humana. Tus antepasados, los m&#237;os, los de todo el mundo.

Sus antepasados, quiz&#225;. No meta a los m&#237;os en ello.

Hum. Duque, &#191;no dijiste que ten&#237;as algo de sangre india?

&#191;Eh? S&#237;, un octavo. En el Ej&#233;rcito me llamaban el Jefe. &#191;Qu&#233; pasa? No me averg&#252;enzo de ello. Me siento orgulloso.

No tienes raz&#243;n alguna para sentirte avergonzado, ni orgulloso tampoco, todo sea dicho de paso. Pero, aunque t&#250; y yo tenemos a buen seguro can&#237;bales en nuestros &#225;rboles geneal&#243;gicos, es mucho m&#225;s probable que los tuyos se hallen varias generaciones m&#225;s cercanos a nosotros que los m&#237;os, porque

Hey, espere, viejo calvo

&#161;Baja los humos! Dijiste que escuchar&#237;as, &#191;recuerdas? El canibalismo ritual era una costumbre muy extendida entre las culturas americanas abor&#237;genes. Pero no aceptes mi palabra sobre ello; compru&#233;balo. Adem&#225;s, tanto t&#250; como yo, como norteamericanos, tenemos muchas probabilidades de contar con alg&#250;n toque congole&#241;o sin saberlo, y tranquil&#237;zate otra vez. Pero, aunque perteneci&#233;ramos a la m&#225;s pura estirpe del norte de Europa, certificada por el Club del Pedigr&#237; (una idea est&#250;pida, ya que la cantidad de bastard&#237;a casual ente los humanos es mucho mayor de lo que nunca se ha querido reconocer), pero aunque perteneci&#233;ramos a ese grupo de elite, esa genealog&#237;a nos dir&#237;a simplemente de qu&#233; can&#237;bales descendemos, porque cualquier rama de la raza humana, sin ninguna excepci&#243;n, ha practicado el canibalismo en alg&#250;n momento de su historia. Duque, es una estupidez decir que cierta pr&#225;ctica va contra el instinto, cuando centenares de millones de seres humanos han seguido esa pr&#225;ctica.

Pero Est&#225; bien, est&#225; bien, ya deber&#237;a saber que es in&#250;til discutir con usted, Jubal; siempre sabe darle la vuelta a las cosas a su propia manera. Pero supongamos que todos descendemos de salvajes que no sab&#237;an hacer nada mejor, no lo estoy admitiendo, s&#243;lo suponiendo. Supongamos que es cierto. &#191;Qu&#233; tiene que ver? Ahora somos civilizados. Al menos, yo lo soy.

Jubal sonri&#243; alegremente.

Lo cual da a entender que yo no lo soy. Hijo, aparte mi propio reflejo condicionado contra la idea de comerme una pata asada de, de tu persona, por ejemplo, aparte ese prejuicio emocional imbuido en m&#237;, por razones fr&#237;amente pr&#225;cticas considero que nuestro tab&#250; contra el canibalismo es una idea excelente, porque no somos civilizados.

&#191;Eh?

Es evidente. Si no tuvi&#233;semos un tab&#250; tribal sobre ese asunto tan fuerte que t&#250; mismo llegaste a creer honestamente que era un instinto, puedo pensar en una larga lista de personas a las que no me atrever&#237;a a dar la espalda con tranquilidad, no con el precio al que se cotiza actualmente en el mercado la carne de buey, &#191;eh?

Duque esboz&#243; una reacia sonrisa.

Quiz&#225; tenga raz&#243;n en eso. Yo no me expondr&#237;a a correr el riesgo con mi ex suegra. Me odia hasta las entra&#241;as.

&#191;Lo ves? &#191;Y qu&#233; me dices de nuestro encantador vecino de la parte sur, que se muestra tan poco cuidadoso con las cercas y con el ganado del pr&#243;jimo durante la temporada de caza? No apostar&#237;as a que t&#250; y yo no termin&#225;ramos en su congelador si no tuvi&#233;ramos ese tab&#250;. Pero en Mike conf&#237;o plenamente, porque Mike es civilizado.

&#191;Eh?

Mike est&#225; altamente civilizado, al estilo marciano. Duque, no comprendo el punto de vista marciano, y probablemente nunca llegue a comprenderlo. Pero he hablado lo suficiente con Mike sobre este asunto como para saber que la pr&#225;ctica marciana no consiste en absoluto en el perro-come-perro o marciano-come-marciano. Por supuesto que se comen a sus muertos en vez de enterrarlos, o incinerarlos, o dejarlos expuestos a los buitres. Pero la costumbre est&#225; altamente formalizada y tiene un cariz profundamente religioso.

Un marciano jam&#225;s es agarrado y sacrificado en contra de su voluntad. De hecho, hasta donde he conseguido averiguar, la idea del asesinato ni siquiera parece ser un concepto marciano. En vez de ello, un marciano muere cuando decide morir, tras discutir el asunto con sus amigos y ser aconsejado por ellos, y tras recibir el consentimiento de los fantasmas de sus antepasados para ir a reunirse con ellos. Una vez ha decidido morir, lo hace, con la misma facilidad con que t&#250; cierras los ojos, sin violencia, sin una larga enfermedad, sin siquiera una sobredosis de pastillas para dormir. En un momento est&#225; vivo y sano, y al momento siguiente ya es un fantasma, con un cuerpo muerto desechado junto a &#233;l. Entonces, o quiz&#225; m&#225;s tarde (Mike se muestra siempre vago con los factores temporales), sus m&#225;s &#237;ntimos amigos se comen lo que para &#233;l ya no tiene ninguna utilidad, lo asimilan, como dir&#237;a Mike, y alaban sus virtudes mientras espolvorean la mostaza. El nuevo fantasma asiste al fest&#237;n, ya que se trata de una especie de bar mitzvah o servicio de confirmaci&#243;n al que el fantasma acude en calidad de Anciano, se convierte en un viejo estadista, si lo he entendido bien.

Duque esboz&#243; una expresi&#243;n de disgusto.

&#161;Dios, qu&#233; hatajo de supersticiosos! Me revuelve el est&#243;mago.

&#191;De veras? Para Mike es una solemne, pero jubilosa ceremonia m&#237;stica.

Duque solt&#243; un bufido.

Jubal, no creer&#225; usted todas esas idioteces sobre fantasmas, &#191;verdad? Oh, s&#233; que no. No es m&#225;s que canibalismo mezclado con la m&#225;s pestilente de las supersticiones.

Bueno, yo no ir&#237;a tan lejos. Admito que esos Ancianos de Marte resultan un poco dif&#237;ciles de tragar, pero Mike habla de ellos de una forma tan prosaica como nosotros hablamos de los acontecimientos del mi&#233;rcoles pasado. En cuanto a lo dem&#225;s, &#191;en qu&#233; Iglesia te educaron, Duque? Duque se lo dijo; Harshaw asinti&#243; con la cabeza y prosigui&#243;. Me lo imaginaba; en Kansas, la mayor&#237;a de los habitantes pertenecen a &#233;sta o a alguna otra tan parecida que hay que mirar el cartel en la entrada para hallar la diferencia. Dime: &#191;qu&#233; sientes cuando participas en ese canibalismo simb&#243;lico que constituye la parte m&#225;s importante del ritual de tu Iglesia?

Duque le mir&#243; fijamente.

&#191;Qu&#233; demonios quiere decir?

Jubal le devolvi&#243; un solemne parpadeo.

&#191;Eras realmente practicante? &#191;O cuando ni&#241;o s&#243;lo asist&#237;as a la Escuela Dominical?

&#191;Eh? Oh, seguro que era miembro practicante. Toda mi familia lo era. A&#250;n sigo si&#233;ndolo, aunque no voy muy a menudo.

Pens&#233; que quiz&#225; no tuvieses atribuciones para participar. Pero al parecer s&#237;, de modo que ya sabes de qu&#233; estoy hablando, si te paras a pensar Jubal se puso de pronto en pie. Pero yo no pertenezco a tu Iglesia ni a la de Mike, de modo que no intentar&#233; analizar las sutiles diferencias que existen entre una y otra forma de canibalismo ritual. Duque, tengo trabajo urgente que hacer; no puedo perder m&#225;s tiempo tratando de liberarte de tus prejuicios. &#191;Piensas marcharte? Si es as&#237;, vale m&#225;s que te acompa&#241;e hasta que salgas del lugar, para asegurarme de que lo haces sano y salvo. &#191;Quieres quedarte? Eso significa que tendr&#225;s que comportarte: comer a la mesa con el resto de los can&#237;bales.

Duque frunci&#243; el entrecejo.

Creo que me quedar&#233;.

T&#250; eliges. Porque a partir de este momento me lavo las manos de toda responsabilidad acerca de tu seguridad. Ya viste esas pel&#237;culas; si eres lo bastante listo como para andar sobre las manos, te habr&#225;s dado cuenta de que ese hombre-marciano que est&#225; con nosotros puede ser impredeciblemente peligroso.

Duque asinti&#243; con la cabeza.

Lo he comprendido. No soy tan est&#250;pido como usted piensa, Jubal. Pero tampoco estoy dispuesto a dejar que Mike me eche de aqu&#237; a&#241;adi&#243;. Dice usted que es peligroso, y veo que puede serlo, si se le buscan las cosquillas. Pero yo no pienso buscarle las cosquillas. Demonios, Jubal, me cae bien el peque&#241;o tipo, en la mayor parte de sus aspectos.

Hum, maldita sea, Duque, sigo pensando que lo subestimas. Mira, si deseas mostrarte realmente amistoso con &#233;l, ofr&#233;cele un vaso de agua. Comp&#225;rtelo con &#233;l. &#191;Me comprendes? Convi&#233;rtete en su hermano de agua.

Eh, lo pensar&#233;.

Pero si lo haces, Duque, no finjas. Si Mike acepta tu ofrecimiento de la hermandad del agua, lo har&#225; de una forma muy seria. Confiar&#225; absolutamente en ti, no importa sobre qu&#233;, as&#237; que no lo hagas a menos que est&#233;s igualmente dispuesto a confiar en &#233;l y a respaldarlo en todo, por muy dif&#237;ciles que se pongan las cosas. Tienes que ir hasta el fin, o no empezar.

Lo entiendo. Por eso dije que lo pensar&#233;.

De acuerdo. Pero no te tomes mucho tiempo para decidirte, porque me temo que las cosas se van a poner dif&#237;ciles muy pronto.



14

En el pa&#237;s volante de Laputa, seg&#250;n el diario de Lemuel Gulliver que cuenta sus Viajes a varias remotas naciones del mundo, ninguna persona de importancia escuchaba o hablaba nunca sin la ayuda de un sirviente, conocido como climenole en laputiano, o palmeador seg&#250;n su traducci&#243;n aproximada al ingl&#233;s, puesto que la &#250;nica misi&#243;n de este criado consist&#237;a en palmear con una vejiga seca la boca y las orejas de su amo siempre que, en opini&#243;n del sirviente, no fuera deseable que su amo hablase o escuchase.

Sin el consentimiento de su palmeador era imposible conseguir la atenci&#243;n de ning&#250;n laputiano de la clase dirigente.

El diario de Gulliver es considerado normalmente por los terrestres como una sarta de mentiras compuestas por un eclesi&#225;stico agriado. Sin embargo, no puede haber ninguna duda de que, en su tiempo, el sistema de palmeadores fue ampliamente usado en el planeta Tierra, y se vio extendido, refinado y multiplicado hasta que un laputiano no lo hubiera reconocido m&#225;s que en esp&#237;ritu.

En tiempos anteriores y m&#225;s sencillos, uno de los principales deberes de cualquier soberano terrestre era el de hacerse p&#250;blicamente disponibles en frecuentes ocasiones, de tal modo que incluso los m&#225;s bajos entre los bajos pudieran acudir ante &#233;l sin ning&#250;n intermediario de ninguna clase y solicitar juicio. Huellas de este aspecto de la primitiva soberan&#237;a persist&#237;an a&#250;n en la Tierra mucho tiempo despu&#233;s de que los reyes se hubieran vuelto raros e impotentes. Segu&#237;a siendo derecho de un ingl&#233;s el lanzar su Cry Harold!, aunque pocos lo sab&#237;an y nadie lo hac&#237;a. Los dirigentes pol&#237;ticos listos de las ciudades mantuvieron sus audiencias p&#250;blicas a lo largo de todo el siglo XX, dejando abiertas las puertas de sus despachos y escuchando a todo bracero o ferroviario que las cruzase.

El principio en s&#237; nunca fue abolido, puesto que estaba reflejado en los art&#237;culos I y IX de las Enmiendas a la Constituci&#243;n de los Estados Unidos de Am&#233;rica y en consecuencia se hab&#237;a convertido en una ley nominal para muchos seres humanos, pese a que el documento b&#225;sico se hab&#237;a visto casi invalidado en la pr&#225;ctica real por los art&#237;culos de la Federaci&#243;n Mundial.

Pero para la &#233;poca en que la nave de la Federaci&#243;n Champion regres&#243; a la Tierra desde Marte, el sistema de palmeadores hab&#237;a estado extendi&#233;ndose desde hac&#237;a m&#225;s de un siglo y hab&#237;a alcanzado un estado de gran complejidad, con muchas personas empleadas &#250;nicamente en llevar a cabo sus rituales. La importancia de un personaje p&#250;blico pod&#237;a estimarse por el n&#250;mero de capas de intermediarios que lo aislaban del contacto directo con la multitud plebeya. No eran llamados palmeadores, sino ayudantes ejecutivos, secretarios particulares, secretarios de los secretarios particulares, secretarios de prensa, recepcionistas, funcionarios, etc. De hecho, los t&#237;tulos pod&#237;an ser cualesquiera, o con algunos de los m&#225;s poderosos no tener ning&#250;n t&#237;tulo en absoluto, pero todos pod&#237;an ser identificados como palmeadores por su funci&#243;n: cada uno detentaba un veto arbitrario y concatenado sobre cualquier intento de comunicaci&#243;n del mundo exterior con el Gran Hombre que era el superior nominal del palmeador.

Esta red de intermediarios oficiales que rodeaban de forma natural a toda gran personalidad hac&#237;a que creciera tambi&#233;n una clase de intermediarios no oficiales cuya funci&#243;n era sacudir las orejas del Gran Hombre sin permiso de los palmeadores oficiales, cosa que hac&#237;an (normalmente) en ocasiones sociales o pseudosociales o (con el mayor de los &#233;xitos) v&#237;a acceso privilegiado por la puerta de atr&#225;s o por un n&#250;mero de tel&#233;fono no relacionado en los directorios. Normalmente esos no oficiales carec&#237;an de t&#237;tulos formales, pero eran llamados con una gran variedad de nombres: compa&#241;eros de golf, camarilla, cabilderos, viejos estadistas, comisionistas y muchos otros. Exist&#237;an en una simbiosis benigna con la barricada de los palmeadores oficiales, puesto que estaba reconocido casi universalmente que, cuanto m&#225;s apretado era el sistema, m&#225;s necesitaba una v&#225;lvula de seguridad.

Los entresijos no oficiales de mayor &#233;xito desarrollaban a menudo redes propias de palmeadores, hasta el punto de que era casi tan dif&#237;cil llegar a ellos como al Gran Hombre de quien eran los contactos no oficiales, en cuyo caso surg&#237;an no oficiales secundarios para eludir a los palmeadores de los no oficiales primarios. Con un personaje de la m&#225;xima importancia, como el secretario general de la Federaci&#243;n Mundial de Estados Libres, el laberinto de serpenteos a trav&#233;s de los no oficiales pod&#237;a ser tan formidable como el cruzar las falanges de oficiales que rodeaban a una persona simplemente muy importante.

Algunos estudiosos terrestres han sugerido que los laputianos debieron de visitar realmente Marte, citando para ello no s&#243;lo su muy ultraterrena obsesi&#243;n por la vida contemplativa, sino tambi&#233;n dos materias concretas: se admit&#237;a que los laputianos sab&#237;an de las dos lunas de Marte al menos siglo y medio antes de que fueran observadas por los astr&#243;nomos terrestres, y segundo, la propia Laputa era descrita en tama&#241;o y forma y propulsi&#243;n de tal modo que el &#250;nico t&#233;rmino que encaja con ella es el de platillo volante. Pero esa teor&#237;a no se sostiene, puesto que el sistema de palmeadores, b&#225;sico en la sociedad laputiana, era desconocido en Marte. Para los Ancianos de Marte, no atados a cuerpos sometidos al espaciotiempo, los palmeadores les hubieran hecho tanto servicio como los zapatos a una serpiente. Los marcianos a&#250;n corp&#243;reos pod&#237;an utilizar concebiblemente palmeadores, pero no lo hac&#237;an; el concepto en s&#237; era contrario a su forma de vida.

Un marciano que necesitara dedicar unos minutos o varios a&#241;os a la contemplaci&#243;n simplemente se los tomaba; si otro marciano deseaba hablar con &#233;l, ese amigo se limitar&#237;a a esperar tanto tiempo como fuera necesario. Con toda la eternidad por delante, no hab&#237;a raz&#243;n alguna para apresurarse. De hecho, la prisa no era un concepto que pudiera simbolizarse en el idioma marciano, y en consecuencia cab&#237;a presumir que se trataba de algo impensable. Rapidez, velocidad, simultaneidad, aceleraci&#243;n y otras abstracciones matem&#225;ticas que ten&#237;an algo que ver con el esquema de eternidad formaban parte de las matem&#225;ticas marcianas, pero no de las emociones marcianas. Por el contrario, el incesante e impetuoso torrente de la existencia humana no proced&#237;a de las necesidades matem&#225;ticas del tiempo sino de la fren&#233;tica urgencia impl&#237;cita en la bipolaridad sexual humana.


El doctor Jubal Harshaw, payaso profesional, agente subversivo aficionado y par&#225;sito por elecci&#243;n propia, hab&#237;a intentado desde hac&#237;a mucho tiempo eliminar la prisa y todas las emociones relacionadas con ella de sus esquemas. Consciente de que s&#243;lo le quedaba una corta vida por vivir, y puesto que carec&#237;a de fe tanto la de Marte como la de Kansas acerca de su propia inmortalidad, su firme prop&#243;sito era disfrutar de cada dorado momento de su vida como si se tratara de la eternidad, sin miedo, sin esperanza, pero con deleite sibar&#237;tico. Para conseguir este fin hab&#237;a comprendido que necesitaba algo un poco m&#225;s grande que el barril de Di&#243;genes, aunque bastante m&#225;s peque&#241;o que la majestuosa c&#250;pula de placer de Kubla y sus diecis&#233;is kil&#243;metros cuadrados de f&#233;rtiles tierras rodeadas de murallas y torres doradas. El suyo era un lugar sencillo, unas cuantas hect&#225;reas cuya intimidad quedaba garantizada por una cerca electrificada, una casa con catorce habitaciones aproximadamente, varias secretarias en funciones y otras comodidades modernas. Para sostener su austero nido y la reducida n&#243;mina de su personal, realizaba el m&#237;nimo esfuerzo por el m&#225;ximo beneficio, simplemente porque consideraba que era m&#225;s sencillo ser rico que pobre Harshaw deseaba simplemente vivir como le gustaba, haciendo todo lo que considerara que era mejor para &#233;l.

En consecuencia, se sinti&#243; honestamente agraviado de que las circunstancias le abrumaran con la necesidad de apresurarse, y reconoci&#243; que jam&#225;s admitir&#237;a el hecho de que estaba disfrutando de cada momento mucho m&#225;s de lo que lo hab&#237;a hecho en a&#241;os.

Aquella ma&#241;ana consider&#243; necesario hablar con el jefe ejecutivo del tercer planeta. Sab&#237;a muy bien que el sistema de palmeadores har&#237;a que tal contacto con el jefe del Gobierno fuera algo casi imposible para un ciudadano normal, pese a que &#233;l personalmente desde&#241;aba rodearse con las pantallas protectoras propias de su rango Contestaba personalmente al tel&#233;fono si se hallaba cerca del aparato, porque eso le ofrec&#237;a buenas probabilidades de mostrarse gratificantemente grosero con cualquier desconocido que se atreviese a invadir su intimidad sin causa justificada una causa justificada seg&#250;n la definici&#243;n de Harshaw, no de quien le llamaba.

Jubal se daba cuenta de que no pod&#237;a esperar hallar las mismas condiciones en el Palacio Ejecutivo; el se&#241;or secretario general no responder&#237;a personalmente el tel&#233;fono. Pero Harshaw ten&#237;a muchos a&#241;os de pr&#225;ctica en la cuesti&#243;n de soslayar las malas costumbres humanas; as&#237; que se dedic&#243; alegremente a la tarea despu&#233;s del desayuno.

Mucho despu&#233;s, se sinti&#243; cansado y enormemente frustrado. Su nombre s&#243;lo hab&#237;a conseguido atravesar tres capas de las defensas de palmeadores oficiales, pese a que &#233;l era una personalidad lo suficientemente importante como para que nunca se le cortara una comunicaci&#243;n. Ahora, sin embargo, se vio enviado de secretario a secretario, y acab&#243; hablando, voz y sonido, con un joven educado y cort&#233;s que parec&#237;a dispuesto a hablar interminablemente y sin irritaci&#243;n visible no importaba lo que Harshaw le dijese, pero que no estaba dispuesto a ponerle en comunicaci&#243;n con el honorable se&#241;or Douglas.

Harshaw sab&#237;a que conseguir&#237;a algo de acci&#243;n si mencionaba al Hombre de Marte, y ten&#237;a la certeza de que conseguir&#237;a una acci&#243;n inmediata si afirmaba que el Hombre de Marte estaba con &#233;l, pero distaba mucho de creer que la acci&#243;n resultante de todo ello fuese un cara a cara con Douglas a trav&#233;s del aparato. Por el contrario, calculaba que cualquier menci&#243;n de Smith abortar&#237;a toda posibilidad de llegar hasta Douglas, aunque producir&#237;a una reacci&#243;n bastante violenta entre sus subordinados, cosa que no deseaba. Sab&#237;a por la experiencia de toda una vida que siempre era m&#225;s f&#225;cil negociar con el hombre de arriba. Con la vida de Ben Caxton muy probablemente en juego, Harshaw no pod&#237;a arriesgarse a un fracaso por culpa de la falta de autoridad o el exceso de ambici&#243;n de un subordinado.

Pero aquel amable desaire estaba colmando su paciencia. Finalmente estall&#243;:

Joven, si no tiene usted la debida autoridad, perm&#237;tame hablar con alguien que s&#237; la tenga. P&#243;ngame con el se&#241;or Berquist.

El rostro del lacayo perdi&#243; bruscamente la sonrisa, y Jubal pens&#243; con regocijo que por fin le hab&#237;a dado en la barriga. As&#237; que aprovech&#243; su ventaja.

&#191;Y bien? &#161;No se quede ah&#237; sentado! Avise a Gil por su l&#237;nea interior y d&#237;gale que ha tenido a Jubal Harshaw esperando. D&#237;gale cu&#225;nto tiempo le ha tenido esperando.

Jubal revivi&#243; con su excelente memoria todo lo que el testigo Cavendish hab&#237;a informado sobre el desaparecido Berquist, m&#225;s el informe del detective de servicio. Bien, pens&#243; alegremente, este chico se halla al menos tres pelda&#241;os m&#225;s abajo en la escalera que Berquist, as&#237; que sacud&#225;mosle un poco, y trepemos un par de pelda&#241;os en el proceso.

El rostro en la pantalla dijo inexpresivamente:

El se&#241;or Berquist no est&#225; aqu&#237;.

No me importa d&#243;nde est&#233;. &#161;Av&#237;sele! Si no conoce personalmente a Gil Berquist, pregunte a su jefe. Me refiero al se&#241;or Gilbert Berquist, ayudante personal del se&#241;or Douglas. Si lleva usted m&#225;s de dos semanas en el Palacio, al menos habr&#225; visto al se&#241;or Berquist, aunque sea a distancia: treinta y cinco a&#241;os, metro ochenta de estatura y ochenta kilos de peso, pelo color arena un poco ralo en la coronilla, sonr&#237;e constantemente y tiene una dentadura perfecta. Si no se atreve usted a molestarle, ponga el asunto sobre las rodillas de su jefe. Pero deje de morderse las u&#241;as y haga algo. Estoy empezando a irritarme.

El rostro del joven sigui&#243; inexpresivo cuando dijo:

Aguarde un momento, por favor. Preguntar&#233;.

Claro que aguardar&#233;. Cons&#237;game a Gil.

La imagen en el tel&#233;fono fue sustituida por una forma abstracta que se mov&#237;a suavemente; una agradable voz femenina pregrabada dijo:

Por favor, aguarde mientras se completa su llamada. Este retraso no ser&#225; cargado en su cuenta. Mientras, tenga la bondad de relajarse

Una m&#250;sica suave ascendi&#243; y cubri&#243; la voz; Jubal se reclin&#243; en su asiento y mir&#243; a su alrededor. Anne aguardaba, leyendo, fuera del campo visual del tel&#233;fono. A su otro lado el Hombre de Marte estaba tambi&#233;n fuera del foco de la c&#225;mara telef&#243;nica, mirando la estereovisi&#243;n y escuchando por unos auriculares.

Jubal se dijo que ten&#237;a que devolver aquella obscena caja de parloteos al s&#243;tano donde pertenec&#237;a, una vez terminase aquella emergencia.

&#191;Qu&#233; es eso, hijo? pregunt&#243;, al tiempo que alargaba la mano y conectaba el sonido del aparato.

No lo s&#233;, Jubal repuso Mike.

El sonido confirm&#243; lo que Jubal hab&#237;a sospechado desde su primera ojeada a la imagen: Smith escuchaba la retransmisi&#243;n de un servicio fosterita. El pastor en la imagen no estaba predicando, sino que le&#237;a un bolet&#237;n de noticias de la Iglesia:

nuestro equipo juvenil Esp&#237;ritu en Acci&#243;n nos ofrecer&#225; una demostraci&#243;n pr&#225;ctica, as&#237; que &#161;acudid temprano para ver el espect&#225;culo! Nuestro preparador, el hermano Hornsby, me ha pedido que diga a los muchachos que s&#243;lo deben llevar sus cascos, guantes y palos, en esta ocasi&#243;n no vamos a ir tras los pecadores. No obstante, el Querub&#237;n estar&#225; a mano con su malet&#237;n de primeros auxilios por si se produce alg&#250;n caso de exceso de celo el pastor hizo una pausa y sonri&#243; ampliamente. &#161;Y ahora una noticia maravillosa, hijos m&#237;os! Un mensaje del &#193;ngel Ramzai para el hermano Arthur Renwick y su buena esposa Dorothy. &#161;Vuestra plegaria ha sido aceptada, y subir&#233;is al cielo el jueves por la ma&#241;ana, al amanecer! &#161;&#193;nimo, Art! &#161;&#193;nimo, Dottie! &#161;Recibid un saludo!

El &#225;ngulo de la c&#225;mara hizo un giro de ciento ochenta grados y mostr&#243; la congregaci&#243;n, luego se enfoc&#243; en el hermano y la hermana Renwick. Ante los fren&#233;ticos aplausos y gritos de &#161;Aleluya!, el hermano Renwick respondi&#243; agitando los brazos sobre su cabeza en un saludo de boxeador, mientras su esposa, junto a &#233;l, se ruborizaba, sonre&#237;a y se secaba los ojos.

La c&#225;mara volvi&#243; a enfocar al pastor cuando &#233;ste levant&#243; una mano pidiendo silencio. Sigui&#243; con voz en&#233;rgica:

La fiesta de Buen Viaje para los Renwick se iniciar&#225; a medianoche y a esa hora se cerrar&#225;n las puertas, as&#237; que llegad temprano para hacer que sea la m&#225;s dichosa celebraci&#243;n que haya visto jam&#225;s nuestro reba&#241;o; porque todos nos sentimos orgullosos de Art y de Dottie. Los funerales tendr&#225;n lugar media hora despu&#233;s de amanecer, e inmediatamente se servir&#225; un desayuno para aquellos que tengan que ir al trabajo pronto el semblante del pastor se puso repentinamente serio, y la c&#225;mara avanz&#243; hacia &#233;l hasta que la imagen de su cabeza llen&#243; todo el tanque. Despu&#233;s de nuestro &#250;ltimo Buen Viaje, el sacrist&#225;n encontr&#243; en una de las salas de Felicidad una botella vac&#237;a, de una marca destilada por pecadores. Es algo que ya est&#225; hecho y pertenece al pasado, puesto que el hermano que resbal&#243; confes&#243; su culpa y ha pagado su penitencia de un s&#233;ptuplo, rechazando incluso el acostumbrado descuento en met&#225;lico; estoy seguro de que no volver&#225; a resbalar. Pero deteneos a meditarlo, hijos m&#237;os, &#191;vale la pena arriesgarse a perder la felicidad eterna por ahorrar unos cuantos centavos adquiriendo un art&#237;culo de mercanc&#237;a mundana? Buscad siempre esa felicidad respaldada por el sagrado sello de aprobaci&#243;n con el sonriente rostro del obispo Digby en &#233;l. No permit&#225;is que un pecador os enga&#241;e dici&#233;ndoos que lo que vais a adquirir es igual de bueno. Nuestros patrocinadores nos apoyan, y por ello merecen tambi&#233;n nuestro apoyo. Hermano Art, lamento haber tenido que sacar a relucir este triste tema

&#161;No importa, pastor! &#161;Adelante!

en un momento de tan gran felicidad. Pero no debemos olvidar nunca que

Jubal alarg&#243; la mano y cort&#243; el circuito audio.

Mike, eso no es nada que necesite usted ver.

&#191;No?

Hum Jubal pens&#243; en ello. Demonios, el muchacho ten&#237;a que aprender tarde o temprano acerca de aquellas cosas. De acuerdo, adelante. Pero despu&#233;s hablaremos de ello.

S&#237;, Jubal.

Harshaw iba a a&#241;adir alg&#250;n consejo tendente a eliminar la inclinaci&#243;n que sent&#237;a Mike hacia tomarse al pie de la letra todo lo que o&#237;a, pero la relajante m&#250;sica de espere del tel&#233;fono baj&#243; de volumen y desapareci&#243; de pronto, y la pantalla se llen&#243; con una nueva imagen, la de un hombre de unos cuarenta a&#241;os al que Jubal etiquet&#243; mentalmente de inmediato con el cartel de poli.

Usted no es Gil Berquist dijo agresivamente.

&#191;Cu&#225;l es su inter&#233;s hacia Gilbert Berquist? pregunt&#243; el hombre.

Deseo hablar con &#233;l respondi&#243; Jubal con dolida paciencia. Veamos, buen hombre, &#191;es usted funcionario p&#250;blico?

El otro apenas titube&#243;.

S&#237;. Debe usted

&#161;No debo nada! Soy un ciudadano de alta posici&#243;n, y los impuestos que pago contribuyen a que usted cobre su sueldo. Llevo intentando durante toda la ma&#241;ana hacer una simple llamada telef&#243;nica, y no he conseguido otra cosa que me pasaran de un individuo bovino con cerebro de mariposa a otro, todos los cuales comen cada d&#237;a gracias a los fondos p&#250;blicos. Estoy harto de eso, y no estoy dispuesto a que dure m&#225;s. Y ahora, usted. D&#233;me su nombre, cargo que ocupa y n&#250;mero de registro. Luego hablar&#233; con el se&#241;or Berquist.

No ha contestado usted a mi pregunta.

&#161;Vamos, vamos! No tengo que responder a ninguna de sus preguntas. Soy un ciudadano particular. Cosa que usted no es, y la pregunta que le he formulado tiene derecho a hac&#233;rsela todo ciudadano a cualquier servidor p&#250;blico. Caso O'Kelly contra el estado de California, 1972. Exijo que se identifique: nombre, cargo y n&#250;mero.

Usted es el doctor Jubal Harshaw repuso el hombre con voz &#225;tona. Llama desde

&#191;As&#237; que por eso han tardado tanto? Entreteni&#233;ndome mientras localizaban la llamada. Eso fue una estupidez. Llamo desde mi casa y mi direcci&#243;n no puede conseguirse en ning&#250;n list&#237;n, oficina postal o servicio de informaci&#243;n telef&#243;nica. En cuanto a qui&#233;n soy, todo el mundo lo sabe. Es decir, todo el mundo que sepa leer. &#191;Usted sabe leer?

Doctor Harshaw sigui&#243; el hombre, soy polic&#237;a y solicito su cooperaci&#243;n. &#191;Cu&#225;les son sus razones?

&#161;Al diablo, se&#241;or! Soy abogado. A un ciudadano particular s&#243;lo se le puede pedir que coopere con la polic&#237;a en determinadas circunstancias. Por ejemplo, durante una persecuci&#243;n violenta, en cuyo caso al agente de polic&#237;a se le puede requerir de todos modos que exhiba sus credenciales. &#191;Se trata en estos momentos de una persecuci&#243;n violenta, se&#241;or? &#191;Va a recurrir a ese condenado medio? Segundo, puede requerirse la colaboraci&#243;n de un ciudadano particular, dentro de unos l&#237;mites razonables y legales, en el transcurso de una investigaci&#243;n policial

Esto es una investigaci&#243;n.

&#191;Sobre qu&#233;, se&#241;or? Antes de que pueda requerir mi cooperaci&#243;n en una investigaci&#243;n tiene usted que identificarse, darme las debidas satisfacciones respecto a su buena fe, declarar su prop&#243;sito y, si yo se lo exijo, citar el c&#243;digo y demostrar que existe realmente una necesidad razonable. Usted no ha hecho ninguna de estas cosas. Quiero hablar con el se&#241;or Berquist.

Los m&#250;sculos de la mand&#237;bula del hombre parec&#237;an a punto de reventar bajo la piel de su mejilla, pero contest&#243; pausadamente:

Doctor Harshaw, soy el capit&#225;n Heinrich del Departamento de Servicios Especiales de la Federaci&#243;n. El hecho de que su llamada al Palacio Ejecutivo haya llegado hasta m&#237; deber&#237;a ser prueba suficiente de que soy quien digo ser. No obstante

Sac&#243; una cartera, la abri&#243; con un gesto seco y la exhibi&#243; ante el objetivo de su c&#225;mara. La imagen se desenfoc&#243;, luego volvi&#243; a enfocarse r&#225;pidamente. Harshaw estudi&#243; la tarjeta de identificaci&#243;n; parec&#237;a aut&#233;ntica, decidi&#243;, sobre todo teniendo en cuenta que no le importaba en absoluto si era aut&#233;ntica o no.

Muy bien, capit&#225;n gru&#241;&#243;. &#191;Tiene la bondad de explicarme ahora por qu&#233; me impide hablar con el se&#241;or Berquist?

El se&#241;or Berquist no est&#225; disponible.

Entonces, &#191;por qu&#233; no lo dijo desde un principio? En ese caso, transfiera mi llamada a alguien del mismo rango que Berquist. Me refiero a alguna de la media docena de personas que trabajan directamente con el secretario general, como hace Gil. &#161;No tengo intenci&#243;n de seguir perdiendo el tiempo con unos cuantos auxiliares j&#243;venes que ni siquiera poseen atribuciones para sonarse! &#161;Si Gil no se encuentra ah&#237; y no puedo comunicarme con &#233;l, entonces, por el amor de Dios, p&#243;ngame en contacto con alguien de id&#233;ntico rango!

Usted ha intentado telefonear al secretario general.

Exacto.

Muy bien, &#191;puede explicarme qu&#233; asunto tiene que tratar con el secretario general?

Es posible que no pueda. &#191;Es usted ayudante confidencial del secretario general? &#191;Tiene usted acceso a sus secretos?

Eso es eludir la cuesti&#243;n.

Eso es ir directo al grano. Como polic&#237;a deber&#237;a saberlo tan bien como yo. Dar&#233; mis explicaciones a alguna persona que me garantice que sabe apreciar el valor del delicado material que tengo entre manos y que goce de la confianza del se&#241;or Douglas, s&#243;lo para asegurarme de que as&#237; podr&#233; hablar con el secretario general. &#191;Est&#225; seguro de que el se&#241;or Berquist no puede ponerse?

Completamente seguro.

Es una l&#225;stima, &#233;l hubiera podido arreglarlo r&#225;pidamente. Entonces tendr&#233; que hablar con alg&#250;n otro de su mismo rango.

Si es algo tan secreto, no deber&#237;a llamar usted por un tel&#233;fono p&#250;blico.

&#161;Mi buen capit&#225;n! No nac&#237; ayer, y usted tampoco. Puesto que ha hecho localizar esta llamada, estoy seguro de que sabe ya que mi tel&#233;fono personal est&#225; equipado para recibir y efectuar llamadas con un m&#225;ximo de seguridad.

El agente de los Servicios Especiales no respondi&#243; directamente. En vez de ello dijo:

Doctor, ser&#233; franco, y as&#237; ahorraremos tiempo. Hasta que no explique el asunto que le ha hecho llamar, no va a ir a ninguna parte. Si cuelga y vuelve a llamar al Palacio, la comunicaci&#243;n ser&#225; enviada a esta oficina. Llame cien veces si quiere, o h&#225;galo dentro de un mes. El resultado ser&#225; el mismo. Hasta que decida usted colaborar.

Jubal sonri&#243; alegremente.

Ahora ya no lo considero necesario, puesto que a usted acaba de escap&#225;rsele, sin desearlo, &#191;o fue intencionadamente?, el dato que necesit&#225;bamos antes de poder actuar. Si es que debemos hacerlo. Puedo contenerlos durante el resto del d&#237;a, pero la palabra clave ya no es Berquist.

&#191;Qu&#233; diablos quiere decir?

&#161;Por favor, mi querido capit&#225;n! No lo dir&#233; por un circuito que seguramente no est&#225; codificado. Pero usted sabe, o deber&#237;a saberlo, que soy un viejo filosofunculista en servicio activo.

Repita eso, por favor.

&#191;No ha estudiado usted anfigor&#237;a? &#161;Dios m&#237;o! &#191;Qu&#233; ense&#241;an ahora en los colegios? Vuelva a su partida de pinocle; ya no le necesito.

Jubal cort&#243; bruscamente la conexi&#243;n, accion&#243; el conmutador de rechazo de todas las llamadas durante diez minutos, dijo Vamos, muchachos, y regres&#243; a su lugar de relajamiento preferido, al lado de la piscina. All&#237; avis&#243; a Anne que procurase tener a mano su toga de testigo honesto, pidi&#243; a Mike que no se alejara demasiado, y dio instrucciones a Miriam respecto del tel&#233;fono. Luego se relaj&#243;.

No estaba descontento de sus esfuerzos. No hab&#237;a esperado ponerse al habla enseguida con el secretario general; no a trav&#233;s de los canales oficiales. Pero ten&#237;a la impresi&#243;n de que su maniobra de sondeo de esta ma&#241;ana hab&#237;a creado al menos un punto d&#233;bil en el muro que rodeaba a Douglas, y esperaba o confiabaque su tormentosa conversaci&#243;n con el capit&#225;n Heinrich le proporcionar&#237;a una llamada de vuelta, desde un nivel m&#225;s alto. O algo parecido.

Pero, aunque no fuera as&#237;, el intercambio de cumplidos con el poli de los Servicios Especiales hab&#237;a sido en s&#237; mismo gratificante, y le hab&#237;a dejado con un c&#225;lido halo de post-fructificaci&#243;n art&#237;stica. Harshaw sosten&#237;a que ciertos pies estaban hechos para pisarlos, a fin de mejorar la raza, promover el bienestar general y minimizar la insolencia ancestral de los funcionarios; hab&#237;a visto al instante que Heinrich pose&#237;a esos pies.

Pero, si no se desarrollaba ninguna acci&#243;n, Harshaw se pregunt&#243; cu&#225;nto tiempo podr&#237;a permitirse esperar. Adem&#225;s del colapso pendiente de su bomba de tiempo, y del hecho de que le hab&#237;a prometido a Jill dar los pasos necesarios en beneficio de Ben Caxton (&#191;por qu&#233; no pod&#237;a ver aquella chiquilla que probablemente no era posible ayudar a Ben de hecho, estaba casi completamente seguro de que se hallaba m&#225;s all&#225; de toda ayuda posible, y que cualquier acci&#243;n directa o apresurada minimizaba las posibilidades de Mike de mantener su libertad?), adem&#225;s de esos dos factores, algo nuevo le preocupaba: Duque hab&#237;a desaparecido.

Jubal ignoraba si su marcha hab&#237;a sido s&#243;lo para un d&#237;a o para m&#225;s (o para siempre). Duque hab&#237;a acudido a la cena la noche antes, pero no se present&#243; a desayunar. Ninguno de estos dos acontecimientos era de una importancia relevante en las relajadas costumbres de la casa de Jubal Harshaw, de modo que nadie parec&#237;a haberlo echado en falta. Ni siquiera el propio Jubal lo hubiera observado en circunstancias normales, a menos que hubiera tenido que chillarle a Duque por algo. Pero esta ma&#241;ana, por supuesto, se hab&#237;a dado cuenta de la ausencia, y se hab&#237;a contenido de llamarle a gritos al menos en dos ocasiones cuando normalmente lo hubiera hecho.

Jubal mir&#243; taciturno al otro lado de la piscina y observ&#243; a Mike en su intento de ejecutar un salto exactamente igual al que hab&#237;a hecho Dorcas, y se admiti&#243; que no hab&#237;a gritado preguntando d&#243;nde estaba Duque cuando lo necesitaba a conciencia. La verdad era que simplemente no deseaba preguntarle al Lobo acerca de qu&#233; le hab&#237;a sucedido a Caperucita. El Lobo podr&#237;a responderle.

Bien, s&#243;lo hab&#237;a una forma de enfrentarse con aquel tipo de debilidad.

&#161;Mike! Venga aqu&#237;.

S&#237;, Jubal.

El Hombre de Marte sali&#243; de la piscina y trot&#243; hacia &#233;l como un cachorrillo ansioso; aguard&#243;. Harshaw le mir&#243; de arriba abajo y decidi&#243; que por lo menos hab&#237;a ganado nueve kilos desde su llegada, y que todos ellos parec&#237;an ser de m&#250;sculo.

Mike, &#191;sabe d&#243;nde est&#225; Duque?

No, Jubal.

Bien, eso zanjaba el asunto; el muchacho no sab&#237;a mentir &#161;Alto, un momento! Harshaw se record&#243; la costumbre de Mike de responder de una forma exacta a la pregunta que se le formulaba, y Mike no hab&#237;a sabido, o no hab&#237;a parecido saber, ad&#243;nde hab&#237;a ido a parar aquella maldita caja, una vez hubo desaparecido.

&#191;Cu&#225;ndo le vio por &#250;ltima vez, Mike?

Vi a Duque ir arriba cuando Jill y yo baj&#225;bamos esta ma&#241;ana para preparar el desayuno Mike a&#241;adi&#243;, con orgullo. Yo le ayud&#233; a prepararlo.

&#191;&#201;sa es la &#250;ltima vez que vio a Duque?

No le he vuelto a ver desde entonces, Jubal. Me siento orgulloso de mis tostadas.

Apuesto a que las hizo bien. Si no va con cuidado, todav&#237;a puede convertirse en un espl&#233;ndido marido para cualquier mujer.

Oh, tost&#233; el pan con el m&#225;ximo cuidado.

Jubal

&#191;Eh? &#191;S&#237;, Anne?

Duque desayun&#243; r&#225;pido a primera hora y se march&#243; a la ciudad. Cre&#237; que lo sab&#237;a.

Bueno gan&#243; tiempo Harshaw, dijo algo al respecto. Supuse que ten&#237;a intenci&#243;n de irse despu&#233;s del almuerzo. No importa, esperar&#233;.

Jubal se dio cuenta de pronto de que se le quitaba un gran peso de encima. No era que Duque significase algo para &#233;l, excepto que era un eficiente arreglalotodo No, por supuesto que no; llevaba muchos a&#241;os evitando que cualquier ser humano se convirtiera en algo importante para &#233;l. Pero, pese a todo, ten&#237;a que admitir que se hab&#237;a inquietado. Un poco, al menos.

&#191;Qu&#233; estatuto se violaba si se violaba alguno al girar a un hombre noventa grados con respecto a todo lo dem&#225;s?

No era asesinato, puesto que el muchacho s&#243;lo utilizaba sus poderes en defensa propia o en defensa de alguna otra persona, como pod&#237;a ser Jill. Posiblemente pudieran aplicarse las obsoletas leyes de Pennsilvania contra la brujer&#237;a, pero ser&#237;a interesante comprobar c&#243;mo conseguir&#237;a alg&#250;n fiscal redactar la acusaci&#243;n.

Una acci&#243;n civil pod&#237;a basarse en &#191;Ser&#237;a v&#225;lida la alegaci&#243;n de que el Hombre de Marte constitu&#237;a el mantenimiento de un atractivo engorro? Era posible. Pero era m&#225;s probable que fuera necesario evolucionar a nuevas y m&#225;s radicales normas legales. Mike hab&#237;a desfondado ya de una patada la medicina y la f&#237;sica, incluso a pesar de que sus practicantes a&#250;n no se hab&#237;an dado cuenta del caos al que se enfrentaban. Harshaw hurg&#243; en su memoria y record&#243; la tragedia personal que la mec&#225;nica relativista represent&#243; para muchos distinguidos cient&#237;ficos. Incapaces de digerir la teor&#237;a por encima de sus arraigados h&#225;bitos mentales, se hab&#237;an refugiado en su rabia ciega contra Einstein y cualquiera que se atreviese a tomarlo en serio. Pero ese refugio result&#243; ser un callej&#243;n sin salida; todo lo que pudo hacer aquella inflexible vieja guardia fue morir y dejar que las mentes m&#225;s j&#243;venes m&#225;s flexibles se hicieran cargo del asunto.

Harshaw record&#243; que su abuelo le hab&#237;a contado que m&#225;s o menos lo mismo ocurri&#243; en el campo de la medicina cuando se hizo p&#250;blica la teor&#237;a de los g&#233;rmenes; muchos m&#233;dicos viejos se marcharon a la tumba llamando a Pasteur embustero, imb&#233;cil y cosas peores, todo ello sin molestarse en examinar las pruebas de lo que su sentido com&#250;n les dec&#237;a que era imposible.

Bueno, pod&#237;a ver que Mike iba a originar m&#225;s conmoci&#243;n que Pasteur y Einstein combinados, elevados al cuadrado y al cubo. Lo cual le record&#243; que

&#161;Larry! &#191;D&#243;nde est&#225; Larry?

Aqu&#237;, jefe anunci&#243; el altavoz montado bajo el alero a espaldas de Harshaw. En el taller.

&#191;Tienes a mano el bot&#243;n del p&#225;nico?

Por supuesto. Me dijo usted que durmiera con &#233;l. Eso es lo que hago. Lo que hice.

Ven aqu&#237; a toda prisa y d&#225;melo. No, d&#225;selo a Anne. Anne, gu&#225;rdalo junto a tu toga.

La muchacha asinti&#243;. La voz de Larry respondi&#243;:

De inmediato, jefe. &#191;Pongo en marcha la cuenta atr&#225;s?

Exacto, hazlo.

Jubal alz&#243; la vista y se sorprendi&#243; al descubrir que el Hombre de Marte segu&#237;a de pie frente a &#233;l, inm&#243;vil como una figura esculpida. &#191;Una escultura? S&#237;, recordaba una escultura, Jubal rebusc&#243; en su memoria. &#161;El David de Miguel &#193;ngel, eso era! S&#237;, incluso las manos y los pies de cachorro, el rostro serenamente sensual, el ensortijado pelo, demasiado largo

Eso es todo lo que deseaba, Mike.

S&#237;, Jubal.

Pero Mike sigui&#243; de pie all&#237;. Jubal dijo:

&#191;Le ronda alguna cosa por la cabeza, hijo?

Lo que vi en esa maldita caja de parloteos. Me dijo usted: De acuerdo, adelante. Pero despu&#233;s hablaremos de ello.

Oh Harshaw record&#243; la retransmisi&#243;n de los servicios de la Iglesia de la Nueva Revelaci&#243;n y se sobresalt&#243;. Pero no llame a ese aparato una maldita caja de parloteos. Es un receptor de estereovisi&#243;n. Ll&#225;melo as&#237;.

Mike pareci&#243; confuso.

&#191;No es una maldita caja de parloteos? &#191;No le entend&#237; correctamente la otra vez?

Me entendi&#243; correctamente, y de hecho es una maldita caja de parloteos. Adem&#225;s de otras cosas. Pero debe llamarla receptor de estereovisi&#243;n.

La llamar&#233; receptor de estereovisi&#243;n. Pero, &#191;por qu&#233;, Jubal? No lo asimilo.

Jubal suspir&#243;, con la cansada sensaci&#243;n de que hab&#237;a subido ya muchas veces por aquella misma escalera. Cualquier conversaci&#243;n con Smith terminaba conduciendo a una particularidad de la conducta humana que no pod&#237;a ser justificada de ninguna manera l&#243;gica, al menos en t&#233;rminos que Smith pudiera entender, y todos los intentos por conseguirlo resultaban infructuosos, una interminable p&#233;rdida de tiempo.

Tampoco yo lo asimilo, Mike confes&#243;, pero Jill desea que lo llame de este modo.

Lo har&#233;, Jubal. Jill lo quiere.

Ahora cu&#233;nteme lo que vio y oy&#243; en ese receptor de estereovisi&#243;n, y qu&#233; asimil&#243;.

La conversaci&#243;n que sigui&#243; fue a&#250;n m&#225;s larga, confusa y digresiva que cualquier charla habitual con Smith. Mike recordaba de una forma exacta todas las palabras y acciones que hab&#237;a o&#237;do y visto en el tanque de parloteos, incluidos los anuncios comerciales. Puesto que casi hab&#237;a terminado de leer la enciclopedia, se hab&#237;a ce&#241;ido al art&#237;culo sobre Religi&#243;n, as&#237; como a los relativos a Cristianismo, Islamismo, Juda&#237;smo, Confucianismo, Budismo y muchos otros ismos relacionados con la religi&#243;n. Pero no hab&#237;a asimilado nada de aquello.

Jubal consigui&#243; al fin establecer algunas ideas claras en su propia mente: a) Mike ignoraba que el servicio fosterita era religioso; b) Mike recordaba lo que hab&#237;a le&#237;do sobre religi&#243;n pero, al no entenderlo, hab&#237;a archivado los datos en su cerebro para futuro examen; c) de hecho, Mike pose&#237;a tan s&#243;lo una idea de lo m&#225;s confuso acerca de lo que significaba el concepto religi&#243;n, pese a que pod&#237;a recitar de memoria todas sus nueve definiciones tal como eran presentadas en el diccionario no abreviado; d) el lenguaje marciano no conten&#237;a ninguna palabra (y ning&#250;n concepto) que Mike pudiera adecuar a ninguna de esas nueve definiciones; e) las costumbres que Jubal hab&#237;a descrito a Duque como ceremonias religiosas marcianas no eran para Mike nada parecido; para Mike, tales asuntos resultaban tan corrientes como pod&#237;an serlo para Jubal los art&#237;culos de un supermercado; f) no era posible expresar separadamente en el lenguaje marciano los conceptos humanos: religi&#243;n, filosof&#237;a y ciencia, y, puesto que Mike pensaba en marciano pese a que ahora hablaba fluidamente el ingl&#233;s, no ten&#237;a ninguna forma de distinguir ninguno de tales conceptos de los otros dos. Todas esas cuestiones eran simples ense&#241;anzas procedentes de los Ancianos. Nunca hab&#237;a o&#237;do hablar de la duda, y la investigaci&#243;n era innecesaria no exist&#237;a vocablo marciano para ninguna de las dos cosas; la respuesta a cualquier pregunta deb&#237;a ser obtenida de los Ancianos, que eran omniscientes al menos dentro del alcance de Mike e infalibles, tanto si el tema era la meteorolog&#237;a del d&#237;a siguiente como la teolog&#237;a c&#243;smica. Mike hab&#237;a visto una predicci&#243;n meteorol&#243;gica en la caja de parloteos, y hab&#237;a dado por supuesto sin la menor duda que se trataba de un mensaje pasado por los Ancianos humanos en beneficio de aquellos que a&#250;n segu&#237;an corp&#243;reos. Una investigaci&#243;n posterior revel&#243; que manten&#237;a una hip&#243;tesis similar respecto a los autores de la Enciclopedia Brit&#225;nica.

Pero lo &#250;ltimo y lo peor para Jubal, lo que lo sumi&#243; en la consternaci&#243;n fue que Mike hab&#237;a asimilado el servicio fosterita como algo que inclu&#237;a (entre otras cosas que no hab&#237;a asimilado) el anuncio de la inminente descorporizaci&#243;n de dos seres humanos que ir&#237;an a reunirse con los Ancianos humanos, y eso excit&#243; a Smith de un modo terrible. &#191;Hab&#237;a asimilado bien? Mike sab&#237;a que su comprensi&#243;n del ingl&#233;s era bastante imperfecta; segu&#237;a cometiendo errores por culpa de su ignorancia, puesto que s&#243;lo era un huevo. Pero, &#191;hab&#237;a asimilado correctamente aquello? Hab&#237;a esperado conocer a los Ancianos humanos, porque ten&#237;a muchas preguntas que formularles. &#191;Era &#233;sa su oportunidad? &#191;O necesitaba m&#225;s aprendizaje de sus hermanos de agua antes de poder decir que estaba preparado?

Jubal se vio salvado por la campana. Dorcas lleg&#243; con bocadillos y caf&#233;, el habitual almuerzo de picnic al aire libre de la casa. Jubal comi&#243; en silencio, lo cual conven&#237;a a Smith, puesto que su educaci&#243;n le hab&#237;a ense&#241;ado que la hora de la comida era un momento para la contemplaci&#243;n, y hab&#237;a descubierto que la charla que normalmente se produc&#237;a en la mesa entre los humanos era m&#225;s bien trastornante.

Jubal prolong&#243; su bocadillo mientras reflexionaba acerca de qu&#233; decirle a Mike, y se maldec&#237;a por la estupidez de haber permitido que Mike viese la estereovisi&#243;n. Oh, cab&#237;a suponer que en alg&#250;n momento el muchacho iba a tropezar con las religiones, era inevitable si iba a pasar el resto de su vida en aquel mareante planeta. Pero, maldita sea, hubiera sido mejor aguardar hasta que Mike se hubiese acostumbrado al conjunto del retorcido m&#243;dulo de la conducta humana, &#161;y, en cualquier caso, ciertamente no con los fosteritas como primera experiencia!

Como agn&#243;stico devoto, Jubal evaluaba conscientemente todas las religiones, desde el animismo de los bosquimanos de Kalahari hasta la m&#225;s sobria e intelectualizada de las principales fes occidentales, como iguales. Pero, emocionalmente, unas le desagradaban m&#225;s que otras, y la Iglesia de la Nueva Revelaci&#243;n le produc&#237;a dentera. La llana creencia de los fosteritas de un gnosticismo absoluto en la existencia de un oleoducto directo al Cielo, su arrogante intolerancia instrumentada a trav&#233;s de una persecuci&#243;n abierta de todas las dem&#225;s religiones siempre que fueran lo suficientemente d&#233;biles como para poder con ellas, el sudoroso aroma a partidos de f&#250;tbol y convenciones de ventas de sus servicios, todos aquellos aspectos simplemente le deprim&#237;an. Si la gente deb&#237;a acudir a la Iglesia, &#191;por qu&#233; demonios no pod&#237;an hacerlo de un modo digno, como los cat&#243;licos, los de la ciencia cristiana o los cu&#225;queros?

Si Dios exist&#237;a (una cuesti&#243;n respecto a la cual Jubal manten&#237;a una meticulosa neutralidad intelectual), y si deseaba que le adorasen (una proposici&#243;n que Jubal consideraba inherentemente improbable pero concebiblemente posible a la d&#233;bil luz de su propia ignorancia), entonces (estipulando afirmativamente las dos proposiciones anteriores) resultaba muy inveros&#237;mil para Jubal, hasta el punto de la reductio ad absurdum, que un Dios con el suficiente poder como para crear galaxias pudiera dejarse influir e inclinarse hacia las idioteces a grito pelado que los fosteritas le ofrec&#237;an en calidad de adoraci&#243;n.

Pero, con desolada honestidad, Jubal ten&#237;a que admitirse que el universo (correcci&#243;n: ese trozo del universo que &#233;l pod&#237;a ver) pod&#237;a muy bien ser in toto un claro ejemplo de la reducci&#243;n al absurdo. En cuyo caso los fosteritas tal vez poseyeran la Verdad, toda la Verdad y nada m&#225;s que la Verdad. El universo era un lugar maldito y est&#250;pido en el mejor de los casos, pero su explicaci&#243;n menos probable era la no explicaci&#243;n del azar, la hip&#243;tesis de que algunas cosas abstractas son tales porque s&#237;, &#225;tomos que se unen porque s&#237; y, tambi&#233;n porque s&#237;, forman leyes consistentes y algunas configuraciones que, en ciertos casos y porque s&#237;, toman conciencia de s&#237; mismas, y que dos de esos porque s&#237; resultaban ser uno el Hombre de Marte y el otro la envoltura vieja y calva que conten&#237;a a Jubal dentro.

No, Jubal no pod&#237;a aceptar la teor&#237;a del porque s&#237;, por muy popular que fuese entre los hombres que se llamaban a s&#237; mismos cient&#237;ficos. El azar no era suficiente para explicar el universo, de hecho el azar no era suficiente para explicar el propio azar; la olla no pod&#237;a contenerse a s&#237; misma.

Entonces, &#191;qu&#233;? La hip&#243;tesis del m&#237;nimo no ten&#237;a ning&#250;n lugar de preferencia; la navaja de Occam no pod&#237;a cortar a rodajas el problema principal, la Naturaleza de la Mente de Dios (tambi&#233;n podr&#237;as llamarte eso t&#250; mismo, viejo truh&#225;n; es una simple y corta palabra monos&#237;laba, tan buena como cualquier otra para colocar un r&#243;tulo sobre algo que no entiendes en absoluto).

&#191;Hab&#237;a all&#237; alguna base para preferir una hip&#243;tesis suficiente por encima de otra? &#191;Cuando simplemente no comprendes algo? &#161;No! Jubal no tuvo ning&#250;n problema en admitirse que una larga vida le hab&#237;a dejado una incomprensi&#243;n total y completa de los problemas fundamentales del universo.

As&#237; que era posible que los fosteritas tuvieran raz&#243;n. Jubal ni siquiera pod&#237;a demostrar que estuvieran probablemente equivocados.

Pero se record&#243; salvajemente le quedaban dos cosas: su gusto y su orgullo. Si los fosteritas pose&#237;an realmente el monopolio de la Verdad (como afirmaban), si el Cielo s&#243;lo estaba abierto a los fosteritas, entonces &#233;l, Jubal Harshaw, caballero y ciudadano libre, prefer&#237;a la eternidad llena de sufrimientos de la condenaci&#243;n prometida a todos los pecadores que rechazaban la Nueva Revelaci&#243;n. Tal vez no fuera capaz de contemplar el desnudo Rostro de Dios, pero su agudeza visual era suficiente como para ver a sus iguales en el plano social y aquellos fosteritas, &#161;malditos fueran!, no daban la talla.

Pero pod&#237;a ver c&#243;mo se hab&#237;a dejado enga&#241;ar Mike; la marcha al Cielo de los fosteritas, en un momento y lugar previamente seleccionados, se parec&#237;a mucho a la descorporizaci&#243;n voluntaria y planificada que Jubal no lo dudaba constitu&#237;a la pr&#225;ctica habitual en Marte. El propio Jubal ten&#237;a la oscura sospecha de que el mejor t&#233;rmino para calificar esa pr&#225;ctica de los fosteritas era el de asesinato, pero eso nunca se hab&#237;a podido demostrar y rara vez era insinuado p&#250;blicamente, y mucho menos denunciado, pese a que el culto era joven y relativamente peque&#241;o. El propio Foster hab&#237;a sido el primero en marchar al Cielo seg&#250;n un programa establecido, muriendo p&#250;blicamente en el instante profetizado. Desde ese primer ejemplo, se hab&#237;a convertido en una marca de gracia especial fosterita, y tuvieron que transcurrir a&#241;os antes de que alg&#250;n m&#233;dico forense mostrara la temeridad de meter mano en tales muertes.

No era que a Jubal le importase el hecho de si esas muertes eran espont&#225;neas o inducidas. En su opini&#243;n, un fosterita bueno era un fosterita muerto. &#161;Que se las apa&#241;asen como quisieran!

Pero todo eso iba a ser dif&#237;cil de explicar a Mike.

No servir&#237;a de nada retrasarlo, otra taza de caf&#233; no lo har&#237;a m&#225;s f&#225;cil

Mike, &#191;qui&#233;n cre&#243; el mundo?

&#191;Perd&#243;n?

Mire a su alrededor. Todo esto. Marte tambi&#233;n.

Las estrellas. Todo. Usted y yo y todos los dem&#225;s. &#191;Le dijeron los Ancianos qui&#233;n hizo todo esto?

Mike pareci&#243; desconcertado.

No, Jubal.

Bien, &#191;no se lo ha preguntado a usted mismo alguna vez? &#191;De d&#243;nde apareci&#243; el Sol? &#191;Qui&#233;n coloc&#243; las estrellas en el cielo? &#191;Qui&#233;n lo empez&#243; todo? Todo ello, todas las cosas, el mundo entero, el universo, de tal modo que usted y yo estemos ahora aqu&#237; hablando.

Jubal hizo una pausa, sorprendido consigo mismo. Hab&#237;a pretendido efectuar el habitual enfoque agn&#243;stico, y se encontraba siguiendo compulsivamente su entrenamiento legal, manifest&#225;ndose como un abogado sincero pese a s&#237; mismo, tratando de sostener una creencia religiosa que no compart&#237;a pero que era seguida por la mayor parte de los seres humanos. Se encontr&#243; con que, lo quisiera o no, era el defensor de las ortodoxias de su propia raza contra no estaba seguro qu&#233;. Contra un punto de vista extrahumano. &#191;C&#243;mo responden sus Ancianos a tales preguntas?

Jubal, no asimilo, esas no son preguntas. Lo siento.

&#191;Eh? No asimilo esa respuesta.

Mike dud&#243; largo rato.

Lo intentar&#233;. Pero las palabras salen, no salen correctas. No poniendo. No creando. Sino un ahorando. El mundo es. El mundo era. El mundo ser&#225;. Ahora.

Como era en un principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos, un Mundo sin fin

Mike sonri&#243;, feliz.

&#161;Usted lo asimila!

No asimilo nada respondi&#243; Jubal, malhumorado. S&#243;lo recitaba algo que dijo, hum, un Anciano.

Decidi&#243; retroceder e intentar otro enfoque; al parecer Dios el Creador no era el aspecto m&#225;s sencillo de la Deidad para intentar explic&#225;rselo como inicio a Mike, puesto que Mike no parec&#237;a captar la idea de Creaci&#243;n en s&#237;. Bueno, Jubal no estaba seguro de que &#233;l la captase tampoco; mucho tiempo atr&#225;s hab&#237;a hecho un pacto consigo mismo para postular un universo creado para los d&#237;as pares y un universo no creado, eterno y que se mord&#237;a la cola, para los d&#237;as impares, puesto que cada hip&#243;tesis, aunque igualmente parad&#243;jicas ambas, elud&#237;a limpiamente las paradojas de la otra, con un d&#237;a, por supuesto, cada a&#241;o bisiesto, completamente libre y destinado a la m&#225;s pura licencia solipsista. Tras haber puesto as&#237; sobre la mesa una cuesti&#243;n incontrovertible, dej&#243; de pensar en ella durante m&#225;s de una generaci&#243;n.

Jubal decidi&#243; intentar explicarle la idea general de religi&#243;n en su sentido m&#225;s amplio y dejar para m&#225;s adelante la noci&#243;n de Deidad en todos sus aspectos.

Mike acept&#243; con facilidad que la ense&#241;anza llegaba en diversas medidas, desde las peque&#241;as ense&#241;anzas que incluso un polluelo pod&#237;a asimilar, hasta las grandes ense&#241;anzas que s&#243;lo un Anciano pod&#237;a asimilar en toda su amplitud. Pero los intentos de Jubal de trazar una l&#237;nea de separaci&#243;n entre las ense&#241;anzas menores y las mayores, a fin de que las grandes ense&#241;anzas tuvieran el significado humano de cuestiones religiosas, fracasaron estrepitosamente, puesto que algunas cuestiones religiosas no le parec&#237;an a Mike cuestiones que contuvieran alg&#250;n significado (como la de Creaci&#243;n), y otras le parec&#237;an cuestiones menores, con respuestas evidentes sabidas incluso por los polluelos, tales como la vida despu&#233;s de la muerte.

Jubal se vio obligado a dejarlo correr y pas&#243; a la multiplicidad de las religiones humanas. Explic&#243; (o intent&#243; explicar) que los seres humanos dispon&#237;an de centenares de sistemas distintos para aprender esas grandes ense&#241;anzas, cada uno con sus propias respuestas y cada uno afirmando ser la verdad.

&#191;Qu&#233; es la verdad? pregunt&#243; Mike.

&#191;Qu&#233; es la verdad?, pregunt&#243; un juez romano, y se lav&#243; las manos sobre una cuesti&#243;n peliaguda. Jubal dese&#243; poder obrar del mismo modo.

Una respuesta es verdad cuando uno pronuncia las palabras correctas, Mike. &#191;Cu&#225;ntas manos tengo?

Dos manos. Veo dos manos se corrigi&#243; Mike.

Anne alz&#243; la vista de su labor de punto.

En seis semanas podr&#237;a hacer de &#233;l un testigo.

T&#250; qu&#233;date fuera de esto, Anne. Las cosas ya est&#225;n bastante mal sin tu ayuda. Mike, ha hablado usted correctamente; tengo dos manos. Su respuesta es verdad. Supongamos ahora que dice que tengo siete manos.

Mike pareci&#243; turbarse.

No asimilo c&#243;mo podr&#237;a decir tal cosa.

No, me parece que no podr&#237;a. Si lo hiciera, no pronunciar&#237;a las palabras correctas; su respuesta no ser&#237;a verdad. Pero, Mike, ahora escuche con atenci&#243;n. Cada religi&#243;n afirma ser la verdad, afirma hablar como corresponde. Sin embargo, sus respuestas a las mismas preguntas son tan distintas como dos manos y siete manos. Los fosteritas dicen una cosa, los budistas otra, los musulmanes otra a&#250;n, muchas respuestas, todas diferentes.

Mike dio la impresi&#243;n de estar haciendo un gran esfuerzo por comprender.

&#191;Todos hablan correctamente? Jubal, no lo asimilo.

Yo tampoco.

El Hombre de Marte pareci&#243; enormemente turbado; luego, de pronto, sonri&#243;.

Pedir&#233; a los fosteritas que pregunten a sus Ancianos, y entonces sabremos, hermano m&#237;o. &#191;C&#243;mo puedo hacer eso?

Unos minutos m&#225;s tarde Jubal se dio cuenta, con gran disgusto, de que hab&#237;a prometido a Mike una entrevista con alg&#250;n bocazas fosterita, o Mike pareci&#243; creer que lo hab&#237;a hecho, lo cual ven&#237;a a ser lo mismo. Ni siquiera fue capaz de hacer mella en &#233;l la suposici&#243;n de Mike de que los fosteritas estaban en contacto con los Ancianos humanos. Al parecer, la dificultad de Mike estribaba en que no sab&#237;a qu&#233; era la mentira: las definiciones del diccionario de mentira y falsedad hab&#237;an quedado archivadas en su mente para posterior estudio sin indicaci&#243;n alguna de asimilaci&#243;n. Uno pod&#237;a hablar de forma equivocada s&#243;lo por accidente o mala interpretaci&#243;n. As&#237; que hab&#237;a escuchado el servicio fosterita seg&#250;n su valor aparente.

Jubal intent&#243; explicar que todas las religiones humanas afirmaban estar en contacto con Ancianos, de una u otra forma; pese a que todas sus respuestas eran distintas.

Mike pareci&#243; pacientemente turbado.

Jubal, hermano m&#237;o, lo intento, pero no asimilo el que eso pueda ser hablar correctamente. Entre mi pueblo, los Ancianos siempre pronuncian las palabras correctas. El pueblo de usted

Alto, Mike.

&#191;Perd&#243;n?

Cuando dice mi pueblo, se refiere a los marcianos. Mike, usted no es marciano; usted es un hombre.

&#191;Qu&#233; es hombre?

Harshaw gimi&#243; para s&#237; mismo. Estaba seguro de que Mike pod&#237;a citar de memoria todas las definiciones de los diccionarios. Sin embargo, el muchacho nunca formulaba una pregunta simplemente para fastidiar; siempre preguntaba con &#225;nimo de informarse, y esperaba que su hermano de agua Jubal fuera capaz de responderle.

Yo soy un hombre, usted es un hombre, Larry es un hombre.

&#191;Pero Anne no es un hombre?

Hum Anne es un hombre, un hombre femenino. Una mujer.

Gracias, Jubal.

C&#225;llate, Anne.

&#191;Un beb&#233; es un hombre? No he visto beb&#233;s, pero he visto im&#225;genes de ellos en la maldita caja de, en la estereovisi&#243;n. Un beb&#233; no tiene la forma de Anne y Anne no tiene la forma de usted, y usted no tiene mi forma. Pero, &#191;un beb&#233; es un polluelo de hombre?

Hum, s&#237;, un beb&#233; es un hombre.

Jubal Me parece que asimilo que mi pueblo, los marcianos, son hombres. No en su forma. La forma no hace al hombre. El hombre asimila. &#191;Hablo correctamente?

Jubal decidi&#243; firmemente renunciar a la Sociedad Filos&#243;fica y dedicarse a la confecci&#243;n de encajes al ganchillo. &#191;Qu&#233; significado ten&#237;a el verbo asimilar? &#201;l mismo llevaba una semana utiliz&#225;ndolo, y a&#250;n no lo asimilaba. Pero, &#191;qu&#233; era el hombre? &#191;Un b&#237;pedo implume? &#191;Una imagen de Dios? &#191;O simplemente el resultado fortuito de la supervivencia del m&#225;s apto, en una definici&#243;n completamente circular y tautol&#243;gica? &#191;El heredero de la muerte y de los impuestos? Los marcianos parec&#237;an haber vencido a la muerte, y hab&#237;a averiguado ya que parec&#237;an carecer de dinero, propiedades, gobierno, en ning&#250;n sentido humano, &#191;c&#243;mo pod&#237;an entonces tener impuestos?

Y, sin embargo, el muchacho ten&#237;a raz&#243;n; la forma era una irrelevancia al definir al hombre, algo tan poco importante como la botella que contiene el vino. Uno incluso puede extraer al hombre de su botella, como aquel pobre tipo cuya vida los rusos hab&#237;an insistido en salvar metiendo su cerebro en una envoltura v&#237;trea y conect&#225;ndole hilos como si fuera una centralita telef&#243;nica. &#161;Vaya, qu&#233; broma m&#225;s horrible! Se pregunt&#243; si el pobre diablo apreciar&#237;a el macabro humor de lo que le hab&#237;an hecho.

Pero, en esencia, &#191;en qu&#233; difer&#237;a el hombre de los dem&#225;s animales terrestres, desde el punto de vista sin prejuicios de un marciano? &#191;Pod&#237;a una raza capaz de levitar (y Dios sab&#237;a qu&#233; otras cosas) sentirse impresionada por la ingenier&#237;a? Y, de ser as&#237;, &#191;ganar&#237;a el primer premio la represa de Assu&#225;n o un arrecife de coral de kil&#243;metro y medio? &#191;La autoconsciencia del hombre? Pura presunci&#243;n local, porque no exist&#237;a modo de demostrar que los cachalotes o las secoyas no eran fil&#243;sofos y poetas que iban mucho m&#225;s all&#225; de todas las capacidades humanas.

Hab&#237;a un campo en el que el hombre era invencible, sin embargo: mostraba una ingeniosidad ilimitada para dise&#241;ar mayores y m&#225;s efectivas formas de matar, esclavizar, asolar y convertirse por todos los medios en un insoportable engorro de s&#237; mismo. El hombre era la m&#225;s repulsiva broma de s&#237; mismo. El propio fundamento del humor era

El hombre es el animal que r&#237;e contest&#243; Jubal.

Mike consider&#243; seriamente aquello.

Entonces yo no soy un hombre.

&#191;Eh?

Yo no me r&#237;o. He o&#237;do la risa, y me asusta. Luego asimil&#233; que no hac&#237;a da&#241;o. He tratado de aprender ech&#243; hacia atr&#225;s la cabeza y dej&#243; escapar una especie de cloqueo ronco, m&#225;s crispante que la llamada idiota de un mart&#237;n cazador.

Jubal se cubri&#243; las orejas con las manos.

&#161;Basta! &#161;Basta!

Ya lo ha o&#237;do admiti&#243; Mike tristemente. No s&#233; hacerlo bien. As&#237; que no soy un hombre.

Espere un momento, hijo. No renuncie tan pronto. Lo que ocurre es que a&#250;n no ha aprendido a re&#237;r, y nunca aprender&#225; simplemente intent&#225;ndolo. Pero al final aprender&#225;, se lo prometo. Si convive con nosotros el tiempo suficiente, un d&#237;a se dar&#225; cuenta de lo rid&#237;culos que somos, y se echar&#225; a re&#237;r.

&#191;De veras?

Seguro. No se preocupe por ello y no intente asimilarlo, tan s&#243;lo deje que llegue. Porque, hijo, incluso un marciano se partir&#237;a de risa una vez nos hubiera asimilado.

Esperar&#233; acept&#243; Smith pl&#225;cidamente.

Y, mientras espera, no dude de que usted es un hombre. Lo es. Un hombre nacido de mujer y nacido para causar problemas, y alg&#250;n d&#237;a asimilar&#225; eso en su plenitud y se reir&#225;, porque el hombre es el animal que se r&#237;e de s&#237; mismo. En cuanto a sus amigos marcianos, no lo s&#233;. Nunca los he conocido, no los asimilo. Pero asimilo que pueden ser hombres.

S&#237;, Jubal.

Harshaw pens&#243; que la entrevista hab&#237;a concluido y se sinti&#243; aliviado. Decidi&#243; que no se hab&#237;a visto en una situaci&#243;n tan embarazosa desde el d&#237;a hac&#237;a mucho tiempo en que su padre decidi&#243; explicarle lo de los p&#225;jaros, las abejas y las flores con demasiado retraso.

Pero el Hombre de Marte no hab&#237;a terminado.

Jubal, hermano m&#237;o, me pregunt&#243; usted: &#191;Qui&#233;n hizo el mundo?, y no encontr&#233; palabras para contestar porque no asimil&#233; como correspond&#237;a que se trataba de una pregunta. He estado pensando palabras.

&#191;S&#237;?

Usted me dijo: Dios hizo el mundo.

&#161;No, no! protest&#243; Harshaw apresuradamente. Dije que, aunque esas muchas religiones afirman muchas cosas, la mayor&#237;a de ellas afirman: Dios hizo el mundo. Le dije que no lo asimilaba en toda su extensi&#243;n, pero que Dios era la palabra que se utilizaba.

S&#237;, Jubal admiti&#243; Mike. La palabra es Dios a&#241;adi&#243;. Usted asimila.

No. Debo admitir que no asimilo.

Asimila repiti&#243; Smith con firmeza. Ahora me lo explico. No ten&#237;a la palabra. Usted asimila. Anne asimila. Yo asimilo. La hierba que hay bajo mis pies asimila en su feliz belleza. Pero necesitaba la palabra. La palabra es Dios.

Jubal sacudi&#243; la cabeza para aclararla.

Adelante.

Mike apunt&#243; a Harshaw con un gesto triunfal.

&#161;Usted es Dios!

Jubal se llev&#243; bruscamente una mano al rostro, casi una bofetada.

Oh, Jesucristo &#191;Qu&#233; he hecho? Mire, Mike, t&#243;meselo con calma. &#161;Tranquil&#237;cese! No me ha comprendido. Lo siento. &#161;Lo siento mucho! Olvide simplemente cuanto le he dicho y empezaremos de nuevo otro d&#237;a. Pero

Usted es Dios repiti&#243; Mike serenamente. Lo que asimila. Anne es Dios. Yo soy Dios. La hierba feliz es Dios. Jill asimila en belleza, siempre. Jill es Dios. Todo se forma y hace y crea conjuntamente cro&#243; algo en marciano y sonri&#243;.

De acuerdo, Mike. Pero esperemos un poco. &#161;Anne! &#191;Has estado captando todo esto?

&#161;Puede apostar a que s&#237;, jefe!

Prep&#225;rame una cinta. Tendr&#233; que trabajar en ello. No puedo dejarlo tal como est&#225;. Debo levant&#243; la cabeza, dijo. &#161;Oh, Dios m&#237;o! &#161;Todo el mundo en estado de alarma! &#161;Anne! Sit&#250;a el bot&#243;n del p&#225;nico en hombre muerto, y, por el amor de Dios, no apartes el pulgar de &#233;l; es posible que no vengan aqu&#237; volvi&#243; a levantar la vista hacia los dos grandes aerocoches que se aproximaban desde el sur. Pero me temo que s&#237; vienen. &#161;Mike! &#161;Esc&#243;ndase en la piscina! Recuerde lo que le dije, m&#233;tase en la parte m&#225;s honda, permanezca all&#237; y no se mueva, y no salga hasta que env&#237;e a Jill en su busca.

S&#237;, Jubal.

&#161;Ahora mismo! &#161;Vamos!

S&#237;, Jubal Mike corri&#243; unos pocos pasos, cort&#243; limpiamente el agua y desapareci&#243;. Record&#243; mantener las rodillas sin flexionar, los dedos en punta y los pies juntos.

&#161;Jill! llam&#243; Jubal. Zamb&#250;llase y salga. T&#250; tambi&#233;n, Larry. Si alguien est&#225; mirando, quiero que se confunda acerca de cu&#225;ntas personas est&#225;n utilizando la piscina. &#161;Dorcas! Sal enseguida, chiquilla, y vuelve a zambullirte. Anne No, t&#250; tienes el bot&#243;n del p&#225;nico; no puedes.

Puedo coger mi toga y situarme en el borde de la piscina. Jefe, &#191;quiere alguna demora en la situaci&#243;n hombre muerto?

Oh, s&#237;, treinta segundos. Si aterrizan aqu&#237;, ponte de inmediato la toga de testigo y sigue con el pulgar en el bot&#243;n. Luego espera, y si te digo que vengas hacia m&#237;, suelta el globo. Pero no me atrever&#233; a gritar &#161;el lobo! a menos que se protegi&#243; los ojos con la mano. Uno de ellos va a tomar tierra, seguro, y tiene todo el aspecto de ser un veh&#237;culo celular. &#161;Oh, maldita sea, cre&#237; que parlamentar&#237;an primero!

El primer aerocoche flot&#243;, luego se dej&#243; caer en vertical para posarse en el jard&#237;n, al otro lado de la piscina; el segundo empez&#243; a trazar lentos c&#237;rculos a baja altura. Los coches eran negros, del tama&#241;o de transportes de tropas, y llevaban s&#243;lo una peque&#241;a y poco llamativa insignia: el estilizado globo de la Federaci&#243;n.

Anne dej&#243; en el suelo el enlace por radio que liberar&#237;a el globo, se puso r&#225;pidamente la prenda s&#237;mbolo de su profesi&#243;n, volvi&#243; a coger el dispositivo y apoy&#243; de nuevo el pulgar en el bot&#243;n. La portezuela del primer coche empez&#243; a abrirse como si la hubiesen aguijoneado, y Jubal carg&#243; hacia ella con la arrogante beligerancia de un pequin&#233;s. Cuando un hombre salt&#243; fuera del coche, Jubal rugi&#243;:

&#161;Quite ese maldito bulto de encima de mis macizos de rosas!

&#191;Jubal Harshaw? pregunt&#243; el hombre.

&#161;Ya me ha o&#237;do! &#161;D&#237;gale a ese buey que tiene conduciendo para usted que levante ese trasto y lo traslade m&#225;s atr&#225;s! &#161;Completamente fuera del jard&#237;n y de encima del c&#233;sped! &#161;Anne!

Ya voy, jefe.

Jubal Harshaw, traigo una orden judicial para

&#161;Aunque trajera una orden para el rey de Inglaterra! &#161;Primero saque ese armatoste de encima de mis flores! Luego, as&#237; Dios me ayude, le demandar&#233; por Jubal mir&#243; al hombre que hab&#237;a aterrizado, pareci&#243; verlo por primera vez. Oh, as&#237; que es usted dijo con &#225;spero desd&#233;n. &#191;Naci&#243; as&#237; de est&#250;pido, Heinrich, o tuvo que estudiar mucho? &#191;Y cu&#225;ndo aprendi&#243; a volar ese asno uniformado con alas que trabaja para usted? &#191;A primera hora de esta ma&#241;ana? &#191;Desde que habl&#233; con usted?

Por favor, examine esta orden judicial dijo el capit&#225;n Heinrich con meticulosa paciencia. Luego

&#161;Quite de inmediato su carret&#243;n de mis macizos de flores o voy a presentar una demanda por derechos civiles que le va a costar su pensi&#243;n!

Heinrich vacil&#243;.

&#161;Ahora! chill&#243; Jubal. &#161;Y d&#237;gales a esos otros patanes que miren donde ponen las patazas! &#161;Ese idiota de la dentadura de caballo est&#225; encima de una Elizabeth M. Hewitt que gan&#243; un primer premio!

Heinrich volvi&#243; la cabeza.

Eh, muchachos, cuidado con esas flores. Paskin, est&#225;s pisando una. &#161;Rogers! Levanta el coche y ret&#237;ralo unos quince metros, fuera del jard&#237;n volvi&#243; su atenci&#243;n hacia Harshaw. &#191;Satisfecho?

Una vez se haya retirado, pero seguir&#225; teniendo que pagar los da&#241;os. D&#233;jeme ver sus credenciales, ens&#233;&#241;eselas tambi&#233;n al testigo honesto y pronuncie en voz alta y con claridad su nombre, grado, organizaci&#243;n a la que pertenece y n&#250;mero de registro.

Usted sabe qui&#233;n soy. Tengo una orden judicial

&#161;Y yo tengo una orden de derecho consuetudinario que me permite peinarle la raya en medio con una escopeta a menos que haga usted las cosas legalmente y en su orden! Yo no s&#233; qui&#233;n es usted. Se parece bastante a un tipo engolado que vi por la pantalla del tel&#233;fono hace un rato, pero esto no es ninguna prueba y no le identifico. Usted debe identificarse a s&#237; mismo, de un modo espec&#237;fico, seg&#250;n el C&#243;digo Mundial, p&#225;rrafo 1.602, parte II, antes de poder presentar una orden judicial. Y eso reza tambi&#233;n para todos esos otros monos y para ese pitec&#225;ntropo par&#225;sito que pilota para usted.

Todos ellos son agentes de polic&#237;a, y act&#250;an bajo mis &#243;rdenes.

Yo no s&#233; que sean nada de lo que usted dice. Pueden haber alquilado esos trajes de payaso que tan mal les caen en cualquier casa de alquiler de disfraces. &#161;La letra de la ley, se&#241;or! Ha invadido usted mi castillo. Usted dice que es agente de la polic&#237;a, y alega poseer una orden judicial para justificar esta intrusi&#243;n. Pero yo digo que son ustedes invasores, mientras no se demuestre lo contrario, bas&#225;ndome en lo cual invoco mi derecho soberano a utilizar toda la fuerza necesaria para expulsarlos de aqu&#237;, cosa que empezar&#233; a hacer dentro de tres segundos.

No se lo aconsejo.

&#191;Qui&#233;n es usted para aconsejar? Si resulto herido en el intento de hacer valer mis derechos, su acto se convertir&#225; en una agresi&#243;n t&#225;cita con armas mort&#237;feras; si esas cosas que acarrean sus mulos son armas, como as&#237; parece. Un asunto civil y criminal a la vez &#161;Bien, jovencito, curtir&#233; su piel para hacerme con ella una esterilla para la puerta! Jubal levant&#243; un pellejudo brazo y crisp&#243; un huesudo pu&#241;o. &#161;Fuera de mi propiedad!

Est&#225; bien, doctor. Lo haremos a su modo.

Heinrich se hab&#237;a puesto de un color rojo brillante, pero consigui&#243; mantener controlado su tono de voz. Ofreci&#243; su tarjeta de identificaci&#243;n, a la que Jubal ech&#243; una ojeada antes de devolv&#233;rsela para que Heinrich se la mostrase a Anne. Luego Heinrich cit&#243; su nombre completo, dijo que era capit&#225;n de polic&#237;a del Departamento de Servicios Especiales de la Federaci&#243;n, y recit&#243; su n&#250;mero de registro. Uno por uno, los otros seis hombres que hab&#237;an abandonado el coche, y finalmente el conductor, cumplieron con el mismo requisito a indicaci&#243;n de la g&#233;lida voz de Heinrich.

Cuando todo eso hubo terminado, Jubal pregunt&#243; amablemente:

Y ahora, capit&#225;n Heinrich, &#191;en qu&#233; puedo servirle?

Traigo una orden de b&#250;squeda y captura contra Gilbert Berquist, en la que se cita esta propiedad, terrenos y edificios.

Ens&#233;&#241;emela, luego mu&#233;stresela al testigo.

As&#237; lo har&#233;. Pero traigo otra orden de b&#250;squeda y captura, similar a la primera, contra Gillian Boardman.

&#191;Qui&#233;n?

Gillian Boardman. La acusaci&#243;n es de secuestro.

&#161;Dios m&#237;o!

Y otra contra H&#233;ctor C. Johnson, y otra contra Valentine Michael Smith, y una contra usted, Jubal Harshaw.

&#191;Contra m&#237;? &#191;Otra vez los impuestos?

No. Exam&#237;nela. Complicidad en esto y aquello, y testigo material en algunas otras cosas, y a&#241;adir&#237;a la m&#237;a por obstrucci&#243;n a la justicia si la orden ya firmada no lo hiciera innecesario.

&#161;Oh, vamos, capit&#225;n! He sido de lo m&#225;s cooperativo desde el momento en que usted se identific&#243; y empez&#243; a comportarse de manera legal. Y continuar&#233; cooperando. Por supuesto, le demandar&#233; pese a todo, a usted, y a su superior inmediato y al Gobierno, por sus actos ilegales cometidos antes de su identificaci&#243;n, y no renuncio a ninguno de mis derechos ni recursos respecto de cualquier cosa que algunos de ustedes puedan hacer a partir de ahora. Hum, toda una lista de v&#237;ctimas. Comprendo por qu&#233; se trajo un cami&#243;n extra. Pero, &#161;v&#225;lgame Dios!, aqu&#237; hay algo muy extra&#241;o. Esta, ejem, &#191;se&#241;ora Borkmann? Veo que se la acusa del secuestro de ese tal Smith, pero en esta otra orden de busca y captura parece que a &#233;l se le acusa de huir cuando estaba bajo custodia. Parece un tanto confuso.

Son las dos cosas. &#201;l escap&#243; y ella le secuestr&#243;.

&#191;No es eso un tanto dif&#237;cil de manejar? Las dos acusaciones, quiero decir. &#191;Y bajo qu&#233; acusaci&#243;n se le manten&#237;a a &#233;l arrestado? La orden de busca y captura no parece mencionarlo.

&#191;C&#243;mo diablos quiere que lo sepa? El tipo escap&#243;, eso es todo. Es un fugitivo.

&#161;Me encanta! Creo que voy a tener que ofrecer mis servicios como consejero legal a cada uno de ellos. Es un caso interesante. Si se ha cometido un error, o varios errores, eso puede conducir a muchos otros asuntos.

Heinrich sonri&#243; fr&#237;amente.

No le va a resultar tan f&#225;cil. Usted tambi&#233;n estar&#225; encarcelado.

Oh, no durante mucho tiempo, conf&#237;o Jubal levant&#243; la voz m&#225;s de lo necesario y volvi&#243; la cabeza hacia la casa. Conozco a otro abogado. Me parece que si el juez Holland estuviese escuchando esto, el habeas corpus para todos nosotros ser&#237;a presentado con la m&#225;xima prontitud. Y, si diera la casualidad de que la Associated Press ten&#237;a alg&#250;n coche correo por las cercan&#237;as, no se tardar&#237;a nada en saber de d&#243;nde hab&#237;an salido esas &#243;rdenes.

Siempre picapleitos, &#191;eh, Harshaw?

Eso es difamaci&#243;n, mi querido se&#241;or. Tomo nota.

No le servir&#225; de gran cosa. Estamos solos.

&#191;De veras?



15

Valentine Michael Smith buce&#243; a trav&#233;s de la turbia agua hacia la parte m&#225;s profunda de la piscina, debajo de la palanca de saltos, y se acomod&#243; en el fondo. No sab&#237;a por qu&#233; le hab&#237;a dicho su hermano de agua Jubal que se escondiera all&#237;; de hecho, ni siquiera sab&#237;a que estaba escondi&#233;ndose. Jubal le hab&#237;a pedido que hiciera aquello y que permaneciera all&#237; hasta que su hermana de agua Jill fuese a buscarle; eso era suficiente.

Tan pronto como estuvo seguro de que se hallaba en la parte m&#225;s honda se enrosc&#243; en posici&#243;n fetal, expuls&#243; la mayor parte del aire de sus pulmones, se trag&#243; la lengua, puso los ojos en blanco, disminuy&#243; su ritmo card&#237;aco casi a la nada y se transform&#243; en un muerto efectivo salvo por el hecho de que no se hab&#237;a descorporizado y pod&#237;a volver a poner en marcha sus motores en cualquier momento a voluntad. Tambi&#233;n eligi&#243; dilatar su sentido del paso del tiempo hasta que los segundos fluyeron como si fueran horas, pues ten&#237;a mucho que meditar y no sab&#237;a lo pronto que acudir&#237;a Jill a buscarle.

Sab&#237;a que hab&#237;a vuelto a fracasar en su empe&#241;o por lograr una perfecta comprensi&#243;n, el v&#237;nculo de fusi&#243;n mutua la asimilaci&#243;n rec&#237;proca que deb&#237;a existir entre hermanos de agua. Se daba cuenta de que el fracaso era suyo, causado por el empleo err&#243;neo del extra&#241;amente variable lenguaje humano, ya que Jubal se hab&#237;a puesto nervioso tan pronto como &#233;l hab&#237;a empezado a hablarle.

Ahora sab&#237;a que sus hermanos humanos pod&#237;an sufrir intensas emociones sin experimentar da&#241;o permanente, pese a lo cual Smith lamentaba sinceramente haber sido la causa de tanta inquietud en Jubal. Por un momento le hab&#237;a parecido que hab&#237;a conseguido por fin asimilar perfectamente una de las m&#225;s dif&#237;ciles palabras humanas. Hubiera debido ir con m&#225;s cuidado porque, en el transcurso de sus primeras lecciones recibidas de su hermano Mahmoud, hab&#237;a descubierto que las palabras largas del lenguaje humano (cuanto m&#225;s largas mejor) eran f&#225;ciles, inconfundibles, raras veces cambiaban de significado, mientras que las palabras cortas eran resbaladizas, impredecibles, cambiaban su significado sin ning&#250;n esquema fijo. O eso le parec&#237;a asimilar. Las palabras humanas cortas nunca eran como las palabras marcianas cortas, que eran la mayor&#237;a, y que significaban siempre exactamente lo mismo. Las palabras humanas cortas eran como tratar de cortar el agua con un cuchillo.

Y aqu&#233;lla hab&#237;a sido una palabra muy corta.

Smith segu&#237;a convencido de que hab&#237;a asimilado correctamente la palabra humana Dios La confusi&#243;n hab&#237;a surgido de su fracaso en seleccionar otras palabras humanas. El concepto era en realidad tan simple, tan b&#225;sico, tan necesario, que cualquier polluelo hubiera podido explicarlo perfectamente, en marciano. El problema, pues, era dar con las palabras humanas que le permitieran expresarse como deb&#237;a, asegurarse de que las esquematizaba correctamente para que encajaran por completo como si las dijera en el lenguaje de su propio pueblo.

Se demor&#243;, confuso, ante el curioso hecho de que resultara un poco dif&#237;cil expresarlo, incluso en idioma humano, puesto que era una cosa que todo el mundo sab&#237;a, a menos que la raz&#243;n fuera que no pudieran asimilarlo vivos. Posiblemente tendr&#237;a que preguntar a los Ancianos humanos c&#243;mo decirlo, en vez de forcejear con los cambiantes significados de las palabras humanas. En tal caso, tendr&#237;a que esperar a que Jubal lo arreglase, porque &#233;l no era m&#225;s que un huevo y era incapaz de arreglarlo por s&#237; mismo.

Experiment&#243; un breve pesar por no tener el privilegio de hallarse presente en la pr&#243;xima descorporizaci&#243;n del hermano Art y del hermano Dottie.

Despu&#233;s se dedic&#243; a releer mentalmente el Nuevo Diccionario Internacional de la Lengua Inglesa Webster, tercera edici&#243;n, publicado en Springfield, Massachusetts.

Desde hac&#237;a un buen rato la concentraci&#243;n de Smith se ve&#237;a alterada por la inquietante sensaci&#243;n de que sus hermanos de agua se hallaban en dificultades. Hizo una pausa entre sherbacha y sherbet para reflexionar sobre ese conocimiento. &#191;Deb&#237;a subir a la superficie, abandonar el agua de vida que le rodeaba y reunirse con ellos para asimilar y compartir sus dificultades? En su hogar, la cuesti&#243;n no se habr&#237;a suscitado; las dificultades se compart&#237;an en una jubilosa intimidad.

Pero este lugar era extra&#241;o en todos sus sentidos, y Jubal le hab&#237;a dicho que esperase hasta que llegara Jill.

Revis&#243; las palabras de Jubal, estudi&#225;ndolas en una larga contemplaci&#243;n frente a otras palabras humanas, asegur&#225;ndose de que las asimilaba. No, Jubal hab&#237;a hablado correctamente y &#233;l hab&#237;a asimilado correctamente; ten&#237;a que aguardar hasta que llegara Jill.

No obstante, estaba tan intranquilo por la certidumbre de las dificultades de sus hermanos que no pod&#237;a seguir con su caza de palabras. Finalmente se le ocurri&#243; una idea que estaba tan llena de alegre audacia que se habr&#237;a puesto a temblar si su cuerpo se hubiese hallado preparado para ello.

Jubal le hab&#237;a dicho que situara su cuerpo bajo el agua y lo dejase all&#237; hasta que acudiera Jill, pero, &#191;hab&#237;a dicho Jubal que &#233;l deb&#237;a aguardar con el cuerpo?

Smith dedic&#243; un largo y cuidadoso tiempo a considerar aquello, sabiendo que las resbaladizas palabras humanas que hab&#237;a utilizado Jubal pod&#237;an inducirle (y a menudo lo hab&#237;an hecho) a cometer errores. Lleg&#243; a la conclusi&#243;n de que Jubal no le hab&#237;a ordenado espec&#237;ficamente que permaneciera con su cuerpo, y eso le proporcionaba una v&#237;a de escape para salir de la incorrecci&#243;n de no compartir las dificultades de sus hermanos.

As&#237; que Smith decidi&#243; dar un paseo.

Estaba un poco aturdido ante su propia audacia porque, si bien aquello era algo que ya hab&#237;a hecho dos veces antes, nunca lo hab&#237;a hecho solo. Cada vez hab&#237;a tenido a un Anciano con &#233;l, vigil&#225;ndole, asegur&#225;ndose de que su cuerpo estaba a salvo, impidi&#233;ndole que se desorientara ante la nueva experiencia, permaneciendo a su lado hasta que regres&#243; a su cuerpo y se levant&#243; de nuevo.

Aqu&#237; no hab&#237;a ahora ning&#250;n Anciano para ayudarle. Pero Smith siempre hab&#237;a sido r&#225;pido en aprender; sab&#237;a c&#243;mo hacerlo, y ten&#237;a plena confianza en que podr&#237;a hacerlo solo, de una manera que llenar&#237;a de orgullo a su maestro. As&#237; que primero comprob&#243; todas y cada una de las partes de su cuerpo, se convenci&#243; de que &#233;ste no sufrir&#237;a da&#241;o alguno mientras &#233;l estuviese fuera, y sali&#243; cautelosamente de &#233;l, dejando tras de s&#237; s&#243;lo aquella peque&#241;a porci&#243;n de s&#237; mismo necesaria como vigilante y cuidador.

Luego subi&#243; a la superficie y se qued&#243; durante unos instantes en el borde de la piscina, recordando que ten&#237;a que actuar como si su cuerpo estuviera todav&#237;a con &#233;l a fin de tener una salvaguardia contra la desorientaci&#243;n, contra perder la referencia de la piscina, del cuerpo, de todo, y verse obligado a vagar por lugares desconocidos desde donde no podr&#237;a hallar el camino de regreso.

Smith mir&#243; a su alrededor.

Un aerocoche acababa de aterrizar en el jard&#237;n junto a la piscina, y hab&#237;a seres debajo de &#233;l quej&#225;ndose de perjuicios e indignidades a los que se hab&#237;an visto sometidos. &#191;Eran &#233;sas las dificultades que pod&#237;a captar? El c&#233;sped era para andar por encima de &#233;l, las flores y los arbustos no, hacerlo era incorrecto.

Pero hab&#237;a m&#225;s cosas incorrectas. Un hombre acababa de salir del aerocoche, su pie estaba a punto de tocar el suelo, y Jubal corr&#237;a hacia &#233;l. Smith pudo captar el estallido de la helada ira que Jubal lanzaba contra el hombre, un estallido tan furioso que, de hab&#233;rselo lanzado un marciano a otro, ambos se habr&#237;an descorporizado al instante.

Smith anot&#243; aquello como algo a ponderar y, si brotaba alg&#250;n punto cr&#237;tico culminante, como parec&#237;a ser el caso, decidir qu&#233; deb&#237;a hacer para ayudar a su hermano. Luego mir&#243; a los dem&#225;s.

Dorcas estaba saliendo de la piscina; parec&#237;a desconcertada y un tanto alterada, aunque no mucho; Smith pudo captar su confianza en Jubal. Larry estaba en el borde de la piscina, reci&#233;n salido tambi&#233;n; el agua goteaba de su cuerpo y colgaba en el aire. Larry no estaba turbado, sino excitado y complacido; su confianza en Jubal era absoluta. Miriam se hallaba cerca de &#233;l, y su humor se alineaba a medio camino entre el de Dorcas y el de Larry. Anne estaba de pie all&#225; donde hab&#237;a permanecido sentada, revestida con aquel largo atav&#237;o del que no se hab&#237;a separado en todo el d&#237;a. Smith no consigui&#243; asimilar su estado de &#225;nimo; capt&#243; en ella la fr&#237;a e inflexible disciplina mental de un Anciano. Eso le sorprendi&#243;, ya que Anne siempre se hab&#237;a manifestado jovial, amable y c&#225;lidamente amistosa.

Observ&#243; que estaba mirando a Jubal con atenci&#243;n, preparada para ayudarle. &#161;Lo mismo que Larry! &#161;Y Dorcas! &#161;Y Miriam! Con un repentino arrebato de catarsis emp&#225;tica, Smith comprendi&#243; que todos aquellos amigos eran hermanos de agua de Jubal y, por lo tanto, de &#233;l. Aquella inesperada liberaci&#243;n de la ceguera lo sacudi&#243; hasta el punto de perder casi el anclaje en aquel lugar. Se tranquiliz&#243; tal como le hab&#237;an ense&#241;ado e hizo una pausa para apreciarlos y entrar en comuni&#243;n con todos, uno por uno y en conjunto.

Jill ten&#237;a un brazo pasado por encima del borde de la piscina y Smith supo que hab&#237;a estado buceando, comprobando que &#233;l se hallaba a salvo. Se hab&#237;a dado cuenta de su presencia cuando lo hab&#237;a hecho, pero ahora comprendi&#243; que no s&#243;lo se hab&#237;a sentido inquieta por su seguridad; Jill sent&#237;a otra inquietud mucho mayor, una inquietud de la que no se vio aliviada tras comprobar que Smith se hallaba a salvo bajo el agua de vida. Eso le trastorn&#243;, y consider&#243; la conveniencia de ir hasta ella y hacerle saber que estaba a su lado y que compart&#237;a con ella las dificultades.

Lo habr&#237;a hecho si no hubiera experimentado una leve e inquietante sensaci&#243;n de culpabilidad: no estaba absolutamente seguro de que Jubal hubiera deseado que rondase por all&#237; mientras su cuerpo permanec&#237;a oculto en el fondo de la piscina. Lleg&#243; a un compromiso dici&#233;ndose que compartir&#237;a sus dificultades, y les informar&#237;a de su presencia s&#243;lo si se hac&#237;a imprescindible.

Smith contempl&#243; entonces al hombre que estaba bajando del aerocoche, capt&#243; sus emociones y retrocedi&#243; ante ellas, se oblig&#243; pese a todo a examinarlo minuciosamente, por dentro y por fuera.

En un bolsillo de extra&#241;a forma sujeto a su cintur&#243;n, el hombre llevaba una pistola.

Smith estuvo casi seguro de que era una pistola. La examin&#243; con todo detalle, compar&#225;ndola con las dos pistolas que hab&#237;a visto brevemente y cotej&#225;ndola con lo que parec&#237;a ser la definici&#243;n del Nuevo Diccionario Internacional de la Lengua Inglesa Webster, tercera edici&#243;n, publicado en Springfield, Massachusetts.

S&#237;, se trataba de una pistola, no s&#243;lo por la forma sino tambi&#233;n por la malignidad que la envolv&#237;a e impregnaba. Smith baj&#243; la vista a lo largo del ca&#241;&#243;n, comprendi&#243; c&#243;mo deb&#237;a funcionar, y la maldad le devolvi&#243; la mirada.

&#191;Deb&#237;a desviarla y enviarla a alguna otra parte, haciendo desaparecer as&#237; con ella su cualidad de no correcto? &#191;Hacerlo antes de que el hombre acabara de salir del coche? Smith tuvo la sensaci&#243;n de que deber&#237;a, y sin embargo Jubal le hab&#237;a dicho, en una ocasi&#243;n, que no realizase tal cosa con una pistola hasta que &#233;l le dijera que era el momento adecuado de hacerlo.

Ahora sab&#237;a que &#233;ste era verdaderamente un punto cr&#237;tico culminante de necesidad, pero decidi&#243; permanecer en equilibrio sobre este punto cr&#237;tico hasta asimilarlo todo, ya que era posible que Jubal, sabiendo que se acercaba un punto cr&#237;tico, le hubiera enviado bajo el agua para impedirle actuar incorrectamente.

Esperar&#237;a, pero mientras tanto no perder&#237;a de vista aquella arma y su cualidad incorrecta. Sin verse limitado ahora a dos ojos mirando en una sola direcci&#243;n, capaz de ver todo su alrededor si era necesario, sigui&#243; vigilando la pistola y al hombre mientras entraba en el coche.

&#161;M&#225;s incorrecciones de las que hubiera cre&#237;do posible! Hab&#237;a otros hombres ah&#237; dentro, todos, salvo uno, precipit&#225;ndose hacia la puerta. Sus mentes ol&#237;an como una horda de khaughas que hubieran husmeado a una ninfa desprevenida, y cada uno de ellos sosten&#237;a en su mano algo tremendamente incorrecto.

Como le hab&#237;a dicho Jubal, Smith sab&#237;a ahora que la forma nunca era un determinante primordial; era necesario ir m&#225;s all&#225; de la forma para asimilar. Su propio pueblo pasaba a trav&#233;s de cinco formas distintas e importantes: huevo, ninfa, pollo, adulto, y Anciano, una vez se abandonaba la forma. Sin embargo, la esencia de un Anciano se configuraba ya en el huevo.

Aquellas cosas que llevaban los otros parec&#237;an pistolas. Pero Smith no estaba seguro de que lo fuesen; examin&#243; una con mayor atenci&#243;n. Era mucho mayor que cualquier pistola de las que hubiera visto hasta entonces, su forma era muy distinta, y sus detalles resultaban diferentes por completo.

Pero era una pistola.

Examin&#243; todas las dem&#225;s, una por una, atentamente. S&#237;, eran pistolas.

El hombre que a&#250;n segu&#237;a sentado llevaba atada al cinto una m&#225;s peque&#241;a.

El propio coche ten&#237;a montadas en su interior dos pistolas enormes, adem&#225;s de otras cosas que Smith no pudo asimilar pero que sinti&#243; que llevaban consigo una incorrecci&#243;n impl&#237;cita.

Se detuvo y consider&#243; seriamente la conveniencia de retorcer el coche, su contenido y todo lo dem&#225;s, dej&#225;ndolo que desapareciese. Pero, adem&#225;s de su inhibici&#243;n de toda la vida contra desperdiciar comida, se daba cuenta de que a&#250;n no hab&#237;a asimilado lo que estaba sucediendo. Mejor actuar lentamente, vigilar con cuidado y ayudar y compartir el punto cr&#237;tico culminante seg&#250;n las directrices de Jubal, y si la acci&#243;n correcta para &#233;l consist&#237;a en permanecer pasivo, entonces regresar a su cuerpo cuando el punto cr&#237;tico culminante hubiese pasado y discutir m&#225;s tarde el asunto con Jubal.

Volvi&#243; a salir del coche y observ&#243;, escuch&#243; y esper&#243;.

El primer hombre que hab&#237;a salido estaba hablando con Jubal respecto a muchas cosas que Smith s&#243;lo pudo archivar sin asimilar: estaban m&#225;s all&#225; de su experiencia. Los otros individuos salieron y se desplegaron; Smith extendi&#243; su atenci&#243;n para vigilarlos a todos. El coche se elev&#243;, retrocedi&#243; y se pos&#243; de nuevo, lo cual alivi&#243; a los seres sobre los que se hab&#237;a posado antes; Smith asimil&#243; brevemente con ellos hasta donde se lo permit&#237;a su atenci&#243;n sobre todo lo dem&#225;s, tratando de mitigar sus dolores.

El primer hombre tendi&#243; a Jubal unos papeles; &#233;stos fueron pasados a Anne. Smith los ley&#243; con ella. Reconoci&#243; los caracteres como palabras relativas a ciertos rituales humanos de curaci&#243;n y equilibrio, pero, puesto que s&#243;lo hab&#237;a tropezado con esos rituales en la biblioteca legal de Jubal, no intent&#243; asimilarlos en este momento, en especial cuando vio que Jubal no se dejaba impresionar por ellos, la incorrecci&#243;n estaba en alguna otra parte. Le encant&#243; reconocer su propio nombre humano en dos de los papeles; siempre experimentaba un extra&#241;o estremecimiento de placer al leerlo, como si se encontrase en dos sitios distintos a la vez, cosa imposible para cualquiera excepto para un Anciano.

Jubal y el primer hombre se dieron la vuelta y echaron a andar hacia la piscina, con Anne inmediatamente detr&#225;s. Smith relaj&#243; un poco su sentido del tiempo para verles avanzar m&#225;s deprisa, manteni&#233;ndolo s&#243;lo lo suficientemente tenso como para poder observar c&#243;modamente a todos los hombres a la vez. Dos de ellos se acercaron y flanquearon al peque&#241;o grupo.

El primer hombre se detuvo cerca de sus amigos junto a la piscina, les ech&#243; una mirada, luego se sac&#243; una foto del bolsillo, la examin&#243;, mir&#243; a Jill. Smith capt&#243; que el miedo y la inquietud ascend&#237;an en ella y se puso muy alerta. Jubal le hab&#237;a dicho: Proteja a Jill. No se preocupe si malgasta comida. No se preocupe de ninguna otra cosa. S&#243;lo proteja a Jill.

Por supuesto, proteger&#237;a a Jill bajo cualquier circunstancia, incluso arriesg&#225;ndose a actuar err&#243;neamente de alguna otra forma. Pero era bueno contar con el respaldo tranquilizador de Jubal; dejaba su mente &#237;ntegra y sosegada.

Cuando el primer hombre enca&#241;on&#243; a Jill y los dos hombres que le flanqueaban se apresuraron a acercarse a ella con sus pistolas de gran incorrecci&#243;n en la mano, Smith se adelant&#243; a trav&#233;s de su doble y aplic&#243; a cada uno de los dos ese min&#250;sculo retorcimiento que originaba su expulsi&#243;n.

El primer hombre se qued&#243; mirando el lugar donde hab&#237;an estado los otros y llev&#243; la mano a su pistola, y desapareci&#243; tambi&#233;n.

Los otros cuatro empezaron a acercarse. Smith no deseaba retorcerlos. Ten&#237;a la sensaci&#243;n de que Jubal se sentir&#237;a complacido si s&#243;lo los deten&#237;a. Pero detener una cosa, incluso un cenicero, significa trabajo, y Smith no dispon&#237;a de su cuerpo a mano. Un Anciano hubiera podido ocuparse de los cuatro sin problemas, pero Smith hizo lo que pudo, lo que ten&#237;a que hacer.

Cuatro ligeros roces, desaparecieron.

Sinti&#243; una incorrecci&#243;n m&#225;s intensa a&#250;n brotar del coche posado en el suelo m&#225;s all&#225; y se orient&#243; hacia ella, asimil&#243; una r&#225;pida decisi&#243;n, y coche y piloto desaparecieron.

Casi olvid&#243; el coche que flotaba en patrulla de cobertura en el aire. Smith empezaba a relajarse despu&#233;s de haberse ocupado del coche en el suelo, cuando de pronto not&#243; que la sensaci&#243;n de incorrecci&#243;n aumentaba y alz&#243; la vista.

El segundo coche descend&#237;a y se preparaba a aterrizar justo en el lugar donde estaba &#233;l.

Smith tens&#243; su sentido del tiempo hasta su l&#237;mite personal, fue al veh&#237;culo en el aire, lo inspeccion&#243; cuidadosamente, asimil&#243; que estaba repleto de una incorrecci&#243;n tan absoluta como el primero, y lo lanz&#243; a la nada. Luego regres&#243; al grupo congregado junto a la piscina.

Todos sus amigos parec&#237;an muy excitados; Dorcas sollozaba y Jill la sujetaba y la calmaba. S&#243;lo Anne parec&#237;a inmune a las emociones que Smith sent&#237;a agitarse a su alrededor. Pero la incorrecci&#243;n hab&#237;a desaparecido, toda, y con ella la inquietud que hab&#237;a turbado sus meditaciones antes. Sab&#237;a que Dorcas se repondr&#237;a mucho m&#225;s aprisa y mejor en manos de Jill que en las de ninguna otra persona, Jill asimilaba siempre las inquietudes de los dem&#225;s de una forma completa e inmediata. Algo alterado por las emociones a su alrededor, ligeramente aprensivo ante la posibilidad de no haber obrado correctamente en aquel punto cr&#237;tico culminante o de que Jubal pudiera asimilarlo as&#237;, Smith decidi&#243; que ahora era libre de abandonar la superficie. Se desliz&#243; de vuelta al interior de la piscina, encontr&#243; su cuerpo, asimil&#243; que estaba tal y como lo hab&#237;a dejado, sin el menor da&#241;o, y se introdujo de nuevo en &#233;l.

Consider&#243; la posibilidad de contemplar los acontecimientos que hab&#237;an configurado el punto cr&#237;tico culminante y examinarlos en profundidad. Pero eran demasiado nuevos, demasiado recientes; no estaba preparado para englobarlos, no estaba preparado para alabar y apreciar a los hombres que se hab&#237;a visto obligado a trasladar. En vez de ello, reemprendi&#243; alegremente la tarea que hab&#237;a dejado en suspenso. Sherbet, Sherbetlee, Sherbetzide

Hab&#237;a llegado a Tinwork, y estaba a punto de examinar Tiny, cuando capt&#243; que Jill se aproximaba. Desenroll&#243; su lengua dentro de su boca y se prepar&#243;, ya que sab&#237;a que a su hermano Jill no le era posible permanecer mucho tiempo debajo del agua sin sufrir incomodidad.

Cuando ella le toc&#243;, Smith tom&#243; el rostro de Jill con ambas manos y la bes&#243;. Era algo que hab&#237;a aprendido a hacer muy recientemente y que a&#250;n no asimilaba del todo. Ten&#237;a todas las caracter&#237;sticas del acercamiento de la ceremonia del agua. Pero hab&#237;a algo m&#225;s tambi&#233;n, algo que deseaba asimilar en toda su perfecta plenitud.



16

Jubal Harshaw no esper&#243; a que Gillian sacase de la piscina a su chico problema: dio instrucciones de que le administraran un sedante a Dorcas y se apresur&#243; hacia su estudio, dejando a Anne para que le explicase (o no) los sucesos ocurridos en los &#250;ltimos diez minutos.

&#161;Primera! grit&#243; por encima del hombro.

Miriam se volvi&#243; y se situ&#243; a su altura.

Supongo que yo debo ser primera jade&#243;, casi sin aliento. Pero, jefe, &#191;qu&#233; demonios?

&#161;Ni una palabra, muchacha!

Pero, jefe

He dicho que a callar. Miriam, dentro de una semana nos sentaremos tranquilamente y le pediremos a Anne que nos cuente lo que vimos realmente. Pero en este momento todo el mundo y sus primos empezar&#225;n a telefonear y los periodistas empezar&#225;n a bajar de los &#225;rboles, y primero tengo que hacer unas cuantas llamadas. Necesito ayuda. &#191;Eres del tipo de mujeres in&#250;tiles que se desmoronan cuando m&#225;s falta hacen? Eso me recuerda Toma nota de descontarle a Dorcas de la paga la parte de sueldo correspondiente al tiempo que ha perdido poni&#233;ndose hist&#233;rica.

Miriam le mir&#243; boquiabierta.

&#161;Jefe! &#161;Atr&#233;vase a hacer eso, y cada uno de los que estamos aqu&#237; renunciar&#225;!

Tonter&#237;as.

Lo digo en serio. No la tome con Dorcas. Bueno, yo ser&#237;a la hist&#233;rica si ella no se me hubiera adelantado y a&#241;adi&#243;. Y creo que me estoy poniendo hist&#233;rica ahora.

Harshaw sonri&#243;.

Int&#233;ntalo y te zurrar&#233;. Est&#225; bien, apunta a Dorcas para una prima por servicios peligrosos. Poneos a todos para esa prima. Especialmente yo. Me la merezco.

Est&#225; bien. Pero, &#191;qui&#233;n pagar&#225; su prima?

Los contribuyentes, por supuesto. Hallaremos alg&#250;n sistema de desgravar &#161;Maldita sea! hab&#237;an llegado a la puerta del estudio; el tel&#233;fono reclamaba ya su atenci&#243;n. Jubal se desliz&#243; en el asiento y accion&#243; el mando. Harshaw al habla. &#191;Qui&#233;n diablos es usted?

Ah&#243;rrate la rutina, doc repuso alegremente un rostro. Hace muchos a&#241;os que no me asustas. &#191;C&#243;mo marcha todo?

Harshaw reconoci&#243; el rostro de Thomas Mackenzie, el director de producci&#243;n de la New World Networks; se suaviz&#243; ligeramente.

Bastante bien, Tom. Pero no puedo estar m&#225;s agobiado, as&#237; que

&#191;Est&#225;s agobiado? Entonces prueba mi jornada de trabajo de cuarenta y ocho horas. Ser&#233; breve. &#191;Sigues pensando que vas a tener algo para nosotros? No me importa lo caro del equipo que te he destinado; eso puedo mantenerlo. Pero el negocio es el negocio, y estoy pagando a tres equipos completos s&#243;lo para que permanezcan atentos a tu se&#241;al. Quiero favorecerte en todo lo que me sea posible. Hemos utilizado montones de las cosas que nos has enviado en el pasado, y esperamos utilizar m&#225;s en el futuro, pero estoy comenzando a preguntarme qu&#233; voy a decirle a nuestro auditor.

Harshaw se lo qued&#243; mirando fijamente.

&#191;No consideras suficiente esa transmisi&#243;n en directo que acabas de recibir para justificar los gastos?

&#191;Qu&#233; transmisi&#243;n en directo?

Unos minutos m&#225;s tarde Harshaw dec&#237;a adi&#243;s y cortaba la comunicaci&#243;n, tras convencerse de que la New World Networks no hab&#237;a visto nada de los &#250;ltimos acontecimientos desarrollados en su casa. Eludi&#243; las preguntas de Mackenzie al respecto, porque estaba descorazonadoramente seguro de que una relaci&#243;n verbal de lo ocurrido convencer&#237;a a Mackenzie de que el pobre viejo Harshaw se hab&#237;a hecho finalmente pedazos. Y Harshaw no podr&#237;a reproch&#225;rselo.

En vez de eso acordaron que, si no ocurr&#237;a nada de valor que pudieran captar en el plazo de las pr&#243;ximas veinticuatro horas, la New World cortar&#237;a la conexi&#243;n y se llevar&#237;a c&#225;maras y equipo.

Cuando la pantalla qued&#243; libre, Harshaw orden&#243; a Miriam:

B&#250;scame a Larry. Dile que me traiga ese bot&#243;n del p&#225;nico, probablemente lo tiene Anne. Luego hizo otra llamada, seguida por una tercera. Para cuando se present&#243; Larry, Harshaw se hab&#237;a convencido ya de que ninguna cadena de noticias estaba mirando cuando los hombres de los Servicios Especiales intentaron invadir su casa. No val&#237;a la pena comprobar si las dos docenas de mensajes retenidos que hab&#237;a grabado recientemente hab&#237;an sido enviados; su entrega depend&#237;a de la misma se&#241;al que no hab&#237;a conseguido llegar a los canales de noticias.

Cuando se apart&#243; del tel&#233;fono, Larry le tendi&#243; el enlace de radio port&#225;til del bot&#243;n del p&#225;nico.

&#191;Quer&#237;a esto, jefe?

S&#243;lo para burlarme de &#233;l, puesto que &#233;l se ha burlado de nosotros. Larry, que esto nos sirva de lecci&#243;n: no conf&#237;es nunca en ninguna maquinaria que sea m&#225;s complicada que un cuchillo y un tenedor.

De acuerdo. &#191;Algo m&#225;s?

Larry, &#191;hay alg&#250;n medio de repasar ese trasto y ver si funciona correctamente? Sin sacar de la cama a la gente de tres cadenas de noticias, quiero decir.

Claro que s&#237;. Los t&#233;cnicos que instalaron el transmisor-receptor en el taller lo dotaron de un interruptor para eso. Se acciona el interruptor, se oprime el bot&#243;n, y se enciende una luz. Si se desea una comprobaci&#243;n completa, uno llama simplemente desde el aparato y les dice que desea una comprobaci&#243;n en toda regla hasta las c&#225;maras y de vuelta al monitor.

Supongamos que la prueba demuestra que la transmisi&#243;n no llega. Si el problema est&#225; aqu&#237;, &#191;puedes localizar lo que est&#225; mal?

Bueno, quiz&#225; repuso Larry, dubitativo, si no se tratara m&#225;s que de una conexi&#243;n suelta. Pero Duque es el experto en electr&#243;nica yo soy m&#225;s bien del tipo intelectual.

Ya lo s&#233;, hijo A m&#237; tampoco se me dan bien las cuestiones pr&#225;cticas. En fin, haz lo que puedas. Y hazme saber lo que consigues.

&#191;Algo m&#225;s, Jubal?

S&#237;, si ves al tipo que invent&#243; la rueda, env&#237;amelo; quiero darle un pedazo de mi mente. &#161;Entrometido!


Jubal pas&#243; los siguientes minutos en contemplaci&#243;n umbilical. Consider&#243; la posibilidad de que Duque hubiera saboteado el bot&#243;n del p&#225;nico, pero desech&#243; la idea como una p&#233;rdida de tiempo, si no como algo completamente in&#250;til. Se permiti&#243; a s&#237; mismo preguntarse por unos instantes qu&#233; hab&#237;a ocurrido realmente en su jard&#237;n, y c&#243;mo se las hab&#237;a arreglado el muchacho para hacer lo que hab&#237;a hecho desde tres metros por debajo del agua. Porque no le cab&#237;a la menor duda de que el Hombre de Marte estaba detr&#225;s de aquellos imposibles juegos de prestidigitaci&#243;n.

De acuerdo, lo que hab&#237;a presenciado el d&#237;a anterior en su propio estudio era tan intelectualmente pasmoso como estos &#250;ltimos acontecimientos, pero el impacto emocional era algo completamente distinto. Un rat&#243;n era un milagro de la biolog&#237;a tan importante como un elefante; sin embargo, hab&#237;a una importante diferencia, un elefante era mucho m&#225;s grande.

Ver que una caja vac&#237;a, puro desecho, desaparec&#237;a en medio del aire, implicaba l&#243;gicamente la posibilidad de que un aerotransporte lleno de hombres pudiera desvanecerse del mismo modo; pero uno de los dos acontecimientos era una patada en los dientes, el otro no.

Bueno, no iba a desperdiciar sus l&#225;grimas con esos cosacos. Jubal admit&#237;a que los polis, como tales polis, no ten&#237;an nada de malo; hab&#237;a conocido a un cierto n&#250;mero de polis honestos en su vida, e incluso a un alguacil sobornable que merec&#237;a algo m&#225;s que ser apagado de un soplido como una vela. La Guardia Costera era un espl&#233;ndido ejemplo de lo que los polis deber&#237;an ser y frecuentemente eran.

Pero para pertenecer a los Servicios Especiales un hombre deb&#237;a tener latrocinio en el coraz&#243;n y sadismo en el alma. Gestapo. Tropas de asalto al servicio de cualquier pol&#237;tico que estuviese en el poder. Jubal a&#241;oraba los buenos y viejos d&#237;as en los que un abogado pod&#237;a citar la Declaraci&#243;n de Derechos sin temor a que alguna estratagema solapada de la Federaci&#243;n le derrotara.

No importaba &#191;Qu&#233; suceder&#237;a l&#243;gicamente a continuaci&#243;n? Desde luego, el grupo de Heinrich deb&#237;a estar en contacto constante con su base; ergo, su p&#233;rdida ser&#237;a observada, aunque s&#243;lo fuera por su silencio. M&#225;s miembros del Servicio Especial ir&#237;an a echar una mirada, probablemente ya estar&#237;an en camino si el segundo aerocoche hab&#237;a sido guillotinado en pleno informe de la acci&#243;n.

Miriam

S&#237;, jefe.

Quiero aqu&#237; enseguida a Mike, Jill y Anne. Luego encuentra a Larry, en el taller probablemente, meteos ambos en la casa y cerrad con llave todas las puertas y ventanas de la planta baja.

&#191;M&#225;s complicaciones?

Mu&#233;vete, muchacha.

Si aquellos monos de los Servicios Especiales se presentaban mejor dicho, cuando se presentasen, probablemente no traer&#237;an duplicados de las &#243;rdenes de busca y captura. Si su jefe era tan est&#250;pido como para irrumpir por la fuerza en una casa cerrada sin una orden, bueno, entonces podr&#237;a soltar a Mike sobre ellos. Pero hab&#237;a que poner coto a aquella guerra ciega, lo cual equival&#237;a a decir que Jubal ten&#237;a que llegar hasta el secretario general.

&#191;C&#243;mo? &#191;Llamando de nuevo al Palacio Ejecutivo? Era muy posible que Heinrich hubiese dicho la verdad cuando afirm&#243; que cualquier nuevo intento por su parte ir&#237;a simplemente a parar a &#233;l, o al jefe de los Servicios Especiales que estuviese calentando su silla ahora que Heinrich no la necesitar&#237;a de nuevo. &#191;Y bien? Seguro que les sorprender&#237;a el tener a un hombre a cuya casa hab&#237;an enviado un grupo de efectivos para arrestarlo llam&#225;ndoles cara a cara por tel&#233;fono, con rostro blando, eso quiz&#225; le permitiera llegar hasta la cumbre, hasta el comandante Comosellame, aquel sujeto con rostro de hur&#243;n bien alimentado, Twitchell. Y seguro que el oficial al mando de las hordas de los Servicios Especiales tendr&#237;a acceso al jefe supremo.

No, no serv&#237;a. Hay que pensar en las razones que hacen saltar a la rana. Ser&#237;a malgastar aliento el decirle a un tipo que cree en las pistolas que t&#250; posees algo mejor que las pistolas y que &#233;l no puede arrestarte y que ser&#225; mejor que deje de intentarlo. Twitchell seguir&#237;a arrojando hombres y pistolas contra ellos hasta que se le agotasen las existencias de ambas cosas, pero nunca admitir&#237;a que era incapaz de arrestar a un hombre cuya localizaci&#243;n era conocida.

Bueno, cuando no puedes utilizar la puerta principal, te deslizas por la trasera: pol&#237;tica elemental. Maldita sea, necesitaba a Ben Caxton, Ben sabr&#237;a qui&#233;n ten&#237;a las llaves de la puerta de atr&#225;s, y seguro que Jubal conocer&#237;a a alguien que le conoc&#237;a.

Pero la ausencia de Ben era el motivo principal de aquella est&#250;pida carrera de asnos. Puesto que no pod&#237;a preguntarle a Ben, &#191;a qui&#233;n conoc&#237;a que pudiera saberlo?

&#161;Maldito imb&#233;cil, acababa de hablar con esa persona! Jubal regres&#243; al tel&#233;fono y trat&#243; de ponerse en contacto de nuevo con Tom Mackenzie. Tuvo que atravesar s&#243;lo tres capas de interferencias, cada una de las cuales le conoc&#237;a y le franque&#243; r&#225;pidamente el paso. Mientras estaba haciendo esto, su personal, junto con el Hombre de Marte, entraron en el estudio; Jubal los ignor&#243;, y se sentaron; Miriam hizo una pausa para escribir en un bloc de notas y mostr&#225;rselo: Puertas y ventanas cerradas.

Jubal asinti&#243; con la cabeza y escribi&#243; debajo: Larry: &#191;el bot&#243;n del p&#225;nico?. Luego se dirigi&#243; a la pantalla:

Tom, lamento molestarte otra vez.

Es un placer, Jubal.

Tom, si quisieras hablar con el secretario general Douglas, &#191;c&#243;mo te las ingeniar&#237;as?

&#191;Eh? Telefonear&#237;a a su secretario de Prensa, Jim Sanforth. O posiblemente a Jock Dumont, seg&#250;n lo que quisiera. Pero no hablar&#237;a con el secretario general; Jim se encargar&#237;a de todo.

Pero supongamos que desearas hablar personalmente con Douglas.

Bueno, le dir&#237;a a Jim que lo arreglase. Aunque supongo que ser&#237;a mucho m&#225;s r&#225;pido contarle a Jim mi problema; podr&#237;an pasar un d&#237;a o dos antes de que consiguiera meterme, e incluso entonces podr&#237;a verme rebotado por algo m&#225;s urgente. Mira, Jubal, la cadena es &#250;til a la Administraci&#243;n, y nosotros lo sabemos y ellos lo saben. Pero no presumimos de ello innecesariamente.

Tom, supongamos que fuese necesario. Supongamos que tuvieras que hablar con Douglas. Ahora. No la semana pr&#243;xima. En un plazo de diez minutos.

Mackenzie alz&#243; las cejas.

Bueno, si tuviera que hacerlo, le explicar&#237;a a Jim por qu&#233; es tan urgente

No.

S&#233; razonable.

No. Simplemente no puedo. Imag&#237;nate que has sorprendido a Jim Sanforth rob&#225;ndole las cucharillas, de modo que no puedes explicarle a &#233;l cu&#225;l es la emergencia. En cambio, deseas cont&#225;rselo a Douglas de inmediato.

Mackenzie suspir&#243;.

Supongo que le dir&#237;a a Jim que me era imprescindible hablar con el jefe, y que, si no se me pon&#237;a en contacto con &#233;l de inmediato, la Administraci&#243;n no obtendr&#237;a en el futuro ni el m&#225;s remoto asomo de ayuda por parte de la cadena. Educadamente, por supuesto. Pero le har&#237;a entender que estaba hablando en serio. Sanforth no es ning&#250;n est&#250;pido; nunca servir&#237;a su cabeza en bandeja.

De acuerdo, Tom: hazlo.

&#191;Eh?

Deja esta l&#237;nea abierta. Llama al Palacio por otro aparato, y ten a tus muchachos preparados para pasarme de inmediato la comunicaci&#243;n. &#161;Tengo que hablar con el secretario general ahora mismo!

Mackenzie pareci&#243; apenado.

Jubal, viejo amigo

Eso quiere decir que no vas a hacerlo.

Eso quiere decir que no puedo hacerlo. Has imaginado una situaci&#243;n hipot&#233;tica en la cual un, perd&#243;name, jefe ejecutivo de una cadena de noticias intercontinental puede hablar directamente con el secretario general bajo condiciones de extrema necesidad. Pero no puedo facilitar esa entrada a nadie m&#225;s. Mira, Jubal, te respeto. Adem&#225;s, t&#250; eres probablemente cuatro de los seis escritores m&#225;s populares vivos hoy en d&#237;a. La cadena odiar&#237;a perderte, y somos dolorosamente conscientes de que nunca nos has permitido ni nos permitir&#225;s que te liguemos bajo un contrato. Pero no puedo hacer lo que me pides, ni siquiera para complacerte. Uno no se pone en contacto telef&#243;nico con el jefe del Gobierno del mundo a menos que sea &#233;l quien desee hablar contigo.

Supongamos que firmo un contrato en exclusiva por siete a&#241;os.

Mackenzie dio la impresi&#243;n de sufrir un repentino dolor de muelas.

Seguir&#237;a sin poder hacerlo. Yo perder&#237;a mi trabajo, y t&#250; tendr&#237;as que cumplir el contrato.

Jubal medit&#243; la conveniencia de llamar a Mike ante el aparato y present&#225;rselo. Descart&#243; de inmediato la idea. Los propios programas de Mackenzie eran los que hab&#237;an puesto en antena las entrevistas con el falso Hombre de Marte, y o bien Mackenzie era deshonesto y estaba metido en el asunto, o era honesto, como Jubal cre&#237;a que era, y entonces simplemente no creer&#237;a que hab&#237;a sido enga&#241;ado.

Est&#225; bien, Tom, no voy a retorcerte el brazo. Pero t&#250; sabes mejor que yo c&#243;mo abrirte camino por los entresijos gubernamentales. &#191;Qui&#233;n llama a Douglas siempre que quiere, y consigue hablar con &#233;l? No me refiero a Sanforth.

Nadie.

&#161;Maldita sea, ning&#250;n hombre vive en una campana de vac&#237;o! Tiene que haber al menos una docena de personas que puedan telefonearle y no ser barridas a un lado por un secretario.

Alg&#250;n miembro de su gabinete, supongo. Y no todos ellos.

Por mi parte no conozco a ninguno; he estado fuera de contacto con esos ambientes. Tampoco me refer&#237;a a pol&#237;ticos profesionales. &#191;Quien le conoce lo suficiente como para llamarle por la l&#237;nea privada e invitarle a una partida de p&#243;quer?

Hum, supongo que no es eso lo que deseas, &#191;verdad? Jugar al p&#243;quer, quiero decir. En fin, tenemos a Jake Allenby. No el actor, el otro Jake Allenby. El del petr&#243;leo.

Le conozco. No le caigo simp&#225;tico. Y &#233;l no me cae simp&#225;tico a m&#237; tampoco. Y lo sabe.

Douglas no tiene muchos amigos &#237;ntimos. Su esposa m&#225;s bien los desanima. Veamos, Jubal, &#191;qu&#233; te parece la astrolog&#237;a?

Nunca he tocado eso. Prefiero el co&#241;ac.

Bueno, eso es cuesti&#243;n de gustos. Pero, escucha, Jubal, si se te escapa una sola palabra a alguien de lo que voy a decirte, abrir&#233; de oreja a oreja tu mentirosa garganta con uno de tus propios manuscritos.

Anotado. Conforme. Adelante.

Bien. Agnes Douglas s&#237; que toca eso, y s&#233; d&#243;nde obtiene su mercanc&#237;a. Su astr&#243;loga puede llamar a la se&#241;ora Douglas en cualquier momento, y cr&#233;eme, la se&#241;ora Douglas tiene acceso a la oreja del secretario general siempre que quiere. Puedes llamar a su astr&#243;loga, y el resto es cosa tuya.

No recuerdo ning&#250;n astr&#243;logo en mi lista de felicitaciones de Navidad murmur&#243; Jubal, dubitativo. &#191;C&#243;mo se llama el tipo?

Es una mujer. Y puedes intentar cruzar su palma con plata, siempre que la denominaci&#243;n sea convincente. Se llama Madame Alexandra Vesant. Centralita de Washington. Es V-E-S-A-N-T.

Ya lo tengo dijo Jubal, alegre. Tom, te debo un gran favor.

Espero que s&#237;. &#191;Habr&#225; algo pronto para la cadena?

Aguarda Jubal mir&#243; la nota que Miriam le hab&#237;a puesto hac&#237;a unos momentos junto a su codo. Ley&#243;: Larry dice que el transmisor-receptor no transmite. No sabe por qu&#233;. Continu&#243;. Esa transmisi&#243;n en directo de antes fall&#243; por aver&#237;a del transmisor de aqu&#237;, y no tengo a nadie que pueda repararlo.

Enviar&#233; a alguien.

Gracias. Doblemente agradecido.

Jubal cort&#243; la llamada, estableci&#243; otra de persona a persona y dio instrucciones al operador para que utilizara el sistema codificado si el otro aparato estaba equipado para recibirlo. Para su sorpresa, no lo estaba. Los dignificados rasgos de Madame Vesant aparecieron en la pantalla. Jubal le sonri&#243; y salud&#243;:

&#161;Hey, muchacha!

Ella pareci&#243; sorprendida, luego le mir&#243; con mayor atenci&#243;n.

&#161;Vaya, pero si es doc Harshaw, el viejo bergante en persona! Que el Se&#241;or te proteja, no sabes lo que me alegra verte. &#191;D&#243;nde has estado oculto?

Ah&#237; precisamente, Becky, oculto. Tengo a los payasos tras mis talones.

Becky Vesey no pregunt&#243; por qu&#233;; respondi&#243; al instante:

&#191;En qu&#233; puedo ayudarte? &#191;Necesitas dinero?

Tengo todo el dinero que puedo necesitar, Becky, muchas gracias. El dinero no me ayudar&#225;; estoy en problemas mucho m&#225;s serios que eso, y no creo que nadie pueda ayudarme excepto el propio secretario general en persona, el se&#241;or Douglas. Necesito hablar con &#233;l de inmediato. Ahora mismo, o incluso antes.

La mujer adopt&#243; una expresi&#243;n circunspecta.

Eso es pedir mucho, doc.

Ya lo s&#233;, Becky, porque llevo una semana tratando de llegar hasta &#233;l sin conseguir nada. Pero no quiero mezclarte en esto, Becky, porque, muchacha, ardo m&#225;s que un tronco al rojo. Simplemente se me ocurri&#243; que tal vez pudieras aconsejarme, quiz&#225; proporcion&#225;ndome un n&#250;mero de tel&#233;fono desde el que pudiera ponerme en comunicaci&#243;n con &#233;l. Pero no quiero que te mezcles en ello personalmente. Podr&#237;as salir perjudicada, y nunca ser&#237;a capaz de mirar al Profesor a los ojos de nuevo, que en paz descanse.

&#161;S&#233; que el profesor querr&#237;a que lo hiciese! exclam&#243; la mujer con voz firme. As&#237; que deja de decir tonter&#237;as, doc. El Profesor siempre juraba que eras el &#250;nico aserrahuesos capaz de cortar art&#237;sticamente en pedazos a una persona; los dem&#225;s eran carniceros. Jam&#225;s olvid&#243; lo de aquella vez en Elkton.

Vamos, Becky, no saques eso a relucir. Se me pagaron los servicios.

Salvaste su vida.

No hice tal cosa. Fue su recia constituci&#243;n y su voluntad de vivir, y tus cuidados.

Hum. Doc, estamos perdiendo el tiempo. &#191;Hasta qu&#233; punto ardes como un tronco al rojo?

Han tirado todos los escr&#250;pulos por la borda y se han lanzado tras de m&#237;, y todos los que se encuentren cerca de m&#237; resultar&#225;n salpicados. Hay una orden de arresto contra m&#237;, una orden de la Federaci&#243;n, y saben d&#243;nde estoy, y no puedo huir. Se presentar&#225;n de un momento a otro, y Douglas es la &#250;nica persona que puede pararlo.

Ser&#225;s liberado. Te lo garantizo.

Becky, estoy seguro de que lo har&#237;as. Pero eso podr&#237;a tomar algunas horas. Me temo que se trate del cuarto trasero, Becky. Soy demasiado viejo para una sesi&#243;n en el cuarto trasero.

Pero &#161;Oh, Dios m&#237;o! &#191;No puedes darme m&#225;s detalles? Establecer&#237;a un hor&#243;scopo, y as&#237; sabr&#237;as qu&#233; hacer. Eres Mercurio, por supuesto, ya que eres m&#233;dico. Pero si supiese en qu&#233; casa mirar para descubrir cu&#225;l es tu problema, podr&#237;a hacerlo mejor.

No hay tiempo para eso, muchacha. Pero gracias Jubal pens&#243; r&#225;pidamente. &#191;En qui&#233;n confiar? &#191;Y cu&#225;ndo?. Becky, saber eso podr&#237;a ponerte en el mismo problema en que me encuentro yo ahora, a menos que convenza al se&#241;or Douglas.

Cu&#233;ntamelo, doc. Todav&#237;a no he puesto pies en polvorosa ante ninguna dificultad, y t&#250; lo sabes.

De acuerdo. As&#237; que soy Mercurio. Pero el problema reside en Marte.

La mujer le mir&#243; agudamente.

&#191;C&#243;mo?

Habr&#225;s visto las noticias. Sabes que se supone que el Hombre de Marte est&#225; tom&#225;ndose un retiro en alguna parte en lo alto de los Andes. Bueno, pues no es as&#237;. Eso no es m&#225;s que una patra&#241;a para enga&#241;ar a los tontos.

Becky pareci&#243; sorprenderse, pero no tanto como Jubal hab&#237;a esperado.

&#191;Y d&#243;nde figuras t&#250; en todo esto, doc?

Becky, en este triste planeta hay gente que est&#225; deseando echarle la mano encima a ese muchacho. Quieren utilizarlo, convertirlo en un pelele que haga lo que ellos quieran. Pero es mi cliente, y no estoy dispuesto a consentirlo, si puedo impedirlo de alg&#250;n modo. Y mi &#250;nica posibilidad es hablar con el se&#241;or Douglas en persona, cara a cara.

&#191;El Hombre de Marte es tu cliente? &#191;Puedes entregarlo?

S&#237;. Pero s&#243;lo al se&#241;or Douglas. Ya sabes c&#243;mo son estas cosas, Becky, el alcalde puede ser un tipo estupendo, cari&#241;oso con los ni&#241;os y con los perros, pero no ha de saber necesariamente todo lo que hacen los payasos de su ciudad en su nombre, sobre todo si &#233;stos arrastran a un hombre dentro y se lo llevan al cuarto trasero.

Ella asinti&#243; con la cabeza.

Yo tambi&#233;n he tenido problemas con los polis. &#161;Los polis!

As&#237; que necesito desesperadamente hablar con el se&#241;or Douglas antes de que sea a m&#237; a quien arrastren ah&#237; dentro.

&#191;Todo lo que deseas es hablar con &#233;l por tel&#233;fono?

S&#237;. Si puedes conseguirlo. Mira, dale mi n&#250;mero, y yo aguardar&#233; aqu&#237; sentado, confiando en que llegue su llamada, hasta que me cojan. Si no puedes arreglarlo, gracias de todas formas, Becky, muchas gracias. Sabr&#233; que lo intentaste.

&#161;No cortes la comunicaci&#243;n! dijo ella secamente.

&#191;Eh?

Manten el circuito, doc, mientras veo qu&#233; puedo hacer. Si tengo un poco de suerte, pueden enlazar la comunicaci&#243;n a trav&#233;s de este mismo tel&#233;fono y ahorrar tiempo. As&#237; que espera un momento.

Madame Vesant abandon&#243; la pantalla sin decir adi&#243;s y llam&#243; a Agnes Douglas. Habl&#243; con tranquila confianza, se&#241;alando a Agnes que &#233;se era precisamente el desarrollo de los acontecimientos predicho por las estrellas, y exactamente en el momento previsto. Ahora hab&#237;a llegado el momento cr&#237;tico en el que Agnes deb&#237;a guiar y sostener a su esposo, utilizando toda su sabidur&#237;a femenina y su talento para hacer que actuase con sensatez y sin demora.

Agnes querida, esta configuraci&#243;n no se repetir&#225; en un millar de a&#241;os, Marte, Venus y Mercurio en trino perfecto, justo en el momento en que Venus alcanza el meridiano, lo cual hace a Venus dominante. As&#237; que, como puede ver

Allie, &#191;qu&#233; me dicen las estrellas que haga? Ya sabe que no entiendo la parte cient&#237;fica.

Aquello no resultaba en absoluto sorprendente, puesto que la relaci&#243;n descrita no estaba presente por el momento; Madame Vesant no hab&#237;a tenido tiempo de calcular un nuevo hor&#243;scopo y estaba improvisando. Pero eso no la preocupaba; estaba diciendo una verdad superior, daba un buen consejo y ayudaba a sus amigos. Ser capaz de ayudar a dos amigos al mismo tiempo llenaba a Becky Vesey de felicidad.

Oh, querida, de veras la entiende, ha nacido con un talento para ello. Usted es Venus, como siempre, y Marte est&#225; reforzado, tanto por su esposo como por ese joven Smith, durante la duraci&#243;n de esta crisis. Mercurio es el doctor Harshaw. Para compensar el desequilibrio originado por el refuerzo de Marte, Venus debe sostener a Mercurio hasta que la crisis haya pasado. Pero tiene usted poco tiempo para ello; la influencia de Venus aumenta hasta alcanzar el meridiano a s&#243;lo siete minutos de este momento, tras lo cual esa influencia declinar&#225;. Debe usted actuar r&#225;pidamente.

Hubiera debido advertirme antes.

Querida, he estado esperando aqu&#237; junto al tel&#233;fono durante todo el d&#237;a, preparada para actuar al instante. Las estrellas nos dicen la naturaleza de cada crisis, pero nunca nos dan detalles. Sin embargo, todav&#237;a hay tiempo. Tengo al doctor Harshaw aguardando al tel&#233;fono aqu&#237;; todo lo que necesitamos ahora es poner a los dos hombres cara a cara, si es posible antes de que Venus llegue al meridiano.

Bueno De acuerdo, Allie. Tendr&#233; que sacar a Joseph de alguna est&#250;pida conferencia, pero lo har&#233;. Mantenga abierta esta l&#237;nea. D&#233;me el n&#250;mero del tel&#233;fono en el que tiene a ese doctor Rackshaw, &#191;o puede transferir la llamada aqu&#237;?

Puedo hacer las conexiones desde aqu&#237;. Simplemente traiga al se&#241;or Douglas. D&#233;se prisa, querida.

Lo har&#233;.

Cuando el rostro de Agnes Douglas abandon&#243; la pantalla, Becky fue a un tercer tel&#233;fono. Su profesi&#243;n requer&#237;a un amplio servicio telef&#243;nico; era el principal gasto del negocio. Tarareando alegremente, llam&#243; a su agente de bolsa.



17

Cuando Madame Vesant abandon&#243; la pantalla, Jubal se reclin&#243; hacia atr&#225;s en su asiento.

Primera dijo.

A la orden, jefe respondi&#243; de inmediato Miriam.

Esto es para el grupo de Experiencias reales. Especifica que la narradora debe tener una voz sexy de contralto

Quiz&#225; debiera probar yo.

No tan sexy. C&#225;llate. Busca en esa lista de apellidos tontos que sacamos de la Oficina del Censo, elige uno y col&#243;cale delante un nombre de pila inocente, de mam&#237;fero, como seud&#243;nimo. Un nombre femenino que termine en a, eso siempre sugiere un trofeo deportivo con copa incluida.

&#161;Uf! Y ninguna de nosotras tiene nombre acabado en a. &#161;Par&#225;sito!

Vaya, as&#237; que sois un hatajo de puritanas de pecho plano, &#191;eh? &#193;ngela. Su nombre es &#193;ngela. T&#237;tulo: Me cas&#233; con un marciano. Principio: Durante toda mi vida dese&#233; ardientemente llegar a ser astronauta. Punto y aparte. Cuando no era m&#225;s que una cosita peque&#241;a, con pecas en la nariz y estrellas en los ojos, coleccionaba las tapas de las cajas de cereal lo mismo que mis hermanos, y lloraba cuando mam&#225; no me dejaba irme a la cama con mi casco de cadete del espacio. Punto y aparte. En aquellos d&#237;as de despreocupada infancia, jam&#225;s llegu&#233; a so&#241;ar a qu&#233; extra&#241;o y agridulce destino iba a conducirme mi ambici&#243;n de chiquilla

&#161;Jefe!

&#191;S&#237;, Dorcas?

Aqu&#237; llegan dos transportes m&#225;s.

Jubal salt&#243; de la silla del tel&#233;fono.

Continuaremos luego. Miriam, si&#233;ntate al tel&#233;fono fue a la ventana, observ&#243; los dos aerocoches que hab&#237;a divisado Dorcas, decidi&#243; que pod&#237;an ser transportes policiales y que era muy probable que aterrizaran en su propiedad. Larry, atranca la puerta de esta habitaci&#243;n. Anne, ponte la toga. Obs&#233;rvales, pero permanece alejada de la ventana; quiero que piensen que la casa est&#225; vac&#237;a. Jill, usted permanezca cerca de Mike y no le deje hacer ning&#250;n movimiento apresurado. Mike, usted haga tan s&#243;lo lo que le diga Jill.

S&#237;, Jubal. Lo har&#233;.

Jill, no lo suelte a menos que sea necesario. Quiero decir para que ninguno de nosotros reciba un disparo. Si revientan las puertas, dej&#233;mosles, espero que lo hagan. Jill, si es necesario, preferir&#237;a que el chico se encargara s&#243;lo de las pistolas y no de los hombres.

S&#237;, Jubal.

Aseg&#250;rese de que lo comprende. Esta liquidaci&#243;n indiscriminada de polis debe terminar.

&#161;Tel&#233;fono, jefe!

Ahora voy Jubal se dirigi&#243; sin apresurarse de vuelta al tel&#233;fono. Todo el mundo fuera del campo visual del aparato. Dorcas, puedes ir a echar una cabezada. Miriam, toma nota de otro t&#237;tulo para m&#225;s adelante: Me cas&#233; con un humano se desliz&#243; en la silla que Miriam hab&#237;a dejado libre y dijo. &#191;S&#237;?

Un hombre fl&#225;cidamente apuesto le mir&#243; desde la pantalla.

&#191;Doctor Harshaw?

S&#237;.

Por favor, espere. El secretario general hablar&#225; con usted el tono implicaba que se preve&#237;a una genuflexi&#243;n.

Est&#225; bien.

La pantalla oscil&#243;, luego se reafirm&#243; sobre la despeinada imagen de su excelencia el honorable Joseph Edgerton Douglas, secretario general de la Federaci&#243;n Mundial de Naciones Libres.

&#191;Doctor Harshaw? Tengo entendido que necesita hablar usted conmigo. Adelante, suelte lo que sea.

No, se&#241;or.

&#191;Eh? Pero entend&#237;

Perm&#237;tame replantear la frase de una manera m&#225;s correcta, se&#241;or secretario. Usted necesita hablar conmigo.

Douglas pareci&#243; sorprendido, luego sonri&#243;.

Parece estar demasiado seguro de s&#237; mismo, &#191;no cree? Bien, doctor, dispone usted exactamente de diez segundos para demostrar eso. Tengo otras cosas que hacer.

Muy bien, se&#241;or. Soy el abogado del Hombre de Marte.

De pronto Douglas dej&#243; de parecer despeinado.

Repita eso.

Soy el abogado de Valentine Michael Smith, conocido como el Hombre de Marte. Su abogado con plenos poderes. De hecho, puede ayudar mucho el considerarme de facto como el embajador de Marte, es decir, de acuerdo con el esp&#237;ritu de la Resoluci&#243;n Larkin.

Douglas le mir&#243; fijamente.

&#161;Amigo, debe usted de estar loco!

Eso es algo que he pensado bastante a menudo &#250;ltimamente. Pese a todo, act&#250;o en representaci&#243;n del Hombre de Marte. Y est&#225; dispuesto a negociar.

El Hombre de Marte se encuentra en Ecuador.

Por favor, se&#241;or secretario. &#201;sta es una conversaci&#243;n privada. Smith, el aut&#233;ntico Valentine Michael Smith, no el que apareci&#243; en las noticias televisadas, escap&#243; de su confinamiento, un confinamiento ilegal, debo a&#241;adir, en el Centro M&#233;dico de Bethesda, el jueves pasado, en compa&#241;&#237;a de la enfermera Gillian Boardman. Conserv&#243; su libertad y ahora es libre, y lo seguir&#225; siendo. Si alg&#250;n miembro de su amplio personal de ayudantes le ha contado alguna otra cosa, entonces alguien le ha estado mintiendo, y &#233;ste es el motivo de que ahora yo est&#233; hablando con usted. A fin de darle la oportunidad de enderezar las cosas.

Douglas adopt&#243; una expresi&#243;n reflexiva. Al parecer alguien le dijo algo desde un punto fuera de la pantalla, pero ninguna de esas palabras lleg&#243; hasta el tel&#233;fono. Al fin dijo:

Aunque lo que usted dice fuera cierto, doctor, no se halla en posici&#243;n de hablar en nombre del joven Smith. Se encuentra bajo la custodia del Estado.

Jubal neg&#243; con la cabeza.

Imposible. La Resoluci&#243;n Larkin

Vamos, vamos, yo tambi&#233;n soy abogado, y le aseguro

Y yo, como abogado tambi&#233;n, debo atenerme a mi propio criterio, y proteger a mi cliente.

&#191;Es usted abogado? Cre&#237; que hab&#237;a dado a entender que actuaba como apoderado, antes que como consejero legal.

Las dos cosas. Descubrir&#225; usted que soy abogado en ejercicio, con poderes para ejercer mi pr&#225;ctica incluso ante el Tribunal Supremo. No suelo prodigarme mucho &#250;ltimamente, pero lo soy.

Jubal oy&#243; un golpe sordo procedente del piso bajo y mir&#243; hacia un lado. Larry susurr&#243;:

La puerta de entrada, creo, jefe &#191;Voy a echar un vistazo?

Jubal neg&#243; con la cabeza y se dirigi&#243; a la pantalla.

Se&#241;or secretario, mientras jugamos a las evasivas se nos est&#225; acabando el tiempo. En estos momentos sus hombres, sus rufianes de los Servicios Especiales, est&#225;n irrumpiendo por la fuerza en mi casa. Es de lo m&#225;s desagradable que uno se halle bajo asedio en su propia casa. Ahora, por primera y &#250;ltima vez, &#191;quiere por favor terminar con ese desagradable incidente? &#191;Para que podamos negociar de una forma pac&#237;fica y equitativa? &#191;O prefiere que dirimamos este enojoso asunto ante el Tribunal Supremo, con toda la hediondez y el esc&#225;ndalo que ello comportar&#225;?

El secretario general pareci&#243; consultar de nuevo con alguien situado fuera de la pantalla. Se volvi&#243; hacia &#233;sta, con expresi&#243;n turbada.

Doctor, si la polic&#237;a de los Servicios Especiales est&#225; tratando de arrestarle, eso es nuevo para m&#237;. No veo

Si escucha atentamente, podr&#225; o&#237;rles patear mientras suben la escalera, se&#241;or. &#161;Mike! &#161;Anne! Venid aqu&#237; Jubal retir&#243; su silla hacia atr&#225;s para permitir que el &#225;ngulo de la c&#225;mara incluyera a los tres. Se&#241;or secretario general Douglas, &#161;el Hombre de Marte! por supuesto no present&#243; a Anne, pero ella y su blanca toga de probidad quedaban bien a la vista.

Douglas mir&#243; fijamente a Smith; &#233;ste le devolvi&#243; la mirada y pareci&#243; inquieto.

Jubal

Un momento, Mike. &#191;Y bien, se&#241;or secretario? Sus hombres han violentado mi domicilio, les oigo golpear la puerta de mi estudio en estos momentos Jubal volvi&#243; la cabeza. Larry, abre la puerta. D&#233;jales entrar apoy&#243; una mano en el hombro de Mike. No se excite, muchacho, y no haga nada a menos que yo se lo diga.

S&#237;, Jubal. Ese hombre. Le conozco.

Y &#233;l le conoce a usted hablando por encima del hombro, Jubal se dirigi&#243; hacia la puerta ahora abierta. Entre, sargento. Por aqu&#237;.

El sargento de los Servicios Especiales que estaba en el umbral, con la pistola antidisturbios preparada en la mano, no entr&#243;. En vez de ello llam&#243; hacia fuera:

&#161;Mayor! &#161;Est&#225;n aqu&#237;!

Perm&#237;tame hablar con el oficial al mando de ese grupo, doctor pidi&#243; Douglas. Habl&#243; de nuevo hacia fuera de la pantalla.

Jubal se sinti&#243; aliviado cuando vio que el mayor al que hab&#237;a llamado el sargento aparec&#237;a con su arma a&#250;n enfundada en su costado; el hombro de Mike no hab&#237;a dejado de temblar bajo su mano desde el instante mismo en que la pistola del sargento se hizo visible, y, aunque Jubal no albergaba ning&#250;n amor fraternal hacia aquellos polis, tampoco quer&#237;a que Smith desplegase sus poderes y originara preguntas embarazosas.

El mayor mir&#243; a su alrededor.

&#191;Es usted Jubal Harshaw?

S&#237;. Venga aqu&#237;. Su jefe quiere verle.

Olv&#237;delo. Usted venga aqu&#237;. Tambi&#233;n estoy buscando a

&#161;Venga aqu&#237;! El secretario general en persona desea intercambiar unas palabras con usted, por este tel&#233;fono.

El mayor de los Servicios Especiales pareci&#243; sorprendido, luego entr&#243; en el estudio, rode&#243; el escritorio de Jubal, vio la pantalla, la mir&#243;, se puso bruscamente en posici&#243;n de firmes y salud&#243;. Douglas asinti&#243; con la cabeza.

Nombre, graduaci&#243;n y servicio.

Mayor D. C. Bloch, Escuadr&#243;n Cheerio de los Servicios Especiales, enclave Maryland.

Ahora d&#237;game qu&#233; est&#225; haciendo ah&#237;, y por qu&#233;.

Se&#241;or, es m&#225;s bien complicado. Yo

Entonces descompl&#237;quelo para m&#237;. Hable, mayor.

S&#237;, se&#241;or. Vine aqu&#237; cumpliendo &#243;rdenes. Ver&#225;

No veo nada.

Bien, se&#241;or, har&#225; cosa de hora y media fue enviado un pelot&#243;n volante aqu&#237; para efectuar varios arrestos. No informaron cuando hubieran debido hacerlo, y cuando no pudimos contactar con ellos por radio fui enviado con el pelot&#243;n de reserva para buscarles y ayudarles si lo necesitaban.

&#191;Qui&#233;n orden&#243; eso?

El comandante en jefe, se&#241;or.

&#191;Y encontr&#243; al otro pelot&#243;n?

No, se&#241;or. Ni el menor rastro de ellos.

Douglas mir&#243; a Harshaw.

Consejero, &#191;sabe usted algo de ese pelot&#243;n?

No forma parte de mis deberes seguir el rastro a sus servidores, se&#241;or secretario. Quiz&#225; les dieron una direcci&#243;n equivocada. O simplemente se perdieron.

Resulta dif&#237;cil considerar esto como una contestaci&#243;n a mi pregunta.

Lo expresa usted muy correctamente, se&#241;or. No estoy siendo interrogado. Ni lo ser&#233;, excepto a trav&#233;s del proceso adecuado. Estoy actuando en nombre de mi cliente; no me hallo bajo la custodia de estas, hum, personas uniformadas. Pero sugiero, por lo que he visto de ellas, que tal vez no sean capaces de encontrar un cerdo en una ba&#241;era.

Hum es posible. Mayor, re&#250;na a sus hombres y regrese. Confirmar&#233; la orden a trav&#233;s de los canales adecuados.

&#161;S&#237;, se&#241;or! el mayor salud&#243;.

&#161;Un momento! dijo Harshaw secamente. Estos hombres han entrado en mi casa utilizando la fuerza. Exijo ver su orden judicial.

Oh. Mayor, ens&#233;&#241;ele su orden de busca y captura.

El mayor Bloch se volvi&#243; rojo ladrillo.

Se&#241;or, las &#243;rdenes las llevaba el agente que me precedi&#243;. El capit&#225;n Heinrich. El que ha desaparecido.

Douglas le mir&#243; fijamente.

Joven &#191;me est&#225; diciendo que irrumpi&#243; en el domicilio de un ciudadano sin una orden judicial?

Pero &#161;se&#241;or, no ha entendido! Hab&#237;a una orden, hay unas &#243;rdenes. Yo las vi. Pero, por supuesto, el capit&#225;n Heinrich se las llev&#243;. Se&#241;or.

Douglas se limit&#243; a seguirle mirando.

Regrese. P&#243;ngase bajo arresto cuando llegue all&#237;. Le ver&#233; despu&#233;s.

S&#237;, se&#241;or.

Alto exigi&#243; Harshaw. Bajo las actuales circunstancias, no puedo dejar que se marche. Ejerzo mi derecho para efectuar un arresto de ciudadano. Lo tomo bajo mi custodia y lo acuso formalmente en nombre de esta ciudad y lo alojo en nuestro calabozo local. Irrupci&#243;n en un domicilio particular sin autorizaci&#243;n, armado y con violencia.

Douglas parpade&#243; pensativamente.

&#191;Es necesario, se&#241;or?

Creo que s&#237;. Es terriblemente dif&#237;cil dar con esos tipos cuando uno los necesita, as&#237; que no deseo que &#233;ste abandone nuestra jurisdicci&#243;n local. Adem&#225;s, aparte las cuestiones criminales, todav&#237;a no he tenido oportunidad de evaluar los da&#241;os causados a mi propiedad.

Tiene usted mi seguridad, se&#241;or, de que se le compensar&#225; por completo.

Gracias, se&#241;or. Pero, &#191;qu&#233; puede impedir que se presente otro payaso uniformado dentro de veinte minutos, esa vez quiz&#225; con una orden? &#161;Bueno, ni siquiera tendr&#237;a necesidad de echar la puerta abajo! Mi castillo contin&#250;a violado, abierto a cualquier intruso. Se&#241;or secretario, s&#243;lo los pocos y preciosos momentos de retraso provocados por el hecho de que mi robusta puerta resulta dif&#237;cil de derribar impidieron a este truh&#225;n sacarme a rastras de aqu&#237; antes de que pudiera ponerme en contacto con usted por tel&#233;fono, y ya le ha o&#237;do decir que a&#250;n hay otro como &#233;l libre por ah&#237;, con, as&#237; lo ha dicho &#233;l, &#243;rdenes judiciales.

Doctor, le aseguro que no s&#233; nada de esa orden.

&#211;rdenes, se&#241;or. Dijo &#243;rdenes para varios arrestos. Aunque tal vez el t&#233;rmino m&#225;s adecuado fuera lettres de cachet.

Eso es una imputaci&#243;n muy seria.

Se trata de un asunto muy serio. Ya ve lo que me han hecho.

Doctor, no s&#233; nada de esas &#243;rdenes, si es que existen. Pero le garantizo de modo personal que me ocupar&#233; de ello de inmediato, descubrir&#233; por qu&#233; fueron emitidas, y actuar&#233; en consecuencia. &#191;Puedo decir m&#225;s?

Puede decir much&#237;simo m&#225;s, se&#241;or. Yo puedo reconstruir exactamente por qu&#233; fueron emitidas esas &#243;rdenes. Alg&#250;n miembro de su servicio, en un exceso de celo, convenci&#243; a un juez complaciente para que las emitiera, con el prop&#243;sito de detener a mis invitados y a m&#237; mismo a fin de interrogarnos con seguridad fuera de la vista de usted. &#161;Fuera de la vista de todo el mundo, se&#241;or! Hablaremos de todos los temas que sean necesarios con usted, &#161;pero no seremos interrogados por elementos como &#233;ste Jubal se&#241;al&#243; al mayor con el pulgar en alg&#250;n cuarto trasero carente de ventanas!

Se&#241;or, conf&#237;o, y espero justicia de sus manos, pero si esas &#243;rdenes no son canceladas de inmediato, si no se me asegura personalmente a trav&#233;s de su boca, sin que quepa subterfugio posible, que el Hombre de Marte, la enfermera Boardman, y yo mismo, seremos dejados tranquilos, libres de ir y venir sin temor a que alguien nos moleste, entonces Jubal se detuvo y se encogi&#243; impotente de hombros, entonces deber&#233; buscar un campe&#243;n en alguna otra parte. Usted sabe que hay personas y poderes, al margen de la Administraci&#243;n, que mostrar&#237;an un profundo inter&#233;s en los asuntos del Hombre de Marte.

Me est&#225; usted amenazando.

No, se&#241;or: debato la cuesti&#243;n con usted. Soy yo quien ha acudido a usted. Deseamos negociar. Pero no podemos hablar libremente si nos sentimos acosados. Se lo suplico, se&#241;or, &#161;llame de vuelta a sus sabuesos!

Douglas baj&#243; la vista, volvi&#243; a alzarla.

Esas &#243;rdenes, en el caso de que haya alguna, no ser&#225;n utilizadas. Tan pronto como pueda localizarlas ser&#225;n canceladas.

Gracias, se&#241;or.

Douglas mir&#243; al mayor Bloch.

&#191;Insiste usted en encarcelarle localmente?

Jubal le mir&#243; con desd&#233;n.

&#191;A &#233;l? Oh, dej&#233;mosle marchar, no es m&#225;s que un necio con uniforme. Y olvidemos tambi&#233;n los da&#241;os. Usted y yo tenemos asuntos m&#225;s serios que tratar.

Puede irse, mayor el oficial de los Servicios Especiales salud&#243; y se fue, con paso excesivamente brusco. Douglas prosigui&#243;. Consejero, creo que necesitamos hablar personalmente. Los asuntos que usted plantea dif&#237;cilmente puedan ser solucionados por tel&#233;fono.

Estoy de acuerdo.

Usted y su eh, cliente, ser&#225;n mis invitados en el Palacio. Enviar&#233; mi yate a recogerles. &#191;Pueden estar listos dentro de una hora?

Harshaw neg&#243; con la cabeza.

Gracias, se&#241;or secretario. Pero no ser&#225; necesario. Dormiremos aqu&#237;, y cuando llegue el momento ya encontraremos alg&#250;n trineo tirado por perros o algo parecido. No necesita enviar su yate.

El se&#241;or Douglas frunci&#243; el entrecejo.

&#161;Vamos, doctor! Como usted mismo ha se&#241;alado, esas conversaciones tendr&#225;n una naturaleza casi diplom&#225;tica. Al proponer el protocolo adecuado estoy concediendo eso. En consecuencia, se me debe permitir el proporcionar la hospitalidad oficial.

Bueno, se&#241;or, podr&#237;a se&#241;alar que mi cliente ya ha gozado en exceso de la hospitalidad oficial, le cost&#243; endiabladamente desembarazarse de ella.

El rostro de Douglas se puso r&#237;gido.

Se&#241;or, est&#225; usted dando a entender

No estoy dando a entender nada. Simplemente digo que Smith ha pasado lo suyo, y que no est&#225; acostumbrado a las ceremonias de alto nivel. Dormir&#225; m&#225;s profundamente aqu&#237;, donde se siente como en su casa. Y yo tambi&#233;n. Soy viejo, se&#241;or; prefiero mi propia cama. O podr&#237;a se&#241;alar que nuestras conversaciones pueden fracasar y mi cliente verse obligado a dirigir la vista hacia otra parte, en cuyo caso me resultar&#237;a un tanto violento ser hu&#233;sped bajo su techo.

El secretario general adopt&#243; una expresi&#243;n muy hosca.

Amenaza otra vez. Pens&#233; que confiaba en m&#237;, se&#241;or. Le o&#237; decir claramente que estaba dispuesto a negociar.

Conf&#237;o en usted, se&#241;or siempre y cuando me encuentre en igualdad de condiciones, pens&#243; Jubal. Y, por supuesto, estamos dispuestos a negociar. Pero uso el verbo negociar en su sentido original, no en este nuevo significado carente de colmillos de apaciguamiento. Sin embargo, seremos razonables. De todas maneras, no podremos iniciar enseguida nuestras conversaciones; carecemos de un factor, y por lo tanto debemos esperar. Ignoro durante cu&#225;nto tiempo.

&#191;Qu&#233; quiere decir?

Esperamos que la Administraci&#243;n est&#233; representada en esas conversaciones por los delegados que usted elija, y nosotros gozaremos de id&#233;ntico privilegio.

Por supuesto. Pero las delegaciones ser&#225;n reducidas. Me encargar&#233; personalmente del asunto, con s&#243;lo uno o dos ayudantes. El procurador general, pienso, y nuestros expertos en derecho del espacio. Las transacciones requieren grupos reducidos; cuanto m&#225;s peque&#241;os, mejor.

Muy cierto. Nuestro grupo ser&#225; tambi&#233;n peque&#241;o. El propio Smith, yo mismo, llevar&#233; un testigo honesto

&#161;Oh, vamos!

Un testigo no frena las cosas. Sugiero que usted tenga uno tambi&#233;n. Dispondremos de una o dos personas m&#225;s, tal vez, pero nos falta un hombre clave. Tengo firmes instrucciones de mi cliente acerca de que un individuo llamado Ben Caxton debe estar presente, pero no consigo dar con &#233;l.

Jubal, tras pasar horas sumido en las m&#225;s complejas maniobras para poder soltar aquella observaci&#243;n, esper&#243; ahora con su mejor cara de p&#243;quer a ver qu&#233; ocurr&#237;a. Douglas se le qued&#243; mirando con fijeza.

&#191;Ben Caxton? Seguro que no se referir&#225; usted a ese periodista barato, &#191;verdad?

El Ben Caxton al que me refiero es periodista. Tiene una columna con uno de los sindicatos.

&#161;Absolutamente inaceptable!

Harshaw agit&#243; la cabeza.

Entonces eso es todo, se&#241;or secretario. Mis instrucciones son firmes y no me dejan otra alternativa. Lamento haberle hecho perder su tiempo. Le ruego me disculpe adelant&#243; la mano como para desconectar el aparato.

&#161;Espere!

&#191;Se&#241;or?

&#161;No corte ese circuito! Todav&#237;a no he terminado de hablar con usted.

Pido humildemente perd&#243;n al se&#241;or secretario general. Esperaremos, por supuesto, hasta que se digne excusarnos.

S&#237;, s&#237;, no importan las formalidades. Doctor, &#191;lee usted las necedades que salen de ese Capitolio etiquetado como noticias?

&#161;Cielos, no!

Me hubiera gustado que lo hiciera. Es absurdo hablar de tener presente a un periodista en nuestras conversaciones. Les dejaremos entrar m&#225;s tarde, despu&#233;s de que todo haya sido acordado. Pero, incluso aunque tuvi&#233;ramos que admitirlos, Caxton no ser&#237;a uno de ellos. Ese hombre es absolutamente venenoso, un husmeacerraduras de la peor especie.

Se&#241;or secretario, nosotros no tenemos nada que objetar a dar toda la publicidad que sea necesaria al asunto. De hecho, insistimos en ello.

&#161;Rid&#237;culo!

Es posible. Pero sirvo a mi cliente como creo que es mejor. Si llegamos a un acuerdo en lo que afecta al Hombre de Marte y al planeta que es su hogar, quiero que todos los habitantes de la Tierra tengan la oportunidad de saber exactamente c&#243;mo se hizo y qu&#233; se convino. Por el contrario, si no conseguimos alcanzar ese acuerdo, deseo que la gente se entere de que las conversaciones fracasaron y por qu&#233;. No habr&#225; ninguna inquisici&#243;n, se&#241;or secretario.

&#161;Maldita sea, hombre, no he aludido a ninguna inquisici&#243;n, y usted lo sabe! &#161;Simplemente deseo una conferencia tranquila y ordenada, sin codazos de ninguna clase!

Entonces deje entrar a la prensa, se&#241;or, con sus c&#225;maras y sus micr&#243;fonos, pero con sus pies y sus codos afuera. Lo cual me recuerda, seremos entrevistados, mi cliente y yo, en una de las cadenas de televisi&#243;n, a &#250;ltima hora del d&#237;a de hoy, y anunciar&#233; que deseamos dar una completa publicidad a esas conversaciones.

&#191;Qu&#233;? No debe conceder entrevistas ahora, eso es contrario al esp&#237;ritu de este debate.

Yo no lo veo as&#237;. No podemos hablar de esta conversaci&#243;n privada, por supuesto, pero, &#191;est&#225; sugiriendo que un ciudadano debe pedirle permiso a usted para hablar a la prensa?

No, claro que no, pero

En cualquier caso, me temo que es demasiado tarde. Se han efectuado ya todos los arreglos necesarios, y la &#250;nica forma que tiene usted de impedirlo consiste en enviar m&#225;s de esos transportes cargados de esbirros suyos, con o sin &#243;rdenes de arresto. Pero me temo que para eso tambi&#233;n es demasiado tarde. La &#250;nica raz&#243;n que me ha impulsado a mencion&#225;rselo es que he pensado que tal vez deseara usted emitir un comunicado a la prensa, como avance de la inminente entrevista, informando al p&#250;blico de que el Hombre de Marte ha regresado de su retiro en los Andes, y est&#225; tomando unas vacaciones en el Poconos. De esta manera evitar&#225; dar la impresi&#243;n de que el Gobierno se ha visto tomado por sorpresa. &#191;Me sigue?

Le sigo demasiado bien el secretario general mir&#243; en silencio a Harshaw por unos momentos, luego dijo. Espere, por favor y abandon&#243; por entero la pantalla.

Harshaw hizo una se&#241;a a Larry de que se le acercase mientras cubr&#237;a con la otra mano la toma de sonido del tel&#233;fono.

Mira, hijo susurr&#243;, con ese transmisor-receptor inutilizado, estoy fanfarroneando a ciegas. No s&#233; si est&#225; dispuesto a emitir ese comunicado de prensa que he sugerido, o si ha ido a lanzarnos de nuevo los perros encima mientras me tiene atado al tel&#233;fono. Y no lo sabr&#233; haga lo que haga. L&#225;rgate a toda velocidad fuera de aqu&#237;, llama a Tom Mackenzie por otro tel&#233;fono, y dile que si no viene de inmediato aqu&#237; y pone en funcionamiento sus aparatos se va a perder la historia m&#225;s grande desde la ca&#237;da de Troya. Luego ten cuidado al volver a casa, puede haber polis arrastr&#225;ndose por todas las rendijas.

De acuerdo. Pero, &#191;c&#243;mo llamo a Mackenzie?

Oh Douglas volv&#237;a a sentarse frente a la pantalla. Habla con Miriam. Vuela.

Doctor Harshaw, acepto su sugerencia. Un comunicado de prensa poco m&#225;s o menos como usted ha sugerido, m&#225;s unos cuantos detalles sustanciales Douglas sonri&#243; c&#225;lidamente, en una buena simulaci&#243;n de su persona p&#250;blica m&#225;s llana. Y no sirve de nada tomar medias medidas. Puedo ver que, si insiste usted en la publicidad, no hay forma de detenerle, por muy est&#250;pido que sea presentar las conversaciones exploratorias en p&#250;blico. As&#237; que en el comunicado a&#241;adir&#233; que la Administraci&#243;n ha dispuesto discutir las relaciones interplanetarias con el Hombre de Marte, tan pronto como &#233;ste haya descansado de su viaje, y que la conferencia ser&#225; p&#250;blica, completamente p&#250;blica la sonrisa se le hel&#243; en los labios, y dej&#243; de parecer el buen viejo Joe Douglas.

Harshaw sonri&#243; jovialmente, en honesta admiraci&#243;n, porque el viejo brib&#243;n hab&#237;a conseguido parar el golpe y convertir una derrota en un buen golpe para la Administraci&#243;n.

&#161;Perfecto, se&#241;or secretario! Es mucho mejor si esos asuntos son planteados oficialmente por el Gobierno. &#161;Le respaldaremos en toda la l&#237;nea!

Gracias. Ahora, respecto a ese individuo, Caxton Permitir el acceso a la prensa no se aplica en su caso. Puede presenciar la conferencia desde su casa, verla por la estereovisi&#243;n y urdir sus mentiras desde ah&#237;, cosa que no dudo que har&#225;. Pero no estar&#225; presente en las conversaciones. Lo siento. No.

Entonces no habr&#225; conversaciones, se&#241;or secretario, no importa lo que usted le haya dicho a la prensa.

Me temo que no me entiende usted, consejero. Ese hombre me resulta ofensivo. Privilegio personal.

Tiene usted raz&#243;n, se&#241;or. Es cuesti&#243;n de privilegio personal.

Entonces no hablemos m&#225;s del asunto.

Usted no me ha entendido a m&#237;. Se trata de hecho de privilegio personal. Pero no de usted. De Smith.

&#191;Eh?

Usted goza del privilegio de seleccionar sus consejeros que deban estar presentes en esas conversaciones, y puede convocar al propio Diablo en persona, y nosotros no pondremos ninguna objeci&#243;n. Smith goza del privilegio de seleccionar sus consejeros y hacer que se hallen presentes. Si Caxton no asiste a la conferencia, nosotros no estaremos all&#237; tampoco. De hecho, nos hallar&#225; usted al otro lado de la calle, en una conferencia totalmente distinta. Una en la que usted no ser&#225; bienvenido. Ni siquiera aunque hablase con fluencia el hindi. Ahora, &#191;me comprende usted a m&#237;?

Hubo un largo silencio, durante el cual Harshaw pens&#243; cl&#237;nicamente que un hombre de la edad de Douglas no deber&#237;a dejarse arrastrar por una ira tan evidente. Douglas no abandon&#243; la pantalla pero consult&#243; en silencio con alguien fuera de ella.

Finalmente habl&#243;, al Hombre de Marte. Mike hab&#237;a permanecido frente a la pantalla todo el rato, tan silencioso y al menos tan paciente como el testigo. Douglas le dijo:

Smith, &#191;por qu&#233; insiste usted en esa rid&#237;cula condici&#243;n?

Harshaw apoy&#243; una mano en el brazo de Mike y dijo al instante:

&#161;No responda, Mike! Luego, a Douglas. &#161;Vamos, vamos, se&#241;or secretario! No puede preguntarle usted a mi cliente por qu&#233; me ha dado determinadas instrucciones. Y d&#233;jeme a&#241;adir que los estatutos han sido violados con excepcional agravio por el hecho de que mi cliente ha aprendido nuestro idioma demasiado recientemente y no puede esperarse que sostenga una conversaci&#243;n al mismo nivel que la de usted. Si usted se hubiera tomado la molestia de aprender marciano, le podr&#237;a permitir que formulase de nuevo la pregunta en su idioma. O tal vez no. Pero ciertamente no en estas condiciones.

Douglas suspir&#243;.

Muy bien. Podr&#237;a resultar pertinente que yo le preguntara con qu&#233; estatutos ha estado jugueteando usted de esta forma tan r&#225;pida y el&#225;stica, pero no dispongo de tiempo; tengo un Gobierno que dirigir. Cedo. &#161;Pero no espere que estreche la mano a Caxton!

Como usted guste, se&#241;or. Ahora volvamos al punto de partida. Estamos encallados. No he conseguido encontrar a Caxton. Su oficina dice que est&#225; fuera de la ciudad.

Douglas solt&#243; la carcajada.

Lo siento, pero &#233;se no es mi problema. Usted insisti&#243; en un privilegio, uno que personalmente considero ofensivo. Traiga a quien le plazca. Pero enc&#225;rguese usted mismo de reclutarlos.

Razonable, se&#241;or, muy razonable. Pero, &#191;no estar&#237;a dispuesto usted a hacer un favor al Hombre de Marte?

&#191;Eh? &#191;Qu&#233; favor?

Las conversaciones no empezar&#225;n hasta que se localice a Caxton; esto est&#225; claro y fuera de toda discusi&#243;n. Pero no he conseguido localizarle, y mi cliente se est&#225; inquietando. Yo no soy m&#225;s que un ciudadano particular, pero usted tiene recursos.

&#191;Qu&#233; quiere decir?

Hace unos minutos habl&#233; desde&#241;osamente de los grupos de Servicios Especiales, llevado por la comprensible ira del hombre al que acaban de echar abajo la puerta de forma violenta. Pero la verdad es que s&#233; que pueden ser asombrosamente eficientes y cuentan con la colaboraci&#243;n de las fuerzas de polic&#237;a en todas partes, a nivel local, estatal y nacional, y de todos los departamentos y oficinas de la Federaci&#243;n. Se&#241;or secretario, si usted llamara al general de sus Servicios Especiales y le dijera que estaba ansioso por localizar a un hombre tan r&#225;pido como fuera humanamente posible, bueno, se&#241;or, eso producir&#237;a una actividad m&#225;s significativa en la pr&#243;xima hora de la que yo pudiera desarrollar en un siglo.

&#191;Por qu&#233; infiernos tendr&#237;a que alertar yo a las fuerzas policiales de todas partes para que encuentren a un reportero chismoso, sensacionalista y buscador de esc&#225;ndalos?

No se trata del infierno, mi querido se&#241;or; se trata de Marte. Le he pedido que lo considerara como un favor al Hombre de Marte.

Bueno, es una petici&#243;n absurda, pero le seguir&#233; la corriente Douglas mir&#243; directamente a Mike. S&#243;lo como un favor para Smith. Pero espero una colaboraci&#243;n similar cuando se presente el caso.

Tiene usted mi palabra de que eso facilitar&#225; enormemente las cosas.

Eso espero. No puedo prometer nada. Usted dice que no se le encuentra por ninguna parte. Si es as&#237;, puede haberlo atropellado un cami&#243;n; tal vez est&#233; muerto, y, en ese caso, yo personalmente no lo lamentar&#237;a.

Harshaw adopt&#243; una expresi&#243;n muy grave.

Confiemos en que no sea as&#237;, en bien de todos.

&#191;Qu&#233; quiere decir?

He intentado subrayar esa posibilidad a mi cliente, pero ha sido como gritarle al viento. Simplemente se niega a aceptar la idea Harshaw suspir&#243;. Un l&#237;o, se&#241;or. Si no conseguimos encontrar a ese Caxton, eso es lo &#250;nico que tendremos entre las manos: un verdadero l&#237;o.

Bueno, lo intentar&#233;. Pero no espere milagros, doctor.

No yo, se&#241;or. Mi cliente. Tiene un punto de vista muy marciano: espera milagros. Recemos para que se produzca uno.

Tendr&#225; noticias m&#237;as. Es todo lo que puedo decir.

Harshaw hizo una inclinaci&#243;n de cabeza, sin levantarse.

Siempre a sus &#243;rdenes, se&#241;or.

Cuando la imagen del secretario general se borr&#243; de la pantalla, Jubal suspir&#243; y se puso en pie, y se encontr&#243; de pronto con los brazos de Gillian rodeando su cuello.

&#161;Oh, Jubal, es usted maravilloso!

A&#250;n no hemos salido del bosque, chiquilla.

Lo s&#233;. Pero si algo puede salvar a Ben, usted acaba de hacerlo y le bes&#243;.

&#161;Hey, nada de eso! Yo ya era un zorro viejo antes de que usted naciera. As&#237; que ser&#225; mejor que muestre un cierto respeto hacia mis a&#241;os le devolvi&#243; el beso, cuidadosa y concienzudamente. Eso es s&#243;lo para quitarme el mal sabor de boca que me ha dejado Douglas; entre lanzarle patadas y besarle estaba empezando a sentir n&#225;useas. Ahora ser&#225; mejor que vaya a besuquear a Mike. Se lo merece, por haber guardado silencio mientras escuchaba mis condenadas mentiras.

&#161;Oh, lo har&#233;! Jill solt&#243; a Harshaw y rode&#243; con sus brazos al Hombre de Marte. &#161;Qu&#233; maravillosas mentiras, Jubal! bes&#243; a Mike.

Jubal observ&#243; con profundo inter&#233;s mientras Mike iniciaba por su cuenta la segunda parte del beso, ejecut&#225;ndola solemnemente, pero no como un novato, torpemente, decidi&#243; Harshaw, pero sin entrechocar de narices ni retrocesos. Le concedi&#243; un notable menos, con un sobresaliente por el esfuerzo.

Hijo murmur&#243;, sigue usted sorprendi&#233;ndome. Esperaba que esto hiciera que se enrollara en uno de sus desmayos.

Eso hice respondi&#243; Mike muy serio, sin soltar a Jill, la primera vez.

&#161;Vaya! Mis felicitaciones, Jill. &#191;Fue corriente alterna o corriente continua?

Jubal, es usted un fastidio, pero le quiero de todos modos y me niego a enojarme con usted. Mike se alter&#243; un poco en una ocasi&#243;n, pero ya no le ocurre lo mismo, como puede comprobar.

S&#237; admiti&#243; Mike, es algo estupendo. Para los hermanos de agua significa un acercamiento. Se lo demostrar&#233;.

Solt&#243; a Jill. Jubal se apresur&#243; a alzar las manos, con las palmas por delante.

No.

&#191;No?

No le sepa mal. Pero se sentir&#237;a decepcionado, hijo. Es un acercamiento para los hermanos de agua s&#243;lo si son chicas j&#243;venes y hermosas, como Jill.

Hermano Jubal, &#191;habla usted correctamente?

Hablo correctamente. Bese a las muchachas todo cuanto quiera, siempre es mucho mejor que darle a las cartas.

&#191;Perd&#243;n?

Es una forma estupenda de acercarse, pero s&#243;lo con las chicas. Hum Jubal mir&#243; a su alrededor. Me pregunto si ese fen&#243;meno de la primera vez podr&#237;a repetirse. Dorcas, necesito tu ayuda en un experimento cient&#237;fico.

&#161;Jefe, no soy un conejillo de Indias! Por m&#237; puede irse usted al infierno.

A su debido tiempo lo har&#233;, no lo dudes. No ser&#225; dif&#237;cil, muchacha; Mike no sufre enfermedades contagiosas, o no le hubiera permitido utilizar la piscina, lo cual me recuerda: Miriam, cuando regrese Larry, dile que quiero que vac&#237;e, limpie y vuelva a llenar la piscina esta noche, ya no necesitamos el agua turbia. &#191;Y bien, Dorcas?

&#191;C&#243;mo sabe que ser&#225; nuestra primera vez?

Eso es f&#225;cil de averiguar. Mike, &#191;ha besado alguna vez a Dorcas?

No, Jubal. Hasta hoy no he sabido que Dorcas es tambi&#233;n mi hermano de agua.

&#191;Lo es?

S&#237;, Dorcas y Anne y Miriam y Larry. Son sus hermanos de agua, hermano Jubal.

Hum, s&#237;. Correcto en esencia.

S&#237;. Es la esencia, la asimilaci&#243;n, no el compartir el agua. &#191;Hablo correctamente?

Muy correctamente, Mike.

Ellos son sus hermanos de agua Mike hizo una pausa para pensar en las palabras. En asociaci&#243;n concatenada, pues, son tambi&#233;n mis hermanos Mike mir&#243; a Dorcas. Para los hermanos, acercarse es bueno. Pero yo no lo sab&#237;a.

&#191;Y bien, Dorcas? insisti&#243; Jubal.

&#191;Eh? &#161;Oh, cielos! &#161;Jefe, es usted el tipo m&#225;s incordiador del mundo! Pero Mike no incordia en absoluto. Es dulce se acerc&#243; al Hombre de Marte, se alz&#243; de puntillas y levant&#243; los brazos. B&#233;seme, Mike.

Mike obedeci&#243;. Durante varios segundos se acercaron. Dorcas se desmay&#243;.

Jubal se dio cuenta e impidi&#243; que cayera al suelo, puesto que Mike era demasiado inexperto en estas situaciones. Luego Jill tuvo que hablar apresurada y secamente a Mike para impedir que sus temblores se convirtieran en retraimiento cuando vio lo que le hab&#237;a ocurrido a Dorcas. Por suerte, Dorcas recuper&#243; el sentido al poco rato y pudo tranquilizar a Mike asegur&#225;ndole que se encontraba bien, que realmente se hab&#237;an acercado, y que estaba dispuesta de muy buen grado a acercarse de nuevo, pero que antes necesitaba recobrar el aliento.

&#161;Uau!

Miriam hab&#237;a estado observando todo aquello con los ojos muy abiertos.

Me pregunto si yo tendr&#237;a el valor de arriesgarme.

Por antig&#252;edad, por favor intervino Anne. Jefe, &#191;ya no me necesita en calidad de testigo?

Por el momento no, al menos.

Entonces sost&#233;ngame la toga se la quit&#243;. &#191;Qui&#233;n quiere apostar?

&#191;A qu&#233;?

Ofrezco siete a dos a que yo no me desmayo, pero no me importar&#237;a perder.

Hecho.

D&#243;lares, no billetes de cien. Querido Mike, acerqu&#233;monos mucho.

A su debido tiempo, Anne se vio obligada a ceder por pura hipoxia, puesto que Mike, con su adiestramiento marciano, era capaz de resistir mucho m&#225;s rato sin ox&#237;geno. Jade&#243; en busca de aire y dijo:

No estaba preparada, jefe. Creo que voy a darle otra oportunidad de recuperar su dinero.

Se dispuso a ofrecer de nuevo su rostro a Mike, pero Miriam le dio unos golpecitos en el hombro.

Fuera.

No seas tan ansiosa.

He dicho fuera. A la cola, muchacha insisti&#243; Miriam.

&#161;Oh, est&#225; bien! Anne ofreci&#243; un r&#225;pido beso a Mike y se dio por vencida. Miriam ocup&#243; su lugar, le sonri&#243; y no dijo nada. No fue necesario; se acercaron, y siguieron acerc&#225;ndose.

&#161;Primera!

Miriam mir&#243; a su alrededor.

Jefe, &#191;acaso no ve que estoy ocupada?

&#161;Est&#225; bien, est&#225; bien! Pero qu&#237;tate del campo, contestar&#233; yo mismo al tel&#233;fono.

De veras, no lo hab&#237;a o&#237;do.

Evidentemente. Pero al menos por un tiempo hemos de dar la sensaci&#243;n de que tenemos un m&#237;nimo de dignidad aqu&#237;, puede ser el secretario general. As&#237; que fuera del campo.

Pero era Mackenzie.

Jubal, &#191;qu&#233; demonios pasa?

&#191;Alguna dificultad?

Hace unos momentos recib&#237; una llamada loca de un tipo joven que asegur&#243; que hablaba en tu nombre y me urgi&#243; a dejarlo todo y salir a escape, porque finalmente ten&#237;as algo para m&#237;. Puesto que ya hab&#237;a ordenado a una unidad m&#243;vil que se trasladase a tu casa

Aqu&#237; no ha llegado nadie.

Ya lo s&#233;. Llamaron, despu&#233;s de vagar por alguna parte al norte de tu residencia. Nuestro despachador les concret&#243; mejor las se&#241;as, y llegar&#225;n de un momento a otro. Intent&#233; dos veces ponerme en comunicaci&#243;n contigo, pero tu circuito estaba ocupado. &#191;Qu&#233; es lo que me he perdido?

Todav&#237;a nada.

Jubal medit&#243; sobre aquello. Maldici&#243;n, hubiera debido hacer que alguien monitorizara la caja de parloteos. &#191;Hab&#237;a emitido ya Douglas el comunicado de prensa? &#191;Se hab&#237;a comprometido? &#191;O se presentar&#237;a una nueva manada de polis en cualquier momento? &#161;Y mientras, los chicos jugaban a la estafeta de correos! Jubal, te est&#225;s volviendo senil.

Y no estoy seguro de que vaya a ocurrir algo, todav&#237;a no dijo. &#191;Ha habido alg&#250;n comunicado o noticia especial en el transcurso de la &#250;ltima hora?

Bueno, no Oh, s&#237;, una cosa: el Palacio ha anunciado que el Hombre de Marte ha regresado al norte y est&#225; descansando en el &#161;Jubal! &#191;Est&#225;s mezclado en eso?

Espera un momento. Mike, ven aqu&#237;. Anne, coge tu toga.

Ya la tengo, jefe.

Mackenzie, te presento al Hombre de Marte.

Mackenzie dej&#243; colgar la mand&#237;bula, luego sus reflejos profesionales acudieron en su ayuda.

Espera un momento. Espera aqu&#237; y d&#233;jame enfocar una c&#225;mara sobre eso. Tomaremos im&#225;genes planas, directamente a trav&#233;s del tel&#233;fono, y las repetiremos en estereovisi&#243;n tan pronto como esos payasos m&#237;os se presenten ah&#237;. Jubal &#191;puedo dar eso por seguro? No me, no me

&#191;Hacerte una mala jugada con un testigo honesto junto a mi codo? S&#237;, lo har&#237;a, si fuese necesario. Pero no te estoy obligando a nada. De hecho, podemos esperar y contactar con la Argus y la Trans-Planet.

&#161;Jubal! No puedes hacerme esto.

Y no lo har&#233;. El acuerdo con todos vosotros consisti&#243; en monitorizar lo que las c&#225;maras vieran cuando yo diese la se&#241;al. Y utilizarlo si merec&#237;a la pena. Pero no promet&#237; conceder entrevistas adicionales, y la New World puede conseguir esta entrevista, oh, digamos treinta minutos antes que la Argus y la Trans-P, si t&#250; quieres a&#241;adi&#243;, luego. No s&#243;lo nos cediste todo el equipo para este enlace, sino que adem&#225;s me ayudaste mucho personalmente, Tom. No puedo expresarte lo mucho que me ayudaste.

&#191;Te refieres, eh a ese n&#250;mero de tel&#233;fono?

&#161;Exacto!

&#191;Dio resultado?

Lo dio. Pero no admito preguntas sobre eso, Tom. No al aire. Preg&#250;ntamelo en privado dentro de un a&#241;o.

Oh, ya no me acordar&#233;. Mant&#233;n tu boca cerrada y yo mantendr&#233; la m&#237;a. Ahora no te vayas

Otra cosa. Esa cinta de mensajes que tienes, para emitirlos tambi&#233;n a mi se&#241;al: aseg&#250;rate de que no sean lanzados. Env&#237;amelos de vuelta.

&#191;Eh? De acuerdo, de acuerdo, los guardo en mi propio escritorio; estabas tan preocupado al respecto Jubal, tengo la c&#225;mara enfocada a la pantalla del tel&#233;fono. &#191;Podemos empezar?

Adelante, dispara.

&#161;Y voy a realizar esto personalmente! Mackenzie volvi&#243; su rostro hacia un lado y, al parecer, mir&#243; hacia su c&#225;mara. &#161;Primicia informativa! Aqu&#237; su reportero de la NWNW transmitiendo desde el lugar donde arde la noticia. &#161;Acaba de telefonearles el Hombre de Marte a trav&#233;s de esta emisora, y desea dirigirles la palabra a ustedes! Corten. Monitor, inserta unas cuantas r&#225;fagas de noticias y un agradecimiento al patrocinador. Jubal, &#191;debo hacer alguna pregunta especial?

No le preguntes nada sobre Am&#233;rica del Sur; no es un turista. La nataci&#243;n es el tema m&#225;s seguro. Tambi&#233;n puedes preguntarme a m&#237; acerca de sus planes futuros.

De acuerdo. Fin del inserto. &#161;Amigos, est&#225;n ustedes cara a cara y voz a voz con Valentine Michael Smith, el Hombre de Marte! Como ya inform&#243; anteriormente la NWNW, siempre a la cabeza en ofrecer toda noticia importante, el se&#241;or Smith acaba de regresar de su solitario retiro en las cumbres andinas, y aqu&#237; estamos nosotros, d&#225;ndole la bienvenida. Salude a sus amigos, se&#241;or Smith

Saluda con la mano al tel&#233;fono, hijo. Sonr&#237;e y mueve el brazo dijo Jubal en voz baja a Mike

Gracias, Valentine Michael Smith. Todos nos alegramos de verle tan saludable y bronceado. Tengo entendido que ha estado acumulando fuerzas, aprendiendo a nadar, &#191;es as&#237;?

&#161;Jefe! Visitantes. O algo por el estilo.

Corten antes de la interrupci&#243;n, despu&#233;s de la palabra as&#237;. &#191;Qu&#233; demonios ocurre, Jubal?

Tengo que verlo. Jill, h&#225;gase cargo de Mike, puede tratarse de otra invasi&#243;n.

Pero no lo era. Se trataba de la unidad m&#243;vil de la NWNW que tomaba tierra y de nuevo resultaron da&#241;ados los macizos de rosas, y de Larry que volv&#237;a de telefonear a Mackenzie, y de Duque que regresaba a casa. Mackenzie decidi&#243; terminar enseguida la entrevista telef&#243;nica, plana y en blanco y negro, puesto que ahora quedaba asegurada la profundidad de imagen y el color a trav&#233;s de la unidad m&#243;vil, y mientras tanto su equipo t&#233;cnico revisar&#237;a el problema con el equipo prestado a Jubal. Larry y Duque se fueron con ellos.

La entrevista termin&#243; de una manera anodina, con Jubal desviando algunas preguntas que Mike no lleg&#243; a entender; Mackenzie la remat&#243; con la promesa de que dentro de treinta minutos seguir&#237;a una entrevista especial, con color y profundidad, al Hombre de Marte:

&#161;Mantengan sintonizada esta emisora!

Se qued&#243; en el tel&#233;fono y aguard&#243; el informe de sus t&#233;cnicos, cosa que hizo el jefe del equipo casi de inmediato:

No hay nada que vaya mal en el transmisor-receptor, se&#241;or Mackenzie, ni en ninguna parte de la instalaci&#243;n.

Entonces, &#191;qu&#233; fue lo que se estrope&#243; antes?

El t&#233;cnico mir&#243; a Larry y a Duque, luego sonri&#243;.

Nada. Pero suele funcionar mejor si se conecta a la energ&#237;a el&#233;ctrica. El interruptor en el tablero estaba desconectado.

Harshaw intervino para parar una pelea entre Larry y Duque, que parec&#237;an referirse a los m&#233;ritos relativos de varios tipos de idiotez cr&#243;nica antes que a la cuesti&#243;n de si Duque dijo, o no, a Larry que el interruptor de un circuito determinado deb&#237;a conectarse si se anticipaba que el equipo prestado iba a ser utilizado. El aspecto de showman de la personalidad de Jubal lament&#243; que el m&#225;s espl&#233;ndido espect&#225;culo improvisado desde que El&#237;as les ganara la mano a los sacerdotes de Baal se hubiera perdido para las c&#225;maras. Pero el maquinador pol&#237;tico que hab&#237;a en &#233;l se sinti&#243; aliviado de que ese fallo hubiera mantenido los curiosos talentos de Mike en un discreto silencio. Jubal anticipaba que todav&#237;a pod&#237;a necesitarlos como un arma secreta, sin mencionar lo poco deseable de tener que explicar a unos esc&#233;pticos desconocidos el paradero actual de unos cuantos polic&#237;as, m&#225;s dos veh&#237;culos de transporte a&#233;reo.

En cuanto a lo dem&#225;s, simplemente confirmaba su propia convicci&#243;n de que la ciencia y la invenci&#243;n hab&#237;an llegado a su c&#250;spide con el modelo T de la Ford, y que desde entonces se hab&#237;a iniciado su creciente y firme decadencia.

Y, adem&#225;s, Mackenzie deseaba seguir adelante con la entrevista en color y profundidad. La realizaron con un m&#237;nimo de ensayo, y Jubal tan s&#243;lo se asegur&#243; de que no se efectuaran preguntas que pudieran trastornar la ficci&#243;n p&#250;blica de que el Hombre de Marte acababa de regresar de Am&#233;rica del Sur. Mike dedic&#243; un saludo a sus amigos y hermanos de la Champion, incluido uno al doctor Mahmoud en gutural y raspante marciano. Jubal decidi&#243; que Mackenzie hab&#237;a recibido m&#225;s que un justo pago por su dinero.


Finalmente la casa qued&#243; tranquila de nuevo. Jubal dispuso el tel&#233;fono para que no admitiese llamadas en el transcurso de las dos horas siguientes, se levant&#243;, se estir&#243;, suspir&#243; y sinti&#243; un enorme cansancio, y se pregunt&#243; si no se estar&#237;a volviendo viejo.

&#191;D&#243;nde est&#225; la cena? &#191;A cu&#225;l de vosotras, muchachas, se supone que le tocaba hoy el turno de cocina? &#191;Y por qu&#233; no ha cumplido con sus obligaciones? &#161;Chicas, esta casa est&#225; cayendo en la degeneraci&#243;n y en la ruina!

Esta noche me tocaba a m&#237; hacer la cena repuso Jill, pero

&#161;Excusas, siempre excusas!

Jefe intervino secamente Anne, &#191;c&#243;mo espera que una persona cocine si la tiene usted ocupada con otras cosas sin poder salir de su estudio durante toda la tarde?

&#201;se es un problema insignificante gru&#241;&#243; Jubal, hosco. Quiero que quede bien claro que, aunque se desate el Armaged&#243;n sobre esta propiedad, espero que la comida est&#233; caliente y en su sitio en el momento en que suene la &#250;ltima trompeta. Por otra parte

Por otra parte complet&#243; Anne, no son m&#225;s que las siete y cuarenta, de modo que queda el tiempo suficiente para tener la cena preparada a las ocho. As&#237; que deje de lloriquear, jefe, hasta que tenga algo concreto sobre lo que hacerlo. Viejo llorica.

&#191;De veras s&#243;lo son las ocho menos veinte? Parece como si hubiera transcurrido una semana desde el almuerzo. De todos modos, no me hab&#233;is dejado una civilizada cantidad de tiempo para tomar una copa antes de la cena.

&#161;Oh, pobrecito!

Que alguien me prepare una copa. Que todo el mundo beba algo. Ahora que lo pienso mejor, salt&#233;monos la cena formal y beb&#225;monosla; empiezo a sentirme tan tenso como la cuerda de una tienda de campa&#241;a en un d&#237;a de lluvia. Anne, &#191;crees que estamos bien surtidos para un sm&#243;rgasboard?

Surtid&#237;simos.

Entonces, &#191;por qu&#233; no descongelamos dieciocho o diecinueve cosas y las esparcimos por ah&#237;, y dejamos que cada cual coma lo que le venga en gana? &#191;Para qu&#233; tanta discusi&#243;n?

Ahora mismo asinti&#243; Jill.

Anne se empin&#243; para darle un beso en la calva.

Jefe, ha actuado usted noblemente. Le alimentaremos y le emborracharemos y le meteremos en la cama. Espere, Jill, la ayudar&#233;.

&#191;Puedo ayudar yo tambi&#233;n? se ofreci&#243; ansiosamente Smith.

Por supuesto, Mike. Usted puede llevar las bandejas. Jefe, la cena se servir&#225; junto a la piscina. La noche es calurosa.

&#191;D&#243;nde si no?

Cuando los dem&#225;s hubieron salido, Jubal le pregunt&#243; a Duque:

&#191;D&#243;nde diablo estuviste?

Reflexionando.

No vale la pena. S&#243;lo hace que uno se sienta descontento de lo que ve a su alrededor. &#191;Alg&#250;n resultado?

S&#237; dijo Duque. He llegado a la conclusi&#243;n de que, lo que Mike coma o no coma, no es asunto m&#237;o.

&#161;Felicidades! El deseo de no meterse en los asuntos de los dem&#225;s constituye el ochenta por ciento de toda la sabidur&#237;a humana, y el otro veinte por ciento no es muy importante.

Pero usted se mete en los asuntos de los dem&#225;s, todo el tiempo.

&#191;Y qui&#233;n ha dicho que yo sea sabio? Soy un mal ejemplo profesional. Puedes aprender mucho observ&#225;ndome. O escuch&#225;ndome. O las dos cosas.

Jubal, si me dirigiera a Mike y le ofreciera un vaso de agua, &#191;supone que aceptar&#237;a &#233;l toda la rutina del asunto?

Estoy seguro de que s&#237;. Duque, casi la &#250;nica caracter&#237;stica humana que parece poseer Mike es un abrumador deseo de ser querido. Pero quiero estar seguro de que te das perfecta cuenta de lo serio que es todo el asunto para &#233;l. Yo acept&#233; la hermandad del agua con Mike antes de comprender su significado, y me he visto m&#225;s y m&#225;s enmara&#241;ado en sus responsabilidades a medida que asimilaba m&#225;s de todo ello. Te tendr&#225;s que comprometer a no mentirle nunca, a no enga&#241;arle ni decepcionarle nunca, a mantenerte firme a su lado pase lo que pase, porque eso es exactamente lo que &#233;l har&#225; contigo. Vale m&#225;s que pienses bien en ello antes.

Ya he estado pensando en ello, todo el d&#237;a. Jubal, hay algo en Mike que hace que uno desee cuidarle.

Lo s&#233;. Probablemente nunca te hab&#237;as encontrado con una honestidad tan absoluta antes, lo s&#233;, yo tampoco. Inocencia. Mike no ha probado nunca el fruto del &#193;rbol del Conocimiento del Bien y del Mal, as&#237; que nosotros, que s&#237; lo hemos hecho, no comprendemos qu&#233; le hace seguir funcionando. Bueno, decide t&#250; mismo. Espero que no lo lamentes nunca Jubal alz&#243; la mirada. &#161;Oh, ah&#237; est&#225;s! Pens&#233; que te hab&#237;as puesto a destilarlo.

No pod&#237;a encontrar un sacacorchos respondi&#243; Larry.

De nuevo las cuestiones mec&#225;nicas. &#191;Por qu&#233; no arrancaste el gollete de un mordisco? Duque, encontrar&#225;s algunos vasos ah&#237; arriba, detr&#225;s de La anatom&#237;a de la melancol&#237;a

S&#233; d&#243;nde los esconde.

y tomaremos un trago r&#225;pido antes de bajar a beber de verdad Duque llev&#243; los vasos; Jubal sirvi&#243; la bebida y alz&#243; el suyo. La dorada luz del sol de Italia congelada en l&#225;grimas. He aqu&#237; la hermandad alcoh&#243;lica, mucho m&#225;s adecuada para la fragilidad del alma humana que la de cualquier otra clase.

Salud.

Alegr&#237;a.

Jubal dej&#243; resbalar lentamente el l&#237;quido garganta abajo.

&#161;Ah! exclam&#243;, satisfecho, y eruct&#243;. Despu&#233;s ofr&#233;cele un poco a Mike, Duque, y d&#233;jale que se entere de lo estupendo que resulta ser humano. Me hace sentir creativo. &#161;Primera! &#191;Por qu&#233; nunca est&#225;n cerca esas muchachas cuando las necesito? &#161;Primera!

Sigo siendo primera respondi&#243; Miriam desde la puerta, pero

Lo s&#233;. Y yo estaba diciendo: a qu&#233; extra&#241;o y agridulce destino iba a conducirme mi ambici&#243;n de chiquilla

Pero ya termin&#233; yo esa historia mientras usted hablaba con el secretario general.

Entonces ya no eres primera. Env&#237;ala.

&#191;No quiere leerla primero? De todas formas, tengo que revisarla, besar a Mike me ha proporcionado una nueva perspectiva interna respecto a ella.

Jubal se estremeci&#243;.

&#191;Leerla? &#161;Buen Dios, no! Ya es bastante malo escribir una cosa as&#237;. Y no te molestes siquiera en revisarla, y menos para que los hechos encajen. Hija m&#237;a, una historia de confesiones ver&#237;dicas nunca debe verse mancillada por el tinte de la verdad.

De acuerdo, jefe. Anne dice que si quiere usted bajar a la piscina a tomar un bocado antes de cenar, puede hacerlo.

No puede haber elegido mejor momento. &#191;Trasladamos nuestra reuni&#243;n a la terraza, caballeros?

En la piscina, la peque&#241;a fiesta progres&#243; l&#237;quidamente, con bocados de pescado y otros comestibles escandinavos altamente cal&#243;ricos para a&#241;adir un poco de sabor. A instancias de Jubal, Mike prob&#243; el co&#241;ac, un poco rebajado con agua. Hall&#243; el resultado en extremo inquietante, as&#237; que analiz&#243; los trastornos, a&#241;adi&#243; ox&#237;geno al etanol en un proceso interno de fermentaci&#243;n invertida, y lo convirti&#243; en glucosa y agua, que no le produc&#237;an ning&#250;n trastorno.

Jubal hab&#237;a estado observando con inter&#233;s los efectos de la primera copa de licor sobre el Hombre de Marte, vio que se emborrachaba casi de inmediato y comprob&#243; que se serenaba con la misma rapidez. En un intento por comprender lo que hab&#237;a ocurrido, Jubal anim&#243; a Mike a que bebiera m&#225;s co&#241;ac, cosa que &#233;ste acept&#243;, puesto que se lo ofrec&#237;a su hermano de agua. Mike ingiri&#243; una extravagante cantidad de espl&#233;ndido licor importado antes de que Jubal se diera por vencido y llegara a la conclusi&#243;n de que era imposible emborracharle.

Cosa que no ocurri&#243; con el propio Jubal, pese a sus a&#241;os de alternar con &#233;l; mantenerse sociable con Mike durante el experimento embot&#243; el filo de sus sentidos. As&#237;, cuando intent&#243; preguntarle a Mike qu&#233; hab&#237;a hecho, Smith pens&#243; que le preguntaba acerca de la incursi&#243;n de los hombres de los Servicios Especiales, respecto a lo cual Mike se sent&#237;a latentemente culpable. Intent&#243; explicarse y, de ser necesario, recibir el perd&#243;n de Jubal.

Jubal le interrumpi&#243; en cuanto se dio cuenta de qu&#233; estaba hablando el muchacho.

Hijo, no quiero saber lo que hizo ni c&#243;mo lo hizo. Lo que hizo en aquel momento fue justo lo que necesit&#225;bamos, perfecto, s&#243;lo perfecto. Pero parpade&#243; como un b&#250;ho. No me lo cuente. No se lo diga nunca a nadie.

&#191;No?

No. Es la m&#225;s maldita cosa que haya presenciado nunca desde que mi t&#237;o el de las dos cabezas debati&#243; la acu&#241;aci&#243;n libre de la plata y se refut&#243; a s&#237; mismo de un modo triunfante. Cualquier explicaci&#243;n lo estropear&#237;a todo.

No asimilo.

Ni yo. As&#237; que no nos preocupemos y tomemos otro trago.

Cuando la fiesta segu&#237;a a&#250;n en su camino ascendente hacia el apogeo, empezaron a llegar los reporteros y periodistas. Jubal los recibi&#243; a todos con una cort&#233;s dignidad, les invit&#243; a comer algo, a beber y a relajarse, pero sin permitir que les acosaran, ni a &#233;l ni al Hombre de Marte.

Los que no siguieron sus instrucciones fueron arrojados a la piscina.

Al principio Jubal mantuvo a Larry y a Duque a sus flancos para administrar los bautismos cuando eran necesarios. Pero, mientras que algunos de los desafortunados importunos se enfurec&#237;an y amenazaban con m&#250;ltiples y variadas cosas que no interesaban a Jubal excepto para prevenir que Mike diera alguno de sus pasos en falso, otros se relajaron a lo inevitable y se a&#241;adieron voluntarios al pelot&#243;n de inmersores con el fan&#225;tico entusiasmo de los pros&#233;litos De hecho, Jubal tuvo que impedirles que lanzasen al agua por tercera vez al decano de los articulistas del New York Times.

Ya avanzada la velada, Dorcas sali&#243; de la casa, busc&#243; a Jubal y le susurr&#243; al o&#237;do:

Al tel&#233;fono, jefe.

Toma el mensaje.

Tiene que contestar usted, jefe.

&#161;Contestar&#233; con un hacha! Duque, tr&#225;eme un hacha. He tratado de desembarazarme de esa Doncella de Hierro desde hace tiempo, y esta noche me siento de humor.

Jefe, querr&#225; hablar con &#233;ste. Es el hombre con el que estuvo hablando tanto rato esta tarde.

&#161;Vaya! &#191;Y por qu&#233; no lo dijiste antes? Jubal subi&#243; con paso vacilante la escalera, se asegur&#243; de que la puerta del estudio quedara cerrada con llave a sus espaldas y se dirigi&#243; al tel&#233;fono. Otro de los untuosos ac&#243;litos de Douglas ocupaba la pantalla, pero fue reemplazado enseguida por Douglas.

Le ha tomado mucho tiempo contestar al tel&#233;fono.

Es mi tel&#233;fono, se&#241;or secretario. A veces ni siquiera me molesto en contestar.

Eso parece. &#191;Por qu&#233; no me dijo que ese tipo Caxton era un alcoh&#243;lico?

&#191;Lo es?

&#161;Desde luego que s&#237;! No hab&#237;a desaparecido, no en el sentido habitual. Estaba sumido en una de sus habituales y tremendas borracheras. Fue localizado durmi&#233;ndola en un tugurio infecto de Sonora.

Me alegra saber que lo encontraron. Gracias, se&#241;or.

Fue apresado bajo la acusaci&#243;n t&#233;cnica de vagancia. Sin embargo, no se seguir&#225; adelante con la acusaci&#243;n; le ser&#225; entregado a usted.

No sabe cu&#225;nto le agradezco el favor, se&#241;or.

&#161;Oh, no es enteramente un favor! Se lo voy a entregar en el mismo estado en que fue encontrado: sucio, sin afeitar y, seg&#250;n tengo entendido, apestando a taberna. Quiero que vea usted por s&#237; mismo la clase de individuo que es.

Muy bien, se&#241;or. &#191;A qu&#233; hora podemos esperarle?

Supongo que en cualquier momento a partir de ahora. Despeg&#243; un correo flecha de Nogales hace alg&#250;n tiempo. A tres Mach o incluso m&#225;s, pronto deber&#237;a sobrevolar su residencia. El piloto tiene instrucciones de entreg&#225;rselo a cambio del correspondiente recibo.

Lo tendr&#225;.

Ahora, consejero, una vez entregado, me lavo las manos sobre ello. Conf&#237;o en que usted y su cliente se presenten a las conversaciones, tanto si traen consigo a ese libelista borracho como si no.

De acuerdo. &#191;Cu&#225;ndo?

&#191;Le parece bien ma&#241;ana a las diez? Aqu&#237;.

Las cosas se hacen mejor cuanto antes se hagan. De acuerdo.

Jubal volvi&#243; abajo y se detuvo en la rota puerta de la casa.

&#161;Jill! Venga aqu&#237;, chiquilla.

S&#237;, Jubal trot&#243; hacia &#233;l, con un reportero a su lado en formaci&#243;n cerrada.

Jubal le hizo se&#241;as al hombre para que se alejara.

Es privado le dijo con firmeza. Asuntos de familia. V&#225;yase a tomar una copa.

&#191;La familia de qui&#233;n?

Un difunto en la de usted, si insiste. &#161;Largo! el periodista sonri&#243; y se fue. Jubal se inclin&#243; sobre Gillian y dijo en voz baja. Funcion&#243;. Est&#225; a salvo.

&#191;Ben?

S&#237;. Pronto estar&#225; aqu&#237;.

&#161;Oh, Jubal! se ech&#243; a llorar.

&#201;l la sujet&#243; por los hombros.

Basta dijo firmemente. Vaya dentro y qu&#233;dese all&#237; hasta que se haya controlado. Esto no es para la prensa.

S&#237;, Jubal. S&#237;, jefe.

Eso est&#225; mejor. Vaya a llorar en su almohada y despu&#233;s l&#225;vese la cara Sali&#243; a la piscina. &#161;Silencio todo el mundo! &#161;Silencio! Tengo algo que anunciarles. Hemos disfrutado con su compa&#241;&#237;a, pero la fiesta ha terminado.

&#161;Buuu!

Que alguien eche a &#233;se a la piscina. Tengo trabajo que hacer ma&#241;ana a primera hora, soy viejo y necesito descansar. Y lo mismo mi familia. Por favor, v&#225;yanse en silencio y tan r&#225;pido como puedan. Caf&#233; cargado para quien lo necesite, pero eso es todo. Duque, pon el tap&#243;n en esas botellas. Muchachas, retirad lo que queda de comida.

Hubo algunos refunfu&#241;os menores, pero los m&#225;s responsables apaciguaron a sus colegas. En diez minutos volv&#237;an a estar solos.

Caxton lleg&#243; al cabo de veinte minutos. El agente de los Servicios Especiales al mando del veh&#237;culo acept&#243; en silencio la firma y la huella del pulgar de Harshaw en el recibo que ya llevaba preparado y se march&#243; de inmediato, mientras Jill sollozaba en el hombro de Ben.

Jubal observ&#243; al periodista a la luz procedente de la piscina.

Ben, est&#225; hecho un asco. Me han dicho que se pas&#243; una semana borracho, y lo parece.

Caxton maldijo, de una forma fluente y abundante, mientras segu&#237;a palmeando la espalda de Jill.

Estoy terriblemente borracho dijo con voz estropajosa, pero no he bebido ni una sola gota.

&#191;Qu&#233; sucedi&#243;?

No lo s&#233;.

Una hora despu&#233;s, el est&#243;mago de Ben hab&#237;a sido concienzudamente lavado alcohol y jugos g&#225;stricos, nada de comida y Jubal le administr&#243; inyecciones compensadoras del alcohol y barbit&#250;ricos; ahora estaba ba&#241;ado, afeitado, vestido con ropas limpias prestadas que no le iban demasiado bien, y hab&#237;a conocido al Hombre de Marte y sido puesto someramente al d&#237;a de los acontecimientos, mientras inger&#237;a leche y comida blanda.

Pero era incapaz de decirles lo que le hab&#237;a ocurrido. Para Ben, la &#250;ltima semana no hab&#237;a transcurrido Hab&#237;a perdido el sentido en un aerotaxi en Washington; lo hab&#237;an despertado, borracho, hac&#237;a dos horas.

Por supuesto, s&#233; lo que ocurri&#243;. Me mantuvieron drogado y en una habitaci&#243;n completamente a oscuras, y luego me sacaron del pa&#237;s. Recuerdo vagamente algo. Pero no puedo demostrar nada. Y est&#225;n el jefe del pueblo y la due&#241;a del garito, adem&#225;s de, seguramente, otros muchos testigos que jurar&#225;n c&#243;mo pas&#243; el tiempo aquel gringo. Y no puedo hacer nada en contra de sus declaraciones.

Entonces no lo haga aconsej&#243; Harshaw. Rel&#225;jese y sea feliz.

&#161;Y un cuerno! &#161;Me saldr&#233; con la m&#237;a! Conseguir&#233; que

Vamos, vamos. Ha ganado, Ben. Est&#225; vivo, y yo hubiera apostado en contra de eso hace apenas unas horas. Adem&#225;s, Douglas va a hacer exactamente lo que yo deseo que haga, y usted sonreir&#225; y lo disfrutar&#225;.

Quiero hablar sobre eso. Opino que

Y yo opino que debe irse a la cama. Con un vaso de leche caliente, para disimular el sabor del Ingrediente Secreto del Viejo Doctor Harshaw para bebedores.

Poco despu&#233;s, Caxton estaba en la cama y empezaba a roncar. Jubal se dirig&#237;a tambi&#233;n a sus aposentos cuando tropez&#243; con Anne en el pasillo de arriba. Agit&#243; cansado la cabeza.

Vaya d&#237;a, muchacha.

S&#237;, desde todos lados. No me lo hubiera perdido por nada, pero no quiero que se repita. V&#225;yase a dormir, jefe.

En un momento. Anne, dime una cosa. &#191;Qu&#233; tiene de especial la forma en que besa ese muchacho?

Anne puso expresi&#243;n so&#241;adora, y la cara se le llen&#243; de hoyuelos.

Deber&#237;a haberlo probado cuando &#233;l le invit&#243;.

Soy demasiado viejo para cambiar mis costumbres. Pero estoy interesado en todo lo relativo a ese muchacho. &#191;Hay en realidad algo distinto en &#233;l?

Anne medit&#243; la pregunta.

S&#237;.

&#191;Qu&#233;?

Mike pone toda su atenci&#243;n en el beso.

&#161;Oh, mierda! Tambi&#233;n yo. O la pon&#237;a.

Anne neg&#243; con la cabeza.

No. Algunos hombres lo intentan. Me han besado hombres que hac&#237;an un buen trabajo, debo reconocerlo. Pero realmente no ponen toda su atenci&#243;n en el acto de besar a una mujer. No pueden. No importa lo mucho que se esfuercen, siempre hay algunas partes de su cerebro que est&#225;n en otro lugar. En perder el &#250;ltimo autob&#250;s quiz&#225;, o en sus posibilidades de conseguir a la chica, o en su propia t&#233;cnica del beso, o acaso se preocupan por sus empleos, por el dinero, o porque pueda sorprenderles el marido, el padre o alg&#250;n vecino. O algo. Mike no posee ninguna t&#233;cnica, pero cuando la besa a una no est&#225; haciendo nada m&#225;s. Absolutamente nada. Una se convierte en todo su universo en aquel momento, y el momento es eterno porque &#233;l no tiene ning&#250;n plan ni intenci&#243;n de ir a ninguna otra parte. S&#243;lo besarla a una se estremeci&#243;. Una mujer se da cuenta de estas cosas. Es algo abrumador.

Hum

&#161;Nada de hum conmigo, viejo libertino! Usted no lo comprende.

No. Y lamento confesar que probablemente nunca lo har&#233;. En fin, buenas noches, y oh, a prop&#243;sito, he dicho a Mike que esta noche ponga el cerrojo en su puerta.

Anne le hizo una mueca.

&#161;Aguafiestas!

Est&#225; aprendiendo muy deprisa. No conviene empujarle demasiado.



18

La conferencia fue aplazada hasta la tarde, luego vuelta a aplazar r&#225;pidamente hasta la ma&#241;ana siguiente, lo cual dio a Caxton veinticuatro horas extra que necesitaba desesperadamente para recuperarse, para informarse de todo lo ocurrido durante la semana que se hab&#237;a perdido, y para tener la posibilidad de acercarse al Hombre de Marte; ya que Mike asimil&#243; enseguida que Jill y Ben eran hermanos de agua, consult&#243; con Jill, y ofreci&#243; solemnemente agua a Ben.

Ben hab&#237;a sido puesto ya al corriente por Jill. Acept&#243; el agua con la misma solemnidad y sin reservas mentales, tras un profundo an&#225;lisis interior en el que decidi&#243; que su propio destino estaba de hecho ligado al del Hombre de Marte, a trav&#233;s de su propia iniciativa antes incluso de conocer a Mike.

Pero tuvo que enterrar a las profundidades de su alma una inquieta sensaci&#243;n antes de conseguir hacer eso. Finalmente decidi&#243; que eran simples celos y, por ello mismo, ten&#237;an que ser cauterizados. Hab&#237;a descubierto que le irritaba la intimidad que se hab&#237;a desarrollado entre Mike y Jill. Se dio cuenta de que su propia personalidad de soltero se hab&#237;a visto cambiada por una semana de olvido involuntario; descubri&#243; que deseaba casarse, y con Jill.

Se lo propuso de nuevo, esta vez sin ning&#250;n rastro de broma, tan pronto como consigui&#243; estar con ella a solas. Jill desvi&#243; la vista.

Por favor, Ben.

&#191;Por qu&#233; no? Soy solvente. Tengo un buen trabajo, gozo de buena salud, o gozar&#233; de ella tan pronto como expulse de mi organismo esas condenadas drogas de la verdad que me inocularon, y, puesto que a&#250;n no lo he hecho, me veo sometido a la compulsi&#243;n de decir siempre la verdad. Te quiero. Deseo casarme contigo y frotar tus pobres piececitos cansados. As&#237; que, &#191;por qu&#233; no? No tengo ning&#250;n vicio que t&#250; no compartas, y nos las arreglar&#237;amos juntos mucho mejor que la mayor&#237;a de las parejas casadas &#191;Soy demasiado viejo para ti? &#191;O acaso piensas casarte con otro?

&#161;Ninguna de las dos cosas! Querido Ben, te quiero. Pero no me pidas que me case contigo ahora. Tengo responsabilidades.

Caxton no logr&#243; hacer tambalear su firmeza. De acuerdo, Mike estaba m&#225;s cerca de Jill en edad; de hecho casi ten&#237;a exactamente su misma edad, lo cual hac&#237;a a Ben diez a&#241;os m&#225;s viejo que ellos. Pero cre&#237;a a Jill cuando ella negaba que la edad fuera un factor; la diferencia de edad no era demasiado grande y, consider&#225;ndolo todo, ayudaba, ya que un marido debe de ser un poco mayor que su esposa.

Pero finalmente se dio cuenta de que el Hombre de Marte no pod&#237;a ser un rival; tan s&#243;lo era un paciente de Jill. Y en este punto, Ben acept&#243; que un hombre que se casa con una enfermera debe vivir con el hecho de que las enfermeras se sienten maternales con las personas a su cargo. Debe vivir con ello y debe gustarle, a&#241;adi&#243; para s&#237;, ya que si Gillian no hubiera tenido ese car&#225;cter que hab&#237;a hecho de ella una enfermera, &#233;l no se habr&#237;a enamorado. No era su deliciosa figura en forma de ocho con su trasero que se meneaba con cimbreante sinuosidad cuando andaba, ni siquiera el a&#250;n m&#225;s placentero panorama que ofrec&#237;a su parte mamaria-anterior vista desde la otra direcci&#243;n. &#201;l no pertenec&#237;a, gracias a Dios, al tipo masculino permanentemente infantil, que se interesa s&#243;lo en el tama&#241;o de las gl&#225;ndulas mamarias. No; amaba a Jill por s&#237; misma.

Puesto que lo que ella era le impondr&#237;a la necesidad de quedar en segundo plano de tanto en tanto respecto a los pacientes que la necesitaban a menos que se retirara, por supuesto, y no pod&#237;a estar seguro de que la cosa se detuviera ni siquiera entonces, puesto que Jill era Jill, a Ben no le quedar&#237;a m&#225;s remedio que reprimir los celos hacia el paciente que ocupara su atenci&#243;n en aquellos momentos. Adem&#225;s, Mike era un muchacho agradable, tan inocente y c&#225;ndido como Jill se lo hab&#237;a descrito.

Y adem&#225;s, &#233;l no le estaba ofreciendo a Jill un lecho de rosas precisamente: la mujer de un periodista en activo ten&#237;a que enfrentarse a una serie de problemas que hab&#237;a que tomar en consideraci&#243;n. En ocasiones, &#233;l podr&#237;a estar estar&#237;a ausente durante varias semanas consecutivas, y su horario de trabajo siempre ser&#237;a irregular. A Ben no le gustar&#237;a que Jill se quejara de aquello. Pero Jill no lo har&#237;a. Ella no.

Tras llegar a esas conclusiones, Ben acept&#243; de todo coraz&#243;n la ceremonia del agua con Mike.


Jubal necesitaba tambi&#233;n aquel d&#237;a extra para planear su t&#225;ctica.

Ben, cuando me ech&#243; esta patata caliente en mi regazo, le dije a Gillian que no alzar&#237;a un dedo para defender los supuestos derechos de ese muchacho. Pero he cambiado de idea. No vamos a permitir que el Gobierno se salga con la suya.

&#161;Desde luego, no esta Administraci&#243;n!

Ni &#233;sta ni ninguna otra. La siguiente ser&#225; peor. Ben, subestima usted a Joe Douglas.

Es un pol&#237;tico de distrito barato, y su moralidad hace juego con su condici&#243;n.

S&#237;. Y, adem&#225;s de eso, es ignorante hasta el sexto decimal. Pero tambi&#233;n es un jefe mundial bastante capaz y consciente en muchas circunstancias; es mejor de lo que podr&#237;amos esperar y probablemente mejor de lo que nos merecemos. Creo que disfrutar&#237;a jugar una partida de p&#243;quer con &#233;l, porque Douglas no har&#237;a trampas y pagar&#237;a sus deudas con una sonrisa. Oh, ya s&#233; que es un H de P, pero esas iniciales tambi&#233;n puede interpretarse como Hombre de Pueblo. Es medianamente decente.

Jubal, que me maldiga si le entiendo. Ayer me dijo que estaba razonablemente seguro de que Douglas me hubiera matado, &#161;y cr&#233;ame, no estuvo demasiado lejos de ello!, y que hab&#237;a tenido que hacer malabarismos para sacarme con vida del atolladero. Consigui&#243; sacarme, &#161;y Dios sabe que se lo agradezco! Pero &#191;pretende que olvide ahora que Douglas estaba detr&#225;s de todo eso? Si estoy con vida, no es gracias a Douglas precisamente; &#233;l hubiera preferido verme muerto.

Supongo que s&#237;. Pero bueno, todo ha terminado ya. Olv&#237;delo.

&#161;Que me maldigan si voy a olvidarlo!

Ser&#225; un tonto si no lo hace. En primer lugar, no puede probar nada. En segundo lugar, no hay motivo para que se sienta agradecido hacia m&#237;, y no permitir&#233; que lance sobre m&#237; esa carga. No lo hice por usted.

&#191;Eh?

Si es que hice algo, lo hice por una muchachita que estaba a punto de ser arrestada, acusada y tal vez eliminada de un modo muy parecido. Lo hice porque ella era mi invitada y yo me hallaba temporalmente en la situaci&#243;n de in loco parentis con respecto a ella. Lo hice porque ella era todo valor y galanter&#237;a, pero era demasiado ignorante para jugar con una sierra circular; resultar&#237;a herida. Pero usted, mi c&#237;nico y pecador amigo, se las sabe todas respecto a sierras circulares. Si su descuido asnal le hizo meter las manos en una, &#191;qui&#233;n soy yo para mezclarme con su karma? Usted lo eligi&#243;.

Hum. Entiendo su punto de vista. De acuerdo, Jubal, puede irse al infierno por mezclarse con mi karma. Si es que tengo uno.

&#201;se es un punto discutible. Seg&#250;n tengo entendido, los fatalistas y los partidarios del libre albedr&#237;o se hallan a&#250;n ligados a la cuarta morada. Por otra parte, no siento el menor deseo de molestar a un hombre que duerme en un alba&#241;al. Hasta que no se demuestre lo contrario, supongo que pertenece a aquel lugar. Hacer el bien me recuerda a tratar la hemofilia: la &#250;nica cura real consiste en dejar que los hemof&#237;licos se desangren hasta morir, antes de que procreen m&#225;s hemof&#237;licos.

Tambi&#233;n se pueden esterilizar.

&#191;Pretende que me atribuya el papel de Dios? Pero nos estamos apartando del tema. Douglas no intent&#243; asesinarle.

D&#237;game qui&#233;n, entonces.

Al habla el infalible Jubal Harshaw, pontificando ex cathedra desde su ombligo. Mire, hijo, si el ayudante de un sheriff mata a golpes a un prisionero, pueden cubrirse todas las apuestas sobre que las autoridades del condado no lo ordenaron, no sab&#237;an nada de ello, y no lo hubiesen permitido de haberlo sabido. En el peor de los casos cerraron los ojos al hecho despu&#233;s, antes que malograr los planes de alguien. Pero el asesinato nunca ha sido una pol&#237;tica aceptada en este pa&#237;s.

Me gustar&#237;a ense&#241;arle el trasfondo de cierto n&#250;mero de muertes a las que mir&#233; de cerca.

Jubal rechaz&#243; aquello con un gesto de la mano.

Dije que no era una pol&#237;tica aceptada. Siempre hemos tenido asesinatos pol&#237;ticos, desde los m&#225;s prominentes, como el de Huey Long, hasta los casos de hombres muertos a palos en los escalones del porche de su casa, que apenas merecen una gacetilla de pasada en la p&#225;gina ocho. Pero nunca ha sido pol&#237;tica aqu&#237;, y la raz&#243;n de que est&#233; usted sentado al sol en estos momentos demuestra que no es la pol&#237;tica de Joe Douglas. Piense en ello.

Lo agarraron limpiamente, sin alboroto, sin preguntas. Lo estrujaron hasta dejarle seco, luego ya no les era de ninguna utilidad. Y hubieran podido acabar con usted con la misma discreci&#243;n con que se caza un rat&#243;n, se echa a la taza del inodoro y se tira de la cadena. Pero no lo hicieron. &#191;Por qu&#233; no? Porque sab&#237;an que a su jefe no le gustan esas medidas dr&#225;sticas, y si llegara a convencerse de que las pon&#237;an en pr&#225;ctica (con autorizaci&#243;n judicial o no), les hubiera costado el empleo, si no el cuello Jubal hizo una pausa para tomar un trago. Pero piense. Esos rufianes de los Servicios Especiales no son m&#225;s que un instrumento; no constituyen la guardia pretoriana elegida por el nuevo C&#233;sar. Siendo as&#237;, &#191;a qui&#233;n desea usted realmente para C&#233;sar? &#191;Al legalista Fulano, cuya indoctrinaci&#243;n b&#225;sica procede de los d&#237;as en que este pa&#237;s era una naci&#243;n y no s&#243;lo una satrap&#237;a en un imperio pol&#237;glota de muchas tradiciones, o a Douglas, que no tiene est&#243;mago para soportar el asesinato?

&#191;O prefiere que lo echemos de su cargo (podemos hacerlo, &#191;sabe?, ma&#241;ana mismo, prepar&#225;ndole una buena encerrona con alg&#250;n asunto servido en bandeja en el que caiga de cuatro patas), lo echemos fuera y pongamos en su sitio a un secretario general de una tierra donde la vida siempre ha sido barata y el asesinato una venerable tradici&#243;n?

Si hace eso, Ben, &#191;qu&#233; ser&#225; del pr&#243;ximo periodista curioso que sea lo bastante descuidado como para aventurarse por un callej&#243;n oscuro? Caxton no respondi&#243;. Como he dicho, los Servicios Especiales no son m&#225;s que una herramienta. Siempre se encuentran hombres que contratar a quienes les gusta el trabajo sucio. &#191;Cu&#225;n sucio puede llegar a volverse ese trabajo sucio si le quita a Douglas su mayor&#237;a?

Jubal, &#191;me est&#225; diciendo que no deber&#237;a criticar a la Administraci&#243;n, si est&#225; equivocada? &#191;Si s&#233; que est&#225; equivocada?

No. Los moscardones como usted son absolutamente necesarios. Como tampoco soy opuesto a echar fuera a los truhanes; normalmente es la regla m&#225;s saludable de la pol&#237;tica. Pero resulta conveniente echar un vistazo a los otros truhanes que esperan turno antes de saltar a la garganta de los truhanes actuales. La democracia es en el mejor de los casos un pobre sistema de gobierno; lo &#250;nico que puede decirse honestamente en su favor es que es aproximadamente ocho veces mejor que cualquier otro m&#233;todo que la raza humana haya intentado nunca. El peor fallo de la democracia es que sus l&#237;deres son propensos a reflejar los defectos y las virtudes de los votantes que los eligen, y &#233;sos tienen un nivel bastante bajo; pero, &#191;qu&#233; otra cosa se puede esperar? As&#237; que &#233;chele un nuevo vistazo a Douglas: observar&#225; que en su ignorancia, estupidez y dudas internas, se parece mucho a sus compatriotas norteamericanos, incluidos usted y yo, y que de hecho se halla una o dos muescas por encima del t&#233;rmino medio en la escala. Luego eche un vistazo al hombre que le sustituir&#225;, si su Gobierno se viene abajo.

Hay una elecci&#243;n en medio.

&#161;Siempre hay una elecci&#243;n! En este caso se trata de elegir entre malo y peor, lo cual es una diferencia mucho m&#225;s acusada que entre bueno y mejor.

Bien, Jubal. &#191;Qu&#233; espera que haga yo?

Nada respondi&#243; Harshaw, porque tengo intenci&#243;n de dirigir personalmente este espect&#225;culo. O casi nada. Espero que refrene sus impulsos de lanzarse sobre Joe Douglas respecto al inminente acuerdo en esa cosa diaria que escribe. Quiz&#225; incluso ser&#237;a bueno que lo alabara un poco por su dominio de estadista.

&#161;Me va a hacer vomitar!

No en la hierba, por favor. Use el sombrero. Le dir&#233; por anticipado lo que voy a hacer: el principio b&#225;sico para cabalgar un tigre es agarrarse fuerte a sus orejas.

Deje de ser pomposo. &#191;Cu&#225;l es el trato?

Deje usted de ser obtuso y escuche. Si este muchacho fuera un don nadie sin un centavo en el bolsillo, no habr&#237;a ning&#250;n problema. Pero tiene la desgracia de ser el heredero indisputable de unas riquezas superiores a las que ni el propio Creso hubiera so&#241;ado nunca. Adem&#225;s, un discutible derecho a un poder&#237;o pol&#237;tico a&#250;n mayor, fundado en un precedente pol&#237;tico-judicial sin paralelo en los anales de la justicia desde que el secretario Fall fue condenado por recibir un soborno de Doheny, al tiempo que &#233;ste era declarado inocente por hab&#233;rselo dado.

S&#237;, pero

Yo tengo la palabra. Como le dije a Jill, no tengo el menor inter&#233;s en esa tonter&#237;a del aut&#233;ntico pr&#237;ncipe. Ni considero como suya esa fortuna, porque &#233;l no produjo ni un solo centavo de ella. Incluso aunque la hubiera ganado por s&#237; mismo, cosa imposible por su edad, la propiedad no es el concepto natural y obvio que la mayor&#237;a de la gente cree.

&#191;Volvemos a las andadas?

La propiedad, en el mejor de los casos, es una abstracci&#243;n extremadamente sofisticada, en realidad una afinidad m&#237;stica. Dios sabe que nuestros te&#243;ricos legales complicaron bastante ese misterio, pero no empec&#233; a ver lo sutil que era hasta que percib&#237; el punto de vista marciano sobre el asunto. Los marcianos no tienen propiedades. No poseen nada, ni siquiera sus propios cuerpos.

Aguarde un momento, Jubal. Hasta los animales tienen alguna propiedad. Y los marcianos no son animales; poseen una civilizaci&#243;n altamente desarrollada, con grandes ciudades y toda clase de cosas.

S&#237;, los zorros tienen madrigueras, y los p&#225;jaros del aire disponen de nidos. Nadie entiende mejor los l&#237;mites de una propiedad y el meus et tuus implicado en ellos que un perro guardi&#225;n. Pero no los marcianos. A menos que uno considere la pertenencia com&#250;n no distribuida de todo a unos cuantos millones o miles de millones de ciudadanos adultos fantasmas para usted, amigo m&#237;o, como propiedad.

D&#237;game, Jubal, &#191;qu&#233; hay acerca de esos Ancianos de los que habla Mike?

&#191;Quiere usted la versi&#243;n oficial, o mi opini&#243;n particular?

&#191;Eh? Su opini&#243;n particular. Lo que usted piensa realmente de ello.

Entonces gu&#225;rdeselo para usted mismo. Creo que no es m&#225;s que un mont&#243;n de estupideces piadosas, muy convenientes para abonar los prados. Creo que es una superstici&#243;n marcada a fuego en el cerebro del muchacho a una edad tan temprana, que ya no tiene ninguna oportunidad de deshacerse de ella.

Jill habla como &#233;l si creyese en ello.

En todas las dem&#225;s ocasiones me oir&#225; a m&#237; hablar tambi&#233;n como si yo lo creyese. La cortes&#237;a habitual. Una de mis m&#225;s valiosas amigas cree en la astrolog&#237;a; jam&#225;s la ofender&#237;a dici&#233;ndole lo que yo opino sobre eso. La capacidad de una mente humana para creer devotamente en lo que a m&#237; me parece altamente improbable, desde los golpes de los esp&#237;ritus sobre las mesas hasta la superioridad de los hijos, es algo que nunca ha sido sondeado. Tengo la sensaci&#243;n de que la fe no es m&#225;s que pereza intelectual, pero no discuto sobre ello, en especial puesto que raras veces me hallo en posici&#243;n de demostrar que es equivocado. La prueba negativa es normalmente imposible. Con toda seguridad, la fe de Mike en los Ancianos no es m&#225;s irracional que la convicci&#243;n de que la din&#225;mica del universo puede ser echada a un lado mediante rogativas para invocar la lluvia. Adem&#225;s, tiene a su lado el peso de la evidencia: &#233;l ha estado all&#237;. Yo no.

Hum. Jubal, confieso que tengo una insidiosa sospecha de que la inmortalidad es un hecho, pero me alegro de que el fantasma de mi abuelo no siga ejerciendo control sobre m&#237;. Era un viejo chiflado del demonio.

Igual que el m&#237;o. Y tambi&#233;n lo soy yo. Pero, &#191;existe alguna raz&#243;n realmente buena para que los privilegios de un ciudadano se vean invalidados simplemente porque ha muerto? Ahora que lo pienso, el barrio donde me cri&#233; ten&#237;a un gran cementerio, casi marciano. Sin embargo, la ciudad era un lugar agradable donde vivir. Es muy posible que nuestro muchacho Mike no pueda poseer nada porque los Ancianos ya lo poseen todo. As&#237; que comprender&#225; por qu&#233; he tenido problemas para explicarle que es propietario de m&#225;s de un mill&#243;n de acciones de la Lunar Enterprises, adem&#225;s del impulsor Lyle y otros bienes inmuebles y t&#237;tulos surtidos. No sirve de nada el que sus propietarios originales est&#233;n muertos; eso a&#250;n lo hace peor: los convierte en Ancianos, y Mike jam&#225;s so&#241;ar&#237;a en meter la nariz en los asuntos de los Ancianos.

Hum, maldita sea, es a todas luces incompetente desde un punto de vista legal.

Por supuesto. No puede manejar la propiedad porque no cree en su m&#237;stica, del mismo modo que yo no creo en sus fantasmas. Ben, todo lo que Mike posee en estos momentos es un cepillo de dientes, y ni siquiera sabe que es suyo. Si alguien se lo quita, dar&#225; por supuesto que los Ancianos autorizaron el cambio Jubal se encogi&#243; de hombros. As&#237; que es incompetente, pese a que puede recitar la ley de la propiedad de principio a fin al pie de la letra. Dado que &#233;ste es el caso, no puedo permitir que su competencia sea puesta a prueba, ni siquiera mencionada, porque, &#191;qu&#233; tutor podr&#237;a nombr&#225;rsele?

&#161;Uf! Douglas. O, m&#225;s bien, uno de sus esbirros.

&#191;Est&#225; seguro, Ben? Considere la composici&#243;n actual del Tribunal Supremo. &#191;No puede llamarse ese tutor Sawonavong? &#191;O Nadi? &#191;O Kee?

Hum, es posible que tenga usted raz&#243;n.

En cuyo caso, el muchacho puede no vivir mucho tiempo. O puede alcanzar una edad satisfactoriamente madura como hu&#233;sped de alguna agradable prisi&#243;n individual rodeada de hermosos jardines, y de la que resulte m&#225;s dif&#237;cil escapar que del Hospital Bethesda.

&#191;Qu&#233; es lo que planea hacer usted?

El poder que posee nominalmente ese muchacho es demasiado peligroso y abrumador para que &#233;l lo maneje. As&#237; que renunciaremos a &#233;l.

&#191;C&#243;mo demonios se puede renunciar a tanto dinero?

Uno no lo hace. No puede. Es imposible. El propio acto de la renuncia ser&#237;a un ejercicio de su poder latente, alterar&#237;a el equilibrio del poder, y cualquier intento de hacerlo dar&#237;a como resultado que el muchacho fuera examinado en un abrir y cerrar de ojos acerca de su competencia. As&#237; que, en vez de eso, dejaremos que el tigre corra como un demonio mientras nos agarramos fuertemente a sus orejas para salvar nuestras preciosas vidas.

Ben, perm&#237;tame que esboce el fait accompli que pretendo presentar a Douglas, y luego usted haga todo lo que pueda para llen&#225;rmelo de agujeros. No su legalidad, puesto que el departamento legal de Douglas redactar&#225; sus frases con doble y triple sentido, y yo las examinar&#233; con lupa en busca de todas las trampas, no se preocupe por ello; la idea es presentarle a Douglas un plan que no pueda torpedear porque le gustar&#225;. Quiero que olisquee usted sus posibilidades. Y, ahora esto es lo que me propongo hacer.



19

La Delegaci&#243;n Diplom&#225;tica Marciana y Confraternidad Interna Honesta e Ilimitada, tal como hab&#237;a sido organizada por Jubal Harshaw, aterriz&#243; en la azotea del Palacio Ejecutivo poco antes de las diez de la ma&#241;ana siguiente. El pretendiente sin pretensiones al trono marciano, Mike Smith, no se mostr&#243; preocupado en absoluto por la finalidad del viaje; se limit&#243; a disfrutar de cada minuto del corto vuelo hacia el sur, con total e inocente deleite.

El viaje se hizo en un aerob&#250;s Greyhound alquilado especialmente, y Mike tom&#243; asiento en el astrodomo encima del conductor, con Jill a un lado y Dorcas al otro, y mir&#243; y mir&#243; con maravillado asombro mientras las muchachas le se&#241;alaban las vistas y charlaban en sus o&#237;dos. El asiento que era de dos plazas resultaba m&#225;s bien estrecho para los tres, pero a Mike no le importaba, ya que de ello se derivaba necesariamente un c&#225;lido grado de mayor acercamiento. Permanec&#237;a sentado con un brazo en torno de cada una de las j&#243;venes, y miraba y escuchaba e intentaba asimilar, y no habr&#237;a podido sentirse m&#225;s feliz si se hubiera encontrado a tres metros bajo el agua.

De hecho, aqu&#233;lla era la primera vez que contemplaba la civilizaci&#243;n terrestre. No hab&#237;a visto nada en absoluto al ser sacado de la Champion y metido en la suite K-12 del Centro de Bethesda; tambi&#233;n hab&#237;a pasado unos minutos en un taxi diez d&#237;as antes para ir del hospital al apartamento de Ben, pero no asimil&#243; nada durante el trayecto. Desde entonces su mundo se hab&#237;a visto limitado a una casa y una piscina, m&#225;s el jard&#237;n que lo rodeaba todo y la hierba y los &#225;rboles; no hab&#237;a ido m&#225;s all&#225; de la puerta de la verja de Jubal.

Pero ahora era mucho m&#225;s sofisticado de lo que hab&#237;a sido diez d&#237;as antes. Comprend&#237;a qu&#233; eran las ventanas, se daba cuenta que la burbuja que lo rodeaba ahora era una ventana y serv&#237;a para poder ver lo que hab&#237;a al otro lado, y que lo que ve&#237;a eran realmente las ciudades de aquella gente. Comprend&#237;a los mapas y, con la ayuda de las chicas, pod&#237;a identificar d&#243;nde estaban y hacia d&#243;nde iban viendo el mapa que se deslizaba en el tablero de mandos delante de &#233;l. Siempre hab&#237;a sabido qu&#233; eran los mapas, aunque hasta hac&#237;a poco no se hab&#237;a enterado de que los humanos los conoc&#237;an tambi&#233;n. Experiment&#243; un asomo de feliz nostalgia la primera vez que asimil&#243; un mapa terrestre. De acuerdo, resultaba est&#225;tico y muerto en comparaci&#243;n con los mapas utilizados por su gente, pero se trataba de un mapa. Mike no estaba predispuesto por naturaleza y ciertamente no por entrenamiento a las comparaciones odiosas; incluso los mapas terrestres eran muy marcianos en esencia: le gustaban.

Ahora contempl&#243; casi trescientos kil&#243;metros de terreno, la mayor parte de los cuales estaban cuajados con las metr&#243;polis del mundo, y sabore&#243; hasta el &#250;ltimo cent&#237;metro de todo ello, al tiempo que procuraba asimilarlo. Le asombr&#243; el enorme tama&#241;o de las ciudades humanas y su bulliciosa actividad visible incluso desde el aire, tan diferente del lento movimiento y el ritmo de claustro monacal de las ciudades de su propia gente.

Tuvo la impresi&#243;n de que una ciudad humana deb&#237;a de deteriorarse casi de inmediato, asfixiarse de tal modo con las experiencias que s&#243;lo los m&#225;s fuertes de los Ancianos podr&#237;an soportar la visita a sus calles desiertas, y asimilar contemplativamente los acontecimientos y emociones que se apilaban capa sobre capa interminablemente en ellas. &#201;l mismo hab&#237;a visitado ciudades abandonadas de Marte s&#243;lo en muy pocas, maravillosas y temibles ocasiones, hasta que sus maestros le impidieron que siguiera haci&#233;ndolo, al asimilar que no era lo bastante fuerte como para soportar tal experiencia.

Las cautelosas preguntas a Jill y Dorcas, cuyas respuestas relacion&#243; luego con lo que hab&#237;a le&#237;do, le permitieron asimilar lo suficiente como para aliviar un poco su mente: la ciudad era muy joven; hab&#237;a sido fundada hac&#237;a poco m&#225;s de dos siglos de la Tierra. Puesto que las unidades cronol&#243;gicas de la Tierra carec&#237;an de sabor para &#233;l, las convirti&#243; en a&#241;os y n&#250;meros marcianos: tres a&#241;os llenos m&#225;s tres a&#241;os de espera (3 + 3 = 108 a&#241;os marcianos).

&#161;Aterrador y hermoso! Porque aquellas personas deb&#237;an de estarse preparando ya para abandonar la ciudad a sus pensamientos, antes de que se hiciera pedazos bajo la tensi&#243;n y se convirtiera en no. Y, sin embargo, de acuerdo al simple tiempo, la ciudad era apenas un huevo.

Mike previ&#243; la posibilidad de regresar a Washington al cabo de uno o dos siglos, pasear por sus calles vac&#237;as, y tratar de acercarse a sus interminables dolor y belleza; asimilar&#237;a sediento hasta que &#233;l fuera Washington y la ciudad fuera &#233;l, si por aquel entonces era ya lo bastante fuerte. Archiv&#243; firmemente la idea, puesto que deb&#237;a crecer y crecer y crecer antes de estar en condiciones de apreciar y celebrar la inmensa angustia de la ciudad.

El conductor del Greyhound gir&#243; hacia el este, en respuesta a un cambio de ruta temporal impuesto por la densidad del tr&#225;fico causada, aunque Mike lo desconoc&#237;a, por su propia presencia, y Mike vio por primera vez el mar.

Jill tuvo que se&#241;al&#225;rselo y decirle que era agua, y Dorcas a&#241;adi&#243; que se trataba del oc&#233;ano Atl&#225;ntico y traz&#243; la l&#237;nea de la costa en el mapa. Mike no era un ignorante; desde que era polluelo hab&#237;a sabido que su planeta vecino m&#225;s pr&#243;ximo al Sol estaba casi todo &#233;l cubierto por el agua de vida, y &#250;ltimamente hab&#237;a podido enterarse de que aquella gente aceptaba su riqueza sin concederle demasiada importancia. Incluso hab&#237;a aceptado, sin ayuda de nadie, el mucho m&#225;s dif&#237;cil peso de asimilar finalmente la ortodoxia marciana de que la ceremonia del agua no requer&#237;a agua; el agua era meramente el s&#237;mbolo de la esencia: hermosa, pero no indispensable.

Pero, como muchos humanos a&#250;n v&#237;rgenes hacia ciertas experiencias humanas importantes, Mike descubri&#243; que el conocimiento en abstracto de un hecho no era lo mismo que su realidad f&#237;sica: la visi&#243;n del oc&#233;ano Atl&#225;ntico le produjo tal terror, que Jill estruj&#243; fuertemente su brazo y le grit&#243; con voz aguda:

&#161;Alto, Mike! &#161;No se atreva!

Mike cort&#243; en seco su emoci&#243;n y la almacen&#243; para posterior uso. Luego mir&#243; al oc&#233;ano, que se extend&#237;a hasta un inimaginablemente lejano horizonte, y trat&#243; de calcular su volumen hasta que su cabeza zumb&#243; con treces y potencias de treces y superpotencias de treces.

Cuando aterrizaron en el Palacio, Jubal advirti&#243;:

Ahora recordad, muchachas, que ten&#233;is que formar un cuadrado en torno de Mike, y no dud&#233;is en clavar un tac&#243;n en medio de un pie o un codo en alg&#250;n plexo solar. Anne, t&#250; llevar&#225;s tu toga, pero eso no es motivo que te impida dar un buen pisot&#243;n si tratan de avasallarte. &#191;De acuerdo?

No se preocupe, jefe; nadie avasalla a un testigo pero llevo tacones claveteados y peso m&#225;s que usted.

De acuerdo. Duque, ya sabes lo que tienes que hacer, pero env&#237;a a Larry de regreso aqu&#237; con el aerob&#250;s tan pronto como sea posible.

Asimilado, jefe. Deje de preocuparse.

Me preocupar&#233; tanto como me plazca. Vamos.

Harshaw, las cuatro j&#243;venes, Mike y Caxton bajaron; el aerob&#250;s despeg&#243; de nuevo de inmediato. Ante el alivio y la aprensi&#243;n entremezclados de Harshaw, la plataforma de aterrizaje no estaba atestada de periodistas. Pero tampoco estaba vac&#237;a. Un hombre se adelant&#243; de inmediato y dijo con voz jovial:

&#191;Doctor Harshaw? Soy Tom Bradley, el ayudante ejecutivo principal del secretario general. Tiene que ir directamente al despacho privado del se&#241;or Douglas. Le ver&#225; unos minutos antes de que se inicie la conferencia.

No.

Bradley parpade&#243;.

Creo que no me ha entendido. Se trata de instrucciones del secretario general. Oh, desde luego, &#233;l dijo que no hay inconveniente en que el se&#241;or Smith le acompa&#241;e, me refiero al Hombre de Marte.

No. Este grupo permanecer&#225; unido, incluso para ir al lavabo. Desde aqu&#237; iremos a esa sala de conferencias. Haga que alguien nos indique el camino. Y aparte a toda esta gente; nos molesta. Mientras tanto, tengo una misi&#243;n para usted. Miriam, dame la carta.

Pero, doctor Harshaw

He dicho no. &#191;Acaso no entiende usted el ingl&#233;s elemental? Haga el favor de entregar esta carta al se&#241;or Douglas de inmediato, a &#233;l personalmente, y entr&#233;gueme a m&#237; el acuse de recibo Harshaw se detuvo un instante para firmar en el reverso del sobre que Miriam le hab&#237;a tendido, oprimi&#243; el pulgar sobre la r&#250;brica y se lo tendi&#243; a Bradley. D&#237;gale que ha de leerlo enseguida, antes de la reuni&#243;n.

Pero el secretario general desea espec&#237;ficamente

El secretario desea ver esta carta. Joven, estoy dotado de la segunda visi&#243;n, y predigo que no estar&#225; usted trabajando aqu&#237; a &#250;ltima hora de hoy si pierde tiempo en hacerle llegar esto al se&#241;or Douglas.

Bradley clav&#243; sus ojos en los de Jubal, luego dijo:

Jim, hazte cargo y se alej&#243; con la carta.

Jubal suspir&#243; interiormente. Hab&#237;a sudado lo suyo para redactar aquella carta; Anne y &#233;l se hab&#237;an pasado la mayor parte de la noche preparando borrador tras borrador. Jubal ten&#237;a todas las intenciones de llegar a un acuerdo abierto, a plena vista de todas las c&#225;maras y micr&#243;fonos de los noticiarios del mundo, pero no ten&#237;a ninguna intenci&#243;n de dejar que Douglas fuera cogido por sorpresa por ninguna proposici&#243;n.

Otro hombre avanz&#243; hacia ellos en respuesta a la orden de Bradley; Jubal lo clasific&#243; como un esp&#233;cimen de primera clase de los j&#243;venes listos y conscientes que gravitaban en torno del poder y realizaban sus trabajos sucios. El hombre sonri&#243; ampliamente y dijo:

Me llamo Jim Sanforth, doctor Soy el secretario de prensa del jefe. A partir de ahora estar&#233; actuando para usted, arregl&#225;ndole las entrevistas period&#237;sticas y todo eso. Lamento comunicarle que la conferencia a&#250;n no est&#225; a punto; en el &#250;ltimo momento hemos tenido que trasladarla a una sala m&#225;s grande. Opino que

Yo opino que iremos a esa sala de conferencias ahora mismo. Si es necesario permaneceremos de pie hasta que nos traigan las sillas.

Doctor, estoy seguro de que no entiende la situaci&#243;n. Todav&#237;a est&#225;n tendiendo cables y todo eso, y la sala es un hervidero de reporteros y comentaristas

Muy bien. Charlaremos con ellos hasta que est&#233; todo preparado.

No, doctor. Tengo instrucciones

Joven, puede usted coger sus instrucciones, doblarlas hasta que no sean m&#225;s que todo esquinas, y met&#233;rselas hasta lo m&#225;s profundo de su mazmorra. No estamos a su disposici&#243;n. Usted no arreglar&#225; ninguna entrevista period&#237;stica para nosotros. Hemos venido aqu&#237; para un solo prop&#243;sito: celebrar una conferencia p&#250;blica. Si la conferencia a&#250;n no est&#225; a punto, veremos a la prensa en la sala destinada a dicha conferencia.

Pero

Y eso no es todo. Est&#225; reteniendo usted al Hombre de Marte a la intemperie, en una azotea ventosa Harshaw alz&#243; la voz. &#191;Hay alguien aqu&#237; lo bastante listo como para conducirnos a la sala de conferencias?

Sanforth trag&#243; saliva.

S&#237;game, doctor dijo.

La sala de conferencias era efectivamente un hervidero de periodistas y t&#233;cnicos, pero hab&#237;a all&#237; una gran mesa ovalada, montones de sillas y varias mesitas de menor tama&#241;o. Mike fue divisado de inmediato, y las protestas de Sanforth no impidieron que los periodistas se arremolinaran a su alrededor. Pero la cu&#241;a de amazonas aficionadas llev&#243; a Mike hasta la mesa grande; Jubal se sent&#243; contra ella, con Dorcas y Jill flanque&#225;ndole y la testigo honesto y Miriam sentadas detr&#225;s. Una vez hecho esto, Jubal no efectu&#243; ning&#250;n intento de impedir las preguntas y las fotograf&#237;as. Mike hab&#237;a sido advertido ya de que conocer&#237;a a mucha gente y de que una numerosa parte de ella har&#237;a cosas extra&#241;as, y Jubal le advirti&#243; muy encarecidamente que se abstuviera de llevar a cabo acciones repentinas tales como hacer desaparecer personas u objetos o inmovilizar algo a menos que Jill se lo dijera.

Mike acept&#243; con actitud grave toda aquella confusi&#243;n, sin trastorno aparente; Jill sujetaba su mano, y el contacto de la muchacha le tranquilizaba.

Jubal deseaba que se tomasen nuevas fotograf&#237;as, mientras m&#225;s mejor; en cuanto a las preguntas planteadas directamente a Mike, no las tem&#237;a y no hac&#237;a ning&#250;n esfuerzo por detenerlas. Una semana de intentar hablar con Mike le hab&#237;a convencido de que ning&#250;n periodista arrancar&#237;a una palabra de importancia al Hombre de Marte en s&#243;lo unos cuantos minutos, sin la ayuda de un experto. La costumbre que ten&#237;a Mike de responder a una pregunta cuando le era formulada, literalmente y deteni&#233;ndose luego para la siguiente pregunta, ser&#237;a suficiente para anular cualquier intento de sondearle.

Y as&#237; fue. Mike respondi&#243; a la mayor&#237;a de las preguntas con un educado Lo ignoro o con un incluso menos comprometido &#191;Perd&#243;n?.

Pero una pregunta le sali&#243; por la culata a un interrogador. Un corresponsal de la Reuters, que sin duda anticipaba una lucha monumental por el status de Mike como heredero, trat&#243; de introducir su propio test sobre la competencia de Smith.

&#191;Se&#241;or Smith? &#191;Qu&#233; sabe usted acerca de las leyes de herencia?

Mike era consciente de que le costaba asimilar de una forma completa el concepto humano de propiedad y, en particular, las ideas sobre legados y herencias. As&#237; que evit&#243; con todo cuidado insertar sus propias ideas y se ci&#241;&#243; al pie de la letra a lo que dec&#237;a el libro, un libro que Jubal reconoci&#243; de inmediato como Sobre herencias y legados, cap&#237;tulo primero.

Mike recit&#243; lo que hab&#237;a le&#237;do, de un modo exacto y con una absoluta falta de expresi&#243;n, como un aburrido pero preciso profesor de derecho, p&#225;gina tras tediosa p&#225;gina, mientras el sorprendido silencio se abat&#237;a gradualmente sobre la sala y su interrogador se atragantaba.

Jubal le dej&#243; hablar libremente hasta que todos los periodistas reunidos all&#237; supieron m&#225;s de lo que deseaban saber acerca de viudedad, bienes gananciales, consangu&#237;neos y uterinos, per stirpes y per c&#225;pita. Finalmente, le dio unos golpecitos en el hombro.

Ya es suficiente, Mike.

Mike pareci&#243; confuso.

Hay mucho m&#225;s.

S&#237;, pero ser&#225; m&#225;s tarde. &#191;Tiene alguien alguna pregunta sobre otro tema?

Un reportero del London Sunday, un diario de enorme circulaci&#243;n, salt&#243; con una pregunta que le iba a ir muy bien a la bolsa de su patrono.

Se&#241;or Smith, tenemos entendido que le gustan a usted las chicas de la Tierra. &#191;Ha besado a alguna?

S&#237;.

&#191;Le gust&#243;?

S&#237;.

&#191;Como cu&#225;nto le gust&#243;?

Mike apenas titube&#243; antes de dar su respuesta.

Besar a las chicas es una bendici&#243;n explic&#243;, muy serio. Es una forma de acercarse. Siempre es mejor que darle a las cartas.

Los aplausos lo asustaron, pero pudo captar que Jill y Dorcas no se asustaban, sino que de hecho ambas intentaban contener esa incomprensible y ruidosa expresi&#243;n de placer que &#233;l no hab&#237;a logrado aprender todav&#237;a. As&#237; que calm&#243; sus temores y esper&#243; gravemente lo que pudiera ocurrir a continuaci&#243;n.

Lo que ocurri&#243; le salv&#243; de m&#225;s preguntas, susceptibles de ser respondidas o no, y le proporcion&#243; una gran alegr&#237;a; vio un rostro y una figura familiares entrar en la sala por una puerta lateral.

&#161;Mi hermano el doctor Mahmoud! abrumado por la excitaci&#243;n, Mike sigui&#243; hablando en marciano.

El experto en sem&#225;ntica de la Champion le salud&#243; con la mano, sonri&#243; y le respondi&#243; en el mismo chirriante lenguaje mientras se apresuraba a acercarse a Mike. Los dos siguieron hablando en s&#237;mbolos no humanos: Mike soltando las palabras en un torrente ansioso, Mahmoud no con tanta rapidez, con efectos sonoros como los de un rinoceronte embistiendo contra una chabola de planchas de hierro.

Los periodistas permanecieron all&#237; durante un rato, y los que llevaban grabadoras registraron la conversaci&#243;n como una nota m&#225;s de color local. Pero al fin uno interrumpi&#243;:

&#161;Doctor Mahmoud! &#191;De qu&#233; est&#225;n hablando? &#161;Inf&#243;rmenos!

Mahmoud se volvi&#243;, sonri&#243; brevemente y respondi&#243;, en su recortado ingl&#233;s de Oxford:

Casi todo lo que yo he dicho ha sido: M&#225;s despacio, querido muchacho, por favor.

&#191;Y qu&#233; es lo que &#233;l ha dicho?

El resto de nuestra conversaci&#243;n es personal, privada, carente de todo posible inter&#233;s para ustedes. Ya saben, los saludos propios de dos viejos amigos que se encuentran se volvi&#243; de nuevo hacia Mike y siguieron hablando en marciano.

De hecho, Mike le estaba explicando a su hermano Mahmoud todo lo que hab&#237;a sucedido durante los quince d&#237;as desde que le viera por &#250;ltima vez, a fin de que ambos pudieran acercarse a la asimilaci&#243;n; pero la abstracci&#243;n de Mike de lo que deb&#237;a decir era puramente marciana en su concepto. Alud&#237;a primariamente a sus nuevos hermanos de agua y al sabor &#250;nico de cada uno de ellos: la dulce y suave agua que era Jill, la profundidad de Anne, el extra&#241;o hecho a&#250;n no totalmente asimilado de que Jubal tuviese a veces el sabor de un huevo y a veces el de un Anciano, pero no fuera ninguna de las dos cosas, la inasimilable enormidad del oc&#233;ano

Mahmoud ten&#237;a mucho menos que contarle a Mike, puesto que le hab&#237;an ocurrido muchas menos cosas, seg&#250;n los est&#225;ndares marcianos: un exceso dionis&#237;aco completamente no marciano del que no se sent&#237;a orgulloso, y un largo d&#237;a pasado boca abajo en la mezquita de Solim&#225;n en Washington, cuyos resultados a&#250;n no hab&#237;a asimilado y no estaba preparado para discutir con nadie, no al menos con los nuevos hermanos de agua.

Finalmente interrumpi&#243; a Mike y ofreci&#243; su mano a Jubal.

Usted es el doctor Harshaw, lo s&#233;. Valentine Michael cree que me ha presentado a todos ustedes, y lo ha hecho, seg&#250;n sus reglas.

Harshaw le mir&#243; de pies a cabeza y estrech&#243; su mano. El individuo ten&#237;a el aspecto y sonaba brit&#225;nicamente deportivo, aficionado al tiro y a la caza, ingl&#233;s desde el caro traje de tweed hasta el recortado bigote gris, pero su piel ten&#237;a un color tostado natural antes que el bronceado del deporte al aire libre, y los genes de aquella nariz proced&#237;an de alg&#250;n lugar cercano a Levante.

A Harshaw no le gustaban los disfraces, y siempre hubiera elegido para comer unas tortas rancias de ma&#237;z antes que el m&#225;s perfecto de los solomillos sint&#233;ticos. Pero Mike lo trataba como un amigo, as&#237; que era un amigo, hasta que no se demostrara lo contrar&#237;o.

La impresi&#243;n que Harshaw caus&#243; en Mahmoud fue la de una pieza de museo de la imagen que &#233;l ten&#237;a de un yanqui: vulgar, vestido de un modo demasiado informal para la ocasi&#243;n, vocinglero, probablemente ignorante y, casi con toda seguridad, provinciano. Un tipo profesional tambi&#233;n, lo cual lo hac&#237;a aun peor, ya que la experiencia le hab&#237;a demostrado que los profesionales norteamericanos estaban mal educados, eran estrechos de miras y no pasaban de ser simples t&#233;cnicos en algo. El doctor Mahmoud alimentaba un enorme pero cuidadosamente oculto desagrado hacia todas las cosas norteamericanas: su incre&#237;ble babel polite&#237;sta de religiones, por supuesto aunque resultaba dif&#237;cil culparles por ello, su cocina &#191;cocina?, sus costumbres, su arquitectura bastarda y sus paup&#233;rrimas artes, y su ciega, pat&#233;tica y arrogante fe en su superioridad, mucho tiempo despu&#233;s de que su sol se hubiera puesto. Sus mujeres, sobre todo sus mujeres, sus mujeres inmodestas y seguras de s&#237; mismas, con sus cuerpos delgados, casi fam&#233;licos que, pese a todo, le recordaban turbadoramente a las hur&#237;es. Hab&#237;a cuatro de ellas all&#237;, api&#241;adas en torno de Valentine Michael Smith, en una reuni&#243;n a la que a buen seguro s&#243;lo deber&#237;an acudir hombres

Pero Valentine Michael le estaba presentando a todas aquellas personas incluidas las ubicuas criaturas femeninas como hermanos de agua, &#225;vida y orgullosamente, y eso impon&#237;a a Mahmoud una obligaci&#243;n familiar m&#225;s pr&#243;xima y m&#225;s exigente que si se hubiera tratado de hermanos de padre. Esto era as&#237; puesto que Mahmoud comprend&#237;a el t&#233;rmino marciano para tales relaciones aumentativas gracias a la observaci&#243;n directa de lo que significaban para los marcianos, y no necesitaba traducirlo inadecuadamente por asociaci&#243;n concatenativa, ni siquiera por varias cosas iguales a otra son iguales entre s&#237;. Hab&#237;a visto a los marcianos en su propio hogar; conoc&#237;a su extrema pobreza seg&#250;n los est&#225;ndares de la Tierra, hab&#237;a profundizado y hab&#237;a supuesto a&#250;n m&#225;s en su extrema riqueza cultural; y hab&#237;a asimilado con bastante exactitud el valor supremo que los marcianos conced&#237;an a las relaciones interpersonales.

Bien, no hab&#237;a nada que se pudiera hacer. Hab&#237;a compartido el agua con Valentine Michael, y ahora deb&#237;a justificar la fe que su amigo depositara en &#233;l; tan s&#243;lo confiaba en que aquellos yanquis no fueran demasiado vulgares.

Esboz&#243; una c&#225;lida sonrisa y estrech&#243; con firmeza sus manos.

S&#237;. Valentine Michael me ha explicado, con mucho orgullo, que todos ustedes son para &#233;l y Mahmoud utiliz&#243; una palabra marciana.

&#191;Eh?

Hermanos de agua. &#191;Entiende?

Asimilo.

Mahmoud dudaba fuertemente de que Harshaw lo hiciese, pero prosigui&#243; con voz normal:

Puesto que yo tambi&#233;n tengo el mismo parentesco con &#233;l, debo pedirles que me consideren un miembro m&#225;s de la familia. Ya conozco su nombre, doctor, y he supuesto que el caballero aqu&#237; presente debe ser el se&#241;or Caxton; de hecho, he visto su rostro fotografiado en la cabecera de su columna. Pero perm&#237;tanme que trate de adivinar la identidad de estas j&#243;venes damas. &#201;sta debe de ser Anne.

Acert&#243;. Pero no es dif&#237;cil, puesto que lleva la toga.

S&#237;, claro. Le presentar&#233; mis respetos cuando no ejerza profesionalmente.

Harshaw le present&#243; a las otras, y Jill le sorprendi&#243; al dirigirse a &#233;l con el correcto tratamiento honor&#237;fico de un hermano de agua, pronunciado tres octavas m&#225;s alto de lo que lo hubiese hecho cualquier marciano adulto, pero con un acento gutural de extraordinaria pureza. Era una de la escasa docena de palabras que Jill sab&#237;a pronunciar de entre el centenar y pico que empezaba a entender, y se atrevi&#243; a expresarla porque se hab&#237;a acostumbrado a ella a base de repetirla y o&#237;rla de Mike muchas veces al d&#237;a.

Los ojos del doctor Mahmoud se abrieron m&#225;s ligeramente que de costumbre. Tal vez aquellas gentes no fuesen meros b&#225;rbaros sin circuncidar despu&#233;s de todo, y su joven amigo ten&#237;a fuertes intuiciones. Ofreci&#243; al instante a Jill la respuesta honor&#237;fica correspondiente e hizo una inclinaci&#243;n sobre su mano.

Jill observ&#243; que Mike estaba evidentemente encantado; consigui&#243; de una forma confusa pero aceptable chirriar la m&#225;s breve de las nueve formas que un hermano de agua puede utilizar para devolver un saludo, aunque no la asimilaba por entero, pero tampoco se le hubiera ocurrido sugerir en ingl&#233;s el m&#225;s pr&#243;ximo equivalente biol&#243;gico. &#161;Desde luego, no a un hombre al que acababa de conocer!

De todos modos, Mahmoud que s&#237; la entendi&#243; tom&#243; las palabras en su significado simb&#243;lico y no en el literal humanamente imposible y respondi&#243; como era debido. Jill ya hab&#237;a rebasado el l&#237;mite de su habilidad ling&#252;&#237;stica; no comprendi&#243; en absoluto su respuesta y no pudo responder, ni siquiera en el ingl&#233;s m&#225;s vulgar.

Pero tuvo una repentina inspiraci&#243;n. Repartidos a intervalos por la mesa se hallaban los cl&#225;sicos complementos de todas las salas de conferencias humanas: varias jarras de agua con su correspondiente grupo de vasos alrededor. Tendi&#243; la mano y cogi&#243; una de las jarras y un vaso, llen&#243; este &#250;ltimo.

Mir&#243; a Mahmoud directamente a los ojos y dijo con ansiedad:

Agua. Nuestro nido es el suyo toc&#243; el l&#237;quido con los labios y tendi&#243; el vaso a Mahmoud.

&#201;ste respondi&#243; en marciano, se dio cuenta que ella no le entend&#237;a y tradujo:

Quien comparte agua lo comparte todo dio un sorbo y se dispuso a devolver el vaso, pero se contuvo; mir&#243; a Harshaw y se lo ofreci&#243;.

No hablo el marciano, hijo se disculp&#243; Jubal, pero gracias por el agua. Ojal&#225; no est&#233; usted nunca sediento dio un sorbo, luego bebi&#243; casi un tercio del contenido del vaso. &#161;Ah! y se lo pas&#243; a Ben.

Caxton mir&#243; a Mahmoud y dijo muy sobriamente:

Hace crecer el acercamiento. Con el agua de vida nos acercamos se humedeci&#243; los labios y lo pas&#243; a Dorcas.

Pese a los precedentes ya establecidos, Dorcas titube&#243;.

Doctor Mahmoud, &#191;sabe lo serio que es esto para Mike?

Lo s&#233;, se&#241;orita.

Bien, para nosotros es igual de serio. &#191;Comprende? &#191;Asimila?

Lo asimilo en toda su plenitud; de otro modo me habr&#237;a negado a beber.

Est&#225; bien. Que siempre pueda beber hasta el fondo. Que nuestros huevos compartan un nido. las l&#225;grimas empezaron a deslizarse por sus mejillas; bebi&#243; un sorbo y pas&#243; el vaso apresuradamente a Miriam.

Miriam susurr&#243; An&#237;mate, chica, y se volvi&#243; a Mike:

Con agua damos la bienvenida a nuestro hermano luego, mirando a Mahmoud, a&#241;adi&#243;. Nido, agua, vida bebi&#243;. Por nuestro hermano le ofreci&#243; de vuelta el vaso.

Mahmoud apur&#243; lo que quedaba y dijo, no en marciano ni en ingl&#233;s, sino en &#225;rabe:

Y si mezclas tus asuntos con los suyos, entonces son tus hermanos.

Am&#233;n asinti&#243; Jubal.

El doctor Mahmoud le dirigi&#243; una r&#225;pida mirada, pero decidi&#243; no preguntar si Harshaw le hab&#237;a entendido o simplemente estaba siendo cort&#233;s; aqu&#233;l no era ni el momento ni el lugar adecuados para decir algo susceptible de dejar al descubierto sus propias dudas, sus turbaciones. A pesar de todo, not&#243; como siempre que el rito del agua pon&#237;a calor en su alma, aunque oliera a herej&#237;a.

Sus pensamientos fueron interrumpidos en seco por el ayudante jefe de protocolo, que avanz&#243; a buen paso hacia ellos.

Usted es el doctor Mahmoud. Su sitio est&#225; en el lado del fondo de la mesa, doctor. S&#237;game.

Mahmoud le mir&#243;, luego mir&#243; a Mike y sonri&#243;.

No. Mi sitio est&#225; aqu&#237;, con mis amigos. Dorcas, &#191;puedo acercar una silla y sentarme entre usted y Valentine Michael?

Por supuesto, doctor. Nos apretaremos un poco.

El ayudante jefe de protocolo casi pate&#243; el suelo de impaciencia.

&#161;Por favor, doctor Mahmoud! La distribuci&#243;n de los asientos le sit&#250;a a usted en el otro lado de la sala El secretario general llegar&#225; en cualquier momento, y el lugar simplemente rebosa de periodistas y Dios sabe qu&#233; otras personas que no pertenecen aqu&#237;, &#161;y no s&#233; qu&#233; voy a hacer!

Entonces trate de hacerlo en alg&#250;n otro lugar, joven sugiri&#243; Jubal.

&#191;Qu&#233;? &#191;Qui&#233;n es usted? &#191;Figura usted en la lista? consult&#243; con aire preocupado el plano de distribuci&#243;n de los asientos que llevaba consigo.

&#191;Y qui&#233;n es usted? pregunt&#243; a su vez Jubal. &#191;El jefe de camareros? Yo soy Jubal Harshaw. Si mi nombre no est&#225; en esa lista, lo mejor que puede hacer con ella es romperla y empezar de nuevo. Mire, chico: si el Hombre de Marte desea que su amigo el doctor Mahmoud se siente a su lado, eso zanja la cuesti&#243;n.

&#161;Pero no puede sentarse aqu&#237;! Los asientos de la mesa de la conferencia est&#225;n reservados para los ministros, los jefes de las delegaciones, jueces del Tribunal Supremo y cargos similares No s&#233; c&#243;mo me las voy a arreglar para que quepan todos a la mesa si se presenta alguien m&#225;s, y el Hombre de Marte, naturalmente.

Naturalmente admiti&#243; con voz seca Jubal.

Y, naturalmente, el doctor Mahmoud ha de estar cerca del secretario general, justo detr&#225;s de &#233;l, a fin de servir de int&#233;rprete en caso necesario. Debo decir que no se muestra usted muy dispuesto a colaborar.

Colaborar&#233;. Jubal arranc&#243; el papel de manos del oficial, se sent&#243; a la mesa y lo estudi&#243;. Hum, veamos. El Hombre de Marte se sentar&#225; directamente frente al secretario general, cerca de donde est&#225; ahora. Luego Jubal sac&#243; un grueso l&#225;piz de punta blanda de su bolsillo y atac&#243; con energ&#237;a el plano de disposici&#243;n de los asientos, toda esta mitad de la mesa, desde aqu&#237; hasta aqu&#237;, pertenece al Hombre de Marte traz&#243; dos grandes cruces negras para marcar los l&#237;mites y las uni&#243; con un grueso arco negro, luego empez&#243; a tachar los nombres de las personas a las que se hab&#237;a asignado puestos en aquel lado de la mesa. Esto le elimina la mitad de su tarea, puesto que yo me encargar&#233; de sentar a todo el mundo que ocupe nuestro lado de la mesa.

El oficial de protocolo estaba demasiado impresionado para hablar. Agit&#243; la boca, pero de sus labios no brotaron m&#225;s que sonidos ininteligibles. Jubal le mir&#243; con aire conmiserado.

&#191;Ocurre algo? Oh, s&#237;, olvid&#233; hacerlo oficial garabate&#243; debajo de sus enmiendas: Harshaw, en nombre de V. M. Smith. Ahora trote de regreso a su sargento, hijo, y mu&#233;streselo. D&#237;gale que revise su libro de protocolo en el cap&#237;tulo de visitas oficiales de dirigentes de planetas amigos.

El hombre mir&#243; el plano, abri&#243; la boca, luego abandon&#243; la sala a toda velocidad sin detenerse a cerrarla. Volvi&#243; inmediatamente, a los talones de un hombre m&#225;s viejo. El reci&#233;n llegado dijo, con el tono de voz de alguien que no se anda con tonter&#237;as:

Doctor Harshaw, soy LaRue, jefe de protocolo. &#191;Necesita usted realmente la mitad de la mesa principal? Ten&#237;a entendido que su delegaci&#243;n era m&#225;s bien peque&#241;a.

Eso no tiene nada que ver.

LaRue sonri&#243; brevemente.

Me temo que s&#237; tiene mucho que ver para m&#237;, se&#241;or. Estoy perplejo con este asunto del espacio. No hay casi ninguna personalidad oficial de primera fila de la Federaci&#243;n que no haya decidido estar presente aqu&#237; hoy. Si aguarda usted a alguien m&#225;s, aunque desear&#237;a que se me hubiera notificado con antelaci&#243;n, har&#233; que coloquen una mesa detr&#225;s de estos dos asientos reservados para el se&#241;or Smith y para usted.

No.

Temo que as&#237; deber&#225; ser. Lo siento.

Y yo tambi&#233;n por usted. Porque si no se reserva a la delegaci&#243;n de Marte la mitad de la mesa principal, nos marcharemos ahora mismo. Tan s&#243;lo d&#237;gale al secretario general que ha estropeado usted la conferencia al no tratar como corresponde al Hombre de Marte.

No lo dir&#225; usted en serio

&#191;Acaso no recibi&#243; usted mi mensaje?

Oh, bueno, lo tom&#233; por una broma. Aunque bastante ingeniosa, lo admito.

Hijo, no puedo permitirme el lujo de bromear a estos precios. O Smith es la m&#225;xima autoridad de otro planeta en visita oficial a la m&#225;xima autoridad en &#233;ste, en cuyo caso tiene derecho a ser acompa&#241;ado por todos los mancebos y bailarinas que usted pueda imaginar, o no es m&#225;s que un simple turista, y no tiene por qu&#233; recibir cortes&#237;as de ninguna clase. No puede tenerlo usted de las dos maneras al mismo tiempo. Pero le sugiero que mire a su alrededor, cuente las personalidades oficiales de primera fila, como usted las ha llamado, y preg&#250;ntese si se hubiesen molestado en venir aqu&#237; si, para ellos, Smith no fuera m&#225;s que un simple turista.

No hay precedente murmur&#243; LaRue muy despacio.

Jubal buf&#243;.

He visto entrar hace un momento al jefe de la delegaci&#243;n de la Rep&#250;blica Lunar; vaya a decirle a &#233;l que no hay precedente. Pero luego &#161;ag&#225;chese!: he o&#237;do decir que tiene un temperamento m&#225;s bien en&#233;rgico suspir&#243;. Hijo, soy viejo, he dormido poco esta noche, y no es de mi incumbencia ense&#241;arle su trabajo. Lim&#237;tese a decirle al se&#241;or Douglas que le veremos otro d&#237;a, cuando est&#233; dispuesto a recibirnos como corresponde. V&#225;monos, Mike empez&#243; a levantarse trabajosamente de la silla.

&#161;No, no, doctor Harshaw! dijo LaRue apresuradamente. Dejaremos libre este lado de la mesa. Yo Bueno, har&#233; algo. Es suya.

Eso est&#225; mejor de todos modos, Harshaw sigui&#243; a medio levantarse. Pero, &#191;d&#243;nde est&#225; la bandera de Marte? &#191;Y qu&#233; me dice de los honores?

Temo que no le entiendo.

Nunca hab&#237;a tenido tantos problemas con el ingl&#233;s simple y llano. Mire, &#191;ve esa bandera de la Federaci&#243;n detr&#225;s del lugar donde va a sentarse el secretario? &#191;No tendr&#237;a que haber otra igual all&#237;, la de Marte?

LaRue parpade&#243;.

Debo confesar que me ha cogido usted por sorpresa. No sab&#237;a que en Marte utilizasen banderas.

No las utilizan. Pero usted no tiene ninguna posibilidad de saber lo que utilizan en las grandes ocasiones estatales ni yo tampoco, muchacho, pero eso queda al margen del asunto, pens&#243; Jubal. As&#237; que lo pasaremos por alto e intentaremos subsanar la omisi&#243;n. Un trozo de papel, Miriam Ahora mire esto Harshaw trazo un rect&#225;ngulo y dibuj&#243; en &#233;l el tradicional s&#237;mbolo humano de Marte, un c&#237;rculo con una flecha brotando de su parte superior derecha. Haga el campo de color blanco y el emblema de Marte en rojo, deber&#237;a ser bordado sobre seda, naturalmente, pero con una s&#225;bana y un poco de pintura cualquier boy scout puede improvisarla &#191;Fue usted boy scout?

Oh, hace alg&#250;n tiempo.

Estupendo. Ya conoce el lema de los boy scouts. Ahora, en cuanto a los honores &#191;es posible que lo hayamos atrapado sin haber preparado nada de eso tampoco? &#191;Van a tocar Salve a la paz soberana cuando entre el secretario?

Oh, debemos hacerlo. Es obligatorio.

Entonces supongo que querr&#225; interpretar a continuaci&#243;n el himno de Marte.

No s&#233; c&#243;mo. Incluso aunque lo hubiera, no lo tenemos. &#161;Sea razonable, doctor Harshaw!

Mire, hijo, estoy siendo razonable. Hemos venido aqu&#237; para celebrar una peque&#241;a, tranquila e informal reuni&#243;n, un asunto estrictamente de negocios. Y nos encontramos con que la han convertido en un circo. Bien, si piensan ofrecer una funci&#243;n circense, tendr&#225;n que sacar los elefantes, y s&#243;lo hay una forma de hacerlo. Nos damos cuenta de que no puede interpretar usted m&#250;sica marciana, del mismo modo que un chiquillo no puede tocar una sinfon&#237;a con un simple silbato de hojalata. Pero s&#237; que puede interpretar una sinfon&#237;a La sinfon&#237;a de los nueve planetas. &#191;Lo asimila? Quiero decir: &#191;lo capta? Tenga la cinta preparada en el inicio justo del movimiento de Marte; toque eso, o re&#250;na suficiente n&#250;mero de instrumentos de metal como para que el tema se reconozca.

LaRue pareci&#243; meditar.

S&#237;, supongo que podemos hacer eso, pero Doctor Harshaw, le he prometido la mitad de la mesa, pero no veo c&#243;mo puedo prometerle honores soberanos, la bandera y la m&#250;sica, ni siquiera a escala improvisada. No no creo tener las atribuciones.

Ni las agallas coment&#243; Harshaw amargamente. En fin, nosotros no dese&#225;bamos ning&#250;n circo, as&#237; que d&#237;gale al se&#241;or Douglas que volveremos cuando no est&#233; tan ocupado, y no tenga tantos visitantes. Ha sido una delicia charlar con usted, hijo. P&#225;sese por el despacho del secretario y sal&#250;denos cuando volvamos, si es que a&#250;n sigue aqu&#237; inici&#243; de nuevo la lenta y al parecer penosa tarea de levantar su viejo y d&#233;bil cuerpo de la silla.

&#161;Doctor Harshaw, por favor, no se vaya! implor&#243; LaRue. Esto, el secretario no vendr&#225; hasta que yo le avise que todo est&#225; preparado, as&#237; que perm&#237;tame ver lo que se puede hacer. &#191;De acuerdo?

Harshaw se relaj&#243; con un gru&#241;ido.

Como guste. Pero una cosa m&#225;s, mientras est&#225; a&#250;n aqu&#237;. Hace un momento capt&#233; un conato de jaleo en la puerta principal. Por lo que me pareci&#243; o&#237;r, algunos miembros de la tripulaci&#243;n de la Champion deseaban entrar. Todos ellos son amigos de Smith, as&#237; que franqu&#233;eles el paso. Les acomodaremos. Nos ayudar&#225;n a llenar este lado de la mesa Harshaw suspir&#243; y se frot&#243; un ri&#241;&#243;n.

Muy bien, se&#241;or asinti&#243; r&#237;gidamente LaRue, y se march&#243;.

Miriam susurr&#243; por un lado de la boca:

Jefe &#191;se lux&#243; la espalda haciendo gimnasia anteayer por la noche?

Silencio, muchacha, si no quieres que te d&#233; una azotaina.

Jubal repas&#243; con hosca satisfacci&#243;n la sala, que segu&#237;a llen&#225;ndose con altas personalidades oficiales. Hab&#237;a dicho a Douglas que deseaba unas conversaciones peque&#241;as e informales, aunque sab&#237;a que el mero anuncio de las mismas convocar&#237;a all&#237; a todos los poderosos y hambrientos de poder del planeta con la misma seguridad con que la luz atrae a las polillas. Y ahora estaba seguro de ello, Mike estaba a punto de ser tratado como un soberano por todos y cada uno de aquellos nababs, con todo el mundo mirando. Despu&#233;s de aquello, &#161;que alguien intentase maltratar al muchacho!

Sanforth estaba todav&#237;a dedicado a expulsar periodistas de la sala con todas sus fuerzas, y el despechado ayudante de protocolo, abandonado por su superior, se estremec&#237;a como una ni&#241;era nerviosa en su intento de hacer malabarismos, con pocas sillas y demasiados notables a los que acomodar. Segu&#237;a entrando gente, y Jubal lleg&#243; a la conclusi&#243;n de que Douglas nunca hab&#237;a tenido intenci&#243;n de presentarse antes de las once y que todo el mundo hab&#237;a sido informado de ello Y que la hora m&#225;s temprana comunicada a Jubal hab&#237;a sido &#250;nicamente para tener tiempo de celebrar la reuni&#243;n privada previa a la conferencia, aquella que Douglas hab&#237;a solicitado y Harshaw rechazado. Bueno, la demora conven&#237;a a los planes de Jubal.

El l&#237;der de la Coalici&#243;n Oriental entr&#243; en la sala. Puesto que el se&#241;or Kung no era, por elecci&#243;n propia, el jefe nominal de la delegaci&#243;n de su pa&#237;s, su status, conforme al estricto protocolo, era meramente el de miembro de la Asamblea, pero a Jubal no le sorprendi&#243; en absoluto observar que el atribulado ayudante jefe de protocolo abandonaba con precipitaci&#243;n lo que estaba haciendo y corr&#237;a a acomodar al jefe pol&#237;tico enemigo de Douglas en la mesa principal y cerca del asiento reservado para el secretario general, lo cual no hizo m&#225;s que reforzar la opini&#243;n de Jubal de que Douglas no era ning&#250;n est&#250;pido.

El doctor Nelson, cirujano de la Champion, y el capit&#225;n Van Tromp, su comandante, entraron juntos y fueron saludados jubilosamente por Mike. Jubal se sinti&#243; complacido tambi&#233;n, puesto que aquello proporcionaba al muchacho algo que hacer, bajo la mirada de las c&#225;maras, en vez de seguir sentado como un figurante. Jubal aprovech&#243; el peque&#241;o revuelo para reacomodar los asientos, puesto que ya no hab&#237;a ninguna necesidad de rodear al Hombre de Marte con una guardia protectora. Situ&#243; a Mike exactamente frente a la silla del secretario general, y se asign&#243; a s&#237; mismo la situada a la izquierda de Mike, no s&#243;lo para estar cerca de &#233;l como consejero, sino porque as&#237; podr&#237;a estar en contacto f&#237;sico con Mike sin que eso fuera demasiado evidente. Puesto que Mike s&#243;lo ten&#237;a ideas nebulosas acerca de las costumbres p&#250;blicas humanas, Jubal hab&#237;a preparado con &#233;l una serie de se&#241;ales. Eran tan imperceptibles como las usadas en la doma de alta escuela para caballos de pie, sentado, reverencia, apret&#243;n de manos, con la ventaja de que Mike no era un caballo, y su entrenamiento s&#243;lo requiri&#243; cinco minutos para alcanzar la perfecci&#243;n absoluta.

Mahmoud se apart&#243; de sus compa&#241;eros de viaje espacial, se dio la vuelta y se dirigi&#243; a Jubal en privado.

Doctor, tengo que explicarle que el comandante y el cirujano son tambi&#233;n hermanos de agua de nuestro hermano, y Michael Valentine desear&#237;a confirmar eso de inmediato usando de nuevo el ritual con todos nosotros. Le dije que esperase. &#191;Lo aprueba?

&#191;Eh? S&#237;. S&#237;, por supuesto. Pero no con toda esa multitud maldita sea, &#191;cu&#225;ntos hermanos de agua ten&#237;a Mike? &#191;Hasta d&#243;nde llegaba aquella cadena?. &#191;Qu&#233; les parece si ustedes tres nos acompa&#241;an cuando nos marchemos? Podr&#237;amos ir a comer un bocado y charlar en privado.

Ser&#225; un honor para m&#237;. Y estoy seguro de que los otros dos acceder&#225;n tambi&#233;n, si les es posible.

Excelente. Doctor Mahmoud, &#191;sabe de alg&#250;n otro hermano de nuestro hermano cuya asistencia a esta reuni&#243;n sea probable?

No. No entre la tripulaci&#243;n de la Champion, al menos. No hay m&#225;s Mahmoud vacil&#243;, luego decidi&#243; no formular la obvia pregunta complementaria, ya que se&#241;alar&#237;a lo desconcertado que se hab&#237;a sentido, al principio, de descubrir sus propios compromisos fusionales. Se lo dir&#233; a Sven y al Viejo.

Harshaw observ&#243; la entrada del nuncio papal, vio que tomaba asiento a la mesa principal y sonri&#243; interiormente Si aquel tipo de largas orejas, LaRue, ten&#237;a a&#250;n alg&#250;n asomo de duda respecto a la naturaleza oficial de la reuni&#243;n, &#161;har&#237;a bien en olvidarlo!

Un hombre se acerc&#243; a Harshaw por detr&#225;s y le dio una palmada en el hombro.

&#191;Es aqu&#237; donde va a situarse el Hombre de Marte?

S&#237; asinti&#243; Jubal.

&#191;Qui&#233;n es? Yo soy Tom Boone, es decir, el senador Boone, y tengo un mensaje para &#233;l del obispo supremo Digby.

Jubal reprimi&#243; sus sentimientos personales y dej&#243; que su corteza cerebral trabajara a la velocidad acelerada de emergencia.

Soy Jubal Harshaw, senador hizo una se&#241;a a Mike de que se levantara y estrechara la mano de Boone, y ah&#237; tiene al se&#241;or Smith. Mike, le presento al senador Boone.

&#191;C&#243;mo est&#225; usted, senador Boone? dijo Mike, en un perfecto estilo de academia de danza. Mir&#243; a Boone con inter&#233;s. Ten&#237;a claro ya que senador no significaba Anciano, a pesar de la semejanza aparente; no obstante, ten&#237;a inter&#233;s en ver lo que era realmente un senador. Decidi&#243; que todav&#237;a no lo asimilaba.

Muy bien, gracias, se&#241;or Smith. No le robar&#233; mucho tiempo; parece que la fiesta va a empezar de un momento a otro. El obispo supremo Digby me env&#237;a con una invitaci&#243;n personal para que asista usted al Tabern&#225;culo del Arc&#225;ngel Foster de la Nueva Revelaci&#243;n.

&#191;Perd&#243;n?

Jubal intervino:

Senador, como usted sabe, muchas cosas de aqu&#237;, por no decir todas, son nuevas para el Hombre de Marte. Pero ocurre que el se&#241;or Smith presenci&#243; uno de sus servicios a trav&#233;s de la estereovisi&#243;n

No es lo mismo.

Lo s&#233;. Pero manifest&#243; un gran inter&#233;s en ello y me hizo muchas preguntas al respecto, a la mayor parte de las cuales no pude contestar.

Boone le mir&#243; agudamente.

&#191;No es usted creyente?

Debo confesar que no.

Venga usted tambi&#233;n. Siempre hay esperanza para un pecador.

Gracias, lo har&#233;.

&#161;Claro que lo har&#233;, amigo!, pens&#243; Jubal. &#161;No voy a permitir que Mike se meta s&#243;lo en tu trampa!.

El pr&#243;ximo domingo, entonces. Se lo dir&#233; al obispo Digby.

El pr&#243;ximo domingo si nos es posible corrigi&#243; Jubal. Por entonces podr&#237;amos estar en la c&#225;rcel.

Boone sonri&#243;.

Siempre existe esa posibilidad, &#191;no? Pero h&#225;ganos saber a m&#237; o al obispo supremo, si ocurre algo as&#237;, y no permanecer&#225;n all&#237; mucho tiempo mir&#243; a la atestada sala a su alrededor. Parece que andan escasos de asientos. No hay muchas oportunidades para un simple senador, en medio de toda esa gente importante d&#225;ndose codazos unos a otros.

Quiz&#225; desee hacernos el honor de unirse a nosotros, senador sugiri&#243; Jubal llanamente, en nuestra mesa.

&#191;Eh? &#161;Oh, muchas gracias, se&#241;or! &#191;No importar&#225; que yo ocupe esa silla?

En absoluto y Harshaw a&#241;adi&#243;. Siempre y cuando a usted no le importen las implicaciones pol&#237;ticas de estar sentado con la delegaci&#243;n oficial de Marte. No desear&#237;amos colocarle en una situaci&#243;n embarazosa.

Boone apenas titube&#243;.

&#161;En absoluto! &#191;A qui&#233;n le importa lo que la gente piense? De hecho, entre usted y yo, la verdad es que el obispo est&#225; muy, muy interesado en este joven.

Estupendo. Hay un asiento vac&#237;o aqu&#237;, junto al capit&#225;n Van Tromp, pero probablemente usted ya le conozca.

&#191;Van Tromp? Claro, claro, somos viejos amigos, le conozco bien, nos conocimos en la recepci&#243;n el senador Boone dirigi&#243; una inclinaci&#243;n de cabeza a Smith, se alej&#243; unos pasos y se sent&#243;.

La mayor&#237;a de los presentes estaban sentados ya, y cada vez eran menos los que consegu&#237;an atravesar la guardia montada ante la puerta. Jubal observ&#243; una discusi&#243;n sobre la titularidad de un asiento y, cuanto m&#225;s miraba, m&#225;s inc&#243;modo se sent&#237;a. Al fin le result&#243; imposible seguir soport&#225;ndolo; no pod&#237;a permanecer cruzado de brazos y contemplar c&#243;mo se desarrollaba aquella indecencia. As&#237; que se inclin&#243;, habl&#243; privadamente con Mike y se asegur&#243; de que, aunque Smith no comprendiese el motivo, al menos entend&#237;a lo que Jubal deseaba que hiciera.

Mike escuch&#243; atentamente.

Lo har&#233;, Jubal.

Gracias, hijo.

Jubal se puso en pie y se aproxim&#243; a un grupo de tres personas: el ayudante jefe de protocolo, el jefe de la delegaci&#243;n uruguaya y un tercer hombre que parec&#237;a furioso pero contrariado. El uruguayo estaba diciendo con voz fuerte:

acom&#243;dele, luego tendr&#225; que buscar sitios para todos los otros jefes de estado locales, ochenta o m&#225;s. Esto es suelo de la Federaci&#243;n, y ning&#250;n jefe de Estado goza de prioridad sobre otro jefe de Estado. Si se hacen excepciones

Jubal interrumpi&#243;, dirigi&#233;ndose al tercer hombre:

Se&#241;or aguard&#243; el tiempo suficiente para captar la atenci&#243;n de los otros y entonces continu&#243;. El Hombre de Marte me ha dado instrucciones rogando solicite a usted que le haga el gran honor de sentarse junto a &#233;l, si su presencia no es requerida en alg&#250;n otro sitio.

El hombre pareci&#243; sorprendido, luego sonri&#243; ampliamente.

Oh, s&#237;, eso ser&#237;a de lo m&#225;s satisfactorio.

Los otros dos hombres, el oficial de protocolo y el dignatario uruguayo, se dispusieron a objetar, pero Jubal les dio la espalda.

D&#233;monos prisa, se&#241;or; creo que tenemos muy poco tiempo

Hab&#237;a visto entrar a dos hombres cargados con lo que parec&#237;a la base para un &#225;rbol navide&#241;o y una s&#225;bana ensangrentada, pero que con toda seguridad era la bandera de Marte. Mientras Jubal se apresuraba de vuelta a su sitio, Mike se puso en pie y les aguard&#243;.

Se&#241;or, perm&#237;tame presentarle a Valentine Michael Smith dijo Jubal. Michael El se&#241;or presidente de Estados Unidos de Am&#233;rica.

Mike hizo una profunda reverencia.

Apenas tuvieron tiempo de acomodarle a la derecha de Mike mientras se colocaba en su sitio la improvisada bandera marciana. La m&#250;sica empez&#243; a sonar, todo el mundo se puso en pie, y una voz proclam&#243;:

El secretario general.



20

Jubal hab&#237;a considerado la idea de que Mike siguiera sentado mientras Douglas entraba, pero acab&#243; por rechazar la idea. No quer&#237;a colocar a Smith por encima del secretario general, sino simplemente establecer que la reuni&#243;n era entre personajes de igual categor&#237;a. As&#237; pues, al levantarse, hizo una se&#241;a a Mike para que hiciese lo mismo. Las grandes puertas dobles del fondo de la sala de conferencias se abrieron con las primeras notas de Salve a la paz soberana, y Douglas entr&#243;. Se encamin&#243; directo a su silla y empez&#243; a sentarse.

Al instante Jubal indic&#243; a Mike que se sentara tambi&#233;n y, como resultado de su se&#241;a, Valentine Michael Smith y el secretario general tomaron asiento de modo simult&#225;neo, con una larga y respetuosa pausa antes de que lo hiciesen los dem&#225;s.

Jubal contuvo el aliento. &#191;Lo habr&#237;a hecho LaRue? &#191;O no? En realidad no se lo hab&#237;a prometido

Entonces el primer comp&#225;s fortissimo del movimiento Marte llen&#243; la sala, el tema del Dios de la guerra, que sobresalta incluso a una audiencia que lo espera. Con los ojos clavados en los de Douglas y los del secretario general devolvi&#233;ndole la mirada, Jubal se levant&#243; vivamente de su silla como un recluta asustado que responde a la orden de firmes.

Douglas no se levant&#243; tan deprisa, pero s&#237; con bastante prontitud.

Pero Mike no se movi&#243;; Jubal no le hab&#237;a se&#241;alado que lo hiciera. Permaneci&#243; sentado, impasible, en absoluto violento por el hecho de que todos los dem&#225;s se hubieran vuelto a poner r&#225;pidamente en pie al hacerlo el secretario general. Mike no entend&#237;a nada de todo aquello, y se contentaba con hacer lo que su hermano de agua le hab&#237;a indicado.

Jubal hab&#237;a meditado un poco sobre aquello, despu&#233;s de exigir el himno marciano. Si la petici&#243;n era atendida, &#191;qu&#233; deb&#237;a hacer Mike mientras sonaban los compases? Era un punto digno de tener en cuenta, y la respuesta depend&#237;a del papel que desempe&#241;ara exactamente Mike en aquella comedia.

La m&#250;sica se detuvo. A una se&#241;a de Jubal, Mike se levant&#243;, inclin&#243; r&#225;pidamente la cabeza y volvi&#243; a sentarse, casi al mismo tiempo que lo hac&#237;an el secretario general y los dem&#225;s. En aquella ocasi&#243;n todos se sentaron m&#225;s aprisa, y a nadie le hab&#237;a pasado por alto el significativo detalle de que Mike hab&#237;a seguido sentado durante la interpretaci&#243;n del himno.

Jubal suspir&#243;, aliviado. Se hab&#237;a salido con la suya. Muchos a&#241;os antes hab&#237;a visto a un miembro de la tribu en v&#237;as de extinci&#243;n de la realeza una reina reinante asistir a un desfile, y hab&#237;a observado que la dama real se inclinaba despu&#233;s de la interpretaci&#243;n del himno: es decir, hab&#237;a reconocido el saludo que se ofrendaba a su propia soberan&#237;a.

Pero la cabeza visible de una democracia escucha el himno de su naci&#243;n como un ciudadano cualquiera; no es ning&#250;n soberano.

Sin embargo, como Jubal hab&#237;a se&#241;alado a LaRue, uno no pod&#237;a seguir m&#225;s que un solo camino. O Mike era un ciudadano particular, en cuyo caso nunca hubiera debido organizarse aquella recepci&#243;n Douglas hubiera debido tener los reda&#241;os suficientes como para decirles a todos aquellos par&#225;sitos excesivamente ataviados que se quedaran en casa o, por la rid&#237;cula teor&#237;a legal inherente en la Resoluci&#243;n Larkin, el chico era todo un soberano pese a su soledad.

Jubal se sinti&#243; tentado de ofrecerle a LaRue un pellizco de rap&#233;. Bueno, a nadie se le hab&#237;a escapado el detalle: el nuncio papal manten&#237;a el rostro inexpresivo, pero sus ojos chispeaban.

Douglas empez&#243; a hablar:

Se&#241;or Smith, nos sentimos honrados y felices de tenerle aqu&#237; como invitado nuestro. Confiamos en que considere al planeta Tierra su hogar tanto como a su planeta de nacimiento, nuestro vecino nuestro buen vecino Marte.

Sigui&#243; hablando con cierta extensi&#243;n, utilizando una fraseolog&#237;a cuidadosamente redonda y agradable. Se le daba a Mike la bienvenida, aunque era imposible determinar decidi&#243; Jubal si se le daba en calidad de soberano, de turista o de simple ciudadano que volv&#237;a a casa.

Jubal observ&#243; a Douglas, buscando alg&#250;n s&#237;ntoma que le indicase c&#243;mo se hab&#237;a tomado el secretario general la carta que le hab&#237;a enviado inmediatamente despu&#233;s de su llegada. Pero Douglas se abstuvo de mirarle. Por &#250;ltimo el secretario general termin&#243; su discurso, en el que hab&#237;a conseguido perfectamente no decir nada pero decirlo muy bien.

Ahora, Mike dijo Harshaw en voz baja.

Smith se dirigi&#243; al secretario general en marciano.

Pero se interrumpi&#243; antes de que la consternaci&#243;n se acumulara a su alrededor y dijo en tono grave, en ingl&#233;s:

Se&#241;or secretario general de la Federaci&#243;n de Naciones Libres del Planeta Tierra

Tras lo cual sigui&#243; en marciano.

Luego, de nuevo en ingl&#233;s:

 agradecemos la favorable acogida que nos ha sido dispensada hoy. Traemos saludos para los pueblos de la Tierra de parte de los Ancianos de Marte

Y cambi&#243; de nuevo al marciano.

Jubal opin&#243; que la cosa estaba saliendo redonda. De hecho, aunque Mike hab&#237;a insistido en hablar correctamente, el borrador de Jubal no hab&#237;a requerido muchos cambios. Hab&#237;a sido idea de Jill el alternar los p&#225;rrafos en marciano con las frases en ingl&#233;s, la versi&#243;n marciana y luego su correspondiente traducci&#243;n. Jubal tuvo que admitir con un c&#225;lido placer que la mezcla constitu&#237;a un peque&#241;o discurso formal tan desprovisto de contenido como las promesas de una campa&#241;a, pero transformado en algo tan aparatosamente impresionante como una &#243;pera de Wagner. Y casi tan dif&#237;cil de entender, a&#241;adi&#243; para s&#237;.

A Mike no le import&#243;. Pod&#237;a insertar los p&#225;rrafos en marciano con la misma facilidad con que pod&#237;a memorizar y recitar la traducci&#243;n al ingl&#233;s. Si decir tales cosas complac&#237;a a sus hermanos de agua, se consideraba feliz haci&#233;ndolo.

Alguien toc&#243; a Jubal en el hombro, le puso un sobre en la mano y susurr&#243;:

Del secretario general.

Jubal alz&#243; la mirada y vio a Bradley que se alejaba silenciosamente. Abri&#243; el sobre en sus rodillas y examin&#243; la &#250;nica hoja que hab&#237;a dentro.

La nota consist&#237;a en una sola palabra: S&#237;, y hab&#237;a sido firmada con las iniciales J.E.D todo en la famosa tinta verde.

Jubal alz&#243; de nuevo la mirada y tropez&#243; con los ojos de Douglas fijos en los suyos; el secretario general asinti&#243; imperceptiblemente y desvi&#243; la vista. La conferencia como tal hab&#237;a concluido; todo lo que faltaba ahora era hac&#233;rselo saber al mundo.

Mike termin&#243; de pronunciar las sonoras nulidades que le hab&#237;an sido dictadas; Jubal oy&#243; sus propias palabras: un acercamiento continuo, con beneficio mutuo para ambos mundos, y cada una de las dos razas de acuerdo con su propia naturaleza, pero no las escuch&#243;. Luego Douglas dio las gracias al Hombre de Marte, breve pero calurosamente. Hubo una pausa.

Jubal se puso en pie.

Se&#241;or secretario general

&#191;S&#237;, doctor Harshaw?

Como usted sabe, el se&#241;or Smith se encuentra aqu&#237; hoy desempe&#241;ando un doble papel. Como algunos pr&#237;ncipes visitantes en el pasado hist&#243;rico de nuestra raza, que viajaban en caravana y navegaban por las vastedades mar&#237;timas inexploradas hasta reinos lejanos, &#233;l nos trae los buenos deseos de los Antiguos Poderes de Marte. Pero tambi&#233;n es un ser humano, un ciudadano de la Federaci&#243;n y de Estados Unidos de Am&#233;rica. Como tal, tiene derechos y propiedades y obligaciones aqu&#237; Jubal sacudi&#243; la cabeza. Todo lo cual es muy engorroso, lamento decirlo. Como abogado suyo en su calidad de ciudadano particular y ser humano, he estado examinando sus asuntos, y ni siquiera he sido capaz de establecer una relaci&#243;n completa de lo que posee, y mucho menos de decidir qu&#233; presentar a los recaudadores de impuestos.

Jubal hizo una pausa para recobrar el aliento.

Soy viejo, y es posible que no viva lo suficiente como para completar la tarea. Usted sabe que mi cliente no posee experiencia comercial ni financiera en el sentido humano del t&#233;rmino; los marcianos hacen estas cosas de un modo muy distinto. Pero es un joven de gran inteligencia; todo el mundo sabe que sus padres fueron genios, y la sangre prevalecer&#225;. No cabe duda de que, en el plazo de unos pocos a&#241;os, podr&#237;a, si lo deseara, arregl&#225;rselas perfectamente por sus propios medios, sin la ayuda de un abogado viejo y achacoso. Pero sus asuntos requieren atenci&#243;n inmediata hoy; los negocios no esperan.

Pero, de hecho, &#233;l se siente m&#225;s ansioso por aprender la historia, las artes y las formas de vida de &#233;ste, su segundo hogar, antes que de sumergirse en pagar&#233;s y paquetes de acciones y royalties, y creo que en eso demuestra su buen juicio. Aunque sin experiencia en los negocios, el se&#241;or Smith posee una sabidur&#237;a directa y simple que me sorprende, y que sorprende a todo aquel que lo conoce. Cuando le expliqu&#233; los problemas que estaba teniendo, se limit&#243; a mirarme con esos ojos claros y tranquilos suyos y me dijo: Bueno, eso no es ning&#250;n problema, Jubal; se lo pediremos al se&#241;or Douglas Harshaw hizo una pausa y dijo con ansiedad. El resto es asunto personal, se&#241;or secretario. &#191;Debo entrevistarme con usted en privado? &#191;Y dejar que las damas y caballeros vayan a sus casas?

Adelante, doctor Harshaw dijo Douglas, y a&#241;adi&#243;. Se dispensa el protocolo. Quienquiera que desee ausentarse, es libre de hacerlo.

Nadie se movi&#243;.

De acuerdo continu&#243; Jubal. Puedo resumirlo todo en una frase: el se&#241;or Smith desea nombrarle a usted administrador legal de sus bienes, con plenos poderes para manejar todos sus asuntos de negocios. Simplemente eso.

Douglas pareci&#243; convincentemente at&#243;nito.

Es un encargo que encierra grandes responsabilidades, doctor.

Lo s&#233;, se&#241;or. Le se&#241;al&#233; a Smith que esto era una imposici&#243;n, que es usted el hombre m&#225;s ocupado de este planeta, y que no dispondr&#237;a de tiempo material para ocuparse de sus asuntos Jubal agit&#243; la cabeza y sonri&#243;. Me temo que no llegu&#233; a impresionarle Parece ser que, en Marte, de la persona m&#225;s atareada es de la que m&#225;s se espera. El se&#241;or Smith se limit&#243; a decir: Podemos pregunt&#225;rselo. As&#237; que se lo estoy preguntando.

Por supuesto, no esperamos una respuesta inmediata. &#201;se es otro rasgo marciano; los marcianos nunca se apresuran por nada. Ni se sienten inclinados a hacer las cosas de un modo complicado. Nada de contratos, nada de auditor&#237;as, nada de artificios burocr&#225;ticos; un poder notarial escrito, si usted as&#237; lo desea. Pero a Smith tampoco le importa; est&#225; dispuesto a ponerlo todo en manos de usted ahora mismo, con s&#243;lo que usted acepte verbalmente al estilo chino.

&#201;se es otro rasgo marciano; si un marciano conf&#237;a en alguien, conf&#237;a en &#233;l de un modo absoluto y hasta el final. No acude a averiguar si ese alguien mantiene su palabra. Oh, debo a&#241;adir una cosa: el se&#241;or Smith no hace esta solicitud al secretario general en funciones; le pide un favor a Joseph Edgerton Douglas, a usted personalmente. Si usted se retira de la vida p&#250;blica, eso no afectar&#225; al trato en lo m&#225;s m&#237;nimo. Su sucesor en su cargo, quienquiera que sea, no figura en &#233;l. Es en usted en quien conf&#237;a, no en quien sea que vaya a ocupar el Despacho Octagonal de este Palacio.

Douglas asinti&#243;.

Sea cual sea mi respuesta, me siento honrado y lleno de humildad.

En caso de que usted decline el encargo o no pueda aceptarlo, lo acepte provisional o temporalmente o algo parecido, el se&#241;or Smith tiene su segunda elecci&#243;n para el trabajo: Ben Caxton. Lev&#225;ntese un segundo, Ben; deje que la gente le vea. Y si los dos, usted y Caxton, no pueden o no desean aceptarlo, su siguiente elecci&#243;n es Bueno, me parece que nos reservaremos ese nombre por el momento; digamos tan s&#243;lo que hay sucesivos candidatos. Hum, d&#233;jeme ver Jubal pareci&#243; vacilar. No estoy acostumbrado a hablar de pie. Miriam, &#191;por d&#243;nde anda ese papel donde list&#233; las cosas que vienen a continuaci&#243;n?

Jubal acept&#243; la hoja que le tend&#237;a la muchacha y a&#241;adi&#243;:

Ser&#225; mejor que me entregues tambi&#233;n las otras copias Miriam le pas&#243; un fajo de hojas. Esto es un peque&#241;o memor&#225;ndum que hemos preparado para usted, se&#241;or, o para Caxton, si las cosas se inclinan en esa direcci&#243;n. Hum, veamos El administrador se pagar&#225; a s&#237; mismo el salario que considere justo de acuerdo con su val&#237;a, pero no menos de, bueno, una suma considerable que en realidad a nadie le importa. El administrador depositar&#225; fondos en una cuenta de gastos a disposici&#243;n de la primera parte, ejem, oh, s&#237;, pens&#233; que tal vez querr&#237;a utilizar el Banco de Shangai como, llam&#233;moslo, depositario, y digamos que el Lloyd's como agente comercial, o quiz&#225; al rev&#233;s, s&#243;lo para proteger su propio nombre y fama. Pero el se&#241;or Smith no quiere o&#237;r hablar de ninguna de estas instrucciones, s&#243;lo quiere que se establezca una asignaci&#243;n ilimitada de poderes, revocable por ambas partes a elecci&#243;n. As&#237; que no voy a leer todo esto; &#233;se es el motivo de haberlo puesto por escrito Jubal se volvi&#243; y mir&#243; al vac&#237;o. Eh, Miriam rodea la mesa y lleva todo esto al secretario general, eso es, buena chica. Hum, dejar&#233; aqu&#237; estas otras reproducciones. Puede que quiera pas&#225;rselas a alguna otra persona o acaso las necesite usted mismo. Oh, ser&#225; mejor que entregue una al se&#241;or Caxton, tome, Ben.

Jubal mir&#243; ansiosamente alrededor.

Hum, me parece que eso es todo lo que tengo que decir, se&#241;or secretario. &#191;Tiene usted algo m&#225;s que decirnos a nosotros?

S&#243;lo un momento. &#191;Se&#241;or Smith?

&#191;S&#237;, se&#241;or Douglas?

&#191;Es esto lo que usted desea? &#191;Quiere usted que yo haga lo que dice este papel?

Jubal contuvo el aliento y evit&#243; mirar a su cliente. Mike hab&#237;a sido cuidadosamente aleccionado con vistas a aquella pregunta, pero no hab&#237;a manera de decir qu&#233; forma iba a tomar, ni de predecir ad&#243;nde pod&#237;an llevarles las interpretaciones literales que Mike aplicaba a todo lo que se le dec&#237;a.

S&#237;, se&#241;or Douglas la voz de Mike reson&#243; claramente en la gran sala, y en mil millones de otras salas por todo el planeta.

&#191;Quiere que dirija sus negocios?

Se lo suplico, se&#241;or Douglas. Ser&#237;a muy amable por su parte. Gracias.

Douglas parpade&#243;.

Bien, la cuesti&#243;n ha quedado bastante clara. Doctor, me reservar&#233; ahora la respuesta, pero la tendr&#225; usted en un plazo muy breve.

Gracias, se&#241;or. Tanto en mi nombre como en el de mi cliente.

Douglas empez&#243; a levantarse. La voz del asamble&#237;sta Kung interrumpi&#243; secamente su movimiento.

&#161;Un momento! &#191;Qu&#233; hay de la Resoluci&#243;n Larkin?

Jubal intervino antes de que Douglas pudiera decir nada.

Ah, s&#237;, la Resoluci&#243;n Larkin. He o&#237;do un sinf&#237;n de tonter&#237;as acerca de la Resoluci&#243;n Larkin, en su mayor parte pronunciadas por personas irresponsables. &#191;Qu&#233; ocurre con la Resoluci&#243;n Larkin, se&#241;or Kung?

Yo soy quien se lo pregunta a usted. O a su cliente. O al secretario general.

&#191;Puedo hablar, se&#241;or secretario? pregunt&#243; Jubal a Douglas con voz suave.

Por favor.

Muy bien.

Jubal hizo una pausa, sac&#243; lentamente un gran pa&#241;uelo de su bolsillo y se son&#243; la nariz en un prolongado trompeteo, produciendo un acorde menor, tres octavas por debajo del do mayor. Luego mir&#243; fijamente a Kung y dijo con voz solemne:

Se&#241;or asamble&#237;sta, me dirigir&#233; s&#243;lo a usted, porque s&#233; que es innecesario dirigirme al Gobierno en la persona del secretario. Hace mucho, mucho tiempo, cuando yo era un chiquillo, con otro muchacho igual de joven y est&#250;pido que yo formamos un club. S&#243;lo nosotros dos. Puesto que ten&#237;amos un club, deb&#237;amos establecer reglas, y la primera regla que aprobamos (por unanimidad, debo a&#241;adir), consisti&#243; en que, a partir de entonces, en vez de llamar a nuestras madres como siempre hab&#237;amos hecho, las llamar&#237;amos cascarrabias. Una estupidez, por supuesto, pero &#233;ramos muy j&#243;venes. Se&#241;or Kung, &#191;puede deducir usted las consecuencias de esta regla?

No las imagino, doctor Harshaw.

Intent&#233; aplicar nuestra resoluci&#243;n cascarrabias una sola vez. Una sola fue suficiente, y evit&#243; que mi amigo cometiera la misma equivocaci&#243;n. Todo lo que consegu&#237; por mi parte fue que me calentaran bien mis j&#243;venes posaderas con una buena vara de melocotonero. Y &#233;se fue el fin de la resoluci&#243;n cascarrabias.

Jubal carraspe&#243;.

Espere un momento m&#225;s, se&#241;or Kung. Sabiendo que alguien iba a sacar a relucir con toda seguridad esa conclusi&#243;n no existente, trat&#233; de explicar la Resoluci&#243;n Larkin a mi cliente. Al principio Smith tuvo problemas en hacerse a la idea de que alguien pudiera pensar que esa ficci&#243;n legal era aplicable a Marte. Despu&#233;s de todo, Marte est&#225; habitado por una raza antigua y sabia, mucho m&#225;s antigua que la nuestra, se&#241;or, y posiblemente m&#225;s sabia. Pero cuando finalmente lo comprendi&#243;, el asunto le pareci&#243; divertido. S&#243;lo eso, se&#241;or: tolerantemente divertido. Una vez, una sola vez, comprend&#237; yo mal la capacidad de mi madre para castigar la insolencia de un ni&#241;o peque&#241;o. Esa lecci&#243;n fue barata, una ganga. Pero este mundo no puede exponerse a una lecci&#243;n as&#237; a escala planetaria. Antes de que intentemos parcelar unas tierras que no nos pertenecen, valdr&#237;a la pena que comprob&#225;ramos qu&#233; tipo de varas de melocotonero hay colgadas en la cocina de Marte.

Kung no pareci&#243; excesivamente convencido.

Doctor Harshaw, si la Resoluci&#243;n Larkin no es m&#225;s que una tonter&#237;a de chiquillo &#191;por qu&#233; se le han ofrecido honores nacionales al se&#241;or Smith?

Jubal se encogi&#243; de hombros.

Esa pregunta deber&#237;a hac&#233;rsela al Gobierno, no a m&#237;. Pero puedo decirle c&#243;mo los interpreto yo: como una cortes&#237;a elemental a los Ancianos de Marte.

Oh, por favor

Se&#241;or Kung, esos honores no son ning&#250;n eco vac&#237;o de la Resoluci&#243;n Larkin. En cierto modo, que queda m&#225;s all&#225; de la experiencia humana, &#161;el se&#241;or Smith es el planeta Marte!

Kung ni siquiera pesta&#241;e&#243;.

Prosiga.

O, m&#225;s bien, toda la raza marciana. En la persona de Smith nos est&#225;n visitando los Ancianos de Marte. Los honores que se le tributen a &#233;l son honores que se les tributan a ellos, y el da&#241;o que se le cause a &#233;l ser&#225; da&#241;o que se les cause a ellos. Eso es cierto en un sentido muy literal, pero absolutamente extrahumano. Fue prudente y sabio por nuestra parte rendir hoy honores a nuestros vecinos, pero el buen juicio de esta acci&#243;n no tiene nada que ver con la Resoluci&#243;n Larkin.

Ninguna persona responsable ha argumentado que el precedente Larkin tenga aplicaci&#243;n sobre un planeta habitado, y me aventuro a decir que nadie lo har&#225; nunca Jubal hizo una pausa y alz&#243; los ojos al techo, como si pidiera ayuda al Cielo. Pero, se&#241;or Kung, tenga la seguridad de que los ancianos gobernantes marcianos tomar&#225;n buena nota del modo en que tratemos a su embajador. Los honores ofrecidos a ellos a trav&#233;s de Smith constituyen un s&#237;mbolo de gran cortes&#237;a. Estoy seguro de que el Gobierno de este planeta ha dado muestras, con ello, de gran sabidur&#237;a. A su debido tiempo, usted se dar&#225; cuenta tambi&#233;n de que fue un acto de lo m&#225;s prudente.

Kung respondi&#243; con enga&#241;osa suavidad.

Doctor, si est&#225; tratando de asustarme, le advierto que fracasa estrepitosamente.

No esperaba tener &#233;xito. Pero, por fortuna para el bienestar de este planeta, su opini&#243;n no predomina Jubal se volvi&#243; hacia Douglas. Se&#241;or secretario, &#233;sta es la aparici&#243;n p&#250;blica m&#225;s prolongada que he hecho en bastantes a&#241;os, y descubro que estoy agotado. &#191;Ser&#237;a posible suspender temporalmente la sesi&#243;n, mientras esperamos su decisi&#243;n?



21

Aplazada la reuni&#243;n, Jubal comprob&#243; que sus intenciones de reunir su reba&#241;o y ausentarse r&#225;pidamente de la sala tropezaban con el obst&#225;culo del presidente norteamericano y el senador Boone; ambos deseaban charlar con Mike, ambos eran pol&#237;ticos pr&#225;cticos que hab&#237;an comprendido el valor en alza que representaba el ser vistos en &#237;ntima relaci&#243;n con el Hombre de Marte, y ambos estaban perfectamente enterados de que los ojos del mundo, v&#237;a estereovisi&#243;n, estaban fijos en ellos.

Y otros pol&#237;ticos hambrientos se acercaban ya al grupo.

Jubal se apresur&#243; a proponer:

Se&#241;or presidente, senador, nos vamos ahora mismo a almorzar. &#191;Nos har&#237;an el favor de acompa&#241;arnos? mientras reflexionaba que un par de personas en privado siempre ser&#237;an m&#225;s f&#225;ciles de manejar que dos docenas en p&#250;blico,. y que ten&#237;a que llevarse a Mike de all&#237; antes de que algo se estropeara.

Para alivio de Jubal, ambos ten&#237;an obligaciones en otra parte. Sin saber c&#243;mo, Harshaw se encontr&#243; prometiendo, no s&#243;lo que llevar&#237;a a Mike a aquel obsceno servicio fosterita, sino que tambi&#233;n lo acompa&#241;ar&#237;a a la Casa Blanca Oh, bueno, el chico siempre pod&#237;a ponerse enfermo, si era necesario.

&#161;A vuestros sitios, muchachas!

Con su escolta de nuevo a su alrededor, Mike fue llevado hasta la azotea, con Anne abriendo camino puesto que lo recordaba, y creando un aut&#233;ntico oleaje a su proa con su estatura, su belleza de walkiria y su impresionante toga de testigo honesto. Jubal, Ben y los tres ofic&#237;ales de la Champion formaban la retaguardia. Larry aguardaba en la azotea con el aerob&#250;s Greyhound, y unos minutos m&#225;s tarde el conductor les dejaba en la azotea del New Mayflower. Algunos periodistas les vieron all&#237;, por supuesto, pero las chicas cerraron filas en torno de Mike y lo llevaron hasta la suite que Duque hab&#237;a reservado. Se estaban volviendo muy h&#225;biles, y disfrutaban con aquello; Miriam y Dorcas en particular desplegaron una ferocidad que record&#243; a Jubal la de una gata defendiendo a sus cr&#237;as; s&#243;lo que ellas lo convert&#237;an en un juego, anot&#225;ndose las respectivas puntuaciones. Un reportero que se acerc&#243; a menos de un metro obtuvo una esplendorosa zancadilla.

Observaron que una patrulla de los Servicios Especiales recorr&#237;a el pasillo y que un agente montaba guardia ante la puerta de su suite. A Jubal se le eriz&#243; el vello de la nuca, pero comprendi&#243; enseguida o esper&#243;, al menos que tal presencia significaba que Douglas cumpl&#237;a su parte del trato. La carta que Jubal le hab&#237;a enviado antes de la conferencia en la que le explicaba lo que iba a hacer y decir y por qu&#233; inclu&#237;a un ruego a Douglas de que utilizase su poder e influencia para proteger la intimidad de Mike a partir de entonces, a fin de que el desafortunado muchacho pudiera llevar una vida normal si era posible una vida normal para Mike. De modo que se limit&#243; a advertir:

&#161;Jill! Mantenga a Mike bajo control. Todo marcha bien.

De acuerdo, jefe.

Y as&#237; era. El agente apostado delante de la puerta salud&#243;. Jubal le lanz&#243; una mirada.

&#161;Vaya! &#191;Qu&#233; tal, mayor? &#191;Ha echado abajo alguna puerta &#250;ltimamente?

El mayor Bloch se puso rojo, pero mantuvo los ojos firmes al frente y no respondi&#243;. Jubal se pregunt&#243; si aquella misi&#243;n no ser&#237;a un castigo. No, lo m&#225;s probable es que s&#243;lo fuera pura coincidencia; no deb&#237;a de haber m&#225;s de un pu&#241;ado de agentes de los Servicios Especiales de rango adecuado disponibles para aquella tarea en la zona. Jubal pens&#243; frotar un poco m&#225;s de sal en la herida, diciendo que un facineroso hab&#237;a aprovechado la rotura de la puerta para meterse en su casa y destrozar los muebles de su sala de estar y, &#191;qu&#233; pensaba hacer el mayor al respecto? Pero decidi&#243; dejarlo correr; no s&#243;lo no tendr&#237;a la menor gracia, sino que no era cierto. Duque hab&#237;a cerrado temporalmente la casa con una puerta de contrachapado antes de que la fiesta se hubiera mojado demasiado para llevar a cabo tales tareas.

Duque aguardaba dentro. Jubal dijo:

Si&#233;ntense, caballeros. &#191;Qu&#233; hay, Duque?

Duque se encogi&#243; de hombros.

&#191;Qui&#233;n sabe? Nadie ha instalado micr&#243;fonos ni c&#225;maras ni nada parecido en esta suite desde que la tom&#233;; puedo garantizarlo. Rechac&#233; la primera suite que me ofrecieron como usted me dijo, y tom&#233; &#233;sta porque tiene un techo mucho m&#225;s grueso, la sala de baile est&#225; inmediatamente encima. Y desde entonces he pasado todo el tiempo registrando el lugar. Pero, jefe, he empujado bastantes electrones como para saber que cualquier lugar puede ser cebado con aparatos de escucha que nadie sea capaz de descubrir sin hacer pedazos el edificio.

S&#237;, s&#237;, pero no me refer&#237;a a eso. No pueden mantener un hotel de este tama&#241;o lleno de escuchas en todas sus habitaciones s&#243;lo a la espera de la casualidad de que nosotros alquilemos una suite en &#233;l; al menos, no creo que puedan. Lo que quise decir es: &#191;C&#243;mo est&#225;n nuestros suministros?. Tengo hambre y sed, muchacho, y somos tres m&#225;s para el almuerzo.

Oh, eso. Descargaron las cosas ante mis propios ojos, las trajeron hasta aqu&#237; y las depositaron justo dentro de esta habitaci&#243;n; las he colocado en la despensa. Tiene usted una naturaleza muy recelosa, jefe.

Por supuesto que s&#237;, y vale m&#225;s que t&#250; tambi&#233;n la desarrolles, si es que quieres vivir tantos a&#241;os como yo.

Jubal hab&#237;a depositado en manos de Douglas una fortuna equivalente a la deuda de una naci&#243;n de tama&#241;o mediano, pero no hab&#237;a dado por sentado que los excesivamente ansiosos lugartenientes de Douglas no metieran mano en la comida y la bebida. As&#237; que, para evitar los servicios de un catador, hab&#237;a hecho todo el camino desde el Poconos lleno de comida y m&#225;s a&#250;n de bebida, y muy poca agua. Y, por supuesto, cubitos de hielo. Se preguntaba c&#243;mo C&#233;sar hab&#237;a podido conquistar a los galos sin cubitos de hielo.

La idea no me seduce gran cosa respondi&#243; Duque.

Es cuesti&#243;n de gustos. En conjunto me lo he pasado bastante bien. Poneos a trabajar, chicas. Anne, qu&#237;tate la toga y haz algo &#250;til. La primera que vuelva aqu&#237; con una copa para m&#237; se saltar&#225; su pr&#243;ximo turno de primera. Despu&#233;s de servir a nuestros invitados, por supuesto. As&#237; que si&#233;ntense, caballeros. Sven, &#191;cu&#225;l es su veneno favorito? Aquavit, supongo Larry, encuentra una tienda de licores y compra un par de botellas de aquavit. Y ginebra Bols para el capit&#225;n.

Un momento, Jubal dijo Nelson firmemente. No toco el aquavit a menos que est&#233; helado de toda una noche. Preferir&#237;a un escoc&#233;s.

Yo tambi&#233;n corrobor&#243; Van Tromp.

De acuerdo. De eso hay suficiente como para ahogar a un caballo. &#191;Doctor Mahmoud? Si prefiere usted bebidas m&#225;s suaves, estoy seguro de que las chicas le podr&#225;n preparar alguna.

Mahmoud parec&#237;a meditabundo.

No deber&#237;a permitir que el alcohol me tentara murmur&#243;.

No es necesario. D&#233;jeme recet&#225;rselo como m&#233;dico Jubal lo examin&#243; de pies a cabeza. Hijo, tiene usted el aspecto de haber estado sometido a una considerable tensi&#243;n nerviosa. Ahora podemos aliviarla con meprobamato pero, puesto que no lo tenemos a mano, me veo obligado a sustituirlo con dos onzas de etanol de noventa grados, y repetir la dosis si es necesario. &#191;Alg&#250;n aroma en particular para matar el sabor medicinal? &#191;Con o sin burbujas?

Mahmoud sonri&#243;, y de pronto dej&#243; de parecer ingl&#233;s.

Gracias, doctor, pero mi conciencia carga con mis propios pecados con los ojos muy abiertos. Ginebra, por favor, con un chorrito de agua. O vodka. O cualquier cosa que haya disponible.

O alcohol medicinal a&#241;adi&#243; Nelson. No deje que le tome el pelo, Jubal. Stinky[5 - En ingl&#233;s: hediondo, apestoso, asqueroso. (N. del Rev.)] bebe cualquier cosa, y luego siempre se arrepiente.

Me arrepiento dijo Mahmoud con voz grave porque s&#233; que beber es pecaminoso.

Entonces no le pinche con ello, Sven dijo Jubal bruscamente. Si Stinky prefiere tomar el rodeo de desembarazarse de sus pecados por el m&#225;s largo camino del arrepentimiento, eso es asunto suyo. Mi propio arrepentidor se quem&#243; por sobrecarga durante la ca&#237;da de la bolsa del veintinueve y nunca lo he reemplazado, y eso es asunto m&#237;o. A cada cual lo suyo. &#191;Qu&#233; me dice de los comestibles, Stinky? Probablemente Anne meti&#243; un jam&#243;n en una de esas cestas, y es posible que haya otros alimentos impuros. &#191;Lo comprobamos?

Mahmoud agit&#243; la cabeza.

No soy tradicionalista, Jubal. Esa legislaci&#243;n se promulg&#243; hace muchos a&#241;os, de acuerdo con las necesidades de aquella &#233;poca. Los tiempos son muy diferentes ahora.

Jubal pareci&#243; entristecerse de pronto.

S&#237;. Pero, &#191;acaso son mejores? No importa; tambi&#233;n esta &#233;poca pasar&#225; y no dejar&#225; detr&#225;s m&#225;s que un esqueleto. Coma lo que le apetezca, hermano; Dios perdona la necesidad.

Gracias. Pero la verdad es que a menudo me abstengo de la comida del mediod&#237;a.

Ser&#225; mejor que coma algo, si no quiere que el etanol prescrito haga algo m&#225;s que relajarle. Adem&#225;s, esas chicas que trabajan para m&#237; a veces deletrean mal las palabras, pero como cocineras son algo soberbio.

Miriam entr&#243; llevando una bandeja con cuatro vasos, que hab&#237;a llenado mientras Jubal declamaba.

Jefe interrumpi&#243;, he o&#237;do lo que dijo. &#191;Est&#225; dispuesto a ponerlo por escrito?

&#191;Qu&#233;? gir&#243; en redondo y la mir&#243; con ojos llameantes. &#161;Chismosa! Te quedar&#225;s despu&#233;s de la hora de clase y escribir&#225;s mil veces: No escuchar&#233; las conversaciones ajenas. Te quedar&#225;s hasta terminarlo.

S&#237;, jefe. &#201;ste es para usted, capit&#225;n. Aqu&#237; est&#225; el suyo, doctor Nelson, y el de usted, doctor Mahmoud. &#191;Un chorrito de agua, dijo?

S&#237;, Miriam. Gracias.

El servicio habitual Harshaw: chapucero pero r&#225;pido. Aqu&#237; tiene lo suyo, jefe.

&#161;Le has puesto agua!

&#211;rdenes de Anne. Dice que est&#225; usted demasiado exhausto para tomarlo con cubitos de hielo.

Jubal adopt&#243; una expresi&#243;n de enorme sufrimiento.

&#191;Ven todo lo que tengo que soportar, caballeros? Nunca hubi&#233;ramos debido ponerles zapatos. Miriam, escribe esa frase mil veces en s&#225;nscrito.

S&#237;, jefe. Tan pronto como tenga tiempo de aprenderlo le palme&#243; la cabeza. Siga as&#237; y conseguir&#225; su buen ataque de nervios; se lo ha ganado. Todas nos sentimos orgullosas de usted.

Vuelve a la cocina, mujer. Espera, &#191;todo el mundo tiene su correspondiente bebida? &#191;D&#243;nde est&#225; la bebida de Ben? &#191;D&#243;nde est&#225; Ben?

Ya se la han servido. Ben est&#225; dictando por tel&#233;fono su columna. Tiene el vaso al alcance de la mano.

Muy bien. Puedes retirarte en silencio, sin formalidades, y env&#237;anos a Mike. &#161;Caballeros! &#161;Me ke aloha pau ole!, porque somos menos cada a&#241;o bebi&#243;, se le unieron.

Mike est&#225; ayudando en la cocina. Le encanta ayudar. Me parece que, cuando crezca, ser&#225; mayordomo.

Pens&#233; que ya te hab&#237;as ido. Env&#237;anoslo de todos modos; el doctor Nelson desea efectuarle un examen f&#237;sico.

No hay prisa dijo el cirujano de la nave. Jubal, este escoc&#233;s es excelente, pero &#191;qu&#233; dijo antes en el brindis?

Oh, perdonen. Era polinesio. Que nuestra amistad dure eternamente. Ll&#225;menlo una nota adicional a la ceremonia del agua de esta ma&#241;ana. A prop&#243;sito, caballeros, Larry y Duque son tambi&#233;n hermanos de agua de Mike, pero no se atormenten por ello. No saben guisar, aunque son la clase de tipos que es conveniente llevar como guardaespaldas cuando uno se adentra por alg&#250;n callej&#243;n oscuro.

Si los avala usted, Jubal le asegur&#243; Van Tromp, hay que admitirlos y atrancar la puerta. Pero bebamos a la salud de las chicas. Sven, &#191;cu&#225;l es ese brindis suyo a las mozas de buen ver?

&#191;Se refiere al que se aplica a las preciosidades femeninas de todas partes? Mejor bebamos a la salud de las cuatro que hay aqu&#237;. &#161;Skaal! bebieron a la salud de sus hermanos de agua femeninos, y Nelson continu&#243;. Jubal, &#191;d&#243;nde las encontr&#243;?

Las cri&#233; en mi propia bodega. Luego, cuando las tenga completamente entrenadas y empiecen a serme &#250;tiles, se presentar&#225; como siempre alg&#250;n lechuguino de ciudad y se casar&#225;n. Es un juego perdido de antemano.

Puedo ver c&#243;mo sufre manifest&#243; Nelson amablemente.

As&#237; es. Conf&#237;o, caballeros, en que todos ustedes est&#233;n casados.

Dos s&#237; lo estaban. Mahmoud no. Jubal le mir&#243; fr&#237;amente.

&#191;Tendr&#225; usted la bondad de descorporizarse? Despu&#233;s del almuerzo, por supuesto, no deseo que lo haga con el est&#243;mago vac&#237;o.

No represento ninguna amenaza. Soy un soltero empedernido.

&#161;Vamos, vamos, se&#241;or! Me di cuenta de c&#243;mo le miraba Dorcas, y a usted se le ca&#237;a la baba.

Estoy a salvo de tentaciones, se lo aseguro Mahmoud pens&#243; en la conveniencia de explicarle a Jubal que no pod&#237;a casarse a causa de su fe, pero decidi&#243; que un gentil lo interpretar&#237;a equivocadamente, incluso una rara excepci&#243;n como Jubal. Pero, Jubal, no haga esa sugerencia a Mike. No asimilar&#237;a que estaba usted bromeando, y podr&#237;a encontrarse con un cad&#225;ver en sus manos. No s&#233; qu&#233; puede pensar Mike acerca de su propia muerte. Pero lo intentar&#237;a, y si fuese realmente marciano lo conseguir&#237;a.

Estoy seguro de que puede hacerlo declar&#243; Nelson con voz firme. Doctor Jubal, quiero decir, &#191;no ha encontrado usted nada extra&#241;o en el metabolismo de Mike?

Oh, perm&#237;tame expresarlo de otra forma. No he observado en su metabolismo nada que no sea extra&#241;o.

Exacto.

Harshaw se volvi&#243; hacia Mahmoud.

Pero no debe preocuparse de que yo pueda cometer el error de incitar a Mike al suicidio. He aprendido a no bromear con &#233;l. Asimilo que &#233;l no asimila las bromas Jubal parpade&#243; pensativamente. Pero no acabo de asimilar del todo el significado del verbo asimilar. Stinky, usted habla marciano.

Un poco.

Lo habla con fluidez. &#191;Asimila usted el asimilar?

Mahmoud se qued&#243; muy pensativo.

No. Realmente no. Asimilar es la palabra m&#225;s importante en el lenguaje marciano, y espero dedicar los pr&#243;ximos cuarenta a&#241;os a intentar comprenderlo y quiz&#225; utilizar unos cuantos millones de palabras impresas en tratar de explicarlo. Pero no espero tener &#233;xito. Uno necesita pensar en marciano para asimilar la palabra asimilar. Cosa que Mike hace, y yo no. Quiz&#225; haya observado usted que Mike da muchos rodeos para aproximarse a algunas de las m&#225;s simples ideas humanas.

&#191;Que si lo he observado? &#161;Me duele la cabeza!

A m&#237; tambi&#233;n.

Ah, la comida anunci&#243; Jubal. El almuerzo, y a la hora exacta tambi&#233;n. Chicas, poned las cosas donde podamos alcanzarlas y guardad un respetuoso silencio. Siga hablando, doctor, si quiere. &#191;O es que la presencia de Mike aconseja posponerlo?

En absoluto Mahmoud habl&#243; brevemente a Mike en marciano. Mike le contest&#243; algo, sonri&#243; alegremente; su expresi&#243;n volvi&#243; a ponerse seria y se dedic&#243; a la comida, completamente satisfecho de que le dejaran comer en silencio. Mahmoud explic&#243;. Le he contado lo que intentaba hacer, y &#233;l ha contestado que yo hablar&#237;a correctamente; esto no fue una opini&#243;n sino la simple afirmaci&#243;n de un hecho, una necesidad. Espero que, si fracaso, &#233;l se dar&#225; cuenta y me lo dir&#225;. Aunque lo dudo. Mike piensa en marciano, y eso le proporciona un mapa completamente distinto del universo del que usted y yo usamos. &#191;Me sigue?

Lo asimilo asinti&#243; Jubal. El propio lenguaje configura las ideas b&#225;sicas de un hombre.

S&#237;, pero, doctor, habla usted &#225;rabe, &#191;verdad?

&#191;Eh? Lo hablaba, muy mal, hace muchos a&#241;os admiti&#243; Jubal. Aprend&#237; un poco como cirujano con el Servicio M&#233;dico de Campa&#241;a en Palestina. Pero ahora no s&#233;. A&#250;n lo leo un poco, ya que prefiero las palabras del Profeta en su idioma original.

Muy adecuado, ya que el Cor&#225;n no puede ser traducido. El mapa cambia con la traducci&#243;n, por mucho que uno se esfuerce. Comprender&#225;, entonces, lo dif&#237;cil que me result&#243; a m&#237; el ingl&#233;s. No se trata s&#243;lo de que mi lengua materna posea inflexiones mucho m&#225;s sencillas y tiempos mucho m&#225;s limitados; es que todo el mapa ha cambiado. El ingl&#233;s es el idioma m&#225;s extendido de la raza humana; su variedad, con un vocabulario varias veces m&#225;s extenso que el segundo idioma en importancia, s&#243;lo esto hizo inevitable que el ingl&#233;s se convirtiera finalmente en la lingua franca de este planeta, porque es la m&#225;s rica y la m&#225;s flexible, pese a sus b&#225;rbaros a&#241;adidos, o, deber&#237;a decir m&#225;s bien, a causa de sus b&#225;rbaros a&#241;adidos.

El ingl&#233;s engulle cualquier cosa que se pone en su camino, y saca m&#225;s ingl&#233;s de ella. Nadie ha intentado nunca detener este proceso, de la forma que otras lenguas han creado reglas y han marcado l&#237;mites oficiales, probablemente porque nunca ha existido realmente el ingl&#233;s de los reyes; porque ese ingl&#233;s era el franc&#233;s. En realidad el ingl&#233;s fue una lengua bastarda y nadie se preocup&#243; de c&#243;mo crec&#237;a, &#161;y lo hizo! Enormemente. Hasta el punto de que nadie pod&#237;a esperar ser un hombre educado a menos que hiciera todo lo posible por abrazar a ese monstruo.

Su propia variedad, sutileza y absoluta e irracional complejidad idiom&#225;tica permiten expresar en ingl&#233;s cosas que no pueden decirse en ning&#250;n otro idioma. Eso casi lleg&#243; a volverme loco, hasta que aprend&#237; a pensar en ingl&#233;s, y eso puso un nuevo mapa del mundo por encima del otro con el que me cri&#233;. Un mapa mejor, en muchos aspectos, y desde luego uno m&#225;s detallado. Pero, pese a todo, hay cosas que pueden expresarse en &#225;rabe y no en ingl&#233;s.

Jubal asinti&#243; con la cabeza.

Completamente cierto. Por eso contin&#250;o ley&#233;ndolo, un poco.

S&#237;. Pero el lenguaje marciano es mucho m&#225;s complejo que el ingl&#233;s, y tan alocadamente distinto en la forma en que abstrae su imagen del universo, que, en comparaci&#243;n, el ingl&#233;s y el &#225;rabe podr&#237;an ser considerados un solo idioma. Un ingl&#233;s y un &#225;rabe pueden aprender a pensar cada uno con el lenguaje del otro. Pero no estoy seguro de que sea posible para nosotros pensar alguna vez en marciano (a no ser que lo aprendamos del modo &#250;nico en que Mike lo aprendi&#243;). Oh, podremos llegar a chapurrear marciano, s&#237;, eso es lo que hago yo. Pero nada m&#225;s.

Tomemos ahora ese verbo: asimilar. Su significado literal, el que le supongo, que retrocede hasta el origen mismo de la raza marciana como criaturas pensantes dotadas de habla, arroja su luz sobre la totalidad de su mapa, y resulta f&#225;cil de comprender. Asimilar significa beber.

&#191;Eh? se extra&#241;&#243; Jubal. Mike nunca dice asimilar cuando habla de beber. &#201;l

Un momento Mahmoud dijo algo a Mike en marciano.

Smith pareci&#243; levemente sorprendido.

Asimilar es beber dijo, y olvid&#243; el asunto.

Pero Mike se hubiera mostrado tambi&#233;n de acuerdo prosigui&#243; Mahmoud si le hubiese citado un centenar de otros verbos ingleses, verbos que representan lo que nosotros consideramos como conceptos distintos, incluso como parejas de conceptos antit&#233;ticos. Y asimilar puede traducirse como todos ellos, seg&#250;n como sea utilizado. Significa temer, significa amar, significa odiar odiar adecuadamente, porque, seg&#250;n el mapa marciano, uno no puede odiar nada, a menos que lo asimile completamente, que lo comprenda de un modo tan absoluto que pueda fusionarse con ello y que ello se fusione con uno; entonces, y s&#243;lo entonces, puede uno odiarlo. Pero se odiar&#237;a a la vez a s&#237; mismo. Sin embargo, esto tambi&#233;n implica, por necesidad, que uno lo ama tambi&#233;n, y lo cuida, y lo fomenta, y no lo har&#237;a de ninguna otra forma. S&#243;lo en tal caso uno puede odiar; y creo que el odio marciano es una emoci&#243;n tan leve, que el equivalente humano m&#225;s aproximado ser&#237;a un suave desagrado.

Mahmoud esboz&#243; una mueca.

Asimilar significa identificarse hasta la igualdad absoluta en sentido matem&#225;tico. El clis&#233; humano: Esto me hace m&#225;s da&#241;o a m&#237; que a ti, tiene sabor marciano, aunque s&#243;lo sea un rastro. Los marcianos parecen saber de una manera instintiva lo que nosotros hemos aprendido penosamente de la f&#237;sica moderna: que el observador interact&#250;a con el observado inevitablemente a trav&#233;s del proceso de la observaci&#243;n. Asimilar significa entender de forma tan absoluta, que el observador se convierte en parte del proceso observado hasta fundirse, mezclarse, fusionarse, perder la propia identidad en la experiencia de grupo.

Significa casi todo lo que nosotros entendemos por religi&#243;n, filosof&#237;a y ciencia, y al mismo tiempo, significa tan poco para nosotros como el color para un ciego Mahmoud hizo una pausa. Jubal, si yo le trocease y le convirtiera en estofado, usted y la carne de su cuerpo, todo, ser&#237;a asimilado. Y cuando yo le comiese, nos asimilar&#237;amos el uno al otro y nada se perder&#237;a, sin importar qui&#233;n fuera el que se comiese a qui&#233;n.

Ya no ser&#237;a yo manifest&#243; Jubal en tono firme.

Usted no es marciano Mahmoud se interrumpi&#243; de nuevo para hablar en marciano a Mike.

Mike asinti&#243;.

Habla usted correctamente, hermano doctor Mahmoud. Tambi&#233;n yo digo lo mismo. Usted es Dios.

Mahmoud se encogi&#243; de hombros, desesperanzado.

&#191;Se da cuenta de lo in&#250;til que es? Todo lo que consigo es una blasfemia. No pensamos en marciano. No podemos.

Usted es Dios repiti&#243; Mike, jovial. Dios asimila.

&#161;Demonios, cambiemos de tema! Jubal, &#191;puedo ponerme un poco m&#225;s de ginebra a cuenta de la fraternidad?

Yo la traer&#233; dijo Dorcas, y se puso r&#225;pidamente en pie.


Fue un agradable picnic familiar, relajado gracias al don de c&#225;lida informalidad de Jubal un don compartido por su personal, m&#225;s el hecho de que los tres reci&#233;n llegados pertenec&#237;an a la misma categor&#237;a de gente: todos instruidos, aclamados y sin ninguna necesidad de esforzarse. Incluso el doctor Mahmoud, que en muy raras ocasiones bajaba la guardia cuando alternaba con personas que no compart&#237;an su misma sumisa fe hacia la Voluntad de Dios, siempre beneficiosa y clemente, se sent&#237;a relajado y feliz. Le hab&#237;a complacido mucho saber que Jubal le&#237;a las palabras del Profeta, y, ahora que se paraba a observarlo, las mujeres de la casa de Harshaw estaban m&#225;s rellenitas de lo que le hab&#237;a parecido a primera vista. La morena Pero desterr&#243; el pensamiento de su mente; &#233;l era un invitado all&#237;.

Sin embargo, le complac&#237;a que aquellas mujeres no parloteasen, no se metieran en las conversaciones serias de los hombres, y a cambio fueran diligentes al servir la comida y la bebida en medio de una c&#225;lida hospitalidad. Le hab&#237;a chocado un poco lo que tom&#243; por una cierta falta de respeto casual hacia su amo en la actitud de Miriam, pero no tard&#243; en reconocerla por lo que era: la misma libertad que se concede a los gatos y a los hijos favoritos en la intimidad del hogar.

Jubal hab&#237;a explicado poco antes que simplemente estaban esperando la decisi&#243;n del secretario general.

Si est&#225; dispuesto a cerrar el trato, y creo que lo est&#225;, puede que hoy mismo recibamos noticias suyas. Si no, volveremos a casa esta noche y regresaremos, si tenemos que hacerlo. Pero si nos hubi&#233;ramos quedado en el Palacio, tal vez &#233;l se habr&#237;a sentido tentado de regatear. Aqu&#237;, enterrados en nuestro agujero, podemos rechazar cualquier regateo.

&#191;Regateo sobre qu&#233;? pregunt&#243; el capit&#225;n Van Tromp. Le dio usted lo que &#233;l quer&#237;a.

No todo lo que quer&#237;a. Douglas hubiese preferido que ese poder fuese absolutamente irrevocable en vez de recibirlo condicionado a su buena conducta, con la posibilidad de que el poder revierta a manos de un hombre al que detesta y al que teme: este truh&#225;n de sonrisa inocente, nuestro hermano Ben. Pero adem&#225;s de Douglas, tambi&#233;n hay otros que seguro querr&#237;an regatear. Ese Buda blando, Kung, me odia hasta las entra&#241;as. Le arranqu&#233; la alfombra de debajo de sus pies. Pero si pudiera pensar en un trato que considerara tentador para nosotros, antes de que Douglas clave sus u&#241;as en el asunto, nos lo ofrecer&#237;a. Por eso nos hemos apartado tambi&#233;n de su camino. Kung es la &#250;nica raz&#243;n por la que no comemos ni bebemos nada que no hayamos preparado nosotros mismos.

&#191;Realmente tiene la sensaci&#243;n de que hay algo por lo que debamos preocuparnos? inquiri&#243; Nelson. Jubal, hab&#237;a dado por sentado que era usted un gourmet que insist&#237;a en su propia cocina incluso fuera de casa. No puedo imaginar la posibilidad de ser envenenado en un hotel importante como &#233;ste.

Jubal agit&#243; tristemente la cabeza.

Sven, es usted el tipo de persona honesta que piensa que todos los dem&#225;s son honestos tambi&#233;n, y normalmente est&#225; en lo cierto. No, nadie desea envenenarle a usted; pero es posible que su esposa llegara a cobrar su seguro de vida s&#243;lo porque usted comparti&#243; un plato con Mike.

&#191;De veras lo cree as&#237;?

Sven, pedir&#233; al servicio de habitaciones cualquier cosa que usted desee. Pero yo no la tocar&#233;, ni permitir&#233; que Mike lo haga. Porque apostar&#237;a todo lo que tengo a que cualquier camarero que entre en esta suite estar&#225; en la n&#243;mina de Kung, y quiz&#225; en otras dos o tres m&#225;s. No estoy viendo fantasmas detr&#225;s de los arbustos; saben que estamos aqu&#237;, y han dispuesto de un par de horas para actuar.

Sven, le digo muy fr&#237;amente que mi primera preocupaci&#243;n consiste en mantener vivo a este muchacho el tiempo suficiente como para hallar una forma de esterilizar y estabilizar el poder que representa, a fin de que su muerte no signifique ventaja para nadie Jubal suspir&#243;. Considere la ara&#241;a viuda negra. Es un animalito t&#237;mido, &#250;til y, para mi gusto, el m&#225;s hermoso de los ar&#225;cnidos, con su resplandeciente acabado acharolado y el reloj de arena de su marca de f&#225;brica. Pero la pobrecita tiene la desgracia de disponer de un poder excesivo para su tama&#241;o. As&#237; que todo el mundo la mata apenas la ve. La viuda negra no puede evitarlo; no conoce ninguna forma de desprenderse de su poder venenoso. Mike se encuentra en el mismo dilema. No es tan hermoso como una viuda negra

&#161;Pero Jubal! intervino Dorcas, indignada. &#161;Eso que est&#225; diciendo es una indignidad! &#161;Y, adem&#225;s, absolutamente falsa!

Lo siento, chiquilla, carezco de tu enfoque glandular hacia el asunto. Hermoso o no, Mike no puede desembarazarse de ese dinero, ni es seguro para &#233;l conservarlo. Y no se trata s&#243;lo de Kung. El Tribunal Supremo no es tan apol&#237;tico como debiera serlo, aunque sus m&#233;todos probablemente convertir&#237;an a Mike en prisionero en vez de cad&#225;ver; un destino que, para mi gusto, a&#250;n es peor. Sin mencionar una docena de otras partes interesadas, de dentro y fuera del oficio p&#250;blico: personas que podr&#237;an o no matarle, pero ciertamente estar&#225;n d&#225;ndole vueltas a la cabeza a la cuesti&#243;n de c&#243;mo afectar&#237;a a sus fortunas el hecho de que Mike fuera el invitado de honor en un funeral. Yo

Tel&#233;fono, jefe.

Anne, acabas de interrumpir un profundo pensamiento. Procede de Porlock, &#191;verdad?

No, de Dallas.

No contestar&#233; a nadie al tel&#233;fono.

Me pidi&#243; que le dijera que se trata de Becky.

&#191;Y por qu&#233; no lo dijiste antes? Jubal se apresur&#243; a salir de la sala de estar, y hall&#243; el rostro de Madame Vesant en la pantalla. &#161;Becky, me alegro de verte, muchacha! no se molest&#243; en preguntar c&#243;mo hab&#237;a sabido d&#243;nde llamarle.

Hola, doc. Vi tu actuaci&#243;n, y ten&#237;a que llamarte para dec&#237;rtelo.

&#191;C&#243;mo estuvo?

El Profesor se hubiera sentido orgulloso de ti. Nunca vi una actuaci&#243;n llevada de forma m&#225;s experta. Los dejaste noqueados antes de que supieran qu&#233; les hab&#237;a golpeado. Doc, la profesi&#243;n perdi&#243; un gran orador cuando naciste sin un hermano gemelo.

Eso es un gran elogio procedente de ti, Becky Jubal pensaba a toda velocidad. Pero la funci&#243;n la preparaste t&#250;; yo simplemente me ocup&#233; de la taquilla, y se vendieron todas las entradas. As&#237; que dime tus honorarios, Becky, y no seas t&#237;mida decidi&#243; que, fuera cual fuese la cifra que ella dijese, la doblar&#237;a. Esa cuenta de gastos que hab&#237;a pedido para Mike nunca lo notar&#237;a, y era mejor mucho mejor pagar generosamente a Becky que dejar abierta aquella obligaci&#243;n.

Madame Vesant frunci&#243; el entrecejo.

Acabas de herir mis sentimientos.

&#161;Becky, Becky! Ya eres una muchacha crecida. Todo el mundo puede aplaudir y lanzar v&#237;tores, pero las ovaciones tienen mucho m&#225;s valor cuando se hacen sobre un montoncito de suaves, verdes y crujientes billetes. Y no son mis billetes. El Hombre de Marte liquidar&#225; esa factura y, cr&#233;eme, puede permit&#237;rselo sonri&#243;. Todo lo que conseguir&#225;s de m&#237; es un beso y un abrazo que har&#225; crujir tus costillas la primera vez que te vea.

Ella se relaj&#243; y sonri&#243;.

Exigir&#233; que cumplas tu palabra. Recuerdo c&#243;mo sol&#237;as darme unos azotes en las posaderas mientras me asegurabas que el Profesor se estaba reponiendo perfectamente Siempre supiste arregl&#225;rtelas para animar a la gente.

No puedo creer que alguna vez hiciera una cosa tan poco profesional.

La hiciste, y lo sabes muy bien. Y tampoco eran unos azotitos paternales.

Tal vez s&#237;. Tal vez era el tratamiento que necesitabas. He renunciado a esa clase de azotes, pero har&#233; una excepci&#243;n en tu caso.

M&#225;s vale que as&#237; sea.

Y m&#225;s vale que t&#250; me digas tus honorarios. Y no te olvides de los ceros.

Hum, pensar&#233; en ello. Pero la verdad, Doc, hay otros sistemas para cobrar una factura adem&#225;s de presentar la cuenta de inmediato. &#191;Has echado un vistazo a la Bolsa hoy?

No, y no sigas hablando. En vez de ello, ven aqu&#237; a tomar un trago.

Oh, ser&#225; mejor que no. Promet&#237; a Bueno, a un cliente m&#225;s bien importante, que estar&#237;a a su disposici&#243;n para cualquier consulta sobre la marcha.

Comprendo. Hum Becky, &#191;no crees que las estrellas demostrar&#225;n que este asunto puede acabar mejor para todo el mundo si el acuerdo se completa, se firma, se sella y se certifica notarialmente hoy? &#191;Tal vez justo despu&#233;s del cierre de la Bolsa?

La mujer pareci&#243; reflexionar.

Podr&#237;a comprobarlo.

Hazlo. Y ven a pasar un rato con nosotros cuando no est&#233;s tan ocupada. Qu&#233;date todo el tiempo que quieras, y mientras est&#233;s aqu&#237; no vistas esos zapatos que tanto da&#241;o te hacen. Te gustar&#225; el muchacho. Es tan extra&#241;o como unos tirantes de serpiente, pero tambi&#233;n tan dulce como un beso robado.

Oh, lo har&#233;. Tan pronto como pueda. Gracias, Doc.

Se dijeron adi&#243;s y Jubal regres&#243;, para descubrir que el doctor Nelson hab&#237;a llevado a Mike a un dormitorio y le estaba efectuando un reconocimiento. Se reuni&#243; con ellos para ofrecerle a Nelson el uso de su malet&#237;n, puesto que &#233;ste no hab&#237;a llevado consigo el suyo.

Encontr&#243; a Mike desnudo y al cirujano de la nave con aspecto desconcertado.

Doctor dijo Nelson, casi furioso. Examin&#233; a este paciente hace tan s&#243;lo diez d&#237;as. D&#237;game, &#191;d&#243;nde consigui&#243; esos m&#250;sculos?

Oh, remiti&#243; un cup&#243;n de esos que salen en la contratapa de Macho: la revista para los Hombres-Hombres. Ya sabe, ese anuncio que dice c&#243;mo un alfe&#241;ique de cincuenta kilos puede

&#161;Por favor, doctor!

&#191;Por qu&#233; no se lo pregunta a &#233;l? sugiri&#243; Jubal.

Nelson lo hizo.

Los pens&#233; respondi&#243; Mike.

Exacto convino Jubal. Los pens&#243;. Cuando me hice cargo de &#233;l, hace exactamente una semana, estaba hecho una l&#225;stima: blando, flojo y p&#225;lido. Parec&#237;a como si lo hubieran criado en una cueva, y supongo que as&#237; fue, m&#225;s o menos. De modo que le dije que se fortaleciera. Y lo hizo.

&#191;Ejercicios? inquiri&#243; Nelson, dubitativo.

Nada sistem&#225;tico. Un poco de nataci&#243;n, cuando y como &#233;l quiso.

&#161;Una semana de nataci&#243;n no hace que un hombre tenga el aspecto de llevar a&#241;os sudando las pesas! Nelson frunci&#243; el entrecejo. Ya s&#233; que Mike tiene un completo control de los llamados m&#250;sculos involuntarios, pero eso es algo sobre lo que ya hab&#237;a precedentes. Por otra parte, esto exige que uno suponga que

Doctor dijo Jubal en voz baja, &#191;por qu&#233; simplemente no admite que no lo asimila, y se ahorra todo lo dem&#225;s?

Nelson suspir&#243;.

S&#237;, podr&#237;a admitirlo. V&#237;stase, Michael.

Un poco m&#225;s tarde, bajo la dulce influencia de la agradable compa&#241;&#237;a y el zumo de la vid, Jubal confes&#243; en privado a los tres hombres de la Champion sus recelos sobre su tarea de aquella ma&#241;ana.

El objetivo financiero era sencillo: comprometer el dinero de Mike de forma tal que no se produjera ning&#250;n forcejeo a cuenta de &#233;l. Ni siquiera aunque muriese; porque si bien he dejado saber a Douglas en privado que la muerte de Mike pondr&#237;a fin a su administraci&#243;n, me encargu&#233; tambi&#233;n de que llegara a o&#237;dos de Kung y algunos otros el rumor, de fuentes generalmente bien informadas (en este caso yo), de que la muerte de Mike proporcionar&#237;a a Douglas el control permanente de todo. Por supuesto, si yo tuviese poderes m&#225;gicos, desposeer&#237;a al muchacho no s&#243;lo de todo significado pol&#237;tico sino tambi&#233;n de hasta el &#250;ltimo centavo de su herencia. Eso

&#191;Por qu&#233; har&#237;a tal cosa, Jubal? interrumpi&#243; el capit&#225;n.

Harshaw pareci&#243; sorprendido.

&#191;Tiene usted dinero, comandante? No me refiero a que pueda pagar todas sus facturas, y que tenga suficientes valores en bolsa para permitirle hacer las discretas locuras que se le apetezcan. Quiero decir rico, tan cargado de dinero que el suelo se combe bajo usted cuando rodee la mesa para ocupar su lugar a la cabecera en la sala de consejos.

&#191;Yo? Van Tromp solt&#243; un bufido. Tengo el cheque mensual de mi sueldo, una pensi&#243;n alg&#250;n d&#237;a, una casa hipotecada y dos chicas en el colegio. Me gustar&#237;a probar eso de ser rico aunque s&#243;lo fuera por un tiempo, &#161;no me importa dec&#237;rselo!

No le gustar&#237;a.

&#161;Ja! No dir&#237;a usted eso si tuviese un par de hijas en el colegio.

Para su informaci&#243;n, coste&#233; el colegio a cuatro, y me empe&#241;&#233; hasta los sobacos. Una de ellas justific&#243; la inversi&#243;n: es una lumbrera en su profesi&#243;n, y practica con su nombre de casada porque yo siempre he sido un viejo de mala fama, que hace dinero escribiendo basura popular en vez de tener el honor de ser s&#243;lo un recuerdo reverenciado en un p&#225;rrafo de su biograf&#237;a en el Who's Who. Las otras tres son un encanto, que siempre se acuerdan de mi cumplea&#241;os y no me molestan con otras cosas; no puedo decir que la educaci&#243;n les causara alg&#250;n da&#241;o. Aunque mi descendencia no es relevante, demuestra que comprendo que un hombre necesita a menudo m&#225;s de lo que tiene. Pero usted puede arreglar f&#225;cilmente esto: puede renunciar al servicio y aceptar un trabajo en alguna firma de ingenier&#237;a que le pagar&#225; varias veces lo que cobra ahora s&#243;lo por el derecho de poner el nombre de usted en sus membretes. La General Atomics, por ejemplo, y varias otras. &#191;No le han hecho ofertas?

Eso no hace al caso respondi&#243; el capit&#225;n Van Tromp, tensamente. Soy un hombre dedicado a mi profesi&#243;n.

Lo cual significa que no hay suficiente dinero en este planeta para tentarle a renunciar a capitanear naves espaciales. Comprendo eso.

Pero no me importar&#237;a tener dinero tambi&#233;n.

Un poco m&#225;s de dinero no le har&#237;a ning&#250;n bien, porque las hijas pueden gastar siempre un diez por ciento m&#225;s de lo que un hombre es capaz de ganar en el ejercicio de su ocupaci&#243;n normal, no importa la cantidad. Es una ley de la naturaleza ampliamente experimentada, pero hasta ahora no enunciada, que a partir de este momento puede ser conocida como la Ley de Harshaw. Pero, capit&#225;n, la aut&#233;ntica riqueza, a tal escala que exige que su propietario alquile toda una bater&#237;a de maquinadores para mantener bajos sus impuestos, le har&#237;a encallar con la misma certeza que la dimisi&#243;n.

&#191;Por qu&#233; deber&#237;a? Lo invertir&#237;a todo en acciones y me dedicar&#237;a a cortar los cupones.

&#191;Lo har&#237;a realmente? No, no si perteneciera usted a la clase de los que empiezan por adquirir desde el principio una gran fortuna. El dinero en grandes cantidades no es dif&#237;cil de conseguir. Lo &#250;nico que exige es toda una vida de obcecada devoci&#243;n a adquirirlo y a hacerlo crecer en m&#225;s dinero, con absoluta exclusi&#243;n de todos los dem&#225;s intereses. Dicen que la &#233;poca de las oportunidades ha pasado. &#161;Tonter&#237;as! Siete de los diez hombres m&#225;s ricos de este planeta empezaron su vida sin un centavo, y hay montones de otros que est&#225;n medrando en su camino hacia arriba. Esa gente no ha sido detenida por los altos impuestos, ni siquiera por el socialismo; simplemente se adaptan a las nuevas reglas y finalmente las cambian. Pero ninguna primera bailarina trabaja nunca tanto ni tan afanosamente como un hombre que adquiere riquezas. Capit&#225;n, &#233;se no es su estilo; usted no quiere hacer dinero, usted simplemente desea tener dinero a fin de gastarlo.

&#161;Correcto, se&#241;or! Y es por eso por lo que sigo sin comprender por qu&#233; quiere separar a Mike de su riqueza.

Porque Mike no la necesita, y le perjudicar&#225; m&#225;s que cualquier impedimento f&#237;sico. La riqueza, la gran riqueza, es una maldici&#243;n, a menos que uno se dedique a amasar dinero porque disfruta con ello. E incluso as&#237;, la cosa presenta serios inconvenientes.

&#161;Oh, tonter&#237;as! Jubal, habla usted como un guardia de har&#233;n tratando de convencer a un hombre entero de las ventajas de ser un eunuco. Y disculpe la comparaci&#243;n.

Es muy posible admiti&#243; Jubal, y quiz&#225; por la misma raz&#243;n; la capacidad de la mente humana para razonar sus propias deficiencias es ilimitada, y yo no soy ninguna excepci&#243;n. Puesto que yo, como usted, se&#241;or, no siento m&#225;s inter&#233;s por el dinero que el de gastarlo, nunca ha habido la m&#225;s remota posibilidad de que adquiriera ning&#250;n grado significativo de riqueza; s&#243;lo lo suficiente para mis vicios. Como tampoco hay ning&#250;n aut&#233;ntico peligro de que fracase en la tarea de conseguir esa modesta suma necesaria, puesto que cualquiera con suficiente visi&#243;n como para no caer en la tentaci&#243;n de formar pareja puede siempre conseguir alimentar sus vicios, ya sean pagar religiosamente los impuestos o masticar nueces de betel.

Pero &#191;una gran fortuna? Usted ya vio la farsa de esta ma&#241;ana. Ahora, resp&#243;ndame sinceramente: &#191;no cree que pude haber modificado ligeramente el asunto de forma que yo adquiriera todo el bot&#237;n, convirti&#233;ndome de facto en el administrador y propietario &#250;nico, y asign&#225;ndome cualquier ingreso que deseara, al tiempo que arreglaba todo lo dem&#225;s, de modo que Douglas corriera con los gastos? &#191;No hubiera podido hacer eso, se&#241;or? Mike conf&#237;a en m&#237;; soy su hermano de agua. &#191;No hubiera podido estafarle toda su fortuna y arreglar las cosas de modo que el Gobierno, en la persona del se&#241;or Douglas, lo hubiera dado por bueno?

Oh, maldito sea, Jubal Supongo que hubiera podido.

Por supuesto que hubiera podido. Porque nuestro a veces estimable secretario general no es m&#225;s ambicioso del dinero que usted. Su est&#237;mulo es el poder, un tambor cuyo retumbar yo no oigo. Si le hubiese garantizado a Douglas (oh, graciosamente, por supuesto; hay decoro incluso entre los ladrones) que los bienes de Smith continuar&#237;an respaldando su Administraci&#243;n, entonces me habr&#237;a dejado que hiciera tranquilamente lo que quisiera con el dinero, y hubiera legalizado mi posici&#243;n como consejero legal perpetuo del muchacho se estremeci&#243;. Por unos momentos, pens&#233; que iba a tener que hacer exactamente eso para proteger a Mike de los buitres que se hab&#237;an reunido a su alrededor, y el p&#225;nico me domin&#243;.

Capit&#225;n, evidentemente usted no sabe c&#243;mo es la vida de un personaje muy rico. No es una bolsa abultada y tiempo para gastarla. Su propietario se ve acosado por todas partes, a cualquier hora, vaya donde vaya, por intercesores persistentes como mendigos de Bombay; y cada uno le pide que invierta o que renuncie a una parte de su riqueza. Se transforma en un ser receloso ante la amistad sincera la cual, ciertamente, raras veces le es ofrecida; aquellos que podr&#237;an haber sido sus amigos se sienten demasiado irritados al ser empujados constantemente a un lado por los mendigos, y son demasiado orgullosos para arriesgarse a que les confundan con uno. Y peor a&#250;n, su vida y las vidas de sus familiares siempre est&#225;n en peligro. Capit&#225;n, &#191;se han visto sus hijas amenazadas de secuestro alguna vez?

&#191;Qu&#233;? &#161;Dios santo, no!

Si poseyera usted la fortuna que han echado sobre los hombros de Mike, tendr&#237;a que mantener a esas chicas protegidas d&#237;a y noche; y aun as&#237; no dormir&#237;a tranquilo, porque nunca podr&#237;a estar seguro de que sus propios guardianes no pudieran sentirse tentados. Examine el &#250;ltimo centenar de secuestros que se han producido en este pa&#237;s, y observe en cu&#225;ntos de ellos figura implicado un empleado de toda confianza, y observe tambi&#233;n las pocas v&#237;ctimas que escaparon con vida. Luego preg&#250;ntese: &#191;hay algo que pueda comprarse con dinero que merezca la pena tener, a cambio de colocar los hermosos cuellos de sus hijas dentro de un eterno nudo corredizo?

Van Tromp pareci&#243; meditar en aquello.

No. Supongo que seguir&#233; con mi casa hipotecada; es m&#225;s de mi especialidad. Esas chicas son todo lo que tengo, Jubal.

Am&#233;n. Yo me sent&#237; abrumado ante la perspectiva. La riqueza no ofrece ning&#250;n encanto para m&#237;. Todo lo que quiero es vivir mi propia perezosa e in&#250;til vida, dormir en mi propia cama &#161;y no ser molestado! Sin embargo, pens&#233; que iba a verme obligado a pasar los &#250;ltimos a&#241;os de mi vida sentado en un despacho, protegido por una barricada de palmeadores, trabajando largas horas como hombre de negocios al servicio de Mike.

Y entonces tuve la inspiraci&#243;n. Douglas vive ya detr&#225;s de esas barricadas, y dispone de los palmeadores adecuados. Puesto que me ve&#237;a obligado a entregar el poder de ese dinero a Douglas para asegurar la salud y la libertad de Mike, &#191;por qu&#233; no hacer que pagase por ello, asumiendo tambi&#233;n todos los quebraderos de cabeza? No tem&#237;a que Douglas le robase nada a Mike; s&#243;lo los mezquinos pol&#237;ticos de segunda categor&#237;a son seres hambrientos de dinero. Y Douglas, sean cuales fueren sus fallos, no es mezquino en este aspecto. Deje de fruncir el entrecejo, Ben, y rece por que &#233;l nunca eche esa carga sobre usted.

As&#237; que arroj&#233; toda la carga sobre los hombros de Douglas, y ahora podr&#233; volver a mi jard&#237;n. Pero, como he dicho, el asunto del dinero fue algo relativamente sencillo una vez se me ocurri&#243;. Era la Resoluci&#243;n Larkin lo que me preocupaba.

Creo que se le fue un poco de la mano en eso, Jubal indic&#243; Caxton. Toda esa estupidez de permitir que le rindieran a Mike honores de soberano. &#161;Honores, ciertamente! Por el amor de Dios, Jubal, hubiera debido limitarse a dejar que el muchacho renunciase a todo derecho, t&#237;tulo e inter&#233;s, si es que tiene alguno, bajo esa rid&#237;cula teor&#237;a Larkin. Sab&#237;a usted que Douglas deseaba que lo hiciera; Jill se lo dijo.

Ben, muchacho dijo suavemente Harshaw, como periodista, es usted esforzado y a veces incluso legible.

&#161;Hey, gracias! Aqu&#237; tengo a un fan.

Pero su concepto sobre la estrategia corresponde a la &#233;poca de Neanderthal.

Caxton suspir&#243;.

Ya me siento mejor, Jubal. Por un momento pens&#233; que se hubiera vuelto usted blando y sentimental en su vejez.

Cuando lo haga, por favor disp&#225;renme un tiro. Capit&#225;n, &#191;cu&#225;ntos hombres dej&#243; usted en Marte?

Veintitr&#233;s.

&#191;Y cu&#225;l es su status, seg&#250;n la Resoluci&#243;n Larkin?

Van Tromp pareci&#243; turbado.

Se supone que no debo hablar de ello.

Entonces no lo haga le tranquiliz&#243; Harshaw. Podemos deducirlo, y Ben tambi&#233;n.

Comandante intervino el doctor Nelson, tanto Stinky como yo volvemos a ser civiles. Hablar&#233; donde y como me plazca

Y yo confirm&#243; Mahmoud.

 y, si quieren crearme problemas, ya saben d&#243;nde pueden meterse mi comisi&#243;n de reserva. &#191;Por qu&#233; tiene el Gobierno que decirnos de qu&#233; no podemos hablar? &#191;Qui&#233;nes son ellos para ordenarnos tal cosa? Esos calientasillas no fueron a Marte. Fuimos nosotros.

Tranquilo, Sven. Ten&#237;a intenci&#243;n de hablar de ello; son nuestros hermanos de agua. Pero Ben, preferir&#237;a que esto no apareciese en su columna. Me gustar&#237;a volver a mandar una nave espacial.

Capit&#225;n, conozco el significado de off the record. Pero si eso le hace sentirse m&#225;s tranquilo, ir&#233; a reunirme con Mike y las chicas. De todos modos, quiero ver a Jill.

Por favor, no se vaya. El Gobierno se halla un tanto inseguro en lo que se refiere a esa colonia nominal que dejamos atr&#225;s. Todos esos hombres firmaron su renuncia a los llamados derechos Larkin; los cedieron en favor del Gobierno, antes de que abandon&#225;ramos la Tierra. La presencia de Mike cuando llegamos a Marte confundi&#243; enormemente las cosas. No soy abogado, pero comprendo que si Mike abdicara de sus derechos, fueran cuales fuesen, eso pondr&#237;a a la Administraci&#243;n en el asiento del piloto a la hora de repartir las cosas de valor.

&#191;Qu&#233; cosas de valor? pregunt&#243; Caxton. Aparte de la pura ciencia, quiero decir. Mire, comandante, no es que trate de restar m&#233;ritos a su logro, pero, a juzgar por todo lo que he o&#237;do, Marte no es exactamente una propiedad valiosa para los seres humanos. &#191;O hay all&#237; bienes que a&#250;n est&#225;n clasificados como c&#225;ete muerto antes de leerlo?

Van Tromp neg&#243; con la cabeza.

No, los informes cient&#237;ficos y t&#233;cnicos son todos clasificados, creo. Pero Ben, la Luna no era m&#225;s que un pedazo de roca sin ning&#250;n valor cuando pusimos por primera vez el pie en ella. M&#237;rela ahora.

Touch&#233; admiti&#243; Caxton. Desear&#237;a que a mi abuelo se le hubiese ocurrido comprar acciones de la Lunar Enterprises en vez de las del uranio canadiense. Yo no pongo las objeciones de Jubal a hacerme rico a&#241;adi&#243;. Pero, en cualquier caso, Marte est&#225; habitado.

Van Tromp no parec&#237;a muy feliz.

S&#237;, pero Stinky, d&#237;gaselo.

Ben indic&#243; Mahmoud, en Marte hay espacio de sobra para la colonizaci&#243;n humanaY, por lo que hemos sido capaces de averiguar, los marcianos no interferir&#225;n. No pusieron ninguna objeci&#243;n cuando les dijimos que ten&#237;amos intenci&#243;n de dejar una colonia en el planeta. Aunque tampoco parecieron complacidos. Ni siquiera interesados. En estos momentos estamos ondeando nuestra bandera y gritando extraterritorialidad, pero nuestro status puede muy bien ser como el de una de esas ciudades hormiguero cubiertas por una campana de cristal que se ven a veces en los colegios. Nunca fui capaz de asimilarlo.

Jubal asinti&#243;.

Exacto. Ni yo. Esta ma&#241;ana no ten&#237;a ni la m&#225;s remota idea de la situaci&#243;n excepto que sab&#237;a que el Gobierno estaba ansioso por echarles la mano encima a los llamados derechos Larkin de Mike. As&#237; que supuse que el Gobierno se hallaba en el mismo estado de ignorancia que nosotros, aunque dispuesto a seguir adelante con osad&#237;a. Audacia, siempre audacia, el m&#225;s firme principio de la estrategia. Practicando la medicina aprend&#237; que, cuando m&#225;s perdido est&#225;s, es cuando mayor confianza debes fingir. En leyes aprend&#237; que, cuando tu caso parece irremediablemente perdido, es cuando debes impresionar al jurado con tu relajada seguridad.

Jubal sonri&#243;.

En una ocasi&#243;n, cuando iba a la escuela secundaria, gan&#233; un debate sobre las subvenciones de embarque citando un argumento abrumador del Consejo de Embarque Colonial Brit&#225;nico. La oposici&#243;n no pudo refutar de ning&#250;n modo mis alegaciones, por la sencilla raz&#243;n de que nunca existi&#243; ning&#250;n Consejo de Embarque Colonial Brit&#225;nico. Me lo invent&#233;, ropaje incluido.

Esta ma&#241;ana me mostr&#233; igualmente desvergonzado. La Administraci&#243;n deseaba los derechos Larkin de Mike, y estaba est&#250;pidamente aterrorizada ante la posibilidad de que yo pudiera hacer un trato con Kung o con alguien m&#225;s al respecto. As&#237; que utilic&#233; su codicia y su preocupaci&#243;n para obligarles a llegar hasta el final del absurdo l&#243;gico de su fant&#225;stica teor&#237;a legal, haci&#233;ndoles reconocer p&#250;blicamente que Mike era un soberano del mismo nivel que la propia Federaci&#243;n mediante la puesta en pr&#225;ctica de un protocolo diplom&#225;tico inequ&#237;voco &#161;y que deb&#237;a ser tratado en consonancia! Jubal pareci&#243; complacido de s&#237; mismo.

Y con ello dijo Caxton secamente, lanz&#225;ndose a remontar el arroyo sin un remo en las manos.

Ben, Ben reproch&#243; Jubal. La met&#225;fora es err&#243;nea. No se trata de una canoa, sino de un tigre. O un trono. Han coronado a Mike de acuerdo con su propia l&#243;gica. &#191;Debo se&#241;alar que, pese a lo que diga el viejo refr&#225;n sobre cabezas tambaleantes y coronas, es mucho m&#225;s seguro ser rey p&#250;blicamente que pretendiente al trono m&#225;s o menos oculto? Normalmente un rey puede abdicar para salvar el cuello; un pretendiente puede renunciar a sus pretensiones, pero esto no hace que su cuello est&#233; m&#225;s seguro De hecho, todav&#237;a lo est&#225; menos: lo deja desnudo ante sus enemigos.

No, Ben Kung vio que la situaci&#243;n de Mike se hab&#237;a fortalecido sensiblemente gracias a unos cuantos compases de m&#250;sica y a una s&#225;bana vieja, aunque usted no lo viera, y no le hizo ninguna gracia. Pero actu&#233; por necesidad, no por elecci&#243;n, y, aunque la posici&#243;n de Mike result&#243; mejorada, sigue sin ser c&#243;moda. Mike fue, por un momento, el soberano reconocido de Marte seg&#250;n las exageraciones legalistas del precedente de Larkin, y como tal, fue investido con el poder de otorgar concesiones, derechos comerciales y enclaves ad nauseam. Deb&#237;a hacer esas cosas por s&#237; mismo, y verse as&#237; sometido a presiones incluso peores que las que acompa&#241;an a una gran fortuna, o deb&#237;a abdicar de su posici&#243;n titular y permitir que sus derechos Larkin pasaran a manos de los hombres que se encuentran ahora en Marte, es decir a Douglas.

Jubal pareci&#243; apenado.

Por mi parte detestaba casi por igual ambas alternativas, puesto que cada una de ellas estaba basada en la detestable doctrina de que la Resoluci&#243;n Larkin pod&#237;a aplicarse a los planetas habitados. Caballeros, nunca he conocido a ning&#250;n marciano, y no tengo vocaci&#243;n de convertirme en su campe&#243;n; pero no pod&#237;a permitir que mi cliente se viera atrapado en ese enredo. La propia Resoluci&#243;n Larkin ten&#237;a que ser invalidada en lo que al planeta Marte se refer&#237;a, mientras el asunto estaba a&#250;n en nuestras manos, y sin proporcionar al Tribunal Supremo la ocasi&#243;n de meter baza y dictaminar.

Jubal esboz&#243; una sonrisa adolescente.

As&#237; que apel&#233; a un tribunal superior en busca de una resoluci&#243;n que anulara el precedente Larkin, cit&#233; un Consejo de Embarque Colonial Brit&#225;nico m&#237;tico. Ment&#237; hasta el tu&#233;tano a fin de crear una nueva teor&#237;a legal. Se rindieron a Mike honores de soberano; eso fue un hecho, el mundo lo vio. Pero los honores de soberan&#237;a pueden rendirse a un soberano o al alter ego de un soberano, a su virrey o embajador. As&#237; que dej&#233; bien sentado que Mike no era un soberano de cart&#243;n que se amparaba en un est&#250;pido precedente humano, &#161;sino el mism&#237;simo embajador de la gran naci&#243;n marciana! Jubal suspir&#243;. Pura fanfarronada, y me aterroriz&#243; pensar que pod&#237;a exig&#237;rseme que demostrara mis afirmaciones.

Pero basaba mi fanfarronada en la esperanza y en mi firme creencia de que los otros, Douglas y, en particular, Kung, no estar&#237;an m&#225;s enterados de los hechos que yo. Jubal mir&#243; a su alrededor. Me arriesgu&#233; a lanzar esa fanfarronada porque ustedes tres estaban sentados a nuestro lado: &#233;ramos la hermandad de agua de Mike. Si ustedes segu&#237;an sentados y no se opon&#237;an a mis mentiras, entonces Mike deb&#237;a ser aceptado como el equivalente marciano de un embajador y la Resoluci&#243;n Larkin se convert&#237;a en un callej&#243;n sin salida.

Eso espero dijo sobriamente el capit&#225;n Van Tromp. Pero yo no tom&#233; sus afirmaciones como mentiras, Jubal; las tom&#233; como la simple verdad.

&#191;Eh? Pero le aseguro que no lo eran. No hice m&#225;s que soltar palabras huecas, improvisar

No importa. Inspiraci&#243;n o deducci&#243;n, opino que dijo usted la verdad el comandante de la Champion titube&#243;. Excepto que yo no llamar&#237;a a Mike embajador. Creo que es una fuerza expedicionaria.

Caxton dej&#243; caer la mand&#237;bula. Harshaw no discuti&#243; aquello, pero respondi&#243; con id&#233;ntica sobriedad:

&#191;En qu&#233; sentido, se&#241;or?

Rectificar&#233; eso respondi&#243; Van Tromp. Ser&#237;a mejor decir que creo que Mike es un explorador de unas fuerzas expedicionarias, que est&#225; efectuando un reconocimiento de nosotros y nuestro planeta para sus amos marcianos. Incluso es posible que est&#233;n en contacto telep&#225;tico con &#233;l constantemente, que ni siquiera tenga que informarles a la vuelta. No lo s&#233;. Pero s&#237; s&#233; que, despu&#233;s de visitar Marte, hallo estas ideas mucho m&#225;s f&#225;ciles de aceptar. Y s&#233; esto: todo el mundo parece dar por sentado que, tras encontrar a un ser humano en Marte, lo traer&#237;amos por supuesto de vuelta a casa y &#233;l se sentir&#237;a ansioso de hacerlo. Nada podr&#237;a estar m&#225;s lejos de la verdad, &#191;eh, Sven?

A Mike no le gust&#243; nada la idea confirm&#243; Nelson. Ni siquiera pudimos acercarnos a &#233;l al principio; nos ten&#237;a miedo. Luego los marcianos le ordenaron que volviera con nosotros, y desde entonces hizo exactamente todo lo que le dijimos que hiciera. Se comport&#243; como un soldado que cumple con perfecta disciplina unas &#243;rdenes que le aterrorizan.

Un momento protest&#243; Caxton. Capit&#225;n, aun as&#237; &#191;Marte atac&#225;ndonos? &#191;Marte? Usted sabe m&#225;s de estas cosas que yo, pero, &#191;no ser&#237;a eso como si nosotros atac&#225;semos J&#250;piter? Quiero decir, tenemos dos veces y media la gravedad superficial de Marte, del mismo modo que J&#250;piter tiene dos veces y media nuestra gravedad superficial. Y diferencias m&#225;s o menos an&#225;logas en cuanto a presi&#243;n, temperatura, atm&#243;sfera y dem&#225;s. Nosotros no podr&#237;amos vivir en J&#250;piter, y no concibo que los marcianos pudieran adaptarse y resistir las condiciones de nuestro planeta. &#191;No es cierto?

Bastante aproximado admiti&#243; Van Tromp.

Entonces, &#191;por qu&#233; &#237;bamos a atacar J&#250;piter? &#191;Y por qu&#233; iba a atacarnos Marte?

Hum Ben, &#191;no ha visto usted ninguno de los proyectos para establecer una cabeza de playa en J&#250;piter?

S&#237;, pero Bueno, nada de eso ha pasado nunca del estadio de sue&#241;o. No es pr&#225;ctico.

Los vuelos espaciales tampoco eran pr&#225;cticos hace no m&#225;s de un siglo. Revise los archivos y vea lo que sus propios colegas dec&#237;an al respecto digamos all&#225; por 1940. Esas proposiciones sobre J&#250;piter no han ido m&#225;s all&#225; de las mesas de dise&#241;o, en el mejor de los casos; pero los ingenieros que han trabajado en ellas lo han hecho de forma muy seria. Creen que, utilizando todo lo que aprendimos con la exploraci&#243;n del fondo de los oc&#233;anos, y equipando adem&#225;s a los hombres con trajes energ&#233;ticos que les permitan flotar, es posible enviar seres humanos a J&#250;piter. Y no creo ni por un momento que los marcianos sean menos inteligentes que nosotros. Deber&#237;a ver usted sus cualidades.

Oh exclam&#243; Caxton. De acuerdo, me callar&#233;. Pero sigo sin ver por qu&#233; iban a molestarse en venir.

&#191;Capit&#225;n?

&#191;S&#237;, Jubal?

Veo otra objeci&#243;n. &#201;sta es cultural. Supongo que conoce la clasificaci&#243;n general de las culturas en apol&#237;neas y dionis&#237;acas.

S&#233; m&#225;s o menos lo que quiere decir.

Bueno, pues a m&#237; me parece que hasta la cultura zuni ser&#237;a llamada dionis&#237;aca en Marte. Por supuesto, usted ha estado all&#237; y yo no; pero he hablado extensamente con Mike. Ese muchacho fue educado en una cultura extremadamente apol&#237;nea, y esas culturas no son agresivas.

Hum. Entiendo lo que quiere decir. Pero yo no confiar&#237;a mucho en ello.

Mahmoud dijo bruscamente:

Comandante, hay pruebas consistentes en apoyo de la tesis de Jubal. Se puede analizar una cultura a partir de su lenguaje, en cualquier momento, y no existe ninguna palabra marciana equivalente a guerra se detuvo, y pareci&#243; desconcertado. Al menos, no creo que exista. Como tampoco hay ninguna palabra para designar arma, ni lucha. Si la palabra para un concepto determinado no existe en un lenguaje, entonces es que su cultura desconoce el referente que la palabra que no existe simboliza.

&#161;Oh, tonter&#237;as, Stinky! Los animales luchan, y las hormigas dirigen guerras, incluso. &#191;Est&#225; intentando decirme que necesitan tener palabras para expresar eso antes de poder hacerlo?

Eso es exactamente lo que quiero decir insisti&#243; Mahmoud, cuando se aplica a cualquier raza que se exprese verbalmente. Como nosotros. Como los marcianos, que adem&#225;s est&#225;n m&#225;s altamente verbalizados que nosotros. Una raza que se comunica oralmente cuenta con palabras para todos los conceptos antiguos, y crea nuevas palabras o nuevas definiciones siempre que surge y se desarrolla un nuevo concepto. &#161;Siempre! Un sistema nervioso capaz de verbalizar no puede evitar hacerlo; es autom&#225;tico. Si los marcianos supiesen lo que es la guerra, tendr&#237;an la correspondiente palabra para ella.

Hay una forma r&#225;pida de establecer eso sugiri&#243; Jubal: llamemos a Mike. Pregunt&#233;mosle.

Un momento, Jubal objet&#243; Van Tromp. Aprend&#237; hace a&#241;os a no discutir jam&#225;s con un especialista; nunca puedes ganar. Pero tambi&#233;n aprend&#237; que la historia del progreso es una larga, larga lista de especialistas que estuvieron completamente equivocados Perdone, Stinky.

Tiene raz&#243;n, capit&#225;n s&#243;lo que esta vez no estoy equivocado.

Tal como veo las cosas, todo lo que Mike puede establecer es si conoce o no cierta palabra, lo cual puede ser algo as&#237; como pedirle a un ni&#241;o de dos a&#241;os que defina el c&#225;lculo. No prueba nada. Preferir&#237;a atenerme por el momento a los hechos. Sven, &#191;qu&#233; hay de Agnew?

Eso es cosa suya, capit&#225;n respondi&#243; Nelson.

Bien, esto sigue siendo una conversaci&#243;n privada entre hermanos de agua, caballeros. El teniente Agnew era nuestro oficial m&#233;dico cadete. Seg&#250;n dice Sven, era un chico muy brillante en su campo, y yo no tuve quejas respecto a &#233;l por parte de nadie y en ning&#250;n sentido; era bastante apreciado. Pero estaba pose&#237;do por una insospechada xenofobia latente. No contra los humanos, pero no pod&#237;a soportar a los marcianos.

Al darme cuenta de que al parecer los marcianos eran pac&#237;ficos, di &#243;rdenes de que nadie fuera armado fuera de la nave. No quer&#237;a que se produjese ning&#250;n incidente. Pero al parecer, el joven Agnew me desobedeci&#243;. No conseguimos encontrar su arma corta personal, y los dos hombres que le vieron vivo por &#250;ltima vez declararon que la llevaba consigo. Pero todo lo que dice mi diario de a bordo es: desaparecido y presumiblemente muerto. Les contar&#233; como sucedi&#243;.

Dos miembros de la tripulaci&#243;n vieron a Agnew adentrarse por una especie de pasadizo entre dos grandes rocas: una configuraci&#243;n rara en Marte, donde todo es m&#225;s bien mon&#243;tono. Luego vieron a un marciano que entraba por el mismo camino, por cuyo motivo se apresuraron hacia all&#225;, puesto que la peculiaridad del doctor Agnew era bien conocida por todos. Ambos dijeron que, mientras corr&#237;an, oyeron un disparo. Uno asegur&#243; que lleg&#243; a la entrada justo a tiempo para ver fugazmente a Agnew, un poco m&#225;s all&#225; del marciano, que llenaba casi todo el espacio entre las rocas; son muy grandes. Y, al instante siguiente, dej&#243; de verle. El segundo hombre dijo que cuando lleg&#243; all&#237; el marciano sal&#237;a: simplemente cruz&#243; por delante de ellos y sigui&#243; su camino. Una actitud caracter&#237;sticamente marciana: si no tiene nada que tratar contigo, simplemente te ignora. Una vez el marciano se hubo alejado pudieron observar el espacio entre las dos rocas: era un callej&#243;n sin salida, y estaba vac&#237;o.

Eso es todo, caballeros. Podr&#237;ase decir que Agnew pudo haber saltado por encima de la pared de roca, gracias a la inferior gravedad de Marte y al &#237;mpetu del miedo, aunque yo lo intent&#233; y no pude hacerlo. Tambi&#233;n mencionar que esos dos tripulantes llevaban equipos de respiraci&#243;n, que en Marte son imprescindibles, y que la hipoxia puede hacer que los sentidos de un hombre le gasten malas pasadas. No s&#233; si el primer miembro de la dotaci&#243;n estaba mareado a causa de la escasez de ox&#237;geno; menciono este detalle simplemente porque es una explicaci&#243;n m&#225;s cre&#237;ble que lo que inform&#243;: que Agnew se limit&#243; a desaparecer en un parpadeo. De hecho, eso es lo que le suger&#237;, y le orden&#233; que revisara su equipo de suministro de ox&#237;geno antes de volver a salir al exterior.

&#191;Saben? Pens&#233; que Agnew reaparecer&#237;a en cualquier momento, y me prepar&#233; para abrumarle con una buena reprimenda y someterlo a un severo arresto por haber salido armado (si hab&#237;a salido armado) y por haber salido solo (lo cual parec&#237;a seguro), ya que ambas cosas eran serias infracciones de la disciplina. Pero nunca volvi&#243; y nunca le encontramos, ni a &#233;l ni a su cad&#225;ver. No s&#233; lo que ocurri&#243;. Pero mis dudas respecto a los marcianos se remontan a la fecha de ese incidente. Nunca han vuelto a parecerme criaturas gentiles, inofensivas y m&#225;s bien c&#243;micas, pese a que jam&#225;s tuvimos ning&#250;n problema con ellos y siempre nos dieron cuanto les pedimos, una vez Stinky aprendi&#243; la forma de ped&#237;rselo. Quit&#233; importancia al incidente, porque no puedes permitir que cunda el p&#225;nico entre tus hombres cuando te hallas a cientos de millones de kil&#243;metros de casa.

Oh, no pod&#237;a disimular el hecho de que el doctor Agnew hab&#237;a desaparecido, y toda la tripulaci&#243;n de la nave lo busc&#243;. Pero elimin&#233; toda posible insinuaci&#243;n de que pudiera haber algo misterioso en el asunto: Agnew se perdi&#243; entre las rocas, agot&#243; su reserva de ox&#237;geno, sin duda muri&#243; y su cuerpo qued&#243; enterrado bajo la derivante arena. O algo as&#237;. Hay una brisa m&#225;s bien fuerte al amanecer y al anochecer en Marte; eso hace que la arena derive con fuerza de un lado para otro. As&#237; que utilic&#233; eso como excusa para ordenar estrictamente que todo el mundo fuese siempre acompa&#241;ado, que mantuviera un contacto permanente por radio y que comprobara siempre su equipo de ox&#237;geno, usando a Agnew como horrible ejemplo. No dije a aquel tripulante que mantuviera la boca cerrada; me limit&#233; a insinuar que su versi&#243;n era rid&#237;cula, especialmente porque su compa&#241;ero no pod&#237;a confirmarla. Creo que prevaleci&#243; la versi&#243;n oficial.

Luego de un silencio, Mahmoud dijo, muy despacio:

Al menos, prevaleci&#243; para m&#237;. Capit&#225;n, &#233;sta es la primera vez que oigo que hubo algo misterioso en torno a Agnew. Y, sinceramente, prefiero la versi&#243;n oficial; no me siento inclinado a la superstici&#243;n.

Van Tromp asinti&#243; con la cabeza.

Eso es precisamente lo que deseaba. S&#243;lo Sven y yo escuchamos aquella fant&#225;stica historia, y nos la guardamos para nosotros. Pero de todos modos el capit&#225;n de la nave pareci&#243; de pronto envejecer muchos a&#241;os sigo despert&#225;ndome por las noches e interrog&#225;ndome: &#191;Qu&#233; fue de Agnew?

Jubal escuch&#243; la historia sin formular ning&#250;n comentario. Todav&#237;a segu&#237;a pregunt&#225;ndose qu&#233; deber&#237;a decir cuando terminara. Y se preguntaba tambi&#233;n si Jill le habr&#237;a referido a Ben lo de Berquist y el otro tipo, Johnson. &#201;l no lo hab&#237;a hecho. No hab&#237;a habido tiempo la noche en que Ben fue rescatado, y a la sobria luz del siguiente amanecer le hab&#237;a parecido mejor dejar las cosas tal como estaban.

&#191;Le habr&#237;an contado a Ben la batalla que se hab&#237;a desarrollado en la piscina, y la desaparici&#243;n de los dos transportes policiales? De nuevo parec&#237;a muy improbable. Los chicos sab&#237;an que la versi&#243;n oficial era que la primera fuerza de choque jam&#225;s se present&#243;; todos hab&#237;an o&#237;do aquella conversaci&#243;n telef&#243;nica con Douglas. Y la familia de Jubal era discreta; fueran hu&#233;spedes o empleados, las personas charlatanas eran expulsadas r&#225;pidamente: Jubal consideraba que la charlataner&#237;a era una prerrogativa exclusivamente suya.

Pero Jill pod&#237;a hab&#233;rselo dicho a Ben Bueno, si lo hab&#237;a hecho, debi&#243; de exigirle que guardara silencio; Ben no hab&#237;a mencionado las desapariciones a Jubal, y ahora no estaba intentando mirarle ni eludir su mirada. &#161;Maldito fuera! Lo &#250;nico que pod&#237;a hacer era seguir callado, e intentar convencer al muchacho de que no deb&#237;a ir por ah&#237; provocando la desaparici&#243;n de todos los desconocidos que no le cayeran bien.


La llegada de Anne ahorr&#243; a Jubal la desagradable tarea de seguir examinando su conciencia y cort&#243; la conversaci&#243;n.

Jefe, ese tal Bradley est&#225; en la puerta. El que se present&#243; como ayudante ejecutivo principal del secretario general.

&#191;Le dejaste entrar?

No. Le examin&#233; por el visor unidireccional y habl&#233; con &#233;l por el fono. Dice que tiene que entregarle personalmente unos papeles a usted, y que esperar&#225; una contestaci&#243;n.

Que pase los papeles por el buz&#243;n. Y dile que t&#250; eres mi ayudante ejecutiva principal, y que t&#250; misma firmar&#225;s el recibo de esa entrega personal si es eso lo que quiere. Esto todav&#237;a es la Embajada de Marte, al menos hasta que yo vea qu&#233; hay en esos papeles.

&#191;Le dejo esperando en el pasillo?

No tengo la menor duda de que el mayor Bloch sabr&#225; encontrarle una silla. Anne, ya s&#233; que has sido educada en la amabilidad, pero &#233;sta es una situaci&#243;n en la que la descortes&#237;a produce beneficios. No cederemos un cent&#237;metro ni pronunciaremos una palabra amable hasta que consigamos exactamente lo que queremos.

S&#237;, jefe.

El paquete era abultado porque hab&#237;a varias reproducciones; pero s&#243;lo conten&#237;a un documento. Jubal convoc&#243; a todo el mundo y reparti&#243; las copias.

Chicas, ofrezco un sorbete por cada contradicci&#243;n, punto d&#233;bil, trampa o ambig&#252;edad. Premios de valor similar para los hombres. Ahora, todo el mundo a callar.

Por &#250;ltimo, fue el propio Jubal quien rompi&#243; el silencio.

Es un pol&#237;tico honesto. Mantiene su palabra.

Eso parece admiti&#243; Caxton.

&#191;Alguien tiene algo que decir? nadie reclam&#243; sorbetes; Douglas se hab&#237;a limitado a dar forma al acuerdo alcanzado antes, transcribiendo las cosas de una forma clara y directa. Muy bien dijo Jubal, cada uno firmar&#225; como testigo todas las copias, despu&#233;s de que las firme Mike, en especial ustedes, capit&#225;n, Sven y Stinky. Trae el sello, Miriam. Demonios, dejad que pase Bradley y que sea testigo tambi&#233;n Luego le daremos un trago al pobre tipo. Duque, llama a recepci&#243;n y di que nos suban la factura; nos vamos. Luego llama al Greyhound para que vengan a buscarnos. Sven, comandante, Stinky, nos retiramos de la misma forma que Lot se march&#243; de Sodoma &#191;por qu&#233; ustedes tres no se vienen al campo con nosotros y se relajan un poco? Disponemos de buen n&#250;mero de camas, servimos comidas caseras y no repartimos preocupaciones.

Los dos hombres casados solicitaron, y obtuvieron, la posibilidad de hacerlo en otra ocasi&#243;n; el doctor Mahmoud acept&#243;. La firma llev&#243; un buen rato, sobre todo porque Mike disfrutaba firmando con su nombre y trazaba cada letra con gran cuidado y satisfacci&#243;n art&#237;stica. Los residuos salvables del picnic principalmente botellas aun sin abrir estaban ya cargados cuando todas las copias estuvieron firmadas y selladas, y la cuenta del hotel hab&#237;a llegado tambi&#233;n.

Jubal ech&#243; un vistazo al abultado total y no se molest&#243; en comprobarlo. En vez de ello escribi&#243; debajo: Aprobado su pago por J. Harshaw, en nombre de V. M. Smith, y se la tendi&#243; a Bradley.

Esto es cosa de su jefe.

Bradley parpade&#243;.

&#191;Se&#241;or?

Oh, s&#243;lo para hacerlo circular por los canales apropiados. No me cabe duda de que el se&#241;or Douglas lo traspasar&#225; a su jefe de protocolo. &#191;No es &#233;se el procedimiento habitual? Yo soy m&#225;s bien inexperto en estos asuntos.

Bradley acept&#243; la factura.

S&#237; dijo lentamente. S&#237;, tiene usted raz&#243;n. LaRue la tramitar&#225; Se la entregar&#233; a &#233;l.

Gracias, se&#241;or Bradley. &#161;Gracias por todo!



TERCERA PARTE

Su exc&#233;ntrica educaci&#243;n



22

En el borde de una galaxia en espiral, cerca de una estrella conocida por algunos con el nombre de Sol, otra estrella del mismo tipo sufri&#243; un catastr&#243;fico reajuste y se convirti&#243; en nova. Su gloria fue visible desde Marte durante tres (729) a&#241;os colmados, o 1.370 a&#241;os terrestres. Los Ancianos tomaron nota del acontecimiento como algo &#250;til para la instrucci&#243;n de los j&#243;venes, pero sin abandonar en ning&#250;n momento el excitante y crucial debate de los problemas est&#233;ticos relativos a la nueva trama &#233;pica tejida en torno a la muerte del Quinto Planeta.

La partida de la nave espacial Champion de su planeta natal fue observada sin comentarios, y se mantuvo una guardia sobre el extra&#241;o nido depositado por ella, pero nada m&#225;s, puesto que transcurrir&#237;a a&#250;n cierto tiempo antes de que fuera lo suficientemente fruct&#237;fero como para asimilar el resultado. Los veintitr&#233;s seres humanos dejados en Marte forcejearon con &#233;xito en la mayor parte de sus aspectos con un entorno letal para los humanos desnudos, aunque menos dif&#237;cil, en su conjunto, que el del Estado Libre de la Ant&#225;rtida. Uno de ellos se descorporiz&#243;, v&#237;ctima de una enfermedad no diagnosticada que a veces se llamaba angustia y en otras ocasiones a&#241;oranza. Los Ancianos cuidaron del herido esp&#237;ritu y lo enviaron al lugar donde pertenec&#237;a para su ulterior curaci&#243;n; aparte de eso, dejaron a los terrestres tranquilos.

En el planeta Tierra, la explosi&#243;n de la estrella vecina pas&#243; inadvertida, puesto que los astr&#243;nomos humanos estaban limitados por la velocidad de la luz. El Hombre de Marte, tras haber ocupado los titulares durante un breve tiempo, hab&#237;a dejado de ser noticia. El l&#237;der de la minor&#237;a en el Senado de la Federaci&#243;n solicitaba un nuevo y m&#225;s atrevido enfoque al problema de la poblaci&#243;n y la malnutrici&#243;n en el sudeste asi&#225;tico, empezando por el aumento de las subvenciones de ayuda a las familias con m&#225;s de cinco hijos. La se&#241;ora Percy B. S. Souchek hab&#237;a demandado a los supervisores de la ciudad-condado de Los &#193;ngeles por la muerte de su perrito de lanas Lanoso, ocurrida durante un per&#237;odo de cinco d&#237;as de una capa de inversi&#243;n atmosf&#233;rica estacionaria. Cynthia Duchess anunciaba que iba a tener el Beb&#233; Perfecto, a trav&#233;s de un donante an&#243;nimo seleccionado cient&#237;ficamente y una igualmente perfecta madre anfitriona; eso ser&#237;a tan pronto como una bater&#237;a de expertos terminase de calcular el instante exacto para la concepci&#243;n que garantizara el que el ni&#241;o maravilla fuese id&#233;nticamente genial en m&#250;sica, arte y pol&#237;tica. Tambi&#233;n dijo que ella con la ayuda de m&#233;todos hormonales amamantar&#237;a en persona a su hijo. Concedi&#243; una rueda de prensa para exponer los beneficios psicol&#243;gicos de la alimentaci&#243;n natural y permiti&#243; m&#225;s bien insisti&#243; en ello que la prensa tomara todas las fotos necesarias para demostrar que estaba f&#237;sicamente dotada para la tarea, un hecho que sus habituales fotos publicitarias nunca hab&#237;an puesto en duda.

El obispo supremo Digby la denunci&#243; como la Puta de Babilonia y prohibi&#243; a todos los fosteritas aceptar la comisi&#243;n tanto de donante como de madre anfitriona. Se cit&#243; lo que Alice Douglas hab&#237;a declarado al respecto: Aunque no conozco a la se&#241;orita Duchess personalmente, una no puede evitar admirarla. Su valeroso ejemplo deber&#237;a ser una inspiraci&#243;n para las madres en cualquier parte.

Por accidente, Jubal Harshaw vio una de las fotograf&#237;as y la historia que la acompa&#241;aba en una revista que alg&#250;n visitante hab&#237;a dejado en su casa. Ri&#243; suavemente durante un rato, luego la recort&#243; y la colg&#243; en el tablero de avisos de la cocina, y comprob&#243; (como hab&#237;a esperado) que no dur&#243; all&#237; mucho tiempo, lo cual le hizo re&#237;r suavemente de nuevo.

No hab&#237;a re&#237;do gran cosa durante aquella semana; el mundo se hab&#237;a ocupado demasiado de &#233;l. La mayor parte de la prensa ces&#243; de molestar a Mike y dej&#243; tranquila la casa de Harshaw cuando se hizo claro que la historia se hab&#237;a terminado, y que Harshaw no ten&#237;a intenci&#243;n de permitir que se produjera ninguna nueva noticia. Pero los muchos miles de personas que no estaban en el negocio de la prensa no olvidaron a Mike. Douglas se esforz&#243; honestamente en asegurar la intimidad del Hombre de Marte; efectivos de los Servicios Especiales patrullaban ahora la cerca de Harshaw, y un aerocoche de los Servicios Especiales sobrevolaba en c&#237;rculos la finca y daba el alto a todo veh&#237;culo que tratase de tomar tierra en ella. Pero a Harshaw le fastidiaba enormemente la necesidad de tener guardianes.

Los guardianes manten&#237;an a la gente fuera, pero el correo y el tel&#233;fono pasaban. Jubal arregl&#243; el asunto cambiando de n&#250;mero y haciendo que todas las llamadas fueran desviadas a un servicio de respuestas al que se le hab&#237;a facilitado una breve lista de personas de las que Harshaw aceptar&#237;a llamadas, y el aparato de la casa se manten&#237;a en la funci&#243;n de l&#237;nea ocupada, registre su llamada la mayor parte del tiempo.

Pero la correspondencia segu&#237;a llegando.

Al principio, Harshaw le dijo a Jill que el problema era de Mike. El muchacho ten&#237;a que crecer alg&#250;n d&#237;a; pod&#237;a empezar por ocuparse de su propia correspondencia, y ella podr&#237;a ayudarle y aconsejarle.

Pero no me moleste a m&#237; con eso; ya tengo bastante correo idiota con el m&#237;o.

Pero Jubal no consigui&#243; imponer su voluntad: la cantidad de correspondencia era excesiva, y Jill no sab&#237;a c&#243;mo arregl&#225;rselas.

S&#243;lo seleccionar las cartas por categor&#237;as era ya un quebradero de cabeza. Harshaw intent&#243; arreglar el asunto llamando primero al administrador de correos local, sin el menor resultado; luego telefoneando a Bradley, lo cual dio resultado despu&#233;s de una sugerencia que gote&#243; desde arriba hasta el nivel local. A partir de entonces, las cartas dirigidas a Mike llegaron en sacas clasificadas como primera, segunda, tercera y cuarta categor&#237;as, con la correspondencia para los dem&#225;s en otra saca distinta.

La correspondencia de segunda y tercera categor&#237;a fue utilizada para aislar un nuevo s&#243;tano bodega en la parte norte de la casa, puesto que el viejo s&#243;tano hab&#237;a sido cavado por el antiguo propietario como refugio antiat&#243;mico y nunca hab&#237;a resultado satisfactorio como bodega. Una vez el nuevo s&#243;tano bodega estuvo absolutamente aislado y ya no pod&#237;an usarse m&#225;s cartas en &#233;l, Jubal dio instrucciones a Duque de que emplease ese correo como relleno de los barrancos excavados por la erosi&#243;n: combinado con una peque&#241;a cantidad de maleza, se compactaba de una forma perfecta.

La correspondencia de cuarta categor&#237;a era un problema, en especial desde que un paquete estall&#243; prematuramente en la oficina postal del pueblo y se llev&#243; por delante varios a&#241;os de anuncios de Se busca del tablero de avisos y un cartel que recomendaba: Utilice la ventanilla siguiente. Por fortuna el administrador de la estafeta hab&#237;a salido a tomar caf&#233;, y su ayudante una dama de cierta edad con los ri&#241;ones d&#233;biles se encontraba en el lavabo. Jubal consider&#243; la conveniencia de hacer que todo el correo de cuarta categor&#237;a dirigido a Mike fuera procesado previamente por los especialistas antibombas de los Servicios Especiales que realizaban el mismo servicio para el secretario general.

Pero eso no result&#243; necesario; Mike pod&#237;a localizar cualquier incorrecci&#243;n que contuviese un paquete sin necesidad de abrirlo. Desde aquella explosi&#243;n, todo el correo de cuarta categor&#237;a se dejaba en un mont&#243;n junto a la verja de entrada, en la parte de dentro; luego, despu&#233;s de que el cartero se hab&#237;a ido, Mike lo analizaba a distancia y provocaba la desaparici&#243;n de todo objeto da&#241;ino que figurase en &#233;l; tras lo cual Larry trasladaba el resto a la casa en una camioneta. Jubal no tard&#243; en darse cuenta de que este m&#233;todo era mucho mejor que sumergir los paquetes sospechosos, abrirlos en la oscuridad, someterlos a rayos X o cualquier otro m&#233;todo convencional.

A Mike le encantaba abrir los paquetes inofensivos; eso hac&#237;a que cada d&#237;a fuese Navidad para &#233;l. En particular le encantaba leer su propio nombre en las etiquetas. Lo que hab&#237;a en su interior pod&#237;a o no interesarle; normalmente lo daba a alguien y, en el proceso, al menos aprendi&#243; que el concepto de propiedad estaba en el descubrimiento de que pod&#237;a hacer regalos a sus amigos. Todo lo que nadie quer&#237;a iba a parar al barranco; esto inclu&#237;a, por definici&#243;n, cualquier obsequio de comestibles, ya que Jubal no estaba seguro de que el olfato de Mike para las incorrecciones se extendiese a los venenos, especialmente despu&#233;s de que Mike bebiera por error una soluci&#243;n t&#243;xica que Duque hab&#237;a dejado en el frigor&#237;fico que utilizaba para su trabajo fotogr&#225;fico. Mike coment&#243; simplemente, m&#225;s tarde, que el t&#233; helado ten&#237;a un sabor que no estaba seguro de que le gustase.

Jubal le dijo a Jill que, aparte esto, no hab&#237;a problemas en conservar todo lo que llegara a Mike por correo, siempre y cuando no hubiera que: a) pagarlo, b) acusar recibo, c) reexpedirlo, al margen de lo que dijese el env&#237;o. Algunas de las cosas eran regalos leg&#237;timos; la mayor&#237;a mercanc&#237;as que no se hab&#237;an pedido. De todas formas, Jubal daba por sentado que todos los bienes no solicitados procedentes de desconocidos representaban siempre esfuerzos por utilizar de uno u otro modo al Hombre de Marte y, por lo tanto, no merec&#237;an el menor agradecimiento.

Una excepci&#243;n la constitu&#237;an los animalitos vivos, desde pollitos a cr&#237;as de caimanes, que Jubal encomend&#243; a Jill que fueran devueltos, a menos que ella se comprometiera a cuidarlos y alimentarlos, as&#237; como a evitar que cayeran en la piscina.

La correspondencia de primera categor&#237;a era un dolor de cabeza aparte. Despu&#233;s de revisar una o dos sacas llenas de cartas de primera categor&#237;a para Mike, Jubal estableci&#243; los siguientes grupos:

A. Cartas pedig&#252;e&#241;as, personales e institucionales: a rellenar el barranco.

B. Cartas amenazadoras: al archivo de las sin respuesta. Posteriormente, las cartas de ese grupo fueron transferidas a los Servicios Especiales.

C. Ofertas de participaci&#243;n en negocios de todo tipo: remitidas a Douglas, sin contestar.

D. Cartas exc&#233;ntricas, que no conten&#237;an ninguna amenaza: examinar en busca de alguna perla; las dem&#225;s al barranco.

E. Cartas amistosas: a responder s&#243;lo si iban acompa&#241;adas de sobre con franqueo y las se&#241;as del remitente, en cuyo caso se utilizaba uno de los varios modelos de contestaci&#243;n firmado por Jill. (Jubal se&#241;al&#243; que las cartas con la firma del Hombre de Marte eran valiosas per se y una invitaci&#243;n abierta a proseguir la in&#250;til correspondencia).

F. Cartas escatol&#243;gicas: pasadas a Jubal (que hab&#237;a hecho una apuesta consigo mismo de que ninguna de ellas manifestar&#237;a nunca el m&#225;s leve asomo de novedad literaria) para que determinase su destino, es decir, el barranco.

G. Proposiciones de matrimonio o de cariz algo menos formal: ignoradas y al archivo. A la tercera tentativa, se pasaban al grupo B.

H. Cartas de instituciones cient&#237;ficas y educativas: a manejar como en el apartado E. Caso de contestarse, utilizar modelos de respuesta explicando que el Hombre de Marte no estaba disponible para nada; si Jill ve&#237;a que la simple excusa cort&#233;s no iba a servir, le pasaba la carta a Jubal.

I. Cartas de personas que conoc&#237;an realmente a Mike, como los tripulantes de la Champion, el presidente de Estados Unidos y unos pocos m&#225;s: dejaban que Mike las respondiera a su gusto. Los ejercicios de caligraf&#237;a le sentar&#237;an bien, y los ejercicios en cuestiones de relaciones humanas personales a&#250;n m&#225;s (y, si necesitaba consejo, que lo pidiese).

Esta distribuci&#243;n por grupos redujo el n&#250;mero de cartas que deb&#237;an ser contestadas a un tama&#241;o manejable, unas cuantas al d&#237;a para Jill y raras veces alguna que otra para Mike. Abrir el correo era el esfuerzo principal, pero Jill comprob&#243; que lo pod&#237;a examinar por encima y clasificar en cosa de una hora diaria, una vez se hubo acostumbrado a ello. Los primeros cuatro grupos mantuvieron su volumen; el grupo G fue bastante numeroso durante la quincena inmediatamente despu&#233;s de la emisi&#243;n estereovisada desde el Palacio, pero luego disminuy&#243; poco a poco, y al final la curva se aplan&#243; hasta convertirse en un goteo regular.

Jubal advirti&#243; a Jill que, aunque Mike s&#243;lo deb&#237;a responder las cartas de sus amigos y conocidos, la correspondencia dirigida a &#233;l continuaba siendo suya para que la leyera si lo deseaba.

A la tercera ma&#241;ana despu&#233;s de que el sistema de grupos hubiera entrado en funcionamiento, Jill llev&#243; a Jubal una carta del grupo G. M&#225;s de la mitad de las damas y otras mujeres (adem&#225;s de unos pocos hombres descarriados) que constitu&#237;an ese grupo sol&#237;an incluir fotos pretendidamente suyas; algunas de esas fotos dejaban muy poco campo a la imaginaci&#243;n, lo mismo que a menudo los textos de las cartas.

Esa carta en particular iba acompa&#241;ada de una fotograf&#237;a que consegu&#237;a no s&#243;lo no dejar nada a la imaginaci&#243;n, sino que estimulaba nuevas imaginaciones. Jill dijo:

&#161;Mire esto, jefe! &#161;Por favor!

Harshaw ley&#243; la carta, luego mir&#243; la foto.

Parece que sabe lo que quiere. &#191;Qu&#233; opina Mike de ello?

No la ha visto. Por eso se la traigo.

Jubal contempl&#243; de nuevo la foto.

Un tipo de mujer al que, en mi juventud, nos refer&#237;amos como escultural. Bueno, no hay ninguna duda acerca de su sexo, ni de su agilidad. Pero, &#191;por qu&#233; me la ense&#241;a a m&#237;? Le aseguro que he visto cosas mejores.

Pero, &#191;qu&#233; debo hacer con ella? La carta ya es bastante mala pero esa foto repugnante &#191;La rompo antes de que Mike la vea?

Oh. Tranquila, enfermera. &#191;Qu&#233; dice en el sobre?

Nada. S&#243;lo la direcci&#243;n y el remite.

&#191;Qu&#233; dice la direcci&#243;n?

&#191;Eh? Se&#241;or Valentine Michael Smith, el Hombre de

Oh. Entonces no va dirigida a usted.

No, claro que no

De eso es de lo que quer&#237;a asegurarme. Ahora pongamos una cosa en claro. Yo no soy el guardi&#225;n de Mike. Usted no es ni su madre, ni su dama de compa&#241;&#237;a. S&#243;lo act&#250;a como su secretaria. Si Mike desea leer todo lo que llegue aqu&#237; a su nombre, incluido el correo basura de tercera categor&#237;a, es libre de hacerlo.

Bueno, ya lee la mayor parte de esos anuncios. &#161;Pero seguro que no querr&#225; usted que vea esta inmundicia! Jubal, Mike no sabe c&#243;mo es el mundo. Es inocente.

&#191;De veras? &#191;A cu&#225;ntos hombres ha matado hasta ahora, Jill?

Jill no respondi&#243;; pareci&#243; abrumada.

Jubal prosigui&#243;:

Si realmente quiere ayudarle, conc&#233;ntrese en ense&#241;arle que nuestra sociedad frunce el entrecejo ante el homicidio ejecutado de una forma casual. De otro modo, se har&#225; notar desagradablemente enseguida cuando salga al mundo.

Oh, no creo que desee salir al mundo.

Bueno, voy a echarle del nido en cuanto crea que sabe volar. Podr&#225; volver luego si lo desea, pero no me es posible retenerle toda su vida aqu&#237;, como un ni&#241;o interno en un colegio. Entre otras razones porque no puedo, aunque lo deseara, porque Mike probablemente me sobrevivir&#225; unos sesenta o setenta a&#241;os, y este nido desaparecer&#225;. Pero tiene usted raz&#243;n; Mike es inocente, seg&#250;n nuestros est&#225;ndares. Enfermera, &#191;ha visto usted alguna vez el laboratorio est&#233;ril de Notre Dame?

No. Pero he le&#237;do sobre &#233;l.

Contiene los animales m&#225;s saludables del mundo, pero no pueden abandonar nunca el laboratorio. Chiquilla, esto no es un laboratorio est&#233;ril. Mike tiene que entrar en contacto directo con la suciedad, como usted la llama, e inmunizarse. Alg&#250;n d&#237;a tropezar&#225; con la tipa que redact&#243; esta carta o con sus hermanas gemelas espirituales esparcidas por todo el mundo; de hecho las encontrar&#225; a miles Demonios, con su celebridad y su aspecto, parece que va a tener que pasar la vida saltando de una cama a otra, si quisiera. Usted no puede impedirlo, yo no puedo impedirlo; todo depende del propio Mike. Adem&#225;s, aunque pudiese, yo no desear&#237;a impedirlo, aunque para mi gusto es un modo necio de malgastar uno su vida Me refiero a eso de repetir el mismo mon&#243;tono ejercicio una y otra vez. &#191;Qu&#233; opina usted?

Yo Jill se cort&#243; y enrojeci&#243;.

Retiro la pregunta. Quiz&#225; a usted no le parezca mon&#243;tono, y de todos modos no es asunto m&#237;o. Pero, si no quiere usted que Mike caiga zancadilleado por las primeras quinientas mujeres que lo atrapen a solas (y yo tampoco lo considero una buena idea; deber&#237;a tener otros intereses adem&#225;s), entonces no intente interceptar su correspondencia. Cartas como &#233;sta pueden vacunarle un poco, o al menos tender&#225;n a ponerle en guardia. De modo que no haga un espect&#225;culo de ello; lim&#237;tese a colocarla en el mont&#243;n, foto sucia incluida, para que siga su turno. Responda a sus preguntas si &#233;l se las formula, y procure no ruborizarse.

Hum. De acuerdo. Jefe, resulta usted irritante cuando se pone tan l&#243;gico.

S&#237;, es uno de los m&#225;s toscos sistemas de discusi&#243;n. Ahora mu&#233;vase.

De acuerdo. Pero voy a romper la foto inmediatamente despu&#233;s de que Mike la haya visto.

&#161;Oh, no haga eso!

&#191;Qu&#233;? &#191;Acaso la quiere usted, jefe?

&#161;El Cielo no lo permita! Ya le he dicho que he visto mejores. Pero Duque no tiene mis mismos puntos de vista: colecciona ese tipo de fotos. Si Mike no la quiere, y le apuesto cinco a uno a que no la quiere, d&#233;sela a Duque.

&#191;Duque colecciona esa basura? Pero si parece una buena persona

Lo es. De hecho, es una persona encantadora. O yo ya lo habr&#237;a despedido a patadas.

Pero No entiendo.

Jubal suspir&#243;.

Y yo me pasar&#237;a todo el d&#237;a aqu&#237; explic&#225;ndoselo, y al final seguir&#237;a sin entenderlo. Querida, hay aspectos sexuales en los que resulta imposible comunicarse entre los dos sexos de nuestra raza. A veces, algunos individuos excepcionalmente dotados consiguen asimilarlos por mera intuici&#243;n a trav&#233;s del abismo que nos separa. Pero las palabras son in&#250;tiles, as&#237; que yo no lo intento. Acepte simplemente lo que le digo: Duque es un perfecto caballero, sans peur et sans reproche, y le gustar&#225; esta fotograf&#237;a.

De acuerdo, puede qued&#225;rsela si Mike no la quiere. Pero no ser&#233; yo quien se la d&#233; a Duque en persona, podr&#237;an ocurr&#237;rsele ciertas ideas.

Cobarde. Puede que esas ideas le gustaran. &#191;Hay alguna otra cosa fuera de lo corriente en el correo?

No. La acostumbrada cosecha de gente que desea que Mike les avale esto o aquello, o que lloriquea que el Hombre de Marte Oficial les ayude en esto o aquello Un tipo ha tenido el valor de pedirle el monopolio, libre de derechos, durante cinco a&#241;os, de la explotaci&#243;n de su nombre, y adem&#225;s quiere que Mike lo financie.

Admiro a ese tipo de ladrones entusiastas. An&#237;mele. D&#237;gale que Mike es tan rico que hace sus crep&#233;s suzettes con co&#241;ac Napole&#243;n y que necesita algunas p&#233;rdidas para reducir impuestos, y preg&#250;ntele qu&#233; tipo de garant&#237;a le gustar&#237;a.

&#191;Habla usted en serio, jefe? Tendr&#233; que rebuscarla en el grupo empaquetado ya para el se&#241;or Douglas.

Por supuesto que no hablo en serio. Ese sinverg&#252;enza se presentar&#237;a aqu&#237; ma&#241;ana por la ma&#241;ana con toda su familia. Pero me ha proporcionado una idea excelente para una historia. &#161;Primera!


Mike se mostr&#243; interesado en la repugnante fotograf&#237;a. Asimil&#243; (aunque s&#243;lo fuera te&#243;ricamente) lo que simbolizaban la carta y la foto, y estudi&#243; esta &#250;ltima con el mismo deleite inocente con que examinaba las mariposas que pasaban revoloteando por su lado. Hallaba tanto a las mariposas como a las mujeres tremendamente interesantes De hecho, todo el mundo asimilable a su alrededor era encantador, y deseaba beber tan profundamente de &#233;l que su asimilaci&#243;n se convirtiera en algo perfecto.

Comprend&#237;a, intelectualmente, los procesos mec&#225;nicos y biol&#243;gicos que se le ofrec&#237;an en aquellas cartas, pero se preguntaba por qu&#233; esas personas desconocidas deseaban su ayuda en su aceleraci&#243;n ov&#237;para. Mike comprend&#237;a sin asimilarlo que esas personas convert&#237;an dicha simple necesidad en un ritual, en un acercamiento posiblemente casi tan importante y precioso como la ceremonia del agua. Estaba ansioso por asimilarlo.

Pero no ten&#237;a prisa, puesto que la prisa era un concepto humano que no hab&#237;a conseguido asimilar en absoluto. Era sensible a la importancia clave de la medida correcta del tiempo en todos los actos, pero con un enfoque marciano: el momento oportuno se consegu&#237;a con la espera. Hab&#237;a observado, por supuesto, que sus hermanos terrestres carec&#237;an de su precisa discriminaci&#243;n temporal, y a menudo se ve&#237;an obligados a esperar un poco m&#225;s deprisa de lo que lo hubiera hecho un marciano.Pero no esgrim&#237;a esa inocente torpeza contra ellos; se limit&#243; a aprender a esperar m&#225;s deprisa para cubrir su defecto.

De hecho, a veces aguardaba tan deprisa y con tanta eficiencia que un humano hubiera llegado a la conclusi&#243;n de que se apresuraba a una velocidad vertiginosa. Pero ese humano se habr&#237;a equivocado. Mike simplemente ajustaba su propia espera en c&#225;lida consideraci&#243;n hacia las necesidades de los otros.

As&#237; que acept&#243; el edicto de Jill de que no deb&#237;a responder a ninguna de aquellas cartas fraternales enviadas por seres humanos femeninos; pero no lo acept&#243; como un veto definitivo sino como una espera. Posiblemente ser&#237;a mejor aguardar un siglo o algo as&#237;; de todos modos, ahora no era el momento oportuno, puesto que su hermano Jill hablaba siempre correctamente.

Mike se mostr&#243; r&#225;pidamente de acuerdo cuando Jill sugiri&#243;, m&#225;s bien firmemente, que le diera la foto a Duque. Lo hizo de inmediato, y de todas maneras lo hubiese hecho; Mike conoc&#237;a la colecci&#243;n de Duque, la hab&#237;a visto, y la hab&#237;a examinado con inter&#233;s mientras intentaba asimilar el motivo por el cual Duque hab&#237;a dicho: La cara de &#233;sta no vale gran cosa, pero &#161;mire esas piernas, hermano!. A Mike siempre le gustaba ser llamado hermano por uno de sus hermanos de agua, pero las piernas s&#243;lo eran piernas, excepto que los de su pueblo ten&#237;an tres, mientras que los humanos s&#243;lo ten&#237;an dos salvo los cojos, se record&#243;; dos piernas eran lo adecuado para los humanos, siempre ten&#237;a que asimilar que eso era lo correcto.

En cuanto a las caras, Jubal pose&#237;a el rostro m&#225;s hermoso que Mike hubiera visto nunca, muy diferente del suyo propio. Mike ten&#237;a la sensaci&#243;n de que aquellas mujeres humanas de la colecci&#243;n de fotos de Duque apenas pod&#237;a decirse que tuviesen rostros desarrollados, tan parecidas eran entre s&#237;. Todas las j&#243;venes humanas del sexo femenino ten&#237;an la misma cara, &#191;y c&#243;mo pod&#237;a ser de otro modo? Por supuesto, nunca hab&#237;a tenido dificultad en reconocer la cara de Jill; no s&#243;lo era la primera mujer que hab&#237;a visto, sino tambi&#233;n y lo m&#225;s importante su primer hermano de agua femenino Mike conoc&#237;a cada poro de su nariz, cada incipiente arruga de su rostro, y lo hab&#237;a alabado todo, detalle por detalle, en feliz meditaci&#243;n.

Sin embargo, aunque ahora sab&#237;a distinguir s&#243;lo por sus caras a Anne de Dorcas y a Dorcas de Miriam, no hab&#237;a sido as&#237; al principio de estar all&#237;. Durante varios d&#237;as Mike las hab&#237;a diferenciado por el tama&#241;o y el color, y, por supuesto, por la voz, dado que dos voces nunca eran iguales. Cuando, como ocurr&#237;a en ocasiones, las tres mujeres guardaban silencio, ten&#237;a que distinguirlas porque Anne era mucho m&#225;s alta, Dorcas m&#225;s bajita, y Miriam m&#225;s alta que Dorcas pero m&#225;s baja que Anne. Pese a todo no cab&#237;a el error de confundir una por otra cuando Anne o Dorcas estaban ausentes, porque Miriam ten&#237;a ese pelo inconfundible que llamaban rojo, pese a no ser del color llamado rojo que se aplica a cualquier otra cosa que no fuese el pelo.

Ese significado especial de la palabra rojo no inquietaba a Mike; sab&#237;a desde antes de llegar a la Tierra que cada palabra inglesa ten&#237;a m&#225;s de un significado. Se trataba de un hecho al que uno pod&#237;a acostumbrarse, lo mismo que a la igualdad de los rostros femeninos. Y despu&#233;s de una espera, ya no eran los mismos. Mike estaba ahora en condiciones de recordar la cara de Anne y contar los poros de su nariz con la misma facilidad que los de la nariz de Jill. En esencia, incluso un huevo era algo &#250;nico, diferente de todos los dem&#225;s huevos en cualquier tiempo y lugar; Mike siempre lo hab&#237;a sabido. As&#237; pues, cada muchacha pose&#237;a su propia cara, no importaban lo peque&#241;as que fuesen las diferencias respecto a cualquier otra.

Mike entreg&#243; la repugnante fotograf&#237;a a Duque y se sinti&#243; calurosamente recompensado por el placer de &#233;ste. Mike no se privaba de nada desprendi&#233;ndose de la foto: la hab&#237;a visto una vez, pod&#237;a verla de nuevo en su mente cada vez que lo deseara incluso el rostro de la foto, pues brillaba con una expresi&#243;n de lo m&#225;s inhabitual, de hermosa pesadumbre. Acept&#243; con gravedad el agradecimiento de Duque y regres&#243;, feliz y contento, a leer el resto de su correspondencia.

Mike no compart&#237;a la irritaci&#243;n de Jubal ante la avalancha de correspondencia. Disfrutaba con ella, revisando tanto los anuncios de seguros de vida como las proposiciones de matrimonio. Su viaje al Palacio le hab&#237;a abierto los ojos a la inmensa variedad de aquel mundo, que hab&#237;a decidido asimilar de un modo total. Pod&#237;a ver que tardar&#237;a varios siglos en conseguirlo y que deber&#237;a crecer, crecer y crecer; pero no le amilanaba la idea y no ten&#237;a prisa alguna. Asimilaba que la eternidad y el cambio continuo de la belleza eran dos cosas id&#233;nticas.

Decidi&#243; no volver a leer la Enciclopedia Brit&#225;nica; el correo le proporcionaba unos atisbos del mundo mucho m&#225;s brillantes. Lo le&#237;a, asimilaba todo lo que pod&#237;a, y registraba el resto para contemplarlo por la noche, mientras los dem&#225;s habitantes de la casa dorm&#237;an. Como resultado de esas noches de meditaci&#243;n estaba empezando a asimilar, cre&#237;a, los t&#233;rminos negocio, y dinero, compra, y venta, y a relacionar algunas actividades no marcianas. Los art&#237;culos de la Enciclopedia siempre le hab&#237;an dejado insatisfecho, ya que (asimilaba ahora) cada uno presupon&#237;a que &#233;l estaba enterado de cosas que, en realidad, ignoraba. Pero aqu&#237;, entre la correspondencia, hab&#237;a llegado, procedente del secretario general Joseph Edgerton Douglas, un talonario de cheques y otros papeles, y su hermano Jubal tuvo un trabajo enorme para explicarle qu&#233; era el dinero y c&#243;mo se utilizaba.

Mike fracas&#243; lamentablemente al principio en comprenderlo, pese a que Jill le mostr&#243; c&#243;mo se extend&#237;a un cheque, le entregaba dinero a cambio de &#233;l y le ense&#241;aba a contarlo.

Luego, de pronto, con una asimilaci&#243;n tan cegadora que se puso a temblar y tuvo que hacer un esfuerzo para no retraerse, comprendi&#243; la naturaleza simb&#243;lica y abstracta del dinero. Aquellos hermosos dibujos en los papeles y los brillantes medallones no eran dinero; eran s&#237;mbolos concretos para una idea abstracta que se extend&#237;a por entre toda aquella gente y se desparramaba a lo largo y ancho de su mundo. Pero esas cosas no eran dinero, del mismo modo que un vaso de agua compartido en la ceremonia del agua no era acercamiento. El agua no era necesaria para la ceremonia, y esas hermosas cosas no eran necesarias para el dinero. El dinero era una idea, tan abstracta como los pensamientos de un Anciano: el dinero era un gran s&#237;mbolo estructurado para equilibrar y sanar y promover el acercamiento.

Mike se sinti&#243; deslumbrado por la magn&#237;fica belleza del dinero.

El flujo y el cambio y la contramarcha de los s&#237;mbolos eran otro asunto; era hermoso a peque&#241;a escala, pero le recordaba los juegos que ense&#241;aban a los polluelos para animarles a aprender, a razonar correctamente y a crecer. Era la estructura del conjunto lo que deslumbraba a Mike, la idea de que todo un mundo pod&#237;a ser reflejado en una estructura simb&#243;lica din&#225;mica, completamente interconectada. Mike asimil&#243; entonces que los Ancianos de esta raza eran realmente viejos, puesto que hab&#237;an compuesto una tal belleza; y dese&#243; humildemente que se le permitiera conocer a alguno.

Jubal le anim&#243; a gastar algo de su dinero y Mike as&#237; lo hizo, con la t&#237;mida e insegura ansiedad de una novia conducida al lecho nupcial. Jubal le sugiri&#243; que comprase regalos para sus amigos, y Jill le ayud&#243; en ello, empezando por establecer unos l&#237;mites arbitrarios: s&#243;lo un regalo por cada amigo, y un coste total que no llegase a alcanzar un tercio de la suma que hab&#237;a sido depositada en su cuenta. La intenci&#243;n original de Mike hab&#237;a sido gastar todo aquel insignificante saldo en sus amigos.

Comprob&#243; con rapidez lo dif&#237;cil que resultaba gastar dinero. Hab&#237;a tantas cosas entre las que elegir, todas ellas maravillosas y la mayor&#237;a incomprensibles. Rodeado de gruesos cat&#225;logos, desde Marshall Field's hasta el Ginza y de vuelta pasando por Bombay y Copenhague, se sinti&#243; abrumado por una pl&#233;tora de riquezas. Incluso el cat&#225;logo de Sears #amp# Montgomery era demasiado para &#233;l.

Pero Jill le ayud&#243;.

No, Mike, Duque no desear&#237;a un tractor.

A Duque le gustan los tractores.

Hum, quiz&#225; Pero ya tiene uno, o Jubal lo tiene, lo cual viene a ser lo mismo. Puede que le gustara uno de esos ingeniosos uniciclos belgas; seguro que se pasar&#237;a horas desmont&#225;ndolo y mont&#225;ndolo de nuevo y disfrutando con ello. Pero hasta eso es demasiado caro, teniendo en cuenta los impuestos. Querido Mike, un obsequio no debe ser muy caro a menos que con &#233;l trate de convencer a una chica de que se case con usted, o algo parecido. Especialmente algo parecido. Un regalo ha de demostrar que uno toma en consideraci&#243;n los gustos de la persona a la que se lo hace. Tiene que tratarse de una cosa que le encante, pero que probablemente &#233;l o ella no se comprar&#237;a.

&#191;C&#243;mo?

&#201;se es siempre el problema. Aguarde un momento, acabo de recordar algo que lleg&#243; en el correo de esta ma&#241;ana. Espero que Larry todav&#237;a no se lo haya llevado regres&#243; enseguida. &#161;Lo encontr&#233;! Escuche esto: Afrodita en vivo: un lujoso &#225;lbum de beldades femeninas en esplendoroso estereocolor, fotografiadas por los mejores artistas mundiales de la c&#225;mara. Nota: este art&#237;culo no puede enviarse por correo. Ser&#225; remitido al comprador bajo su responsabilidad por agencia de transporte express s&#243;lo bajo pago por anticipado. No se aceptan pedidos desde direcciones que correspondan a los siguientes estados. Hum, Pensilvania figura en la lista, pero no deje que eso le preocupe; si va dirigido a usted, ser&#225; entregado. Si conozco los vulgares gustos de Duque, esto le va a encantar.

A Duque le encant&#243;. Fue entregado no por agencia de transporte express, sino a trav&#233;s del coche patrulla de los Servicios Especiales. Y el siguiente anuncio que leyeron alardeaba: tal como fue servido al Hombre de Marte, a trav&#233;s de un acuerdo especial, frase que encant&#243; a Mike e irrit&#243; a Jill.

Otros presentes fueron tambi&#233;n complicados, pero elegir uno para Jubal fue tremendamente dif&#237;cil. Jill se vio abrumada. &#191;Qu&#233; se le puede comprar a un hombre que lo tiene todo, es decir, todo lo que desea, y que el dinero puede comprar? &#191;La esfinge? &#191;Los tres deseos? &#191;La fuente que Ponce de Le&#243;n no consigui&#243; encontrar? &#191;Aceite para sus viejos huesos, o un dorado d&#237;a de juventud? Jubal hab&#237;a renunciado desde hac&#237;a mucho tiempo a los animales dom&#233;sticos, porque sobreviv&#237;a a todos ellos o peor a&#250;n porque ahora era posible que uno de esos animalitos le sobreviviese a &#233;l y se quedara hu&#233;rfano.

Consultaron privadamente a los dem&#225;s.

Demonios les dijo Duque, &#191;acaso no lo saben? Al jefe le encantan las estatuas.

&#191;De veras? respondi&#243; Jill. No veo ninguna escultura por los alrededores.

Eso es porque, en su inmensa mayor&#237;a, las obras que le gustan no est&#225;n a la venta. Dice que las cosas toscas que hacen hoy en d&#237;a son como un desastre en una chatarrer&#237;a, y que cualquier idiota con un soplete y astigmatismo se considera escultor.

Anne asinti&#243; pensativamente.

Creo que Duque tiene raz&#243;n. Podemos hacernos una idea de los gustos de Jubal en escultura echando una mirada a los libros que tiene en su estudio. Pero dudo que eso ayude mucho.

De todos modos, Anne, Jill y Mike miraron, y Anne sac&#243; de la biblioteca tres vol&#250;menes que presentaban pruebas a sus ojos de haber sido mirados con mucha frecuencia.

Hum dijo Anne. Est&#225; claro que lo que m&#225;s le gusta al jefe es lo de Rodin. Mike, si pudiese comprar una de estas obras para Jubal, &#191;cu&#225;l elegir&#237;a? Aqu&#237; hay una preciosa: Primavera eterna.

Mike apenas la mir&#243;, y pas&#243; la p&#225;gina.

&#201;sta.

&#191;Qu&#233;? Jill la mir&#243; y se estremeci&#243;. Mike, &#161;es perfectamente horrible! Espero morir mucho antes de ver algo as&#237; frente a mis ojos.

Es una belleza dijo Mike en tono firme.

&#161;Mike! protest&#243; Jill. Tiene usted un gusto depravado, es peor que Duque O dicho de otro modo, no tiene ning&#250;n gusto en absoluto.

Normalmente un reproche as&#237; de un hermano de agua, sobre todo de Jill, habr&#237;a hecho callar a Mike, le habr&#237;a obligado a pasarse la noche siguiente tratando de comprender qu&#233; hab&#237;a hecho mal. Pero &#233;ste era un arte en el que se sent&#237;a seguro de s&#237; mismo. La figura fotografiada parec&#237;a enviarle un aliento de su planeta natal. Aunque representaba claramente a una mujer humana, le daba la sensaci&#243;n de que muy bien pod&#237;a haber sido creada por un Anciano de Marte.

Es una belleza insisti&#243; testarudamente. Tiene su propio rostro. Asimilo.

Jill dijo Anne lentamente, Mike tiene raz&#243;n.

&#191;Eh? &#161;Anne! &#161;Seguro que no le gustar&#225; eso!

Me aterroriza. Pero Mike sabe lo que le gusta a Jubal. Mire el propio libro. Si lo suelta, se abrir&#225; de forma natural por uno de tres puntos. Ahora mire las p&#225;ginas, esta p&#225;gina est&#225; m&#225;s manoseada que las otras dos. Mike ha elegido la favorita del jefe. Esa otra, Cari&#225;tide ca&#237;da bajo el peso de su piedra, le gusta casi tanto como la otra. Pero la obra que ha elegido Mike es la favorita de Jubal.

La comprar&#233; dijo Smith con aire decidido.

Pero no estaba en venta. Anne telefone&#243; al Museo Rodin de Par&#237;s en nombre de Mike, y s&#243;lo la delicadeza gala y su belleza impidieron que se riesen descaradamente en su cara. &#191;Vender una de las obras del maestro? Mi querida dama, no s&#243;lo no est&#225;n a la venta, sino que tampoco pueden reproducirse. Non, non, non! Qu&#233;lle id&#232;e!

Pero para el Hombre de Marte eran posibles cosas que no eran posibles para otros. Anne llam&#243; a Bradley; un par de d&#237;as m&#225;s tarde, el hombre la telefone&#243; de vuelta. Como cumplido especial del Gobierno franc&#233;s sin ning&#250;n cargo, pero con el ruego de que el regalo no fuera exhibido jam&#225;s en p&#250;blico, Mike recibir&#237;a no el original, pero s&#237; un fotopantograma en bronce, microsc&#243;picamente exacto y de tama&#241;o natural, de La que sol&#237;a ser la bella Heaulmi&#233;re.


Jill ayud&#243; a Mike a seleccionar regalos para las otras chicas; all&#237; se sent&#237;a en su terreno. Pero cuando &#233;l le pregunt&#243; qu&#233; deb&#237;a comprar para ella, no s&#243;lo no le ayud&#243;, sino que insisti&#243; en que no deb&#237;a comprarle nada.

Mike empezaba a darse cuenta de que, aunque los hermanos de agua siempre hablaban correctamente, algunas veces hablaban m&#225;s correctamente que otras. As&#237; que consult&#243; a Anne.

Adelante, c&#243;mprele un regalo, querido. Es ella quien tiene que dec&#237;rselo, pero h&#225;galo de todos modos. Hum Anne vet&#243; ropa y joyas, y finalmente seleccion&#243; por &#233;l un presente que le desconcert&#243;: Jill ol&#237;a ya exactamente de la forma en que Jill deb&#237;a oler.

El peque&#241;o tama&#241;o y la aparente poca importancia del regalo, cuando lleg&#243;, acrecentaron sus dudas. Y cuando Anne le inst&#243; a que lo oliera antes de d&#225;rselo a Jill, Mike se sinti&#243; m&#225;s inseguro que nunca; el olor era muy fuerte y no se parec&#237;a en nada a como ol&#237;a Jill.

Pero Anne demostr&#243; que ten&#237;a raz&#243;n: a Jill le encant&#243; el perfume, e insisti&#243; en besar a Mike de inmediato. Al besarla &#233;l asimil&#243; por completo que el regalo era el que la muchacha deseaba, y que eso hac&#237;a que ambos se acercaran m&#225;s a&#250;n.

Aquella noche, a la hora de la cena, Jill se present&#243; perfumada con aquella fragancia, y aunque en realidad su olor no difer&#237;a significativamente del de la propia Jill, de alguna extra&#241;a manera hac&#237;a que Jill oliera m&#225;s deliciosamente a Jill que nunca antes. M&#225;s extra&#241;o a&#250;n: Dorcas se acerc&#243; a &#233;l, le bes&#243; y le susurr&#243; al o&#237;do:

Mike, amor, el salto de cama es precioso, pero &#191;verdad que alg&#250;n d&#237;a me regalar&#225; a m&#237; tambi&#233;n perfume?

Mike no logr&#243; asimilar por qu&#233; lo deseaba Dorcas, puesto que Dorcas no ol&#237;a como Jill, as&#237; que el perfume no ser&#237;a apropiado para ella, ni tampoco &#233;l deseaba que Dorcas oliera como Jill; quer&#237;a que Dorcas oliera como Dorcas.

Jubal intervino:

&#161;Dejad ya de darle el pico al muchacho y permitidle comer! Dorcas, apestas ya como un gato marsell&#233;s; no embauques m&#225;s al pobre Mike para conseguir m&#225;s apestosidad.

Jefe, oc&#250;pese de sus propios asuntos.

Todo aquello era de lo m&#225;s desconcertante: que Jill oliese a&#250;n m&#225;s como Jill Que Dorcas deseara oler como Jill cuando ol&#237;a como ella misma Que Jubal dijese que Dorcas ol&#237;a como un gato, cuando no era cierto. Hab&#237;a un gato que viv&#237;a en la finca (no como animal dom&#233;stico, sino como una especie de copropietario), y muy de vez en cuando se presentaba por la casa y se dignaba aceptar una caricia. El gato y Mike se asimilaron al instante el uno al otro, y Mike descubri&#243; que los pensamientos carn&#237;voros del animal eran de lo m&#225;s agradable y, desde luego, muy marcianos. Descubri&#243; que el nombre del gato (Friedrich Wilhelm Nietzsche) no era en absoluto el nombre del gato, pero no se lo coment&#243; a nadie porque era incapaz de pronunciar su verdadero nombre; s&#243;lo le era posible o&#237;rlo en el interior de su cabeza. Y el gato no ol&#237;a como Dorcas.

Hacer regalos era algo estupendo, y ense&#241;&#243; a Mike a comprender mucho acerca del valor real del dinero. Pero no olvid&#243; ni siquiera por un momento que hab&#237;a otras cosas que ansiaba asimilar. Jubal hab&#237;a rechazado dos veces la invitaci&#243;n del senador Boone sin mencion&#225;rselo a Mike, y &#233;ste no se enter&#243;, puesto que su distinto sentido del tiempo hac&#237;a que la expresi&#243;n el pr&#243;ximo domingo no significara ninguna fecha en particular para &#233;l.

Pero la siguiente repetici&#243;n de la invitaci&#243;n lleg&#243; por correo, dirigida a Mike; Boone se hallaba sometido a intensas presiones por parte del obispo supremo Digby para llevar al Hombre de Marte, y hab&#237;a adivinado que Harshaw estaba demorando el asunto y pod&#237;a seguir demor&#225;ndolo indefinidamente.

Mike llev&#243; el comunicado a Jubal y aguard&#243;.

&#191;Y bien? gru&#241;&#243; Jubal. &#191;Quiere ir o no? No est&#225; obligado a asistir a un servicio fosterita. Podemos decirles que se vayan al infierno.

Y as&#237; un taxi Checker con un conductor humano (Harshaw se negaba a confiar su vida a un autotaxi) les recogi&#243; el siguiente domingo por la ma&#241;ana para trasladar a Mike, Jill y Jubal a la plataforma de aterrizaje p&#250;blica justo fuera de los terrenos sagrados del Tabern&#225;culo del Arc&#225;ngel Foster de la Iglesia de la Nueva Revelaci&#243;n.



23

Jubal intent&#243; poner en guardia a Mike durante todo el trayecto hasta el templo; de qu&#233;, Mike no estaba seguro. Escuch&#243;, como siempre escuchaba; pero el paisaje a sus pies reclamaba tambi&#233;n su atenci&#243;n. El m&#225;ximo compromiso al que lleg&#243; fue a ir almacenando en su cerebro todo lo que Jubal dec&#237;a.

Ahora mire, muchacho le advirti&#243; Jubal: esos fosteritas van detr&#225;s de su dinero. Eso no tiene nada de particular, casi todo el mundo va detr&#225;s de su dinero Lo &#250;nico que tiene que hacer usted es mantenerse firme. Van detr&#225;s de su dinero y del prestigio que representar&#237;a para ellos que el Hombre de Marte ingresara en su Iglesia. As&#237; que le trabajar&#225;n a fondo, y usted tendr&#225; que mostrarse firme tambi&#233;n en eso.

&#191;Perd&#243;n?

Maldita sea No puedo creer que no est&#233; escuchando.

Lo siento, Jubal.

Bien, m&#237;relo desde este punto de vista. La religi&#243;n es un solaz para mucha gente, e incluso es concebible que alguna creencia, en alg&#250;n lugar, sea realmente la Verdad Definitiva. Pero, en muchos casos, ser religioso es simplemente una forma de vanidad. La fe del Cintur&#243;n de la Biblia en la que fui criado me animaba a creer que yo era mejor que el resto del mundo; yo me salvaba y ellos se condenaban. Nosotros nos hall&#225;bamos en estado de gracia y el resto del mundo eran paganos. Por paganos daban a entender a personas tales como nuestro hermano Mahmoud. Eso significaba que unos patanes ignorantes y est&#250;pidos que rara vez se daban un ba&#241;o y que plantaban su ma&#237;z gui&#225;ndose por las fases de la luna pretend&#237;an asegurar que conoc&#237;an todas las respuestas definitivas del universo. Eso les permit&#237;a mirar por encima de sus narices a todos los dem&#225;s.

Nuestro libro de himnos rezumaba arrogancia, con esa est&#250;pida y vanidosa autocongra-tulaci&#243;n de lo bien que nos llev&#225;bamos con el Alt&#237;simo y de la alta opini&#243;n que &#201;l ten&#237;a de nosotros y s&#243;lo de nosotros, y del infierno que iba a caerles encima a todos los dem&#225;s el d&#237;a del Juicio Final. &#201;ramos los &#250;nicos calificados para vender la aut&#233;ntica marca de f&#225;brica de Lydia Pinkham

&#161;Jubal! dijo Jill secamente. No lo asimila.

Oh Lo siento. Me he dejado arrastrar. Mis padres trataron de hacer de m&#237; un predicador y fracasaron por un margen muy estrecho; temo que a veces se me nota.

As&#237; es.

No frote sal en la herida, muchacha. S&#237; no hubiese ca&#237;do en el vicio fatal de leer todo lo que llegaba a mis manos, habr&#237;a sido uno de los buenos. Con s&#243;lo un toque m&#225;s de autoconfianza y la ayuda liberal de la ignorancia, habr&#237;a podido llegar a ser un evangelista famoso. Demonios, quiuz&#225; ese lugar al que nos dirigimos hoy se conocer&#237;a por el nombre de Tabern&#225;culo del Arc&#225;ngel Jubal.

Jill hizo una mueca.

&#161;Por favor, Jubal! &#161;Acabamos de desayunar!

Hablo en serio. Un hombre seguro de s&#237; mismo sabe que est&#225; mintiendo; eso limita su alcance. Pero un aut&#233;ntico cham&#225;n se envuelve primero en sus propias vendas; cree en lo que dice, y esa creencia es contagiosa; por lo tanto, no hay l&#237;mite a su alcance. Sin embargo, yo carec&#237;a de la necesaria confianza en mi propia infalibilidad. Nunca llegar&#237;a a ser un profeta; s&#243;lo un cr&#237;tico, lo cual es una triste cosa en el mejor de los casos, una especie de profeta de cuarta categor&#237;a con ilusiones de engendrador frunci&#243; el entrecejo. Eso es lo que me preocupa de los fosteritas, Jill. Creo que son absolutamente sinceros, y usted y yo sabemos que Mike se deja atrapar f&#225;cilmente por la sinceridad.

&#191;Qu&#233; cree que intentar&#225;n hacerle?

Convertirle, por supuesto. Despu&#233;s echar&#225;n mano a su fortuna.

Pens&#233; que hab&#237;a arreglado usted las cosas de forma tal que nadie pudiera hacerlo.

No, s&#243;lo las arregl&#233; de forma que nadie pudiese arrebatarle el dinero en contra de su voluntad. En circunstancias normales, no podr&#237;a cederlo sin que el Gobierno se le echase encima. Pero la entrega a una Iglesia, en especial a una pol&#237;ticamente poderosa como los fosteritas, es otro asunto.

No veo por qu&#233;.

Jubal suspir&#243;.

Querida, la religi&#243;n es una zona pr&#225;cticamente vedada a la ley. Una Iglesia puede hacer todo lo que puede hacer cualquier otra organizaci&#243;n humana, y encima de eso no tiene restricciones. No paga impuestos, no necesita dar a la luz p&#250;blica sus archivos, es completamente inmune a los registros, inspecciones y controles, y una Iglesia es todo lo que dice ser como tal Iglesia. Se han hecho intentos por distinguir entre religiones aut&#233;nticas, con derecho a esas inmunidades, y los simples cultos. No puede hacerse, so pena de establecer una religi&#243;n estatal, lo que es un remedio peor que la enfermedad.

En cualquier caso, no lo hemos hecho; y tanto lo que qued&#243; de la Constituci&#243;n de los antiguos Estados Unidos como lo que se formul&#243; en el Tratado de la Federaci&#243;n, expone que todas las Iglesias son iguales y en consecuencia id&#233;nticamente inmunes, sobre todo si traen consigo un buen caudal de votos. Si Mike se convierte al fosterismo y hace testamento a favor de su Iglesia, y luego sube al cielo alg&#250;n amanecer, todo ello ser&#225;, seg&#250;n la correcta tautolog&#237;a, tan legal como ir a misa el domingo.

&#161;Oh, querido! Cre&#237; que por fin lo ten&#237;amos a salvo.

No hay seguridad de este lado de la tumba.

Bueno &#191;qu&#233; piensa hacer al respecto, Jubal?

Nada. S&#243;lo inquietarme, eso es todo.

Mike almacen&#243; esa conversaci&#243;n sin hacer ning&#250;n esfuerzo por asimilarla. Reconoc&#237;a el tema como uno de profunda sencillez en su propio idioma, pero sorprendentemente resbaladizo en ingl&#233;s. Desde su fracaso en conseguir una asimilaci&#243;n mutua sobre este tema incluso con su hermano Mahmoud, con su admitida como imperfecta traducci&#243;n de los conceptos marcianos que lo abarcaban todo como T&#250; eres Dios, se hab&#237;a limitado a esperar hasta que fuera posible la asimilaci&#243;n. Sab&#237;a que la espera fructificar&#237;a a su debido tiempo; su hermano Jill estaba aprendiendo su lenguaje, as&#237; que podr&#237;a explic&#225;rselo a ella. Asimilar&#237;an juntos.

Mientras tanto, el paisaje que se deslizaba bajo sus pies era una delicia interminable, y se sent&#237;a lleno de ansiedad ante la inminente experiencia. Esperaba confiaba conocer a un Anciano humano.


El senador Tom Boone les aguardaba, y acudi&#243; a recibirles en la plataforma de aterrizaje.

&#161;Hola, amigos! &#161;Que el Buen Dios derrame sus bendiciones sobre todos ustedes en este hermoso sabbat! Se&#241;or Smith, me alegro de volverle a ver. Y a usted tambi&#233;n, doctor se quit&#243; el cigarro de la boca y mir&#243; a Jill. Y a esta encantadora damita, &#191;no la vi en el Palacio?

S&#237;, senador. Soy Gillian Boardman.

Ya me lo pareci&#243;, querida. &#191;Est&#225; usted salva?

Oh, supongo que no, senador.

Bueno, nunca es demasiado tarde. Nos consideraremos muy felices de que asista al servicio de los buscadores en el Tabern&#225;culo Exterior. Llamar&#233; a un celador para que la gu&#237;e. El se&#241;or Smith y el doctor Harshaw entrar&#225;n en el santuario, por supuesto el senador mir&#243; a su alrededor.

Senador

&#191;Eh, qu&#233;, doctor?

Si la se&#241;orita Boardman no puede entrar en el santuario, creo que ser&#225; mejor que nosotros asistamos tambi&#233;n al servicio de los buscadores. La se&#241;orita Boardman es su enfermera y traductora.

Boone pareci&#243; ligeramente turbado.

&#191;El se&#241;or Smith est&#225; enfermo? No lo parece. Y &#191;para qu&#233; necesita un traductor? Habla ingl&#233;s perfectamente, le he o&#237;do.

Jubal se encogi&#243; de hombros.

Como su m&#233;dico, prefiero tener a mi lado a una enfermera para que me ayude en caso de necesidad. El se&#241;or Smith a&#250;n no se ha aclimatado por completo a este planeta. Puede que no sea necesario un int&#233;rprete, pero, &#191;por qu&#233; no se le pregunta a &#233;l? Mike, &#191;desea que Jill venga con nosotros?

S&#237;, Jubal.

Pero Est&#225; bien, se&#241;or Smith Boone volvi&#243; a quitarse el cigarro de la boca, introdujo dos dedos entre sus labios y emiti&#243; un silbido. &#161;Querub&#237;n, aqu&#237;!

Un adolescente de poco m&#225;s de diez a&#241;os apareci&#243; a la carrera. Iba vestido con una t&#250;nica corta algo abultada, leotardos y sandalias, y llevaba lo que parec&#237;an porque lo eran alas de paloma sujetas a sus hombros, abiertas. Llevaba la descubierta cabeza adornada con una mata de densos rizos dorados, y su rostro exhib&#237;a una luminosa sonrisa. Jill pens&#243; que era tan burbujeante como un anuncio de ginger ale.

Boone le orden&#243;:

Vuela a la oficina del Sanctum y dile al custodio de guardia all&#237; que necesito que env&#237;e de inmediato otro distintivo de peregrino a la puerta del Santuario. La contrase&#241;a es Marte.

Marte repiti&#243; el chico; dirigi&#243; a Boone un saludo de boy scout y dio un poderoso salto de casi veinte metros por encima de las cabezas de la multitud. Jill comprendi&#243; entonces por qu&#233; la t&#250;nica parec&#237;a tan abultada: ocultaba un mecanismo de salto personal.

Hay que ir con cuidado con esos distintivos observ&#243; Boone. Les sorprender&#237;a saber cu&#225;ntos pecadores est&#225;n dispuestos a deslizarse subrepticiamente dentro de nuestros templos y gozar del J&#250;bilo Divino sin haber lavado antes todos sus pecados. Aprovecharemos para dar una vuelta por los alrededores mientras llega la tercera insignia.

Se abrieron paso entre la gente y penetraron en el enorme edificio, hall&#225;ndose en un largo y alto vest&#237;bulo. Boone se detuvo.

Quiero que observen una cosa. La econom&#237;a est&#225; en todo, incluso en las obras del Se&#241;or. Cualquier turista que ingrese aqu&#237;, tanto si asiste al servicio de los buscadores como si no (y dicho servicio funciona las veinticuatro horas del d&#237;a), tiene que pasar por este lugar. &#191;Y qu&#233; es lo que ve? Todas estas felices oportunidades Boone agit&#243; el brazo y se&#241;al&#243; las m&#225;quinas tragaperras alineadas en ambas paredes del vest&#237;bulo. El bar y el mostrador de comidas r&#225;pidas se hallan al fondo; ni siquiera se puede conseguir un vaso de agua sin pasar por las ranuras. Y permitidme dec&#237;roslo: es un notable pecador el que puede llegar hasta all&#237; sin haber dejado toda su moneda suelta por el camino.

Pero no aceptamos su dinero sin darle algo a cambio. Echen una mirada Boone se abri&#243; camino hasta una m&#225;quina y dio unos golpecitos a la mujer que estaba jugando en ella; la mujer llevaba al cuello un rosario fosterita. Por favor, hija.

La mujer alz&#243; la vista, su irritaci&#243;n se transform&#243; en una sonrisa.

No faltaba m&#225;s, obispo.

Bendita seas. Observar&#225;n prosigui&#243; Boone, al tiempo que introduc&#237;a una moneda de un cuarto de d&#243;lar en la m&#225;quina que, tanto si la m&#225;quina paga como si no en bienes mundanos, el pecador se ve recompensado siempre con una bendici&#243;n y un recordatorio adecuado.

La m&#225;quina dej&#243; de girar y zumbar; en las ventanillas se alinearon tres palabras:




DIOS | TE | CONTEMPLA



Eso paga tres a uno indic&#243; Boone, y recogi&#243; r&#225;pidamente las fichas que cayeron en el recept&#225;culo. Y aqu&#237; est&#225; el recordatorio arranc&#243; una tira de papel que hab&#237;a brotado de una ranura y se la tendi&#243; a Jill. Cons&#233;rvelo, mi querida damita, y reflexione sobre ello.

Jill lanz&#243; al papel una r&#225;pida mirada de soslayo antes de guard&#225;rselo en el bolso: Pero el est&#243;mago del pecador est&#225; lleno de inmundicia  N.R. XXII 17.

Observar&#225;n prosigui&#243; Boone que el premio es en fichas, no en monedas. La ventanilla donde se cobran los premios est&#225; al otro lado del bar, y hay por aqu&#237; numerosas oportunidades de efectuar ofrendas de amor para caridades y otras buenas obras. As&#237; que el pecador reincide en volver a echar las fichas, y cada vez obtiene una nueva bendici&#243;n y otro recordatorio que llevarse a casa. El efecto acumulativo es tremendo, &#161;realmente tremendo! La verdad es que algunas de nuestras ovejas m&#225;s fieles empezaron a desarrollar su fe en esta sala.

No lo dudo admiti&#243; Jubal.

En especial si consiguen un pleno. Supongo que ya entienden: cada combinaci&#243;n es una frase completa, una bendici&#243;n. Todas menos el pleno, que contiene los tres Ojos Sagrados. Se lo aseguro, cuando ven esos ojos alineados ante ellos, mir&#225;ndoles fijamente, y oyen todo el man&#225; del Cielo descender, eso realmente les hace pensar. A veces incluso se desmayan. Tome, se&#241;or Smith Boone ofreci&#243; a Mike una de las fichas que la m&#225;quina acababa de pagar. D&#233;le una vuelta.

Mike dud&#243;. Jubal se apresur&#243; a coger la ficha ofrecida &#161;Maldita sea, no deseaba que el muchacho se dejase embaucar por un bandido manco!

Yo lo intentar&#233;, senador dijo, y meti&#243; la ficha en la m&#225;quina.

En realidad, Mike no hab&#237;a pretendido hacer nada. Hab&#237;a extendido un poco su sentido del tiempo y estaba analizando con suavidad el interior de la m&#225;quina, tratando de descubrir qu&#233; hac&#237;a y por qu&#233; se hab&#237;an parado a mirarla. Pero era demasiado t&#237;mido para accionarla por s&#237; mismo.

Pero cuando Jubal lo hizo, Mike observ&#243; el girar de los cilindros, se dio cuenta de que cada uno de ellos ten&#237;a un ojo pintado, y se pregunt&#243; qu&#233; ser&#237;a aquel pleno cuando los tres se alineasen. La palabra, por todo lo que sab&#237;a, s&#243;lo ten&#237;a tres significados, y ninguno de ellos parec&#237;a aplicable all&#237;. Sin pensar realmente en ello, y por supuesto sin la menor intenci&#243;n de provocar excitaci&#243;n alguna, fren&#243; y detuvo cada rueda de forma que los ojos pintados mirasen a trav&#233;s de las ventanillas.

Son&#243; un timbre, un coro empez&#243; a cantar hosannas, la m&#225;quina se ilumin&#243;, y empez&#243; a derramar fichas en un flujo continuo en el recept&#225;culo, y en una bandeja de recogida que hab&#237;a debajo. Boone pareci&#243; encantado.

&#161;Vaya, bendito sea! &#161;Doc, &#233;ste es su d&#237;a! Tome, le ayudar&#233;, y ponga una en la ranura para borrar el pleno de la ventanilla.

No aguard&#243; a que Jubal lo hiciera, sino que recogi&#243; una ficha de entre las salidas y la meti&#243; en la ranura. Mike se estaba preguntando por qu&#233; ocurr&#237;a todo aquello, as&#237; que aline&#243; de nuevo los tres ojos. Se repiti&#243; el mismo proceso, con la diferencia de que el fluir de fichas fue un simple goteo. Boone se qued&#243; mirando la m&#225;quina con los ojos muy abiertos.

&#161;Bueno, eso s&#237; que es una aut&#233;ntica bendici&#243;n! No se supone que d&#233; pleno dos veces seguidas. Pero no importa, lo hizo Me encargar&#233; personalmente de que le paguen ambos premios.

Introdujo r&#225;pidamente otra ficha. Mike segu&#237;a interesado en averiguar qu&#233; era un pleno. Los tres ojos volvieron a alinearse.

Boone no consegu&#237;a apartar los ojos de las ventanillas. Jill apret&#243; de pronto con fuerza la mano de Mike y susurr&#243;:

Mike, &#161;basta ya!

Pero Jill, s&#243;lo estaba intentando

No hable de ello. S&#243;lo deje de hacerlo. &#161;Oh, espere a que lleguemos a casa!

No me atrevo a llamar milagro a esto estaba diciendo lentamente Boone. Es probable que la m&#225;quina necesite una reparaci&#243;n gir&#243; y grit&#243;: &#161;Aqu&#237;, querub&#237;n!, y a&#241;adi&#243;. De todas formas, ser&#225; mejor que quitemos el &#250;ltimo e introdujo otra ficha.

Sin la intercesi&#243;n de Mike, las ruedas giraron, se frenaron por s&#237; mismas y anunciaron:




FOSTER | TE | AMA



El mecanismo intent&#243; entregar diez fichas m&#225;s y fracas&#243;. Un querub&#237;n, algo mayor y con el pelo liso y negro, se acerc&#243; y dijo:

Feliz d&#237;a. &#191;Puedo ayudar en algo?

Tres plenos le dijo Boone.

&#191;Tres?

&#191;No o&#237;ste la m&#250;sica? &#191;Est&#225;s sordo? Estaremos en el bar; lleva all&#237; el dinero. Y enc&#225;rgate de que alguien revise esta m&#225;quina.

S&#237;, obispo.

Dejaron al querub&#237;n rasc&#225;ndose perplejo la cabeza mientras Boone les conduc&#237;a apresuradamente a trav&#233;s de la Sala de la Felicidad hasta el bar al fondo.

Voy a tener que sacarle a usted de aqu&#237; dijo Boone en tono jovial, antes de que lleve a la Iglesia a la bancarrota. Doc, &#191;siempre le favorece de este modo la suerte?

Siempre declar&#243; Jubal con voz solemne.

No hab&#237;a mirado a Mike y no ten&#237;a intenci&#243;n de hacerlo. Se dijo que ignoraba que el muchacho hubiera estado haciendo algo con la m&#225;quina, pero deseaba poderosamente que aquella prueba terminase y pudieran volver a casa.

Boone les llev&#243; a un extremo de la barra que ostentaba un r&#243;tulo de Reservado y dijo:

Aqu&#237; estaremos bien. &#191;O la damita prefiere sentarse?

Esto est&#225; bien (vuelve a llamarme damita, maldito seas, &#161;y te juro que te soltar&#233; a Mike!)

Un camarero acudi&#243; presuroso.

Feliz d&#237;a. &#191;Lo de costumbre para usted, obispo?

Doble. &#191;Qu&#233; ser&#225;, doc? &#191;Y el se&#241;or Smith? No se repriman; son invitados del obispo supremo.

Co&#241;ac, gracias. Con un chorrito de agua.

Co&#241;ac, gracias repiti&#243; Mike, pero pens&#243; en ello y a&#241;adi&#243;. Sin agua para m&#237;, por favor.

Aunque era cierto que el agua de vida no era la esencia de la ceremonia del agua, no quer&#237;a beber agua en aquel lugar.

&#161;&#201;se es el esp&#237;ritu! exclam&#243; Boone, cordial. &#161;&#201;se es el esp&#237;ritu adecuado con las bebidas espirituosas! Nada de agua. &#191;Lo entienden? Es un chiste dio un codazo a Jubal en las costillas. &#191;Y qu&#233; ser&#225; para la damita? &#191;Una cola? &#191;Leche para sus rosadas mejillas? &#191;O prefiere una aut&#233;ntica copa D&#237;a Feliz, como los chicos grandes?

Senador dijo Jill meticulosamente. &#191;Se extender&#237;a su hospitalidad hasta el punto de convidarme un martini?

&#161;No faltar&#237;a m&#225;s! Tenemos aqu&#237; los mejores martinis de todo el mundo. No empleamos vermouth. En vez de ello los bendecimos. Un martini doble para la damita. Bendito seas, hijo, y prep&#225;ralo aprisa. Disponemos del tiempo justo para tomar un trago r&#225;pido; despu&#233;s iremos a presentar nuestros respetos al Arc&#225;ngel Foster, y a continuaci&#243;n al Santuario a tiempo para o&#237;r al obispo supremo.

Llegaron las bebidas y el importe de los tres plenos. Bebieron con la bendici&#243;n de Boone, y despu&#233;s &#233;ste y Jubal forcejearon un poco de forma amistosa sobre los trescientos d&#243;lares reci&#233;n entregados, con Boone insistiendo en que los premios correspond&#237;an a Jubal aunque &#233;l hubiera metido las fichas del segundo y el tercero. Jubal zanj&#243; la cuesti&#243;n depositando todo el dinero en una de las huchas de ofrendas de amor que hab&#237;a cerca de ellos en el bar.

Boone inclin&#243; la cabeza con gesto aprobador.

Eso es una se&#241;al de gracia, doc. A&#250;n podremos salvarle. &#191;Otra ronda, amigos?

Jill esper&#243; que alguien dijera s&#237;. La ginebra estaba aguada, decidi&#243;, y el sabor era pobre; pero pon&#237;a un cierto calor de tolerancia en su est&#243;mago. Sin embargo, nadie dijo nada, as&#237; que les sigui&#243; cuando Boone les condujo fuera del bar, subiendo un tramo de escalera y m&#225;s all&#225; de un cartel que rezaba:




TERMINANTEMENTE PROHIBIDO EL PASO A CURIOSOS Y PECADORES

&#161;ESTO SE REFIERE A TI!



Pasado el cartel hab&#237;a una puerta con una gruesa reja. Boone dijo, como si le hablara a la puerta:

El obispo Boone y tres peregrinos, invitados del obispo supremo.

La puerta se abri&#243;. Boone les condujo a lo largo de un pasillo curvado, que desembocaba en una sala.

Era una sala moderadamente amplia, lujosamente decorada en un estilo que le record&#243; a Jill los vest&#237;bulos de las funerarias, aunque estaba llena con los sones de una alegre m&#250;sica. El tema b&#225;sico era Jingle Bells, pero se le hab&#237;a a&#241;adido un ritmo de percusi&#243;n congole&#241;o, y el arreglo era tan afiligranado que su origen resultaba incierto. Le gustaba, y le hac&#237;a sentir deseos de bailar.

La pared del fondo era de cristal, y ni siquiera parec&#237;a estar all&#237;. Boone dijo animadamente:

Aqu&#237; estamos, amigos, ante la Presencia se arrodill&#243; r&#225;pidamente frente a la vac&#237;a pared. No tienen por qu&#233; arrodillarse; ustedes no son peregrinos. Pero pueden hacerlo si les hace sentirse mejor. La mayor&#237;a de los peregrinos lo hacen. Y ah&#237; est&#225; &#233;l, exactamente como era cuando fue llamado a la Gloria.

Boone hizo un gesto con su cigarro.

&#191;No tiene un aspecto muy natural? Se conserva gracias a un milagro: su carne es incorruptible. &#201;sa es la misma silla donde se sentaba cuando escrib&#237;a sus Mensajes, y &#233;sa es exactamente la postura que ten&#237;a cuando ascendi&#243; a los Cielos. Nunca se ha movido de ah&#237; y nunca ha sido movido; simplemente hemos construido el Tabern&#225;culo a su alrededor, trasladando la vieja iglesia, por supuesto, y conservando sus sagradas piedras.

Frente a ellos, a unos seis metros de distancia, mir&#225;ndoles, sentado en una gran silla de brazos notablemente parecida a un trono hab&#237;a un hombre viejo. Daba la impresi&#243;n de estar vivo, y le record&#243; intensamente a Jill un viejo chivo que ten&#237;an en la granja donde pasaba los veranos de peque&#241;a. S&#237;, incluso el sobresaliente labio inferior, la perilla, los ojos torvos y meditabundos. Jill sinti&#243; un hormigueo en toda su piel; el Arc&#225;ngel Foster la inquietaba.

Hermano m&#237;o, &#191;eso es un Anciano? le pregunt&#243; Mike en marciano.

No lo s&#233;, Mike. Dicen que s&#237;.

No asimilo a ning&#250;n Anciano continu&#243; en marciano.

No lo s&#233;, ya se lo he dicho.

Asimilo incorrecci&#243;n.

&#161;Mike! &#161;Recuerde!

S&#237;, Jill.

&#191;Qu&#233; est&#225; diciendo, mi querida damita? quiso saber Boone. &#191;Cu&#225;l era su pregunta, se&#241;or Smith?

Nada importante dijo Jill con rapidez. Senador, &#191;puedo salir de aqu&#237;? Siento que me voy a marear.

Mir&#243; el cad&#225;ver. Hinchados nubarrones flotaban sobre &#233;l, y un haz de luz atravesaba constantemente la capa nubosa y parec&#237;a buscar algo en el rostro. La luz iba cambiando de tal modo que el rostro parec&#237;a cambiar tambi&#233;n, y los ojos daban la impresi&#243;n de ser brillantes y vivos.

A veces produce ese efecto, la primera vez dijo Boone con voz tranquilizadora. Debi&#243; mirar primero desde la galer&#237;a para espectadores de abajo. La m&#250;sica es distinta, completamente distinta, y hay que levantar la cabeza. La melod&#237;a es m&#225;s fuerte, con subs&#243;nicos en ella, creo; hace que uno recuerde sus pecados. Ahora bien, esta sala es una c&#225;mara de meditaci&#243;n de Felices Pensamientos para altos dignatarios de la Iglesia A menudo vengo aqu&#237; a sentarme y a fumar un cigarro cuando me siento deprimido.

Por favor, senador

&#161;Oh, s&#237;, claro! Simplemente espere fuera, querida. Se&#241;or Smith, puede quedarse todo el tiempo que guste.

Senador, &#191;no ser&#237;a mejor que asisti&#233;ramos ya a los servicios? indic&#243; Jubal.


Abandonaron todos la sala. Jill estaba temblando y apret&#243; con fuerza la mano de Mike, se hab&#237;a sentido dominada por el temor de que Mike reaccionase de alguna manera violenta ante aquella macabra exhibici&#243;n, algo que provocara el linchamiento de los tres o algo peor.

Dos guardias vestidos con uniformes muy parecidos al del querub&#237;n pero m&#225;s adornados cruzaron sus lanzas frente a ellos cuando llegaron al portal del Santuario. Boone dijo reprobadoramente:

&#161;Vamos, vamos! Estos peregrinos son invitados personales del obispo supremo. &#191;D&#243;nde est&#225;n sus distintivos?

La confusi&#243;n se resolvi&#243; al instante, aparecieron los distintivos y con ellos los n&#250;meros de sus asientos de visitantes privilegiados. Un acomodador indic&#243;:

Por aqu&#237;, obispo y les condujo por una amplia escalinata hasta un palco central directamente frente al escenario.

Boone retrocedi&#243; unos pasos para dejarles entrar.

Usted primero, damita.

Sigui&#243; una serie de amables forcejeos. Boone deseaba sentarse junto a Mike a fin de responder a sus preguntas, pero Harshaw gan&#243;, y Mike se sent&#243; entre Jill y Jubal, con Boone en el asiento del pasillo.

El palco era espacioso y lleno de lujo, con asientos muy c&#243;modos que se ajustaban al cuerpo, ceniceros para cada silla y mesitas rebatibles para los refrescos dobladas contra la barandilla frente a ellos. La posici&#243;n de su palco los situaba casi cinco metros por encima de las cabezas de la congregaci&#243;n y a no m&#225;s de treinta metros del altar. Delante de &#233;l, un joven presb&#237;tero animaba a la gente, dirigiendo la m&#250;sica y agitando hacia delante y hacia atr&#225;s sus musculosos brazos, con los pu&#241;os cerrados, como pistones. Su recia voz de bajo se integraba al coro de tanto en tanto, luego se alzaba en una exhortaci&#243;n:

&#161;Arriba el culo! &#191;A qu&#233; est&#225;is esperando? &#191;Vais a permitir que Satan&#225;s os sorprenda durmiendo?

Los pasillos eran muy amplios, y una serpenteante danza descend&#237;a por el de la derecha, cruzaba frente al altar, y serpenteaba de vuelta hacia atr&#225;s por el pasillo central, pateando el suelo al comp&#225;s del movimiento pistoneante de los brazos del sacerdote y el canto sincopado del coro. Bum, bum, ahh Bum, bum, ahh Jill capt&#243; el batir y se dio cuenta t&#237;midamente de que resultar&#237;a divertido unirse a aquella danza de la serpiente, a medida que m&#225;s y m&#225;s personas se sumaban a ella bajo el acicate del joven presb&#237;tero.

Ese muchacho promete dijo Boone con aprobaci&#243;n. He predicado con &#233;l unas cuantas veces y puedo atestiguar que pone sobre ascuas a la multitud. Es el reverendo Jug Jackerman, sol&#237;a jugar como ala izquierda de los Rams. Es posible que le hayan visto.

Me temo que no confes&#243; Jubal. No sigo el rugby.

&#191;De veras? No sabe lo que se pierde. Mire, durante la temporada, la mayor parte de los fieles se quedan despu&#233;s del servicio, almuerzan en sus bancos y presencian el partido. Toda la pared del fondo del altar se desliza a un lado, y se encuentra usted con el mayor tanque est&#233;reo jam&#225;s construido. Pone el juego sobre sus mismas rodillas. La recepci&#243;n es mucho mejor que la que se consigue en casa, y resulta m&#225;s emocionante verlo con una muchedumbre alrededor silb&#243;. &#161;Ey, querub&#237;n! &#161;Aqu&#237;!

Un acomodador se les acerc&#243;, presuroso.

&#191;S&#237;, obispo?

Hijo, desapareciste tan r&#225;pido cuando nos sentaste que no tuve tiempo de transmitirte mis &#243;rdenes.

Lo lamento, obispo.

Las lamentaciones no te llevar&#225;n al Cielo. Al&#233;grate, hijo. Ponle ese viejo muelle a tu paso y est&#225;te atento. &#191;Lo mismo para todos, amigos? &#161;Estupendo! hizo el pedido y a&#241;adi&#243;: Y tr&#225;eme un pu&#241;ado de mis cigarros; p&#237;deselos el camarero jefe.

Ahora mismo, obispo.

Bendito seas, hijo. Espera un momento la danza de la serpiente pasaba por debajo de ellos; Boone se inclin&#243; por encima de la barandilla, hizo bocina con las manos y su voz cort&#243; el alto nivel de ruido. &#161;Dawn! &#161;Ey, Dawn! una mujer alz&#243; la cabeza; Boone consigui&#243; llamar su atenci&#243;n y le hizo una se&#241;a. Ella sonri&#243;. Boone se volvi&#243; al acomodador. A&#241;ade un whisky con gotas amargas y todo lo dem&#225;s al pedido. Vuela.

La mujer se present&#243; enseguida, lo mismo que las bebidas. Boone cogi&#243; una silla de la parte de atr&#225;s del palco y la coloc&#243; formando &#225;ngulo frente a &#233;l, de modo que la mujer pudiera ver con mayor facilidad.

Amigos, les presento a la se&#241;orita Dawn Ardent. Querida, &#233;sta es la se&#241;orita Boardman, la damita de esa esquina, y &#233;ste de mi lado es el famoso doctor Jubal Harshaw.

&#191;En serio? Doctor, &#161;creo que sus relatos son sencillamente divinos!

Gracias.

Oh, de veras. Pongo alguna de sus cintas casi todas las noches y dejo que me arrullen hasta que me duermo.

Un escritor no puede esperar mayor elogio indic&#243; Jubal, con el rostro muy serio.

Ya basta, Dawn intervino Boone. El joven sentado entre ambos es el se&#241;or Valentine Smith, el Hombre de Marte.

Los ojos de la mujer se abrieron como platos y puso la boca en O may&#250;scula.

&#161;Oh, Dios m&#237;o!

&#161;Bendita seas, chiquilla! rugi&#243; Boone. Apuesto a que te he dado un buen golpe esta vez.

&#191;Es usted realmente el Hombre de Marte? inquiri&#243; la mujer.

S&#237;, se&#241;orita Dawn Ardent.

Ll&#225;meme simplemente Dawn. &#161;Oh, Dios m&#237;o!

Boone palme&#243; su mano.

&#191;No sabes que es pecado dudar de la palabra de un obispo? Querida, &#191;te gustar&#237;a ayudar a conducir al Hombre de Marte a la luz?

&#161;Oh, me encantar&#237;a!

Por supuesto que s&#237;, zorra reluciente, se dijo Jill. Su irritaci&#243;n hab&#237;a ido en aumento desde que la se&#241;orita Ardent se uniera al grupo. El vestido que llevaba la mujer era opaco y de manga larga, de cuello cerrado, pero no cubr&#237;a nada. Era de tela de punto, del mismo tono de su bronceada piel, y Jill tuvo la certeza de que piel era lo &#250;nico que hab&#237;a debajo del vestido: la piel de la se&#241;orita Ardent, que era abundante y bien distribuida en todos sus departamentos. De todos modos, el vestido resultaba ostentosamente modesto en comparaci&#243;n con los extremados estilos que luc&#237;a la mayor&#237;a del elemento femenino de la congregaci&#243;n, buena parte del cual, enfrascado en la danza de la serpiente, parec&#237;a a punto de saltar en cualquier momento fuera de sus ropas.

Jill pens&#243; que, pese a ir vestida, la se&#241;orita Ardent daba la sensaci&#243;n de acabar de saltar de la cama y estar deseando volver a meterse en ella con Mike. &#161;Deja de restregarle tu carcasa, puta barata!

Hablar&#233; con el obispo supremo sobre eso, querida prometi&#243; Boone. Ahora ser&#225; mejor que vuelvas a dirigir el desfile. Jug necesita tu ayuda.

La se&#241;orita Ardent se puso obedientemente en pie.

S&#237;, obispo. Encantada de conocerles, doctor y se&#241;orita Broad. Espero volver a verle, se&#241;or Smith; rezar&#233; por usted se alej&#243; con movimientos ondulantes.

Una muchacha espl&#233;ndida coment&#243; Boone en tono feliz. &#191;La ha visto actuar en alguna ocasi&#243;n, doctor?

Creo que no. &#191;A qu&#233; se dedica?

Boone pareci&#243; incapaz de creer lo que o&#237;a.

&#191;No lo sabe?

No.

&#191;Nunca ha o&#237;do su nombre? Es Dawn Ardent, nada menos que la artista de strip-tease mejor pagada de toda la Baja California, eso es lo que es. Hay hombres que se han suicidado por ella, muy triste. Trabaja bajo un foco irisado; y cuando se queda s&#243;lo con sus zapatos, la luz se centra &#250;nicamente en su rostro, y uno no puede ver realmente nada m&#225;s. Muy efectivo. Enormemente espiritual. &#191;Qui&#233;n creer&#237;a, mirando ahora su dulce semblante, que en su tiempo fue una mujer de lo m&#225;s inmoral?

No puedo creerlo.

Bueno, pues lo era. Preg&#250;nteselo. Ella misma se lo confesar&#225;. Mejor a&#250;n, asistan a una de sus purificaciones de buscadores; se lo har&#233; saber cuando act&#250;e. Cuando ella confiesa, proporciona a otras mujeres valor para reconocer sus pecados. No se calla nada Y, por supuesto, saber que ayuda a los dem&#225;s le sienta muy bien a ella. Ahora es una mujer muy dedicada: vuela en su propio coche hasta aqu&#237; todos los s&#225;bados por la noche, inmediatamente despu&#233;s de su &#250;ltima funci&#243;n, para dar su clase en la escuela dominical. Se ocupa de la clase de Felicidad para Muchachos y, desde que se hizo cargo de ese curso, el n&#250;mero de alumnos se ha triplicado.

Eso s&#237; puedo creerlo asinti&#243; Jubal. &#191;Qu&#233; edad tienen esos afortunados muchachos?

Boone le mir&#243; y se ech&#243; a re&#237;r.

No me enga&#241;a, viejo diablo; alguien le ha dicho que el lema de la clase de Dawn es: Nunca se es demasiado viejo para ser joven.

No, de veras.

En cualquier caso, no puede usted asistir a la clase hasta que haya visto la luz y pasado por la purificaci&#243;n, y haya sido aceptado. Lo siento. &#201;sta es la &#218;nica Iglesia Verdadera, peregrino, no una de esas trampas de Satan&#225;s, esos asquerosos pozos de iniquidad que se hacen llamar Iglesias a fin de inducir a los incautos a la idolatr&#237;a y otras abominaciones. Uno no puede entrar aqu&#237; simplemente para matar un par de horas mientras se resguarda de la lluvia; primero ha de salvarse. De hecho Oh, oh, el aviso de las c&#225;maras luces rojas estaban parpadeando en todos los rincones de la amplia nave. Y Jug les ha hecho dar media vuelta. Ahora podr&#225;n ver un poco de acci&#243;n.

La danza de la serpiente gan&#243; nuevos reclutas, mientras los pocos que a&#250;n segu&#237;an sentados bat&#237;an palmas marcando el ritmo y saltaban, levant&#225;ndose y volviendo a sentarse. Parejas de acomodadores se apresuraban a recoger a los ca&#237;dos, algunos de los cuales permanec&#237;an quietos, pero otros en su mayor&#237;a mujeres se contorsionaban y echaban espuma por la boca. &#201;stos eran amontonados r&#225;pidamente frente al altar y dejados all&#237; para que se agitasen como pescados reci&#233;n atrapados. Boone apunt&#243; con su cigarro a una pelirroja delgada, de unos cuarenta a&#241;os, cuyo vestido estaba lastimosamente rasgado por sus contorsiones.

&#191;Ven esa mujer? Desde hace m&#225;s de un a&#241;o no pasa un servicio sin ser pose&#237;da por el Esp&#237;ritu. A veces el Arc&#225;ngel Foster utiliza su boca para hablarnos, y cuando sucede eso se necesitan cuatro ac&#243;litos corpulentos para sujetarla. Subir&#225; al cielo de un momento a otro; est&#225; preparada. Pero es necesaria aqu&#237;. &#191;Alguien quiere otra copa? El servicio del bar funciona un poco m&#225;s despacio cuando las c&#225;maras empiezan a rodar y las cosas se vuelven agradables.

Mike dej&#243; que le llenaran de nuevo el vaso. No compart&#237;a el disgusto de Jill frente a aquella escena. Se hab&#237;a sentido profundamente turbado cuando descubri&#243; que el Anciano no era ning&#250;n Anciano sino mera comida desperdiciada, y que no hab&#237;a ning&#250;n Anciano cerca. Pero dej&#243; el asunto a un lado y ahora se dedicaba a beber profundamente de los acontecimientos que se produc&#237;an a su alrededor.

El frenes&#237; que se desarrollaba abajo era tan marciano en su aroma que se sinti&#243; a la vez nost&#225;lgico y c&#225;lidamente como en casa. Ning&#250;n detalle de la escena era marciano, todo era alocadamente distinto; sin embargo, asimilaba correctamente que all&#237; hab&#237;a un acercamiento tan real como la ceremonia del agua, y en un n&#250;mero e intensidad como nunca hab&#237;a encontrado antes fuera de su propio nido. Deseaba desesperadamente que alguien le invitase a participar en aquella danza y aquellos saltos. Sus pies hormigueaban con la urgencia de mezclarse con los bailarines.

Divis&#243; de nuevo a la se&#241;orita Dawn Ardent en la vanguardia de la serpiente e intent&#243; llamar su atenci&#243;n; tal vez ella le invitar&#237;a. No tuvo que reconocerla por su tama&#241;o y proporciones, aunque hab&#237;a observado cuando la vio por primera vez que era exactamente igual de alta que su hermano Jill, con casi las mismas masas distribuidas de la misma forma. Pero la se&#241;orita Dawn Ardent pose&#237;a una cara propia, con sus penas y sus tristezas y sus sufrimientos fundi&#233;ndose bajo su c&#225;lida sonrisa. Se pregunt&#243; si, alg&#250;n d&#237;a, la se&#241;orita Dawn Ardent estar&#237;a dispuesta a compartir el agua con &#233;l y as&#237; acercarse. El senador obispo Boone le hac&#237;a sentirse receloso, y se alegraba de que Jubal no le hubiese permitido sentarse a su lado. Pero Mike lamentaba que se hubiese despedido de all&#237; a la se&#241;orita Dawn Ardent.

La se&#241;orita Dawn Ardent no pareci&#243; darse cuenta de que la estaba mirando. La danza de la serpiente se la llev&#243; lejos.

El hombre en la plataforma levant&#243; ambos brazos; la gran sala se acall&#243;. Bruscamente, el presb&#237;tero baj&#243; las manos.

&#191;Qui&#233;n es feliz?

&#161;Nosotros somos felices!

&#191;Por qu&#233;?

&#161;Dios nos ama!

&#191;C&#243;mo lo sab&#233;is?

&#161;Foster nos lo ha dicho!

El hombre en el escenario cay&#243; de rodillas y alz&#243; un apretado pu&#241;o.

&#161;Oigamos el rugido de ese le&#243;n!

La congregaci&#243;n rugi&#243; y chill&#243; y grit&#243;, mientras el sacerdote controlaba el tumulto utilizando el brazo como si fuera una batuta, aumentando el volumen, disminuy&#233;ndolo, convirti&#233;ndolo en un gemido subvocal y luego levant&#225;ndolo en un crescendo que sacudi&#243; la platea. Mike sinti&#243; el ritmo sobre &#233;l y se sumergi&#243; en &#233;l, en un &#233;xtasis tan doloroso que temi&#243; verse obligado a retraerse. Pero Jill le hab&#237;a dicho que no deb&#237;a hacerlo excepto en la intimidad de su habitaci&#243;n; control&#243; sus impulsos y dej&#243; que las oleadas pasaran por encima de &#233;l.

El presb&#237;tero se levant&#243;.

Nuestro primer himno dijo en&#233;rgicamente est&#225; patrocinado por la firma Panader&#237;as del Man&#225;, fabricantes del Pan de &#193;ngel, la hogaza del amor, con el sonriente rostro de nuestro obispo supremo en cada envoltura y un valioso cup&#243;n en su interior, con premios que pod&#233;is recoger en el templo de la Iglesia de la Nueva Revelaci&#243;n m&#225;s pr&#243;ximo a vuestro domicilio. Hermanos y hermanas, las Panader&#237;as del Man&#225;, con sucursales en todo el mundo, iniciar&#225;n ma&#241;ana una promoci&#243;n gigantesca de ventas a precios muy rebajados de sus dulces preequinocciales. Enviad a vuestros hijos al colegio ma&#241;ana con un abultado paquete de galletas del Arc&#225;ngel Foster, cada una de las cuales est&#225; bendecida y envuelta en el texto apropiado, y rogad para que todo dulce que regalen sirva para acercar a la luz a un hijo de pecadores.

Y, ahora, regocij&#233;monos con las sagradas palabras de ese viejo himno favorito: &#161;Adelante, hijos de Foster! Todos a la vez

&#161;Adelante, hijos de Foster! &#161;Destrozad a vuestros enemigos! &#161;La fe es nuestro escudo y armadura! &#161;Fila tras fila hay que abatirlos!

&#161;Segundo verso!

&#161;Que no haya paz para el pecador! &#161;Dios est&#225; de nuestro lado!

Mike se sent&#237;a tan jubiloso que ni siquiera se detuvo a traducir y sopesar e intentar asimilar las palabras. Asimilaba que las palabras en s&#237; no eran la esencia; se trataba del acercamiento. La danza de la serpiente empez&#243; a avanzar de nuevo, los bailarines entonaron su poderoso canto, al que se unieron las voces del coro y de los que estaban demasiado d&#233;biles para acompa&#241;arles.

Despu&#233;s del himno, contuvieron el aliento mientras llegaban los anuncios comerciales, los mensajes celestiales, m&#225;s anuncios comerciales, y la adjudicaci&#243;n de los premios por sorteo seg&#250;n el n&#250;mero de las entradas. Luego un segundo himno: Alzad los rostros felices, patrocinado por los Almacenes Dattelbaum's, donde los Salvados pod&#237;an Comprar con Seguridad, puesto que no se ofrec&#237;a ninguna mercanc&#237;a que no estuviese garantizada por su correspondiente marca autorizada, y donde hab&#237;a una guarder&#237;a Sala Feliz en cada sucursal, bajo la supervisi&#243;n de una hermana Salvada.

El joven sacerdote avanz&#243; hasta el borde delantero de la plataforma y se llev&#243; las manos a los o&#237;dos, escuchando

&#161;Queremos a Digby!

&#191;A qui&#233;n?

&#161;Queremos a DIGBY!

&#161;M&#225;s alto! &#161;Haced que &#233;l os oiga!

&#161;Queremos a Dig by! clap, clap, tump, tump. &#161;Queremos a Dig by! clap, clap, tump, tump

Sigui&#243; y sigui&#243;, m&#225;s fuerte cada vez, hasta que todo el edificio se estremeci&#243; a su ritmo. Jubal se inclin&#243; hacia Boone y dijo:

Si siguen as&#237; mucho rato, lograr&#225;n lo mismo que Sans&#243;n.

No hay cuidado repuso Boone, sin quitarse el cigarro de la boca. El edificio est&#225; reforzado, es a prueba de incendios y se halla sustentado por la fe. Adem&#225;s, lo construyeron tambi&#233;n a prueba de vibraciones; fue dise&#241;ado as&#237;. Ayuda.

Las luces se apagaron, se abri&#243; un tel&#243;n detr&#225;s del altar, y un deslumbrante resplandor sin ninguna fuente visible se proyect&#243; sobre el obispo supremo, que agit&#243; las manos entrelazadas por encima de la cabeza y sonri&#243; al auditorio.

Correspondieron a su saludo con un rugido de le&#243;n y le lanzaron besos. En su camino al p&#250;lpito el obispo supremo se detuvo, levant&#243; a medias a una de las mujeres posesas que a&#250;n se retorc&#237;a despacio cerca del altar, la bes&#243; en la frente, volvi&#243; a depositarla con suavidad en el suelo, reanud&#243; la marcha, para detenerse y arrodillarse un poco m&#225;s all&#225; junto a la huesuda pelirroja. El obispo supremo tendi&#243; la mano hacia atr&#225;s y depositaron en ella un micr&#243;fono.

Digby pas&#243; su otro brazo alrededor de los hombros de la mujer y coloc&#243; el micr&#243;fono cerca de sus labios.

Mike no pudo entender sus palabras. Fueran las que fuesen, estaba razonablemente seguro de que no hab&#237;an sido pronunciadas en ingl&#233;s.

Pero el obispo supremo las tradujo, aprovechando las espumantes pausas de la mujer.

El Arc&#225;ngel Foster est&#225; hoy con nosotros Est&#225; especialmente complacido con vosotros. Besad a la hermana de vuestra derecha El Arc&#225;ngel Foster os ama a todos. Besad a la hermana de vuestra izquierda Hoy tiene un mensaje especial para cada uno de vosotros.

La mujer volvi&#243; a decir algo; Digby pareci&#243; titubear.

&#191;Qu&#233; fue eso? M&#225;s alto, te lo ruego la mujer murmur&#243; y chill&#243; largo rato.

Digby alz&#243; la vista y sonri&#243;.

Su mensaje es para un peregrino de otro planeta: Valentine Michael Smith, el Hombre de Marte. &#191;D&#243;nde est&#225;s, Valentine Michael? &#161;Ponte en pie!

Jill trat&#243; de imped&#237;rselo, pero Jubal gru&#241;&#243;:

Tranquila, no trate de retenerle. D&#233;jele que se levante, Jill. Salude con el brazo, Mike. Muy bien. Ya puede sentarse.

Mike hizo todo lo indicado, sorprendido al o&#237;r que ahora todos estaban cantando: &#161;Hombre de Marte! &#161;Hombre de Marte!

El serm&#243;n que sigui&#243; tambi&#233;n parec&#237;a dirigido a &#233;l, pero por mucho que lo intent&#243; no pudo entenderlo. Las palabras eran en ingl&#233;s, o al menos la mayor parte de ellas; pero parec&#237;an haber sido ensambladas de una forma equivocada y hab&#237;a tanto ruido, tantos aplausos y tantos gritos de &#161;Aleluya! y &#161;Feliz D&#237;a!, que la confusi&#243;n se apoder&#243; de &#233;l.

Tan pronto como termin&#243; el serm&#243;n, Digby devolvi&#243; el servicio religioso al joven presb&#237;tero y se march&#243;; Boone se puso en pie.

Vamos, amigos. Nos iremos ahora, antes de la muchedumbre.

Mike le sigui&#243;, con Jill cogi&#233;ndole de la mano. Avanzaron por un t&#250;nel elaboradamente abovedado, con el ruido de la gente muy a sus espaldas.

&#191;Desemboca esto en la zona de aparcamiento? Le dije al conductor que esperase.

&#191;Eh? murmur&#243; Boone. S&#237;, sale all&#237; si avanza recto. Pero primero vamos a ver al obispo supremo.

&#191;Qu&#233;? respondi&#243; Jubal. No, no creo que podamos. Ya es hora de volver a casa.

Boone se le qued&#243; mirando fijamente.

Doctor, no lo dir&#225; en serio. El obispo supremo nos aguarda en estos momentos. Debe presentarle usted sus respetos. Son sus invitados.

Jubal dud&#243;, luego transigi&#243;.

Bien Espero que no haya otra aut&#233;ntica multitud. Este muchacho ya ha tenido bastante excitaci&#243;n por un d&#237;a.

No, s&#243;lo el obispo supremo. Desea verles en privado.

Les condujo a un peque&#241;o ascensor disimulado en la decoraci&#243;n del t&#250;nel; unos momentos m&#225;s tarde esperaban en la sala de estar de los aposentos privados de Digby.

Se abri&#243; una puerta, y el obispo Digby entr&#243; apresuradamente. Se hab&#237;a quitado sus ropas anteriores y llevaba una t&#250;nica de amplio vuelo. Les sonri&#243; a todos.

Lamento haberles hecho esperar, amigos Tuve que ducharme apenas salir del Santuario. No saben los sudores que le producen a uno el aguijonear a Satan&#225;s y mantenerlo a raya. &#191;As&#237; que &#233;ste es el Hombre de Marte? Que Dios te bendiga, hijo. Bienvenido a la Casa del Se&#241;or. El Arc&#225;ngel Foster desea que te encuentres a gusto. Ha estado observ&#225;ndote.

Mike no respondi&#243;. A Jubal le hab&#237;a sorprendido comprobar lo bajo que era el obispo supremo. &#191;Llevaba suelas gruesas en los zapatos cuando sub&#237;a al escenario? &#191;O era la iluminaci&#243;n? Aparte la perilla de chivo que luc&#237;a a imitaci&#243;n del difunto Foster, el hombre le recordaba a un vendedor de coches usados: la misma sonrisa f&#225;cil, e id&#233;nticos modales c&#225;lidos y sinceros. Pero tambi&#233;n le recordaba a alguien m&#225;s, a alguien &#161;Por supuesto! Al Profesor Sim&#243;n Magus, el hac&#237;a tiempo difunto esposo de Becky Vesey. Al instante, Jubal se relaj&#243; un poco y se sinti&#243; m&#225;s amistoso hacia el cl&#233;rigo. Sim&#243;n hab&#237;a sido el truh&#225;n m&#225;s simp&#225;tico que jam&#225;s hubiera conocido

Digby volvi&#243; su encantadora sonrisa hacia Jill.

No te arrodilles, hija; aqu&#237; no somos m&#225;s que amigos en una entrevista privada intercambi&#243; unas cuantas palabras con ella, sobresalt&#225;ndola con un sorprendente conocimiento de su pasado y a&#241;adiendo encarecidamente. Siento un profundo respeto hacia tu vocaci&#243;n, hija. Seg&#250;n las benditas palabras del Arc&#225;ngel Foster, Dios nos ordena administrar el cuerpo a fin de que el alma pueda buscar la luz sin sentirse turbada por las debilidades de la carne. Ya s&#233; que todav&#237;a no eres una de nosotros, pero tu servicio est&#225; bendecido por el Se&#241;or. Somos compa&#241;eros de viaje en la carretera que lleva al Cielo.

Se volvi&#243; hacia Jubal.

Y usted tambi&#233;n, doctor. El Arc&#225;ngel Foster dej&#243; dicho que Dios nos pide que seamos felices, y en m&#225;s de una ocasi&#243;n he abandonado mi tarea, mortalmente cansado, y disfrutado de una hora inocente y feliz leyendo alguna de sus historias, para levantarme reanimado, listo para volver a emprender la lucha.

Hum. Gracias, obispo.

Lo digo con sinceridad. He hecho buscar su registro en el Cielo, bueno, bueno, no importa; ya s&#233; que es usted un esc&#233;ptico, pero d&#233;jeme decirlo: incluso Satan&#225;s tiene una finalidad en el Gran Plan de Dios. Todav&#237;a no ha llegado el momento de que usted crea. Al margen de sus problemas y su angustia y su dolor, usted destila felicidad para el pr&#243;jimo. Todo ello se halla acreditado en la p&#225;gina que le corresponde del Gran Libro. Y ahora, &#161;por favor! No les he tra&#237;do aqu&#237; para hablar de teolog&#237;a. Nosotros no discutimos nunca con nadie; aguardamos hasta que ven la luz y entonces les damos la bienvenida. Pero hoy debemos disfrutar de una hora feliz juntos.

Entonces Digby empez&#243; a actuar como si realmente hablara en serio. Jubal tuvo que admitir que el farsante era un anfitri&#243;n encantador, y que su caf&#233;, su licor y su comida eran excelentes. Observ&#243; que Mike parec&#237;a decididamente nervioso, sobre todo cuando Digby le apart&#243; h&#225;bilmente de los dem&#225;s y habl&#243; con &#233;l a solas. Pero, maldita sea, el muchacho ten&#237;a que acostumbrarse a conocer a gente y a alternar con ella por s&#237; mismo, sin que Jubal o Jill o alg&#250;n otro le apuntara lo que ten&#237;a que hacer y decir.

Boone le estaba ense&#241;ando a Jill las reliquias de Foster que hab&#237;a en una urna de cristal al otro extremo de la estancia; Jubal observ&#243; disimuladamente y con un ligero regocijo la evidente reluctancia de ella mientras extend&#237;a pat&#233; de foie gras sobre una tostada. Oy&#243; el chasquido de una puerta y mir&#243; a su alrededor: Digby y Mike hab&#237;an desaparecido.

&#191;Ad&#243;nde fueron, senador?

&#191;Eh? &#191;C&#243;mo dice, doctor?

El obispo Digby y el se&#241;or Smith. &#191;Ad&#243;nde han ido?

Boone mir&#243; a su alrededor, pareci&#243; darse cuenta de la existencia de la puerta cerrada.

Oh, deben de haber salido un momento. Hay una peque&#241;a sala de retiro para audiencias privadas. Usted estuvo en ella, &#191;no? Cuando el obispo supremo les ense&#241;&#243; todo esto, quiero decir.

Hum s&#237;.

Se trataba de una peque&#241;a habitaci&#243;n vac&#237;a excepto una silla encima de una tarima un trono, se corrigi&#243; Jubal con una sonrisa privada y un reclinatorio. Jubal se pregunt&#243; qui&#233;n utilizar&#237;a el trono y qui&#233;n ocupar&#237;a el reclinatorio Si aquel obispo de guardarrop&#237;a iba a tratar de religi&#243;n con Mike, se encontrar&#237;a con algunas sorpresas

Conf&#237;o en que no permanezcan ah&#237; mucho tiempo. Realmente tenemos que marcharnos.

Dudo que lo hagan. Probablemente el se&#241;or Smith quiso hablar un momento a solas con el obispo. A menudo la gente lo desea, y el obispo supremo es muy generoso en ese aspecto. Mire, llamar&#233; al aparcamiento y har&#233; que su taxi les espere al final del pasillo donde tomamos el ascensor; es la entrada privada del obispo supremo. Eso les ahorrar&#225; sus buenos diez minutos.

Muy amable de su parte.

As&#237;, si el se&#241;or Smith tiene alg&#250;n peso en el alma que desee confesar, no le daremos prisa. Saldr&#233; a telefonear.

Se fue. Jill se acerc&#243; a Jubal, preocupada.

Jubal, no me gusta esto. Creo que estaba previsto deliberadamente de antemano que el obispo Digby cogiese a Mike por su cuenta a solas para trabajarlo un poco.

Estoy seguro de ello.

&#191;Y bien? &#161;No tienen ning&#250;n derecho a hacerlo! Voy a irrumpir ah&#237; dentro y le dir&#233; a Mike que ya es hora de irnos.

Haga lo que mejor le parezca respondi&#243; Jubal, pero creo que est&#225; actuando como una gallina clueca. Esto no es lo mismo que tener los Servicios Especiales a nuestros talones, Jill; estos son bandidos de guante blanco. No van a intentar nada por la fuerza sonri&#243;. Mi opini&#243;n es que, si Digby trata de convertir a Mike, es posible que Mike acabe convirti&#233;ndole a &#233;l. Es m&#225;s bien dif&#237;ciles el hacer tambalear las ideas de Mike.

Sigue sin gustarme.

Rel&#225;jese. Mastique algo; le ayudar&#225;.

No tengo apetito.

Bueno, yo s&#237;; y si alguna vez rechazara una comida gratis me expulsar&#237;an de la Sociedad de Autores.

Apil&#243; jam&#243;n de Virginia cortado tan fino como hojas de papel cebolla sobre pan con mantequilla, a&#241;adi&#243; algunas cosas m&#225;s ninguna de ellas sint&#233;tica hasta formar un inestable ziggurat, dio un mordisco y se chup&#243; la mayonesa de los dedos.

Diez minutos m&#225;s tarde Boone a&#250;n no hab&#237;a regresado. Jill dijo secamente:

Jubal, voy a dejar de ser educada. Voy a sacar a Mike de ah&#237;.

Adelante.

La observ&#243; avanzar hacia la puerta a largas zancadas.

Est&#225; cerrada con llave

Eso imagin&#233;.

Y bien, &#191;qu&#233; hacemos? &#191;La echamos abajo?

S&#243;lo como &#250;ltimo recurso Jubal se dirigi&#243; a la puerta interior, la examin&#243; atentamente. Hum. Con un ariete y veinte hombres robustos, podr&#237;amos intentarlo. Jill, esa puerta presenta todas las caracter&#237;sticas de la de una caja fuerte, s&#243;lo que ha sido decorada por fuera para que hiciera juego con el resto de la habitaci&#243;n. Tengo una muy parecida como cortafuego en mi estudio.

&#191;Qu&#233; hacemos?

Llame con los nudillos, si quiere. Yo ir&#233; a ver qu&#233; es lo que retiene a Boone.

Pero cuando asom&#243; la cabeza al pasillo, Jubal vio que el senador regresaba en aquel momento.

Lo siento se disculp&#243; Boone. Tuve que enviar un querub&#237;n en busca de su conductor. Estaba en la Sala Feliz, almorzando un poco. Pero su taxi les est&#225; esperando, tal como dije.

Senador indic&#243; Jubal, tenemos que marcharnos ya. &#191;Ser&#237;a usted tan amable de comunic&#225;rselo al obispo Digby?

Boone pareci&#243; algo turbado.

Puedo telefonearle, si insiste. Pero me da reparo hacerlo, y no puedo interrumpir una audiencia privada entrando en la sala.

Entonces telefonee. Insistimos.

Pero Boone se vio aliviado de aquella situaci&#243;n violenta; justo en aquel momento se abri&#243; la puerta y sali&#243; Mike. Jill ech&#243; una ojeada a su rostro y pregunt&#243; con voz aguda:

&#161;Mike! &#191;Se encuentra bien?

S&#237;, Jill.

Informar&#233; al obispo supremo que se marchan indic&#243; Boone; pas&#243; junto a Mike y entr&#243; en la sala contigua, pero reapareci&#243; de inmediato. Se ha ido anunci&#243;. Tiene una puerta trasera que da a su estudio sonri&#243;. Como los gatos y los cocineros, el obispo supremo se marcha sin despedirse. Es una broma; dice que las despedidas no proporcionan ninguna dicha. No se sientan ofendidos por ello.

En absoluto. Pero nosotros nos despedimos ahora, y gracias por la interesant&#237;sima experiencia. No, no se moleste en acompa&#241;arnos; estoy seguro de que sabremos hallar la salida.



24

Una vez en el aire, Jubal pregunt&#243;:

Bien, Mike, &#191;qu&#233; piensa de ello?

Mike frunci&#243; el entrecejo.

No asimilo.

No es usted el &#250;nico, hijo. &#191;Qu&#233; ten&#237;a que decirle el obispo?

Mike titube&#243; largo rato; finalmente dijo:

Hermano Jubal, necesito meditar hasta la asimilaci&#243;n.

Entonces medite todo lo que quiera, hijo. Eche una cabezada. Eso es lo que voy a hacer yo.

Jubal dijo de pronto Jill, &#191;c&#243;mo piensa esa gente salirse de todo eso?

&#191;Salirse de qu&#233;?

De todo. Eso no es una Iglesia; es un manicomio.

Ahora fue el turno de Jubal de meditar antes de contestar.

No, Jill, est&#225; equivocada. Es una Iglesia, y un ejemplo del eclecticismo l&#243;gico de nuestra &#233;poca.

&#191;Eh?

La Nueva Revelaci&#243;n, y todas las doctrinas y pr&#225;cticas bajo su nombre son materia antigua, muy antigua. Todo lo que se puede decir acerca de ellas es que ni Foster ni Digby tuvieron nunca una idea original en sus vidas, pero sab&#237;an lo que deb&#237;an vender en este d&#237;a y &#233;poca. Fueron reuniendo un centenar de viejos trucos gastados por el tiempo, les dieron una nueva capa de pintura y se lanzaron al negocio. Un negocio de &#233;xito fulminante, adem&#225;s. Lo que m&#225;s me preocupa es que puedo llegar a vivir lo suficiente como para comprobar que se vende demasiado bien, hasta que todo el mundo se sienta obligado a comprarlo.

&#161;Oh, no!

Oh, s&#237;. Hitler empez&#243; con menos, y todo lo que ten&#237;a para cambalachear era odio. El odio siempre se vende bien, pero, a base de repetirla comercialmente, la felicidad demuestra ser una mercanc&#237;a m&#225;s s&#243;lida. Cr&#233;ame, lo s&#233;; pertenezco al mismo gremio, como Digby me record&#243; muy bien Jubal esboz&#243; una mueca. Deb&#237; haberle hurgado un poco. En vez de eso, dej&#233; que me cayera simp&#225;tico. Por eso le temo. Es bueno en ello, es astuto. Sabe lo que la gente quiere: felicidad. El mundo ha sufrido un largo y oscuro siglo de culpabilidad y de miedo, y ahora Digby les dice que no tienen nada que temer, ni en esta vida ni en la futura, y que Dios les ordena que amen y sean felices. Un d&#237;a s&#237; y otro tambi&#233;n, insiste, y no deja de martillearlo: no teng&#225;is miedo, sed felices.

Bueno, esa parte est&#225; muy bien acept&#243; Jill, y admito que el hombre lo trabaja a fondo. Pero

&#161;Tonter&#237;as! Juega a fondo, en todo caso.

No, a m&#237; me dio la impresi&#243;n de que realmente est&#225; dedicado a su trabajo, que lo ha sacrificado todo a

&#161;Tonter&#237;as!, he dicho. Mire, Jill: de todas las estupideces que contorsionan el mundo, el concepto de altruismo es la peor. La gente hace lo que quiere hacer, siempre. Si a veces les produce dolor elegir, si la elecci&#243;n parece un noble sacrificio, entonces puede estar segura de que, pese a todo, no es m&#225;s noble que la aflicci&#243;n causada por la codicia, la desagradable necesidad de elegir entre dos cosas cuando las dos te gustan y no puedes obtenerlas ambas. El individuo corriente sufre esa aflicci&#243;n cada d&#237;a, cada vez que tiene que elegir entre gastarse un d&#243;lar en cerveza o guardarlo para sus hijos, entre levantarse cuando est&#225; cansado o pasar el d&#237;a en su caliente cama y perder el empleo. No importa lo que haga, siempre escoge lo que le lastima menos o le complace m&#225;s.

El individuo medio pasa toda su vida atormentado por esas peque&#241;as decisiones. Pero el aut&#233;ntico truh&#225;n y el perfecto santo efect&#250;an las mismas elecciones a gran escala. Como Digby hizo. Santo o truh&#225;n, no es uno de los tipos medios.

&#191;Qu&#233; cree que es, Jubal?

&#191;Quiere decir que hay alguna diferencia?

&#161;Oh, Jubal, su cinismo es una postura, y usted lo sabe! Claro que hay una diferencia.

Hum. S&#237;, tiene raz&#243;n, creo que s&#237;. Conf&#237;o en que sea simplemente un truh&#225;n, porque un santo podr&#237;a ocasionar un da&#241;o diez veces mayor. Anote esto: usted lo etiquetar&#237;a como cinismo, como si con el hecho de etiquetarlo demostrara que es un error. Jill, &#191;qu&#233; fue lo que le preocup&#243; de esos servicios religiosos?

Todo. No ir&#225; a decirme que eso es un culto.

&#191;Lo cual significa que no hacen las cosas igual que en la Peque&#241;a Iglesia de Ladrillos Rojos del Centro del Valle, a la que asist&#237;a usted cuando ni&#241;a? Tranquil&#237;cese, Jill; tampoco las hacen de ese modo ni en San Pedro. Ni en La Meca.

S&#237;, pero Bueno, &#161;nadie las hace tampoco as&#237;! Danzas serpenteantes, m&#225;quinas tragaperras, &#161;incluso un bar en medio de una iglesia! Eso no es reverente, &#161;ni siquiera es digno! S&#243;lo asqueroso.

Supongo que la prostituci&#243;n en el templo tampoco era una cosa muy digna.

&#191;Eh?

Yo imaginaba m&#225;s bien que la bestia de dos cabezas era algo igual de trillado y c&#243;mico cuando el acto se realizaba al servicio de un dios que en cualquier otra circunstancia. En cuanto a las danzas de la serpiente, &#191;ha visto alguna vez un servicio religioso de los shakers? No, por supuesto que no, y yo tampoco; cualquier Iglesia que est&#233; absolutamente en contra de las relaciones sexuales de todo el mundo (como ellos), no dura mucho. Pero bailar a mayor gloria de Dios es algo que cuenta con una larga y respetada historia. No es imprescindible que sea una danza art&#237;stica; seg&#250;n los informes de los testigos oculares, los shakers nunca hubieran podido crear el Bolshoi Basta con derrochar entusiasmo. &#191;Considera irreverentes las antiguas danzas indias de la lluvia, de nuestro sudoeste?

No, pero eso es distinto.

Todo lo es, siempre Y, cuanto m&#225;s cambia, m&#225;s id&#233;ntico es. Ahora, respecto a las m&#225;quinas tragaperras &#191;No ha asistido nunca a un bingo en una iglesia?

Bueno, s&#237;. Los feligreses de nuestra parroquia sol&#237;an organizar sesiones de bingo para pagar la hipoteca. Pero s&#243;lo los viernes por la noche; nunca durante los oficios.

&#191;De veras? Eso me recuerda el caso de una mujer casada, que se enorgullec&#237;a de su virtud: s&#243;lo se acostaba con otros hombres cuando su marido estaba ausente.

&#161;Oh! &#161;Jubal, los dos casos son completamente distintos!

Es probable. La analog&#237;a siempre es m&#225;s escurridiza que la l&#243;gica. Pero, mi querida damita

&#161;No me llame as&#237;!

Era una broma. &#191;Por qu&#233; no le escupi&#243; en la cara? &#201;l ten&#237;a que mantenerse de buen humor, no importaba lo que nosotros hici&#233;ramos; Digby lo deseaba as&#237;. Pero Jill, si algo es pecaminoso en domingo, tambi&#233;n es pecaminoso en viernes. Al menos as&#237; lo asimila alguien desde fuera, como yo, o quiz&#225; un hombre de Marte. La &#250;nica diferencia que puedo ver es que los fosteritas entregan, absolutamente gratis, un texto de las Escrituras, aunque el jugador pierda. &#191;Sus partidas de bingo pueden alegar lo mismo?

Falsas Escrituras, querr&#225; decir. Un texto de la Nueva Revelaci&#243;n. &#191;Los ha le&#237;do, jefe?

Los he le&#237;do.

Entonces ya lo sabe. Los textos est&#225;n redactados en lenguaje b&#237;blico. En su mayor parte son simplemente dulces pero sin sustancia, como una tableta de sacarina; pero casi todos son puras tonter&#237;as, y algunos incluso son odiosos. Ninguno tiene sentido, ni siquiera moralidad.

Jubal guard&#243; silencio durante tanto rato que Jill pens&#243; que se hab&#237;a quedado dormido. Por &#250;ltimo dijo:

Jill, &#191;est&#225; usted familiarizada con los escritos sagrados hind&#250;es?

Me temo que no.

&#191;Sabe algo del Cor&#225;n? &#191;O de algunas otras escrituras importantes? Podr&#237;a ilustrarla acerca de mi punto de vista respecto de la Biblia, pero no deseo herir sus sentimientos.

Oh, me temo que no soy exactamente del tipo erudito, Jubal. Siga adelante; no herir&#225; mis sentimientos.

Bueno, entonces me atendr&#233; al Antiguo Testamento, escogiendo fragmentos que normalmente no escandalizan a la gente. &#191;Conoce la historia de Sodoma y Gomorra? &#191;Y de c&#243;mo Lot fue salvado de esas ciudades abominables poco antes de que Yahv&#233; las arrasara con un par de bombas at&#243;micas celestiales?

Oh, s&#237;, por supuesto. Su esposa qued&#243; convertida en estatua de sal.

Atrapada por la precipitaci&#243;n radiactiva, quiz&#225;. Se demor&#243; y mir&#243; hacia atr&#225;s. Siempre me pareci&#243; un castigo demasiado duro por el pecadillo de la curiosidad femenina. Pero habl&#225;bamos de Lot. San Pedro lo describe como un hombre justo, temeroso de Dios y recto en su conducta, exasperado ante la grosera forma de hablar de los inicuos. Creo que debemos estipular que San Pedro era una autoridad en lo que a virtud se refiere, puesto que le fueron entregadas las llaves del Reino de los Cielos. Pero si uno busca las &#250;nicas referencias a Lot en el Antiguo Testamento, resulta dif&#237;cil determinar exactamente qu&#233; hizo o no hizo para establecerse como ejemplo a seguir.

Reparti&#243; unos pastos a sugerencia de su hermano. Fue capturado en una batalla. Sali&#243; de la ciudad a tiempo para salvar su pellejo. Bueno, alberg&#243; y dio de comer a dos desconocidos, pero su conducta indica que sab&#237;a que eran personas de importancia, supiera o no que eran &#225;ngeles. Y, de acuerdo con el Cor&#225;n y con mis propias luces, su hospitalidad hubiera tenido m&#225;s valor si hubiera cre&#237;do que se trataba de simples mendigos sin importancia, necesitados de un poco de pan y cobijo. Aparte esos detalles y la referencia de San Pedro sobre el personaje, s&#243;lo hay una cosa que hizo Lot mencionada en la Biblia sobre la cual pueda juzgarse su virtud. Una virtud tan grande, no lo olvide, como para que una intercesi&#243;n divina salvara su vida. Eche un vistazo al cap&#237;tulo diecinueve del G&#233;nesis, vers&#237;culo ocho.

&#191;Qu&#233; dice?

L&#233;alo cuando lleguemos a casa. No espero que me crea a m&#237;.

&#161;Jubal! Es usted el hombre m&#225;s exasperante que he conocido en mi vida.

Y usted es una muchachita preciosa y una excelente cocinera, as&#237; que no me importa su ignorancia. De acuerdo, se lo dir&#233;; pero compru&#233;belo luego. Algunos de los vecinos de Lot llamaron a su puerta y dijeron que deseaban conocer a aquellos dos tipos de fuera de la ciudad. Lot no discuti&#243; con ellos: en vez de eso, les ofreci&#243; un trato. Ten&#237;a dos hijas v&#237;rgenes (al menos, &#233;sa era su opini&#243;n), y dijo a aquel grupo de hombres que les entregar&#237;a a esas dos muchachitas para que las usasen como les viniera en gana: que las violasen en masa, que las prostituyesen como y con quien quisieran, les suplic&#243; que hiciesen cualquier maldita cosa que les apeteciera con sus hijas, a cambio de que, por favor, se marcharan y dejasen de aporrear su puerta.

Jubal &#191;de veras dice eso la Biblia?

M&#237;relo usted misma. He modernizado un poco el lenguaje, pero el significado es tan inconfundible como el gui&#241;o de una ramera. Lot ofreci&#243; a un grupo de hombres, j&#243;venes y viejos, dice la Biblia, que abusaran de dos j&#243;venes v&#237;rgenes bajo su protecci&#243;n a cambio de que no echaran abajo su puerta. &#161;Vaya! se inclin&#243; hacia delante, y sus ojos chispearon. &#161;Quiz&#225; hubiera debido probar eso cuando los de los Servicios Especiales estaban rompiendo mi puerta! Quiz&#225; eso me hubiera valido el Cielo, y San Pedro sabe que mis posibilidades no son muy buenas de otro modo frunci&#243; el entrecejo y pareci&#243; preocupado. No, no hubiera funcionado. La receta exige claramente virgins intactae, y no hubiera sabido a cu&#225;les ofrecer.

&#161;Hum! No lo hubiera sabido de m&#237;.

Posiblemente no hubiera podido averiguarlo de ninguna. Incluso Lot pudo haberse equivocado. Pero eso es lo que les prometi&#243;: sus hijas v&#237;rgenes, j&#243;venes, tiernas y asustadas. Anim&#243; a aquella pandilla callejera a que las violase, &#161;con el exclusivo objeto de que le dejasen a &#233;l en paz! Jubal solt&#243; un bufido. Y la Biblia cita a este tipo de escoria como un hombre justo.

No creo que nos lo ense&#241;aran de ese modo en la escuela dominical dijo Jill lentamente.

&#161;Maldita sea, exam&#237;nelo usted misma! Probablemente le ofrecieron una versi&#243;n expurgada. Y &#233;sa no es la &#250;nica sorpresa que aguarda a cualquiera que realmente lea la Biblia. Considere a Eliseo. En la Biblia se dice que Eliseo estaba tan repleto del fuego sagrado, que devolv&#237;a la vida a un hombre muerto con s&#243;lo tocar sus huesos. Pero era un viejo cascarrabias calvo, como yo. Y as&#237;, un d&#237;a, algunos chiquillos la tomaron con &#233;l y empezaron a burlarse de su calvicie, como esas d&#237;scolas muchachas de mi alrededor hacen con la m&#237;a. De modo que Dios intercedi&#243; personalmente y envi&#243; un par de osos, que redujeron a cuarenta y dos ni&#241;os peque&#241;os a ensangrentados jirones de carne. Eso es lo que dice la Biblia: cap&#237;tulo segundo del libro dos de los Reyes.

Jefe, yo nunca me he burlado de su calva.

&#191;Qui&#233;n env&#237;a entonces mi nombre a todos esos curanderos charlatanes que dicen ser repobladores de cabezas? &#191;Dorcas, quiz&#225;? Quienquiera que sea, Dios lo sabe, y vale m&#225;s que esa muchacha se mantenga atenta, por si los osos. Podr&#237;a volverme piadoso en mi chochez, y empezar a gozar de la protecci&#243;n divina. Pero no voy a ofrecerle m&#225;s ejemplos. La Biblia est&#225; repleta de relatos as&#237;: l&#233;ala y desc&#250;bralos. Cr&#237;menes que le revuelven a uno las tripas son presentados como hechos ordenados por la divinidad o sancionados por ella, junto con, debo reconocerlo, muchos ejemplos de sentido com&#250;n y valiosas normas pr&#225;cticas de conducta social. No trato de desprestigiar la Biblia; soporta bastante mejor el examen que algunos otros escritos sagrados. No es ese parche cosido sobre s&#225;dica y pornogr&#225;fica basura que pasa por ser los escritos sagrados de los hind&#250;es. O una docena de otras religiones.

Pero tampoco condeno a ninguna de &#233;sas. Resulta enteramente concebible que alguna de tales mitolog&#237;as mutuamente contradictorias sea la palabra literal de Dios, que Dios sea en verdad el tipo de paranoico sediento de sangre que hace pedacitos a cuarenta y dos ni&#241;os peque&#241;os por haber tenido la osad&#237;a de burlarse de uno de sus sacerdotes. No me pregunte a m&#237; cu&#225;l es la pol&#237;tica de la Gerencia; yo s&#243;lo trabajo aqu&#237;. Mi punto de vista es que la Nueva Revelaci&#243;n de Foster, hacia la que tan desde&#241;osa se muestra usted, es por lo menos tan dulce y luminosa como las escrituras de cualquier otra confesi&#243;n. El patr&#243;n del obispo Digby es un Don Fulano jovial; quiere que la gente sea feliz aqu&#237; en la Tierra sin perder su opci&#243;n a la bienaventuranza eterna en el Cielo. No espera que uno castigue su carne aqu&#237; y ahora, a fin de alcanzar las recompensas una vez muerto. &#161;Oh, no! &#201;se es el paquete econ&#243;mico gigante moderno. Si a uno le gusta la bebida y el juego y el baile y las mujeres, como les ocurre a la mayor&#237;a, pues adelante, que acuda a la Iglesia y lo haga bajo los sagrados auspicios. Que lo haga con la conciencia libre de cualquier rastro de culpa. Que se divierta realmente. &#161;A vivir! &#161;A ser feliz!

Jubal distaba mucho de parecer feliz. Prosigui&#243;:

Naturalmente, hay una peque&#241;a contrapartida: el Dios de Digby espera ser reconocido como tal. Pero eso ha sido siempre una debilidad de los dioses. Quienquiera que sea lo bastante est&#250;pido como para negarse a ser feliz de acuerdo con sus condiciones es un pecador, y como tal merece cualquier cosa que le ocurra. Pero &#233;sta es una regla com&#250;n a todos los dioses y diosas de la historia; no puede reproch&#225;rsele s&#243;lo a Foster y a Digby, siendo que ellos no la inventaron. Su aceite de serpiente marca registrada es absolutamente ortodoxo en todos los aspectos.

Jefe, habla usted como si estuviera medio convertido.

&#161;En absoluto! No me gustan las danzas de la serpiente, desprecio las masas y no consiento que mis inferiores sociales y mentales me digan d&#243;nde debo ir los domingos, y no me gustar&#237;a el cielo si esas masas tuvieran que ir a &#233;l. Me limito simplemente a poner objeciones a que les critique por cosas equivocadas. Como literatura, la Nueva Revelaci&#243;n presenta un nivel por encima de la media, y eso es l&#243;gico: fue compuesta a base de plagiar otras escrituras. En cuanto a la consistencia l&#243;gica e interna, las reglas mundanas no se aplican a los textos sagrados. Pero incluso sobre esta base, la Nueva Revelaci&#243;n debe ser considerada superior a la media; dif&#237;cilmente se morder&#225; alguna vez la cola. Intenta reconciliar a veces el Antiguo Testamento con el Nuevo, o la doctrina budista con los ap&#243;crifos budistas.

En cuanto a la moral, el fosterismo es simplemente la &#233;tica freudiana endulzada para personas incapaces de aceptar la psicolog&#237;a a palo seco, aunque dudo que el viejo libertino que la redact&#243;, perd&#243;n, que fue inspirado a escribirla, lo supiese; no era ning&#250;n erudito. Pero estaba en tono con su tiempo, pulsaba bien el zeitgeist. Miedo, sensaci&#243;n de culpabilidad y la p&#233;rdida de la fe &#191;C&#243;mo pod&#237;a fallar? En fin, calle un poco ahora; voy a echar una cabezada.

&#191;Qui&#233;n est&#225; hablando?

La mujer me tent&#243; Jubal cerr&#243; los ojos.


Al llegar a casa, descubrieron que Caxton y Mahmoud hab&#237;an ido all&#237; a pasar el d&#237;a. Ben se hab&#237;a sentido desilusionado al saber que Jill estaba ausente, pero soport&#243; la decepci&#243;n sin echarse a llorar gracias a los buenos oficios de Anne, Miriam y Dorcas. Mahmoud siempre les visitaba con el prop&#243;sito declarado de ver a Mike, su protegido, y al doctor Harshaw; sin embargo, &#233;l tambi&#233;n mostr&#243; una valerosa fortaleza de &#225;nimo al conformarse s&#243;lo con la comida, el licor, el jard&#237;n y las odaliscas de Jubal para entretenerse durante la ausencia de su anfitri&#243;n. Estaba tendido boca abajo y Miriam le frotaba la espalda, mientras Dorcas le acariciaba la cabeza.

Jubal le mir&#243;.

No se levante.

No puedo, ella est&#225; sentada encima de m&#237;. Hola, Mike.

Hola, hermano Stinky doctor Mahmoud Mike salud&#243; despu&#233;s gravemente a Ben, y pidi&#243; permiso para retirarse.

Adelante, hijo concedi&#243; Jubal.

Un momento, Mike dijo Anne. &#191;Ha almorzado?

Anne, no tengo hambre. Gracias dijo Mike solemnemente; se dio la vuelta y entr&#243; en la casa.

Mahmoud se retorci&#243;, derribando casi a Miriam de su asiento.

Jubal, &#191;qu&#233; preocupa a nuestro hijo?

S&#237; confirm&#243; Ben. Parece mareado.

Tranquil&#237;cense. D&#233;jenlo solo y se pondr&#225; bien. Se trata de una sobredosis de religi&#243;n. Digby lo ha estado trabajando y les explic&#243; a grandes rasgos los acontecimientos de la ma&#241;ana.

Mahmoud frunci&#243; el entrecejo.

Pero, &#191;era necesario dejarle a solas con Digby? Me parece que eso perd&#243;n, hermano, fue una imprudencia.

No ha resultado herido, Stinky; se va a encontrar a cada paso con situaciones an&#225;logas, y tiene que aprender. Usted le ha estado predicando su rama de la teolog&#237;a, s&#233; que lo ha hecho; &#233;l me lo dijo. &#191;Puede citarme una buena raz&#243;n por la cual Mike no deba disponer de su oportunidad de examinar las otras ramas? Resp&#243;ndame como cient&#237;fico, no como musulm&#225;n.

Soy incapaz de responder de otra forma que como musulm&#225;n dijo el doctor Mahmoud con voz queda.

Lo siento. Reconozco lo correcto de su respuesta, aunque no est&#233; de acuerdo con ella.

Pero, Jubal, he empleado la palabra musulm&#225;n en su sentido exacto, no en la forma sectaria que Maryam denomina, incorrectamente, mahometano.

&#161;Y seguir&#233; llam&#225;ndole as&#237; hasta que aprenda usted a pronunciar Miriam correctamente! Y deje de retorcerse; no le estoy haciendo da&#241;o.

S&#237;, Maryam. &#161;Ay! Las mujeres no deber&#237;an ser tan musculosas. Jubal Como cient&#237;fico, considero a Michael el premio m&#225;ximo de mi carrera. Como musulm&#225;n, hallo en &#233;l una magn&#237;fica predisposici&#243;n para someterse a la voluntad de Dios, y eso hace que me sienta feliz por &#233;l, aunque existen grandes dificultades sem&#225;nticas, y seguir&#225;n existiendo mientras no asimile lo que significa la palabra musulmana Al&#225; se encogi&#243; de hombros o la palabra cristiana Dios.

Pero, como hombre, y siempre Siervo del Alt&#237;simo, amo a ese muchacho, nuestro hijo adoptivo y hermano de agua, y no me gustar&#237;a que cayese bajo malas influencias. Dejando aparte su credo, ese tal Digby me parece que es una mala influencia. &#191;Qu&#233; opina usted?

&#161;Ol&#233;! aplaudi&#243; Ben. Ese Digby es un bastardo baboso, y la &#250;nica raz&#243;n de que no le haya sacudido fuerte en mi columna es simplemente porque la sindicaci&#243;n tiene miedo a publicarlo en letras de imprenta. Siga hablando, Stinky, y me tendr&#225; estudiando &#225;rabe y comprando una alfombra.

As&#237; lo espero. Aunque la alfombra no es imprescindible.

Jubal suspir&#243;.

Estoy de acuerdo con ustedes dos; preferir&#237;a ver a Mike fumando marihuana que convertido por Digby. Pero no creo que haya la m&#225;s ligera posibilidad de que Mike caiga en ese l&#237;o sincr&#233;tico que pregona Digby. Y adem&#225;s, tiene que aprender a plantar cara a las malas influencias. A usted le considero una buena influencia, pero en realidad creo que no tiene muchas m&#225;s probabilidades que Digby El chico posee una mente propia, y asombrosamente firme. Mahoma hubiera tenido que hacer sitio para un nuevo profeta.

Si &#233;sa es la voluntad de Dios respondi&#243; Mahmoud con calma.

Eso no deja espacio para la discusi&#243;n admiti&#243; Jubal.

Est&#225;bamos hablando de religi&#243;n antes de que usted llegara a casa indic&#243; Dorcas en voz baja. Jefe, &#191;sab&#237;a usted que las mujeres no tenemos alma?

&#191;De veras?

Eso es lo que dice Stinky.

Maryam explic&#243; Mahmoud quer&#237;a saber por qu&#233; nosotros, los mahometanos, creemos que s&#243;lo los hombres tienen alma. As&#237; que le cit&#233; las Escrituras.

Miriam, me sorprendes. &#201;sa es una creencia err&#243;nea tan vulgar como la idea de que los jud&#237;os sacrifican a los beb&#233;s cristianos en secretos y obscenos ritos. El Cor&#225;n es expl&#237;cito en media docena de lugares acerca de que familias enteras entran en el para&#237;so, hombres y mujeres juntos. Por ejemplo, lee Ornamentos de oro, vers&#237;culo setenta, &#191;no es as&#237;, Stinky?

Entrad en el jard&#237;n, t&#250; y tus esposas, para alegrarte. Poco m&#225;s o menos, &#233;sa es la mejor traducci&#243;n que puedo hacer admiti&#243; Mahmoud.

Bueno dijo Miriam, hab&#237;a o&#237;do referencias de las hermosas hur&#237;es que los hombres mahometanos encuentran para entretenerse cuando llegan al cielo, y no me pareci&#243; que quedase mucho sitio para las esposas.

Las hur&#237;es no son mujeres indic&#243; Jubal. Son creaciones aparte, como los djinn[6 - Djinn, genio, como el de la botella de Sinbad. De hecho, la palabra occidental reconoce ah&#237; su origen. (N. del Rev.)] y los &#225;ngeles. No necesitan almas humanas; son en principio esp&#237;ritus, eternos, invariables y hermosos. Hay tambi&#233;n hur&#237;es varones, o el equivalente masculino de las hur&#237;es. Las hur&#237;es no tienen que ganarse el derecho a entrar en el Para&#237;so; pertenecen a la plantilla. Sirven interminables y deliciosos manjares, reparten bebidas que nunca producen resaca y entretienen de cualquier otra forma que se les solicite. Pero las almas de las esposas no tienen que hacer ning&#250;n trabajo de la casa. &#191;Correcto, Stinky?

Bastante aproximado, aparte la ligereza en escoger las palabras. Las hur&#237;es se detuvo y se alz&#243; con tanta brusquedad que derrib&#243; a Miriam. &#161;Alto! &#161;Tal vez sea posible que estas muchachas no tengan alma!

Miriam se sent&#243; en el suelo y dijo amargamente:

&#161;Ey, desagradecido perro de un infiel! &#161;Retr&#225;ctese de inmediato!

Paz, Maryam. Aunque no tenga alma, ser&#225; inmortal de todas formas y no la va a echar en falta. Jubal, &#191;es posible que un hombre muera sin darse cuenta de ello?

No lo s&#233; decir. Nunca lo he intentado.

&#191;Es posible que yo haya muerto en Marte y simplemente est&#233; so&#241;ando que he vuelto a casa? &#161;Mire a su alrededor! Un jard&#237;n que complacer&#237;a al mism&#237;simo Profeta. Cuatro hermosas hur&#237;es que sirven manjares espl&#233;ndidos y deliciosas bebidas a todas horas. Incluso hay sus contrapartidas masculinas, si quiere ser detallista. &#191;No ser&#225; esto el Para&#237;so?

Puedo garantizarle que no lo es le asegur&#243; Jubal. Debo pagar mis impuestos esta semana.

Sin embargo, eso no me afecta a m&#237;.

Y tome estas hur&#237;es Aunque estipulemos, en honor a la discusi&#243;n, que poseen la belleza adecuada para encajar con las especificaciones, lo cierto es que, despu&#233;s de todo, la belleza est&#225; en los ojos del que mira

Pero pasan por ello.

Y usted va a pagar por eso, jefe a&#241;adi&#243; Miriam.

Y a&#250;n queda se&#241;al&#243; Jubal un requisito m&#225;s de los que constituyen el atributo de las hur&#237;es.

Hum dijo Mahmoud, no creo que necesitemos meternos en eso. En el Para&#237;so, m&#225;s que una condici&#243;n f&#237;sica temporal, lo que cuenta es el atributo espiritual permanente, m&#225;s bien un estado mental. &#191;S&#237;?

En ese caso dijo Harshaw con &#233;nfasis, estoy completamente seguro de que &#233;stas no son hur&#237;es.

Mahmoud suspir&#243;.

Entonces tendr&#233; que convertir a una de ellas.

&#191;Por qu&#233; s&#243;lo a una? Todav&#237;a quedan sitios en el mundo donde puede cubrir usted su cupo.

No, amigo m&#237;o. Seg&#250;n las sabias palabras del Profeta, si bien la legislaci&#243;n permite cuatro, es imposible para un hombre llevar una vida tranquila si hay m&#225;s de una.

Eso es un alivio. &#191;A cu&#225;l elige?

Tendremos que verlo. Maryam, &#191;se considera usted espiritual?

&#161;V&#225;yase al diablo! Hur&#237;es, &#161;ja!

&#191;Jill?

D&#233;me un respiro protest&#243; Ben. Todav&#237;a estoy trabajando con Jill.

De acuerdo; m&#225;s adelante, Jill. &#191;Anne?

Lo siento. Tengo una cita.

&#191;Dorcas? Es usted mi &#250;ltima oportunidad.

Stinky dijo ella en voz muy baja, &#191;exactamente cu&#225;nta espiritualidad desea que experimente?


Cuando Mike entr&#243; en la casa, subi&#243; directamente la escalera, entr&#243; en su cuarto, cerr&#243; la puerta, se tendi&#243; en la cama, adopt&#243; la postura fetal, puso los ojos en blanco, se trag&#243; la lengua y redujo su ritmo card&#237;aco a casi nada. Sab&#237;a que a Jill no le gustaba que hiciese aquello durante el d&#237;a, pero no pon&#237;a objeciones siempre que se abstuviese de hacerlo en p&#250;blico. Eran muchas las cosas que no deb&#237;a hacer en p&#250;blico, pero s&#243;lo aqu&#233;lla despertaba las iras de Jill. Hab&#237;a estado aguardando poder hacerlo desde que abandonara aquella estancia de terrible incorrecci&#243;n; necesitaba desesperadamente retraerse y tratar de asimilar.

Porque hab&#237;a hecho algo que Jill le hab&#237;a dicho que no hiciera jam&#225;s.

Experimentaba una urgencia muy humana de decirse que se hab&#237;a visto obligado por las circunstancias, que no hab&#237;a sido culpa suya; pero su formaci&#243;n marciana no le permit&#237;a esta f&#225;cil v&#237;a de escape. Hab&#237;a llegado a un punto cr&#237;tico culminante donde se hab&#237;a hecho necesaria una acci&#243;n apropiada, y la elecci&#243;n hab&#237;a sido suya. Asimilaba que hab&#237;a elegido de un modo correcto, aunque su hermano de agua Jill le hab&#237;a prohibido aquella elecci&#243;n. Pero no le hab&#237;a quedado otra alternativa. Esto, en s&#237; mismo, era una contradicci&#243;n: ante un punto cr&#237;tico culminante, la elecci&#243;n es algo imprescindible. Mediante la elecci&#243;n, el esp&#237;ritu crece.

Consider&#243; la posibilidad de que Jill hubiera aprobado que procediese de otro modo, sin desperdiciar alimento. No, asimil&#243; que la prohibici&#243;n cubr&#237;a tambi&#233;n aquella variante.

En este punto, el ser brotado de los genes humanos, modelados por el pensamiento marciano, y que nunca podr&#237;a ser ninguna de las dos cosas, complet&#243; un estadio de crecimiento, eclosion&#243; y dej&#243; de ser un polluelo. El solitario aislamiento de la libre voluntad predestinada fue entonces suyo, y con &#233;l la serenidad marciana para abrazarla, fomentarla, saborear su amargura y aceptar sus consecuencias. Supo con tr&#225;gica alegr&#237;a que aquel punto cr&#237;tico culminante era suyo, no de Jill. Su hermano de agua pod&#237;a ense&#241;arle, reprenderle, guiarle, pero la elecci&#243;n en un punto cr&#237;tico culminante no se compart&#237;a. Era una propiedad m&#225;s all&#225; de toda posible transferencia, donaci&#243;n o hipoteca; propietario y propiedad se asimilaban mutua e inseparablemente. &#201;l era eternamente la acci&#243;n que hab&#237;a ejecutado en el punto cr&#237;tico culminante.

Ahora que sab&#237;a que &#233;l era su propio yo, era libre de asimilar a sus hermanos de un modo m&#225;s cercano, de fundirse sin obst&#225;culos. La autointegridad era, es y siempre hab&#237;a sido. Mike dej&#243; de albergar a todos los yoes de sus hermanos, los muchos treses colmados en Marte, tanto corp&#243;reos como descorporizados, los pocos y preciosos de la Tierra. Incluso a los a&#250;n desconocidos poderes de los treses en la Tierra con los que podr&#237;a fusionarse y a los que podr&#237;a albergar ahora, despu&#233;s de la larga espera dedicada a asimilar y a fomentarse a s&#237; mismo.

Mike sigui&#243; en su trance; hab&#237;a mucho que asimilar, numerosos cabos sueltos y fragmentos y piezas que deb&#237;an encajarse en su esquema de crecimiento, todo lo que hab&#237;a visto, o&#237;do y experimentado en el Tabern&#225;culo del Arc&#225;ngel Foster no s&#243;lo el punto cr&#237;tico culminante, cuando Digby y &#233;l estuvieron a solas, cara a cara: por qu&#233; el obispo senador Boone hab&#237;a despertado sus recelos e intranquilidad sin llegar a asustarle, por qu&#233; la se&#241;orita Dawn Ardent ten&#237;a el sabor de un hermano de agua sin serlo, la textura y el olor de la bondad que hab&#237;a asimilado de modo incompleto en aquellos saltos arriba y abajo y en los c&#225;nticos como lamentos La charla de Jubal que hab&#237;a almacenado mientras iban y ven&#237;an

Las palabras de Jubal le turbaron m&#225;s que los otros detalles; las estudi&#243; con gran cuidado, las compar&#243; con lo que le hab&#237;a sido ense&#241;ado como polluelo, haciendo un gran esfuerzo por tender un puente entre las dos lenguas, aquella con la que pensaba y aquella otra en la que ahora hablaba y estaba aprendiendo gradualmente a pensar para ciertos prop&#243;sitos. La palabra humana Iglesia, que se repet&#237;a una y otra vez en las frases de Jubal, era lo que le proporcionaba las mayores dificultades. No exist&#237;a ning&#250;n concepto marciano de ning&#250;n tipo que encajara con ella, a menos que uno tomase Iglesia y culto y Dios y congregaci&#243;n y muchas otras palabras y las refundiese a la totalidad de la &#250;nica palabra que hab&#237;a conocido durante la mayor parte de su crecimiento-espera. Luego volvi&#243; a resumir torpemente el concepto en ingl&#233;s en aquella frase que hab&#237;a sido rechazada (pero de forma distinta por cada uno de ellos) por Jubal, por Mahmoud, por Digby.

T&#250; eres Dios. Ahora estaba m&#225;s cerca de comprenderla en ingl&#233;s, aunque el significado nunca tendr&#237;a la cristalina inevitabilidad del concepto marciano que encarnaba. Pronunci&#243; de forma simult&#225;nea en su mente la frase inglesa y la palabra marciana, y se sinti&#243; pr&#243;ximo a la asimilaci&#243;n. Repiti&#233;ndolas como un estudiante que se dice a s&#237; mismo que la gema est&#225; en el loto, se sumergi&#243; sin turbaciones en el nirvana.

Poco antes de medianoche aceler&#243; el ritmo cardiaco, reanud&#243; la respiraci&#243;n normal, revis&#243; su lista de comprobaci&#243;n de ingenier&#237;a, comprob&#243; que todo estaba en orden, se desenroll&#243; y se sent&#243;. Se hab&#237;a sentido espiritualmente exhausto; ahora se sent&#237;a ligero y alegre y con la cabeza despejada, ansioso por llevar a cabo las m&#250;ltiples acciones que ve&#237;a desplegarse ante &#233;l.

Sinti&#243; la necesidad de compa&#241;&#237;a propia de un cachorrillo, de modo casi tan fuerte como su anterior necesidad de quietud. Sali&#243; al pasillo superior, y se sinti&#243; encantado al tropezar con una de sus hermanos de agua.

&#161;Hola!

Oh. Hola, Mike. Dios m&#237;o, tiene un aspecto magn&#237;fico.

&#161;Me siento estupendamente! &#191;D&#243;nde est&#225;n los dem&#225;s?

Todos durmiendo, excepto usted y yo, as&#237; que mantenga baja la voz. Ben y Stinky se marcharon a sus casas hace una hora, y la gente empez&#243; a retirarse a sus cuartos.

&#161;Oh! Mike se sinti&#243; ligeramente decepcionado de que Mahmoud se hubiese ido; deseaba explicarle su nueva asimilaci&#243;n. Pero lo har&#237;a la pr&#243;xima vez que lo viera.

Yo tambi&#233;n deber&#237;a estar durmiendo, pero not&#233; un vac&#237;o en el est&#243;mago. &#191;Tiene usted hambre?

&#191;Yo? &#161;Claro que tengo hambre!

Por supuesto. Tiene que estar hambriento, se salt&#243; la cena. Venga conmigo. S&#233; d&#243;nde hay un poco de pollo fr&#237;o, y veremos qu&#233; otras cosas hay descendieron a la planta baja y cargaron una bandeja con prodigalidad. Llevemos esto fuera. Hace bastante calor.

Es una idea excelente asinti&#243; Mike.

Hace el suficiente calor como para nadar un poco si queremos, es un aut&#233;ntico verano indio. Encender&#233; las luces.

No se moleste dijo Mike. Yo llevar&#233; la bandeja. Puedo ver.

Pod&#237;a ver, como todos sab&#237;an, en una oscuridad casi total. Jubal hab&#237;a dicho que aquella excepcional visi&#243;n nocturna proced&#237;a seguramente de las condiciones en las que hab&#237;a crecido, y Mike asimil&#243; que eso era cierto, pero asimil&#243; tambi&#233;n que hab&#237;a algo m&#225;s: sus padres adoptivos le hab&#237;an ense&#241;ado a ver. En cuanto a que la noche fuera c&#225;lida, se hubiera sentido igual de c&#243;modo desnudo en la cima del monte Everest, pero sab&#237;a que sus hermanos de agua ten&#237;an muy poca tolerancia org&#225;nica a los cambios de temperatura y presi&#243;n. Siempre se mostraba considerado hacia sus debilidades, una vez las hab&#237;a averiguado. Pero estaba ansioso de que llegara la nieve, deseaba ver por s&#237; mismo que cada diminuto cristal de agua de vida era algo &#250;nico, individual, como hab&#237;a le&#237;do; deseaba caminar descalzo por ella, rodar por encima de la nieve.

Pero por el momento se sent&#237;a igualmente complacido con la inoportunamente c&#225;lida noche de oto&#241;o y con la a&#250;n m&#225;s placentera compa&#241;&#237;a de su hermano de agua.

Est&#225; bien, usted lleve la bandeja. Encender&#233; las luces subacu&#225;ticas. Nos proporcionar&#225;n suficiente claridad para comer.

Estupendo.

A Mike le gustaba que la luz brotara por entre las ondulaciones del agua; era algo correcto, una belleza, aunque &#233;l no lo necesitara. Comieron junto a la piscina, luego se tendieron boca arriba sobre la hierba y contemplaron las estrellas.

Mike, ah&#237; est&#225; Marte. Es Marte, &#191;no? &#191;O es Antares?

Es Marte.

Mike, &#191;qu&#233; hacen en Marte?

Titube&#243; largo rato; la pregunta era excesivamente amplia para que su respuesta pudiera resumirse en el escaso idioma humano.

En este lado hacia el horizonte, el hemisferio sur, es primavera; se ense&#241;a a las plantas a crecer.

&#191;Se ense&#241;a a las plantas a crecer?

Mike vacil&#243;, s&#243;lo ligeramente.

Larry ense&#241;a a las plantas a crecer cada d&#237;a. Yo le he ayudado. Pero mi pueblo, los marcianos, quiero decir; ahora asimilo que ustedes son mi pueblo, los marcianos ense&#241;an a las plantas de otra manera. En el otro hemisferio hace cada vez m&#225;s fr&#237;o y las ninfas, las que han sobrevivido al verano, son conducidas a los nidos para acelerar su crecimiento reflexion&#243;. De los seres humanos que dejamos en el ecuador, uno se ha descorporizado y los otros est&#225;n tristes.

S&#237;, lo o&#237; en las noticias.

Mike no lo hab&#237;a o&#237;do en las noticias; no lo hab&#237;a sabido hasta ser preguntado.

No deber&#237;an estar tristes. El se&#241;or Booker T. W. Jones, t&#233;cnico de alimentos de primera, no est&#225; triste; los Ancianos han cuidado de &#233;l.

&#191;Le conoc&#237;a?

S&#237;. Ten&#237;a su propio rostro, moreno y hermoso. Pero sent&#237;a nostalgia.

&#161;Oh, querido! Mike, &#191;siente usted nostalgia? De Marte, quiero decir.

Al principio s&#237; respondi&#243; con sinceridad. Siempre me sent&#237;a solitario rod&#243; hacia ella y la tom&#243; en sus brazos. Pero ahora ya no me siento solitario. Asimilo que nunca volver&#233; a sentirme solitario de nuevo.

Mike, querido

Se besaron, y siguieron bes&#225;ndose. Finalmente, su hermano de agua dijo, casi sin aliento:

&#161;Oh, Dios m&#237;o! Ha sido casi peor que la primera vez.

&#191;Se encuentra bien, hermano?

S&#237;. Verdaderamente bien. B&#233;seme de nuevo.

Bastante tiempo m&#225;s tarde, seg&#250;n el reloj c&#243;smico, ella dijo:

Mike, &#191;acaso? Quiero decir, &#191;sabe?

Lo s&#233;. Es para acercarse m&#225;s. Ahora nos acercamos.

Bien, estoy dispuesta desde hace tiempo, todas lo estamos, pero no importa, querido; vu&#233;lvase un poco. Eso ayudar&#225;.

Cuando se fusionaron, asimilando juntos, Mike anunci&#243; en voz baja y triunfal:

Usted es Dios.

La respuesta de ella no fue en palabras. Luego, cuando su asimilaci&#243;n mutua se hizo a&#250;n m&#225;s cercana y Mike se crey&#243; a punto de descorporizarse, la voz de ella le devolvi&#243; a la realidad.

&#161;Oh! &#161;Oh! &#161;Usted es Dios!

Asimilamos Dios.



25

En Marte, la peque&#241;a avanzadilla humana constru&#237;a domos de presi&#243;n semienterrados para el grupo mayor de hombres y mujeres que llegar&#237;a con la siguiente nave. Este trabajo se realiz&#243; mucho m&#225;s r&#225;pido de lo previsto originalmente, ya que los marcianos se mostraron colaboradores no cr&#237;ticos. Parte del tiempo que se adelant&#243; fue empleado en preparar una estimaci&#243;n preliminar de un proyecto a muy largo plazo para liberar el ox&#237;geno atrapado en las arenas de Marte y convertir el planeta en un territorio m&#225;s acogedor para las futuras generaciones humanas.

Los Ancianos ni cooperaron ni pusieron trabas a esos planes humanos a largo plazo; todav&#237;a no era el momento oportuno. Sus propias mediciones se acercaban a un violento punto cr&#237;tico culminante, que controlar&#237;a el arte marciano durante muchos milenios. En la Tierra, las elecciones continuaban como siempre, y un poeta muy de vanguardia public&#243; una edici&#243;n limitada de versos, que consist&#237;an enteramente en signos de puntuaci&#243;n y espacios en blanco; la revista Time hizo la cr&#237;tica del libro, y sugiri&#243; que las Actas de la Asamblea de la Federaci&#243;n pod&#237;an ser provechosamente traducidas a ese sistema. El poeta fue invitado a dar una conferencia en la Universidad de Chicago, cosa que hizo vestido formalmente de etiqueta, pero sin llevar ni pantalones ni zapatos.

Se abri&#243; una campa&#241;a publicitaria colosal para promover la venta de &#243;rganos sexuales de plantas para uso humano, y se divulg&#243; que la se&#241;ora de Joseph Douglas (Sombra de grandeza) hab&#237;a declarado al respecto: Antes me sentar&#237;a a una mesa sin servilletas que a una mesa sin flores. Un swami tibetano de Palermo, Sicilia, anunci&#243; en Beverly Hills el reciente descubrimiento de una antigua disciplina yoga de respiraci&#243;n que aumentaba tanto el pranha como la atracci&#243;n c&#243;smica entre los sexos. Se pidi&#243; a sus novicios que adoptaran la postura matsyendra vestidos con pa&#241;ales de lienzo tejido a mano mientras el swami le&#237;a en voz alta himnos del Rig-Veda y un ayudante gur&#250; examinaba en otro cuarto los bolsillos de los pupilos. Nada era robado nunca de esos bolsillos; la finalidad era menos inmediata.

El presidente de Estados Unidos proclam&#243; D&#237;a Nacional de las Abuelas el primer domingo de noviembre, y anim&#243; a los nietos norteamericanos a que lo dijesen con flores. Una cadena de establecimientos de pompas f&#250;nebres fue procesada por rebajar sus tarifas y reventar precios de forma desleal. Los obispos fosteritas, tras un c&#243;nclave secreto, anunciaron el segundo Gran Milagro de su Iglesia: el obispo supremo Digby hab&#237;a sido trasladado en cuerpo y alma al Cielo y ascendido a arc&#225;ngel, aline&#225;ndose junto pero inmediatamente despu&#233;s al Arc&#225;ngel Foster. La gloriosa noticia fue mantenida en reserva mientras llegaba la confirmaci&#243;n celestial de la elevaci&#243;n de un nuevo obispo supremo, Huey Short, un candidato de compromiso aceptado por la facci&#243;n de Boone, despu&#233;s de echar a suertes repetidamente las papeletas.

L'Unita y Hoy publicaron id&#233;nticas denuncias doctrinarias a la elevaci&#243;n de Short; L'Osservatore Romano y el Christian Science Monitor la ignoraron; el Times of India se burl&#243; de ella en su editorial, y el Manchester Guardian se limit&#243; a informar de ello, sin comentarios; la congregaci&#243;n fosterita en Inglaterra era peque&#241;a pero extremadamente militante.

Digby no se sinti&#243; complacido con esa promoci&#243;n. El Hombre de Marte le hab&#237;a interrumpido cuando ten&#237;a su trabajo a medio terminar, y con toda seguridad aquel est&#250;pido borrico de Short lo iba a malograr todo. Foster le escuch&#243; con ang&#233;lica paciencia hasta que Digby se hubo desahogado por completo; luego le dijo:

Escucha, hijo, ahora eres un &#225;ngel, as&#237; que olv&#237;dalo. La eternidad no es momento para las recriminaciones. Tambi&#233;n t&#250; fuiste un est&#250;pido borrico hasta que me envenenaste. A partir de entonces te las arreglaste bastante bien. Ahora que Short es obispo supremo, tambi&#233;n se las arreglar&#225; bastante bien, no puede evitarlo. Lo mismo ocurre con los papas. Algunos de ellos no son m&#225;s que un grano en el culo hasta que son promocionados. Habla con alguno de ellos, sigue adelante, recuerda que aqu&#237; no existen las envidias profesionales.

Digby se calm&#243; un poco, pero hizo una petici&#243;n. Foster agit&#243; negativamente su halo.

No puedes tocarle. Ni siquiera debes intentarlo. Oh, nada te impide presentar una solicitud de milagro, si quieres ponerte en una situaci&#243;n rid&#237;cula. Pero te lo digo de antemano: rechazar&#225;n tu petici&#243;n. Todav&#237;a no entiendes el Sistema. Los marcianos poseen su propia organizaci&#243;n, distinta de la nuestra, y, en tanto se les necesite, no podemos tocarlos. Dirigen su propio espect&#225;culo como les parece mejor: el universo tiene variedad, hay algo para cada uno, un hecho que vosotros, los trabajadores de campo, pas&#225;is a menudo por alto.

&#191;Pretendes decir que ese tipo puede quitarme de en medio, y yo he de quedarme cruzado de brazos?

Yo me qued&#233; cruzado de brazos en las mismas circunstancias, &#191;no? Y ahora te estoy ayudando, &#191;no? Mira, hay trabajo que hacer, y mucho. El Jefe quiere resultados, no excusas. Si necesitas un D&#237;a Libre para calmar tus nervios, zamb&#250;llete en el Para&#237;so Musulm&#225;n y t&#243;matelo. De otro modo, endereza tu halo, cuadra las alas y ponte a trabajar. Cuanto antes empieces a actuar como &#225;ngel, antes te sentir&#225;s ang&#233;lico. &#161;S&#233; feliz, hijo!

Digby dej&#243; escapar un profundo suspiro et&#233;reo.

De acuerdo, soy feliz. &#191;Por d&#243;nde tengo que empezar?


Jubal no se enter&#243; de la desaparici&#243;n de Digby ni siquiera cuando fue dada la noticia. Cuando lleg&#243; a sus o&#237;dos, no dej&#243; de asaltarle una fugaz sospecha respecto a qui&#233;n hab&#237;a realizado el milagro, aunque la desech&#243; apresuradamente; si Mike hab&#237;a metido el dedo en ello, se hab&#237;a salido bien librado, y a Jubal le importaba un comino lo que les sucediese a los obispos supremos siempre y cuando no le molestasen con ello.

M&#225;s a&#250;n, su propia casa hab&#237;a sufrido una considerable alteraci&#243;n. En este caso Jubal supo lo que hab&#237;a ocurrido, pero no se molest&#243; en preguntar. Es decir, Jubal sospechaba lo que hab&#237;a ocurrido pero no sab&#237;a con qui&#233;n, y no quer&#237;a saberlo. Un ligero caso de violaci&#243;n. &#191;Era violaci&#243;n la palabra adecuada? Bien, violaci&#243;n de menores. No, no era eso tampoco; Mike era legalmente mayor de edad, y se supon&#237;a que estaba capacitado para defenderse en cualquier clase de forcejeo. De todos modos, ya era hora de que sazonasen un poco al chico, no importaba c&#243;mo hubiera ocurrido.

Jubal no pudo reconstruir el crimen bas&#225;ndose en la conducta de las chicas, ya que sus normas variaban constantemente; a veces era ABC versus D, luego BCD versus A, o AB versus CD o AD versus CB, a trav&#233;s de todas las formas posibles en que cuatro mujeres pod&#237;an aliarse o enfrentarse entre s&#237;.

El juego se mantuvo durante la mayor parte de la semana posterior a la desdichada visita a la Iglesia, per&#237;odo durante el cual Mike permaneci&#243; en su cuarto sumido en un trance de retraimiento tan profundo, que Jubal le hubiera declarado muerto de no haberle visto otras veces antes en igual situaci&#243;n. No le habr&#237;a importado, de no ser porque el servicio dom&#233;stico se fue completamente al traste. Las chicas parec&#237;an pasar la mitad de su tiempo yendo de puntillas a ver si Mike se encontraba bien, y estaban demasiado preocupadas para cocinar adecuadamente y mucho menos para actuar de secretarias. Incluso Anne, siempre firme como una roca &#161;maldita sea, Anne era la peor de todas! Abstra&#237;da y sometida a inexplicados accesos de l&#225;grimas, y Jubal hubiera apostado su propia vida a que, si Anne hubiera tenido que ser testigo de la Segunda Venida, se habr&#237;a limitado a memorizar fecha, hora, personajes, acontecimientos y presi&#243;n barom&#233;trica sin que sus tranquilos ojos azules parpadeasen siquiera.

A &#250;ltima hora de la tarde del jueves, Mike despert&#243; de pronto y, de inmediato, ABCD estuvieron a su servicio, en menos tiempo del que dura el polvo bajo las ruedas del carro. A partir de ah&#237; las chicas encontraron de nuevo tiempo para ofrecerle tambi&#233;n a Jubal un perfecto servicio, con lo cual &#233;ste cont&#243; sus bendiciones y olvid&#243; lo pasado. Todo, excepto un pensamiento retorcido y muy privado de que, si les hubiera pedido que tomaran una decisi&#243;n definitiva, Mike habr&#237;a podido quintuplicar sus sueldos con s&#243;lo escribirle una postal a Douglas Pero de todos modos, las chicas se habr&#237;an puesto sin un parpadeo de parte de Mike, fueran cuales fuesen las circunstancias.

Una vez recobrada la tranquilidad dom&#233;stica, a Jubal no le import&#243; que su reino fuera gobernado por una especie de mayordomo de palacio. Las comidas estaban a su hora y si eso era posible mejor guisadas que nunca; cuando gritaba: &#161;Primera!, aparec&#237;a la chica de turno con los ojos brillantes, feliz y eficiente, y, siendo &#233;se el caso, a Jubal le importaba un comino qui&#233;n se apuntara los tantos de parte de los chicos. O de las chicas.

Adem&#225;s, el cambio sufrido por Mike le resultaba tan interesante como agradable era el restablecimiento de la paz. Antes de aquella semana, Mike se manifestaba d&#243;cil de un modo que Jubal hab&#237;a calificado de patol&#243;gico; ahora se mostraba tan seguro de s&#237; mismo que Jubal le hubiera descrito como engre&#237;do de no ser porque el joven derrochaba una consideraci&#243;n y una cortes&#237;a inagotables. Pero aceptaba el homenaje de las chicas como si se tratara de un derecho natural, parec&#237;a m&#225;s viejo de lo que marcaba el calendario de su edad antes que m&#225;s joven, su voz se hab&#237;a hecho m&#225;s profunda, y hablaba con disciplinada energ&#237;a antes que con timidez. Jubal decidi&#243; que Mike se hab&#237;a integrado a la raza humana; se dijo que pod&#237;a dar de alta a su paciente como curado.

Excepto en un punto, se record&#243; Jubal: Mike segu&#237;a sin re&#237;r. Pod&#237;a sonre&#237;r ante una broma, y a veces ni siquiera ped&#237;a que se la explicasen. Mike estaba alegre, incluso contento, pero nunca se re&#237;a.

Jubal decidi&#243; que aquello no era importante. El paciente estaba cuerdo, sano y era humano. Pocas semanas antes, Jubal no habr&#237;a apostado nada a que el muchacho pudiera llegar a curarse. Era lo bastante honesto y humilde como para no atribuirse como m&#233;dico el m&#233;rito de aquella transformaci&#243;n; eran las chicas quienes ten&#237;an m&#225;s que ver con ello. &#191;O deber&#237;a decir una de las chicas?

Desde la primera semana de su estancia, Jubal hab&#237;a repetido a Mike casi a diario que pod&#237;a quedarse todo el tiempo que quisiera en la casa, pero que deber&#237;a ponerse en movimiento y ver el mundo tan pronto como se considerara en condiciones. En vista de esto, Jubal no hubiera debido sorprenderse cuando Mike anunci&#243; una ma&#241;ana durante el desayuno que iba a marcharse. Pero se sorprendi&#243; y, ante su propio asombro, se sinti&#243; dolido.

Lo disimul&#243; utilizando innecesariamente la servilleta antes de responder:

&#191;Ah, s&#237;? &#191;Cu&#225;ndo?

Nos vamos hoy.

Hum. Hablas en plural Jubal mir&#243; en torno de la mesa. &#191;Es que Larry, Duque y yo vamos a tener que guisar nuestras comidas hasta que pueda conseguir m&#225;s ayuda?

Hemos hablado de eso repuso Mike. Jill vendr&#237;a conmigo, nadie m&#225;s. Necesito a alguien a mi lado, Jubal; todav&#237;a no s&#233; c&#243;mo hace las cosas la gente en el mundo. Sigo cometiendo errores; necesito un gu&#237;a por un tiempo m&#225;s. Pens&#233; que pod&#237;a ser Jill, puesto que quiere seguir aprendiendo el marciano, y creo que las otras tambi&#233;n. Pero si desea que Jill se quede, entonces puede ser alguien distinto. Tanto Duque como Larry est&#225;n dispuestos a ayudarme, si no puede prescindir de ninguna de las chicas.

&#191;Quiere decir que tengo voto sobre el asunto?

&#191;Qu&#233;? Jubal, ha de ser su decisi&#243;n. Todos sabemos eso.

Hijo, eres todo un tipo, pens&#243; Jubal, y probablemente acabas de pronunciar tu primera mentira. Dudo mucho que pueda convencerte de que te vayas con Duque si ya has tomado tu decisi&#243;n hacia otro lado.

Supongo que tiene que ser Jill, pero Miren, chicos, &#233;sta sigue siendo su casa. El cerrojo nunca estar&#225; corrido para vosotros.

Lo sabemos, y volveremos. Compartiremos el agua otra vez.

As&#237; ser&#225;, hijo.

S&#237;, padre.

&#191;Eh?

Jubal, no existe palabra marciana para padre. Pero &#250;ltimamente he asimilado que es usted mi padre. Y el padre de Jill.

Jubal lanz&#243; una mirada a Jill.

Hum, asimilo. Cu&#237;dense.

Lo haremos. Vamos, Jill.

Se hab&#237;an ido antes de que Jubal se levantase de la mesa.



26

Se trataba de la feria de costumbre, en el tipo de ciudad de costumbre. Las atracciones eran las mismas, el algod&#243;n de az&#250;car ten&#237;a el sabor de siempre, los timadores profesionales practicaban con una moderaci&#243;n aceptable para las leyes locales su oficio de despojar a los primos de sus medios d&#243;lares, ya fuera con sus pelotas de b&#233;isbol que hab&#237;a que arrojar contra dianas o con sus ruedas de la fortuna o cualquier otro artilugio, pero el despojo se produc&#237;a de todos modos. La conferencia sexual fue recortada para encajar con los criterios locales relativos a las opiniones de Charles Darwin, las chicas del espect&#225;culo llevaban encima la cantidad adecuada de gasas que las costumbres locales requer&#237;an, y Fenton el Intr&#233;pido ejecutaba cada noche su Doble Salto Mortal Desafiando a la Muerte real y aut&#233;ntico justo antes de la &#250;ltima funci&#243;n.

El espect&#225;culo diez-en-uno[7 - Se trata de diez espect&#225;culos circenses dados en una misma carpa, bajo una misma entrada a pagar. Se presentan todos al mismo tiempo, y la gente se acerca a uno u otro. (N. del Rev.)] era tambi&#233;n est&#225;ndar. La plantilla no inclu&#237;a un mentalista, pero llevaba un mago; no hab&#237;a mujer barbuda, pero s&#237; un fen&#243;meno mitad hombre y mitad mujer; faltaba el tragasables, aunque no el comefuego. En vez de marino tatuado el espect&#225;culo presentaba a una dama tatuada que, adem&#225;s, era encantadora de serpientes y, como remate del show y por medio d&#243;lar adicional aparec&#237;a &#161;absolutamente desnuda, cubierta tan s&#243;lo por piel viva y llena de ex&#243;ticos dibujos!, y cualquier cliente que descubriese en su cuerpo, del cuello para abajo, un solo cent&#237;metro cuadrado de piel sin tatuar, ser&#237;a recompensado con un billete de veinte d&#243;lares.

Temporada tras temporada nadie reclamaba el premio, porque el desaf&#237;o era lanzado honestamente. La se&#241;ora Paiwonski permanec&#237;a perfectamente inm&#243;vil y completamente desnuda, cubierta tan s&#243;lo por piel viva, en este caso la de una boa constrictora de cuatro metros de largo conocida como Cari&#241;ito. Cari&#241;ito permanec&#237;a enroscada en torno de la se&#241;ora P. de un modo tan estrat&#233;gico que ni siquiera la alianza ministerial local tuvo motivo de queja, sobre todo teniendo en cuenta que algunas de sus propias hijas no llevaban tanto, y lo poco que llevaban cubr&#237;a a&#250;n menos, cuando asist&#237;an a la feria. Para impedir que la pl&#225;cida y d&#243;cil Cari&#241;ito fuera molestada, la se&#241;ora P. tomaba la precauci&#243;n de subirse a una peque&#241;a plataforma en el centro de un tanque de lona, en cuyo suelo hab&#237;a m&#225;s de una docena de cobras.

Cualquier borracho ocasional, convencido de que a todas las serpientes de los encantadores de serpientes les hab&#237;an sido extirpados los colmillos, e impulsado por esta idea intentaba meterse en el tanque en busca de ese cent&#237;metro cuadrado no decorado, cambiaba invariablemente de opini&#243;n tan pronto como una cobra le ve&#237;a, se alzaba y desplegaba su capucha.

Adem&#225;s, la luz era escasa.

De todos modos, el borracho no hubiera cobrado los veinte d&#243;lares en ning&#250;n caso. La afirmaci&#243;n de la se&#241;ora P. era m&#225;s firme que el d&#243;lar. Ella y su ahora difunto esposo hab&#237;an tenido durante muchos a&#241;os un estudio de tatuaje en San Pedro; cuando la clientela flojeaba, el matrimonio pasaba el rato tatu&#225;ndose mutuamente. Al cabo del tiempo, con una cierta sensaci&#243;n de pesar, la se&#241;ora P. descubri&#243; que la obra de arte dibujada sobre su cuerpo estaba tan definitivamente completa desde el cuello hacia abajo que ya no quedaba espacio para un pinchazo m&#225;s. La se&#241;ora P. se enorgullec&#237;a del hecho de ser la mujer m&#225;s decorada del mundo y por el mejor artista del mundo, pues tal era la humilde opini&#243;n que ten&#237;a de su difunto esposo, y adem&#225;s ten&#237;a la certeza de que ganaba cada d&#243;lar de forma honesta, porque su integridad se conservaba inc&#243;lume, pese a estar asociada con pecadores y truhanes. Ella y su esposo hab&#237;an sido convertidos por el propio Foster; se manten&#237;a registrada como miembro en San Pedro y, dondequiera que se encontrase, acud&#237;a al templo m&#225;s pr&#243;ximo de la Iglesia de la Nueva Revelaci&#243;n.

Patricia Paiwonski hubiera prescindido alegremente de la protecci&#243;n de Cari&#241;ito durante la apoteosis de su actuaci&#243;n, no solamente para demostrar que era honesta lo cual no necesitaba ninguna prueba, puesto que ella sab&#237;a que era cierto, sino porque estaba serenamente convencida de que ella era la tela para un cuadro de arte religioso m&#225;s grande que cualquiera de las paredes o techos del Vaticano. Cuando ella y George vieron la luz de Foster, todav&#237;a quedaban en la piel de Patricia como unos treinta cent&#237;metros cuadrados en blanco; antes de que George muriese, su esposa exhib&#237;a una completa historia gr&#225;fica de la vida de Foster desde la cuna, rodeada de &#225;ngeles revoloteando, hasta el glorioso d&#237;a en que el profeta fue a ocupar el lugar que ten&#237;a destinado entre los arc&#225;ngeles.

Lamentablemente (puesto que hubiera podido convertir a muchos pecadores en buscadores de la luz), gran parte de esa sagrada historia ten&#237;a que permanecer cubierta; hasta tal punto depend&#237;a ya de las leyes y de los legisladores locales. Pero pod&#237;a exhibirla en las reuniones de Felicidad a puerta cerrada de las iglesias locales a las que asist&#237;a, siempre y cuando lo deseara el pastor, cosa que ocurr&#237;a en casi todas las ocasiones. Pero, aunque siempre era bueno a&#241;adir algo a la Felicidad, los salvados no lo necesitaban; Patricia hubiera preferido salvar a los pecadores. No sab&#237;a predicar, no sab&#237;a cantar, nunca hab&#237;a sido llamada a hablar en lenguas, pero era un testigo viviente de la luz.

En el espect&#225;culo de diez-en-uno, su n&#250;mero ven&#237;a despu&#233;s del &#250;ltimo, y justo antes estaba el del mago; eso le daba tiempo de recoger sus fotograf&#237;as no vendidas. Un cuarto de d&#243;lar las fotos en blanco y negro, medio d&#243;lar las de color, y una colecci&#243;n de fotos especiales por cinco d&#243;lares en un sobre cerrado. &#201;ste &#250;ltimo s&#243;lo pod&#237;a venderse a los clientes que firmaran un impreso en el que alegaban que eran doctores en medicina, psic&#243;logos, soci&#243;logos, o ten&#237;an alguna otra profesi&#243;n que les permit&#237;a adquirir un material no disponible al p&#250;blico en general. Tal era la integridad de Patricia que no las vend&#237;a si el cliente no cumpl&#237;a con ese requisito; incluso a veces les solicitaba que le mostraran su tarjeta profesional &#161;no quer&#237;a que unos sucios d&#243;lares la pusieran a ella al alcance de los chicos que iban al colegio! Eso tambi&#233;n le daba tiempo de deslizarse por la entrada trasera de la tienda y prepararse ella y las serpientes para la salida.

El mago, el Doctor Apolo, actuaba en la &#250;ltima tarima junto al fald&#243;n de lona que conduc&#237;a a la salida. Empezaba pasando a su audiencia una docena de brillantes anillas de acero, cada una de ellas grande como un plato, y les invitaba a que comprobasen que cada anilla era s&#243;lida y recia y no ten&#237;a aberturas ni puntos de uni&#243;n. Luego les hac&#237;a sostener las anillas de tal modo que montaran en sus extremos unas sobre otras. El Doctor Apolo caminaba a lo largo de la plataforma, tend&#237;a su varita y tocaba con ella cada punto donde dos anillas se superpon&#237;an, y los s&#243;lidos eslabones de acero formaban una cadena.

Alzaba casualmente su varita en el aire, se sub&#237;a las mangas, aceptaba un bol de huevos que le ofrec&#237;a su ayudante y empezaba a juguetear con una docena de ellos. Sus malabarismos no atra&#237;an muchas miradas, puesto que la mayor parte de los espectadores no separaba la vista de su ayudante. Era un espl&#233;ndido ejemplo de dise&#241;o moderno funcional y, aunque iba m&#225;s vestida que el resto del elenco femenino del espect&#225;culo, no parec&#237;an existir muchas probabilidades de que su cuerpo estuviese tatuado en ninguna parte.

As&#237;, los espectadores apenas se daban cuenta cuando los seis huevos se convert&#237;an en cinco, luego en cuatro, tres, dos, hasta que finalmente el Doctor Apolo lanzaba uno al aire, a&#250;n con las mangas subidas y con una expresi&#243;n de desconcierto en su rostro.

Los huevos escasean cada vez m&#225;s de un a&#241;o para otro dec&#237;a finalmente, al tiempo que arrojaba aquel &#250;ltimo huevo por encima de las cabezas de los espectadores que estaban m&#225;s cerca de la plataforma hacia un hombre en la parte de atr&#225;s de la audiencia. &#161;Ag&#225;rrelo!

Se daba la vuelta, y no parec&#237;a darse cuenta de que el huevo nunca llegaba a su destino.

El Doctor Apolo realizaba varios trucos m&#225;s, exhibiendo siempre aquella expresi&#243;n ligeramente desconcertada y con la misma actitud indiferente. En una ocasi&#243;n pidi&#243; a un muchacho que se acercara a la plataforma.

Hijo, s&#233; lo que est&#225;s pensando. Crees que no soy un aut&#233;ntico mago. &#161;Y tienes raz&#243;n! S&#243;lo por eso te has ganado un d&#243;lar ofreci&#243; al muchacho un billete de un d&#243;lar. El billete desapareci&#243;.

El mago pareci&#243; apenado.

&#191;Lo has dejado caer? Bien, entonces agarra fuerte este otro.

Un segundo billete desapareci&#243;.

&#161;Oh, querido! Te conceder&#233; otra oportunidad. Usa las dos manos. &#191;Lo tienes? Entonces ser&#225; mejor que salgas de aqu&#237; enseguida con &#233;l; ya deber&#237;as estar en la cama a estas horas el chico sali&#243; disparado con el dinero, y el mago se volvi&#243; y pareci&#243; de nuevo desconcertado. Madame Merl&#237;n, &#191;qu&#233; tenemos que hacer ahora?

Su atractiva ayudante se acerc&#243; a &#233;l, le hizo bajar la cabeza y le susurr&#243; algo al o&#237;do. &#201;l neg&#243; con la cabeza.

No, no delante de todo este distinguido p&#250;blico.

Ella le susurr&#243; de nuevo; &#233;l pareci&#243; inquieto.

Lo siento, amigos, pero madame Merl&#237;n insiste en que quiere irse a la cama. &#191;Alg&#250;n caballero desea ayudarla?

Parpade&#243; ante la masa de voluntarios.

Oh, s&#243;lo dos son necesarios. &#191;Alguno de ustedes pertenece al Ej&#233;rcito?

El n&#250;mero de voluntarios segu&#237;a siendo excesivo; el Doctor Apolo escogi&#243; dos y dijo:

Hay un camastro del Ej&#233;rcito debajo del extremo de la tarima, no tienen m&#225;s que levantar la lona. Bien, &#191;tienen la bondad de colocarla encima de la tarima? Madame Merl&#237;n, p&#243;ngase de cara hacia aqu&#237;, por favor.

Mientras los dos hombres colocaban el camastro, el Doctor Apolo traz&#243; pases en el aire en torno de su ayudante.

Duerma, duerma, ahora est&#225; dormida. Amigos, se halla en un profundo trance. Ustedes dos, caballeros, que tan amablemente le han preparado la cama, &#191;tendr&#225;n la bondad de acomodarla en ella? Que uno coja su cabeza y el otro sus pies. Con cuidado ahora.

R&#237;gida como un cad&#225;ver, la muchacha fue trasladada al camastro.

Gracias, caballeros. Pero no debemos dejarla sin cubrir, &#191;verdad? Hab&#237;a una s&#225;bana por ah&#237;, en alguna parte. Oh, ah&#237; est&#225; el mago adelant&#243; una mano, recuper&#243; su varita de donde la hab&#237;a dejado suspendida en el aire, apunt&#243; con ella a una mesita llena de cosas situada al otro extremo de la tarima; una s&#225;bana se separ&#243; de los objetos amontonados all&#237; y acudi&#243; hacia &#233;l. Simplemente extiendan esto sobre madame Merl&#237;n. C&#250;branle la cabeza tambi&#233;n; una dama no debe ser expuesta a las miradas del p&#250;blico mientras duerme. Ahora, si tienen la bondad de bajar de la tarima. &#161;Estupendo! Madame Merl&#237;n, &#191;puede o&#237;rme?

S&#237;, Doctor Apolo.

Est&#225; usted profundamente dormida. Ahora est&#225; descansando. Se siente ligera, mucho m&#225;s ligera. Duerme sobre un lecho de nubes. Flota la figura cubierta por la s&#225;bana se elev&#243; m&#225;s o menos un palmo. &#161;Demonios! No tanto. No querr&#237;amos perderla.

Entre los espectadores, un muchacho que deb&#237;a de estar a punto de cumplir la veintena explic&#243; en un susurro audible:

Ya no est&#225; bajo la s&#225;bana. Cuando le colocaron la s&#225;bana por encima baj&#243; por una trampilla del suelo. Eso no es m&#225;s que un armaz&#243;n de alambre. Dentro de un minuto levantar&#225; la s&#225;bana y, cuando lo haga, el armaz&#243;n se plegar&#225; y desaparecer&#225;. Es s&#243;lo un truco, cualquiera puede hacerlo.

El Doctor Apolo le ignor&#243; y sigui&#243; hablando.

Un poco m&#225;s arriba, madame Merl&#237;n. M&#225;s arriba. Ah&#237;

La forma envuelta en la s&#225;bana qued&#243; flotando a casi dos metros por encima de la tarima. El muchacho listo murmur&#243; a sus amigos:

Hay una fina varilla de acero, pero resulta dif&#237;cil verla. Probablemente est&#225; en la esquina por donde cuelga la s&#225;bana y toca el camastro.

El doctor Apolo se volvi&#243; y pidi&#243; voluntarios para retirar el camastro y volver a colocarlo debajo de la plataforma.

Madame Merl&#237;n ya no lo necesita, duerme sobre nubes se volvi&#243; hacia la figura que flotaba en el aire e hizo como si estuviera escuchando. &#191;Qu&#233;? M&#225;s alto, por favor. &#191;Oh? Madame Merl&#237;n dice que no desea la s&#225;bana, es demasiado pesada.

Ahora es cuando desaparece el armaz&#243;n.

El mago dio un brusco tir&#243;n a una esquina de la s&#225;bana. La audiencia a duras penas se dio cuenta de que hab&#237;a desaparecido; todos miraban a madame Merl&#237;n, a&#250;n flotando, a&#250;n dormida a casi dos metros por encima de la plataforma. La tarima se hallaba en medio de la parte de atr&#225;s de la tienda, y la audiencia la rodeaba por todos lados. Un compa&#241;ero del muchacho que lo sab&#237;a todo sobre magia pregunt&#243;:

Bien, Speedy, &#191;d&#243;nde est&#225; la varilla de acero?

Tienes que mirar al sitio donde &#233;l no quiere que mires respondi&#243; el muchacho, inseguro. Por eso tienen esas luces puestas de tal modo que te dan directamente en los ojos.

Ya basta de dormir, princesa encantada indic&#243; el Doctor Apolo. Deme la mano. Despierte, &#161;despierte!

Sujet&#243; su mano, tir&#243; de ella hasta ponerla en posici&#243;n vertical y la ayud&#243; a descender hasta la tarima.

&#191;Os hab&#233;is dado cuenta? &#191;Visteis d&#243;nde puso el pie? &#201;se es el punto de donde sale la varilla y el muchacho a&#241;adi&#243;, satisfecho. No es m&#225;s que un truco de escenario.

El mago sigui&#243; hablando:

Y ahora, queridos amigos, si tienen la amabilidad de prestar atenci&#243;n a nuestro docto conferenciante, el profesor Timoshenko

El presentador intervino de inmediato:

&#161;No se vayan! Por esta &#250;nica actuaci&#243;n y s&#243;lo gracias a un acuerdo con el Consejo Universitario, y con el permiso del Departamento de Seguridad de esta maravillosa ciudad, ofrecemos este billete de veinte d&#243;lares a cualquiera de ustedes que

La mayor parte de la atenci&#243;n se centr&#243; en la salida. Unos cuantos se entretuvieron a&#250;n un rato por all&#237;, luego empezaron a marcharse cuando la mayor parte de las luces de la tienda principal fueron apagadas. Los fen&#243;menos y otros artistas empezaron a empaquetar sus cosas y los mozos a desmontar. Hab&#237;a que coger el tren por la ma&#241;ana, y las tiendas del personal seguir&#237;an en pie para que sus ocupantes durmiesen en ellas unas pocas horas, pero los mozos empezaron a soltar ya las estacas de la tienda principal.

Poco despu&#233;s, el presentador-propietario-gerente del espect&#225;culo de aquella feria volvi&#243; a la tienda principal medio a oscuras, una vez hubo facilitado con la persuasi&#243;n de costumbre la salida a los &#250;ltimos clientes por la parte de atr&#225;s.

Smitty, no te vayas. Tengo algo para ti le tendi&#243; un sobre al mago, que el Doctor Apolo se meti&#243; en el bolsillo sin mirar, y a&#241;adi&#243;. Chico, lamento tener que dec&#237;rtelo, pero tu esposa y t&#250; no nos acompa&#241;ar&#233;is a Paducah.

Lo s&#233;.

Bueno, mira, no te lo tomes as&#237;, no se trata de nada personal, pero tengo que pensar en el espect&#225;culo. Os reemplazamos con un equipo de mentalistas. Hacen un acto de lectura de la mente que es algo impresionante; luego ella hace toda una exhibici&#243;n de frenolog&#237;a que pone los pelos de punta mientras &#233;l act&#250;a con la bola de cristal. Los necesitamos, ya sabes que no te garantic&#233; el empleo durante toda la temporada. S&#243;lo estabais a prueba.

Lo s&#233; admiti&#243; el mago. Sab&#237;a que era hora de irnos. No hay rencor alguno por mi parte, Tim.

Bien, me alegra que te lo tomes as&#237; el presentador titube&#243;. &#191;Quieres un consejo, Smitty? Si no lo quieres, simplemente dilo.

Me gustar&#237;a que me lo diera dijo simplemente el mago.

De acuerdo, t&#250; lo has pedido. Smitty, tus trucos son buenos. Demonios, algunos de ellos me han dejado desconcertado incluso a m&#237;. Pero los trucos buenos no bastan para convertirle a uno en mago. El problema es que no lo vives; no est&#225;s en ello. Te comportas como un aut&#233;ntico hombre de circo: s&#243;lo te ocupas de tus cosas y no te metes en la actuaci&#243;n de nadie y eres &#250;til si alguien te necesita. Pero no eres un hombre de circo. Te falta esa intuici&#243;n que hace comprender a uno qu&#233; es lo que convierte a un primo en primo. Un aut&#233;ntico mago puede hacer que los primos se queden con la boca abierta por el simple hecho de que algo permanezca suspendido en el aire. Ese acto de levitaci&#243;n que haces, nunca he visto una ejecuci&#243;n mejor, pero los primos no se impresionan. Falla la psicolog&#237;a.

M&#237;rame a m&#237;, por ejemplo; soy incapaz de sacar ninguna tonter&#237;a del aire, demonios, ni siquiera s&#233; usar un cuchillo y un tenedor sin hacerme da&#241;o en la boca. No tengo n&#250;mero, excepto el que cuenta. Conozco a los primos. S&#233; d&#243;nde hay que golpearles. S&#233; exactamente con cu&#225;nta fuerza. S&#233; lo que desean con m&#225;s avidez, incluso mejor que ellos. &#201;se es el arte de director de espect&#225;culos, hijo, ya seas un pol&#237;tico ocupando tu cargo o un predicador aporreando un p&#250;lpito, o un mago. Descubre qu&#233; es lo que quieren los primos, y podr&#225;s dejar en el ba&#250;l la mitad de tus trastos.

Estoy seguro de que tiene raz&#243;n.

S&#233; que la tengo. Quieren sexo y sangre y dinero. No les damos aut&#233;ntica sangre, pero les proporcionamos la esperanza de que un comefuego o un lanzacuchillos cometa un error. No les damos dinero tampoco; s&#243;lo les animamos hacia &#233;l mientras les quitamos un poco del suyo. Y no les damos realmente sexo. Pero, &#191;por qu&#233; siete de cada diez se quedan a ver el n&#250;mero final? Para ver un poco de carne, por eso, y por la posibilidad de que, adem&#225;s, les paguen por verla, cuando quiz&#225; tengan toda la carne que necesiten o incluso m&#225;s en su propia casa cada vez que quieran. Y resulta que no ven nada y adem&#225;s nadie les paga nada, y, sin embargo, los enviamos felices de vuelta a sus casas.

&#191;Qu&#233; otra cosa m&#225;s quiere un primo? &#161;Misterio! Quiere creer que el mundo es un sitio rom&#225;ntico, cuando sabe condenadamente bien que no lo es. &#201;se es tu trabajo, s&#243;lo tienes que aprender a desempe&#241;arlo. Demonios, hijo, todos los espectadores saben que tu acto es mero truco, pero les gusta creer que se trata de algo real, y a ti te corresponde convencerles de eso, mientras sigan metidos en el show. Ah&#237; es donde fallas.

&#191;Qu&#233; debo hacer para conseguirlo, Tim? &#191;C&#243;mo puedo aprender qu&#233; es lo que hace picar a un primo?

Demonios, eso es algo que no puedo decirte; tienes que aprenderlo por ti mismo. Ve ah&#237; fuera y camina un poco y s&#233; t&#250; mismo un primo por un tiempo, quiz&#225;. Pero Bueno, toma esa idea tuya de presentarte con el mismo aspecto que el Hombre de Marte. No debes ofrecer al primo una cosa que sabes que no va a tragarse. Todos han visto al Hombre de Marte, en fotograf&#237;as y en la estereovisi&#243;n. Demonios, incluso yo lo he visto. De acuerdo, te pareces mucho a &#233;l, tienes el mismo aspecto, un parecido casual, pero, aunque fueses su hermano gemelo, los primos saben que no van a encontrar al Hombre de Marte en un espect&#225;culo diez-en-uno en una feria. Es tan est&#250;pido como anunciar a un tragasables como el presidente de Estados Unidos. &#191;Me sigues? Un primo desea creer, pero no consiente que se insulte su inteligencia. Hasta un primo tiene alg&#250;n tipo de cerebro. Tienes que recordar eso.

Lo recordar&#233;.

Est&#225; bien. Hablo m&#225;s de la cuenta, un presentador adquiere ese vicio. &#191;C&#243;mo tienes las cosas? Demonios, s&#233; que no deber&#237;a hacerlo, pero, &#191;necesitas un pr&#233;stamo?

Gracias, Tim. No estamos dolidos, de veras.

Bien, cuidaos. Adi&#243;s, Jill se apresur&#243; a salir.

Patricia Paiwonski entr&#243; por la parte de atr&#225;s, vestida con una bata.

&#191;Chicos? Tim ha suprimido vuestro n&#250;mero.

De todas formas nos &#237;bamos, Pat.

Sab&#237;a que iba a hacerlo Me pone tan furiosa, que me est&#225;n entrando ganas de largarme yo tambi&#233;n.

Vamos, Pat

No, lo digo en serio. Puedo llevar mi n&#250;mero a cualquier parte, y &#233;l lo sabe. Dejarle sin su n&#250;mero final. Puede conseguir otros actos m&#225;s o menos buenos, pero una buena actuaci&#243;n atrevida que los payasos no prohiban, resulta m&#225;s dif&#237;cil de descubrir.

Pat, Tim tiene raz&#243;n, y Jill y yo lo sabemos. Carezco del talento necesario para el mundo del espect&#225;culo.

Bueno, quiz&#225; s&#237;. Pero os voy a echar de menos. Ha sido casi como si fuerais mis propios chicos. &#161;Oh, queridos! Mirad, no nos marchamos hasta ma&#241;ana por la ma&#241;ana, venid a mi tienda y charlaremos un rato.

Mejor a&#250;n, Patty indic&#243; Jill. Ven t&#250; con nosotros a la ciudad y tom&#233;monos un par de copas. &#191;Qu&#233; te parecer&#237;a la idea de sumergirte en una gran ba&#241;era de agua caliente llena con sales de ba&#241;o?

Oh Llevar&#233; una botella.

No objet&#243; Mike. S&#233; lo que bebes y lo tenemos. Anda, vamos.

Bueno, ir&#233;. Est&#225;is en el Imperial, &#191;no? Pero ahora mismo no puedo ir con vosotros. He de comprobar primero que mis ni&#241;as est&#225;n bien y decirle a Cari&#241;ito que voy a salir y prepararle sus botellas de agua caliente. Coger&#233; un taxi. Me tendr&#233;is con vosotros dentro de media hora, m&#225;s o menos.

Condujeron hasta la ciudad, con Mike a los controles. Era una ciudad peque&#241;a, sin regulaci&#243;n autom&#225;tica del tr&#225;fico. Mike condujo con cuidadosa precisi&#243;n, exactamente en zona m&#225;xima y deslizando el veh&#237;culo terrestre a espacios libres que Jill no ve&#237;a hasta que los atravesaban. Lo hac&#237;a sin ning&#250;n esfuerzo, de la misma forma como hac&#237;a sus juegos malabares. Jill sab&#237;a c&#243;mo lo hac&#237;a, incluso hab&#237;a aprendido a hacerlo un poco ella tambi&#233;n; Mike dilataba su sentido del tiempo hasta que el problema de hacer juegos malabares con huevos o avanzar a toda velocidad por entre el denso tr&#225;nsito le resultaba sencill&#237;simo, con todo lo dem&#225;s como a c&#225;mara lenta. De todos modos, reflexion&#243;, resultaba un extra&#241;o logro para un hombre que, pocos meses antes, ten&#237;a dificultades para atarse los cordones de los zapatos.

No habl&#243;; Mike pod&#237;a hablar mientras permanec&#237;a en tiempo dilatado si era necesario, pero resultaba extra&#241;o conversar con las mentes ajustadas a diferentes ritmos de tiempo. En vez de ello pens&#243; con cierta suave nostalgia en la vida que abandonaban, con cari&#241;o, parte de ella en conceptos marcianos y parte en conceptos terrestres.

Durante toda la vida hasta que conociera a Mike hab&#237;a estado sometida a la tiran&#237;a del reloj: primero cuando acud&#237;a a la escuela de ni&#241;a, luego cuando fue al instituto ya de adolescente, despu&#233;s cuando ingres&#243; en el hospital y tuvo que soportar las ineludibles presiones de las rutinas profesionales. La vida en la feria no se hab&#237;a parecido en nada a todo aquello. Aparte la sencilla y casi agradable obligaci&#243;n de cuidar su aspecto y acicalarse varias veces al d&#237;a desde media tarde hasta &#250;ltima hora de la noche, nunca ten&#237;a que hacer nada a una hora fija. A Mike no le preocupaba si com&#237;an una o seis veces al d&#237;a, y siempre se mostraba complacido con el hospedaje que Jill le buscaba. Hab&#237;an tenido su propia tienda para vivir y un equipo completo de camping; en muchas poblaciones ni siquiera hab&#237;an abandonado los terrenos donde se montaba la feria desde su llegada hasta su marcha. La compa&#241;&#237;a formaba un peque&#241;o mundo cerrado, que el exterior no pod&#237;a alcanzar. Se hab&#237;a sentido feliz en ella.

A decir verdad, en cada ciudad los terrenos de la feria se llenaban de primos, pero ella hab&#237;a terminado por adquirir el punto de vista de los dem&#225;s: los primos no contaban; era igual que si estuvieran detr&#225;s de una pared de cristal. Jill comprend&#237;a completamente por qu&#233; las muchachas que sal&#237;an en el espect&#225;culo pod&#237;an y de hecho lo hac&#237;an exhibirse con tan poca ropa y, en algunas ciudades, sin ninguna, si pod&#237;a arreglarse con las autoridades sin sentirse molestas, y sin ser inmodestas en su conducta fuera del espect&#225;culo. Los primos no eran gente para ellas; eran burbujas de nada cuya &#250;nica misi&#243;n consist&#237;a en escupir monedas de medio d&#243;lar.

S&#237;, la feria hab&#237;a sido un hogar feliz y completamente seguro, aunque su n&#250;mero hubiera sido un fracaso. No siempre hab&#237;a sido as&#237; al principio, cuando abandonaron la seguridad de la casa de Jubal para salir al mundo e incrementar la educaci&#243;n de Mike. Hab&#237;an sido identificados m&#225;s de una vez, y en algunas ocasiones hab&#237;an tenido problemas para escapar, no s&#243;lo de la prensa, sino tambi&#233;n de la interminable multitud de gente que parec&#237;a considerarse con derecho a pedirle cosas a Mike, simplemente porque era el Hombre de Marte.

Finalmente Mike hab&#237;a pensado sus rasgos hasta darles un aspecto de mayor madurez, y hab&#237;a efectuado otros ligeros cambios en su apariencia. Eso, unido al hecho de que frecuentaban lugares donde a nadie del p&#250;blico se le ocurrir&#237;a buscar al Hombre de Marte, les proporcion&#243; una cierta intimidad. Fue por aquel entonces, en una ocasi&#243;n que Jill telefone&#243; a casa para informar de su nueva direcci&#243;n postal, que Jubal sugiri&#243; una historia para ocultar su paradero, y un par de d&#237;as mas tarde Jill ley&#243; que el Hombre de Marte se hab&#237;a retirado de nuevo, esta vez a un monasterio tibetano.

El retiro se llamaba en realidad Hank's Grill, se hallaba en una ciudad en ninguna parte, y Jill trabajaba en &#233;l de camarera y Mike de lavaplatos. No era peor que trabajar de enfermera y las exigencias eran mucho menores; incluso ya no le dol&#237;an los pies. Mike ten&#237;a un sistema notablemente r&#225;pido de limpiar los platos, aunque ten&#237;a que ir con mucho cuidado y emplearlo solamente cuando el jefe no miraba. Conservaron ese trabajo durante una semana, luego siguieron su camino, en ocasiones trabajando, en ocasiones no. Visitaban las bibliotecas p&#250;blicas casi a diario, en cuanto Mike se enter&#243; de su existencia. Jill descubri&#243; que Mike hab&#237;a dado por sentado que la biblioteca de Jubal conten&#237;a un ejemplar de cada libro publicado en la Tierra. Cuando descubri&#243; la maravillosa verdad, permanecieron casi un mes en Akron. Jill efectu&#243; un mont&#243;n de compras durante aquel mes: con un libro en su poder, Mike simplemente no era compa&#241;&#237;a.

Pero el unirse a los Espect&#225;culos Combinados y Org&#237;a de Diversiones Familiares Baxter se convirti&#243; en la parte m&#225;s agradable de su vagabundeo. Jill record&#243; con una risita interior aquella vez en que &#191;c&#243;mo se llamaba el pueblo?; no importaba toda la feria fue detenida. La cosa no fue justa, ni siquiera seg&#250;n los est&#225;ndares de los polis, puesto que los permisos siempre funcionaban bajo expl&#237;citos acuerdos preestablecidos: con o sin sujetadores; luces azules o luces brillantes; lo que el payaso principal de la ciudad ordenara. Sin embargo, el sheriff los arrest&#243; a todos, y el juez local pareci&#243; dispuesto no s&#243;lo a multarles sino a meter a las chicas en la c&#225;rcel por vagancia.

Las instalaciones fueron clausuradas y la mayor parte de los artistas llevados a la audiencia, que se llen&#243; con innumerables primos deseosos de echar un buen vistazo a las mujeres desvergonzadas en su comparecencia. Mike y Jill consiguieron apretarse al fondo de la sala del tribunal.

Desde hac&#237;a tiempo Jill hab&#237;a grabado a fuego en el &#225;nimo de Mike la idea de que nunca deb&#237;a hacer nada que no pudiera hacer ning&#250;n ser humano corriente cuando se encontrasen en alg&#250;n sitio donde su acci&#243;n pudiese ser observada. Pero Mike capt&#243; all&#237; un punto cr&#237;tico culminante, y no lo discuti&#243; con Jill.

El sheriff estaba testificando acerca de lo que hab&#237;a visto, dando detalles de la lascivia p&#250;blica, y disfrutando lo suyo con su exposici&#243;n. Mike se hab&#237;a contenido todo lo que hab&#237;a podido, Jill ten&#237;a que admitirlo. Pero, en medio del testimonio, tanto el sheriff como el juez se quedaron de pronto completamente desnudos, sin ninguna prenda de ropa encima.

Jill y Mike aprovecharon la excitaci&#243;n para escabullirse discretamente, y m&#225;s tarde ella supo que los dem&#225;s acusados, todos ellos, hab&#237;an hecho lo mismo, sin que nadie pareciera dispuesto a poner ninguna objeci&#243;n. Por supuesto, nadie conect&#243; el milagro con Mike, y &#233;l mismo no se lo mencion&#243; nunca a Jill, ni ella a &#233;l; no era necesario. La compa&#241;&#237;a recogi&#243; sus cosas a toda prisa y se march&#243; dos d&#237;as antes de lo previsto, a una ciudad m&#225;s honesta donde la regla era sujetador y pantaletas, y si se cumpl&#237;a nadie dir&#237;a nada.

Pero Jill recordar&#237;a toda su vida la expresi&#243;n en el rostro del sheriff, y su aspecto tambi&#233;n, puesto que result&#243; claro por el repentino descolgamiento de sus carnes que por motivos de orgullo el sheriff hab&#237;a estado llevando un apretado cors&#233;.

S&#237;, sus d&#237;as ambulantes hab&#237;an sido unos hermosos d&#237;as. Empez&#243; a decirle esto mentalmente a Mike, con la intenci&#243;n de recordarle lo divertidamente rid&#237;culo que hab&#237;a parecido aquel engolado sheriff, con sus blandos rollos de carne desde su acordonada cintura y bajando por su peluda barriga hasta su vello p&#250;bico. Pero se contuvo. El marciano no ten&#237;a ning&#250;n concepto para divertido, as&#237; que por supuesto no pod&#237;a expresarlo. Compart&#237;an un creciente lazo telep&#225;tico, pero s&#243;lo en marciano.

&#191;S&#237;, Jill? inquiri&#243; la mente de Mike.

M&#225;s tarde.

Se acercaban al Hotel Imperial, y Jill not&#243; que la mente de Mike retardaba sus funciones mientras aparcaba el coche. Jill prefer&#237;a mucho m&#225;s acampar en los terrenos de la feria, excepto por una cosa: el ba&#241;o. Las duchas estaban bien, pero nada pod&#237;a compararse a una ba&#241;era llena de agua muy, muy caliente en la que poder meterse hasta la barbilla y empaparse. As&#237; que a veces se registraban en un hotel, y alquilaban un coche de superficie. Mike, a causa de su primera educaci&#243;n, no compart&#237;a el fan&#225;tico entusiasmo de Jill hacia frotar su cuerpo; ahora iba tan escrupulosamente limpio como ella, pero s&#243;lo porque ella le hab&#237;a entrenado as&#237;; la suciedad no le molestaba. Es m&#225;s, pod&#237;a mantenerse inmaculadamente limpio sin necesidad de lavarse o ba&#241;arse, del mismo modo que nunca hab&#237;a tenido que ir al barbero una vez supo exactamente hasta qu&#233; longitud deseaba Jill que llevara el cabello. Pero a Mike tambi&#233;n le gustaba alojarse en hoteles s&#243;lo por el bautismo en s&#237;; gozaba tanto como siempre sumergi&#233;ndose en el agua de vida, independientemente de una inexistente necesidad de limpiarse, y liberado al fin de sus supersticiosos sentimientos con respecto al agua.

El Imperial era un hotel muy viejo, y no hab&#237;a sido gran cosa ni siquiera cuando era nuevo, pero la ba&#241;era de lo que llamaban orgullosamente la suite nupcial era satisfactoriamente grande. Apenas entrar en su habitaci&#243;n, Jill se encamin&#243; al cuarto de ba&#241;o y abri&#243; el grifo del agua caliente para llenar la ba&#241;era, y casi ni se sorprendi&#243; al hallarse repentinamente preparada para el ba&#241;o, desnuda de pies a cabeza, excepto que a&#250;n llevaba el bolso bajo el brazo. &#161;Querido Mike! Sab&#237;a c&#243;mo le gustaba a ella ir de compras, lo que la complac&#237;a la ropa nueva; as&#237; que la obligaba a entregarse a su debilidad infantil enviando a ninguna parte cualquier ropa que captara que ya no le encantaba. Lo hubiese hecho diariamente incluso, si ella no le hubiera advertido que demasiada ropa nueva despertar&#237;a las sospechas entre los integrantes de la feria.

&#161;Gracias, querido! exclam&#243;. Vamos dentro.

&#201;l todav&#237;a no se hab&#237;a desnudado ni provocado la desaparici&#243;n de su ropa, probablemente har&#237;a lo primero, decidi&#243;; Mike consideraba el comprar ropa para &#233;l algo totalmente desprovisto de inter&#233;s. Segu&#237;a sin ver ninguna utilidad a la ropa, excepto la simple protecci&#243;n contra los elementos; y &#233;sta era una debilidad que no compart&#237;a. Se metieron en la ba&#241;era frente a frente; ella recogi&#243; un poco de agua en el hueco de las manos, se la llev&#243; a los labios, se la ofreci&#243; a &#233;l. No era necesario hablar, ni siquiera el rito era imprescindible; simplemente a Jill le gustaba recordar a ambos algo cuyo recuerdo no era necesario, ni siquiera durante toda una eternidad.

Cuando &#233;l alz&#243; la cabeza, ella dijo:

En lo que estaba pensando mientras tu conduc&#237;as, era en lo divertido que hab&#237;a resultado aquel horrible sheriff completamente desnudo.

&#191;Pareci&#243; divertido?

&#161;Oh, terriblemente divertido! Tuve que hacer un esfuerzo para no echarme a re&#237;r a carcajadas. No quer&#237;a llamar la atenci&#243;n.

Expl&#237;came por qu&#233; era divertido. No consigo ver el chiste.

Oh, no creo que pueda explic&#225;rtelo. No fue un chiste, no como uno de esos retru&#233;canos y esas cosas que se cuentan.

No asimilo que aquel hombre pudiera parecer divertido dijo Mike muy seriamente. En ambos hombres, el juez y el sheriff, asimil&#233; incorrecci&#243;n. Si no hubiera sabido que te ibas a enfadar conmigo, los habr&#237;a enviado a los dos muy lejos.

Querido Mike Jill acarici&#243; su mejilla. Mi buen Mike. Cr&#233;eme, querido: lo que hiciste fue lo mejor que pod&#237;as haber hecho. Ninguno de los dos lo olvidar&#225; mientras vivan, y apuesto a que no les habr&#225;n quedado ganas de detener a nadie en esa ciudad bajo la acusaci&#243;n de indecencia. Pero hablemos de alguna otra cosa. He estado deseando decirte cu&#225;nto lamento que nuestro n&#250;mero haya fracasado. Hice lo que pude escribiendo el gui&#243;n, querido, pero supongo que yo tampoco soy una profesional del espect&#225;culo.

Fue culpa m&#237;a, Jill. Tim habl&#243; correctamente: no asimilo a los primos. De todos modos, me ha servido de mucho el ir con los Espect&#225;culos Combinados Baxter, he asimilado cada d&#237;a m&#225;s cerca a los primos.

S&#243;lo que ya no debes llamarles primos, ahora que hemos dejado de pertenecer a ese mundo. S&#243;lo personas, no primos.

Asimilo que son primos.

S&#237;, querido. Pero no es educado decirlo.

Lo recordar&#233;.

&#191;Has decidido ya adonde vamos a ir?

No. Lo sabr&#233; cuando llegue el momento.

Bien, querido.

Jill reflexion&#243; que Mike siempre lo sab&#237;a. Desde su primer cambio de la docilidad al dominio, hab&#237;a crecido firmemente en fuerza y seguridad, en todos los aspectos. El muchacho entonces hab&#237;a parecido un muchacho que un d&#237;a hab&#237;a hallado agotador el sostener un cenicero suspendido en el aire, ahora pod&#237;a no s&#243;lo sostenerla a ella en el aire y parec&#237;a realmente como flotar sobre nubes, por eso ella lo hab&#237;a escrito as&#237; en el gui&#243;n mientras hac&#237;a varias otras cosas y segu&#237;a hablando, sino tambi&#233;n ejercer cualquier otro tipo de fuerza que resultara necesaria. Recordaba un solar terriblemente embarrado en el que se hab&#237;a atascado uno de los camiones. Veinte hombres se api&#241;aban a su alrededor, intentando sacarlo. Mike a&#241;adi&#243; entonces su hombro, y el cami&#243;n se movi&#243;.

Ella hab&#237;a visto c&#243;mo hab&#237;a ocurrido; la hundida rueda trasera se hab&#237;a levantado por s&#237; misma fuera del barro. Pero Mike, mucho m&#225;s cauteloso ahora, no hab&#237;a permitido que nadie sospechara lo que hab&#237;a ocurrido en realidad.

Recordaba tambi&#233;n cuando, por fin, Mike hab&#237;a asimilado que era necesario el requisito de incorrecci&#243;n antes de que pudiera hacer desaparecer las cosas, pero que eso s&#243;lo se aplicaba a las cosas vivas, asimilables. Su vestido no necesitaba acumular incorrecci&#243;n para que &#233;l pudiera eliminarlo. La prohibici&#243;n era tan s&#243;lo una precauci&#243;n en el entrenamiento de los polluelos; un adulto era libre de actuar como mejor asimilase.

Se preguntaba en qu&#233; consistir&#237;a su pr&#243;ximo cambio importante. Pero no se preocupaba por ello; Mike era bueno y sensato. Todo lo que ella pod&#237;a ense&#241;arle eran peque&#241;os detalles de c&#243;mo vivir entre los humanos, mientras aprend&#237;a mucho m&#225;s de &#233;l, en perfecta felicidad; la mayor felicidad que hab&#237;a experimentado desde que muriera su padre.

Mike, &#191;no ser&#237;a estupendo tener a Dorcas, Anne y Miriam aqu&#237; en la ba&#241;era? Y tambi&#233;n a pap&#225; Jubal y a los muchachos y, &#161;oh, a toda nuestra familia!

Har&#237;a falta una ba&#241;era m&#225;s grande.

&#191;A qui&#233;n le importa estar un poco apretados? Pero la piscina de Jubal servir&#237;a estupendamente. &#191;Cu&#225;ndo haremos otra visita a casa, Mike? Jubal me lo pregunta cada vez que hablo con &#233;l.

Asimilo que ser&#225; pronto.

&#191;Un pronto marciano, o de la Tierra? No importa, querido, s&#233; que ser&#225; cuando termine la espera. Pero eso me recuerda que t&#237;a Patty llegar&#225; pronto, y me refiero a un pronto de la Tierra. &#191;Me lavas?

Ella se puso en pie, &#233;l sigui&#243; donde estaba. La pastilla de jab&#243;n se alz&#243; por s&#237; misma de la jabonera, recorri&#243; todo su cuerpo, regres&#243; a su sitio, y la capa de espuma estall&#243; en una mir&#237;ada de burbujas.

&#161;Ooooh! Ya basta. Me haces cosquillas.

&#191;Te enjuago?

Me sumergir&#233; se sent&#243; r&#225;pidamente en la ba&#241;era, se quit&#243; el jab&#243;n y volvi&#243; a incorporarse. Justo a tiempo.

Alguien llamaba a la puerta.

Querida, &#191;est&#225;s presentable?

&#161;Ahora voy, Pat! grit&#243; Jill, y a&#241;adi&#243;, mientras sal&#237;a de la ba&#241;era. &#191;Me secas, por favor?

Estuvo seca al instante; sus pies ni siquiera dejaron huellas en el suelo.

Cari&#241;o, &#191;te acordar&#225;s de vestirte de nuevo antes de salir? Patty es una dama, no como yo.

Me acordar&#233;.



27

Jill cogi&#243; un salto de cama del buen surtido guardarropa y se lo puso al tiempo que cruzaba apresurada el sal&#243;n y dejaba entrar a la se&#241;ora Paiwonski.

Entra, querida. Nos est&#225;bamos ba&#241;ando; Mike saldr&#225; enseguida. Te preparar&#233; una copa; despu&#233;s podr&#225;s tomar una segunda en la ba&#241;era si quieres. Disponemos de enormes cantidades de agua caliente.

Me di una ducha despu&#233;s de acostar a Cari&#241;ito, pero, s&#237;, me encantar&#225; meterme en una ba&#241;era. Sin embargo, Jill, peque&#241;a, no he venido a pediros prestado vuestro cuarto de ba&#241;o; vine porque se me parte el coraz&#243;n ante la idea de que abandon&#233;is el espect&#225;culo.

No perderemos tu pista Jill estaba atareada con los vasos. El hotel era tan viejo que ni siquiera la suite nupcial ten&#237;a su propio dispensador de cubitos de hielo. Tim est&#225; en lo cierto, y t&#250; lo sabes. Mike y yo necesitamos mejorar mucho nuestro n&#250;mero.

Vuestro n&#250;mero est&#225; bien. Acaso le hagan falta unas cuantas risas, quiz&#225;, pero Hola, Smitty.

Alarg&#243; hacia Mike, que entraba, una enguantada mano. Fuera del recinto de la feria, la se&#241;ora Paiwonski siempre llevaba guantes, vestidos de cuello alto y medias de malla densa. Vestida as&#237;, parec&#237;a una respetable viuda de mediana edad que hab&#237;a conseguido mantener esbelta la figura pese a sus a&#241;os, y lo parec&#237;a porque precisamente lo era.

Le estaba diciendo a Jill prosigui&#243; que vuestro n&#250;mero es bueno.

Mike sonri&#243; suavemente.

Vamos, Pat, no te burles. Apesta. Ambos lo sabemos.

No, nada de eso, querido. Oh, tal vez necesite algo que le d&#233; un poco de chispa. Unos cuantos chistes. O pod&#237;as acortar un poco m&#225;s el vestuario de Jill; tienes un cuerpo precioso, cari&#241;o.

Jill neg&#243; con la cabeza.

Eso no servir&#237;a.

Bueno, conoc&#237; a un mago que sol&#237;a vestir a su ayudante al estilo de los Felices Noventa, quiero decir, de los mil ochocientos noventa: ni siquiera mostraba las piernas. Luego, en escena, hac&#237;a desaparecer las prendas una tras otra. A los primos les encantaba. Pero no me interpretes mal, querida, no era nada falto de tacto y refinamiento. La muchacha terminaba con tanta ropa encima como la que t&#250; llevas ahora, o casi.

Patty dijo Jill francamente, har&#237;a nuestro n&#250;mero completamente desnuda si los payasos no nos cerrasen el espect&#225;culo.

Mientras lo dec&#237;a, se dio cuenta que lo dec&#237;a en serio, y se pregunt&#243; c&#243;mo la enfermera graduada Boardman, supervisora de planta, hab&#237;a alcanzado el punto en el que hablaba en serio cuando dec&#237;a aquello. A causa de Mike, por supuesto, y se sent&#237;a completamente feliz al respecto.

La se&#241;ora Paiwonski neg&#243; con la cabeza.

No podr&#237;as, cari&#241;o. Los primos se amotinar&#237;an. S&#243;lo un toque m&#225;s de ginger ale, querida. Pero, si tienes una figura escultural, &#191;por qu&#233; no utilizarla? &#191;Ad&#243;nde crees que llegar&#237;a yo como dama tatuada si no me desnudase todo lo que me permiten?

Hablando de eso intervino Mike, no pareces muy c&#243;moda con toda esa ropa. Creo que se ha estropeado el acondicionador de aire de este agujero, y lo menos estamos a treinta grados Mike vest&#237;a una bata ligera, su concesi&#243;n a las relajadas convenciones del mundo del espect&#225;culo. El calor extremo, hab&#237;a averiguado, le afectaba de un modo muy leve, hasta el punto de que a veces ten&#237;a que ajustar su metabolismo. Pero sab&#237;a que su amiga estaba habituada a la aut&#233;ntica comodidad de no llevar casi nada, y s&#243;lo se vest&#237;a como ahora para cubrir sus tatuajes cuando andaba entre primos; Jill se lo hab&#237;a explicado. &#191;Por qu&#233; no te pones c&#243;moda? No hay nadie aqu&#237; excepto nosotros los pollos. esta &#250;ltima frase, sab&#237;a, formaba parte de un chiste, y era apropiada para enfatizar la intimidad entre amigos, Jubal hab&#237;a intentado explic&#225;rselo y hab&#237;a fracasado. Pero Mike hab&#237;a anotado cuidadosamente cu&#225;ndo y c&#243;mo pod&#237;a ser usada.

Naturalmente, Patty confirm&#243; Jill. Si no llevas nada debajo de esta ropa, te traer&#233; algo ligero y confortable. O simplemente podemos decirle a Mike que cierre los ojos.

Oh, bueno, me met&#237; en uno de mis vestidos al salir.

Entonces no seas envarada con los amigos. Voy a buscarte unas zapatillas.

Dejad que me quite las medias y los zapatos.

Continu&#243; hablando mientras pensaba c&#243;mo pod&#237;a llevar la conversaci&#243;n hacia el tema de la religi&#243;n, que era lo que deseaba. Benditos fueran; esos chicos estaban maduros para convertirse en buscadores, estaba segura, pero ella hab&#237;a confiado en disponer de toda la temporada para llevarles a la luz, no s&#243;lo de una visita apresurada antes de que se fueran. Lo principal del negocio del espect&#225;culo, Smitty, es que primero tienes que saber lo que desean los primos, y tienes que saber que eres t&#250; quien se lo proporcionas y c&#243;mo hacer que les guste. Ahora, si eres un aut&#233;ntico mago Oh, no pretendo decir que no seas h&#225;bil, querido, porque lo eres introdujo las medias cuidadosamente enrolladas en los zapatos, se solt&#243; el portaligas y se libr&#243; modestamente de &#233;l, y dej&#243; que Jill le pusiera las zapatillas. Quiero decir que tu magia parece real, como si hubieras hecho un pacto con el diablo. Eso no puede discutirse. Pero los primos saben que no son m&#225;s que simples juegos de manos. As&#237; que tienes que darles tambi&#233;n un show alegre para animarles. &#191;Has visto alguna vez un comefuego con una ayudante guapa? Cielos, una preciosidad a su lado le estropear&#237;a el n&#250;mero; los primos se fijan en &#233;l esperando que se queme vivo o estalle en llamas de alg&#250;n modo.

Se quit&#243; el vestido por encima de la cabeza; Jill lo tom&#243; y bes&#243; a Patty.

As&#237; pareces m&#225;s natural, t&#237;a Patty. Si&#233;ntate y disfruta de tu bebida.

S&#243;lo un segundo, querida la se&#241;ora Paiwonski rez&#243; intensamente para s&#237; en solicitud de gu&#237;a; deseaba tener habilidades de predicador, o al menos el don de hablar convincentemente. Bueno, los dibujos en su cuerpo hablar&#237;an por s&#237; mismos; para eso los hab&#237;a puesto George all&#237;. En cuanto a m&#237;, esto es lo que tengo para ense&#241;ar a los primos, esto y mis serpientes pero esto es m&#225;s importante. &#191;Hab&#233;is mirado alguna vez mis dibujos, los hab&#233;is mirado de verdad?

No admiti&#243; Jill, supongo que no. Nunca quisimos mirarte como si fu&#233;ramos un par de primos.

Entonces miradme ahora, queridos, que para eso George, bendita sea su dulce alma en los cielos, los puso aqu&#237;. Para que los mirasen y los estudiasen. Aqu&#237;, debajo de la barbilla, est&#225; la escena del nacimiento de nuestro profeta, el santo Arc&#225;ngel Foster, en aquellos momentos un beb&#233; inocente que ignoraba lo que el cielo le ten&#237;a reservado. Pero los &#225;ngeles lo sab&#237;an, &#191;no los veis a su alrededor? La siguiente escena es su primer milagro, cuando un joven pecador de la escuela rural a la que &#233;l asist&#237;a dispar&#243; contra un pobre pajarillo, y &#233;l lo recogi&#243; y lo acarici&#243; y lo lanz&#243; al aire para que reanudara ileso el vuelo. &#191;Veis el edificio de la escuela detr&#225;s? Ahora hay un salto, y tengo que volverme de espaldas. Pero cada uno de los santos acontecimientos de su vida est&#225; convenientemente fechado.

Explic&#243; c&#243;mo George no hab&#237;a dispuesto de una tela vac&#237;a sobre la que trabajar cuando inici&#243; su obra maestra, puesto que ambos hab&#237;an sido pecadores y la joven Patricia ten&#237;a ya muchos tatuajes. C&#243;mo, con gran esfuerzo y un genio inspirado, George hab&#237;a sido capaz de transformar El ataque contra Pearl Harbour en Armaged&#243;n, y La l&#237;nea del cielo de Nueva York en La Ciudad Santa.

Pero admiti&#243; sinceramente, aunque ahora hasta el &#250;ltimo de ellos es una pintura sagrada, se vio obligado a buscar huecos y aprovechar al m&#225;ximo mi piel para poder registrar sobre la carne viva el testimonio de todos los hitos de la existencia terrena de nuestro profeta. Aqu&#237; le veis predicando en la escalinata del imp&#237;o seminario teol&#243;gico que le rechaz&#243;; &#233;sa fue la primera vez que le arrestaron, el principio de la Persecuci&#243;n. Y ah&#237;, en mi espina dorsal, le veis destrozando las im&#225;genes id&#243;latras, y el dibujo siguiente le representa en la c&#225;rcel, con la luz divina cayendo sobre &#233;l. Entonces los Pocos Fieles irrumpieron en la prisi&#243;n

El reverendo Foster hab&#237;a comprendido muy pronto que, en lo que a defensa de la libertad religiosa se refer&#237;a, la utilizaci&#243;n de nudilleras de bronce, estacas, y la voluntad de oponerse con la violencia a los polis era algo mucho m&#225;s efectivo que la resistencia pasiva. La suya hab&#237;a sido una Iglesia militante desde un principio. Pero tambi&#233;n hab&#237;a sido t&#225;ctica; las batallas organizadas se desarrollaban s&#243;lo en lugares donde la artiller&#237;a pesada estuviera del lado del Se&#241;or.

 y le rescataron, y embrearon y emplumaron al juez id&#243;latra que le hab&#237;a puesto all&#237;. Mirad ahora por delante. Oh, no pod&#233;is verlo muy bien; mi sujetador lo tapa. Una verg&#252;enza.

(Michael, &#191;qu&#233; es lo que quiere?)

(T&#250; lo sabes mejor. D&#237;selo.)

T&#237;a Patty dijo Jill en voz baja, quieres que miremos todos tus dibujos, &#191;verdad?

Bueno, tal como dice Tim en los folletos, George utiliz&#243; toda mi piel para dejar constancia de la historia completa.

Si George se tom&#243; tanto trabajo, estoy seguro de que su intenci&#243;n era que los dibujos fueran vistos. Qu&#237;tate esa prenda. Ya te dije que a m&#237; no me importar&#237;a hacer nuestro n&#250;mero completamente desnuda, y lo nuestro es puro entretenimiento. T&#250; tienes una finalidad, una finalidad sagrada.

Bueno, de acuerdo. Si realmente quer&#233;is que lo haga.

Enton&#243; un silencioso aleluya y decidi&#243; que el propio Foster la estaba sosteniendo. Con la bendita suerte y los dibujos de George, todav&#237;a pod&#237;a conseguir que esos queridos chicos buscasen la luz.

Te desabrochar&#233; el sujetador.

(Jill)

(&#191;No, Michael?)

(Aguarda)

Para su absoluta sorpresa y cierto temor, la se&#241;ora Paiwonski descubri&#243; que sus pantaloncitos de lentejuelas y su sujetador &#161;hab&#237;an desaparecido! Pero Jill se sorprendi&#243; un poco tambi&#233;n cuando su salto de cama casi nuevo sigui&#243; a las otras peque&#241;as prendas all&#225; donde fuera que iban. Y s&#243;lo se sorprendi&#243; ligeramente cuando la bata de Mike desapareci&#243; del mismo modo; se aferr&#243;, correcta pero no completamente, a sus buenos modales.

La se&#241;ora Paiwonski se llev&#243; las manos a la boca y jade&#243;. Jill la rode&#243; inmediatamente con los brazos.

&#161;Tranquila, querida, tranquila! Todo va bien, no hay de qu&#233; asustarse volvi&#243; la cabeza y dijo. Mike, t&#250; lo hiciste, as&#237; que simplemente debes explic&#225;rselo.

S&#237;, Jill. Pat

&#191;S&#237;, Smitty?

Dijiste hace un momento que yo no era un aut&#233;ntico mago, que mis trucos eran s&#243;lo juegos de manos. Estabas a punto de quitarte la ropa, as&#237; que te evit&#233; la molestia.

Pero, &#191;c&#243;mo? &#191;D&#243;nde est&#225; ahora?

En el mismo sitio donde se encuentra el salto de cama de Jill y mi bata. Ha desaparecido.

No te preocupes por tus ropas, Patty intervino Jill. Las reemplazaremos. Mike, no debiste hacerlo.

Lo siento, Jill. Asimil&#233; que era correcto.

Bueno, supongo que s&#237;.

Jill decidi&#243; que t&#237;a Patty no estaba demasiado alterada, y ciertamente nunca se lo contar&#237;a a nadie; era de la profesi&#243;n. En realidad, la se&#241;ora Paiwonski no estaba preocupada por la desaparici&#243;n de dos prendas sin importancia, ni por su propia desnudez, ni por la desnudez de los otros dos. Pero se sent&#237;a enormemente turbada por un problema teol&#243;gico que se daba cuenta de que se le escapaba.

Smitty, &#191;fue verdadera magia?

Supongo que se podr&#237;a llamar as&#237; admiti&#243; Mike, usando las palabras m&#225;s exactas que supo encontrar.

Yo lo llamar&#237;a m&#225;s bien un milagro repuso Patty llanamente.

Puedes llamarlo as&#237; tambi&#233;n, si gustas. Pero no fue prestidigitaci&#243;n.

Me doy cuenta. Ni siquiera estabais a mi lado.

Acostumbrada como estaba a manejar diariamente cobras vivas y a tener que enfrentarse m&#225;s de una vez a borrachos impertinentes con sus manos desnudas con gran pesar por su parte, no sent&#237;a miedo. Patricia Paiwonski no ten&#237;a miedo ni del propio diablo; estaba sostenida por su fe de que se hab&#237;a salvado, y en consecuencia era invulnerable al diablo. Pero se sent&#237;a inquieta por sus amigos. Smitty, m&#237;rame a los ojos. &#191;Has hecho un pacto con el diablo?

No, Pat; no lo he hecho.

La mujer continu&#243; mirando directamente a sus ojos.

No estar&#225;s mintiendo

No sabe mentir, t&#237;a Patty.

as&#237; que se trata de un milagro. Smitty, &#161;eres un hombre santo!

No lo s&#233;, Pat.

El Arc&#225;ngel Foster tampoco supo que era un hombre santo hasta alcanzar la adolescencia, pese a que realiz&#243; muchos milagros antes de esa &#233;poca. Pero eres un hombre santo; puedo sentirlo. medit&#243; unos instantes. Me parece que lo adivin&#233; la primera vez que te vi.

No lo s&#233;, Pat.

Supongo que es posible admiti&#243; Jill. Pero &#233;l realmente no lo sabe. Michael, creo que ya hemos hablado mucho para no seguir dici&#233;ndole m&#225;s.

&#161;Michael! exclam&#243; Patty de pronto. El Arc&#225;ngel Miguel, enviado a nosotros en forma humana.

&#161;T&#237;a Patty, por favor! Aunque lo fuese, &#233;l no sabe

No tendr&#237;a por qu&#233; saberlo. Dios ejecuta sus maravillas a su propia manera.

T&#237;a Patty, por favor, &#191;quieres aguardar y dejarme hablar s&#243;lo un momento?

Unos minutos m&#225;s tarde, la se&#241;ora Paiwonski hab&#237;a aceptado que Mike era sin lugar a dudas el Hombre de Marte, y hab&#237;a convenido aceptarle como tal y tratarle como a un ser humano corriente. Aunque no dej&#243; de se&#241;alar de forma muy expl&#237;cita que se reservaba su opini&#243;n respecto a su aut&#233;ntica naturaleza y al motivo por el cual estaba en la Tierra, explicando algo confusamente, le pareci&#243; a Jill que Foster hab&#237;a sido un aut&#233;ntico hombre durante su permanencia en la Tierra, pero que tambi&#233;n fue siempre un arc&#225;ngel, aunque &#233;l mismo no lo hubiera sabido nunca. Si Jill y Mike insist&#237;an en que no estaban salvados, entonces les tratar&#237;a como ellos ped&#237;an ser tratados. Dios se mueve en formas misteriosas.

Creo que podr&#237;as llamarnos adecuadamente buscadores le dijo Mike.

Entonces &#161;eso es suficiente, queridos! Estoy segura de que est&#225;is salvados, pero el mismo Foster fue un buscador en sus primeros a&#241;os. Os ayudar&#233;.

La se&#241;ora Paiwonski particip&#243; en otro milagro menor. Hab&#237;an estado sentados en c&#237;rculo sobre la alfombra; Jill se tendi&#243; boca arriba e hizo una sugerencia mental a Mike. Sin aspavientos de ninguna clase, sin una s&#225;bana para cubrir una inexistente varilla de acero, Mike la alz&#243; en el aire. Patricia observ&#243; con serena felicidad, convencida de que se le hab&#237;a concedido presenciar un milagro.

Pat dijo entonces Mike. Ti&#233;ndete en el suelo.

Lo hizo sin discutir, tan dispuesta como si la orden procediese de Foster. Jill volvi&#243; la cabeza.

&#191;No ser&#237;a mejor que me bajases primero al suelo, Mike?

No, puedo hacerlo.

La se&#241;ora Paiwonski se sinti&#243; alzada suavemente. No estaba asustada por ello; s&#243;lo se sent&#237;a abrumada por un &#233;xtasis religioso parecido a un ardiente rel&#225;mpago en sus ingles que hac&#237;a que las l&#225;grimas afloraran a sus ojos; un calor que no hab&#237;a sentido desde que, cuando era muy joven, el divino Foster en persona la hab&#237;a tocado. Cuando Mike las aproxim&#243; y Jill la rode&#243; con sus brazos; sus l&#225;grimas se incrementaron, pero todo lo que brot&#243; de sus labios fueron unos suaves sollozos de felicidad.

Finalmente Mike las hizo descender suavemente hasta el suelo y descubri&#243;, como hab&#237;a esperado, que no se sent&#237;a cansado. No pod&#237;a recordar la &#250;ltima vez que hab&#237;a experimentado cansancio.

Mike, necesitamos agua le dijo Jill.

(&#191;Lo crees?)

(S&#237;) respondi&#243; la mente de ella.

(Y)

(Es una elegante necesidad. &#191;Por qu&#233; crees que vino?)

(Lo sab&#237;a. Pero no estaba seguro de que t&#250; tambi&#233;n lo supieses, o lo aprobases. Mi hermano. Mi yo)

(Mi hermano)

Mike no fue a buscar un vaso de agua. Envi&#243; un vaso de la bandeja de las bebidas al cuarto de ba&#241;o, hizo que se llenara de agua en el grifo del lavabo, lo devolvi&#243; a manos de Jill. La se&#241;ora Paiwonski observ&#243; todo aquello con un inter&#233;s casi ausente; estaba m&#225;s all&#225; de la frontera del asombro. Jill cogi&#243; el vaso y dijo:

T&#237;a Patty, esto es como ser bautizado, o casarse. Se trata de algo marciano. Significa que t&#250; conf&#237;as en nosotros y nosotros confiamos en ti; que podemos dec&#237;rtelo todo y que t&#250; puedes dec&#237;rnoslo todo, y que desde este momento somos socios, ahora y para siempre. Es algo muy serio, y una vez sellado no puede romperse. Si lo rompieras, tendr&#237;as que morir al momento. Salvada o no. Si nosotros lo rompi&#233;semos Pero no lo haremos. De todas formas, no tienes que compartir el agua con nosotros si no quieres; seguiremos siendo amigos.

Si esto se interpone entre t&#250; y la fe que sostienes, no lo hagas. No pertenecemos a tu Iglesia; aunque supusieras que s&#237;, no pertenecemos a ella. Es posible que no pertenezcamos nunca. Buscadores es lo m&#225;ximo que puedes llamarnos ahora. &#191;Mike?

Asimilamos asinti&#243; &#233;l. Pat, Jill habla correctamente. Desear&#237;a poder dec&#237;rtelo en marciano, resultar&#237;a m&#225;s claro. Pero esto es todo lo que se adquiere con el matrimonio, y mucho m&#225;s. Te ofrecemos libremente el agua; pero si por alg&#250;n motivo es un obst&#225;culo en tu credo religioso o en tu coraz&#243;n, no la aceptes, &#161;no la bebas!

Patricia Paiwonski inspir&#243; profundamente. Hab&#237;a tomado esa misma decisi&#243;n una vez antes, con su esposo observando, y no se hab&#237;a acobardado. &#191;Y qui&#233;n era ella para rechazar a un hombre santo? &#191;Y a su bendita esposa?

Deseo beber&#237;a dijo con tono firme.

Jill tom&#243; un sorbo.

Nos acercamos siempre, cada vez m&#225;s.

Pas&#243; el vaso a Mike. &#201;ste mir&#243; a Jill, luego a Patricia.

Gracias por el agua, hermano m&#237;o bebi&#243; un poco. Pat, te doy el agua de vida. Que siempre puedas beber profundamente le pas&#243; el vaso.

Patricia lo cogi&#243;.

Gracias. &#161;Oh, gracias, queridos! El agua de vida &#161;Oh, os adoro a ambos! bebi&#243; &#225;vidamente. Jill tom&#243; el vaso de ella, apur&#243; el l&#237;quido que quedaba.

Ahora nos acercamos m&#225;s, hermanos.

(&#191;Jill?)

(Ahora)

Michael alz&#243; a su nuevo hermano de agua, lo llev&#243; flotando por el aire y lo deposit&#243; cuidadosamente encima de la cama.

Valentine Michael Smith hab&#237;a asimilado, cuando lo hab&#237;a conocido en profundidad por primera vez, que el amor f&#237;sico humano muy humano y muy f&#237;sico no era simplemente una aceleraci&#243;n necesaria del proceso ov&#237;paro, ni un mero ritual por el que uno alentaba el acercamiento; el acto en s&#237; mismo era acercamiento, algo de una gran correcci&#243;n, y por todo lo que sab&#237;a completamente desconocido incluso para los Ancianos de su antiguo pueblo. Todav&#237;a estaba asimil&#225;ndolo, probando cada vez que se le presentaba una ocasi&#243;n de asimilarlo en toda su plenitud. Pero desde hac&#237;a mucho tiempo hab&#237;a eliminado todo temor de que hubiera herej&#237;a tras sus sospechas de que ni siquiera los Ancianos conoc&#237;an aquel &#233;xtasis. Hab&#237;a asimilado ya que &#233;ste su nuevo pueblo contaba con unas profundidades espirituales &#250;nicas. Trataba de sondearlas, feliz, sin ninguna de las inhibiciones de su infancia susceptibles de causar en &#233;l culpabilidad o reluctancia de ninguna clase.

Sus maestros humanos hab&#237;an estado en general bien calificados para entrenar su inocencia sin magullarla. El resultado era tan &#250;nico como &#233;l mismo.

Jill se sinti&#243; complacida pero en absoluto sorprendida al descubrir que t&#237;a Patty aceptaba como inevitable y necesario, y en su absoluta totalidad, la idea de que compartir el agua, en una antiqu&#237;sima ceremonia marciana, con Mike, conduc&#237;a de inmediato a compartir al propio Mike, en un ritual humano no menos antiguo. Lo que sorprendi&#243; un poco a Jill aunque tambi&#233;n la complaci&#243; fue la calmada aceptaci&#243;n de Pat cuando qued&#243; demostrado sin lugar a dudas que Mike era capaz de realizar m&#225;s milagros de los que les hab&#237;a revelado. Pero Jill no sab&#237;a entonces que Patricia Paiwonski ya hab&#237;a conocido antes a otro hombre santo. Patricia esperaba m&#225;s de los hombres santos. Jill se sinti&#243; serenamente feliz de haber alcanzado y superado un punto cr&#237;tico culminante con la acci&#243;n adecuada; luego se entreg&#243; al &#233;xtasis feliz del acercamiento al que el punto cr&#237;tico culminante hab&#237;a apuntado, todo lo cual pens&#243; en marciano y de una forma completamente distinta.

A su tiempo descansaron, y Jill hizo que Mike ofreciera a Patty un ba&#241;o por telequinesis, y ella se sent&#243; en el borde de la ba&#241;era y se puso a dar grititos y a emitir risitas cuando la mujer de mediana edad lo hizo tambi&#233;n. Se trataba s&#243;lo de un juego, muy humano y en absoluto marciano; Mike lo hab&#237;a hecho para Jill la primera vez de una forma casi perezosa, en vez de levantarse &#233;l y salir del agua, un accidente, m&#225;s o menos. Ahora se hab&#237;a convertido en una costumbre, una que Jill sab&#237;a que le gustar&#237;a a Patty. A Jill le encant&#243; ver la cara de Patty al sentirse frotada por unas suaves manos invisibles, y secada despu&#233;s en un abrir y cerrar de ojos sin toalla ni chorro de aire caliente.

Patricia parpade&#243;.

Despu&#233;s de esto necesito una copa. Una grande.

Por supuesto, querida.

Y a&#250;n deseo ense&#241;aros mis dibujos, muchachos; todos ellos Patricia sigui&#243; a Jill a la sala de estar, con Mike a sus talones, y se detuvo en medio de la alfombra. Pero primero, miradme. Miradme a m&#237;, no a mis tatuajes. &#191;Qu&#233; es lo que veis?

Con suave pesar, Mike elimin&#243; mentalmente los tatuajes y contempl&#243; a su nuevo hermano sin sus decoraciones. Le gustaban mucho sus tatuajes; eran peculiarmente suyos, hac&#237;an de ella algo distinto, le confer&#237;an una personalidad propia. Ten&#237;a la impresi&#243;n de que daban a Patty un ligero sabor marciano, en el sentido de que la apartaban de la blanda igualdad de la mayor parte de los humanos. Los hab&#237;a memorizado todos, y hab&#237;a pensado agradablemente en la posibilidad de tatuar tambi&#233;n todo su cuerpo, una vez asimilase lo que quer&#237;a dibujar. &#191;La vida de su padre y hermano de agua Jubal? Tendr&#237;a que pensar en ello. Lo hablar&#237;a con Jill, y tal vez ella deseara ser tatuada tambi&#233;n. &#191;Qu&#233; dibujos har&#237;an a Jill m&#225;s hermosamente Jill, de la misma forma en que el perfume multiplicaba el olor de Jill sin cambiarlo?

Lo que vio cuando mir&#243; a Pat sin los tatuajes no le gust&#243; tanto; ten&#237;a el aspecto que debe tener necesariamente una mujer. Mike a&#250;n no asimilaba la colecci&#243;n de fotograf&#237;as de Duque; aquellas fotos eran interesantes y le hab&#237;an ense&#241;ado a Mike que hab&#237;a m&#225;s variedad en los tama&#241;os, formas y colores de las mujeres de lo que hab&#237;a sabido hasta entonces, y que exist&#237;a una cierta diversidad en las acrobacias impl&#237;citas al amor f&#237;sico, pero, una vez aprendidos esos simples hechos, parec&#237;a asimilar que no hab&#237;a nada m&#225;s que aprender en las seleccionadas fotos de Duque. El entrenamiento de los primeros d&#237;as de Mike le hab&#237;a convertido en un observador muy exacto a trav&#233;s de los ojos y otros sentidos, pero el mismo entrenamiento le hab&#237;a impedido captar y responder a los matices sutiles del voyeurismo. No era que no encontrase a las mujeres incluida, de una forma muy enf&#225;tica, Patricia Paiwonski sexualmente estimulantes, pero eso no resid&#237;a en s&#243;lo mirarlas. De todos sus sentidos, el olfato y el tacto ten&#237;an mucha m&#225;s importancia, en lo cual era casi humano, casi marciano; el reflejo paralelo marciano tan poco sutil como un estornudo era desencadenado por esos dos sentidos, pero s&#243;lo pod&#237;a activarse durante la temporada correspondiente: en un marciano, lo que pod&#237;a denominarse sexo era algo tan rom&#225;ntico como la alimentaci&#243;n intravenosa.

Pero, al ser invitado a verla sin sus dibujos, Mike observ&#243; m&#225;s agudamente un detalle sobre Patricia que ya conoc&#237;a: la mujer pose&#237;a su propia cara, marcada en belleza por su vida. Con una suave sorpresa, vio que ten&#237;a un rostro m&#225;s propio a&#250;n que Jill, y eso le hizo sentir hacia Pat algo m&#225;s que una simple emoci&#243;n que a&#250;n no pod&#237;a llamar amor, pero para la que us&#243; un concepto marciano m&#225;s discriminador.

La mujer ten&#237;a su propio olor tambi&#233;n, y su propia voz, como ten&#237;an todos los humanos. Su voz era ligeramente ronca, y le gustaba o&#237;rla aunque no asimilase el significado de sus palabras; su olor ten&#237;a mezclado lo sab&#237;a un imborrable aroma almizcle&#241;o, fruto del contacto f&#237;sico diario con las serpientes. No lo rechaz&#243;; las serpientes de Pat formaban parte de Pat tanto como sus tatuajes. A Mike le gustaban las serpientes de Pat y pod&#237;a manejar incluso a los ejemplares venenosos con perfecta seguridad, y no s&#243;lo dilatando el tiempo para evitar sus ataques. Asimilaban con &#233;l; saboreaba sus despiadados pero inocentes pensamientos; le recordaban su hogar. Aparte de Pat, Mike era la &#250;nica persona que pod&#237;a manejar a Cari&#241;ito y producir placer a la boa constrictora. Su torpor era normalmente tal que otras personas pod&#237;an, si era necesario, manejarla, pero s&#243;lo aceptaba a Mike como sustituto de Pat.

Mike dej&#243; que los dibujos reaparecieran.

Jill la mir&#243; y se pregunt&#243; por qu&#233; se habr&#237;a dejado tatuar t&#237;a Patty. Su aspecto hubiera sido m&#225;s agradable sin los dibujos, sin convertirse en una tira de c&#243;mic viviente. Pero quer&#237;a a Patty por lo que era, no por su aspecto. Y, desde luego, era su aspecto lo que le permit&#237;a ganarse bien la vida, al menos hasta que fuera tan vieja y sus carnes colgaran tanto que los primos no pagaran ya por ver aquellos cuadros, ni aunque los hubiese pintado Rembrandt. Esperaba que Patty se retirase de los escenarios con unos buenos ahorros. Luego record&#243; que t&#237;a Patty era ahora uno de los hermanos de agua de Mike (y suyo, por supuesto), y que por ello la inmensa fortuna de Mike le garantizaba una cierta seguridad en su vejez; Jill se sinti&#243; reconfortada por ello.

&#191;Y bien? repiti&#243; la se&#241;ora Paiwonski. &#191;Qu&#233; es lo que ves? &#191;Qu&#233; edad tengo, Michael?

No lo s&#233; dijo simplemente &#233;l.

Haz una suposici&#243;n.

No puedo, Pat.

&#161;Oh, vamos! No herir&#225;s mis sentimientos.

Patty intervino Jill, de veras que no puede. No ha tenido muchas ocasiones de aprender a calcular edades Ya sabes que lleva muy poco tiempo en la Tierra. Y, adem&#225;s, Mike piensa en a&#241;os marcianos y en aritm&#233;tica marciana. Cuando se trata de tiempo o de cifras, yo hago los c&#225;lculos por &#233;l.

Bueno, entonces haz t&#250; la suposici&#243;n, cari&#241;o. S&#233; sincera.

Jill examin&#243; a Patty de nuevo de pies a cabeza, observando lo escultural de su figura, pero notando tambi&#233;n sus manos, su garganta y las comisuras de sus ojos. Luego descont&#243; cinco a&#241;os, pese a la honestidad marciana debida a un hermano de agua.

Hum, calculo que andar&#225;s por la treintena, m&#225;s o menos.

La se&#241;ora Paiwonski ri&#243; triunfante.

&#161;Esto es s&#243;lo una de las bonificaciones de la Verdadera Fe, queridos! Jill, preciosa, estoy bien metida en los cuarenta. No voy a decir qu&#233; tan metida: he dejado de contar.

No los representas en absoluto.

Ya lo s&#233;. Eso es lo que te hace la Felicidad, querida. Despu&#233;s de mi primer hijo, mi cuerpo empez&#243; a redondearse. Me puse como un aut&#233;ntico barril; inventaron la palabra ancha s&#243;lo para aplic&#225;rmela a m&#237;. Mi barriga siempre parec&#237;a como si estuviera de cuatro meses o m&#225;s. Me colgaban los pechos, y nunca he hecho que me los levantaran. No tienes por qu&#233; creerme, s&#233; que un buen cirujano pl&#225;stico no deja cicatrices, pero en m&#237; se ver&#237;an, querida; se comer&#237;an pedazos en dos de los dibujos.

&#161;Entonces vi la luz! Me convert&#237;. No, nada de ejercicios, nada de dietas; como igual que un cerdo, y t&#250; lo sabes. Felicidad, querida. Perfecta Felicidad en el Se&#241;or, a trav&#233;s de la ayuda del bendito Foster.

Es asombroso dijo Jill, y hablaba en serio.

Sab&#237;a de mujeres que hab&#237;an mantenido su aspecto muy bien como ella pensaba hacer con el suyo, pero en todos los casos s&#243;lo a trav&#233;s de grandes esfuerzos. Sab&#237;a que t&#237;a Patty estaba diciendo la verdad acerca de la dieta y el ejercicio, al menos durante el tiempo que la conoc&#237;a. Y, como enfermera quir&#250;rgica, Jill sab&#237;a exactamente qu&#233; era extirpado y d&#243;nde en un trabajo de levantamiento de los pechos; aquellos tatuajes nunca hab&#237;an conocido un bistur&#237;.

Pero Mike no estaba sorprendido. Hab&#237;a dado por supuesto sin pensar demasiado en ello que Pat hab&#237;a aprendido a pensar en su cuerpo seg&#250;n sus deseos, tanto si lo atribu&#237;a a Foster como si no. Todav&#237;a estaba ense&#241;&#225;ndole a Jill este control, pero sab&#237;a que la muchacha tendr&#237;a que perfeccionar su aprendizaje de marciano antes de conseguir dominarlo por completo. No hab&#237;a prisa, la espera surtir&#237;a el efecto necesario.

Pat sigui&#243; hablando:

Deseaba que vieseis lo que la Fe ha hecho por m&#237;. Pero esto es s&#243;lo el exterior; el aut&#233;ntico cambio tiene lugar dentro. Felicidad. Intentar&#233; explic&#225;roslo; el buen Dios sabe que no estoy ordenada ni poseo el don de lenguas, pero procurar&#233; hacerlo. Y luego responder&#233; a vuestras preguntas si puedo. Lo primero que ten&#233;is que aceptar es que todas las otras llamadas Iglesias son trampas del diablo. Nuestro querido Jes&#250;s predicaba la Verdadera Fe, as&#237; lo dijo Foster, y yo le creo. Pero en las Edades Oscuras, sus palabras fueron deliberadamente tergiversadas y retorcidas y cambiadas hasta el punto de que ni siquiera el propio Jes&#250;s las reconocer&#237;a. As&#237; que Foster fue enviado aqu&#237; abajo a la Tierra para proclamar una Nueva Revelaci&#243;n, enderezar las cosas y volver a dejarlo todo claro de nuevo.

Patricia Paiwonski se&#241;al&#243; con su dedo y de pronto pareci&#243; muy impresionante: una sacerdotisa revestida de sagrada dignidad y s&#237;mbolos m&#237;sticos.

Dios quiere que seamos Felices. Ha llenado el mundo de cosas destinadas a hacernos Felices con s&#243;lo que veamos la luz. &#191;Hubiera permitido Dios que el zumo de la uva se convirtiese en vino si no deseara que lo bebi&#233;semos y nos alegr&#225;ramos? Hubiera podido simplemente dejar que continuase siendo zumo de uva, o transformarlo directamente en vinagre, de tal modo que nadie pudiera ingerirlo. &#191;No es eso cierto? Naturalmente, &#201;l no tiene intenci&#243;n alguna de que un hombre se emborrache, pegue a su esposa y abandone a sus hijos. &#201;l nos proporciona las cosas buenas para que las usemos, no para que abusemos de ellas. Pero tambi&#233;n para que no las ignoremos. Si a uno le entran ganas de tomar una copa, o seis, entre amigos que tambi&#233;n han visto la luz, y eso le impulsa a bailar y a dar gracias al Se&#241;or por sus bondades, &#191;por qu&#233; no? Dios cre&#243; el alcohol y Dios cre&#243; los pies, &#161;y lo hizo as&#237; para que pudi&#233;ramos disfrutar de ambas cosas y ser Felices!

Hizo una pausa.

Ll&#233;name el vaso otra vez, querida; predicar es una tarea que da mucha sed, pero no tan cargado de ginger ale esta vez; ese centeno es bueno. Y esto no es todo; si Dios no quisiera que se mirase a las mujeres, las habr&#237;a hecho feas. Eso es razonable, &#191;no? Dios no enga&#241;a; &#201;l mismo estableci&#243; las reglas del juego, no lo hubiera hecho de modo que los primos no pudiesen ganar, como ocurre con esas ruletas con trampa. No enviar&#237;a a nadie al infierno por haber perdido en un juego ama&#241;ado.

&#161;As&#237; es! Dios quiere que seamos Felices y nos dice c&#243;mo: &#161;Amaos los unos a los otros!. Ama a la serpiente, si el pobre animal necesita amor. Ama a tu semejante, si ha visto la luz y hay amor en su coraz&#243;n, y utiliza el dorso de tu mano s&#243;lo contra los pecadores y los corruptores al servicio de Satan&#225;s, que desean apartarte del camino recto para hundirte en el pozo. Y al decir amor, no se refiere al ins&#237;pido amor de la vieja solterona que no se atreve a levantar los ojos del libro de himnos por miedo a ver la tentaci&#243;n de la carne. Si Dios odiara la carne, &#191;por qu&#233; habr&#237;a creado tanta?

Dios no es remilgado. Cre&#243; el Gran Ca&#241;&#243;n y los cometas que surcan el cielo y los ciclones y los sementales y los terremotos &#191;Puede un Dios capaz de crear todo esto volver la cabeza y pr&#225;cticamente mojarse los pantalones s&#243;lo porque alguna peque&#241;a hembra se incline sobre un macho y un hombre capte el atisbo de una teta? T&#250; sabes que no, cari&#241;o, &#161;y yo tambi&#233;n! Cuando Dios nos dice que nos amemos, no suspende sobre nosotros ning&#250;n cartel de advertencia; habla en serio. Hay que amar a los ni&#241;os peque&#241;os, que siempre necesitan que se les cambien los pa&#241;ales, y hay que amar a los hombres fuertes y sudorosos para que nazcan m&#225;s ni&#241;os peque&#241;os a los que querer, y entretanto seguir amando, porque, &#161;es tan bueno amar!

Por supuesto que eso no significa que una tenga que andar por ah&#237; jugueteando con el amor, del mismo modo que tener una botella de whisky de centeno no significa que uno tenga la obligaci&#243;n de emborracharse y liarse a mamporros con un poli. No puedes vender amor ni comprar Felicidad; son art&#237;culos que no llevan etiqueta con el precio, y si crees que s&#237; la llevan, entonces las puertas del infierno est&#225;n abiertas para ti. Pero si te entregas con el coraz&#243;n abierto y recibes eso de lo que Dios posee una reserva inagotable, el demonio no puede tocarte. &#191;Dinero? mir&#243; a Jill. Cari&#241;o, &#191;har&#237;as ese intercambio de agua con alguien, digamos por un mill&#243;n de d&#243;lares? Subamos a diez millones, libres de impuestos.

&#161;Claro que no! (&#191;Asimilas esto, Michael?)

(Casi completamente, Jill. Se impone la espera)

&#191;Lo ves, querida? Yo supe al instante de qu&#233; se trataba; vi que hab&#237;a amor en esa agua. Sois buscadores, muy cerca de la luz. Pero puesto que vosotros dos, partiendo del amor que hay en vuestro interior, compart&#237;s el agua y os acerc&#225;is, como dice Michael, puedo deciros cosas que normalmente no le dir&#237;a a un buscador


El reverendo Foster, autoordenado u ordenado por Dios, seg&#250;n la autoridad citada, pose&#237;a un instinto intuitivo para pulsar su cultura y su &#233;poca al menos tan fuerte como el de un h&#225;bil truh&#225;n trabaj&#225;ndose a un primo. El pa&#237;s y la cultura conocidos com&#250;nmente como Norteam&#233;rica pose&#237;an una personalidad enormemente escindida a lo largo de su historia. Sus leyes eran casi siempre puritanas para un pueblo cuyo comportamiento encubierto tend&#237;a a ser rabelesiano; sus principales religiones eran todas apol&#237;neas en distinto grado; sus conatos de renacimiento religioso eran a menudo hist&#233;ricos de una forma casi dionis&#237;aca. En el siglo XX (Era Cristiana de la Tierra), no hab&#237;a ning&#250;n otro lugar en el planeta donde el sexo fuera m&#225;s vigorosamente reprimido que en Estados Unidos, y en ninguna otra parte del planeta exist&#237;a un inter&#233;s m&#225;s profundo en &#233;l.

El reverendo Foster ten&#237;a dos caracter&#237;sticas en com&#250;n con casi todos los grandes l&#237;deres religiosos de ese planeta: pose&#237;a una personalidad extremadamente magn&#233;tica hipn&#243;tica, era la palabra m&#225;s ampliamente usada por sus detractores, junto con otras menos suaves y, desde el punto de vista sexual, distaba mucho de la norma humana. Los grandes l&#237;deres religiosos de la Tierra fueron siempre c&#233;libes o la ant&#237;tesis del celibato. Los grandes l&#237;deres, los innovadores, no necesariamente los administradores y consolidadores m&#225;s importantes.

Foster no era c&#233;libe, como tampoco lo eran ninguna de sus esposas y sumas sacerdotisas: la ceremonia clave para la completa conversi&#243;n y el renacimiento bajo la Nueva Revelaci&#243;n inclu&#237;a un ritual que Valentine Michael Smith asimilar&#237;a m&#225;s tarde como especialmente indicado para el acercamiento.

Esto, por supuesto, no era nada nuevo; a lo largo de la historia terrestre, sectas, cultos y religiones importantes demasiado numerosas para relacionarlas aqu&#237; hab&#237;an empleado la misma t&#233;cnica, pero no a una escala masiva en Norteam&#233;rica antes de la &#233;poca de Foster. Foster fue expulsado de ciudades m&#225;s de una vez antes de perfeccionar un m&#233;todo y una organizaci&#243;n que le permitiesen extender su culto caprino. Para la organizaci&#243;n tom&#243; prestadas liberalmente ideas de la francmasoner&#237;a, del catolicismo, del partido comunista y de la avenida Madison, as&#237; como hab&#237;a tomado prestadas ideas de todas las antiguas escrituras para componer su Nueva Revelaci&#243;n, todo ello envuelto con una recia capa azucarada, para crear la impresi&#243;n de que volv&#237;a al primitivo cristianismo que tanto gustaba a sus clientes. Estableci&#243; una iglesia externa a la que pod&#237;a asistir todo el mundo, y una persona pod&#237;a permanecer como buscador con muchos beneficios por parte de la Iglesia durante a&#241;os. Luego estaba una iglesia media, cuyo aspecto exterior era el de La Iglesia de la Nueva Revelaci&#243;n, los felices salvados, que pagaban sus diezmos, gozaban de todos los beneficios econ&#243;micos de los cada vez m&#225;s amplios negocios adheridos a la Iglesia y gozaban jubilosamente en la interminable atm&#243;sfera de carnaval y evocaci&#243;n de &#161;Felicidad, Felicidad, Felicidad! Se les perdonaban sus pecados, y poco era pecaminoso para ellos en tanto siguieran sosteniendo a su Iglesia, alternasen honestamente con sus correligionarios fosteritas, condenasen a los pecadores y se mantuviesen Felices. La Nueva Revelaci&#243;n no animaba espec&#237;ficamente el adulterio; tan s&#243;lo conservaba una actitud absolutamente m&#237;stica a la hora de debatir la conducta sexual.

Los salvados de la iglesia media proporcionaban las tropas de choque cuando se necesitaba alguna acci&#243;n directa. Foster tom&#243; prestado un truco de los agitadores laborales de principios del siglo XX: si una comunidad trataba de suprimir un movimiento fosterita en germen, fosteritas de todas partes converg&#237;an sobre aquella poblaci&#243;n hasta que no hab&#237;a c&#225;rceles ni polic&#237;as suficientes para ocuparse de ellos, y normalmente los polis terminaban con las costillas pateadas y las c&#225;rceles derruidas.

Si alg&#250;n fiscal era lo bastante valiente como para presentar despu&#233;s una denuncia, le resultaba casi imposible sostenerla. Foster tras aprender la lecci&#243;n por el fuego se ocupaba de demostrar que, seg&#250;n la letra de la ley, aquellas actuaciones no eran m&#225;s que pura persecuci&#243;n; ninguna prueba de culpabilidad de un fosterita por ser fosterita fue mantenida nunca ante el Tribunal Supremo, ni, posteriormente, ante el Tribunal Constitucional.

Pero, adem&#225;s de las iglesia p&#250;blicas, externa y media, estaba la iglesia interna, aunque nunca denominada as&#237;: un n&#250;cleo compacto de militantes dedicados, formados por el sacerdocio, los l&#237;deres laicos de la Iglesia, todos los mantenedores de las llaves y los registros y los creadores de la pol&#237;tica. Eran los renacidos; estaban por encima del pecado, ten&#237;an asegurado su lugar en el cielo, y eran los &#250;nicos participantes de los misterios interiores, y los &#250;nicos candidatos a la admisi&#243;n directa al Cielo.

Foster seleccionaba a esos elementos con gran cuidado, y lo hizo personalmente hasta que la operaci&#243;n se volvi&#243; demasiado grande. Buscaba hombres lo m&#225;s parecidos a &#233;l, y mujeres capaces de transformarse en esposas-sacerdotisas: din&#225;micas, profundamente convencidas (como &#233;l mismo estaba convencido), tenaces y libres (o capaces de liberarse una vez purgada su culpabilidad y su inseguridad) de envidias, en el m&#225;s amplio sentido humano de la palabra. Y todos ellos deb&#237;an ser s&#225;tiros y ninfas potenciales, ya que la iglesia secreta era aquel culto absolutamente dionis&#237;aco del que Norteam&#233;rica hab&#237;a carecido, y para el cual exist&#237;a un mercado enorme por explotar.

Pero era terriblemente cauteloso: si los candidatos estaban casados, ten&#237;an que ingresar ambos esposos. Los candidatos solteros deb&#237;an ser sexualmente atractivos adem&#225;s de sexualmente agresivos, e impresion&#243; a sus sacerdotes el hecho de que el n&#250;mero de hombres deb&#237;a ser igual o superior que el de mujeres. En ninguna parte se ha admitido que Foster hubiese estudiado las historias de cultos anteriores en cierto modo paralelos de Norteam&#233;rica, pero sab&#237;a o adivinaba que la mayor parte de esas religiones se derrumbaron por culpa de la posesiva concupiscencia de sus sacerdotes, que desembocaba siempre en envidia masculina y violencia. Foster jam&#225;s cometi&#243; ese error; ni una sola vez retuvo enteramente para s&#237; a una mujer, ni siquiera aquellas con las que se hab&#237;a casado legalmente.

Tampoco se sent&#237;a demasiado ansioso por expandir el grupo que formaba su n&#250;cleo; la iglesia media, la conocida por el p&#250;blico, ofrec&#237;a lo suficiente para calmar las tranquilas necesidades de las grandes masas de los culpables e infelices. Si un renacimiento local produc&#237;a aunque s&#243;lo fuera dos parejas capaces de celebrar un Matrimonio Celestial, Foster se sent&#237;a contento; si no se produc&#237;a ninguno, dejaba que las otras semillas prendiesen y enviaba un sacerdote y una sacerdotisa bregados para que las fueran alimentando.

Pero, en lo posible, siempre probaba personalmente a las parejas candidatas, en compa&#241;&#237;a de alguna devota sacerdotisa. Puesto que la pareja sometida a prueba ya estaba salvada en lo que a la iglesia media se refer&#237;a, el riesgo que corr&#237;a era m&#237;nimo. Ninguno, en realidad, con la mujer candidata y &#233;l siempre evaluando al hombre antes de dejar que su sacerdotisa siguiera adelante.

En la &#233;poca en que fue salvada, Patricia Paiwonski era a&#250;n joven, estaba casada, y se sent&#237;a muy, muy feliz. Hab&#237;a tenido su primer hijo, y respetaba y admiraba a su marido, bastante mayor que ella. George Paiwonski era hombre generoso y muy afectuoso. S&#243;lo ten&#237;a una debilidad, que a menudo le dejaba excesivamente ebrio para demostrar su afecto despu&#233;s de un largo d&#237;a, pero su aguja de tatuar era siempre firme y su ojo agudo. Patty se consideraba una esposa fiel y, en general, afortunada. De acuerdo, a veces George se manifestaba afectuoso con alguna clienta, demasiado afectuoso si era a primeras horas del d&#237;a, y, por supuesto, algunos tatuajes requer&#237;an intimidad, sobre todo con las damas. Patty era tolerante. Adem&#225;s, a veces ella tambi&#233;n concertaba alguna cita con un cliente masculino, sobre todo despu&#233;s de que George empezara a darle a la botella m&#225;s de la cuenta.

Sin embargo, hab&#237;a una carencia en su vida, un hueco que no llen&#243; siquiera cuando un cliente especialmente agradecido le hizo el extra&#241;o regalo de una serpiente toro; ten&#237;a que embarcar en un carguero, le dijo, y no pod&#237;a conservarla. A ella siempre le hab&#237;an gustado los animalitos de compa&#241;&#237;a, y no sent&#237;a la fobia habitual hacia las serpientes; construy&#243; una casita para ella en el escaparate de su negocio que daba a la calle, y George pint&#243; un precioso r&#243;tulo a cuatro colores para colocarlo detr&#225;s: &#161;No me pises! Este letrero se hizo muy popular.

M&#225;s tarde hab&#237;a tenido m&#225;s serpientes, y hab&#237;an sido un consuelo para ella. Pero era hija de un protestante del Ulster y una muchacha de Cork; la tregua armada entre sus padres la hab&#237;a dejado sin religi&#243;n.

Era ya buscadora cuando Foster fue a predicar a San Pedro; ella se las hab&#237;a arreglado para llevar a George unos cuantos domingos, pero &#233;l a&#250;n no hab&#237;a visto la luz. Foster les llev&#243; la luz, e hicieron sus confesiones el mismo d&#237;a. Cuando Foster volvi&#243; a San Pedro, seis meses m&#225;s tarde, para una r&#225;pida comprobaci&#243;n de c&#243;mo funcionaba la nueva sucursal, los Paiwonski estaban tan dedicados que llamaron su atenci&#243;n personal.


Nunca tuve ni un minuto de preocupaci&#243;n con George desde el d&#237;a en que vio la luz les dijo Patty a Mike y Jill. Continu&#243; bebiendo, por supuesto, pero s&#243;lo en la iglesia, y nunca demasiado. Cuando nuestro santo l&#237;der regres&#243;, George hab&#237;a emprendido ya su Gran Proyecto. Naturalmente, dese&#225;bamos mostr&#225;rselo a Foster, si &#233;l pod&#237;a hallar algo de tiempo la se&#241;ora Paiwonski titube&#243;. Chicos, realmente no deber&#237;a estar contando nada de esto

Entonces no lo hagas repuso Jill con simpat&#237;a. Patty, querida, ninguno de nosotros quiere que hagas o digas nunca nada que pueda resultarte violento. Compartir el agua tiene que ser algo f&#225;cil y natural, y aguardar a que se convierta en algo f&#225;cil para ti resulta f&#225;cil para nosotros.

Oh, &#161;pero es que deseo hacerlo! Mirad, chicos, conf&#237;o en ambos, absolutamente. Pero quiero que record&#233;is que esto que os estoy contando son cosas de la Iglesia, as&#237; que no deb&#233;is repet&#237;rselas a nadie, como tampoco yo dir&#233; nada a nadie sobre vosotros.

Mike asinti&#243;.

Aqu&#237; en la Tierra lo llamamos a veces asuntos de hermanos de agua. En Marte no hay problemas, pero asimilo que aqu&#237; a veces s&#237; los hay. Los asuntos de hermanos de agua no se van diciendo por ah&#237;.

Lo asimilo. Es una palabra curiosa, pero estoy aprendiendo. Muy bien, queridos, esto es un asunto de hermanos de agua. &#191;Sab&#237;ais que todos los fosteritas est&#225;n tatuados? Los aut&#233;nticos miembros de la Iglesia, quiero decir, los que cuentan ya con la salvaci&#243;n eterna para siempre y un d&#237;a m&#225;s, como yo. Oh, no me refiero a tatuados por todo el cuerpo, como yo, sino, &#191;veis eso? Aqu&#237;, justamente encima del coraz&#243;n. Eso es el beso sagrado de Foster. George trabaj&#243; en el dise&#241;o, de modo que parece formar parte del dibujo, y nadie supone de lo que se trata hasta que se lo digo. Pero es su beso &#161;y el propio Foster lo puso ah&#237;! parec&#237;a ext&#225;ticamente orgullosa.

Jill y Mike lo examinaron.

Es la huella de un beso admiti&#243; Jill, en tono maravillado. Como si alguien hubiese puesto ah&#237; sus labios pintados con carm&#237;n. Cre&#237; que formaba parte de esa puesta de sol.

S&#237;, &#191;verdad? George lo arregl&#243; de ese modo. Porque no se puede ense&#241;ar el beso de Foster a nadie que no lo lleve tambi&#233;n, y yo nunca lo mostr&#233;, hasta ahora. Pero insisti&#243;, estoy segura de que vosotros dos lo tendr&#233;is tambi&#233;n alg&#250;n d&#237;a, y, cuando lo teng&#225;is, quiero ser yo quien realice el tatuaje.

No comprendo, Patty dijo Jill. Puedo ver que es algo maravilloso para ti el haber sido besada por Foster, pero &#191;c&#243;mo va a besarnos a nosotros? Al fin y al cabo, est&#225; arriba, en el Cielo.

S&#237;, querida, lo est&#225;. Pero perm&#237;teme que te lo explique. Cualquier sacerdote o sacerdotisa ordenado puede darte el beso de Foster. Significa que Dios anida en tu coraz&#243;n. Dios es parte de ti, para siempre.

Mike se puso repentinamente tenso.

&#161;T&#250; eres Dios!

&#191;Eh? Bueno, eso es una extra&#241;a forma de decirlo, nunca hab&#237;a o&#237;do a un sacerdote manifestarlo as&#237;. Pero en cierto modo lo expresa Dios est&#225; en ti y contigo, y el diablo no puede nunca alcanzarte.

S&#237; admiti&#243; Mike. Asimilas Dios.

Pens&#243; alegremente que aquello le acercaba mucho m&#225;s al concepto que lo que hab&#237;a conseguido con anterioridad, excepto que Jill lo estaba aprendiendo en marciano. Lo cual era inevitable.

&#201;sa es la idea, Michael. Dios te asimila, y t&#250; te casas en Santo Amor y Felicidad eterna con Su Iglesia. El sacerdote, o quiz&#225; la sacerdotisa, puede ser cualquiera de los dos, te besa, y luego la se&#241;al del beso es tatuada para demostrar que es para siempre. Por supuesto, no es necesario que sea tan grande, el m&#237;o tiene exactamente la forma y el tama&#241;o de los benditos labios de Foster, y puede situarse en cualquier lugar a cubierto de los ojos pecadores. Muchos hombres se hacen afeitar una porci&#243;n de cr&#225;neo, y luego llevan sombrero o un vendaje hasta que les vuelve a crecer el pelo. O en cualquier lugar donde uno est&#233; benditamente seguro de que no ser&#225; visto a menos que &#233;l lo quiera. No debes sentarte sobre &#233;l ni pisarlo, pero cualquier otro lugar sirve. Luego se puede mostrar cuando uno asiste a una reuni&#243;n cerrada de Felicidad de los salvados eternamente.

Ya he o&#237;do hablar de esas reuniones de Felicidad coment&#243; Jill, pero nunca he sabido c&#243;mo son.

Bueno dijo la se&#241;ora Paiwonski con aire cr&#237;tico, hay reuniones y reuniones. Las destinadas a los miembros corrientes, que est&#225;n salvados pero pueden recaer, son tremendamente divertidas: grandes fiestas en las que s&#243;lo se reza de una forma natural y feliz, llenas del j&#250;bilo y la alegr&#237;a propios de una buena fiesta. Quiz&#225; incluso un poco de aut&#233;ntico amor, pero no est&#225; muy bien visto y resulta conveniente andarse con cuidado respecto de c&#243;mo y con qui&#233;n, porque uno no debe esparcir la semilla de la disensi&#243;n entre la hermandad. La Iglesia es muy estricta en lo que se refiere a mantener las cosas en su debido lugar.

Pero una reuni&#243;n de Felicidad para los eternamente salvados, bueno, no tienes por qu&#233; preocuparte, ya que a ella no asiste nadie que pueda pecar, todo eso est&#225; pasado y olvidado. Si quieres beber hasta caerte redondo, adelante; es la voluntad de Dios, o no desear&#237;as hacerlo. Puede que desees arrodillarte y rezar, o alzar la voz en una canci&#243;n, o despojarte de tus ropas y ponerte a bailar; es la voluntad de Dios. Incluso a&#241;adi&#243; puedes asistir a ella sin llevar ning&#250;n tipo de ropa en absoluto, porque no es posible que alg&#250;n otro asistente vea nada equivocado en ello.

Suena como una aut&#233;ntica fiesta admiti&#243; Jill.

&#161;Oh, lo es, lo es, siempre! Y uno se siente inundado todo el tiempo de bendici&#243;n celestial. Si te despiertas por la ma&#241;ana en una cama con uno de los eternamente salvados de la cofrad&#237;a, sabes que es as&#237; porque Dios quiso que fueras benditamente Feliz. Y lo eres. Todos tienen el beso de Foster en ellos, son suyos. Frunci&#243; ligeramente el entrecejo. Es un poco como compartir el agua. &#191;Me entend&#233;is?

Asimilo asinti&#243; Mike.

(&#161;Michael!)

(Espera, Jill. Aguarda la plenitud)

Pero no cre&#225;is sigui&#243; Patricia con voz ansiosa que una persona puede introducirse en una reuni&#243;n de Felicidad del Templo Interior con s&#243;lo llevar una peque&#241;a marca tatuada; despu&#233;s de todo, es algo muy f&#225;cil de falsificar. Un hermano o hermana visitante Bueno, tomemos mi caso, por ejemplo. Tan pronto como s&#233; cu&#225;l ser&#225; la siguiente parada de la feria, escribo a las iglesias locales y les env&#237;o mis huellas dactilares para que puedan comprobarlas en el archivo general de los salvados eternamente en el Tabern&#225;culo del Arc&#225;ngel Foster, a menos que ya me conozcan. Les doy la direcci&#243;n donde parar&#233; cuando llegue.

Luego, cuando voy a la iglesia, y siempre voy a la iglesia los domingos y jam&#225;s me pierdo una reuni&#243;n de Felicidad aunque eso signifique que Tim tenga que eliminar mi n&#250;mero algunas noches, me presento la primera vez y me identifico positivamente. Hay muchos lugares en los que se alegran de verme; soy una atracci&#243;n a&#241;adida, con mis dibujos sagrados, &#250;nicos y no superados A menudo paso la mayor parte de la velada s&#243;lo dej&#225;ndome examinar por la gente, y os aseguro que es algo bendito desde el primero hasta el &#250;ltimo segundo. En ocasiones el sacerdote desea que lleve conmigo a Cari&#241;ito y represente la escena de Eva y la serpiente, lo que me obliga a maquillarme el cuerpo, por supuesto, o a ponerme mallas color carne si no hay tiempo. Alg&#250;n hermano local interpreta el papel de Ad&#225;n, y somos expulsados del Jard&#237;n del Ed&#233;n, y el sacerdote local explica el significado real del hecho, no todas esas mentiras retorcidas que se oyen com&#250;nmente, y acabamos por recuperar nuestra bendita inocencia y felicidad, y eso hace que la fiesta contin&#250;e con m&#225;s empuje que nunca. &#161;Alegr&#237;a!

Hizo una pausa, luego a&#241;adi&#243;:

Pero todo el mundo se interesa siempre por mi beso de Foster, porque, aunque se march&#243; al Cielo hace casi veinte a&#241;os, y la Iglesia se ha desarrollado y ha florecido desde entonces, no son muchos los que tienen un beso de Foster que no les haya sido dado por poder Tambi&#233;n hago que el Tabern&#225;culo testifique eso. Y les hablo de ello. Oh

La se&#241;ora Paiwonski titube&#243; un momento, luego se los explic&#243; con todo detalle, y Jill se pregunt&#243; ad&#243;nde habr&#237;a ido a parar la limitada capacidad de sonrojarse que hab&#237;a admitido que ten&#237;a. Luego asimil&#243; que Mike y Patty pertenec&#237;an a la misma categor&#237;a: inocentes de Dios, incapaces de ser ninguna otra cosa, hicieran lo que hiciesen. Dese&#243;, por el bien de Patty, que Foster hubiera sido realmente un profeta santo que hab&#237;a salvado a la mujer para la gloria eterna.

&#161;Pero Foster! &#161;Por todas las Llagas Divinas, qu&#233; falsedad! Luego, de pronto, a trav&#233;s de su mejorada capacidad de recordar, Jill se vio de pie en la sala del tabique de cristal, contemplando los muertos ojos de Foster. Pero, en su mente, parec&#237;a vivo, y sinti&#243; un escalofr&#237;o en sus ingles y se pregunt&#243; qu&#233; hubiera hecho ella si Foster en persona le hubiera ofrecido su beso sagrado y su sagrado ser.

Apart&#243; la idea de su mente, pero no antes de que Mike captase buena parte de ella. Le not&#243; sonre&#237;r con c&#243;mplice inocencia.

Jill se puso en pie.

Querida Patty, amor, &#191;a qu&#233; hora tienes que estar de vuelta en la feria?

&#161;Oh, encanto! &#161;Ya tendr&#237;a que estar all&#237; en este bendito minuto!

&#191;Por qu&#233;? La compa&#241;&#237;a no recoge las cosas hasta las nueve y media.

Bueno, Cari&#241;ito me echa de menos, y se siente celosa si estoy fuera hasta tarde.

&#191;No puedes decirle que asististe a una reuni&#243;n nocturna de Felicidad?

Oh la mujer abraz&#243; a Jill. &#161;Eso es! &#161;Desde luego!

Bien. Entonces me voy a dormir un poco, estoy exhausta, cr&#233;eme. &#191;A qu&#233; hora tienes que levantarte, pues?

Hum, si estoy de vuelta a ocho, puedo pedirle a Sam que desmonte mi tienda, y tendr&#233; tiempo para comprobar que mis beb&#233;s sean cargados como corresponde.

&#191;Y el desayuno?

No desayunar&#233; de inmediato. Lo tomar&#233; en el tren. Normalmente s&#243;lo bebo una taza de caf&#233; al despertarme.

Podemos hacerlo aqu&#237; en la habitaci&#243;n. Me ocupar&#233; de que os levant&#233;is. Vosotros dos, queridos, pod&#233;is quedaros y hablar de religi&#243;n todo el tiempo que os plazca; me encargar&#233; de que no se te peguen las s&#225;banas, si te duermes. Mike no duerme.

&#191;Nada?

Nunca. Se enrosca sobre s&#237; mismo y piensa un rato, si es que tiene algo en que pensar, pero no duerme.

La se&#241;ora Paiwonski asinti&#243; con aire solemne.

Otro signo. Lo s&#233; Michael, alg&#250;n d&#237;a t&#250; tambi&#233;n lo sabr&#225;s. Oir&#225;s la llamada.

Es posible admiti&#243; Jill. Mike, me estoy cayendo de sue&#241;o. &#191;Quieres trasladarme a la cama, por favor?

Fue alzada, deriv&#243; por el aire hasta el dormitorio, la ropa de la cama se alz&#243; y luego descendi&#243; sobre ella movida por manos invisibles; dorm&#237;a ya antes de que la cubriera.


Se despert&#243;, como hab&#237;a planeado, exactamente a las siete. Mike tambi&#233;n ten&#237;a un reloj en su cabeza, pero era completamente err&#225;tico en lo que a calendarios y horas de la Tierra se refer&#237;a; vibraba de acuerdo con otra necesidad. Salt&#243; fuera de la cama y asom&#243; la cabeza por la puerta que daba a la otra habitaci&#243;n. Las luces estaban apagadas y las sombras eran densas, pero no se hab&#237;an dormido. Jill oy&#243; a Mike decir con suave certidumbre:

T&#250; eres Dios.

T&#250; eres Dios respondi&#243; Patricia en un susurro, con una voz tan espesa como si estuviera drogada.

S&#237;. Jill es Dios.

Jill es Dios. S&#237;, Michael.

Y t&#250; eres Dios.

T&#250; eres Dios. Ahora, Michael. &#161;Ahora!

Jill se retir&#243; sin hacer ruido y se lav&#243; en silencio los dientes. Dej&#243; que Mike supiese mentalmente que estaba despierta y descubri&#243;, como esperaba, que ya lo sab&#237;a. Cuando volvi&#243; a la salita, las persianas estaban alzadas y el sol penetraba en la estancia.

&#161;Buenos d&#237;as! les bes&#243; a los dos.

T&#250; eres Dios dijo Patty simplemente.

S&#237;, Patty. Y t&#250; eres Dios. Dios est&#225; en todos nosotros.

Mir&#243; a Patty a la dura y brillante luz de la ma&#241;ana, y observ&#243; que su nuevo hermano no parec&#237;a cansada. Parec&#237;a como si hubiera disfrutado de toda una noche de sue&#241;o y un poco m&#225;s, y su aspecto era m&#225;s joven y dulce que nunca. Bueno, conoc&#237;a ese efecto: si Mike deseaba que ella le hiciese compa&#241;&#237;a, en vez de pasarse toda la noche leyendo o pensando, Jill nunca hab&#237;a tenido ning&#250;n problema con ello, y sospechaba que su repentina somnolencia la noche antes hab&#237;a sido idea de Mike tambi&#233;n, y comprob&#243; que Mike se lo confirmaba mentalmente.

Ahora caf&#233; para vosotros dos, queridos, y para m&#237; tambi&#233;n. Y da la casualidad de que, adem&#225;s, tengo en la despensa un envase de naranjada sin abrir.

Desayunaron en un ambiente jovial y feliz. Jill vio que Patty parec&#237;a meditabunda.

&#191;Qu&#233; ocurre, querida?

&#191;Eh? No quisiera mencionarlo, pero, &#191;de qu&#233; vais a comer, muchachos? Ocurre que t&#237;a Patty tiene una bolsa bastante abultada, y hab&#237;a pensado

Jill se ech&#243; a re&#237;r.

Oh, cari&#241;o, lo siento; no deber&#237;a haberme re&#237;do. &#161;Pero es que el Hombre de Marte es rico! &#191;No lo sab&#237;as? &#191;O es que no lees nunca las noticias?

La se&#241;ora Paiwonski pareci&#243; desconcertada.

Bueno, supongo que s&#237; lo sab&#237;a, de alguna forma. Pero una no puede creer todas las cosas que oye en las noticias, &#191;verdad?

Jill suspir&#243;.

Patty; eres absolutamente encantadora. Y cr&#233;eme, ahora que somos hermanos de agua, no vacilar&#237;amos ni un instante en aceptar lo que dices: compartir el nido es algo m&#225;s que una simple expresi&#243;n po&#233;tica. Pero ocurre que la cosa es al rev&#233;s. Si alguna vez necesitas dinero, no importa cu&#225;nto, nosotros no podemos gastarlo todo, no tienes m&#225;s que dec&#237;rnoslo. Cualquier suma. En cualquier momento. Escr&#237;beme, o mejor a&#250;n, ll&#225;mame, porque Mike no tiene la m&#225;s remota noci&#243;n en cuestiones de dinero. Querida, en este mismo momento hay una cuenta a mi nombre con un par de centenares de miles de d&#243;lares. &#191;Quieres parte de ellos?

La se&#241;ora Paiwonski pareci&#243; sobresaltada, una expresi&#243;n que Jill no le hab&#237;a visto desde que Mike hiciera desaparecer sus ropas.

&#161;Bendita sea! No, no necesito dinero.

Jill se encogi&#243; de hombros.

Si alguna vez est&#225;s en alg&#250;n apuro econ&#243;mico, simplemente avisa. Aunque quisi&#233;ramos, no podemos gastarlo todo, y el Gobierno no dejar&#225; que Mike se lo lleve. Al menos, no mucha cantidad. Si deseas un yate A Mike le encantar&#237;a regalarte un yate.

Desde luego que s&#237;, Pat. Nunca he visto un yate dijo Mike.

La se&#241;ora Paiwonski neg&#243; con la cabeza.

No me sub&#225;is hasta la cumbre de una alta monta&#241;a, queridos. Nunca he ambicionado mucho. Todo lo que deseo de vosotros es vuestro cari&#241;o

Ya lo tienes le dijo Jill.

No asimilo el significado de cari&#241;o repuso Mike. Pero Jill siempre habla correctamente. Si lo tenemos, es tuyo.

y saber que ambos est&#225;is salvados. Pero eso ya no me preocupa. Mike me ha hablado de la espera, y para qu&#233; es la espera. &#191;Comprendes, Jill?

Asimilo. Ya no me siento impaciente por nada.

Pero tengo algo para vosotros dos la tatuada dama se levant&#243; y fue hasta donde hab&#237;a dejado su bolso, sacando un libro de su interior. Volvi&#243;, se detuvo de pie junto a ellos. Queridos m&#237;os, &#233;ste es el ejemplar de la Nueva Revelaci&#243;n que me regal&#243; el mismo Bendito Foster la noche en que me dio el beso. Quiero que lo teng&#225;is vosotros.

Los ojos de Jill se llenaron repentinamente de l&#225;grimas, y tuvo la impresi&#243;n de que se ahogaba.

Pero, t&#237;a Patty &#161;Patty, hermano nuestro! No podemos aceptarlo. No &#233;ste. Compraremos uno.

No. Esto es es agua. Lo comparto con vosotros. Para acercarnos m&#225;s.

Oh Jill salt&#243; en pie. Lo aceptamos. Pero ahora es nuestro, de todos nosotros.

La bes&#243;. Mike le dio unos golpecitos en el hombro.

Peque&#241;a hermano avariciosa. Es mi turno.

Siempre ser&#233; avariciosa, en lo que a esto se refiere.

El Hombre de Marte bes&#243; a su nuevo hermano, primero en la boca y despu&#233;s, suavemente, en el punto donde Foster hab&#237;a puesto sus labios. Luego reflexion&#243;, brevemente seg&#250;n el tiempo terrestre, eligi&#243; otro punto correspondiente en el otro lado, all&#225; donde el dibujo de George encajaba lo suficiente para su prop&#243;sito, y la bes&#243; all&#237;, mientras pensaba, manteniendo dilatada la noci&#243;n del tiempo y con gran detalle. Era necesario asimilar los capilares

Para las otras dos, sujeto y espectador, pareci&#243; que s&#243;lo apretaba suave y brevemente los labios contra la elaboradamente decorada piel. Pero Jill capt&#243; un asomo del esfuerzo que estaba realizando y mir&#243;.

&#161;Patty! &#161;Mira!

La se&#241;ora Paiwonski baj&#243; la vista hacia su pecho. Marcados sobre su piel, como una mancha emparejada de color rojo sangre, aparec&#237;an los labios de Mike. Estuvo a punto de desmayarse, luego mostr&#243; la profundidad de su inconmovible fe.

S&#237;. &#161;S&#237;! Michael

Poco despu&#233;s la dama tatuada hab&#237;a desaparecido, reemplazada por un ama de casa m&#225;s bien corriente, con un vestido de cuello alto, mangas largas y guantes.

No voy a llorar dijo, serena, y esto no es un adi&#243;s; en la eternidad no existen las despedidas. Pero estar&#233; aguardando.

Los bes&#243; a ambos, brevemente, y sali&#243; de la suite sin mirar atr&#225;s.



28

&#161;Blasfemia!

Foster alz&#243; la cabeza.

&#191;Te ha picado algo, hijo?

Aquel anexo temporal hab&#237;a sido construido apresuradamente y las Cosas entraban sin cesar en &#233;l: normalmente enjambres de duendes casi invisibles, inofensivos, por supuesto, pero una mordedura de cualquiera de ellos dejaba un espantoso prurito en el ego.

Oh, tiene que verlo para creerlo Espere, har&#233; retroceder un poco el omniscio.

Te sorprender&#237;a comprobar lo que puedo creer, hijo.

Sin embargo, el supervisor de Digby deriv&#243; una parte de su atenci&#243;n. Tres temporales, humanos, vio que eran; un hombre y dos mujeres, especulando acerca de lo eterno. No hab&#237;a nada extra&#241;o en ello.

&#191;S&#237;?

&#161;Ya oy&#243; lo que dijo esa mujer! &#161;Arc&#225;ngel Miguel, eso fue!

&#191;Y qu&#233; hay con ello?

&#191;Que qu&#233; hay con ello? &#161;Oh, por el amor de Dios!

Muy posible.

Digby estaba tan indignado que su halo se estremec&#237;a.

Foster, no debe de haber mirado bien. Se refer&#237;a a ese delincuente superjuvenil que me envi&#243; aqu&#237;. Eche otro vistazo.

Foster increment&#243; los aumentos, y se dio cuenta que el &#225;ngel en per&#237;odo de entrenamiento no se hab&#237;a equivocado. Observ&#243; algo m&#225;s y esboz&#243; su sonrisa ang&#233;lica.

&#191;C&#243;mo sabes que no es &#233;l, hijo?

&#191;Eh?

&#218;ltimamente no he visto a Miguel por el C&#237;rculo, y recuerdo que su nombre ha sido descartado del Torneo Solipsista del Milenario, lo cual es signo de que probablemente ha salido a cumplir alg&#250;n servicio, puesto que Mike es uno de los m&#225;s entusiastas jugadores de Solipsismo en este sector.

&#161;Pero la idea es obscena!

Te asombrar&#237;as de saber cu&#225;ntas de las mejores ideas del Jefe han sido calificadas de obscenas en algunas partes, mejor dicho, no deber&#237;a asombrarte a la vista de tu campo de trabajo. Pero obsceno es un concepto que no necesitas para nada; no tiene significado teol&#243;gico. Para los puros, todas las cosas son puras.

Pero

Todav&#237;a estoy Atestiguando, hijo. As&#237; que escucha. Adem&#225;s del hecho de que nuestro hermano Miguel parece encontrarse ausente en este microinstante, y no le sigo la pista, ya que no estamos en la misma lista de Servicios, queda el hecho de que es probable que esa dama tatuada que efectu&#243; el pronunciamiento oracular no se equivoque; se trata de una temporal m&#225;s bien santificada.

&#191;Qui&#233;n lo dice?

Yo. Lo s&#233;.

Foster sonri&#243; de nuevo con ang&#233;lica dulzura. &#161;La peque&#241;a y querida Patricia! Su verborrea resultaba un poco pesada, pero era terrenalmente deseable y brillaba con una luz interior que a uno le hac&#237;a recordar las vidrieras de colores. Observ&#243; sin orgullo temporal que George hab&#237;a terminado su gran obra desde la &#250;ltima vez que hab&#237;a visto a Patricia, y que aquella representaci&#243;n gr&#225;fica de su ascenso al Cielo no era mala, en absoluto mala, en el sentido M&#225;s Alto. Ten&#237;a que recordar el buscar a George y felicitarle por aquel trabajo, y decirle que hab&#237;a visto a Patricia Hum, &#191;d&#243;nde estaba George? Como artista creativo en la secci&#243;n de dise&#241;o del universo, directamente bajo las &#243;rdenes del Arquitecto, cre&#237;a recordar Bueno, no importaba, el archivo central le localizar&#237;a en una fracci&#243;n de milenio.

&#161;Qu&#233; deliciosa hab&#237;a sido la peque&#241;a Patricia! Suave como una bola de mantequilla, y &#161;qu&#233; sagrado frenes&#237;! Si hubiera tenido un poco m&#225;s de confianza en s&#237; misma y un poco menos de humildad, habr&#237;a podido hacer de ella una buena sacerdotisa. Pero era tal la necesidad de Patricia de aceptar a Dios seg&#250;n su propia naturaleza, que s&#243;lo hubiera podido calificarse entre los lingayats, donde no hac&#237;a ninguna falta. Foster consider&#243; la posibilidad de escudri&#241;ar hacia el pasado y verla otra vez tal como hab&#237;a sido, pero se contuvo con ang&#233;lica moderaci&#243;n; hab&#237;a mucho trabajo que hacer.

Olvida el omniscio, hijo; quiero decirte unas Palabras.

Digby obedeci&#243; y aguard&#243;. Foster hizo sonar su halo, una costumbre irritante que hab&#237;a adquirido durante sus momentos de reflexi&#243;n.

Hijo, no te est&#225;s modelando demasiado ang&#233;licamente.

Lo siento.

Las lamentaciones no encajan en la eternidad. Pero la Verdad es que te preocupas demasiado por ese joven sujeto, que puede o puede no ser nuestro hermano Miguel. Ahora aguarda En primer lugar, no eres qui&#233;n para Juzgar al instrumento utilizado para enviarte aqu&#237; desde los pastos. En segundo lugar, no es &#233;l lo que te preocupa, apenas le conoces: lo que en el fondo te roe por dentro es esa peque&#241;a secretaria morenita que ten&#237;as. Se hab&#237;a ganado mi Beso durante el per&#237;odo temporal antes de que t&#250; fueses llamado, &#191;no es as&#237;?

A&#250;n estaba prob&#225;ndola.

Entonces, no me cabe la menor duda de que te sentir&#225;s ang&#233;licamente complacido al observar que el obispo supremo Short, despu&#233;s de someterla al m&#225;s completo de los ex&#225;menes oh, de lo m&#225;s detallado; puedo decirte que no ha quedado nada de ella por examinar, la ha aprobado, y la muchacha disfruta ahora de la amplia Felicidad que merece.

Hum. Un pastor deber&#237;a hallar satisfacci&#243;n en su trabajo, pero cuando es ascendido tambi&#233;n deber&#237;a experimentar alegr&#237;a por ello. Resulta que ha surgido una plaza libre para un guardi&#225;n en per&#237;odo de entrenamiento en un nuevo sector que va a abrirse. Es un trabajo por debajo de tu jerarqu&#237;a nominal, lo reconozco, pero se trata de una buena experiencia ang&#233;lica. Ese planeta, bueno, puedes pensar en &#233;l como un planeta, ya ver&#225;s, est&#225; ocupado por una raza de tripolaridad en vez de bipolaridad, y estoy absolutamente convencido de que ni el mism&#237;simo don Juan ser&#237;a incapaz de descubrir ning&#250;n inter&#233;s terrestre en ninguna de sus tres polaridades, y eso no es una opini&#243;n; fue enviado como prueba. Chill&#243; y rez&#243; pidiendo que se le devolviera al infierno solitario que se ha creado para s&#237; mismo.

As&#237; que se me env&#237;a a Mataplana, &#191;eh? &#161;Para que no interfiera!

&#161;Oh, vamos, vamos! No puedes interferir. Es la &#250;nica Imposibilidad que permite que todo lo dem&#225;s sea posible; trat&#233; de dec&#237;rtelo cuando llegaste. Pero no dejes que eso te preocupe; dispones de toda la eternidad para seguir intent&#225;ndolo. Tus &#243;rdenes incluir&#225;n un bucle para que puedas comprobar el presente y el pasado sin ninguna p&#233;rdida de temporalidad. Y ahora, sal volando a escape; tengo trabajo que hacer.

Foster volvi&#243; al punto donde hab&#237;a sido interrumpido. Oh, s&#237;, una pobre alma temporalmente designada con el nombre de Alice Douglas, enviada como est&#237;mulo para una dura labor, y que se hab&#237;a enfrentado a ella de un modo firme y persistente. Pero su trabajo ya hab&#237;a sido completado, y ahora necesitar&#237;a descanso y rehabilitaci&#243;n tras la inevitable fatiga de la batalla; deb&#237;a de estar pateando y chillando y espumeando ectoplasma por todos sus orificios.

&#161;Oh, necesitar&#237;a un exorcismo completo despu&#233;s de un trabajo tan duro! Pero todos los trabajos eran duros; no pod&#237;a ser de otra forma. Y Alice Douglas era una operadora de campo de absoluta confianza; pod&#237;a desempe&#241;ar cualquier operaci&#243;n para la que hiciese falta mano izquierda siempre y cuando fuese algo esencialmente virginal: ser quemada en la hoguera o ingresar en un convento; siempre respond&#237;a.

No es que le importasen mucho las v&#237;rgenes, m&#225;s all&#225; de su respeto profesional por cualquier trabajo bien hecho. Foster lanz&#243; una &#250;ltima y r&#225;pida mirada a la se&#241;ora Paiwonski; all&#237; hab&#237;a un compa&#241;ero de trabajo digno de su aprecio. &#161;La peque&#241;a y encantadora Patricia! Qu&#233; santa y lozana bendici&#243;n



29

Cuando la puerta de su suite se cerr&#243; detr&#225;s de Patricia Paiwonski, Jill dijo:

&#191;Y ahora qu&#233;, Mike?

Nos vamos. Jill, supongo que has le&#237;do algo acerca de la psicolog&#237;a anormal.

S&#237;, por supuesto. En mi instrucci&#243;n. Aunque s&#233; que no tanta como t&#250;.

&#191;Conoces el simbolismo del tatuaje? &#191;Y el de las serpientes?

Claro. Supe eso acerca de Patty en cuanto la conoc&#237;. Confiaba en que t&#250; encontrases el medio de averiguarlo tambi&#233;n.

No pude hasta que fuimos hermanos de agua. El sexo es necesario, el sexo es una buena ayuda, pero s&#243;lo si se comparte y crea acercamiento. Asimilo que si lo hiciese sin acercamiento, Bueno, no estoy seguro.

Asimilo que aprender&#237;as lo que no pudieras, Mike. &#201;sa es una de las razones, una de las muchas razones por las que te tengo cari&#241;o.

Sigo sin asimilar cari&#241;o. No asimilo personas. Ni siquiera a ti. Pero no deseaba que Pat se marchase.

Imp&#237;delo. Cons&#233;rvala a nuestro lado.

(Hay que esperar, Jill)

(Lo s&#233;)

Mike a&#241;adi&#243; en voz alta:

Adem&#225;s, dudo que pudi&#233;ramos proporcionarle todo lo que necesita. Desea entregarse continuamente a todo el mundo. Ni siquiera sus reuniones de Felicidad, sus serpientes y sus primos son suficientes para Pat. Ella anhela ofrecerse en un altar al mundo entero, siempre, y hacerlos dichosos. Esta Nueva Revelaci&#243;n, asimilo que para muchas personas significa un mont&#243;n de otras cosas. Pero eso es lo que representa para Pat.

S&#237;, Mike. Querido Mike.

Es hora de irnos. Elige el vestido que quieras y coge tu bolso. Dispondr&#233; del resto de la basura.

Jill pens&#243; un poco tristemente que alguna vez le gustar&#237;a poder llevarse consigo una o dos cosas. Pero Mike siempre iba de un lado para otro con s&#243;lo lo puesto, y parec&#237;a asimilar que ella lo prefer&#237;a as&#237; tambi&#233;n.

Me pondr&#233; ese precioso vestido azul.

La prenda flot&#243; en el aire, qued&#243; suspendida sobre ella, se desliz&#243; hacia abajo cuando ella alz&#243; las manos; la cremallera se cerr&#243;. Los zapatos a juego avanzaron hacia ella, aguardaron mientras se met&#237;a dentro de ellos.

Estoy lista, Mike.

Mike hab&#237;a captado el pensativo sabor de sus pensamientos, pero no el concepto; era demasiado extra&#241;o para las ideas marcianas.

Jill, &#191;quieres que paremos y nos casemos?

Ella pens&#243; unos instantes en la proposici&#243;n.

Hoy no podr&#237;amos, Mike. Es domingo; no conseguir&#237;amos una licencia.

Ma&#241;ana, entonces. Lo recordar&#233;. Asimilo que te gustar&#237;a.

Ella sigui&#243; pensando en la proposici&#243;n.

No, Mike.

&#191;Por qu&#233; no, Jill?

Por dos razones. Una, no nos aproximar&#237;a m&#225;s, porque ya compartimos el agua. Eso es l&#243;gico, tanto en ingl&#233;s como en marciano.

S&#237;.

Y la otra, es una raz&#243;n v&#225;lida s&#243;lo en ingl&#233;s. No me gustar&#237;a que Dorcas, Anne y Miriam, e incluso Patty, pensaran que he tratado de echarlas fuera. Y una de ellas podr&#237;a pensarlo.

No, Jill, ninguna de ellas pensar&#237;a eso.

Bueno, de todos modos no quiero correr ese riesgo, porque no lo necesito. T&#250; ya te casaste conmigo en la habitaci&#243;n de un hospital, hace siglos y siglos. S&#243;lo porque eras de la forma que eres. Antes de que yo lo sospechara siquiera vacil&#243;. Pero s&#237; hay algo que puedes hacer por m&#237;.

&#191;Qu&#233;, Jill?

Bueno, puedes llamarme de tanto en tanto con nombres cari&#241;osos. De la misma forma que yo hago contigo.

De acuerdo, Jill. &#191;Qu&#233; nombres cari&#241;osos?

&#161;Oh! ella le bes&#243; r&#225;pidamente. Mike, eres el hombre m&#225;s dulce, m&#225;s encantador que haya conocido nunca, &#161;y la criatura m&#225;s exasperante de dos planetas! No te molestes con los nombres cari&#241;osos. Lim&#237;tate a llamarme hermanito de vez en cuando, eso hace que me estremezca interiormente de pies a cabeza.

S&#237;, hermanito.

&#161;Oh, Dios m&#237;o! Ahora ponte decente y salgamos de aqu&#237;, antes de que te lleve de vuelta a la cama. Vamos. Te espero en la recepci&#243;n; estar&#233; pagando la cuenta se march&#243; precipitadamente.

Fueron a la estaci&#243;n de aerobuses de la ciudad y cogieron el primer Greyhound que iba a alguna parte. Una o dos semanas m&#225;s tarde se detuvieron en casa, compartieron el agua durante un par de d&#237;as, se marcharon de nuevo sin despedirse de nadie, o m&#225;s bien Mike lo hizo; despedirse era una costumbre humana a la que se resist&#237;a testarudamente, y nunca la utilizaba por voluntad propia. La usaba formalmente con los desconocidos s&#243;lo cuando Jill requer&#237;a que lo hiciera.

Poco despu&#233;s estaban en Las Vegas, alojados en un hotel pasado de moda, cerca pero no en el Strip. Mike prob&#243; todos los juegos en todos los casinos, mientras Jill mataba el tiempo actuando como corista; el juego la aburr&#237;a. Como no sab&#237;a cantar ni bailar, y no ten&#237;a ning&#250;n n&#250;mero propio, el exhibirse o pasearse lentamente con un alto e improbable sombrero, una sonrisa y unas cuantas lentejuelas era el trabajo m&#225;s adecuado para ella en la Babilonia del Oeste. Jill prefer&#237;a trabajar si Mike estaba atareado y, de un modo u otro, &#233;l se las arreglaba siempre para conseguirle la ocupaci&#243;n que ella escog&#237;a. Puesto que los casinos nunca cerraban, estaba atareado casi todo el tiempo en Las Vegas.

Mike pon&#237;a buen cuidado en no ganar demasiado en ning&#250;n casino, manteni&#233;ndose estrictamente dentro de los l&#237;mites que Jill hab&#237;a establecido para &#233;l. Despu&#233;s de orde&#241;ar unos cuantos miles en cada uno, se dedicaba a perderlos meticulosamente, sin hacer nunca grandes apuestas en ning&#250;n juego, ya fuera ganando o perdiendo. Luego acept&#243; un empleo como croupier, y se dedic&#243; a estudiar a la gente, intentando asimilar por qu&#233; jugaban. Asimil&#243; confusamente un impulso en muchos jugadores que le pareci&#243; de una naturaleza intensamente sexual, pero crey&#243; ver tambi&#233;n cierta incorrecci&#243;n en ello. Conserv&#243; el trabajo durante bastante tiempo, dejando siempre que la peque&#241;a bolita rodara sin ninguna interferencia.

A Jill le divirti&#243; descubrir que los clientes del palaciego teatro-restaurante donde trabajaba no eran m&#225;s que primos Con m&#225;s dinero, pero primos pese a todo. Descubri&#243; algo sobre s&#237; misma tambi&#233;n: disfrutaba exhibi&#233;ndose ante ellos, mientras estuviera a salvo de las manos que no deseaba que la agarraran. Con su cada vez mayor honestidad marciana, examin&#243; esta reci&#233;n descubierta faceta de s&#237; misma. En el pasado, aunque hab&#237;a sabido que le gustaba ser admirada, siempre hab&#237;a cre&#237;do sinceramente que lo deseaba s&#243;lo de un selecto grupo de hombres y normalmente s&#243;lo de uno. Se hab&#237;a sentido dolida por el descubrimiento, no hac&#237;a mucho, de que la visi&#243;n de su ser f&#237;sico no significaba en realidad nada para Mike, aunque siempre se hab&#237;a mostrado y segu&#237;a mostr&#225;ndose f&#237;sicamente tan agresivo y tiernamente devoto hacia ella como cualquier mujer pudiera llegar a so&#241;ar, si no estaba preocupado por otras cosas.

E incluso era generoso respecto a eso, se record&#243;. Si ella lo deseaba, le permit&#237;a que le sacase siempre de sus m&#225;s profundos trances de retraerse, cambiaba sus engranajes sin emitir una sola queja, y se mostraba todo lo sonriente, &#225;vido y amoroso que ella deseaba.

Pero pese a todo ah&#237; estaba Era una de sus peculiaridades, como su incapacidad para re&#237;r. Jill decidi&#243;, tras su iniciaci&#243;n como corista, que le gustaba ser admirada visualmente porque eso era una cosa que Mike no le proporcionaba.

Pero su propia honestidad cada vez m&#225;s perfeccionada y su firme y creciente empatia no permitieron que aquella teor&#237;a se mantuviese. La mitad masculina del p&#250;blico conten&#237;a siempre el porcentaje de hombres que eran demasiado viejos, demasiado gordos, demasiado calvos, y en general demasiado adentrados en el triste camino de la entrop&#237;a como para que pudieran ser considerados atractivos por una mujer de la juventud, belleza y exigencias de Jill. Ella siempre se hab&#237;a burlado de los viejos lobos libidinosos, aunque no de los hombres viejos per se, se record&#243; a s&#237; misma en defensa propia; Jubal pod&#237;a mirarla e incluso utilizar un lenguaje crudo de indecencias deliberadas sin darle la menor sensaci&#243;n de que estaba ansioso por pillarla a solas y manosearla. Estaba tan serenamente segura del cari&#241;o de Jubal hacia ella y de su naturaleza aut&#233;nticamente espiritual, que se dijo a s&#237; misma que podr&#237;a f&#225;cilmente compartir una cama con &#233;l, dormirse de inmediato, y estar segura de que &#233;l lo har&#237;a tambi&#233;n, tras s&#243;lo el casto beso de buenas noches que siempre le daba al retirarse.

Pero ahora descubr&#237;a que esos viejos carentes de atractivo no provocaban en ella ninguna emoci&#243;n desagradable. Cuando sent&#237;a sus admirativas miradas o incluso su clara lujuria y se dio cuenta de que pod&#237;a sentirlo, incluso pod&#237;a identificar sus fuentes, no experimentaba rencor alguno; la caldeaban un poco y la hac&#237;an sentirse afectadamente complacida.

Exhibicionismo hab&#237;a sido para ella tan s&#243;lo una palabra utilizada para describir una anormalidad psicol&#243;gica, una debilidad neur&#243;tica que siempre le pareci&#243; digna de desprecio. Ahora, al profundizar por s&#237; misma y mirarla directamente, decidi&#243; que, o bien esa forma de narcisismo era normal, o era ella la anormal y no lo hab&#237;a sabido. Pero ella no se sent&#237;a anormal; se consideraba sana y feliz, m&#225;s sana de lo que lo que nunca se hab&#237;a sentido. Siempre hab&#237;a gozado de una salud superior a la media as&#237; ten&#237;a que ser para ejercer de enfermera, y, que recordase, nunca hab&#237;a sufrido un resfriado o un trastorno g&#225;strico. Ni siquiera se dio cuenta con sorpresa hab&#237;a tenido calambres en las piernas en toda su vida.

De acuerdo, estaba sana; y si a una mujer sana le gustaba que la mirasen como tal &#161;y no como un cuarto de ternera!, entonces era tan inevitable como que la noche sucede al d&#237;a que los hombres sanos la mirasen, &#161;aunque el hecho no fuese m&#225;s que una solemne tonter&#237;a! Y al llegar a este punto comprendi&#243; por fin intelectualmente, a Duque y sus fotograf&#237;as, y le pidi&#243; mentalmente perd&#243;n.

Habl&#243; del asunto con Mike, intent&#243; explicarle el cambio de su punto de vista, lo cual no result&#243; f&#225;cil, puesto que Mike era incapaz de comprender por qu&#233; a Jill hab&#237;a llegado a importarle alguna vez el que la mirasen o no, por parte de cualquiera, en cualquier circunstancia. Comprend&#237;a que una persona no deseara que la tocasen; Mike elud&#237;a los apretones de manos si pod&#237;a hacerlo sin ofender a nadie, y s&#243;lo deseaba tocar y que le tocasen sus hermanos de agua.

Jill no estaba segura de hasta qu&#233; punto inclu&#237;a eso a los hermanos de agua masculinos. Le hab&#237;a explicado a Mike la homosexualidad, despu&#233;s de que &#233;l hubiese le&#237;do sobre el tema y no hubiera conseguido asimilarlo, y le hab&#237;a dado reglas pr&#225;cticas para eludir incluso la apariencia e impedir que le fueran hechas insinuaciones, puesto que supon&#237;a, correctamente, que Mike, con su apostura, atraer&#237;a tales insinuaciones. &#201;l sigui&#243; sus consejos e hizo su rostro m&#225;s masculino, en vez de continuar con la belleza andr&#243;gina que ten&#237;a al principio. Sin embargo, Jill no estaba segura de que Mike hubiera rechazado una proposici&#243;n as&#237; de, digamos, Duque. Por fortuna, los hermanos de agua masculinos de Mike eran decididamente masculinos, del mismo modo que los otros eran mujeres muy femeninas. Jill esperaba que las cosas siguieran as&#237;; sospechaba que, de todas formas, Mike asimilar&#237;a la existencia de una incorrecci&#243;n en los pobres invertidos que se le pudieran poner por delante, y que se abstendr&#237;a de ofrecerles agua o de aceptarla de ellos.

Tampoco consegu&#237;a Mike comprender por qu&#233; a Jill le complac&#237;a ahora que la mirasen. La &#250;nica vez en que sus dos actitudes hab&#237;an sido aproximadamente similares fue cuando abandonaron la feria, donde Jill hab&#237;a descubierto que se hab&#237;a vuelto indiferente a las miradas, y se hallaba dispuesta a hacer su n&#250;mero completamente desnuda, como le hab&#237;a dicho a Patty, si eso pod&#237;a ayudar.

Jill vio que su actual conocimiento de s&#237; misma hab&#237;a nacido en aquel punto; en el fondo, en realidad nunca se hab&#237;a sentido indiferente a las miradas masculinas. Sometida a las necesidades &#250;nicas de ajustar su vida al Hombre de Marte, se hab&#237;a visto obligada a dejar al margen una parte de su persona artificial impuesta por su educaci&#243;n y su entrenamiento, ese punto de recato propio de dama altiva que una enfermera debe retener, pese a los rigores de una profesi&#243;n que exig&#237;a generalmente tareas incluso indignantes. Pero Jill no hab&#237;a sabido que tuviera ning&#250;n recato, hasta que lo hubo perdido.

Por supuesto, se sent&#237;a m&#225;s una dama que nunca, aunque prefer&#237;a pensar en s&#237; misma como una persona. Pero ya no era capaz de ocultar a su mente consciente ni sent&#237;a ning&#250;n deseo de hacerlo que hab&#237;a algo dentro de ella tan alegremente desvergonzado, como una gata en celo que fuera a ejecutar su danza del vientre para excitaci&#243;n de todos los gatos machos del vecindario.

Trat&#243; de explicarle todo esto a Mike, comunic&#225;ndole su teor&#237;a de las funciones complementarias y la naturaleza funcional de la exhibici&#243;n narcisista y del voyeurismo, utiliz&#225;ndose a s&#237; misma y a Duque como ejemplos cl&#237;nicos.

Lo cierto es, Mike, que noto que algo se agita dentro de m&#237; cuando todos esos tipos me contemplan, un sinf&#237;n de individuos y casi ning&#250;n hombre. As&#237; que ahora asimilo por qu&#233; le gusta a Duque tener montones de fotos de mujeres, cuanto m&#225;s sensuales mejor. Es lo mismo, s&#243;lo que a la inversa. Eso no quiere decir que desee irme a la cama con ellos, del mismo modo que Duque no desea irse a la cama con una de sus fotograf&#237;as; demonios, querido ni siquiera siento deseos de decirles hola.

Pero cuando me miran y me dicen, mejor dicho lo piensan, que soy deseable, eso me produce un hormigueo, una sensaci&#243;n c&#225;lida ah&#237; en la boca del est&#243;mago frunci&#243; ligeramente el entrecejo. &#191;Sabes?, deber&#237;a hacer que me tomaran una foto realmente indecente y envi&#225;rsela a Duque. S&#243;lo para decirle que lamento haberle desde&#241;ado y no haber conseguido asimilar lo que pens&#233; que no era m&#225;s que una debilidad suya. Porque, si se trata de una debilidad, tambi&#233;n yo la tengo, pero como mujer. Si fuera una debilidad Pero asimilo que no lo es.

De acuerdo. Buscaremos un fot&#243;grafo por la ma&#241;ana.

Ella neg&#243; con la cabeza.

No, me limitar&#233; a pedirle disculpas la pr&#243;xima vez que vayamos a casa. En realidad, no le enviar&#237;a nunca a Duque una foto as&#237;. Nunca hizo la menor insinuaci&#243;n de querer propasarse conmigo, y no deseo que se le ocurran ciertas ideas.

Jill, &#191;no desear&#237;as a Duque?

Ella oy&#243; en su mente un eco del concepto de hermano de agua.

Hum, en realidad jam&#225;s pens&#233; en ello. Supongo que ha sido porque me he sentido fiel hacia ti, lo cual de todos modos no ha sido ning&#250;n esfuerzo. Pero asimilo que hablas correctamente: no rechazar&#237;a a Duque, y lo disfrutar&#237;a tambi&#233;n. &#191;Qu&#233; piensas de eso, querido?

Asimilo bondad repuso Mike seriamente.

Hum, mi galante marciano, hay momentos en los que a las mujeres humanas nos gusta apreciar al menos un conato de celos, pero no creo que exista la m&#225;s remota posibilidad de que asimiles alguna vez lo que es estar celoso. Cari&#241;o, &#191;qu&#233; asimilar&#237;as si alguno de esos primos, esos hombres de entre el p&#250;blico, no un hermano de agua, me formulara proposiciones deshonestas?

Mike apenas sonri&#243;.

Asimilo que &#233;l desaparecer&#237;a.

Hum. Asimilo que es posible. Pero, Mike, esc&#250;chame con atenci&#243;n, querido. Me prometiste que no har&#237;as nada de eso a menos que surgiera una emergencia grave. As&#237; que no te precipites. Si me oyeras chillar y gritar pidiendo ayuda, alcanzaras mi mente y comprobaras que me hallaba en un aut&#233;ntico problema, entonces ser&#237;a otro asunto. Pero yo ya me las arreglaba con lobos cuando t&#250; a&#250;n estabas en Marte. En nueve de cada diez veces, si una chica es violada, en buena parte la culpa le corresponde a ella. La d&#233;cima vez, bueno, de acuerdo. L&#225;nzale tu mejor empuj&#243;n al pozo sin fondo. Pero descubrir&#225;s que la mayor&#237;a de las veces no es necesario.

De acuerdo, lo recordar&#233;. Quiero que mandes esa foto indecente a Duque.

&#191;Qu&#233;, querido? Lo har&#233; si t&#250; lo quieres. Es s&#243;lo que, si alguna vez quiero insinuarme a Duque, y puede que lo haga, ahora que me has metido la idea en la cabeza, le coger&#237;a por los hombros y le dir&#237;a: Duque, &#191;qu&#233; opinas? Yo estoy dispuesta. No me gusta el sistema de enviarle por correo una foto indecente, como hac&#237;an aquellas repugnantes fulanas contigo. Pero, si t&#250; quieres que lo haga, entonces de acuerdo. Hum, tampoco es necesario hacerla demasiado indecente, podr&#237;a hacerme una foto cl&#225;sica de corista profesional y decirle lo que estoy haciendo y preguntarle si tiene espacio para ella en su &#225;lbum. Puede que no lo interprete como una insinuaci&#243;n.

Mike frunci&#243; el entrecejo.

Creo que he hablado de forma incompleta. Si deseas enviarle a Duque una fotograf&#237;a indecente, hazlo. Si no lo deseas, entonces no lo hagas. Pero me hubiera gustado ver c&#243;mo tomaban esa foto indecente. Jill, &#191;qu&#233; es una foto indecente?

Mike estaba desconcertado por toda aquella idea en general: por el cambio de Jill, de una actitud que nunca hab&#237;a comprendido pero que hab&#237;a aprendido a aceptar, a una actitud exactamente opuesta de placer, m&#225;s un tercer y antiguo desconcierto ante la colecci&#243;n art&#237;stica de Duque, que evidentemente no ten&#237;a nada de art&#237;stica. Pero el p&#225;lido y evanescente concepto marciano paralelo a la tumultuosa sexualidad humana no le proporcionaba ninguna base para asimilar ni el narcisismo ni el voyeurismo, ni el recato ni la exhibici&#243;n.

Indecente significa una incorrecci&#243;n a&#241;adi&#243;, normalmente una peque&#241;a incorrecci&#243;n, pero asimilo que t&#250; no quieres dar a entender ni siquiera una peque&#241;a incorrecci&#243;n, sino m&#225;s bien una correcci&#243;n.

Oh, una foto indecente puede ser cualquiera de esas cosas, supongo, seg&#250;n quien la mire, ahora que he vencido algunos de mis prejuicios. Pero Mike, tendr&#233; que mostr&#225;rtelo; no te lo puedo explicar. Pero primero cierra esas persianas, &#191;quieres?

Las persianas venecianas se cerraron solas.

Muy bien dijo Jill. Ahora, esta postura puede ser considerada un poco indecente; cualquiera de las chicas del espect&#225;culo la utilizar&#237;a como recurso profesional, y esta otra lo es un poco m&#225;s, algunas de las chicas la usar&#237;an. Pero esta otra ya es inconfundiblemente indecente, y &#233;sta es indecente por completo, y &#233;sta es indecente en extremo, de tal modo que yo no posar&#237;a as&#237; ni con la cara envuelta en una toalla, a menos que t&#250; lo desearas.

Pero, si tu rostro estaba tapado, &#191;para qu&#233; iba yo a quererla?

Preg&#250;ntaselo a Duque. Eso es todo lo que puedo decirte.

&#201;l sigui&#243; pareciendo desconcertado.

No asimilo ninguna incorrecci&#243;n, tampoco asimilo correcci&#243;n. Asimilo utiliz&#243; una palabra marciana que expresaba un estado absolutamente desprovisto de emociones.

Pero estaba interesado, precisamente porque se sent&#237;a tan desconcertado; siguieron hablando de ello, en marciano cuando era posible, debido a sus extremadamente finas discriminaciones para emociones y valores, y en ingl&#233;s tambi&#233;n, cuando el marciano, pese a lo rico que era, era incapaz de reflejar los conceptos.

Aquella noche Mike apareci&#243; en una mesa de primera fila, despu&#233;s de que Jill le dijera c&#243;mo sobornar al jefe de camareros para que le diera aquel lugar; estaba decidido a proseguir con su investigaci&#243;n del misterio. Jill no estaba en contra de ello. Apareci&#243; trotando en el primer n&#250;mero de la producci&#243;n, dirigiendo sonrisas a todo el mundo y un r&#225;pido gui&#241;o a Mike cuando se volvi&#243; y sus ojos se cruzaron con los de &#233;l. Descubri&#243; que, con Mike presente, la c&#225;lida y agradable sensaci&#243;n que hab&#237;a disfrutado todas las noches se amplificaba enormemente: sospech&#243; que, si las luces se apagaran, su cuerpo brillar&#237;a en la oscuridad.

Cuando el desfile termin&#243; y las chicas formaron cuadro, Mike estaba a no m&#225;s de tres metros de ella; Jill hab&#237;a sido promovida a la primera fila del coro. El director la hab&#237;a mirado de pies a cabeza a su cuarto d&#237;a con el espect&#225;culo y le hab&#237;a dicho:

No s&#233; lo que pasa, peque&#241;a. Tengo chicas por aqu&#237; mendigando cualquier trabajo con dos veces tus formas, pero, cuando los focos te iluminan, es a ti a quien miran todos los clientes. Est&#225; bien, voy a ponerte en la primera fila para que puedan verte mejor. Con el correspondiente aumento de sueldo, aunque sigo sin saber por qu&#233;.

Jill adopt&#243; su pose y habl&#243; con Mike a trav&#233;s de su mente:

(&#191;Sientes algo?)

(Asimilo, pero no en toda su plenitud)

(Mira hacia donde miro yo, hermano m&#237;o. El individuo bajito. Tiembla. Tiene sed de m&#237;)

(Asimilo su sed)

(&#191;Puedes verle?)

Jill clav&#243; su mirada en los ojos del cliente y le obsequi&#243; con una c&#225;lida sonrisa, no s&#243;lo para incrementar su inter&#233;s en ella, sino para permitir que Mike se valiera de sus ojos para verle, si era posible. Cuando su asimilaci&#243;n del pensamiento marciano aument&#243; y con ello creci&#243; firmemente el acercamiento en otras formas entre ambos, empezaron a ser capaces de utilizar aquel sistema com&#250;n marciano. Todav&#237;a no de una forma completa, pero con creciente facilidad. Jill a&#250;n no ten&#237;a control sobre &#233;l; Mike pod&#237;a ver con s&#243;lo mirar a trav&#233;s de sus ojos si ella se lo indicaba, pero ella pod&#237;a ver a trav&#233;s de los ojos de &#233;l s&#243;lo si Mike le dedicaba toda su atenci&#243;n.

(Le asimilamos juntos) admiti&#243; Mike. (Tiene una enorme sed de mi peque&#241;o hermanito)

(&#161;!)

(S&#237;. Una hermosa agon&#237;a)

Unos compases del estribillo le dijeron a Jill que ten&#237;a que romper su postura y reanudar su ondulante contoneo. Lo hizo, movi&#233;ndose con orgullosa sensualidad y captando en s&#237; misma una bullente sensaci&#243;n de lujuria, en respuesta a las emociones que estaba recibiendo tanto de Mike como del desconocido. La rutina del n&#250;mero hac&#237;a que se alejara de Mike y se dirigiera casi hacia el excitado desconocido, acerc&#225;ndose a &#233;l durante los primeros pasos. Sigui&#243; mir&#225;ndole con fijeza.

Y en ese momento sucedi&#243; algo que result&#243; totalmente inesperado para ella, porque Mike nunca le hab&#237;a explicado que fuera posible. Hab&#237;a estado permitiendo la recepci&#243;n de las emociones de aquel desconocido, soliviant&#225;ndole intencionadamente con la mirada y con el cuerpo, y retransmitiendo a Mike todo lo que sent&#237;a. De pronto el circuito se cerr&#243;, y se encontr&#243; contempl&#225;ndose a s&#237; misma, vi&#233;ndose a trav&#233;s de unos ojos desconocidos, mucho m&#225;s lujuriosos de lo que hab&#237;a pensado y experimentando toda la primitiva necesidad con la que el desconocido la ve&#237;a.

Trastabill&#243; ciegamente, y habr&#237;a ca&#237;do de bruces si Mike no hubiera captado al instante el problema y la hubiera sujetado, alzado, enderezado y estabilizado hasta que pudo seguir andando sin ayuda, desaparecida la segunda vista.

La hilera de beldades sigui&#243; su marcha hacia la salida. Tras abandonar el escenario, la muchacha que iba detr&#225;s de ella pregunt&#243;:

&#191;Qu&#233; demonios te ocurri&#243;, Jill?

Se me enganch&#243; el tac&#243;n del zapato.

S&#237;, a veces ocurre. Pero fue la forma m&#225;s extra&#241;a de recuperar el equilibrio que haya visto en toda mi vida. Por un segundo pareciste una marioneta sostenida por hilos.

Y lo era, querida, lo era, pens&#243; Jill, pero no vamos a hablar de ello.

Le dir&#233; al encargado del escenario que eche un vistazo a ese lugar. Creo que hay una tabla suelta. Alguna podr&#237;a romperse una pierna

Durante el resto del espect&#225;culo, siempre que estaba en el escenario, Mike le enviaba r&#225;pidos atisbos de c&#243;mo la observaban los distintos hombres entre el p&#250;blico, al tiempo que se aseguraba siempre de que ella no se viese cogida otra vez por sorpresa. A Jill le asombr&#243; descubrir la variedad de aquellas im&#225;genes: uno miraba s&#243;lo sus piernas, otro se sent&#237;a fascinado por las ondulaciones de su torso, un tercero s&#243;lo ve&#237;a sus orgullosos pechos.

Luego Mike, tras advertirla primero, le dej&#243; ver a las otras chicas en el cuadro. Se sinti&#243; aliviada al comprobar que Mike las ve&#237;a como ella misma las ve&#237;a, s&#243;lo que con mayor agudeza. Pero le sorprendi&#243; darse cuenta de que su propia excitaci&#243;n no disminu&#237;a mientras miraba, de segunda mano, a las chicas a su alrededor: se incrementaba.

Mike se retir&#243; de la sala inmediatamente despu&#233;s del n&#250;mero final, adelant&#225;ndose a los dem&#225;s como ella le hab&#237;a advertido que hiciera. Jill no esperaba volver a verle aquella noche, puesto que Mike s&#243;lo hab&#237;a pedido permiso para ausentarse de su trabajo de croupier el tiempo suficiente para ver a su esposa en el espect&#225;culo. Pero cuando se visti&#243; y regres&#243; al hotel, sinti&#243; su presencia antes de llegar a la habitaci&#243;n.

La puerta se abri&#243; para ella; entr&#243;, luego se cerr&#243; a sus espaldas.

&#161;Hola, querido! salud&#243;. &#161;Qu&#233; estupendo encontrarte en casa!

Mike sonri&#243;, gentil.

Ahora asimilo im&#225;genes indecentes la ropa de Jill desapareci&#243;. Haz posturas indecentes.

&#191;Eh? S&#237;, querido, por supuesto.

Repiti&#243; las mismas actitudes que hab&#237;a adoptado antes. Con cada una de ellas, una vez adoptada, Mike dej&#243; que ella utilizase los ojos de &#233;l para contemplarse a s&#237; misma. Jill se mir&#243; a s&#237; misma y experiment&#243; las emociones de &#233;l, y sinti&#243; hincharse las suyas propias en respuesta a una cerrada y mutua reverberaci&#243;n amplificada. Por &#250;ltimo, se situ&#243; en una postura tan sensualmente lasciva como su imaginaci&#243;n pudo crear.

Las im&#225;genes indecentes son una gran correcci&#243;n dijo Mike, con voz grave.

&#161;S&#237;! &#161;Y ahora yo tambi&#233;n las asimilo! &#191;A qu&#233; est&#225;s esperando?


Abandonaron sus empleos y, durante los siguientes d&#237;as, asistieron a tantos espect&#225;culos adultos como les fue posible, y durante este per&#237;odo Jill hizo otro descubrimiento: asimilaba las im&#225;genes indecentes s&#243;lo a trav&#233;s de los ojos de un hombre. Si Mike miraba, ella captaba y compart&#237;a su estado de &#225;nimo, desde el relajado placer sensual de la contemplaci&#243;n de una mujer hermosa hasta la m&#225;s ardiente de las excitaciones. Pero si la atenci&#243;n de Mike estaba en alguna otra parte, la modelo, bailarina o artista de strip-tease no era m&#225;s que otra mujer para Jill, quiz&#225; agradable de contemplar pero en absoluto excitante. Lo m&#225;s probable era que terminara aburri&#233;ndose y deseando un poco que Mike la llevara de vuelta a casa. Pero s&#243;lo un poco, porque ahora ya era casi tan paciente como &#233;l.

Examin&#243; este nuevo hecho desde todos lados, y decidi&#243; que prefer&#237;a no sentirse excitada por las mujeres m&#225;s que a trav&#233;s de los ojos de &#233;l. Un hombre le proporcionaba ya todos los problemas que pod&#237;a manejar, y unos cuantos m&#225;s; descubrirse tendencias lesbianas hubiera sido demasiado absolutamente.

Pero resultaba divertido, una gran correcci&#243;n, ver a aquellas chicas con los ojos de Mike tal como hab&#237;a aprendido a verlas; y era una correcci&#243;n a&#250;n mayor y exultante saber que, al fin, Mike la contemplaba a ella del mismo modo, s&#243;lo que m&#225;s.

Se detuvieron en Palo Alto el tiempo suficiente para que Mike intentara y fracasara engullir toda la Biblioteca Hoover en bocados de mamut. La tarea era mec&#225;nicamente imposible; los esc&#225;neres no pod&#237;an girar tan aprisa, ni Mike pod&#237;a pasar las p&#225;ginas de los libros encuadernados con la suficiente rapidez como para poder leerlos todos. Renunci&#243;, y admiti&#243; que estaba almacenando datos en bruto a una velocidad muy superior a lo que pod&#237;a asimilar, incluso pasando en la biblioteca todas las horas en que estaba cerrada en solitaria contemplaci&#243;n. Con gran alivio por parte de Jill, se trasladaron a San Francisco, y Mike se embarc&#243; en una investigaci&#243;n m&#225;s sistem&#225;tica.


Ella volvi&#243; al piso un d&#237;a y encontr&#243; a Mike sentado, no en trance sino sin hacer nada, y rodeado de libros, muchos libros: el Talmud, el Kama-Sutra, varias versiones de la Biblia, el Libro de los Muertos, el Libro de los Mormones, el precioso ejemplar de Patty de la Nueva Revelaci&#243;n, diversos ap&#243;crifos, el Cor&#225;n, La Rama Dorada versi&#243;n no resumida, El Camino, Ciencia y Salud con la Llave a las Escrituras, los escritos sagrados de una docena de otras religiones mayores y menores, incluso desviaciones tan extra&#241;as como el Libro de la Ley de Crowley.

&#191;Te ocurre algo, querido?

Jill, no asimilo agit&#243; la mano hacia los libros.

(La espera, Michael. Se impone la espera basta que llegue la plenitud)

No creo que la espera la llene nunca. Oh, s&#233; d&#243;nde est&#225; el fallo: no soy realmente un hombre. Soy marciano, un marciano en un cuerpo deforme.

Para m&#237; eres un hombre m&#225;s que completo, querido, y adoro la forma que tiene tu cuerpo.

Oh, t&#250; asimilas de qu&#233; estoy hablando. No asimilo a la gente. No comprendo esta multiplicidad de religiones. Mira, entre mi pueblo

&#191;Tu pueblo, Mike?

Lo siento. Deb&#237; decir que, entre los marcianos, s&#243;lo existe una religi&#243;n y no es una fe, sino una certidumbre. La asimilas. &#161;T&#250; eres Dios!.

S&#237; asinti&#243; ella. Lo asimilo en marciano. Pero ya sabes, querid&#237;simo, que eso no significa lo mismo en ingl&#233;s, o en ninguna otra lengua humana. No s&#233; por qu&#233;.

Hum. En Marte, cuando necesitamos saber algo, cualquier cosa, preguntamos a los Ancianos, y la respuesta nunca es err&#243;nea. Jill, &#191;es posible que los humanos no tengamos Ancianos? No me refiero a las almas, esto se da por sentado. Cuando nosotros nos descorporizamos, morimos. Cuando nos quedamos muertos, &#191;morimos de un modo total y no queda nada? &#191;Vivimos en la ignorancia porque eso no importa? &#191;Porque desaparecemos sin dejar ning&#250;n rastro detr&#225;s, en un espacio de tiempo tan breve que cualquier marciano lo utilizar&#237;a para una larga contemplaci&#243;n? D&#237;melo, Jill. T&#250; eres humana.

Ella sonri&#243; con serena tranquilidad.

T&#250; mismo me lo has dicho. T&#250; me has ense&#241;ado a conocer la eternidad, y no puedes arrebatarme ese conocimiento, nunca. No puedes morir, Mike; lo &#250;nico que puedes hacer es descorporizarte.

Se se&#241;al&#243; a s&#237; misma con ambas manos.

Este cuerpo que me has ense&#241;ado a ver a trav&#233;s de tus ojos, y que has amado tan bien, desaparecer&#225; alg&#250;n d&#237;a. Pero yo no desaparecer&#233;: &#161;soy lo que soy! T&#250; eres Dios y yo soy Dios y nosotros somos Dios, eternamente. No estoy segura de adonde ir&#233; a parar, ni de si recordar&#233; que hubo un tiempo en que fui Jill Boardman, la muchacha que se consideraba feliz manoseando instrumental m&#233;dico y que fue igualmente feliz meneando su cuerpo en las tablas bajo los brillantes focos. Siempre me ha gustado este cuerpo

Con el m&#225;s desacostumbrado gesto de impaciencia, Mike hizo desaparecer las ropas de Jill.

Gracias, querido dijo ella en voz baja, sin moverse de donde estaba sentada. Siempre ha sido un cuerpo estupendo para m&#237;, y para ti, para los dos. Pero conf&#237;o en no perderlo cuando haya terminado con &#233;l. Espero que te lo comas cuando me descorporice.

Oh, te comer&#233;, puedes estar segura, a menos que me descorporice yo antes.

No creo que pase eso. Con tu dominio mucho mayor sobre ese adorable cuerpo, sospecho que puedes vivir varios siglos. A menos que decidas descorporizarte antes.

Podr&#237;a hacerlo. Pero no ahora. Jill, lo he intentado una y otra vez. &#191;A cu&#225;ntas iglesias hemos asistido?

A todas las que hay en San Francisco, de todo tipo, creo Excepto las m&#225;s peque&#241;as y secretas, que no est&#225;n listadas en ninguna parte. No recuerdo cu&#225;ntas veces hemos asistido a los servicios de buscadores.

Eso s&#243;lo fue para reconfortar a Patty. Yo no volver&#237;a nunca m&#225;s, si t&#250; no estuvieses segura de que ella lo necesita para saber que no hemos abandonado.

Lo necesita. No podemos mentirle; t&#250; no sabes hacerlo y yo no puedo enga&#241;ar a Patty.

En realidad admiti&#243; &#233;l, los fosteritas son muchos m&#225;s de los que hab&#237;a cre&#237;do. Todos retorcidos, por supuesto. En realidad andan torpemente a tientas, como hac&#237;a yo cuando est&#225;bamos en la feria. Y nunca corrigen sus errores por culpa de esto hizo que el libro de Patty se alzara en el aire, que en su mayor parte no es m&#225;s que basura.

S&#237;, pero Patty no lo ve. Est&#225; envuelta en su propia inocencia. Ella es Dios, y obra en consecuencia; s&#243;lo que no sabe que lo es.

As&#237; es asinti&#243; &#233;l. &#201;sa es nuestra Patty. Lo cree s&#243;lo cuando yo se lo digo, con el &#233;nfasis adecuado. Pero, Jill, hay otros sitios donde mirar. La ciencia, por ejemplo. A m&#237;, mientras estaba a&#250;n en el nido, me ense&#241;aron m&#225;s acerca de c&#243;mo fue ensamblado el universo f&#237;sico de lo que han averiguado hasta la fecha los cient&#237;ficos humanos. S&#233; tanto de eso, que ni siquiera puedo hablar con ellos sobre el asunto. Ni siquiera puedo hablarles de algo tan elemental como la levitaci&#243;n. No trato de menospreciar a los cient&#237;ficos Hacen lo que deben y se orientan hacia el camino correcto; asimilo por completo eso. Pero lo que est&#225;n tratando de descubrir no es lo que yo ando buscando, &#191;entiendes? Uno no asimila un desierto contando sus granos de arena.

Luego est&#225; la filosof&#237;a, que se supone que es capaz de abarcarlo todo. &#191;Lo hace? Todo fil&#243;sofo que aparece con algo es exactamente porque ha tropezado con ello, excepto los que se enga&#241;an a s&#237; mismos, demostrando sus suposiciones a trav&#233;s de sus conclusiones, en un c&#237;rculo. Como Kant. Como muchos otros que se muerden la cola. As&#237; que la respuesta, si la hay, deber&#237;a estar aqu&#237;.

Agit&#243; la mano hacia el mont&#243;n de libros religiosos.

S&#243;lo que no est&#225;. Trozos y fragmentos que parecen ver&#237;dicos, pero nunca un esquema global, y si hay un esquema, cada vez, sin excepci&#243;n, te piden que la parte m&#225;s dif&#237;cil la suplas con la fe. &#161;Fe! &#161;Qu&#233; sucio monos&#237;labo! Jill, &#191;por qu&#233; no lo mencionaste cuando me ense&#241;abas la relaci&#243;n de palabras breves que no deben ser usadas en compa&#241;&#237;a de personas educadas?

Ella sonri&#243;.

Mike, acabas de hacer un chiste.

No ten&#237;a intenci&#243;n de que fuera un chiste, y no le veo la gracia tampoco. Jill, no he sido bueno para ti, t&#250; sol&#237;as re&#237;rte. No dejabas de re&#237;r y sonre&#237;r hasta que yo te traspas&#233; mis preocupaciones. Yo no he aprendido a re&#237;r; t&#250; en cambio has olvidado c&#243;mo hacerlo. En vez de transformarme yo paulatinamente en humano, has sido t&#250; la que has empezado a convertirte en marciana.

Soy feliz, querido. Probablemente t&#250; no me has visto re&#237;rme.

Si rieras como lo hac&#237;as antes en el otro extremo de la calle Market, oir&#237;a tu risa. Despu&#233;s de que la risa dejara de asustarme, nunca he dejado de notarla, en especial la tuya. Si asimilase la risa, asimilar&#237;a tambi&#233;n a la gente, creo. Y entonces podr&#237;a ayudar a alguien como Pat, o bien ense&#241;arle lo que s&#233;, o aprender lo que ella sabe. O ambas cosas. Podr&#237;amos hablar y comprendernos mutuamente.

Mike, todo lo que necesitas hacer por Patty es verla de vez en cuando. &#191;Por qu&#233; no lo hacemos, querido? Salgamos de esta terrible niebla. Ahora est&#225; en su casa; la feria descansa esta temporada. Vayamos al sur y visit&#233;mosla. Siempre he deseado conocer la Baja California; podr&#237;amos seguir avanzando con rumbo sur y disfrutar de un clima cada vez m&#225;s c&#225;lido, y nos la llevar&#237;amos con nosotros, &#161;eso s&#237; ser&#237;a divertido!

De acuerdo.

Ella se puso en pie.

D&#233;jame ponerme un vestido. &#191;Quieres conservar alguno de estos libros? En vez de una de tus habituales limpiezas caseras, podr&#237;a enviarlos a casa de Jubal.

&#201;l alete&#243; los dedos, y todos desaparecieron excepto el regalo de Patty.

S&#243;lo nos llevaremos &#233;se; Pat se dar&#237;a cuenta si no lo tuvi&#233;ramos con nosotros. Pero, Jill, en este preciso momento tengo necesidad de ir al zool&#243;gico.

Me parece bien.

Quiero escupirle a un camello y preguntarle por qu&#233; se siente tan avinagrado. Tal vez los camellos sean los aut&#233;nticos Ancianos de este planeta, y eso es lo que est&#233; mal en el lugar.

Dos chistes en un d&#237;a, Mike.

No me estoy riendo. Ni t&#250;. Ni el camello. Quiz&#225; &#233;l asimile por qu&#233;. Vamos. &#191;Te parece bien ese vestido? &#191;Quieres ropa interior? Observ&#233; que la llevabas cuando retir&#233; la otra ropa.

Oh, s&#237;, por favor, cari&#241;o. Hace fresco fuera.

Muy bien. Arriba levit&#243; a Jill un par de palmos. Bragas. Medias. Portaligas. Zapatos. Ahora baja y alza los brazos. &#191;Sujetador? No necesitas sujetador. Ahora el vestido, y ya est&#225;s presentable de nuevo. Y preciosa, sea eso lo que sea. Tienes un aspecto fant&#225;stico. Quiz&#225; consiga un empleo como doncella, si no valgo para ninguna otra cosa. Ba&#241;os, lavados de cabeza, masajes, peinados, vestidos para todas las ocasiones, incluso he aprendido a hacer la manicura a la moda. &#191;Eso es todo, madam?

Eres la doncella perfecta, querido. Pero te voy a conservar para m&#237;.

S&#237;, asimilo que s&#237;. Tienes un aspecto tan estupendo que me parece que voy a quitarte todo eso y te dar&#233; un masaje. Del tipo llamado de acercamiento.

&#161;Oh, s&#237;, Michael!

Pens&#233; que hab&#237;as aprendido a esperar. Primero tienes que llevarme al zoo y comprarme cacahuetes.

S&#237;, Mike.


En el parque del Golden Gate soplaba un viento fr&#237;o, pero Mike no lo notaba y Jill hab&#237;a aprendido a que no ten&#237;a por qu&#233; sentir el fr&#237;o o cualquier otra incomodidad si no lo deseaba. Sin embargo, fue agradable relajar su control cuando entraron en la c&#225;lida atm&#243;sfera de la casa de los monos. Aparte aquel calorcillo, a Jill no le gustaba demasiado ese lugar. Los monos y antropoides se parec&#237;an demasiado a las personas, eran demasiado deprimentemente humanos. Jill cre&#237;a haber terminado para siempre con cualquier tipo de remilgos; hab&#237;a crecido para albergar una alegr&#237;a asc&#233;tica, casi marciana, hacia todas las cosas f&#237;sicas. Las copulaciones y evacuaciones en p&#250;blico de aquellos simios prisioneros no la turbaban como antes lo hab&#237;an hecho; aquellos pobres animales enjaulados carec&#237;an de intimidad, no era culpa suya. Ahora pod&#237;a contemplarlos sin repugnancia, sin que afectaran sus propios remilgos. Pero la cuesti&#243;n estribaba en que eran humanos, demasiado humanos en todo, cada uno de sus actos, cada una de sus expresiones, cada una de sus aturdidas miradas le recordaban lo que menos le gustaba de los miembros de su propia raza.

Jill prefer&#237;a la casa de los felinos. Los grandes machos, arrogantes y seguros de s&#237; mismos pese a su cautividad, la pl&#225;cida maternidad de las grandes hembras, la se&#241;orial hermosura de los tigres de Bengala, con la jungla asomando constantemente de sus ojos, la rapidez y el aire mort&#237;fero de los peque&#241;os leopardos, con su olor almizcle&#241;o que el aire acondicionado no lograba eliminar. Normalmente Mike compart&#237;a tambi&#233;n sus gustos hacia otras exhibiciones; se pasar&#237;a horas all&#237; en el aviario, en el terrario o contemplando las focas. En una ocasi&#243;n Mike le hab&#237;a dicho que, si uno tuviera que eclosionar su huevo en el planeta Tierra, nacer le&#243;n marino ser&#237;a la mayor correcci&#243;n.

Cuando visit&#243; por primera vez un zool&#243;gico, Mike se trastorn&#243; mucho; Jill se vio obligada a ordenarle que esperase y asimilase, ya que &#233;l hab&#237;a estado a punto de tomar acciones inmediatas para poner en libertad a todos los animales. Finalmente hab&#237;a admitido, tras la argumentaci&#243;n de ella, que la mayor&#237;a de aquellos animales no podr&#237;an sobrevivir libres en el clima y entorno donde &#233;l se hab&#237;a propuesto soltarlos, que un parque zool&#243;gico era una especie de nido, de alg&#250;n tipo. Hab&#237;a seguido esta primera experiencia con varias horas de retraimiento, tras las cuales nunca volvi&#243; a amenazar con retirar todos los barrotes, cristales y verjas. Le explic&#243; a Jill que los barrotes estaban all&#237; para mantener a las personas fuera, tanto o m&#225;s que para conservar a los animales dentro, cosa que al principio no hab&#237;a logrado asimilar. A partir de entonces, Mike nunca dej&#243; de visitar el zoo all&#225; donde fueran y hubiese uno.

Pero hoy, sin embargo, ni la no mitigada misantrop&#237;a de los camellos pudo extirpar el melanc&#243;lico humor de Mike. Ni siquiera los monos y antropoides consiguieron alegrarle. Se detuvieron durante un rato frente a una jaula que conten&#237;a una familia de ca&#237;s capuchinos y los observaron comer, dormir, cortejarse, cuidar de los peque&#241;os, peinarse e ir bulliciosamente de un lado para otro de la jaula mientras Jill les lanzaba subrepticiamente cacahuetes, pese a los carteles de No alimente a los animales.

Arroj&#243; uno a un capuchino de tama&#241;o medio; pero antes de que &#233;ste pudiera com&#233;rselo, otro ejemplar macho m&#225;s corpulento no s&#243;lo se lo arrebat&#243; sino que adem&#225;s le propin&#243; una buena paliza, y luego se alej&#243;. El mono m&#225;s peque&#241;o no intent&#243; perseguir a su torturador; se acuclill&#243; en la escena del crimen, golpe&#243; con los pu&#241;os las cascaras que hab&#237;a en el suelo de cemento y parlote&#243; su impotente rabia. Mike le observ&#243; con mirada solemne.

De pronto, el mono maltratado se precipit&#243; hacia un lado de la jaula, agarr&#243; a un mono a&#250;n m&#225;s peque&#241;o que &#233;l, y le administr&#243; una paliza peor aun de la que &#233;l hab&#237;a sufrido, tras lo cual pareci&#243; quedarse completamente relajado. El tercer mono se escabull&#243; como pudo, gimoteando, y se acurruc&#243; en los brazos de una hembra que llevaba a otro a&#250;n m&#225;s peque&#241;o, un beb&#233;, a su espalda. Los dem&#225;s monos no prestaron la menor atenci&#243;n a nada de aquello.

Mike ech&#243; la cabeza hacia atr&#225;s y lanz&#243; una carcajada, y sigui&#243; riendo, estent&#243;rea e incontrolablemente. Jade&#243; en busca de aliento, las l&#225;grimas brotaron de sus ojos; empez&#243; a temblar y se derrumb&#243; al suelo, sin dejar de re&#237;r.

&#161;Basta, Mike!

Dej&#243; de doblarse sobre s&#237; mismo, pero las carcajadas y las l&#225;grimas prosiguieron. Un empleado se acerc&#243; presuroso.

&#191;Necesita ayuda, se&#241;ora?

No. S&#237;, s&#237; la necesito. &#191;Podr&#237;a avisar un taxi? Cualquier veh&#237;culo, terrestre, a&#233;reo, lo que sea, tengo que sacarle de aqu&#237;. No se encuentra bien a&#241;adi&#243;.

&#191;Una ambulancia? Parece como si hubiera sufrido un ataque.

&#161;Cualquier cosa!

Pocos minutos despu&#233;s conduc&#237;a a Mike al interior de un aerotaxi con piloto. Dio la direcci&#243;n, luego dijo con urgencia:

Mike, tienes que escucharme. Tranquil&#237;zate.

Mike se calm&#243; un poco pero sigui&#243; riendo, quedamente primero, luego m&#225;s fuerte, despu&#233;s quedamente de nuevo, mientras ella le secaba los ojos, durante los pocos minutos que tardaron en llegar a casa. Le meti&#243; dentro, le desnud&#243;, le hizo tenderse en la cama.

Tranquilo, querido. Retr&#225;ete ahora, si necesitas hacerlo.

No, estoy bien. Por fin me encuentro bien.

Espero que s&#237; suspir&#243;. Me has dado un buen susto, Mike.

Lo siento, hermanito. Lo s&#233;. Yo tambi&#233;n me asust&#233; la primera vez que o&#237; la risa.

Mike, &#191;qu&#233; ocurri&#243;?

Jill, &#161;asimilo a la gente!

&#191;Eh? (&#191;?)

(Hablo correctamente, hermanito. Asimilo). Ahora asimilo a las personas, Jill, hermanito, encanto, precioso duendecillo de piernas vivaces y adorables hechizos lascivos con libido licenciosa, hermosas prominencias pectorales y retaguardia sensual, con voz dulce y manos suaves. Mi querid&#237;sima muchachita.

Pero, &#161;Michael!

Oh, conoc&#237;a todas esas palabras; simplemente no sab&#237;a cu&#225;ndo o por qu&#233; pronunciarlas, ni por qu&#233; t&#250; deseabas que lo hiciese. Te adoro, amor m&#237;o Ahora tambi&#233;n asimilo amor.

Siempre lo hiciste. Y yo te quiero, mono adulador. Mi querido.

Mono, s&#237;. Ac&#233;rcate, mono hembra, apoya tu cabeza en mi hombro y cu&#233;ntame un chiste.

&#191;Simplemente contarte un chiste?

Bueno, basta con que te arrimes a m&#237;. Cu&#233;ntame un chiste que yo no haya o&#237;do nunca y observa si me r&#237;o en el lugar adecuado. Lo har&#233;, estoy seguro, y ser&#233; capaz de decirte en qu&#233; consiste la gracia. Jill &#161;asimilo a las personas!

Pero, &#191;c&#243;mo, querido? &#191;Puedes dec&#237;rmelo? &#191;Necesitas expresarlo en marciano? &#191;O tienes que utilizar el habla mental?

No, &#233;sa es la cuesti&#243;n. Asimilo a las personas. Soy una persona, as&#237; que ahora puedo hablar como las personas. He descubierto por qu&#233; se r&#237;e la gente. Se r&#237;en porque algo duele demasiado, porque &#233;sa es la &#250;nica cosa que puede hacer que deje de doler.

Jill pareci&#243; desconcertada.

Tal vez sea yo la que no es persona. No lo entiendo.

Ah, pero t&#250; eres una persona, peque&#241;o mono hembra. T&#250; asimilas tan autom&#225;ticamente que no necesitas pensar en ello. Porque creciste entre personas. Pero yo no. Yo he sido como un cachorro al que hab&#237;a que mantener apartado de los dem&#225;s perros, que no pod&#237;a ser como sus amos, y nunca aprendi&#243; a ser perro. As&#237; que era necesario ense&#241;arme. El hermano Mahmoud me ense&#241;&#243;, Jubal me ense&#241;&#243;, mucha gente me ense&#241;&#243;, y t&#250; me ense&#241;aste m&#225;s que todos. Hoy he obtenido mi diploma, y he re&#237;do. Gracias a aquel pobre mono.

&#191;Cu&#225;l, querido? Para m&#237;, el grande fue simplemente mezquino, y el peque&#241;o al que le lanc&#233; al principio el cacahuete se volvi&#243; luego tan mezquino como &#233;l, o m&#225;s. Ciertamente, no hubo nada de divertido en ello.

&#161;Jill, Jill, querida! Te he frotado con demasiadas cosas marcianas. Claro que no fue divertido; fue tr&#225;gico. Por eso tengo que re&#237;r. Estaba mirando aquella jaula llena de monos, y de pronto vi todas las cosas mezquinas y crueles y absolutamente inexplicables que he visto, o&#237;do y le&#237;do durante el tiempo que llevo entre mi propia gente, y de pronto me hizo tanto da&#241;o que me encontr&#233; riendo a carcajadas.

Pero, Mike, querido, re&#237;rse es algo que uno hace cuando se encuentra con algo agradable, no ante algo horrible.

&#191;De veras? Piensa en Las Vegas Cuando todas vosotras, las hermosas chicas del coro, sal&#237;ais al escenario, &#191;se re&#237;a la gente?

Bueno, no.

Pero vosotras las coristas erais la parte m&#225;s hermosa del espect&#225;culo. Ahora asimilo que los espectadores os habr&#237;an lastimado si se hubiesen echado a re&#237;r a vuestra aparici&#243;n. Pero no, se re&#237;an cuando un c&#243;mico tropezaba y ca&#237;a de bruces o algo por el estilo, que no encierra ninguna correcci&#243;n.

Pero la gente no se r&#237;e s&#243;lo de eso.

&#191;No? Quiz&#225; todav&#237;a no asimilo por completo. Pero encu&#233;ntrame algo que realmente te haga re&#237;r, cari&#241;o: un chiste, cualquier cosa algo que te impulse a soltar una aut&#233;ntica carcajada, no a sonre&#237;r. Entonces comprobaremos si hay o no incorrecci&#243;n en alguna parte de ello, y si realmente te echar&#237;as a re&#237;r en caso de que la incorrecci&#243;n no estuviera all&#237; medit&#243;. Asimilo que, cuando los monos aprendan a re&#237;r, ser&#225;n personas.

Es posible.

Dubitativa pero ansiosa, Jill empez&#243; a rebuscar en su memoria aquellos chistes que hab&#237;a considerado irresistiblemente divertidos, aquellos que hab&#237;a visto u o&#237;do y que la hab&#237;an impulsado a soltar la carcajada de forma irreprimible: todo su club de Bridge &#191;Debo hacer una reverencia? &#161;Idiota, ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario! los objetos del chino a ella se le rompi&#243; la pierna &#161;para fastidiarme a m&#237;! Pero eso me har&#225; polvo el viaje y su suegra se desmay&#243; &#191;Te paras? &#161;Apuesto tres a uno a que puedes! algo le ha pasado a Ole &#161;y t&#250; tambi&#233;n, buey torpe!

Abandon&#243; las historias divertidas, se&#241;al&#225;ndole a Mike que no eran m&#225;s que fantas&#237;as, no eran reales, y trat&#243; de recordar incidentes aut&#233;nticos. &#191;Bromas pesadas? Todas las bromas pesadas apoyaban la tesis de Mike, incluso las menos pesadas tambi&#233;n, como la del vaso que gotea, y en cuanto a la idea de los internos de una broma pesada, bueno, los internos y los estudiantes de medicina deber&#237;an ser encerrados en jaulas. &#191;Qu&#233; m&#225;s? &#191;Aquella vez en que Elsa Mae perdi&#243; sus pantys con su nombre bordado en ellos? Para Elsa Mae el incidente no tuvo ninguna gracia. &#191;O la vez que?

Al parecer reconoci&#243; hoscamente, la ca&#237;da de espaldas es la c&#250;spide del humor. No es un cuadro muy hermoso de la raza humana, Mike.

&#161;Oh, s&#237; lo es!

&#191;Eh?

Hab&#237;a pensado, me dijeron que una cosa divertida era una cosa correcta. No es as&#237;. Ni siquiera resulta graciosa para la persona a quien le ocurre. Como ese sheriff sin pantalones. Lo correcto est&#225; en la propia risa. Asimilo que es un acto de valor, y una participaci&#243;n, contra el dolor, la amargura y la derrota.

Pero Mike, no es correcto re&#237;rse de las personas.

No. Pero yo no me estaba riendo del mono. Me re&#237;a de nosotros. De las personas. Y, de pronto, me di cuenta de que yo tambi&#233;n era una persona, y no pude dejar de re&#237;r hizo una pausa. &#201;sto es dif&#237;cil de explicar, porque t&#250; nunca has vivido como un marciano, pese a todo lo que te he explicado al respecto. En Marte, nunca sucede nada de lo que re&#237;rse. Todas las cosas que resultan graciosas para los humanos no pueden ocurrir f&#237;sicamente en Marte, o no se permite que ocurran Cari&#241;o, lo que vosotros llam&#225;is libertad no existe en Marte; todo est&#225; planeado por los Ancianos, o las cosas que ocurren en Marte y de las que nos re&#237;mos aqu&#237; en la Tierra no son divertidas porque carecen de incorrecci&#243;n. La muerte, por ejemplo.

La muerte no tiene nada de divertido.

Entonces, &#191;por qu&#233; hay tantos chistes sobre la muerte? Jill, para nosotros, para nosotros los humanos, la muerte es algo tan triste que debemos re&#237;rnos de ella. Todas esas religiones se contradicen unas a otras en todos los dem&#225;s puntos, pero cada una est&#225; repleta de formas de ayudar a la gente a ser lo bastante valiente como para re&#237;rse aunque sepan que est&#225;n agonizando dej&#243; de hablar, y Jill pudo sentir que casi hab&#237;a entrado en estado de trance. Jill &#191;es posible que estuviera busc&#225;ndolas por el camino equivocado? &#191;No podr&#237;a ser que todas y cada una de esas religiones fuesen verdaderas?

&#191;Eh? &#191;C&#243;mo podr&#237;a ser eso posible? Mike, si una de ellas es verdadera, las dem&#225;s tienen que ser falsas. Es pura l&#243;gica.

&#191;De veras? Apunta hacia la direcci&#243;n m&#225;s corta en torno del universo. No importa hacia qu&#233; lado apuntes, siempre es la direcci&#243;n m&#225;s corta, y en realidad est&#225;s apuntando a tu propia espalda.

Bueno, &#191;y qu&#233; demuestra eso? T&#250; me ense&#241;aste la verdadera respuesta, Mike: t&#250; eres Dios.

Y t&#250; eres Dios, mi amor. No estaba discutiendo eso. Pero ese detalle fundamental, que no depende en absoluto de la fe, puede significar que todas las religiones son verdaderas.

Bueno, si todas son verdaderas, entonces en este preciso momento deseo adorar a Siva cambi&#243; de tema Jill, con una en&#233;rgica acci&#243;n directa.

Peque&#241;a pagana dijo Mike en voz baja. Te expulsar&#225;n de San Francisco.

Entonces iremos a Los &#193;ngeles, donde nadie reparar&#225; en nosotros. &#161;Oh! &#161;T&#250; eres Siva!

&#161;Danza, Kali, danza!


En alg&#250;n momento durante la noche, Jill se despert&#243; y vio a Mike de pie ante la ventana, mirando la ciudad.

(&#191;Te ocurre algo, hermano m&#237;o?)

Mike dio media vuelta.

No hay ninguna necesidad de que se sientan desdichados.

&#161;Querido, querido! Creo que hubiera sido mejor que te llevara a casa. La ciudad no te sienta bien.

Pero de todas formas lo hubiera sabido. El dolor, la enfermedad, el hambre, la lucha, no hay ninguna necesidad de nada de ello. Es una insensatez tan grande como la de aquellos peque&#241;os monos.

S&#237;, querido. Pero t&#250; no tienes la culpa

&#161;Oh, s&#237; que la tengo!

Bueno, si t&#250; lo dices Pero no se trata s&#243;lo de una ciudad: son cinco mil millones de personas o m&#225;s. No puedes ayudar a cinco mil millones de personas.

Eso es lo que me pregunto.

Avanz&#243; unos pasos y se sent&#243; junto a ella.

Ahora los asimilo, puedo hablarles. Jill, ahora podr&#237;a preparar bien nuestro n&#250;mero, y conseguir que los primos se pasaran riendo todos los minutos de nuestra actuaci&#243;n. Estoy seguro.

Entonces, &#191;por qu&#233; no lo haces? A Patty le encantar&#237;a, y a m&#237; tambi&#233;n. Me gustaba ese ambiente. Y ahora que hemos compartido el agua con Patty, ser&#237;a como estar en casa.

Mike no respondi&#243;. Jill tante&#243; su mente y se dio cuenta de que estaba contemplando, intentando asimilar. Aguard&#243;.

&#191;Jill? &#191;Qu&#233; tengo que hacer para ser ordenado?



CUARTA PARTE

Su escandalosa carrera



30

El primer cargamento mixto de colonos permanentes lleg&#243; a Marte; seis de los diecisiete supervivientes del grupo de los veintitr&#233;s originales regresaron a la Tierra. M&#225;s colonos en perspectiva se entrenaban en Per&#250;, a cinco mil metros de altura. El presidente de Argentina se traslad&#243; una noche a Montevideo, cargado con dos maletas llenas con lo que pudo meter en ellas; el nuevo presidente inici&#243; los tr&#225;mites de extradici&#243;n ante el Tribunal Supremo, a fin de obligarle a regresar o, por lo menos, recuperar las dos maletas. Los ritos p&#243;stumos para Alice Douglas se celebraron privadamente en la Catedral Nacional con asistencia de menos de dos mil personas, y los comentaristas y locutores de la est&#233;reo fueron un&#225;nimes en alabar la digna resignaci&#243;n y fortaleza de &#225;nimo con que el secretario general hab&#237;a aceptado tan terrible p&#233;rdida. Un potro de tres a&#241;os llamado Inflaci&#243;n, cargado con cincuenta y cinco kilos, gan&#243; el Derby de Kentucky y pag&#243; cincuenta y cuatro a uno, y dos hu&#233;spedes del Colony Airotel en Louisville, Kentucky, se descorporizaron, el uno voluntariamente, el otro por un fallo card&#237;aco.

Otra edici&#243;n pirata de la biograf&#237;a (no autorizada) El diablo y el reverendo Foster apareci&#243; simult&#225;neamente en todas las librer&#237;as de Estados Unidos. Al anochecer del mismo d&#237;a todos los ejemplares hab&#237;an sido quemados y las planchas destruidas, adem&#225;s de producirse como represalia diversos da&#241;os incidentales en bienes inmuebles, m&#225;s una cierta cantidad de destrozos, mutilaciones y asaltos. Se rumoreaba que el Museo Brit&#225;nico pose&#237;a una copia de la primera edici&#243;n lo cual era falso, y la Biblioteca Vaticana otra lo cual era cierto, aunque la obra s&#243;lo estaba disponible para los estudiantes eclesi&#225;sticos.

En la legislatura de Tennessee se present&#243; de nuevo un proyecto de ley solicitando que pi fuese exactamente igual a tres; fue defendido por el comit&#233; de educaci&#243;n y moral p&#250;blicas, pas&#243; sin objeciones por la C&#225;mara Baja, y muri&#243; en comit&#233; en la C&#225;mara Alta. Un grupo de fun-damentalistas intereclesiales abri&#243; oficinas en Van Buren, Arkansas, con el fin de recaudar fondos para enviar misioneros a los marcianos; el doctor Jubal Harshaw les envi&#243; alegremente un espl&#233;ndido donativo, pero tom&#243; la precauci&#243;n de remitirlo con el nombre y la direcci&#243;n del director del Nuevo Humanista, un fan&#225;tico ateo y su amigo m&#225;s &#237;ntimo.

Aparte esto, el doctor Harshaw ten&#237;a pocos motivos por los que sentirse satisfecho: llegaban demasiadas noticias relativas a Mike &#250;ltimamente, y todas ellas eran deprimentes. Recordaba con a&#241;oranza las ocasionales visitas a casa de Jill y Mike, y se sent&#237;a muy interesado por los progresos del Hombre de Marte, sobre todo despu&#233;s de que desarrollara un cierto sentido del humor. Pero ahora acud&#237;an a su casa cada vez con menos frecuencia, y a Jubal no le gustaban mucho las &#250;ltimas novedades.

No se alter&#243; en absoluto cuando Mike fue expulsado del seminario de la Uni&#243;n Teol&#243;gica y sometido a una encarnizada persecuci&#243;n intelectual por parte de un grupo de furiosos te&#243;logos, algunos de los cuales estaban fren&#233;ticos porque cre&#237;an en Dios y otros porque no cre&#237;an, pero todos parec&#237;an unidos en detestar al Hombre de Marte. Jubal evaluaba honestamente que cualquier cosa que pudiera pasarle a un te&#243;logo excepto romperle todos los huesos en el potro no era otra cosa que lo que &#233;l mismo se hab&#237;a buscado, y la experiencia resultar&#237;a edificante para el muchacho; la pr&#243;xima vez lo har&#237;a mejor.

Tampoco se sinti&#243; preocupado cuando Mike con la ayuda de Douglas se alist&#243; bajo un nombre supuesto en las Fuerzas Armadas de la Federaci&#243;n. Ten&#237;a la absoluta certeza gracias a su conocimiento privado de que ning&#250;n sargento ser&#237;a capaz de poner a Mike en ning&#250;n aprieto serio, y por otro lado no le preocupaba en absoluto lo que pudiera ocurrirles a los sargentos u otros rangos militares; era un viejo e implacable reaccionario. Jubal hab&#237;a quemado su honorable licencia y todo lo que iba con ella el d&#237;a en que Estados Unidos dejaron de tener sus propias Fuerzas Armadas.

En realidad, a Jubal le hab&#237;an sorprendido los escasos destrozos creados por Mike como soldado Jones y lo mucho que aguant&#243; en las filas: casi tres semanas. Coron&#243; su carrera militar el d&#237;a que, en el coloquio subsiguiente a una conferencia de orientaci&#243;n, afirm&#243; y sostuvo la absoluta inutilidad del empleo de la fuerza y la violencia con algunos comentarios adicionales acerca de lo deseable de reducir el exceso de poblaci&#243;n mediante el canibalismo; luego se ofreci&#243; voluntario como conejillo de Indias frente a cualquier arma de cualquier naturaleza, a fin de demostrar que la fuerza no s&#243;lo era innecesaria, sino tambi&#233;n literalmente imposible cuando se pretend&#237;a emplear contra una persona autodisciplinada. No aceptaron su ofrecimiento, y le expulsaron a patadas.

Pero hab&#237;a habido un poco m&#225;s que eso. Douglas permiti&#243; a Jubal echar un vistazo a un informe supersecreto de alto nivel, accesible s&#243;lo a contad&#237;simas personas del m&#225;s alto rango, tras advertirle que nadie, ni siquiera el jefe supremo del Estado Mayor, sab&#237;a que el soldado Jones era el Hombre de Marte. Jubal se limit&#243; a ojear los testimonios del expediente, en su mayor parte informes contradictorios de testigos oculares relativos a lo sucedido en diversas ocasiones mientras Jones era entrenado en el manejo de diversas armas; lo &#250;nico asombroso para Jubal fue que algunos testigos tuvieran el valor y la confianza suficientes como para declarar bajo juramento que hab&#237;an visto desaparecer las armas. Jones tambi&#233;n aparec&#237;a tres veces en el informe por haber perdido armas de propiedad de la Federaci&#243;n.

Pero el final del informe era todo lo que a Jubal le interesaba leer meticulosamente para recordar: Conclusi&#243;n: El sujeto es un hipnotista natural de extremado talento y, como tal, podr&#237;a ser concebiblemente &#250;til en los Servicios de Informaci&#243;n, aunque es por completo incompetente para cualquier cuerpo de combate. De todos modos, su bajo cociente intelectual (rozando la imbecilidad), su extremadamente baja clasificaci&#243;n general, y sus tendencias paranoicas (ilusiones de grandeza) hacen poco aconsejable explotar su talento de idiot-savant[8 - Sabio idiota, en franc&#233;s. (N. del Rev.)]. Recomendaci&#243;n: Licencia inmediata por ineptitud, sin pensi&#243;n ni beneficio alguno.

Estas peque&#241;as travesuras eran buenas para el muchacho, y Jubal hab&#237;a disfrutado enormemente con la poco gloriosa carrera de Mike como soldado, puesto que Jill hab&#237;a pasado todo aquel tiempo en la casa. Cuando Mike apareci&#243; para pasar unos pocos d&#237;as despu&#233;s de haber sido licenciado, no pareci&#243; dolido por ello: alarde&#243; ante Jubal de que hab&#237;a obedecido con exactitud los deseos de Jill y no hab&#237;a hecho desaparecer a nadie, s&#243;lo unas pocas cosas muertas. Aunque, seg&#250;n asimilaba Mike, hab&#237;a habido varias ocasiones en las que hubiera podido hacer que la Tierra fuese un mejor lugar, si Jill no fuera tan pusil&#225;nime. Jubal no lo discuti&#243;; &#233;l tambi&#233;n ten&#237;a una larga lista, aunque inactiva, de mejor estar&#237;an muertos.

Pero al parecer Mike se las hab&#237;a arreglado para encontrar all&#237; tambi&#233;n diversiones. Durante el desfile de su &#250;ltimo d&#237;a como soldado, el comandante general y todo su estado mayor perdieron de pronto sus pantalones mientras el pelot&#243;n de Mike pasaba revista, y el sargento mayor de la compa&#241;&#237;a de Mike cay&#243; de bruces cuando sus zapatos se congelaron moment&#225;neamente y se quedaron pegados al suelo. Jubal decidi&#243; que, al adquirir su sentido del humor, Mike hab&#237;a desarrollado tambi&#233;n un gusto atroz por las bromas pesadas, pero qu&#233; demonios. El muchacho estaba pasando por una adolescencia retardada; necesitaba liberarse de algunos traumas. Jubal record&#243; con placer un incidente en la Facultad de Medicina en el que intervinieron un cad&#225;ver y el decano. Jubal se hab&#237;a puesto guantes de goma para la ocasi&#243;n, &#161;y tambi&#233;n aquello fue digno de presenciarse!

La forma &#250;nica de crecer que ten&#237;a Mike era absolutamente correcta; Mike era &#250;nico. Pero aquella &#250;ltima ocurrencia: Reverendo doctor Valentine M. Smith, en servicio activo, doctor en Teolog&#237;a, bachiller en Filosof&#237;a, fundador y pastor de la Iglesia de Todos los Mundos &#161;Mierda! Ya era bastante malo que el muchacho hubiese decidido convertirse en un san Fulano cualquiera, en vez de dejar en paz las almas del pr&#243;jimo, como deber&#237;a hacer un caballero. Pero, encima, todos aquellos diplomas oficiosos que hab&#237;a a&#241;adido a su nombre Jubal sinti&#243; deseos de vomitar.

Lo peor de todo era que Mike le dijo que hab&#237;a tenido la idea a partir de algo que hab&#237;a o&#237;do decir a Jubal sobre qu&#233; era una Iglesia y lo que pod&#237;a hacer. Jubal se vio obligado a admitir que s&#237;, que tal vez hab&#237;a dicho algo acerca de eso, pero que no lo recordaba; era un parco consuelo el que el muchacho supiera lo suficiente de leyes como para haber llegado a la misma conclusi&#243;n por s&#237; mismo de todos modos.

Pero Jubal ten&#237;a que admitir que Mike hab&#237;a preparado la operaci&#243;n con mucha astucia: algunos meses de residencia en un insignificante y muy pobre en todos los sentidos instituto sectario, un grado de bachiller obtenido mediante examen, una llamada a desempe&#241;ar su ministerio seguida por la ordenaci&#243;n en aquella reconocida pero insignificante secta, una disertaci&#243;n doctoral sobre religi&#243;n comparada que era una maravilla de erudici&#243;n, al tiempo que esquivaba toda aut&#233;ntica conclusi&#243;n Mike se la hab&#237;a llevado a Jubal para que efectuara una cr&#237;tica literaria, y Jubal hab&#237;a a&#241;adido por reflejo condicionado algunas palabras elusivas, el premio del merecido doctorado, coincidente con una donaci&#243;n an&#243;nima para la fam&#233;lica escuela, el segundo doctorado honor&#237;fico por sus contribuciones al conocimiento interplanetario de una universidad que hubiera debido pensarse dos veces las cosas antes de hacerlas, cuando Mike les hizo saber que &#233;se era su precio por participar como atracci&#243;n en una conferencia sobre estudios del sistema solar. El &#250;nico y exclusivo Hombre de Marte lo hab&#237;a rechazado todo hasta entonces, desde el Cal-Tech[9 - Siglas del Instituto Tecnol&#243;gico de California. (N. del Rev.)] hasta el instituto del Kaiser Guillermo; no pod&#237;a culparse a la Universidad de Harvard de haber picado el anzuelo.

Bueno, ahora probablemente deb&#237;an estar tan colorados como su bandera, pens&#243; c&#237;nicamente Jubal. Mike permaneci&#243; luego unas pocas semanas actuando como capell&#225;n adjutor en la iglesia que hab&#237;a sido su alma mater. Luego rompi&#243; con la secta a trav&#233;s del correspondiente cisma, y fund&#243; su propia Iglesia, completamente kosher, legalmente herm&#233;tica, tan venerable en sus precedentes como Mart&#237;n Lutero, y tan nauseabunda como la basura de la semana pasada.

Jubal fue extra&#237;do de sus l&#250;gubres meditaciones por Miriam.

&#161;Jefe! &#161;Tenemos compa&#241;&#237;a!

Jubal alz&#243; la vista para ver un aerocoche que estaba a punto de tomar tierra, y se dijo que no se hab&#237;a dado cuenta de la bendici&#243;n que era una patrulla de los Servicios Especiales hasta que las que montaban guardia en torno de su casa se hubieron retirado.

Larry, tr&#225;eme la escopeta, me jur&#233; a m&#237; mismo que acribillar&#237;a al imb&#233;cil que volviera a posarse sobre los macizos de rosas.

Est&#225; tomando tierra sobre el c&#233;sped, jefe.

Bueno, entonces dile que pruebe otra vez. Le abatiremos en la siguiente pasada.

Parece que es Ben Caxton.

No lo parece, lo es. As&#237; que le dejaremos vivir por esta vez. &#161;Hola Ben! &#191;Qu&#233; va a tomar?

Nada, a esta hora temprana del d&#237;a s&#243;lo me hace falta su mala influencia profesional. Necesito hablar con usted, Jubal.

Ya lo est&#225; haciendo. Dorcas, trae a Ben un vaso de leche caliente; est&#225; enfermo.

Sin mucha soda corrigi&#243; Caxton, y la leche de esa botella con los tres hoyuelos[10 - Alusi&#243;n al pico de la botella de whisky y sus tres ranuras de servicio. (N. del Rev.)]. Una charla en privado, Jubal.

Muy bien, subamos a mi estudio, aunque si se cree capaz de ocultar algo a los chicos de aqu&#237;, h&#225;game saber su m&#233;todo.

Despu&#233;s de que Ben terminase de saludar adecuadamente a los miembros de la familia y sin miedo al intercambio de microbios en tres de los casos, se dirigieron escaleras arriba.

&#191;Qu&#233; es esto? dijo Ben. &#191;Me he perdido?

Oh, as&#237; que no hab&#237;a visto las reformas, &#191;eh? Una nueva ala al norte, lo cual nos da dos habitaciones y otro ba&#241;o en la planta baja, y aqu&#237; arriba mi galer&#237;a.

&#161;Hay suficientes estatuas para llenar un cementerio!

Por favor, Ben. Estatua es lo que se erige a los pol&#237;ticos fallecidos en las esquinas de los bulevares. Esto que ve son esculturas. Y, por favor, hable en tonos bajos y reverentes si no quiere que me ponga violento, porque aqu&#237; tenemos r&#233;plicas exactas de algunas de las esculturas m&#225;s maravillosas que este asqueroso planeta ha producido.

Bueno, esa cosa horrible creo haberla visto antes, pero, &#191;cu&#225;ndo adquiri&#243; el resto de todo este lastre?

Jubal le ignor&#243; y le habl&#243; con suavidad a la copia de La bella Heaulmi&#233;re:

No le escuches, ma petite ch&#233;re, es un b&#225;rbaro y no sabe hacerlo mejor alarg&#243; la mano hacia la estropeada mejilla de la escultura, luego toc&#243; con suavidad uno de sus mermados senos. Me hago cargo de lo que sientes, pero no va a durar mucho. Paciencia, querida.

Se volvi&#243; hacia Caxton y dijo secamente:

Ben, no s&#233; lo que se trae usted en mente, pero tendr&#225; que esperar mientras le doy una lecci&#243;n acerca de c&#243;mo han de mirarse las esculturas aunque es probable que resulte tan in&#250;til como intentar ense&#241;ar a un perro a apreciar un viol&#237;n. Pero ha sido grosero con una dama, y no estoy dispuesto a tolerarlo.

&#191;Eh? No sea tonto, Jubal; usted s&#237; es grosero con las damas con las vivas, por lo menos una docena de veces al d&#237;a. Y ya sabe a qui&#233;nes me refiero.

&#161;Anne! grit&#243; Jubal. &#161;Sube! &#161;Con la toga puesta!

Sabe usted que yo nunca ser&#237;a grosero con la vieja que sirvi&#243; de modelo para eso. Nunca. Lo que no puedo comprender es que un individuo que se hace llamar artista tenga la osad&#237;a de hacer posar desnuda a la bisabuela de alguien, ni que usted tenga el mal gusto de querer tal esperpento en su casa.

Anne lleg&#243; con la toga puesta, no dijo nada. Jubal le pregunt&#243;:

Anne, &#191;he sido grosero alguna vez contigo? &#191;O con alguna de las chicas?

Eso es pedir una opini&#243;n.

Eso es precisamente lo que te pido. Tu opini&#243;n. No est&#225;s ante el tribunal.

Nunca ha sido usted grosero con ninguna de nosotras, Jubal.

&#191;Recuerdas alguna ocasi&#243;n en la que me haya portado intencionadamente de una forma grosera con alguna dama?

Le he visto portarse intencionadamente grosero con una mujer. Pero nunca le he visto ser grosero con una dama.

Eso es todo. No, una opini&#243;n m&#225;s. &#191;Qu&#233; piensas de este bronce?

Anne observ&#243; atentamente la obra maestra de Rodin, luego dijo despacio:

Cuando lo vi por primera vez, pens&#233; que era horrible. Pero he llegado a la conclusi&#243;n de que puede que sea el objeto m&#225;s hermoso que hayan visto mis ojos.

Gracias, eso es todo la muchacha se fue. &#191;Quiere que discutamos el asunto, Ben?

&#191;Eh? Cuando discuto con Anne, el traje se me pone del rev&#233;s Ben contempl&#243; la escultura. Pero no acabo de captarlo.

Est&#225; bien. Ati&#233;ndame. Cualquiera puede mirar a una chica guapa y ver una chica guapa. Pero un artista es capaz de mirar a una chica preciosa y ver en ella a la anciana en que llegar&#225; a convertirse. Y un artista mejor puede mirar a una vieja y ver la chica preciosa que fue en su juventud. Pero un gran artista, un maestro, y eso es lo que fue Auguste Rodin, puede mirar a una vieja, retratarla exactamente tal como es en aquel momento, y obligar al que contemple su obra a ver en ella la jovencita preciosa que fue la anciana. Y m&#225;s que eso: puede conseguir que cualquier persona con la sensibilidad de un armadillo, o incluso usted, vea que esa chica encantadora a&#250;n est&#225; viva, en absoluto vieja y fea, sino simplemente aprisionada dentro de ese cuerpo arruinado. El gran artista es capaz de hacerle sentir a uno la tranquila e infinita tragedia de una muchacha que naci&#243; para no envejecer en su coraz&#243;n m&#225;s all&#225; de los dieciocho a&#241;os, al margen de lo que las despiadadas horas le hicieron a su cuerpo. M&#237;rela, Ben. Envejecer no nos importa a usted o a m&#237;; nunca nacimos para ser admirados, pero a ella s&#237;. &#161;Cont&#233;mplela!

Ben mir&#243; la escultura. Finalmente, Jubal dijo con voz hosca:

Est&#225; bien, su&#233;nese la nariz y seq&#250;ese los ojos, ella acepta sus disculpas. Vamos a sentarnos. Ya es suficiente para una sola lecci&#243;n.

No respondi&#243; Caxton. Quiero saber sobre esas otras. &#191;Qu&#233; me dice de &#233;sa de aqu&#237;? No me inquieta tanto; ya veo que es una muchacha. Pero, &#191;por qu&#233; est&#225; retorcida como un ocho?

Jubal mir&#243; la copia de la Cari&#225;tide ca&#237;da bajo el peso de su piedra y sonri&#243;.

Ll&#225;melo un tour de force en empat&#237;a, Ben. No espero que sea capaz de apreciar las formas y masas que hacen que esa figura sea mucho m&#225;s que un ocho, pero puede apreciar lo que Rodin est&#225; diciendo en ella. Ben, &#191;qu&#233; extrae la gente del hecho de mirar un crucifijo?

Ya sabe usted lo mucho que voy a la iglesia.

Lo poco, querr&#225; decir. Sin embargo, tiene que saber que, como artesan&#237;a, las pinturas y esculturas de la Crucifixi&#243;n son normalmente atroces y las pinturas, las m&#225;s realistas utilizadas a menudo en las iglesias, suelen ser las peores: la sangre chorrea como ketchup, y ese ex carpintero es reflejado como si fuese un afeminado, lo cual no era as&#237;, si hay que creer lo que dicen los Evangelios. Jes&#250;s fue un hombre robusto, probablemente musculoso y con una buena salud. Pero, pese a las casi siempre lamentablemente torpes representaciones de la Crucifixi&#243;n, para la mayor&#237;a de las personas una imagen deficiente es tan efectiva como otra buena. No ven los defectos; todo lo que ven es un s&#237;mbolo que les inspira las m&#225;s profundas emociones: les recuerda la Agon&#237;a y el Sacrificio de Dios.

Jubal, cre&#237; que no era usted cristiano.

&#191;Y qu&#233; tiene que ver con esto? &#191;Acaso eso me deja ciego y sordo a la m&#225;s fundamental emoci&#243;n humana? Estoy diciendo que el crucifijo de yeso m&#225;s torpemente pintado o la m&#225;s barata postal del Nacimiento pueden ser un s&#237;mbolo suficiente poderoso para evocar en el coraz&#243;n del hombre emociones tan fuertes, que muchos han muerto por ellas y muchos m&#225;s viven para ellas. As&#237; que la habilidad artesanal y el juicio art&#237;stico con el que se juzga ese s&#237;mbolo es irrelevante. Y aqu&#237; tenemos ahora otro s&#237;mbolo emocional, trabajado con un arte y una habilidad exquisitos.

Ben, durante casi tres mil a&#241;os, los arquitectos dise&#241;aron edificios con columnas en forma de figuras femeninas. Se convirti&#243; en una costumbre tan generalizada, que lo hac&#237;an de una forma tan indiferente como un ni&#241;o peque&#241;o pisa una hormiga. Despu&#233;s de todos esos siglos, fue necesario un Rodin para hacer ver que &#233;se era un trabajo excesivamente pesado para una chica. Pero no se limit&#243; a decir: Mirad, est&#250;pidos, si deb&#233;is dise&#241;arlo as&#237;, al menos poned recias figuras de hombres. No, lo mostr&#243;, y generaliz&#243; el s&#237;mbolo. He aqu&#237; a esa pobre cari&#225;tide que lo ha intentado, y ha fracasado, derrumbada bajo el peso de su carga. Es una buena chica. Observe su cara. Seria, infeliz a causa de su fracaso, pero sin echarle la culpa a nadie, ni siquiera a los dioses, y a&#250;n sigue esforz&#225;ndose en sostener el peso, despu&#233;s de haberse derrumbado bajo &#233;l.

Pero constituye algo m&#225;s que buen arte denunciando un arte muy malo: es un s&#237;mbolo para toda mujer que haya intentado alguna vez llevar sobre sus hombros una carga demasiado pesada, m&#225;s de la mitad de la poblaci&#243;n femenina de este planeta, viva y muerta, calculo. Y no s&#243;lo mujeres: el s&#237;mbolo es asexual. Se refiere a cada hombre y a cada mujer que haya vivido y se haya pasado la vida haciendo gala de fortaleza de &#225;nimo, sin emitir queja alguna, y cuyo valor no ha sido jam&#225;s detectado hasta que se han derrumbado, vencidos por el peso de su carga. Es el valor, Ben, y la victoria.

&#191;Victoria?

Victoria en la derrota; no hay triunfo mayor. Ella no se da por vencida, Ben; sigue intentando alzar esa piedra, despu&#233;s de que la ha aplastado. Ella es un padre de familia yendo a su aburrido trabajo mientras el c&#225;ncer devora dolorosamente sus entra&#241;as, a fin de poder llevar a casa un nuevo cheque de la paga para sus chicos. Es una ni&#241;a de doce a&#241;os tratando de cuidar a sus hermanitos peque&#241;os porque mam&#225; se ha ido al Cielo. Es la telefonista de una central que se mantiene en su puesto mientras el humo la asfixia y las llamas avanzan y le cortan la retirada. Es todos esos h&#233;roes desconocidos que no pueden hacer otra cosa, excepto no abandonar nunca. Vamos. Salude cuando pase por delante de ella y venga a ver mi Sirenita.

Ben obedeci&#243; al pie de la letra; si Jubal se sorprendi&#243;, no hizo comentario alguno.

Ahora &#233;sta dijo. Es la &#250;nica que Mike no me regal&#243;. Pero no hay necesidad de decirle a Mike por qu&#233; la adquir&#237;, aparte el hecho evidente de que es una de las m&#225;s deliciosas composiciones que han sido concebidas y orgullosamente ejecutadas por los ojos y las manos del hombre.

Es cierto, s&#237;. No necesita explicaci&#243;n, al menos para m&#237; &#161;Es preciosa!

S&#237;. Y eso es una excusa en s&#237; mismo, como ocurre con los gatitos y las mariposas. Pero hay en ella m&#225;s que eso, y me recuerda a Mike. No es del todo una sirena, &#191;ve? Y no es del todo un ser humano. Est&#225; sentada en tierra firme, donde ha elegido estar, y contempla eternamente el mar, llena de nostalgia y siempre solitaria por todo lo que ha dejado atr&#225;s. &#191;Conoces la historia?

Hans Christian Andersen.

S&#237;. Est&#225; sentada en el puerto de Kjeibenhavn, Copenhague era su ciudad natal, y representa a todo aquel que alguna vez se ha enfrentado a una elecci&#243;n dif&#237;cil. No lamenta su elecci&#243;n, pero tiene que pagar por ella; toda elecci&#243;n ha de pagarse. El precio de la suya no es s&#243;lo una nostalgia sin fin. Est&#225; condenada a no ser nunca humana del todo; cuando utiliza sus tiernamente adquiridos pies, cada paso es sobre cuchillos afilados. Ben, creo que Mike anda siempre sobre cuchillos, pero no es necesario que le diga que yo se lo he contado. No creo que &#233;l conozca la historia. Al menos, no creo que sepa que yo la relaciono con &#233;l.

No se lo dir&#233; Ben contempl&#243; la r&#233;plica. Prefiero mirarla a ella y no pensar en los cuchillos.

Es un peque&#241;o encanto, &#191;verdad? &#191;No le gustar&#237;a llev&#225;rsela a la cama? Probablemente ser&#237;a tan sugestiva como una foca, y casi igual de escurridiza.

&#161;Maldita sea! Es usted un viejo malvado, Jubal.

Y cada a&#241;o que pasa me siento m&#225;s y m&#225;s diab&#243;lico. Hum, no miraremos a las dem&#225;s; tres esculturas en una hora es m&#225;s que suficiente. Por lo general, una por d&#237;a es mi raci&#243;n normal.

Me parece bien. Tengo la impresi&#243;n de haber bebido tres copas de m&#225;s con el est&#243;mago vac&#237;o. Jubal, &#191;por qu&#233; no tiene todo esto en un sitio donde la gente pueda verlo?

Porque el mundo se ha vuelto exc&#233;ntrico, y el arte contempor&#225;neo siempre refleja el esp&#237;ritu de su &#233;poca. Rodin cre&#243; sus obras m&#225;s importantes a finales del siglo XIX, y Hans Christian Andersen se le adelant&#243; s&#243;lo por unos pocos a&#241;os. Rodin muri&#243; a principios del siglo XX, justo cuando el mundo empezaba a levantar su tapadera, y el arte con &#233;l.

Los sucesores de Rodin se percataron de las cosas sorprendentes que &#233;l hab&#237;a hecho con luces y sombras y masas y composiciones, y copiaron esa parte. Lo que no consiguieron ver fue que el maestro contaba una historia y dejaba desnudo el coraz&#243;n humano. En vez de ello, se dedicaron al dise&#241;o, y se manifestaron desde&#241;osos hacia la pintura o escultura que contaba una historia. Con &#225;nimo burl&#243;n, calificaron tales obras de literarias, una palabra sucia. Se dedicaron a la b&#250;squeda y creaci&#243;n de abstracciones, sin dignarse a pintar o tallar nada que tuviera la menor semejanza con el mundo humano.

Jubal se encogi&#243; de hombros.

Los dibujos abstractos est&#225;n bien como lin&#243;leo, o papel decorativo para las habitaciones. Pero el arte es el proceso de evocaci&#243;n de la misericordia y el terror, y eso no es abstracto en absoluto, sino muy humano. Lo que hacen los supuestos artistas modernos es una especie de masturbaci&#243;n pseudointelectual no emotiva, mientras que el arte creativo es m&#225;s parecido a las relaciones sexuales, puesto que a trav&#233;s de &#233;l el artista debe seducir, provocar las emociones de su audiencia, cada vez. Esos muchachos que no se dignan hacerlo as&#237;, o quiz&#225; no sepan, pierden por supuesto el favor del p&#250;blico. De no ser gratificados con interminables subvenciones, se morir&#237;an de hambre o har&#237;a mucho tiempo que habr&#237;an debido ponerse a trabajar. Porque una persona corriente no compra un arte que le deja insensible: si lo hace y paga por &#233;l, es para desgravarlo en sus impuestos o algo por el estilo.

&#191;Sabe una cosa? Siempre me he preguntado por qu&#233; la pintura o la escultura me importaban un comino, pero pensaba que era algo que me faltaba a m&#237;, como el daltonismo.

Hum. Uno ha de aprender a contemplar el arte, del mismo modo que uno ha de saber franc&#233;s para leer un libro impreso en franc&#233;s. Pero, en general, a los artistas les corresponde utilizar un lenguaje que todo el mundo pueda entender, no ocultarlo debajo de alg&#250;n c&#243;digo privado, como Pepys y su diario. La mayor&#237;a de esos bufones ni siquiera quieren emplear el lenguaje que usted y yo sabemos o estamos en condiciones de aprender; prefieren burlarse de nosotros y mostrarse complacidos de s&#237; mismos porque no conseguimos adivinar el punto al que se dirigen. Si es que van a alguna parte La oscuridad es normalmente el refugio de la incompetencia. Ben, &#191;usted me llamar&#237;a artista a m&#237;?

&#191;Eh? Bueno, nunca hab&#237;a pensado en ello. Escribe bastante bien.

Gracias. Artista es una palabra que procuro evitar, por las mismas razones que odio que me llamen doctor. Pero soy un artista, aunque menor. Admito que la mayor parte de mi producci&#243;n s&#243;lo sirve para ser le&#237;da una vez, y ni siquiera eso para las personas ajetreadas que ya saben lo poco que tengo que decir. Pero soy un artista honesto, porque lo que escribo va destinado conscientemente a cierta clientela; llega al lector y cala en &#233;l, posiblemente con l&#225;stima y terror, o, si no, en el peor de los casos, lo distrae del tedio de sus horas con un gui&#241;o o una buena idea. Pero nunca le escondo nada expres&#225;ndome en un lenguaje particular, ni busco el elogio de otros escritores hacia mi t&#233;cnica u otras tonter&#237;as.

El &#250;nico elogio que me interesa es el sonido del dinero que paga el cliente al comprar mis relatos, un dinero que me llega a m&#237; porque yo he llegado a &#233;l. O eso, o nada. Apoyo para las artes, &#161;merde! &#161;Un artista subvencionado por el Gobierno es una puta incompetente! Maldita sea, ha pulsado usted uno de mis botones. D&#233;jeme llenarle su vaso y d&#237;game qu&#233; bulle en su cabeza.

Hum. Jubal, soy desgraciado.

&#191;Eso es una noticia, acaso?

No. Pero han ca&#237;do sobre m&#237; una nueva serie de complicaciones Ben frunci&#243; el entrecejo. Supongo que no hubiera debido venir aqu&#237;. No necesito cargarle a usted con m&#225;s peso. No estoy seguro de querer hablar de ellas

De acuerdo. Pero, puesto que est&#225; aqu&#237;, puede aprovechar para escuchar las m&#237;as.

&#191;Usted tiene complicaciones? Jubal, siempre he pensado que era usted el &#250;nico hombre capaz de dominar todas las situaciones desde todos los &#225;ngulos.

Hum en alg&#250;n momento tendr&#233; que hablarle de mi vida matrimonial. Pero s&#237;, estoy en apuros ahora. Algunos de ellos son evidentes. Duque se ha marchado. &#191;Lo sab&#237;a, o no?

S&#237;, lo sab&#237;a.

Larry es un buen jardinero, pero la mitad de los artilugios que mantienen en funcionamiento toda esta caba&#241;a de troncos se est&#225;n cayendo a pedazos. No s&#233; c&#243;mo reemplazar a Duque. Los buenos mec&#225;nicos para todo escasean, y los capaces de encajar con esta casa, ser un miembro m&#225;s de la familia en todos los sentidos, son casi inexistentes. Voy renqueando gracias a los chapuceros que vienen de la ciudad: cada visita es una molestia, todos los que vienen a reparar algo llevan el latrocinio en el alma, y la mayor parte de ellos son incapaces de utilizar el destornillador sin cortarse las manos. Yo tambi&#233;n soy incapaz, as&#237; que me encuentro a su merced. Tengo que contratar ayuda. O trasladarme a la ciudad, Dios no lo permita.

Se me parte el coraz&#243;n, Jubal.

Olvide los sarcasmos, eso es s&#243;lo el principio. Los mec&#225;nicos y los jardineros son convenientes, pero para m&#237; las secretarias son esenciales. Dos de las m&#237;as est&#225;n embarazadas, y la tercera va a casarse.

Caxton se qued&#243; at&#243;nito. Jubal gru&#241;&#243;:

Oh, no se crea que son historias de salida de colegio. Las chicas son presumidas como ellas solas, no hay nada secreto en ello. Seguro que en estos momentos est&#225;n irritadas conmigo porque le he tra&#237;do aqu&#237; arriba enseguida, sin darles tiempo de fanfarronear ante usted. As&#237; que sea gentil y ponga cara de sorpresa cuando se lo digan.

Hum, &#191;cu&#225;l es la que se prepara para el matrimonio?

&#191;No es evidente? El novio feliz es ese refugiado de una tormenta de arena, nuestro estimado hermano de agua de habla suave, Stinky Mahmoud. Le dije llanamente que van a tener que vivir aqu&#237; mientras permanezcan en este pa&#237;s. El muy bastardo se limit&#243; a re&#237;rse y dijo que c&#243;mo pod&#237;a ser de otro modo, tras lo cual se&#241;al&#243; que hac&#237;a mucho tiempo ya que le hab&#237;an invitado a vivir permanentemente aqu&#237; Jubal solt&#243; un bufido. No ser&#237;a tan malo, si &#233;l simplemente quisiese hacerlo. As&#237; incluso podr&#237;a conseguir alg&#250;n trabajo de ella. Quiz&#225;.

Es muy probable que lo consiguiera. A ella le gusta trabajar. &#191;Y las otras dos est&#225;n embarazadas?

M&#225;s altas que una cometa. Estoy poniendo al d&#237;a mis conocimientos de obstetricia porque ambas dicen que quieren tenerlos en casa. &#161;Lo que van a hacerle un par de crios peque&#241;os a mis h&#225;bitos de trabajo! Peor que unos gatitos. Pero, &#191;por qu&#233; supone usted que ninguna de esas turgentes barrigas pertenece a la novia?

Oh Bueno, supongo que porque me parece que Stinky es m&#225;s convencional que eso, o quiz&#225; m&#225;s cauteloso.

A Stinky le tendr&#237;a sin cuidado. Ben, en los ochenta o noventa a&#241;os que llevo estudiando el tema, intentando seguir los meandros de sus peque&#241;as mentes retorcidas, lo &#250;nico que he averiguado con certeza es que, cuando una muchacha se descarr&#237;a, simplemente se descarr&#237;a. Todo lo que un hombre puede hacer es cooperar con lo inevitable.

Ben pens&#243; a rega&#241;adientes en las veces en que hab&#237;a tenido que recurrir a la velocidad de sus pies, y en las otras veces en las que no hab&#237;a sido lo bastante r&#225;pido.

S&#237;, tiene raz&#243;n. Bueno, &#191;cu&#225;l es la que no se va a casar ni ha hecho nada? &#191;Miriam? &#191;O Anne?

Alto, no he dicho tampoco que la novia estuviese embarazada, y de todos modos usted parece creer que la esposa en perspectiva es Dorcas. No ha tenido los ojos abiertos. Es Miriam la que est&#225; estudiando &#225;rabe como loca, para poder hacerlo bien.

&#191;Eh? &#161;Bueno, ni que fuera un babuino bizco!

Evidentemente, lo es.

Pero Miriam siempre estaba meti&#233;ndose con Stinky

Y pensar que han confiado en usted para darle una columna period&#237;stica sindicada. &#191;Ha observado alguna vez a un grupo de chicas estudiantes de sexto grado?

S&#237;, pero Dorcas lo hizo todo, excepto interpretar la danza de las bayaderas.

As&#237; es el natural de Dorcas, su comportamiento normal con todos los hombres. Tambi&#233;n lo us&#243; con usted, aunque supongo que usted estaba demasiado preocupado en otro lado como para darse cuenta. No importa. Tan s&#243;lo aseg&#250;rese, cuando Miriam le ense&#241;e su anillo del tama&#241;o de un huevo de roc[11 - Ave fabulosa cuyos huevos ten&#237;an el tama&#241;o de un hombre, de las leyendas de Sinbad el marino. (N. del Rev.)], de que manifiesta la debida sorpresa. Y que me maldiga si le he dicho algo de lo otro, as&#237; que aseg&#250;rese de mostrarse sorprendido tambi&#233;n. Tan s&#243;lo recuerde que se sienten muy complacidas con ello, raz&#243;n por la cual le he tra&#237;do aqu&#237; antes, a fin de que no cometiera el error de pensar que ellas se consideran atrapadas. No lo est&#225;n. Nunca lo han estado. Son presumidas. Jubal suspir&#243;. Pero yo no. Me estoy volviendo demasiado viejo para disfrutar oyendo los pasos de unos piececitos, pero no quiero perder los servicios de unas secretarias perfectas, y de unas chicas a las que aprecio, como bien sabe, por ning&#250;n motivo, si puedo inducirlas de alg&#250;n modo a quedarse. Sin embargo, debo decir que esta casa se ha desorganizado mucho desde que Jill le puso la zancadilla a Mike. No es que se lo reproche, ni creo que usted lo haga tampoco.

No, no lo hago, pero Jubal, d&#233;jeme decirlo claramente: &#191;tiene usted la impresi&#243;n de que fue Jill la que inst&#243; a Mike a que la cortejara?

&#191;Eh? Jubal pareci&#243; sorprendido, luego pens&#243; en aquello, y tuvo que reconocerse que nunca hab&#237;a llegado a saberlo, que simplemente lo hab&#237;a supuesto, a partir del hecho de que, cuando lleg&#243; el momento de tomar una decisi&#243;n, Jill hab&#237;a sido la que se hab&#237;a marchado con Mike. &#191;Qui&#233;n fue, entonces?

No seas fisg&#243;n, muchacho, como usted mismo dir&#237;a. Si ella desea dec&#237;rselo, se lo dir&#225;. Sin embargo, Jill me dijo, me quit&#243; la idea de la cabeza cuando llegu&#233; a la misma conclusi&#243;n que usted Ben medit&#243; unos instantes. Tal como yo lo entiendo, el hecho de cu&#225;l de los dos se anot&#243; el primer tanto fue m&#225;s o menos cuesti&#243;n de azar.

Hum, s&#237;. Creo que tiene raz&#243;n.

Jill tambi&#233;n opina lo mismo. Excepto que ella piensa que Mike tuvo una enorme suerte al seducirla, o al dejarse seducir (si empleo el verbo correcto), por la persona m&#225;s adecuada para echar a andar con buen pie. Lo cual puede darle una pista, si sabe c&#243;mo funciona la mente de Jill.

Demonios, ni siquiera s&#233; c&#243;mo funciona la m&#237;a, y en cuanto a Jill, nunca hubiera esperado que le diera por predicar, no importa lo fuerte que la golpeara el amor; lo que equivale a confesar que tampoco s&#233; c&#243;mo funciona su mente.

Jill no predica mucho; ya llegaremos a eso. Jubal, &#191;qu&#233; est&#225; mirando en el calendario?

&#191;Eh?

S&#233; lo que est&#225; pensando. Cree que lo hizo Mike, en ambos casos. O est&#225; comprobando si sus visitas a casa encajan con alguno de los dos.

Jubal se puso a la defensiva.

&#191;Por qu&#233; dice esto, Ben? Yo no he dicho nada que pueda inducirle a suponer tal cosa.

Un cuerno no lo ha dicho. Dijo que eran presumidas, las dos. Conozco demasiado bien el efecto de ese maldito superhombre sobre las mujeres.

Alto, hijo: es nuestro hermano de agua.

Lo s&#233; dijo Ben con tono ecu&#225;nime, y yo tambi&#233;n le aprecio. Si alguna vez decidiera hacerme homosexual, Mike ser&#237;a mi &#250;nica elecci&#243;n. Pero &#233;sa es una raz&#243;n m&#225;s para comprender el por qu&#233; se muestran presumidas.

Jubal mir&#243; su vaso.

Quiz&#225; simplemente tengan esperanzas. Ben, me parece que su nombre deber&#237;a figurar en la lista de sospechosos, antes incluso que el de Mike.

&#161;Jubal, ha perdido usted la cabeza!

T&#243;meselo con calma. Nadie est&#225; intentando casarle con nadie, se lo prometo Vaya, ni siquiera he pintado de blanco mi escopeta. Aunque no soy curioso y nunca he comprobado el contenido de ninguna cama de esta casa, y cr&#233;ame, por los mil millones de nombres de Dios, que siempre he mantenido la creencia de que lo mejor es no meter las narices en los asuntos del pr&#243;jimo, no por eso, aunque tal vez haya perdido la cabeza, una &#250;ltima hip&#243;tesis m&#225;s de una vez este &#250;ltimo par de a&#241;os, dejo de tener una vista y un o&#237;do normales. Y si una banda de m&#250;sica desfila a trav&#233;s de mi casa tocando en fortissimo, termino por darme cuenta de ello. Ha dormido usted bajo este techo docenas de veces. D&#237;game, &#191;durmi&#243;, al menos una de esas noches, solo?

&#161;Oh, viejo brib&#243;n! Eh dorm&#237; solo la primera noche que pas&#233; aqu&#237;.

Dorcas debi&#243; perderse la cena aquella noche. No, recuerdo que estaba usted bajo los efectos de un fuerte sedante, no cuenta. &#191;Alguna otra noche? &#191;S&#243;lo una?

Su pregunta es irrelevante, capciosa y fuera de lugar para m&#237;.

&#201;sa es una respuesta adecuada, supongo. Pero, por favor, observe que los dormitorios que he a&#241;adido est&#225;n lo m&#225;s lejos posible del m&#237;o. La construcci&#243;n a prueba de ruidos nunca es perfecta.

Jubal, me parece que su nombre deber&#237;a estar m&#225;s arriba que el m&#237;o en esa lista.

&#191;Qu&#233;?

Sin mencionar a Larry y a Duque. Jubal, casi todo el mundo que le conoce supone que tiene usted aqu&#237; el har&#233;n m&#225;s fant&#225;stico imaginable desde que los sultanes quedaron fuera del negocio. Oh, no me interprete mal, le envidian. Pero creen tambi&#233;n que es usted un viejo chivo lujurioso.

Jubal tamborile&#243; en el brazo de su sill&#243;n antes de responder.

Ben, normalmente no me importan las impertinencias de los j&#243;venes. Como sabe usted muy bien, las animo. Pero en algunos asuntos insisto en que se traten con respeto mis a&#241;os. &#201;ste es uno de ellos.

Lo siento dijo Ben, tenso. Pens&#233; que, si usted ten&#237;a derecho a meterse con mi vida sexual, no le importar&#237;a el que yo fuese igualmente franco con la suya.

&#161;No, no, no, Ben! No me ha entendido. Su pregunta era en toda regla y no tocaba ning&#250;n tema al que yo no le hubiera invitado. A lo que me refiero es a que exijo a las chicas que me traten respetuosamente, sobre todo en lo que a este asunto se refiere.

Oh

Como ya le he indicado, soy viejo, completamente viejo. Ya que estamos solos, me siento feliz de decirle que a&#250;n me siento lascivo. Pero mi lascivia no me domina, y no soy un macho cabr&#237;o. Prefiero la dignidad y el autorrespeto a entregarme a pasatiempos que, cr&#233;ame, ya disfrut&#233; en gran medida en su tiempo y no necesito repetir. Ben, un hombre de mi edad, que parece un desecho humano en sus estadios m&#225;s depresivos, puede atraer lo suficiente a una joven como para llevarla a la cama, y posiblemente animarla un poco y darle las gracias por el cumplido; pero no hay que llamarse a enga&#241;o. S&#243;lo lo podr&#225; hacer gracias a tres medios: primero, dinero, o segundo, su equivalente en testamentos o cesi&#243;n de bienes o algo parecido y Una pausa para una pregunta: &#191;Imagina a cualquiera de esas tres chicas, esas cuatro, d&#233;jeme incluir a Jill, acost&#225;ndose con un hombre por alguna de esas dos razones?

No. Categ&#243;ricamente no, ninguna de ellas.

Gracias, se&#241;or. Me asocio s&#243;lo con damas; veo que lo reconoce. El tercer incentivo es el m&#225;s femenino de todos. Una muchacha joven y dulce puede, y a veces lo hace, llevar a la cama a una reliquia de hombre porque le tiene cari&#241;o, siente l&#225;stima por &#233;l y desea proporcionarle un poco de felicidad. &#191;Tendr&#237;a aplicaci&#243;n esa raz&#243;n aqu&#237;?

Hum. S&#237;, Jubal, creo que es posible. Con cualquiera de ellas cuatro.

Tambi&#233;n yo lo creo. Aunque odiar&#237;a malditamente que alguna de ellas sintiera l&#225;stima por m&#237;. Pero esa tercera raz&#243;n, que cualquiera de esas cuatro damas tal vez encontrase suficiente, no es suficiente motivaci&#243;n para m&#237;. No la aceptar&#237;a. Tengo mi dignidad, se&#241;or, y espero conservar la raz&#243;n el tiempo suficiente como para extinguirme por m&#237; mismo si alguna vez parezco a punto de cometer ese desliz. As&#237; que, por favor, borre mi nombre de la lista.

Caxton sonri&#243;.

De acuerdo, viejo carcamal quisquilloso. Espero que yo, cuando tenga su edad, no sea tan dif&#237;cil de tentar.

Jubal esboz&#243; una sonrisa.

Cr&#233;ame, es mejor sentir la tentaci&#243;n y resistir, que no resistirse y verse decepcionado. Volvamos ahora a Duque y Larry: no s&#233; nada, ni me importa. Siempre que alguien viene aqu&#237;, para vivir y trabajar como un miembro m&#225;s de la familia, dejo bien claro que esto no es una f&#225;brica donde se explota a los obreros ni un prost&#237;bulo, sino un hogar. Como tal, combina la anarqu&#237;a y la tiran&#237;a sin el menor asomo de democracia, lo mismo que en cualquier familia bien gobernada; es decir, que todo el mundo puede hacer lo que le plazca excepto cuando yo doy &#243;rdenes, las cuales nadie tiene derecho a discutir.

Pero mi tiran&#237;a nunca se ha extendido a la vida amorosa. Todos los muchachos que viven aqu&#237; han elegido siempre mantener sus asuntos privados razonablemente privados. Por lo menos Jubal sonri&#243; tristemente hasta que la influencia marciana hizo que las cosas se escaparan un poco de las manos, lo cual le incluye tambi&#233;n a usted, mi querido hermano de agua. Pero Duque y Larry han sido m&#225;s contenidos, en uno u otro sentido. Quiz&#225; no hayan parado de arrastrar a las chicas detr&#225;s de todos los matorrales. Pero, si es as&#237;, yo no lo he visto, y nunca se han o&#237;do los gritos.

Ben pens&#243; en a&#241;adir algo a la relaci&#243;n de los hechos, pero decidi&#243; dejarlo.

Entonces usted cree que ha sido Mike.

Jubal frunci&#243; el entrecejo.

S&#237;. Creo que ha sido Mike. Esa parte no tiene nada que objetar: ya le dicho que las chicas se muestran presumidamente alegres, y yo no estoy en la ruina. Adem&#225;s hay que tener en cuenta el hecho de que puedo sangrarle a Mike cualquier cantidad que quiera sin necesidad de dec&#237;rselo a ellas. A los ni&#241;os no les faltar&#225; nada. Pero, Ben, lo que me preocupa es el propio Mike. Mucho.

Y a m&#237;, Jubal.

Tambi&#233;n me preocupa Jill. Hubiera debido nombrar a Jill.

Oh, Jubal, Jill no es el problema, excepto para m&#237;, personalmente. Y &#233;sa es mi mala suerte. No le guardo rencor. Es Mike.

Maldita sea, &#191;por qu&#233; no puede ese muchacho volver a casa y olvidar ese obsceno aporrear el p&#250;lpito?

Hum, Jubal, eso no es todo lo que est&#225; haciendo Ben hizo una pausa, luego a&#241;adi&#243;. Acabo de regresar de all&#237;.

&#191;Eh? &#191;Por qu&#233; no lo dijo?

Ben suspir&#243;.

Primero quiso hablar usted de arte, luego quiso contarme sus penas, despu&#233;s chismorrear un poco. &#191;Qu&#233; oportunidad he tenido?

Oh, de acuerdo. Tiene la palabra.

Volv&#237;a de cubrir la conferencia de Ciudad del Cabo; estruj&#233; un d&#237;a en mi agenda y les visit&#233;. Lo que vi me asust&#243; terriblemente, tanto que de vuelta me detuve en Washington s&#243;lo el tiempo suficiente para dejar preparadas unas cuantas columnas y luego vine directo hasta aqu&#237;. Jubal, &#191;no puede hacer que Douglas cierre el grifo de esta operaci&#243;n?

Jubal neg&#243; con la cabeza.

En primer lugar, no lo har&#237;a. Lo que Mike haga con su vida es asunto exclusivamente suyo.

Lo har&#237;a si hubiese visto lo que yo vi.

&#161;No yo! Pero, en segundo lugar, no puedo. Ni Douglas tampoco.

Jubal, usted sabe muy bien que Mike aceptar&#237;a cualquier decisi&#243;n que usted tomase acerca de su dinero. Es probable que ni siquiera lo entendiese, y ciertamente no lo cuestionar&#237;a.

&#161;Oh, por supuesto que lo entender&#237;a! Ben, recientemente Mike hizo testamento; lo redact&#243; &#233;l mismo, sin ayuda de ning&#250;n abogado, y me lo envi&#243; para que se lo criticara. Debo decir que era uno de los documentos m&#225;s legalmente astutos que haya visto nunca. Reconoc&#237;a que pose&#237;a m&#225;s riquezas de las que sus herederos pod&#237;an llegar a gastar, as&#237; que usaba la mitad de su dinero para respaldar la otra mitad, y todo ello ligado de tal modo que cualquiera que intentara impugnar el testamento se pondr&#237;a en contra de s&#237; mismo. Es un documento terriblemente c&#237;nico al respecto, y est&#225; lleno de trampas no s&#243;lo contra posibles reclamantes de la herencia de sus padres legales y de sus padres naturales (sabe que es bastardo, aunque ignoro c&#243;mo lo averigu&#243;), sino tambi&#233;n contra cualquier miembro de la tripulaci&#243;n de la Envoy.

Adem&#225;s, incluye una forma de lo m&#225;s h&#225;bil para rechazar ante los tribunales a cualquier supuesto heredero desconocido que se presente con &#225;nimo litigante y una buena reclamaci&#243;n prima facie Y todo ello ligado de tal modo, que cualquiera sentir&#237;a tentaciones de derribar al Gobierno antes que de impugnar el testamento. Adem&#225;s, demostraba que sab&#237;a exactamente las acciones, bonos, obligaciones y propiedades que pose&#237;a. No pude encontrar nada que criticar incluidas, pens&#243; Jubal, sus disposiciones a tu favor, hermano m&#237;o. Luego se tom&#243; la molestia de depositar originales hologr&#225;ficos en varios lugares, y copias en media docena de cerebros de testigos honestos de confianza. &#161;As&#237; que no me diga que puedo tomar decisiones respecto a su dinero sin que &#233;l sepa lo que he hecho!

Ben pareci&#243; malhumorado.

Me gustar&#237;a que pudiese.

Pero no puedo. Sin embargo, eso no es m&#225;s que el principio. Aunque pudiera, tampoco servir&#237;a de nada. Mike no ha sacado ni un d&#243;lar de su cuenta de gastos en el plazo de casi un a&#241;o. Lo s&#233;, porque Douglas me llam&#243; para preguntarme si no cre&#237;a que la mayor parte de su saldo deber&#237;a ser reinvertido. Mike no se hab&#237;a molestado en contestar a sus cartas. Le dije que eso era su problema, pero que, si yo fuera mayordomo, seguir&#237;a siempre las &#250;ltimas instrucciones de mi amo.

&#191;Ninguna retirada de fondos? Jubal, est&#225; gastando enormes cantidades.

Quiz&#225; esa alborotadora Iglesia suya d&#233; beneficios.

Eso es lo m&#225;s extra&#241;o del asunto. La Iglesia de Todos los Mundos no es en realidad una Iglesia.

&#191;Qu&#233; es, entonces?

Oh, primariamente es una escuela de idiomas.

Rep&#237;tame lo que dijo.

Para ense&#241;ar la lengua marciana.

Bueno, no hay nada malo en eso. Aunque en tal caso, no deber&#237;a llamarla Iglesia.

Bueno, supongo que es una Iglesia, dentro de la definici&#243;n legal.

Mire, Ben si se quiere, una pista de patinaje es una Iglesia. Para ello s&#243;lo hace falta que cualquier secta alegue que patinar resulta b&#225;sico para su fe y una parte indispensable de su adoraci&#243;n. Ni siquiera har&#237;a falta llegar tan lejos, simplemente bastar&#237;a con afirmar que el patinaje representa una funci&#243;n deseable aunque no esencial paralela a lo que es la m&#250;sica religiosa en la mayor&#237;a de las Iglesias. Si se puede cantar a mayor gloria de Dios, tambi&#233;n puede patinarse con id&#233;ntico fin. Cr&#233;ame, esto no es nuevo siquiera. Hay templos en Malasia que no son, para el profano, m&#225;s que albergues en los que se da hospedaje y manutenci&#243;n a serpientes, pero el propio Tribunal Supremo los considera Iglesias tan dignas de protecci&#243;n como nuestras propias sectas.

Bueno, Mike tambi&#233;n cr&#237;a serpientes, adem&#225;s de ense&#241;ar el marciano. Pero, Jubal, &#191;no hay nada ilegal?

Hum. Eso es un caso delicado. Hay algunas restricciones menores, concedido. Normalmente, una Iglesia no puede cobrar por leer el porvenir o invocar los esp&#237;ritus de los muertos, pero puede aceptar ofrendas y luego dejar que la costumbre haga que las ofrendas se conviertan de hecho en unos honorarios. Los sacrificios humanos son ilegales en todas partes, pero estoy completamente seguro de que se practican en muchos lugares del mundo, y probablemente aqu&#237; mismo, en esta antigua tierra de la libertad y hogar de los valientes. La forma de hacer bajo la pantalla de la religi&#243;n cualquier cosa que de otro modo ser&#237;a suprimida, consiste en hacerla en el sanctasanct&#243;rum y mantener fuera a los gentiles. &#191;A qu&#233; vienen sus temores, Ben? &#191;Acaso Mike est&#225; haciendo algo que pueda conducirle a la c&#225;rcel o a la horca?

Hum, no s&#233;. Probablemente no.

Bueno, si es cauteloso Los fosteritas han demostrado c&#243;mo salirse con bien de casi cualquier cosa. Ciertamente de muchas m&#225;s de las que motivaron que Joseph Smith fuera linchado.

De hecho, Mike ha copiado muchas cosas de los fosteritas. Esa parte es la que me preocupa.

Pero, &#191;qu&#233; es exactamente lo que le preocupa?

Oh, Jubal, &#233;ste tiene que ser un asunto de hermano de agua.

De acuerdo, hab&#237;a supuesto eso. Estoy preparado para enfrentarme a las tenazas al rojo vivo y al potro si es necesario. &#191;Debo llevar veneno en una muela ahuecada?

Hum, se supone que los miembros del c&#237;rculo interior son capaces de descorporizarse siempre que quieran, no hace falta veneno.

Lo siento, Ben. Nunca he llegado tan lejos. No importa. Conozco otros m&#233;todos adecuados para poner en pr&#225;ctica la &#250;nica defensa final contra el tercer grado. Le escucho.

Cualquiera puede descorporizarse a voluntad, ellos me lo han dicho, con s&#243;lo aprender antes el marciano. No importa. Jubal, ya le he indicado que Mike cr&#237;a serpientes. Me refiero a ello en sentido tanto figurado como literal, aquel lugar es un pozo de serpientes. Asqueroso.

Pero d&#233;jeme describ&#237;rselo. El templo de Mike es un lugar enorme, casi un laberinto. Un gran auditorio para las reuniones p&#250;blicas, otro m&#225;s peque&#241;o para las asambleas por invitaci&#243;n, diversas salas de menor tama&#241;o, y alojamientos, un mont&#243;n de alojamientos. Jill me envi&#243; un radiograma dici&#233;ndome d&#243;nde deb&#237;a ir, as&#237; que aterric&#233; por la parte de la entrada a los alojamientos, que da a la calle de atr&#225;s del templo. Los alojamientos est&#225;n encima del auditorio principal, y son el lugar m&#225;s privado en el que uno puede alojarse sin dejar de vivir en la ciudad.

Jubal asinti&#243;.

Tiene sentido. Tanto si tus actos son legales como si son ilegales, los vecinos escandalosos son siempre nefastos.

En este caso la idea fue muy buena. Un par de puertas exteriores me permitieron el acceso. Primero fui registrado por alg&#250;n dispositivo detector, aunque no localic&#233; c&#225;mara alguna. Franque&#233; otras dos puertas autom&#225;ticas y una que hubiera detenido la incursi&#243;n de todo un pelot&#243;n de los Servicios Especiales, y llegu&#233; a un tubo impulsor. Jubal, no era un tubo impulsor normal. No lo controlaba el pasajero, sino alguien que no estaba a la vista. Otra prueba m&#225;s de que deseaban intimidad y estaban dispuestos a conseguirla: una incursi&#243;n de los Servicios Especiales hubiera necesitado equipo especial de escalada para subir por all&#237;. No hab&#237;a escaleras en ninguna parte. Tampoco daba la sensaci&#243;n de moverse como un tubo impulsor normal, francamente, yo los evito siempre que puedo; me producen n&#225;useas.

Yo nunca he utilizado ninguno, y jam&#225;s los utilizar&#233; dijo Jubal con firmeza.

&#201;se no le hubiera importado. Era como flotar hacia arriba de una forma tan suave como una pluma.

No yo, Ben. Desconf&#237;o de las m&#225;quinas. Muerden. Sin embargo a&#241;adi&#243;, debo admitir que la madre de Mike fue uno de los mejores ingenieros de todos los tiempos y su padre, su aut&#233;ntico padre, un piloto n&#250;mero uno y un competente ingeniero, o mejor, y ambos en el nivel de genios. Si Mike ha mejorado los tubos impulsores hasta adaptarlos para los humanos, no deber&#237;a sorprenderme.

Es posible. Sub&#237; hasta lo m&#225;s alto y fui depositado sin tener que mover un dedo ni depender de las redes de seguridad, a decir verdad no vi ninguna. Cruc&#233; nuevas puertas autom&#225;ticas que se abrieron para m&#237;, y desemboqu&#233; en una enorme sala de estar. &#161;Enorme! Con un mobiliario extra&#241;o y m&#225;s bien austero. Y a&#250;n hay quien opina que usted tiene aqu&#237; una casa rara, Jubal.

No puedo imaginar por qu&#233;. S&#243;lo es sencilla y c&#243;moda.

Bueno, comparada con esa cosa extra&#241;a que tiene Mike, esta casa no es m&#225;s que la Escuela Particular para Se&#241;oritas Refinadas de T&#237;a Jane. Apenas hab&#237;a entrado all&#237; cuando vi lo primero, y no pude creerlo. Una chica, tatuada desde la barbilla hasta la punta de los pies, y sin ninguna otra maldita cosa encima. Demonios, ni siquiera una hoja de parra, y estaba tatuada por todas partes. &#161;Algo fant&#225;stico!

Es usted un pat&#225;n metropolitano, Ben dijo Jubal tranquilamente. Hace a&#241;os conoc&#237; a una dama tatuada. Una muchacha encantadora. Intensa en algunos aspectos. Pero dulce.

Bueno concedi&#243; Ben, s&#243;lo le estaba dando mi primera impresi&#243;n. Esa chica tambi&#233;n es estupenda, una vez uno se ajusta al suplemento gr&#225;fico, y al hecho de que siempre va con una serpiente encima. En realidad es ella quien las cr&#237;a, no Mike.

Jubal agit&#243; la cabeza.

Me pregunto si por casualidad no ser&#225; la misma mujer. Las mujeres cubiertas de tatuajes suelen ser m&#225;s bien escasas estos d&#237;as. Pero la dama que conoc&#237;, har&#225; ahora treinta a&#241;os, demasiado mayor para ser &#233;sa, supongo, sufr&#237;a el habitual y vulgar p&#225;nico a las serpientes, en exceso, incluso. Sin embargo, a m&#237; me encantan las serpientes. Siento curiosidad por conocer a su amiga; espero poder hacerlo.

Lo har&#225; cuando visite a Mike. Ella es una especie de mayordomo suyo, y una sacerdotisa, si me perdona la expresi&#243;n. Su nombre es Patricia, pero la llaman Pat o Patty.

&#161;Ah, s&#237;! Jill me ha hablado de ella; la tiene en gran estima. Sin embargo, nunca me mencion&#243; los tatuajes. Probablemente no crey&#243; que fuera importante. O quiz&#225; no era asunto m&#237;o.

Pues tiene poco m&#225;s o menos la edad adecuada para ser esa amiga suya. Cuando dije chica le estaba dando mi primera impresi&#243;n. A primera vista aparenta tener veintitantos a&#241;os; pero ella asegura que &#233;sa es la edad de su hijo mayor. Sea como sea, la verdad es que acudi&#243; al trote a mi encuentro, toda ella una gran sonrisa, me ech&#243; los brazos al cuello y me bes&#243;. T&#250; eres Ben, lo s&#233;. &#161;Bienvenido, hermano! &#161;Te ofrezco agua!

Usted ya me conoce, Jubal. Llevo en el periodismo ya no s&#233; cu&#225;ntos a&#241;os, y he rodado por todos lados. Pero nunca hab&#237;a sido besado por una chica totalmente desconocida, vestida s&#243;lo con tatuajes, y que estaba decidida a ser tan amigable y afectuosa como un cachorrillo de collie. Me sent&#237; azorado.

Pobre Ben. Me sangra el coraz&#243;n.

&#161;Maldita sea, a usted le habr&#237;a ocurrido exactamente lo mismo!

No. Recuerde, yo ya conoc&#237; a una dama tatuada. Los tatuajes hacen que se sientan completamente vestidas, y casi se resienten de tener que ponerse ropa encima. O al menos, as&#237; era por lo que se refiere a mi amiga Sedako. Era japonesa. Claro que los japoneses no tienen la misma conciencia del cuerpo que tenemos nosotros.

Bueno murmur&#243; Ben, Pat no tiene tampoco exactamente conciencia de su cuerpo, s&#243;lo de sus tatuajes. Cuando muera quiere que la disequen, desnuda, como homenaje a George.

&#191;George?

Perd&#243;n. Su esposo. Est&#225; en el cielo, para mi alivio, aunque ella habla de &#233;l como si el hombre acabara de salir a tomar una cerveza. Mientras, ella se comportaba como si esperase que se armara algo en cualquier momento. Pero, en esencia, Pat es una dama, y no permiti&#243; que mi azoramiento durase mucho



31

Patricia rode&#243; con sus brazos a Ben Caxton y le estamp&#243; el beso completo de hermandad antes de que &#233;l supiera lo que se le hab&#237;a venido encima. De inmediato ella se dio cuenta de su turbaci&#243;n, y tambi&#233;n se sorprendi&#243;. Michael le hab&#237;a dicho que le esperase, hab&#237;a estampado en su mente el rostro de Ben y le hab&#237;a explicado que Ben era un hermano completo, del Nido Interior, y ella sab&#237;a que el acercamiento entre Jill y Caxton era de segundo nivel, despu&#233;s del de Jill y Michael. &#201;ste era necesariamente del primero, puesto que Michael era la fuente y el manantial de todo su conocimiento del agua de la vida.

Pero era algo innato en Patricia el sentir un deseo infinito de hacer a las personas tan felices como ella, as&#237; que fren&#243; la marcha. Invit&#243; a Ben a librarse de su ropa, pero sin apremiarle. S&#243;lo para pedirle que se quitase los zapatos, con la explicaci&#243;n de que el Nido era amable con los pies descalzos; el corolario no formulado era que los zapatos de calle no eran amables con el Nido, que estaba tan suave y limpio como &#250;nicamente los poderes de Mike eran capaces de conseguir, como Ben pod&#237;a ver por s&#237; mismo.

Aparte de eso, se limit&#243; a mostrarle el lugar donde pod&#237;a dejar colgada cualquier prenda que considerara quitarse, y se apresur&#243; a prepararle una copa. No le pregunt&#243; sus preferencias; las sab&#237;a por Jill. Simplemente supuso que esta vez &#233;l elegir&#237;a un martini doble antes que un escoc&#233;s con soda; el pobre muchacho parec&#237;a cansado. Cuando regres&#243; con las bebidas, Ben estaba descalzo y se hab&#237;a quitado la chaqueta.

Hermano, que nunca tengas sed.

Compartamos el agua asinti&#243; &#233;l, y bebi&#243;. Pero en esto hay un m&#237;nimo de agua.

La suficiente respondi&#243; ella. Mike dice que el agua puede estar por completo s&#243;lo en el pensamiento; es el compartir lo que cuenta. Asimilo que habla correctamente.

Asimilo. Y esto es justamente lo que necesito. Gracias, Patty.

Lo nuestro es tuyo y lo tuyo es nuestro. Nos alegramos de tenerte sano y salvo en casa. En estos momentos los dem&#225;s est&#225;n asistiendo a los servicios, o atendiendo a la ense&#241;anza. Pero no hay prisa; vendr&#225;n cuando la espera se haya colmado. &#191;Te gustar&#237;a echar un vistazo a tu nido?

A&#250;n desconcertado pero interesado, Ben se dej&#243; guiar por la mujer. Algunos lugares eran m&#225;s bien comunes: una cocina enorme con una barra en un extremo, m&#225;s bien escasa de utensilios y con el mismo tipo de suelo amable-con-los-pies que todos los dem&#225;s sitios, pero notable por el &#250;nico aspecto de su tama&#241;o; una biblioteca a&#250;n mejor surtida que la de Jubal; cuartos de ba&#241;o amplios y lujosos; dormitorios

Ben decidi&#243; que deb&#237;an de ser dormitorios, aunque no conten&#237;an cama alguna, sino tan s&#243;lo suelos, que eran m&#225;s blandos y suaves que en los dem&#225;s sitios. Patty los llam&#243; niditos, y le mostr&#243; el que sol&#237;a utilizar ella para dormir.

Conten&#237;a sus serpientes.

Uno de sus lados hab&#237;a sido acondicionado para albergarlas c&#243;modamente. Ben domin&#243; su desagrado hacia las serpientes hasta que lleg&#243; a las cobras.

No hay ning&#250;n peligro le asegur&#243; la mujer. Al principio pon&#237;amos un cristal delante de ellas. Pero Michael les ha ense&#241;ado que no deben cruzar esta l&#237;nea.

Creo que confiar&#237;a m&#225;s en el cristal.

De acuerdo, Ben.

En un tiempo notablemente breve volvi&#243; a colocar la barrera de vidrio, delante y arriba. Caxton se sinti&#243; aliviado cuando se fueron de all&#237;, aunque lleg&#243; a acariciar a Cari&#241;ito cuando ella le invit&#243; a hacerlo. Antes de regresar a la enorme sala de estar, Pat le mostr&#243; otra habitaci&#243;n. Era grande, circular, con el suelo tan mullido como el de los dormitorios, y sin ning&#250;n mueble. En el centro hab&#237;a una piscina redonda.

&#201;ste es el Templo &#205;ntimo, donde recibimos a los nuevos hermanos que entran en el Nido avanz&#243; un poco e introdujo un pie en el agua. &#191;Quieres compartir el agua y acrecentar el acercamiento? &#191;O prefieres limitarte a nadar?

Oh, ahora no.

La espera es asinti&#243; Pat.

Volvieron a la sala de estar, y Patricia fue a buscarle otra copa. Ben se acomod&#243; en un grande y c&#243;modo sof&#225;, luego se levant&#243; casi de inmediato. El sitio era demasiado caluroso para &#233;l, aquella primera copa le estaba haciendo sudar, y reclinarse en un asiento que se ajustaba demasiado a los contornos de su cuerpo aumentaba a&#250;n m&#225;s el calor. Decidi&#243; que era una maldita tonter&#237;a seguir vestido como lo har&#237;a en Washington. Adem&#225;s, Patty segu&#237;a sin nada encima excepto tinta de tatuaje, y una serpiente toro que se hab&#237;a enrollado alrededor de sus hombros durante la &#250;ltima parte de la visita, un reptil que le hubiera quitado toda tentaci&#243;n si no hubiera resultado evidente desde un principio que Patty no intentaba ser provocativa.

Se comprometi&#243; hasta el extremo de quedarse en calzoncillos, y colg&#243; el resto de su ropa en el vest&#237;bulo. Mientras lo hac&#237;a, vio un cartel impreso en la parte interior de la puerta por la que hab&#237;a entrado: Recuerda que debes vestirte.

Decidi&#243; que, en aquella extra&#241;a casa, aquel gentil aviso pod&#237;a ser necesario para cualquier distra&#237;do. Luego observ&#243; algo m&#225;s que se le hab&#237;a pasado por alto al entrar, ya que su atenci&#243;n se hab&#237;a visto atra&#237;da de inmediato por la decorada Patty. A ambos lados de la puerta hab&#237;a dos grandes cuencos del tama&#241;o de peque&#241;os toneles, llenos de dinero.

M&#225;s que llenos Los billetes de la Federaci&#243;n, de distintas denominaciones, desbordaban los cuencos y se derramaban por el suelo.

Estaba contemplando aquella improbabilidad cuando regres&#243; Patricia.

Aqu&#237; est&#225; tu bebida, hermano Ben. Acerqu&#233;monos en la Felicidad.

Hum, gracias sus ojos regresaron al dinero.

Patricia sigui&#243; la direcci&#243;n de su mirada.

Debes pensar que como ama de casa soy una calamidad, Ben, y lo soy. Michael hace que todo resulte tan sencillo, la limpieza y lo dem&#225;s, que a menudo olvido las cosas se agach&#243;, recogi&#243; el dinero que hab&#237;a en el suelo y lo meti&#243; en el cuenco menos lleno.

Patty, &#191;qu&#233; demonios es eso?

&#191;Eh? Oh, lo tenemos aqu&#237; porque &#233;sta es la puerta que da a la calle. Si alguno de nosotros sale del Nido, yo misma lo hago casi a diario para ir a comprar comida, puede necesitar dinero. Por eso lo ponemos aqu&#237;, donde a uno no se le olvide coger un poco.

&#191;Quieres decir, as&#237;, sin m&#225;s ni m&#225;s? &#191;Coger un pu&#241;ado y salir?

Vaya, por supuesto, querido. Oh, ya s&#233; lo que quieres decir. Pero aqu&#237; nunca hay nadie excepto nosotros. Ning&#250;n visitante, nunca. Si alguno de nosotros tiene amigos fuera, todos nosotros los tenemos, por supuesto, la parte de abajo est&#225; llena de hermosas habitaciones, del tipo al que est&#225;n acostumbrados los de fuera, donde podemos encontrarnos con ellos. Este dinero no puede tentar a ninguna persona de car&#225;cter d&#233;bil.

&#161;Hey! Yo soy bastante d&#233;bil

Ella ri&#243; quedamente ante el chiste.

&#191;C&#243;mo puede tentarte lo que ya es tuyo? T&#250; formas parte del Nido.

Hum, supongo que s&#237;. Pero, &#191;qu&#233; me dices de los ladrones?

Trat&#243; de calcular cu&#225;nto dinero contendr&#237;an aquellos cuencos. La mayor parte de aquellos billetes parec&#237;an ser grandes Demonios, en el suelo hab&#237;a uno con tres ceros que a Patty se le hab&#237;a pasado por alto.

Entr&#243; uno, la semana pasada.

&#191;De veras? &#191;Cu&#225;nto rob&#243;?

Oh, nada. Michael lo alej&#243;.

&#191;Llam&#243; a los polis?

&#161;Oh, no, no! Michael nunca entregar&#237;a a nadie a los polis. Asimilo que ser&#237;a una incorrecci&#243;n. Michael se limit&#243; a se encogi&#243; de hombros alejarle. Luego Duque repar&#243; el agujero del tragaluz en el cuarto donde est&#225; el jard&#237;n, &#191;te lo ense&#241;&#233;? Es estupendo, con el suelo de hierba. Pero recuerdo que t&#250; tambi&#233;n tienes un suelo de hierba, Jill me lo dijo. All&#237; fue donde Michael vio uno por primera vez. &#191;Est&#225; toda tu casa as&#237;?

S&#243;lo la sala de estar.

Si alguna vez voy a Washington, &#191;me dejar&#225;s pasear por &#233;l? &#191;Tenderme sobre la hierba? Por favor

Claro que s&#237;, Patty. Oh, es tuyo.

Lo s&#233;, querido. Pero no est&#225; en el Nido, y Michael nos ha ense&#241;ado que es bueno preguntar, aunque sepamos que la respuesta es s&#237;. Me tender&#233; en el suelo y sentir&#233; la hierba contra m&#237;, y me colmar&#225; de felicidad el encontrarme en el nidito de mi hermano

Ser&#225;s m&#225;s que bienvenida, Patty Ben mir&#243; los tatuajes a la vista, pens&#243; que le importaba un comino lo que pensaran sus vecinos, pero confi&#243; en que dejara atr&#225;s las serpientes. &#191;Cu&#225;ndo quieres ir?

No lo s&#233;. Cuando la espera se colme. Quiz&#225; lo sepa Michael.

Bueno, av&#237;same si puedes, para estar en la ciudad cuando vayas. Si no, Jill conoce siempre el c&#243;digo de mi puerta, lo cambio de tanto en tanto. Patty, &#191;no lleva nadie la cuenta de este dinero?

&#191;Para qu&#233;, Ben?

Oh, la gente acostumbra hacerlo.

Bueno, nosotros no. Simplemente s&#237;rvete cuando salgas, luego depositas lo que te haya quedado cuando vuelvas a casa, si te acuerdas. Michael me dijo que los mantuviera siempre llenos. Si el nivel baja, le pido un poco m&#225;s.

Ben dej&#243; a un lado el asunto, aturdido por la simplicidad del arreglo. Ten&#237;a ya una cierta idea del propio Mike y de segunda mano de Jill y Jubal del comunismo carente de dinero de la cultura marciana; pod&#237;a ver que Mike hab&#237;a establecido all&#237; una avanzadilla de ese sistema, y aquellos cuencos se&#241;alaban el punto de transici&#243;n por el que uno pasaba de la econom&#237;a marciana a la terrestre. Se pregunt&#243; si Patty sab&#237;a que todo aquello era falso, un disfraz mantenido gracias a la enorme fortuna de Mike. Decidi&#243; no preguntarlo.

Patty, &#191;cu&#225;ntas personas hay en el Nido?

Experiment&#243; un ligero conato de preocupaci&#243;n acerca de que estaba adquiriendo demasiados hermanos con quienes compartir sin su consentimiento, pero rechaz&#243; la idea como rid&#237;cula; despu&#233;s de todo, &#191;por qu&#233; iba a querer exprimirle ninguno de ellos? Aparte tenderse en su alfombra de hierba, &#233;l no ten&#237;a ollas de oro a cada lado de su puerta.

Veamos, casi veinte, contando los hermanos novicios que a&#250;n no piensan realmente en marciano y no han recibido las &#243;rdenes.

&#191;T&#250; has sido ordenada, Patty?

Oh, s&#237;. Pero casi toda mi labor consiste en ense&#241;ar. Doy clases de marciano a los que empiezan, y ayudo a los hermanos novicios y cosas as&#237;. Y Dawn y yo Dawn y Jill son las dos sumas sacerdotisas. Dawn y yo somos fosteritas bastante conocidas, especialmente Dawn, as&#237; que trabajamos juntas en la tarea de demostrar a los dem&#225;s fosteritas que la Iglesia de Todos los Mundos no est&#225; en conflicto con la Fe, del mismo modo que ser anabaptista no le impide a un hombre formar en las filas de los masones le mostr&#243; a Ben el beso de Foster, le explic&#243; su significado, y luego le mostr&#243; el milagroso compa&#241;ero puesto all&#237; por Mike. Todos ellos saben lo que representa el beso de Foster y lo dif&#237;cil que es gan&#225;rselo, y han presenciado algunos de los milagros de Mike, y muchos est&#225;n maduros para hacer el esfuerzo de ascender hacia el c&#237;rculo superior.

&#191;Es un esfuerzo?

Naturalmente que lo es, Ben, para ellos. En tu caso y en el m&#237;o, y en el de Jill, y en el de unos pocos m&#225;s (t&#250; los conoces a todos), la cosa fue sencilla porque Michael nos llam&#243; directamente a la hermandad. Pero, a los otros, Michael empieza por ense&#241;arles primero la disciplina: no una fe, sino un sistema para comprender la fe mediante el trabajo. Lo cual significa que han de empezar por aprender marciano. Eso no es f&#225;cil; yo tampoco soy perfecta en ello. Pero trabajar y aprender es pura felicidad. Has preguntado por el tama&#241;o del Nido; d&#233;jame ver: Duque, Jill, Michael, dos fosteritas, Dawn y yo, un jud&#237;o circunciso y su esposa y cuatro hijos

&#191;Ni&#241;os en el Nido?

Oh, m&#225;s de una docena. No aqu&#237;, sino en el nido de los polluelos, justo fuera de aqu&#237;; nadie podr&#237;a meditar con chiquillos gritando y alborotando alrededor. &#191;Quieres verlo?

Hum despu&#233;s.

Una pareja cat&#243;lica no casada, con un ni&#241;o peque&#241;o, excomulgados, lamento decirlo; su p&#225;rroco se enter&#243; del asunto. Michael tuvo que proporcionarles una ayuda especial; fue un golpe terrible para ellos, y tan absolutamente innecesario Se levantaban temprano cada domingo para ir a misa como de costumbre, pero los ni&#241;os hablan. Una familia mormona del nuevo cisma, eso hace tres m&#225;s, y sus chicos. El resto son la mezcla habitual de protestantes, y un ateo, es decir, uno que cre&#237;a que era ateo hasta que Michael le abri&#243; los ojos. Vino con &#225;nimo de burlarse; se qued&#243; para aprender, y dentro de poco tiempo ser&#225; sacerdote.

Esto hace, hum, diecinueve adultos. Estoy casi segura de que &#233;sa es la cifra correcta, aunque resulta dif&#237;cil de decir, puesto que rara vez se encuentran todos en el Nido al mismo tiempo, excepto para nuestros propios servicios en el Templo &#205;ntimo. El Nido se ha construido para albergar a ochenta y uno, es decir un tres lleno, o tres veces tres multiplicado por s&#237; mismo, pero Michael dice que habr&#225; mucha espera antes de que se necesite un nido mayor, y que para entonces ya habremos construido otros m&#225;s. Ben, &#191;te gustar&#237;a presenciar un servicio externo y ver c&#243;mo lo lleva Mike, en vez de escucharme a m&#237; decir tonter&#237;as? Michael estar&#225; predicando ahora.

Oh, s&#237;, me encantar&#237;a, si no es demasiado trastorno.

Podr&#237;as ir por ti mismo. Pero me gustar&#225; ir contigo, y no tengo ninguna otra cosa que hacer en estos momentos. Espera un segundo, querido, mientras me pongo decente.


Jubal, volvi&#243; al cabo de un par de minutos cubierta por una t&#250;nica, no muy distinta de la toga de testigo de Anne pero con un corte diferente, con mangas en alas de &#225;ngel, cuello alto y la marca registrada que utiliza Mike para la Iglesia de Todos los Mundos: nueve c&#237;rculos conc&#233;ntricos y un sol convencionalizado, bordados encima del coraz&#243;n. Ese atuendo era una t&#250;nica de sacerdotisa, su vestimenta; Jill y las otras sacerdotisas vest&#237;an del mismo modo, excepto que la de Pat era opaca, de densa seda sint&#233;tica, y el cuello era lo suficientemente alto como para cubrir sus dibujos. Tambi&#233;n se hab&#237;a puesto medias de malla densa, o quiz&#225; calcetines, y llevaba unas sandalias en la mano.

Aquellas prendas la cambiaban por completo, Jubal. La invest&#237;an de una gran dignidad. Su rostro es muy agradable, y pude darme cuenta de que era considerablemente mayor de lo que hab&#237;a supuesto en un principio, aunque no la diferencia de veinte a&#241;os que ella asegura. Posee una piel exquisita, y pens&#233; que era una verg&#252;enza haberla estropeado con todos aquellos tatuajes.

Yo me hab&#237;a vuelto a vestir. Me pidi&#243; solamente que siguiera descalzo por el momento, porque no ir&#237;amos por el camino por el que yo hab&#237;a llegado. Me condujo a trav&#233;s del Nido hasta salir a un pasillo; nos detuvimos all&#237; el tiempo suficiente para calzarnos y luego descendimos un par de pisos por una rampa hasta alcanzar una galer&#237;a. Era una especie de anfiteatro que dominaba el auditorio principal. Mike estaba de pie en un estrado. No hab&#237;a p&#250;lpito ni altar. S&#243;lo era una sala de conferencias, con un gran s&#237;mbolo de Todos los Mundos pintado en la pared detr&#225;s de &#233;l. Hab&#237;a una sacerdotisa con Mike en el estrado y, a aquella distancia pens&#233; que era Jill, pero no lo era; se trataba de otra mujer que se le parece un poco y es casi tan hermosa como ella. La otra suma sacerdotisa, Dawn Ardent.

&#191;Qu&#233; nombre ha dicho? interrumpi&#243; Jubal.

Dawn Ardent, nacida Higgins, si quiere ser tan exigente.

La conozco.

Ya s&#233; que la conoce, pretendido chivo retirado. Ella pierde la chaveta por usted.

Jubal neg&#243; con la cabeza.

Aqu&#237; hay alg&#250;n error. La Dawn Ardent a la que me refiero apenas intercambi&#243; unas palabras conmigo, har&#225; cosa de dos a&#241;os. No es posible que se acuerde de m&#237;.

Le recuerda. Compra todos sus bodrios comerciales baratos en cinta, bajo todos los seud&#243;nimos que ha sido capaz de rastrear. Se va a dormir con ellos, normalmente, y le proporcionan sue&#241;os felices. O eso dice ella. Adem&#225;s, no hay la menor duda de que sabe qui&#233;n es usted. Esa gran sala de estar, y el Nido propiamente dicho, tiene s&#243;lo una pieza de adorno, si me disculpa la palabra: una fotograf&#237;a a tama&#241;o natural, en color, de su cabeza. Da la impresi&#243;n de que le hubieran decapitado, y su rostro exhibe una sonrisa espantosa. Se trata de una instant&#225;nea que Duque le tom&#243; a escondidas.

&#161;Maldito mocoso!

Jill se lo pidi&#243;, a espaldas de usted.

&#161;Dos mocosos, entonces!

Se&#241;or, habla usted de la mujer a la que quiero, aunque no soy el &#250;nico dentro de esa distinci&#243;n. Fue Mike quien la convenci&#243;. Ag&#225;rrese, Jubal: es usted el santo patr&#243;n de la Iglesia de Todos los Mundos.

Jubal puso cara de horror.

&#161;No pueden hacerme eso!

Ya lo han hecho. Pero no se preocupe; no es oficial, y no se ha hecho p&#250;blico. Pero Mike le atribuye a usted todo el m&#233;rito, dentro del Nido y s&#243;lo entre los hermanos de agua, de haber instigado todo el espect&#225;culo. Dice que le explic&#243; tan bien las cosas que finalmente fue capaz de imaginar c&#243;mo adaptar la teolog&#237;a marciana a la idiosincrasia de los humanos.

Jubal pareci&#243; a punto de vomitar. Ben sigui&#243;:

Me temo que no puede evitarlo. Pero, adem&#225;s, Dawn opina que es usted hermoso. Aparte esa absurda peculiaridad, sin embargo, es una mujer inteligente, y absolutamente encantadora. Pero me estoy desviando del tema. Mike nos vio enseguida, salud&#243; con la mano y dijo: &#161;Hola, Ben! Luego nos vemos, y sigui&#243; su pl&#225;tica.

Jubal, no voy a intentar citarle; hubiera debido usted o&#237;rle. No parec&#237;a un serm&#243;n, y no llevaba ropas m&#237;sticas, s&#243;lo un traje de lino sint&#233;tico blanco, elegante y bien cortado. Sonaba como un maldito vendedor de coches usados, de los buenos. Soltaba chistes y explicaba par&#225;bolas, nada de ello puritano precisamente, pero nada tampoco realmente obsceno. Su esencia era una especie de pante&#237;smo. Una de las par&#225;bolas era aquel viejo cuento de la lombriz que, mientras est&#225; cavando, tropieza con otra y exclama: &#161;Oh, qu&#233; hermosa eres! &#161;Qu&#233; encantadora! &#191;Quieres casarte conmigo? Y la otra responde: No seas tonta, &#191;no ves que soy tu otra punta?. &#191;No lo hab&#237;a o&#237;do antes?

&#191;O&#237;rlo? &#161;Yo lo escrib&#237;!

No me hab&#237;a dado cuenta de que fuera tan viejo. Mike le saca mucho partido. Su idea es que, cuando alguien se encuentra con otro ser asimilante Bien, &#233;l no dice asimilante en este punto, cualquier otro ser vivo, hombre, mujer o gato extraviado, lo que hace uno es encontrarse con su otra punta, y el universo es s&#243;lo algo peque&#241;o que zurramos entre todos la otra noche para entretenernos y luego acordamos olvidar la broma. Todo ello planteado de una forma muy recubierta de az&#250;car, y con un extremo cuidado de no pisarles los pies a los competidores.

Jubal asinti&#243; y se mostr&#243; hura&#241;o.

Solipsismo y pante&#237;smo. Unidos pueden explicarlo todo. Cancelan cualquier hecho inconveniente, reconcilian todas las teor&#237;as e incluyen todas las realidades e ilusiones que uno quiera nombrar. El problema es que s&#243;lo son algod&#243;n de az&#250;car: todo gusto y ninguna sustancia, y tan insatisfactorios como resolver un relato diciendo: y entonces el ni&#241;o cay&#243; de la cama y despert&#243;; s&#243;lo era un sue&#241;o.

No la tome conmigo sobre esto; t&#243;mela con Mike. Pero cr&#233;ame, hac&#237;a que sonara convincente. Una vez se interrumpi&#243; y dijo: Deb&#233;is estar aburridos de tanta charla, y le gritaron: &#161;No! Se lo digo, los ten&#237;a realmente en un pu&#241;o. Pero aleg&#243; que su voz estaba cansada y que, de todos modos, dentro de una Iglesia ten&#237;a que haber milagros y aquello era una Iglesia, aunque no tuviera ninguna hipoteca. Dawn, tr&#225;eme la caja de los milagros. Y entonces hizo un asombroso juego de manos &#191;Sab&#237;a que actu&#243; de mago en una feria?

Supe que hab&#237;a estado en una. Pero nunca me aclar&#243; la naturaleza exacta de su verg&#252;enza.

Es todo un mago prestidigitador; hizo trucos que me dejaron confuso. Claro que no hubiera importado aunque les hubiera hecho tan s&#243;lo los trucos con las cartas que aprenden los ni&#241;os; los ten&#237;a en el bolsillo. Finalmente se detuvo y dijo, como disculp&#225;ndose: Se espera que el Hombre de Marte haga maravillas, as&#237; que realizo algunos milagros en cada reuni&#243;n. No puedo evitar ser el Hombre de Marte; es algo que me ocurri&#243;. Pero los milagros pueden ocurriros a vosotros tambi&#233;n, si los dese&#225;is. No obstante, para poder ver algo m&#225;s que estos milagros de v&#237;a estrecha, ten&#233;is que entrar en el C&#237;rculo. Me entrevistar&#233; luego con aquellos que quieran aprender de veras. Que pasen las tarjetas.

Ben se aclar&#243; la garganta.

Patty me explic&#243; lo que Mike estaba haciendo realmente: Esta muchedumbre no son m&#225;s que primos, querido, personas que han venido atra&#237;das por la curiosidad o quiz&#225; impulsadas por algunos de los nuestros que ya alcanzaron uno de los c&#237;rculos internos. Jubal, Mike tiene la cosa organizada en nueve c&#237;rculos, como los grados de iniciaci&#243;n de una logia, y a nadie se le dice que hay otro c&#237;rculo m&#225;s interior hasta que ha madurado lo suficiente como para ingresar en &#233;l. &#201;sta es la presentaci&#243;n que hace Mike del asunto, me dijo Patty, y la hace tan f&#225;cilmente como respirar, mientras sondea al mismo tiempo a los asistentes y los eval&#250;a, se mete dentro de sus cabezas y decide cu&#225;les de ellos son posibles candidatos. Quiz&#225; uno de cada diez. Por eso se extiende tanto. Duque est&#225; detr&#225;s de aquella verja, y Michael le dice a qu&#233; primos evaluar, d&#243;nde se sientan y todo lo dem&#225;s. Michael le transmite esa informaci&#243;n, y despide a los que no le interesan. Dawn se encarga de esa parte, despu&#233;s de recibir el diagrama de los asientos de Duque.

&#191;C&#243;mo arreglan eso? pregunt&#243; Harshaw.

No lo vi, Jubal. &#191;Importa? Hay una docena de medios para separar del reba&#241;o a los que les interesan, siempre que Mike sepa qui&#233;nes son y haya elaborado alguna forma de se&#241;al&#225;rselo a Duque. Patty afirma que es clarividente y lo dice con el rostro muy serio. Y &#191;sabe?, yo no descartar&#237;a esa posibilidad. Pero inmediatamente despu&#233;s pasaron la colecta. Mike ni siquiera lo hizo al estilo habitual de las iglesias, con m&#250;sica suave y dignos monaguillos. Dijo que nadie creer&#237;a que aquello era un servicio religioso si no hab&#237;a colecta, as&#237; que la inclu&#237;a, pero con una diferencia. Uno pod&#237;a poner o coger dinero, cada cual a su gusto.

Y as&#237;, Dios me ayude, pasaron una colecci&#243;n de cestitos ya llenos de dinero. Mike no dejaba de decirles que esto era lo que hab&#237;a dejado la &#250;ltima congregaci&#243;n que se hab&#237;a ido, as&#237; que cada cual se sirviera, en el caso de estar sin un centavo o hambriento y lo necesitara. Pero que si consideraban que deb&#237;an dar algo, que lo diesen. Que compartieran con los dem&#225;s. Simplemente que hicieran una cosa o la otra, que pusieran algo o cogieran algo. Cuando lo vi, pens&#233; que hab&#237;a descubierto un sistema m&#225;s para desembarazarse de parte del dinero que le sobra.

No estoy seguro de que pierda dinero en eso dijo Jubal, pensativo. Ese truco, adecuadamente planteado, deber&#237;a dar como resultado que m&#225;s gente diera m&#225;s, con s&#243;lo unos pocos tomando algo. Y probablemente muy pocos. Dir&#237;a que es muy dif&#237;cil que alguien meta la mano y coja dinero cuando la gente a ambos lados est&#225; d&#225;ndolo, a menos que lo necesite realmente.

No lo s&#233;, Jubal, pero entiendo que se muestran tan indiferentes hacia esas colectas como hacia ese mont&#243;n de billetes en los cuencos de arriba. Pero Patty me arranc&#243; r&#225;pidamente de all&#237; cuando Mike pas&#243; el servicio a sus sumas sacerdotisas. Fui llevado a un auditorio mucho m&#225;s peque&#241;o, donde acababan de iniciarse los servicios para el s&#233;ptimo c&#237;rculo interior, gente que llevaba ya varios meses como m&#237;nimo perteneciendo all&#237; y hab&#237;a hecho progresos. Si es que eso eran progresos

Jubal, Mike fue directamente de un sitio a otro, y yo no pude ajustarme al cambio. Esa reuni&#243;n externa era mitad conferencia popular y mitad puro entretenimiento, pero en este otro auditorio se celebraba un rito casi vud&#250;. Esta vez Mike se hab&#237;a puesto una t&#250;nica; parec&#237;a m&#225;s alto, asc&#233;tico y vehemente; hubiera podido jurar que le fulguraban los ojos. El lugar estaba d&#233;bilmente iluminado, y hab&#237;a una m&#250;sica l&#225;nguida que, sin embargo, hac&#237;a que uno sintiera deseos de bailar. Esta vez Patty y yo tomamos asiento en un div&#225;n que hab&#237;a condenadamente cerca de una cama. Soy incapaz de decir en qu&#233; consist&#237;a exactamente el servicio. Mike les cantaba en marciano, ellos le respond&#237;an en marciano, excepto el estribillo: &#161;T&#250; eres Dios! &#161;T&#250; eres Dios!, que despertaba siempre el eco de alguna palabra marciana que me provocar&#237;a dolor de garganta si tratase de pronunciarla.

Jubal emiti&#243; un sonido chasqueante.

&#191;Era eso? pregunt&#243;.

&#191;Eh? S&#237;, creo que s&#237;, teniendo en cuenta su horrible acento. Jubal &#191;Me ha puesto usted el anzuelo? &#191;Ya sab&#237;a todo eso? &#191;Ha intentado sonsacarme?

No. Stinky me la ense&#241;&#243;. &#201;l dice que es herej&#237;a de la peor especie. Seg&#250;n como &#233;l lo ve, quiero decir; a m&#237; no me importa un r&#225;bano. Es la palabra marciana que Mike traduce por T&#250; eres Dios. Pero nuestro hermano Mahmoud asegura que ni siquiera se aproxima a una posibilidad de traducci&#243;n. Es el universo proclamando su autoconsciencia, o el peccavium con una total ausencia de contrici&#243;n, o una docena de cosas m&#225;s, todas ellas intraducibies. Stinky confiesa que no s&#243;lo no puede traducirse, sino que &#233;l en realidad no la comprende, ni siquiera en marciano, excepto que es una mala palabra, la peor posible en su opini&#243;n, y mucho m&#225;s cerca del desaf&#237;o de Satan&#225;s que de la bendici&#243;n de un Dios ben&#233;volo. Adelante. &#191;Eso fue todo? &#191;S&#243;lo un pu&#241;ado de fan&#225;ticos grit&#225;ndose unos a otros en marciano?

Oh Jubal, no gritaban, y no me pareci&#243; nada fan&#225;tico. En algunos momentos sus voces apenas pasaban del susurro; la sala estaba casi en silencio. Luego aumentaban ligeramente de volumen, un poco, pero no mucho. Manten&#237;an una especie de ritmo, una pauta, como una cantata, como si llevaran ensay&#225;ndolo mucho tiempo, y, sin embargo, no tuve la impresi&#243;n de que lo hubiesen ensayado; m&#225;s bien parec&#237;a como si todos fueran una sola persona, entonando para s&#237; misma lo que sent&#237;a en ese momento. Jubal, usted ha visto c&#243;mo se animan los fosteritas

Demasiado, lamento decirlo.

Bien, esto no era en absoluto la misma clase de frenes&#237;; todo se desarrollaba con calma y sencillez, como cuando a uno le va venciendo el sue&#241;o. Era algo intenso, de acuerdo, y se acentuaba de una manera uniforme, pero Jubal, &#191;ha asistido alguna vez a una sesi&#243;n espiritista?

S&#237;. He probado todo lo que he podido, Ben.

Entonces ya sabe c&#243;mo puede ir aumentando la tensi&#243;n sin que nadie se mueva o diga una palabra. Se parec&#237;a mucho m&#225;s a eso que a una conmemoraci&#243;n a gritos, o al m&#225;s relajado de los servicios religiosos. Pero no era suave; entra&#241;aba un hervor terrible.

La palabra t&#233;cnica es apol&#237;neo.

&#191;Eh?

En contraposici&#243;n a dionis&#237;aco. Y ambas son m&#225;s bien procusteanas[12 - En el sentido de que ambas son malas (N. del Rev.)], lamento decirlo. La gente tiende a simplificar el t&#233;rmino apol&#237;neo como suave, tranquilo y fr&#237;o. Pero apol&#237;neo y dionis&#237;aco son dos caras de una misma moneda: una monja de rodillas en su celda, completamente inm&#243;vil y con los m&#250;sculos faciales relajados, puede hallarse en un &#233;xtasis religioso m&#225;s fren&#233;tico que cualquier sacerdotisa de Pan Pr&#237;apo celebrando el equinoccio primaveral. El &#233;xtasis est&#225; en el cr&#225;neo, no en la realizaci&#243;n de un programa de ejercicios Jubal frunci&#243; el entrecejo. Otro error com&#250;n consiste en identificar apol&#237;neo con bueno, simplemente porque nuestras sectas m&#225;s respetables son apol&#237;neas en sus ritos y preceptos. Mero prejuicio local. Prosiga.

Bien, de todos modos las cosas no eran all&#237; tan tranquilas como una monja en sus devociones. No se limitaban a permanecer sentados y dejar que Mike les entretuviera; iban de un lado para otro, cambiaban de asientos, y no hab&#237;a duda de que se estaban besuqueando. S&#243;lo besuqueando, creo, aunque la luz era escasa y resultaba dif&#237;cil ver de uno a otro banco. Una muchacha se dirigi&#243; hacia nosotros, pero Patty le hizo alguna se&#241;a de que nos dejara, as&#237; que simplemente nos bes&#243; y se march&#243; sonri&#243;. Fue un buen beso, de todos modos, aunque no se entretuvo con &#233;l. Yo era la &#250;nica persona que no llevaba t&#250;nica; me sent&#237;a tan llamativo como un traje espacial en un sal&#243;n de baile. Pero ella no pareci&#243; darse cuenta.

Todo el asunto parec&#237;a lo m&#225;s natural del mundo, y, sin embargo, estaba tan coordinado como los m&#250;sculos de una bailarina. Mike se manten&#237;a ocupado; a veces all&#225; delante, otras vagando entre los dem&#225;s. En un momento determinado me dio un apret&#243;n en el hombro y bes&#243; a Patty, sin prisa pero sin pausa. No me habl&#243;. Detr&#225;s del lugar que ocupaba cuando parec&#237;a presidir la reuni&#243;n hab&#237;a una especie de artilugio parecido a un espejo m&#225;gico, o posiblemente un gran tanque est&#233;reo; lo empleaba para sus milagros. Aunque en este c&#237;rculo nunca us&#243; esa palabra, al menos en ingl&#233;s. Jubal, todas las Iglesias prometen milagros, pero siempre son m&#250;sica celestial ayer y m&#250;sica celestial ma&#241;ana; nunca m&#250;sica celestial hoy.

Hay excepciones le interrumpi&#243; Jubal de nuevo. Muchos de ellos son realizados como un asunto de rutina, exempli gratia entre muchos: los cristianos cient&#237;ficos y los cat&#243;licos romanos.

&#191;Cat&#243;licos? &#191;Se refiere a Lourdes?

El ejemplo inclu&#237;a Lourdes, por todo lo que vale. Pero me refer&#237;a al milagro de la transustanciaci&#243;n[13 - La conversi&#243;n del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, durante la Santa Misa. (N. del Rev.)], al que apela cada sacerdote cat&#243;lico al menos una vez al d&#237;a.

Hum Bueno, no puedo juzgar algo tan sutil como un milagro. En cuanto a los cristianos cient&#237;ficos, no pienso discutir; si me rompo una pierna, prefiero avisar a un matasanos.

Entonces mire d&#243;nde pone los pies gru&#241;&#243; Jubal. No me moleste con sus fracturas.

Nunca se me ocurrir&#237;a. No quiero a ning&#250;n condisc&#237;pulo de William Harvey.

Harvey pod&#237;a reducir una fractura. Prosiga.

S&#237;, &#191;pero qu&#233; me dice de sus condisc&#237;pulos? Jubal, esas cosas que cita como milagros tal vez lo sean, pero los que Mike ofrece son ostentosos, el tipo de cosas que cualquier cliente que haya pagado podr&#237;a ver. O es un experto ilusionista, alguien que har&#237;a parecer torpe al fabuloso Houdini o un asombroso hipnotizador.

Puede que sea ambas cosas.

O ha maniobrado los cables del circuito cerrado de la estereovisi&#243;n hasta el punto de que simplemente no pueda distinguirse de la realidad por sus efectos especiales. O apaga y v&#225;monos, querida.

&#191;C&#243;mo es posible que se niegue a aceptar usted los aut&#233;nticos milagros, Ben?

Los he incluido en el apaga y v&#225;monos. No es una teor&#237;a que me guste. Sea cual sea el sistema que usara, fue una buena funci&#243;n. Las luces se encendieron detr&#225;s de &#233;l, y all&#237; estaba un le&#243;n de negra melena, en una pose tan mayest&#225;tica y tranquila como un guardi&#225;n de bronce en la escalinata de una biblioteca, mientras un par de corderitos jugueteaban a su alrededor. El le&#243;n se limit&#243; a parpadear y bostezar. Desde luego, en Hollywood son capaces de filmar esos efectos cada d&#237;a, pero parec&#237;a real, tanto que tuve la impresi&#243;n de que ol&#237;a al le&#243;n; sin embargo, eso tambi&#233;n pudo estar falsificado.

&#191;Por qu&#233; insiste en la falsificaci&#243;n?

&#161;Maldita sea, trato de juzgar imparcialmente!

Entonces no se eche tan atr&#225;s, que est&#225; a punto de caerse de espaldas. Procure emular a Anne.

Yo no soy Anne. En aquel momento me abstuve de juzgar; no hice m&#225;s que reclinarme en mi asiento y disfrutar del espect&#225;culo. Ni siquiera me irrit&#243; el que no pudiera comprender la mayor parte de lo que se dec&#237;a; ten&#237;a la sensaci&#243;n de que pese a todo captaba su m&#250;sica. Mike ejecut&#243; un sinf&#237;n de milagros, o n&#250;meros de ilusionismo. Levitaciones, y cosas as&#237;. No me sent&#237; cr&#237;tico. Estaba dispuesto a disfrutar de aquello como si fuera un buen espect&#225;culo. Patty se dirigi&#243; hacia el extremo del auditorio despu&#233;s de susurrarme que yo continuase donde estaba.

Michael acaba de decirles que todo aquel que no se sienta preparado para ingresar en el c&#237;rculo siguiente deber&#225; retirarse ahora me inform&#243;.

Entonces ser&#225; mejor que me marche yo tambi&#233;n le dije.

Oh, no, querido me contest&#243;. T&#250; perteneces al Noveno C&#237;rculo, ya lo sabes. Sigue ah&#237; sentado, vuelvo enseguida y se fue.

No creo que nadie se marchara. Aquel grupo estaba formado por miembros del S&#233;ptimo C&#237;rculo que estaban a punto de ascender. Casi sin que me diera cuenta, las luces volvieron a encenderse, &#161;y all&#237; estaba Jill!

Jubal, definitivamente, aquello no parec&#237;a estereovisi&#243;n. Jill se me qued&#243; mirando y me sonri&#243;. Oh, ya s&#233;, si un actor contempla directamente la c&#225;mara, sus ojos se encuentran con los tuyos, no importa d&#243;nde est&#233;s sentado. Pero si Mike hab&#237;a arreglado aquello tambi&#233;n, deber&#237;a patentar el sistema. Jill llevaba un atuendo de lo m&#225;s extra&#241;o: de sacerdotisa, supongo, pero no como los otros. Mike empez&#243; a decir algo, para ella y para nosotros, parcialmente en ingl&#233;s; algo sobre la Madre de Todos, la unidad de muchos, y empez&#243; a llamarla con una serie de nombres Y con cada nombre, su vestido cambiaba.


Ben Caxton se puso r&#225;pidamente alerta cuando las luces se encendieron detr&#225;s del sumo sacerdote y vio a Jill Boardman all&#237; de pie, por encima y detr&#225;s del sacerdote. Parpade&#243; y se asegur&#243; que no hab&#237;a sido enga&#241;ado por la luz y la distancia. &#161;Era Jill! Le miraba directamente y le sonre&#237;a. Medio escuch&#243; la invocaci&#243;n mientras pensaba que hab&#237;a estado convencido de que el espacio que hab&#237;a detr&#225;s del Hombre de Marte era seguramente un tanque est&#233;reo, o alg&#250;n artilugio parecido. Pero casi podr&#237;a jurar que era capaz de avanzar unos cuantos pasos y pellizcarla.

Estuvo tentado de hacerlo, pero se record&#243; que ser&#237;a una sucia faena que arruinar&#237;a el espect&#225;culo de Mike. Lo mejor era aguardar a que Jill estuviese libre.

&#161;Cibeles!

y el atuendo de Jill cambi&#243; bruscamente.

&#161;Isis!

de nuevo.

&#161;Gea! &#161;Devi! &#161;Ishtar! &#161;Maryam!

&#161;Madre Eva! &#161;Mater Deum Magna! Amorosa y amada. Vida imperecedera

Caxton dej&#243; de escuchar las palabras, porque Jill fue de pronto la Madre Eva, revestida s&#243;lo con su propia gloria. La luz se disemin&#243;, y vio que ella estaba relajadamente de pie en un Jard&#237;n, al lado de un &#225;rbol en el que hab&#237;a enroscada una gran serpiente.

Jill sonri&#243; a todos, se volvi&#243; un poco, alarg&#243; la mano y acarici&#243; la cabeza de la serpiente Luego se volvi&#243; de espaldas y abri&#243; los brazos a todos ellos.

El primero de los candidatos avanz&#243; para entrar en el Jard&#237;n.

Patty regres&#243; y toc&#243; a Caxton en el hombro.

Ya estoy de vuelta. Ven conmigo, querido.

Caxton se mostr&#243; reluctante. Deseaba quedarse y beber de la gloriosa visi&#243;n de Jill, deseaba hacer m&#225;s que eso; deseaba unirse a la procesi&#243;n e ir adonde ella fuese. Pero se puso en pie y se dirigi&#243; hacia la salida con Patricia. Volvi&#243; la cabeza, y vio a Mike a punto de abrazar y besar a la primera mujer de la fila. Se volvi&#243; para seguir a Patricia, y eso le impidi&#243; ver que la t&#250;nica de la candidata se desvanec&#237;a cuando Mike la bes&#243;, y tampoco vio lo que sucedi&#243; a continuaci&#243;n, cuando Jill bes&#243; al primer candidato masculino para su elevaci&#243;n al Octavo C&#237;rculo, y la t&#250;nica de &#233;ste desapareci&#243; tambi&#233;n.

Iremos dando una vuelta explic&#243; Patty para darles tiempo a salir de aqu&#237; y entrar en el Templo del Octavo C&#237;rculo. Oh, no har&#237;a ning&#250;n da&#241;o interrumpirles; pero luego Michael tendr&#237;a que perder tiempo volviendo a ponerlos en la debida disposici&#243;n de &#225;nimo, &#161;y trabaja tanto ya!

&#191;Ad&#243;nde vamos ahora?

A recoger a Cari&#241;ito. Luego volveremos al Nido, a menos que quieras tomar parte en la iniciaci&#243;n del Octavo C&#237;rculo. Puedes hacerlo, &#191;sabes?, puesto que perteneces al Noveno C&#237;rculo. Pero todav&#237;a no has aprendido marciano; te parecer&#237;a todo muy confuso.

Bueno, me gustar&#237;a ver a Jill. &#191;Cu&#225;ndo estar&#225; libre?

Oh, s&#237;: me indic&#243; que te dijera que luego subir&#225; a verte. Por aqu&#237;, Ben.

Se abri&#243; una puerta, y Ben se encontr&#243; en el jard&#237;n que hab&#237;a visto antes. La serpiente todav&#237;a estaba enroscada en el &#225;rbol; alz&#243; la cabeza cuando ellos se le acercaron.

&#161;Ven, aqu&#237;, preciosa! dijo Patricia. Eres la buena chica de mam&#225; desenrosc&#243; con suavidad a la boa y la introdujo en un cesto, con la cola por delante. Duque la trae por m&#237;, pero yo tengo que enrollarla y decirle que no se marche del &#225;rbol. Has tenido suerte, Ben; una transici&#243;n del S&#233;ptimo al Octavo no ocurre muy a menudo, Michael no la celebra hasta que no hay suficientes candidatos para acumular y mantener la disposici&#243;n de &#225;nimo necesaria. Incluso hubo un tiempo en el que utiliz&#225;bamos gente del C&#237;rculo &#205;ntimo para ayudar a los primeros candidatos a pasar de nivel.

Ben llev&#243; por Patty el cesto con Cari&#241;ito hasta que alcanzaron el nivel superior, y as&#237; supo que una serpiente de cuatro metros es toda una carga: el cesto ten&#237;a asas de hierro, y las necesitaba. Tan pronto como llegaron arriba, Patricia se detuvo.

D&#233;jala en el suelo, Ben se quit&#243; la t&#250;nica y se la tendi&#243;, luego sac&#243; la serpiente y se la enroll&#243; en torno del cuerpo. &#201;sta es la recompensa de Cari&#241;ito por haber sido buena chica; siempre espera abrazarse a mam&#225;. Tengo que dar una clase dentro de un momento, as&#237; que la llevar&#233; hasta el &#250;ltimo segundo. No es correcto decepcionar a una serpiente; son como ni&#241;os peque&#241;os. Son incapaces de asimilar en toda su amplitud, excepto que Cari&#241;ito asimila a mam&#225;, y a Michael, por supuesto.

Recorrieron unos cincuenta metros hasta la entrada del Nido propiamente dicho, y a su puerta Patricia dej&#243; que Ben le quitara sus sandalias despu&#233;s de hacer lo mismo con sus propios zapatos. Ben se pregunt&#243; c&#243;mo pod&#237;a mantenerse en equilibrio sobre un solo pie bajo tal carga, y observ&#243; asimismo que en alg&#250;n momento se hab&#237;a quitado tambi&#233;n sus medias o calcetines, sin duda cuando estaba fuera, arreglando la aparici&#243;n de Cari&#241;ito en el escenario.

Entraron, y ella fue con &#233;l, a&#250;n envuelta en la gran serpiente, mientras Ben volv&#237;a a quedarse en calzoncillos, y dudaba mientras lo hac&#237;a, tratando de decidir si deb&#237;a desprenderse de ellos tambi&#233;n. Hab&#237;a visto ya lo suficiente como para tener la razonable certeza de que llevar encima ropa alguna ropa dentro del Nido, era algo tan fuera de esas convenciones y posiblemente tan grosero como salir a una pista de baile con botas claveteadas. El amable aviso sobre la puerta de salida, el hecho de que en el Nido no hab&#237;a ventanas de ninguna clase, su confort como de seno materno, la falta de atuendo de Patricia, m&#225;s el hecho de haberle sugerido aunque no insistido que la imitase Todo se&#241;alaba hacia un inconfundible esquema de nudismo dom&#233;stico entre personas que eran al menos nominalmente sus propios hermanos de agua, aunque no conociera a la mayor&#237;a de ellos.

Hab&#237;a hallado otras confirmaciones adem&#225;s de Patricia. No hab&#237;a tomado mucho como modelo su conducta, bajo la vaga sensaci&#243;n de que una dama tatuada pod&#237;a muy bien tener extra&#241;as costumbres respecto a la forma de vestir. Pero al entrar en la sala de estar se cruzaron con un hombre que se encaminaba en la otra direcci&#243;n, hacia los ba&#241;os y los niditos, y Patricia le ganaba al menos por una serpiente y un mont&#243;n de dibujos. Les salud&#243; con un t&#250; eres Dios y continu&#243; su camino, al parecer tan acostumbrado a aquello como la propia Patricia. Pero se record&#243; Ben su hermano no hab&#237;a parecido tampoco sorprendido de que Ben fuera vestido.

En la sala de estar hab&#237;a m&#225;s pruebas. Un cuerpo echado boca abajo en un sof&#225; al otro lado de la estancia: una mujer, le pareci&#243; a Ben, aunque no quiso volver a mirar despu&#233;s de que una r&#225;pida ojeada le confirmara que tambi&#233;n iba desnuda.

Ben Caxton se hab&#237;a considerado siempre bastante liberal respecto a tales cosas. Consideraba simplemente una cosa sensata el nadar sin ba&#241;ador. Sab&#237;a que muchas familias iban tranquilamente desnudas por el interior de sus hogares, y &#233;sta era una familia, m&#225;s o menos, aunque &#233;l no hab&#237;a sido educado en esas costumbres. En una ocasi&#243;n hab&#237;a dejado que una chica le invitara a un campo nudista, y no se hab&#237;a sentido particularmente turbado luego de los primeros cinco minutos o as&#237;; simplemente lo hab&#237;a considerado como una forma est&#250;pida de buscarse un mont&#243;n de problemas para gozar de los dudosos placeres de las plantas urticantes, los ara&#241;azos y la insolaci&#243;n general que lo hab&#237;an mantenido en cama durante todo un d&#237;a luego.

Pero ahora se encontraba equilibrado en una perfecta indecisi&#243;n, incapaz de tomar una resoluci&#243;n entre la probable cortes&#237;a de quitarse su simb&#243;lica hoja de parra y la m&#225;s fuerte probabilidad la certeza, decidi&#243; de que, si lo hac&#237;a as&#237; y entraban desconocidos convenientemente vestidos y segu&#237;an as&#237;, &#161;se sentir&#237;a como un maldito est&#250;pido! Demonios, incluso era posible que se ruborizara


&#191;Qu&#233; hubiera hecho usted, Jubal? pregunt&#243;.

Harshaw alz&#243; las cejas.

&#191;Pretende que me muestre impresionado, Ben? He visto cuerpos humanos desnudos, profesionalmente y bajo otros aspectos, durante la mayor parte de un siglo. A menudo es agradable a la vista, con frecuencia resulta deprimente, y nunca es significativo de por s&#237;. Todo depende del valor subjetivo que le agregue el que lo contempla. Asimilo que Mike gobierna su casa siguiendo las l&#237;neas nudistas. &#191;Debo lanzar gritos de j&#250;bilo, o ponerme a llorar? Ninguna de las dos cosas. Me deja indiferente.

Maldita sea, Jubal, es muy f&#225;cil para usted permanecer sentado aqu&#237; y mostrarse ol&#237;mpico acerca de ello: nunca se encontr&#243; enfrentado a la elecci&#243;n. Pero jam&#225;s le he visto a usted quitarse los pantalones en compa&#241;&#237;a.

Ni es muy probable que me vea hacerlo. Otros tiempos, otras costumbres. Pero asimilo que no se sent&#237;a usted motivado por la modestia. Sufr&#237;a el miedo morboso de parecer rid&#237;culo, una fobia muy conocida que tiene un largo nombre pseudogriego con el cual no tengo intenci&#243;n de aburrirle.

&#161;Tonter&#237;as! Simplemente, no estaba seguro de que fuese educado hacerlo.

Tonter&#237;as usted, se&#241;or. Sab&#237;a muy bien que era educado, pero tem&#237;a parecer tonto. O posiblemente le asustaba la idea de ser atrapado inadvertidamente en pleno reflejo galante. Pero me parece asimilar que Mike ten&#237;a una raz&#243;n para instituir tal costumbre en su casa; Mike siempre tiene razones para todo lo que hace, aunque algunas de ellas me parezcan extra&#241;as.

Oh, s&#237;. Ten&#237;a sus razones. Jill me las dijo.


Ben Caxton estaba de pie en el vest&#237;bulo, de espaldas a la sala de estar y con las manos en sus calzoncillos, tras decirse, no muy firmemente, que lo mejor que pod&#237;a hacer era lanzarse de cabeza y ver lo que pasaba, cuando unos brazos se cerraron cari&#241;osamente en torno de su cintura desde su espalda.

&#161;Ben, encanto! &#161;Qu&#233; maravilloso tenerte aqu&#237;!

Se volvi&#243;, y Jill estuvo en sus brazos; su boca c&#225;lida y ansiosa se aplast&#243; contra la de &#233;l, y Ben se sinti&#243; muy feliz de no haber terminado de desnudarse. Porque ella ya no era Madre Eva; ahora llevaba una de las largas y envolventes t&#250;nicas de sacerdotisa. No obstante, se dio cuenta con gran satisfacci&#243;n de que ten&#237;a entre sus brazos a una muchacha llena de vitalidad, c&#225;lida y ondulante; su atuendo sacerdotal no era un mayor impedimento del que hubiera sido una delgada bata, y sus sentidos tanto t&#225;ctiles como cinest&#233;sicos le dijeron que el resto era Jill.

&#161;Vaya! dijo Jill, interrumpiendo por fin el beso. Te he echado de menos, viejo bruto. T&#250; eres Dios.

T&#250; eres Dios concedi&#243; &#233;l. Jill, est&#225;s m&#225;s hermosa que nunca.

S&#237; admiti&#243; ella. Y te lo debo a ti. No sabes el estremecimiento de felicidad que me recorri&#243; cuando te vi en la apoteosis.

&#191;La apoteosis?

Jill se refiere intervino Patricia a la parte final del servicio, en el que ella es la Madre de Todos, Mater Deum Magna. Muchachos, debo apresurarme.

Nunca te apresures, Patty cari&#241;o.

Debo darme prisa, y as&#237; no tendr&#233; que apresurarme. Ben, tengo que poner en su cama a Cari&#241;ito y bajar a dar mi clase; as&#237; que dame el beso de buenas noches ahora, &#191;quieres?

Ben se encontr&#243; d&#225;ndole el beso de buenas noches a una mujer con una serpiente gigante enrollada en su cuerpo, y decidi&#243; que pod&#237;a pensar en mejores formas de hacerlo, digamos llevando una armadura completa. Pero intent&#243; ignorar a Cari&#241;ito y trat&#243; a Patty como merec&#237;a ser tratada.

Jill bes&#243; a Pat y dijo:

P&#225;rate y dile a Mike que aguarde hasta que yo llegue all&#237;, por favor.

Lo har&#225; de todos modos. Buenas noches, queridos se march&#243;, sin precipitaciones.

Ben, &#191;no es una ovejita?

Ciertamente que lo es. Aunque confieso que al principio me desconcert&#243;.

Asimilo. Pero no es porque est&#233; tatuada ni por sus serpientes, lo s&#233;. Patty te dej&#243; turbado, deja turbado a todo el mundo, porque nunca tiene dudas; siempre hace autom&#225;ticamente lo que se tiene que hacer. Se parece mucho a Mike. Est&#225; mucho m&#225;s adelantada que cualquiera de nosotros. Deber&#237;a ser suma sacerdotisa, pero no quiere aceptar el nombramiento porque sus tatuajes dificultar&#237;an el cumplimiento de algunas de sus tareas, y como m&#237;nimo ser&#237;an una distracci&#243;n para los dem&#225;s, y no desea quit&#225;rselos.

&#191;C&#243;mo podr&#237;a quitarse tantos dibujos? &#191;Con un cuchillo de desollar? La matar&#237;a.

Nada de eso, querido. Mike podr&#237;a borr&#225;rselos por completo, sin dejar huella y sin lastimarla en absoluto. Cr&#233;eme, querido: podr&#237;a hacerlo. Pero &#233;l asimila que ella cree que no le pertenecen; que no es m&#225;s que su custodio, y asimila con ella al respecto. Ven, sent&#233;monos. Dawn preparar&#225; la cena para los tres en un momento. Tengo que comer mientras dure la visita, o no podr&#233; hacerlo hasta ma&#241;ana. Eso parece decir muy poco en favor de la direcci&#243;n, con toda la eternidad por delante Pero no sab&#237;a cu&#225;ndo te presentar&#237;as, y resulta que has llegado en uno de los d&#237;as m&#225;s atareados. Pero dime qu&#233; opinas de lo que has visto. Dawn me ha contado que asististe tambi&#233;n a un servicio de aspirantes.

S&#237;.

&#191;Y bien?

Mike dijo Caxton despacio ser&#237;a capaz de venderles zapatos a las serpientes.

Estoy completamente segura de que podr&#237;a. Pero nunca lo har&#237;a porque ser&#237;a algo incorrecto, las serpientes no los necesitan. &#191;Qu&#233; ocurre, Ben? Asimilo que algo te preocupa.

No repuso &#233;l. No se trata de nada sobre lo que pueda poner el dedo. Oh, no soy muy partidario de las Iglesias, pero tampoco estoy en contra de ellas exactamente. Y por supuesto, no de &#233;sta. Supongo que lo &#250;nico que ocurre es que no asimilo.

Te lo volver&#233; a preguntar dentro de una o dos semanas. No hay prisa.

No estar&#233; aqu&#237; dentro de una semana.

Tienes columnas en conserva, &#191;no? no era una pregunta.

Tres, preparadas recientemente. Pero no deber&#237;a quedarme ni siquiera tanto tiempo.

Creo que s&#237; lo har&#225;s. Luego puedes telefonear algunas m&#225;s, probablemente acerca de la Iglesia. Para entonces creo que habr&#225;s asimilado que debes permanecer aqu&#237; m&#225;s tiempo.

Me parece que no.

La espera es, hasta llenarla. &#191;Sabes que esto no es una Iglesia?

Bueno, Patty me dijo algo por el estilo.

Digamos m&#225;s bien que no es una religi&#243;n. Es una Iglesia, en todos los sentidos legales y morales, y supongo que nuestro Nido es un monasterio. Pero no tratamos de acercar a la gente a Dios; eso es una contradicci&#243;n en s&#237; misma, ni siquiera puedes expresarla en marciano. No intentamos salvar almas, porque las almas no pueden perderse. No pretendemos convencer a la gente de que tengan fe. Lo que ofrecemos no es fe sino verdad, una verdad que todos pueden verificar; no les animamos a que crean en ella. Una verdad para prop&#243;sitos pr&#225;cticos, para el aqu&#237;-y-ahora, una verdad tan prosaica como una tabla de planchar y tan &#250;til como una hogaza de pan, tan pr&#225;ctica que puede hacer que la guerra y el hambre, la violencia y el odio sean tan innecesarios como, bueno, como las ropas aqu&#237; en el Nido.

Pero primero tienen que aprender el idioma marciano. &#201;se es el &#250;nico problema: encontrar seres lo bastante honestos como para creer en lo que ven, y deseosos de trabajar duro. Es un trabajo duro aprender el lenguaje que puede ense&#241;&#225;rseles. Un compositor no podr&#237;a escribir una sinfon&#237;a en ingl&#233;s, y este tipo de sinfon&#237;a no puede escribirse en ingl&#233;s, como no puede hacerse con la Quinta de Beethoven

Pero Mike nunca tiene prisa sonri&#243; Jill. D&#237;a tras d&#237;a criba a cientos de personas; encuentra unas pocas docenas, y de entre &#233;sas un n&#250;mero a&#250;n menor ingresan en el Nido, y aqu&#237; las entrena m&#225;s profundamente. Y alg&#250;n d&#237;a Mike nos tendr&#225; a algunos de nosotros tan completamente entrenados que podremos salir y empezar otros nidos, y entonces todo ser&#225; como la bola de nieve rodando por la ladera. Pero no hay prisa. Ninguno de nosotros, ni siquiera los del Nido, est&#225; realmente entrenado. &#191;No es as&#237;, querida?

Ben alz&#243; la vista, ligeramente sobresaltado, al o&#237;r las cuatro &#250;ltimas palabras de Jill, y entonces se sobresalt&#243; realmente cuando descubri&#243; inclinada sobre &#233;l para ofrecerle una bandeja a una mujer en la que reconoci&#243; demasiado tarde a la otra suma sacerdotisa, Dawn, s&#237;, eso era. Su sorpresa no se vio reducida por el hecho de que iba vestida al mismo estilo que Patricia, menos los tatuajes.

Pero Dawn no se sobresalt&#243;. Sonri&#243; y dijo:

Tu cena, hermano Ben. T&#250; eres Dios.

Oh, t&#250; eres Dios. Gracias.

Estaba m&#225;s all&#225; de sentirse sorprendido cuando ella se inclin&#243; y le bes&#243;, luego llev&#243; bandejas para Jill y para s&#237;, se sent&#243; al otro lado de &#233;l y empez&#243; a comer. Ben estuvo dispuesto a conceder que si no era Dios Dawn ten&#237;a los mejores atributos asociados con la divinidad; casi lament&#243; que no se hubiera sentado frente a &#233;l, hubiera podido verla sin que su contemplaci&#243;n resultase demasiado evidente.

No admiti&#243; Dawn, entre bocado y bocado, todav&#237;a no estamos entrenadas. Pero la espera se llenar&#225;.

As&#237; es el tama&#241;o de las cosas, Ben continu&#243; Jill. Por ejemplo, de vez en cuando me tomo un respiro para comer. Pero Mike no ha probado bocado desde hace m&#225;s de veinticuatro horas, y no lo har&#225; hasta que los dem&#225;s dejen de necesitarle; has venido en un d&#237;a muy atareado a causa de este grupo que efect&#250;a la transici&#243;n al Octavo C&#237;rculo. Luego, cuando haya terminado con ello, se atiborrar&#225; como un cerdo, y despu&#233;s volver&#225; a aguantar todo el tiempo que sea necesario sin comer. Aparte eso, Dawn y yo nos cansamos, &#191;no es as&#237;, dulzura?

Claro que s&#237;. Pero ahora no estoy cansada, Gillian. Deja que me ocupe de ese servicio y qu&#233;date con Ben. Dame la t&#250;nica.

En esa cabecita puntiaguda tuya ha entrado algo de locura, cari&#241;o, y mam&#225; da azotes. Ben, ella lleva en servicio ininterrumpido casi tanto tiempo como Mike. Ambas podemos resistir mucho esfuerzo, pero comemos cuando tenemos hambre, y a veces necesitamos dormir. Hablando de t&#250;nicas, Dawn, &#233;sta era la &#250;ltima en desvanecerse en el S&#233;ptimo Templo. Tendr&#233; que decirle a Patty que encargue unas cuantas docenas m&#225;s.

Ya lo ha hecho.

Deb&#237; suponerlo. &#201;sta parece un poco apretada Jill ondul&#243; dentro de su t&#250;nica de una manera que turb&#243; a Ben m&#225;s que la perfecta y desnuda piel de Dawn. &#191;No ser&#225; que estamos engordando?

Creo que s&#237;, un poco. Pero no importa.

M&#225;s bien ayuda, querr&#225;s decir. Est&#225;bamos demasiado delgadas. Ben, &#191;te has dado cuenta de que Dawn y yo tenemos la misma figura? Estatura, busto, cintura, caderas, peso, todo, por no citar el color de la piel. &#201;ramos casi iguales cuando nos conocimos, luego Mike colabor&#243; un poco y acabamos por ser id&#233;nticas, y nos mantenemos as&#237;. Incluso nuestros rostros se parecen cada vez m&#225;s, pero no lo planeamos de este modo. Eso es consecuencia de hacer las mismas cosas y pensar las mismas cosas. Ponte en pie y deja que Ben te eche un vistazo, querida.

Dawn apart&#243; su plato a un lado y obedeci&#243;, adoptando una pose que a Ben le record&#243; extra&#241;amente a Jill. Hablar de semejanza estaba m&#225;s que justificado; y entonces comprendi&#243; que aqu&#233;lla era la pose exacta que hab&#237;a adoptado Jill cuando apareci&#243; revelada como Madre Eva.

Invitado a mirar, lo hizo. Jill dijo, con la boca llena:

&#191;Lo ves, Ben? &#201;sa soy yo.

Dawn le sonri&#243;.

Hay la diferencia del filo de una navaja, Gillian.

Bah. Est&#225;s siendo demasiado meticuloso. Casi lamento que nunca podamos llegar a tener la misma cara. Resulta muy c&#243;modo, Ben, el que Dawn y yo nos parezcamos tanto. Necesitamos dos sumas sacerdotisas; es todo lo que podemos hacer para estar a la altura de Mike. Podemos cambiarnos de una a otra justo en medio de un servicio, y a veces lo hacemos. Adem&#225;s a&#241;adi&#243;, Dawn puede comprar vestidos que a m&#237; me sientan bien. Eso me ahorra la molestia de tener que ir de tiendas. Cuando llevamos ropa.

No estaba seguro dijo Ben lentamente de que utilizaseis vestidos. Excepto estos uniformes de sacerdotisa.

Jill pareci&#243; sorprendida.

&#191;C&#243;mo podr&#237;amos salir a bailar con esto? Llevamos trajes de noche, como todo el mundo. El baile es nuestra forma favorita de no convertirnos en unas bellas durmientes, &#191;no es as&#237;, querida? Si&#233;ntate y acaba de cenar, Dawn; Ben ya nos ha mirado bastante por el momento. Oye, en ese grupo de transici&#243;n hay un hombre que es un perfecto bailar&#237;n, y esta ciudad est&#225; repleta de buenos clubes nocturnos Dawn y yo nos hemos alternado sac&#225;ndolo un mont&#243;n de noches seguidas; hemos mantenido al pobre tipo tan atareado, que luego hemos tenido que ayudarle a permanecer despierto durante las clases de idioma. Pero todo ir&#225; bien para &#233;l; en cuanto alcance el Octavo C&#237;rculo no necesitar&#225; dormir demasiado. &#191;Qu&#233; te hace pensar que no nos vestimos nunca, querido?

Oh Ben se dio cuenta del l&#237;o en el que se hab&#237;a metido.

Jill se le qued&#243; mirando con los ojos muy abiertos, empez&#243; a re&#237;r quedamente, se cort&#243; de inmediato, y de pronto Ben se dio cuenta de que no hab&#237;a o&#237;do re&#237;r a nadie de aquella gente, s&#243;lo los primos en el servicio exterior.

Entiendo. Pero, querido, no he tenido tiempo de cambiarme. Llevo esta t&#250;nica porque siempre tengo que estar hablando y actuando. De haber asimilado que eso te turbaba, me habr&#237;a cambiado de ropa antes de venir a saludarte, aunque no estoy segura de que tuviera otra a mano en estos momentos. Nos hemos acostumbrado a vestirnos o no seg&#250;n lo que estamos haciendo, y es posible que simplemente olvidase que esta t&#250;nica tal vez no sea apropiada para la ocasi&#243;n, seg&#250;n las reglas de la cortes&#237;a. Encanto, t&#250; puedes llevar puestos esos calzoncillos o quit&#225;rtelos, seg&#250;n te parezca bien a ti.

Hum.

No te sientas violento por ello, de ninguna de las dos maneras Jill sonri&#243; e hizo un moh&#237;n. Esto me recuerda la primera vez que Mike fue a una playa p&#250;blica, pero a la inversa. &#191;Te acuerdas, Dawn?

&#161;No lo olvidar&#233; nunca!

Ben, ya sabes c&#243;mo es Mike acerca de la ropa. Simplemente no la comprende. Tuve que ense&#241;arle todo. No pod&#237;a ver ninguna utilidad para la ropa, ni siquiera como protecci&#243;n, hasta que asimil&#243;, con enorme sorpresa, que no &#233;ramos tan invulnerables a los cambios atmosf&#233;ricos como &#233;l. La modestia, ese tipo de modestia, no es un concepto marciano, no puede serlo. En realidad &#233;l es tan modesto, en el aut&#233;ntico sentido del t&#233;rmino, que hasta duele. Y s&#243;lo m&#225;s tarde asimil&#243; Mike que las prendas de vestir pueden ser ornamentos, despu&#233;s de que empez&#225;ramos a experimentar con varias formas de vestir nuestros actos.

Pero aunque Mike siempre est&#225; dispuesto a hacer lo que yo le diga, tanto si lo asimila como si no, no puede imaginar cu&#225;ntos millones de cosas insignificantes resultan propias y exclusivas del ser humano. Nos pasamos veinte o treinta a&#241;os aprendi&#233;ndolas; Mike tuvo que hacerlo casi de la noche a la ma&#241;ana. A&#250;n quedan lagunas, incluso ahora. Hace cosas sin darse cuenta de que no es as&#237; como las hacen los seres humanos. Todos procuramos ense&#241;arle, en especial Dawn y yo. Todos excepto Patty, que est&#225; convencida de que cuanto hace Michael tiene que ser perfecto. Entre otras muchas cosas, &#233;l sigue sin asimilar la naturaleza de vestirse. Asimila en su mayor parte que las ropas son la incorrecci&#243;n que separa a la gente, que se interponen en la forma en que el amor permite el acercamiento. &#218;ltimamente ha llegado a comprender que en muchos momentos uno desea y necesita esa barrera contra los desconocidos. Pero, durante mucho tiempo, Mike s&#243;lo se visti&#243; cuando yo le ped&#237; que lo hiciera, y cuando le dije que deb&#237;a hacerlo.

Y una vez olvid&#233; ped&#237;rselo. Est&#225;bamos en la Baja California. Fue precisamente por aquella &#233;poca cuando conocimos (en realidad nos encontramos de nuevo) a Dawn; Mike y yo llegamos por la noche a uno de esos grandes hoteles de moda junto a la playa, y &#233;l estaba tan ansioso por asimilar el oc&#233;ano, mojarse de pies a cabeza, que a la ma&#241;ana siguiente me dej&#243; dormir y baj&#243; solo, dispuesto a enfrentarse por s&#237; mismo con el mar por primera vez. Y yo no pens&#233; que Mike no sab&#237;a nada acerca de trajes de ba&#241;o.

Oh, deb&#237;a de haberlos visto; pero no sab&#237;a para qu&#233; eran, o en todo caso ten&#237;a alguna idea m&#225;s bien nebulosa o equivocada. Ciertamente, no sab&#237;a que se supon&#237;a que uno deb&#237;a llevarlos en el agua, la idea era casi sacr&#237;lega. Y ya conoces las r&#237;gidas reglas de Jubal acerca de mantener limpia la piscina; estoy segura de que nunca ha visto un traje dentro de ella. Recuerdo una noche que un mont&#243;n de gente fue arrojada a ella completamente vestida; pero fue cuando Jubal hab&#237;a decidido ya vaciarla y limpiarla de inmediato.

&#161;Pobre Mike! Lleg&#243; a la playa, se quit&#243; su bata y se dirigi&#243; al agua, con todo el aspecto de un Dios griego, y tan ajeno a ello como a los convencionalismos humanos. El tumulto que se organiz&#243; fue tan estrepitoso, que me despert&#233; enseguida; agarr&#233; mis ropas y baj&#233; justo a tiempo para impedir que lo llevaran a la c&#225;rcel Regresamos a la habitaci&#243;n y &#233;l se pas&#243; el resto del d&#237;a en trance.

La expresi&#243;n de Jill se volvi&#243; moment&#225;neamente lejana.

Y ahora tambi&#233;n me necesita. Dame un beso de buenas noches, Ben; te ver&#233; por la ma&#241;ana.

&#191;Vas a estar ausente toda la noche?

Probablemente. Es una clase de transici&#243;n de proporciones m&#225;s bien numerosas. Mike ha estado manteni&#233;ndolos ocupados durante la &#250;ltima media hora y m&#225;s, mientras nosotras ven&#237;amos a saludarte. Pero todo est&#225; bien.

Se puso en pie, tir&#243; de &#233;l suavemente para obligarle a levantarse tambi&#233;n y se ech&#243; en sus brazos. Finalmente interrumpi&#243; el beso pero no el abrazo, y murmur&#243;:

Ben, querido, has estado tomando lecciones. &#161;Uau!

&#191;Yo? Te he sido absolutamente fiel, a mi modo.

Igual que yo, de la misma manera. No me estaba quejando; simplemente creo que Dorcas te ha estado ayudando en la pr&#225;ctica del beso.

Un poco, tal vez. Curiosa.

Oh, oh, siempre soy curiosa. La clase puede esperar mientras me besas otra vez. Tratar&#233; de ser Dorcas.

Procura ser t&#250; misma.

Lo ser&#233; de todas formas. Yo misma. Pero Mike asegura que Dorcas besa de una manera m&#225;s completa, asimila m&#225;s el acto de besar, que nadie.

Deja de parlotear.

Lo hizo, por un tiempo; luego suspir&#243;.

Clase de transici&#243;n, ah&#237; voy, irradiando claridad como una luci&#233;rnaga. Cuida de &#233;l, Dawn.

Lo har&#233;.

&#161;Y ser&#225; mejor que le beses de inmediato y veas lo que quiero decir!

Eso pretendo hacer.

&#161;Adi&#243;s, muchachos! Ben, s&#233; buen chico y haz lo que Dawn te diga.

Se march&#243;, sin apresurarse, pero corriendo. Dawn se puso en pie, oprimi&#243; todo su cuerpo contra el de Ben y le rode&#243; con sus brazos.


Jubal alz&#243; una ceja.

Y ahora supongo que va a decirme que, en ese punto, se volvi&#243; usted gallina.

Hum, no exactamente. Aunque estuve a punto, casi. A decir verdad, yo no ten&#237;a mucho que decir al respecto. As&#237; que, eh cooper&#233; con lo inevitable.

Jubal asinti&#243;.

Ning&#250;n otro curso de acci&#243;n posible. Estabas atrapado y no pod&#237;as correr. En esa situaci&#243;n, lo mejor que un hombre puede hacer es intentar conseguir una paz negociada a&#241;adi&#243;. Pero lamento que las costumbres civilizadas de mi casa hayan causado que el muchacho cayera bajo las garras de la ley en las junglas de la Baja California.

No creo que sea ya un muchacho, Jubal.



32

Ben Caxton se despert&#243; sin saber d&#243;nde estaba ni qu&#233; hora era. Rodeado de oscuridad, en medio de un silencio absoluto, se hallaba tendido sobre algo blando. Pero no era una cama, &#191;d&#243;nde estaba?

Los acontecimientos de la noche anterior volvieron a &#233;l en una oleada. Lo &#250;ltimo que recordaba claramente era estar tendido sobre el blando suelo del Templo &#205;ntimo, hablando tranquila e &#237;ntimamente con Dawn. Ella le hab&#237;a llevado all&#237;, se hab&#237;an sumergido, compartido el agua, acercado

Tante&#243; fren&#233;ticamente a su alrededor en la oscuridad, sin encontrar nada.

&#161;Dawn!

Las luces aumentaron lentamente a una suave penumbra.

Estoy aqu&#237;, Ben.

&#161;Oh! Pens&#233; que te hab&#237;as ido.

No quer&#237;a despertarte la muchacha vest&#237;a, ante la repentina e intensa decepci&#243;n de Ben, su t&#250;nica oficial. Debo iniciar el Servicio Exterior para Madrugadores. Gillian no ha vuelto todav&#237;a. Como ya sabes, era una clase muy numerosa.

Sus palabras trajeron de vuelta las cosas que ella le hab&#237;a dicho durante la noche. En aquel momento le hab&#237;an trastornado, pese a sus suaves y completamente l&#243;gicas explicaciones, y ella hab&#237;a tenido que tranquilizarle hasta que Ben descubri&#243;, sorprendido, que estaba de acuerdo con ella. La cosa a&#250;n no estaba del todo clara en su mente, a&#250;n no la asimilaba, pero s&#237;, probablemente Jill estaba todav&#237;a atareada con los ritos propios de una suma sacerdotisa. Una tarea o quiz&#225; un feliz deber que Dawn se hab&#237;a ofrecido a desempe&#241;ar por ella. Ben se dijo con una punzada de pesar que realmente hubiera debido lamentar el que Jill rechazara el ofrecimiento, e insistiera en que Dawn necesitaba un muy merecido descanso.

Pero no lo lamentaba.

Dawn &#191;tienes que marcharte? se puso trabajosamente en pie, la rode&#243; con sus brazos.

Debo hacerlo, Ben, querido, querido Ben se fundi&#243; de nuevo contra &#233;l.

&#191;Ahora mismo? &#191;Con tanta prisa?

Nunca hay tanta prisa repuso ella en voz baja.

De pronto la t&#250;nica ya no se interpuso entre ellos. &#201;l estaba demasiado aturdido como para preguntarse qu&#233; hab&#237;a sido del trapo.

Se despert&#243; por segunda vez, comprob&#243; que la luz del nidito estaba encendida a una intensidad suave y se incorpor&#243;. Se desperez&#243;, descubri&#243; que se sent&#237;a estupendamente y mir&#243; a su alrededor en busca de sus calzoncillos. No estaban a la vista, y no hab&#237;a ninguna posibilidad de que estuvieran en alg&#250;n lugar fuera de la vista. Trat&#243; de recordar d&#243;nde los hab&#237;a dejado, y se dio cuenta de que ni siquiera ten&#237;a noci&#243;n de hab&#233;rselos quitado. Pero seguro que no los llevaba cuando se meti&#243; en el agua. Probablemente estar&#237;an junto a la piscina en el Templo &#205;ntimo Tom&#243; nota mental de pasar por all&#237; y recogerlos, sali&#243; y encontr&#243; un cuarto de ba&#241;o.

Unos minutos m&#225;s tarde, afeitado, duchado y fresco, record&#243; mirar en el Templo &#205;ntimo, pero no vio all&#237; sus calzoncillos. Decidi&#243; que alguien Patty, quiz&#225; los habr&#237;a puesto cerca de la puerta de salida, donde al parecer todo el mundo dejaba sus ropas de calle. Al final los ech&#243; al diablo, y sonri&#243; para s&#237; al darse cuenta de que la noche anterior los hab&#237;a convertido en una cuesti&#243;n de honor de vieja solterona. All&#237; en el Nido, los necesitaba tanto como una segunda cabeza.

Ahora que pensaba en ello, no ten&#237;a el menor rastro de resaca en la cabeza, pese a que recordaba que hab&#237;a bebido m&#225;s de unas cuantas copas con Dawn. No se hab&#237;a emborrachado, pero ciertamente hab&#237;a bebido m&#225;s de lo que se permit&#237;a a s&#237; mismo; no era capaz de absorber tanto alcohol como Jubal sin pagar por ello.

A Dawn no parec&#237;a afectarle en absoluto el licor, y &#233;sa deb&#237;a de ser probablemente la causa por la que Ben se hab&#237;a excedido en su cuota habitual. Oh, Dawn &#161;Qu&#233; muchacha, qu&#233; muchacha! Ni siquiera pareci&#243; molestarse cuando, en un instante de confusi&#243;n emocional, Ben la llam&#243; Jill M&#225;s bien pareci&#243; complacida.

No encontr&#243; a nadie en la amplia sala y se pregunt&#243; qu&#233; hora ser&#237;a. No es que le importase un comino, excepto que su est&#243;mago le dec&#237;a que hac&#237;a rato que hab&#237;a pasado la hora del desayuno. Se encamin&#243; a la cocina para ver si lograba reba&#241;ar algo.

Un hombre que estaba dentro volvi&#243; la cabeza al o&#237;rle entrar.

&#161;Ben!

&#161;Vaya! &#161;Hola, Duque!

Duque le obsequi&#243; con un abrazo de oso y unas cuantas palmadas en la espalda.

Dios m&#237;o, cu&#225;nto me alegro de verte. T&#250; eres Dios. &#191;C&#243;mo te gustan los huevos?

T&#250; eres Dios. &#191;Eres el cocinero?

S&#243;lo cuando no puedo encontrar a nadie que lo haga por m&#237;. Tony se encarga casi siempre del trabajo. Pero todos hacemos un poco. Incluso Mike, a menos que Tony le sorprenda y le eche. Mike es el peor cocinero del mundo, con los ojos cerrados sigui&#243; cascando huevos en un plato.

Ben se puso a trabajar.

Oc&#250;pate del caf&#233; y las tostadas. &#191;Hay salsa Worcestershire por aqu&#237;?

T&#250; s&#243;lo pide, y Pat te lo proporciona. Aqu&#237; est&#225; y a&#241;adi&#243;. Fui a echarte un vistazo har&#225; como media hora, pero a&#250;n estabas aserrando maderos. Desde que llegaste, uno de los dos ha estado siempre atareado y no hemos podido vernos, hasta ahora.

&#191;Qu&#233; haces aqu&#237;, Duque? Aparte de cocinar cuando no puedes evitarlo

Bueno, soy di&#225;cono, y alg&#250;n d&#237;a ser&#233; sacerdote. Pero soy lento, aunque no es que importe. Estoy estudiando marciano; todo el mundo lo hace. Y soy el arreglatodo de esta casa, lo mismo que cuando estaba con Jubal.

Har&#225; falta todo un ej&#233;rcito para el mantenimiento de un sitio tan grande como &#233;ste.

Ben, te sorprender&#237;a comprobar lo poco que se necesita, aparte de mantener vigiladas las ca&#241;er&#237;as. Alguna vez deber&#237;as ver el sistema &#250;nico que tiene Mike de arreglar cualquier lavabo que se atasque; no tengo que trabajar gran cosa como fontanero, y aparte las ca&#241;er&#237;as, nueve d&#233;cimas partes de los artilugios del edificio se hallan aqu&#237;, en la cocina, y no son tantos como los que hab&#237;a en casa de Jubal.

Ten&#237;a la impresi&#243;n de que los templos necesitaban mecanismos complicados.

Oh, no. Casi nada; algunos controles para las luces, eso es todo, y muy sencillos. En realidad sonri&#243; Duque, uno de mis trabajos m&#225;s importantes es el de no trabajar. Soy bombero.

&#191;Eh?

Auxiliar diplomado del servicio contra incendios, tras el correspondiente examen y t&#237;tulo, por supuesto, adem&#225;s de inspector sanitario y de seguridad, y ninguno de esos empleos requiere el menor trabajo. Pero eso significa que no debemos dejar pasar a un extra&#241;o a trav&#233;s de este lugar, y no lo hacemos. Asisten a los servicios externos, pero nunca m&#225;s all&#225;, a menos que Mike les conceda un salvoconducto.

Sirvieron la comida en los platos y se sentaron a una mesa.

Vas a quedarte, &#191;verdad, Ben? pregunt&#243; Duque.

No puedo, Duque.

Hum, hab&#237;a esperado que tuvieras m&#225;s sentido com&#250;n que yo. Yo tambi&#233;n vine para una corta visita; luego volv&#237; a casa y estuve casi un mes como atontado, antes de decidirme a comunicarle a Jubal que me iba y que no regresar&#237;a m&#225;s. No importa que te vayas ahora; volver&#225;s. Y no tomes ninguna decisi&#243;n definitiva antes de Compartir el Agua esta noche.

&#191;Compartir el Agua?

&#191;No te habl&#243; Dawn de ello? &#191;Ni Jill?

Hum, me parece que no.

Entonces no lo hicieron. Oh, quiz&#225; deber&#237;a dejar que te lo explicase el propio Mike. Pero no, los dem&#225;s van a pasarse el d&#237;a mencion&#225;ndotelo. Supongo que asimilas lo que significa compartir el agua; eres uno de los Primeros Llamados.

&#191;Primeros Llamados? Dawn emple&#243; esa expresi&#243;n.

Somos ese pu&#241;ado que nos convertimos en hermanos de agua de Mike sin aprender marciano. Normalmente los dem&#225;s no comparten el agua ni disfrutan del acercamiento hasta haber pasado del S&#233;ptimo C&#237;rculo al Octavo, y por entonces ya han empezado a pensar en marciano. Demonios, algunos de ellos saben m&#225;s marciano que yo ahora, puesto que soy un Primer Llamado y empec&#233; mis estudios cuando ya estaba en el Nido.

Oh, en realidad no est&#225; prohibido, nada est&#225; prohibido, compartir el agua con alguien que no se encuentre preparado para el Octavo C&#237;rculo. Demonios, si deseara hacerlo, podr&#237;a coger a una muchacha en cualquier bar, compartir el agua con ella, luego llev&#225;rmela a la cama, y despu&#233;s traerla al Templo y hacer que iniciara su aprendizaje. Pero yo no lo har&#237;a. &#201;se es el detalle: jam&#225;s desear&#237;a hacer tal cosa. Ben, te har&#233; una predicci&#243;n llana y simple. Has rondado mucho, supongo que te has metido en algunas camas de lo m&#225;s extravagante, con algunas chicas de lo m&#225;s extravagante

Hum. S&#237;, con algunas.

S&#233; malditamente bien que s&#237;. Pero, a partir de ahora, no volver&#225;s a meterte en tu vida en la cama con ninguna chica que no sea tu hermano de agua.

Hum.

Ya lo ver&#225;s. Volvamos a hablar de ello dentro de un a&#241;o, y entonces me dir&#225;s. Mike puede decidir que alguien est&#225; preparado para compartir el agua antes de que esa persona alcance siquiera el S&#233;ptimo C&#237;rculo. Tenemos aqu&#237; en el Nido a una pareja a la que Mike ofreci&#243; agua cuando acababan de entrar en el Tercer C&#237;rculo, y ahora &#233;l es sacerdote y ella sacerdotisa: Sam y Ruth.

No los conozco.

Los conocer&#225;s. Esta noche, a m&#225;s tardar. Pero Mike es el &#250;nico que puede estar seguro, tan pronto, de algo as&#237;. Muy espor&#225;dicamente, Dawn, y a veces Patty, localizan a alguien apto para una promoci&#243;n y un entrenamiento especiales, pero nunca antes del Tercer C&#237;rculo, y estoy completamente seguro de que siempre consultan con Mike antes de seguir adelante. No es que est&#233;n obligadas a hacerlo. Normalmente, sin embargo, la cosa se produce en el Octavo C&#237;rculo, donde se comparte el agua y se inicia el acercamiento. Luego, m&#225;s pronto o m&#225;s tarde, vienen el Noveno C&#237;rculo y el Nido en s&#237;, y &#233;se es el servicio al que nos referimos al aludir a Compartir el Agua, pese a que estamos compartiendo el agua todo el d&#237;a. El Nido en pleno asiste a la ceremonia, y el nuevo hermano se convierte en parte integrante del Nido para siempre. En tu caso ya lo eres, pero nunca hab&#237;amos celebrado la ceremonia para ti, as&#237; que esta noche se deja todo de lado para darte la bienvenida. Hicieron lo mismo en mi honor Duque mir&#243; a lo lejos, so&#241;adoramente. Ben, se trata de la sensaci&#243;n m&#225;s maravillosa del mundo.

A&#250;n no s&#233; qu&#233; es, Duque.

Oh, un sinf&#237;n de cosas. &#191;Has estado alguna vez en un aut&#233;ntico luau, de esos que a veces interrumpen los polis y suelen terminar en un par de divorcios?

Bueno, s&#237;.

Pues hermano, en comparaci&#243;n, &#161;no son m&#225;s que un picnic de escuela dominical! &#201;se es un aspecto del asunto. &#191;Estuviste casado alguna vez?

No.

Est&#225;s casado. S&#243;lo que a&#250;n no lo sabes. A partir de esta noche, no habr&#225; duda de ello en tu mente volvi&#243; a mirar de nuevo a lo lejos, felizmente pensativo. Ben, yo estuve casado antes, y durante un corto tiempo fue bonito, pero luego se transform&#243; en un constante infierno sobre ruedas. Esta vez me gusta, todo el tiempo. &#161;Demonios, me encanta! Y mira, Ben, no pretendo decir que resulta divertido s&#243;lo porque me acuesto con un pu&#241;ado de chicas exuberantes. Las quiero, quiero a todos mis hermanos, de ambos sexos.

Toma a Patty, &#161;y lo har&#225;s! Patty nos cuida como si fuese nuestra madre, y no creo que ninguno de nosotros, hombre o mujer, piense que no lo necesita, aunque crea que ya es demasiado crecido para eso. Patty, bien, Patty es simplemente estupenda. Me recuerda a Jubal, &#161;y ese viejo bastardo har&#237;a mejor dej&#225;ndose caer por aqu&#237; y recibiendo la palabra! Mi punto de vista no es s&#243;lo que Patty sea femenina. Oh, no trato de esconder la cola y

&#191;Qui&#233;n trata de esconder la cola? interrumpi&#243; una intensa voz de contralto a sus espaldas.

Duque volvi&#243; la cabeza.

Yo no, &#161;el&#225;stica pecadora levantina! Ac&#233;rcate, muchacha, y besa a tu hermano Ben.

Jam&#225;s me acusaron de tal cosa en la vida neg&#243; la mujer mientras se deslizaba hacia ellos. Empieza a retractarte antes de que alguien m&#225;s empiece a dec&#237;rmelo bes&#243; a Ben cuidadosa y concienzudamente. T&#250; eres Dios, hermano.

T&#250; eres Dios. Comparte el agua.

Nunca tengas sed. Y no hagas caso a lo que diga Duque; a juzgar por su forma de comportarse, debe de haberle dado a la botella ya en la cuna.

Se inclin&#243; sobre Duque y lo bes&#243; de una manera todav&#237;a m&#225;s completa, mientras el hombre le palmeaba sus amplios fundamentos. Ben observ&#243; que era bajita, regordeta, muy morena y con una mata de denso pelo entre azul y negro que le llegaba casi hasta la cintura.

Duque, al levantarte, &#191;no viste el ejemplar del Ladies' Home Journal? tendi&#243; la mano m&#225;s all&#225; del hombro de Duque, le arrebat&#243; el tenedor y empez&#243; a comerse sus huevos revueltos. Hum, est&#225;n buenos. No los has preparado t&#250;, Duque.

Ben lo hizo. &#191;Para qu&#233; iba yo a querer el Ladies' Home Journal?

Ben, bate un par de docenas m&#225;s del mismo modo, y yo los revolver&#233; en las pausas. Hay un art&#237;culo que quiero ense&#241;arle a Patty, querido.

Muy bien acept&#243; Ben, y se puso en pie para hacerlo.

Vosotras dos no empec&#233;is a albergar ideas raras con vista a redecorar esta pocilga, o me marcho. &#161;Y dejad algunos de esos huevos para m&#237;! &#191;Crees que los hombres podemos realizar nuestro trabajo con s&#243;lo unas gachas?

Vamos, vamos, Duque querido. Agua dividida es agua multiplicada. Como estaba diciendo, Ben, las lamentaciones de Duque nunca significan nada: siempre y cuando tenga mujeres suficientes para dos hombres y comida para tres, es un perfecto corderito introdujo un tenedor cargado de comida en la boca de Duque. Deja de hacer muecas, hermano; yo me encargar&#233; de prepararte el segundo desayuno. &#191;O ser&#225; el tercero para ti?

Ni siquiera es el primero a&#250;n; t&#250; te lo has comido. Ruth, le estaba contando a Ben c&#243;mo Sam y t&#250; saltasteis con p&#233;rtiga desde el Tercero hasta el Noveno C&#237;rculo. Creo que est&#225; un poco intranquilo acerca del Compartir el Agua de esta noche.

Ella engull&#243; el &#250;ltimo bocado que quedaba en el plato de Duque, luego se apart&#243; de la mesa e inici&#243; los preparativos para ponerse a cocinar.

Duque, te enviar&#233; algo que no ser&#225;n gachas. Ahora t&#243;mate el caf&#233; y l&#225;rgate. Ben, tambi&#233;n yo estaba preocupada cuando lleg&#243; mi momento, pero no tienes por qu&#233; preocuparte, querido, porque Michael no comete errores. Perteneces aqu&#237;, o no estar&#237;as aqu&#237; ahora. &#191;Piensas quedarte?

Oh, no puedo. &#191;Preparada para el primer lote?

&#201;chalos. Entonces, ya volver&#225;s. Y alg&#250;n d&#237;a te quedar&#225;s. Duque dice la verdad. Sam y yo saltamos con p&#233;rtiga, y casi fue demasiado r&#225;pido para una decorosa ama de casa de mediana edad.

&#191;De mediana edad?

Ben, una de las bonificaciones de la disciplina consiste en que, al mismo tiempo que endereza tu alma, tambi&#233;n endereza tu cuerpo. &#201;sa es una cuesti&#243;n en la que los cristianos cient&#237;ficos tambi&#233;n est&#225;n en lo cierto. &#191;Has visto alg&#250;n frasco de medicinas en alguno de los cuartos de ba&#241;o?

Eh No.

No hay ninguno. &#191;A cu&#225;ntas personas has besado?

A varias, al menos.

En mi calidad de sacerdotisa, yo beso a m&#225;s que a varias, cr&#233;eme. Pero no oir&#225;s ni un estornudo en todo el Nido. Yo sol&#237;a ser una mujer enfermiza, de esas que nunca est&#225;n bien del todo y son propensas a las quejas femeninas sonri&#243;. Ahora soy m&#225;s femenina que nunca, pero peso diez kilos menos, me siento varios a&#241;os m&#225;s joven y no tengo nada de qu&#233; quejarme Disfruto siendo mujer. Como Duque trat&#243; de adularme: una pecadora levantina, e incuestionablemente mucho m&#225;s el&#225;stica que antes. Siempre me siento en la posici&#243;n de loto cuando doy clase, mientras que antes todo lo que pod&#237;a hacer era inclinarme un poco hacia delante y volver a levantarme, toda mareos y punzadas.

Pero eso ocurri&#243; aprisa prosigui&#243; Ruth. Sam era profesor de lenguas orientales en la universidad de aqu&#237;, la ciudad universitaria me refiero. Empez&#243; a acudir al Templo porque era un medio, el &#250;nico medio, de aprender marciano. Su motivaci&#243;n era estrictamente profesional; la Iglesia le ten&#237;a completamente sin cuidado. Y yo le acompa&#241;aba para no quitarle el ojo de encima; hab&#237;a o&#237;do rumores y era una esposa celosa, mucho m&#225;s posesiva que la media.

Y as&#237; llegamos al Tercer C&#237;rculo, con Sam aprendiendo con rapidez y yo esforz&#225;ndome en el estudio porque no deseaba perderle de vista. Y entonces, &#161;bum!, se produjo el milagro. De pronto empezamos a pensar en marciano, un poco. Michael lo observ&#243; y nos hizo quedar una noche despu&#233;s del servicio, y con Gillian nos dieron el agua. Despu&#233;s de eso supe que yo era todas las cosas que despreciaba en las otras mujeres, que deb&#237;a despreciar a mi marido por dejarme ser as&#237;, y le odi&#233; por lo que hab&#237;a hecho. Todo ello en ingl&#233;s, con las peores partes en hebreo. As&#237; que llor&#233; todo el d&#237;a y gem&#237; y me convert&#237; en un apestoso estorbo para Sam, y no pude esperar a volver para compartir m&#225;s agua y acercarme otra vez esa noche.

Luego las cosas fueron resultando m&#225;s f&#225;ciles, pero no demasiado f&#225;ciles, ya que nos ve&#237;amos empujados a atravesar los c&#237;rculos lo m&#225;s aprisa posible; Michael sab&#237;a que necesit&#225;bamos ayuda y quiso meternos en la seguridad y la paz del Nido. As&#237; que cuando lleg&#243; el momento de nuestro Compartir el Agua, yo todav&#237;a era incapaz de disciplinarme a m&#237; misma sin una ayuda constante. Sab&#237;a que deseaba ser recibida en el Nido, una vez empiezas, ya no hay forma de dar la vuelta, pero no estaba segura de poder fusionarme con otras siete personas. Llevaba encima un susto de muerte; por el camino casi supliqu&#233; a Sam que di&#233;semos media vuelta y regres&#225;ramos a casa.

Ruth dej&#243; de hablar y alz&#243; la cabeza; no sonre&#237;a pero su expresi&#243;n era beat&#237;fica, parec&#237;a un &#225;ngel rollizo, con una cuchara de batir en la mano.

Entonces entramos en el Templo &#205;ntimo, y un foco me ilumin&#243;, y nuestras ropas desaparecieron, y todos estaban en la piscina, y nos llamaron en marciano para que fu&#233;semos a compartir con ellos el agua de vida, &#161;y me dej&#233; caer en ella y me sumerg&#237;, y no he vuelto a salir desde entonces! Ni tampoco quiero hacerlo. No te inquietes, Ben, aprender&#225;s el lenguaje y adquirir&#225;s la disciplina, y tendr&#225;s una ayuda encantadora de todos nosotros durante cada paso del proceso. Deja de preocuparte y salta esta noche a esa piscina; extender&#233; mis brazos para cogerte. Todos nosotros te tenderemos nuestros brazos, d&#225;ndote la bienvenida a casa.

Ahora ll&#233;vale este plato a Duque y dile que yo he dicho que era un cerdo, pero un cerdo encantador. Y coge este plato para ti, &#161;oh, por supuesto que puedes com&#233;rtelo todo! Dame un beso y vete; Ruthie tiene trabajo que hacer.

Ben entreg&#243; el beso, el mensaje y el plato, luego descubri&#243; que le quedaba algo de apetito, pero de todos modos no se concentr&#243; en la comida puesto que encontr&#243; a Jill tendida, aparentemente dormida, en uno de los amplios y mullidos divanes. Se sent&#243; frente a ella, gozando de la dulce visi&#243;n de su rostro y pensando que Dawn y Jill se parec&#237;an mucho m&#225;s a&#250;n de lo que hab&#237;a supuesto la noche anterior.

Levant&#243; la cabeza del plato y vio que ella hab&#237;a abierto los ojos y le estaba sonriendo.

T&#250; eres Dios, querido, y eso huele bien.

Y t&#250; tienes un aspecto magn&#237;fico. Pero no quise despertarte se aproxim&#243; a ella y tom&#243; asiento a su lado, le puso un poco de revoltillo en la boca. Mi propia obra culinaria, con la ayuda de Ruth.

Entiendo. Y buena, tambi&#233;n. Duque me dijo que permaneciera alejada de la cocina porque Ruthie estaba d&#225;ndote una conferencia buena para tu alma. No me has despertado; s&#243;lo estaba haci&#233;ndome la perezosa, esperando a que salieses. No he dormido en toda la noche.

&#191;Ni un poco?

Ni siquiera entorn&#233; los p&#225;rpados. Pero no estoy cansada; me siento grandiosa. S&#243;lo tengo un poco de hambre. Es una sugerencia.

As&#237; que &#233;l le fue dando de comer. Jill le dej&#243; hacer, sin moverse, sin utilizar sus propias manos.

&#191;T&#250; has dormido algo? pregunt&#243; ella al cabo de un rato.

Oh, un poco.

&#191;Lo suficiente? No, no has dormido lo suficiente. Pero, &#191;de cu&#225;nto sue&#241;o ha disfrutado Dawn? &#191;Dos horas?

Oh, m&#225;s que eso, estoy seguro.

Entonces se encontrar&#225; perfectamente. Dos horas de sue&#241;o nos hacen tanto bien como antes ocho. Sab&#237;a que ibas a pasar una noche deliciosa, que ibais a pasarla los dos, pero me preocupaba la idea de que Dawn no descansara lo suficiente.

Bueno, fue una noche maravillosa admiti&#243; Ben, aunque, eh me sorprendi&#243; un poco la manera en que la empujaste hacia m&#237;.

Querr&#225;s decir que te sobresalt&#243;. Te conozco, Ben, quiz&#225; m&#225;s de lo que t&#250; mismo te conoces. Ayer llegaste rezumando celos. Creo que ahora han desaparecido, &#191;no es as&#237;?

&#201;l la mir&#243;.

Eso creo.

Eso est&#225; bien. Tambi&#233;n yo tuve una noche alegre y maravillosa, y libre de preocupaciones, puesto que te sab&#237;a en buenas manos. Las mejores, mucho mejores que las m&#237;as.

&#161;Oh, no!

&#191;De veras? Asimilo que a&#250;n quedan unos cuantos celos, pero esta noche acabaremos con ellos, lav&#225;ndolos con agua.

Se sent&#243;, tendi&#243; la mano hacia el extremo del div&#225;n, y Caxton tuvo la impresi&#243;n de que el paquete de cigarrillos en la mesilla de al lado saltaba los &#250;ltimos cent&#237;metros hasta la mano de ella.

Parece que t&#250; tambi&#233;n has aprendido algunos juegos de manos.

Ella pareci&#243; moment&#225;neamente desconcertada, luego sonri&#243;.

Oh, s&#237;, algunos. Pero nada importante. Trucos de sal&#243;n. Citando a mi maestro: s&#243;lo soy un huevo.

&#191;C&#243;mo lo hiciste?

Bueno, simplemente le silb&#233; en marciano. Primero tienes que asimilar la cosa, luego asimilar lo que quieres que haga &#161;Mike! agit&#243; la mano. &#161;Estamos aqu&#237;, querido!

Ya voy.

El Hombre de Marte avanz&#243; directamente hacia Ben, tir&#243; de &#233;l y le oblig&#243; a ponerse en pie.

&#161;D&#233;jame que te contemple, Ben! &#161;Qu&#233; alegr&#237;a verte!

Tambi&#233;n a m&#237; me alegra verte a ti. Y estar aqu&#237;.

Y vamos a tener que retorcerte el brazo para mantenerte aqu&#237;. &#191;Qu&#233; es eso de tres d&#237;as? &#161;Tres d&#237;as!

Soy un hombre que trabaja, Mike.

Eso ya lo veremos. Todas las chicas est&#225;n excitadas, prepar&#225;ndose para tu Bienvenida de esta noche. Valdr&#237;a m&#225;s que dejaran los servicios y las clases por todo el resto del d&#237;a; tampoco van a hacer nada.

Patty ya ha hecho un reajuste del programa indic&#243; Jill a Mike. No quiso molestarte con ello. Dawn, Ruth y Sam se encargar&#225;n de lo necesario. Patty decidi&#243; saltarse la matine&#233; externa, as&#237; que has terminado por hoy.

Esas son buenas noticias.

Mike se sent&#243;, hizo que Jill apoyara la cabeza en sus rodillas, tir&#243; de Ben para que volviera a sentarse a su otro lado, pas&#243; un brazo en torno de &#233;l y suspir&#243;. Iba vestido como Ben le hab&#237;a visto en la reuni&#243;n externa, con un elegante traje tropical, al que s&#243;lo le faltaban los zapatos.

Ben, no te dediques nunca a la predicaci&#243;n. Me paso los d&#237;as y las noches yendo de un lado para otro, dici&#233;ndole a la gente que no debe apresurarse nunca. A ti, a Jill y a Jubal os debo m&#225;s que a nadie de este planeta Y sin embargo, est&#225;s aqu&#237; desde ayer por la tarde y &#233;sta es la primera vez que puedo decirte hola. &#191;C&#243;mo te encuentras? Parece que est&#225;s bien. De hecho, Dawn me ha dicho que est&#225;s bien.

Ben se ruboriz&#243;.

Me encuentro perfectamente.

Eso es bueno. Porque, cr&#233;eme, las tribus de la colina estar&#225;n inquietas esta noche. Pero yo asimilar&#233; cerca y te sostendr&#233;. Estar&#225;s m&#225;s fresco al final de la fiesta que al principio, &#191;no lo crees as&#237;, Hermanito?

S&#237; admiti&#243; Jill. Ben, no lo creer&#225;s hasta que lo haya hecho, pero Mike puede proporcionarte fortaleza, fortaleza f&#237;sica, no s&#243;lo apoyo moral. Yo s&#243;lo puedo prestarte un poco. Pero Mike puede hacerlo de veras.

Jill puede hacer mucho Mike la acarici&#243;. Hermanito es una torre de fortaleza para todo el mundo. Desde luego, anoche lo fue le dirigi&#243; una sonrisa a Jill, luego cant&#243;:

		Jam&#225;s encontrar&#225;s una chica como Jill,
		ni una entre mil millones.
		De todas las chicas voluntariosas
		&#161;la m&#225;s voluntariosa es nuestra Gillian!

&#191; no es cierto, Hermanito?

Bah repuso Jill, evidentemente complacida, al tiempo que cog&#237;a la mano de Mike y la apretaba. Dawn es exactamente como yo y bastante m&#225;s voluntariosa.

Quiz&#225;. Pero t&#250; est&#225;s aqu&#237;, y Dawn est&#225; en el piso de abajo, entrevistando a los posibles candidatos. Est&#225; ocupada, y t&#250; no. Eso es una importante diferencia, &#191;no es as&#237;, Ben?

Es posible.

Caxton empezaba a notar la conducta de Mike y Jill algo embarazosa, pese a la tranquila y relajada atm&#243;sfera de la estancia. Dese&#243; que dejaran de juguetear, o al menos le proporcionasen una excusa para marcharse. Pero en vez de ello Mike sigui&#243; acariciando a Jill con una mano, mientras sujetaba a Ben por la cintura con el otro brazo, y Ben se vio obligado a admitir que Jill le animaba antes que al contrario. Mike dijo, muy serio:

Ben, una noche como esta &#250;ltima, ayudando a un grupo a dar el gran salto al Octavo C&#237;rculo, me deja terriblemente conectado. Perm&#237;teme que te diga algo que forma parte de las lecciones para el Sexto. Nosotros los humanos poseemos algo que mi antiguo pueblo jam&#225;s so&#241;&#243;. No puede. Y debo confesarte lo precioso que es, lo especialmente precioso que s&#233; que es, porque he sabido lo que es el no tenerlo. Se trata de la bendici&#243;n que supone ser macho y hembra. Hombre y Mujer los cre&#243; &#201;l, el mayor tesoro jam&#225;s inventado por Nosotros-Que-Somos-Dios. &#191;Correcto, Jill?

Hermosamente correcto, Mike, y Ben sabe que es verdad. Pero haz una canci&#243;n para Dawn tambi&#233;n, querido.

De acuerdo

		Ardiente es nuestra encantadora Dawn;
		Ben lo asimil&#243; en su mirada
		Compra nuevos vestidos cada ma&#241;ana,
		&#161;pero nunca se compra bragas!

Jill ri&#243; y se retorci&#243; en las rodillas de Mike.

&#191;Se la has cantado ya?

S&#237;, y me obsequi&#243; con un gran &#161;hurra! del Bronx, acompa&#241;ado de un beso para Ben. Dime, &#191;no hay nadie en la cocina esta ma&#241;ana? Acabo de recordar que no he comido nada en los dos &#250;ltimos d&#237;as. O en los dos &#250;ltimos a&#241;os, quiz&#225;; no estoy seguro.

Creo que est&#225; Ruth dijo Ben, solt&#225;ndose del brazo que lo sujetaba y poni&#233;ndose en pie. Ir&#233; a ver.

Duque puede hacerlo. &#161;Hey, Duque! Mira a ver si puedes encontrar a alguien capaz de prepararme un mont&#243;n de tortas de trigo tan alto como t&#250;, y un barrilito de jarabe de arce.

&#161;Ahora mismo, Mike! respondi&#243; Duque.

Ben Caxton dud&#243;, ya camino de la cocina, sin una excusa que le valiera para marcharse con el pretexto de hacer alguna gesti&#243;n. Pens&#243; en alguna otra disculpa y mir&#243; hacia atr&#225;s por encima del hombro


Jubal dijo Caxton, muy serio, no le hubiera contado esto en absoluto, si no fuera imprescindible para explicarle c&#243;mo me siento respecto a todo el asunto, y por qu&#233; estoy preocupado por ellos, por todos ellos, Duque y Mike y Jill, as&#237; como el resto de las v&#237;ctimas de Mike. Aquella ma&#241;ana yo mismo me hab&#237;a quedado medio convencido, y hab&#237;a llegado a pensar que todo estaba bien, extra&#241;o como un demonio en algunos aspectos, pero delicioso. El propio Mike me hab&#237;a fascinado; su nueva personalidad es absolutamente poderosa. Autoritario y a la vez persuasivo como un supervendedor, y muy convincente. Pero luego &#233;l, o los dos, me dejaron m&#225;s bien azarado, as&#237; que aprovech&#233; aquella ocasi&#243;n para levantarme del div&#225;n.

Entonces me volv&#237; para mirarles, y no pude creer lo que ve&#237;an mis ojos. No me hab&#237;a vuelto en otra direcci&#243;n ni cinco segundos, y Mike se las hab&#237;a arreglado para librarse de todas sus ropas, y, Dios me ayude, lo estaban haciendo, mientras yo y otros tres o cuatro en la habitaci&#243;n mir&#225;bamos, &#161;tan osadamente como unos monos en el zoo!

Jubal, me impresion&#233; tanto que casi vomit&#233; el desayuno.



33

&#191;Y bien? inquiri&#243; Jubal. &#191;Qu&#233; hizo usted? &#191;Aplaudir?

Y un infierno. Me largu&#233; de inmediato de all&#237;. Fui corriendo a la puerta de salida, agarr&#233; mis ropas y mis zapatos, olvid&#233; mi maleta y no volv&#237; por ella, hice caso omiso del letrero, sal&#237; y me precipit&#233; a ese tubo impulsor con mi ropa en los brazos. &#161;Vaya! Me fui sin siquiera decirles adi&#243;s.

Una actitud m&#225;s bien brusca.

Me sent&#237;a brusco. Ten&#237;a que irme. De hecho, me fui tan aprisa que casi estuve a punto de matarme. Ya sabe c&#243;mo son los tubos impulsores normales

No, no lo s&#233;.

Bueno, a menos que aprietes el bot&#243;n correspondiente para subir o bajar hasta un cierto nivel, simplemente te hundes con suavidad, como a trav&#233;s de melaza fr&#237;a. Pero yo no me hund&#237;, yo ca&#237;, y estaba a unos seis pisos de altura. Pero justo cuando ya pensaba que hab&#237;a cometido mi &#250;ltimo error, algo me atrap&#243;. No una red de seguridad, sino un campo de alguna especie. Ni siquiera rebot&#233;. Pero Mike necesita pulir un poco ese artilugio, o poner en su lugar un tubo de impulso normal.

Yo me limito a las escaleras y, cuando es inevitable, a los ascensores dijo Jubal.

Bueno, yo no me hab&#237;a dado cuenta de que aqu&#233;l pudiera ser tan arriesgado. Pero el &#250;nico inspector de seguridad all&#237; es Duque, y para Duque todo lo que dice Mike es el Evangelio. Jubal, todo ese lugar se encamina al desastre. Est&#225;n todos hipnotizados por un solo hombre, que no est&#225; en sus cabales. &#191;Qu&#233; se puede hacer al respecto?

Jubal proyect&#243; los labios hacia delante y luego frunci&#243; el entrecejo.

Veamos primero si lo ha analizado bien. &#191;Exactamente qu&#233; aspectos de la situaci&#243;n le parecen inquietantes?

&#191;Eh? &#161;Todo el asunto!

&#191;De veras? En realidad, &#191;no fue s&#243;lo una cosa? Y &#233;sa cosa es un acto esencialmente inofensivo que ambos sabemos que no es nada nuevo, y que fue, puedo suponer de una forma bastante definitiva, realizado inicialmente en esta casa o sobre estos terrenos har&#225; un par de a&#241;os. Entonces yo no puse ninguna objeci&#243;n, ni usted tampoco, cuando supo de &#233;l, fuera cuando fuese. De hecho, tuve la sensaci&#243;n de que usted mismo hab&#237;a participado en otras ocasiones en ese mismo acto con la misma joven dama, y ella es una dama, pese a lo que cuenta usted ahora. Usted ni neg&#243; mi suposici&#243;n, ni actu&#243; ofendido por ella. Para decirlo claramente, hijo, &#191;qu&#233; es lo que le remuerde las tripas?

Bueno, por el amor de Dios, Jubal &#191;Lo aceptar&#237;a usted, en su propia sala de estar?

Decididamente no, a menos que lo hubiera hecho, si ha tenido lugar tan clandestinamente, de noche tal vez, de modo que nadie se haya dado cuenta. En cuyo caso hubiera sido, o ha sido quiz&#225;, algo que no me ha despellejado la nariz. Pero el asunto es que no fue en mi sala de estar, ni presumo que haya roto las reglas de la sala de estar de ninguna otra persona. Fue en casa de Mike, y con su esposa, seg&#250;n la ley com&#250;n o cualquier otra; no hace falta ahondar en el asunto. As&#237; que, &#191;qu&#233; me importa eso a m&#237;? &#191;O a usted, de hecho? Si entra usted en la casa de un hombre, acepta las reglas de su hospitalidad. &#201;sa es una ley universal del comportamiento civilizado.

&#191;Quiere decir que no lo encuentra ofensivo?

Oh, acaba de plantear usted un tema completamente distinto. La exhibici&#243;n p&#250;blica de la lujuria es algo que considero muy desagradable, ya sea como participante o como espectador; pero asimilo que esto refleja mi educaci&#243;n primaria, nada m&#225;s. Una minor&#237;a muy grande de la humanidad, posiblemente una mayor&#237;a, no comparte mis gustos sobre esta materia. Decididamente no, porque la org&#237;a posee una historia larga y ampl&#237;sima, aunque no sea de mi agrado. Pero, &#191;ofensiva? Mi querido se&#241;or, s&#243;lo puedo considerar ofensivo lo que me ofende &#233;ticamente. Las cuestiones &#233;ticas est&#225;n sujetas a la l&#243;gica; pero &#233;ste es un asunto de gusto y cabe aplicarle el viejo dicho: de gustibus non est disputandum[14 - Sobre gustos no hay nada escrito, en traducci&#243;n libre. (N. del Rev.)].

&#191;Opina usted que una copulaci&#243;n en p&#250;blico es un simple asunto de gusto?

Exactamente. Respecto a lo cual admito que mi propio gusto, arraigado en mis ense&#241;anzas primarias, reforzado por algo as&#237; como tres generaciones de h&#225;bito, y ahora, creo, calcificado m&#225;s all&#225; de toda posibilidad de cambio, no es m&#225;s sagrado que el muy diferente gusto de Ner&#243;n. Menos sagrado a&#250;n, puesto que Ner&#243;n era un dios; yo no lo soy.

Bueno, que me condenen

Probablemente, a su debido tiempo, si es posible la condenaci&#243;n. Pero, Ben, eso no fue en p&#250;blico.

&#191;Eh?

Usted mismo lo ha dicho. Describi&#243; ese grupo como un matrimonio plural, un grupo te&#243;gamo, para ser precisos. No fue p&#250;blico, sino enteramente privado. No hay nadie aqu&#237; excepto nosotros los dioses. As&#237; que, &#191;c&#243;mo pod&#237;a alguien sentirse ofendido?

&#161;Yo me sent&#237; ofendido!

Eso fue porque su propia apoteosis fue menos completa que la de ellos. Me temo que le juzgaron por encima de sus posibilidades; les llev&#243; usted a una conclusi&#243;n err&#243;nea. Usted mismo les invit&#243; a ello.

&#191;Yo? Jubal, no hice nada de eso.

Tommy le peg&#243; a mi mu&#241;eca, yo le pegu&#233; en la cabeza con ella. El momento adecuado para echarse atr&#225;s fue cuando lleg&#243;, porque vio usted de inmediato que sus costumbres y actitudes no eran las propias. Pero se qued&#243; all&#237;, y goz&#243; de los favores de una diosa, y se comport&#243; como un dios con ella. En pocas palabras, capt&#243; el panorama, y ellos se dieron cuenta. Me parece que el error de Mike fue simplemente aceptar su hipocres&#237;a, tom&#225;ndola por moneda de curso legal. Pero &#233;l tiene la debilidad, muy propia de los dioses, de no dudar nunca de sus hermanos de agua. Incluso J&#250;piter cae en ello, y su debilidad, &#191;o es una fuerza?, procede de su educaci&#243;n primaria; no puede evitarlo. No, Ben; Mike se comport&#243; con una absoluta propiedad; la ofensa contra los buenos modales reside en la conducta de usted.

Maldita sea, Jubal, est&#225; retorciendo de nuevo las cosas. Hice lo que ten&#237;a que hacer, &#161;estaba a punto de vomitar sobre su alfombra!

As&#237; que ahora alega que fue un movimiento reflejo. De acuerdo; sin embargo, cualquiera con una edad emocional por encima de los doce a&#241;os hubiera encajado las mand&#237;bulas, se hubiera ausentado discretamente al lavabo, con el peligro m&#225;ximo de que se le obstruyeran los senos nasales, en vez de lanzarse presa del p&#225;nico hacia la puerta de la calle, y hubiera regresado despu&#233;s, cuando el espect&#225;culo hubiese terminado, con una excusa m&#225;s o menos aceptable.

Eso no hubiera sido suficiente. &#161;Le digo que tuve que marcharme!

Lo s&#233;. Pero eso no fue reflejo. El reflejo puede vaciarle a uno el est&#243;mago, pero no puede impulsarle los pies hacia un camino determinado, moverle los brazos para recoger su ropa, llevarle a trav&#233;s de algunas puertas y hacerle saltar por un agujero sin mirar antes. Eso es p&#225;nico, Ben. &#191;Por qu&#233; le domin&#243; el p&#225;nico?

Caxton tard&#243; largo rato en contestar. Luego suspir&#243; y dijo:

Supongo que fue eso, ahora que lo dice. Soy un puritano.

Jubal neg&#243; con la cabeza.

Su comportamiento fue moment&#225;neamente puritano, pero no por motivaciones puritanas. Usted no es un puritano, Ben. Un puritano es una persona que cree que sus propias reglas de decencia son leyes naturales. Usted se halla casi completamente libre de ese frecuente mal. Usted se acomoda, al menos con pasable urbanidad, a muchas cosas que no encajan con su c&#243;digo del decoro, mientras que un puritano se habr&#237;a sentido afrentado ya por aquella deliciosa dama tatuada y se hubiera ido pisando fuerte. Profundice m&#225;s. &#191;Quiere alg&#250;n indicio?

Hum, quiz&#225; fuera lo mejor. Todo lo que s&#233; es que me siento confuso e infeliz respecto a toda la situaci&#243;n, &#161;por m&#237; y tambi&#233;n por Mike, Jubal!, y es por eso por lo que me tom&#233; un d&#237;a libre para verle a usted.

Muy bien. Establezcamos una cuesti&#243;n hipot&#233;tica para que usted la eval&#250;e. Mencion&#243; a una dama llamada Ruth a la que conoci&#243; de pasada, un beso de hermandad y una conversaci&#243;n de unos pocos minutos, nada m&#225;s.

S&#237;.

Supongamos que los actores en el sal&#243;n hubieran sido Ruth y Mike. Que Gillian no hubiese estado presente. &#191;Se habr&#237;a sentido desagradablemente ofendido?

&#191;Eh? &#161;Demonios, s&#237;, me habr&#237;a sentido desagradablemente ofendido!

&#191;Desagradablemente hasta qu&#233; punto? &#191;Hasta la n&#225;usea? &#191;Hasta el p&#225;nico y la huida?

Caxton adopt&#243; una expresi&#243;n pensativa, luego avergonzada.

Supongo que no. Me habr&#237;a sentido igualmente ofendido, s&#237;. Pero supongo que simplemente me habr&#237;a ido a la cocina o algo as&#237;, y luego habr&#237;a hallado alguna excusa para marcharme. Todav&#237;a me sigo sintiendo como un est&#250;pido por haber salido de aquel modo.

&#191;Hubiera buscado realmente una excusa para marcharse? &#191;O hubiera esperado expectante su propia fiesta de bienvenida a casa de aquella noche?

Bueno Caxton medit&#243; unos instantes. En realidad no pens&#233; en nada de eso cuando ocurri&#243;. Me sent&#237;a curioso, lo admito, pero no estaba completamente decidido.

Muy bien. Ahora ya tiene usted su motivaci&#243;n.

&#191;De veras?

D&#237;gala usted mismo, Ben. S&#225;quela de donde est&#225; escondida y m&#237;rela, y descubra c&#243;mo desea enfrentarse a ella.

Caxton se mordisque&#243; el labio y adopt&#243; una expresi&#243;n de infelicidad.

De acuerdo. Me habr&#237;a trastornado un poco si hubiera sido Ruth, pero realmente no me habr&#237;a sentido ofendido. Demonios, con s&#243;lo ojear los titulares de los peri&#243;dicos uno puede sentirse ofendido por cualquier cosa, pero Bueno, usted mismo lo expres&#243; muy bien: algo que corta muy profundo acerca del bien y del mal. Maldita sea, si hubiera sido Ruth, quiz&#225; incluso habr&#237;a echado una mirada, aunque sigo pensando que habr&#237;a abandonado la habitaci&#243;n. Esas cosas tendr&#237;an que ser, o al menos yo creo que tendr&#237;an que ser privadas hizo una pausa. Fue porque se trataba de Jill. Me sent&#237; herido y celoso.

Al menos es usted sincero, Ben.

Jubal, hubiera jurado que no estaba celoso. Sab&#237;a que hab&#237;a perdido, y lo hab&#237;a aceptado. Fueron las circunstancias, Jubal. No me interprete mal ahora. Seguir&#237;a queriendo a Jill aunque fuera una puta de dos d&#243;lares, cosa que no es. Ese har&#233;n de manos unidas me trastorna malditamente. Pero, seg&#250;n sus propias luces, Jill es altamente moral.

Jubal asinti&#243;.

Lo s&#233;. Estoy seguro de que Gillian es incapaz de ser corrompida. Posee una invencible inocencia que le hace imposible el ser inmoral frunci&#243; el entrecejo. Ben, nos acercamos a las ra&#237;ces de su problema. Me temo que usted, y yo tambi&#233;n, debo admitirlo, carece de la ang&#233;lica inocencia necesaria para practicar la moralidad perfecta bajo la que viven esas personas.

Ben pareci&#243; sorprendido.

Jubal, &#191;cree que lo que est&#225;n haciendo es moral? &#191;Todo eso, propio de monos en el zoo, y lo dem&#225;s? Todo lo que quiero decir, es que Jill ignora realmente que lo que hace est&#225; mal. Mike ha conseguido hechizarla y hasta el propio Mike, tampoco sabe que est&#225; actuando mal. &#201;l es el Hombre de Marte, no tuvo un punto de partida honesto. Todo lo nuestro resulta extra&#241;o para &#233;l, probablemente nunca ha llegado a asimilarlo.

Jubal pareci&#243; turbado.

Acaba de suscitar una cuesti&#243;n dif&#237;cil, Ben. Pero le dar&#233; una respuesta directa. S&#237;, creo que lo que hace esa gente, todo el Nido, no s&#243;lo nuestros chicos, es moral. Tal como usted me lo describi&#243;. No he tenido oportunidad de examinar los detalles, pero s&#237; lo creo. Org&#237;as en grupo, abiertos y desvergonzados cambios de parejas, su forma comunal de vivir y su c&#243;digo anarquista, todo. Y muy especialmente, su desinteresada dedicaci&#243;n a ofrecer su perfecta moralidad a los dem&#225;s.

Jubal, me deja absolutamente abrumado Caxton se rasc&#243; la cabeza y frunci&#243; el entrecejo. Si &#233;se es su criterio, &#191;por qu&#233; no se ha unido a ellos? Ser&#225; bienvenido; le desean a su lado, le est&#225;n esperando. Le organizar&#225;n un jubileo Dawn aguarda ansiosamente poder besarle los pies y servirle en todas las formas que usted le permita; y no estoy exagerando.

Jubal neg&#243; con la cabeza.

No. Si eso hubiera sido hace cincuenta a&#241;os, lo hubiera hecho. Pero &#191;ahora? Ben, hermano m&#237;o, el potencial para tama&#241;a inocencia ha desaparecido hace mucho tiempo de m&#237;, y no me estoy refiriendo a la potencia sexual, as&#237; que borre esa sonrisa c&#237;nica de su rostro. Quiero decir que llevo muchos a&#241;os revole&#225;ndome en el fango de mi propia maldad y desesperanza para que ahora su agua de vida me limpie y me haga inocente de nuevo. Si es que alguna vez fui inocente.

Mike cree que posee usted esa inocencia, as&#237; es como &#233;l tambi&#233;n la llama, totalmente y ahora. Dawn me lo dijo, hablando extraoficialmente.

Entonces Mike me hace un gran honor; no deber&#237;a desilusionarle. Mike ve su propio reflejo. Yo soy, por profesi&#243;n, un espejo.

Jubal Lo que es, es un gallina.

&#161;Exactamente, se&#241;or! Lo que m&#225;s me preocupa es si esos inocentes pueden hacer que su esquema encaje en un mundo malvado. &#161;Oh, se ha intentado antes!, y cada vez el mundo los ha arrojado a un lado como &#225;cido. Algo de los primitivos cristianos: anarqu&#237;a, comunismo, matrimonio de grupo, vaya, incluso ese beso de hermandad, posee un fuerte aroma de cristianismo primitivo. Puede que sea de ah&#237; de donde lo cogi&#243; Mike, puesto que todas las formas que utiliza son abiertamente sincr&#233;ticas, en especial ese ritual de la Madre Tierra frunci&#243; el entrecejo. Si recogi&#243; eso del cristianismo primitivo, y no s&#243;lo por la oportunidad de besar a las chicas, lo cual le encanta, lo s&#233;, entonces cabr&#237;a esperar que los hombres besaran a los hombres tambi&#233;n.

Lo ha adivinado, lo hacen. Pero no es un gesto homosexual. Fui atrapado una vez en ello; despu&#233;s consegu&#237; eludirlo.

&#191;De veras? Encaja. La Colonia Oneida era muy parecida al Nido de Mike. Consigui&#243; durar bastante, pero con una escasa densidad de poblaci&#243;n, no como un enclave en una ciudad residencial. Ha habido muchas otras, todas con la misma triste historia: una planificaci&#243;n para compartir en forma perfecta y un amor perfecto, gloriosas esperanzas y altos ideales, todo ello seguido por persecuci&#243;n y el fracaso final suspir&#243;. Me preocup&#243; Mike antes; ahora estoy preocupado por todos ellos.

&#191;Usted preocupado? &#191;C&#243;mo cree que me siento yo? Jubal, no puedo aceptar su teor&#237;a de la dulzura y la luz. &#161;Lo que est&#225;n haciendo es err&#243;neo!

&#191;De veras? Ben, es ese &#250;ltimo incidente lo que no ha conseguido digerir usted.

Hum, quiz&#225;. No del todo.

En su mayor parte. Ben, la &#233;tica del sexo es un problema espinoso, porque cada uno de nosotros ha de hallar una soluci&#243;n pragm&#225;tica compatible con un rid&#237;culo, completamente impracticable y nocivo c&#243;digo p&#250;blico: la llamada moralidad. La mayor&#237;a de nosotros sabemos, o sospechamos, que ese c&#243;digo p&#250;blico est&#225; equivocado, y lo violamos. Pero pagamos nuestro tributo aparentando estar de acuerdo en p&#250;blico y sinti&#233;ndonos culpables por quebrantarlo en privado. Queramos o no, ese c&#243;digo nos gobierna, nos pone alrededor del cuello un albatros muerto y pestilente. Usted piensa en s&#237; mismo como un alma libre, lo s&#233;, y tambi&#233;n rompe ese c&#243;digo nocivo. Pero enfrentado a un problema de &#233;tica sexual nuevo para usted, lo sit&#250;a inconscientemente delante del mismo c&#243;digo judeo-cristiano que usted conscientemente rechaza obedecer. Todo ello de una forma tan autom&#225;tica que empieza a sentir arcadas, y pese a todo llega a la conclusi&#243;n, y sigue crey&#233;ndolo, de que sus reflejos demuestran que usted est&#225; en lo cierto y los dem&#225;s se equivocan. &#161;Uf! El utilizar su est&#243;mago para probar la culpabilidad no es m&#225;s que otra variante del juicio de Dios. Todo lo que su est&#243;mago puede reflejar son los prejuicios que le inculcaron antes de que tuviese uso de raz&#243;n.

&#191;Y qu&#233; me dice de su est&#243;mago?

El m&#237;o es tan est&#250;pido como el suyo, pero no le permito que gobierne mi cerebro. Al menos, puedo ver la hermosura del intento de Mike de proyectar una &#233;tica humana ideal, y aplaudo su reconocimiento de que un c&#243;digo as&#237; debe estar fundado en un comportamiento sexual ideal, aunque exija cambios tan radicales en las costumbres sexuales como para asustar a la mayor&#237;a de la gente, incluido usted. Por eso le admiro Deber&#237;a proponerlo como miembro de la Sociedad Filos&#243;fica. La mayor parte de los fil&#243;sofos morales suponen, consciente o inconscientemente, que nuestro c&#243;digo sexual cultural es esencialmente correcto: familia, monogamia, continencia, el postulado de intimidad que tanto le trastorn&#243; a usted, restricci&#243;n de las relaciones sexuales al lecho matrimonial, etc&#233;tera. Una vez estipulado nuestro c&#243;digo cultural como un conjunto, juguetearon con los detalles, &#161;hasta insignificancias tales como discutir si el pecho femenino era o no una visi&#243;n obscena! Pero sus debates principales se refirieron a c&#243;mo el animal humano pod&#237;a ser inducido o forzado a obedecer este c&#243;digo, ignorando imperturbablemente las altas posibilidades de que los corazones rotos y las tragedias que presenciaban a su alrededor tuvieran su origen en el propio c&#243;digo antes que en el fracaso en respetarlo.

Y ahora llega el Hombre de Marte, examina ese c&#243;digo sacrosanto, y lo rechaza in toto[15 - En conjunto, en su totalidad. (N. del Rev.)]. No capto exactamente cu&#225;l es el c&#243;digo sexual de Mike, pero resulta claro, por lo poco que me ha dicho usted, que viola las leyes de todas las naciones importantes de la Tierra y ultrajar&#225; la honesta forma de pensar de los que observan las normas de todas las principales religiones, y de muchos agn&#243;sticos y ateos tambi&#233;n. Y, sin embargo, ese pobre muchacho

Jubal, se lo repito, no es ning&#250;n muchacho, es un hombre.

&#191;Es un hombre? Me lo pregunto. Ese pobre suced&#225;neo marciano est&#225; diciendo, seg&#250;n su informe, que el sexo es una forma de ser felices juntos. Hasta aqu&#237; estoy de acuerdo con Mike: el sexo deber&#237;a ser un medio hacia la felicidad. Lo peor acerca del sexo es que lo utilizamos para hacernos da&#241;o los unos a los otros. Jam&#225;s deber&#237;a hacer da&#241;o; s&#243;lo deber&#237;a traer felicidad o, por lo menos, placer. No hay ninguna buena raz&#243;n por la cual deber&#237;a ser menos que eso.

E1 c&#243;digo dice: No desear&#225;s la mujer de tu pr&#243;jimo. &#191;Y el resultado? Castidad reluctante, adulterio, celos, amargas peleas familiares, golpes y a veces asesinatos, hogares deshechos y ni&#241;os traumatizados, peque&#241;as insinuaciones furtivas en los bailes de los clubes de campo y lugares as&#237;, que degradan tanto a la mujer como al hombre, se consumen o no. &#191;Se obedeci&#243; alguna vez esa prohibici&#243;n? Me refiero al mandamiento de no desear. Me lo pregunto. Si un hombre me jurara sobre un mont&#243;n de sus propias Biblias que se hab&#237;a abstenido de desear la mujer de su pr&#243;jimo porque el c&#243;digo se lo prohib&#237;a, me atrever&#237;a a suponer que es un tipo que se enga&#241;a a s&#237; mismo, o un subnormal sexual. Cualquier hombre lo bastante viril como para procrear ha codiciado muchas, muchas mujeres, tanto si ha hecho alg&#250;n avance al respecto como si no lo ha hecho.

Y ahora llega Mike y dice: No es necesario que desees a mi mujer. &#161;&#193;mala! Su amor no conoce l&#237;mites, todos lo tenemos todo por ganar, y nada que perder excepto el miedo y el pecado, el odio y los celos. Esta proposici&#243;n es tan ingenua que resulta incre&#237;ble. Por todo lo que yo recuerdo, s&#243;lo la precivilizaci&#243;n de los esquimales fue alguna vez tan ingenua, y sus miembros estaban tan aislados del resto de nosotros que casi podr&#237;an ser calificados como hombres de Marte. Sin embargo, pronto les transmitimos nuestras virtudes y ahora, en vez de su alegre compartir, tienen la misma castidad y el mismo adulterio que el resto de nosotros. Me pregunto qu&#233; salieron ganando. &#191;Qu&#233; piensa usted, Ben?

No tengo ning&#250;n inter&#233;s en ser esquimal, gracias.

Ni yo. El pescado podrido me produce bilis.

Bueno, s&#237;, pero yo pensaba en el agua y el jab&#243;n. Supongo que soy decadente.

Tambi&#233;n yo, Ben. Nac&#237; en una casa con menos ca&#241;er&#237;as que un igl&#250;, y no quiero repetir mi infancia. Aunque supongo que las narices endurecidas por el hedor de la grasa de ballena podrida no se sentir&#225;n molestas por el olor de los cuerpos humanos sin lavar. Pero, de todos modos, y pese a su curiosa cocina y sus lamentables posesiones, los esquimales han sido siempre considerados el pueblo m&#225;s feliz de la Tierra. Jam&#225;s podremos estar seguros de por qu&#233; eran felices, pero s&#237; podemos afirmar absolutamente que cualquier desdicha que sufrieran no estaba causada por los celos sexuales. Se prestaban sus esposas los unos a los otros, tanto por conveniencia como simplemente para divertirse, y eso no les hac&#237;a desgraciados.

Uno se siente tentado a pensar: &#191;qui&#233;n es m&#225;s lun&#225;tico? &#191;Mike y los esquimales, o el resto de nosotros? No podemos juzgar por el hecho de que usted y yo no tenemos est&#243;mago para practicar ese deporte de grupo; nuestros gustos canalizados son irrelevantes. Pero eche un vistazo a este malhumorado mundo que le rodea y luego d&#237;game: los disc&#237;pulos de Mike, &#191;parecen m&#225;s felices o m&#225;s desgraciados que las dem&#225;s personas?

Habl&#233; s&#243;lo con m&#225;s o menos una tercera parte de ellos, Jubal, pero, s&#237;, son felices. Tan felices que me parecieron atolondrados. Pero no conf&#237;o en ello. Tiene que haber una trampa en alguna parte.

Hum, quiz&#225; la trampa fuera usted mismo.

&#191;C&#243;mo?

Estaba pensando que es una pena que sus gustos se hayan visto canalizados siendo tan joven. Ah&#237; estaba, lloviendo sopa a su alrededor, y usted atrapado sin una cuchara. Incluso tres d&#237;as de lo que le estaban ofreciendo, a lo que le estaban incitando, hubieran sido algo que atesorar cuando alcanzase mi edad. &#161;Y usted, joven idiota, permite que los celos le expulsen de all&#237;! Cr&#233;ame, a sus a&#241;os yo me habr&#237;a convertido en esquimal a lo grande, agradecido de que se me ofreciera un permiso de libre circulaci&#243;n en vez de tener que asistir a la iglesia y estudiar marciano para calificarme. Me siento tan indirectamente vejado por su acci&#243;n, que mi &#250;nico consuelo es la hosca certidumbre de que lamentar&#225; lo que ha hecho. La edad no proporciona sabidur&#237;a, Ben, pero s&#237; perspectiva, y la m&#225;s triste perspectiva de todas es ver hasta muy lejos, muy lejos detr&#225;s de ti, las tentaciones que dejaste pasar por tu lado. Yo tambi&#233;n tengo esos remordimientos, pero todos ellos juntos no son nada comparados con la terrible paliza de remordimientos que estoy felizmente seguro de que va a sufrir usted.

&#161;Oh, por el amor de Dios, deje de restreg&#225;rmelo!

&#161;Cielos, hombre! &#191;O es un rat&#243;n? No le estoy restregando nada; s&#243;lo estoy intentando hacerle ver lo obvio. &#191;Por qu&#233; est&#225; aqu&#237; sentado gimi&#233;ndole a un viejo, cuando lo que deber&#237;a hacer es encaminarse inmediatamente al Nido, como una paloma que vuelve volando a su casa? &#161;Antes de que los polis arrasen el lugar! Demonios, si yo tuviese aunque s&#243;lo fuesen veinte a&#241;os menos, yo tambi&#233;n me unir&#237;a a la Iglesia de Mike.

H&#225;bleme de eso, Jubal. &#191;Qu&#233; opina realmente de la Iglesia de Mike?

Usted me dijo que no era una Iglesia, s&#243;lo una disciplina.

Bueno, s&#237; y no. Se supone que est&#225; basada en la Verdad, con V may&#250;scula, tal como Mike la recibi&#243; de los Ancianos de Marte.

Los Ancianos, &#191;eh? Para m&#237; siguen siendo pura basura.

Mike cree en ellos.

Ben, en una ocasi&#243;n conoc&#237; a un fabricante que cre&#237;a que consultaba con el fantasma de Alexander Hamilton todas sus decisiones de negocios. Lo &#250;nico que demuestra eso es que &#233;l lo cre&#237;a. Sin embargo &#161;Maldita sea!, &#191;por qu&#233; tengo que convertirme siempre en el abogado del diablo?

&#191;Qu&#233; es lo que le remuerde ahora?

Ben, el m&#225;s inmundo de los pecadores es el hip&#243;crita que convierte la religi&#243;n en un fraude organizado. Pero debemos dar al demonio lo que es suyo. Mike cree en esos Ancianos, y no est&#225; montando un fraude. Est&#225; ense&#241;ando la verdad tal como &#233;l la ve, aunque haya considerado conveniente tomar prestadas cosas de otras religiones para ilustrar sus ense&#241;anzas. Ese rito de La Madre de Todos, por muy poco que me guste, parece que tiene simplemente por misi&#243;n ilustrar la universalidad del Principio Femenino, independientemente de nombre y forma. Lo cual es bastante honesto. En cuanto a sus Ancianos, por supuesto no s&#233; si existen o no; simplemente considero dif&#237;cil de tragar la idea de que todo planeta est&#233; regido por una jerarqu&#237;a de fantasmas. Por lo que se refiere a su credo del T&#250; eres Dios, para m&#237; no resulta m&#225;s cre&#237;ble o incre&#237;ble que cualquier otro. Es posible que el d&#237;a del Juicio Final, si llega, descubramos todos que ese espantajo del Dios del Congo era el Gran Jefe desde un principio.

Todos los nombres se hallan a&#250;n en el sombrero, Ben. El hombre consciente de s&#237; mismo ha sido creado de tal forma que no puede imaginar su propia extinci&#243;n, y esto conduce autom&#225;ticamente a una infinita invenci&#243;n de religiones. Mientras esta involuntaria convicci&#243;n de inmortalidad no demuestre por alg&#250;n medio que la inmortalidad es un hecho, las preguntas generadas por esta convicci&#243;n son abrumadoramente importantes, podamos responderlas o no, o demostrar las respuestas que sospechamos. La naturaleza de la vida, c&#243;mo se introduce el ego en el cuerpo f&#237;sico, el problema del ego en s&#237; mismo y por qu&#233; cada ego parece ser el centro del universo, la finalidad de la vida, la finalidad del universo &#201;sas son cuestiones importantes, Ben; nunca pueden ser triviales. La ciencia no puede, o no lo ha conseguido todav&#237;a, resolver ninguna de ellas, &#191;y qui&#233;n soy yo para burlarme de las religiones por intentar resolverlas, aunque sus explicaciones no me parezcan convincentes?

El viejo Espantajo todav&#237;a puede devorarme; no puedo echarlo a un lado porque no se hayan erigido en su honor fant&#225;sticas catedrales. Ni puedo desde&#241;ar a un muchacho tocado por la divinidad, que capitanea un culto sexual en un &#225;tico completamente acolchado: puede ser el Mes&#237;as. La &#250;nica opini&#243;n religiosa de la que me siento seguro es &#233;sta: &#161;la autoconsciencia no es s&#243;lo un pu&#241;ado de amino&#225;cidos chocando unos contra otros!

&#161;Caramba! Jubal, hubiera debido ser usted predicador.

Me lo perd&#237; por el filo de una navaja, muchacho, y le agradecer&#233; que mantenga una lengua educada dentro de su cabeza. Le dir&#233; una palabra m&#225;s en defensa de Mike, y luego lo arrojar&#233; a merced del tribunal. Si es capaz de mostrarnos una forma mejor para gobernar este enmara&#241;ado planeta, su vida sexual queda vindicada de una forma autom&#225;tica, independientemente de los gustos suyos o m&#237;os. Los genios son notoriamente indiferentes a las costumbres sexuales de la cultura en que se hallan; promulgan sus propias leyes. Esto no es una opini&#243;n, fue demostrado por Armattoe all&#225; en 1948. Y Mike es un genio; lo demuestra en m&#225;s de una forma. En consecuencia, puede esperarse que haga caso omiso de la se&#241;ora Gazmo&#241;er&#237;a y avance por el camino que crea m&#225;s conveniente para &#233;l. Los genios se muestran justificablemente desde&#241;osos de las opiniones de sus inferiores.

Y, desde el punto de vista teol&#243;gico, la conducta sexual de Mike es tan kosher como un pescado en viernes, tan ortodoxa como Santa Claus. Predica que todas las criaturas vivas son colectivamente Dios; eso hace de &#233;l y sus disc&#237;pulos los &#250;nicos dioses conscientes de s&#237; mismos en este pante&#243;n, lo cual les adjudica una tarjeta de afiliaci&#243;n al sindicato, seg&#250;n las reglas para la divinidad en este planeta. Estas reglas siempre permiten a los dioses disponer de una libertad sexual limitada s&#243;lo por su propio juicio; las reglas mortales nunca se aplican. &#191;Leda y el Cisne? &#191;Europa y el Toro? &#191;Osiris, Isis y Horus? &#191;Los incre&#237;bles juegos incestuosos de los dioses escandinavos? Eche una buena mirada a las relaciones familiares del Uno y Trino de la m&#225;s ampliamente respetada religi&#243;n occidental Y no citar&#233; las religiones orientales; &#161;sus dioses hacen cosas que no tolerar&#237;a un criador de visones!

La &#250;nica forma en que las extra&#241;as interrelaciones de los distintos aspectos de lo que significa ser un monote&#237;sta pueden reconciliarse con los preceptos de la religi&#243;n, es aceptando que las reglas para la deidad en esos asuntos no son las mismas reglas que para los vulgares mortales. Por supuesto, la mayor&#237;a de la gente no piensa en ello; lo compartimentan en su mente y lo etiquetan: Sagrado  No molestar.

Pero es preciso concederle a Mike la misma dispensa concedida a todos los dem&#225;s dioses. Hay reglas para este juego: un dios &#250;nico se divide al menos en dos partes: masculina y femenina, y procrea. No &#250;nicamente Jehov&#225;; todos lo hacen. Por el contrario, un grupo de dioses procrear&#225;n como conejos, sin que les importen mucho las formalidades humanas. Una vez ingresado Mike en el negocio de la divinidad, esas org&#237;as de su grupo eran algo tan l&#243;gico y seguro como que el domingo sigue al s&#225;bado. As&#237; que deje de utilizar los est&#225;ndares de Podunk y juzg&#250;elos solamente por la moral ol&#237;mpica; creo que entonces descubrir&#225; que han estado mostrando una sorprendente moderaci&#243;n. Adem&#225;s, Ben, este acercamiento a trav&#233;s de la uni&#243;n sexual, esta unidad en la pluralidad y pluralidad de vuelta a la unidad, no puede tolerar la monogamia dentro del grupo divino. Cualquier emparejamiento que excluyera a los dem&#225;s ser&#237;a inmoral y obsceno, bajo el credo postulado. Y si ese congreso sexual compartido por todos es esencial para su credo, como asimilo que tiene que serlo, entonces, &#191;por qu&#233; espera que escondan esta sagrada uni&#243;n detr&#225;s de una puerta? Su insistencia de que deber&#237;an esconderse convertir&#237;a un rito sagrado, cosa que era, en algo obsceno, cosa que no era. Usted simplemente no comprendi&#243; lo que estaba sucediendo.

Tal vez no admiti&#243; Ben, hosco.

Voy a ofrecerle un premio de tapa de cereal, como incentivo. Se preguntaba c&#243;mo consigui&#243; Mike desembarazarse tan r&#225;pidamente de sus ropas. Se lo dir&#233;.

&#191;C&#243;mo?

Fue un milagro.

Oh, por el amor de Dios

Pudo serlo. Le apuesto mil d&#243;lares a que fue un milagro seg&#250;n las reglas usuales de los milagros, y usted mismo decide el resultado. Vuelva y preg&#250;ntele a Mike c&#243;mo lo hizo. P&#237;dale que le haga una demostraci&#243;n. Luego me env&#237;a el dinero.

Demonios, Jubal No quiero ganarle de esa forma.

No lo har&#225;. Poseo informaci&#243;n de &#237;ndole interna. &#191;Apuesta o no?

No, maldita sea. Jubal, vaya usted all&#237; y vea de qu&#233; se trata. Yo no puedo volver, no ahora.

Le recibir&#225;n con los brazos abiertos, y ni siquiera le preguntar&#225;n por qu&#233; se march&#243; tan bruscamente. Van otros mil a esto tambi&#233;n. Ben, estuvo usted all&#237; menos de un d&#237;a, unas quince horas, y pas&#243; m&#225;s de la mitad del tiempo durmiendo y jugando a la pata coja con Dawn. &#191;Les ech&#243; acaso una buena mirada? &#191;Us&#243; la meticulosa investigaci&#243;n que le dedica a alguien de la vida p&#250;blica que huele mal, antes de crucificarlo en su columna?

Pero

&#191;Lo hizo o no lo hizo?

No, pero

&#161;Oh, por el amor de Dios, Ben! Afirma usted que est&#225; enamorado de Jill, y, sin embargo, no le concede siquiera la misma consideraci&#243;n que le concede a un pol&#237;tico deshonesto. Ni una d&#233;cima parte del esfuerzo que ella hizo por ayudarle a usted cuando estaba secuestrado. &#191;D&#243;nde se hallar&#237;a usted ahora si esa muchacha no se hubiese preocupado por usted como lo hizo? &#161;Criando malvas! La emprende con esos chicos por culpa de un poco de fornicaci&#243;n amistosa, pero, &#191;sabe lo que realmente me preocupa a m&#237;?

&#191;Qu&#233;?

Jesucristo fue crucificado por predicar sin permiso de la polic&#237;a. Piense bien en eso.

Caxton se puso en pie.

Me voy.

H&#225;galo despu&#233;s del almuerzo.

No. Ahora.


Veinticuatro horas m&#225;s tarde, Ben envi&#243; a Jubal un giro telegr&#225;fico de dos mil d&#243;lares. Cuando, al cabo de una semana, Jubal no recibi&#243; ning&#250;n otro mensaje, remiti&#243; una comunicaci&#243;n a la oficina de Ben: &#191;Qu&#233; diablos est&#225; haciendo?.

La respuesta tard&#243; un poco en llegar: Estudio marciano y las reglas de la pata coja. Fraternalmente suyo, Ben.



QUINTA PARTE

Su bienaventurado destino



34

Foster alz&#243; la cabeza del trabajo que ten&#237;a entre manos.

&#161;Hijo!

&#191;Se&#241;or?

Ese joven por el que te interesabas est&#225; disponible ya. Los marcianos lo han soltado.

Digby pareci&#243; desconcertado.

Lo siento. &#191;Hay alguna joven criatura hacia la cual tengo alguna Obligaci&#243;n?

Foster sonri&#243; ang&#233;licamente. Los milagros nunca eran necesarios, en Verdad, el pseudoconcepto milagro era en s&#237; mismo una contradicci&#243;n. Pero esos j&#243;venes ten&#237;an que aprenderlo siempre por su cuenta.

No importa dijo en tono amable. Es un trabajo menor, me encargar&#233; yo mismo de &#233;l. Y por favor, hijo

&#191;Se&#241;or?

Ll&#225;mame Fos, por favor, las ceremonias est&#225;n muy bien ah&#237; fuera, pero no son necesarias en el estudio. Y recu&#233;rdame que no te llame hijo despu&#233;s de esto; tu hoja de servicios durante el per&#237;odo de prueba provisional es estupenda. &#191;Por qu&#233; nombre deseas que se te llame?

Su ayudante parpade&#243;.

&#191;Tengo otro nombre?

Miles de ellos. &#191;Alguna preferencia?

Oh, la verdad es que no recuerdo en este preciso e&#243;n.

Bien, &#191;no te gustar&#237;a que te llamasen Digby?

Oh, s&#237;. Es un nombre bonito. Gracias.

No tienes por qu&#233; agradec&#233;rmelo. Te lo has ganado.

El Arc&#225;ngel Foster volvi&#243; a su tarea, sin olvidar la misi&#243;n secundaria que hab&#237;a asumido. Consider&#243; brevemente c&#243;mo podr&#237;a retirar aquel c&#225;liz de la peque&#241;a Patricia, luego se reprendi&#243; a s&#237; mismo por aquel pensamiento tan poco profesional, casi humano. La misericordia no era posible en un &#225;ngel; la compasi&#243;n ang&#233;lica no dejaba sitio para ella.

Los Ancianos de Marte hab&#237;an llegado a una elegante soluci&#243;n experimental de su problema est&#233;tico m&#225;s importante, y lo hab&#237;an dejado a un lado durante unos cuantos treses llenos a fin de dejar que generase nuevos problemas. Entonces, sin prisas pero de inmediato y casi distra&#237;damente, recogieron los informes de lo que hab&#237;a aprendido acerca de su propio pueblo el extra&#241;o polluelo al que hab&#237;an enviado de regreso a su mundo, tras haberlo cuidado y hecho crecer, puesto que ya no era de inter&#233;s para sus prop&#243;sitos.

Tomaron colectivamente los datos que hab&#237;a acumulado y, con un vistazo de prueba a aquella soluci&#243;n experimental, empezaron a pensar en la conveniencia de promover una encuesta que condujese a una investigaci&#243;n de los par&#225;metros est&#233;ticos implicados en la posible necesidad art&#237;stica de destruir la Tierra. Pero har&#237;a falta necesariamente mucha espera antes de que la plenitud permitiera asimilar una decisi&#243;n.

El Daibutsu de Kamakura volvi&#243; a verse inundado por una ola gigantesca, como consecuencia de una alteraci&#243;n s&#237;smica a unos 280 kil&#243;metros de Honshu. La ola mat&#243; a m&#225;s de trece mil personas, y aloj&#243; a un ni&#241;o peque&#241;o en lo alto del interior de una imagen del Buda, donde fue finalmente hallado y socorrido por los monjes supervivientes. Aquel ni&#241;o vivi&#243; noventa y siete a&#241;os terrestres despu&#233;s del desastre que barri&#243; a toda su familia, y no dej&#243; descendencia alguna ni hizo nada notable, excepto ganarse una reputaci&#243;n que lleg&#243; hasta Yokohama por su continuo hipo.

Cynthia Duchess ingres&#243; en un convento con todos los beneficios de la moderna publicidad, y sali&#243; de &#233;l sin la menor fanfarria al cabo de tres d&#237;as. El ex secretario general Douglas sufri&#243; una apoplej&#237;a menor que le dej&#243; casi in&#250;til la mano izquierda, pero eso no redujo su habilidad para conservar los fondos que le hab&#237;an sido confiados. La Lunar Enterprises, Ltd. public&#243; un folleto sobre una emisi&#243;n de acciones de su empresa subsidiaria, la Ares Chandler Corporation. La nave exploradora Mary Jane Smith, dotada con el impulsor Lyle, se pos&#243; en Plut&#243;n. Fraser, Colorado, inform&#243; que estaba padeciendo el mes de febrero m&#225;s fr&#237;o de sus anales hist&#243;ricos.

El obispo Oxtongue, en el Templo de la Nueva Gran Avenida en Kansas City, predic&#243; sobre el texto de Mateo 24:24: Porque se levantar&#225;n falsos Cristos y falsos profetas, con grandes se&#241;ales y prodigios, hasta hacer errar, por si fuera poco, a los elegidos. Tuvo mucho cuidado en dejar bien sentado que su diatriba no se refer&#237;a a mormones, cristianos cient&#237;ficos, cat&#243;licos romanos ni fosteritas. Sobre todo no a estos &#250;ltimos, ni a ninguno de sus peregrinos compa&#241;eros de viaje, cuya buena labor ten&#237;a m&#225;s importancia en &#250;ltimo an&#225;lisis que las inconsecuentes diferencias en credo o ritual. Se aplicaba &#250;nica y exclusivamente a los advenedizos her&#233;ticos que seduc&#237;an a los fieles contribuyentes para alejarlos de la fe de sus padres.

En una lujuriante ciudad residencial subtropical en la parte sur de la misma naci&#243;n, tres querellantes presentaron una denuncia acusando de libertinaje p&#250;blico a un pastor, tres de sus ayudantes y Fulano de Tal, Mengana de Cual, etc&#233;tera, adem&#225;s de acusaciones de dirigir un burdel y contribuir a la corrupci&#243;n de menores. El fiscal del condado no ten&#237;a al principio el menor inter&#233;s en proseguir la causa, sobre la base de la informaci&#243;n que ten&#237;a archivada de una docena de casos anteriores similares, en los que los testigos querellantes nunca se hab&#237;an presentado al proceso. Se&#241;al&#243; esto, y su portavoz dijo:

Lo sabemos. Esta vez se le respaldar&#225; a fondo. El obispo supremo Short est&#225; decidido a que este Anticristo deje de prosperar.

El ministerio fiscal no estaba interesado en los Anticristos, pero hab&#237;a unas elecciones primarias en perspectiva.

Bien, pero recuerde que no puedo hacer mucho sin respaldo.

Lo tendr&#225;.

M&#225;s hacia el norte, el doctor Jubal Harshaw no se enter&#243; de inmediato de este incidente y sus consecuencias, pero tuvo noticia de demasiados otros para su paz mental. Contra sus propias reglas hab&#237;a sucumbido a la m&#225;s insidiosa de las drogas: las noticias. Hasta entonces hab&#237;a contenido su vicio; se hab&#237;a limitado a suscribirse a un servicio de recortes de prensa centrado exclusivamente en los ep&#237;grafes Hombre de Marte, V. M. Smith, Iglesia de Todos los Mundos y Ben Cax-ton, pero el mono se le estaba subiendo a la espalda. En dos ocasiones &#250;ltimamente se hab&#237;a visto obligado a mantener una dura lucha consigo mismo para vencer el impulso de ordenar a Larry que instalase la caja de parloteos en su estudio. Maldita sea, &#191;por qu&#233; no se molestaban aquellos chicos en grabarle alguna carta de vez en cuando, en vez de dejarle que se interrogara y se preocupara?

&#161;Primera!

Oy&#243; entrar a Anne, pero sigui&#243; con la vista clavada en la nieve y la piscina vac&#237;a al otro lado de la ventana.

Anne dijo al fin, sin volverse, alqu&#237;lanos un peque&#241;o atol&#243;n tropical y pon en venta este mausoleo.

S&#237;, jefe. &#191;Alguna otra cosa?

Pero aseg&#250;rate de dejarlo todo bien atado para un alquiler a largo plazo antes de devolver este lugar salvaje a los indios; no soporto los hoteles. &#191;Cu&#225;nto tiempo hace que no escribo nada de pago?

Cuarenta y tres d&#237;as.

&#191;Lo ves? Que esto te sirva de lecci&#243;n. Empieza: Canci&#243;n f&#250;nebre de un muchacho de los bosques.

		Las profundidades del a&#241;orado invierno son hielo en mi coraz&#243;n;
		los jirones de los acuerdos rotos yacen pesados sobre mi alma.
		Los fantasmas de los perdidos &#233;xtasis a&#250;n nos mantienen separados; 
		los sordos vientos de amargura flotan sobre nosotros.
		Las cicatrices y los tendones rotos, las ramas arrancadas de cuajo, 
		el doliente pozo del hambre y el pulsar del hueso dislocado, 
		mis ardientes ojos llenos de arena mientras la luz disminuye dentro, 
		no a&#241;aden nada al tormento de yacer aqu&#237; solo
		Las rielantes llamas de la fiebre resaltan tu bendito rostro;
		mis rotos t&#237;mpanos env&#237;an el eco de tu voz a mi cabeza.
		No temo la oscuridad que avanza a buen paso;
		s&#243;lo temo perderte cuando ya est&#233; muerto.

Ya est&#225; dijo secamente. F&#237;rmalo Louisa M. Alcott y haz que la agencia lo mande a la revista Ib-getherness.

Jefe, &#191;es &#233;sta su idea de un escrito de pago?

&#191;Eh? Por supuesto que no. No ahora. Pero valdr&#225; algo m&#225;s adelante, as&#237; que arch&#237;valo, y mi albacea literario podr&#225; sacarle partido en mis honras f&#250;nebres. Eso es lo malo de todas las b&#250;squedas art&#237;sticas: las mejores obras rinden dividendos cuando ya no puede cobrarlos el que las ha creado. La vida literaria &#161;mierda! no consiste m&#225;s que en acariciar el gato hasta que ronronee.

&#161;Pobre Jubal! Nadie siente piedad por &#233;l, as&#237; que no le queda m&#225;s remedio que compadecerse de s&#237; mismo.

Y encima sarcasmos. No es extra&#241;o que trabaje poco.

Nada de sarcasmos, jefe. S&#243;lo el que lo usa sabe d&#243;nde le aprieta el zapato.

Mis disculpas. De acuerdo, aqu&#237; va un escrito de pago. Empieza. T&#237;tulo: Despedida.

		Hay amnesia en un nudo corredizo y alivio en el hacha,
		Pero el sencillo veneno relajar&#225; tus nervios.
		Hay rapidez en un pistoletazo y sopor en el potro,
		Pero una buena dosis de veneno te ahorrar&#225; lo m&#225;s duro.
		Hallar&#225;s descanso en la silla el&#233;ctrica, o el gas te traer&#225; la paz;
		Pero el farmac&#233;utico de la esquina puede darte esa paz en un sobrecito.
		Hay refugio en el cementerio de la iglesia, si est&#225;s cansado de enfrentarte a los hechos
		Y el camino m&#225;s suave es el veneno recetado por un m&#233;dico amable.
		Coro:
		Tras un &#161;hugh! y un gemido, y un estertor,
		La Muerte llega en silencio, o tal vez aullando
		Pero lo m&#225;s agradable para acabar con tus d&#237;as
		es el brindis de una copa, de mano de un amigo.


Jubal dijo Anne con tono preocupado, &#191;le duele el est&#243;mago?

Siempre.

&#191;&#201;ste lo archivo tambi&#233;n?

No. &#201;ste es para el New Yorker. El seud&#243;nimo habitual.

Lo rechazar&#225;n.

Lo comprar&#225;n. Es morboso, lo comprar&#225;n.

Y, adem&#225;s, le pasa algo a la m&#233;trica.

&#161;Pues claro que le pasa algo! Uno ha de dar al editor algo distinto, o se sentir&#225; frustrado. Despu&#233;s de que lo ha paladeado un poco, se da cuenta que le satisface el sabor, as&#237; que lo compra. Mira, querida, yo ya le estaba dando esquinazo con &#233;xito a todo trabajo honrado antes de que t&#250; nacieras, as&#237; que no trates de ense&#241;arle a tu abuelo c&#243;mo se baten los huevos. &#191;O preferir&#237;as que yo cuidara a Abby mientras t&#250; escribes? &#161;Hey! Es la hora de dar de comer a Abigail, &#191;no? Y t&#250; no eres primera, Dorcas es primera. Lo recuerdo.

A Abby no le har&#225; ning&#250;n da&#241;o esperar un poco. Dorcas est&#225; acostada. Mareos matutinos.

Tonter&#237;as. Si est&#225; embarazada, &#191;por qu&#233; no me deja hacer la prueba? Anne, puedo oler un embarazo veinte d&#237;as antes que un conejo, y t&#250; lo sabes. Voy a tener que mostrarme firme con esa chica.

&#161;D&#233;jela en la cama, Jubal! Le asusta la posibilidad de que no haya prendido, y quiere convencerse de que s&#237;, durante tanto tiempo como sea posible. &#191;Sabe usted algo de mujeres?

Hum. Ahora que pienso en ello, no. Nada. De acuerdo, no la molestar&#233;. Pero, &#191;por qu&#233; no trajiste a tu beb&#233; &#225;ngel y la alimentaste aqu&#237;? Tienes libres las dos manos cuando tomas dictado.

En primer lugar, me alegro de no haberlo hecho: hubiera podido entender algo de lo que usted dec&#237;a

As&#237; que ahora soy una mala influencia, &#191;eh?

Es demasiado peque&#241;a para ver el jarabe de caramelo blando que hay debajo, jefe. Pero la aut&#233;ntica raz&#243;n es que usted no hace nada si la traigo conmigo; se dedica a jugar con ella.

&#191;Puedes imaginar un mejor medio de enriquecer las horas vac&#237;as?

Jubal, aprecio el hecho de que sea usted un tonto con mi hija; yo tambi&#233;n creo que es una ni&#241;a encantadora. Pero se pasa usted todo el tiempo jugando con ella o dormitando. Eso no es bueno.

&#191;Falta mucho para que tengamos que recurrir a la beneficencia p&#250;blica?

No se trata de eso. Si no produce historias, se estri&#241;e espiritualmente. La cosa ha llegado al punto de que Dorcas, Larry y yo nos mordemos las u&#241;as, y cuando usted grita: &#161;Primera! se nos escapa un suspiro de alivio. S&#243;lo que &#250;ltimamente es una falsa alarma.

Si hay dinero en el banco para pagar las facturas, &#191;por qu&#233; ten&#233;is que preocuparos?

&#191;Por qu&#233; se preocupa usted, jefe?

Jubal consider&#243; aquello. &#191;Deb&#237;a explic&#225;rselo? Cualquier posible duda acerca de la paternidad de la ni&#241;a hab&#237;a quedado solventada en su mente por el nombre que se le impuso; Anne hab&#237;a vacilado entre Abigail y Zenobia, y al final carg&#243; a la pobre ni&#241;a con los dos. Anne nunca mencion&#243; el significado de esos nombres, presumiblemente porque ignoraba que Jubal los conoc&#237;a.

Anne continu&#243;, con firmeza:

No enga&#241;a usted a nadie excepto a s&#237; mismo, Jubal. Dorcas, Larry y yo sabemos que Mike puede cuidar de s&#237; mismo, y usted deber&#237;a saberlo tambi&#233;n. Pero est&#225; tan fren&#233;tico que

&#191;Fren&#233;tico yo?

Larry puso el est&#233;reo en su habitaci&#243;n, y siempre ha habido uno de nosotros viendo las noticias, todas las emisiones. No porque nosotros estemos preocupados, excepto por usted. Pero cuando Mike aparece en las noticias, y por supuesto lo hace con frecuencia; todav&#237;a sigue siendo el Hombre de Marte, lo sabemos mucho antes de que esos tontos recortes le lleguen a usted a las manos. Me gustar&#237;a que dejase de leerlos.

&#191;Qu&#233; sabes t&#250; de los recortes? Me tom&#233; un sinf&#237;n de molestias para evitar que os enterarais.

Jefe dijo ella con voz cansada, alguien ha de encargarse de la basura. &#191;Acaso piensa que Larry no sabe leer?

Vaya Esa maldita trituradora de desperdicios no ha funcionado bien desde que Duque se march&#243;. &#161;Maldita sea, nada lo hace!

Todo lo que tiene que hacer es mandarle aviso a Mike de que quiere que Duque vuelva, y Duque se presentar&#225; al instante.

Sabes que no puedo hacer eso le confundi&#243; el hecho de que lo que ella hab&#237;a dicho era casi con toda seguridad cierto, y el pensamiento fue seguido por una repentina y amarga sospecha. &#161;Anne! &#191;Est&#225;s aqu&#237; porque Mike te dijo que te quedaras?

La chica respondi&#243; casi de inmediato:

Estoy aqu&#237; porque quiero estar aqu&#237;.

Hum. No estoy seguro de que sea una respuesta aceptable.

Jubal, a veces desear&#237;a que fuese usted lo bastante peque&#241;o como para poder tumbarle sobre mis rodillas y darle unos azotes. &#191;Me permite acabar lo que estaba diciendo?

Tienes la palabra.

&#191;Estar&#237;a alguno de ellos aqu&#237; en otras circunstancias? &#191;Se habr&#237;a casado Miriam con Stinky y se habr&#237;a ido a Beirut, si Mike no lo hubiera aprobado? El nombre de F&#225;tima Michele pod&#237;a ser un reconocimiento de la fe que hab&#237;a adoptado adem&#225;s del deseo de su esposo de cumplimentar a su mejor amigo, o pod&#237;a ser una clave tan expl&#237;cita como el doble nombre de la ni&#241;a Abby. Una que se&#241;alaba que Mike era algo m&#225;s que el padrino de la hija del doctor y la se&#241;ora Mahmoud. Si era as&#237;, &#191;llevaba Stinky su cornamenta sin saberlo? &#191;O aceptaba la situaci&#243;n con el mismo sereno orgullo con que se supon&#237;a lo hab&#237;a hecho Jos&#233;?

Hum. Pero hab&#237;a que llegar a la conclusi&#243;n de que Stinky conoc&#237;a con toda certeza el calendario de su hur&#237;; la hermandad de agua no permit&#237;a siquiera omisiones diplom&#225;ticas en un asunto tan importante si de hecho era importante, cosa que el m&#233;dico y agn&#243;stico Jubal dudaba. Pero para ellos s&#237; lo ser&#237;a

No me est&#225; escuchando.

Lo siento. Me distraje.

y basta ya, viejo malicioso &#161;Deja de ver extra&#241;os significados a los nombres que las madres ponen a sus hijos! Luego la emprender&#225;s con la numerolog&#237;a, despu&#233;s con la astrolog&#237;a, luego con el espiritismo, hasta que tu senilidad haya progresado tanto, que todo lo que te quede sea un tratamiento bajo custodia, y la raz&#243;n se te ofusque tanto que te resulte imposible descorporizarte con dignidad. Ve al caj&#243;n cerrado con la llave nueve del archivo de la cl&#237;nica, clave Leteo, y usa al menos dos granos para estar seguro, aunque uno es m&#225;s que suficiente

No hay ninguna necesidad de que lea esos recortes, porque nosotros sabemos todas las noticias p&#250;blicas relativas a Mike antes que usted, y Ben nos ha hecho una promesa de agua de informarnos de inmediato de todas las noticias privadas que necesitemos saber. Y Mike, por supuesto, lo sabe. Pero, Jubal, nada puede lastimar a Mike. Si tan s&#243;lo hubiese visitado usted el Nido, como hemos hecho nosotros tres, lo sabr&#237;a.

Nunca he sido invitado.

Tampoco nosotros recibimos invitaci&#243;n alguna; simplemente fuimos. Nadie necesita invitaci&#243;n para entrar en su propia casa, del mismo modo que ellos no necesitan invitaciones para venir aqu&#237;. Lo &#250;nico que hace usted es poner excusas, Jubal, y muy pobres, porque Ben le anim&#243; a ir, y tanto Dawn como Duque se lo dijeron tambi&#233;n.

Mike no me ha invitado.

Jefe, ese Nido nos pertenece tanto a usted y a m&#237; como a Mike. Mike es el primero entre iguales, como usted aqu&#237;. &#191;No es &#233;ste el hogar de Abby?

Da la casualidad dijo Jubal con voz llana que la escritura est&#225; ya a su nombre, con un inquilinato vitalicio para m&#237;. No ten&#237;a intenci&#243;n de dec&#237;rtelo, pero no se pierde nada conque lo sepas.

Jubal hab&#237;a cambiado su testamento, sabiendo que Mike hac&#237;a ahora innecesario preocuparse por ninguno de sus hermanos de agua. Pero, puesto que no estaba seguro del status acuoso exacto de aquel polluelo salvo que normalmente estaba mojado, estableci&#243; nuevas disposiciones testamentarias a favor de la ni&#241;a y a favor de los descendientes, si los hab&#237;a, de algunos otros.

Jubal, va a hacerme llorar. Y casi ha logrado que olvide lo que estaba diciendo. Y debo decirlo. Mike nunca le meter&#225; prisa, usted lo sabe. Asimilo que el muchacho est&#225; aguardando la plenitud, y asimilo que usted hace lo mismo.

Hum Asimilo que hablas correctamente.

De acuerdo. Creo que hoy se encuentra especialmente melanc&#243;lico porque han vuelto a arrestar a Mike. Pero eso ha sucedido muchas

&#191;Arrestado? &#161;No s&#233; nada de eso! Maldita sea, muchacha a&#241;adi&#243;.

&#161;Jubal, Jubal! Ben no ha llamado; eso es todo lo que necesitamos saber. Ya sabe cu&#225;ntas veces han arrestado a Mike: en el Ej&#233;rcito, cuando estaba con la feria, en otros lugares, media docena de veces mientras predicaba. Nunca hace da&#241;o a nadie; simplemente les deja hacer. Nunca han podido acusarle de nada, y sale en libertad tan pronto como desea, de inmediato, si as&#237; lo quiere.

&#191;De qu&#233; le acusan esta vez?

Oh, las tonter&#237;as habituales: esc&#225;ndalo p&#250;blico, violaci&#243;n de menores, conspiraci&#243;n para defraudar, mantenimiento de un burdel, contribuci&#243;n a la delincuencia de menores, conspiraci&#243;n para eludir las leyes sobre vagancia del estado

&#191;Eh?

Eso implica la escuela de sus polluelos. Su permiso para dirigir una escuela parroquial fue cancelado; los chicos a&#250;n no han vuelto a la escuela p&#250;blica. No importa, Jubal; nada de eso importa. Lo &#250;nico en lo que ha violado t&#233;cnicamente la ley, y usted tambi&#233;n, jefe querido, no puede demostrarse de ninguna forma. Jubal, si hubiese visto usted alguna vez el Templo y el Nido, sabr&#237;a que ninguna organizaci&#243;n polic&#237;aca, ni siquiera los bomberos, es capaz de meter la nariz all&#237;. Por lo tanto, tranquil&#237;cese. Despu&#233;s de mucha publicidad, las acusaciones ser&#225;n retiradas, y las multitudes en los servicios externos ser&#225;n m&#225;s numerosas que nunca.

&#161;Hum! Anne, &#191;prepara el propio Mike esas persecuciones?

La joven pareci&#243; sorprendida, una expresi&#243;n muy poco habitual en ella.

Bueno, nunca se me ha ocurrido esa posibilidad, Jubal. Mike no sabe mentir, como usted sabe muy bien.

&#191;Implica todo eso alguna mentira? Supongamos que se limita a poner en circulaci&#243;n rumores perfectamente ver&#237;dicos. Cosas que no pueden demostrarse ante los tribunales.

&#191;Piensa que Mike ser&#237;a capaz de hacer eso?

No lo s&#233;. Pero s&#233; que la manera m&#225;s astuta de mentir es contar la cantidad exacta de verdad en el momento adecuado, y luego callarse. No ser&#237;a la primera vez que una persecuci&#243;n de este tipo ha sido llevada a los tribunales por su valor en los titulares de los peri&#243;dicos. De acuerdo, olvidar&#233; el asunto de mi mente a menos que Mike no pueda manejarlo. &#191;Sigues siendo primera?

Si contiene usted sus impulsos de hacerle moner&#237;as a Abby debajo de la barbilla, y decirle cuchi-cuchi y hacer ruidos similares no comerciales, ir&#233; a buscarla. De otro modo, ser&#225; mejor que levante a Dorcas.

Trae a Abby. Me esforzar&#233; honradamente en emitir ruidos comerciales, una cosa nueva, conocida como chico-encuentra-chica.

&#161;Vaya, eso s&#237; que es bueno, jefe! Me pregunto c&#243;mo nadie ha pensado nunca antes un argumento as&#237;. Un segundo sali&#243; apresuradamente.

Jubal se control&#243;: menos de un minuto de ruidos y demostraciones no comerciales, s&#243;lo lo justo para despertar la celestial sonrisa de Abigail, hoyuelos incluidos; luego Anne se ech&#243; hacia atr&#225;s y dej&#243; que la ni&#241;a se alimentara.

T&#237;tulo empez&#243; Jubal: Las chicas son como los chicos, s&#243;lo que m&#225;s as&#237;. Principio: Henry M. Haversham IV hab&#237;a sido educado esmeradamente. Estaba convencido de que s&#243;lo exist&#237;an dos clases de chicas: las que ten&#237;an presencia y las que no la ten&#237;an. Prefer&#237;a enormemente las de esta &#250;ltima clase, sobre todo si se manten&#237;an a distancia. Punto y aparte. No le hab&#237;an presentado a la damita que cay&#243; en su regazo, y no le pareci&#243; que un desastre com&#250;n fuera el equivalente a una presentaci&#243;n formal. &#191;Qu&#233; diablos quieres? &#191;No ves que estoy trabajando?

Jefe jade&#243; Larry.

Sal por esa puerta, ci&#233;rrala a tus espaldas y

Jefe &#161;La iglesia de Mike ha sido incendiada!


Emprendieron una marcha desordenada hacia el cuarto de Larry, con Jubal medio cuerpo detr&#225;s de &#233;l al llegar a la esquina, y Anne con cinco kilos de ni&#241;a a cuestas acerc&#225;ndose r&#225;pidamente, pese a la carga extra. Dorcas cerraba la marcha y lleg&#243; la &#250;ltima a la puerta; el estr&#233;pito la hab&#237;a despertado.

 en la medianoche pasada. Est&#225;n viendo ustedes lo que fue la entrada principal del templo del culto, tal como qued&#243; inmediatamente despu&#233;s de la explosi&#243;n. Aqu&#237; su periodista local de la New World Networks, con su noticiario de media ma&#241;ana. Permanezcan sintonizados a este canal para posterior informaci&#243;n. Y, ahora, unos minutos de nuestro patrocinador local

La escena de destrucci&#243;n se fundi&#243; en la pantalla y cambi&#243; a una jovial ama de casa que se acercaba a la c&#225;mara.

&#161;Maldita sea! Larry, desconecta ese artilugio y ll&#233;valo al estudio. Anne, no, Dorcas. Telefonea a Ben.

Anne protest&#243;:

Sabe usted perfectamente que el Templo nunca ha tenido tel&#233;fono. &#191;C&#243;mo puede llamar?

Entonces que alguien vaya para all&#237; y, no, por supuesto que no; en el Templo no habr&#225; nadie Llama al jefe de polic&#237;a local. No, al fiscal del distrito. &#191;La &#250;ltima noticia que tuviste de Mike era que estaba en la c&#225;rcel?

Exacto.

Espero que a&#250;n siga all&#237;, y los dem&#225;s tambi&#233;n.

Yo tambi&#233;n lo espero. Dorcas, toma a Abby; yo telefonear&#233;.

Pero cuando regresaron al estudio, el tel&#233;fono indicaba que hab&#237;a una llamada con petici&#243;n de codificaci&#243;n. Jubal maldijo y estableci&#243; la comunicaci&#243;n, decidido a enviar al infierno a quienquiera que estuviese ocupando la frecuencia.

Era Ben Caxton.

Hola, Jubal.

&#161;Ben! &#191;C&#243;mo demonios est&#225; la situaci&#243;n?

Ya veo que se han enterado de la noticia. Por eso llamo, para tranquilizarles. Todo est&#225; bajo control, no se preocupen.

&#191;Qu&#233; hay del incendio? &#191;Ha resultado alguien herido?

Ning&#250;n da&#241;o. Mike me ha indicado que se lo diga

&#191;Ning&#250;n da&#241;o? Acabo de ver las im&#225;genes; parece m&#225;s bien una total

Oh, eso Ben se encogi&#243; de hombros. Por favor, Jubal, escuche y d&#233;jeme hablar. Tengo que hacer otras cosas, y m&#225;s llamadas despu&#233;s de &#233;sta. No es usted la &#250;nica persona que necesita que la tranquilicen. Pero Mike me dijo que le llamase el primero.

Oh muy bien, se&#241;or. Guardar&#233; silencio.

No ha habido ning&#250;n herido, nadie se ha chamuscado siquiera. Oh, un par de millones de p&#233;rdida en da&#241;os a la propiedad, la mayor parte sin asegurar. Nichev&#243;[16 - No importa, en ruso. (N. del Rev.)]. El lugar ya estaba colmado de experiencias; Mike planeaba abandonarlo pronto. S&#237;, el edificio era a prueba de incendios, pero cualquier cosa se puede quemar con la suficiente gasolina y dinamita.

Trabajo de incendiarios, &#191;eh?

Por favor, Jubal. Han arrestado a ocho de nosotros, todos los que pudieron atrapar del Noveno C&#237;rculo, con vulgares &#243;rdenes de detenci&#243;n firmadas en su mayor&#237;a por un tal Don Nadie. Mike nos sac&#243; a todos en un par de horas, excepto &#233;l mismo. A&#250;n sigue en chirona

&#161;Ir&#233; ahora mismo!

T&#243;meselo con calma. Mike dice que venga si quiere, pero que no es imprescindible que lo haga. Son sus palabras. Y estoy de acuerdo con ellas. Ser&#237;a s&#243;lo un viaje de placer. Prendieron fuego al Templo anoche, cuando estaba vac&#237;o, con todo anulado debido a los arrestos, es decir, todo vac&#237;o excepto el Nido. Todos los que est&#225;bamos en la ciudad, salvo Mike, nos hall&#225;bamos reunidos en el Templo &#205;ntimo, celebrando un Compartir el Agua especial en su honor, cuando se produjo la explosi&#243;n y estall&#243; el incendio. As&#237; que nos hemos trasladado a un Nido de emergencia.

A juzgar por el aspecto, tuvieron suerte de poder salir.

Nos aislaron por completo, Jubal. Todos estamos muertos

&#191;Qu&#233;?

Todos figuramos en la lista de muertos o desaparecidos, seg&#250;n las autoridades. Ver&#225;, nadie abandon&#243; el edificio despu&#233;s de que se iniciara el holocausto, por ninguna de las salidas conocidas.

Hum &#191;un agujero para sacerdotes?

Jubal, Mike tiene m&#233;todos muy especiales para cosas as&#237;, y no voy a hablar de ellos por tel&#233;fono, ni siquiera con la se&#241;al codificada.

&#191;Dice que Mike estuvo en la c&#225;rcel?

Y yo. El a&#250;n sigue all&#237;.

Pero

Ya es suficiente. Si viene, no se dirija al Templo. Est&#225; kaputt[17 - Terminado, en alem&#225;n. (N. del Rev.)]. Nuestra organizaci&#243;n est&#225; desmantelada. Nos hallamos diseminados por toda la ciudad. Usted podr&#237;a decir que esta vez nos han ganado, supongo. No voy a decirle d&#243;nde nos encontramos, y no llamo desde nuestro alojamiento. Si viene, aunque no veo la utilidad de que lo haga, ya que no puede hacer nada, lim&#237;tese a hacerlo como si se tratara de un viaje normal a la ciudad, y nosotros le encontraremos.

Pero

Eso es todo. Adi&#243;s. Anne, Dorcas, Larry, y usted tambi&#233;n, Jubal, y la ni&#241;a. Compartid el agua. T&#250; eres Dios.

La pantalla qued&#243; en blanco. Jubal maldijo.

&#161;Lo sab&#237;a! &#161;Lo supe todo el tiempo! Eso es lo que pasa cuando uno se mete con la religi&#243;n. Dorcas, cons&#237;gueme un taxi. Anne no, acaba de dar de comer a la ni&#241;a. Larry, prep&#225;rame una maleta peque&#241;a. Anne, quiero llevarme la mayor parte del dinero en efectivo que tengamos aqu&#237;; Larry puede ir ma&#241;ana al banco y reponer las reservas.

Pero, jefe protest&#243; Larry, nos iremos todos contigo.

Claro que s&#237; a&#241;adi&#243; Anne, crispadamente.

C&#225;llate, Anne. Y t&#250; cierra el pico, Dorcas. &#201;ste no es el momento adecuado para conceder el voto a las mujeres. La ciudad se halla en estos momentos en la l&#237;nea de fuego, y puede ocurrir cualquier cosa. Larry, t&#250; te quedar&#225;s aqu&#237; y proteger&#225;s a las dos mujeres y a la ni&#241;a. Olvida lo de ir al banco; no necesitar&#233;is dinero en efectivo porque ninguno de vosotros se va a mover de casa hasta que yo vuelva. Alguien est&#225; jugando rudo, y entre esta casa y esa Iglesia existe la suficiente relaci&#243;n como para que las cosas tambi&#233;n se pongan feas aqu&#237;. Larry, manten las luces encendidas durante toda la noche, conecta la verja, y no vaciles en disparar. Y no dudes en enviar a todo el mundo al refugio si es necesario; ser&#225; mejor que pongas ya all&#237; la cuna de Abby. Y ahora a lo nuestro: tengo que cambiarme de ropa.


Treinta minutos m&#225;s tarde Jubal estaba solo en su suite, por elecci&#243;n propia. Larry le avis&#243;:

&#161;Jefe! El taxi est&#225; tomando tierra.

Ahora mismo bajo respondi&#243;.

Volvi&#243; la cabeza para echar una &#250;ltima mirada a la Cari&#225;tide ca&#237;da. Se le llenaron los ojos de l&#225;grimas. Murmur&#243; en voz baja:

Lo intentaste, &#191;verdad, muchacha? Pero esa piedra era demasiado pesada para cualquiera

Acarici&#243; suavemente una mano de la contra&#237;da figura, dio media vuelta y sali&#243;.



35

Jubal tuvo un mal viaje. El taxi era autom&#225;tico, e hizo exactamente lo que &#233;l esperaba siempre de las m&#225;quinas: sufri&#243; una aver&#237;a en el aire y acudi&#243; a su base de mantenimiento en vez de seguir sus &#243;rdenes. Jubal acab&#243; en Nueva York, mucho m&#225;s lejos de su destino que antes. All&#237; descubri&#243; que llegar&#237;a antes utilizando los medios de transporte regulares que contratando cualquier ch&#225;rter disponible. De todos modos, lleg&#243; varias horas m&#225;s tarde de lo que hab&#237;a esperado, tras pasar el tiempo alternando con desconocidos cosa que detestaba y contemplando el est&#233;reo cosa que detestaba s&#243;lo un poco menos.

Pero le inform&#243; de algo. Contempl&#243; una aparici&#243;n p&#250;blica del obispo supremo Short, proclamando la conveniencia de emprender una guerra santa contra el Anticristo es decir, Mike, y vio demasiadas im&#225;genes de lo que era sin lugar a dudas un edificio completamente en ruinas. No pudo comprender c&#243;mo era posible que alguien hubiese escapado de all&#237; con vida. Au-gustus Greaves, en su tono m&#225;s solemne de locutor engolado, coment&#243; con alarma todo el asunto, pero hizo notar que, en todas las peleas de vecindario, uno de los antagonistas es siempre el provocador, y que, seg&#250;n su criterio, expresado con voz de comadreja, la mayor culpa de lo ocurrido era del llamado Hombre de Marte.

Por fin Jubal se encontr&#243; en la plataforma de aterrizaje de una azotea municipal, sudando bajo sus ropas de invierno en absoluto correctas para el brillante sol que ca&#237;a sobre su cabeza; observ&#243; que las palmeras segu&#237;an dando la impresi&#243;n de peque&#241;os plumeros inadecuados para quitar el polvo y mir&#243; fr&#237;amente el mar, al tiempo que pensaba que era una sucia masa inestable de agua, contaminada con pieles de pomelo y excrementos humanos pese a que no pod&#237;a comprobarlo dada la distancia, y se pregunt&#243; qu&#233; hacer a continuaci&#243;n.

Un hombre con gorra de uniforme se le acerc&#243;.

&#191;Taxi, se&#241;or?

Oh, s&#237;, creo que s&#237; en el peor de los casos pod&#237;a ir a un hotel, llamar a la prensa y conceder una entrevista que informara p&#250;blicamente de su posici&#243;n; a veces era una ventaja ser conocido.

Por aqu&#237;, se&#241;or el taxista le condujo por entre la gente hasta un vapuleado taxi Yellow. Mientras colocaba la maleta detr&#225;s de Jubal, dijo, con voz queda. Le ofrezco el agua.

&#191;Eh? Nunca tengas sed.

Usted es Dios.

El taxista cerr&#243; la portezuela y subi&#243; a su compartimiento.

Se posaron en una plataforma de aterrizaje privada con espacio para cuatro coches, en un ala de un enorme hotel junto a la playa; la plataforma de aterrizaje del hotel estaba en otra ala. El taxista puso el aparato en autom&#225;tico para que aparcara por s&#237; mismo, tom&#243; la maleta de Jubal y le escolt&#243; dentro.

No puede entrar por el vest&#237;bulo de esta planta explic&#243;, en un tono normal de conversaci&#243;n, porque est&#225; lleno de cobras de bastante mal temperamento. Si decide bajar a la calle, aseg&#250;rese de preguntar a alguien primero, a m&#237; o a cualquiera. Me llamo Tim.

Yo soy Jubal Harshaw.

Lo s&#233;, hermano Jubal. Por aqu&#237;. Mire d&#243;nde pisa entraron en una suite de gran lujo, y Jubal fue conducido a un dormitorio con ba&#241;o. Todo esto es suyo indic&#243; Tim; deposit&#243; en el suelo la maleta de Jubal y se retir&#243;.

En una mesita auxiliar encontr&#243; agua, vasos, cubitos de hielo y una botella de co&#241;ac, abierta pero sin empezar; no le sorprendi&#243; descubrir que era su marca preferida. Se mezcl&#243; r&#225;pidamente una copa, dio un sorbo y suspir&#243;; luego se quit&#243; la pesada chaqueta de invierno.

Entr&#243; una mujer con una bandeja de bocadillos. Llevaba un vestido sencillo y sin adornos, que Jubal interpret&#243; como el uniforme de doncella del hotel, puesto que era completamente distinto de los habituales pantaloncitos cortos, pa&#241;uelos enrollados en torno del cuerpo, corpinos escotados, sarongs y otras prendas de llamativos colores, que exhiben m&#225;s que ocultan y que caracterizan la indumentaria de las mujeres en los lugares tur&#237;sticos. Pero la doncella, o lo que fuera, sonri&#243; y dijo:

Beba profundamente y calme siempre su sed, hermano nuestro deposit&#243; la bandeja, entr&#243; en el cuarto de ba&#241;o, abri&#243; el grifo de la ba&#241;era y empez&#243; a verificar las cosas en el dormitorio y en el ba&#241;o. &#191;Hay alguna otra cosa que necesite, Jubal?

&#191;Yo? Oh, no, todo est&#225; bien. Me asear&#233; un poco y &#191;Est&#225; Ben Caxton por aqu&#237;?

S&#237;. Pero dijo que a usted le gustar&#237;a tomar un ba&#241;o y ponerse c&#243;modo primero. Si necesita alguna cosa, simplemente p&#237;dala. A cualquiera. O pregunte por m&#237;; soy Patty.

&#161;Oh! La Vida del Arc&#225;ngel Foster.

La mujer hizo un moh&#237;n y, de pronto, pareci&#243; mucho m&#225;s hermosa y joven que la casi cuarentona que Jubal hab&#237;a supuesto.

S&#237;.

Me encantar&#237;a verla en alg&#250;n momento. Me interesa el arte religioso.

&#191;Quiere ahora? No, asimilo que prefiere ba&#241;arse. A menos que desee algo de ayuda en su ba&#241;o

Jubal record&#243; que su muy tatuada amiga japonesa hab&#237;a trabajado en unos ba&#241;os en su adolescencia, y que le hubiera hecho en realidad le hab&#237;a hecho, muchas veces el mismo ofrecimiento. Pero Patty no era japonesa, y &#233;l lo que deseaba era simplemente quitarse el sudor y los olores del viaje, y ponerse una ropa m&#225;s acorde con este clima.

No, gracias, Patty. Pero me gustar&#237;a contemplar esos dibujos, cuando a usted le parezca bien.

En cualquier momento. No hay prisa se fue, sin apresurarse pero movi&#233;ndose en silencio y con agilidad.

Jubal se enjabon&#243; y enjuag&#243;, y refren&#243; los deseos de sus cansados m&#250;sculos de demorarse en el agua caliente; deseaba ver a Ben y averiguar exactamente c&#243;mo estaban las cosas. Poco despu&#233;s, revisaba lo que Larry le hab&#237;a puesto en su maleta y gru&#241;&#237;a, irritado, al descubrir que no hab&#237;a ni un solo par de pantalones de verano. Eligi&#243; unas sandalias, unos pantalones cortos y una camisa de colores brillantes: el conjunto le proporcionaba el aspecto de un em&#250; salpicado de pintura, y acentuaba la delgadez y el vello de sus piernas. Pero Jubal hab&#237;a dejado de preocuparse por su apariencia hac&#237;a varias d&#233;cadas; se sent&#237;a c&#243;modo, de modo que eso servir&#237;a, al menos hasta que necesitara salir a la calle o ir a los tribunales. La asociaci&#243;n de abogados de all&#237;, &#191;tendr&#237;a reciprocidad con la de Pensilvania? No pod&#237;a recordarlo. Bueno, siempre era posible actuar juntamente con otro abogado que tuviera las acreditaciones necesarias.

Hall&#243; su camino hasta una gran sala de estar, bastante confortable pero con todo el aire impersonal de las estancias de hotel. Hab&#237;a varias personas reunidas all&#237;, contemplando el mayor tanque de estereovisi&#243;n que Jubal hab&#237;a visto en su vida fuera de un teatro. Una de ellas alz&#243; la cabeza, y exclam&#243;:

Hola, Jubal y avanz&#243; hacia &#233;l.

Hola, Ben. &#191;Cu&#225;l es la situaci&#243;n? &#191;Sigue Mike todav&#237;a en la c&#225;rcel?

Oh, no; sali&#243; poco despu&#233;s de que yo hablara con usted.

Entonces habr&#225; sido citado. &#191;Se ha dictado ya fecha para la encuesta preliminar?

Ben sonri&#243;.

Las cosas no van por ah&#237;, Jubal. T&#233;cnicamente, Mike es un fugitivo de la justicia. No le han soltado. Escap&#243;.

Jubal expres&#243; claramente su disgusto.

&#201;sa es la peor tonter&#237;a que ha podido cometer. Ahora el caso ser&#225; ocho veces m&#225;s dif&#237;cil.

Jubal, ya le dije que no se preocupara. El resto de nosotros somos presuntos fallecidos, y Mike simplemente desapareci&#243;. Estamos acabados en esta ciudad, pero eso no importa en lo m&#225;s m&#237;nimo. Iremos a otro sitio.

Conseguir&#225;n su extradici&#243;n.

No tema. No lo har&#225;n.

Bueno, &#191;d&#243;nde est&#225;? Quiero hablar con &#233;l.

Oh, est&#225; aqu&#237; mismo, un par de habitaciones m&#225;s abajo de la suya. Pero se ha retra&#237;do para meditar. Dej&#243; dicho que le comunic&#225;ramos, cuando usted llegara, que no emprendiese ninguna acci&#243;n, ninguna. Puede hablar con &#233;l ahora mismo si insiste; Jill le llamar&#225; para que salga de su retraimiento. Pero no se lo recomiendo. No hay prisa.

Jubal pens&#243; en todo aquello. Admiti&#243; que se sent&#237;a ansioso por hablar con Mike, para saber exactamente c&#243;mo estaban las cosas y para darle una buena reprimenda por el l&#237;o en que se hab&#237;a metido, pero admiti&#243; tambi&#233;n que molestar a Mike cuando se hallaba en trance era casi con toda seguridad peor que molestar al propio Jubal cuando dictaba una historia. El muchacho sal&#237;a siempre por s&#237; mismo de su autohipnosis cuando hab&#237;a asimilado la totalidad, fuera eso lo que fuese, y si no lo lograba, ten&#237;a que volver de nuevo a ello. As&#237; que tratar de despertarle era tan in&#250;til como molestar a un oso en plena hibernaci&#243;n.

De acuerdo, esperar&#233;. Pero quiero hablar con &#233;l apenas se despierte.

Lo har&#225;. Y ahora rel&#225;jese y si&#233;ntase feliz. Deje que todos los inconvenientes del viaje salgan de su sistema.

Le empuj&#243; hacia el grupo que estaba alrededor del tanque est&#233;reo. Anne alz&#243; la vista.

Hola, jefe se hizo a un lado para dejarle sitio. Si&#233;ntese.

Jubal se le acerc&#243;.

&#191;Puedo preguntarte qu&#233; diablos est&#225;s haciendo aqu&#237;?

Lo mismo que usted: nada. Viendo la est&#233;reo. Jubal, por favor, no se ponga pesado porque no hicimos lo que nos dijo. Pertenecemos a este lugar tanto como usted. No hubiera debido decirnos que no vini&#233;ramos, pero en aquel momento estaba usted demasiado trastornado para que nos pusi&#233;ramos a discutir. As&#237; que rel&#225;jese y mire lo que dicen de nosotros. El sheriff acaba de anunciar que est&#225; decidido a expulsar de la urbe a todas las rameras, es decir, a nosotras sonri&#243;. Nunca he sido expulsada de ninguna ciudad. Puede que sea interesante &#191;Ponen a las rameras en un vag&#243;n de ferrocarril, o me ver&#233; obligada a caminar?

No creo que haya ning&#250;n protocolo establecido sobre la materia. &#191;Vinisteis todos?

S&#237;, pero no se preocupe. Jed McClintock se ha quedado durmiendo en la casa. Larry y yo llegamos a un acuerdo hace un a&#241;o con los chicos McClintock para que uno de ellos hiciera eso si era necesario, s&#243;lo por si acaso. Saben c&#243;mo funciona el horno, d&#243;nde est&#225;n los interruptores y todo lo dem&#225;s; las cosas est&#225;n en orden.

&#161;Hum! Estoy empezando a pensar que all&#237; yo no era m&#225;s que un hu&#233;sped

&#191;Esperaba alguna otra cosa, jefe? Quer&#237;a de nosotros que gobern&#225;semos la casa sin molestarle para nada. Eso hemos hecho, siempre. Pero es una verg&#252;enza que no se tranquilizara y nos dejara venir con usted. Nosotros llegamos aqu&#237; hace m&#225;s de dos horas; debe de haber tenido usted alg&#250;n problema por el camino.

As&#237; fue. Un viaje terrible. Anne, una vez de regreso en casa, no pienso volver a poner un pie fuera de la finca en toda mi vida; desconectar&#233; el tel&#233;fono y reventar&#233; a martillazos la caja de parloteos.

S&#237;, jefe.

Y esta vez lo digo en serio contempl&#243; la gigantesca caja de parloteos frente a &#233;l. &#191;Es que esos anuncios se van a prolongar eternamente? &#191;D&#243;nde est&#225; mi ahijada? &#161;No me digas que la dejaste a merced de los idiotas hijos de McClintock!

Oh, claro que no. Est&#225; aqu&#237;. Hasta tiene su propia ni&#241;era, gracias a Dios.

Quiero verla.

Patty se la ense&#241;ar&#225;. Me tiene un poco irritada, se port&#243; como una perfecta bestiecilla durante todo el viaje. &#161;Patty, querida! Jubal quiere ver a Abby.

La mujer tatuada efectu&#243; uno de sus r&#225;pidos cruces de la estancia, sin prisa. Por todo lo que Jubal pod&#237;a ver, era la &#250;nica de entre todos los presentes que estaba haciendo algo, y parec&#237;a estar en todas partes a la vez.

Desde luego, Jubal. No tengo nada que hacer. Venga por aqu&#237;.

Jubal tuvo que trotar para alcanzarla.

Tengo a las ni&#241;as en mi cuarto explic&#243; ella por el camino, a fin de que Cari&#241;ito pueda vigilarlas.

Jubal se sorprendi&#243; ligeramente, un momento m&#225;s tarde, al comprobar lo que Patricia quer&#237;a decir con aquello. La boa estaba encima de una de las dobles camas, con el cuerpo enroscado de modo que formaba un nido rectangular. Un doble nido, ya que la cola de la serpiente divid&#237;a en dos el rect&#225;ngulo, formando dos huecos del tama&#241;o de sendas cunas, cada uno de ellos con su correspondiente mantita infantil y cada uno de ellos conteniendo un beb&#233;.

El ofidio ni&#241;era alz&#243; la cabeza con aire interrogador cuando se acercaron. Patty le dedic&#243; una caricia.

Todo est&#225; bien, querida. Pap&#225; Jubal desea verlas. H&#225;gale alguna caricia y deje que le asimile, as&#237; le conocer&#225; la pr&#243;xima vez.

Primero Jubal le hizo unos cuantos mimos a su ni&#241;a favorita cuando &#233;sta gorgote&#243; y patale&#243; alegremente, luego acarici&#243; a la serpiente. Decidi&#243; que era el m&#225;s hermoso ejemplar de boidae que hab&#237;a visto nunca, as&#237; como el mayor. M&#225;s largo, estim&#243;, que cualquier otra boa constrictora en cautividad. Las listas de su piel se marcaban con claridad, y los brillantes colores de la cola eran realmente llamativos. Envidi&#243; a Patty su animalito, digno de cualquier primer premio, y lament&#243; no disponer de tiempo para trabar amistad con &#233;l.

La serpiente frot&#243; su cabeza contra la mano de Jubal, igual que hubiera hecho un gato. Patty cogi&#243; a Abby y dijo:

Tal como pensaba. Cari&#241;ito, &#191;por qu&#233; no me avisaste? luego explic&#243;, mientras empezaba a cambiar pa&#241;ales. Me cuenta enseguida si alguna de ellas se enreda en la ropa o necesita ayuda, puesto que no puede hacer mucho por s&#237; misma para ayudarlas, excepto empujarlas para que vuelvan a la cama si tratan de gatear fuera y pueden caer. Pero no parece asimilar que un beb&#233; mojado tiene que ser cambiado Cari&#241;ito no ve que haya nada malo en ello. Ni tampoco Abby.

Lo s&#233;. La llamamos la Vieja Puntual. &#191;Qui&#233;n es el otro bomb&#243;n?

&#191;Eh? Oh, &#233;sa es F&#225;tima Michele. Cre&#237; que lo sab&#237;a.

&#191;Est&#225;n aqu&#237;? &#161;Pens&#233; que estaban en Beirut!

Bueno, creo que vinieron de alguno de esos sitios extranjeros. No s&#233; exactamente de d&#243;nde. Quiz&#225; Maryam me lo dijo, pero no significaba nada para m&#237;; nunca he estado en parte alguna. No es que importe, tampoco; asimilo que todos los sitios son semejantes, s&#243;lo otras personas. Tome, &#191;quiere sostener a Abigail Zenobia mientras yo compruebo a F&#225;tima?

Jubal lo hizo, y le asegur&#243; que era la ni&#241;a m&#225;s hermosa del mundo; poco despu&#233;s, le aseguraba lo mismo a F&#225;tima. Fue completamente sincero en ambas ocasiones, y las ni&#241;as le creyeron. Jubal hab&#237;a dicho lo mismo en incontables ocasiones empezando en la administraci&#243;n Hardim, y siempre lo hab&#237;a dicho con sinceridad, y siempre le hab&#237;an cre&#237;do. Abandon&#243; de mala gana el dormitorio, tras hacerle unos cuantas caricias m&#225;s a Cari&#241;ito y decirle lo mismo que a las ni&#241;as, con id&#233;ntica sinceridad.

Al salir se tropezaron con la madre de F&#225;tima.

&#161;Jefe, querido! le dio un beso, y unas palmaditas en la barriga. Ya veo que le mantienen bien alimentado.

Un poco. He estado besuqueando a tu hija. Es un &#225;ngel de mu&#241;equita, Miriam.

S&#237;, es una ni&#241;a encantadora, &#191;eh? Vamos a venderla en R&#237;o, conseguiremos buen precio por ella.

&#191;No es mejor el mercado en Yemen?

Stinky dice que no. Tenemos que venderla para hacer sitio llev&#243; la mano de Jubal a su vientre. &#191;No nota el bulto? Stinky y yo estamos fabricando un chico ahora; no tenemos tiempo para las hijas.

Maryam reproch&#243; Patricia, sonriente. &#201;sa no es forma de hablar.

Lo siento, Patty. No hablar&#237;a as&#237; si fuese tu hija. T&#237;a Patty es una dama, y asimilo que yo no.

Yo tambi&#233;n asimilo que no lo eres, peque&#241;a diablilla asever&#243; Jubal. Pero si F&#225;tima est&#225; en venta, te ofrezco el doble de lo que pueda dar el mejor postor.

Tendr&#225; que cerrar el trato con t&#237;a Patty; a m&#237; s&#243;lo me dejan verla ocasionalmente.

Y t&#250; no has engordado, as&#237; que puede que desees conservarla contigo. Aunque, hum, podr&#237;a ser.

Lo es. Mike ha asimilado muy cuidadosamente, y le ha dicho a Stinky que ha fabricado un muchacho.

&#191;C&#243;mo puede asimilar Mike una cosa as&#237;? Imposible. Ni siquiera yo estoy seguro de que hayas quedado embarazada.

Oh, claro que lo est&#225;, Jubal confirm&#243; Patricia.

Miriam le mir&#243; serenamente.

El esc&#233;ptico de siempre, &#191;eh, jefe? Mike lo asimil&#243; mientras Stinky y yo est&#225;bamos a&#250;n en Beirut, antes incluso de que nosotros estuvi&#233;ramos seguros de que hab&#237;a prendido. Mike nos telefone&#243;. Stinky dijo en la universidad que nos tom&#225;bamos un a&#241;o sab&#225;tico para efectuar trabajo de campo, o que renunciaba a su puesto. Y aqu&#237; estamos.

&#191;Haciendo qu&#233;?

Trabajando. Trabajo mucho m&#225;s de lo que nunca me hizo trabajar usted, jefe Mi marido es un negrero.

&#191;Haciendo qu&#233;?

Est&#225;n escribiendo un diccionario marciano intervino Patty.

&#191;Marciano-ingl&#233;s? Eso debe de ser m&#225;s bien dif&#237;cil

&#161;Oh, no, no, no! Miriam pareci&#243; casi sorprendida. Eso no ser&#237;a dif&#237;cil, ser&#237;a imposible. Un diccionario marciano en marciano. Nunca ha habido ninguno antes; los marcianos no necesitan tales cosas. Oh, mi contribuci&#243;n es puramente de oficina; paso a m&#225;quina lo que hacen ellos. Mike y Stinky, sobre todo Stinky, preparan un alfabeto fon&#233;tico marciano de ochenta y un caracteres. Disponemos de una fonoescritora IBM adaptada a esos caracteres, tanto may&#250;sculas como min&#250;sculas Jefe, querido, estoy estropeada como secretaria; ahora escribo al tacto por el sistema marciano. &#191;Me querr&#225; de todos modos, cuando usted grite: &#161;Primera!, y yo no valga para nada? De todos modos, a&#250;n s&#233; cocinar, y me han dicho que poseo otros talentos.

Aprender&#233; a dictar en marciano.

Lo har&#225;, en cuanto Mike y Stinky le den un buen repaso. Lo asimilo. &#191;Verdad, Patty?

Hablas correctamente, hermana.

Regresaron a la sala de estar, y Caxton acudi&#243; a su encuentro; sugiri&#243; encontrar alg&#250;n lugar m&#225;s tranquilo, lejos de la enorme caja de parloteos, y condujo a Jubal por un pasillo hasta otra sala de estar.

Parece que tienen ocupada la mayor parte de este piso.

Todo &#233;l asinti&#243; Ben. Cuatro suites: la secretarial, la presidencial, la residencial y la del propietario, abiertas unas a otras y s&#243;lo accesibles a trav&#233;s de nuestra propia plataforma de aterrizaje, excepto un vest&#237;bulo que no es muy seguro sin ayuda. &#191;Le advirtieron al respecto?

S&#237;.

No necesitamos mucho espacio en estos momentos, pero acaso nos haga falta en el futuro; est&#225; llegando m&#225;s gente.

Ben, &#191;c&#243;mo pueden ocultarse de los polis de esta manera tan abierta? El personal del hotel les denunciar&#225;

Oh, hay formas. El personal del hotel no sube aqu&#237;. Ver&#225;, Mike es el propietario del hotel.

Me atrever&#237;a a decir que eso es mucho peor todav&#237;a.

No, es mucho mejor, a menos que nuestro valeroso jefe de polic&#237;a tenga al se&#241;or Douglas en su n&#243;mina, cosa que dudo. Mike pas&#243; la propiedad a trav&#233;s de una cadena de cuatro eslabones de hombres de paja, y Douglas nunca se mete en los procedimientos de Mike. Desde que Os Kilgallen se hizo cargo de mi columna, Douglas dej&#243; de aborrecerme, supongo; pero tampoco quiere entregarme el control, as&#237; que hace lo que Mike quiere. El hotel es una inversi&#243;n s&#243;lida; hace dinero, pero el propietario, seg&#250;n el registro, es un miembro clandestino de nuestro Noveno C&#237;rculo. De modo que si el propietario desea habitar esta planta para la temporada, el gerente no hace preguntas sobre c&#243;mo y por qu&#233; o cu&#225;ntos hu&#233;spedes va a albergar, o qui&#233;n entra y sale: le gusta su trabajo, y Mike le paga m&#225;s de lo que vale realmente el puesto. Es un buen escondite, por el momento. Hasta que Mike asimile ad&#243;nde podemos ir a continuaci&#243;n.

Suena como si Mike hubiera anticipado la necesidad de un escondite.

Oh, estoy seguro de que s&#237;. Hace casi dos semanas Mike evacu&#243; a todos los polluelos del nido, excepto Maryam y su beb&#233;. Maryam es imprescindible para el trabajo que est&#225; haciendo. Mike envi&#243; a las familias con hijos a otras ciudades, sitios donde piensa abrir templos, me parece, y cuando lleg&#243; el momento hab&#237;a menos de una docena de personas que trasladar. No hubo problemas.

Pero, tal como fueron las cosas, tengo entendido que tuvieron bastante trabajo para salvar el pellejo Jubal se pregunt&#243; c&#243;mo habr&#237;an tenido tiempo de buscar sus ropas, teniendo en cuenta que probablemente no iban vestidos. &#191;Perdieron todo el contenido del Nido? &#191;Todas sus pertenencias personales?

Oh, no, nada que realmente dese&#225;ramos. Cosas como las cintas de lenguaje de Stinky y una fonoescritora especial que utiliza Maryam, incluso ese horrible cuadro de usted que merecer&#237;a estar en el museo de Madame Tussaud. Y Mike tom&#243; nuestras ropas y algo de dinero, que estaban a mano.

&#191;Dice que Mike hizo eso? objet&#243; Jubal. Ten&#237;a entendido que estaba en la c&#225;rcel cuando se inici&#243; el fuego.

Oh, estaba y no estaba. Su cuerpo estaba en la c&#225;rcel, contra&#237;do y en pleno retraimiento. Pero en realidad, &#233;l se encontraba con nosotros. &#191;Comprende?

Hum. No, no asimilo.

Afinidad. Se hallaba principalmente dentro de la cabeza de Jill, pero todos nos encontr&#225;bamos unidos &#237;ntimamente. Jubal, no puedo explic&#225;rselo; tiene que vivirlo. Cuando se produjo la explosi&#243;n, &#233;l nos traslad&#243; aqu&#237;. Luego regres&#243; y salv&#243; las otras cosas, menos importantes, que valieran la pena.

Jubal frunci&#243; el entrecejo. Caxton dijo, impaciente:

Teleportaci&#243;n, por supuesto. &#191;Por qu&#233; le parece tan dif&#237;cil de asimilar, Jubal? Usted mismo me recomend&#243; que viniera aqu&#237; y mantuviera los ojos abiertos, y supiera reconocer un milagro cuando viera uno. Le obedec&#237;, y ah&#237; estaban. S&#243;lo que no son milagros, del mismo modo que la radio tampoco es un milagro. &#191;Asimila usted la radio? &#191;O la estereovisi&#243;n? &#191;O los ordenadores electr&#243;nicos?

&#191;Yo? No.

Ni yo. Nunca he estudiado electr&#243;nica. Pero estoy seguro de que podr&#237;a, si dispusiera del tiempo y las ganas de aprender el lenguaje de la electr&#243;nica. Creo que no es milagroso; es &#250;nicamente complejo. La teleportaci&#243;n es sencilla tambi&#233;n, una vez aprendes el lenguaje; es el lenguaje lo que resulta dif&#237;cil.

Ben, &#191;puede usted teleportar cosas?

&#191;Yo? Oh, no, no ense&#241;an eso en el parvulario. Soy di&#225;cono por cortes&#237;a, simplemente porque soy un Primer Llamado y por eso estoy en el Noveno C&#237;rculo, pero mis progresos se limitan al Cuarto C&#237;rculo, camino del Quinto. Apenas estoy empezando a conseguir el control de mi propio cuerpo. Patty es la &#250;nica de nosotros que recurre a la teleportaci&#243;n con cierta regularidad, y no estoy seguro de que lo haga sin el apoyo de Mike. Oh, Mike afirma que es perfectamente capaz de hacerlo, pero Patty es una persona tan ingenua y humilde que siente que su genio depende absolutamente de Mike. Cosa que no necesita en absoluto.

Jubal, asimilo esto: en realidad no necesitamos a Mike. Oh, no estoy intentando desprestigiarle; no me interprete mal. Pero usted podr&#237;a haber sido el Hombre de Marte. O incluso yo. Mike es como el primer hombre que descubri&#243; el fuego. El fuego estaba all&#237; durante todo el tiempo, y una vez que &#233;l demostr&#243; que pod&#237;a usarse, todo el mundo pudo utilizarlo Al menos, cualquiera con el suficiente sentido com&#250;n como para no quemarse los dedos. &#191;Me sigue?

Asimilo, algo al menos.

Mike es nuestro Prometeo pero recu&#233;rdelo, Prometeo no era Dios. Mike no deja de subrayar eso. Usted es Dios, yo soy Dios, &#233;l es Dios, todo eso se asimila. Mike es un hombre, igual que todos nosotros, aunque sabe m&#225;s cosas. Un hombre muy superior, de acuerdo; un hombre inferior, instruido en las cosas que saben los marcianos, podr&#237;a haberse erigido en un dios de pacotilla. Mike est&#225; por encima de esa tentaci&#243;n. Es un Prometeo, pero eso es todo.

Jubal dijo lentamente:

Seg&#250;n recuerdo, Prometeo pag&#243; un precio muy alto por proporcionar el don del fuego a la raza humana[18 - Enojados por ello, los dioses lo encadenaron a un monte, donde un ave rapaz le ro&#237;a las entra&#241;as. (N. del Rev.)].

&#161;No crea que Mike no lo est&#225; pagando tambi&#233;n! Lo paga con veinticuatro horas diarias de trabajo, siete d&#237;as a la semana, tratando de ense&#241;arnos a unos pocos a jugar con cerillas sin quemarnos los dedos. Jill y Patty insistieron e insistieron sobre Mike, hasta convencerle por puro agotamiento de que deb&#237;a tomarse una noche de descanso a la semana, mucho antes de que yo me uniese al grupo sonri&#243;. Pero uno no puede detener a Mike. Esta ciudad est&#225; repleta de casinos, sin duda ya lo sabe, y la mayor&#237;a de ellos hacen trampas, puesto que aqu&#237; el juego es ilegal. Normalmente Mike se pasa la noche jugando en los juegos ama&#241;ados, y ganando. Acumula diez, veinte, treinta mil d&#243;lares por noche. Intentaron cazarle, intentaron matarle, intentaron lanzar sobre &#233;l matones y rufianes, pero nada funcion&#243;. Todo lo que consiguieron fue aumentar su reputaci&#243;n como el tipo m&#225;s afortunado de la ciudad, cosa que atrajo m&#225;s gente a&#250;n al Templo; deseaban ver al hombre que siempre ganaba.

As&#237; que intentaron mantenerle fuera de los juegos, y eso fue otro error. Los mecanismos de las m&#225;quinas tragaperras se soldaban hasta formar un s&#243;lido bloque, las ruedas de las ruletas se negaban a girar, los dados no sal&#237;an de sus cubiletes. Finalmente llegaron a un acuerdo con &#233;l: le pidieron educadamente que dejara de jugar una vez hubiera ganado unos cuantos billetes grandes. Por las buenas, Mike siempre atiende a razones, si se le pide educadamente.

Caxton hizo una pausa, luego a&#241;adi&#243;:

Por supuesto, ahora es un nuevo bloque de poder el que tenemos enfrentado a nosotros. No s&#243;lo los fosteritas y algunas de las dem&#225;s Iglesias, sino el sindicato del juego y la maquinaria pol&#237;tica de la ciudad. Opino que ese trabajo en el Templo fue hecho por profesionales tra&#237;dos de fuera de la zona; dudo mucho que los escuadrones de combate fosteritas tengan algo que ver con la explosi&#243;n.

Mientras hablaban hab&#237;a entrado y salido gente, se hab&#237;an formado grupos y algunos se hab&#237;an reunido con Jubal y Ben. Jubal descubri&#243; en ellos una sensaci&#243;n de lo m&#225;s inusual, una relajada tranquilidad sin prisas que, al mismo tiempo, era una tensi&#243;n din&#225;mica. Nadie parec&#237;a excitado ni apresurado; sin embargo, todo lo que hac&#237;an parec&#237;a tener un prop&#243;sito, incluso gestos aparentemente tan accidentales e impremeditados como los de encontrarse unos a otros y saludarse con un beso o unas palabras, o a veces no. Jubal empez&#243; a tener la sensaci&#243;n de que todos aquellos movimientos hab&#237;an sido planificados por un maestro core&#243;grafo, aunque evidentemente no era as&#237;.

La quietud y la creciente tirantez, o m&#225;s bien la expectaci&#243;n, decidi&#243;; aquella gente no estaba tensa de un modo que pudiera calificarse de morboso. A Jubal le recordaban algo que hab&#237;a conocido en el pasado. Cirug&#237;a, con un maestro trabajando: nada de ruidos, nada de movimientos in&#250;tiles. Un poco.

Entonces lo record&#243;. En una ocasi&#243;n, muchos a&#241;os antes, cuando el hombre utilizaba cohetes gigantescos impulsados por combustibles qu&#237;micos para la primitiva exploraci&#243;n del espacio desde el tercer planeta, hab&#237;a asistido a una cuenta regresiva en un blocao. Record&#243; ahora: las mismas voces bajas, la misma actividad relajada, muy diversa pero coordinada, id&#233;ntica expectaci&#243;n exultante y creciente a medida que la cuenta se arrimaba a cero. Tuvo la certeza de que estaban aguardando la plenitud, eso era seguro. Pero, &#191;de qu&#233;? &#191;Por qu&#233; se sent&#237;an tan felices? Su Templo y todo lo que hab&#237;an edificado acababa de ser destruido, y sin embargo parec&#237;an chiquillos en Nochebuena.

Jubal hab&#237;a observado de pasada, al llegar, que el nudismo que tanto alterara a Ben en su primera y abortada visita al Nido no parec&#237;a practicarse como norma general en este Nido sustituto, pese a que estaban lo bastante aislados como para poder hacerlo. Cuando hizo acto de presencia, Jubal no lo not&#243; enseguida; se hab&#237;a adaptado ya tanto a aquel ambiente de familia unida que el ir o no ir vestido carec&#237;a de importancia.

Cuando se dio cuenta, no lo apreci&#243; en forma de piel, sino de la m&#225;s densa y hermosa cascada de cabello negro que jam&#225;s hubiera visto, y que adornaba a una mujer que hab&#237;a entrado, hablado con alguien, lanzado a Ben un beso, mirado gravemente a Jubal y salido. Jubal la sigui&#243; con los ojos, apreciando aquella ondulante masa de plumaje de medianoche. S&#243;lo despu&#233;s de que la mujer hubo desaparecido se dio cuenta de que todo su atuendo estribaba en aquella regia gloria, y entonces se dio cuenta tambi&#233;n de que no era la &#250;nica del grupo de hermanos que iba de esa manera.

Ben observ&#243; la direcci&#243;n de su mirada.

Es Ruth le dijo. La nueva suma sacerdotisa. Ella y su esposo han estado fuera, en la otra costa, preparando un templo subsidiario, creo. Me alegro de que hayan vuelto. Est&#225; empezando a parecer que toda la familia ha vuelto a casa, como en esas comidas de Navidad pasadas de moda.

Tiene una hermosa cabellera. Me hubiera gustado que se quedara.

Entonces, &#191;por qu&#233; no la llam&#243;?

&#191;Eh?

Es casi seguro que Ruth hall&#243; alguna excusa para entrar aqu&#237; con el &#250;nico fin de echarle un vistazo a usted; supongo que acaban de llegar. &#191;No se ha dado cuenta de que casi nos han dejado solos, excepto unos cuantos que se han sentado unos momentos con nosotros, no han dicho casi nada y luego se han marchado?

Bueno, s&#237;.

Jubal se hab&#237;a dado cuenta de ello no sin cierta decepci&#243;n, ya que se hab&#237;a estado preparando, despu&#233;s de todo lo que hab&#237;a o&#237;do, para eludir en lo posible toda intimidad indebida, y hab&#237;a descubierto que acababa de tropezar con un escal&#243;n superior que no estaba all&#237;. Hab&#237;a sido tratado con hospitalidad y cortes&#237;a, pero era m&#225;s la cortes&#237;a de un gato que la de un perro abiertamente cari&#241;oso.

Todos est&#225;n terriblemente interesados en el hecho de que est&#225; usted aqu&#237;, y desean verle, pero le temen.

&#191;A m&#237;?

Oh, ya se lo dije el verano pasado. Es usted una venerable tradici&#243;n de la Iglesia, no del todo real para ellos, y un poco mayor que de tama&#241;o natural. Mike les ha dicho que es usted el &#250;nico ser humano que conoce de quien puede decir que asimila en toda su plenitud sin verse obligado a aprender marciano primero. La mayor&#237;a de ellos sospechan que puede leer usted sus mentes con la misma perfecci&#243;n que lo hace Mike.

Oh &#161;Vaya estupidez! Espero que los haya sacado usted de su error.

&#191;Qui&#233;n soy yo para destruir un mito? Quiz&#225; pueda leer usted las mentes, y en ese caso estoy seguro de que no me lo dir&#237;a. Le temen s&#243;lo un poco: saben que devora ni&#241;os para desayunar y que, cuando ruge, tiembla el suelo. Cualquiera de ellos se sentir&#237;a encantado si le llamase, pero no quieren obligarle a aceptar su presencia. Saben que hasta Mike es todo o&#237;dos y dice se&#241;or cuando usted habla.

Jubal desde&#241;&#243; toda la idea con una corta y explosiva palabra.

Desde luego admiti&#243; Ben. Incluso Mike tiene puntos d&#233;biles; ya le dije que s&#243;lo era humano. Pero as&#237; son las cosas. Se ha convertido usted en el santo patr&#243;n de esta Iglesia, y no le queda m&#225;s remedio que enfrentarse a las consecuencias.

Bueno, por fin entra alguien a quien conozco. &#161;Jill! &#161;D&#233;se la vuelta, querida!

La mujer se volvi&#243;, vacilante.

Soy Dawn. Pero gracias.

Se acerc&#243;, de todos modos, y Jubal pens&#243; por un instante que iba a besarle en la boca, y decidi&#243; no rechazarlo. Pero, o bien ella no ten&#237;a esa intenci&#243;n, o cambi&#243; de idea. Se dej&#243; caer sobre una rodilla, cogi&#243; su mano y fue &#233;sta lo que bes&#243;.

Padre Jubal. Le damos la bienvenida y bebemos profundamente de usted.

Jubal retir&#243; bruscamente la mano.

&#161;Oh, por el amor del Cielo, chiquilla! Lev&#225;ntese y tome asiento. Compartamos el agua.

S&#237;, padre Jubal.

Hum. Ll&#225;meme Jubal a secas, y haga correr la voz de que no me gusta ser tratado como un leproso. Estoy en el seno de mi familia, espero.

Lo est&#225;, Jubal.

As&#237; que espero ser llamado Jubal y que se me trate como a un hermano de agua, ni m&#225;s ni menos. El primero que me mire con respeto se quedar&#225; castigado despu&#233;s de clase. &#191;Asimilado?

S&#237;, Jubal dijo ella modestamente. Ya se lo he transmitido.

&#191;Eh?

Lo que Dawn quiere decir explic&#243; Ben es que se lo ha dicho a Patty probablemente, y que Patty lo est&#225; comunicando a todos los que pueden o&#237;rla, por el o&#237;do interno, y que &#233;stos se lo est&#225;n diciendo a los que a&#250;n est&#225;n un poco sordos, como yo.

Exacto asinti&#243; Dawn, excepto que se lo he dicho a Jill. Patty ha salido a buscar algo que desea Mike. Jubal, &#191;ha estado viendo la estereovisi&#243;n? Es excitante.

&#191;Eh? No.

&#191;Te refieres al jaleo en la c&#225;rcel, Dawn?

S&#237;, Ben.

Todav&#237;a no hemos hablado de eso, y a Jubal no le gusta la est&#233;reo. Jubal, Mike no se limit&#243; a abrir un boquete y venir a casa cuando lo crey&#243; conveniente; les dej&#243; un dilema para que pudieran sentarse encima. Ah&#237; estaba, arrestado por todo lo imaginable excepto sodomizar la Estatua de la Libertad, con Bocazas Short denunci&#225;ndole como el Anticristo el mismo d&#237;a. As&#237; que les dio a masticar unos cuantos milagros. Hizo desaparecer todos los barrotes y puertas de la c&#225;rcel del condado antes de marcharse, e hizo lo mismo con la prisi&#243;n estatal justo en las afueras de la ciudad, por si no lo hab&#237;an entendido. Desarm&#243; a todas las fuerzas de la polic&#237;a de la ciudad, condado y estado. En parte para mantenerlos ocupados e interesados, y en parte simplemente porque Mike desprecia la idea de mantener encerrado a un hombre, sea por la raz&#243;n que fuere. Asimila en ello una gran incorrecci&#243;n.

Eso encaja admiti&#243; Jubal. Mike es gentil, siempre. Le lastima que alguien est&#233; encerrado. Estoy de acuerdo con &#233;l.

Ben agit&#243; la cabeza.

Mike no es gentil, Jubal. Matar a un hombre no le preocupar&#237;a en lo m&#225;s m&#237;nimo. Pero es el anarquista definitivo. Encerrar a un hombre es una incorrecci&#243;n. Libertad para uno mismo, y absoluta responsabilidad personal para uno mismo. T&#250; eres Dios.

&#191;D&#243;nde reside el conflicto, se&#241;or? Matar a un hombre puede ser necesario. Pero confinarlo es una ofensa contra su integridad, y la de uno mismo.

Ben se le qued&#243; mirando.

Asimilo que Mike tiene raz&#243;n. Absorbe usted en su totalidad, a su modo. A m&#237; me falta mucho; todav&#237;a estoy aprendiendo. &#191;C&#243;mo se lo est&#225;n tomando en la ciudad, Dawn? a&#241;adi&#243;.

La muchacha ri&#243; suavemente.

Como un enjambre de abejas enfurecidas. El alcalde se ha visto atrapado, y echa espuma por la boca. Ha solicitado la ayuda del estado y de la Federaci&#243;n, y se la han concedido; hemos visto aterrizar montones de transportes de tropas. Pero a medida que salen de los veh&#237;culos, Mike los va despojando no s&#243;lo de sus armas, sino tambi&#233;n de sus zapatos, y tan pronto como el transporte queda vac&#237;o, Mike lo hace desaparecer tambi&#233;n.

Absorbo que Mike permanecer&#225; retra&#237;do hasta que se cansen y se den por vencidos dijo Ben. Tantos detalles pueden ocuparle una eternidad.

Dawn pareci&#243; pensativa.

No, no lo creo as&#237;, Ben. Por supuesto que as&#237; ser&#237;a si tuviera que hacerlo yo, aunque s&#243;lo fuera una d&#233;cima parte. Pero asimilo que Michael puede hacerlo mientras conduce una bicicleta, manteniendo el equilibrio con la cabeza en el sill&#237;n.

Hum. No lo s&#233;, yo todav&#237;a no hago m&#225;s que chapuzas Ben se puso en pie. A veces vosotros los milagreros me dais un poco de dolor de cabeza, chica de az&#250;car. Me voy a ver ese tanque unos momentos se demor&#243; un instante para besarla. T&#250; enc&#225;rgate de entretener a pap&#225; Jubal; le gustan las ni&#241;as peque&#241;as.

Caxton se march&#243; de la sala, y un paquete de cigarrillos que hab&#237;a sobre la mesita de caf&#233; se alz&#243; en el aire, le sigui&#243; y fue a introducirse en uno de sus bolsillos.

&#191;Qui&#233;n hizo eso? pregunt&#243; Jubal. &#191;Usted o Ben?

Ben. Yo no fumo, a menos que el hombre con el que estoy desee fumar. Pero &#233;l siempre olvida los cigarrillos; le persiguen por todo el Nido.

Hum No es tan chapuzas como quiere dar a entender.

Ben adelanta mucho, y m&#225;s r&#225;pidamente de lo que confiesa. Es una persona verdaderamente santa, pero odia admitirlo. Es t&#237;mido.

Hum. Dawn, es usted la Dawn Ardent que conoc&#237; en el Tabern&#225;culo de Foster hace dos a&#241;os y medio, &#191;verdad?

&#161;Oh, lo recuerda! le mir&#243; como si Jubal le hubiera ofrecido una piruleta.

Por supuesto que lo recuerdo. Pero estaba un poco desconcertado. Ha cambiado usted algo. Para mejor. Parece mucho m&#225;s hermosa.

Eso se debe a que soy m&#225;s hermosa dijo ella, simplemente. Me confundi&#243; usted con Gillian. Y ella es m&#225;s hermosa tambi&#233;n.

&#191;D&#243;nde est&#225; esa ni&#241;a? Todav&#237;a no la he visto, y albergaba la esperanza de verla enseguida.

Est&#225; trabajando Dawn hizo una pausa. Pero ya se lo he dicho, y me ha contestado que ahora viene volvi&#243; a hacer otra pausa. Y yo tengo que sustituirla. Si me dispensa

Oh, por supuesto. Adelante, chiquilla.

No hay prisa dijo, pero se levant&#243; y sali&#243; de la estancia casi de inmediato, mientras el doctor Mahmoud se sentaba.

Jubal le mir&#243; hoscamente.

Al menos hubiera podido tener la cortes&#237;a de hacerme saber que estaba usted en este pa&#237;s, en vez de dejar que conociese a mi ahijada gracias a los buenos oficios de una serpiente.

Oh, Jubal, usted siempre tiene mucha prisa.

Se&#241;or m&#237;o, cuando uno tiene mi edad Jubal se vio interrumpido por unas manos que se posaron sobre sus ojos. Una voz muy recordada pregunt&#243;:

&#191;Adivina qui&#233;n soy?

&#191;Belceb&#250;?

Int&#233;ntelo de nuevo.

&#191;Lady Macbeth?

Se acerca. Tercera oportunidad, o tendr&#225; que pagar prenda.

Gillian, olvide eso, d&#233;se la vuelta y si&#233;ntese a mi lado.

S&#237;, padre.

Y deje de llamarme padre en cualquier parte excepto en casa. Se&#241;or, como le estaba diciendo, cuando uno tiene mi edad, ha de apresurarse a hacer ciertas cosas. Cada amanecer es una joya preciosa, puesto que es posible que nunca se vea seguido por el ocaso. El mundo puede terminar en cualquier momento.

Mahmoud le sonri&#243;.

Jubal, &#191;acaso tiene la impresi&#243;n de que, si deja de darle usted a la manivela, el mundo interrumpir&#237;a sus giros?

Es muy posible, se&#241;or, desde mi punto de vista Miriam se les uni&#243; en silencio y se sent&#243; en el lado libre de Jubal; &#233;ste pas&#243; un brazo en torno de ella. Claro que tambi&#233;n es posible que no desee volver a ver de nuevo su feo semblante, ni siquiera el rostro, algo m&#225;s aceptable, de mi antigua secretaria.

Jefe, &#191;est&#225; acumulando puntaje para un puntapi&#233; en el est&#243;mago? susurr&#243; Miriam. Soy exquisitamente guapa, y lo digo con la m&#225;xima autoridad.

Silencio. Las nuevas ahijadas constituyen otra categor&#237;a. Por culpa de tu omisi&#243;n al no remitirme ni una simple tarjeta postal, pude haberme perdido la oportunidad de ver a F&#225;tima Michele. En cuyo caso, mi esp&#237;ritu habr&#237;a vuelto para atormentarte.

En cuyo caso se&#241;al&#243; Miriam, podr&#237;a haberle echado un vistazo a Micky al mismo tiempo, y limpiado toda la zanahoria extraviada en su pelo. Un cuadro de lo m&#225;s desagradable.

Hablaba metaf&#243;ricamente.

Yo no. La ni&#241;a es terrible comiendo.

&#191;Por qu&#233; hablaba usted metaf&#243;ricamente, jefe? intervino Jill suavemente.

&#191;Eh? El concepto de esp&#237;ritu es uno que no considero necesario, m&#225;s all&#225; de la figura ret&#243;rica.

Es algo m&#225;s que una figura ret&#243;rica insisti&#243; Jill.

Hum, es posible. Pero prefiero encontrarme las ni&#241;as peque&#241;as en carne y hueso, incluida mi propia persona.

Pero eso es lo que yo estaba diciendo, Jubal indic&#243; el doctor Mahmoud. No va usted a morir; ni siquiera est&#225; cerca de ello. Mike lo ha asimilado. Afirma que le quedan a usted muchos a&#241;os por delante.

Jubal neg&#243; con la cabeza.

Hace a&#241;os ya que establec&#237; un l&#237;mite de tres cifras. No m&#225;s.

&#191;Qu&#233; tres cifras, jefe? pregunt&#243; Miriam inocentemente. &#191;Las tres usadas por Matusal&#233;n?

Jubal sacudi&#243; a la muchacha por los hombros.

&#161;No seas obscena!

Stinky dice que las mujeres deben ser obscenas, pero sordas.

Tu marido habla correctamente. El d&#237;a en que mi maquinaria muestre tres cifras en su cuentakil&#243;metros me descorporizar&#233;, ya sea al estilo marciano, ya sea por mis propios y toscos medios. No pod&#233;is arrebatarme eso. Ir a las duchas es la mejor parte del juego.

Asimilo que habla correctamente, Jubal dijo Jill despacio, en eso de que es la mejor parte del juego. Pero no se precipite al calcular su hora final. Su plenitud no se ha producido todav&#237;a. Allie le hizo un hor&#243;scopo precisamente la semana pasada.

&#191;Un hor&#243;scopo? &#161;Oh, Dios m&#237;o! &#191;Qui&#233;n es Allie? &#191;Y c&#243;mo se ha atrevido a hacerme un hor&#243;scopo? &#161;Quiero verla! Que alguien la traiga aqu&#237;, la enviar&#233; a la Oficina de Asuntos Mejores en que Ocuparse.

Temo que no va a poder hacerlo en estos momentos indic&#243; Mahmoud, puesto que est&#225; colaborando en nuestro diccionario. En cuanto a qui&#233;n es, se trata de Madame Alexandra Vesant.

Jubal se irgui&#243; en su asiento y pareci&#243; complacido.

&#191;Becky? &#191;Tambi&#233;n ella se encuentra en esta casa de locos? Hubiera debido adivinarlo. &#191;D&#243;nde est&#225;?

S&#237;, Becky. Aunque la llamamos Allie porque ya tenemos otra Becky. Pero tendr&#225; que esperar. Y no se tome a broma sus hor&#243;scopos, Jubal: tiene la Visi&#243;n.

Oh tonter&#237;as, Stinky. La astrolog&#237;a no pasa de ser una estupidez, y usted lo sabe.

Desde luego que s&#237;. Incluso Allie lo sabe. Y un gran porcentaje de los astr&#243;logos son burdos fraudes. No obstante, Allie la practica de una forma m&#225;s diligente de lo que sol&#237;a hacer cuando trabajaba para el p&#250;blico, ya que ahora emplea la aritm&#233;tica y la astronom&#237;a marcianas, mucho m&#225;s completas que las nuestras. Pero es su instrumento para asimilar. Podr&#237;a mirar un remanso de agua, o una bola de cristal, o examinar las entra&#241;as de un pollo; el medio que utiliza para ponerse en situaci&#243;n no importa, y Mike le aconsej&#243; que continuara usando los s&#237;mbolos a los que estaba acostumbrada. El detalle estriba en que Allie posee la Visi&#243;n.

&#191;Qu&#233; demonios quiere decir con eso de la Visi&#243;n, Stinky?

La habilidad de asimilar m&#225;s del universo que esa peque&#241;a parte sobre la que est&#225; uno sentado en este momento. Mike la posee a trav&#233;s de a&#241;os de disciplina marciana; Allie era una semiadepta no entrenada. El hecho de que utilizara un s&#237;mbolo tan carente de significado como la astrolog&#237;a no tiene nada que ver con el asunto. Un rosario carece tambi&#233;n de significado, hablo de un rosario musulm&#225;n, por supuesto; no estoy criticando a nuestros competidores del otro lado de la calle Mahmoud meti&#243; una mano en su bolsillo, sac&#243; un rosario y empez&#243; a manosearlo. Si ayuda a que su sombrero d&#233; la vuelta sobre s&#237; mismo durante una partida de p&#243;quer, entonces sirve de algo. Es irrelevante el hecho de que el sombrero no posea poderes m&#225;gicos y no pueda asimilar.

Jubal observ&#243; el objeto isl&#225;mico de meditaci&#243;n y aventur&#243; una pregunta que hab&#237;a dudado en formular antes:

Entonces, &#191;debo tomar eso como que contin&#250;a usted siendo uno de los Fieles? Pens&#233; que tal vez se hab&#237;a unido a la Iglesia de Mike desde el principio.

Mahmoud apart&#243; a un lado las cuentas del rosario.

Tengo las dos cosas.

&#191;Eh? Stinky, son incompatibles. O de otro modo, no asimilo ninguna de los dos.

Mahmoud agit&#243; la cabeza.

S&#243;lo en la superficie. Puede usted decir, supongo, que Maryam adopt&#243; mi religi&#243;n y yo adopt&#233; la suya; nos consolidamos. Pero Jubal, mi querido hermano, sigo siendo esclavo de Dios, sometido a Su voluntad, y, no obstante, puedo decir: T&#250; eres Dios, yo soy Dios, todo lo que asimila es Dios. El profeta no afirm&#243; nunca que fuera el &#250;ltimo de los profetas, ni proclam&#243; que hab&#237;a dicho todo lo que se ten&#237;a que decir, s&#243;lo los fan&#225;ticos despu&#233;s de &#233;l insistieron en esas dos enga&#241;osas falacias.

El sometimiento a la voluntad de Dios no es convertirse en un robot ciego, incapaz de elegir libremente y as&#237; de pecar; el Cor&#225;n no dice eso. La sumisi&#243;n puede incluir, incluye, de hecho, profundas responsabilidades respecto a la forma en la cual yo, y cada uno de nosotros, configura el universo. Nos corresponde a nosotros convertirlo en un jard&#237;n celestial, o arrancar todo y destruirlo sonri&#243;. Con la ayuda de Dios todas las cosas son posibles, si puedo tomar esa frase prestada por un momento, excepto lo &#250;nico imposible: Dios no puede escapar de S&#237; mismo. No puede abdicar de Su propia responsabilidad absoluta; debe mantenerse sometido a Su propia voluntad, eternamente. El Islam permanece; &#201;l no puede cargarle la responsabilidad a nadie. Es Suya, m&#237;a, de usted, de Mike.

Jubal dej&#243; escapar un suspiro.

Stinky, la teolog&#237;a siempre me produce malestar. &#191;D&#243;nde est&#225; Becky? &#191;No puede dejar a un lado su trabajo en el diccionario y decirle hola a un viejo amigo? S&#243;lo la he visto una vez en veintitantos a&#241;os; eso es demasiado tiempo.

La ver&#225;. Pero ahora no puede interrumpir su trabajo, est&#225; dictando. Perm&#237;tame explicarle la t&#233;cnica, a fin de que no insista. Hasta ahora he pasado una parte de cada d&#237;a en comunicaci&#243;n con Mike, s&#243;lo unos breves momentos, aunque parece una jornada de ocho horas. Luego dicto de inmediato a la cinta todo cuanto Mike me ha vertido. A partir de esas cintas otras personas, entrenadas en fon&#233;tica marciana pero no necesariamente estudiantes avanzados, efect&#250;an transcripciones fon&#233;ticas con todo detalle. Luego Maryam las mecanograf&#237;a utilizando una m&#225;quina especial, y esta copia maestra es la que Mike o yo corregimos a mano. Yo preferir&#237;a que lo hiciera siempre Mike, pero su tiempo est&#225; a tope.

Pero nuestro esquema se ha visto alterado ahora, y Mike asimila que tiene que enviarnos a Maryam y a m&#237; lejos, a alg&#250;n Shangri-La para que terminemos la tarea, o, m&#225;s correctamente, ha asimilado que nosotros asimilaremos esa necesidad. As&#237; que Mike est&#225; completando meses y a&#241;os de cintas a fin de que podamos llev&#225;rnoslas y traducir sin prisas su contenido a una fon&#233;tica que los humanos puedan aprender a leer. Aparte eso, tenemos montones de cintas de conferencias de Mike en marciano, que ser&#225; imprescindible transcribir cuando el diccionario est&#233; concluido, conferencias que comprendimos en su momento con su ayuda, pero que m&#225;s tarde necesitar&#225;n ser impresas, con el diccionario.

Me veo obligado a suponer que Maryam y yo tendremos que marcharnos pronto porque, ocupado como est&#225; con un centenar de otras cosas, Mike ha cambiado el m&#233;todo. Hay aqu&#237; ocho dormitorios equipados con grabadoras. Aquellos de nosotros que pueden hacerlo mejor, Patty, Jill, yo mismo, Maryam, su amiga Allie, algunos otros, nos turnamos en esas estancias. Mike nos pone en un corto trance y vierte el lenguaje: definiciones, locuciones, conceptos, dentro de nosotros, en unos pocos momentos que representan horas, luego nosotros dictamos de inmediato lo que ha sido vertido en nosotros, de una forma exacta, mientras a&#250;n est&#225; fresco en nuestras mentes. Pero eso no puede hacerlo cualquiera, ni siquiera del Templo &#205;ntimo. Se requiere un acento afinado y la aptitud de unirse a la relaci&#243;n del trance y descargar luego los resultados. Sam, por ejemplo, lo tiene todo, salvo el acento claro, se las arregla, Dios sabe c&#243;mo, para hablar marciano con acento del Bronx. No se le puede utilizar; originar&#237;a incontables errores. Y eso es lo que Allie est&#225; haciendo ahora, dictar. Se encuentra a&#250;n en el estado de semitrance necesario para un recuerdo total y, si se la interrumpe, olvidar&#225; todo lo que no se haya registrado.

Asimilo acept&#243; Jubal, aunque la imagen de Becky Vesey como adepta a lo marciano me estremece un poco. De todos modos, en su tiempo fue una de las mejores mentalistas del negocio del espect&#225;culo; era capaz de efectuar lecturas que hac&#237;an que hasta el &#250;ltimo primo se saliera de sus zapatos, y perdiera el contenido de su billetera. Oiga, Stinky, si va a ser enviado lejos en busca de paz y tranquilidad para desarrollar todos esos datos, &#191;por qu&#233; usted y Maryam no vienen a casa? Hay sitio de sobra en los dormitorios y estudios de la nueva ala.

Quiz&#225; lo hagamos. La espera a&#250;n es.

Cari&#241;o dijo Miriam, ansiosa, es una soluci&#243;n que me encantar&#237;a, si Mike nos empuja fuera del Nido.

Si asimilamos la necesidad de alejarnos del Nido, querr&#225;s decir.

Viene a ser lo mismo, como muy bien asimilas.

Hablas correctamente, querida. Pero, &#191;cu&#225;ndo se come en esta casa? reproch&#243; Stinky. Tengo en mi interior una urgencia que lo es todo menos marciana. El servicio era mejor en el otro Nido.

No esperar&#225;s que Patty trabaje en el dichoso diccionario, se ocupe de que todo el mundo est&#233; a gusto, haga recados para Mike, y adem&#225;s tenga la comida en la mesa en el instante en que a ti se te ocurra sentir hambre, querido. Jubal, Stinky nunca terminar&#225; su sacerdocio, es esclavo de su est&#243;mago.

Bueno, yo tambi&#233;n.

Y vosotras chicas pod&#237;ais ir a echar una mano a Patty a&#241;adi&#243; el esposo de Miriam.

Eso suena como una insinuaci&#243;n muy vulgar. Sabes perfectamente, querido, que hacemos todo lo que ella nos deja, y que Tony no permite a casi nadie entrar en su cocina, ni siquiera en esta cocina se puso en pie. Vamos, Jubal, veamos qu&#233; se guisa. Tony se sentir&#225; muy halagado si usted visita sus dominios.

Jubal fue con ella, se sinti&#243; un poco desconcertado al ver que se usaba la telequinesia en la preparaci&#243;n de la comida y conoci&#243; a Tony. &#201;ste frunci&#243; el entrecejo hasta que supo la identidad de la visita, luego le mostr&#243; orgullosamente su centro de trabajo, entre una diatriba de insultos escupidos en una mezcla de ingl&#233;s e italiano dirigidos a los canallas que hab&#237;an destruido su cocina en el Nido. Mientras les atend&#237;a, una cuchara, sin ayuda de mano alguna, remov&#237;a la salsa del spaguetti que se preparaba en una peque&#241;a olla.

Poco despu&#233;s, Jubal se negaba a ocupar un asiento en la cabecera de una larga mesa y eleg&#237;a un sitio a un lado. Patty se sentaba en un extremo; la silla de la cabecera sigui&#243; vacante, aunque Jubal tuvo la extra&#241;a sensaci&#243;n que se esforz&#243; en reprimir de que el Hombre de Marte estaba all&#237; sentado, y que todo el mundo pod&#237;a verle menos &#233;l.

Frente a Jubal, al otro lado de la mesa, estaba el doctor Nelson.

Jubal se dio cuenta de que s&#243;lo se habr&#237;a sorprendido si el doctor Nelson no hubiese estado presente. Le salud&#243; con una inclinaci&#243;n de cabeza y dijo:

Hola, Sven.

Hola, doctor. Compartamos el agua.

Nunca tenga sed. &#191;Qu&#233; hace usted por aqu&#237;? &#191;Pertenece al cuadro m&#233;dico?

Nelson neg&#243; con la cabeza.

Estudio medicina.

Vaya. &#191;Y aprende algo?

He aprendido que la medicina no es necesaria.

De hab&#233;rmelo preguntado, yo se lo habr&#237;a dicho. &#191;Ha visto a Van?

Deber&#237;a llegar a &#250;ltima hora de esta noche o ma&#241;a&#241;a por la ma&#241;ana temprano. Su nave aterriz&#243; hoy.

&#191;Siempre viene aqu&#237;? inquiri&#243; Jubal.

Ll&#225;melo un estudiante con pr&#243;rroga. No dispone de mucho tiempo para pasar aqu&#237;.

Bueno, me alegrar&#225; verle. Hace como a&#241;o y medio que no le echo la vista encima.

Jubal trab&#243; conversaci&#243;n con el hombre que ten&#237;a a su derecha mientras Nelson hablaba con Dorcas, que estaba a su izquierda. Jubal capt&#243; la misma punzante expectaci&#243;n en la mesa que hab&#237;a notado antes, s&#243;lo que reforzada. Sia embargo, era algo a lo que no pod&#237;a ponerle el dedo encima; s&#243;lo parec&#237;a una familia tranquila cenando en relajada intimidad. En un momento determinado un vaso de agua empez&#243; a dar la vuelta a la mesa pero, si era un ritual con palabras en &#233;l, &#233;stas eran pronunciadas en voz demasiado baja como para ser o&#237;das. Cuando lleg&#243; a Jubal, &#233;ste tom&#243; un sorbo y lo pas&#243; a la muchacha sentada a su izquierda, con ojos un poco desorbitados y demasiado acomplejada para charlar con &#233;l, y le dijo en voz baja:

Le ofrezco el agua.

Gracias por el agua, pa, Jubal consigui&#243; responder ella.

&#201;sas fueron casi las &#250;nicas palabras que pudo arrancarle. Cuando el vaso complet&#243; su circuito y lleg&#243; al asiento vac&#237;o de la cabecera de la mesa, quedaba quiz&#225; un cent&#237;metro de agua en su interior. El vaso se alz&#243; solo, se inclin&#243;, el agua desapareci&#243; de &#233;l, y el recipiente de cristal volvi&#243; a posarse sobre el mantel. Jubal decidi&#243;, correctamente, que hab&#237;a tomado parte en un grupo de Compartir el Agua del Templo &#237;ntimo, y probablemente en su honor, aunque por ninguna parte apareci&#243; la orgi&#225;stica bacanal que hab&#237;a supuesto acompa&#241;ar&#237;a una tal bienvenida de un hermano. &#191;Era porque se hallaban en un entorno extra&#241;o? &#191;O acaso hab&#237;a imaginado todo aquello de acuerdo con sus gustos?

&#191;O simplemente los otros lo hab&#237;an suprimido como deferencia hacia &#233;l?

Esto &#250;ltimo parec&#237;a la tesis m&#225;s probable, y descubri&#243; que se sent&#237;a vejado por ello. Por supuesto se dijo, le alegraba el que le ahorrasen la necesidad de rechazar una invitaci&#243;n a algo que ciertamente no deseaba, que no hubiera deseado a ninguna edad, dados sus gustos personales. Pero maldita sea, ven&#237;a a ser lo mismo que: No menciones para nada el patinaje sobre hielo, porque la abuelita es demasiado anciana y fr&#225;gil y no ser&#237;a educado. Hilda, prop&#243;n que juguemos a las damas y todos aplaudiremos la idea, a la abuelita le gusta jugar a las damas. Ya iremos a patinar en otra ocasi&#243;n. &#191;De acuerdo, chicos?.

Jubal se resinti&#243; ante aquella respetuosa consideraci&#243;n, si se trataba de eso; casi hubiera preferido ir a patinar, aunque hubiese tenido que pagarlo con una fractura de cadera.

Pero decidi&#243; olvidar el asunto, alejarlo por completo de su mente, cosa que hizo con la ayuda del comensal de su derecha, que era tan charlat&#225;n como silenciosa la muchacha de su izquierda. Jubal supo que se llamaba Sam, y al poco tiempo sab&#237;a que Sam era un hombre de amplia y profunda erudici&#243;n, un rasgo que Jubal valoraba en cualquiera cuando era algo m&#225;s que mero recitado de loro, y asimil&#243; que en Sam lo era.

Este retroceso s&#243;lo es aparente le asegur&#243; Sam. El huevo estaba a punto de romper la c&#225;scara y ahora nos extenderemos. Por supuesto, hemos tenido problemas y seguiremos teniendo problemas, porque ninguna sociedad, no importa lo liberales que parezcan ser sus leyes, est&#225; dispuesta a permitir que se desaf&#237;en impunemente sus conceptos b&#225;sicos. Y nosotros lo desafiamos todo, desde la santidad de la propiedad hasta la santidad del matrimonio.

&#191;La propiedad tambi&#233;n?

La propiedad tal como funciona hoy. Hasta ahora, Michael no ha hecho m&#225;s que enfrentarse a unos cuantos tah&#250;res timadores. Pero, &#191;qu&#233; suceder&#225; cuando sean miles, decenas de miles, centenares de miles y m&#225;s, las personas que no puedan ser detenidas ni siquiera por las cajas fuertes de los bancos y que s&#243;lo dispongan de su autodisciplina para impedirles apoderarse de cualquier cosa que deseen? A decir verdad, esa disciplina es m&#225;s fuerte que cualquier freno legal, pero ning&#250;n banquero puede asimilar ese detalle hasta que &#233;l mismo recorra el espinoso camino que conduce a esa disciplina, en cuyo caso dejar&#225; de ser banquero. &#191;Qu&#233; le ocurrir&#225; al mercado de valores cuando los iluminados conozcan la ruta que ha de seguir el reba&#241;o, y los agentes de cambio y bolsa no?

&#191;Usted la conoce?

Sam neg&#243; con la cabeza.

No tengo ning&#250;n inter&#233;s. Pero Sa&#250;l, aqu&#237;, ese joven Hebe robusto; es mi primo, ha asimilado un poco, junto con Allie. Michael les ha recomendado prudencia al respecto, nada de grandes alharacas, as&#237; que utilizan una docena de cuentas pantalla, pero sigue existiendo el hecho de que cualquiera de los disciplinados puede ganar cualquier suma de dinero en cualquier empresa, bienes ra&#237;ces, acciones, carreras de caballos, juego, nombre usted lo que quiera, cuando compiten con los semidespiertos. No, no creo que el dinero y las propiedades desaparezcan; Michael asegura que ambos conceptos son &#250;tiles, pero afirmo que van a sufrir un vuelco, hasta el punto que la gente tendr&#225; que aprender nuevas reglas (y eso significa aprenderlas de la manera m&#225;s dura, como nosotros) o verse desplazada irremediablemente. &#191;Qu&#233; le ocurrir&#225; a la Lunar Enterprises cuando el medio de transporte corriente entre aqu&#237; y Luna City sea la teleportaci&#243;n?

&#191;Debo comprar? &#191;O vender?

Pregunte a Sa&#250;l. Puede seguir utilizando la actual corporaci&#243;n, o puede llevarla a la bancarrota. O puede dejar las cosas tal como est&#225;n durante un siglo o dos. Pero, aparte los banqueros y los corredores de bolsa, considere cualquier otra ocupaci&#243;n. &#191;C&#243;mo va a dar lecciones una maestra a unos chiquillos que saben m&#225;s que ella y no se callar&#225;n cuando cometa alg&#250;n error en sus ense&#241;anzas? &#191;Qu&#233; ser&#225; de los m&#233;dicos y dentistas cuando todo el mundo est&#233; siempre sano? &#191;Qu&#233; pasar&#225; con las industrias textiles y del vestido y los grandes imperios de la moda cuando la ropa ya no sea realmente necesaria y las mujeres pierdan gran parte de su inter&#233;s en los nuevos modelos (aunque nunca lo perder&#225;n del todo), y a nadie le importe en absoluto que le vean con el culo al aire? &#191;Qu&#233; forma adoptar&#225; el problema agr&#237;cola cuando pueda dec&#237;rseles a las malas hierbas que no crezcan y las cosechas se recojan sin beneficios para la Cosechera Internacional o la John Deere? Diga simplemente un nombre: cambiar&#225; hasta el punto de hacerlo irreconocible cuando sea aplicada la disciplina. Tome por ejemplo el cambio que sacudir&#225; tanto la santidad del matrimonio, en su forma actual, como la santidad de la propiedad. Jubal, &#191;tiene usted alguna idea de cu&#225;nto dinero gasta anualmente este pa&#237;s en drogas anticonceptivas y dispositivos semejantes?

Tengo cierta idea, Sam. Casi mil millones de d&#243;lares s&#243;lo en anticonceptivos orales este &#250;ltimo a&#241;o fiscal, y aproximadamente la mitad m&#225;s en remedios patentados, curalotodos y panaceas tan &#250;tiles como el almid&#243;n de ma&#237;z.

Oh, s&#237;, es usted m&#233;dico.

S&#243;lo de pasada. Pero soy una mente curiosa.

De cualquier forma, &#191;qu&#233; ser&#225; de esa gran industria, y de las discordantes protestas de los moralistas, cuando una mujer pueda concebir solamente cuando decida hacerlo con un acto de volici&#243;n, cuando adem&#225;s sea inmune a las enfermedades, le importe &#250;nicamente la aprobaci&#243;n de los de su misma clase, y su orientaci&#243;n est&#233; tan cambiada que desee las relaciones sexuales con una vehemencia que Cleopatra jam&#225;s pudo so&#241;ar, pero que cualquier hombre que pretenda violarla caiga fulminado instant&#225;neamente si ella as&#237; lo asimila, sin que llegue a saber nunca qu&#233; es lo que le ha golpeado? &#191;Cuando las mujeres se vean libres de culpa y temor, pero invulnerables excepto por decisi&#243;n propia? Demonios, la industria farmac&#233;utica ser&#225; una baja sin importancia; &#191;qu&#233; otras industrias, leyes, instituciones, actitudes, prejuicios y dem&#225;s estupideces tendr&#225;n que abandonarse?

No asimilo en su totalidad confes&#243; Jubal. Todo esto se refiere a un tema por el que he sentido muy poco inter&#233;s personal desde hace tiempo.

De todos modos, una instituci&#243;n no resultar&#225; da&#241;ada: el matrimonio.

&#191;De veras?

Puede asegurarlo. En vez de ello se ver&#225; purificada, fortalecida y dotada con una nueva resistencia. &#191;Resistencia? &#161;&#201;xtasis! &#191;Ve esa muchacha de ah&#237; abajo, la de la larga cabellera negra?

S&#237;. Me deleit&#233; en su belleza hace un momento.

Ella sabe que es hermosa, y ha dejado crecer su belleza un par de palmos m&#225;s desde que nos unimos a la Iglesia. Es mi esposa. Hace poco m&#225;s de un a&#241;o, viv&#237;amos juntos y nos llev&#225;bamos como perro y gato. Ella era celosa, y yo desatento. Hastiado. Demonios, ambos est&#225;bamos hastiados, y lo &#250;nico que nos manten&#237;a bajo el mismo techo eran nuestros chicos, y su car&#225;cter dominante; me daba cuenta de que nunca me dejar&#237;a marchar sin provocar un enorme esc&#225;ndalo. De todas formas, yo tampoco ten&#237;a valor, a mi edad, para intentar la aventura de un nuevo matrimonio. As&#237; que me desviaba hacia caminos torcidos, cuando se me presentaba la ocasi&#243;n de salir bien librado. Un profesor universitario tiene muchas tentaciones, pero pocas oportunidades seguras, y Ruth se manifestaba sosegadamente amargada. A veces, no tan sosegadamente. Y entonces nos unimos a la Iglesia Sam sonri&#243; con aire feliz. Y me enamor&#233; de mi propia esposa. &#161;La amiguita n&#250;mero uno!

Las palabras de Sam hab&#237;an sido pronunciadas en voz baja, una conversaci&#243;n &#237;ntima entre &#233;l y Jubal, cubierta por el ruido general de la comida y la alegre compa&#241;&#237;a. Su esposa estaba a cierta distancia de ellos. Pero levant&#243; la cabeza y dijo con voz clara:

Eso es una exageraci&#243;n, Jubal. Creo que soy la n&#250;mero seis.

&#161;Sal de mi mente, hermosa! protest&#243; su esposo. Esto es una conversaci&#243;n entre hombres. Presta a Larry toda tu atenci&#243;n cogi&#243; un panecillo y se lo arroj&#243;.

Ella lo detuvo en mitad de su trayectoria y se lo arroj&#243; de vuelta mientras segu&#237;a hablando; Sam lo atrap&#243; al vuelo y lo unt&#243; con mantequilla.

Le estoy dando a Larry toda la atenci&#243;n que desea, hasta m&#225;s tarde, quiz&#225;. Jubal, ese bruto no me dej&#243; terminar. &#161;El puesto n&#250;mero seis es maravilloso! Porque mi nombre ni siquiera figuraba en esa lista cuando ingresamos en la Iglesia. Jam&#225;s alcanc&#233; una posici&#243;n tan alta como un n&#250;mero seis con Sam durante los &#250;ltimos veinte a&#241;os concluy&#243;, y volvi&#243; a dedicar su atenci&#243;n a Larry.

La cuesti&#243;n dijo Sam en voz baja es que ahora somos dos compa&#241;eros, mucho m&#225;s compenetrados y unidos de lo que estuvimos incluso en el mejor per&#237;odo de nuestro matrimonio; y lo hemos logrado a trav&#233;s del entrenamiento, que culmin&#243; con el compartir y el acercarse con otros que ten&#237;an el mismo entrenamiento que nosotros. Todos formamos parejas dentro de un grupo m&#225;s grande, normalmente, pero no necesariamente, con nuestras anteriores esposas. Pero a veces no es as&#237;; y si no lo es, entonces el reajuste se produce de una forma indolora y se crea una relaci&#243;n mejor, m&#225;s c&#225;lida y m&#225;s cercana que nunca entre la que podr&#237;amos llamar pareja divorciada, tanto en la cama como fuera de ella. No se pierde nada y se gana todo. Demonios, ese emparejamiento ni siquiera es necesario que se produzca entre hombre y mujer. Ah&#237; tiene a Dawn y a Jill, por ejemplo; trabajan juntas como un perfecto equipo de acr&#243;batas.

Hum, creo dijo Jubal, pensativo que hab&#237;a llegado a pensar que ambas eran esposas de Mike.

No m&#225;s de lo que lo son de cualquiera de nosotros. O que Mike es esposo de todo el resto. Mike ha estado excesivamente atareado, o lo hab&#237;a estado, hasta que el Templo ardi&#243;, como para hacer algo m&#225;s que asegurarse de que se compart&#237;a con todos. Si alguien es la esposa de Mike a&#241;adi&#243; Sam, &#233;sa es Patty, aunque Patty tambi&#233;n est&#225; siempre tan ocupada que la relaci&#243;n es m&#225;s espiritual que f&#237;sica. En realidad, se podr&#237;a decir que tanto Mike como Patty son los menos utilizados a la hora de sacudir el colch&#243;n.

Patty no estaba tan lejos como Ruth, pero estaba lejos de todos modos. Alz&#243; la vista y dijo:

Querido Sam, no me siento mal utilizada.

&#191;Eh? Sam dud&#243; unos instantes, luego anunci&#243;, en tono alto y amargado. Lo &#250;nico malo que tiene esta Iglesia es que un hombre se ve totalmente privado de intimidad

Eso provoc&#243; un verdadero bombardeo de comida en su direcci&#243;n por parte del elemento femenino. Lo par&#243; y devolvi&#243; todos los proyectiles sin alzar siquiera la mano, hasta que al parecer la complejidad de todo ello fue demasiado para &#233;l y un plato lleno de espaguetis le alcanz&#243; en pleno rostro, arrojado, observ&#243; Jubal, por Dorcas.

Durante un momento Sam present&#243; todo el espeluznante aspecto de la v&#237;ctima de un terrible choque automovil&#237;stico. Luego, de pronto, su cara qued&#243; completamente limpia, e incluso desaparecieron las salpicaduras de salsa que hab&#237;an manchado la camisa de Jubal.

No le des m&#225;s a Dorcas, Tony. Los ha malgastado, pese a lo buenos que estaban; ahora d&#233;jala que pase hambre.

Hay muchos m&#225;s en la cocina respondi&#243; Tony. Los spaguetti te favorecen, Sam. Y la salsa ha quedado estupenda, &#191;eh?

El plato de Dorcas surc&#243; el aire hacia la cocina y regres&#243;, lleno de nuevo. Jubal decidi&#243; que Dorcas no le hab&#237;a estado ocultando sus talentos: el plato estaba mucho m&#225;s lleno de lo que ella misma hubiera elegido; &#233;l conoc&#237;a su apetito.

S&#237;, la salsa ha quedado estupenda reconoci&#243; Sam. Consegu&#237; aprovechar un poco que me cay&#243; en la boca. &#191;De qu&#233; est&#225; hecha? &#191;O no debo preguntar?

De carne picada de polic&#237;a contest&#243; Tony.

Nadie se ech&#243; a re&#237;r. Por un inc&#243;modo instante Jubal se pregunt&#243; si la broma ser&#237;a realmente una broma. Luego record&#243; que sus hermanos de agua sonre&#237;an a menudo, pero rara vez soltaban una carcajada, y, adem&#225;s, tal vez la carne de polic&#237;a fuese una comida sana. Pero la salsa no pod&#237;a estar hecha de carne de cerdo, o sabr&#237;a realmente a cerdo. Su sabor era decididamente de ternera.

Cambi&#243; de tema.

Lo que m&#225;s me gusta de esta religi&#243;n

&#191;Es una religi&#243;n? inquiri&#243; Sam.

Bueno, Iglesia. La llamar&#233; Iglesia. Usted lo hizo.

Es una Iglesia admiti&#243; Sam. Cumple todas las funciones de una Iglesia, y su cuasi teolog&#237;a encaja bastante bien con la de algunas religiones reales, debo admitirlo. Me met&#237; en ella porque era un ateo convencido, y ahora soy sumo sacerdote y no s&#233; d&#243;nde estoy.

Ten&#237;a entendido que hab&#237;a dicho que era usted jud&#237;o.

Lo soy. De una larga estirpe de rabinos. As&#237; que desemboqu&#233; en el ate&#237;smo. Y m&#237;reme ahora. Pero mi primo Sa&#250;l y mi esposa eran jud&#237;os religiosos. Hable con Sa&#250;l; descubrir&#225; que eso no representa ninguna desventaja. M&#225;s bien una ayuda, puesto que Ruth, una vez franqueada la primera barrera, progres&#243; mucho m&#225;s deprisa que yo; fue sacerdotisa bastante antes de que yo alcanzara el sacerdocio. Pero es que Ruth es del tipo espiritual; piensa con sus g&#243;nadas. Yo tuve que hacerlo por el camino m&#225;s penoso, entre los o&#237;dos.

La disciplina repiti&#243; Jubal. Eso es lo que me gusta m&#225;s de todo ello. La fe en la que me educaron no requer&#237;a que nadie supiera nada. Tan s&#243;lo confesar tus pecados y ser salvado, y ah&#237; estabas, a salvo en los brazos de Jes&#250;s. Un hombre pod&#237;a ser demasiado est&#250;pido incluso para sacarse el sombrero cada vez que saludaba, y sin embargo pod&#237;a presumirse conclusivamente que era uno de los elegidos de Dios y ten&#237;a garantizada una eternidad de bendiciones por el simple hecho de haberse convertido. Pod&#237;a o no volverse un estudioso de la Biblia; ni siquiera eso era necesario, y ciertamente no ten&#237;a que saber, ni intentar saber nada m&#225;s. Esta iglesia no acepta la conversi&#243;n, tal como yo lo asimilo

Asimila correctamente.

Aqu&#237;, pues, una persona puede empezar impulsada por el simple deseo de aprender, y luego seguir adelante con un estudio m&#225;s profundo. Asimilo que eso es saludable en s&#237; mismo.

M&#225;s que saludable estuvo de acuerdo Sam, indispensable. No se puede profundizar en los conceptos si no se conoce el lenguaje, y la disciplina resultante es un cuerno de la abundancia. Est&#225; plena de beneficios, desde c&#243;mo vivir sin tener que luchar hasta c&#243;mo complacer a tu esposa, y todos ellos derivados de la l&#243;gica conceptual: de comprender qui&#233;n eres, por qu&#233; est&#225;s aqu&#237;, de qu&#233; modo funcionas, y comport&#225;ndote en consecuencia. La felicidad es funcionar de la forma en que un ser humano est&#225; organizado para funcionar, pero las palabras en ingl&#233;s no son m&#225;s que mera tautolog&#237;a, cosas huecas. &#191;He mencionado ya que ten&#237;a c&#225;ncer cuando vine aqu&#237;?

&#191;Eh? No, no lo hizo.

Yo mismo lo ignoraba. Michael lo asimil&#243;, y me envi&#243; fuera para el habitual examen por rayos X y todo lo dem&#225;s, a fin de que yo estuviese seguro. Luego empezamos a trabajar en ello juntos. La fe cura. Un milagro. La cl&#237;nica lo calific&#243; de remisi&#243;n espont&#225;nea, lo cual equivale, asimilo, a que me puse bien.

Jubal asinti&#243;.

El ambiguo lenguaje profesional. Algunos c&#225;nceres desaparecen, no sabemos por qu&#233;.

Yo s&#233; por qu&#233; desapareci&#243; &#233;ste. Por aquel entonces empezaba a controlar mi propio cuerpo. Repar&#233; el da&#241;o con la ayuda de Mike. Ahora puedo hacerlo sin su ayuda. &#191;Quiere o&#237;r c&#243;mo deja de latir un coraz&#243;n?

Gracias, ya lo he observado en Mike, muchas veces. Mi estimado colega, el cirujano Nelson, no estar&#237;a sentado delante de nosotros si lo que est&#225; explicando usted fuese fe que cura. Es el control voluntario del organismo. Asimilo.

Perd&#243;n. Todos sabemos que lo hace. Lo sabemos.

Hum. No me gusta llamar a Mike embustero, porque no lo es. Pero el muchacho se muestra algo parcial en lo que a m&#237; respecta

Sam neg&#243; con la cabeza.

He estado hablando con usted durante toda la cena. Deseaba comprobarlo por m&#237; mismo, pese a lo que Mike dijo. Asimila. Me pregunto qu&#233; nuevas cosas podr&#237;a revelarnos si se molestase en aprender el lenguaje.

Ninguna. No soy m&#225;s que un viejo con poco que contribuir a nada.

Insisto en reservarme mi opini&#243;n. Todos los dem&#225;s Primeros Llamados han tenido que enzarzarse con el lenguaje para conseguir alg&#250;n aut&#233;ntico progreso. Incluso los tres que estaban con usted tuvieron que ser sometidos a un riguroso entrenamiento, mantenidos en trance durante la mayor parte de los pocos d&#237;as y las escasas ocasiones en que los tuvimos entre nosotros. Todos menos usted, y usted realmente no lo necesita. A menos que desee poder quitarse los spaguetti de la cara sin recurrir a la servilleta, cosa en la que asimilo no est&#225; interesado de todos modos.

S&#243;lo para observarlo.

La mayor&#237;a de los otros hab&#237;an ido abandonando ya la mesa, discretamente y sin ceremonias de ninguna clase, cuando desearon hacerlo. Ruth se les acerc&#243; y se detuvo junto a ellos.

&#191;Van a pasarse ustedes dos toda la noche ah&#237; sentados? &#191;O deberemos retirarlos junto con los platos?

Estoy tiranizado. Vamos, Jubal Sam se levant&#243; para besar a su esposa.

Se detuvieron s&#243;lo un instante en la sala de estar con el est&#233;reotanque.

&#191;Alguna novedad? pregunt&#243; Sam.

El procurador del condado dijo alguien no ha parado de hacer discursos en un intento de demostrar que todos los desastres de hoy son obra nuestra, sin admitir que no tiene ni la menor idea de c&#243;mo se produjeron.

Pobre tipo. Ha estado mordiendo una pata de palo y le duelen los dientes.

Siguieron su camino y encontraron una estancia m&#225;s tranquila. Sam dijo:

Estuve diciendo que todos esos problemas eran algo que hab&#237;a que esperar, y empeorar&#225;n a&#250;n m&#225;s antes de que consigamos el suficiente dominio sobre la opini&#243;n p&#250;blica como para ser tolerados. Pero Mike no tiene prisa. As&#237; que cerramos la Iglesia de Todos los Mundos. Est&#225; cerrada. Nos mudamos a otro sitio y abrimos la Congregaci&#243;n de la Fe &#218;nica, y somos echados de nuevo a patadas. Entonces reabrimos en alguna otra parte como el Templo de la Gran Pir&#225;mide, que atraer&#225; hacia nosotros un reba&#241;o de mujeres est&#250;pidas, gordas y vanidosas, algunas de las cuales terminar&#225;n con su obesidad y su estupidez.

Y cuando tengamos a la Asociaci&#243;n M&#233;dica y la abogac&#237;a local y los peri&#243;dicos y los principales pol&#237;ticos mordi&#233;ndonos los talones, bueno, entonces abriremos la Hermandad del Bautismo en alguna otra parte. Y cada una de ellas significar&#225; un s&#243;lido progreso, un n&#250;cleo duro y resistente de miembros disciplinados a los que no se podr&#225; lastimar. Mike empez&#243; aqu&#237; hace apenas dos a&#241;os, inseguro de s&#237; mismo y con s&#243;lo la cort&#233;s ayuda de tres sacerdotisas poco entrenadas. Ahora poseemos un Nido s&#243;lido, m&#225;s un lote de peregrinos bastante adelantados con los que entraremos en contacto m&#225;s tarde y dejaremos que se re&#250;nan con nosotros. Y alg&#250;n d&#237;a, alg&#250;n d&#237;a seremos demasiado fuertes para que puedan perseguirnos.

Bien asinti&#243; Jubal, puede funcionar. Jes&#250;s consigui&#243; una buena publicidad con s&#243;lo doce disc&#237;pulos.

Sam sonri&#243;, feliz.

Un muchacho jud&#237;o. Gracias por mencionarle. Es la m&#225;s importante historia de un &#233;xito en mi tribu, y todos la conocemos, aunque muchos no hablemos nunca de &#201;l. Pero fue un muchacho jud&#237;o que se port&#243; bien, y me siento orgulloso de &#201;l, puesto que yo tambi&#233;n soy jud&#237;o. Observe, por favor, que Jes&#250;s no intent&#243; tenerlo todo terminado para el mi&#233;rcoles pr&#243;ximo. Fue paciente. Estableci&#243; una s&#243;lida organizaci&#243;n y la dej&#243; crecer. Mike tambi&#233;n es paciente. La paciencia tiene tanto de disciplina que ni siquiera es paciencia; es algo autom&#225;tico. No hay que estrujarse el cerebro. Nunca hay que estrujarse el cerebro.

Una s&#243;lida actitud en cualquier momento.

No se trata de ninguna actitud; es el funcionamiento de la disciplina. Jubal, asimilo que est&#225; cansado. &#191;Quiere que le descansemos? &#191;O prefiere ir a la cama? Si no quiere ir, nuestros hermanos le mantendr&#225;n despierto toda la noche, d&#225;ndole conversaci&#243;n. Ya sabe que la mayor&#237;a de nosotros no dormimos mucho.

Jubal bostez&#243;.

Prefiero un buen ba&#241;o, largo y caliente, seguido de ocho horas de sue&#241;o. Visitar&#233; a nuestros hermanos ma&#241;ana, y en d&#237;as sucesivos.

En muchos d&#237;as sucesivos confirm&#243; Sam.

Jubal encontr&#243; su habitaci&#243;n, e inmediatamente Patty se le reuni&#243;, insisti&#243; en abrirle el grifo de la ba&#241;era, prepararle la cama sin siquiera tocar la ropa, disponer todo lo necesario para las bebidas con cubitos de hielo frescos junto a ella, mezclar un combinado y colocar el vaso en el estante junto a la ba&#241;era. Jubal no intent&#243; darle prisa; ella hab&#237;a llegado exhibiendo todos sus dibujos. Sab&#237;a lo suficiente respecto al s&#237;ndrome que pod&#237;a conducir a un tatuaje total como para estar completamente seguro de que, si no les prestaba atenci&#243;n y ped&#237;a que se le permitiera examinarlos, ella se sentir&#237;a muy dolida, aunque intentara ocultarlo.

Tampoco mostr&#243; ni experiment&#243; nada de la agitaci&#243;n que hab&#237;a sentido Ben en una situaci&#243;n anterior semejante. Se quit&#243; la ropa que llevaba, sin concederle la menor importancia, y descubri&#243;, con retorcido orgullo, que no le importaba en absoluto quedarse desnudo frente a alguien, pese a que hab&#237;an transcurrido muchos a&#241;os desde la &#250;ltima vez que permiti&#243; que otra persona le viera as&#237;. Tampoco pareci&#243; importarle gran cosa a Patty, que se limit&#243; a comprobar que todo estaba bien en la ba&#241;era antes de dejarle meter en el agua.

Luego se qued&#243; y le explic&#243; los dibujos, uno por uno y en la secuencia correlativa en que hab&#237;a que contemplarlos. Jubal se mostr&#243; adecuadamente asombrado y apropiadamente halagador, aunque completamente impersonal como cr&#237;tico de arte. Pero se trataba indiscutiblemente reconoci&#243; para s&#237; de la obra de mayor calidad hecha con una aguja de tatuar que hubiera visto nunca. Hac&#237;a que los dibujos de su amiga japonesa resultaran como una alfombra barata al lado de la m&#225;s fina Princess Bokhara.

Han cambiado un poco le dijo Patty. Tome la escena del sagrado nacimiento, por ejemplo; esa pared del fondo empieza a parecer combada, y la cama casi tiene el aspecto de una camilla de hospital. Pero estoy segura de que a George no le importa. Desde que se march&#243; al Cielo, ninguna aguja ha tocado mi piel. Y si se produce alg&#250;n cambio milagroso, estoy segura de que lo sabe y de que, de alg&#250;n modo, &#233;l tiene algo que ver con ello.

Jubal decidi&#243; que Patty era un poco tonta pero decididamente encantadora; en general, prefer&#237;a a las personas tontas; la sal de la tierra le dejaba fr&#237;o. No demasiado tonta, se corrigi&#243;; Patty hab&#237;a dejado que se desvistiera &#233;l mismo, luego hab&#237;a puesto sus ropas dentro del armario sin acercarse demasiado a ellas. Era probablemente una clara prueba de que uno no necesitaba ser demasiado listo, fuera eso lo que fuese, para beneficiarse de aquella notable disciplina marciana que al parecer el muchacho pod&#237;a ense&#241;ar a cualquiera.

Finalmente se dio cuenta de que ella se preparaba para irse y le sugiri&#243; que lo hiciera, pidi&#233;ndole que diese en su nombre un beso de buenas noches a sus ahijadas; a &#233;l se le hab&#237;a olvidado hacerlo.

Estaba exhausto, Patty.

Ella asinti&#243;.

Tengo que ir a trabajar en el diccionario se inclin&#243; sobre &#233;l y le bes&#243;, c&#225;lida pero r&#225;pidamente. Llevar&#233; ese beso a sus beb&#233;s.

Y h&#225;gale una caricia a Cari&#241;ito.

S&#237;, claro. Ella le asimila, Jubal. Sabe que a usted le gustan las serpientes.

Estupendo. Compartamos el agua, hermano.

Usted es Dios, Jubal.

Se retir&#243;. Jubal se arrellan&#243; en la ba&#241;era, y se sorprendi&#243; al darse cuenta de que no estaba en absoluto cansado y que los huesos hab&#237;an dejado de dolerle. Patty era un t&#243;nico, irradiaba serena felicidad. Le hubiera gustado no tener dudas, luego admiti&#243; que no deseaba ser otra cosa que &#233;l mismo, viejo y exc&#233;ntrico y autocomplaciente.

Por &#250;ltimo se enjabon&#243; y se duch&#243;, y decidi&#243; afeitarse para no tener que hacerlo antes del desayuno. Tras tomarse su tiempo cerr&#243; por dentro la puerta de su habitaci&#243;n, apag&#243; la luz del techo y se meti&#243; en la cama. Mir&#243; a su alrededor en busca de algo para leer, pero descubri&#243; que no hab&#237;a nada. Se irrit&#243; por ello, porque era adicto a su vicio por encima de todo lo dem&#225;s y no deseaba salir de nuevo y asustar a alguien. Bebi&#243; un poco y apag&#243; la luz de la cabecera.

No se durmi&#243; de inmediato. Su agradable charla con Patty parec&#237;a haberle desvelado y relajado. A&#250;n estaba despierto cuando entr&#243; Dawn.

&#191;Qui&#233;n anda ah&#237;? pregunt&#243; en voz alta.

Soy Dawn, Jubal.

No es posible que ya haya amanecido murmur&#243;, interpretando mal el nombre de la muchacha[19 - Dawn en ingl&#233;s significa amanecer. (N. del Rev.)]; apenas acabo de meterme en la cama &#161;Oh!

S&#237;, Jubal, soy yo.

Maldita sea, cre&#237; que hab&#237;a cerrado esa puerta por dentro. Chiquilla, salga de aqu&#237; ahora mismo &#161;Hey! Salga de esta cama. &#161;Fuera!

S&#237;, Jubal. Lo har&#233;. Pero antes quiero decirle algo.

&#191;Qu&#233;?

Hace mucho tiempo que le quiero. Casi tanto como Jill.

&#191;Eh, qu&#233; demonios? D&#233;jese de decir tonter&#237;as y saque su trasero por esa puerta.

Lo har&#233;, Jubal susurr&#243; ella con humildad. Pero antes quiero que escuche algo. Algo sobre las mujeres.

No quiero o&#237;r nada ahora. D&#237;gamelo por la ma&#241;ana.

Ahora, Jubal.

Suspir&#243;.

Est&#225; bien, hable. Pero qu&#233;dese donde est&#225;.

Jubal mi bienamado hermano. Los hombres se preocupan mucho por la apariencia de las mujeres. As&#237; que tratamos de estar hermosas, y eso es correcto. Como usted sabe, yo me dedicaba al strip-tease. Eso era correcto tambi&#233;n, para permitir que los hombres disfrutasen de la hermosura que yo era para ellos. Tambi&#233;n era correcto para m&#237; saber que ellos necesitaban lo que yo pod&#237;a ofrecerles.

Pero, Jubal, las mujeres no somos hombres. A nosotras nos importa lo que un hombre es. Puede tratarse de algo tan tonto como: es rico. O puede ser: &#191;se ocupar&#225; de mis hijos y ser&#225; bueno con ellos? O, a veces, puede ser incluso: &#191;es bueno? Usted es bueno, Jubal. Pero la belleza que vemos en usted no es la belleza que usted ve en nosotras. Es usted hermoso, Jubal.

&#161;Por el amor de Dios!

Creo que habla correctamente. Usted es Dios y yo soy Dios, y le necesito. Le ofrezco el agua. &#191;Quiere que la compartamos y nos acerquemos?

Hum. Mire, jovencita, si entiendo lo que me est&#225; ofreciendo

Asimila, Jubal. Compartir todo lo que tenemos. Nosotros mismos. Nuestro propio ser.

Eso pens&#233;. Querida, usted tiene mucho que compartir, pero yo Bueno, ha llegado usted con algunos a&#241;os de retraso. Lo lamento sinceramente, cr&#233;ame. Gracias. Muy profundamente. Ahora m&#225;rchese y deje dormir a un viejo.

Dormir&#225;, cuando la espera se haya llenado. Jubal, yo podr&#237;a prestarle vigor. Pero asimilo claramente que no es necesario.

Maldita sea, &#161;que no era necesario!

No, Dawn. Gracias, querida.

Ella se puso de rodillas y se inclin&#243; sobre &#233;l.

S&#243;lo una palabra m&#225;s, entonces. Jill me aconsej&#243; que, si se resist&#237;a, me pusiese a llorar. &#191;Debo dejar que mis l&#225;grimas inunden su pecho? &#191;Y compartir agua con usted de esa manera?

Cuando la vea, voy a darle a Jill una buena azotaina

S&#237;, Jubal. Comenzar&#233; a llorar.

No produjo ning&#250;n sonido pero, al cabo de tan s&#243;lo uno o dos segundos, una gruesa l&#225;grima golpe&#243; contra su pecho, fue seguida r&#225;pidamente por otra, y por otra, y muchas m&#225;s. La muchacha solloz&#243;, casi en silencio.

Jubal maldijo, tendi&#243; las manos hacia ella, y colabor&#243; con lo inevitable.



36

Jubal se despert&#243; alerta, descansado y feliz. Se dio cuenta de que se sent&#237;a mucho mejor antes del desayuno de lo que se hab&#237;a sentido en a&#241;os. Desde hac&#237;a mucho, mucho tiempo, pasaba el negro per&#237;odo entre el instante de abrir los ojos y la primera taza de caf&#233; consol&#225;ndose a s&#237; mismo con el pensamiento de que a la ma&#241;ana siguiente la cosa resultar&#237;a un poco m&#225;s f&#225;cil.

Esta ma&#241;ana se sorprendi&#243; a s&#237; mismo al descubrirse silbando. Al darse cuenta se interrumpi&#243;, lo olvid&#243; y empez&#243; de nuevo.

Se vio a s&#237; mismo en el espejo, esboz&#243; una sonrisa sesgada, luego sonri&#243; m&#225;s ampliamente.

Eres un viejo chivo incorregible. En cualquier momento vendr&#225;n a buscarte.

Observ&#243; un pelo blanco de su pecho, lo arranc&#243;, sin preocuparse de los muchos m&#225;s que hab&#237;a all&#237; tan blancos como el primero, y sigui&#243; prepar&#225;ndose para hacer frente al mundo.

Cuando sali&#243;, Jill estaba junto a su puerta. &#191;Accidentalmente? No, ya no cre&#237;a en las coincidencias en aquel lugar; todo estaba organizado como un ordenador. La muchacha se arroj&#243; directamente a sus brazos.

&#161;Oh, le queremos tanto! Usted es Dios.

Jubal devolvi&#243; el beso con el mismo calor con que lo hab&#237;a recibido, mientras asimilaba que ser&#237;a hip&#243;crita no hacerlo as&#237;, y descubri&#243; que besar a Jill difer&#237;a de besar a Dawn de una manera inconfundible, pero que estaba m&#225;s all&#225; de toda posible descripci&#243;n.

Finalmente la apart&#243;, sin dejarla marchar.

Mesalina en pa&#241;ales Me prepar&#243; usted una trampa.

Jubal, querido &#161;estuvo usted maravilloso!

Hum. &#191;C&#243;mo diablos supo que yo a&#250;n era capaz?

Jill le lanz&#243; una mirada que rezumaba franca inocencia.

Oh, vamos, Jubal, he estado segura de ello desde el primer d&#237;a que Mike y yo llegamos a su casa. Ver&#225;, incluso entonces, mientras estaba dormido en trance, Mike pod&#237;a ver a su alrededor, en un radio bastante amplio, y a veces miraba en el interior de usted, en busca de la respuesta a una pregunta o algo, para comprobar si estaba usted dormido.

&#161;Pero yo dorm&#237;a solo! Siempre.

S&#237;, querido. Pero no es eso lo que quer&#237;a decir. Siempre he tenido que explicarle a Mike cosas que no entend&#237;a.

Uf Jubal decidi&#243; no seguir ahondando en el tema. Bueno, no importa. No tuvo que prepararme esa trampa.

Asimilo que, en el fondo de su coraz&#243;n, no siente lo que est&#225; diciendo, Jubal, y usted asimila que hablo correctamente. Hubi&#233;ramos debido tenerle en el Nido desde un principio. Le necesitamos. Puesto que es tan t&#237;mido y tan humilde en su correcci&#243;n, hicimos lo que deb&#237;a hacerse para darle la bienvenida sin lastimar sus sentimientos. Y no los hemos lastimado, como usted mismo asimila.

&#191;Qu&#233; significa ese nosotros?

Fue un Compartir el Agua del Nido en pleno, como usted seguro que asimila: estaba all&#237;. Mike interrumpi&#243; lo que estaba haciendo y se despert&#243; para asistir tambi&#233;n, y asimil&#243; con usted y nos mantuvo a todos juntos.

Jubal se apresur&#243; a abandonar tambi&#233;n aquel tema.

As&#237; que Mike se ha despertado por fin, &#191;eh? Por eso brillan tanto esos ojos.

S&#243;lo en parte. Por supuesto, siempre nos sentimos contentos cuando Mike no se halla retra&#237;do, es una alegr&#237;a. Pero de todos modos nunca se encuentra lejos. Jubal, asimilo que no ha asimilado usted la plenitud de nuestra forma de Compartir el Agua. Pero la espera se llenar&#225;. Al principio ni el propio Mike lo asimilaba; pensaba que s&#243;lo era un medio para la aceleraci&#243;n ov&#237;para, como en Marte.

Bueno, &#233;se es el prop&#243;sito primario, el m&#225;s evidente: beb&#233;s. Lo cual hace que sea un comportamiento m&#225;s bien est&#250;pido por parte de una persona como yo, por ejemplo, que a mi edad no alberga la menor intenci&#243;n ni deseo de promover tal incremento.

Ella agit&#243; la cabeza.

Los beb&#233;s son el resultado evidente, pero en absoluto el prop&#243;sito primario. Los beb&#233;s dan significado al futuro, y eso es una gran correcci&#243;n. Pero s&#243;lo tres o cuatro o una docena de veces se produce la aceleraci&#243;n de un beb&#233; en la vida de una mujer, de entre los miles de veces que puede compartir, y &#233;sa es la finalidad primaria de que lo hagamos tan a menudo, cuando necesitar&#237;amos hacerlo muy de tarde en tarde si fuera s&#243;lo para reproducirnos. Es el compartir y el acercarse, para siempre y siempre. Jubal, Mike asimil&#243; esto porque en Marte las dos cosas, la aceleraci&#243;n ov&#237;para y el acercamiento, son dos funciones separadas por completo, y asimil&#243; tambi&#233;n que nuestro sistema es mejor. Y para &#233;l es un motivo de felicidad no haber eclosionado marciano, sino humano, &#161;y que haya mujeres!

Jubal la mir&#243; atentamente.

Chiquilla, &#191;est&#225; usted embarazada?

S&#237;, Jubal. Asimil&#233; al fin que la espera hab&#237;a terminado y que era libre de quedar embarazada. La mayor parte de las mujeres del Nido no necesitan esperar, pero Dawn y yo hemos tenido mucho trabajo. Pero cuando asimilamos la inminencia de este punto cr&#237;tico culminante me di cuenta de que dispondr&#237;amos de tiempo despu&#233;s de &#233;l, y puede ver que lo tendremos. Mike no reconstruir&#225; el Templo de la noche a la ma&#241;ana, as&#237; que las sumas sacerdotisas no estar&#225;n tan atareadas y podr&#225;n gestar. La espera siempre se llena.

Jubal extrajo de entre aquel revoltijo de palabras el hecho central, o la creencia de Jill relativa a tal posibilidad. Bueno, sin duda hab&#237;a tenido todas las oportunidades necesarias y m&#225;s. Decidi&#243; mantener su atenci&#243;n sobre el asunto e intentar llevarse a Jill a casa para que pasase all&#237; el embarazo. Los m&#233;todos de superhombre que ten&#237;a Mike estaban muy bien, pero no se perder&#237;a nada con tener a mano el mejor instrumental y t&#233;cnicas. Perder a Jill por culpa de la eclampsia o cualquier otro contratiempo era algo que no estaba dispuesto a dejar que ocurriese, aunque tuviera que ponerse duro con los chicos.

Pens&#243; en otra posibilidad, pero decidi&#243; no mencionarla.

&#191;D&#243;nde est&#225; Dawn? &#191;Y d&#243;nde est&#225; Mike? La casa parece espantosamente tranquila.

No hab&#237;a aparecido nadie por el pasillo donde estaban y no hab&#237;a o&#237;do ning&#250;n tipo de voces, y, sin embargo, aquella extra&#241;a sensaci&#243;n expectante y feliz era incluso m&#225;s fuerte que el d&#237;a anterior. Cab&#237;a esperar una cierta relajaci&#243;n despu&#233;s de la ceremonia en la que, aparentemente, hab&#237;a participado sin saberlo, pero el lugar estaba m&#225;s cargado que nunca. De pronto record&#243; lo que hab&#237;a sentido cuando era muy peque&#241;o, mientras aguardaba que pasase el desfile de su primer circo, cuando alguien exclam&#243;: &#161;Ah&#237; vienen los elefantes!.

Jubal tuvo la sensaci&#243;n de que, puesto que hab&#237;a crecido un poco, podr&#237;a ver los elefantes por encima de la multitud. Pero no hab&#237;a ninguna multitud.

Dawn me ha dicho que le d&#233; un beso en su nombre: estar&#225; ocupada durante las tres pr&#243;ximas horas. Y Mike est&#225; muy ocupado tambi&#233;n; ha vuelto a retraerse.

Oh.

No se sienta tan decepcionado; pronto quedar&#225; libre. Est&#225; haciendo un esfuerzo especial para poder ponerse a su disposici&#243;n, y para que todos nosotros quedemos libres tambi&#233;n. Duque se ha pasado toda la noche recorriendo la ciudad en busca de grabadoras de cinta de alta velocidad, que son las que utilizamos para el diccionario, y ahora todo el mundo capacitado para ello se encuentra trabajando en los s&#237;mbolos fon&#233;ticos marcianos. Luego Mike habr&#225; acabado, y podr&#225; dedicarse a las visitas.

Dawn acaba de empezar una sesi&#243;n de dictado; yo termin&#233; la m&#237;a hace un momento y vine para darle los buenos d&#237;as, pero ahora tengo que volver a cumplir con la &#250;ltima parte de mi tarea, as&#237; que estar&#233; ausente un poco m&#225;s de tiempo que Dawn. Y aqu&#237; est&#225; el beso de Dawn, el primero era m&#237;o Jill le rode&#243; el cuello con los brazos y aplic&#243; &#225;vidamente su boca contra la de &#233;l; finalmente exclam&#243;. &#161;Dios m&#237;o! &#191;Por qu&#233; aguardamos tanto tiempo? &#161;Volver&#233; enseguida!

Jubal encontr&#243; a unas cuantas personas en el comedor. Duque alz&#243; la vista, sonri&#243;, agit&#243; una mano y sigui&#243; comiendo con ganas. No parec&#237;a haber pasado la noche en blanco y en realidad eran dos noches las que hab&#237;a estado sin pegar ojo.

Becky Vesey mir&#243; a su alrededor cuando Duque agit&#243; la mano; lo vio y le dijo alegremente:

&#161;Hola, viejo chivo! cogi&#243; a Jubal de una oreja, tir&#243; de &#233;l hacia abajo y susurr&#243;. Te he conocido desde siempre, pero, &#191;por qu&#233; no acudiste a consolarme cuando falleci&#243; el Profesor? y a&#241;adi&#243; en voz alta. Si&#233;ntate aqu&#237; a mi lado y te meteremos un poco de comida en la barriga, mientras me cuentas qu&#233; diab&#243;licas conspiraciones has estado tramando &#250;ltimamente.

S&#243;lo un momento, Becky Jubal rode&#243; la mesa. Hola, capit&#225;n. &#191;Tuvo buen viaje?

Sin complicaciones. Un paseo tranquilo. Me parece que no conoce usted a la se&#241;ora Van Tromp. Querida, te presento al padre fundador de toda esta gran haza&#241;a, el &#250;nico y exclusivo Jubal Harshaw. Dos hubieran sido demasiado.

La esposa del capit&#225;n era una mujer alta y sencilla, con los ojos tranquilos de quien ha contemplado el Sendero de la Viudez. Se puso en pie y bes&#243; a Jubal.

Usted es Dios.

Oh, usted es Dios.

Jubal decidi&#243; que ser&#237;a mejor que se olvidara del ritual. Demonios, si lo dec&#237;a las suficientes veces, pod&#237;a perder el resto de los tornillos que le quedaban y creerlo Sell&#243; esta decisi&#243;n con un amistoso abrazo al capit&#225;n y un beso a su esposa. Luego se dijo que la se&#241;ora Van Tromp incluso pod&#237;a ense&#241;ar a Jill algo sobre el arte de besar. La mujer &#191;c&#243;mo lo hab&#237;a descrito Anne una vez? conced&#237;a al acto toda su atenci&#243;n; no estaba en ninguna otra parte.

Supongo, Van dijo, que no deber&#237;a sorprenderme de hallarle aqu&#237;.

Bueno repuso el astronauta, un hombre que va y viene de Marte tendr&#237;a que estar en condiciones de parlamentar con los nativos, &#191;no cree?

S&#243;lo alguna conferencia de vez en cuando, &#191;eh?

Hay otros aspectos Van Tromp tendi&#243; la mano hacia una tostada; &#233;sta cooper&#243;. Buena comida, buena compa&#241;&#237;a.

Hum, s&#237;.

Jubal llam&#243; Madame Vesant, &#161;la sopa est&#225; a punto!

Harshaw volvi&#243; a su sitio y encontr&#243; frente a s&#237; huevos, zumo de naranja y otras cosas sabiamente elegidas. Becky le palme&#243; en la pierna.

Una estupenda reuni&#243;n de fieles, muchacho.

&#161;Mujer, vuelve a tus hor&#243;scopos!

Eso me recuerda una cosa, querido. Necesito saber el momento exacto de tu nacimiento.

Oh, nac&#237; en tres d&#237;as sucesivos, a distintas horas. Era un chico demasiado grande; tuvieron que manejarme por secciones.

La respuesta de Becky fue rudamente decidida:

Lo averiguar&#233;.

El juzgado se incendi&#243; cuando yo ten&#237;a tres a&#241;os. No podr&#225;s.

Hay medios. &#191;Te apuestas algo?

Sigue maquinando cosas en contra m&#237;a, y descubrir&#225;s que no eres demasiado crecida para escapar de unos azotes. &#191;Qu&#233; ha sido de tu vida, muchacha?

&#191;Qu&#233; opinas t&#250;? &#191;Tengo buen aspecto?

Saludable. Un poquito ancho en la parte trasera. Te has retocado el cabello.

En absoluto. Dej&#233; de te&#241;irme hace meses. T&#250; s&#237; que deber&#237;as hacerlo, compa&#241;ero, para librarte de esas canas. Sustit&#250;yelas con un buen c&#233;sped.

Becky, me niego a ser m&#225;s joven por ninguna raz&#243;n. He alcanzado la decrepitud por la senda penosa, y me propongo disfrutarla. Deja de parlotear y permite que un hombre coma tranquilo.

De acuerdo, viejo chivo.


Jubal estaba a punto de abandonar el comedor cuando entr&#243; el Hombre de Marte.

&#161;Padre! &#161;Oh, Jubal! Mike le abraz&#243; y le bes&#243;.

Jubal se deshizo suavemente del abrazo.

Comp&#243;rtese de acuerdo con su edad, hijo. Si&#233;ntese y disfrute de su desayuno. Me sentar&#233; con usted.

No he venido aqu&#237; a desayunar, he venido a verle. Buscaremos un lugar tranquilo y charlaremos.

Est&#225; bien.

Fueron a la sala de estar de una de las suites. Mike tiraba de la mano de Jubal como un chiquillo excitado dando la bienvenida a su abuelo favorito. Eligi&#243; un amplio y c&#243;modo sill&#243;n para Jubal y se dej&#243; caer en un sof&#225; que hab&#237;a delante y pr&#243;ximo a &#233;l. Aquella habitaci&#243;n daba hacia el ala que ten&#237;a la plataforma privada de aterrizaje; unas altas puertas vidrieras daban acceso a ella. Jubal se levant&#243; para cambiar el sill&#243;n de sitio de forma que la luz no le diera directamente en la cara cuando miraba a su hijo adoptivo; no se sorprendi&#243; mucho, pero s&#237; se irrit&#243; ligeramente, cuando el pesado sill&#243;n se movi&#243; como si su masa no fuera superior a la del bal&#243;n de un ni&#241;o; sus manos solamente tuvieron que guiarlo.

Hab&#237;a dos hombres y una mujer en la habitaci&#243;n cuando llegaron. Se marcharon al poco rato, severa, pausada y discretamente. Despu&#233;s de eso quedaron a solas, excepto que a ambos les fueron servidas sendas raciones del co&#241;ac favorito de Jubal, a mano, con gran complacencia de &#233;ste. Estaba completamente dispuesto a admitir que el control remoto que pose&#237;a aquella gente sobre los objetos ahorraba esfuerzos y probablemente dinero ciertamente en lavander&#237;a: su camisa manchada de spaguetti qued&#243; en una fracci&#243;n de segundo tan limpia como si se la hubiera acabado de poner, y evidentemente era un m&#233;todo preferible a la ceguera autom&#225;tica de los aparatos mec&#225;nicos. Sin embargo, Jubal no estaba acostumbrado al telecontrol realizado sin cables ni corriente; era algo que le asombraba, del mismo modo que los coches sin caballos alteraron a los caballos decentes y respetables en la &#233;poca en que naci&#243;.

Duque sirvi&#243; el co&#241;ac.

Hola, Can&#237;bal dijo Mike. Gracias. &#191;Eres el nuevo mayordomo?

De nada, Monstruo. Alguien tiene que hacerlo, y tienes a todos los cerebros de esta casa esclavizados ante los micr&#243;fonos.

Bueno, habr&#225;n terminado dentro de un par de horas, as&#237; que podr&#225;s volver a tu in&#250;til y lasciva existencia. El trabajo est&#225; terminado, Can&#237;bal. Cero. Treinta. Fin.

&#191;Ya est&#225; todo ese maldito lenguaje marciano metido en un pu&#241;o? Monstruo, ser&#225; mejor que te examine en busca de condensadores fundidos.

&#161;Oh, no, no! S&#243;lo los conocimientos primarios que tengo de &#233;l. Que ten&#237;a, quiero decir; mi cerebro es ahora un saco vac&#237;o. Pero los hombres de frente ancha y despejada como Stinky volver&#225;n a Marte durante todo un siglo para empaparse de lo que yo nunca aprend&#237;. Ya he terminado mi trabajo: unas seis semanas de tiempo subjetivo hasta las cinco de esta ma&#241;ana, o cuando fuera el momento en que terminamos la reuni&#243;n, y ahora las personas robustas y firmes podr&#225;n terminarlo, mientras yo puedo ver a Jubal sin nada en mi mente Mike se estir&#243; y bostez&#243;. Siento una sensaci&#243;n agradable. Concluir un trabajo siempre causa bienestar.

Antes de que termine el d&#237;a estar&#225;s metido en alguna otra cosa. Jefe, este monstruo marciano no puede tomarlo o dejarlo. Puedo asegurarle que &#233;sta es la primera vez que se relaja un poco y no hace nada desde hace m&#225;s de dos meses. Deber&#237;a apuntarse a los Trabaj&#243;licos An&#243;nimos. O deber&#237;a visitarnos usted m&#225;s a menudo. Es una influencia ben&#233;fica sobre &#233;l.

Dios evite que sea nunca una influencia ben&#233;fica sobre nadie.

Sal de aqu&#237;, Can&#237;bal, y deja de decir mentiras sobre m&#237;.

Mentiras, y un cuerno. Me has convertido en un sincero compulsivo: siempre digo la verdad, y eso es un gran inconveniente en algunos de los lugares que frecuento

Duque se march&#243;. Mike alz&#243; su vaso.

Compartamos el agua, hermano m&#237;o padre Jubal.

Beba profundamente, hijo.

Usted es Dios.

Tranquilo, Mike. Paso por eso con los dem&#225;s, y respondo educadamente. Pero no me venga con &#233;sas. Le conozco desde que no era m&#225;s que un huevo.

De acuerdo, Jubal.

Eso est&#225; mejor. &#191;Cu&#225;ndo empez&#243; a beber por las ma&#241;anas? Siga haciendo eso a su edad y pronto habr&#225; arruinado su est&#243;mago. No vivir&#225; para convertirse en un viejo borrach&#237;n feliz como yo.

Mike contempl&#243; su vaso medio vac&#237;o.

Bebo cuando es un acercamiento hacerlo. El licor no me produce ning&#250;n efecto; ni a m&#237; ni a la mayor&#237;a de nosotros, a menos que lo deseemos. Una vez dej&#233; que surtiese efecto sin detenerlo, hasta que llegu&#233; a perder el sentido. Fue una extra&#241;a sensaci&#243;n. Ninguna correcci&#243;n en ello, asimilo. S&#243;lo una forma de descorporizarse por un tiempo, sin llegar a hacerlo del todo. Puedo conseguir un efecto similar retray&#233;ndome, s&#243;lo que mucho mejor y sin ning&#250;n da&#241;o que tenga que ser reparado despu&#233;s.

Y m&#225;s econ&#243;mico, al menos.

De acuerdo, pero la factura de licores no es casi nada. De hecho, mantener todo el Templo no costaba m&#225;s de lo que le cuesta a usted mantener nuestra casa. Excepto la inversi&#243;n inicial y reemplazar alguna que otra cosa, caf&#233; y pastelillos era casi lo &#250;nico; nosotros mismos nos procur&#225;bamos nuestra diversi&#243;n. &#201;ramos felices. Necesit&#225;bamos tan poco que a veces me preguntaba qu&#233; hacer con los ingresos que llegaban.

Entonces, &#191;por qu&#233; organizaba colectas?

&#191;Eh? Uno tiene que cobrar algo, Jubal. Los primos no prestan ninguna atenci&#243;n a lo que se les ofrece gratis.

Lo sab&#237;a. S&#243;lo me preguntaba si usted lo sab&#237;a tambi&#233;n.

Oh, s&#237;. Asimilo a los primos, Jubal. Al principio intent&#233; predicar gratis, s&#243;lo por el placer de hacerlo. Ten&#237;a todo el dinero que necesitaba, as&#237; que pens&#233; que era lo correcto. No dio resultado. Nosotros los seres humanos tendremos que hacer considerables progresos antes de poder aceptar las cosas gratuitas y valorarlas. Normalmente no les doy nada gratis hasta que alcanzan el Sexto C&#237;rculo. Para entonces ya est&#225;n en condiciones de aceptar, y aceptar es mucho m&#225;s dif&#237;cil que dar.

Hum. Hijo, creo que tal vez deber&#237;a escribir un libro sobre psicolog&#237;a humana.

Ya lo hice. Pero est&#225; en marciano; Stinky tiene las cintas Mike mir&#243; de nuevo su vaso, dio un lento sorbo. Nos hemos acostumbrado a tomar algo de licor. Unos cuantos de nosotros: Sa&#250;l, Sven, yo, algunos m&#225;s, nos gusta. Y he aprendido que puedo permitir que surta s&#243;lo un poco de efecto; lo interrumpo en ese punto, y as&#237; obtengo un acercamiento euf&#243;rico muy parecido al trance, pero sin tener que retraerme. Los da&#241;os menores son f&#225;ciles de reparar dio otro sorbo. Eso es lo que estoy haciendo esta ma&#241;ana: dejar que me inunde un suave resplandor interno y sentirme feliz a su lado.

Jubal lo estudi&#243; atentamente.

Hijo, no est&#225; bebiendo &#250;nicamente para mostrarse social; algo le bulle en la cabeza.

S&#237;.

&#191;Quiere hablarme de ello?

S&#237;, padre, siempre es una gran correcci&#243;n estar con usted, aunque no me turbe nada. Pero es usted el &#250;nico ser humano con el que puedo hablar y saber que asimila, y no sentirme abrumado por ello. Jill siempre asimila, pero si se trata de algo que me duele, a ella le duele todav&#237;a m&#225;s. Con Dawn ocurre lo mismo. Patty, bien, Patty puede alejar de m&#237; cualquier angustia, pero a cambio de quedarme con ella. Las tres resultan heridas con demasiada facilidad para que yo pueda correr el riesgo de compartir plenamente con ellas alguna cosa que no asimile y que desee compartir.

Mike parec&#237;a muy pensativo.

La confesi&#243;n es algo necesario continu&#243;. Los cat&#243;licos lo saben, la tienen, y poseen todo un cuerpo de hombres fuertes para recibirla. Los fosteritas tienen confesiones en grupo, donde las palabras pasan de unos a otros y pierden virulencia. Necesito introducir la confesi&#243;n en esta Iglesia, como parte de las purificaciones iniciales Oh, ya la tenemos ahora, pero espont&#225;nea, cuando el peregrino ya no la necesita. Necesitamos hombres fuertes para eso. El pecado rara vez est&#225; relacionado con la aut&#233;ntica incorrecci&#243;n, pero pecado es lo que el pecador asimila como tal, y cuando uno asimila con el pecador, el pecado puede doler. Lo s&#233;.

La correcci&#243;n no es suficiente continu&#243;, ahora inquieto, la correcci&#243;n nunca es suficiente. &#201;se fue uno de mis primeros errores, porque entre los marcianos correcci&#243;n y sabidur&#237;a son la misma cosa, id&#233;ntica. Pero no sucede as&#237; entre nosotros. Tome a Jill. Su correcci&#243;n era perfecta cuando la conoc&#237;; pero pese a todo, estaba confusa interiormente, y casi la destru&#237;, y me destru&#237; a m&#237; mismo tambi&#233;n, porque yo estaba tan confuso como ella, hasta que pusimos las cosas en claro. Su infinita paciencia (un rasgo nada com&#250;n en este planeta) fue lo que nos salv&#243;, mientras yo aprend&#237;a a ser humano y ella aprend&#237;a lo que yo sab&#237;a.

Pero la correcci&#243;n sola nunca es suficiente. Se requiere tambi&#233;n una dura y fr&#237;a sabidur&#237;a para que la correcci&#243;n alcance la correcci&#243;n sonri&#243;, y su rostro se ilumin&#243;. Y es por eso por lo que le necesito, padre, tanto como le amo. Necesito confesarme con usted.

Jubal se agit&#243;.

&#161;Oh, por el amor de Dios! Mike, no convierta esto en una producci&#243;n. Simplemente d&#237;game qu&#233; le corroe por dentro. Encontraremos una salida.

S&#237;, padre.

Pero Mike no prosigui&#243;. Por &#250;ltimo, Jubal dijo:

&#191;Se siente derrotado a causa de la destrucci&#243;n del Templo? No se lo reprochar&#237;a. Pero no est&#225; vencido, puede construir uno de nuevo.

Oh, no, eso no tiene la menor importancia.

&#191;Eh?

Ese templo era un diario con todas las p&#225;ginas ya escritas. Hab&#237;a sonado la hora de empezar uno nuevo, antes que escribir encima y estropear las p&#225;ginas ya llenas. El fuego no puede destruir las experiencias vividas en &#233;l, y desde el punto de vista estrictamente publicitario y de la pol&#237;tica pr&#225;ctica de la Iglesia, ser arrojados de una forma tan espectacular puede ayudar, a la larga. No, Jubal, el &#250;ltimo par de d&#237;as han sido simplemente una pausa agradable en una ajetreada rutina. No ha representado da&#241;o alguno su expresi&#243;n cambi&#243;. Pero Padre, &#250;ltimamente he averiguado que soy un esp&#237;a.

&#191;Qu&#233; quiere decir, hijo? Expl&#237;quese.

De los Ancianos. Me enviaron aqu&#237; para espiar a nuestro pueblo.

Jubal medit&#243; aquello. Finalmente dijo:

Mike, s&#233; que es usted inteligente. Posee a todas luces poderes de los que yo carezco, y que no hab&#237;a visto nunca. Pero un hombre puede ser un genio y pese a todo sufrir ilusiones.

Lo s&#233;. D&#233;jeme que se lo explique, y luego decidir&#225; si estoy loco o no. Ya sabe c&#243;mo funcionan los sat&#233;lites de vigilancia que utilizan las Fuerzas de Seguridad.

No.

No me refiero a los detalles t&#233;cnicos que interesar&#237;an a Duque; me refiero al esquema general. Circulan en &#243;rbita en torno del globo, recogiendo datos y almacen&#225;ndolos. En un momento determinado se acciona el Ojo en el Cielo, y el mecanismo emite todo lo que ha captado. Eso es lo que han hecho conmigo. Le supongo enterado de que en el Nido utilizamos lo que se llama telepat&#237;a.

Me he visto obligado a creerlo.

Lo hacemos. Pero esta conversaci&#243;n es privada, y, adem&#225;s, nadie de nosotros intentar&#237;a nunca leerle; no estoy seguro de que pudi&#233;ramos tampoco. Incluso anoche el enlace se efectu&#243; a trav&#233;s de la mente de Dawn, no de la suya.

Bueno, no deja de ser un consuelo.

Hum, quiero volver sobre ello m&#225;s tarde. Soy tan s&#243;lo un huevo en este arte; los Ancianos son los maestros. Se mantuvieron en contacto conmigo, pero me dejaron a mis propios medios; me ignoraron totalmente. Luego me activaron, y todo lo que yo hab&#237;a visto y o&#237;do, hecho, sentido y asimilado brot&#243; de m&#237; y se convirti&#243; en parte de sus registros permanentes. No quiero decir que borrasen las experiencias de mi mente; simplemente pasaron la cinta, por decirlo as&#237;, y sacaron una copia. Pero me di cuenta de la activaci&#243;n, y todo hubo terminado antes de que tuviese tiempo de hacer nada por impedirlo. Luego me soltaron, y eliminaron la conexi&#243;n; ni siquiera pude protestar.

Bueno, me parece que te utilizaron de un modo m&#225;s bien despreciable.

No seg&#250;n sus est&#225;ndares. Ni yo habr&#237;a puesto objeci&#243;n alguna, me habr&#237;a ofrecido alegremente voluntario, si lo hubiera sabido antes de abandonar Marte. Pero no quisieron que lo supiese; deseaban que viera y asimilara sin interferencias.

Iba a a&#241;adir indic&#243; Jubal que, si ahora est&#225; libre de esa condenable invasi&#243;n de su intimidad, &#191;qu&#233; da&#241;o se ha producido? Opino que, si hubieras llevado un marciano aut&#233;ntico junto a tu codo durante esos dos &#250;ltimos a&#241;os y medio, no se habr&#237;a producido m&#225;s da&#241;o que el de atraer todas las miradas.

Mike estaba profundamente serio.

Jubal, escuche una historia. Esc&#250;chela hasta el final y le explic&#243; la destrucci&#243;n del desaparecido Quinto Planeta del sistema solar, cuyas ruinas eran los asteroides. &#191;Y bien, Jubal?

Eso me recuerda un poco los mitos acerca del Diluvio.

No, Jubal. Nadie en la Tierra est&#225; completamente seguro acerca del Diluvio. En cambio, est&#225;n seguros de la destrucci&#243;n de Pompeya y Herculano.

Oh, s&#237;. &#201;sos son hechos hist&#243;ricos establecidos.

Jubal, la destrucci&#243;n del Quinto Planeta por los Ancianos es tan hist&#243;ricamente segura como la erupci&#243;n del Vesubio, y est&#225; registrada con muchos m&#225;s detalles. Nada de mitos. Hechos.

Oh, de acuerdo. &#191;Debo entender que temes que los Ancianos de Marte decidan darle a este planeta el mismo tratamiento? Me perdonar&#225;s si confieso que me resulta un poco dif&#237;cil trag&#225;rmelo.

Pero, Jubal, no les costar&#237;a nada a los Ancianos hacerlo. Lo &#250;nico que se necesita es un cierto conocimiento fundamental de la f&#237;sica, saber c&#243;mo est&#225; unida la materia, y el mismo tipo de control que me ha visto usar una y otra vez. Tan s&#243;lo se necesita asimilar primero lo que se desea manipular. Yo puedo hacerlo ahora, sin ninguna ayuda. Se elige un fragmento cerca del n&#250;cleo del planeta de digamos unos ciento cincuenta kil&#243;metros de di&#225;metro. Es mucho mayor de lo necesario, pero deseamos hacerlo de una manera r&#225;pida y sin dolor, aunque s&#243;lo sea para complacer a Jill. Se calcula el tama&#241;o y el lugar, luego se asimila cuidadosamente c&#243;mo unir las part&#237;culas su rostro perdi&#243; toda expresi&#243;n y sus globos oculares giraron hacia arriba.

&#161;Hey! intervino Harshaw. &#161;Ya basta! Ignoro si puede hacerlo o no, &#161;pero no quiero que lo intente!

El rostro del Hombre de Marte recobr&#243; la normalidad.

Oh, no lo har&#237;a nunca. Para m&#237; ser&#237;a una gran incorrecci&#243;n; soy humano.

&#191;Pero no para ellos?

No. Los Ancianos pueden asimilarlo como una pl&#233;tora de belleza. No s&#233;. Oh, poseo la disciplina para hacerlo, pero no la voluntad. Jill podr&#237;a hacerlo tambi&#233;n, es decir, podr&#237;a contemplar el m&#233;todo exacto. Pero nunca desear&#237;a hacerlo; tambi&#233;n es humana, y &#233;ste es su planeta. La esencia de la disciplina es primero la autoconsciencia, luego el autocontrol. Para cuando un humano estuviese f&#237;sicamente en condiciones de destruir este planeta mediante este m&#233;todo, en vez de cosas tan torpes como las bombas de cobalto, no le ser&#237;a posible albergar la volici&#243;n necesaria, lo asimilo plenamente. Se descorporizar&#237;a. Y eso pondr&#237;a fin a cualquier amenaza. Nuestros Ancianos no vagan por aqu&#237; del mismo modo que lo hacen en Marte.

Hum, hijo, ya que estamos buscando murci&#233;lagos en su campanario, acl&#225;reme otra cosa. Siempre habla usted de esos Ancianos con la misma naturalidad con que yo hablar&#237;a del perro del vecino, pero a m&#237; los esp&#237;ritus me resultan dif&#237;ciles de engullir. &#191;Qu&#233; aspecto tiene un Anciano?

Bueno, exactamente el mismo que cualquier otro marciano, excepto que hay mucha m&#225;s variedad en la apariencia de los marcianos adultos que la que hay entre nosotros.

Entonces, &#191;c&#243;mo se sabe que no son m&#225;s que marcianos adultos? &#191;Se escurren por las paredes o algo as&#237;?

Cualquier marciano puede hacer eso. Yo mismo lo hice ayer.

Oh &#191;Resplandecen, o algo?

No. Uno los ve, los oye, los palpa, todo. Es como una imagen en un tanque est&#233;reo, s&#243;lo que perfecta y colocada de forma directa en la mente de uno. Pero Mire, Jubal, todo este asunto ser&#237;a una cuesti&#243;n est&#250;pida en Marte, aunque comprendo que aqu&#237; no lo es. Pero si est&#225;s presente en la descorporizaci&#243;n en la muerte de un amigo, y luego ayudas a comer su cuerpo, y entonces ves su esp&#237;ritu, hablas con &#233;l, le tocas, todo, &#191;no creer&#237;a uno despu&#233;s en los esp&#237;ritus?

Bueno O eso, o creer&#225; que ha perdido el juicio.

Est&#225; bien. Aqu&#237; podr&#237;a ser una alucinaci&#243;n, si asimilo correctamente que nosotros no nos quedamos aqu&#237; cuando nos descorporizamos. Pero, en el caso de Marte, la alucinaci&#243;n tendr&#237;a que ser toda un planeta con una civilizaci&#243;n intensa y muy compleja abocado a una alucinaci&#243;n masiva, o de otro modo la explicaci&#243;n m&#225;s sencilla es la correcta: la que me ense&#241;aron y la que toda mi experiencia me impulsa a creer. Porque, en Marte, los esp&#237;ritus constituyen de lejos la parte m&#225;s potente, importante y numerosa de la poblaci&#243;n. Los que a&#250;n est&#225;n con vida, los corp&#243;reos, son los desbastadores de los bosques y los extractores del agua, los sirvientes de los Ancianos.

Jubal asinti&#243;.

De acuerdo. Nunca me echo atr&#225;s cuando hay que cortar una rebanada con la navaja de Occam[20 - Se refiere al principio de Ockham, que dice que la respuesta m&#225;s sencilla es probablemente la correcta. (N. del Rev.)]. Aunque esto es una contradicci&#243;n a mi propia experiencia, lo cierto es que mi experiencia se limita a este planeta, es provinciana. De acuerdo, hijo, &#191;est&#225; asustado por la idea de que puedan destruirnos?

Mike neg&#243; con la cabeza.

No de un modo especial. Creo, no se trata de asimilaci&#243;n, sino de una simple hip&#243;tesis, que pueden hacer una de estas dos cosas: o destruirnos, o intentar conquistarnos culturalmente, transformarnos a su propia imagen.

Pero, &#191;no le preocupa la posibilidad de que nos hagan saltar en pedazos? Eso es un punto de vista m&#225;s bien distanciado, incluso para m&#237;.

No. Oh, creo que pueden decidir hacerlo. Ver&#225;, seg&#250;n sus est&#225;ndares, nosotros somos unos seres sucios y tarados, las cosas que nos hacemos los unos a los otros, la forma en que no conseguimos comprendernos rec&#237;procamente, nuestra imposibilidad casi absoluta de asimilar entre nosotros, nuestras guerras y epidemias y hambrunas y crueldades, todo eso es una absoluta locura para ellos. Lo s&#233;. As&#237; que pienso que es muy probable que decidan terminar con nosotros por piedad. Esto no es m&#225;s que una suposici&#243;n m&#237;a; y no soy un Anciano. Pero, Jubal, si se deciden a hacerlo, transcurrir&#225;n Mike se detuvo y medit&#243; largo ratoun m&#237;nimo absoluto de quinientos a&#241;os, m&#225;s probablemente cinco mil, antes de que hagan algo.

Eso es mucho tiempo para que un jurado tome su decisi&#243;n.

Jubal, la mayor diferencia entre nuestras dos razas es que los marcianos nunca se apresuran, mientras que los humanos siempre lo hacen. Ellos preferir&#225;n siempre meditar sobre algo un siglo m&#225;s de la cuenta, o media docena, s&#243;lo para asegurarse de que asimilan en toda su plenitud.

En tal caso, hijo, sugiero que no se preocupe por ello. Si dentro de quinientos o mil a&#241;os la raza humara no es capaz de manejar a sus vecinos, entonces ni usted ni yo podremos hacer nada. Sin embargo, sospecho que s&#237; podr&#225;n hacer algo.

Eso asimilo, aunque no en su plenitud. Pero ya le he dicho que no estaba preocupado por eso. La otra posibilidad me inquieta m&#225;s: la de que se trasladen aqu&#237; e intenten remodelarnos. Jubal, no pueden hacerlo. Cualquier intento de hacer que nos comportemos como los marcianos acabar&#225; con nosotros con la misma seguridad, pero con mucho dolor. Ser&#225; una gran incorrecci&#243;n.

Jubal se tom&#243; su tiempo para contestar.

Pero, hijo, &#191;no es eso precisamente lo que usted ha estado intentando hacer?

Mike no pareci&#243; muy feliz.

S&#237; y no. Eso es lo que pretend&#237; al principio. Pero no es lo que intento hacer ahora. Padre, ya s&#233; que se sinti&#243; decepcionado conmigo cuando inici&#233; esto.

Era asunto suyo, hijo.

S&#237;. Exclusivamente m&#237;o. Debo asimilar y decidir a cada punto cr&#237;tico culminante yo solo. Y lo mismo debe hacer usted, y cada uno de nosotros. Usted es Dios.

No acepto el nombramiento.

No puede rechazarlo. Usted es Dios y yo soy Dios, y todo lo que asimila es Dios, y yo soy todo lo que he sido, visto, sentido o experimentado en toda mi vida. Soy todo lo que asimilo. Padre, vi la horrible forma en que estaba este planeta y asimil&#233;, aunque no plenamente, que pod&#237;a cambiarlo. Lo que ten&#237;a que ense&#241;ar no pod&#237;a aprenderse en las escuelas y las universidades; me vi obligado a introducirlo en ia ciudad disfrazado como una religi&#243;n, cosa que no es, e inducir a los primos a saborearlo a trav&#233;s de despertarles su curiosidad y su deseo de diversi&#243;n. En parte la cosa funcion&#243; exactamente como yo esperaba; la disciplina y el conocimiento estaban al alcance de los dem&#225;s tanto como lo estaban de m&#237;, que hab&#237;a sido criado en un nido marciano. Nuestros hermanos se llevaban bien juntos; ya lo ha visto, lo ha compartido: viven en paz y felicidad, sin amarguras ni celos.

Esto s&#243;lo ya fue un triunfo, que demostr&#243; que estaba en lo cierto. El mayor don de que disponemos es la relaci&#243;n hombre-mujer; puede que el amor f&#237;sico-rom&#225;ntico sea algo &#250;nico de este planeta. No lo s&#233;. De ser as&#237;, el universo es un lugar mucho m&#225;s pobre de lo que podr&#237;a ser, y asimilo nebulosamente que nosotros-que-somos-Dios debemos conservar este precioso invento y difundirlo. La mezcla, la uni&#243;n real de dos cuerpos f&#237;sicos, con la simult&#225;nea fusi&#243;n de las almas en un &#233;xtasis compartido de amor, dando y recibiendo y deleit&#225;ndose mutuamente Bueno, no hay nada en Marte comparable a eso, y es la fuente de todo lo que hace que este planeta sea un lugar tan intenso y maravilloso; lo asimilo en toda su plenitud. Y hasta que una persona, hombre o mujer, haya disfrutado de ese tesoro, y se haya ba&#241;ado en la bendici&#243;n mutua de tener las mentes enlazadas de un modo tan &#237;ntimo como los cuerpos, esa persona seguir&#225; siendo tan virginal y estando tan sola como si nunca hubiese copulado.

Pero asimilo que usted lo ha hecho; su misma reluctancia a arriesgar una cosa insignificante lo demuestra, y, de cualquier forma, lo s&#233; de forma directa. Usted asimila. Siempre lo ha hecho. Y sin necesidad del lenguaje de la asimilaci&#243;n. Dawn nos explic&#243; que profundiz&#243; usted tanto en su mente como en su cuerpo.

Hum, creo que la dama exagera.

Es imposible para Dawn hablar sobre esto de una manera que no sea la correcta. Y perd&#243;neme, pero nosotros est&#225;bamos all&#237;. En la mente de ella, pero no en la suya, y usted estaba con nosotros, compartiendo

Jubal se refren&#243; de decir que las &#250;nicas veces en las que hab&#237;a sentido d&#233;bilmente que pod&#237;a leer las mentes fueron precisamente en esa situaci&#243;n, y aun entonces no en pensamientos, sino en emociones. Tan s&#243;lo lamentaba, sin amargura, no haber sido medio siglo m&#225;s joven, en cuyo caso sab&#237;a que Dawn habr&#237;a quitado el se&#241;orita de delante de su nombre y &#233;l se habr&#237;a arriesgado a otro matrimonio, a pesar de sus cicatrices. Y tampoco habr&#237;a renunciado a la noche anterior ni por todos los a&#241;os que pudieran quedarle de vida. En esencia, Mike ten&#237;a toda la raz&#243;n.

Adelante, se&#241;or; contin&#250;e.

Eso es lo que deber&#237;a ser. Pero he ido asimilando poco a poco que raras veces lo era. En su lugar, casi siempre exist&#237;a la indiferencia, y actos ejecutados de manera mec&#225;nica: violaci&#243;n y seducci&#243;n como un juego no mejor que el de la ruleta, pero con menos posibilidades. Prostituci&#243;n y celibato, voluntario o forzoso, y miedo y culpa, odio y violencia, y ni&#241;os educados en la creencia de que el sexo era algo malo y vergonzoso, un acto animal, y algo que deb&#237;a ocultarse y de lo que siempre hab&#237;a que desconfiar. Y a esa relaci&#243;n amorosamente perfecta, hombre-mujer, se le daba completamente la vuelta, lo de dentro fuera, y era exhibida como algo horrible.

Y todas y cada una de esas cosas incorrectas son corolario de los celos. Jubal, no pod&#237;a creerlo. A&#250;n sigo sin asimilar los celos en toda su plenitud; me parecen una demencia, una terrible incorrecci&#243;n. Cuando aprend&#237; por primera vez lo que era el &#233;xtasis, mi primer pensamiento fue que deseaba compartirlo, compartirlo de inmediato con todos mis hermanos de agua, directamente con mis hermanos femeninos e indirectamente mediante la invitaci&#243;n a compartir con mis hermanos masculinos. Si se me hubiera ocurrido la idea de intentar mantener para m&#237; solo las delicias de esta fuente inagotable, me habr&#237;a horrorizado. Pero era incapaz de pensar en eso. Y en perfecto corolario, no sent&#237; el m&#225;s leve deseo de gozar de ese milagro con nadie a quien no amara ya, y en quien confiara. Jubal, soy f&#237;sicamente incapaz de intentar el amor con una mujer que no haya compartido el agua conmigo. Y esto reza para todo el Nido. Es una impotencia ps&#237;quica, a menos que el esp&#237;ritu se fusione como se fusiona la carne.

Jubal estaba escuchando y pensando tristemente que aqu&#233;l era un espl&#233;ndido sistema para los &#225;ngeles, cuando un aerocoche aterriz&#243; en la plataforma privada, diagonalmente frente a ellos. Volvi&#243; un poco la cabeza para ver y, cuando los patines de aterrizaje rozaron el suelo, el veh&#237;culo se desvaneci&#243;: dej&#243; de estar all&#237;.

&#191;Dificultades? pregunt&#243;.

Ninguna neg&#243; Mike. Empiezan a sospechar que estamos aqu&#237;, que estoy aqu&#237;, m&#225;s bien; creen que todos los dem&#225;s est&#225;n muertos. Los del Templo &#205;ntimo, quiero decir. No molestan especialmente a los de los otros c&#237;rculos, y muchos de ellos han abandonado la ciudad hasta que se calmen las cosas sonri&#243;. Podr&#237;amos obtener un buen precio por estas habitaciones de hotel; la ciudad rebosa de visitantes m&#225;s all&#225; de su capacidad con las tropas de choque del obispo Short.

Y bien, &#191;no es el momento de enviar la familia a alg&#250;n otro lado?

Jubal, no se preocupe por ello. Ese coche no ha tenido la menor posibilidad de enviar un informe, ni siquiera por radio. Estoy manteniendo una firme vigilancia. No existe ning&#250;n problema, ahora que Jill ha superado sus conceptos err&#243;neos acerca de la incorrecci&#243;n de descorporizar personas que tienen la incorrecci&#243;n en ellas. Sol&#237;a verme obligado a utilizar todo tipo de recursos complicados para protegernos. Pero Jill sabe ya que s&#243;lo act&#250;o cuando he asimilado hasta la plenitud el Hombre de Marte esboz&#243; una sonrisa juvenil. Anoche me ayud&#243; en una tarea de poda, y no era la primera vez que lo hac&#237;a.

&#191;Qu&#233; clase de tarea?

Oh, s&#243;lo una secuela de la fuga de la c&#225;rcel. Unos cuantos individuos de los que estaban tambi&#233;n encerrados y a los que no pod&#237;a dejarse sueltos por ah&#237;; eran perversos. As&#237; que tuve que desembarazarme de ellos antes de eliminar los barrotes y las puertas. Pero, durante meses, he estado asimilando lentamente toda esta ciudad, y algunos de los peores no estaban en la c&#225;rcel. As&#237; que me mantuve a la espera, redactando una lista, asegur&#225;ndome hasta la plenitud en cada caso.

Y ahora que nos marchamos de esta ciudad, ellos dejar&#225;n de vivir aqu&#237; tambi&#233;n. Eliminados. Necesitaban ser descorporizados y enviados de vuelta al pie de la l&#237;nea, para que vuelvan a intentarlo. Incidentalmente, &#233;sa fue la asimilaci&#243;n que cambi&#243; la actitud de Jill, de los escr&#250;pulos a la aprobaci&#243;n entusiasta: cuando asimil&#243; por fin que es absolutamente imposible matar a un hombre, que todo lo que est&#225;bamos haciendo se parec&#237;a mucho a la decisi&#243;n de un arbitro que expulsa del campo a un jugador por dureza innecesaria en el juego.

&#191;No teme atribuirse el papel de Dios, muchacho?

Mike sonri&#243; con desvergonzada jovialidad.

Soy Dios. Usted es Dios, y cualquier necio al que extirpo, es Dios tambi&#233;n. Jubal, se dice que Dios observa a cada gorri&#243;n que cae. Y as&#237; es. Pero la forma m&#225;s aproximada en que puede expresarse esta idea en nuestro idioma, es decir que Dios no puede evitar darse cuenta de la ca&#237;da del gorri&#243;n porque el gorri&#243;n es Dios. Y cuando un gato atrapa a un gorri&#243;n, ambos son Dios, y realizan los pensamientos de Dios.

Otro aerocoche fue a aterrizar, y se desvaneci&#243; antes de tocar el suelo.

&#191;A cu&#225;ntos jugadores expuls&#243; anoche del campo?

Oh, a unos cuantos. Alrededor de cuatrocientos cincuenta, supongo; no los cont&#233;. &#201;sta es una ciudad grande, &#191;sabe? Pero por un tiempo va a ser tambi&#233;n una ciudad inusualmente decente. No es una cura definitiva, por supuesto, no hay ninguna cura, excepto adquirir una f&#233;rrea disciplina Mike pareci&#243; desdichado. Y &#233;se es un tema sobre el que debo interrogarle, padre. Temo haberme confundido con la gente que me ha seguido. Con todos nuestros hermanos.

&#191;En qu&#233; sentido, Mike?

Son demasiado optimistas. Han visto lo bien que ha ido todo para nosotros; todos han comprobado lo felices que son, lo fuertes y sanos que se sienten, lo profundamente que se aman unos a otros. Y ahora creen asimilar que s&#243;lo es cuesti&#243;n de tiempo el que toda la raza humana alcance id&#233;ntica beatitud. Oh, no ma&#241;ana; algunos de ellos asimilan que tendr&#225;n que transcurrir dos mil a&#241;os antes de que empiece a cristalizar un experimento as&#237;. Pero consideran que finalmente ocurrir&#225;. Y al principio yo opinaba as&#237; tambi&#233;n. Incluso les incit&#233; a creerlo.

Pero, Jubal, hab&#237;a pasado por alto un punto clave: los humanos no son marcianos. Comet&#237; este error una y otra vez, me correg&#237;, y a&#250;n sigo cometi&#233;ndolo. Lo que funciona perfectamente para los marcianos no funciona necesariamente con los humanos. Oh, la l&#243;gica conceptual que s&#243;lo puede expresarse en marciano sirve para ambas razas. La l&#243;gica es invariable, pero los datos difieren. As&#237; que los resultados son diferentes.

No consigo comprender por qu&#233;, si la gente ten&#237;a hambre, algunas personas no se ofrecieron voluntarias para ser sacrificadas y que el resto pudiera comer. En Marte esto es algo obvio, y es un honor. Tampoco logro entender por qu&#233; los beb&#233;s son tan mimados. En Marte, nuestras dos peque&#241;as ser&#237;an simplemente arrojadas a la intemperie para que muriesen o sobrevivieran, y en Marte nueve de cada diez ninfas mueren en su primera temporada. Mi l&#243;gica era correcta, pero me hab&#237;a equivocado en los datos: aqu&#237; los beb&#233;s no compiten pero los adultos s&#237;; en Marte los adultos no compiten en absoluto, la competencia est&#225; reservada a la primera ni&#241;ez. Pero, de una forma u otra, la competencia y la eliminaci&#243;n tienen que producirse, ya que de otro modo la raza iniciar&#237;a su decadencia.

Pero, tanto si me equivocaba como si no al tratar de eliminar la competencia en ambos extremos, &#250;ltimamente he empezado a asimilar que la raza Humana no va a permitirme hacerlo, sea lo que fuere.

Duque asom&#243; la cabeza en la habitaci&#243;n.

Mike, &#191;has echado un vistazo fuera? Hay una muchedumbre concentr&#225;ndose alrededor del hotel.

Lo s&#233; asinti&#243; Mike. Diles a los dem&#225;s que la espera a&#250;n no se ha llenado.

Se dirigi&#243; a Jubal.

La frase t&#250; eres Dios no es un mensaje de alegr&#237;a y esperanza, Jubal. Es un desaf&#237;o, y una suposici&#243;n atrevida y desvergonzada de responsabilidad personal su expresi&#243;n se hizo triste. Pero rara vez exijo que se acepte. Unos cuantos, muy pocos, s&#243;lo los que est&#225;n aqu&#237; con nosotros hoy, nuestros hermanos, me han comprendido y han aceptado lo amargo y lo dulce, se han puesto en pie y lo han bebido, lo han asimilado. Los dem&#225;s, los centenares y miles de otros, insisten en considerarlo como un premio sin competici&#243;n, una conversi&#243;n, o lo ignoran enteramente. No importa lo que les haya dicho; han insistido en pensar en Dios como algo fuera de ellos mismos. Algo que anhela tomar en brazos a todo imb&#233;cil indolente, llev&#225;rselo al pecho y consolarlo. La idea de que el esfuerzo tiene que ser suyo, y de que todos los problemas que tienen son obra suya, es algo que no quieren o no pueden albergar.

El Hombre de Marte agit&#243; la cabeza.

Y mis fracasos son tan superiores en n&#250;mero respecto a mis &#233;xitos que estoy empezando a preguntarme si la asimilaci&#243;n completa no me mostrar&#225; que sigo un camino equivocado: que esta raza debe vivir escindida, odi&#225;ndose los unos a los otros, luchando eternamente entre s&#237;, constantemente infelices y en guerra incluso consigo mismos, s&#243;lo para que se produzca el proceso de eliminaci&#243;n que toda raza debe sufrir. D&#237;game, padre. Debe dec&#237;rmelo.

Mike, &#191;qu&#233; demonios le induce a creer que soy infalible?

Quiz&#225; no lo sea. Pero cada vez que he necesitado saber algo, usted fue capaz de explic&#225;rmelo, y la plenitud demostr&#243; siempre que hab&#237;a hablado correctamente.

&#161;Maldita sea, me niego a esta apoteosis! Pero comprendo una cosa, hijo. Usted fue quien inst&#243; siempre a todo el mundo a que no se apresurara La espera se llenar&#225;, dec&#237;a.

Eso es correcto.

Ahora est&#225; violando su propia regla primaria. Ha esperado s&#243;lo un poco, muy poco seg&#250;n los est&#225;ndares marcianos, calculo, y ya quiere arrojar la toalla. Ha demostrado que su sistema puede funcionar para un grupo peque&#241;o, cosa que me alegra confirmar; nunca hab&#237;a visto personas tan felices, sanas y alegres. Eso deber&#237;a ser suficiente para el poco tiempo en que lo ha realizado. Vuelva cuando haya multiplicado por mil este n&#250;mero, con todos trabajando y felices y no celosos, y hablaremos de nuevo del asunto. &#191;Le parece razonable?

Habla correctamente, padre.

Pero todav&#237;a no he terminado. Le ha estado preocupando el hecho de que, si hab&#237;a fracasado en conseguir m&#225;s del noventa y nueve por ciento de los &#233;xitos, era porque la raza no pod&#237;a seguir adelante sin sus actuales perversidades, y entonces habr&#237;a que hacer una selecci&#243;n. Pero maldita sea, muchacho, ya ha estado haciendo esa selecci&#243;n, mejor dicho, los fracasos han estado haciendo la selecci&#243;n por usted, dejando afuera las personas que no le han escuchado. &#191;Hab&#237;a planeado eliminar el dinero y la propiedad?

&#161;Oh, no! Dentro del Nido no los necesit&#225;bamos, pero

No los necesita ninguna familia que funcione como es debido. La suya solamente es m&#225;s grande. Pero afuera son necesarios, para tratar con las dem&#225;s personas. Sam me dijo que nuestros hermanos, en vez de olvidarse del mundo, se hab&#237;an mostrado m&#225;s h&#225;biles que nunca con el dinero. &#191;Es eso cierto?

Oh, s&#237;. Hacer dinero es una tarea sencilla, una vez lo has asimilado.

Muchacho, acaba de a&#241;adir una nueva bienaventuranza: Bienaventurados los ricos de esp&#237;ritu, porque ellos amasar&#225;n la pasta. &#191;C&#243;mo se las apa&#241;a nuestra gente en otros campos? &#191;Mejor o peor que la media?

Oh, mejor, por supuesto; es algo que ni siquiera necesita asimilar. Ver&#225;, Jubal, esto no es una fe; la disciplina es, sencillamente, un m&#233;todo para funcionar eficazmente en cualquier actividad que uno elija.

Ah&#237; tiene su respuesta, hijo. Si todo lo que dice es verdad, y no estoy juzgando; s&#243;lo pregunto, y usted contesta, entonces &#233;sa es toda la competici&#243;n que necesita, y se trata de una carrera ganada por anticipado. Si tan s&#243;lo un diez por ciento de la poblaci&#243;n es capaz de entender la noticia, entonces todo lo que hay que hacer es mostr&#225;rselo, y en cosa de unas cuantas generaciones todos los est&#250;pidos habr&#225;n muerto, y los que gocen de su disciplina heredar&#225;n la Tierra. Cuando esto ocurra, dentro de mil a&#241;os o dentro de diez mil, entonces habr&#225; llegado el momento de preocuparse por crear una nueva valla, para hacer que salten m&#225;s alto. Pero no tiene que descorazonarse porque s&#243;lo un pu&#241;ado de hombres se hayan convertido en &#225;ngeles de la noche a la ma&#241;ana. Personalmente, nunca me atrev&#237; a pensar que lo consiguiese ni siquiera uno. Simplemente cre&#237; que no iba a hacer usted m&#225;s que el rid&#237;culo al pretender convertirse en predicador.

Mike suspir&#243; y sonri&#243;.

Empezaba a temer que lo hubiera hecho; me preocupaba la idea de haberles fallado a mis hermanos.

Me gustar&#237;a que lo hubiese denominado halitosis c&#243;smica o algo parecido. Pero el nombre es lo de menos. Si uno posee la verdad, puede demostrarla. Mu&#233;stresela a la gente. Si s&#243;lo habla, no probar&#225; nada.

El Hombre de Marte se puso en pie.

Me ha presentado las cosas con claridad, padre. Ahora estoy preparado. Asimilo la plenitud. mir&#243; hacia la puerta. S&#237;, Patty, te he o&#237;do. La espera ha terminado.

S&#237;, Michael.



37

Jubal y el Hombre de Marte entraron lentamente en la sala de estar con el gran tanque est&#233;reo. Al parecer, el Nido en pleno se hab&#237;a reunido all&#237; para observarlo. Mostraba una densa y turbulenta multitud, apenas contenida por la polic&#237;a. Mike lo mir&#243; tambi&#233;n y pareci&#243; serenamente feliz.

Vienen. Ahora es la plenitud.

La sensaci&#243;n de &#233;xtasis expectante que Jubal hab&#237;a sentido crecer desde su llegada aument&#243; de modo considerable, aunque nadie en la sala se movi&#243;.

Es un auditorio numeros&#237;simo, cari&#241;o admiti&#243; Jill.

Y a punto de entrar a&#241;adi&#243; Patty.

Ser&#225; mejor que me vista para la ocasi&#243;n coment&#243; Mike. &#191;Tienes algo de ropa por aqu&#237;, Patty?

Enseguida, Michael.

Hijo, esa muchedumbre me parece m&#225;s bien fea intervino Jubal. &#191;Est&#225; seguro de que ha llegado el momento de enfrentarse a ella?

Oh, por supuesto dijo Mike. Han venido para verme, as&#237; que ahora mismo bajar&#233; para ir a su encuentro.

Hizo una pausa mientras algunas prendas de vestir le cubr&#237;an el rostro, en su descenso por su cuerpo. Estaba siendo vestido a velocidad de v&#233;rtigo, con la innecesaria ayuda de varias mujeres, innecesaria, porque cada prenda parec&#237;a conocer perfectamente su camino y c&#243;mo ajustarse all&#225; donde deb&#237;a.

Esta misi&#243;n tiene sus obligaciones, al igual que sus privilegios: la estrella ha de aparecer para el espect&#225;culo, &#191;me asimila? Los primos la esperan.

Mike sabe lo que est&#225; haciendo, jefe indic&#243; Duque.

Bien, pero desconf&#237;o de las masas humanas.

Esa multitud est&#225; compuesta principalmente por buscadores de curiosidades, siempre es as&#237;. Oh, hay unos cuantos fosteritas y varios resentidos, pero Mike puede dominar cualquier multitud. Ya lo ver&#225;. &#191;No es cierto, Mike?

Exacto, Can&#237;bal. Atrae un auditorio, luego ofr&#233;cele un espect&#225;culo. &#191;D&#243;nde est&#225; mi sombrero? No puedo salir al sol del mediod&#237;a sin sombrero un costoso jipijapa, con su vistosa banda de colores, se desliz&#243; y se pos&#243; sobre su cabeza; lo inclin&#243; airosamente. &#161;Ya est&#225;! &#191;Tengo buen aspecto?

Iba vestido con su traje de calle de costumbre, el que utilizaba en los servicios exteriores: bien cortado, meticulosamente planchado, de color blanco, con zapatos a juego, camisa blanca como la nieve y pa&#241;uelo lujosamente deslumbrante.

Todo lo que le falta es un malet&#237;n dijo Ben.

&#191;Asimilas que lo necesito? Patty, &#191;debo llevar uno?

Jill se adelant&#243; un paso hacia &#233;l.

Ben estaba bromeando, querido. Tu apariencia es perfecta le enderez&#243; la corbata y le bes&#243;, y Jubal se sinti&#243; besado. Ve a hablarles.

S&#237;. Ha sonado la hora de alzar el tel&#243;n. &#191;Anne? &#191;Duque?

Listos, Mike.

Anne se hab&#237;a puesto su toga de testigo honesto que le llegaba hasta los pies e iba revestida de dignidad; Duque era exactamente todo lo contrario: se hab&#237;a vestido desma&#241;adamente, con un cigarrillo encendido colgando de la comisura de sus labios, un viejo sombrero echado hacia atr&#225;s con una tarjeta en la banda que dec&#237;a PRENSA, y al hombro una serie de c&#225;maras y equipo fotogr&#225;fico.

Echaron a andar hacia la puerta del vest&#237;bulo com&#250;n a las cuatro suites del &#225;tico. S&#243;lo les sigui&#243; Jubal; todos los otros, treinta personas o m&#225;s, siguieron frente al est&#233;reo. Mike se detuvo un instante al llegar a la puerta. Hab&#237;a una mesita auxiliar all&#237;, con una jarra de agua y algunos vasos, un frutero con fruta y un cuchillo.

Ser&#225; mejor que no pase usted de aqu&#237; aconsej&#243; a Jubal, o Patty tendr&#225; que escoltarle de vuelta por entre sus animalitos.

Mike se sirvi&#243; un vaso de agua y bebi&#243; parte de &#233;l.

Predicar da sed dijo.

Tendi&#243; el vaso a Anne, luego cogi&#243; el cuchillo de fruta y cort&#243; un trozo de una manzana. Jubal tuvo la impresi&#243;n de que Mike se hab&#237;a cortado un dedo, pero su atenci&#243;n se vio distra&#237;da cuando Duque le pas&#243; el vaso. La mano de Mike no sangraba y, de cualquier modo, Jubal se hab&#237;a acostumbrado ya a los juegos de manos. Acept&#243; el vaso y bebi&#243; un sorbo, y se dio cuenta de que su garganta tambi&#233;n estaba muy seca.

Mike aferr&#243; su brazo y le sonri&#243;.

Olvide sus temores. Esto s&#243;lo durar&#225; unos minutos. Nos veremos luego, padre.

Avanzaron por entre las cobras que guardaban el vest&#237;bulo y la puerta se cerr&#243; tras ellos. Jubal regres&#243; a la sala donde estaban los dem&#225;s, a&#250;n con el vaso en la mano. Alguien se lo retir&#243;; no se dio cuenta, con la mirada fija en las im&#225;genes del enorme tanque.

La gente parec&#237;a m&#225;s densa ahora, se agitaba nerviosa, y lo &#250;nico que la manten&#237;a a raya eran los polic&#237;as, armados con porras. Se o&#237;an algunos gritos aislados, pero principalmente el murmullo general y localizado de la multitud.

Alguien dijo:

&#191;D&#243;nde est&#225;n ahora, Patty?

Acaban de bajar por el tubo. Michael va un poco adelantado, Duque se ha detenido para esperar a Anne. Ahora entran en el vest&#237;bulo. Han reconocido a Michael, est&#225;n tomando fotos.

La escena en el tanque cambi&#243; a un primer plano de la enorme cabeza y hombros de un locutor de aspecto animado y jovial.

Aqu&#237; los equipos m&#243;viles de la NWNW, la New World Network, transmitiendo en directo desde el lugar donde arde la noticia Les saluda su reportero Happy Holliday. Acabamos de enterarnos de que el falso mes&#237;as, antes conocido como el Hombre de Marte, est&#225; saliendo de su escondrijo en la habitaci&#243;n de un hotel aqu&#237; en el hermoso St. Petersburg, la Ciudad Que Lo Tiene Todo Para Hacerle A Uno Cantar. Al parecer, Smith est&#225; a punto de entregarse a las autoridades. Escap&#243; ayer de la c&#225;rcel, utilizando poderosos explosivos que le fueron pasados subrepticiamente por sus fan&#225;ticos seguidores. Pero el firme cerco establecido por la polic&#237;a alrededor de esta ciudad parece que ha sido demasiado para &#233;l. No tenemos a&#250;n noticias concretas, repito, no tenemos a&#250;n noticias concretas, as&#237; que sigan sintonizando este canal. Y ahora, unas palabras de nuestro patrocinador local, que les ofrece esta visi&#243;n en directo del hecho clave de los &#250;ltimos acontecimientos

Gracias, Happy Holliday. &#161;Y gracias a ustedes, buena gente que nos est&#225;n viendo a trav&#233;s de la NWNW! &#191;Cu&#225;l es el precio del Para&#237;so? &#161;Asombrosamente bajo! Vengan a ver con sus propios ojos los Campos El&#237;seos, recientemente abiertos para hogar de una restringida clientela. Tierras arrancadas a las c&#225;lidas aguas del glorioso Golfo, y cada parcela garantizada como m&#237;nimo a medio metro por encima del nivel m&#225;s alto del mar, y no hace falta m&#225;s que una peque&#241;a entrada para Oh, m&#225;s tarde, amigos, &#161;telefoneen al Gulf nueve, dos, ocho, dos, ocho!

&#161;Y gracias a ti, Jack Morris, y a los promotores de los Campos El&#237;seos! &#161;Creo que tenemos algo, amigos! &#161;S&#237;, se&#241;or, creo que!

Est&#225;n saliendo por la puerta principal inform&#243; Patty quedamente. La multitud todav&#237;a no ha visto a Michael.

Quiz&#225; todav&#237;a no pero pronto sigui&#243; el relator. Est&#225;n contemplando ustedes la entrada principal del magn&#237;fico Hotel Sans Souci, joya del Golfo, cuya gerencia no es en modo alguno responsable de lo que haya hecho el fugitivo al que se persigue La direcci&#243;n del establecimiento ha colaborado con las autoridades desde un principio, seg&#250;n declar&#243; hace poco el jefe de polic&#237;a Davis. Y mientras aguardamos el desarrollo de los acontecimientos, les dar&#233; a ustedes unos cuantos detalles de la extra&#241;a carrera de ese monstruo medio humano, criado en Marte

La escena en directo fue sustituida por un montaje r&#225;pido de im&#225;genes procedentes de documentales. El lanzamiento de la Envoy, a&#241;os antes; la Champion ascendiendo por el espacio, silenciosa y sin esfuerzo bajo el impulsor Lyle; marcianos movi&#233;ndose por Marte; el regreso triunfal de la Champion; una escena de la entrevista falsificada con el falso Hombre de Marte &#191;Qu&#233; opinas de las muchachas de la Tierra? Jes&#250;s; una breve toma de la conferencia en el Palacio Ejecutivo; y la muy divulgada concesi&#243;n de un doctorado en filosof&#237;a, todo ello sazonado con r&#225;pidos comentarios.

&#191;Ves algo, Patty?

Michael est&#225; en lo alto de la escalera. Tiene a la gente al menos a cien metros de distancia, mantenida por la polic&#237;a fuera de los terrenos del hotel. Duque ha tomado unas fotograf&#237;as, y Mike aguarda ahora para darle tiempo a que cambie los objetivos. No hay prisa.

Happy Holliday apareci&#243; de nuevo, mientras el tanque ofrec&#237;a un barrido sobre la multitud.

Comprender&#225;n, amigos, que &#233;sta es una magn&#237;fica comunidad, hoy en una situaci&#243;n &#250;nica. Han estado sucediendo cosas extra&#241;as, y a esta gente no le gustan las bromas. Sus leyes han sido burladas, sus fuerzas de seguridad tratadas con desprecio, y la poblaci&#243;n est&#225; leg&#237;timamente enfurecida. Los fan&#225;ticos seguidores de ese presunto Anticristo no se han detenido ante nada para crear disturbios, en un f&#250;til intento por conseguir que su l&#237;der escapase de la red de la justicia que se cerraba a su alrededor. Puede suceder cualquier cosa, &#161;cualquier cosa!

Su voz subi&#243; de tono:

&#161;S&#237;, ahora est&#225; saliendo, avanza hacia la gente! la escena cambi&#243;, tomada ahora desde un &#225;ngulo frontal; Mike caminaba directamente hacia la c&#225;mara. Anne y Duque estaban detr&#225;s, rezag&#225;ndose paulatinamente. &#161;Eso es! &#161;Eso es! &#161;Esto es la apoteosis!

Mike segu&#237;a andando, sin prisas, hacia la multitud, hasta que su figura llen&#243; por completo el estereotanque, alcanzando su tama&#241;o natural, como si estuviese en la estancia entre sus hermanos de agua. Se detuvo al llegar al borde del c&#233;sped de la parte delantera del hotel, a pocos pasos de la multitud.

&#191;Me llamabais?

Le respondieron con un gru&#241;ido hosco.

El cielo conten&#237;a algunas nubes dispersas; en aquel instante el sol sali&#243; de detr&#225;s de una, y un rayo de dorada luz incidi&#243; sobre Mike.

Sus ropas se desvanecieron. Permaneci&#243; erguido ante ellos, con su dorada juventud, vestido solamente con su propia belleza, una belleza que angusti&#243; a Jubal y le hizo pensar que Miguel &#193;ngel, en su vejez, habr&#237;a descendido de su alto andamiaje para perpetuar aquella escena para las generaciones venideras. Mike dijo suavemente:

Miradme. Soy un hijo del hombre.

La escena se vio interrumpida por una cu&#241;a publicitaria de diez segundos, una hilera de bailarinas de can-can que cantaba:

		Vamos, se&#241;oras, laven su ropa
		con las burbujas m&#225;s olorosas! 
		&#161;Jab&#243;n Amante cuida sus manos 
		y a la postre les da regalos!

El tanque se llen&#243; de espuma entre juveniles risas femeninas, la escena se fundi&#243; y apareci&#243; de nuevo el reportaje en directo.

&#161;Dios te maldiga! medio ladrillo alcanz&#243; a Mike en las costillas. Volvi&#243; la cabeza hacia su agresor.

Pero si t&#250; mismo eres Dios. S&#243;lo t&#250; mismo puedes maldecir, y nunca podr&#225;s escapar de ti mismo.

&#161;Blasfemo! una piedra se estrell&#243; contra su frente, encima del ojo izquierdo; brot&#243; la sangre.

El Hombre de Marte dijo en tono tranquilo:

Combati&#233;ndome a m&#237; os combat&#237;s a vosotros mismos, porque vosotros sois Dios, yo soy Dios, y todo lo que asimila es Dios; no hay otro.

M&#225;s piedras le golpearon, desde varias direcciones; Mike empez&#243; a sangrar por distintos lugares.

Escuchad la verdad. No necesit&#225;is odiar, no necesit&#225;is luchar, no necesit&#225;is tener miedo. Os ofrezco el agua de vida de pronto, un vaso de agua apareci&#243; en su mano, destell&#243; al soly pod&#233;is compartirla siempre que os plazca, y caminar juntos en paz, amor y felicidad.

Una piedra alcanz&#243; el vaso y lo hizo a&#241;icos. Otra se estrell&#243; contra la boca de Mike.

Les sonri&#243; a trav&#233;s de sus labios partidos y ensangrentados, mirando directamente a la c&#225;mara, con una expresi&#243;n de anhelante ternura en el rostro. A causa de alg&#250;n efecto de los rayos solares y la estereovisi&#243;n, un halo dorado se form&#243; en torno de su cabeza.

&#161;Oh, hermanos m&#237;os, os amo tanto! Bebed profundamente. Compartid y acercaos sin fin. Vosotros sois Dios.

Jubal susurr&#243; aquellas palabras, repiti&#233;ndolas para s&#237; mismo. La escena cedi&#243; paso a una cu&#241;a de cinco segundos:

&#161;Cueva Cabuenga! El club nocturno con la aut&#233;ntica niebla de Los &#193;ngeles, importada a diario. Seis danzarinas ex&#243;ticas.

&#161;Linchadle! &#161;Pasad una cuerda de c&#225;&#241;amo por el cuello de ese bastardo!

Una escopeta de pesado calibre dispar&#243; a escasa distancia de &#233;l, y el brazo derecho de Smith fue arrancado a la altura del codo y cay&#243;. Descendi&#243; flotando suavemente hasta la fresca hierba del suelo y qued&#243; all&#237; como descansando, la abierta mano curvada hacia arriba como invitando a los hombres a acercarse.

Disp&#225;rale el otro ca&#241;&#243;n, Shortie, &#161;y apunta desde m&#225;s cerca!

La multitud ri&#243; y aplaudi&#243;. Un ladrillo aplast&#243; la nariz de Mike, y m&#225;s piedras le proporcionaron una corona de sangre.

La Verdad es simple, pero el Camino del hombre es duro. Lo primero que ten&#233;is que aprender es a controlar vuestro yo. El resto se os dar&#225; por a&#241;adidura. Bienaventurado el que se conoce y se domina, porque el mundo es suyo y el amor, la dicha y la paz le seguir&#225;n all&#225; donde vaya.

Reson&#243; otra detonaci&#243;n de escopeta, seguida por dos disparos m&#225;s. Uno de ellos, un proyectil del cuarenta y cinco, alcanz&#243; a Mike encima del coraz&#243;n, astillando la sexta costilla cerca del estern&#243;n y abriendo una enorme herida; el escopetazo y la otra bala atravesaron su tibia izquierda, quince cent&#237;metros por debajo de la r&#243;tula, y el peron&#233;, fracturado y blanco, asom&#243;, destacando sobre la tonalidad amarilla y roja de la herida.

Mike se tambale&#243; ligeramente y se ech&#243; a re&#237;r, y sigui&#243; hablando, con palabras claras y lentas.

Vosotros sois Dios. Si sab&#233;is eso, el Camino estar&#225; abierto ante vosotros.

Maldito seas, &#161;deja ya de pronunciar el Nombre de Dios en vano! &#161;Vamos, acabemos con &#233;l de una vez!

La muchedumbre se abalanz&#243; hacia delante, acaudillada por un tipo valiente que enarbolaba un palo; cayeron sobre Mike con piedras y pu&#241;os, y cuando se desplom&#243; al suelo, con los pies. El Hombre de Marte sigui&#243; habl&#225;ndoles mientras le pateaban las costillas y aplastaban su dorado cuerpo, le romp&#237;an los huesos y le arrancaban una oreja. Por fin alguien propuso:

&#161;Retiraos para que pueda rociarle con gasolina!

La multitud se abri&#243; un poco ante aquella advertencia, y la c&#225;mara hizo un zoom para tomar un plano de su cara y hombros. El Hombre de Marte sonri&#243; a sus hermanos y dijo una vez m&#225;s, en voz baja y clara:

Os amo.

Un saltamontes incauto aterriz&#243; zumbando sobre la hierba, a pocos cent&#237;metros de su rostro; Mike volvi&#243; la cabeza y contempl&#243; al insecto, que se le hab&#237;a quedado mirando.

T&#250; eres Dios dijo alegremente, y se descorporiz&#243;.



38

Llamas y ondulantes volutas de humo se elevaron y llenaron el tanque.

&#161;Santo Dios! exclam&#243; Patty, reverente. &#161;Es la mejor apoteosis que se haya hecho jam&#225;s!

S&#237; admiti&#243; Becky con aire cr&#237;tico; ni el propio Profesor so&#241;&#243; nunca con algo que superara eso.

Van Tromp dijo muy quedamente, como si hablara para s&#237; mismo:

Con estilo. H&#225;bil y con estilo, el muchacho acab&#243; con estilo.

Jubal volvi&#243; la cabeza a su alrededor y observ&#243; a sus hermanos. &#191;&#201;l era el &#250;nico dominado por la emoci&#243;n? Jill y Dawn permanec&#237;an sentadas, cada una con el brazo alrededor de la otra, pero siempre estaban as&#237; cuando se hallaban juntas; ninguna de las dos parec&#237;a alterada. Incluso Dorcas se manten&#237;a tranquila y con los ojos secos.

El infierno en el tanque se cort&#243;, para dejar paso a un sonriente Happy Holliday, que dijo:

Y ahora, amigos, dediquemos unos instantes a los Campos El&#237;seos, que tan graciosamente nos han cedido su espacio Patty desconect&#243; el aparato.

Anne y Duque regresan indic&#243;. Les acompa&#241;ar&#233; a cruzar el vest&#237;bulo y luego almorzaremos.

Se dirigi&#243; hacia all&#225;. Jubal la detuvo.

Patty, &#191;sab&#237;a usted lo que iba a hacer Mike?

Pareci&#243; confusa.

&#191;Eh? Oh, claro que no, Jubal. Era necesario esperar la plenitud. Ninguno de nosotros lo sab&#237;a. se dio la vuelta y sali&#243;.

Jubal Jill le estaba mirando. Jubal, nuestro querido padre, por favor, haga un alto y asimile la plenitud. Mike no est&#225; muerto. No puede haber muerto, cuando no se puede matar a nadie. Ni puede estar lejos de nosotros, que siempre le hemos asimilado. T&#250; eres Dios.

T&#250; eres Dios repiti&#243; &#233;l, torpemente.

Eso est&#225; mejor. Venga a sentarse con Dawn y conmigo, entre las dos.

No. No, d&#233;jeme solo.

Se dirigi&#243; ciegamente a su habitaci&#243;n, entr&#243;, cerr&#243; la puerta con llave a sus espaldas y se inclin&#243; pesadamente hacia adelante, sujetando con ambas manos los pies de la cama. &#161;Hijo m&#237;o, oh, hijo m&#237;o! &#161;Yo habr&#237;a muerto por ti! Ten&#237;as tanto por lo que vivir, y un viejo est&#250;pido al que respetabas demasiado tuvo que soltar sus insensatos ladridos e impulsarte a un absurdo e in&#250;til martirio. Si Mike les hubiese dado algo grande, como la estereovisi&#243;n o el bingo Pero s&#243;lo les hab&#237;a ofrecido la Verdad. O una parte de la Verdad. &#191;Y a qui&#233;n le interesa la Verdad? Se ech&#243; a re&#237;r entre sollozos.

Al cabo de un rato interrumpi&#243; ambas cosas: los amargos sollozos y las risas angustiadas, y rebusc&#243; a tientas en su malet&#237;n de viaje. Llevaba consigo todo lo necesario; hab&#237;a guardado en su estuche de tocador una buena dosis desde que el ataque al coraz&#243;n de Joe Douglas le hab&#237;a recordado que toda la carne es hierba.

Bueno, ahora hab&#237;a llegado su propio ataque, y no pod&#237;a asimilarlo. Se recet&#243; tres tabletas para garantizarse rapidez y seguridad, las hizo bajar con un poco de agua y se apresur&#243; a tenderse en la cama. El dolor no tard&#243; en desaparecer.

Desde una gran distancia, la voz lleg&#243; a sus o&#237;dos:

Jubal

Estoy descansando. Que nadie me moleste.

&#161;Jubal! Por favor, padre

Oh &#191;S&#237;, Mike? &#191;Qu&#233; ocurre?

&#161;Despierte! Todav&#237;a no se ha producido la plenitud. Vamos, deje que le ayude.

Jubal suspir&#243;.

De acuerdo, Mike.

Acept&#243; la ayuda ofrecida, se dej&#243; conducir al ba&#241;o, dej&#243; que su cabeza fuera sujetada mientras vomitaba, acept&#243; el vaso de agua y se enjuag&#243; la boca.

&#191;Ya est&#225; bien ahora?

Perfectamente, hijo. Gracias.

Entonces ir&#233; a atender unos asuntos que tengo pendientes. Le quiero, padre. Usted es Dios.

Le quiero, Mike. Usted es Dios.

Jubal permaneci&#243; un poco m&#225;s en la habitaci&#243;n, poni&#233;ndose presentable, cambi&#225;ndose de ropa y tomando un trago peque&#241;o de co&#241;ac para eliminar el sabor ligeramente amargo que a&#250;n ten&#237;a en su est&#243;mago. Luego fue a reunirse con los dem&#225;s.

Patty estaba sola en el sal&#243;n con la caja de parloteos, que estaba apagada. Alz&#243; la vista cuando &#233;l entr&#243;.

&#191;Almorzar&#225; algo, Jubal?

S&#237;, gracias.

Ella se le acerc&#243;.

Eso est&#225; bien. Me temo que la mayor&#237;a se han limitado a comer un poco y han salido zumbando de aqu&#237;. Pero todos los que ya se han ido han dejado un beso para usted. Se los entrego, en bloque.

Se las arregl&#243; para transmitir todo el cari&#241;o delegado a ella cimentado con el suyo propio; Jubal se dio cuenta de que aquel beso le dejaba fortalecido, con la serena aceptaci&#243;n de ella compartida, sin que quedase en su &#225;nimo el m&#225;s leve poso de amargura.

Vamos a la cocina dijo Patty. Tony se ha marchado, as&#237; que la mayor parte de los dem&#225;s est&#225;n all&#237;. No es que los gru&#241;idos de Tony mantuviesen a la gente alejada de la cocina, pero se interrumpi&#243;, y dobl&#243; el cuello para intentar mirarse la parte baja de su espalda. &#191;No ha cambiado un poco la escena final? &#191;Como si se hubiera ahumado algo, quiz&#225;?

Jubal asinti&#243; solemnemente y dijo que as&#237; lo cre&#237;a. No pod&#237;a ver ning&#250;n cambio apreciable en el dibujo, pero no era cosa de ponerse a discutir con la idiosincrasia de Patty. Ella asinti&#243;.

Lo esperaba. Puedo ver perfectamente a mi alrededor, excepto la parte de atr&#225;s de m&#237; misma. A&#250;n necesito un espejo doble para observar mi espalda con claridad. Mike dice que mi Visi&#243;n incluir&#225; eso cuando llegue el momento. Bien, no importa.

En la cocina hab&#237;a quiz&#225; una docena de personas, sentadas a la mesa y en otros lugares; Duque estaba ante el hornillo, removiendo algo en una cacerola peque&#241;a.

Hola, jefe. He pedido un autob&#250;s de veinte plazas. Es el mayor que puede posarse en nuestra peque&#241;a plataforma de aterrizaje, y lo necesitamos de ese tama&#241;o si queremos llevarnos tambi&#233;n los pa&#241;ales y los animalitos de Patty. &#191;De acuerdo?

De acuerdo. &#191;Van a venir todos a casa?

Si faltaban habitaciones las chicas pod&#237;an dormir juntas, preparar camas en el sal&#243;n y en algunos otros sitios, y de todos modos, aquella multitud pod&#237;a distribuirse por parejas. Ahora que pensaba en ello, incluso pod&#237;a concederse el lujo de no dormir solo; hab&#237;a tomado la decisi&#243;n de no resistirse. Resultaba agradable tener un cuerpo c&#225;lido en el otro lado de la cama, aunque sus intenciones no fuesen activas. &#161;Por Dios, hab&#237;a olvidado lo agradable que era! Acercarse

No todos. Tim llevar&#225; el autob&#250;s, nos dejar&#225; all&#237;, y luego regresar&#225; a Texas por una temporada. El capit&#225;n, Beatrix y Sven se quedar&#225;n en Nueva Jersey.

Sam alz&#243; la vista de la mesa.

Ruth y yo tenemos que regresar junto a nuestros chicos. Y Sa&#250;l nos acompa&#241;ar&#225;.

&#191;No pueden quedarse antes un par de d&#237;as en mi casa?

Bueno, tal vez. Lo hablar&#233; con Ruth.

Jefe pregunt&#243; Duque, &#191;cu&#225;ndo podremos llenar la piscina?

Bueno, hasta ahora nunca la hab&#237;amos llenado antes de abril, pero con los nuevos calentadores supongo que la podemos llenar en cualquier &#233;poca. Sin embargo a&#241;adi&#243;, el tiempo no invita a&#250;n; ayer todav&#237;a hab&#237;a nieve en el suelo.

Jefe, perm&#237;tame que le d&#233; una pista. Este grupo puede caminar con nieve hasta la cadera de una jirafa y no notarlo, y si quieren, pueden nadar. Adem&#225;s, hay formas mucho m&#225;s baratas de impedir que el agua se congele que esos grandes calentadores de petr&#243;leo.

Jubal

&#191;S&#237;, Ruth?

Nos quedaremos un d&#237;a, o tal vez m&#225;s. Los chicos no me echar&#225;n de menos, y de todos modos, no ardo en deseos de mostrarme maternal precisamente, sin Patty cerca para llamarlos al orden. Jubal, se dar&#225; usted cuenta de que nunca me ha visto tal como soy hasta que me vea en la piscina, con la cabellera flotando en la superficie del agua, y el aspecto de la se&#241;ora Que Hace lo Que Uno Quisiera Que Hiciese.

Es un compromiso. Digan, &#191;d&#243;nde est&#225;n el Cabeza Cuadrada y el Holand&#233;s? Beatrix nunca ha estado en casa, no pueden tener tanta prisa.

Se lo comunicar&#233;, jefe.

Patty, &#191;podr&#225;n sus serpientes soportar durante una temporada un s&#243;tano c&#225;lido y limpio, hasta que encontremos algo mejor? No me refiero a Cari&#241;ito, por supuesto; ella es una persona. Pero no creo que las cobras deban andar sueltas por la casa.

Claro, Jubal.

Hum Harshaw mir&#243; a su alrededor. Dawn, &#191;sabe taquigraf&#237;a?

No la necesita intervino Anne. No m&#225;s que

Entiendo. Deb&#237; haberme dado cuenta. &#191;Escribe a m&#225;quina?

Aprender&#233;, si usted lo desea repuso Dawn.

Consid&#233;rese contratada, hasta que surja alguna plaza vacante de suma sacerdotisa en alg&#250;n sitio. Jill, &#191;olvidamos a alguien?

No, jefe. Excepto que los que ya se han marchado se considerar&#225;n libres de acampar en cualquier momento en su finca. Y lo har&#225;n.

Lo daba por supuesto. Nido n&#250;mero dos, cuando y como sea necesario se acerc&#243; al hornillo y ech&#243; un vistazo al interior de la cacerola cuyo contenido remov&#237;a Duque. Hab&#237;a una peque&#241;a cantidad de caldo. Hum &#191;Mike?

S&#237; Duque sac&#243; una cucharada y lo prob&#243;. Le falta un poco de sal.

S&#237;, Mike siempre necesitaba algo de condimento Jubal se hizo cargo de la cuchara y prob&#243; a su vez el caldo. Duque ten&#237;a raz&#243;n: el sabor era m&#225;s bien dulz&#243;n; no le vendr&#237;a mal un poquito de sal. Pero asimil&#233;moslo tal como est&#225;. &#191;Qui&#233;n queda por compartir?

S&#243;lo usted. Tony me dej&#243; aqu&#237; con instrucciones estrictas para que lo removiese a mano, a&#241;adiera agua si era necesario y le esperase. No deb&#237;a dejar que se evaporarse todo y quemara la cacerola.

Entonces saca un par de tazas. Lo compartiremos y asimilaremos juntos.

Ahora mismo, jefe dos tazas surcaron el aire y se posaron junto al hornillo, al lado de la cacerola. Esto es una broma a cuenta de Mike; siempre andaba diciendo que me sobrevivir&#237;a y que iba a servirme a m&#237; en la comida de Acci&#243;n de Gracias. O tal vez la broma sea a cuenta m&#237;a, porque hab&#237;amos hecho una apuesta y ahora no puedo cobrarla.

Has ganado s&#243;lo por negligencia. Rep&#225;rtelo bien.

Duque lo hizo as&#237;. Jubal alz&#243; su taza.

&#161;Compartamos!

Acerqu&#233;monos siempre.

Bebieron el caldo despacio, prolong&#225;ndolo, sabore&#225;ndolo, glorificando, abrigando y absorbiendo a su donante. No sin sorpresa, Jubal descubri&#243; que, si bien se ve&#237;a abrumado por la emoci&#243;n, se trataba de una relajada felicidad que no provocaba l&#225;grimas. Pens&#243; en el torpe y extra&#241;o cachorrillo que era su hijo cuando lo vio por primera vez tan deseoso de complacer, tan ingenuo en sus peque&#241;os errores, y qu&#233; orgulloso poder hab&#237;a desarrollado, sin llegar a perder su ang&#233;lica inocencia. Por fin te asimilo, hijo, &#161;y no cambiar&#237;a ni una sola l&#237;nea!

Patty le ten&#237;a preparado el almuerzo. Jubal se sent&#243; a la mesa y comi&#243; con apetito, con la sensaci&#243;n de que hab&#237;an transcurrido d&#237;as desde su &#250;ltimo desayuno. Sam hablaba:

Le estaba contando a Sa&#250;l que no asimilo ninguna necesidad de cambiar los planes. Sigamos como antes. Si uno dispone de la mercanc&#237;a adecuada, el negocio sigue desarroll&#225;ndose y prosperando, aunque el fundador de la firma haya pasado a mejor vida.

No estoy en desacuerdo objet&#243; Sa&#250;l. Ruth y t&#250; encontrar&#233;is otro templo, y los dem&#225;s tambi&#233;n. Pero necesitamos tomarnos un cierto tiempo para acumular capital. No se trata de revivir un puesto callejero en una esquina, ni nada que podamos montar en una tienda que se haya quedado vac&#237;a; requiere instalaciones y equipo. Y eso significa dinero, sin contar los gastos tales como enviar a Stinky y Maryam a Marte, para que pasen all&#237; uno o dos a&#241;os, y eso es fundamental.

&#161;De acuerdo! &#191;Qui&#233;n lo discute? Esperemos la plenitud, y entonces adelante.

El dinero no es problema dijo Jubal de pronto.

&#191;Qu&#233; quiere decir, Jubal?

Como abogado no deber&#237;a contar esto, pero, como hermano de agua, hago lo que asimilo. Un momento Anne.

S&#237;, jefe.

Compra ese terreno. El lugar donde lapidaron a Mike. Ser&#225; mejor que adquieras todo el terreno en un radio de unos treinta metros alrededor.

Jefe, ese sitio es un parque p&#250;blico. Un radio de treinta metros incluir&#225; alg&#250;n trozo de calle y una parte de los terrenos del hotel.

No discutas.

No discut&#237;a. S&#243;lo le se&#241;alaba los hechos.

Lo siento. Vender&#225;n. Volver&#225;n a trazar esa calle. Demonios, si se les retuerce el brazo adecuadamente, incluso donar&#225;n los terrenos, mediante una buena llave administrada a trav&#233;s de Joe Douglas, supongo. Y haremos que Douglas reclame al dep&#243;sito los restos mortales que queden cuando esos devoracad&#225;veres hayan terminado con &#233;l, y lo enterraremos aqu&#237; mismo, en este lugar, digamos dentro de un a&#241;o, con toda la ciudad llorando y los polic&#237;as que no le protegieron hoy tiesos en posici&#243;n de firmes.

&#191;Qu&#233; se le pod&#237;a poner encima? &#191;La Cari&#225;tide ca&#237;da? No, Mike hab&#237;a sido lo bastante fuerte como para sostener su pilar. La Sirenita quedar&#237;a mejor, pero no lo entender&#237;an. Tal vez una estatua del propio Mike, justo en el momento en que dijo: Miradme. Soy un hijo del hombre. Si Duque no tom&#243; una fotograf&#237;a de aquel instante, la New World s&#237;, y tal vez hubiese alg&#250;n hermano ya, o lo habr&#237;a en el futuro, con el talento de Rodin para modelar con exactitud la figura, sin estropear la obra con fantas&#237;as inadecuadas.

Lo enterraremos aqu&#237; prosigui&#243; Jubal, sin ninguna protecci&#243;n, y dejaremos que los gusanos y la suave lluvia lo asimilen. Asimilo que a Mike le gustar&#237;a. Anne, quiero hablar con Joe Douglas tan pronto como lleguemos a casa.

S&#237;, jefe. Asimilamos con usted.

Ahora pasemos a otra cosa les habl&#243; del testamento de Mike. As&#237; que pueden ver que cada uno de ustedes es por lo menos millonario. Hace tiempo que no calculo las riquezas de Mike, pero estoy seguro de que hay mucho m&#225;s de un mill&#243;n para cada uno, incluso despu&#233;s de descontados los impuestos. No hay ninguna cl&#225;usula restrictiva, pero asimilo que todos emplear&#225;n lo que sea necesario en erigir templos y adquirir cosas similares. Aunque nada impide a nadie comprar yates, si lo desea.

&#161;Ah, s&#237;! Joe Douglas seguir&#225; siendo el administrador de cualquiera que decida dejar el capital para que siga rindiendo sus dividendos, con su mismo sueldo, aunque asimilo que Joe no durar&#225; mucho, en cuyo momento la administraci&#243;n pasar&#225; a manos de Ben Caxton. &#191;Ben?

Caxton se encogi&#243; de hombros.

Puede ir a mi nombre. Pero asimilo que contratar&#233; los servicios de un aut&#233;ntico hombre de negocios, un tipo llamado Sa&#250;l.

Arreglado entonces. Habr&#225; que esperar alg&#250;n tiempo, pero nadie se atrever&#225; a intentar seriamente la impugnaci&#243;n del testamento; Mike lo dej&#243; todo muy bien atado. Ya lo ver&#225;n. &#191;Cu&#225;nto tardaremos en salir de aqu&#237;? &#191;Se ha pagado ya la cuenta?

Jubal dijo Ben en voz baja. Somos los due&#241;os de este hotel.


Poco despu&#233;s estaban en el aire, sin sufrir ning&#250;n contratiempo por parte de la polic&#237;a; la ciudad se hab&#237;a apaciguado con la misma rapidez con que se hab&#237;a inflamado. Jubal se sent&#243; en la parte delantera con Stinky Mahmoud, relajado Not&#243; que no estaba cansado, no se sent&#237;a infeliz, ni siquiera le preocupaba la idea de regresar a su refugio. Hablaron de los planes de Mahmoud de ir a Marte y aprender m&#225;s profundamente el lenguaje, despu&#233;s, se enter&#243; Jubal complacido, de completar el diccionario, tarea que Mahmoud esperaba realizar en cuesti&#243;n de un a&#241;o m&#225;s de revisi&#243;n fon&#233;tica.

Jubal refunfu&#241;&#243;:

Supongo que me ver&#233; obligado a aprender yo tambi&#233;n esa maldita jerigonza, aunque s&#243;lo sea para enterarme de lo que se dice a mi alrededor.

Como usted asimile, hermano.

&#161;Bien, maldita sea, no pienso hacerlo siguiendo un programa de lecciones y horas de clase regulares! Trabajar&#233; como me parezca, como siempre he hecho.

Mahmoud guard&#243; silencio unos instantes.

Jubal, en el Templo utiliz&#225;bamos clases y programas porque atend&#237;amos a grupos. Pero algunos disc&#237;pulos recib&#237;an atenci&#243;n especial.

Eso es lo que voy a necesitar.

Anne, por ejemplo, est&#225; much&#237;simo m&#225;s adelantada de lo que dice. Con su memoria de recuerdo total aprendi&#243; marciano en un abrir y cerrar de ojos, en concordancia directa con Mike.

Bueno, yo carezco de esa clase de memoria, y Mike no est&#225; disponible.

No, pero Anne s&#237;. Y, por testarudo que sea usted, Dawn puede ponerle en concordancia con Anne, si usted la deja. En cuyo caso no ser&#225; necesario que Dawn le d&#233; la segunda lecci&#243;n; Anne podr&#225; encargarse de todo. Estar&#225; pensando usted en marciano al cabo de unos d&#237;as, seg&#250;n el calendario, y mucho antes si utiliza la frecuencia de tiempo subjetiva, pero, &#191;a qui&#233;n le importa? Mahmoud le mir&#243; de reojo. Disfrutar&#225; con los ejercicios de precalentamiento.

Jubal se eriz&#243;.

Es usted un &#225;rabe ruin, diab&#243;lico y lascivo, y adem&#225;s me rob&#243; una de mis mejores secretarias.

Por lo cual me siento en deuda eterna con usted. Pero no la perdi&#243; del todo; le dar&#225; lecciones tambi&#233;n. Insistir&#225; en ello.

Oh, vaya a buscar otro asiento. Quiero pensar.

Un poco m&#225;s tarde grit&#243;:

&#161;Primera!

Dorcas avanz&#243; y se sent&#243; a su lado, con el equipo est&#233;reo preparado. Jubal la mir&#243; antes de iniciar el trabajo.

Chiquilla, pareces m&#225;s feliz que de costumbre. Est&#225;s radiante.

Dorcas dijo, so&#241;adora:

He decidido llamarle Dennis.

Jubal asinti&#243;.

Apropiado. Muy apropiado apropiad&#237;simo, aunque la muchacha se sintiera algo confusa acerca de la paternidad del ni&#241;o, pens&#243; para s&#237; mismo. &#191;Crees que est&#225;s en condiciones de trabajar?

&#161;Oh, s&#237;! Me siento grande.

Empiezo. Estereodrama. Borrador. T&#237;tulo provisional: Un marciano llamado Smith. Entrada: acercamiento sobre Marte, utilizando filmaci&#243;n de archivo o im&#225;genes concatenadas, secuencia continua, luego fundido a maqueta del punto real donde se pos&#243; la Envoy. Nave a media distancia. Animaci&#243;n de marcianos, t&#237;picos, con fauna disponible o refotografiada de archivo. Corte a primer plano: interior de la nave. Paciente femenina tendida



39

El veredicto que deb&#237;a dictarse respecto al tercer planeta del sistema solar nunca fue puesto en duda. Los Ancianos del cuarto planeta no eran omniscientes y, a su modo, resultaban tan provincianos como los humanos. Asimilando seg&#250;n sus propios valores locales, incluso con la ayuda de una l&#243;gica enormemente superior, llegaron a la certeza a su debido tiempo de que captaban una incorrecci&#243;n incurable en los atareados, inquietos y pendencieros seres del tercer planeta, una incorrecci&#243;n que requerir&#237;a selecci&#243;n y eliminaci&#243;n, una vez hubieran sido asimilados, apreciados y aborrecidos.

Pero, para cuando llegara el momento en que dieran el lento rodeo que enfocar&#237;a de nuevo su atenci&#243;n hacia el asunto, resultar&#237;a altamente improbable, casi imposible, que los Ancianos fueran capaces de destruir aquella raza compleja hasta lo inimaginable. Era una posibilidad tan remota, que todos aquellos relacionados con el tercer planeta ni siquiera perdieron una mil&#233;sima de e&#243;n en pensar en ella.

Desde luego, Foster no lo hizo.

&#161;Digby!

Su ayudante alz&#243; la vista.

&#191;S&#237;, Foster?

Voy a estar fuera unos cuantos eones en una misi&#243;n especial. Quiero presentarte a tu nuevo supervisor Foster volvi&#243; la cabeza y dijo. Mike, aqu&#237; tienes al Arc&#225;ngel Digby, tu ayudante. Sabe d&#243;nde est&#225; todo aqu&#237; en el estudio, y descubrir&#225;s que es magn&#237;fico capataz para cualquier cosa que concibas.

Oh, nos llevaremos bien asegur&#243; el Arc&#225;ngel Michael, y pregunt&#243; a Digby. &#191;No nos hemos visto antes en alguna parte?

No que yo recuerde respondi&#243; Digby. Por supuesto, uno ha estado en tantos sitios en tantas ocasiones se encogi&#243; de hombros.

No importa. T&#250; eres Dios.

T&#250; eres Dios respondi&#243; Digby.

Ahorraos las formalidades, por favor dijo Foster. Os he dejado un mont&#243;n de trabajo, y no dispon&#233;is de toda la eternidad para ocuparos de &#233;l. Cierto, T&#250; eres Dios, pero, &#191;qui&#233;n no lo es?

Se fue, y Mike se ech&#243; hacia atr&#225;s su halo y puso manos a la obra. Pod&#237;a ver una enorme cantidad de cambios que deseaba hacer



FIN



POSFACIO A LA EDICI&#211;N ESPA&#209;OLA

por Domingo Santos

Forastero en tierra extra&#241;a es un libro con una curiosa y en ocasiones rocambolesca historia a lo largo de sus distintas ediciones en nuestro pa&#237;s[21 - Habla de Espa&#241;a, lugar de edici&#243;n del presente volumen. (N. del Rev.)], y con respecto a algunas de las cuales me siento en cierto modo ligado. Aparecido originalmente en Estados Unidos en 1961, no fue hasta 1968 cuando un editor de aqu&#237; se atrevi&#243; a enfrentarse a su publicaci&#243;n en espa&#241;ol. El motivo principal de que no se hubiera hecho antes era, por supuesto, su extensi&#243;n: por aquel entonces la ciencia-ficci&#243;n era a&#250;n un g&#233;nero minoritario, y lo elevado de los costes hac&#237;a dif&#237;cil rentabilizar una obra como &#233;sta, mucho m&#225;s extensa de lo normal. Adem&#225;s, su tem&#225;tica era lo suficientemente escabrosa para hacer dudar a m&#225;s de un editor. Por aquel entonces, la nueva Ley de Prensa e Imprenta promulgada en 1966 estaba en pleno apogeo. Se trataba de una ley que pretend&#237;a ser progresista con trampa incluida. En principio eliminaba la censura previa, un tr&#225;mite obligatorio hasta entonces, y la sustitu&#237;a por un dep&#243;sito anterior a la distribuci&#243;n a raz&#243;n de un d&#237;a de antelaci&#243;n por cada cincuenta p&#225;ginas o fracci&#243;n de texto para que el ministerio opusiera sus reparos si lo cre&#237;a pertinente; si no lo hac&#237;a, la publicaci&#243;n libro, revista, peri&#243;dico, etc. pod&#237;a considerarse aceptada y distribuirse.

Naturalmente, esto era un arma de doble filo; ya que en caso de no autorizarse la publicaci&#243;n, la prohibici&#243;n de la obra se produc&#237;a, en todo caso, cuando el libro ya estaba producido y todos los costes de la edici&#243;n asumidos. Y, por supuesto, la obra prohibida era destruida.

Lo que pretend&#237;a con eso la sibilina ley, y lo consigui&#243; en gran n&#250;mero de casos, era sustituir la censura oficial por la autocensura del editor. Muchos editores, ante las dudas y los temores, prefer&#237;an expurgar ellos mismos los libros que publicaban a fin de obviar dificultades, con lo que su censura era m&#225;s concienzuda y a menudo m&#225;s profunda que la de los propios censores aunque, evidentemente, m&#225;s l&#243;gica y racional. Para aquellos libros que pod&#237;an considerarse dif&#237;ciles, por supuesto, exist&#237;a un tr&#225;mite voluntario: la consulta previa. Esto tambi&#233;n era un arma de doble filo, ya que cuando un libro era enviado a consulta previa por iniciativa del propio editor los censores de turno enderezaban las viseras, daban brillo a los manguitos y afilaban los l&#225;pices rojos, porque, evidentemente, aquel libro ten&#237;a que tener algo. Y, aunque el texto fuera m&#225;s inocente que un cuento infantil, ellos siempre encontraban algo.

Claro que, aunque el tema fuera delicado, siempre exist&#237;a la posibilidad de lanzarse, editar el libro y correr el riesgo. De hecho, muchos editores con ideas m&#225;s o menos progresistas convirtieron precisamente eso en su caballo de batalla, y en este aspecto la Ley de Prensa vio c&#243;mo, en muchas ocasiones, le sal&#237;a el tiro por la culata. Aunque las prohibiciones, sanciones y cierres estuvieron a la orden del d&#237;a, sobre todo durante los primeros a&#241;os de vigencia de la ley hab&#237;a que dar ejemplo, los estamentos p&#250;blicos ten&#237;an que hilar m&#225;s fino antes de dejar caer su mano sobre una publicaci&#243;n, y normalmente s&#243;lo actuaban con contundencia en casos muy flagrantes, con lo que, lentamente, se fueron ganando posiciones en pro de una mayor libertad de expresi&#243;n.

Pero nadie pod&#237;a estar nunca tranquilo, y la dura mano de la Administraci&#243;n pod&#237;a caer en cualquier momento si el editor se confiaba demasiado. Esto fue lo que ocurri&#243; con Ediciones G&#233;minis y Forastero en tierra extra&#241;a y el error fue el fin de la editorial. Se trataba de una editorial peque&#241;a, creada por un grupo de entusiastas del g&#233;nero fant&#225;stico y de ciencia-ficci&#243;n. Por aquel entonces, otros dos locos del g&#233;nero y yo est&#225;bamos ultimando los proleg&#243;menos de lo que ser&#237;a la revista Nueva Dimensi&#243;n, y tuvimos ocasi&#243;n de colaborar con ellos en la medida de nuestras posibilidades. Alguien no recuerdo qui&#233;n sugiri&#243; publicar en espa&#241;ol la novela de Heinlein, advirtiendo de antemano que ten&#237;a en su haber el ser en Estados Unidos una obra de gran &#233;xito que hab&#237;a ganado un premio Hugo, y en su debe su dilatada extensi&#243;n y lo comprometido de buena parte de su tem&#225;tica. Sobre todo en lo que a religi&#243;n y pol&#237;tica se refer&#237;a, dos de las vacas sagradas del pa&#237;s por aquel entonces; la tercera, por supuesto, era las Leyes Fundamentales del Movimiento. Pese a todo, los responsables de Ediciones G&#233;minis decidieron lanzarse y correr el riesgo, y nosotros nos santiguamos y les deseamos suerte.

No la tuvieron. A las cuarenta y ocho horas de haber efectuado el dep&#243;sito previo, la polic&#237;a se present&#243; en los almacenes de la editorial y precint&#243; toda la edici&#243;n, que ser&#237;a destruida poco despu&#233;s, y de la que s&#243;lo podr&#237;an salvarse unos escasos ejemplares. Hoy en d&#237;a son guardados como oro en pa&#241;o por sus propietarios, y constituyen un preciado art&#237;culo de colecci&#243;n. Ediciones G&#233;minis no se repondr&#237;a de este duro golpe, y morir&#237;a poco despu&#233;s.

Casi diez a&#241;os m&#225;s tarde, en 1976, ya en plena agon&#237;a del franquismo, apareci&#243; la segunda edici&#243;n de Forastero en lengua espa&#241;ola. Esta vez fue de la mano de la revista Nueva Dimensi&#243;n, de la que yo era uno de los irresponsables, pero fue publicada en Argentina. La raz&#243;n de esta maniobra era muy sencilla: la Ley de Prensa a&#250;n segu&#237;a vigente y, aunque te&#243;ricamente hab&#237;a una mayor liberaci&#243;n, los expedientes segu&#237;an cayendo con regularidad metron&#243;mica y la cosa continuaba sin estar demasiado clara, puesto que segu&#237;a sin haber ninguna regla precisa que dijera: Hasta aqu&#237; puedes llegar, a partir de aqu&#237; no. Se import&#243; y distribuy&#243; cierto n&#250;mero de ejemplares en nuestro pa&#237;s, m&#225;s o menos camuflados, y puede decirse que &#233;sta fue la primera vez que el p&#250;blico pudo leer la novela en nuestro idioma en Espa&#241;a.

M&#225;s tarde a&#250;n, en 1981, una empresa de club del libro, Discolibro, hoy tambi&#233;n desaparecida, sac&#243; a la venta s&#243;lo para sus socios una nueva edici&#243;n de la novela. &#201;sa puede considerarse en realidad la primera edici&#243;n espa&#241;ola que apareci&#243; en nuestro pa&#237;s, aunque estaba destinada &#250;nicamente a los miembros del club. Para obviar esto, una editora especializada tambi&#233;n en ciencia-ficci&#243;n y fantas&#237;a, Ediciones Adiax, public&#243; el mismo a&#241;o el libro para el p&#250;blico en general. Sin embargo, en el momento de la edici&#243;n Adiax, una editora de tan corta como turbulenta vida, se hallaba ya en las postrimer&#237;as de su agon&#237;a, y el libro apenas tuvo distribuci&#243;n; muchos ejemplares se saldaron y desaparecieron r&#225;pidamente de las manos de los vendedores; pero la edici&#243;n era corta y su difusi&#243;n, evidentemente, fue muy limitada.

Habr&#237;a que esperar hasta 1986 para que un editor de libros de grandes tiradas, Ediciones Orbis, sacara a la calle los cien t&#237;tulos de su Biblioteca de Ciencia-ficci&#243;n en una edici&#243;n masiva, y como es l&#243;gico incluyera en ella al Forastero Tras todas las vicisitudes anteriores, cabr&#237;a decir que &#233;sta fue la primera edici&#243;n que lleg&#243; realmente al gran p&#250;blico de habla espa&#241;ola: no s&#243;lo a un p&#250;blico del g&#233;nero, sino tambi&#233;n a uno mucho m&#225;s general. Sin embargo, la edici&#243;n de Orbis estaba encuadrada dentro de una colecci&#243;n de quiosco: se lanz&#243;, se distribuy&#243;, se vendi&#243;, se agot&#243;, y nunca volvi&#243; a reeditarse.

En 1988, la muerte de Robert Heinlein dio un nuevo giro a la historia del libro. Como explica Virginia Heinlein en su prefacio, el editor original de la novela en lengua inglesa, asustado ante su extensi&#243;n, hizo que Heinlein redujera el texto en casi una cuarta parte, y as&#237; se mantuvieron todas las ediciones hasta despu&#233;s de su muerte, momento en que, visto lo ocurrido, se decidi&#243; restablecer su formato original. En Estados Unidos, la aparici&#243;n a principios de 1991 de la edici&#243;n original uncut del libro despert&#243; un enorme inter&#233;s entre el p&#250;blico lector y un aluvi&#243;n de ventas, puesto que era la primera vez que el libro aparec&#237;a tal como lo hab&#237;a concebido su autor.

La ocasi&#243;n parec&#237;a ideal para efectuar tambi&#233;n en Espa&#241;a una edici&#243;n definitiva, y el mejor lugar donde pod&#237;a figurar &#233;sta era quiz&#225; la colecci&#243;n Cronos, de Ediciones Destino, dirigida por m&#237;. Sin embargo, como si el libro estuviera sometido a alg&#250;n tipo de maldici&#243;n, tambi&#233;n esta edici&#243;n tuvo un paso breve y ocasional en el mercado. En primer lugar, el editor no indic&#243; en ninguna parte del libro que se trataba de la edici&#243;n definitiva, tal como hab&#237;a sido escrita originalmente por su autor, lo cual hizo que aquellos que ten&#237;an ya alguna edici&#243;n anterior no la compraran creyendo que era la misma que ya pose&#237;an, sobre todo teniendo en cuenta su elevado precio. En segundo lugar, su publicaci&#243;n coincidi&#243; con la venta de Ediciones Destino al grupo Planeta; el cambio de pol&#237;tica editorial hizo que la colecci&#243;n no tardara en ser suspendida por no cumplir los nuevos requisitos fijados de rentabilidad, y todos los n&#250;meros publicados fueran sumariamente saldados cuando la obra de Heinlein apenas hab&#237;a iniciado su vida comercial. Pese a todo, el inter&#233;s intr&#237;nseco de la obra qued&#243; demostrado en el momento mismo en que fue saldada: Forastero dur&#243; menos de una semana en los mostradores de saldo de unos grandes almacenes.

Esto pareci&#243; marcar el fin al menos por el momento de la edici&#243;n del libro en lengua espa&#241;ola. Y era una aut&#233;ntica l&#225;stima el que, trat&#225;ndose de una obra importante, ninguna de sus ediciones espa&#241;olas hubiera tenido continuidad. Porque Forastero no ha sido nunca en Espa&#241;a, en toda su vida literaria, un libro de fondo editorial. Sus distintas ediciones, m&#225;s o menos limitadas, han aparecido, se han vendido muy bien, por cierto, pero no se han reeditado. Con lo que se ha convertido en nuestro pa&#237;s en una especie de libro maldito, del que se ha hablado mucho pero que muchas personas no han tenido todav&#237;a ocasi&#243;n de leer.

Pese a lo cual, Forastero ha sido siempre, sin lugar a dudas, un libro de culto. Lo fue ya en los propios Estados Unidos con ocasi&#243;n de su publicaci&#243;n original, aunque tambi&#233;n pas&#243; ciertas vicisitudes, ya que en un principio algunos editores lo rechazaron por su extensi&#243;n. Por aquel entonces muy pocos editores se atrev&#237;an a correr el riesgo de asumir los grandes costes que representaban las novelas demasiado extensas baste recordar el caso de Dune, cosa que choca curiosamente con la actitud actual, en la que son precisamente los editores quienes exigen a sus autores conocidos una extensi&#243;n m&#237;nima a sus obras. Ganador tras su aparici&#243;n del prestigioso premio Hugo el m&#225;s importante del g&#233;nero, Forastero sigui&#243; una firme trayectoria ascendente que culmin&#243; a finales de los a&#241;os sesenta, cuando se convirti&#243; en el libro de culto de los estudiantes universitarios norteamericanos y en la Biblia de cabecera de buena parte del movimiento hippy. Esto acaeci&#243; sin duda por sus iconoclastas ideas hacia los poderes establecidos y su planteamiento y defensa de la vida comunitaria, el amor libre y en grupo y un misticismo muy siglo XX. Desde entonces, el libro ha sido uno de los cl&#225;sicos indiscutidos del g&#233;nero en lengua inglesa, y nunca ha dejado de hallarse presente, en alguna de sus muchas ediciones, en los estantes de las librer&#237;as.

La edici&#243;n uncut promovida por la viuda de Heinlein tras la muerte del autor despert&#243; un nuevo inter&#233;s y revitaliz&#243; la obra: casi una cuarta parte del texto suprimido originalmente, ahora recuperado. La pregunta fue desde el principio un&#225;nime: &#191;significa esto mucha diferencia?

La realidad es que no. Russell Letson, en su cr&#237;tica del libro para la revista Locus, dice textualmente al respecto, despu&#233;s de indicar que no hab&#237;a hallado diferencias apreciables con la edici&#243;n que hab&#237;a le&#237;do hac&#237;a quince a&#241;os:

 as&#237; que rebusqu&#233; mi edici&#243;n de bolsillo de Avon de 1962 para ver c&#243;mo estaba la cosa, y recomiendo el ejercicio a cualquiera que alguna vez haya gru&#241;ido que Heinlein no sab&#237;a c&#243;mo recortarse a s&#237; mismo. Si alguna vez dese&#243; hacerlo, o si tuvo que hacerlo, son dos preguntas completamente distintas. Las supresiones de la primera p&#225;gina del cap&#237;tulo primero parecen t&#237;picas: una frase de cinco palabras del primer p&#225;rrafo; todo el segundo p&#225;rrafo quince palabras; dos palabras del tercero; y del cuarto largo p&#225;rrafo siete palabras individuales, una frase de tres palabras, y la sustituci&#243;n de una frase de cuatro palabras por otra de quince. Oh, y una letra.

Un examen exhaustivo de las dos versiones (me he tomado la molestia de hacerlo), confirma ese juicio a lo largo de todo el libro: nada crucial de la obra fue eliminado en las ediciones anteriores. Los rumores que surgieron entre los aficionados estadounidenses al conocerse la noticia cuando el libro se hallaba a&#250;n en prensa de que Heinlein se hab&#237;a visto obligado a suprimir p&#225;ginas enteras a causa de lo atrevido de sus ideas, carecen de fundamento. Ciertamente, fueron suprimidos p&#225;rrafos enteros, pero todos ellos se incluyen en lo que podr&#237;amos llamar relleno, la ambientaci&#243;n del libro. Contra lo que se dijo tambi&#233;n al principio, el editor no cort&#243; ni mutil&#243; nada por su cuenta: fue el propio Heinlein quien efectu&#243; la tarea, y hay que reconocer que lo hizo condenadamente bien, puesto que logr&#243; suprimir casi una cuarta parte del texto sin menoscabo alguno de la obra general. Hay frases que evidentemente quedan m&#225;s redondas tal como las concibi&#243; el autor que como fueron finalmente publicadas; otras no. Pero hay que dejar bien sentado que Heinlein, en su obligada poda, consigui&#243; que ning&#250;n episodio, detalle, lance o acontecer de sus personajes quedara desvirtuado con las supresiones. Lo cual es una aut&#233;ntica haza&#241;a.

De todos modos, la libertad del escritor para con la integridad de su propia obra es un derecho sagrado, y ning&#250;n editor deber&#237;a imponerle podas o rectificaciones: el libro ser&#225; bueno o malo, se publicar&#225; o no, pero tiene derecho a hacerlo tal como surgi&#243; de la mente de su autor.

Por ello me sent&#237; orgulloso y feliz hace cinco a&#241;os, despu&#233;s de casi veinticinco de aquella primera y desgraciada edici&#243;n de G&#233;minis, de poder ofrecer al fin en lengua espa&#241;ola, en Ediciones Destino, una edici&#243;n completa y definitiva de la obra m&#225;s importante de Robert Anson Heinlein y uno de los pilares de la ciencia-ficci&#243;n mundial, tal como surgi&#243; de su pluma. En cierto modo, lo consider&#233; un deber y una retribuci&#243;n: durante muchos a&#241;os me he sentido, a nivel personal, un poco en deuda con este libro. Y por eso tambi&#233;n sent&#237; una gran decepci&#243;n cuando la edici&#243;n de Destino se malogr&#243; de una forma tan repentina y absurda, un poco al estilo de todas las anteriores.

Ahora, al fin, Plaza #amp# Jan&#233;s parece haber recogido la antorcha y decidido efectuar una edici&#243;n realmente definitiva: espero que no sea tambi&#233;n perecedera como las anteriores: Forastero en tierra extra&#241;a no es, nunca lo ha sido, una obra de una sola edici&#243;n, sino un libro de fondo para que todo editor que se precie lo cuide, mime y mantenga en su cat&#225;logo. No se trata de un libro de temporada, como lo ha demostrado de forma fehaciente a lo largo de los a&#241;os. Estoy seguro de que las ediciones se ir&#225;n sucediendo, quiz&#225; sin prisa pero sin pausa, y que a partir de ahora, aunque sea con retraso, muchos nuevos lectores y algunos de los antiguos podr&#225;n encontrar sin dificultad la obra en los estantes de las librer&#237;as en el momento en que deseen adquirirla y leerla.

M&#233;ritos para ello no le faltan.


Domingo Santos



,        BooksCafe.Net: http://bookscafe.net

   : http://bookscafe.net/comment/heinlein_robert-forastero_en_tierra_extra_a-251660.html

  : http://bookscafe.net/author/heinlein_robert-28796.html



notes

Notas



1

Escritores ocultos. (N. del Rev.)



2

Mediante el Tratado de Tordesillas. (N. del Rev.)



3

Cartago debe ser destruida, frase con la cual Cat&#243;n el Viejo terminaba todos sus discursos en el Senado Romano. (N. del Rev.)



4

Bola alta, en ingl&#233;s. Es el nombre de un c&#243;ctel. (N. del Rev.)



5

En ingl&#233;s: hediondo, apestoso, asqueroso. (N. del Rev.)



6

Djinn, genio, como el de la botella de Sinbad. De hecho, la palabra occidental reconoce ah&#237; su origen. (N. del Rev.)



7

Se trata de diez espect&#225;culos circenses dados en una misma carpa, bajo una misma entrada a pagar. Se presentan todos al mismo tiempo, y la gente se acerca a uno u otro. (N. del Rev.)



8

Sabio idiota, en franc&#233;s. (N. del Rev.)



9

Siglas del Instituto Tecnol&#243;gico de California. (N. del Rev.)



10

Alusi&#243;n al pico de la botella de whisky y sus tres ranuras de servicio. (N. del Rev.)



11

Ave fabulosa cuyos huevos ten&#237;an el tama&#241;o de un hombre, de las leyendas de Sinbad el marino. (N. del Rev.)



12

En el sentido de que ambas son malas (N. del Rev.)



13

La conversi&#243;n del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, durante la Santa Misa. (N. del Rev.)



14

Sobre gustos no hay nada escrito, en traducci&#243;n libre. (N. del Rev.)



15

En conjunto, en su totalidad. (N. del Rev.)



16

No importa, en ruso. (N. del Rev.)



17

Terminado, en alem&#225;n. (N. del Rev.)



18

Enojados por ello, los dioses lo encadenaron a un monte, donde un ave rapaz le ro&#237;a las entra&#241;as. (N. del Rev.)



19

Dawn en ingl&#233;s significa amanecer. (N. del Rev.)



20

Se refiere al principio de Ockham, que dice que la respuesta m&#225;s sencilla es probablemente la correcta. (N. del Rev.)



21

Habla de Espa&#241;a, lugar de edici&#243;n del presente volumen. (N. del Rev.)

